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22 DE ABRIL, DÍA DE LA TIERRA, EN TIEMPOS DEL

COVID – 19

CENTRO DE ESTUDIOS GEOGRÁFICOS “FLORENTINO AMEGHINO”

DIANA DURÁN

DRA. EN GEOGRAFÍA.

Si supiera que el mundo se acabará mañana, yo hoy aún plantearía un


árbol.

Martin Luther King

La degradación de la Tierra en su relación con la sociedad en todas


las escalas geográficas representa una amenaza para el bienestar
humano, poniendo en peligro la salud, la integridad física, la cohesión
social y la capacidad para satisfacer las necesidades básicas.

Es por ello que el 22 de abril, Día de la Tierra, es una fecha clave para
que todos reflexionemos sobre la sustentabilidad de la Tierra,
preocupándonos por los problemas y conflictos que surgen de la
relación espacio – sociedad.

Este año 2020 no planteamos celebraciones frente a la pandemia del


COVID – 19, pero sí afirmamos nuestro derecho a la sustentabilidad.

La sustentabilidad promueve una nueva alianza naturaleza-cultura


fundada en una nueva economía, reorientada a los potenciales de la
ciencia y la tecnología, y por medio de la construcción de una nueva
cultura política fundada en una ética de la sustentabilidad –en
valores, creencias, sentimientos y saberes–, que renueven los
sentidos existenciales, los mundos de vida y las formas de habitar el
planeta Tierra. Este concepto se plasmó en el “Manifiesto por la Vida”
que surgió del “Simposio sobre Ética y Desarrollo Sustentable”,
celebrado en Bogotá, Colombia, los días 2-4 de mayo de 2002.
Las comunidades territoriales -como la rosaleña-, requieren
respuestas aplicables a múltiples contextos y circunstancias que ha
creado la emergencia, pero también impone pensar en el futuro
próximo y en el más lejano porque las consecuencias serán profundas
y estructurales. En Punta Alta, Villa Arias, Pehuen Co, Villa del Mar,
Bajo Hondo, Calderón, y en todo el ámbito rural del distrito tendremos
que plantearnos los nuevos desarrollos territoriales, aquellos que
impondrá la postpandemia.

El geógrafo español Ricardo Méndez escribió en estos días que la


pandemia “somete a nuestras ciudades a una especie de estado de
sitio desconocido desde hace varias generaciones”. De ese estado
saldremos, seguramente, y replantearemos nuestro compromiso con
el territorio que nos sustenta.