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Jurisdicción y competencia

- Concepto breve de Jurisdicción : potestad para administrar justicia a los jueces, quienes la ejercen aplicando normas
jurídicas, generales y abstractas, a los casos concretos en los que deben decidir.
-Ese la forma general como el Estado ejerce la función de administrar justicia en todo el territorio nacional. (sala
jurisdiccional disciplinaria C.S. de la Judicatura 23 de junio 2010)
-Concepción latina JURISDICTIO que traduce Declarar el derecho
-Competencia: es la forma como se distribuyen funciones al interior de la jurisdicción, esta distribución se concibe para
asuntos específicos y concretos que debe conocer un funcionario judicial. ( conjunto de causas y asuntos concretos que
puede conocer según los limites y atribuciones que le impone la ley)
-La jurisdicción en Colombia esta diferenciadas en : ordinaria, contenciosa administrativa, constitucional, especiales como la
indígena, jueces de paz, penal militar.
-La jurisdicción ordinaria penal le corresponde la persecución y juzgamientos de delitos cometidos en el territorio nacional
( con lagunas excepciones ejm. Justicia penal militar)

Los órganos que tiene jurisdicción penal en Colombia en su orden jerarquico son:
Sala de Casación penal de la CSJ
Tribunales superiores de distrito judicial
Juzgados penales de circuito especializado
Juzgados penales de circuito
Juzgados penales municipales
Juzgados promiscuos cuando corresponde casos penales
Juzgados de ejecución de penas
Jueces con funciones de control de garantías
Congreso de la republica en situaciones excepcionales

FACTORES QUE DETERMINAN LA COMPETENCIA

• Factor personal referente al fuero del sujeto activo de la conducta

• Factor objetivo que atiende la naturaleza del punible

• factor territorial que establece el lugar geográfico en donde se ejecuta el hecho delictivo. el artículo 43 del Código
de Procedimiento Penal (Ley 906 del 2004), la regla general de competencia territorial precisa que el juez a quien le
corresponde conocer del juzgamiento será el del lugar donde se cometió el delito. En el caso de no poder
determinar el lugar de ocurrencia de los hechos, cuando la conducta sea realizada en varios lugares o sea incierta o
se haya cometido en el extranjero la competencia del juez de conocimiento se fija por el lugar donde se formule
acusación por parte de la Fiscalía General de la Nación, la cual hará donde se encuentren los elementos
fundamentales de la acusación (M. P. Eugenio Fernández Carlier). Corte Suprema de Justicia, Sala Penal, Auto AP-
52352018 (54236), Dic. 5/18.

La Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia conoce:

1. De la casación.
2. De la acción de revisión cuando la sentencia o la preclusión ejecutoriadas hayan sido proferidas en única o segunda
instancia por esta corporación o por los tribunales.
3. Numeral INCONSTITUCIONAL por omisión legislativa, con efectos diferidos y en los términos señalados en la
providencia,
en cuanto omite la posibilidad de impugnar todas las sentencias condenatorias> De los recursos de apelación contra los
autos y sentencias que profieran
en primera instancia los tribunales superiores.
4. De la definición de competencia cuando se trate de aforados constitucionales y legales, o de tribunales, o de juzgados de
diferentes distritos.
5. Ver Notas del Editor> Del juzgamiento de los funcionarios a que se refieren los artículos 174 y 235 numeral 2 de la
Constitución Política.
6. <Ver Notas del Editor> Del juzgamiento de los funcionarios a que se refiere el artículo 235 numeral 4 de la Constitución
Política.
7. De la investigación y juzgamiento de los Senadores y Representantes a la Cámara.
8. De las solicitudes de cambio de radicación de procesos penales de un distrito judicial a otro durante el juzgamiento.
9. Del juzgamiento del viceprocurador, vicefiscal, magistrados de los consejos seccionales de la judicatura, del Tribunal
Superior Militar, del Consejo Nacional Electoral, fiscales delegados ante la Corte Suprema de Justicia y Tribunales,
Procuradores Delegados, Procuradores Judiciales II, Registrador Nacional del Estado Civil, Director Nacional de Fiscalía y
Directores Seccionales de Fiscalía.
PARÁGRAFO. Cuando los funcionarios a los que se refieren los numerales 6, 7 y 9 anteriores hubieren cesado en el ejercicio
de sus cargos,

el fuero solo se mantendrá para los delitos que tengan relación con las funciones desempeñadas.

Los tribunales superiores de distrito respecto de los jueces penales de circuito especializados. Los tribunales superiores de
distrito respecto de los jueces penales de circuito especializados conocen: 1. Del recurso de apelación de los autos y
sentencias que sean proferidas en primera instancia por los jueces penales de circuito especializados. 2. En primera
instancia, de los procesos que se sigan a los jueces penales de circuito especializados y fiscales delegados ante los juzgados
penales de circuito especializados por los delitos que cometan en ejercicio de sus funciones o por razón de ellas.

De la acción de revisión contra sentencias proferidas por los jueces penales de circuito especializados, y preclusiones
proferidas en investigaciones por delitos de su competencia. 4. De las solicitudes de cambio de radicación dentro del mismo
distrito. 5. De la definición de competencia de los jueces del mismo distrito. 6. Del recurso de apelación interpuesto en
contra la decisión del juez de ejecución de penas cuando se trate de condenados por delitos de competencia de los jueces
penales de circuito especializados.

los tribunales superiores de distrito. Las salas penales de los tribunales superiores de distrito judicial conocen: 1. De los
recursos de apelación contra los autos y sentencias que en primera instancia profieran los jueces del circuito y de las
sentencias proferidas por los municipales del mismo distrito. 2. En primera instancia, de las actuaciones que se sigan a los
jueces del circuito, de ejecución de penas y medidas de seguridad, municipales, de menores, de familia, penales militares,
procuradores provinciales, procuradores grado I, personeros distritales y municipales cuando actúan como agentes del
Ministerio Público en la actuación penal, y a los fiscales delegados ante los jueces penales del circuito, municipales o
promiscuos, por los delitos que cometan en ejercicio de sus funciones o por razón de ellas. 3. De la acción de revisión contra
sentencias proferidas por los jueces de circuito o municipales pertenecientes al mismo distrito, y preclusiones proferidas en
investigaciones por delitos de su competencia. 4. De las solicitudes de cambio de radicación dentro del mismo distrito. 5. De
la definición de competencia de los jueces del circuito del mismo distrito, o municipales de diferentes circuitos. 6. Del
recurso de apelación interpuesto contra la decisión del juez de ejecución de penas.

los jueces penales de circuito especializados. Los jueces penales de circuito especializado conocen de: 1. Genocidio. 2.
Homicidio agravado según los numerales 8, 9 y 10 del artículo 104 del Código Penal. 3. Lesiones personales agravadas según
los numerales 8, 9 y 10 del artículo 104 del Código Penal. 4. Los delitos contra personas y bienes protegidos por el Derecho
Internacional Humanitario. 5. Secuestro extorsivo o agravado según los numerales 6, 7, 11 y 16 del artículo 170 del Código
Penal. 6. Desaparición forzada. 7. Apoderamiento de aeronaves, naves o medio de transporte colectivo. 8. Tortura. 9.
Desplazamiento forzado. 10. Constreñimiento ilegal agravado según el numeral 1 del artículo 183 del Código Penal. 11.
Constreñimiento para delinquir agravado según el numeral 1 del artículo 185 del Código Penal. 12. Hurto de hidrocarburos
o sus derivados cuando se sustraigan de un oleoducto, gasoducto, naftaducto o poliducto, o que se encuentren
almacenados en fuentes inmediatas de abastecimiento o plantas de bombeo. 13. Extorsión en cuantía superior a quinientos
(500) salarios mínimos legales mensuales vigentes. 14. Lavado de activos cuya cuantía sea o exceda de cien (100) salarios
mínimos legales mensuales. 15. Testaferrato cuya cuantía sea o exceda de cien (100) salarios mínimos legales mensuales.
16. Enriquecimiento ilícito de particulares cuando el incremento patrimonial no justificado se derive en una u otra forma de
las actividades delictivas a que se refiere el presente artículo, cuya cuantía sea o exceda de cien (100) salarios mínimos
legales mensuales. 17. Concierto para delinquir agravado según el inciso 2º del artículo 340 del Código Penal. 18.
Entrenamiento para actividades ilícitas. 19. Terrorismo. 20. Modificado por el art. 24, Ley 1121 de 2006. Administración de
recursos relacionados con actividades terroristas. 21. Instigación a delinquir con fines terroristas para los casos previstos en
el inciso 2º del artículo 348 del Código Penal. 22. Empleo o lanzamiento de sustancias u objetos peligrosos con fines
terroristas. 23. De los delitos señalados en el artículo 366 del Código Penal. 24. Empleo, producción y almacenamiento de
minas antipersonales. 25. Ayuda e inducción al empleo, producción y transferencia de minas antipersonales. 26. Corrupción
de alimentos, productos médicos o material profiláctico con fines terroristas. 27. Conservación o financiación de
plantaciones ilícitas cuando la cantidad de plantas exceda de 8.000 unidades o la de semillas sobrepasen los 10.000 gramos.
28. Delitos señalados en el artículo 376 del Código Penal, agravados según el numeral 3 del artículo 384 del mismo código.
29. Destinación ilícita de muebles o inmuebles cuando la cantidad de droga elaborada, almacenada o transportada, vendida
o usada, sea igual a las cantidades a que se refiere el literal anterior. 30. Delitos señalados en el artículo 382 del Código
Penal cuando su cantidad supere los cien (100) kilos o los cien (100) litros en caso de ser líquidos. 31. Existencia,
construcción y utilización ilegal de pistas de aterrizaje. 32. Adicionado por el art. 22, Ley 985 de 2005

los jueces penales del circuito. Los jueces penales de circuito conocen: 1. Del recurso de apelación contra los autos
proferidos por los jueces penales municipales o cuando ejerzan la función de control de garantías. 2. De los procesos que no
tengan asignación especial de competencia. 3. De la definición de competencia de los jueces penales o promiscuos
municipales del mismo circuito.

los jueces penales municipales. Modificado por el art. 2, Ley 1142 de 2007. Los jueces penales municipales conocen: 1. De
los delitos de lesiones personales. 2. De los delitos contra el patrimonio económico en cuantía equivalente a una cantidad
no superior en pesos en ciento cincuenta (150) salarios mínimos mensuales legales vigentes al momento de la comisión del
hecho. 3. De los procesos por delitos que requieren querella aunque el sujeto pasivo sea un menor de edad e implique
investigación oficiosa. La investigación de oficio no impide aplicar, cuando la decisión se considere necesaria, los efectos
propios de la querella para beneficio y reparación integral de la víctima del injusto. 4. De la función de control de garantías.
6. Adicionado por el art. 3, Ley 1273 de 2009

los jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad. Los jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad
conocen: 1. De las decisiones necesarias para que las sentencias ejecutoriadas que impongan sanciones penales se
cumplan. 2. De la acumulación jurídica de penas en caso de varias sentencias condenatorias proferidas en procesos distintos
contra la misma persona. 3. Sobre la libertad condicional y su revocatoria. 4. De lo relacionado con la rebaja de la pena y
redención de pena por trabajo, estudio o enseñanza. 5. De la aprobación previa de las propuestas que formulen las
autoridades penitenciarias o de las solicitudes de reconocimiento de beneficios administrativos que supongan una
modificación en las condiciones de cumplimiento de la condena o una reducción del tiempo de privación efectiva de
libertad. 6. De la verificación del lugar y condiciones en que se deba cumplir la pena o la medida de seguridad. Asimismo,
del control para exigir los correctivos o imponerlos si se desatienden, y la forma como se cumplen las medidas de seguridad
impuestas a los inimputables. En ejercicio de esta función, participarán con los gerentes o directores de los centros de
rehabilitación en todo lo concerniente a los condenados inimputables y ordenará la modificación o cesación de las
respectivas medidas, de acuerdo con los informes suministrados por los equipos terapéuticos responsables del cuidado,
tratamiento y rehabilitación de estas personas. Si lo estima conveniente podrá ordenar las verificaciones de rigor acudiendo
a colaboraciones oficiales o privadas. 7. De la aplicación del principio de favorabilidad cuando debido a una ley posterior
hubiere lugar a reducción, modificación, sustitución, suspensión o extinción de la sanción penal. 8. De la extinción de la
sanción penal. 9. Del reconocimiento de la ineficacia de la sentencia condenatoria cuando la norma incriminadora haya sido
declarada inexequible o haya perdido su vigencia. Parágrafo. Cuando se trate de condenados que gocen de fuero
constitucional o legal, la competencia para la ejecución de las sanciones penales corresponderá, en primera instancia, a los
jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad del lugar donde se encuentre cumpliendo la pena. La segunda
instancia corresponderá al respectivo juez de conocimiento. Parágrafo 2. Adicionado por el art. 1, Ley 937 de 2004

Apoderados

“Se mantiene la disposición que requiere comparecer al proceso por conducto de abogado legalmente autorizado, es decir,
derecho de postulación, excepto en los casos en que la ley permita la intervención directa de la parte. Norma con sustento
en el artículo 229 de la Carta Política, fundamentada en la generalizada necesidad de contar con estudios especializados en
materias jurídicas para realizar actuaciones procesales. Sin embargo, ahora será más corriente la actuación en causa propia
sin necesidad de abogado, porque se amplía de manera importante la mínima cuantía a cuarenta salarios mínimos legales
mensuales vigentes; disposición que en el CGP se equilibra con otras medidas que facilitan el derecho de acceso a la justicia
sin los riesgos de no tener abogado, por ejemplo, mediante la demanda por formatos, prevista expresamente en algunas
disposiciones del CGP, entre ellas el parágrafo del artículo 420 para el proceso monitorio, que busca proveer al ciudadano
de un modelo elaborado por el Consejo Superior de la Judicatura, en el que, completando los espacios en blanco, asegure el
cumplimiento de las exigencias legales requeridas. En cuanto al régimen de poderes, el CGP limita la exigencia de la
escritura pública a los poderes generales, y permite los especiales para uno o varios procesos por documento privado. En el
CPC era necesaria la escritura pública también para los poderes especiales para varios procesos separados. El nuevo
estatuto consagra positivamente, además, la facultad de conferir el mandato de forma verbal en audiencia o diligencia,
situación que ya operaba en la práctica. El poder es uno de los pocos documentos, junto con los otorgados en el extranjero
(artículo 251), que requieren presentación personal del poderdante ante juez, oficina judicial de apoyo o notario. Sin
embargo, este requisito se eliminó para las sustituciones del poder que se presumen auténticas, novedad trascendente que,
en desarrollo de la informalización de las actuaciones y en procura de la eficacia, aplica el principio de buena fe. De igual
manera, acorde con las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones, se podrá constituir apoderado
mediante un correo o mensaje de datos con firma digital, acogiendo las pautas de la Ley 527 de 1999 y demás disposiciones
complementarias, lo cual garantiza en un todo la autenticidad de este tipo de documentos y facilita, agiliza y moderniza
trámites de estirpe puramente formal, puesto que, tal como lo dijo la Corte Constitucional en la Sentencia C-661 del 2000,
“los documentos electrónicos están en capacidad de brindar similares niveles de seguridad que el papel y, en la mayoría de
los casos, un mayor grado de confiabilidad y rapidez, especialmente con respecto a la identificación del origen y el
contenido de los datos, siempre que se cumplan los requisitos técnicos y jurídicos plasmados en la ley [...]”.Otra de las
grandes reformas estriba en la posibilidad de otorgar poder a personas jurídicas cuyo objeto social sea la prestación de
servicios profesionales de esta naturaleza (art. 75 del CGP). Así, se permitirá que dentro del proceso actúe cualquier
profesional del derecho que aparezca inscrito en el certificado de existencia y representación legal de la entidad, sin
perjuicio de que la persona jurídica pueda otorgar o sustituir el poder a otros abogados ajenos a la firma. El artículo 77
aclara que cuando se confiera poder a una persona jurídica para que designe o reemplace apoderados judiciales, aquella
indicará las facultades con que cuenta el abogado, que podrán ser las mismas o menores a las otorgadas por el poderdante
a la persona jurídica, nunca superiores. Del mismo modo se modifica el momento a partir del cual surte efectos la renuncia
del poder. En el CPC la renuncia no ponía término al poder o la sustitución sino cinco días después de notificarse por estado
el auto que la admitía y de hacerse saber por telegrama al poderdante o sustituidor. Esta tramitación dilataba a veces
excesivamente la desvinculación del abogado que ya no podía o no quería continuar con el poder. En el CGP, en cambio, la
renuncia pone término al poder cinco días después de presentado el memorial de renuncia en el juzgado, acompañado de
la comunicación enviada al poderdante en tal sentido, lo cual proporciona a los abogados una solución más expedida para
desvincularse de una representación judicial, sin desmedro de la publicidad para el poderdante que le asegure la posibilidad
de gestionar rápidamente la consecución de un nuevo abogado para que continúe atendiendo las actuaciones del proceso.

DEBERES DE PARTES Y APODERADOS: Acorde con los mismos propósitos que inspiran el CGP, se introdujeron novedades
importantes en el capítulo sobre deberes y responsabilidades de las partes y sus apoderados, entre ellos los siguientes:

a. Es destacable, por su especial relevancia para el normal desarrollo de los procesos orales, el que atañe al nuevo
compromiso para las partes de abstenerse de obstaculizar la práctica de audiencias o de diligencias (num. 3, art. 78). Es un
preciado postulado que debe garantizarse en el contexto de la oralidad, porque permite alcanzar la eficacia, la
concentración, la rapidez y la oportunidad, fundamentales en el giro procesal que se persigue con el nuevo sistema.
Correlativamente se presumirá la temeridad o mala fe cuando se obstruya, por acción o por omisión, la práctica de pruebas,
y cuando se obstruya el desarrollo expedito del proceso (nums. 4 y 5, art. 79).

b. Dice el numeral 10 del artículo 78 que es un deber de las partes y sus apoderados abstenerse de solicitar la consecución
de documentos que directamente o por medio del ejercicio del derecho de petición hubieren podido conseguir. Esta
disposición se complementa con lo previsto en el inciso segundo del artículo 173 que dispone: “El juez se abstendrá de
ordenar la práctica de las pruebas que, directamente o por medio de derecho de petición, hubiera podido conseguir la parte
que las solicite, salvo cuando la petición no hubiese sido atendida, lo que deberá acreditarse sumariamente”. El juez puede
utilizar sus poderes de ordenación e instrucción (art. 43) para “exigir a las autoridades o a los particulares la información
que, no obstante haber sido solicitada por el interesado, no le haya sido suministrada, siempre que sea relevante para los
fines del proceso”.

c. Se adiciona como un deber citar a los testigos cuya declaración haya sido decretada a instancia suya y allegar al
expediente la prueba de la citación (par. 2, num. 11, art. 78). Otra adición está en el numeral 13 del mismo artículo, que
inquiere al abogado para que informe al cliente sobre el alcance y las consecuencias del juramento estimatorio, la demanda
de reconvención y la vinculación de otros sujetos al proceso.

d. Un nuevo deber es el de adoptar las medidas para conservar las pruebas y la información contenida en mensajes de
datos que tengan relación con el proceso y exhibirlas cuando sea exigible por el juez (num. 12, art. 78).

e. La lealtad procesal y probidad se robustecen con la obligación que se impuso a los abogados de poner en conocimiento
de las otras partes, que hayan suministrado una dirección de correo electrónico, los memoriales presenta-dos, a más tardar
al día siguiente de su presentación. La omisión se sanciona con multa hasta por un salario mínimo mensual legal vigente por
cada vez.

f. Por otra parte, se consagró el deber de limitar las citas o transcripciones doctrinales o jurisprudenciales a aquellos
eventos en que sean “estrictamente” necesarias para fundamentar la solicitud. Esta disposición invita a los sujetos del
proceso a la concreción y la sencillez, en procura de la claridad y la celeridad.

g. Una mirada a otros capítulos del CGP permite vislumbrar que los deberes de las partes y sus apoderados también se
enaltecieron al agigantarse las consecuencias específicas en materia probatoria. Por ejemplo, a quien obstaculice la práctica
de un dictamen pericial o de una inspección judicial se le tendrá confeso de los hechos que se pretendían demostrar, tal
como lo disponen los artículos 229 y 238. Para terminar, una sobresaliente novedad se encuentra en la disposición especial
sobre el contenido de la sentencia (art. 280 del CGP), tomada del derecho comparado, donde se agregó: “El juez siempre
deberá calificar la conducta procesal de las partes y, de ser el caso, deducir indicios de ella”. Esto de deducir indicios de la
conducta procesal de las partes se presentaba en el artículo 249 del CPC como una mera facultad, y ahora se torna en una
regla imperativa porque el juez, al decidir, siempre deberá calificar esa conducta procesal relevante asumida por las partes
en cualquiera de las etapas del proceso y deducir indicios de ella. Decíamos en el pasado Congreso de Derecho Procesal que
la disposición es una de tantas que refleja el indiscutible abandono del CGP al individualismo, el legalismo y el formalismo,
tan poco garantistas del juez espectador. Así, un juez activo, director, con amplios poderes para la efectividad de los
derechos, plenamente consolidados en las corrientes prácticamente universales del procesalismo moderno, que pregona
por instituciones más humanas y justas, tendrá que valorar, en todos los casos, el comportamiento de los sujetos del
proceso, de manera ponderada, objetiva y razonada, para encontrar argumentos o elementos de convicción.
Correlativamente las partes sabrán, desde el principio, que no es intrascendente o irrelevante su modo de actuar, porque
siempre sus “actos propios” serán evaluados, positiva o negativamente, y considerados para definir la suerte de sus
pretensiones. Serán trascendentes tanto su acción como su omisión, su buen o mal actuar, su conducta correcta y
coherente o su “inconducta”, “intercadencia” o “autocontradicción”. Claro que las partes tienen derecho y libertad de elegir
sus comportamientos procesales, pero tendrán que afrontar las consecuencias de su elección y responsabilizarse por sus
“propios actos”. Si como parte decido contar la verdad a medias, tergiversarla, ocultarla, impedir o retardar su
descubrimiento, haciendo ejercicio pleno de mi libertad, usando o abusando de ella, mi comportamiento “va dejando una
huella”, primero en mí mismo y luego en el espejo de la realidad que el juzgador atento podrá apreciar e interpretar. La
calificación implica un juicio o valoración de las conductas desarrolladas por las partes, sus representantes o apoderados,
que deben considerarse un solo sujeto frente a los comportamientos esperados. El análisis tendrá que hacerse bajo una
óptica esencialmente axiológica según los principios, los valores superiores que informan el proceso, entre ellos los de
solidaridad y los deberes, también el de contribuir al establecimiento de la verdad, además de los dictados de la ética, la
lealtad, la probidad, la buena fe y la honradez, que se encuentran consagrados en la Constitución y en la ley para que los
procesos judiciales cumplan su finalidad. Los jueces deben comprender la determinante importancia de aplicar estricta-
mente la nueva disposición, no solo para los fines probatorios en el caso específico, sino para promover siempre en los
procesos un mejor comportamiento de las partes y los abogados, efecto promotor de buenos comportamientos y
disuasorio o preventivo de inconductas; corolario que resulta fundamental para que el proceso oral, o por audiencia, pueda
cumplir su finalidad de facilitar una eficiente y pronta administración de justicia.”

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