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AHORA LEE Y RESPONDE SOLITO

a) LUCECITA ES:

UN BICHITO DE LUZ

UN GUSANO

UNA ARDILLA

b) LA MAMÁ CANDELA LA MANDÓ A

AL ALMACÉN

LA FARMACIA

LA ESCUELA

c) LA SEÑORITA ERA :

UNA VACA

UNA CIGARRA

UNA MOSQUITA
d) ¿QUÉ QUERÍA SER LUCECITA CUANDO SEA GRANDE?

COCINERA

MAESTRA

AVIADORA

DIBUJA LOS PERSONAJES Y ESCRIBE LOS NOMBRES

(PAPÁ MAMÁ LUCECITA BICHITO BUCKY MAESTRA CARACOL ESCARABAJO)

EN CASA

 MAMÁ ME DICTA 5 ORACIONES.


 ESCRIBE ORACIONES CON CADA UNO DE LOS PERSONAJES

PEGA 5 NÚMEROS DE DOS CIFRAS

 ÓRDENALOS DE MAYOR A MENOR


 ESCRIBE COMO SE LEEN
 ESCRIBE EL ANTERIOR Y EL POSTERIOR
 DESCOMPÓNELOS EN DIECES

“Lucecita conoce la ciudad”

Aquella vez en el jardín, el invierno se puso triste y aburrido porque Lucecita ya no salía a jugar con él en sus
mañanas, tampoco en sus tardes. Es que a los bichitos de luz no les gusta el frio gris del invierno. Lucecita era un bichito
de luz que vivía con su mamá Candela y papá Chispa en el árbol colorado, ese que está pasando por las piedras, justo
detrás del hormiguero.

Un día, el invierno se aburrió tanto que decidió regalarle a Lucecita un día de sol de primavera - ¡Hoy está lindo para
salir a jugar! – pensó Lucecita, y se fue volando a buscar a bichito Buky.

Lucecita y bichito Buky eran grandes amigos y siempre iban juntos de un lado a otro. Cuando Lucecita volaba, bichito
Buky también, porque aunque no tenía alas, Lucecita lo cargaba en su mochila y lo llevaba de paseo hasta el cielo. -
¡Algún día iré a conocer esas montañas! – Señalaba Lucecita, y bichito Buky miraba con gansa de ir también – Esas no
son montañas, Lucecita, son los edificios de la ciudad – dijo una lechuza revieja, desplumada y arrugada que justo pasaba
por ahí. Y como la pobre lechuza era un poco fea, Lucecita y bichito Buky se asustaron y se fueron volando sin saber bien
adonde.

Volando llegaron a un campo verde donde conocieron a la vaca Flora, que movía la cola de aquí para allá, de allá para
aquí, porque las moscas Tita y Tota la molestaban revoleteando sin cesar y haciéndole cosquillas en la panza.

También molestaban al caballo Ramiro zumbándole en las orejas, sacándole la lengua y haciéndole morisquetas.
Lucecita y Buky se reían mucho de las moscas chistosas - ¿Quieren venir con nosotras a la ciudad?- preguntaron Tita y
Tota que hablaban juntas siempre riéndose. – mmm… no sé. No debo alejarme, puedo perderme- contestó Lucecita. – ja,
je, ji… con nosotras no te vas a perder le dijeron las mosquitas.

Lucecita dijo que si a pesar de que a bichito Buky no le gustaba la idea y le tiraba de las trenzas como diciendo que
no. Volaron por el campo y siguieron por un camino y después por otro, hasta llegar a la gran ciudad. ¡Cuántas cosas
nuevas y maravillosas veían! Las avenidas llenas de autos y camiones, la gente que corría de un lado al otro, entrando,
saliendo, subiendo, bajando, hablando y gritando. A Lucecita la gente le recordaba a las hormigas del jardín, pero mucho
más grandes; sus pies le parecían enormes, por que cuando se sentaba a descansar en la vereda tenía que andar
esquivando los pisotones. - ¡ ju, jo, ji! Se burlaban Tita y Tota de Lucecita y de Buky, que ponían caras de sorprendidos
con cada cosa nueva que veían. Los monumentos, los edificios, las plazas, todo era lindo.
A la vuelta de una esquina Tita y Tota se aburrieron de pasear y se fueron sin saludar. Lucecita y bichito Buky se
quedaron solos y perdidos en la ciudad -¿Cómo volvemos a casa?¡Qué moscas mas desconsideradas!- pensó Lucecita.
Los dos amigos volaron hasta una parada de colectivo, a esperar alguno que los llevara de regreso a casa. Un rato
después pasó un colectivo, pero no paró. Pasó otro y tampoco. Después otro, y otro que tampoco paró. Lucecita,
cansada, se durmió de tanto esperar -¡Por fin! – gritó bichito Buky, que aunque no hablaba, de la alegría pudo. Pero no
era el colectivo. ¡Era la lechuza que justo pasaba por ahí!. Y a pesar de estar vieja y desplumada, pudo llevar a los
bichitos de regreso al jardín.

¡Qué sorpresa se llevó Lucecita cuando despertó y vio que lechuza los había salvado!. Pero esta vez no se asustó,
porque vio que era buena. Entonces, ya no le pareció tan fea y desde ese día se hicieron muy buenas amigas.

Esa noche, Lucecita cenó una sopa de hojitas, se despidió de mamá Candela y de papá Chispa, y se fue a dormir.

Soñó que viajaba con bichito y Buky y con la lechuza a conocer nuevos lugares. Soñó toda la noche con aventuras y
con amigos. Y cuando se levantó pensó que los días de sol son los más lindos para viajar ya que todavía le quedaba
mucho por conocer.

Y colorón colorín este cuento llegó a su fin.

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