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FOREM-ELCHE TSEI’2019 TEMA 19

TEMA 19 TEMARIO OPOSICIONES A EDUCADOR INFANTIL

LA ORGANIZACIÓN DEL TIEMPO EN LA ESCUELA LNFANTIL. LAS RUTINAS. LOS


RITMOS. LA JORNADA ESCOLAR.

EL TIEMPO COMO ELEMENTO EDUCATIVO

Tal vez en ninguna otra edad tenga tanta importancia la organizaciñon temporal de las
actividades como en la primera infancia. Conseguir un clima sosegado, sin prisas, que permita vivir
con intensidad cada momento y disfrutar de él, ha de ser un objetivo irrenuniable.
El tiempo se puede definir de muchas maneras: como
 Como una alternancia rítmica secuencial de hechos y sucesos rutinarios. Sería el tiempo
real, el tiempo físico, donde los acontecimientos han de ser ordenados en sucesiones y
secuencias, un tiempo tomado como contenido educativo, necesario para conocer y
situarse en el entorno. Conceptos hoy-mañana, día-noche, semana, meses, estaciones,
años... son usados de continuo en estas edades y los educadores han de ir incorporando
elementos como carteles, relojes, claendarios… para que los niños y niñas los vayan
visualizando, interiorizando y utilizando progresivamente.
 El tiempo psicológico, el tiempo necesario para que cada niño y niña realice sus procesos
de observación, manipulación, exploración, interiorización...necesarios para la
construcción de sus saprendizajes. Este es un tiempo que los educadores debemos
aprender a respetar, y que no es igual para todos los niños.
 El tiempo también se puede entender como un continuo a través del cual se desarrolla
de manera ordenada nuestras actividades según una orientación antes-después. Sería
en tiempo didáctico, entendido como recurso educativo que ha de organizarse
diferenciando dos magnitudes:
 El calendario: habra de tenerse en cuenta, periodos educativos como el de
adaptación que conlleva actuaciones específicas, pero tambien fiestas,
celebraciones, momentos para las reuniones escolares, las actividades
ectraescolares o el periodo de transición al CEIP al final de su estancia en la
escuela infantil.
 La jornada escolar: Donde deberemos contemplar tantos los tiempos dedicados a
las actividades con los niños (horario) como los dedicados a las familias, a la
organización de las actividades, a las reuniones de equipo o a lal formación
permanente.

ORGANIZACIÓN DEL TIEMPO EN EDUCACIÓN INFANTIL

La organización del tiempo debe responder a una intención educativa y a una manera de
entender el desarrollo del niño/a. Adquiere, por tanto, una gran importancia, debiendo ser planificado
pero no de forma rígida y totalmente dirigida, la organización del tiempo tiene características que la
diferencian de otras etapas, como pueden ser: flexibilidad y respeto a las necesidades de los niños/as
(debe adaptarse a los ritmos de los niños y sus actividades).
La organización temporal obliga a los educadores/as a conectar con las necesidades de los
pequeños/as en cuanto a ritmos fisiológicos (descanso, alimento, actividad), rutinas diarias (de
exploración, manipulación, comunicación…) para facilitar marcos de referencia temporal adecuados a
los intereses infantiles que les vaya ayudando en sus percepciones, para así interiorizar sus primeras
secuencias temporales.
La planificación y organización de los tiempos dentro del aula debe realizarse e incorporarse
como un elemento más de la programación. Debe ser un aspecto intencionalmente pensado y
estructurado; no podemos improvisarlo. No se trata de dejar en total libertad de acción a los niños/as,

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ni tampoco optar por una distribución estándar, rígida e inflexible, que no se amolde al ritmo,
necesidades y desarrollo de los niños y niñas.
Piaget al hablar del concepto de tiempo en el niño, nos dice que el primer tiempo importante
para el niño es el tiempo vivido. Desde él es desde donde los niños podrán construir el pasado
cercano y el futuro próximo. Los principales criterios por los que debe regirse la organización del
tiempo en la E.I son:
 Estabilidad: significa ofrecer a los niños un marco temporal regular, estable con puntos fijos
de apoyo (las rutinas) que le sirven para orientarse en el tiempo y comenzar a situarse en él.
 Flexibilidad: Adaptarnos a los ritmos y necesidades de cada uno.
Cuando el niño llega a la escuela, su vida se divide en dos períodos significativos: el tiempo
que permanece en la escuela y el que está en el ambiente familiar. En la organización temporal se han
de contemplar los momentos cotidianos y de rutinas diarias con toda su potencialidad educativa.
En infantil, el tiempo se organiza de forma flexible. No se establece un horario rígido a seguir
diariamente por los alumnos, sino que la clase se organiza en base a unos momentos significativos
que constituyen la programación temporal diaria. Estos "momentos" son fijos en cuanto a su
secuencia, pero absolutamente flexibles en cuanto a su duración, dependiendo del grado de interés y
de las necesidades que se observen en el grupo. Adquiere para el educador/a una gran importancia,
debiendo ser planificada intencionadamente, pero no de una forma rígida y totalmente dirigida. Así,
atendiendo a:
 La actividad nos encontramos con:
 Tiempos de trabajo y rutinas.
 Tiempos de juego.
 Tiempos de descanso.
 Tiempos de alimentación.
 Tiempos para la actividad espontánea y juego libre...
 Atendiendo al lugar:
 Tiempos de la calle.
 Tiempos de la escuela.
 Tiempos de la casa.
 Tiempos del parque...
Un ejemplo de horario de algunos momentos significativos sería: período de entrada,
asamblea, psicomotricidad, el período de juego/taller/rincón, la recogida, la reunión de un gran grupo,
el patio, el aseo, la comida y la preparación para la comida, la siesta o descanso, la merienda... Lo
fundamental a la hora de organizar el tiempo en la escuela infantil es, como luego veremos, respetar
los ritmos biológicos y evolutivos de los niños/as a esta edad. En todo caso, debe supeditarse a las
necesidades infantiles, contemplando en la jornada escolar tiempos de actividad y descanso, de juego
espontáneo y dirigido, de actividades individuales y grupales.
Resulta especialmente relevante la organización del tiempo desde el respeto a la globalidad de
lo que el niño/a hace y aprende. En efecto, la organización de contenidos en áreas no supone, en
ningún caso, la consideración de tiempos de dedicación especial a cada área pues conllevaría una
segmentación temporal arbitraria radicalmente opuesta a la forma con la que el niño/a percibe la
realidad
Según Bartolomé, M. R. u otros (1990) algunos factores que condicionan la organización del
tiempo son:
 La edad del niño/a y otras características tanto individuales como grupales.
 La personalidad del educador /a
 El número de educadores/as y demás personas del centro.
 El tiempo que los niños/as permanecen en el centro.
 Las necesidades sociales de la zona donde se encuentra ubicado el centro.
 Las condiciones climatológicas.
 El resto de elementos espaciales y materiales con que cuenta.

CRITERIOS PARA LA DISTRIBUCIÓN/ORGANIZACIÓN ESPACIO-TEMPORAL

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Como pudo comprobarse cuando vimos el tema del desarrollo de la organización de los
espacios y de los materiales, y ahora con la del tiempo, la planificación didáctica de este recursos
organizativos son esenciales en la programación del proceso educativo. Aunque no exista una
organización espacial y temporal modélica o ideal, cada educador/a ha de buscar la más adecuada
para las características de su grupo y contexto educativo. No obstante, podemos recordar algunos
criterios que ya vimos el pasado tema sobre la gestión de los recursos espaciales:
 Es muy importante crear un ambiente cálido y confortable, próximo al hogar, en el que los
niños se sientan a gusto y no perciban cambios bruscos que les generen desconfianzas y
recelos.
 Las características psicoevolutivas de la edad tampoco deben olvidarse a la hora de
organizar y distribuir los espacios. Los niños y niñas no mantienen las mismas
necesidades e intereses a lo largo de toda la etapa.
 Cualquier organización ha de responder a una intencionalidad educativa.
 Los niños se relacionan mejor y aprenden más en un ambiente estimulante y a la vez
ordenado
 Al disponer las distintas zonas de actividad debe cuidarse especial/ la colocación de los
muebles y demás equipamientos para que no haya interferencias entre unas actividades
y otras.
 Los materiales didácticos que configuran el ambiente han de ofrecer distintas
posibilidades de acción e invitar al juego y a la recreación, por lo que no es muy
aconsejable una excesiva especialización de los mismos.
 La organización y disposición de espacios abiertos y flexibles para facilitar las relaciones
e interacciones del grupo, a la vez que permita el trabajo individual y los desplazamientos
autónomos. Es importante que la organización del espacio facilite el encuentro entre los
miembros del grupo, a la vez que permita el aislamiento, el trabajo y juego individual
 Una observación sistemática y continua sobre las actividades que los pequeños realizan
en los distintos espacios y con diferentes materiales, nos dará las pautas necesarias para
establecer las modificaciones y "novedades" oportunas.
 Una adecuada distribución de los espacios, selección de los materiales y organización del
tiempo deberá tener en cuenta a los niños con NEAE.
 La comunidad escolar debe ofrecer un ambiente educativo seguro y sano donde los
niños puedan adquirir los primeros hábitos de salud e higiene.
 Necesidades de los adultos. Los adultos deben contar con sus espacios y tiempos
propios y sentirse a gusto.
Y en este tema, de ORGANIZACIÓN TEMPORAL, ampliamos con algunas orientaciones
metodológicas que el educador ha de tener presentes en la planificación de su labor:
 La organización temporal debe respetar la globalidad del niño. A través de la organización
del tiempo el educador/a dispone ritmos, frecuencias y rutinas. Es necesario evitar la
uniformización en la organización horaria.
 Además de esta consideración varios factores influyen en la distribución del tiempo por la
que se opta: la edad de los niños, los ritmos individuales de cada niño, sus gustos y
aficiones, sus diferencias y aptitudes, las características del grupo Respetar las
diferencias en los ritmos de desarrollo que hay en la etapa, en función de la edad y de
necesidades que se presentan (tanto entre niveles, como dentro del mismo nivel). El
ritmo de cada niño es algo individual, pero poco a poco se va homogeneizando por las
necesidades sociales y condicionamientos externos.
Otos factores de distribución del tiempo son el momento del año, la personalidad y
formación de cada profesional, la duración de la jornada, la organización general de la
escuela, las características de los espacios y recursos materiales y personales... (Por
todo esto se puede afirmar que no existe una distribución de la jornada ideal,
modelo).
 Flexibilidad: la importancia de estabilidad en el orden temporal de las actividades
(rutinas), que sirven al niño/a para diferenciar lo que hace antes o lo que su-cede

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después no debe confundirse con “rigidez” en las divisiones temporales. Hay que
respetar los diferentes intereses y motivaciones del niño/a, para reorganizar en un
momento dado la secuencia temporal de actividades o la duración temporal de
determinadas actividad.
 Respetar la globalización como enfoque metodológico: nunca intentar compartimentar los
tiempos según los ámbitos de experiencia o capacidades a trabajar. Organizar diferentes
tiempos para diferentes actividades con sentido e interés para el niño
 Tener en cuenta cuánto ocupan los tiempos dedicados a descanso, aseo y comida, y los
que deben incluirse de juego libre y tiempos de actividad dirigida. Deben alternarse
actividades o momentos contrapuestos: juego/rutinas; individual/colectiva;
acción/reposo; actividades al aire libre/actividades en el aula; actividades en diferentes
zonas del aula; etc
 Las actividades de las rutinas de entrada y salida -ponerse el baby (si lo traen), sacar los
materiales, volverlos a recoger, colocarlos en su sitio, el orden para el aseo, etc.- son
situaciones de enseñanza y aprendizaje y deben tener esa misma consideración cuando
se planifiquen los momentos y su duración.
 Tener en cuenta la poca capacidad y duración de la atención en estas edades (los
tiempos no deben ser muy prolongados en el caso de actividades dirigidas).
 Al igual que en la distribución de los espacios y la selección de los materiales, la
organización del tiempo deberá tener en cuenta a los niños con NEAE, con presenten
ritmos de aprendizaje y ejecución de tareas más rapidos o lentos.
 Deben alternarse actividades o momentos contrapuestos: juego/rutinas;
individual/colectiva; acción/reposo; actividades al aire libre/actividades en el aula;
actividades en diferentes zonas del aula; etc.
 Las actividades de las rutinas de entrada y salida -ponerse el mandilón, sacar los
materiales, volverlos a recoger, colocarlos en su sitio, el orden para el aseo, etc.- son
situaciones de enseñanza y aprendizaje y deben tener esa misma consideración cuando
se planifiquen los momentos y su duración.
 Hay que ofrecer referencias a los niños sobre la fase o tipo de actividad en que nos
encontramos, que terminamos o iniciamos; podemos introducir rituales para diferentes
momentos: retahílas, canciones, poemas, tocar las palmas con un ritmo determinado o
hacer tocar un instrumento, etc. También se puede emplear para relajar, tranquilizar a los
niños/as en el paso de una actividad a otra.
 Incorporar elementos para la interiorización de las pautas temporales convencionales: es
importante recordar al niño/a el momento en que se encuentra, situarle temporalmente
en el año, en el mes, en el día de la semana, en el calendario “cultural” marcado por las
fiestas, relacionarlo con las condiciones meteorológicas (frío, calor, lluvia, sol, nubes); se
deben recordar las fechas de los cumpleaños de los niños/as.
 Es necesario que los niños conozcan y comprendan el horario del grupo, ya que esto les
ayuda a orientarse en el tiempo. Es conveniente que el educador/a:
 Converse con los niños acerca de lo que van a hacer a lo largo del día o sobre lo
que ya han hecho.
 Mantengan los períodos de tiempo en los que haya distribuido el horario.
 Se ayude mediante símbolos o gestos.
 La organización del tiempo es uno de los contenidos que el educador/a ha de comentar
con los padres en la primera reunión del curso.
A continuación vamos a comentar la necesidad de que el educador/a establezca ritmos
personales y ritmos cotidianos, lo que constituye un aspectos primordial en la organización del tiempo.

RITMOS Y RUTINAS COTIDIANAS

El tiempo es ritmo, y el ritmo es la repetición constante y de la misma manera de una serie de


hechos. Por tal motivo el tiempo en Educación Infantil ha de ser secuencial, rítmico y constante. La

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organización del tiempo tiene gran influencia para la estabilidad el niño. Se interioriza por medio de la
sucesión y repetición continuada y del ritmo de las actividades que va realizando a lo largo de la
jornada diaria.
En la estabilidad psíquica del niño/a tiene gran influencia la orientación temporal; ésta se va
interiorizando a partir de la sucesión y ritmo de las actividades que realiza en un sentido amplio. En un
principio dichas actividades están determinadas por sus necesidades biológicas (sueño, alimentación,
cambios) con un ritmo totalmente individual o intrínseco.
La organización del tiempo de los niños y niñas a lo largo de la jornada escolar requiere:
 Flexibilidad para adecuarse a sus ritmos.
 Mantener una relación directa con sus necesidades.
 Respetar los ritmos biológicos.
Los niños/as manifiestan espontáneamente ritmos y rutinas propias de la edad, según dictan
sus necesidades de desarrollo, y que, planificadas adecuadamente, se pueden constituir en los ejes
vertebradores de la acción educativa, de aprendizaje y comunicación, cuando se respetan los ritmos
madurativos.
Es muy importante que los niños/as tengan puntos de referencia claros, para ello las rutinas
deben servir para marcar pautas. Para ayudar a los niños/as a situarse en el tiempo, el educador/a
deberá mantener el orden del horario, recordar lo que se ha realizado durante el día, y establecer
señales acerca del final o comienzo de una actividad.
Los alumnos manifiestan a esta edad la necesidad de realizar acciones repetitivas (repiten los
mismos movimientos, juegos...). De modo que cada uno tiene su "tiempo", su ritmo particular de
estructuración emocional, cognitiva y social. Y es importante respetar esta particularidad.
 En el primer ciclo las necesidades biológicas del niño son las que marcan los ritmos y
frecuencias necesarias para su orientación temporal (alimento, descanso, higiene...), son
las primeras referencias del niño.
 En el segundo ciclo serán las necesidades sociales y de aprendizaje las que marquen los
ritmos y rutinas más significativas del niño.
Las rutinas en torno a la comida, el sueño, la higiene, el juego, etc. constituyen un recurso
educativo de primer orden en la medida en que contribuyen a ofrecer al pequeño un marco estable y
seguro a la vez que responden a sus necesidades. Por todo ello, las rutinas son los ejes globalizadores
en torno a los que articular la acción educativa y trabajar contenidos de distinto tipo. Son sobre todo
importantes en el Primer Ciclo puesto que permiten fijar secuencias y “modos de hacer”, que les
otorgan gran confianza y seguridad en sí mismos y les permiten percibir pautas de estructuración de la
organización temporal proporcionándoles grandes cotas de autonomía. Por eso es importante
establecer en la escuela, al igual que en la familia, rutinas que proporcionen regularidad, frecuencias
que ordenen la vida del niño e interioricen ritmos y secuencias temporales.
También hay que tener en cuenta la capacidad de los niños/as para mantener el interés ante
un estímulo o propuesta puesto que cuanto más pequeños son, su capacidad de concentración y
atención es más corta. Entonces, hay que evitar por un lado el aburrimiento que se puede producir por
dedicar demasiado tiempo a una tarea, y por otro lado la excitación por excesivo número de
actividades
Existen, por otra parte, momentos en el día que deben estar planificados, y que el educador/a
deberá cuidar especialmente, porque son momentos muy buenos para la comunicación y la relación
personal y afectiva. Por ejemplo: los momentos de entrada y salida, la comida, el aseo… En los más
pequeños (0-2 años) se ha de tener en cuenta el principio de estabilidad del educador/a (que haya
poca variabilidad en la figura adulta de referencia) y también establecer vías de colaboración con la
familia para sintonizar con el particular modo de organizar las rutinas de ésta.
Por rutina entendemos el hábito de hacer una serie de actividades, de forma sistemática e
invariable, a lo largo de la jornada escolar y en el transcurso de los días; son aquellas actividades
realizadas cada día con carácter ineludible y en el mismo orden. Las rutinas son situaciones de
aprendizaje que se presentan de manera sistemática en el tiempo, señalando los procedimientos
necesarios para la resolución de la situación, para orientarse en el tiempo y en el espacio. Son la
condición para la creación de hábitos, pero no debe convertirse en algo rígido y obligatorio que se

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impone a los más pequeños, sino que las rutinas deben contribuir a generar climas seguros, estables y
alegres, y a facilitar la creación de hábitos y modos de actuar en los niños/as.
De este modo se debe tener en cuenta que estas rutinas y hábitos constituyen momentos
significativos en la programación diaria, como ya señalamos por lo que se ha de establecer una
adecuada evaluación de necesidades y uso de los recursos espaciotemporales. Por todo ello, las
rutinas son los ejes globalizadores en torno a los que articular la acción educativa y trabajar
contenidos de distinto tipo.
Es importante que tomen conciencia de cada uno de los elementos de que se compone la
rutina puesto que en la medida en que los niños/a doten de contenido a “períodos” ritualizados, se
sienten más capaces y más animados en la realización de tareas, al ser conscientes de que hacen lo
que tienen que hacer en cada momento, sin necesidad de interrogar al adulto. Además, al sucederse
en un orden fijo (en una frecuencia preestablecida) se adaptan fácilmente a la vida escolar.
Por tanto, es necesario establecer una rutina diaria, con ciertas secuencias que ordenen la vida
diaria y que ayuden al niño/a en la estructuración adecuada del tiempo. Para el niño, el tiempo está
ligado a su actividad y el horario es el punto de referencia que toma para orientarse.
La distribución del tiempo en el aula es un marco de referencia que ayuda al niño/a y al
maestro/a en la tarea de tener que decidir qué se va a hacer después, o de saber de qué tiempo se
dispone para realizar una actividad.
Es importante que los niños/as comprendan el horario, que tengan puntos de referencia claros
para no andar perdidos en el tiempo. Las rutinas le ayudarán a ello, y por eso es conveniente seguir
algunas pautas:
 Llamar a cada momento de la jornada por su nombre.
 Conversar sobre lo que se va a hacer.
 Llevar a cabo siempre las mismas cosas en el mismo orden.
 Mantener las partes de un horario en el mismo orden. Si hay cambios en las secuencias
de actividades diarias deberá explicarse, deberá tener un porqué.
 Indicar con una señal (símbolos, gestos) que está finalizando un determinado período
para comenzar el siguiente.
 Recordar en la conversación con los niños/as las cosas que se han realizado durante el
día.
En una correcta distribución horaria hay que destacar los espacios que corresponden a las
actividades que tienen un carácter fijo y permanente de las que pueden cambiar, alternar o sustituir
según los intereses o acontecimientos que ocurran. Algunas actividades puntuales podrían ser
distribuidas de lunes a viernes en las siguientes modalidades:

Expresión De 0-1 años Fichas para pintar con pintura de dedos.


plástica.
De 1-2 años Encajables. Fichas, en las que haya que pintar, o pegar algodón y diferentes texturas.
Fichas con una cara en las que vamos diciendo las partes de la cara, o del cuerpo.
Construcciones
De 2-3 años Fichas (más complejas que en los demás aulas), en las que hay que pintar, pegar plastilina,
papel de seda, Los bits de inteligencia. Actividades en inglés.
Expresión De 0-1 años Actividades con instrumentos. Canciones. Psicomotricidad con colchonetas.
musical
De 1-2 años Canciones.
De 2-3 años Actividades en las que haya que cantar una canción. Los bits de inteligencia.
Expresión De 0-1 años Juego simbólico. Cuentos.
dramática.
De 1-2 años Cuentos. Fichas con animales en las que vamos preguntando qué animal es y qué ruido hace.
Juego simbólico
De 2-3 años Explicarles que está pasando en el dibujo de la ficha. Cuentos. Los bits de inteligencia.
Actividades en inglés. Juego simbólico (con tabla de planchar, cocinitas, coches…)

Organizar la jornada escolar

No existen modelos únicos de distribución horaria, sino que responde a una concepción
pedagógica determinada y con la edad de los niños/as. No obstante, en la realidad del aula de

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educación infantil, en términos generales, encontramos los siguientes momentos dentro de la


organización temporal del aula.
Presentamos a continuación una propuesta (García Requena, 1997) de horario para alumnos de
3 años, en las que la jornada está dividida atendiendo al tiempo de permanencia de la actividad. La
planificación está prevista para realizar actividades similares durante el mismo horario, durante todos
los días de la semana, respondiendo al principio de rutinización de las tareas al que hemos aludido
anteriormente. Está organizado para jornadas de mañana y tarde:

LUNES MARTES MIÉRCOLES JUEVES VIERNES


30´ Entrada, saludo, motivación del día, reparto de material
15’ Educación musical
30´ Juegos lógicos, prenuméricos, y espaciales
15’ Pintura, dibujo y modelado
MAÑANA 20´ DESCANSO
10´ Ejercicios de relajación y acomodación
30´ Preescritura y prelectura
20´ Trabajo individual
10´ Recogida de material, habituación y despedida.
15’ Entrada, saludo.
30´ Ejercicios psicomotrices y juegos dirigidos
15’ Poesía, cuentos y dramatización
TARDE 15’ DESCANSO
15’ Asamblea de clase: conversación dirigida
20´ Trabajo en grupo
10´ Recogida de material, ordenación y despedida.

Otro modelo de horario, lo plantean Caballero y Sánchez (1999), para una jornada en un aula de
2-3 años, en el que se explicita más que el anterior el tipo de actividad a realizar. Se desarrolla
también teniendo en cuenta que la mayoría de las actividades se conviertan en rutinas que el niño/a
realice a diario.

CRONOGRAMA DE UNA JORNADA EN UN AULA DE 2-3 AÑOS


ENTRADA:
- Periodo de entrada y despedida de acompañantes
9,00-9,20
- Colgar abrigos y mochilas.
- Sacar el almuerzo y poner el nombre
ASAMBLEA:
- En La alfombra, saludamos a nuestros/as compañeros/as
- Controlamos entre todos la asistencia.
9,20-9,45
- Observamos el tiempo atmosférico
-Comentarios personales respetando el turno de palabra.
-Presentamos la sesión del día
ACTIVIDAD CENTRAL GLOBALIZADA:
- Presentamos los materiales.
9,45-10,45 - Sesión de psicomotricidad
- Representación gráfica de la sesión, verbalizando al educador/a lo que han vivido en el espacio.
- Juego libre por rincones
HÁBITOS DE HIGIENE Y SALUD:
- Hacemos “pipí” y nos lavamos las manos.
10,45-11,15
- Desayunamos todos juntos, respetando las normas establecidas.
- Limpiamos las mesas y se ordena el aula.
RECREO Y ACTIVIDADES AL AIRE LIBRE:
11,15-12,00
- Juego libre y actividades en las diferentes zonas del patio con materiales fijos y móviles.
HÁBITOS DE SALUD BUCO-DENTAL Y MEDIO AMBIENTE:
- Lavado de manos cuando es necesario
12,00-12,20
- Regamos las plantas del aula
- Nos lavamos los dientes
ACTIVIDADES DE APOYO Y EVALUACIÓN
12,20-13,00 - Realización de actividades individuales o de pequeño grupo para la evaluación de los contenidos de
la sesión anterior.
ACTIVIDADES CONJUNTAS O JUEGO ORGANIZADO:
13,00-13,20 - Actividades en las que recitan poesías, se leen cuentos, se canta…
- Juego por rincones, respetando el número de niños/as que deben permanecer en cada espacio.
13,20-13,30 RECOGIDA Y DESPEDIDA
15,30-17,00 Las tardes se pueden dedicar a talleres interniveles, proyectos de trabajo, actividades por rincones…

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Mostramos también, un horario para el Aula 0-1 años

9.30-10 Recibimiento de los niños e intercambio con las familias


10-10.30 Asamblea (si los ritmos individuales lo permiten), se saluda a los niños/as, cantamos canciones,
contamos cuántos niños/as somos, pasamos lista en el panel con las fotos de cada niño/a,
hablamos del tiempo que hace, de la estación en la que nos encontramos, etc.
10.30-11 Actividad del día, bien sea en la propia aula o en el aula polivalente.
11-11.30 Tentempié y aseo.
11.30-12.15 Recreo
12.15-12.45 Aseo y preparación de los niños/as que terminan la jornada y preparación de los niños/as que
comen en la escuela infantil.
12.45-13.45 Comidas dentro de la propia aula,
13.45-15.30 Siesta
15.30 a 16 Aseo
16-16.30 Actividad o juego libre/recreo
16.30-17 Merienda
17-17.30 Aseo, despedida y cierre.

Para finalizar, destacar la importancia de delimitar muy claramente las metas pedagógicas y
establecer un distribución del tiempo que sea lo más adecuada posible para poder alcanzar dichas
metas y objetivos.

LA EVALUACIÓN DE LOS ASPECTOS TEMPORALES

La evaluación en la educación infantil debe entenderse como la comprobación de validez del


proyecto educativo y de las estrategias didácticas emprendidas para conseguir los objetivos
propuestos. El educador/a debe entender pues la evaluación como un instrumento de investigación
didáctica. Debe proporcionar retroalimentacion con el fin de ajustar y perfeccionar todo el proceso de
E-A.
En este sentido adquiere una gran importancia la evaluación de cada uno de los componentes
del proceso educativo, de los elementos curriculares y, entre ellos, de la organización del tiempo.
La observación es básica en la E.I. para poder valorar los progresos y necesidades de los niños
y niñas y poder adecuar, así, el proceso educativo. Por ello, el educador debe prestar atención, en la
plnificación y desarrollo de sus intervenciones, a criterios temporales como:
 Si la organización y distribución temporalrespeta o no las necesidades biológicas y
fisiológicas del niño/a, especialmente el los primeros momentos de escolarización.
 si la distribución y organización temporal se mantiene estable y proporcionan seguridad
al niño/a.
 Si la organización de actividades comtempla los distintos ritmos de aprendizaje y de
ejecución de los alumnos y alumnas.
 si la organización temporal respeta la globalidad del niño/a, estableciendo momentos
para el espacimiento u la actividad expontánea.
 si la distribución temporal mantiene el equilibrio entre los tiempos necesarios para la
actividad y los tiempos necesarios para el descanso, según la edad de los niños y niñas.
Al igual que se dijo con la evaluación de los elementos espaciales y temporales de la
planificación educativa, la evaluación del tiempo se va a caracterizar por:
 Ser formativa, es decir, va a permitir al maestro/a la toma de decisiones.
 Ser global, va a respetar las distintas facetas de desarrollo del niño/a
 Emplearse la observación utilizando como instrumentos: el diario del educador/a,
registros observacionales, anecdotarios, el contraste con otros compañeros,
grabaciones... que le ayuda a reflexionar sobre la practica.

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 Por último, la evaluación de los aspectos organizativos debe desarrollarse de forma


continua (al principio, durante y al final del proceso educativo)

A MODO DE SÍNTESIS

El actual sistema educativo se caracteriza por ser sistémico, es decir, si se produce una
modificación en uno de sus elementos el resto se verán modificados. De acuerdo con la normativa los
espacios y tiempos son recursos con los que dispone el docente para desarrollar de forma integral al
alumnado en todas sus facetas, en interacción constante con todos y cada uno de los elementos que
conforman el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Una adecuada organización espacio-temporal proporcionará un entorno en el cual los niños/as
pueden desenvolverse libremente, permitiéndoles participar de forma individual y colectivamente en
las diversas actividades, desarrollando así sus capacidades.
Los ducadores cuando programamos y desarrollamos nuestra actividad educativa hemos de
pensar en términos de tiempos y espacios flexibles, estructurados pero no cerrados, capaces de
adaptarse a las situaciones e intereses que surjan del mismo grupo y que den la posibilidad de
explorar, y de vivir procesos en sus relaciones con los objetos y con los demás.
Podemos concluir entonces que en la EI no se pueden establecer jerarquías ni en la
organización del tiempo ni en la de los espacios, ya que todos los momentos que se suceden a lo largo
del día y todos los espacios pueden ser igualmente importantes y educativos.
Debemos organizar los tiempos de tal manera que podamos:
 Atender a las necesidades físicas, fisiólogicas y psicológicas de los niños y niñas.
 Establecer tiempos para la observación y conocimiento de nuestros alumnos.
 Proponer actividades flexibles para los diferentes ritmos de desarrollo y
aprendizaje.
 Favorecer la comunicación y participación de las familias
 Reuniones de los educadores con las familias por niveles o aula.
 Entrevistas personales de los educadores con los padres o tutores del niño.
 Actividades extraescolares, salidas y excursiones en las que solicita la
colaboración y participación de las familias
 Fiestas de forma puntual o actividades extraordinarias como fin de curso,
Carnavales, Navidad, etc.
 La realización de talleres, cursos, campañas, etc., para las que se puede solicitar la
participación de los padres o se les convoca como asistentes.
 Aportaciones de habilidades de las familias en el aula, como expertos en algún
tema concreto por ejemplo, narradores de historias, canciones antiguas...
 Establecer tiempos para la planificación, trabajo en equipo y la propia formación.
 Para reflexionar sobre su actuación profesional.
 Para contrastar sus opiniones con las del resto del equipo educativo.
 Para promover su formación permanente.
 Para preparar actuación docente.
 Para evaluar su trabajo en el aula y la evolución de los niños.
 Para mantener reuniones del equipo.

BIBLIOGRAFÍA:

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FOREM-ELCHE TSEI’2019 TEMA 19

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