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HUMOR, IRONIA Y PARODIA EN LA tico al horror, es la visión mística sui generis de José, el héroe o

antihéroe de "El hijo pródigo" (LPC, OC, 2, L73): desde su experien-


CTJENTISTICA DE ENRIQT]E ANDERSON IMBERT cia, el Ser incognoscible superior de los dioses que las religiones han
entronizado, es algo más grande que Elohim mismo, "algo raro, des-
ordenado, arbitrario, indistinto, acabado, paralítico y estúpido". Pero
en ambos casos -eljuego feliz del niño tonto, o la intuición disolvente
de José-, lo que se exhibe son "las pruebas del caos" (título de la
MARIANOSA LOIO colección de cuentos a la que "El hijo pródigo" pertenece), esto es, Ia
abolición del cosmos, del orden presunto, en una paradójica legali-
CONICET Argentina
dad de las rupturas, cuyo comportamiento arbitrario contradice y des-
arma las convenciones tranquilizantes, las frágiles expectativas y pre-
tensiones de los "hombres sensatos".

1.1. Humor y juego


"Hay algo en la tontería que
engrandece ala personatonta, paes la Para la cuentística de Anderson Imbert el humor no es un elemen-
emparienta con el universo, que es to accidental -condimento o complemento- sino que se halla profun-
también tonto" (E.Ande¡son Imbert, YPHD' 165) damente entramado en el modo de articulación y representación de al
experiencia humana y de la experiencia verbal en particular. Expe-
riencia, ésta última, que muestra las "pruebas del caos" bajo las for-
1. Los fundamentos de la mirada mas de1 orden. En decenas de relatos de estructuras perfectas operan
sin embargo las fuerzas de la contradicción y de la subversión, de la
La "tontería" del Universo, es decir, su initeligibilidad, su irracio- ironía y de la parodia, que desarman, minan, pervierten y ridiculizan
nalidad profunda, su secreto desacuerdo con el "sentido común" y las ilusiones de la mímesis y del conocimiento. En muchos casos este
con la arrogante razón humana, es quizá el motor metafísico de la risa trabajo de zapa desemboca en una risa o sonrisa, que renueva
y de la sonrisa que traspasan la extensa cuentística de Enrique Ander- lúdricamente el contrato narrativo y el contrato vital en la apuesta de
son Imbert. En un breve relato de El gato de Cheshire (OC, 1, 438- un salto a lo imprevisible y a lo ignoto. Otras veces, la pi¡ueta del
439), un niño tonto se dedica a espiar, sin mala intención, la vida de juego se tuerce hacia lo siniestro y lo macabro, o, como en la desdi-
sus vecinos. Una noche en que éstos se encuentran comiendo torta en chada aventura de José, se detiene en un espasmo de horror y el que
el patio deciden darle un escarmiento, y sugieren que, si alguien" niura, en tanto sufriente, no puede traspasar el horizonte clausurado
reptiese tres veces la palabra mágica "taras¿f' y se lanzase tetraza de su propia tragedia.
abajo podría Ilevarse la torta y escapar tranquilamente. Luego se van La cuentística deAnderson contempla al sedicente homo sapiens,
hacia el interior de la casa dejando la torta sobre la mesa. Pero para su ya fuera de su orgullosa residencia antropocéntrica, como mero ju-
infinito asombro, "Lo que vieron fue que el tonto, después de repetir guete en un mundo regido por fuerzas que escapan tanto a la ruzón
tres veces "tarasá", se arrojó de cabeza al patio, se deslizó como por como a la voluntad. Un mundo que, como lo señalara Eugenio Fink
un suave tobogán de oro, agarró la torta y con la alegría de un salmón (SCHEiNES, 1981, 78), es un'Juego de apariciones y desaparicio-
remontó aire aniba y desapareció entre las chimeneas delaazotea" -1 nes, de luces y sombres, de presencias y ausencias". Su ritmo sin
Mucho menos grata, precipitándose del regocijo y el rekímpago poé- finalidad es simbolizado por el juego humano cuya articulación más
atractiva y compleja es acaso la actividad lúdrica del artista que in-
1. Los "tontos" andersonianos tienen algo del 'tonto" o "bufón" de la comedia que venta un cosmos sobre el caos y la "nada horrorosa", en la expresión
describe Suzanne Langer (1953, 342): "The indomitable living creature fending de Gustav Bally. Actividad libre y gratuita cuya meta está en su pro-
for itself, tumbling and stumbling (as the clown physically ilustrates) from one pio gozo, y que responde a la urgencia de evadir la ciírcel del trabajo
situation to another, getting into scrape and getting out again, with or without a
y la necesidad. Este ejercicio que devuelve la espontaneidad original
thrashing. He is the personufield élan vítal.

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culturales propuestos como dilucidación posible del fenómeno
replantea las relaciones entre los seres desde la revolución del len- (Bessiere, 1974), o el desocultamiento de lo tabuado y lo prohibido
guaje, y desacredita los esquemas anquilosados. El descrédito no se (Jackson 1981). Pero la irrupción inexplicable de lo sobrenatural, lo
ti*itu á 1as leyes del mundo natural y a las previsiones del sentido anómalo, lo extraorünario o inquietante problematiza por cierto en
común; los márcos de representación que se exhiben y se desarman sus relatos, como señalaAna María Barrenechea (1978) en su des-
corresponden muchas veces a las convenciones literarias mismas, cripción del género fantásüco, esa construcción que aceptamos como
cuestiónadas a través de la parodia de géneros y de discursos (cfr' la "la realidad". En este sentido es una "literatura de la subversión",
Infra) y desde luego, a las concepciones filosóficas y teológicas que para utilizar la terminología eftcaz de Rosemary Jackson. También
se han-propuesto como rejillas -parciales y fallidas- para filtrar y re- cabría aplicar el análisis del significado en el modo fantástico que
tener la elusiva realidad fluyente. hace Jackson a la narrativa andersoniana. Para esta teórica, en lo fan-
Si la risa nace, según señalan Henri Bergson (1962) y Carlos tástico puro triunfa la literalidad transformadora: un objeto rlo repre-
Bousoño (1970) de nuestro disentimiento ante la rigidez meciánica senta ofra cosa, se convierte literalmente en ella. Aunque quizá sea
que sustituye inadecuadamente el dinamismo vital, puede decirse que exagerado descartar todo üpo de connotaciones simbólicas, también
ál nú"I"o dll humor andersoniano consiste en denunciar como objeto es cierto que en cuentos como "El leve Pedro" (EME, OC,l), la ab-
jocoso toda forma de rigidez de los individuos y las culturas, y que su surda la transformación del protagonista en un ser no sujeto a la ley
lronía filosa se obstina en sabotear los prejuicios, disolver el de la gravedad, se impone por sí misma. No recibe explicaciones ni
esclerosamiento de la mirada y transgredir los límites del sentido co- las solicita, no precisa de un marco de interpretación filosófica o
mún para instalarnos en otro espacio, seductor pero temible, donde teológica (antes bien, se empobrecería si se la insertase en él), sim-
como el leve Pedro, dificilntente podamos hacer pie' Por otra parte, plemente sucede casi como un hecho fesüvo que irradia en el lector
el humorismo de Anderson omite, por lo general, ese segundo movi- efectos emocionales dispares pero convergentes: fascinación, risa ante
miento de retorno hacia lo familiar y conocido que suele indicarse la imagen ridícula de un común hijo de un vecino que duerme pegado
como característica sólita del humor. La permanencia en Ia incerti- al techo y que finalmente desaparece como un globo en el horizonte
dumbre y un incómodo desasosiego que guarda en el revés de la son- infinito, y cierto horror latente amortiguado por el gozo de la ascen-
risa cierta insinuada mueca de espanto, es un rasgo frecuente en sus sión y la atmósfera naif qte rodea la última escena.
narraciones fantásticas de cuño humorísüco. El juego del hombre que Si la invasión de los sobrenatural en el ordinario mundo humano
ríe no implica necesariamente saltar para luego volver a la tierra. El puede tener un sentido aterrador, también se revela como una aper-
jugador-qu"utravésdelarisahaaccedidoalaconcienciadeser twa liberadora, como base para un juego ingenioso, como recurso
iuirtier¡uguete en un ludus inabarcable de reglas desconocidas- se humorísúco no exento de ribetes macabros. El humor estalla en rela-
demora, he--roicamente, en el aire y en la intemperie de lo incierto, tos como "La conferencia que no di" (LBK, OC,2,26-28), donde el
como un acróbata suspendido sobre el abismo' solemne fantasma de un coronel asesinado que ha perdido los dien-
tes, se acerca al futuro conferencista mientras duerme, pero no 1o
1.2.. El humor de lo fantástico. ataca ni lo asesina. Se limita a robarle la dentadura posüza que el
pobre profesor, incapacitado de aquí en más para dictar su conferen-
Podríamos decir, si tom¿áramos en cuenta clasificaciones como la cia, no encuentra ya en el vaso al despertar' En otro cuento ("El sin-
de Graeser, Long y Mio (1989) que en el humor de Anderson predo- más-allá-del-más-allá") un amigo conversa con otro acerca de su mala
mina el principiá de incongruencia sorprendente, esto es, un final salud, su interlocutor recuerda al filósofo Fontenelle, que se quejaba
inesperaio qué a menudo no parece anunciarse en el texto y que cho- de experimentar "una cierta dificultad de ser", y el amigo le retruca
las pievisiones habituales provocando un efecto cómico' El que si Fontenelle decía eso estando sano y vivo, aunque viejo, qué
"u "orde.úpto.u se introduce muchas Yeces por una resolució-n fan-
punto porvenir podría esperarle a é1, ya fantasma, "si este tipo de existencia
iástica que óbhtera las leyes aparentemente inexpugnables del llama- ie me haóe más difícil de mantener " (LJA,OC,1,761)' En el costado
do "mundo real". En los cuentos fantásticos de Anderson no apare- "negro" de lo cómico-fantástico incursiona decididamente el cuento
cen algunos rasgos que diversos teóricos han considerado como pro- "El sofá". Sergio decide vengarse de Linda, su ex-mujer que se ha
pios dé ese modo narrativo; por ejemplo, no suele existir el elemento fugado con Bobby, un amigo de infancia, cinco años atrás, y ha logra-
de duda (Tod orov,1972),o el choque irresuelto de varios verosímiles

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sanas, pero éste no ha querido usarlas para no suscitar la risa de la
do fama y fortuna como artista. Cuando 1e encargan construir un sofá
gente; én "Cortesía de Dios" el narrador descansa en un escondite;
para decorar la lujosa suite que los amantes ocuparán en un gran ho-
óy" u unu criatura acercarse, y cuando Ye que se trata de un chimpan-
tel, deja en el sofá una cavidad para esconderse. Teme no consumar
cá, decide por cortesía metamorfosearse una vez más a imagen y se-
su venganza porque el resorte para salir del sofá no funciona, pero de
mejanza dé la criatura que llega a adorarlo. Las alas inútiles en el
pronto advierte que el espacio se ensancha, y que puede escapar. Co-
rre entonces detrás de Linda, que se dirije a1 baño, pero Bobby aplas-
.u"rpo del niño monstruoso, o la repulsiva transformación de Dios
(que nos hace ver también grotescamente la encarnación humana pos-
ta de un zapatazo a Sergio quien sin haberse dado cuenta se ha trans-
üada por el cristianismo) no se asocian a la seducción amalgamente
formado en cucaracha parodiando grotescamente kt metamorfosis
de 1o poético, sino a la distancia crítica de una mirada que pondera la
kafkiana. (LJA, OC, 1,754-755).
caída de lo extraordinario en lo absurdo y en lo ridículo'
1.3. Humor y poesía
1.4. Humor, anormalidad, minusvalía. Lo grotesco
Si el humor es juego con las semejanzas y las diferencias, "ha-
Ciertos estereotipos humorísücos -en los chistes o Sags particu-
llazgo de semejanzas salvajes" (Zubieta, 1995) y de aproximaciones
larmente- toman como blanco de las burlas a los seres marcados por
arbiirarias, se acerca, en este aspecto, a la poesía. En su Adan
determinadas minusvalías o defecto estandarizados. El tonto, el pro-
Buenosayres el poeta y humorista que fue Leopoldo Marechal elabo-
fesor chiflado, la solterona maniática, el débi1 o fisicamente poco
ró una teoría donde estos dos modos de articulación estética aparecen
agraciado pertenecen a una taxonomía casi clásica ya, de los objetos
estrechamente vinculados. Vinculación favorecida, desde luego, por
Sin embargo en los cuentos andersonianos, suelen ser ellos
el modelo de la audaz metáfora vanguardista que es el referente de "é*i"or..
quienes finalmente sé íen de los demás, perforando los prejuicios, y
las discusiones entre los jóvenes bohemios que se embarcan en la
mostrando fuerzas o capacidades insospechadas. Los presuntos "ton-
"Nave de los Locos" pero también en la singular empesa de re-fun-
tos" como ya hemos observado supra dan más de un chasco a los
dar, desde sus orígenes, tanto la poesía como la cultura nacional. Es- ,ivivos" o "normales" quizá por tener una conexión directa
Supuestos
tas especulaciones atribuyen a la poesía y al humor una raíz común
lu bári.u irracionalidad de lo real. Los niños, a menudo menos-
en el juego estéitico (y metafísico). Un'Jugar con las formas" que se "on
preciados o maltratados por los adultos, suelen encarnar estos anütipos
atreve al disparate, esto es, el movimiento contrario a la lógica que
victoriosos. En un registro metafórico y poéüco, podemos'mencionar
altera el orden natural o admitido creando relaciones insólitas y ana-
alyacitadoniñovoladorde"Luna",alniñotontode"Elcazador"'
logías escandalosas entre seres antes separados. Pero mientras que el
quá no sabe cazar pájaros, pero qu€ finalmente aprende 1 lrapar|9s
diiparate poético logra una feliz fusión de los términos que se rela-
cazando primero angites (EGC,OC,1, 386); otro muchachito, recién
cionan en ura unidad estéüca novedosa (Marechal se adelanta aquí a" que
salido de la infancia, es el héroe de "Tú", adolescente menudo al
las fundadas teorizaciones de Paul Ricoeur y de Max Black), en el poderes mágicos
llaman desdeñosamente Ratoncito' y cuyos ocultos
disparate humorístico Ia interacción fracasa y muQve a la risa. Había
le permiten a é1reírse de los otros (LBK), por su parte, Manucho' hijo
aqüí, como apunta Bousoño (II, 1970, 18-19) una comunicación ac- que su pa-
de un arrogante intelectual, niño imaginativo y soñador al
cidental, tangencial, accesoria, que se postula erróneamente como
ár" u;uo al que subestima por la sangre aborigen que le llega
0
esencial y adecuada provocando el efecto cómico. "r""el lado materno¡, termina diándole a su padre una buena lección
desde
En esta narrativa regida por el principio del juego metamórfico,
a través de humor sutil -o "sobrándolo", como se dice en lunfardo
humor y poesía se ven claramente como dos caras de una misma
monedá, qu" un caso -la poesía- promueve el encantamiento de la argentino-(..osito'''ETB);lasolteronamaniáticaseconvierteen]a
",
transformáción lograda ("Ambición" de EGC, en el que un olmo co-
iuí"iourt" irima tvtay ("Mi prima May", EBK), que ha heredado. al
L"pru"u,rn, el duendá zapatéro y burlón traído por los antepasados
mienza a metamorfosearse en pájaro), y en otro -e1 humor- el choque gasta todo
y la disyunción de lo incompatible y de lo inconveniente' Así sucede irlándeses,'que la proteje del tedio y de la vejez, mientras
iipo a" bromas u tut ,í.ti*us, los míseros mortales' La figura del
por ejemplo, con dos mini cuentos de El Grimorio en "Alas" un merece por lo general un trata-
"profesor chiflado", menos amable,
médióo examina a un niño lastimado que se ha caído por un precipi-
cio; cuando lo desviste se da cuenta de que el niño üene dos alas mientoaparte,puessuelerecogermaticesdelgrotescoensusaspec-

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tos satíricos y también siniestros (Kayser, 1964,226 y ss), destacán- sus clases filológicas con ilustraciones dibujadas en
el pizarrón, en
dose asirnismo su vinculación con la "marioneta", o el "autómata", un ¿ur¿" de per-fecta coordinación motriz. Pero su rareza no acaba
pero inclinando este motivo romántico del lado ridículo o macabro ahí:
(Bajtin, 1974,42 y ss). El automatismo del personaje, que parecería
definirlo de entrada como objeto cómico, de acuerdo con la teoría de No llevaba dos prendas del mismo color: corbata roja
Bergson, se proyecta en cambio sobre los que juzgan y encasillan a con lunares blaicos, camisa a royas amarillas y chaque-
ne-
estos seres anómalos guiándose por sus apariencias, o interpretándo- ta a cuadros escoceses, pantalones maruones, medias
las en el sentido equivocado. Destacaré en particular tres personajes gras y zapatos de gamuia' Cada color lucía con la indivi-
de esta índole. \uotíaoá ¿" uno pirzo suelta. Lo impresionante no era el
Paul Heine ("Intersección de círculos", ETB, OC,2), filólogo de color en sí, como las plumas variopintas del papagayo'
Harvard, parece menos un intelectual que un brujo ridículo; así des- sino las piezas sueltai, corno en las guarniciones de un
cribe su encuentro con el otro profesor, su tocayo y discípulo Pablo amés. iobbie estaba metido en una armadura de esca-
Rosen: mas, lárninas, planchas y chapas' La aairud despreocu-
p,aia, evidenti en la tranquilidad d11u.s oios' eliminaba
Recorrió el laberinto de labibliotecay porfin, enun só- L sospecha de que vistiera así por elfrívolo aflLry de rejy-
tano, encontró el estudio donde lo habían citado. Tuvo la irn"iurc quinndose años o, al revés, por el afán profe'
sensación de meterse en una cueva de brujo (...) Cuando sionat (é1,^profesor medievalista) de agregars! s!C!?s
los profesores que lo esperaban se apartaron a su paso, echándose inri*o todos los colorines de la Edad Media'
divisó en elfondo de la'cueva, sentado detrás de un escri- Más bien Robbie se me antojó un muñeco fabricado con
torio, al brujo. El brujo se puse de pie -vestía camisa metales esmaltados. Su cara erd una sucesión de faccio-
rosiclet corbata celestey chaquetaverde conrayas aza- nes tan móviles que más que facciones eran resortes
elás-
dislácarse en un guiño' una sonrisa'
frán-... (307) ticos que despuis de
unfrincimiinto de ceño o de narizvolvían con la exacti-
tuá d, un reloi a sus respectivos quicios' (358' OC'2)'
El estrambótico Heine, al principio es evaluado por Rosen como
a lo mecáni-
'.runpayaso" en potencia por su modo de vestir, pero demostrará ser Pero lejos de larigidez inhumana que suele-asociarse
piezas§ueltas'
un venenoso ironista, que para colmo dirige malignamente los sue- co, este náUUle, *uá""o hecho de bien coordinadas
su invitado en
ños de Rosen, al que considera su rival y desea destruir. Hay aquí una asombra por su extraordinaria plasticidad' El narrador'
-desde la improvisación y la igno-
parodia inversa de un conocido cuento de William Somerset Maugham, ;;1-"1";"'*ttaurante, le propóne
explicar esta agilr.dad
en que el adversario aparentemente débil -un pobre diputado laboris-" ;;;;i;_ .r" alambicada teoría cibernética para
y lue-
ta- aniquila física y psíquicamente al poderoso Lord Mountdrago, priviiegiada. Primero comPara a Robbie.con una computadora'
Argos' Briareo' P.Pi.:o'
que ha am.rinado su carrera política. Aquí es el anfitrión Heine, "bru- ;; ";;;" serie de monstruos mitológicos: "los
jo de la ciencia estilística" quien impone su "burlona máscara" en el ñLuui", horrorizado, actúa..como un autómata descompuesto":
"groiesco corso de carnaval" de las pesadillas de su menos prestigio- t" 1" ¿"torbitaron, las manos agitaron-al-aire y la boca empezó.a
que las m¿nos-se le
so colega sudamericano. Obsesionado por los "ojos" y la "mirada" sánar" (360). Teme perder su espontaneidad y
":át
pero sólo a los-efectos
logra causar oníricamente la ceguera de Rosen, que se convierte aho- ,*tiru, irté*ibles. Y así ocolT", el efecto'
"' de la cena'
ra en el objeto de su risa sarcástica. Los intefextos del grotesco ro- de extraer su billetera para abonar la cuenta descomunal
Es su invitado, el ana-lista de su automatismo y autor
mántico, del cuento "Der Sandmann" de Hoffmann, y el análisis de la teoría
que lo ha representado como un robot' quien' burlado'
no
freudiano de dicho cuento en "Lo siniestro" se entretejen con la paro-
dia de Somerset Maugham potenciando mutuamente sus efectos re- "it"ÁJti."
*-
tendrá otro rémedio que pagar el banquete'
vulsivos. il fir, en 'El relój y ia poesía", el profesor Waldo Topfer' descen-
en lahisto-
Otro "profesor loco" es Eugen Robbie ("Malabarismos del profe- A"nt" ¿"'iinnumerablés generaciones de suizos' notables"'
reloj a cuerda con
ria del reloj", p-"""
sor cibernético", ETB,OC, 2), Robbie se destaca por saber combinar un ,ñ*iquí, y se porta "como un

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lejos de convertirse en un trágico asceta, en un héroe del conocimien-
manecillas en un cuadrante tradicional" (619). Sin embargo, este metó-
to, a último momento su voluntad flaquea y se disuelve en una escena
dico profesor de Lógica comi enza de pronto a sufrir, en cualquier parte,
cómica: "al pensar en la bella, suave, amorosa Eloísa, viendo cómo el
extraños ataques en los que su mecanismo se detiene bruscamente. El
condenado a muerte crecía firme y coloradote, lo dejó vivk." (227).
c¿so se hace famoso y la prensa le adjudica toda clase de explicaciones
contradictorias y disparatadas (622). Pero la verdadera razón es que
2. Los circuitos de la interpretación
durante esos üances, el profesor entra en éxtasis y se sumerge en los
libros maravillosos quehaleído en su infanciudesde Alice inWonderland
2.1. Ironía, sátira, parodia
hasta Simbad el Marino. Para expresar su experiencia sólo puede recu-
rrir a las metiáforas. El presunto reloj convertido en poeta se muda del
El principio del juego, según apuntamos, organiza la narrativa de
Racionalismo al Surrealismo, se abre a lo imprevisible y a 1o mágico,
Anderson mostrando la inconsistencia de un orden dado, deshacien-
fuera del tiempo. Topffer ha dejado de ser un autómata risible para ser
do construcciones como casúllos de naipes para crear otro orden des-
visto desde e1 ángulo de la inspiración y de la mísúca. Claro que una
concertante. Disrupción, disonancia, distancia, divergencia asoman
irónica duda de oko orden acosa al narrador. "Oja1á que, al curarse de la
parálisis, no haya conffaído la verborragia!' (EAM, OC,2,626).
bajo el foco del humor que funciona en el circuito interpretativo, en
el nivel pragmático de la de-codificación que apela a la "enciclopedia
A la reivindicación de los tipos cómicos que cesan de constituirse
en objetos de risa para inspirar admiración o fascinado temor puede
del lector", asociado a las estrategias de inversión, deformación o
distanciamiento propias de la ironía y de la parodia.
añadirse, compensatoriamente, la minimización o trivialización de
En general, el humor andersoniano es preferentemente irónico; se
los héroes exitosos. "Parábbla sobre el héroe y la muerte" narra la
basa en el juego de decir literalmente una cosa, minetras la entrelínea
paradójica historia del hidalgo gallego Martín Cela, al que su padre,
apunta a otra -a menudo lo inverso- que se da a entender (Anderson
el conde de Trava, entrena alafierzapara convertirlo en eficaz ma-
tador de los dragones irlandeses que han invadido el reino. Martín no
Imbert, 1979. ll8), pero no sólo usa de la ironía verbal, sino de la
es cobarde, pero no tiene ninguna vocación guerrera ni religiosa y su
ironía de situacién, cuando los acontecimientos toman un giro
mayor gusto es hablar de poesía con su amigo el trovador Xohán. sorpresivo que favorece o desfavorece impensadamente al que los
Obtiene de su padre una palabra mágica que le sirve de salvoconduc-
sufre o protagoniza. Así, Federico Ferreira en "Un bautizo en üem-
pos de Justo" (lS) cree poder escandalizar a la convencional familia
to en una tarea desempeñada sin convicción. Llega a matar doce dra-
gones sin que nadie Ie dé importanciaaur,ahazaí.a que en la época se de su mujer, sometiendo a su hijito a un "bautismo comunista" que
consideraba como cosa normal, hasta que se entera de que su palabra contrapese el bautismo católico ya recibido, pero sus familiares polí-
mágica funciona como un mero placebo. El dragón número trece acaba tico, lejos de indignarse, le agradecen con tal ignorancia y benevo-
con el desencantado Martín, que recién ahora, en su muerte, se hacq lencia que haya "enriquecido la ñesta" con paños rojos y la efigie de
verdaderamente famoso cumpliendo las esperanzas de su padre: "Pron- Carlos Marx (Cfr. otras ironías de este tipo en "Hotel Castro" (DMO,
to Martín se convirtió en el héroe de Galicia. La fama, esquiva cuan- "El pacto" (LPC),"21de agosto de 1622" (EGC), "Ojos (los míos)
do él estaba vivo, se le brindó póstuma. Porque lo que impresiona a la espiando desde el sótano", "Tres sonrisas, una sonrisa", "Esteco: ciu-
gentge no es el heroísmo en sí, sino 1os infortunios del héroe." (EAM, dad sumergida", "La cinta azul y blanca y la divisa punzó" GBn,
OC,2, 680). Si el malogrado caballero alcanzala gloria, no ocurre lo "El tamaño de las brujas" (ETB). Estas ironías de situación marcan
en 1a na,rrativa de Anderson, aun en la más realista, una constante; el
mismo con su amigo el trovador, que es olvidado junto con sus cuen-
tos geniales. Xohán disfrutará una vida larga y feliz, y su absoluta carácter incalculable y paradójico de la vida que se burla de toda
normalidad, que carece de materia apta para la formación de un mito suposición estática y exige infinita ductilidad mental. Este tipo de
nacional, no impresionará a nadie. coyuntura abunda en la obra de Anderson y pueden citarse offos'mu-
chos casos. Por ejemplo, en "La Parker", un eminente erudito argen-
Por otra parte en el cuento "Tajo al nudo (gordiano)" (YPHD), e\
estudioso O'Connell ve peligrar su vocación intelectual por su adicción
tino que ha estudiado muchos años trabajando en Estados Unidos'
compulsiva al sexo. descubre a través de un agasajo de sus ex-condiscípulos de secunda-
Conoce entonces la historia de Abelardo y E1oísa, y decide castrarse rio, que de su tierra de adopción sólo conoce una vasta red de biblio-
voluntariamente para dedicarse por entero a su pasión teórica. Pero tecas, y que el único escrito suyo que ha tenido un efecto útil y real

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(18-19); como Ser Supremo humillado y olvidado por los propios dio-
para el ministerio de
sobre la sociedad ha sido un discurso escrito ses que han nacido de él (94); como Dios malvado y vengador que
"Martínez Estrada
agrl"ottu.u en su época de empleadito (EAI .u|);e¡ incluso induce al hombre al mal y a Ia locura (25,26-27), o bien, como
decide cambiar.la orientación de sus
v í" oidor", el famóso ensayisü Creador que se siente culpable por el pecado de la Creación y se casti-
áUr"t p*u'tutisfacer u o, áI,-no que él considera un juez rye4d9'
juicio ga a sí mismo a través de las faltas del hombre (92); como ser injusto o
;;;d;;, realidad es torpe e-indiferente (EAIA; errores de
i'D"l piano al cuento"' "El desenlace estúpido, tan poco perspicaz que necesita de un Juicio Final para for-
i"*"¡rt., campean
"n marse una opinión sobre los mortales (127), o que aúnno ha aprendido
rápt""tiro", y "Como vos" (fPIló), enquelos protagonistas quedan
de a impartir castigos adecuadamente ("Licaón", "El judío errante"). Este
descoloclados y ridiculilados por las reacciones
""'"rpl",r*"rte prejuzgan o subesüman' desprestigio de Dios se completa con el ridículo del hombre, persuadi-
to, Jttot, a quienes erróneamente
-- do con vano orgullo de que es el centro del Universo y el objeto de los
iu i.oriá andersoniana suele áirigirse con más energíaprecisa-
cuidados divinos. El ser humano se cree una criatura de excepción,
*"rrt" la enüdad que distintas culturas han escogido como
la redimida por un Salvador celestial que se ha encarnado sólo en el pla-
del orden y la prótección de las frágiles vidas mortales:
nu*nt""onttu neta tierra, pero bien puede haber infinitos mundos donde cumplan su
instancias de lo sobrena-
il;;; J"biot o de tos dioses, las diversas
pues' en la obra infinitos redentores, tantos que ni los ángeles guardianes del Pa-
toiui. gttu itonía (cfr. Hutcheon, 1981) suele desembocar' raígo llegan a identificarlos ("Los redentores"). O bien, si los hombres
vicios o ineptitudes_huma-
;;;;*esto es, la ridiculización de cierrosy viven pendientes de Dios, Este parece ignorarlos por completo (39,
;;;qd;ñ."n extratexto social. se entreteje ramtién en la
';;;;;" "t 77-'78). O Dios, asimismo, es el vacío inmenso totalmente desnudo de
d"'Áatiz rebajante que apela, intertextualmente' a la literatu-
"n
los adjetivos que los humanos le han endilgado (93).
'ra sagrada sobre la que las totnunidades humanas han fundado sus
Estos temas existían yaenkts pruebas del caos y en El grimorio.
pie"i"". Jtas y rituales, y las especulaciones metafísicas y teológicas "Casos" (IPC) "Más casos" (EG) reúnen varios mini-relatos. Entre
rácionalmente' Conviene advertir que
;;il; i;at táo justificarlas liberación simplista de un pres,unto ellos, "Los ojos cerrados" (LPC) nos habla, en una perfecta inversión
la burla no supone una
i or"rruntir*o", su blanco no está en el mero hecho de que los hom- de poderes, de un dios ciego esclarecido por la vista del hombre; "Los
en su pretensión de cuentos de Satán" (LPC) se refiere a un dios ineftcaz que escucha los
bres crean en una dimensión transempírica, sino relatos del malvado Satiín, relatos que describen y crean nuestro desdi-
se conduica según sus expectativas' de
[u" "r" plano sobrenatural justicia Los cuentos de Anderson chado mundo, regido por el Mal; "La Catedral" (IPC), "El Dios erran-
á'cuer¿o con la lógica y la humanas'
y te" (EG) muestran a un dios colérico, destructor de sus propias obras;
áenuncian, toáo q," lo sobrenatural es incomprensible
"n "uro, la supuesta en "Diálogo", Dios es cómplice e interlocutor del Caos. El ser humano
absurdo para nuestros cánones, que ablqgos' respecto
a
no es visto con mayor piedad. En "Colonizaciín",de l,a sandíay otros
trascendáncia, exigencias y fantasías risibles' cuentos 2, los seres de otro planeta que han creado a los hombres desis-
policial' relato ten de comunicarse con ellos porque todavía los encuentran demasia-
2.2. Parodias de género: mifo, filosofía, relato
do supersticiosos; en "Roberto el Diablo, hombre de Dios" (LBK,OC,
fantástíco, gótico Y tertor.
2) Dios es unjugador que entabla un partido de ajedrez con el diablo a
mayor asi-
se concenüa con costa de los males de la humanidad. El mismo tema se aficula en el
El gato de Cheshirees el libro donde
cuento "La locura juega al ajedez", del libro homónimo.
:

paródica-de un
duiJad?ta problemática. Se practica aquí la inversión Toda esta serie de teologías y demonologías deja en el lector un
de las grandes re-
intertexto cultural implícito en occidente, territorio
de divino como supremo po- remanente de penosa inquietud que ninguna sonrisa borra. Se ha crea-
{
ligiones monoteístas: la concepción los-
t,
las perfecciones' Por.el do un verdadero abismo de malosentendidos entre el hombre y la tras-
J-íi, y bondad, ,u¡tto de todas
"ár".i*iento volu- cendencia, que losjuegos del ingenio ahondan y que el salto irracional
il coítrario, Dios es iargamente 'desprestigiado" en este curioso
creadapor los hom- de la fe no puede colmar. El humor metafísico de Anderson conserva
;;6*"* como diíinidad impoténte oprecaria'
"los baldíos del cielo" e siempre en el fondo el gesto de horror de la razón reducida al absurdo,
bres a su imagen y semejanza, áestenado en
il
que "un buen día' por inservible' los condenada a brillar por un instante en la tiniebla de lo incomprensible.
*quiáto ante la posibiliáad de
ll
i hombres lo deshicieran" (p.13); como Demiurgo dgsarm{o-frenle 1
ii l;;onvierten en servidor "a fuerza de filosofar" 2- Reeditado con el título El estafador se jubila, en Obras Comp letas, 1

sus propias criaturas que


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il 339
1l 338
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si!
La parodia, en su doble sentido etimológia de pará-odos, esto es, que só1o conserva del gótico el premeditado escenario y los crímenes
no sóló "frente o contra el canto", sino "al lado del canto", 'Junto al
("La impostura"). Otras parodias burlescas de relatos policiales en-
canto", no siempre implica inversión peyorativa o humoústica (Jitrik, contramos en "El detective" (EGC), "Murder" (IJA),"Al rompeca-
1993). Pero enéstos cuentos la función subversiva y provocativa es bezas el falta una pieza" (LBIQ, o "La bala cansada" (EG), que narra
la más frecuente, y se aplica de manera especial en una narrativa tan la gestación de un cuento detectivesco en la cabeza del impertérrito
intensamente metaliteraria, ala parodia de géneros y de textos ade- Jorge Greb (acaso él también doble paródico de Jorge Luis Borges)
más de otros niveles (parodia de discursos, de lenguajes, de hablas)' indiferente a la verdadera violencia que transcurre a su alrededor. Por
Acabo de referirme en particular al género mitológico-religioso, y al último, analizaremos aquí separadamente varios ejemplos de parodia
metafísico-teológico; en casi todos los libros de relatos de Anderson humorística: parodia de género -del relato policial, y del relato fan-
hay, además, pa.ódiut específicas de determinados mitos y filosofías' tástico- y parodia de discurso.
Entre las paródias de este úpo que apuntan al efecto humorístico po- En "El general hace un lindo cadáver" (EG) sátira, ironía y paro-
dia se entretejen en una narración de varios planos que comienza con
demos señalar, a manera de ejemplos: "Los Dióscuros", donde los
gemelos mitológicos se sobreimprimen a la imagen de dos mellizos la remisión al gran texto paródico por excelencia, fundador de la no-
vela moderna en lengua castellana: nada menos que el Quijote:
áe Villa Crespo, o "Madre hay una sola" en que las antiguas diosas
madres se intégran al grotesco delirio del erudito Fermín (L'IA); "Les
"En un lugar de Sudamérica, de cuyo nombre no quiero
estoy hablando de Helena la Griega", donde Helena no es exacta-
mente la mítica Helena de Troya, sino otra bella, una joven prostituta
acordarme, no ha mucho tiempo vivía un cirujano
cincuentón, tan rico que no necesitaba trabajax En los ratos
ateniense que le permite al viejo profesor griego radicado en U'S'A'
de ocio, que eran los más del año, se daba a leer novelas
con el que se ha casado, la posibilidad de una "venganza olímpica"
de detectives. Se enfrascó tanto en sulectura que se le pa-
contra ius colegas de 1a Universidad (IBu; en "Cuatro mitos con
saban las noches leyendo de claro en claro y los días de
vuelta" (Z§) aparecen figuras como Proteo, convertido en un dios
turbio en turbio: y así, del poco dormir y del mucho leer, se
viejo que ya n-o puede producir milagros, o Jasón, que ahora es el
le secó el cerebro de manera que perdió el juicio. Se le
l:
objeto-de ia burla de las Sirenas; en "Licantropía" el narrador que
ii llenó la fantasía de todo aquello que leía en los libros; y
ii anuncia su inminente transformación en lobo se metamorfosea, antes
vino a dar en el mds extraño pensamiento que jamás dio
bien, en un "grandísimo tonto" (ETB); "En vez de Baal" (YPHD)
loco en el mundo, y fue que, picado porqae en todas las
proyecta sobré una estatuita de antigüedad poco verosímil otra hipó-
novelas que leía lajusticia acababa siempre por descubrir
iesii aún más increíble que la considera como reproducción de una
al delincuente, decidió cometer un crimen tan perfecto que
criatura fabulosa: el unicornio que habría habitado la Atlántida'
a él sí que no lo descubrirían." (EG, OC, 1, 284)
Otras parodias de género se focalizan sobre el relato policial, so-
bre la novlla gótica, el cuento de fantasmas y de terror, sobre la na-
Como el cirujano Alfonso Quiroga, émulo, en otro aspecto, de
rración fantásiica misma, sobre los experimentos narrativos como la
Alonso Quijano, contrariamente a lo que sucede en las novelas
antinovela. Si la parodia, cuando es algo más que retórica corroe no
policiales ordinarias, no tiene ningú móvil personal -intereses mate-
sólo el nivel de los lenguajes sino el de las estructuras de pensamien-
riales, odios, o deseo de venganza- para un crimen que concibe como
to (Batjín, 1978,l2g'130, 1S0), esto es lo que hace Anderson con los
una obra de afe, acto libre puramente gratuito y desinteresado, se Ye
géneroi escogidos como modelos de parodización, y el resultadoes
forzado a recurrir al azar paraelegir a su futura víctima. El agraciado
átra arquitectura: un orden nuevo que recoge algunos fragmentos del
resulta ser un tal "José Melgarejo"3 de cuya existencia concreta
orden viejo, los recompone en una figura difercnte, y agrega elemen-
tos de peisonal invenóión. Así puede lograr un cuento detectivesco 3-{rd-**rt oduce en este cuento los apellidos de dos conocidos caudillos laü-
sin detéctives ("Una bufanda de sangre", donde la intención paródica noame¡icanos: Por un lado, Mariano Malgarejo (1820-1871), presidente de Boli-
via entre 1864 y 187 L, que accedió al poder a raíz de un golpe de Estado, y gober-
y reconstructiva está señalada incluso por bastardillas atribuibles al
nó de manera autoritaria; lo derrocó otra conspiración dirigida por Agustln Mora-
Áúor, DMJ); o una pseudonovela policial orquestada por un duen!9 les. Por otra pafe, Francisco Villa cuento es un general Villa el que
que está agotado dé desempeñar todos los papeles ("El crimen del -en este
derroca a José Melgarej+- (1 878-1923) o Doroteo Arango, dirigente revolucio-
desván"), ó un gótico de donde han huido lo sobrenatural y el terror y nario del Norte de México en la década del diez.

340 341
Quiroga no üene noticia alguna por un buen tiempo. Pero pata su -focalizado en Quiroga- apunta con insidia y de soslayo al desdicha-
gran so{presa, en la republiqueta latinoamericana donde el cirujano do folklore político-militar de Latinoamérica:
vive -y aquí despunta la sátira social- una de tantas revoluciones en-
troniza como presidente de facto a un general hasta entonces ignoto, " Probablemente era un mequetrefe incapaz de matar una

cuyo nombre y apellido coinciden con los que Quiroga ha sorteado. mosca, y ahí estaba en el sillón presidencial, pavoneán-
El médico se siente obligado a cumplir con su propósito y comienza dose con plumas ajenas, como un h€roe de historia sud'
por trabar una amistad lo más estrecha posible con su víctima, basán- ameicana pintado con los fascinantes colores de la san'
dose en su propia pertenencia al patriciado tradicional, y en sus cono- gre. Más, Villa, al robarle el crimen, se lo envileció.
cidas simpatías por la causa nacionalista. El general Melgarejo, por Quiroga lo había consumado sin ninguna inquina, con
su parte, dista mucho de ostentar la physique du rol de un dictador toda pureza y desinterés; ante la opinión pública, sin
temible: "era corto de estatura, con manos pequeñitas, carnes muy embargo, ese homicidio aparecía degradado en
blandas, y cierta gordura femenina..." Detalles ridículos que a Quiroga, tiranicidio." (299)
por cierto, no le importan mucho: "... desde el primer instante lo vio
ya occiso, con los ojos pegados, ¡Por cierto que haría un lindo cadá- Cuando piensa en ta posibilidad de autoacusarse para reivindicar
ver!" (288). sus ignorados méritos, lo disuade la manera en que la noticia será
Luego de ganarse la confianza ciega del militar, el cirujano decide relatada por la prensa sensacionalista. Lejos del estricto recato de la
asesinarlo durante una fiesta de homenaje que dará en su misma casa. novela policial, los diarios abundarán en detalles sangrientos y
Tiene varios planes preparadoq y la forma en que se dan las circuns- macabros, minimizando el impecable plan, la estructura matemática
tancias le permite ejecutar uno complicado y exquisito, que incluirá el que ha guiado la ejecución. Por lo demás -y aquí la i¡onía sigue apli-
descuartizamiento de la víctima, y su transformación, previo tránsito cándose a la sátira social- Quiroga teme que
por la picadora de came, en el relleno de las empanadas que comeriín
ios correligionarios invitados al festejo ("Crimen de sagrado " si confesaba, a lo mejor lo nombraban ministro' Porque
simbolismo, con reminiscencias de liturgia", piensa el médico, enri- así andaban las cosas en su país: ya ni un crimen decen-
queciendo los planos de la parodia). Cumplido su objetivo, Quiroga se te se podía cometer porque enseguida lo hacían a un hé'
prepara a enfrentar las investigaciones, la perplejidad policial, lajauría roe. ¡Qué lástima! Un crimen tan bonito, tan bien hecho.
de sabuesos intelectuales que supuestamente las autoridades lmtzarán La hecatomba de la nueva revolución militar había qui-
sobre el rastro del desaparecido Melgarejo' Pero nada de esto sucede. tado a la desaparición de Melgareio el horror de la muer'
Un competidor del asesinado, el general Villa, pronto aprovecha la te y la gracia de jugar con la muerle. Unavasta conspira-
ocasión para tomar el poder, y deja correr la especie de que él mismo, ción de políticos, militares, periodistas, charlatanes y
afrontando todo tipo de peligros, le ha pegado un tiro al anterior presi- cobardes habían inventado un móvil patriótico que des-
dente. Las conveniencias políticas hacen que se olvide a Melgarejo y honraba el desinterés del homicidio. " (300).
que se eche tierra a toda la investigación. Quiroga se desespera:
Por fin, el cirujano, completamente desencantado como su ante-
"La gracia de un asesinato está envencer deportivamen' cesor Don Quijote, abomina de las novelas policiales, cuyo orden
te, en buena ley, los mejores esfuerzos de la policía, pero perfecto no se ajusta a la desconcertante realidad: "Orden necesaria-
si la policía, de entrada nomás, abandonaba el caso, ¿para mente separado de la vida. Vida que es un absurdo caos'" (300). Su
qué había servido la delicadeza del asesino? ¡Qué país último consuelo es la resignación solitaria y una actitud religiosa que
de porquería! En ninguna otra parte la policía se retita- exaspera la inversión paródica y tiñe el humor negro del relato con
ría del tapete verde dejando al asesino cómodamente sen- ribetes aberrantes de blasfemia:
tado, cott los ases en la mano." (297)
"Quiroga levantó los ojas al cielo. Algo que aquel
No sólo se indigna por el absoluto desinterés de Iajusticia, sino candoroso resplnndar que, después del holocausto de Abel,
porque otro: el dictador de turno, le ha robado la gloria; el narrador debió iluminar el rostro de Caín, brilló también en el ros-

342 343
tro de Quiroga. " Dios y yo -repitió- sabemos que, a pe§ar de la expresión) y el anamorfoscopio final para la ambigüedad
de todo, el crimenfue perfecto." Y ofreció a Dios, espec- irresuelta lo compone, en defrnitiva, la visión del lector, que proyecta
tador único y mundo, su homicidio redondo como una sus reflexiones no ya sólo sobre los cuentos deAndrés Enriquez, sino
hostia. " (300-301) sobre los de Enrique Anderson.
En "Francamente, no" (IS) otra vez el juego de las miradas relativiza
El relato fantiástico es otro blanco preferido de la intención paródica y complica hechos que nunca llegan a aclararse y que también tienen Ia
andersoniana. Muchos ejemplos podrían citarse en este sentido. Me risa como colofón. Un autor teatral que piensa escribir una obra con
referiré particularmente a dos: el "Prólogo anamofoscópico a los cuen- una sirena, llega a pasar unas vacaciones en un pueblito cordobés. El
tos deAndy", y "Francamente, no"' En ambos relatos se problemaiza paisaje, seco y espinoso, no puede ser más opuesto al paisaje mental de
burlona o por lo menos lúdricamente, la instancia sobrenatural que su obra futura. Pero al día siguiente, una turbulenta inundación des-
irrumpe en la convención realista para transformarla en un cuento equilibra la naturaleza. El escritor, alarmado, se acerca al torrente y
fantástico. En e1 "Prólogo anamorfoscópico'.'" (DMJ, OCC, 2 24L- cree ver allí a una muchacha ahogiíndose. Ante esta convicción todo el
249), através de las más extrañas simetrías, coincidencias y casuali- pueblo se conmociona y se draga el río, pero inútilmente. Un joven
dades, el narrador Benito Ponz, austero estudioso de Teosofía que oficial de la policía desconfía del presunto accidente y propone dos
acaba de heredar 1a inmensa fortuna de un tío y no sabe en qué gastar- hipótesis: en una de ellas, el dramaturgo habría inventado el hecho para
la, toma contacto con la obra y los bienes de Andrés Enríquez (trans- haiersse publicidad; en la otra, una actriz joven, ansiosa por obtener el
parente anagrama de Anderson Imbert), autor de múltiples cuentos papel de sirena, intenta hacerce conocer por el dramaturgo. Estamos
áonde "cesaban las leyes de la naturalezay delalógicsi' (242).Como ante un esbozo paródico de relato policial que se diluye en la ironía:
en un espejo inverso de su propia vida, descubre que Enríquez tiene
un sobrino dispendioso y que vende la casa de su tío fallelcido con No soporté mós y volví a interrumpirlo.
todo su contenido para obtener dinero. Benito Ponz comprende que es un humorista.
-Usted No, señor. I'a muchacha, puede ser
su misión es complar la casa y publicar las narraciones de Andrés
-¿Yo?lea tantas novel¿s, mi teniente.
Enríquez (cuyo seudónimo es "Andy") en una edición de lujo, y con
-No
un "prólogo anamorfoscópico", esto es, que cumpla la función del
anamorfoicopio perteneciente a la mesita ratona en la casa de Al irse del pueblo, el autor teatral encuentra a la muchacha senta-
Enríquez: dar sentido y unidad coherente a la visión reflejada en su da ante él en el vagón del tren. Cuando la increpa, lajoven propone a
espejo cilíndrico. Esta visión es nada menos que el autorretrato del su vez una elaborada teoría que incluye elementos alucinatorios: el
dueno de casa, que sonríe con expresión beadfica. Para Ponz, Andy dramaturgo no la habría visto a ella, sino a un "doble" proyectado
es un creyente en el plano sobrenatural, y se ríe "de júbilo proque sus sobre las aguas. El dramaturgo, aturdido por vagas reminiscencias de
propias creencias lo hacen feliz" (248). Para el sospechoso e§criba- lecturas esotéricas, pregunta dubitativo si en verdad lo cree posible.
no,i"rgo y vestido de negro, que le vende la casa, Andy no es sino un Ella entonces se ríe sin empacho y contesta con la frase que da título
bromisia, un escéptico: "Si quiere comprender a Andy ponga en el al cuento; "Francaments, no". Ahora otro nuevo marco interpretativo:
centro de sus cuentos, así como puso en el cilindro en el centro de el del incipiente realto fantástico, es parodiado y desacreditado por la
esta mesita, un espejo escéptico, y verá que toda la aparente angustia corrosión del humorismo, sin que por ello se explicite qué ha sucedi-
de su mundo irracional entra en una figura humorística. La religiosi- do verdaderamente. La realidad vuelve a fragmentarse en las luces y
dad de Andy es una ilusión óptica. Póngale un espejo escéptico: se le los engaños de la visión -creativa y mentirosa- y el choque de las
aparecerá el sofista." (249). Ponz propone otro prólogo: contar lo mi¡adas desemboca en la risa.
ocurrido exactamente como ocurrió, esto es, el mismo cuento que
estamos leyendos, y que se cierra con una risa final, la carcajada del 2.3. Parodia de discurso
hombre de negro, tal como la inte¡preta el creyente Ponz: "su risa no
fue la luminosa y alegre del religiosoAndy sino la sombría y triste de De los diversos tipos de discursos parodiados en la cuentística
un escéptico pobre diablo." (249). El escribano se ríe de Ponz, éste andersoniana señalaremos dos directamentp vinculados con el oficio
desdeñá al "pobre diablo" (en el sentido tanto literal como metafórico del escritor: por un lado, la crítica literaria y lateoría del lenguaje; por

344 345
otro, el mismo arte de narrar. En el cuento que da título a La botella El argumento no convence a Odiseo, que alerta contra el peligro
de Klein se ejerce irónicamente la parodia de ambos. El narrador, en de confundir una inauguración con clausura y señala que si en la obra
una travesía por un mar innominado, tropieza con una entidad mate- de Homero "la falta de plan era energía en e§tado naciente, abierta a
mática: la boiella de Klein. El caliñcativo "absurdo" se repite por tres nuevas obras maestras, en la anti-novela (.'.) la aparente falta de plan
veces para intentar describir lo indescriptible narrativamente: una su- disimula un astuto plan para terminar con e1 arte de narrar." (OC,
puestibotella circular cuyo cuello se curya para penetrar en el fondo L32).Lateoría de la anúnovela, tan laberíntica, circular y monstruo-
y qu" no tiene en realidad adentro ni afuera. A poco, el narrador des- sa como la botella de Klein, tampoco seduce el narrador mismo: "a
Luü." qu" se está moviendo dentro de ese espacio virtual. Cuando sale mí me fatigaba mi propia elucubración y confieso que no puedo ima-
el sol, divisa una isla también con forma de botella y desembarca en ginarme ui cuento más engorroso que éste que les estoy contando"
una extraña ciudad laberíntica que repite insaciablemente la misma [taZ;. IrA"ros aún nos convence a nosotros, los lectores: alegoía
literaria que la
forma: edificios rectangulares, alongados y estrechos, que resultan ser iaródica de la narrativa experimental y de la crífica
los libros pertenecientes a su propia biblioteca. iespalda, "La botella de Klein' Tipología de la novela", es un delibe-
Dos tomos de Homero presiden una plaza, y de uno de ellos sale .udo fru"uro narrativo. El relato describe con su propia estructura el
Odiseo, que entabla un diálogo con el narrador, aspirante a novelista diseño de un círculo vicioso que gira en el vaciamiento de lo humano
al estilo áejames Joyce. Si bien el diálogo transcurre en un instante y en el agotamiento de la invención, pura forma carcelaria de la que
mental, el narrador se ve obligado a desarrollarlo en una sucesión no," puá" salir. La narración concluye cuando el narrador termina a
verbal "intrincada y fastidiosa", que termina apelando al lenguaje crí- ,r, ,"i d" dar la vuelta completa a la isla y se deja llevar a la deriva'
tico para describir de qué manera compondría una nueva antinovela En este mismo registro paródico podríamos citar otras dos narra-
recufoendo a los viejos procedimientos homéricos. De modo traba- ciones emblemáticas. Una de ellas, "Un defecto más y no exisúría',
joso, concluye por formular una teoría del arte narrativo: donde el anti-novelista Rufino Miranda se jacta de haber llevado su
obra.,al éxtasis del aburrimiento". "En mis novelas el universo toma la
Mi novela -argüi sería unanovela consciente de ser no- forma de una boca que bosteza: la forma de un gran cero' No sé si
vela. El espacio inteior de mi narración quedaia confi' usted lo sabe, pero yo soy el fundador de larevistaNada' De aquí salió
gurado ei inesperados laberintos. (Jna novela dentro de el Nadismo, qu" *t móvimiento que marcó el grado cero.de la litera-
"t
la cual se reproduce otra; y de ésta se desprende otra, y tura nacional. Sí, aquí donde usted me ve soy el primer nadista, y debi
otra... Más: yo encuadraría la novela en una Diario ínti- mis naderías a la fráse que una noche le oí a Feliciano Garmendia, mi
mo que registrase, paso a paso, la composición de las gran maestro.,' (200). Li enciclopedia de un lector-crítico de inmedia-
monstruosas novelas e intranovelas y el autor del Diario io lo remitirá a El grado cero de la escritura de Roland Barthes, así
íntimo, a su vez, sería un personaie que se revela contra como a los "ismos"ifímeros de las vanguardias, y la palabra "nadeía"'
un autoti también personaie, y habría caprichos tipográ- empleada con jactancia ingenua por Miranda, lo llevará i¡ónicamente
ficos; interupciones con noÍas al pie; retrospecciones,
-anticipacion'es; al Áuy contrario sentido posible de "tontería" o "banalidad"' De aquí
contrapuntos, saltos en el tiempo; desdo- .rrÁ el cuento se bifuréará en dos canales: la narración disgresiva y
blamientos interiores; cantbios en los puntos de vista y demorada de Miranda, que amenaza contar la frase inmortal de su
"o
aun en la identidad de los personajes... Con arte maestro, y la descripción, en un texto paralelo y enEe paréntesis,-de
los
combinatorio yo mostraría formas que no se alteran a lentísimos movimiéntos de un perezoso colgado de un rárbol en la pla-
pesar de la distorsión de los conjuntos porque conservan za caraqueña donde conversan Miranda y el narrador. Por fin el anti-
una propiedad común: la de ciertos agujeros permanen- novehsá formula la tan esperada frase histórica, que es, si se quiere' el
t"t.iotlectores vulgares entrarían en esa novela abierta más común de los lugares comunes: "No somos nada", y su imagense
como Perico por su casq, la interpreturtan a su gusto y identifica a los ojosáel narrador con 1a de un tardígrado que "seiba
paladar, reharían lo hecho, se sentiian co-autores"' Pero
-un por las ramas, enroscando con la cola un ejemplar de su revista Nada",
lector inteligente y culto descifraría la secreta ley del mientras el perezoso, muy civilizado en el banco, repone sus fuerzas
paro-
juego y entonce§ ¡ qué placer tendría ese lector al descu' después de úaber contado la historia vacía de una frase hueca. La
brir que había leído otra Odisea! (L3l-L32) dia'del discurso antinarrativo construye desde la anécdota casi

346 347
inexistente un persuasivo juego humoístico de espejos y simetrías, Obras consultadas
que proyectan sobre la hiperculta antinovela y sobre el primitivo pere-
zosó la misma adecuada frase del naturalista Buffon que da título al
cuento: "Un defecto más y no existiría..." (DMJ,2A0-204).
Más sanguinaria aún es la burla que se le dedica al discurso
estructuralisia. El gran Jean Duclaux, pope del estructuralismo fran-
aquí'
cés, recibe a un estudiante argentino. Llama a su hijo Pataud para que l. Corpus cuentístico de Enrique Anderson Imbert citado
le enseñe París, y antes le explica al estudiante que Pataud, cuando
aprendía a hablar, le ha mostrado a su padre el secreto de la Gran 1 .1 . En Obras Complefas, Vols' 1 y 2 (Buenos Aires: Corregidor'
Éstructura, al aplicar la palabra clave "cua" (quoi) a todo 1o existen- re90)
te, como prodigioso denominador común. El estudiante espera cono-
cer un génio, pero sólo ve un muchacho de su edad con "la boca El gato de Cheshire (EGC)
abierta y tot ojot perdidos en el aire" ("El estructuralista Duclaux", I-ai pruebas del Caos (LPC)
LIA, OC,1, 750), que no parece haber evolucionado mucho desde su El mentir de las estrellas (EME)
primera infancia, ypara quien la palabra "cua" no es precisamente el El grimorio (EG)
;'quoi" francés, o el "quid" latino, que aluden a la esencial estructura
In botella de Klein (LBK)
dé las cosas, sino el "cua" onomatopéyico con el que se describe el In locura juega al ajedrez (LIA)
graznido de los patos. El humor se apoya aquí firmemente sobre la El tamaño de las brujas (ETB)
similitud fónica y el consiguiente retruécano. Et anitlo de Mozart (EAM)
Dos muieres Y un Jalidn (DMI)
...Le pre gunté timidamente : La sanáíay otros cuentos (l^S) (El estafador se iubila)
-¿Pató? Coregidor' 1994)
-me contestó. 1.2. ¡Y pensar que hace diezaños! @uenosAires'
-Cua
Salimos. Por las calles el Pato me iba explicando París:
cua, cua..." 2. Bibliografia teérica general'
-Cua,
cuento' Buenos
Es en el juego metaliterario , qttizá, donde el humor andersonianao Anderson Imbert, Enrique' Teoría y técnica del
llega a su mayor refinamiento y agudeza. Como toda metaliteratura, Aires: Maryma¡,1979.
es ün instrumento ambiguo que abre por lo menos dos caminos' Uno ' novela" Los do-
Anderson Imbert, Enrique' "El realismo en la '
desemboca en los laberintos internos de la palabra, en los espejos de miigos del profesor,Buenos Aires: Gure' t972'
feria de la imaginación. Otro termina en un mirador donde alguien se el Renaci'
sitúa en vigilante alerta para decirnos que toda literatura es traición, Bajln, Mijafl. La cultura popular en la Edad Mediay
tradición y traducción, nada más y nada menos que fictio: lenguaje mientó. Barcelona: Batral, 1974'
París: Gallimard'
paradójicó, lenguaje plural, lenguaje siempre insuficiente' Que es Bajtín, Mijaíl' Esthétique et théorie du roman'
n"""rario explorarlo, asediarlo, burlarlo, someterlo a la constante crí- 1978.
tica, correr el.iesgo del desprestigio. Quizá sólo así, deuunciando y de la literarura
exacerbando, desuuyendo la convención, podrá abrirse ventanas a Barrenechea, AnaMaría' "Ensayo de una,tipología
Textos hispanoamericanos' De Sarmiento 4 sarcluy' va-
nuevas visiones de la realidad. Sólo consciente de sus propios límites faniástica',
y gracias, en buena parte, a la revolución insolente del humor, la lite- racas: Monte Avila, 1978'
iuturu y su crítica pbaran acaso pensar sobre sí mismas y en movi- mimético en los
Barrenechea, Ana María' "La crisis del contrato
miento inagotable, romper con la clausura del texfo, trascenderse' ,"*tos ñe' ista lberoatnericana'Vol' XLVII' 118-

1
"ont"*poráneos-,
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