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Presentación

El presente documento se inscribe en la línea de sistematizaciones del trabajo realizado


por los Centros de Intervención Especializada de la ONG Paicabi en el área de Abuso Sexual
Infantil.

En los últimos años en esta experiencia de intervención directa con los niños, niñas y sus
familias, se han identificado distintos matices asociados al fenómeno de la violencia y el abuso
que han permitido distinguir fenómenos de carácter emergente, lo que ha motivado la tarea de su
descripción y análisis.

En este marco, el presente documento se elabora a partir de las inquietudes de los


propios profesionales en relación a la intervención de niños y niñas que fueron víctima de abuso
sexual ejercido por figuras adultas femeninas, tema que comienza a tensionar las acciones
interventivas en el ámbito proteccional, percibiéndose la invisibilidad de este fenómeno en la
matriz institucional y en la comunidad, configurando la necesaria revisión de las formas de
enfrentamiento técnico y ético para abordar este tipo de situaciones.

La idea central de este documento es sistematizar la experiencia que han desarrollado


distintos equipos de la ONG Paicabi al intervenir en este foco, identificando las características del
niño o niña, de la violencia a la que ha sido expuesta, la forma de develación de dicha experiencia,
y los recursos interventivos desarrollados, entre otras dimensiones analizadas.

Esta sistematización, pretende contribuir a la apertura y visibilidad de esta dimensión del


abuso sexual infantil, especialmente para los equipos que trabajan en la intervención directa, de
manera de fomentar la reflexión continúa asociada al hacer que constituye el desafío
fundamental del trabajo desde la complejidad.

Valeria Arredondo O.
Directora Área Gestión Técnica
ONG Paicabi
Autora:

Carolina Saavedra Inostroza


Psicóloga. Universidad de Valparaíso
Licenciada en Psicología. Universidad de Valparaíso
Máster en Formación en Paidopsiquiatría y Psicología de la Infancia y de la Adolescencia.
Universidad Autónoma de Barcelona
Diplomada en Formación Especializada para Psicoterapeutas Infantiles. Instituto de
Formación e Investigación-Acción sobre las Consecuencias de la Violencia y la Promoción
de la Resiliencia IFIVF Barudy Dantagnan Formación y Consultoría S.L., Barcelona.
Magíster en Psicología. Mención Psicología Comunitaria. Universidad de Chile.
Actualmente se desempeña en el Área de Gestión Técnica de la ONG Paicabi
1. Introducción

El abuso sexual infantil (ASI) constituye un grave problema de salud para los niños, niñas y
adolescentes (NNA) que lo experimentan, así como para su entorno familiar y la sociedad en su
conjunto, dado que interfiere en el adecuado desarrollo físico y psicológico de quienes lo sufren
más directamente, pudiendo provocar consecuencias que perduran a lo largo del ciclo evolutivo,
pero que también suele tener implicancias legales y sociales más amplias.

Los estudios de prevalencia realizados tanto en Chile como el resto del mundo estiman que el
porcentaje de personas que han sufrido abusos sexuales en su infancia bordea el 15%,
observándose mayor prevalencia en las mujeres. Además, los estudios muestran de forma
consistente que el ASI intrafamiliar es el más frecuente, seguido de los abusos cometidos a nivel
extrafamiliar por conocidos de los niños y, en un menor porcentaje de los casos, a aquellos
cometidos por extraños (Guerra y Pereda, en prensa).

Del mismo modo, a partir de la revisión de estudios de prevalencia y de encuestas de


victimización desarrollados en los últimos años en Chile, estos autores reconocen que en al menos
el 75% de los casos la figura que ha ejercido dichos abusos es de sexo masculino. La experiencia de
trabajo de los programas de reparación de maltrato infantil grave, desarrollados por la ONG
Paicabi, coincide con dichas cifras; sin embargo, las recientes tensiones técnicas que han
emergido en los equipos profesionales de estos programas, respecto a las características de los
abusos sexuales cometidos por figuras adultas femeninas, han despertado el interés por
desarrollar procesos de reflexión al interior de la ONG Paicabí.

Según Arias (2012), poco se han documentado los abusos sexuales de niños o niñas
cometidos por mujeres, a diferencia de la información disponible en el caso de los hombres
agresores sexuales; los estudios en torno a quiénes resultan responsables de los abusos sexuales
en contra de la infancia se remontan recién a la década de los 80 y son de carácter local y acotado.
En Chile, este fenómeno emerge a la luz pública el año 2009, a partir del caso de 3 mujeres
trabajadoras de una guardería infantil, condenadas por abusar de los niños; período en que el
registro de abusadores correspondía a menos del 2% en el caso de mujeres. Esta misma autora
refiere que los datos disponibles en Chile no muestran la relación víctima victimario y sólo a modo
de referencia, por ejemplo, el Anuario del Servicio Médico Legal de 2005 señalaba que de un total
de 2.970 pericias clínicas de Sexología Forense realizadas en 2005, hubo 4 abusos sexuales
cometidos por la madre en contra de tres niñas y un niño.

Por su parte, Onetto y Araya (2007), en una evaluación retrospectiva de 58 mujeres


imputadas y evaluadas por el delito de ASI en el Servicio Médico Legal, durante el período 2001-
2006, se obtuvo que la prevalencia de abuso sexual perpetrado por mujeres fue del 2,1%,
porcentaje que se considera subestimado por elementos socioculturales, sesgos profesionales,
dificultades de la investigación y características de las víctimas. Dentro de sus resultados
concluyen que la gran mayoría de estas mujeres eran solteras, al cuidado de niños y tenían
educación, no encontrándose patología de relevancia, ni antecedentes delictuales, así como
ausencia de antecedentes de maltrato físico y abuso sexual en la infancia, a diferencia de otras
publicaciones. En comparación con abusadores hombres, estas figuras femeninas tienden a
agredir a niños con los que están cercanamente relacionados, agreden a víctimas del mismo sexo
y tienden a involucrar a niños de corta edad.

Mientras que en un estudio exploratorio-descriptivo de caracterización de los delitos sexuales


infanto-juveniles perpetrados por mujeres entre los años 2007 y 2010 en Chile, Flores (2011)
agrega otros resultados como que: el delito que obtuvo mayor frecuencia fue el de abuso sexual a
menor de 14 años; que un alto porcentaje fue de carácter reiterado; que el tipo de contacto sexual
de la agresora con su víctima correspondía a caricias de connotación sexual, contacto oral-genital
y seguidas en una misma proporción de penetración vaginal digital, introducción de objetos
anal/vaginal y coito; que la forma de sometimiento ejercida con mayor frecuencia consistía en
amenazas personales, manipulación a través de la seducción y/o afecto y abuso de poder; así
como que en un alto porcentaje se trata de develaciones circunstanciales.

En consideración de lo antes expuesto, la presente sistematización pretende abrir la reflexión


en torno a las características que este fenómeno y su abordaje ha adoptado, desde la opinión y
percepción de los profesionales responsables de la intervención reparatoria al interior de la ONG
Paicabi.

2. Sistematización de la experiencia

a. Contexto de la experiencia
La ONG Paicabi ha desarrollado diversas experiencias de intervención especializada siendo el
foco de mayor trayectoria institucional la intervención en violencia sexual infantil. De este modo,
es que en la actualidad cuenta con 16 centros de reparación de maltrato y abuso sexual infantil,
ubicados en las regiones IV, V y VI del país.

El objetivo marco hacia el que se orienta la intervención de estos programas especializados


consiste en: “Contribuir a la restitución de los derechos vulnerados de los niños, niñas o
adolescentes asociados a la experiencia de victimización sexual y/o física y/o psicológica
constitutivas de delito, a través del desarrollo de un proceso de intervención multidimensional,
orientado a la interrupción de la situación de maltrato, la resignificación de esta experiencia y el
fortalecimiento de recursos para su bienestar psicológico y social, considerando para esto la
perspectiva de interculturalidad, género y necesidades especiales”.
La finalidad de estos procesos de atención reparatoria, se logra a través del desarrollo de los
siguientes objetivos específicos:

Garantizar la protección de los niños, niñas y adolescentes a través de la interrupción de la


situación de maltrato y/o abuso y el establecimiento de condiciones de cuidado y supervisión en la
vida cotidiana, mediante la activación de mecanismos familiares, sociales y judiciales

Favorecer el proceso de resignificación de la experiencia de maltrato/abuso y el impacto del


mismo en los diferentes niveles de la vida del niño, niña o adolescente y adulto significativo, si
corresponde, a través de la implementación de las estrategias de intervención
multidimensionales en los ámbitos de la restitución de derechos, la superación del daño socio-
emocional y fortalecimiento de recursos, y la reelaboración de la experiencia, incorporando la
dimensión evolutiva, la perspectiva de género, interculturalidad y necesidades especiales

Fortalecer y/o desarrollar los recursos familiares y sociales para el bienestar psicológico y
social del niño, niña o adolescente a través de la implementación de las estrategias de
intervención multidimensionales en los ámbitos de desarrollo social, aprendizaje y vínculos
protectores incorporando la dimensión evolutiva, la perspectiva de género, interculturalidad y
necesidades especiales

Integrar la práctica de red orientada al posicionamiento de temáticas relevantes de infancia a


nivel local, en la gestión técnico-administrativa del proyecto

Integrar, en la gestión técnico-administrativa del proyecto, la perspectiva de género,


interculturalidad y necesidades especiales, orientadas al ámbito de la intervención de casos y al
Cuidado y Formación del equipo

Fortalecer las capacidades técnicas individuales y colectivas idóneas para el trabajo en la


temática desde la perspectiva de cuidado de equipos

Desarrollar procesos de evaluación (participativa) de las lógicas, metodologías y prácticas de


intervención orientadas a la retroalimentación y mejoramiento continuo del trabajo

De este modo, los equipos profesionales que integran estos programas de atención
especializada, conformados principalmente por psicólogos/as, trabajadores sociales y técnicos en
trabajo social; a través del desarrollo de diversas estrategias metodológicas, implementan las
acciones interventivas, orientadas al trabajo directo con los niños, niñas, adolescentes y adultos
significativos, así como con las redes focales (sociales, comunitarias e institucionales). La
intervención también considera fases en que se intenciona el logro de objetivos diferenciados
según las características particulares de la situación del niño, niña o adolescente.
b. Descripción de la experiencia
En el marco de la presente experiencia de sistematización, especial interés reviste el
concepto de áreas de intervención, que hace referencia a ciertos campos o ámbitos de la
intervención, orientados a la revisión específica de determinadas temáticas relevantes para el
sistema matriz de abuso/maltrato presente en la comprensión de la problemática. Estas áreas son
tres y se detallan a continuación:

Área de Intervención en Protección: Su propósito es la generación de un contexto de


seguridad para el niño/a, a través de la potenciación y movilización de los distintos recursos
individuales, familiares, contextuales y jurídicos del caso y el establecimiento de medidas de
control, logrando la interrupción de las situaciones de agresión. Se entiende que esta área si bien
es transversal al desarrollo de la intervención, se aborda como puerta de entrada del proceso de
reparación, el cual se puede iniciar desde la resignificación sólo si se han interrumpido los malos
tratos y/o abuso.

Área de Intervención en Reparación del Daño Socio-emocional y Físico: Su propósito es la


visualización y adopción de prácticas alternativas a la utilización de la violencia, a través de su
problematización en dimensiones individual, familiar y contextual. Además, se orienta hacia la
resignificación de las situaciones de violencia vividas, e integración en la historia individual,
familiar y contextual del caso, logrando la disminución de la sintomatología presentada y de la
modificación de las manifestaciones de impacto de la crisis en los afectados. En este sentido, hay
un primer ámbito contenido asociado a la restitución de derechos, asociado a la lectura de la
experiencia abusiva como trasgresión, la discriminación de los roles presentes en la experiencia
entre niño y adultos, y la validación de esta experiencia en el entorno inmediato del niño, niña o
adolescente. Un segundo ámbito constituido por la superación de las secuelas psico-afectivas
propiamente tal, en donde se entiende que la manifestación sintomatológica de distinta índole
disminuye a través del trabajo en los factores mediadores; mediante el tercer ámbito, que es la
resignificación, que implica la comprensión de la experiencia vivida, su impacto y contexto en el
marco de la revisión de la experiencia con expresión emocional y la posibilidad de su
organización erradicando la culpa y estigmatización, en base a los apoyos vinculares efectivos y
protectores.

Área de Intervención en Desarrollo: Su propósito es el desarrollo y/o fortalecimiento de las


competencias y recursos individuales, familiares y contextuales, que contribuyan a la validación
de relaciones y estilos de crianza protectores, a través de la visibilidad social del niño, niña o
adolescente y su familia, la generación de prácticas relacionales positivas, y el favorecimiento del
curso de desarrollo en las áreas gravitantes como la de autovaloración, integración a pares y
desarrollo de experiencias afectivas. En esta área cobra particular relevancia el trabajo con redes
de apoyo social, a nivel individual y familiar.
c. Intencionalidad de la experiencia
El interés por desarrollar una caracterización de la intervención efectuada en situaciones de
abuso sexual infantil, cuyos perpetradores son figuras adultas femeninas, se enmarca en el
objetivo específico N°6 de los programas de reparación de maltrato infantil grave, a saber,
fortalecer las capacidades técnicas individuales y colectivas idóneas para el trabajo en la temática;
en tanto se orienta a responder a la necesidad de conocer las características particulares de los
procesos interventivos llevados a cabo con estos casos, a partir de las cuales sea posible formular
algunas consideraciones relevantes de contemplar, para desplegar acciones pertinentes y con la
debida complejidad que revisten.

3. Formulación del objeto de sistematización


A partir de lo anteriormente señalado, se define como objeto de la sistematización,
características de la experiencia de abuso sexual infantil perpetrada por figura adulta femenina, así
como de la intervención reparatoria realizada por centros de la ONG Paicabi.

4. Marco teórico en que se inscribe la experiencia

a. Definición conceptual
Pese a que la definición de abuso sexual infantil resulta ser una tarea compleja, se ha logrado
establecer un acuerdo respecto de dos criterios que estarían presentes en este tipo de
experiencias: (a) la relación de desigualdad entre el sujeto que ejerce la agresión y el niño o niña
que la padece, es decir, la presencia de una relación sexualizada con menores de 18 años,
originada por un sujeto mayor o menor de edad, en un contexto de asimetría que puede estar
dada por la diferencia de edad, poder o bien puede ser ocasionada por el engaño, la manipulación,
el chantaje o, en menor medida, el uso de la fuerza por parte de la persona que agrede y (b) la
utilización del niño o niña como objeto sexual, o sea, la presencia de intención de quien realiza los
actos abusivos de satisfacer sus propios impulsos sexuales o los de un tercero, lo que constituye
un elemento clave para distinguir aquellos casos en que el límite entre lo normal y lo abusivo es
difuso (Guerra y Pereda, en prensa).

b. Principios y fundamentos que caracterizan al modelo de intervención


A continuación se da cuenta de los elementos del contexto sociohistórico y los desarrollos
disciplinares que posibilitan la emergencia del presente modelo y que se constituyen,
respectivamente, en el marco del diseño de la intervención especializada en maltrato y abuso
sexual infantil, y en los fundamentos técnico-metodológicos que permiten la materialización
congruente y consistente de esta propuesta técnica.

 Marco del Diseño de Intervención en MIG:

El diseño de la intervención especializada en maltrato y abuso sexual infantil se ha


desarrollado en base a un marco construido que integra y materializa el enfoque de
derechos como eje rector. En este sentido, si bien la intervención se fundamenta en todo
el articulado de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CIDN), sitúa en
algunos de sus artículos los ejes críticos de su implementación:

- Interés Superior del Niño. Contenido en el artículo 3 de la CIDN, y que constituye un


principio básico de acción consistente en la consideración de sus intereses en todas las
decisiones que le afectan, debiendo ser materia de vigilancia tanto su condición de
protección especial y como el de su competencia.
- Derecho a ser protegidos del abuso y la agresión. Contenidos en el artículo 19 de la CIDN
desde donde se establece la obligación de la adopción todas las medidas legislativas,
administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger al niño contra toda forma
de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o
explotación, incluido el abuso sexual, mientras el niño se encuentre bajo la custodia de los
padres, de un representante legal o de cualquier otra persona que lo tenga a su cargo.
- Derecho a preservar su identidad. Contenido en los artículos 5, 8, 10 y 18, en que se
establecen las responsabilidades, los derechos y los deberes de los padres o, en su caso,
de los miembros de la familia ampliada o de la comunidad, en base a las condiciones
locales para su ejercicio, ampliándose a sus tutores u otras personas encargadas
legalmente del niño, provistas de idoneidad para tal efecto.
- Derechos del niño a la supervivencia y el desarrollo. Contenido en el artículo 6 de la
Convención Internacional de los Derechos del Niño, que además de reconocer el derecho
supremo a la vida, da cuenta del potencial del desarrollo del niño o niña como sujeto, por
lo cual se establece que se le deberá permitir desarrollar plenamente su potencial y se le
brindará apoyo para tal efecto.
- Derecho a la participación. Contenido en el artículo 12 de la Convención Internacional de
los Derechos del Niño, que explicita que las niñas y niños tienen el derecho de involucrase
en las decisiones que las y los afectan. Se debe garantizar que las opiniones de los niños y
niñas sean solicitadas y consideradas en todos los asuntos que afecten sus vidas,
permitiéndoles expresar sus ideas frente a las organismos e instancias que detentan la
toma de decisiones, tomando en cuenta su edad y condición particular.
 Fundamentos Técnico-metodológicos del Diseño de Intervención:

Por otra parte, el diseño de intervención se estructura en base a doce supuestos que
resguardan su consistencia y congruencia, y que constituyen los fundamentos técnico-
metodológicos de la propuesta:

- Perspectiva comprensiva de la violencia y daño: Este principio dice relación con la lectura
que se realiza del fenómeno de la violencia infantil y de la implicancia de esta lectura en
los sentidos y prácticas de la intervención. El problema es la violencia hacia los niños y
niñas. En una matriz cultural y social que la posibilita y, muchas veces, la legitima
manifestada en expresiones microculturales y macroculturales diversas, que son parte de
lo que es el niño o niña, su familia, el sujeto que ha cometido agresiones, y ciertamente
los interventores como agentes y actores sociales. La lectura del fenómeno por lo tanto,
da cuenta de una perspectiva comprensiva ecológica en la cual los distintos niveles
presentes interactúan, se integran y complementan dinámicamente (Brofenbrenner,
1987).
- Concepción de la reparación: La reparación puede ser entendida al menos desde tres
niveles en consideración al Modelo Ecológico (Brofenbrenner, 1987). El primero dice
relación con el nivel socio-político o macrosocial implicado en la oportunidad de restituir
los derechos vulnerados a cualquier niño o niña que ha sido víctima de agresión, por la
condición de desigualdad de poder y vulnerabilidad presente en la matriz socio-cultural
de una sociedad. Desde este nivel, la reparación queda constituida por la generación de
una plataforma de acción en pro de la reivindicación de sus derechos, materializada en la
existencia de políticas públicas y sociales de las que los Centros de Intervención
Especializada en MIG son parte constituyente. El segundo nivel dice relación con la matriz
relacional específica implicada en la experiencia abusiva, correspondiente al nivel del
exosistema del que el niño o niña es parte integrante, y desde la cual se comprende la
condición de posibilidad del abuso vivido. Sus redes sociales constituidas en recursos de
apoyo y desarrollo, condiciones fundamentales para la superación de la experiencia de
victimización sufrida. Este nivel está representado en la intervención protectiva, familiar-
relacional, y contextual presente en la propuesta. El tercer nivel está representado por el
microsistema, cuyos focos quedan constituidos por dos dimensiones, la individual del niño
o niña y la subjetividad constituida y constituyente de la experiencia abusiva, y la familiar
relacional, representada por las formas, valores y usos presentes en las dinámicas
cotidianas de las que forma parte, sus padres, cuidadores o tutores, y otros significativos.
La reparación en este nivel implica tres fases (Lewis, 1992): la recuperación de la
sensación de seguridad, la recuperación del control y el establecimiento de un ambiente
seguro; el logro del relato propio y externo de los hechos abusivos, como forma
reconstruir la memoria de la experiencia y su consecuente integración a su historia de
vida; y la construcción de una proyección vital positiva y de desarrollo.
- Dinámica de daño – Condiciones de reparación: Este supuesto se basa en la comprensión
de la experiencia de Maltrato Infantil Grave desde una relación indivisible entre las
manifestaciones de daño (con todas las manifestaciones específicas que se puedan
identificar desde la sintomatología hasta las creencias y significados asociados a la
experiencia) y las condiciones de reparación que aluden a los recursos, potencialidades y
capacidades existentes en los niños, niñas, adolescentes y sus familias. Se trata entonces
de construir un proceso de intervención desde la lógica de la visibilidad y fortalecimiento
de los recursos existentes en los niños, niñas y sus familias, de manera de evitar las
comprensiones totalizantes de la experiencia abusiva o de maltrato en su vida que
tienden a favorecer la estigmatización y la rigidización de la lectura de consecuencias
asociadas a la experiencia, aspectos que si se constituyen en ejes únicos de la intervención
resultan iatrogénicos para la vida del niño o niña y su familia.
- Tipo de intervención: El modelo de intervención desarrollado se circunscribe dentro de
los modelos mixtos en cuanto a la unidad en la cual sitúa el foco de la intervención,
combinando los principios de los tipos de intervención centradas en el niño, niña y
adolescente (Cantón y Cortés, 1997) como sujeto de trabajo directo y rector de la
intervención, y de los modelos denominados multiservicios, comprehensivos y/o
integrativos, desde donde se sitúa como unidad de trabajo al niño, o niña, su familia y su
contexto específico. Por otra parte, en relación al tópico o marco de la intervención el
modelo se situaría entre dos tipos de intervención, las denominadas intervenciones
proteccionales cuyo objetivo es en primer término la protección física, social y emocional
del niño o niña, considerando ésta como la condición de posibilidad y la denominada
intervención terapéutica cuyo objetivo es la reducción del daño y trauma del niño o niña y
su familia.
- Carácter multidimensional de la intervención: Recogiendo la perspectiva comprensiva
del fenómeno y de su organización, el modelo de intervención se diseña en dimensiones,
correspondiendo a los fundamentos del tipo de intervenciones denominadas
multidimensionales, con las necesarias adaptaciones al contexto y realidad local. De esta
forma, se distinguen tres dimensiones de intervención: Dimensión Individual representada
por la posición del niño o niña que ha sido victimizado; la Dimensión Familiar- Relacional,
representada por el adulto referente o protector (familiar y/o institucional) y la red
familiar vincular significativa, y la Dimensión Contextual, representada por las relaciones
con las redes comunitarias, sociales e institucionales, focales o abiertas.
- Práctica de red como principio articulador de la acción: Implica considerar la posición de
la instancia de intervención especializada que constituye el Centro y sus acciones, como
parte de una plataforma más global de acción desde donde es posible generar el proceso
de restitución de derechos para los niños y niñas participantes del programa. Relevantes
desde esta perspectiva son los ámbitos jurídicos, sociales, institucionales, comunitarios,
sanitarios, educacionales y proteccionales. La manifestación de este principio se organiza
en base no sólo a los contactos permanentes con la red local, si no en la coordinación de
sentidos y propósitos de la intervención, resguardando un circuito de acción coherente e
integrada, que evite la victimización secundaria del niño o niña, y de su familia. Esta
perspectiva obliga a mantener una vigilancia permanente de las posibles superposiciones
de las prácticas de intervención, así como del resguardo de su complementariedad y
fortalecimiento mutuo. Este principio se materializa en el diseño de intervención de cada
caso en específico, pero también en la acción transversal del Centro en su territorio.
- El vínculo como condición de posibilidad de la intervención: El vínculo entendido como la
experiencia relacional afectiva, social, emocional y comportamental (Bowlby, 1993;
Barudy y Dantagnan, 2005) constituye uno de los ejes rectores del modelo de
intervención, y se asocia directamente al marco comprensivo de la violencia fundamento
de la propuesta. La consideración de que la experiencia abusiva se da en un vínculo
específico, obliga a considerar la dimensión vincular como una dimensión fundamental y
un objetivo marco del trabajo de intervención. En efecto, sitúa la intervención en un
metanivel cuyo objetivo es generar las condiciones necesarias de seguridad, protección y
confianza para facilitar el establecimiento y mantención de la relación vincular presente
en la intervención, que en efecto no sólo considera al niño o niña, sino también a sus
adultos significativos. Esta relación vincular es la condición de posibilidad del proceso en
su globalidad, por lo cual lo dota de sentido, al mismo tiempo que potencia el alcance de
logros en otro orden más específico y particular, que representa la vivencia subjetiva del
niño, niña y su familia. Esta consideración da cuenta del trabajo a realizar en las fases
iniciales de la intervención en la cuales se establecen estas condiciones de seguridad,
protección y confianza, y de su permanente revisión, evaluación y modificación en todo el
proceso.
- Carácter situado de la intervención. Perspectiva de Género, Interculturalidad, y
Necesidades Especiales: La referencia al carácter situado de la intervención se puede
entender desde distintas acepciones. La primera es aquella que enfatiza la consideración
de las características y condiciones locales del territorio y grupo social en que se inserta el
Centro y desarrolla sus acciones. Se trata de las características sociales y culturales que
hacen que la práctica de la violencia sea posible de una determinada forma y modo, desde
el cual la superación de ella también toma ribetes particulares. En este sentido, toda
aproximación técnico-metodológica deberá traducirse y adaptarse a este marco para
constituirse en un dispositivo dotado de sentido y congruencia. La segunda posibilidad
está dada por el carácter situado de la intervención en relación al niño o niña que ha sido
víctima de agresión en particular. En este caso este carácter se asocia a sus propios
marcos referenciales, vinculados a las creencias y valores familiares e históricos en los
ámbitos religiosos, étnicos, ideológicos y político-culturales. En este punto se inscribe la
perspectiva de género, interculturalidad y necesidades especiales, desde el énfasis en el
favorecimiento de la equidad de los niños, niñas y adolescentes y sus familias en todo
espacio social, dentro de los cuales también se incluye el espacio de intervención
especializada. Esto implica el acceso a las mismas oportunidades y espacios de
participación, integrando en este ejercicio las particularidades históricas y socioculturales
propias de cada grupo y familia. Se trata de integrar las diferencias en un marco de
respeto de derechos que favorezca su ejercicio.
- Perspectiva de desarrollo: Desde esta mirada, entendemos que el niño o niña es un
sujeto activo, en desarrollo que se encuentra en una progresiva acomodación mutua con
las propiedades cambiantes de los entornos inmediatos en los que vive, proceso que se ve
afectado por las relaciones que se establecen entre estos entornos y por los contextos
más grandes en los que están incluidos los entornos. Además de esta mirada ecológica del
desarrollo humano, consideramos necesario incorporar una visión integral del desarrollo
del niño o niña, en términos de no comprender que éste consiste sólo en el bienestar
material y la satisfacción de sus necesidades básicas, sino la compresión de este sujeto
con una doble dimensión, como beneficiario y gestor de su desarrollo; en donde nuestra
responsabilidad se vincula con la ampliación de opciones y oportunidades para que el niño
o niña desarrolle sus potencialidades y habilidades en relación con sus necesidades
particulares. Lo anterior se ve materializado en la implementación de estrategias técnicas
orientadas a fortalecimiento y/o desarrollo de condiciones que favorezcan la protección
integral del niño, niña o adolescente y el ejercicio pleno de sus derechos; entendiendo que
tanto el niño o niña y su familia pueden desarrollar recursos que incrementen su bienestar
integral.
- Perspectiva evolutiva: Se entiende como otro elemento a la base de la propuesta técnica
la consideración del marco de desarrollo vital o ciclo evolutivo del niño, niña o
adolescente, lo cual se comprende como un marco transversal a considerar y a
materializar en cada diagnóstico y plan de intervención desarrollado. Esto, a partir de
integrar metodologías y técnicas de intervención que sean acordes a su edad y etapa vital,
y que por tanto sean ecológicas a sus necesidades particulares. Para esto, es necesario
que el equipo profesional y que la construcción del Centro como espacio terapéutico
disponga de formación técnica en aspectos lúdico terapéuticos y artísticos, y formación
ética en una mirada no adultista de la intervención, sino que integrativa de la infancia y
adolescencia. En este sentido, la propuesta técnica debe contar con la flexibilidad
metodológica para ofrecer a cada niño, niña o adolescente un marco interventivo que
favorezca su real participación.
- Dinámica diagnostico-intervención: Otro eje rector de la propuesta técnica y
metodológica es el entendimiento de que las acciones o prácticas indagativas
(diagnósticas) e interventivas constituyen divisiones pedagógicas que la organizan, pero
que en su desarrollo son indivisibles, y más bien resultan énfasis distintos de una dinámica
compleja. En la medida que se avanza por el curso del proceso estos énfasis cambian y se
re-establecen, sin dejar de estar presentes. Cada vez que se desarrolla una acción de
diagnóstico se está interviniendo en algún nivel o área, y a su vez, cada vez que se
interviene, se profundiza en la comprensión del fenómeno en alguna arista en particular.
- Distinciones entre tipos de maltrato infantil: Otro eje rector de la propuesta dice relación
con las distinciones técnicas a realizar entre la Agresión Sexual y el Maltrato Físico y/o
Psicológico Grave. En este sentido, la experiencia de la Corporación Paicabí define un
diseño de intervención que en su generalidad es aplicable a distintos tipos de
victimizaciones vividas por los niños, niñas y sus familias, pero que al mismo tiempo
posee algunas particularidades. La primera de ellas dice relación con el nivel diagnóstico
en donde para cada tipo de maltrato se definen áreas particulares de expresión de daño.
La segunda dice relación con los sentidos proteccionales y comprensivos de la
intervención, que varía si la situación de maltrato corresponde a agresión sexual o a
maltrato físico o psicológico grave. En este sentido, en este tipo de casos el niño, niña o
adolescente se posiciona dentro de la intervención como foco, buscándose el
acompañamiento de un adulto significativo para él o ella en el proceso reparatorio. Este
proceso reparatorio se inicia en términos de la revisión de la experiencia con fines
terapéuticos una vez que se ha interrumpido la experiencia abusiva y se cuenta con un
contexto protector. La distancia entre el niño, niña o adolescente y la figura de agresión
es una condición necesaria para el establecimiento del contexto de seguridad que
requiere el niño o niña para resignificar la experiencia abusiva y se encuentra
habitualmente definida a partir de recursos judiciales proteccionales y/o penales. Una vez
establecida esta distancia, si bien es un aspecto a continuar evaluando
permanentemente, el eje del proceso se inscribe en el marco terapéutico comprensivo.
Por su parte, en los casos de maltrato físico y/o psicológico grave el niño, niña o
adolescente si bien también se posiciona como foco de la intervención, este se acompaña
del foco interventivo con el adulto agente de la agresión, proceso que puede desarrollarse
en el mismo contexto de intervención o en otra instancia, pero que en cualquier caso
requerirá de que se mantenga durante todo el proceso el eje de control social y el
terapéutico al mismo tiempo de manera de resguardar la eventualidad de nuevos riesgos
de malos tratos. Esta particularidad de los casos de maltrato físico y/o psicológico grave
se sostiene en la experiencia recogida estos años de trabajo en el tema, en donde en la
mayoría de los casos judicializados por esta vía, la separación del niño o niña del agente
de agresión es transitoria, por lo cual el reinicio de los contactos, y eventualmente de la
convivencia es probable, aspecto que debe integrarse en la propuesta de intervención.

c. Reflexión sobre la perspectiva de análisis


Dado los espacios regulares de reflexión acerca de las prácticas interventivas al interior de los
centros, así como entre los programas de atención; es posible observar la emergencia de
tensiones en torno al abordaje de situaciones de abuso sexual perpetradas por adultos de género
femenino.

5. Metodología

a. Sistematización
La metodología utilizada para el desarrollo del presente trabajo se inscribe en el proceso de
Sistematización, definido como “un proceso a través del cual se recupera lo que los sujetos saben
de su experiencia para poder comprenderla, interpretarla y comunicarla, produciendo así un
nuevo tipo de conocimiento” (Santibañez, 1993).
El ejercicio de sistematización se orienta principalmente a:
- Favorecer el intercambio de experiencias entre los distintos profesionales
- La comprensión y la reflexión de los profesionales sobre su propio trabajo
- Adquirir conocimiento a partir de la práctica

En este sentido, la metodología propuesta resulta coherente con el interés de la ONG Paicabi
de relevar la perspectiva y experiencia de los propios profesionales responsables de los procesos
de intervención, en la construcción de conocimiento significativo respecto de los fenómenos de
Violencia y Maltrato Infantil.

b. Delimitación del objeto a sistematizar


Como se ha referido anteriormente, el objeto de sistematización se define como:
Características de la experiencia de abuso sexual infantil perpetrada por figura adulta femenina, así
como de la intervención reparatoria realizada por centros de la ONG Paicabi.

c. Objetivo
Sistematizar características de la experiencia de abuso sexual infantil perpetrada por figura
adulta femenina, así como de la intervención reparatoria realizada por centros de la ONG Paicabi.

d. Procedimiento
El procedimiento establecido para la presente sistematización se basó en la estructura
propuesta para tal efecto por el Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación CIDE
(Palma, 1992). De acuerdo a esta estructura, básicamente, los pasos a seguir son los siguientes:

- Análisis del contexto de la experiencia a sistematizar


- Identificación de los procesos presentes en la práctica a sistematizar
- Determinación del objeto de la sistematización
- Identificación de los elementos teórico-referenciales presentes en la práctica
- Análisis de los postulados u orientación presentes en la práctica de los profesionales
- Desarrollo de la experiencia a sistematizar
- Análisis de los elementos extraídos del proceso de sistematización.

Las primeras etapas se abordaron a partir de la revisión de documento elaborado por el Área
Técnica de la ONG Paicabi, consistente en el Proyecto de Funcionamiento para los Programas de
Intervención Especializada en la Reparación de Maltrato Infantil Grave.

El desarrollo de la experiencia a sistematizar fue definido por la autora del presente


documento y consistió en lo siguiente:
Selección de los participantes: Como criterio de selección de los programas se consideró
aquellos centro de atención especializada pertenecientes a la ONG Paicabi, que hubiesen
atendido durante el año 2014 a NNA cuya experiencia de abuso sexual haya sido perpetrada por
una figura adulta femenina. Se seleccionaron 11 centros que cumplieron con este requisito.

Producción de la Información: Se aplicaron las técnicas de recolección de información a estos


centros. Estas técnicas fueron:

- Entrevista Grupal en que participó una muestra de profesionales que habían atendido a
NNA, cuya experiencia de abuso sexual haya sido perpetrada por una figura adulta
femenina (ver Anexos: Guión de Entrevista Grupal)
- Ficha de Registro que fue aplicada a la totalidad de los profesionales que habían atendido
a NNA, cuya experiencia de abuso sexual haya sido perpetrada por una figura adulta
femenina (ver Anexos: Ficha de Registro)

e. Análisis de la información
El análisis de la información obtenida se realizó a través de:

Análisis de Contenido fundamentado en la Teoría de Base (Rodríguez, Gil y García, 1996).


Este procedimiento consta de dos fases:

- Codificación Abierta: Reducción del texto en conceptos más abstractos para luego
construir categorías temáticas inclusivas.
- Codificación Axial: Relectura y unificación de datos a partir de paradigma de codificación.
6. Desarrollo de la experiencia

Contenidos temáticos y categorías identificadas

Categorías Identificadas Conceptos Aludidos

1. Características de identificación de los NNA - Edad de Ingreso de los NNA


- Sexo de los NNA

Textos

Los 29 NNA que son descritos por los profesionales


se encuentran mayoritariamente en la etapa preescolar
Pre-escolares (3-6â)
(entre 3 y 6 años de edad) y en la etapa escolar (entre los 7
y 10 años de edad) al momento de ingresar al centro
Escolares (7-10â)
especializado (93%).

Adolescentes (11-18â)
Por otra parte, no se aprecian diferencias relevantes
respecto del sexo del niño que ha experimentado este
tipo de vulneraciones, correspondiendo en un 55% a niñas
y en un 45% a niños.
Figura N°1

Cabe destacar que el ingreso mayoritario de los NNA que han vivido estas experiencias a temprana
edad, es observado por parte de los profesionales como una variable que los hace más vulnerables a que sus
vivencias sean naturalizadas, en el marco de las relaciones tanto intra como extrafamiliares:

“la mayoría es en la etapa pre-escolar, una edad en la que es difícil interpretar la


situación como una agresión, porque si empieza en sus primeros años, se establece como
normal en el contacto, entonces cuando ellos se dan cuenta de que no es normal aparece la
posibilidad de hablar, una vez que él ingresa a la residencia se da cuenta de que hay otras
formas de ser tratado, sanas”

“Pero qué hace que finalmente el niño devele, yo creo que son elementos evolutivos,
comienzan a cuestionar la relación, es interesante para recogerlo cuando aparezca”

Categorías Identificadas Conceptos Aludidos

2. Características de ASI y su develación - Tipo de Trasgresión Sexual


- Tipo Relación Figura Perpetradora - NNA
- Tipo de Develación del ASI
- Figura Asociada a la Develación del ASI

Textos

83% de los NNA experimenta abuso sexual propio, mientras que 14% abuso sexual impropio y un 3%
ambas modalidades. Cabe destacar que en la mayoría de los casos la experiencia vivenciada por los NNA
corresponde a una trasgresión en la esfera de la corporalidad (86%), en dos casos con lesiones genitales.

En relación a las características que adopta el ASI perpetrado por figuras adultas femeninas, en el
interés por encontrar particularidades de esta expresión de trasgresión a los NNA, los profesionales refieren
algunas distinciones:

“Yo no veo mucha diferencia de las características de los casos de abuso sexual crónico
por una figura masculina que tiene este nivel de vinculación con el niño, lo que es
lamentable, dado que si nos toca hacer el despeje de una situación de sospecha, la
invisibilización del abuso por esta figura femenina hace desgastante este trabajo, porque no
se adoptan las medidas proteccionales que en otros casos ya estarían tomadas. Sería
interesante conocer si existen diferencias en el daño o sintomatología, cuando la figura es
agresora o agresor, yo no veo muchas diferencias, salvo la carrera moral del niño, se puede
ver más exacerbado, como en nuestro caso, que el chico se relaciona ahora con todas las
figuras femeninas de un modo erotizado”

“la madre expone en reiteradas ocasiones material pornográfico a sus hijos”

En relación a esta trasgresión a los límites corporales, particularmente en el caso de madres


perpetradoras del ASI, el tipo de cuidados ejercido por estas figuras produce extrañeza o cuestionamiento a
los profesionales:

“Esta mamá expresa de miles de formas los cuidados que tiene hacia la niña, por
ejemplo, le dice a la dupla de la residencia que la niña tiene alergia al tomate y que por eso
constantemente la zona de la vagina está irritada y por eso ella tiene que hacerle
tratamiento, cremitas y cosas por el estilo, pero resulta que la niña come tomate en la
residencia y no le pasa absolutamente nada, pero además de todo este acercamiento, de que
se bañan juntas y una serie de otras conductas que en el fondo el tema del límite corporal
está trasgredido, es también a la única hija que maltrata físicamente… por eso nos surge
esta idea de ser mamás extremadamente dedicadas, donde este acercamiento no tiene
muchos límites e incluso nos hemos cuestionado si ¿se darán cuenta de esta trasgresión?,
está como naturalizado”

“En el contexto de un trabajo desde la relajación, la madre manifiesta la necesidad de


proximidad física del niño, el cuerpo, el ‘calorcito’ del hijo, en una situación que ella comienza
a ruborizarse y excitarse hablando de esta necesidad, donde el mismo niño le diría ‘yo no soy
tu marido’”

“Aparece esta mamá con una impresión que no es clara, tiene distintos tonos, confunde
su preocupación, no es rechazante, tambien aparece un relato en los niños de incomodidad
con esta figura, de alguna manera”

Respecto de quien ha ejercido el abuso sexual, en un


Madre
59% corresponde a una figura adulta intrafamiliar,
principalmente la madre (31%); si bien el porcentaje
Otra adulta intrafamiliar restante está conformado por adultos extrafamiliares,
éstas son figuras que también poseen una relación de
Profesional educación cercanía con los NNA, a saber, educadora de párvulos,
asistente de párvulos, educadora diferencial y educadora
Educadora residencia de hogar proteccional. Por otra parte, los profesionales
describen que el 89% de las madres responsables de
Figura N°2 estas trasgresiones no reconocen el ASI perpetrado, así
como 44% de éstas ejercen otra tipo de violencia a los NNA.

Referido a la caracterización de la figura perpetradora, particularmente cuando ésta es la madre,


aparecen los siguientes elementos en la descripción de los profesionales:

“Nos llama la atención que son mamás muy preocupadas de la atención hacia ellas,
respecto de sus necesidades, también en el foco de preocupaciones respecto del niño, por
ejemplo, sobrevalorando lo académico, por sus frustraciones en la propia realización”

“Respecto de los límites de estas madres, nos surge la idea de que dadas sus historias de
abusos crónicos, existe la posibilidad de que tuvieran un trastorno de personalidad límite”

“Lo otro que hemos observado es la figura masculina, las parejas de estas madres están
presentes pero muy pasivos y dependientes”

“También esta excesiva preocupación por el niño, que siempre está enfermo, que ‘lo
llevo a todos lados, que siempre está conmigo’, como el síndrome de Munchausen, como
forma de maltrato, se muestran muy colaboradoras, desde lo formal, ‘yo aquí lo he hablado
todo, he dejado que entren en mi casa’, pero no en profundizar en cómo se explican lo que
está pasando”

“Llama la atención que en este perfil de mamá como principal referente afectivo, con la
imagen de padre devaluado; la madre se aprecia con control de la relación, aunque sea desde
un perfil más negligente toda vez que la incorporación irregular de los niños a la escuela
totaliza los vínculos que éstos puedan tener con otros. Además de una relación más simétrica
donde el niño aparece como un hombre que la describe como ‘rica’ y que hace extensivo este
estilo relacional hacia otras figuras femeninas, piropeando a las tías del hogar”

“Tanto en el perfil más preocupado, como en el más negligente se aprecia una falla en la
empatía e instrumentalización del vínculo con el niño”

“En pericias psicológicas pueden aparecer indicadores de impulsividad, baja capacidad


empática, centrada en sí misma”

“Si ya es difícil evaluar en hombres el riesgo de ocurrencia de abuso sexual, en mujeres


lo es aún más, creo que es más fácil que aparezca en procesos terapéuticos que en contexto
periciales, salvo que sea en estructuras de personalidad limítrofe, pero aun así es más
asociable a maltrato físico”

“Cosas a mirar en la dimensión relacional son la paridad, la pérdida de jerarquía”

“Cuando no es la figura femenina cuidadora de quien se sospecha, el silenciamiento


pasa mucho por la prolongación de la validación de la madre en otras figuras ‘esta mujer está
mal, algo le está pasando’, tampoco es visto como abuso sexual, con menos connotación
negativa, visto como negligencia”
En relación a la develación del ASI, según la
forma en que ésta se inicia, en un 52% de los casos la
Premeditada - espontánea develación es provocada a partir de preguntas de los
adultos, en un 34% los NNA revelan de manera
Provocada por preguntas de espontánea e intencionada, mientras que en un 7% la
adultos
develación se produce por el descubrimiento
Circunstancial - accidental accidental de una tercera persona y el 7% restante
corresponde a circunstancias en que no está clara la
Sospecha - no revelada situación abusiva, pero hay sospechas de ésta y el
NNA no ha entregado un relato claro acerca de los
hechos.
Figura N°3

A este respecto, los profesionales refieren los modos particulares en que estas experiencias han sido
conocidas y cuáles condiciones podrían favorecer estos procesos de develación:

“En el caso que hemos tenido nosotras la develación se da en un contexto protegido,


mientras vivía en una residencia, por lo tanto se inician todas las acciones para la
interrupción del contacto”

“Parece que en estos casos dada la vinculación, cobra particular valor la separación
(con esta figura) para que pase algo, no sería posible la develación, estando con la mamá en
la sala de espera”

“Los casos llegan por sospecha, a mí me pasó con este adolescente en la gráfica, con la
manifestación de este rechazo, de este asco ‘no mamá, eso no’ cuando este chico hace la
develación después de un año”

“En un principio no aparece en el relato, si en la gráfica, aparece esta mamá expansiva,


voraz y mucho rechazo del niño a la corporalidad de la mamá, ‘mi mamá es guatona’, como
asqueroso y cuando se trabaja la corporalidad masculina/femenina él es grotesco en explicar
’aquí están los pezones, aquí la zona púbica, la mamá menstruando’”

“También el ejercicio de otras formas de vulneración grave de derechos puede ser lo que
permita acceder al conocimiento de estas situaciones”.

“En este caso la develación surge a partir de la consulta que se le hace a la madre por
comentarios emitidos por el niño de ‘hacer cochinadas, hacer el amor con la mamá’, en
dónde ella naturaliza ciertas prácticas, pregunta ‘qué es lo que le pasa a mi hijo que se excita
conmigo’”

“Pero qué hace que finalmente el niño devele, yo creo que son elementos evolutivos,
comienzan a cuestionar la relación, es interesante para recogerlo cuando aparezca”

Según la persona a la cual se dirige la develación del NNA, en un 63% corresponde a un adulto
intrafamiliar, un 34% a un adulto extrafamiliar y en un 3% a un menor de edad del contexto familiar del
NNA. Y, en relación a la latencia entre el inicio de los hechos abusivos y la develación, en la totalidad de los
casos se aprecia una develación tardía, es decir, días, meses o años luego de que los hechos abusivos han
comenzado.

Asociado a la develación, los profesionales informan que en un 24% de los casos se produce el
fenómeno de la retractación. A este respecto, los profesionales asocian el fenómeno dela retractación con
algunos factores aportados por el entorno del NNA:
“Él ha hecho develaciones a través de gráficas, cuando trabajamos los toques buenos y
los toques malos. Pero también se desdice, porque hemos tenido todas estas dificultades con
tribunales para poder decir ‘es la mamá la que ha estado ejerciendo estos abusos’ y, por
ende, es la figura que tenemos que distanciar del niño”

Categorías Identificadas Conceptos Aludidos

3. Características de las condiciones para la - Distribución de casos según centros


intervención reparatoria - Manifestaciones de daño observadas o
descritas por los NNA
- Condiciones de seguridad y cuidado cotidiano
de los NNA

Textos
8 7
Como se aprecia en la Figura N°4, la mayoría 7 6
de las comunas en donde se encuentran ubicados 6
5 4
los centros especializados se están representadas 4
en el presente proceso de sistematización, 3 2 2 2 2
2 1 1 1
concentrándose una mayor cantidad de casos 1
1
informados en Centro Halar de La Serena y Centro 0
Kalfu de Villa Alemana.

Figura N°4

En relación a las manifestaciones de daño asociadas a la experiencia de ASI, se observa una diversidad
de sintomatología que, para fines descriptivos, se agrupará en las siguientes dimensiones:
- Problemas debidos a un bajo control o externalizantes (conductas dirigidas a los demás)
- Problemas debidos a un elevado control o internalizantes (sentimientos o estados dirigidos hacia el
interior)
- Dinámicas idiosincráticas de la violencia sexual infantil (incluye ampliación concepto traumatogénico de
Finkelhor y Browne, 1985, por James, 1996)
-

Sintomatología Frecuencia Sintomatología Frecuencia Dinámicas Frecuencia


Externalizante Internalizante idiosincráticas ASI
Agresividad 11 Depresión 3 Sexualización 16
traumática
Problemas en las 3 Ansiedad 7 Impotencia 4
relaciones sociales
Desatención 1 Desregulación 2 Culpa 4
emocional
Hiperactividad – 5 Temor 10 Estigmatización 4
Impulsividad
Bajo rendimiento 5 Encopresis 4 Disociación 1
escolar
Enuresis 8 Indefensión 6

Trastorno del sueño 5 Estrés postraumático 1

Somatización 1 Lesiones físicas 2

Tabla N°1

Como se aprecia en Tabla N°1, dentro de las dimensiones se destacan los siguientes síntomas,
presentes en al menos 34% de los NNA: agresividad, temor y sexualización traumática.

Respecto de la sintomatología, los profesionales describen que parte de éstas manifestaciones se


asocia a la relación del NNA con su propio cuerpo:

“las conductas que presentan estos niños son muy intensas enuresis, encopresis,
conducta sexualizada, masturbaciones, relacionadas con la corporalidad, la desregulación
fisiológica, no son más bien niños depresivos, esto muestra la intrusión en su cuerpo”

“Se pesquisan conductas sexualizadas del niño con otros niños en el hogar, relatos de
ver a la madre con otros adultos y uso de palabras de contenido sexual, sensaciones
corporales gatilladoras de excitabilidad, sentimientos de culpa y desagrado con estas
sensaciones”

“Se observa en el niño vergüenza y ansiedad hacia la agresora, lo que le impide


posicionarse como víctima, el niño internaliza la generalización de que la relación madre-
mujer-hijo es con hipersexualización del vínculo y con ausencia de diferenciación de roles”

“La manifestación de daño en los niños, la sintomatología muy intensa, diversa,


repetitiva y persistente; y lo segundo, la reacción de los niños frente a la posibilidad de
hablar, cuando ella decía algo de la mamá y decía ‘No’ a mi me dio pena su reacción, estaba
sobrepasada, hablar de esto la desestructura, intenta un poco, pero da marcha atrás”

En cuanto a las condiciones de seguridad y cuidado cotidiano de los NNA, en un 79% se interrumpe el
contacto con la figura perpetradora del ASI y el cuidado se encuentra a cargo del contexto intrafamiliar, lo
que en algunos casos se logra de manera progresiva luego del ingreso del NNA al centro especializado y
debido a la adopción de medidas cautelares. Por otra parte, en un 14% se interrumpe el contacto con figura
perpetradora del ASI, pero el cuidado se encuentra a cargo del contexto institucional; mientras en un 7% no
se interrumpe el contacto con figura que ha perpetrado el ASI siendo ejercidos los cuidados por la propia
familia.

Al respecto, los profesionales refieren que cuando se cuenta con sospecha de ASI, la adopción de
medidas de distanciamiento con la figura que probablemente sea la responsable, dada la vinculación
existente, se torna una condición aún más necesaria para que esta situación sea develada y se regulen su
funcionamiento en distintos niveles:

“Nuestra experiencia en estos casos ha servido de base para exponer a los tribunales
que existe una mayor probabilidad que, si el niño o la niña deja de ver a sus padres por tres
meses, porque vive en una residencia o en otro lugar, va a ver un quiebre en ese
silenciamiento y puede verbalizar lo que le ocurre”

“El cambio en su conducta estando en la residencia es impresionante, se regulan por lo


estructurante, además del distanciamiento con esta figura”
4. Características de la intervención reparatoria - Factores que dificultan la intervención
efectuada reparatoria
- Factores que facilitan la intervención
reparatoria

Textos
Dificultades internas Frecuencia

Imaginario sociocultural del equipo (resistencia en la visualización de la madre como trasgresora en la esfera de la 2
sexualidad)
Cambio de los profesionales responsables de la atención especializada 2

Retraso en el ingreso a atención reparatoria 3

Dificultades externas

Baja credibilidad del ASI en contexto intrafamiliar 4

Desgaste emocional/malestar adulto responsable) asociado a baja credibilidad del ASI a nivel institucional 7
(impunidad)

Violencia intrafamiliar, consumo drogas padres, mirada adultocéntrica del grupo familiar 3

Baja credibilidad del ASI en la institución residencial donde éste ocurre 1

Baja credibilidad del ASI en instancias judiciales 6

Tabla N°2

Como se observa en la Tabla N°2, las dificultades más frecuentes señaladas por los profesionales
hacen referencia a elementos de control externo referidos a la baja credibilidad de la ocurrencia del ASI a
nivel familiar e institucional.

“Me acorde de una película en que los indígenas en América no podían advertir la
presencia de los españoles porque no conocían lo que eran los barcos, por lo tanto no los
veían y al no verlos no podían prepararse para defenderse de sus ataques. Eso creo que nos
pasa con los abusos sexuales cometidos por estas mujeres, no cabe la posibilidad de que esta
madre, casi virgen maría pueda abusar“

“Cómo lidiar con esta construcción sociocultural de la madre competente, que coincide
con los casos, que hacen más dificil convencernos de estas situaciones, fundamentar cómo
estas mamás se muestran super competentes, por tanto, ‘nadie puiede decirme que algo de
lo que estoy haciendo es malo’, ellas dominan la escena familiar, el control en al menos
algunos casos”.

“A nosotras como dupla también nos pasó ‘la mamá está trasgrediendo algunos límites
no más’, nos pasan cosas”

“Sólo aparece como posible cuando hablamos de trastorno, en una posición mucho más
radical, sino pasa que la veo ‘loca’ o como alguien que no se dio cuenta”.

“Ha implicado un trabajo interno en el equipo para incorporar esta posibilidad, en un


equipo diverso, grande pero abierto a mirarlo. Además de nuestras resistencias internas,
aparecen las del medio”
“Cuesta mucho cambiar la subjetividad de un tribunal, respecto de sus conceptos de
género, convercerlos de que los niños presentan un daño asociado a una experiencia de
abuso sexual con independencia de quen lo ejerció, mostrar que los indicadores de que esta
figura materna está generando un daño independiente de la intencionalidad de la madre”

“Por ejemplo, en las clases cuando veíamos la pedofilia regresiva nos hacía sentido.
Cómo esto lo utilizamos como estrategia para que lo encuentren válido en tribunales”

“A esto agregamos cuando el tribunal plantea que los niños vuelvan con la madre, en
las solicitudes de revinculación una vez archivadas las causas penales, aparecen nuestros
bordes de la intervención, debiera generarse un dispositivo que nos clarifique a nosotros y al
sistema cuando se ha avanzado en el trabajo de indicadores como la impulsividad, por
ejemplo, para poder revincular”

“También, cuando hacemos el ingreso a residencia y explicamos que es la mamá, nos


dice ‘pero, ¿es la mamá?, de verdad a mí me pasan cosas, nos parece imposible que pueda
ser’”

“Cuando se sabe información antecedente como la exposición a material pornográfico


en evaluaciones previas, esta información es interpretada como conductas negligentes, pero
no trasgresoras en la esfera de la sexualidad, sino hasta qe los niños develan abusos propios,
tocaciones”

Facilitadores internos Frecuencia

Vinculación terapéutica con el NNA 12

Reflexión, coherencia interna y supervisión del equipo interviniente 3

Facilitadores externos

Contexto familiar protector 14

Adherencia del NNA y adultos responsables al proceso terapéutico 12

Emergencia del relato y resignificación de la experiencia abusiva por parte del NNA 2

Apoyo y contención socioemocional del contexto escolar hacia el NNA 3

Medidas de protección a nivel judicial 7

Condena procesal penal de la perpetradora del ASI 1

Tabla N°3

Según lo descrito en Tabla N°3, los facilitadores más frecuentes referidos por los profesionales
corresponden a la construcción de un vínculo terapéutico y el fortalecimiento de la motivación interna para
participar del proceso reparatorio por parte de los NNA, así como la presencia de recursos protectores a
nivel intrafamiliar.

Dentro de los factores facilitadores internos, la reflexión permanente y supervisión del equipo
interventor directo ha permitido relevar consideraciones que permiten la visualización de estas
trasgresiones:

“Ha sido un trabajo del equipo, de que también es una posibilidad, nos ha costado
decirlo, la diversidad de visiones, al ponerlo es posible aclararlo”

“Si sucede es excepcional, si afinamos el ojo ante las situaciones de sospecha no


permitirá esclarecer más casos, el caso debe empujarnos a ello, ya que no cuento con más
hipótesis”

7. Conclusiones

En relación a los contenidos temáticos y categorías identificadas, a continuación se


desarrollan algunas conclusiones preliminares respecto de posibles consideraciones, que orienten
la realización de acciones interventivas, asociadas a este tipo de experiencias, y permitan sugerir
potenciales líneas de sistematización a futuro:

- Un primer elemento que llama la atención, referido a las características de identificación


de los NNA, dice relación con el inicio de estas experiencias a temprana edad, en ambos
sexos, lo que es apreciado como una variable que en sí misma aporta mayor
vulnerabilidad a los NNA, dado que favorece la naturalización de esta trasgresión, al no
disponer muchas veces de experiencias previas alternativas de relación vincular, y
dificulta las posibilidades de develación, debido a las restricciones de los adultos para
reconocer los modos en que este grupo etario comunica sus vivencias.

A partir de un estudio desarrollado por Flores (2011), en aquellos casos en que la


edad de inicio de estos abusos es inferior a los 6 años no existe un género especialmente
vulnerable.

Arias (2012) agrega que los NNA pueden tardar más en percibir el abuso y su estado
de confusión frente al hecho puede ser mayor, asociado al rol de género de estas adultas
trasgresoras, ya que no será fácil distinguir ciertos abusos de los cuidados que ellas les
realizan; a lo que se suma la dificultad de exponerlo porque se trata de personas de las
que dependen física y emocionalmente.

En este sentido, se hace necesario prestar especial atención a la sintomatología que


presentan los NNA en esta etapa evolutiva, de modo que favorezca su detección
temprana.

- En estrecha relación con lo anterior, dentro de las manifestaciones de daño asociadas a la


experiencia de ASI, se aprecian diversas expresiones, de intensidad y persistencia
significativa, destacándose la presencia de sintomatología asociada a la relación del NNA
con su propio cuerpo y con la figura perpetradora de los abusos.

Cabe destacar que el reconocimiento de estas manifestaciones por parte de terceros


puede favorecer la apertura a la configuración de una sospecha de ASI, pero en donde la
identificación del potencial responsable de estos hechos es menos evidente.

- Se observa que es justamente la relación entre la figura perpetradora y el NNA una de las
variables que dificultan el reconocimiento de estas trasgresiones. El que la figura
responsable del ASI se pueda constituir en el principal referente afectivo del NNA, ejerza
o participe de sus cuidados, o colabore con el proceso reparatorio; así como las propias
resistencias culturales en el entorno familiar, social y judicial para aceptar que una figura
femenina puede ser responsable de tales trasgresiones, favorece su invisibilización.

A este respecto Flores (2011) aporta que la mayoría de los vínculos entre la adulta
perpetradora y el NNA correspondían a aquel dado por la actividad de la agresora en la
vida cotidiana de la víctima, principalmente desde el contexto educativo o bien, los casos
donde el vínculo era intrafamiliar asociado exclusivamente a la madre.

Tal como lo señala Arias (2012), por el rol de género asociado a la maternidad, las
mujeres tienen permitido mayores acercamientos físicos con los niños/as, pudiéndose
enmascarar fácilmente estas conductas, primero porque la conducta cercana de las
mujeres con los hijos y niños/as atrae menos la atención que la de un hombre, en la
medida que se les confían los cuidados y por ende las posibilidades de contacto casi sin
limitaciones para atender diversas necesidades (p.e. higiene y contención) sin despertar
sospechas: la asimilación de las mujeres al rol de la madre-buena, es la base de esta
conducta de confianza. Y, segundo, por el conocimiento de que los abusadores sexuales
son hombres, sumado a cierta convicción de que los cometidos por mujeres serían
excepcionales y anormales, contrarios a la naturaleza femenina; todo lo cual obstaculiza
la observación de actitudes o actos de connotación sexual.

Este escenario nos demanda a desarrollar procesos de revisión permanente de


nuestras prácticas interventivas, de modo de relevar consideraciones que permitan
visualizar las características de este tipo de trasgresiones; tanto para aportar dichos
elementos a la sensibilización social e institucional frente a este fenómeno, apoyando las
acciones de pesquisa y control necesarias; así como para el diseño de los procesos
reparatorios, que permitan la elaboración e integración de estas experiencias en los NNA
afectados y su entorno de desarrollo.

- Así como la baja credibilidad de la ocurrencia del ASI perpetrado por figuras adultas
femeninas, a nivel familiar e institucional, se constituye en la principal dificultad para el
desarrollo de la intervención reparatoria; el trabajo en equipo que contiene y apoya la
labor realizada por los profesionales responsables de la atención directa, que favorece la
adopción de medidas protectoras necesarias para el distanciamiento del niño respecto de
la figura que probablemente haya efectuado el ASI, posibilitando la develación, se
constituye en la plataforma fundamental y condición de posibilidad de la reparación.
En este sentido, la construcción del vínculo terapéutico y motivación interna del NNA
facilita espacios de diálogo para que el niño acceda a un relato de su historia y del origen
de su sufrimiento, recuperando memorias y otorgándole una comprensión a lo vivido, así
como una posibilidad de reconstrucción de su proyecto de vida.

- Dentro de las conclusiones preliminares, surge la necesidad de seguir explorando


respecto a las dinámicas relacionales que pueden establecer estas figuras adultas
femeninas con los NNA, en el sentido de reconocer cuáles serían características
particulares que puedan favorecer su visibilización temprana, levantando la sospecha y
generando dispositivos más oportunos de detección.

Se esbozan como elementos relevantes debajo de esta imagen de aparente ejercicio


ejemplar de la marentalidad, la falla empática y la instrumentalización del vínculo
materno-filial, así como la pérdida de jerarquía en la relación diádica.

A este respecto, ya Arias (2012) nos señala que aun cuando no existe suficiente
material empírico para elaborar categorías de personalidad y proponer perfiles de las
mujeres que ejercen abusos sexuales infantiles, así como carencias en teorías explicativas
del fenómeno, se dispone de ciertas aproximaciones descriptivas a los tipos de agresoras.
Uno haría referencia a mujeres que abusan de niños, sin diferencias entre ambos sexos,
teniendo como antecedentes en la totalidad de los casos el haber sufrido ASI,
instrumentalizando a los NNA y ejerciendo violencia sexual frente a situaciones de
frustración, decepción y rabia. Otro correspondería a mujeres que victimizan a
adolescentes, de sexo femenino o masculino según la preferencia sexual de la adulta,
quien abusan de su poder y asimetría en la relación, interpretándola como amorosa,
siendo su propia vulnerabilidad psíquica la que las lleva a ver en la víctima una madurez y
estabilidad que no existe. Y un tercer caso, que se referiría a mujeres forzadas por hombres
para ejecutar o participar del abuso a niños o niñas según sea la coacción de sus parejas,
reprimiendo sentimientos de empatía o compasión por la víctima a fin de poder soportar
la situación y participar de ella.

Esta misma autora señala que, si bien existen estudios que constatan
matrimonios/parejas y embarazos precoces, parejas múltiples y frecuentes, trayectorias
personales marcadas mayoritariamente por experiencia precoces y continuas de abuso
sexual y violencia física, así como desde el punto de vista de la salud mental se ha
observado prevalencia de problemas depresivos, dependencia de sustancias psicoactivas
(especialmente alcohol), problemas cognitivos, problemas de personalidad tipo limítrofe
o dependiente; existen discordancias en los resultados de las investigaciones, por lo que
es necesario producir mayor información sobre esta parte del fenómeno (Harrati,
Vavassori & Villerbu, 2005).

- En consideración de lo anteriormente expuesto, si bien este primer ejercicio reflexivo


pretende abrir el debate en torno a las características que adopta este fenómeno, al
interior de los centros especializados de la ONG Paicabí; también aspira a contribuir a la
generación de movimientos, conversaciones y acciones que involucren a otros agentes,
actores y organizaciones que, en su convivencia cotidiana con niños, niñas y adolescentes,
permita favorecer la visibilización de este tipo de vulneraciones y su oportuno
acompañamiento

8. Bibliografía

- Arias, P. (2012). Informe 1007 Sociedad: Las mujeres como autoras de abuso sexual. CED
(Centro de Estudios del Desarrollo): asuntospúblicos.cl

- Barudy, J. y Dantagnan, M. (2005). Los Buenos Tratos a la Infancia. Parentalidad, Apego y


Resiliencia. Gedisa: Barcelona.

- Bolwby, J. (1993). La Separación Afectiva. Paidós: Barcelona.

- Brofenbrenner, U. (1987). La Ecología del Desarrollo Humano. Paidós: Barcelona.

- Cantón, J. y Cortés, R. (1997). Malos Tratos y Abuso Sexual Infantil. Causa, consecuencias e
Intervención. Siglo Veintiuno: Madrid.

- Finkelhor, D. y Browne, A. (1985). The traumatic impact of child sexual abuse: a


conceptualization, American Journal of Orthopsyquiatry, 55.

- Flores, P. (2011). Estudio exploratorio-descriptivo caracterización de delitos sexuales


infanto-juveniles perpetrados por mujeres entre los años 2007 y 2010 en Chile.
Universidad de Chile. Departamento de Psicología.

- Guerra, C. y Pereda, N. (en prensa). Abuso Sexual Infantil: Definiciones, Tipología y


Magnitud del Fenómeno. En Arredondo, V. (comp.) Abuso Sexual Infantil. Elementos
básicos para su comprensión. ONG Paicabi: Viña del Mar.
- Harrati, S., Vavassori, D. & Villerbu, L. (2005). L'agression sexuelle: coopérer au-delà des
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- James, B. (1996). Treating traumatized children: new insights and reactive interventions.
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- Lewis, J. (1992). Trauma and Recovery. Basic Books: Nueva York.

- Palma, D. (1992). La sistematización como estrategia de conocimiento en la educación


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- Rodríguez, G.,Gil, J. y García, J. (1996). Metodología de la investigación cualitativa. Málaga:


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- Santibañez, E. y Cárcamo, M.E. (1993). Manual Para la Sistematización de Proyectos


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- Onetto, I. y Araya, P. (2007). Agresoras sexuales femeninas: evaluación retrospectiva de


58 mujeres imputadas y evaluadas por este delito en el Servicio Médico Legal de Chile en
un periodo de 6 años. Ministerio de Justicia: Santiago
9. Anexos

Guía o Pauta de Entrevista

1. Apertura y presentación
a. Agradecimiento por la colaboración
b. Identificación: Sistematización de las características de la intervención desarrollada en
casos de abuso sexual infantil, perpetrados por figuras adultas femeninas
c. Indicación del procedimiento que se utilizará: entrevista grupal
d. Información de la dinámica de la entrevista: conversación informal, diálogo relajado,
duración de la entrevista (alrededor de 90 minutos)
e. Finalidad y consecuencia: descripción de la sistematización, permiso para la grabación.

2. Pregunta introductoria: en virtud de vuestra experiencia de trabajo en los centros de atención


especializada en reparación de abuso sexual infantil, un primer elemento que nos gustaría
abordar tiene relación con: vuestra opinión o percepción en torno a las particularidades de las
situaciones de ASI, perpetradas por figuras adultas femeninas

3. Guión propiamente tal


- ¿Cuáles serían las características de los NNA que han sido atendidos debido a haber vivido
un ASI, perpetrado por una figura adulta femenina?
- ¿Cuáles serían las características del ASI y la develación de este tipo de experiencias?
- ¿Cuáles serían las características de la intervención reparatoria desarrollada con estos
casos?

4. Cierre de la entrevista

- Asegurar abordaje de todos los temas


- Dar posibilidad a añadir, puntualizar y rectificar algún aspecto de la entrevista
- Despedida (agradecimiento)
Ficha de Registro por Centro

1. Edad de ingreso del NNA


2. Sexo del NNA
3. Tipo de ASI
4. Características detección ASI
(tipo, agente detección,
latencia)
5. Manifestaciones de daño
presentes en el NNA
6. Condiciones de seguridad y
cuidado cotidiano del NNA
7. Caracterización de quien ha
ejercido el ASI (tipo relación
con el NNA, estilo relacional,
otras)
8. Factores internos (equipo) /
externas (entre estos el
sistema judicial) que dificultan,
el abordaje reparatorio
9. Factores internos (equipo) /
externas (entre estos, el
sistema judicial) que facilitan el
abordaje reparatorio

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