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ULISES.

El nombre de Ulises es la forma latina del griego Odiseo. Y Odiseo es, no un


guerrero emparentado con los dioses, sino ante todo el viajero protagonista de la
Odisea, el segundo gran poema épico atribuido a Homero, compuesto a fines
delsiglo VIII a. de C. (Fue luego la primera obra traducida al latín en el siglo III a. de
C. con el nombre de Ulissea por Lucio Andrónico. Resulta un hecho muy significativo
que con esa traducción se inicie la literatura latina, y que así se inaugure la larga y
prolífica relación literaria entre Grecia y Roma).

Aunque el héroe de Ítaca erraba ya en los mitos griegos mucho antes de ser cantado
por el viejo Homero, cobró en su segunda epopeya, en esa narración inolvidable,
en esa versión donde la épica se hace ya peripecia novelesca, su perfil singular y
definitivo, de tal modo que hablar de Ulises es siempre referirse a la Odisea con sus
escenarios y sus episodios múltiples. Y gracias a ese poema adquiere Ulises-
Odiseo su peculiar rostro heroico, y nos resulta un tipo familiar y próximo.

Pues de todas las figuras míticas tratadas por la literatura épica y trágica resulta
Odiseo, sin duda, la que entendemos mejor, la más moderna. Entre los héroes
antiguos es el menos enraizado en el ámbito mágico y maravilloso, de prodigios
extraños y de dioses frívolos y abrumadores, donde se mueven bien personajes
como Perseo o Heracles, por ejemplo, si bien actúa ágilmente en un mundo
fantástico, a la vez que tremendamente humano. Contrasta también Ulises con los
grandes héroes guerreros, monolíticos, feroces, los de fulgurantes armaduras y
fuerzas descomunales. Aunque también él fue un héroe notorio en las duras batallas
de la Ilíada, y aunque su intervención en los combates fue mucho más decisiva a la
postre que las de los otros, pues fue gracias a su ingenio como al fin conquistaron
los aqueos Troya. Pero más que por sus recursos sobrenaturales o su parentesco
divino o sus atributos físicos excepcionales, Ulises logra admirarnos por su sagaz
talante.

Ya en la Ilíada Ulises destaca por su inteligencia y su espíritu práctico, como


consejero hábil y oportuno, astuto y audaz para las emboscadas y las embajadas
arduas, y buen estratega también en su momento. Por eso sabemos que es justo
que luego, después de la muerte de Aquiles fuera él quien heredara sus armas
espléndidas —Ulises y no Ayante, que encarnaba el tipo de guerrero más antiguo,
harto fiado en su coraje y su enorme vigor bélico— en una decisión que le acredita
como el sucesor del gran héroe, de tan distinto carácter. Es él, Ulises, quien con la
ayuda de su diosa amiga, Atenea, sugirió la construcción del caballo de madera con
el que se tomó al fin Troya.