Está en la página 1de 17

6/3/2020 La población desplazada interna: el caso colombiano

Amérique Latine Histoire et


Mémoire. Les Cahiers
ALHIM
Les Cahiers ALHIM

3 | 2001 :
Migrations en Colombie

La población desplazada interna:


el caso colombiano
PIEDAD URDINOLA

Entradas del índice


Palabras claves : Colombia, Desplazados

Texto completo
1 Durante la segunda mitad de la década pasada la población de desplazados internos -
PDI- en Colombia por causas violentas ha superado el millón de personas1, según agencias
del gobierno Colombiano. La situación se ha agravado hasta llegar al punto de estar
catalogados por las Naciones Unidas2 como el segundo país con más desplazados internos
en el mundo, lugar que comparte con Angola y siendo sólo superados por Sudán, que
alcanza los cuatro millones de desplazados internos.
2 A pesar de la difícil situación, los esfuerzos nacionales e internacionales por entender y
terminar con esta realidad han sido parcos comparados con la magnitud del problema. Así
mismo, la falta de profundidad en el tema ha generando un vacío al momento de tomar
decisiones, tanto en el sector público, como en el privado. Las causas varían desde la falta
de presupuesto y voluntad política, hasta la continua intimidación por parte de los grupos
armados hacia los desplazados, lo que dificulta la labor de quienes intentan estudiar este
problema. En particular, la mayor parte de los esfuerzos se han concentrado en resolver la

https://journals.openedition.org/alhim/525 1/17
6/3/2020 La población desplazada interna: el caso colombiano
urgente situación de manutención, o más bien, de supervivencia de los desplazados, junto
con los temas referentes a la violación de Derechos Humanos, dejando de lado los alcances
de mediano y largo plazo de este fenómeno en la sociedad en general. Es por esto, que este
trabajo pretende estudiar desde un punto de vista demográfico el impacto del
desplazamiento de esta población, tanto en el grupo desplazados como en la ciudad que los
recibe, haciendo énfasis en las variables socioeconómicas y en el actual “Conflicto armado
interno”.
3 Vale la pena recordar que no es la primera vez durante el presente siglo que Colombia
experimenta migraciones forzadas internas. Otras dos oleadas han precedido el actual
desplazamiento involuntario hacia las ciudades. El primero ocurre durante la denominada
“Guerra de los mil días” y el segundo en el período conocido como “La violencia”. Ambos
casos están llenos de lecciones al respecto, pero desafortunadamente no hay mayor
evidencia de dichos flujos migratorios o de las políticas implementadas por el gobierno por
falta de información confiable. A diferencia de los dos casos precedentes, la principal causa
del presente conflicto no es una confrontación política entre los partidos tradicionales. En
cambio es la falta de presencia del Estado en buena parte del territorio nacional, la
inhabilidad de garantizar la defensa y seguridad de todos sus ciudadanos y las raíces
tradicionales de los conflictos internos bélicos, como la desigualdad en la distribución del
ingreso y la baja cobertura de servicios públicos básicos como salud, agua potable,
electricidad y educación. Este hecho se refleja en que ascienden a tres, el número de
actores identificados por los desplazados como la causa de su migración forzada:
guerrillas, paramilitares y militares y policías (CODHES, 1999; RSS, 2000). Así mismo, a
estos grupos se han sumado, recientemente y en menores niveles, el narcotráfico y la
erradicación química de cultivos ilícitos (Cubides y Domínguez, 1999).
4 Es por esto, que el presente estudio se concentrará en el fenómeno de desplazamiento
interno forzado debido al presente conflicto armado interno. En particular, se propone una
metodología para intentar solventar la falta de datos confiables, típico de estos casos, con
los datos de las Encuestas Nacionales de Hogares, que se hará para una de las ciudades
más afectadas durante los últimos cinco años, como es Bogotá (DNP, 1999; CODHES,
1999). Luego de esta introducción este documento contiene una corta aproximación
teórica al problema de desplazamiento interno forzoso. A continuación se describe la
metodología a seguir y, finalmente, se presentan las diferencias socioeconómicas entre la
población nativa, migrante y desplazada. Para terminar se encuentra la sección de
comentarios y conclusiones.

Las migraciones: ¿por dinero o por


guerra?
5 Las migraciones voluntarias se definen por el cambio permanente de residencia y se
explican por una gama amplia de motivaciones individuales. Desde razones culturales
(religión, idioma, etnia, etc.) y sociales (reunirse con la familia o amigos, acceso a
educación, etc.) hasta razones netamente económicas (mayores salarios, mejora en la
calidad de vida, etc.) pero, en general, dependen en mayor medida de éstas últimas
(Dureau, 1997). Es decir, que cada individuo hace un análisis costo-beneficio en el
momento de tomar la decisión de migrar y, si sus ingresos monetarios y no monetarios se
incrementan al cambiar de residencia, entonces prefiere migrar.
6 Este comportamiento es fácil de identificar en todos los lugares del mundo y en las
distintas clases socioeconómicas. Por ejemplo, en el caso de Estados Unidos, un reciente
trabajo de la NCR (1998) ha identificado en los últimos 70 años que la casi totalidad de los
inmigrantes provienen de países con salarios promedio e ingresos per cápita por debajo de
los locales. Así mismo, en el caso de países con niveles económicos similares o superiores,
los inmigrantes cuentan con calificaciones superiores al de los nativos americanos (como

https://journals.openedition.org/alhim/525 2/17
6/3/2020 La población desplazada interna: el caso colombiano
es el caso de la mayoría de los profesores de física en las universidades) y/o sus ingresos,
después de pagar los impuestos, son mayores (como los médicos especialistas).
7 En contraste, las migraciones involuntarias son aquellas a las que se ven sometidas los
individuos aún cuando preferirían no cambiar de residencia. Las razones para dichas
migraciones tienen generalmente raíces políticas reflejadas en una persecución de
cualquier tipo (religiosa, ideológica, por género, etc.). Otras razones, con menor impacto
pero no con menor importancia, son los desastres naturales y los proyectos de desarrollo
económico (Cernea, 1996).
8 Estos mismos conceptos se aplican a las migraciones dentro de los países, que en la
mayoría de los casos experimenta un flujo rural a urbano. En Colombia, como en la
mayoría de los países latinoamericanos, hay una fuerte migración desde las zonas rurales a
urbanas desde 1950, la que alcanza su máximo histórico en la década de los 70. Se observa
una concentración de jóvenes (entre los 20 y 30 años) guiados básicamente por razones
económicas. Entre ellas se destaca el proceso de industrialización de las grandes ciudades
en donde se reflejan mayores salarios frente a las zonas rurales, atrayendo así nueva mano
de obra. Sin olvidar que aún existe un pequeño flujo entre zonas rurales debido a
temporadas de cosechas o descubrimientos de petróleo en el caso Colombiano (Rubiano y
Granados, 1999).
9 Sin embargo, Colombia se diferencia del resto de América Latina por tener al menos tres
oleadas de desplazamientos internos forzados por causas violentas en el último siglo. El
primer período es conocido como “La guerra de los mil días” durante el comienzo de siglo
(1899-1902), como resultado de los conflictos entre los seguidores de las dos principales
corrientes políticas del país y que dejó un saldo aproximado de 100.000 muertes (Hartlyn,
1993). Posteriormente, entre 1948 y 1965 el país sufrió la época conocida como “La
violencia”, donde los dos principales partidos políticos se enfrentaron a través de las
guerrillas conservadoras y liberales cobrando varios miles de muertes y provocando la
expulsión masiva de familias campesinas, hacia las principales ciudades, las que en ese
entonces comenzaban sus procesos de industrialización. Finalmente, una serie de hechos
violentos desde finales de la década de los setenta hasta el presente denominado “Conflicto
armado interno” ha elevado el número de homicidios en Colombia hasta el punto de ser
constantemente una de las principales causa de muerte para los hombres durante los
últimos diez años, así como el éxodo masivo de familias básicamente rurales hacia las
ciudades, que a diferencia de otras épocas, enfrentan la depresión económica más fuerte
que el país haya atravesado en los últimos 70 años (DNP, 1999).

Las migraciones forzadas


10 Como se explicó anteriormente las migraciones se pueden clasificar entre voluntarias e
involuntarias dependiendo de las causa que motivan a los agentes a cambiar de residencia.
Dentro de las involuntarias se encuentran dos tipos de emigrantes: los refugiados y los
desplazados internos. Los primeros, son aquellos que traspasan las fronteras nacionales
buscando protección y seguridad que no perciben en su país, y los segundo son aquellos
que se encuentran flotando en sus propios países huyendo de una situación violenta y por
tanto no tienen el mismo reconocimiento internacional3. El número actual de desplazados
internos en el mundo supera al de refugiados. Aunque ambos fenómenos son difíciles de
medir, los estimativos de las Naciones Unidas ayudan a crear una idea general del
problema. Durante 1995 se estimaron unos 10,2 millones de desplazados internos en el
mundo dispersos en 36 países, para el año pasado la cifra ascendía a 25 millones
localizados en 40 países.
11 El incremento de esta población ha sido explicada básicamente por dos causas
estructurales, de acuerdo a Berstein y Weiner (1999). La primera causa, es la tasa
intrínseca de crecimiento poblacional. Dado que la gran mayoría de los países con
desplazados internos mantienen tasas intrínsecas positivas, que incrementan la población

https://journals.openedition.org/alhim/525 3/17
6/3/2020 La población desplazada interna: el caso colombiano
en riesgo año tras año. Aún si la población dejara de crecer instantáneamente todavía
habría un período de inercia donde las tasas seguirían siendo positivas4. La segunda causa
se relaciona con la geografía del conflicto. Dado que la mayoría de países con este
problema se localizan en Africa y Asia, donde en la última década se han concentrado los
movimientos independentistas y las tensiones del final de la guerra fría; así como graves
problemas económicos, corrupción política y una reciente oleada de problemas étnicos que
han reforzado los procesos anteriores. A partir de estos dos factores los autores inducen
que la mayoría de los desplazados internos, una vez se han asentado en las ciudades
receptoras, prefieren quedarse y no volver a mudarse, dado que allí pueden evitar estas
causas estructurales del conflicto, frente a gobiernos débiles (económica y políticamente)
que usualmente poco pueden hacer por solucionar sus problemas.
12 A pesar de estas preocupantes cifras, uno de los principales problemas que enfrenta el
investigador al respecto, es la falta de información confiable pues los gobiernos no tienen
incentivo alguno en cuantificar sus fallas ante la comunidad. De hecho, en la mayoría de
los casos en que existe alguna aproximación cuantitativa esta es debido al interés privado,
que usualmente se enfoca en conocer las necesidades de la población desplazada, a través
de encuestas directas. Desafortunadamente estas tipo de encuestas no son aleatorias y en
consecuencia pierden validez estadística por tres razones. En primer lugar, los afectados
han sido lo suficientemente intimidados como para querer mantener su identidad en
anonimato y de esta manera bien pueden preferir no asentarse en aglomeraciones típicas
de desplazados internos (como son colegios, iglesias, barrios de invasión, etc.), entonces,
las encuestas directas aplicadas a tales aglomeraciones están sesgadas hacia quienes no
consideran esta opción de ir a otro sitio. En segundo lugar, están los casos de desplazados
que aunque sean identificados, simplemente no acceden a contestar las encuestas por
temor. Finalmente, se encuentran los casos de aquellos desplazados que están migrando
continuamente, tratando de huir al conflicto y que, por tanto, tampoco responden a tales
encuestas directas.
13 En contraste a esta difícil situación, existen otras situaciones de desplazamiento interno
involuntario que permiten una mejor aproximación cuantitativa a pesar de tener causas
distintas a los conflictos internos y violencia. Estas situaciones pueden ser desastres
naturales o proyectos de desarrollo que demandan los terrenos de un grupo de personas
forzándolas a migrar. Tales proyectos pueden ser corredores de transporte, plantas de
energía, reservas naturales, etc. Paradójicamente, estos proyectos son diseñados con el fin
de mejorar la calidad de vida de los habitantes, pero no siempre consideran la migración
involuntaria de este grupo de personas dentro de los costos del proyecto. A pesar de esto,
la recolección de información es mucho más fácil y los datos son más confiables en estos
caso, pues, por una parte, los gobiernos tiene mayor interés en recolectar esta información
y, por otra, se pueden obtener los datos de la totalidad de los desplazados.
14 Por ejemplo, basado en este tipo de información Cernea (1996) ha propuesto el siguiente
esquema de deterioro y pobreza para los desplazados internos por proyectos de desarrollo,
que a pesar de tener causas completamente distintas, resulta válido en los casos de
desplazados internos por violencia:
15 Pérdida de terrenos (expropiación) Pérdida de empleo Pérdida de su casa
Marginalización (la familia pierde su poder económico y comienza a decaer) Incrementa
la morbilidad Alcanza los límites de la “inseguridad alimenticia” (aumenta el riesgo de
que la tasas calorías/proteínas cae por debajo de los requerimientos mínimos) Pérdida
del acceso a propiedades comunes Desarticulación social (pérdida del capital social).
16 De acuerdo a Cernea, este ciclo es común a la mayoría de los proyectos de desarrollo,
debido a las constantes fallas de los gobiernos en tratar de reducir la pobreza de los
hogares desplazados. En general, el autor identifica los bajos precios pagados a las familias
por los terrenos5 (bien sean pagados en dinero o en tierra) como causas de esta falla;
también la debilidad de las instituciones encargadas de los desplazados; el autoritarismo al

https://journals.openedition.org/alhim/525 4/17
6/3/2020 La población desplazada interna: el caso colombiano
momento de implementar los proyectos y la falta de planeación de los proyectos, que no
incluye en sus costos (ni técnicos ni pecuniarios) el desplazamiento de esta población.

Comparación internacional
17 La dificultad de encontrar datos confiables sobre desplazamiento interno por causas
violentas es común a casi todos los países que sufren este fenómeno. Por esta razón a
continuación se presenta la situación de Angola y Guatemala, países para los cuales se ha
encontrado información reciente sobre las causas del desplazamiento forzoso, así como
algunas estimaciones.

El caso de Angola
18 A pesar de las diferencias en los procesos económicos y sociales entre Colombia y
Angola6, existen varios puntos en común entre los dos países; para empezar ambos
cuentan con aproximadamente el mismo número de desplazados (entre uno y dos
millones). De la misma manera, coinciden los factores demográficos estructurales. Es
decir, ambos países tienen tasas de crecimiento intrínsecas positivas y, durante el siglo
pasado, experimentaron altas tasas de crecimiento poblacional. En consecuencia, para
ambos países la proporción de hombres jóvenes tiende a ser mayor que la de hombres
adultos y casi la totalidad de desplazados fluyen de áreas rurales hacia las principales
ciudades.
19 Las características de la población desplazada son similares. De acuerdo a las cifras del
Instituto Nacional de Estadística de Angola –INE- para 1996 la edad promedio de los
desplazados es 20 años7, 65% de los desplazados están entre los 0 y 14 años, 44% de las
cabezas de hogar son mujeres y 50% son agricultores. La principal causa de su migración
es igualmente la búsqueda de un lugar más seguro.
20 En segundo lugar existen factores políticos en común; por un lado, los autoridades del
gobierno son débiles al momento de ejercer su soberanía nacional. Este hecho es más
marcado en el caso de Angola, donde en 1997 se estimaba que un poco menos del 60% del
territorio nacional estaba en manos del gobierno (Richardson, 1999). Por otro lado, las
guerrillas que luchan en contra del gobierno se han apoderado de zonas ricas en recursos
naturales que garantizan su financiación, diamantes en el caso de Angola (Richardson,
1999) y petróleo y cultivos ilícitos en el caso Colombiano (DNP, 1999).
21 En contraste al caso colombiano, la situación de Angola tiene un trasfondo político más
marcado, que ha llevado en tres ocasiones a una guerra civil durante los últimos 25 años
desde el momento de su independencia del gobierno Portugués de acuerdo a Richardson
(1975-1991, 1992-1995, Diciembre de 1998-actual). De esta manera la población
desplazada ha sido clasificada en dos oleadas8: la primera registra dos millones de
desplazados entre 1975 y 1991 y la segunda 1,2 millones entre 1992 y 19949. No toda la
población desplazada ha migrado a las ciudades bajo el dominio del gobierno, sino que
también existe una porción de desplazados que han decidido asentarse en ciudades que
están bajo el control de la guerrilla insurgente –Unión Nacional para la Independencia
Total de Angola (UNITA)-, que asciende a 200.000 desplazados en 1996, de acuerdo a
cifras de la comisión de las Naciones Unidas para ayuda humanitaria.
22 En cuanto a las políticas implementadas por el gobierno, en el caso de Angola se crea en
1995 el Grupo Nacional de Desplazados y Refugiados, que cuenta con la participación no
sólo del gobierno, sino también con la presencia de la UNITA, Organizaciones No
Gubernamentales –ONG- y las Naciones Unidas. Al igual que en otros casos (Cernea,
1996; Bernstein y Weiner, 1999) la participación del gobierno es considerada como
insuficiente, tanto en la parte del recurso humano como en la asistencia financiera.

https://journals.openedition.org/alhim/525 5/17
6/3/2020 La población desplazada interna: el caso colombiano
23 La política del gobierno ha favorecido la remigración de estos desplazados hacia zonas
rurales. Sin embargo, no todos los desplazados se han acogido a esta propuesta. Una
encuesta realizada por el INE en 1996 muestra que la mayoría de desplazados en Luanda
no quiere volver a sus zonas de origen y que los hijos de desplazados no se consideran a sí
mismos como desplazados. A esto se suma la baja popularidad de la UNITA en el pueblo,
pues a pesar de la debilidad política y económica del gobierno el 80% de la población vive
en zonas controladas por el Estado10.
24 Finalmente, Richardson (1999) anota una nueva población afectada que está
incrementando el número de desplazados. Estos son soldados disidentes de la UNITA que
ha huido a las ciudades, pero que una vez que han regresado a las zonas rurales han
denunciado sufrir persecuciones por parte del gobierno. Así como soldados retirados de la
vida militar que han sido amenazados por las fuerzas insurgentes. Esta situación hasta el
momento no se ha registrado en Colombia.

El caso de Guatemala
25 Guatemala, al igual que Angola ha pasado por una situación de guerra civil bastante
larga (30 años) que ha dejado aproximadamente un millón de desplazados internos de un
total de 10 millones de habitantes (Costello, 1995). Al igual que Colombia la población ha
crecido notablemente durante el último siglo, la proporción de jóvenes es superior a la de
adultos, pero a diferencia del caso colombiano el conflicto se ha tornado en un problema
étnico11, a pesar de tener originalmente sus raíces en la alta concentración de la tierra.
26 A diferencia del caso colombiano no todos los desplazados se han movilizado hacia las
grandes ciudades12 y, quienes lo han hecho, se encuentran en una situación más
vulnerable. Esto se debe a que la mayoría de los desplazados son indígenas, quienes
además de no contar con el entrenamiento necesario para los trabajos urbanos, no hablan
el español, se encuentran indocumentados y tienen patrones culturales marcados y
diferenciados de los de la ciudad. Sin embargo, la situación no es mucho mejor para
aquellos que se han movilizado a zonas rurales, pues tienen una mayor probabilidad de
volverse a encontrar en medio de una zona de conflicto (Costello, 1995). De esta manera, la
caracterización de los nativos y desplazados es completamente distinta, no sólo en
términos educativos, acceso a salud y educación, sino que por definición pertenecen a dos
culturas distintas con diferentes valores sociales.
27 Los dos casos anteriores ejemplifican las distintas causas que pueden tener los conflictos
internos bélicos y por qué cada caso debe ser estudiado individualmente, pues tanto la
solución del conflicto como de los desplazados varía de acuerdo a las razones estructurales
de cada uno. Por ejemplo, en el caso de Angola, aunque el gobierno prefiere devolver a sus
lugares de origen a los desplazados, la situación económica y de seguridad muestra una
clara preferencia de los desplazados por quedarse en las ciudades a las que han migrado
involuntariamente. Ante esta situación posiblemente sea más eficiente, en términos
sociales, la búsqueda de políticas que intenten integrarlos a las ciudades receptoras en
lugar de dedicar la mayor parte de los esfuerzos en devolverlos a las zonas rurales, sin
cerrar la opción de vuelta.
28 En cambio, en el caso de Guatemala, la vida en las ciudades no tiene sentido para los
desplazados internos, quienes además no revelan esa discrepancia de ideas como en el
caso anterior. Sin embargo, las causas estructurales del conflicto interno no se han
solucionado del todo, lo que hace que la mayoría de la tierra aún se concentre en pocos
terratenientes y de esta forma es más difícil generar el reintegro de los campesinos, pero
sobretodo de los indígenas a sus territorios originales.

Aproximación teórica de las guerras internas

https://journals.openedition.org/alhim/525 6/17
6/3/2020 La población desplazada interna: el caso colombiano
29 Dado que el conflicto armado interno en Colombia es un enfrentamiento violento, es
importante conocer las explicaciones teóricas al respecto que van a soportar luego la parte
empírica. Es importante tener en mente que cada una de las guerras y los conflictos
internos responde a la coyuntura específica que merece ser estudiada de manera
particular. De todas maneras la literatura existente permite obtener ciertas
aproximaciones generales y comunes a la mayoría de los conflictos violentos. Por ejemplo,
desde el punto de vista económico la formación de grupos armados internos surge por una
lucha de recursos, dado que estos no son ilimitados y se encuentran distribuidos de
manera desigual. Desde el punto de vista psicológico y evolucionista se ha identificado a
los hombres jóvenes como los promotores de las guerras13, de tal manera que la lucha por
recursos por parte de los hombres jóvenes es usada, no para la subsistencia sino para
atraer posibles compañeras (Mesquida y Wiener, 1996). Desde el punto de vista
demográfico es la disparidad entre las tasas de crecimiento poblacional y de recursos la
que incrementa el riesgo de la guerra (Choucri y North, 1975; McNeil, 1983). De cualquier
manera, todas estas teorías coinciden en que el tamaño de la población es de una u otra
forma una de las causas de guerras internas.
30 Una primera aproximación demográfica a las causas de la guerra fue hecha por Malthus
(1876). En su hipótesis de sobrepoblación, Malthus propone mantener un nivel de
población tal que no supere la tasa de crecimiento de los alimentos14. Pues, de no ser así
existen medidas “naturales” que controlarán el crecimiento de la población como las
enfermedades y plagas, así como controles sociales clasificados dentro de “la miseria”.
Estos últimos también son capaces de hacer fluctuar negativamente la población a través
de los llamados “vicios”, entre los que se encuentra la guerra, las hambrunas, los conflictos
sociales, etc. De esta manera la pobreza, o mejor, la miseria es vista como un canal, poco
deseable, para alcanzar el equilibrio entre los niveles de población y los recursos naturales,
más que como una de las causas de la guerra per se.
31 Una perspectiva más contemporánea ha sido desarrollada por Easterlin (1971). En la
medida en que la tecnología ha permitido relajar la restricción sobre los recursos naturales
y los métodos anticonceptivos son cada día mas aceptados socialmente, la presión del
crecimiento poblacional ha dejado de ser visto como uno de los principales problemas
sociales, sobretodo en los países industrializados. Sin embargo, el “efecto Easterlin”15
explica cómo aquellas cohortes con mucha más población que sus predecesoras, tendrán
menores ingresos per cápita durante la infancia. Este efecto, junto a otros, como tener
menor atención por parte de sus padres y maestros, genera problemas de socialización y
bajo rendimiento escolar. Así mismo, en la medida en que estas cohortes entran al
mercado laboral, éste no alcanza a absorber en su totalidad la mano de obra, generando un
exceso de oferta con su consecuente depresión en los salarios, lo que termina reduciendo
los ingresos en la edad adulta y así mismo los ahorros que tendrán para la vejez. En
consecuencia, el “efecto Easterlin” ve en un amplio crecimiento relativo de una cohorte
(explosión demográfica) como la principal fuente de desorden y caos social que, en última
instancia, se traducen en conflictos violentos, mayores tasas de homicidio y suicidio.
32 Finalmente, Mesquida y Wiener (1996) proponen una innovadora perspectiva. Según
estos investigadores, la violencia organizada por grupos es una forma en la que los
hombres jóvenes y sin suficientes recursos puedan acceder a éstos, con el fin de atraer y
retener futuras compañeras. Pues, tanto biólogos como psicólogos han identificado que la
estrategia más eficiente de reproducción de las mujeres es escoger hombres con suficientes
recursos como para mantener a sus hijos. Sugieren, entonces, que cuando el número de
hombres jóvenes (de 15 a 29 años) con escasos recursos es relativamente mayor a la
cantidad de hombres mayores casados; estos hombres jóvenes se coalicionan para poder
acceder a bienes, territorios u otros recursos necesarios para casarse y tener hijos. La
ventaja que ofrece esta teoría frente a las anteriores es que explica los conflictos internos
históricos y de todas las culturas, desde los tiempos tribales hasta hoy en día. Así mismo,
los autores encontraron que el incremento en la población masculina joven de bajos
recursos predice con mayor poder la probabilidad de que un país pase por un conflicto

https://journals.openedition.org/alhim/525 7/17
6/3/2020 La población desplazada interna: el caso colombiano
interno, aún mejor que las razones económicas como los coeficientes de iniquidad y las
tasas de crecimiento económico.
33 De hecho, el caso Colombiano es estudiado por Mesquida (2001) durante el período
1895 a 2000. En primer lugar la población ha pasado de 4 millones a un poco más de 40
millones durante ese período. Sin embargo este crecimiento no ha sido constante durante
el último siglo debido al rápido decrecimiento de la mortalidad desde 1950, seguido por
una reducción drástica en la fertilidad. De esta manera, la proporción de hombres entre 15
a 29 años ha variado en distintos sub-períodos. Por ejemplo, cayó de casi 10% a 4% desde
1900 hasta 1930, volviendo a crecer hasta un 8% en 1960; luego cae hasta algo más del 4%
a mediados de los años 70 y desde entonces crece hasta alcanzar el máximo valor durante
el siglo en 1990 (13%), año desde el cual esta proporción vuelve a caer. El autor destaca
que estos movimientos de la proporción de hombres jóvenes coinciden con el
recrudecimiento de los conflictos internos durante el siglo pasado (Guerra de los mil días,
la violencia y el actual conflicto armado interno). Así mismo, si esta teoría es cierta la
resolución del actual conflicto estaría pronta a suceder dado el decrecimiento en la
proporción de hombres jóvenes desde hace diez años.

Una aproximación empírica al caso


colombiano
34 Como se explicó anteriormente16 existen varias restricciones para el investigador al
momento de cuantificar el desplazamiento interno forzoso. Entre ellas está la falta de
voluntad política, la realidad que viven los países que sufren estos conflictos usualmente
debido a bajos recursos económicos y la imposibilidad de localizar geográficamente a
todos los desplazados por razones de integridad y seguridad física. Sin embargo, para los
casos en que la causa del problema es violenta y además se cuenta con algún tipo de
aproximación cuantitativa, se puede decir que los desplazados internos son en su mayorías
niños y mujeres y además semejan a la población de un país subdesarrollado. Es decir con
una gran proporción de jóvenes y muy pocos ancianos, en consecuencia con altas
demandas de educación básica y servicios médicos para estas mujeres y niños que se
encuentran en edades de crianza (Reed et. al., 1998).
35 A pesar de las dificultades descritas anteriormente en la medición de la población
desplazada interna, esta sección pretende realizar un experimento con el fin de contrastar
las diferencias demográficas y socioeconómicas de la población de desplazados y el resto,
combinando la información de las Encuestas Nacionales de Hogares17-ENH-, los informes
de las agencias del gobierno colombiano y de CODHES18. El experimento consiste en
seleccionar a aquellos “inmigrantes” reportados en la ENH del 2000 para Bogotá que
provienen de las ciudades y municipios que han reportado expulsar el mayor número de
desplazados en el período 1995-2000, de acuerdo a la información de CODHES y de las
agencias del gobierno (Departamento Nacional de Planeación y Red de Seguridad Social).
Dado el carácter de este experimento se escogió particularmente a la ciudad de Bogotá por
ser la ciudad para la cual se han llevado a cabo más encuestas de hogares que sean
representativas exclusivamente para la ciudad, como por ser una de las ciudades que más
desplazados ha recibido en los últimos cinco años19 (DNP, 1999; CODHES, 1999).

Descripción de la población en Bogotá por


categorías de migración
36 La población que vive en Bogotá de acuerdo a la Encuesta realizada en Septiembre del
2000 (6’450.174 habitantes) se diferenció en tres categorías: los nativos o nacidos en
Bogotá, los inmigrantes o inmigrantes voluntarios y los desplazados o los identificados por
https://journals.openedition.org/alhim/525 8/17
6/3/2020 La población desplazada interna: el caso colombiano
la metodología propuesta como inmigrantes involuntarios hacia Bogotá por causa del
conflicto armado interno. Es importante reconocer, que como cualquier otra aproximación
a la población desplazada interna, estas cifras son meras estimaciones. Aunque la
información de nativos e inmigrantes es confiable y sí corresponde a una verdadera
descripción estadística, así como las cifras agregadas para el total.
37 La figura 1 muestra la distribución por edades para cada una de las categorías y el total
de habitantes en Bogotá, mejor conocidas como pirámides poblacionales. La población
total muestra una ancha base en las edades jóvenes que va disminuyendo con la edad,
reflejo de una tasa de crecimiento positiva, pero moderada dada la tendencia hacia una
forma rectangular de la pirámide. En cuanto a la composición por sexo de la ciudad, la
relación entre hombres y mujeres es casi la misma en el primer grupo de edad, a partir de
ahí se observan más mujeres que hombres alcanzando la mayor disparidad en el grupo de
21 a 25 años, seguido por los últimos grupos de edad que siguen el proceso típico de
envejecimiento de las poblaciones de países en desarrollo.
38 Es importante resaltar el crecimiento del último grupo de edad con respecto a los
precedentes. Pues si se tiene en cuenta que la esperanza de vida al nacer en Bogotá es de
71,79 años (DANE, 2000) su tamaño no debería ser tan alto como para sobrepasar en
número y proporción a los 2 grupos anteriores (es decir a aquellos entre 60 y 70 años),
como se observa en la figura. Sin embargo, al descomponer esta información en las tres
categorías de interés en este documento, sólo la pirámide de los inmigrantes (29,69% del
 total de habitantes de Bogotá) muestra ese mismo comportamiento en los últimos grupos
de edad. En contraste, los inmigrantes muestran una amplia concentración en las edades
de 21 a 55 años (el 58% de los inmigrantes corresponden a este grupo) y casi no presenta
niños menores de 15 años, lo que refuerza la tendencia de ser básicamente personas
jóvenes quienes migran. Así mismo, dado que las otras dos pirámides no muestran esta
concentración en el último grupo, podría decirse que muchos de los adultos mayores son
inmigrantes. Esto, debido a que pueden estarse mudando bien sea para reunirse con sus
hijos (inmigrantes de años anteriores quienes los soportan económicamente en sus
últimos años) o porque los servicios de salud de mejor calidad (altamente demandados por
la población mayor) se encuentran concentrados en las principales ciudades del país y en
especial en Bogotá (SDS, 1999).

Figura 1. Pirámides poblacionales en Bogotá de acuerdo a categorías de movilidad espacial y


total de población, 2000. (v.infra)
39 En el caso de los nativos (68,78% del total de la población en Bogotá) la distribución
describe la típica composición de un país subdesarrollado, con una base amplia y muy
poca población en los últimos grupos de edades. Hay que recordar que parte de este efecto
se debe a que los hijos de inmigrantes se consideran en la encuesta como nativos, por
haber nacido en Bogotá, así como varios de los inmigrantes retornan a sus sitios de origen
en las edades mayores. De todas maneras, influyen en la población total cambiando así las
demandas por bienes públicos (por ejemplo, una población más joven necesita más
escuelas y colegios públicos que una más adulta).
40 Finalmente, las características de los desplazados (1,53% del total en Bogotá) coinciden
tanto con la experiencia internacional como con las estimaciones de CODHES. Es decir
una gran concentración de jóvenes, mayoritariamente mujeres, junto con varios niños en
edades de crianza. Más del 50% de los desplazados se encuentran entre los 20 y 35 años,
seguidos por los menores de 15 años y finalmente por adultos con muy pocos ancianos.

Características Demográficas.
41 Debido a que las características socioeconómicas y demográficas de los habitantes de
Bogotá dependen de las estructuras de edades descritas anteriormente, se han agrupado
en tres grupos de edades por simplicidad. Estas son niños y jóvenes (de 0 a 20 años),

https://journals.openedition.org/alhim/525 9/17
6/3/2020 La población desplazada interna: el caso colombiano
adultos (de 21 a 60 años) y adultos mayores (mayores de 60 años). Cabe anotar que la
mayoría de las estadísticas descriptivas que aquí se encuentran coinciden con los
resultados de otras encuestas directas como las de CODHES (1999) y las de Ibáñez et. al.
(por publicar), dándole validez a esta metodología.
42 Para empezar, la tabla 1 que muestra la composición por género es más clara en esta
nueva descripción. Pues en el caso de los nativos hay más hombres que mujeres en el
primer grupo, condición que se reversa para los adultos y se acentúa en los adultos
mayores de 60 años. Mientras, que para los inmigrantes y desplazados siempre hay más
mujeres que hombres en todas las categorías de edad. Pero para los últimos las diferencias
son de 72 y 41 puntos porcentuales en el primer y segundo grupo de edad,
respectivamente. Esto muestra por un lado que la mayoría de los inmigrantes a Bogotá son
mujeres20 y por otro confirma que la gran mayoría de desplazados son mujeres en sus
edades jóvenes con sus hijos, como lo formulan Reed et. al. (1998).
43 En cuanto al estado civil la distribución de los desplazados refleja la condición de
urgencia en la que tuvieron que huir estas familias al reportar la mayor

Tabla1. Distribución de la población por sexo, edad y movilidad espacial (%)

Nativos Desplazados Inmigrantes

0a 21 a 61 o 0a 21 a 61 o 0 a 20 21 a 60 61 o más
20 60 más 20 60 más

Hombres 50.19 47.32 38.1 13.9 29.35 48.54 41.3 42.52 46.51

Mujeres 49.81 52.68 61.9 86.1 70.65 51.46 58.7 57.48 53.49

44 Fuente: Cálculos propios de ENH, Septiembre 2000.


45 Proporción relativa de personas separadas o divorciadas21 en las edades adultas
(24,78%), o bien puede representar los casos de sub-registros en el estado civil con el fin
de no ser identificados. La tabla 2 también muestra una corta diferencia entre el estado
civil de los jóvenes menores de 20 años, dado que en su mayoría permanecen solteros:
98,42% de los nativos, 100% de los desplazados y 91,92% de los inmigrantes. Mientras que
entre los adultos de 21 a 60 años sólo un 21,14% de los inmigrantes son solteros, frente a
un 35,15% de nativos y 36,27% de los desplazados. Sin embargo, los desplazados presentan
un mayor número de casos relativos en unión libre (38,95%), seguidos por los inmigrantes
(24,71%) y finalmente los nativos (21,33%). Para las edades mayores por los pocos
registros que hay de desplazados, sólo vale la pena comparar a los nativos con inmigrantes.
Los patrones son los mismos, es decir, la gran mayoría están casados (51,64% de los
nativos y 44,04% de los inmigrantes mayores) seguidos bastante de lejos por los viudos
(25,85% de los nativos y 33,95% de los inmigrantes mayores).

Tabla2. Distribución de la población por estado civil, edad y movilidad espacial (%)

Nativos Desplazados Inmigrantes

0a 21 a 61 o 0a 21 a 61 o 0a 21 a 61 o
20 60 más 20 60 más 20 60 más

Unión Libre 1.17 21.33 5.46 0 38.95 0 6.98 24.71 7.67

Casados 0.2 32.39 51.64 0 0 100 0.79 39.5 44.04

Viudos 0 1.86 25.85 na na na 0 4.02 33.95

Separado o 0.21 9.27 9.91 0 24.78 0 0.32 10.63 5.96


Divorciado

Solteros 98.42 35.15 7.14 100 36.27 0 91.92 21.14 8.38

https://journals.openedition.org/alhim/525 10/17
6/3/2020 La población desplazada interna: el caso colombiano
46 Fuente: Cálculos propios de ENH, Septiembre 2000.

Características socioeconómicas
47 Las tablas 3 y 4 muestran respectivamente los ingresos promedio mensuales y los años
promedio de educación para cada una de las categorías que nos dan una idea general de los
problemas económicos de los desplazados. En primer lugar los desplazados mantienen los
promedios más bajos tanto de educación como de ingresos mensuales (en pesos
colombianos corrientes del 2000) al comparar por categorías de edad, menos en el caso de
mayores de 60 años. Esto se debe básicamente al efecto estadístico del bajo número de
desplazados en este rango que sesga la información, por lo cual debe leerse
cuidadosamente. De todas maneras, es importante anotar la precaria situación de los
desplazados quienes cuentan en cualquiera de los grupos de edad con ingresos muy por
debajo del salario mínimo legal22 ($260.100 mensuales para el año 2000).

Tabla 3. Ingresos promedio por edad y origen. (pesos ctes. del 2000)

Nativos Desplazados Inmigrantes

0 a 20 6,633,418.85 92,293.37 64,558.55

21 a 60 3,812,611.95 138,839.13 8,908,576.02

61 o más 27,242.98 145,629.47 52,267.49

48 Fuente: Cálculos propios de ENH, Septiembre 2000.


49 Adicionalmente, sobresalen dos hechos de estos promedios: (1) los niños y jóvenes
nacidos en Bogotá cuentan con los mayores ingresos mensuales, comparados con los
desplazados y los inmigrantes de su misma edad, (2) los inmigrantes adultos poseen los
mayores ingresos en el 2000 comparados a los nativos y desplazados entre 20 y 60 años de
edad, a pesar de tener en promedio menores niveles de educación que los nativos. El
primer factor se explica en parte porque varios de los niños incluidos como nativos son
hijos de inmigrantes que se benefician de los mayores ingresos relativos de sus padres,
aumentando el promedio. Por otra parte, los jóvenes menores de 20 que hacen parte de la
fuerza laboral son en su mayoría nativos, que tienen menores tasas de desempleo (como se
muestra en la tabla 6) y así mismo mayores ingresos.

Tabla 4. Años de educación promedio por edad y origen.

Nativos Desplazados Inmigrantes

0 a 20 5.34 6.85 6.70

21 a 60 11.50 7.93 8.99

61 o más 9.65 12.28 5.58

50 Fuente: Cálculos propios de ENH, Septiembre 2000.


51 En cuanto al segundo factor hay que anotar que las cifras están basadas en una encuesta
de corte transversal y por tanto reflejan el acumulado (stock) de inmigrantes en Bogotá.
Por un lado la tabla 5 muestra que existe relativamente un mayor porcentaje de adultos
nativos  que de inmigrantes con ingresos mensuales superiores al millón de pesos (9,55%
frente a un 6,29%). Por otro, las tasas de desempleo para los adultos jóvenes, que son el
grueso de los inmigrantes, son menores para los inmigrantes que para los nativos (tabla 6).
De todas maneras los ingresos promedio para este grupo son más del doble que el de los
nativos y por tanto valdría la pena estudiar con mayor detalle el mercado laboral Bogotano
incluyendo la movilidad espacial.

https://journals.openedition.org/alhim/525 11/17
6/3/2020 La población desplazada interna: el caso colombiano
Tabla 5.Distribución de la población por rangos de ingresos, edad y movilidad espacial (%)

Nativos Desplazados Inmigrantes

0a 21 a 61 o 0a 21 a 61 o 0a 21 a 61 o
20 60 más 20 60 más 20 60 más

Sin Ingresos 86.08 38.6 89.24 47.81 46.82 51.46 66.46 38.46 83.93

1-399.999 12.92 35.97 8.27 52.19 46.54 48.54 31.97 41.87 11.91

400.000- 0.84 15.88 1.85 0 6.64 0 1.57 13.38 3.29


999.999

Mas de 0.16 9.55 0.64 na na na 0 6.29 0.87


1.000.000

52 Fuente: Cálculos propios de ENH, Septiembre 2000.


53 De una manera más explícita, la tabla 5 muestra cómo la gran mayoría de los
desplazados están en los dos rangos inferiores de ingresos sin importar el grupo de edad.
Es más, casi la mitad de los desplazados en cualquiera de las edades no tiene ningún
ingreso. Así mismo, el hecho que los niños y jóvenes sin ingresos sean tan sólo el 47,81%
comparado al 86% de los nativos y 66% de los inmigrantes, muestra la extrema situación
de la familia, que ante la caída de ingresos reacciona incorporando a la fuerza laboral la
mayor parte de sus miembros, sin importar su edad.

Tabla 6. Distribución de la población por actividad económica, edad y movilidad espacial (%)

Nativos Desplazados Inmigrantes

0a 21 a 61 o 0a 21 a 61 o 0a 21 a 61 o
20 60 más 20 60 más 20 60 más

Ocupados 15.43 67.34 14.84 52.19 59.49 48.54 35.60 68.28 21.18

Desocupados 11.12 16.85 4.95 23.90 29.24 0.00 18.26 12.20 4.10

Estudiantes 67.00 3.95 0.00 23.90 0.00 0.00 36.53 1.17 0.20

Oficios del Hogar 2.93 8.70 39.73 0.00 11.27 51.46 6.42 14.91 30.09

Rentistas, pensionados e 0.26 1.83 35.12 0.00 0.00 0.00 0.45 2.45 36.90
incapacitados

Otra actividad 3.25 1.31 5.36 0.00 0.00 0.00 2.73 1.00 7.53

54 Fuente: Cálculos propios de ENH, Septiembre 2000.


55 Este hecho se refuerza con los datos de la tabla 6, donde se observa que más de la mitad
de niños y jóvenes (en edades escolares) reportan como principal actividad estar ocupados,
mientras que tan sólo un 23,9% se encuentran estudiando. El contraste es dramático con
los nativos e inmigrantes menores de 20 años, de los cuáles el 67% y 36,53% son
estudiantes, respectivamente. Igualmente, a pesar de haber una alta proporción de adultos
jóvenes dentro de los desplazados ninguno de ellos se encuentra estudiando, mientras que
al menos existe una porción de nativos e inmigrantes que sí lo hace, aunque es inferior al
5% en ambos casos. Finalmente, la proporción de adultos en oficios del hogar es más alta
para los desplazados (11,27%) que para los nativos (8,7%) pero menor a la de los
inmigrantes (14,91%). Esto puede refleja el hecho de que la mayoría de los hogares tienen
niños en edades de crianza que requieren el trabajo de un adulto en estas labores, así como
el subregistro de trabajos de mercado de algunos de ellos23.

Tabla 7. Distribución de la población por último nivel educativo alcanzado, edad y movilidad
espacial (%)
https://journals.openedition.org/alhim/525 12/17
6/3/2020 La población desplazada interna: el caso colombiano

Nativos Desplazados Inmigrantes

0 a 20 21 a 60 61 o más 0 a 20 21 a 60 61 o más 0 a 20 21 a 60 61 o más

Ninguno 2.16 0.98 7.37 8.4 6.65 0 1.23 2.39 14.81

Preescolar 9.45 0 0 na na na 3.02 0 0

Primaria 34.48 11.09 33.19 17.7 11.91 51.46 33.84 32.63 57.32

Secundaria 47.31 47.65 34.79 73.89 76.75 0 52.2 44.95 20.61

Superior 6.6 40.01 23.57 0 4.69 48.54 9.7 19.6 6.83

56 Fuente: Cálculos propios de ENH, Septiembre 2000.


57 Finalmente, las tablas 7 y 8 reflejan el hecho de que la baja calificación de los
desplazados para los trabajos urbanos. Pues tanto la inasistencia escolar como los niveles
más bajos de educación los poseen los desplazados en contraste con los nativos e
inmigrantes, quienes se educan en la medida que los retornos a la educación sean positivos
y que las demandas por mano de obra calificada se incrementen y valoren más los niveles
altos de escolaridad; tal y como ha sucedido en las principales ciudades de Colombia
recientemente (Gracia y Urdinola, 1999; Sánchez, 1997). En resumen, factores como la
pérdida de redes sociales, el aislamiento y los bajos niveles educativos en que se
encuentran los desplazados hacen que las tasas de desempleo sean las más altas en
cualquiera de los grupos de edad24 y así mismo sus ingresos sean los más deprimidos
generando el ciclo de empobrecimiento que explica Cernea (1996).

Tabla 8. Distribución de la población por asistencia escolar, edad y movilidad espacial (%)

Nativos Desplazados Inmigrantes

0 a 20 21 a 60 61 o más 0 a 20 21 a 60 61 o más 0 a 20 21 a 60 61 o más

Asiste 81.45 12.28 0.64 44.62 8.17 0 57.31 5.55 0.2

No Asiste 18.55 87.72 99.36 55.38 91.83 100 42.69 94.45 99.8

58 Fuente: Cálculos propios de ENH, Septiembre 2000.


59 Por último, al estudiar exclusivamente las condiciones de los ocupados, las tablas 9 y 10
reflejan la precaria situación económica de los desplazados. Pues aún si encuentran
trabajo, las ocupaciones en las que se encuentran probablemente son de subempleo25
dadas las categorías en las que se encuentran trabajando. Por un lado, es bastante alto el
número de adultos jóvenes empleados en trabajos domésticos (23,65%) frente a las
proporciones de los inmigrantes y nativos (7,32% y 2,05% respectivamente) y es aún
mayor la proporción de jóvenes menores de 20 años: 56,38% de los desplazados frente a
un 28,93% de los inmigrantes y tan sólo 3,43% de los nativos. De otro lado, los adultos
desplazados tienen en menor proporción trabajos de orden permanente, lo que muestra
una mayor inestabilidad en los trabajos que encuentran, dejándolos definitivamente en las
peores condiciones laborales entre las tres categorías.

Tabla 9. Distribución de la población ocupada por empleo temporal o permanente, edad y


movilidad espacial (%)

Nativos Desplazados Inmigrantes

0a 21 a 61 o 0a 21 a 61 o 0a 21 a 60 61 o más
20 60 más 20 60 más 20

Permanente 40.89 69.14 64.6 54.17 66.66 100 63.16 71.23 69.18

https://journals.openedition.org/alhim/525 13/17
6/3/2020 La población desplazada interna: el caso colombiano
Temporal 59.11 30.86 35.4 45.83 33.34 0 36.84 28.77 30.82

60 Fuente: Cálculos propios de ENH, Septiembre 2000.

Tabla 10. Distribución de la población ocupada por categoría ocupacional, edad y movilidad
espacial (%)

Nativos Desplazados Inmigrantes

0a 21 a 61 o 0a 21 a 61 o 0a 21 a 61 o
20 60 más 20 60 más 20 60 más

Trabajad. fliar. sin 2.76 0.43 0 na na na 1.27 0.33 0.93


remuneración

Obr-emp particular 68.64 55.52 21.85 43.62 65.73 100 54.36 47.85 25.27

Obr-emp del gob. 4.57 9.2 0 na na na 0 5.97 1.38

Empleado Domést. 3.43 2.05 7.25 56.38 23.65 0 28.93 7.32 6.46

Cuenta Propia 20.6 27.9 53.58 0 10.61 0 15.45 33.53 56.7

Patrón o Empleador 0 4.84 17.32 na na na 0 5 9.27

61 Fuente: Cálculos propios de ENH, Septiembre 2000.

Discusión
62 El número de desplazados internos en el mundo es cada día mayor y las dificultades al
momento de medirlos hacen imprecisas cualquier tipo de aproximación sobre sus
necesidades. Esta limitación ha hecho que la atención prestada a estos problemas por
parte de los propios países y la comunidad internacional sea minúscula, en contraste a
otros conflictos similares. No es sólo la falta de protección de un Estado débil al que
pertenecen, sino también la falta de ayuda y sobretodo reconocimiento de cualquier tipo
por parte de la comunidad internacional (y las Naciones Unidas), que se refleja en el
simple hecho de no existir ninguna legislación sobre este tipo de población. Mientras que
lo contrario ocurre con otros fenómenos casi tan difíciles de cuantificar como es el caso de
los refugiados.
63 Pero no es solamente la falta de información o la escasez de recursos, típica de los países
a los cuales pertenecen, lo que ha mantenido desprotegidos a los desplazados internos. Es
también la falta de voluntad política al momento de enfrentar esta clase de problemas, y es
la misma que evita el trabajo de agencias internacionales y ayuda humanitaria durante los
períodos de guerras civiles y turbulencia política, aislando aún más a los desplazados
internos en el mundo (The Economist, 2001) y subestimando los costos de convertir a un
país en “exportador de refugiados”.
64 En cuanto al caso colombiano, el experimento aquí presentado muestra que los
desplazados no se asemejan ni demográfica, ni socio-económicamente a los nativos o a los
inmigrantes en el caso de Bogotá. Sin embargo, en la medida en que no se solucionen las
causas intrínsecas del conflicto armado interno, como garantizar la seguridad e integridad
nacional de todos los ciudadanos, las cifras de desplazados internos seguirá en ascenso a
pesar de estas diferencias. Quizás hasta llegar a un punto, como en el caso de Angola, en el
que los ciudadanos preferirán asentarse en lugares donde la presencia del Estado es más
evidente, aunque su desempeño sea mediocre y continúe ignorando sus necesidades. O
bien, como proponen Mesquida y Wiener (1996) mientras se mantenga un nivel elevado de
hombres jóvenes sin otra alternativa de movilidad socioeconómica diferente a la guerra,
ésta seguirá siendo el motor de varias migraciones rural-urbanas en Colombia.

https://journals.openedition.org/alhim/525 14/17
6/3/2020 La población desplazada interna: el caso colombiano
65 En cuanto a la metodología aquí presentada parece ser una aproximación válida en la
medida que los resultados son similares a los de otras aproximaciones directas como las de
Ibáñez et. al. (por publicar) y CODHES (1999), pero como todas las existentes debe ser
leída como una aproximación al problema y no como un fiel reflejo de su situación. Esta
propuesta puede brindar una salida ante la falta de recursos para llevar a cabo encuestas
específicas y válidas estadísticamente dadas las dificultades de medición y económicas que
usualmente atraviesan los países que sufren de este problema. Así mismo, trabajar con la
ENH permite aproximarse al problema de ingresos y actividad económica de los
desplazados y contrastar con la de nativos e inmigrantes. De allí se observa que su
situación es dramática y viven bajo condiciones de marginalización que merecen una
mayor atención, desde cualquier punto de vista que se estudie (educación, ingresos,
categorías ocupacionales). Además, si el conflicto se perpetúa sin la ayuda del gobierno o
de la comunidad internacional seguramente caerá a niveles más bajos, como lo evidencia el
esquema de pobreza hecho por Cernea(1996). Así como la fuga de recursos humanos hacia
otros países bien sea bajo el estatuto de refugiados (como el caso denunciado por CODHES
de fugas masivas hacia Venezuela y Panamá), o simplemente de ciudadanos huyendo al
conflicto, como ha pasado durante los últimos dos años (CODHES, 1999; INS, 2000).
66 Mientras no se corrijan las causas estructurales del problema mencionadas arriba, exista
mayor voluntad política por parte del gobierno nacional y no se despierte el interés
internacional, el problema seguirá afectando no sólo a la población desplazada sino
también a la de las ciudades receptoras. Es por esto que la políticas encaminadas a
solucionar este problema deben incorporar más de una visión a la vez. Mantener la
remigración de los desplazados a sus zonas de origen o a otras zonas rurales como única
salida al problema no necesariamente es la mejor cuando no se ha solucionado el conflicto
bélico en las zonas rurales, como bien lo ha mostrado la experiencia propia y la de otros
países. De manera que hay que mantener abiertas otras alternativas, como es la
incorporación de los desplazados a las ciudades receptoras. De ser así deberían extender
no sólo la cobertura de servicios básicos (agua, servicios sanitarios y electricidad) ante la
nueva demanda, sino sobretodo cubrir las necesidades intrínsecas de esta población como
centros de salud que encaminados a la población infantil y maternidad, así como centros
educativos no sólo para los niños sino también para los jóvenes cuya capacitación no
corresponde a la demanda laboral urbana. Finalmente, otra alternativa es la creación de
“cielos seguros” en zonas de conflicto, como se ha denominado a áreas demarcadas que
han creado, entre otros, los gobiernos locales de Kurdistán y Bosnia Herzegovina donde
llegan todos los desplazados internos y se cubren sus necesidades básicas, mientras se
restablece el orden en sus zonas de origen (Subedi, 1999). Sin embargo, a la hora de
implementar tales políticas hay que tener en cuenta todo tipo de eventualidades, que van
desde la coordinación legal y cooperación financiera, hasta la protección militar,
repatriación de refugiados, transporte de desplazados y suministros para los mismos.

Bibliografía
Bernstein, A. y Weiner, M. (Editors) 1999. Migration and Refugees policies. An overview.
Cernea, M. 1996. Understanding and Preventing Impoverishment from Displacement. Reflections on
the State of Knowledge. En libro Refugee and Forced Migration.
DOI : 10.1093/jrs/8.3.245
Cubides, F. y Dominguez, C. (Editors) 1999. Desplazados, Migraciones Internas y
Reestructuraciones Territoriales. Centro de Estudios Sociales. National University of Colombia.
CODHES. 1999. Un País que Huye. Desplazamiento y Violencia en una Nación que Huye.
Costello, P. 1995. Guatemala: Displacement, Return and the Peace Process. Writenet, Abril.
DNP –National Planning Department-. 1999. Document CONPES #3059. November.
Ibáñez, A. et. al. Por publicar. Diversas Causas y Costos del Desplazamiento: Quién los Compensa?.
Malthus, T. 1876. Un Ensayo de Población.
https://journals.openedition.org/alhim/525 15/17
6/3/2020 La población desplazada interna: el caso colombiano
Mesquida, C. 2001. Further Testing the Age Composition Hypothesis: The Case of Colombia.
Mesquida, C. y Wiener, N.I. 1999. Male Age Composition and Severity of Conflicts. Politics and the
Life Science, September.
----. 1996. Human Collective Aggression: A Behavioral Ecology Perspective. Ethology and
Sociobiology #17.
Reed, H. Et al. 1998. (Editors) The Demography of Forced Migration: Summary of a Workshop.
Washington D.C. National Academy Press.
Richardson, A. 1999. Internal Displacement in Southern Africa: Focus Angola. Writenet, Abril.
Rubiano, N. y Granados, E. 1999. Migraciones Internas y Violencia en Colombia: el Precio de los
Equilibrios Regionales. Centro de Estudios Sociales. National University of Colombia.
SDS –Secretaría de Salud del Distrito-. 1999. Informe de Coyuntura.
Sánchez, F. 1997. Archivos de Macroeconomía.
Smith, S. y McCarty, C. 1996. Demographic Effects of Natural Disasters. A Case Study of Hurricane
Andrew. Demography vol.36 #2.
DOI : 10.2307/2061876
Subedi, S.P. 1999. The Legal Competence of the International Community to Create “Safe Havens” in
“Zones of Turmoil”. Journal of Refugee Studies Vol. 12, #1 (March).
The Economist. En publicación de la semana de Marzo 3 a 9 de 2001.

Documento anexo

Figura 1 (application/msword – 35k)

Notas
1 De un total de cuarenta millones de habitantes.
2 Naciones Unidas Proyecto Global de PID (2001).
3  Este punto es de especial interés en términos legales, pues la condición internacional de los
primeros ha generado una serie de leyes que intenta protegerlos en el resto del mundo. Mientras que
en el caso de los desplazados internos esta legislación no existe ni a nivel nacional ni internacional.
(Naciones Unidas, 2000).
4 Este fenómeno es mejor conocido como “momentum poblacional”.
5 Usualmente por debajo de los precios de mercado.
6 Es importante anotar que las condiciones socioeconómicas de Angola están muy por debajo de las
Colombianas. Algunas cifras para ilustrar este hecho son: 34% del total de los hogares tiene acceso a
agua potable, 44% tienen acceso a servicios sanitarias, .70% de las mujeres y 50% de los hombres son
analfabetas.
7 La edad promedio del país es 24 años y la expectativa de vida al nacer es de 42 años.
8  Debido a la superposición de los diferentes conflictos, el gobierno ha decidido identificar como
desplazados solo a aquellos afectados por los conflictos recientes.
9 Hay que resaltar que todas las cifras de Angola son meras aproximaciones dada la baja calidad de
las estadísticas en dicho país.
10  La decisión de vivir en zonas protegidas por el gobierno revela las preferencias de la inmensa
mayoría o de elegir bajo movilización interna como propone la idea de “voting by foot”.
11 Hay que tener en cuenta que la mayoría de la población Guatemalteca es indígena.
12 En Guatemala el 50% de la población son descendientes de los antiguos mayas y existen al menos
21 dialectos diferentes.
13  Mesquida y Wiener (2001) provén series históricas que demuestran que la mayoría de los
conflictos internos en el mundo han sido perpetrados por hombres jóvenes (menores de 30 años)
con una muy baja o inexistente participación de las mujeres.
14  Estos mecanismos son mejor conocidos como homoestáticos, que son todos aquellos que
permiten mantener los mismos niveles de población frente al crecimiento aritmético de los recursos
naturales (originalmente alimentos en la teoría Maltusiana).
15  Es importante anotar que esta teoría fue diseñada bajo ciertos supuestos que solo permiten
aplicarla a economías estables.
16 Véase capítulo 2.1.
17 Este tipo de encuestas es realizada periódicamente en la mayoría de los países. Aún en aquellos de
bajos recursos económicos y baja calidad de encuestas.

https://journals.openedition.org/alhim/525 16/17
6/3/2020 La población desplazada interna: el caso colombiano
18 Una Organización No Gubernamental que se ha encargado activamente de varios asuntos sobre
desplazados en Colombia, entre ellos recopilar información estadística desde 1995.
19 Las ciudades se encuentran en los anexos agrupados por departamentos.
20 Posiblemente estas mujeres corresponden a todas aquellas que vienen en busca de trabajo como
empleadas domésticas, o a trabajar en los floricultivos de la sabana donde la mayoría de los
empleados son mujeres de Cundinamarca (Dureau, 1996).
21 Teniendo en cuenta que la mayoría de las personas proviene de zonas rurales donde el divorcio no
es una práctica común, es probable que la mayoría se encuentren separadas mas que divorciadas.
Las raíces de esa separación seguramente están ligadas al conflicto armado donde por rezones de
seguridad la familia prefiere desintegrarse, como explica Cernea (1996).
22 Por definición el Salario Mínimo Legal integra el consumo mínimo de requerimientos calóricos y
manutención (vestuario y vivienda).
23  Las mujeres usualmente reportan trabajar en oficios del hogar cuando han pasado por largos
períodos de desempleo (más de un año) y se han desmotivado a buscar activamente empleo, aunque
eventualmente lo hagan. (Ayala y Rey de Marulanda, 1978).
24 Hay que recordar que la información para mayores de 60 años por el bajo número de registros se
encuentra sesgada.
25  Bien sea por subutilizar la calificación de los desplazados o por que ellos están dispuestos a
trabajar un número mayor de horas a la semana.

Para citar este artículo


Referencia electrónica
Piedad Urdinola, « La población desplazada interna: el caso colombiano », Amérique Latine Histoire
et Mémoire. Les Cahiers ALHIM [En línea], 3 | 2001, Publicado el 16 junio 2006, consultado el 06
marzo 2020. URL : http://journals.openedition.org/alhim/525

Autor
Piedad Urdinola

Universidad de Berkeley

Derechos de autor

Amérique latine Histoire et Mémoire está distribuido bajo una Licencia Creative Commons
Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

This site uses cookies and collects personal data.


For further information, please read our Privacy Policy (updated on June 25, 2018).
By continuing to browse this website, you accept the use of cookies.Close

https://journals.openedition.org/alhim/525 17/17