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LA PRUEBA PERICIAL

GENERALIDADES
La peritación es un medio de prueba que presupone la ignorancia del Juez e
incluso de las partes, bien porque es innegable, o porque su conocimiento no
puede ser útil. El Juez, en principio, debe ser experto en derecho, pero no tiene
que serlo en cuestiones de ciencia, técnica o arte. Dicho en breve el Juez es un
legista no un artista, es un perito en todo el alcance de la expresión en temas
jurídicos, pero si sus inquietudes espirituales también lo llevaron a ser un
científico, un técnico o un artista, esos saberes personales muy poco importan en
los procesos judiciales, mejor aún, no deben tener una incidencia. A la prueba le
repulsa el conocimiento privado del Juez en temas ajenos al derecho, por bueno y
profundo que sea.
CLASES DE PERITACIONES. PROCEDENCIA
Existen cuatro clases de dictámenes periciales, por razón de su objeto:
◦ Los que tienen como propósito verificar unos hechos (perito percipendi),
como sucede, por ejemplo, en los procesos que se necesita comprobar
unos linderos o la existencia de mejoras.
◦ Los que se practican para suministrarles al Juez un conocimiento científico,
técnico o artístico o un saber hacer.
◦ Los que le refieren al Juez, a manera de opinión experta, cuál es la
aplicación práctica o la incidencia que tiene la respectiva ciencia, técnica o
arte en los hechos que parecen probados en un proceso (perito deducendi),
que son los dictámenes más comunes o usuales en la práctica judicial.
◦ Finalmente están las peritaciones que recaen sobre otros dictámenes, para
precisar, por ejemplo, si se respetaron las reglas de la respectiva ciencia,
técnica o arte o si las conclusiones tienen soporte en ellas.
EL DICTAMEN PERICIAL Y EL DERECHO A PROBAR
Toda persona tiene derecho a la prueba, por lo que el legislador al diseñar una
norma procesal en ejercicio de su libertad de configuración normativa, tiene que
establecer mecanismos que permitan la obtención, aseguramiento aún
extraprocesal, solicitud, admisión, práctica, asunción y valoración de medios
probatorios que les sirvan a quienes participan en un proceso judicial para
soportar su plataforma fáctica.
Las partes por tanto tienen derecho a aportar un dictamen pericial para verificar
los hechos que le interesan, sin que el Juez pueda frustrarlo so capa de
injustificada desconfianza hacia el perito contratado por el propio litigante, o de ser
suyo el gobierno de ese medio de prueba.
Esa es la razón para que el Código reglamente lo relativo a la designación del
perito por la parte misma (C. G. P., arts. 48, num. 2, y 227, inc. Final); precise las
disposiciones que debe adoptar el juzgador para facilitar la actividad de aquel (C.
G. P., art. 229); le imponga a las partes un deber de colaboración con el perito, al
que le sigue, en caso de infracción, una severa consecuencia probatoria (C. G. P.,
art. 233); erija un deber de abstención para el aportante, relativo a dictámenes
elaborados por peritos en quienes concurra una causal de recusación, que procura
salvaguardar su imparcialidad (C. G. P., art. 235); establezca el momento en el
que debe ejercerse ese derecho de aportación (“en la respectiva oportunidad para
pedir pruebas”, dice el art. 227 del C. G. P.); regule la contradicción del dictamen
(C. G. P., art. 228) y fije los criterios de su valoración probatoria (C. G. P., art.
232).
Se destaca que el derecho de aportación, el Código, aunque dispuso que el
dictamen debía allegarse “en la respectiva oportunidad para pedir pruebas” (C. G.
P., art. 227), esto es, con la demanda, la contestación, el escrito con el que se
descorre un traslado de excepciones, etc., le concedió a la parte interesada el
derecho de anuncio de prueba, en virtud del cual puede expresarle al Juez que
aportará el dictamen pericial en momento posterior, más concretamente dentro del
plazo que le conceda para hacerlo.
No se trata de solicitar o pedir la prueba, puesto que, en esa hipótesis, es la parte
misma la que debe allegarla. Lo que hace el litigante es avisarle al Juez que
adjuntará una peritación, por lo que este, cuando se ejerza ese derecho, no debe
decretar el dictamen sino brindarle a la parte un plazo para traer el medio de
prueba.
REQUISITOS DEL DICTAMEN PERICIAL
REQUISITOS DEL CONCEPTO: Toda peritación debe reunir unos requisitos
mínimos, sin los cuales se afecta su eficacia probatoria:
◦ Debe ser claro, preciso, exhaustivo y detallado. Esto es inteligible, exacto
en sus conclusiones, que agote el tema al que se refiere y minucioso. Por
consiguiente, el concepto pericial debe referir y explicar todos los elementos
que le sirven de soporte, de formal tal que sea comprensible para todos los
intervinientes, amén de ser puntual y detallado en los resultados que
hubiere obtenido el perito.
◦ Debe explicar los exámenes, métodos, experimentos e investigaciones
efectuadas. Es este un requisito elemental, relativo a la práctica de la
peritación, que apunta al cómo, a la manera de proceder del perito.
◦ Debe puntualizar los fundamentos técnicos, científicos o artísticos de sus
conclusiones. Al fin y al cabo, el perito debe suministrarle al Juez su saber y
justificarlo.
◦ Debe rendirse por escrito y suscribirse por el perito. Aunque en el Código
no dice expresamente lo primero, sí dice lo segundo (C. G. P., art. 226, inc.
6º). Pero es apenas obvio que la peritación se presenta por escrito y no en
forma oral, en audiencia pública, por cuanto la Ley impone su aportación
“en la respectiva oportunidad para pedir pruebas” (C. G. P., art. 227), esto
es, con la demanda, la contestación, el descorrer el traslado de las
excepciones de mérito, al formularse un incidente, etc.
◦ Al dictamen deben adjuntarse los documentos que le sirven de soporte o
fundamento y los que acrediten al perito (C. G. P., art. 226, inc. 4º y 10).
DEBERES DEL PERITO.
Si se miran bien las cosas, buena parte de los deberes de un perito en relación
con su dictamen, obedecen a la necesidad de dar a conocer o revelar ciertos
datos que reduzcan o minimicen la “asimetría de información” que naturalmente
existe entre el experto y los intervinientes en el proceso, principalmente en
relación con el Juez, que debe valorarlo (incluida las calidades del perito y su
imparcialidad), y la contraparte, que tiene el derecho de contradecirlo.
Esos deberes se traducen, entonces, en reglas de revelación que el Código
precisó en el artículo 226, siguiendo de cerca hay que reconocerlo la Ley Federal
de Procedimiento Civil de Estados Unidos, en donde existe amplia experiencia
sobre el dictamen pericial de parte.
◦ El perito debe identificarse, referir la identidad de sus colaboradores en la
peritación y señalar los datos que permitan localizarlo (dirección física y
electrónica, lugar de residencia y de trabajo, etc.) (C. G. P., art. 226, inc. 6°,
num. 1). Lo primero, porque más allá de la individualización del sujeto, es
sabido que en estas materias no solo importa el que se dijo, sino también lo
que dijo; al fin y al cabo, el nombre tiene valor; por eso también tiene
relevancia la segunda exigencia, pues el concepto pericial no siempre es el
resultado de un trabajo individual, sino de una labor en equipo cuyos
integrantes es preciso conocer; lo tercero, por cuanto facilitar la
contradicción de la prueba, en caso de requerirse la presencia del perito en
una audiencia.
◦ Aunque parece cuestión de poca monta, el perito debe manifestar bajo
juramento, que se entiende prestado con la firma del concepto, “que su
opinión es independiente y corresponde a su real convicción profesional”
(C. G. P., art. 226, inc. 4°). Es una de esas exigencias con las cuales el
legislador quiere comprometer el espíritu del que jura. ¿Cómo podría el juez
creerle al perito si él mismo duda de su dictamen? Pero más allá del
juramento, la Ley quiere que el perito explicite su autonomía conceptual y la
confianza en sus conclusiones.
Suyo también es el deber de obrar con objetividad e imparcialidad, por lo que debe
tener en cuenta tanto lo que favorece como lo que perjudique a cualquiera de los
litigantes (C. G. P., art. 235). Al fin y al cabo, que sea un dictamen de parte no
traduce que deba ser un concepto parcializado, ni por respaldar la postura del que
lo aporta, puede el perito omitir lo que eventualmente le perjudica.
El perito también tiene el deber de acreditarse en el proceso, lo que debe hacer
desde el mismo momento en que rinde su dictamen (C. G. P., art. 226, inc. 6°,
num.3°). En cierta forma la parte, al aportar el concepto, tiene el deber de acreditar
a su perito, dada la importancia que ese elemento de juicio tiene en la valoración
de la prueba (C. G. P., art. 232).
◦ Tiene también el perito un deber de coherencia, esto es, de actuar en
consecuencia con su credo científico, técnico o artístico y con lo que ha
expresado. Por eso tiene que referir “la lista de publicaciones relacionadas
con la materia del peritaje”, realizadas en los últimos diez años (C. G. P.,
art. 226, inc. 6°, num. 1).
◦ Muy próximo a ese deber se encuentra el deber de transparencia, que tiene
un alcance bifronte porque en su expresión objetiva el perito debe aclarar
“si los exámenes, métodos, experimentos e investigaciones efectuados son
diferentes respecto de los que han utilizado en peritajes rendidos en
anteriores procesos que versen sobre las mismas materias” (C. G. P., art.
226, inc. 6, num. 8), o en relación con los que utiliza en el ejercicio regular
de su profesión u oficio (C. G. P., art. 226, inc. 6°, num. 9), casos en los
cuales tendrá que justificar la variación, y en su manifestación subjetiva le
impone la obligación de darle a conocer al Juez y a los demás intervinientes
en el proceso si en otras ocasiones ha sido contratado como experto por la
misma parte o su apoderado puntualizando el objeto de las respectivas
peritaciones, y si está incurso en alguna de las causales de exclusión
previstas para los auxiliares de la justicia, caso este en el que no podía ser
designado como perito, por mandato del parágrafo 3° del artículo 50 del C.
G. P.
LIMITES DE LA PERITACIÓN
◦ La primera es apenas obvia, pues es de la esencia de la peritación su
empleo para verificar hechos que interesen al proceso que requieran
especiales conocimientos científicos, al proceso y requieran especiales
conocimientos científicos, técnicos o artísticos (C. G. P., art. 226). Por tanto
este medio probatorio no puede ser utilizado con propósito diferentes, de
suerte que cualquiera que se aporte por las partes con desconocimiento de
esos puntuales contenidos, deber ser rechazados de plano por el Juez, por
ser inconducente (C. G. P., art. 168)
◦ No son admisibles los dictámenes periciales sobre puntos de derecho (C.
G. P., art. 226, inc. 3°), salvo para probar la Ley y la costumbre extranjera
(C. G. P., art. 177 y 179)
Los conceptos de asesores jurídicos de las partes son meras alegaciones.
◦ Una tercera limitación está dada por el número de peritaciones que pueden
presentarse en un proceso, pues el Código estableció que “sobre un mismo
hecho o materia cada sujeto procesal solo podrá presentar un dictamen
pericial” (C. G. P., art. 226, inc. 2°).
Nótese que la nueva codificación, a diferencia de su predecesora, no restringe el
número de dictámenes con relación al hecho, sino con referencia al sujeto, que no
puede allegar más de un dictamen sobre una misma materia. Luego es
perfectamente posible que sobre un mismo hecho o asunto existían múltiples
peritaciones, si cada una de ellas fue aportada por un sujeto procesal diferente.
EL DICTÁMEN DE PARTE
La regla general en materia de peritación es el dictamen de parte. Quien requiera
el concepto de un experto, que lo aporte en las oportunidades previstas en la Ley.
Las partes, por tanto, tienen derecho de allegar una experticia elaborada por un
perito escogido y contratado por ellas, sin que los jueces puedan impedir su
ejercicio so capa de que el dictamen debe tener origen judicial. Más aún, a tal
punto llega ese derecho de aportación, que si el interesado no puede adjuntarlo en
la oportunidad para pedir pruebas, suya es la opción de enunciarlo en el escrito
respectivo (demanda, contestación, respuesta a excepciones de mérito, etc.), caso
en el cual el Juez tiene el deber de conceder un plazo no inferir a diez días para
que se allegue (C. G. P., art. 227
En esta hipótesis los jueces no pueden exigir una justificación, porque se trata de
ser efectivo el derecho a la prueba, Basta pedir el plazo para que el Juez lo
conceda; este simplemente fijará el término, que dependerá de la complejidad de
la materia. No tiene que esperar el Juez al decreto de pruebas, por cuando el
asunto concierne al derecho a postular el medio probatorio. Por consiguiente, el
plazo debe fijarse en el mismo auto que admite la demanda, o en el que tiene en
cuenta la contestación a ella, para citar dos ejemplos. Y que no se preocupen los
jueces por el plazo de duración del proceso porque, si fue en la primera
providencia, no ha empezado a correr, y si lo fue en la segunda, existe la opción
de prórroga para los casos en que la elaboración y aportación de la experticia
requiere de un tiempo prolongado.