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Teniendo en cuenta lo anterior, y lo aprendido en la Actividad de aprendizaje

1, desarrolle el siguiente taller, con base en las indicaciones a continuación:


1. Explique cómo se desarrolla la estructura de párrafos para un resumen,
para un ensayo y para un artículo.
- En los tres textos propuestos es necesario realizar párrafos que no solo tengan
en cuenta las normas ortográficas y de puntuación, sino que cuenten con cohesión
y coherencia. Para elaborar un párrafo en un resumen debo tener en cuenta las
ideas tomadas del texto base y organizarlas de forma coherente, no debo copiar
literalmente lo que el texto dice sino organizar las ideas para que den cuenta del
texto, pero con mis palabras y de una forma más sintetizada. Debo eliminar de mi
párrafo repeticiones y explicaciones extra, dejar lo fundamental y organizarlo de
forma progresiva, de lo general a lo particular.
En un ensayo debo dar cuenta de una interpretación personal de una temática y al
igual que en el resumen debo tener en cuenta la cohesión y la coherencia, solo
que en este caso debo agregar mis argumentos. El resumen debe ser objetivo,
pero el ensayo es un texto que me permite dar mi visión de las temáticas y en el
cual puedo desarrollar un tema reflexionando y dando argumentos claros. Por lo
anterior, para hacer los párrafos de mi ensayo primero debo consultar sobre el
tema de interés para informarme, describir y, posteriormente, interpretar y dar mi
valoración del tema.
Para realizar los párrafos de un artículo debo seguir las mismas recomendaciones,
solo que debo tener en cuenta la estructura de este y el uso de un lenguaje más
especializado y técnico. También debo tener en cuenta qué tipo de párrafo voy a
realizar, por ejemplo, si es un párrafo introductorio, de desarrollo o de
conclusiones.
2. Elija un tema de actualidad, preferiblemente de su gusto, y elabore un
artículo donde desarrolle dicho tema.
Reflexiones sobre la educación en cuarentena
En la actualidad y debido a la condición de cuarentena obligatoria aplicada en
Colombia, padres, estudiantes, maestros y directivos de las diferentes
instituciones educativas de nuestro país han tenido que enfrentarse a la educación
virtual.
La primera acción de muchos, dada la necesidad de continuidad, fue realizar por
diferentes medios tecnológicos las mismas actividades y dinámicas de la
presencialidad. Lo cual ha puesto en evidencia diferentes problemáticas de
nuestro sistema educativo, verdades que todos parecían conocer pero que nadie
quería reconocer. En primer lugar, no todos los estudiantes cuentan con las
herramientas necesarias para continuar su educación de forma virtual, lo que
amplía la brecha de desigualdad y niega un derecho fundamental, como lo es la
educación. En segundo lugar, descubrimos (como si no lo supiéramos ya) que en
Colombia son muy pocas las instituciones que han venido desarrollando
metodologías serías para la implementación de las TIC y la educación virtual o
que lo han hecho a “paso de tortuga”. Y, finalmente, que en su mayoría, maestros
y padres no están preparados para las implicaciones que tiene este tipo de
educación.
Muchos maestros han dejado de actualizar sus planes de clase, otros no los
tienen. Y, los maestros que saben cómo podría implementarse esta metodología,
no lo pueden hacer porque sus directivas les indican lo más adecuado para que
los padres sigan pagando la pensión (en el caso de los privados) o para que los
niños permanezcan ocupados (en el caso de los públicos). Su solución es “dictar”
todos las clases normalmente, solo que por medio de plataformas como Zoom o
Meet. Por su parte, se evidencia que muchos padres ven las instituciones
educativas como guarderías que cuidan y entretienen a sus niños para que ellos
puedan trabajar. Por consiguiente, ahora no ven mucha utilidad en los colegios e
incluso piensan en retirarlos.
Ya se han empezado a ver las consecuencias, la llamada “educación virtual” no se
ha comenzado a implementar en todos los colegios, pero los padres comienzan a
entender que no es tan conveniente que su hijo pase casi todo el día frente al
computador escuchando a su profesor y respondiendo que sí lo escucha. ¿La
solución? Muchos hablan de flexibilización escolar, algunos hablan de clases
sincrónicas y asincrónicas, otros de que nadie puede perder el año.
Lo cierto es que las instituciones deben trabajar en el planteamiento de soluciones
para este nuevo reto. Porque no es cuestión de pasar a unas diapositivas todo lo
que se dictaba en clase, sino de evaluar el material, tener en cuenta el contexto y
enfocarse en las competencias que se requieren desarrollar (competencias
comunicativa, socioafectiva, pensamiento lógico, etc.) para así plantear una forma
distinta, llamativa y, sobre todo, más humana de educar, aunque ahora deba ser
por medio de una pantalla.
3. A dicho artículo, elabórele un resumen.
El texto “Reflexiones sobre la educación en cuarentena” pone en evidencia cómo
la cuarentena por el COVID-19 ha enfrentado a las instituciones educativas a un
nuevo reto: la educación virtual.
En el artículo se presentan problemáticas como la falta de conectividad y
herramientas tecnológicas de los estudiantes, la falta de capacitación de los
docentes para implementar metodologías usando las TIC, que los padres ven a las
instituciones educativas como guarderías, la preocupación de las directivas por
llevar a cabo este tipo de educación sin tener en cuenta sus dinámicas e
implicaciones, entre otros. El texto finaliza concluyendo que es necesario que las
instituciones replanteen sus currículos y se enfoquen en desarrollar las
competencias básicas de los estudiantes y no en realizar lo mismo que en la
presencialidad.
4. Redacte un ensayo con base en el mismo tema.
¿Cómo educar en tiempos del coronavirus?
Las implicaciones de este virus han llegado a influir en todas las áreas de nuestra
vida. Pero, una de las áreas más evidentes y preocupantes por estos días es la
educación. Como maestra, entiendo que esta situación nos pudo tomar por
sorpresa, pero por qué no estábamos un poco más preparados. ¿Por qué, aunque
a manera de presagio todo el mundo hablaba de implementación de las TIC en el
aula, de la necesidad de nuevas tecnologías, conectividad y creación de OVAS,
muchos no prestaron atención? Pienso que, como hace muchos siglos, hemos
apedreado a los profetas. Preferimos seguir en la zona de confort a escuchar y
cambiar. Ahora vivimos las consecuencias.
Entonces, ya cometimos el error. Lo que pudimos haber hecho durante 30 años,
ahora estamos obligados a hacerlo en un corto periodo de tiempo o a sufrir las
consecuencias. Tenemos que plantearnos la pregunta ¿Cómo educar en tiempos
del coronavirus? Pero, conociendo que los maestros no están capacitados y que
en nuestro contexto muchos no tienen las posibilidades de tener conectividad,
computadores, tabletas o siquiera celulares para comunicarse. Porque, parece un
mal chiste, pero aún en el 2020 el viceministro de conectividad y digitalización,
Iván Mantilla, indica que en el país unos 20 millones de colombianos no cuentan
con acceso a Internet. Entonces, ¿Qué podemos hacer?
En mi opinión, lo primero es asumir e identificar nuestro contexto, trabajar en
equipo y comprender las características de nuestros estudiantes, ya que esta
situación no es fácil para ninguno. Al entender esto quizás podemos partir de una
visión más humana y realista. Después debemos identificar qué es lo realmente
importante, por ejemplo, en este momento deberíamos priorizar el bienestar
socioafectivo de nuestros estudiantes y no desconocer sus emociones y miedos.
Espero que podamos hallar la importancia de esas materias mal llamadas “de
relleno”, del componente artístico, emocional, deportivo y ético. Finalmente, ya es
hora de poner en práctica lo que nos han insistido desde los 90s, el famoso
currículo por competencias, que todos dicen tener y que muy pocos ponen en
práctica realmente. Necesitamos construir currículos integrados por competencias
fundamentas y transversales que se enfoquen en desarrollar procesos de
comunicación y pensamiento lógico. Sé que esto podría llevarnos algo de tiempo,
pero de nuestra agilidad y disposición depende en gran medida que esto pueda
llevarse a cabo. También, es necesario que, ahora sí, comencemos a transformar
la forma de evaluar. Que, ahora sí, se vea la evaluación como un proceso y no
como una mera calificación numérica. Solo espero que este virus sea el
detonante para, de una vez por todas, cambiar el paradigma de la educación.