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Las Pascuas/Pesaj y su simbolismo astrológico correspondiente a los

tiempos que estamos viviendo:

“LAVARSE LAS MANOS”

Esta frase, tan corriente cuando uno se descarta de un asunto, cuando trata de rehuir
toda responsabilidad en él, como hizo Poncio Pilato en el proceso de Cristo, alude,
según Bastús, a la costumbre simbólica, usada en algunos pueblos antiguos, de
lavarse las manos en presencia del pueblo para demostrar que era uno inocente del
crimen que le atribuían.

En la Biblia se alude a ella, al decir: Lavi inter innocentes manus meas, que ha pasado
a la liturgia de la misa.

Y en la célebre tragedia de Shakespere, dice la criminal lady Macbeth: "Todos los


perfumes de la Arabia no bastarían a lavar y purificar esta mano mía".

El lavatorio de las manos como expresión de inocencia pública es una costumbre


judía, establecida por Moisés, y ordenada en el Antiguo Testamento. Según la
mentalidad semita, la sangre derramada de una persona inocente tenía la propiedad
de manchar no sólo al culpable, sino a cuantos se cruzaban con el muerto, e incluso a
todo el pueblo donde se había cometido el crimen. Por eso Moisés ordenó que cuando
en una ciudad se descubriera un cadáver y no se pudiera identificar al malhechor, los
dirigentes debían reunirse junto a un río y lavarse las manos, diciendo:
“Nuestras manos no han derramado esta sangre”. Luego debían orar a Dios: “Que
esta sangre inocente no caiga en medio de tu pueblo Israel”. Así, los
dirigentes y el pueblo quedaban libres de la culpa (Dt 21,1-9).

En la misa, después de la incensación de los dones colocados sobre el altar, de la


incensación de la cruz, del altar y del sacerdote mismo que preside, éste se lava las
manos.

Dice la Instrucción General del Misal Romano: “En seguida, el sacerdote se lava las
manos a un lado del altar, rito con el cual se expresa el deseo de purificación
interior” (IGMR,76).

El anterior numeral dice qué hacer antes de la oración sobre las ofrendas y por qué
hacerlo.

Las manos del sacerdote, ungidas el día de la ordenación sacerdotal, se lavan pues el
sacerdote debe estar consciente de la gran pureza interior que debe tener para ofrecer
el Sacrificio.

Se trata de una ablución (del  término latino ablutio, (lavado). ¿Y qué es una


ablución? Una ablución es una purificación ritual con agua (no un acto de
higiene) de algunas partes del cuerpo antes de determinadas acciones religiosas.
Y este gesto de lavar las manos por parte del sacerdote (junto a una oración que está
prescrita realizada en silencio) no es opcional, a diferencia de otros ritos que sí lo
pueden ser.

El documento titulado El sacerdote en el Ofertorio de la Santa Misa, de la oficina para


las celebraciones litúrgicas del Papa, dice:

“En la actualidad, el lavabo es una acción puramente simbólica, como se deriva de


la fórmula empleada, así como del hecho que, generalmente, se lavan únicamente las
puntas de los dedos índice y pulgar. Podemos decir que el rito expresa el deseo de
purificación interior.

Nosotros como sociedad nos hemos LAVADO LAS MANOS en lo que respecta a
las necesidades de la tierra, la humanidad. Estamos a tiempo de ver los
cambios.

Caroline Myss dice al respecto

“El Chakra tribal representa nuestra conexión con experiencias de grupo tanto
positivas como negativas. Las epidemias son una experiencia de grupo negativa, a la
cual nos hacemos energéticamente propensos si los temores y actitudes personales
de nuestro primer chakra son similares a los del "primer chakra» global cié la cultura.
Las epidemias virales y de otro tipo son un reflejo tanto de los problemas sociales
actuales de la tribu cultural como cíe la salud del «sistema inmunitario» de la tribu
social. Es importante señalar este punto porque, a través de las actitudes de nuestro
primer chakra, todos estamos conectados con nuestra cultura y sus actitudes. Un
ejemplo elocuente de la capacidad energética de la tribu social para manifestar una
enfermedad es la epidemia de polio de los años treinta y cuarenta. En octubre de 1929
se desplomó la economía estadounidense y comenzó la Gran Depresión, que afectó a
toda la nación. Para explicar cómo se sentía la gente, periodistas y políticos,
empresarios y trabajadores, hombres y mujeres, todos se describían a sí mismos
como si el desastre económico los hubiera dejado «lisiados». A comienzos de los años
treinta surgió una epidemia de polio, que representaba simbólicamente el espíritu
lisiado de la nación como comunidad. Las personas que se sentían más lisiadas
económicamente, ya fuera por la experiencia real o por el miedo de tenerla, fueron las
más vulnerables al virus de la polio mielitis. Dado que los niños absorben la energía de
su tribu, los niños estadounidenses fueron tan vulnerables a la enfermedad viral como
al malestar económico. Todos somos uno: cuando toda una tribu se contagia del
miedo, esa energía se propaga a sus hijos. Esta sensación de estar lisiados se tejió
tan rápidamente en la psique tribal que los votantes incluso eligieron a un presidente
lisiado por la poliomielitis, Franklin D. Roosevelt, símbolo viviente a la vez de debilidad
física y de indómita resistencia. Fue necesario un acontecimiento tribal físico y una
experiencia de fuerza física, la Segunda Guerra Mundial, para sanar el espíritu tribal
estadounidense. La sensación de heroísmo y unidad tribal, respaldada por el repentino
aumento de puestos de trabajo, restableció el orgullo y el honor de cada miembro de la
tribu. Al final de la guerra, la nación estadounidense ya había vuelto a asumir el
liderazgo mundial. De hecho, Estados Unidos se convirtió en e! líder del mundo libre
porque produjo armas nucleares, posición que inyectó un enorme orgullo y poder en el
chakra tribal de la cultura. También aquí, esta recuperación se reflejó en el lenguaje de
los portavoces de la nación, que para describir su recién sanada cultura utilizaron la
expresión «cié nuevo en pie» (económicamente). Ese cambio de conciencia, que
reflejaba un espíritu tribal sanado, permitió derrotar el virus de la polio. El espíritu y la
actitud de la tribu fue en última instancia más fuerte que el virus. No es una
coincidencia que Joñas Salk descubriera la vacuna para la poliomielitis a comienzos
líe los años cincuenta. “

LAS PASCUAS

El significado etimológico de la palabra pascua es PASO o SALTO

Este paso o salto es la esperanza de una nueva forma de vida.

Las Pascuas cristianas celebran la resurrección de Cristo.

Cabe recordar que previo a la crucifixión Poncio Pilatos dice: 'Inocente soy de la
sangre de este justo”

Y con esto doy la introducción al simbolismo que estamos viviendo hoy con el
coronavirus.

“Lavarse las manos representa no hacerse responsable de las consecuencias” y en


esto subyace lo que estamos viviendo como sociedad. Hoy nos vemos obligados a
lavarnos las manos, y no lo vamos a poder dejar de hacer,hasta que la humanidad no
entienda el mensaje sagrado que esto contiene.

La Pascua representa la liberación de los pecados, la liberación interior de la culpa con


lo cual empieza el principio de responsabilidad.

NO SÓLO DE PAN VIVE EL HOMBRE

La vigilia pascual es la siguiente:

Luz: Lucernario o “liturgia de la luz” Es un ritual de fuego donde una vela prende la
siguiente (con su luz disipará las tinieblas del mal) y así se encienden todas.

Elemento: FUEGO

Palabra: Liturgia de la Palabra, se proclaman siete relatos del Antiguo Testamento.

Elemento: AIRE

Agua: Liturgia Bautismal o “liturgia del agua”

Elemento: AGUA

Eucaristía: Liturgia de la Eucaristía. La “liturgia del pan y del vino”. Símbolo de la


materia consciente.
Elemento: TIERRA

En cuanto a PESAJ: las pascuas judías, lo que se celebra es la transformación de la


consciencia como sociedad/nación libre.

El nombre Pésaj, que significa 'pasaje', deriva de la creencia de la última plaga que


Dios lanzó sobre los egipcios para liberar al pueblo de Israel. En las escrituras se
relata que Dios mató a los primogénitos de las casas de Egipto, pero pasó por alto a
las familias judías que habían marcado su puerta con sangre de cordero.

Se recuerda el éxodo y la entrega de las tablas de la ley a Moisés después de 50


días de estar en el monte Sinaí.