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LA MONTAÑA DE LA FE

El lenguaje marca lo que el entendimiento y la voluntad le deja expresar con letras,


venidas de los sentidos y de los razonamientos. El lenguaje marca una cultura, con un modo
de vida llena de paradigmas que se traduce en historia, permitiendo la trascendencia en la
línea del tiempo. Cuando la cultura entra en diálogo consigo misma y con las demás el
lenguaje ya no deja páginas vacías sino contenidos para que otros la lean y las trasmitan en
símbolos y signos permitiendo a la interpretación hacer de las suyas como maestra de la
individuación personal de aquel quien lee los paradigmas encarnados dentro de su cultura.

La teología está también marcada por el lenguaje que ha trascendido en el tiempo


llamada Historia de Salvación, pues Dios se ha válido del principio Gn 1,1 para traer a la
existencia todo lo que experimenta nuestros sentidos y todo razonamiento que trascienden
la misma temporalidad. El lenguaje y la Teología son como un matrimonio, donde se
procrea por Revelación de Dios la vida que tiende al mismo Dios.

El hombre es el intérprete iluminado por el Verbo encarnado Jn 1,14 el encargado


de entrar en el diálogo a través de la historia de salvación donde confiando en la
meditación, en la oración, en la vida sacramental propuesta por el mismo Verbo hecho
hombre para realizar el camino Hch 9,2 que conduce al que es el Camino, la Verdad y la
Vida Jn 9,4. Cristo, por Él todo cobra sentido en el paradigma de la historia, que se recorre
hasta la vida eterna, es preciso recordar que el intérprete es humano divino hecho a imagen
y semejanza del creador.

Sí, el lenguaje sufre en estos tiempos la dificultad de la transparencia porque en el


intervine el intérprete que usa palabras codificadas para llevar un mensaje según el dialogo
realizado en su cultura, muestra de ello son los profetas por ejemplo Samuel, Jeremías,
Amos profetas de esperanza pero de la dificultad del lenguaje para quien se le revelaba; en
Samuel es raro saber la comunicabilidad del mensaje 1Sam 3,1, esto es dificultad del
lenguaje pero el intérprete está ahí (Elí) para que surja la transparencia del discernimiento
del lenguaje hecho mensaje de vocación, de alianza y de castigo 1Sam 3,11. En Jeremías
siendo hijo de Sacerdote de la tribu del pequeño Benjamín no sabe hablar ante la
transparencia del lenguaje ya propuesta desde su concepción
Es preciso recalcar que se presenta la dificultad de la veracidad pero al tener dos
fundamentos como lo oral y lo escrito todo argumento histórico sin fundamento es párvulo
y enigmático.

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