Está en la página 1de 6

TRABAJO DE PROYECTO DE VIDA

CUENTO

LINA MARIA VILLA AGUIRRE

PROFESORA: ANGELICA LUCIA TEMAL

11/04/2020

IBAGUE-TOLIMA
Rodolfo y catalina, una historia de amor.

Había una vez una mujer llamada Catalina, catalina tenía los ojos negros, piel blanca, y
cabello negro, vivía en una pequeña cabaña alejada de la urbanización muy adentro de un
bosque encantado, sus padres la querían mucho, catalina era la hermana menor de 10
hermanos, 4 mujeres y 6 hombres, su madre era una de las mejores costureras que tenía el
pueblo, tanto así que las personas cruzaban el bosque encantado para que ella diseñara y
creara vestidos para las señoras y señores del pueblo, su padre era un leñador, muy
trabajador ya que tenía una gran familia que sostener. Catalina junto a sus hermanos, los
días de descanso se iban para un rio, que quedaba cerca a su casa, allí se bañaban toda la
tarde hasta anochecer.

Catalina tenían que pasar el bosque encantado todos los días; en aquel bosque se
escuchaban boses muy suaves cantos de pajaritos, el aullar de los lobos, (el tac-taca-tac) de
los árboles al ser picoteados por los pájaros, el (shh-shhh.shh) del soplar del viento, muchos
otros sonidos que le causaban curiosidad, para llegar a una casita, y en esta casita ocurría
magia, se encontraba con muchos más niños de su edad y una maestra, que le enseñaba
muchas cosas interesantes que catalina no conocía y que sus padres nunca le habían
hablado, Catalina conoció a un niño; su nombre era Rodolfo, él era muy amable y amigable
con ella se hicieron amigos, y se querían mucho. Al pasar del tiempo Catalina fue
creciendo, y culmino su estancia en esa casita con su maestra y amigos, sus padres ya no
podían brindarle más educación, así que decidió arriesgase e ir en busca de nuevos
horizontes, con el corazón en la mano se despide de sus papas y viaja a otro mundo, donde
el cielo ya no es azul, la tierra ya no es verde, los árboles son marchitos, y el aire ya no es
puro, pero había algo que Catalina no olvidaba, aquel niño; su amigo Rodolfo de infancia,
Catalina perdió contacto con sus padres y con su amigo Rodolfo, mucho tiempo después
recibió una carta, que decía:

Estimada Catalina, espero que estés, desde que te mudaste en busca de nuevos horizontes,
no volví a saber nada de ti, se aproxima la navidad, y tu familia espera verte en la cabaña.
Además de eso tengo que darte una noticia, tu padre a fallecido, y tu madre y hermanos
están desconsolados, quieren que vuelvas, pues ahora necesitan más unión que nunca.

Postada: Rodolfo Martínez

Catalina recordó todo lo que había pasado con su padre, pues no se la llevaban muy bien,
ya que ella no estaba de acuerdo de que su padre talara los árboles, pues creía que un árbol
era vida, y los defendía con capa y escudo, de igual forma catalina viajo por su madre y
hermanos cruzo el bosque encantado, recordando su infancia, pues no dejaba de pensar en
cómo el tiempo habían avanzado tan rápido y ella sin saber de su familia. Al llegar su
madre la abraza tranquilamente, ya todos estaban tranquilos de que ella estuviera cerca,
pues su padre ya había descansado en paz. Pasaron algunos meses ya la herida de su padre
había sanado y solo lo recordaba como un gran hombre.

El hermano mayor de Catalina trabajaba con un granjero, un poco cerca del pueblo, el
granjero comercializaba porcinos, y el hermano mayor de catalina realizada ese viaje con
otros trabajadores; sin pensarlo uno de los arrieros era Rodolfo, catalina le había
mencionado algo a su hermano sobre Rodolfo, pues nunca volvieron a tener contacto.
Catalina insistía en acompañarlo, pero él se negaba pues no era lugar para una señorita, en
medio de cerdos y trabajadores hombres.

Ella se queda en casa, con su madre organizando la madeja, para los vestidos de ceda, que
creaba su madre, le encanta ver los trajes ya terminados, se los probaba todos, y le daba el
visto bueno, sus días no eran nada rutinarios, decidían ir con sus hermanas al bosque y
encontraban cualquier excusa para ir al pueblo, donde allí se gozaba de mucha interacción
con más personas.

Todos los domingos como ere costumbre, su madre llevaba a sus hijos a la iglesia, luego de
eso ella se ponía a compartir un rato con las amigas vecinas, mientras sus hijos hacían
travesuras sin control. Un día cualquiera su hermano mayor le entrega una carta de
Rodolfo, dice que se encuentren en la fuente del pueblo a las 3 de la tarde después de que la
gente sale de la iglesia. Catalina emociona pensaba; sería un encuentro muy emotivo de
muchos años atrás, como en aquella casita con la maestra. Por fin se llegó el domingo,
Catalina y Rodolfo se encontraron, empezaron a salir juntos, a escondidas de sus padres
pues la madre de Rodolfo era una mujer con una verruga en la nariz, bajita, con cabello
largo, y siempre mantenía con una ruana negra, tenía un aspecto de una mujer malvada, sin
embargo, era la mamá de Rodolfo y no quería a catalina, pero eso no impediría que su amor
creciera y crearan una vida juntos.

Tiempo después su amor fue creciendo, los encuentros a escondidas en esa fuente, donde
los pájaros cantaban, su amor era como el agua cristalina, catalina y Rodolfo muy
enamorados, todas las tardes a las 4 quedaban de encontrasen allí, para conocer sen mejor y
descubrir que se aman más y más, Rodolfo en aquella fuente le mostro su amor entonando
una linda canción, al compás de los pájaros, catalina emocionada; pues nadie había hecho
algo tan esplendido como ello, su primer beso rompió las barreras que se enfrentaban día a
día, decidieron escapar a un lugar lejano donde no hubiera envidia, avaricia, manipulación,
ni personas que no creyeran en su amor, rompieron todas las reglas para estar juntos,
quedaron de encontrarse en la noche a las 8; ya que el pueblo dormía, y con ello sus
Madres, Catalina al salir de su casa, sus pasos fueron ruidosos y su madre la escucho, -
¿Catalina, te vas a ir con ese muchacho?; por favor no te vayas, no sabes el daño que te
estás haciendo, no te vayas, suplicaba su madre. Con lágrimas en los ojos Catalina se
despidió y decidió marcharse pues su amor por Rodolfo era muy fuerte. Y así como lo
planearon se encontraron en aquella fuente, Rodolfo esperaba con su corcel, juntos
emprendieron la marcha a un lugar desconocido para Catalina, al llegar la oscuridad, los
penetraba ni sus ojos se veían, catalina a pesar de su decisión no hacía sino llorar en pensar
en su madre lo destrozada que estaría, pues su hija más pequeña había desertado de su
hogar.
Al amanecer, Rodolfo lleno de amor y ternura, decido prepararle una sorpresa a Catalina
porque a pesar de estar juntos el entendía el dolor que sentía al dejar a su madre, así que
tuvo que perderse entre los escombros buscando una perla dorada ya que eran las favoritas
de catalina. Al despertar Catalina se sentía emocionada empezaría una vida con el hombre
que amaba, y esa pequeña perla fue como un pacto y un comienzo de su eterno amor. Al
pasar de unos meses Catalina intento comunicarse con su madre volviendo a tener contacto
con ella, el laso de madre e hija siempre los iba a unir.

Catalina, una mañana cualquiera se despertó muy enferma con dolores, maternales, pero
ninguno de los dos sabía cuál era ese dolor de cabeza antojos y esas nauseas, pasaron 3
meses y Catalina fue engordando, pues se dieron cuenta de que estaban esperando un bebe.
Rodolfo muy emocionado lloraba de felicidad, pues siempre había deseado tener una niña,
decidieron viajar donde un yerbatero, que era adivino, y sabría que iba a nacer, al llegar, el
yerbatero puso su mano en el estómago los miro y dijo; es un niño, los dos se miraron y se
abrazaron de felicidad esperaban con ansias su nacimiento.

Pensaban en los nombres para su bebe, estaban muy emocionados con tal noticia,
decidieron volver al bosque encantado para informar la maravillosa noticia, la madre de
Catalina estaba muy feliz de tenerlos cerca y ansiosa por ver nacer a su querido nieto. Se
llego el día y nació, Jacobo la familia se regocijaba de felicidad, Rodolfo era el hombre más
feliz del mundo, pues se complementaba con su familia todo era perfecto, al pasar de un
año la historia se repite; esta vez, no era el momento adecuado para tal situación, pues hace
poco habían empezado con su vida económica, y no sabían cómo responder frente a la
misma… Catalina nuevamente embarazada. Él bebe; no era una carga, pero si complicaba
un poco la economía, Catalina al ver esta reacción de Rodolfo, sus ojos se nublaron y
brotaron unas enormes gotas de lágrimas, Rodolfo se sentía frustrado, no pensó bien lo que
decía, dañando a su paso, el corazón de Catalina.

Rodolfo solo se acercó tomando sus manos, y la abrazo con todas sus fuerzas, estaba muy
apenado por sus palabras hirientes, pues pensaba mucho en el futuro del bebe, por sus
escases. No quedaba más que amasen y agradecer a Dios por su hijo, sus platicas se volvías
más profundas con el tema, Rodolfo quería una niña, y Catalina un niño, hablaban de sus
nombres, y de que deberían de volver donde el yerbatero que gracias a su mágica supieron
de Jacobo, realizaron el viaje y al llegar donde el yerbatero, toco su redondo estómago,
cerro sus ojos y dijo, es un niño, los dos nuevamente se abrazaron, y aumento su felicidad ,
la noticia era un poco confusa pues su emoción no era la misma. Catalina decidió pasar
unos días donde su madre; por supuesto, Rodolfo tendría que estar haciendo los quehaceres,
así que no pudo acompañarla en su viaje, Catalina estaba un poco desconcertada, sus
pensamientos se iban en el aire, los pájaros y los sonidos de aquel bosque encantado ya no
eran los mismos, de repente apareció una sombra que la asechaba, tenía miedo, pues temía
por su vida y la de su criatura, al parecer, su fuente se había roto, la sombra que la asechaba
era su hermano mayor, solo estaba jugando pero se llevó una gran sorpresa, así que tuvo
que llevarla muy rápido y cargada a la casa de su madre donde allí, sucedió lo peor, él bebe
se estaba ahogando, pues las contracciones, ya habían pasado, tenían que sacar él bebe. A
toda marcha el hermano mayor, viajo en su corcel en busca del yerbatero para solucionar
esto, pero él bebe no daba espera, se estaba ahogando, así; que su madre fue buena partera y
tuvo que usar sus poderes mágicos para este milagro.

Al despertar Catalina, estaba desconcertada, no sabía que había sucedido, su madre con una
manta se acercó y dijo, es una niña. Se reflejo en sus ojos un nuevo despertar, esta niña
alegraría sus vidas. Rodolfo viajo, al llegar se topó con una gran sorpresa, su hija Maria,
como lo habían hablado.

20 años después despertaron y sus hijos ya no estaban, la casa se sentía vacía, el bosque ya
no era encantado, el amor no florecía, pues la pasión se había agotado, sus amaneceres eran
grises, pero la fortaleza de estar juntos el amor que algún día sintieron y sus dos hijos, los
mantenía vivos.

Rodolfo y Catalina