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-CAPÍTULO 3-

EDITORIAL
KEHOT LUBAVITCH SUDAMERICANA
Agüero 1092 · Tel. 4963-7171
info@kehot.com.ar
www.kehot.com.ar
B”H

INTRODUCCIÓN
A medida que un nuevo y peligroso virus arrasa nuestro
mundo, nuestras vidas se han visto revueltas.
Padres jóvenes son hospitalizados, en respiradores –Di-s nos
libre–; las lágrimas fluyen sin consuelo. Nuestros queridos abue-
los y abuelas están sufriendo; adultos y niños se sienten agobia-
dos y sufren insoportable dolor. Sentimientos de fractura,
soledad, ansiedad y pánico estrujan nuestros corazones, amena-
zando abrumarnos.
El Rebe de Lubavitch escribió miles de cartas muchas de las
cuales están impresas en más de treinta volúmenes de la serie de
libros Igrot Kodesh. En esta publicación presentamos una traduc-
ción de cartas seleccionadas, escritas por el Rebe a personas que
le escribieron en momentos de enfermedad, ansiedad y miedo.
Compartimos esto contigo porque sabemos que estas cartas te
ayudarán a cruzar el puente y pasar de la desesperación a una
fortaleza serena; de la oscuridad sofocante a la luz refrescante.
Leyendo estas cartas, te verás elevado a una ventana desde la
cual podrás ver tu vida a través de la lente de confianza en Di-s.
La confianza en Di-s nos brinda un profundo alivio y paz men-
tal.
Más importante aún, esa confianza trae directamente consigo
la sanación y la salvación que tan desesperadamente necesitamos.
Cada una de estas cartas palpita aliento y orientación. Tómalas
en cuenta, actúa en base a ellas y compártelas con tu familia y
amigos. Que nuestros esfuerzos unidos y combinados sean un
mérito más para la inmediata y completa curación física para
todos los que la precisan!
Quiera Di-s privilegiarnos con ver el cumplimiento de la
promesa: “En el mes de Nisán fueron redimidos de Egipto y en
Nisán serán redimidos en el futuro” ¡con la inmediata venida del
Mashíaj!

Compilación preparada por Mejón Or HaJasidut


(info@energizedliving.org)
Traducción del Rabino Natán Grunblatt, Editorial Kehot Lubavitch Su-
damericana (www.kehot.com.ar)

Dedicado a la total y rápida curación de todos


los enfermos de nuestro pueblo
CAPÍTULO TRES
¡PIENSA BIEN, Y ESTARÁ BIEN!

Bitajón es un verbo. Es el acto de desviar nuestra mente


hacia pensamientos que reflejan nuestra confianza
en Di-s. ¡Di-s tiene el poder de hacer cualquier cosa!
Puede salvarnos, sanarnos, sostenernos, puede hacerlo
todo, y puede hacerlo ahora. Girar nuestras mentes hacia
esta verdad no nos trae sólo alivio momentáneo. Es el
catalizador espiritual, la fuerza energizante, que crea la
bondad que queremos y necesitamos.
Cuando suceden cosas desagradables, es natural que
nuestras mentes deambulen hacia todo tipo de cuestiones
desagradables. ¡Nunca albergues esos pensamientos!
Empeoran las cosas.
Aprende cómo alejarte de estos pensamientos.
Un millón de palos no pueden ahuyentar la más pequeña
medida de oscuridad.
Pero incluso una diminuta luz disipa toda la oscuridad.
Así también, con nuestros pensamientos enojados,
temerosos y oscuros no podemos mejorar ni un sólo
detalle de la situación desagradable. Pero con un
momento en el que llenamos nuestra mente con
pensamientos de confianza en la bondad de Di-s,
mejoramos toda la situación.

¿Tarea fácil? Para nada. ¿Posible? Totalmente.


Para todos y cada uno de nosotros.
Empieza ahora. Por apenas este momento.
Piensa bien.
Y estará bien.

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¡Tus pensamientos hacen una diferencia!
Es sorprendente que hablemos y hablemos, y cuando llega a la ac-
ción, ¡usted piensa que se está hablando de otra persona y no de usted!
Muchas, muchas veces, hemos citado la máxima –una directiva de
nuestros Rebes–, “Piensa bien y estará bien”. Estas palabras significan
que el pensamiento afecta a la realidad.
En cambio, usted genera pensamientos que van en la dirección
opuesta, a pesar del hecho de que estamos en el mes de Adar, en el que
se nos ordena incrementar la alegría; y usted está sentado con tristeza
(vea lo que dice el Tania sobre esto), etc.
Concluiré con las palabras de nuestros Rebes: piensa bien y estará
bien, de una manera clara y revelada.
(Igrot Kodesh, vol. 20, pág. 195)

La alegría acelera la curación


B”H, 1 de Shvat, 5718
¡Shalom y bendiciones!

Recibí su carta... en la que escribe acerca de su situación actual.


Con certeza ha escuchado de la máxima del Rebe Maharash (el
abuelo del Rebe anterior): “El mundo dice que cuando uno no puede ir
por debajo [cuando no puede manejarse dentro del orden natural], debe
pasar por encima [recurriendo al orden sobrenatural]; ¡pero yo digo
que ya inicialmente se debe ir por encima!”.
Lo mismo es en este caso. A pesar de que parece que para expresar
alegría visible usted precisa esperar hasta que la situación de su salud
mejore realmente, cabe decir, como se aprendió de la mencionada ex-
presión, que usted puede estar alegre antes de la mejora de su salud,
pese a que en este momento esta [mejora de la salud] no es una realidad
visible. Y haciendo esto, por sí mismo, producirá la mejora más rápi-
damente.
Hacer esto está en línea con la expresión enseñada por los Rebes de
Jabad muchas veces: “¡Piensa bien, y estará bien!”. Es un simple hecho
que cuando este [comportamiento de pensamiento positivo] es llevado
al habla alegre o a la acción jubilosa, y especialmente cuando esto con-
cierne a una persona tan respetable cuya pluma es la pluma del escritor,
y que puede influir en muchas personas al respecto, es sabida la recom-
pensa para aquel que alegra a otro (Talmud, Taanít 22a).
(Igrot Kodesh, vol. 16, pág. 252)
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¡Los pensamientos negativos son peligrosos!
No te lo hagas a ti mismo ni a los demás.
Cuando no se te ocurra nada bueno para llenar
tu mente, llena tu mente con Torá.
B”H, 27 de Menajem Av, 5712
¡Shalom y Bendiciones!

Esto viene en respuesta a su carta, de la que parece que aún no he


logrado levantar sus ánimos.
Creo que ya le he dicho unas cuantas veces aquello que se cita en la
literatura sacra, y no necesariamente sólo en los textos de la Filosofía
Jasídica: uno no debe iniciar —e introducir en el mundo— líneas de
pensamiento deprimentes. Mantenerse alerta en esta área es una segulá
(método de aseveración espiritual) de que la [desagradable] cosa en
cuestión no sucederá.
Esto es una advertencia no sólo contra la iniciación de tales ideas en
el ámbito del habla. (En la Literatura Jasídica —y creo que aparece como
apéndice en el Sidur Meá Shearím— respecto del Maguíd de Mezritch,
que cada vez que en su mente surgía una sevará (línea de razona-
miento), la verbalizaba con el habla para hacerla descender a este
mundo.)
Un concepto deprimente no debe iniciarse [no sólo en el habla, sino
ni] siquiera en su pensamiento, por la razón indicada. Esto también se
deduce naturalmente de la enseñanza de nuestros Rebes de generacio-
nes anteriores transmitida a nosotros por mi venerado suegro, el Rebe
[anterior, Rabí Iosef Itzjak]: “Piensa positivamente, y las cosas estarán
bien”. [En el original ídish: Trajt gut, vet záin gut.]
No hay duda de que a usted le parece que es muy difícil disciplinar
su poder de pensamiento en la mencionada dirección. Por lo tanto, si
no tiene otra opción, [si no puede llevar su mente a pensar positiva-
mente,] debe invertir su poder de pensamiento en un concepto de Torá.
Y este bien espiritual generará también bondad física.
De todo lo dicho se deduce que cuanto más fortalezca su confianza
en Di-s, cuanto más su confianza impacte también en sus pensamientos,
palabras y acciones, tanto más esa confianza se materializará de una
forma física concreta, trayéndole una abundancia de parnasá, prosperi-
dad, física y también espiritualmente [...].
(Igrot Kodesh, vol. 6, págs. 286-287)

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Un estado de ánimo amargo crea
una realidad amarga...
¡Agradezca a Di-s por lo bueno y su bien
será aún mejor!
B”H, 10 de Menajem Av, 5715
¡Shalom y bendiciones!

En respuesta a lo que escribe sobre su trabajo, que no lo disfruta y


que el trabajo es duro, etc.
Contrariamente a la lógica, hay individuos que están convencidos
de que no necesitan sentirse complacidos y contentos con la forma en
que Di-s conduce el mundo en general y sus asuntos en particular, por-
que [si se sintieran complacidos] podría interpretarse como signifi-
cando de que están satisfechos con cualquier bien que tengan, cuando
en realidad, por más bien que haya, las cosas podrían ser aún mejores.
Por lo tanto, [sienten que] precisan quejarse constantemente y lamentar
amargamente sus dificultades, a cada paso y en casa asunto.
Claramente, esto es exactamente lo opuesto a la directiva de nuestra
sagrada Torá, y en especial [es lo opuesto] a lo que nuestros Sabios nos
enseñan sobre el versículo “toda neshamá (lit.: alma) alabará a Di-s” –
que por cada neshimá, cada aliento de vida, debemos alabar y agradecer
a Di-s. Cuánto más [debe usted agradecer a Di-s] cuando es exitoso en
su trabajo...
Además de todo lo anterior, el santo Zohar dictamina que cuando
exhibimos un aspecto triste, esto despierta, Di-s libre, un reflejo de ese
aspecto en lo Alto, y afecta el flujo [de bendiciones] desde lo Alto. Por
el contrario, cuando una persona se para con alegría y espíritu satisfe-
cho a pesar de sus circunstancias [desagradables], esto mismo mejora
la situación, y de ‘bueno’ se vuelve mucho mejor (véase Zohar II, 184b)
[...].
(Igrot Kodesh, vol. 11, pág. 321)

Es bien sabido que la mejor estrategia para librarse de preocupacio-


nes es [cultivar] la cualidad de bitajón. Esto se explica en numerosas
obras, incluyendo Jovat HaLevavot, Sháar HaBitajón. De hecho, la con-
fianza en Di-s es un resultado directo de los fundamentos de la emuná
(fe) de los Hijos de Israel, ya que todos los judíos son “creyentes, hijos
de creyentes”.
Y esta emuná significa que Di-s Mismo cuida a cada persona con Pro-
videncia Divina Individual, y que Él es la esencia del bien. En el len-
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guaje de nuestros Sabios: “Todo lo que el Misericordioso hace, lo hace
para bien”.
Siendo así, ¿qué cabida tiene preocuparse? Ninguna. Sólo cuando
uno olvida los fundamentos de la emuná, allí es cuando puede surgir la
preocupación.
A la luz de esto, no debe existir preocupación en cuestiones que
están en manos del Cielo. Y nuestros Sabios nos enseñan que “Todo
está en manos del Cielo, a excepción del temor al Cielo”. En cuestiones
de Torá y mitzvot, por lo tanto, una persona sí debe preocuparse por
cómo mejorar su conducta para que esté alineada con el propósito para
el que fue creado. En palabras de la Mishná: “Yo fui creado para servir
a mi Hacedor”.
15 de Iyar, 5718 [1958]

Fortalezca su sentido de seguridad pensando


en Di-s y Su bondad
Escribe que está preocupado, etc., y pide consejo al respecto.
El mejor consejo, y el más simple, es que fortalezca su confianza en
Di-s, que es el Creador y director del mundo; Aquel que supervisa a
cada uno de nosotros con hashgajá pratit (Providencia Divina Indivi-
dual). Y reflexione profundamente sobre las palabras del Rey David,
“el dulce cantor de Israel”, [cuyas palabras son dichas] en nombre de
cada miembro del pueblo judío: “Di-s es mi pastor, nada me ha de fal-
tar” y “Di-s está conmigo; no temeré”. Estudie a fondo este capítulo [el
23] de los Salmos, un par de veces, hasta que conozca bien su contenido.
Y de vez en cuando, piense profundamente en esas palabras. El ene-
migo mencionado en ese capítulo de los Salmos incluye al Iétzer HaRá
(la Inclinación al Mal), que es el enemigo interior de cada hombre o
mujer judíos.
Este tema es especialmente comprensible a la luz de lo que se explica
en la Filosofía Jasídica, que Di-s es la mismísima esencia del bien, y “es
la naturaleza de Aquel que es bueno, hacer cosas buenas”, y cuida a
cada hombre y mujer con atención personal.
Y en cuanto a lo que usted escribió sobre el pasado, nada puede in-
terponerse en el camino de la teshuvá (retorno a Di-s). Pero también tes-
huvá es algo que debe hacerse con un fuerte sentido de confianza en
Di-s y no, Di-s libre, por desesperación.
4 de Tevet, 5722 [1961]

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Deje de ver la naturaleza como un Poder, y no se
verá afectado negativamente por la naturaleza
En verdad, tener el atributo de Confianza significa que incluso si de
acuerdo con las leyes de la naturaleza uno no ve ninguna salida, en su
mente está más allá de toda duda que todo será bueno, de una manera
que es concretamente visible y evidente a los ojos carnales, en lo que
respecta a tener un amplio sustento, buena salud, etc. Desde la pers-
pectiva del Mundo Superior, las consideraciones de la naturaleza son
bastante inmateriales. En consecuencia, una vez que la persona se eleva
y adopta una postura que está incluso ligeramente por encima del suelo
—es decir, se lleva a sí misma a tomar conciencia de que dado que es
un judío creyente, [está] totalmente seguro de que no hay amo alguno
sobre él fuera de Di-s solamente— puede hacer descender [y concretar
esta certeza] también aquí, para que en este mundo físico las conside-
raciones de la naturaleza en realidad no lo afectarán negativamente,
Di-s libre.
25 de Siván, 5712 [1952]