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TIPOS DE PREGUNTAS.

Carolina Posso Bermúdez


Abril de 2019

Fundación universitaria Uniminuto


Psicología.
Psicología social.
INTRODUCCIÓN

La labor del psicólogo en la actualidad implica la adquisición de una serie de herramientas


útiles y pertinentes para su actuación e intervención en la realidad de la población. Es, por
tanto, deber del psicólogo adquirir y poner en práctica estas herramientas que facilitan su
labor, pero que, ante todo, logran un verdadero impacto en las intervenciones y las terapias
llevadas a cabo, de manera que la labor del psicólogo y su ser profesional sean coherentes
con la formación recibida y esté en la línea del objetivo de su labor.

La pregunta se constituye como una de las herramientas a adquirir con mayor potencial de
uso. Su función va desde la adquisición de la información necesaria para el desarrollo de una
práctica pertinente hasta el proceso de intervención mismo. Por medio de la pregunta es
posible no solo recopilar información, sino que también puede lograrse parte del cometido del
proceso de intervención psicosocial al movilizar acciones dentro de la población tratada.

Es así como el uso correcto del lenguaje de una pregunta, la coherencia y la intensión en la
misma, entre otros elementos, se constituyen como claves para un proceso de intervención
efectivo. Por supuesto, lo anterior atiende a un enfoque específico y a unos objetivos
específicos, pero es posible encontrar un sinfín de usos y beneficios en la pregunta como
herramienta.

Es prudente entonces, referirnos a la definición que se esboza en la revista Cuadernos de


Pedagogía (1996), donde se menciona que “las preguntas actúan como generadores y
organizadoras del saber […]. Así, éstas despiertan nuestro deseo de conocer cosas nuevas,
nos ayudan a reflexionar sobre el propio saber y el proceso de aprendizaje”. Así rescatamos
el valor no solamente informativo, sino movilizador de la pregunta como herramienta.

El presente texto y los apartados que lo continúan tratan de esbozar la importancia de la


pregunta desde una perspectiva que trasciende el carácter informativo, llegando a constituirse
como un método de acción para el psicólogo y para la población intervenida. Se repasarán las
preguntas lineales, circulares, estratégicas y reflexivas y se abordarán desde la perspectiva y
uso desde el ser profesional del psicólogo.
Preguntas lineales:

Las preguntas lineales llevan una relación de causa-efecto, siendo muy concretas. La
información que se obtiene sirve para profundizar en el contexto y en el manejo del caso, y
no implica una movilización intelectual compleja para dar respuesta a estas preguntas. Pone a
quien pregunta en el rol de “investigador”, y son muy útiles como punto de partida para el
proceso terapéutico.

Para el psicólogo se constituye en lo que podríamos llamar un primer nivel de uso de la


pregunta. El carácter de este tipo de preguntas es, mayormente, informativo, y aportan al
psicólogo una base de datos e información sobre la población o grupo tratado. Podemos
agregar que otro uso para este tipo de preguntas está en el establecimiento de vínculos y
confianza entre el psicólogo y el grupo, puesto que son preguntas que pueden invitar a la
conversación y a la apertura al proceso terapéutico.

Algunos ejemplos de este tipo de preguntas:

- ¿Cuál es el problema en su casa?


- ¿Hace cuánto ocurre la situación que me plantea?
- ¿Qué edad tiene usted?

Preguntas circulares:

Este tipo de preguntas implican la exploración y vinculación de información con la finalidad


de ampliar la comprensión sobre cómo funciona la relación de familia o de la población
tratada. Este tipo de preguntas implican actividad intelectual mayor, puesto que para
contestarlas se hace necesario recurrir a diferentes personas (involucradas o no en la situación
central), eventos, tiempos e incluso sentimientos, y hacer conexiones entre estos elementos.

Este tipo de preguntas son clave en el proceso de interacción con la población a tratar, dado
que, en posición de psicólogo, permite evidenciar las lógicas de relación al interior de un
grupo de personas y al mismo tiempo ofrecen panoramas de eventos que puedan sospecharse
como recurrentes en un grupo, y explorar dichos eventos desde “afuera”.

Algunos ejemplos de este tipo de preguntas:

- ¿Cómo cree usted que se siente su hijo con esta situación?


- ¿Qué diría su esposo/esposa si se encontrara en su posición?
- ¿Cómo se siente usted cuando su hijo se niega a seguir las normas?

Preguntas estratégicas:

Las preguntas estratégicas tienen la tarea de movilizar en la persona ciertas acciones o


estados de consciencia, de manera que (en cierta medida), estas preguntas inducen a la
respuesta que la persona que pregunta considera de antemano que es la respuesta adecuada.
Es de tener en cuenta que, al momento de emplearlas, se deben haber establecido lazos o
vínculos de confianza o de comodidad, puesto que este tipo de preguntas establecen cierto
grado de confrontación que puede afectar o incluso interrumpir el proceso terapéutico.

Este tipo de preguntas proponen al psicólogo un rol de “facilitador” o guía. Su uso es amplio,
dado que es posible ofrecer una orientación de manera discreta o difícilmente perceptible al
grupo intervenido, contribuyendo así con la resolución de un conflicto o con la apertura de
espacios de auto-cuestionamiento o de auto-reflexión que movilicen acciones en el grupo.

Algunos ejemplos de este tipo de preguntas:

- Si esa es la situación, ¿Por qué no le manifiesta usted a su hijo las preocupaciones que
tiene sobre su conducta?
- ¿Es usted consciente que sus acciones están hiriendo a su esposa?
- ¿Cómo aportaría usted a cambiar la situación que genera el problema en su hogar?

Preguntas reflexivas:

Tiene la finalidad de abrir espacios de auto-observación y auto-evaluación. Son empleadas


para ofrecer al grupo en terapia una nueva perspectiva de la situación de cara al futuro, de
manera optimista y haciendo uso de los elementos adquiridos en el proceso terapéutico. Son
útiles también para que, quien toma la terapia, pueda adquirir posturas diferentes y de re-
evaluación frente a ideas, prejuicios o creencias arraigadas que puedan generar estados de
conflicto dentro del grupo.

Desde el rol de psicólogo, este tipo de preguntas ofrecen posibilidades de movilización muy
útiles para los procesos de terapia, dado que acercan al grupo a un espacio de reflexión desde
el que se puedan movilizar acciones encaminadas a la resolución de una situación de
conflicto o de cualquiera que sea la situación a tratar. Son preguntas que, usadas de la manera
correcta, se pueden incluir como parte de la acción para el cambio o la mejora de la situación
inicial.

- ¿Qué fortalezas que tienen como familia pueden ser usadas para superar esta
situación?
- ¿Qué aspecto positivo podría rescatar de usted o de alguno de los miembros de su
familia frente a este problema?
- ¿Cómo ve o imagina a su familia después de que esta etapa haya sido superada?
CONCLUSIONES

El uso de las preguntas únicamente como herramienta para la adquisición de información es


una práctica que, si bien tiene sus beneficios, puede ser un elemento que no se aprovecha del
todo.

La creatividad y el espíritu crítico del psicólogo tiene un papel fundamental en este aspecto:
son elementos que proponen nuevas alternativas para el tratamiento y más allá, para el
aprovechamiento máximo de las habilidades y herramientas de las que dispone.

Como profesionales en psicología, tenemos el deber de velar por el bienestar de la población


que intervengamos, y de la misma manera tenemos la obligación de poner nuestras mejores
habilidades al servicio de la comunidad. Explorar La efectividad y la aplicación de una u otra
herramienta se traduce en buscar el mejor método para el tratamiento y el seguimiento de
cualquier proceso psicoterapéutico.

Así, podemos cerrar comentando que la pregunta como unidad informativa y movilizadora
propone espacios y posibilidades que, sin lugar a duda, dan cabida a la exploración y acción
dentro de las realidades de las personas desde más de una perspectiva, aspecto que debe
valorarse profundamente.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

 Carmen de la Cuesta-Benjumea. (2008). Where to begin? the qualitative research


question. Enfermería clínica. Vol. 18. 205-210.
 Boscolo, L., & Bertrando, P. (1987). La terapia sistémica de Milán. A. Roizblatt,
Terapia familiar y de pareja, 224-243.
 Hernáez García, Milagrosa. (2007). La neutralidad terapéutica del psicólogo. Persona
y Bioética, 11(2), 126-137.
 Autores varios (1996). La importancia de las preguntas. Cuadernos de pedagogía,
edición 243. 73-79.

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