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Santiago, veintidós de enero de dos mil catorce.

Vistos y teniendo presente:

Primero: Que en estos autos sobre denuncia de obra

nueva Rol N° 9028-2013 se ha ordenado dar cuenta, de

conformidad con lo dispuesto en los artículos 781 y 782 del

Código de Procedimiento Civil, de los recursos de casación

en la forma y en el fondo deducidos por la parte demandante

en contra de la sentencia de la Corte de Apelaciones de San

Miguel que rechazó la casación formal y confirmó el fallo

de primera instancia que acogió la excepción de

prescripción deducida por el querellado y por el tercero

coadyuvante y que, además, alzó la resolución que suspendió

la obra denunciable.

Segundo: Que el recurso de casación en la forma

invoca, en un primer capítulo, la causal contemplada en el

artículo 768 N° 5 del Código de Procedimiento Civil, en

relación con la falta de requisitos previstos en el

artículo 170 N° 4 del mismo cuerpo legal.

Al respecto aduce que la sentencia no contiene

razonamiento alguno relativo a la prueba rendida por la

parte demandante, ni referido a su valoración ni a las

normas que aplicó para resolver el asunto controvertido.

Sobre el particular recalca que los sentenciadores no

valoraron la prueba aparejada consistente en planos,

inscripciones conservatorias, etc., particularmente aquella

que da cuenta de la constitución de una concesión minera ni


la inscripción de una servidumbre minera provisoria de

tránsito. Asimismo, manifiesta que los falladores presumen

erróneamente y en completa desconsideración y valoración de

la prueba agregada al proceso que el denunciante tuvo

conocimiento de las obras desde que se produjo el cierre

del predio. Además, soslayan que su parte sólo pudo ver

embarazado el goce de la servidumbre provisoria de tránsito

desde que se constituyó y no antes, por lo que la acción no

pudo prescribir con anterioridad a ese momento.

Tercero: Que en un segundo capítulo el actor invoca la

causal de nulidad formal prevista en el Nº 9 del artículo

768 del Código de Procedimiento Civil en relación con los

artículos 795 N° 2 y 262 del mismo cuerpo legal, fundado en

que se habría faltado a un trámite o diligencia declarado

esencial por la ley, esto es, haberse omitido la

realización del llamado a conciliación en forma legal.

Explica que en este procedimiento la primera audiencia es

de contestación, conciliación y prueba, sin que en la

especie se haya efectuado el llamado de que se trata,

destacando que el efectuado en forma posterior no subsana

el vicio acontecido, toda vez que las normas de cuya

transgresión se trata son de orden público.

Cuarto: Que, en lo que respecta a la primera de las

causales esgrimidas por el recurrente, se debe señalar que

el vicio aludido sólo concurre cuando la sentencia carece

de fundamentos fácticos o jurídicos que le sirvan de


sustento, es decir, cuando no se desarrollan los

razonamientos que determinan el fallo y carece de normas

legales que lo expliquen. Requisitos que son exigidos a las

sentencias por la claridad, congruencia, armonía y lógica

que deben observar en sus razonamientos.

Quinto: Que en la especie el fallo de segundo grado

razona en torno a la cuestión debatida y al respecto

señala, en la consideración décima segunda, que: ”la acción

de denuncia de obra nueva prescribe en un año, plazo que se

cuenta desde que la persona tomó conocimiento de la obra.

Que tal como lo tuvo por establecido el tribunal de primera

instancia, con la prueba rendida, relacionada y concordante

una con otra, se acreditó que el denunciante tuvo

conocimiento del inicio de estas obras desde el momento que

la Municipalidad realiza un acto de dueño, al cerrar el

lugar, cierre que al 1 de diciembre de 2001 ya había

ocurrido toda vez que según el libro de obra que fuera

acompañado como prueba, a esa fecha la constructora

solicitó al ITO revisar la instalación del cierre o

pandereta existente, o en su defecto, al momento de la

instalación del letrero indicativo de las obras, con

individualización del proyecto y su fuente de

financiamiento, el 18 de agosto de 2011, según consta del

libro antes señalado. Por su parte, la demanda de autos fue

notificada el 13 de diciembre del año 2012 a la

Municipalidad de San Bernardo, una vez transcurrido el


plazo contemplado en el artículo 950 del Código Civil”,

para terminar concluyendo en el fundamento décimo tercero

que: “conforme a lo razonado precedentemente y teniendo

presente lo dispuesto en el artículo 950 del texto citado

se desecha en todas sus partes la pretensión del

recurrente”.

Sexto: Que, como se observa, no es efectivo que los

sentenciadores hayan incurrido en el vicio que se les

imputa, puesto que se han expresado las consideraciones de

hecho y de derecho conforme a las cuales concluyen que en

la especie concurren las exigencias que hacen procedente la

excepción de prescripción opuesta, dotando así al fallo

impugnado del fundamento suficiente para sustentar lo

resolutivo.

Séptimo: Que, por último, es del caso dejar asentado,

en cuanto dice relación con las alegaciones del recurrente

referidas a que el fallador “presume en forma errónea y

contraria a la ley, y en completa desconsideración y

valoración de la prueba allegada al proceso”, que de la

sola lectura del recurso se advierte que lo reclamado en

realidad es la valoración que se hizo de las probanzas

rendidas, facultad que es privativa de los jueces y que no

constituye una causal del medio de impugnación interpuesto.

Octavo: Que en cuanto se refiere al segundo capítulo

del recurso en examen, se hace necesario destacar que,

según consta de los antecedentes, iniciada la presente


causa por denuncia presentada por Carlos Ruiz-Tagle García-

Huidobro el tribunal citó a las partes a la audiencia de

rigor, misma en la que, dada la urgencia de la materia de

que se trata y el carácter concentrado del proceso en

cuestión, debía verificarse la contestación de la

denunciada, el llamado a conciliación a las partes y la

recepción de la causa a prueba. Empero, y como se desprende

de la lectura de lo obrado a fs. 119 y siguientes, en ella

la denunciada y su tercero coadyuvante presentaron sus

defensas, se dictó la interlocutoria de prueba pertinente y

se recibió la que las partes rindieron, sin que se haya

concretado el llamado a conciliación de estilo. En esas

condiciones el apoderado de la denunciante dedujo un

incidente de nulidad de lo obrado basado en esta omisión,

el que a fs.217 fue desestimado por estimar el juzgador que

el vicio en comento no es reparable solo con la

invalidación pedida sino que puede serlo con la celebración

de un nuevo comparendo en el que se efectúe el llamado de

que se trata. A continuación el tribunal citó a una nueva

audiencia con este preciso fin, la que se verificó el 2 de

abril de 2013, con la asistencia de todas las partes, en la

que llamadas con este fin no se alcanzó un acuerdo entre

ellas.

Noveno: Que así las cosas, y considerando que el

artículo 795 del Código de Procedimiento Civil contempla en

su N° 2, como trámite esencial en la primera instancia de


los juicios que señala, el “llamado a las partes a

conciliación, en los casos en que corresponda conforme a la

ley”, esto es, la invitación a las partes, bajo la guía del

juez, a que solucionen su conflicto de manera amistosa, sin

que se requiera, al menos para los efectos de la

configuración de la causal de casación en examen, que ella

se verifique en una ocasión determinada y ello, además, con

un carácter ritual que impida efectuarla en un momento

procesal distinto, ha de concluirse que en la especie no se

ha verificado el supuesto de casación en examen pues, como

resulta evidente, sí se llamó a las partes a conciliación,

aun cuando ello se hubiere concretado en una ocasión

distinta de la prevista por la ley .

Asimismo, ratifica tal conclusión la consideración,

expresada por el sentenciador de primera instancia a fs.

217 al resolver la incidencia mencionada más arriba,

referida a que el vicio denunciado, de existir con ese

carácter, no es reparable sólo con la declaración de

nulidad de lo obrado, pues él puede ser subsanado con la

celebración de una nueva audiencia en que las partes sean

llamadas a conciliar, como efectivamente aconteció en la

especie.

Décimo: Que acorde a lo razonado el recurso de nulidad

formal no puede ser acogido a tramitación.

Décimo primero: Que el recurso de casación en el

fondo, en primer lugar, acusa la infracción de las normas


reguladoras de la prueba contenidas en los artículos 47,

1698, 1699, 1700, 1701, 1702, 1703, 1704, 1712 y 950 del

Código Civil y de los artículos 341, 342, 343, 346, 348,

352 y 426 del Código de Procedimiento Civil, así como de

los artículos 19, 20, 22 y 24 del Código Civil.

Indica que tales transgresiones acaecen en cuanto los

sentenciadores fijan como fecha de inicio del cómputo del

plazo de prescripción extintiva de la acción intentada en

autos el 1 de diciembre de 2011 o, en su defecto, el 18 de

agosto del mismo año y, además, al presumir que su parte

tuvo conocimiento de las obras de que se trata a partir del

cierre del predio.

Acontecen, asimismo, en cuanto la sentencia pondera

erróneamente el valor probatorio de la inscripción

conservatoria que da cuenta de la servidumbre minera

provisoria de tránsito y al fijar con error, en

consecuencia, como inicio del plazo de prescripción

extintiva el citado, toda vez que se trata de un documento

público que acredita que su parte es titular del derecho

real de servidumbre provisoria de tránsito desde el 12 de

marzo del año 2012 y, sin embargo, fija las fechas

descritas en el párrafo que antecede para iniciar el

cómputo del plazo de prescripción de la acción de autos.

Explica que tales normas son igualmente vulneradas por

los sentenciadores desde que han tenido por establecida la

fecha de cierre del perímetro de las obras y de colocación


del letrero con el solo mérito del Libro de Obras, que

corresponde a un instrumento privado emanado de la

contraria.

Por último, estima quebrantadas las normas sobre

presunciones desde que los sentenciadores concluyen que el

denunciante tuvo conocimiento del inicio de las obras desde

el cierre del predio, pese a que, según explica, no se

rindió prueba que permita demostrar tal conocimiento con

anterioridad a la constitución de la servidumbre minera, lo

que supone además el atropello del artículo 950 del Código

Civil.

Décimo segundo: Que en un segundo capítulo el

recurrente asevera que han sido incumplidos los artículos

19, 20, 21, 22, 23, 24, 48, 50, 930, 931 y 950 del Código

Civil, en relación con los artículos 109, 123 y 125 del

Código de Minería y que, además, se ha producido una falsa

aplicación de los artículos 2492 y 2514 del Código Civil.

Al respecto arguye que ello acontece en la medida que

la sentencia concluye que el plazo de la prescripción

extintiva alegada se cuenta desde que el denunciante tomó

conocimiento de las obras, pese a que debe serlo desde que

su derecho real fue embarazado por la denunciada,

particularmente si el artículo 950 del Código Civil no

indica desde cuándo debe contabilizarse el citado término.

Añade que se estableció como hecho que el denunciante

adquirió la posesión del derecho real de servidumbre


provisoria en virtud de la sentencia definitiva de 12 de

marzo de 2012 y a continuación aduce que los sentenciadores

erradamente entienden que el plazo de prescripción en

cuestión debe computarse desde antes que el afectado esté

en condiciones de ejercer su acción, y conforme a esa

errónea comprensión estiman que concurre en la especie la

prescripción opuesta por la contraria.

Décimo tercero: Que siendo la argumentación principal

de la casación en estudio la infracción a las normas

reguladoras de la prueba, cabe pronunciarse primero sobre

este particular. Debe consignarse entonces que, como lo ha

reconocido reiteradamente esta Corte, se entienden

vulneradas las normas reguladoras de la prueba,

fundamentalmente, cuando los sentenciadores invierten el

onus probandi, rechazan las pruebas que la ley admite,

aceptan las que la ley rechaza, desconocen el valor

probatorio de las que se produjeron en el proceso cuando la

ley les asigna uno determinado de carácter obligatorio o

alteran el orden de precedencia que la ley les diere. Se ha

repetido que ellas constituyen normas básicas de

juzgamiento que contienen deberes, limitaciones o

prohibiciones a que deben sujetarse los sentenciadores.

Luego, los jueces del fondo son soberanos para apreciar las

pruebas, dentro del marco establecido por las normas

pertinentes. Por ello no son susceptibles de ser revisadas

por la vía de la casación las decisiones de los


sentenciadores basadas en disposiciones que entregan

libremente la justipreciación de los diversos elementos

probatorios.

Décimo cuarto: Que en el presente caso los reproches

formulados se relacionan con una cuestión diversa a la

expuesta en la consideración precedente, ya que únicamente

se ha criticado la forma como se analizaron las probanzas

rendidas en autos, manifestando discrepancia con el proceso

de ponderación que han llevado a cabo los sentenciadores,

cuestión que no es susceptible de ser revisada a través del

recurso de casación en el fondo por corresponder a una

facultad privativa de los jueces del grado.

Décimo quinto: Que desestimado el recurso de casación

por el capítulo que precede resultan ser hechos de la

causa, por así haberlos establecido los jueces del fondo y

que adquieren el carácter de definitivos, los siguientes:

A.- Que las obras llevadas a cabo por orden de la

denunciada comenzaron el 11 de agosto de 2011;

B.- Que es un hecho público y notorio que desde agosto

de 2011 los terrenos por los que atraviesan las obras de

construcción de viviendas sociales en el proyecto

denominado “La Estrella”, que se halla emplazado en la

parcela A de la subdivisión de la Hijuela Uno del ex Fundo

Santa Rebeca de Nos, San Bernardo, se encuentran cerrados y

delimitados perimetralmente, pues en esa época se dio


inicio a las obras de levantamiento de las viviendas

sociales;

C.- Que la denuncia de obra nueva de autos fue

presentada el 15 de noviembre de 2012.

Décimo sexto: Que opuesta excepción de prescripción

extintiva el sentenciador de primera instancia la acogió

teniendo presente para ello, como consta en su fallo de fs.

319, que el denunciante de autos manifestó al deducir su

acción que tiene inscrita una servidumbre minera provisoria

y que el propietario del predio superficial sirviente, que

resulta ser la denunciada Municipalidad de San Bernardo,

ejecuta diversas obras en él, las que abarcan la totalidad

del inmueble y embarazan su servidumbre. Además, el

fallador consigna que desde agosto de 2011 el bien raíz

sobre el que se ejerce dicha servidumbre se encuentra

cerrado y delimitado perimetralmente, pues en esa época

comenzaron las obras de edificación de las viviendas

sociales que allí se erigirán, en tanto que la denuncia de

fs. 15 fue presentada el 15 de noviembre de 2012.

A su turno, los sentenciadores de segundo grado

confirmaron la decisión del a quo manifestando para ello

que “el tema debatido es determinar la fecha desde la cual

se inicia el cómputo del plazo de la prescripción” y

destacaron que “se acreditó que el denunciante tuvo

conocimiento del inicio de estas obras desde el momento que

la Municipalidad realiza un acto de dueño, al cerrar el


lugar, cierre que al 1 de diciembre de 2001 ya había

ocurrido […] o en su defecto, al momento de la instalación

del letrero indicativo de las obras, con individualización

del proyecto y su fuente de financiamiento, el 18 de agosto

de 2011”, a la vez que consignan que “la demanda de autos

fue notificada el 13 de diciembre del año 2012 a la

Municipalidad de San Bernardo, una vez transcurrido el

plazo contemplado en el artículo 950 del Código Civil”.

Décimo séptimo: Que el inciso tercero del artículo 950

del Código Civil dispone, al referirse a las acciones

concedidas en el Título XIV del Libro II de ese cuerpo

legal, que: “Si las dirigidas contra una obra nueva no se

instauraren dentro del año, los denunciados o querellados

serán amparados en el juicio posesorio, y el denunciante o

querellante podrá solamente perseguir su derecho por la vía

ordinaria”.

Décimo octavo: Que sobre la base de los hechos

referidos de manera resumida en la consideración décima

quinta que antecede y de los razonamientos expuestos, los

sentenciadores concluyeron que la acción intentada se

encuentra prescrita y, en consecuencia, rechazaron la

demanda.

De ello se sigue que los magistrados del fondo han

aplicado correctamente la normativa sobre la prescripción

extintiva de la acción deducida en autos cuya infracción

denuncia el recurrente, desde que han dejado asentado que


el denunciante tomó conocimiento de los hechos fundantes de

su acción más de un año antes de interponerla, de lo que se

sigue necesariamente que ella fue intentada una vez vencido

el plazo para hacerlo.

Décimo noveno: Que lo razonado resulta suficiente para

concluir que el recurso en análisis adolece de manifiesta

falta de fundamento.

Por estas consideraciones y visto además lo dispuesto

en los artículos 767, 768, 781 y 782 del Código de

Procedimiento Civil, se declara inadmisible el recurso de

casación en la forma interpuesto en lo principal de la

presentación de fojas 457 y se rechaza el de fondo deducido

en el primer otrosí del mismo escrito, en contra de la

sentencia de nueve de septiembre de dos mil trece, escrita

a fojas 447.

Regístrese y devuélvase con sus agregados.

Redacción a cargo del Abogado Integrante señor

Piedrabuena.

Rol N° 9028-2013.

Pronunciado por la Tercera Sala de esta Corte Suprema


integrada por los Ministros Sr. Héctor Carreño S., Sr.
Pedro Pierry A., Sr. Juan Eduardo Fuentes B. y los Abogados
Integrantes Sr. Guillermo Piedrabuena R. y Sr. Alfredo
Prieto B. No firman, no obstante haber concurrido al
acuerdo de la causa, los Abogados Integrantes Sr.
Piedrabuena y Sr. Prieto por estar ambos ausentes.
Santiago, 22 de enero de 2014.
Autoriza la Ministra de Fe de la Excma. Corte Suprema.

En Santiago, a veintidós de enero de dos mil catorce,


notifiqué en Secretaría por el Estado Diario la resolución
precedente.

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