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HISTORIAS DE VIDA EN LA CIUDAD DE LOS MUERTOS


Proyecto interdisciplinar en el que participaron

Coautores
Alberto Escovar Wilson-White
Alejandra Gaviria Serna
Andrea “Coqueta” Correa, Liset Mejía, Mary Jasbleidy
Camilo González Posso
Eloísa Jaramillo
Fabián Correa Bohórquez
Graciela Triviño
Henry & Ana Bodmer
John Bernal
M.A.L. Movimiento Artístico Libre: Juan Camilo Alfonso y Anthony Alarcón
C
Karen Quintero
M
María José Pizarro
Y Miguel Morantes
CM Nelson Rodríguez “El 7”
MY Oscar Calvo Isaza
CY Paolo Vignolo
CMY Dora Guarín
K Susana Eslava & Daniel Olarte
Sylvia Juliana Riveros T.
Vividero Teatro

Editor
Paolo Vignolo

Coordinadora del proyecto editorial


Alejandra Gaviria Serna

Centro de Memoria, Paz y Reconciliación – Alta Consejería para los Derechos de


las Víctimas la Paz y la Reconciliación de la Alcaldía Mayor de Bogotá
Universidad Nacional de Colombia
Fundación Escuela Taller de Bogotá
Alcalde Mayor de Bogotá © Centro de Memoria, Paz y Reconciliación
Gustavo Petro Urrego Primera edición. Bogotá, diciembre de 2015.
ISBN
Secretaria General del Distrito
Martha Lucía Zamora Ávila

Alta Consejera para los Derechos de


las Víctimas, la Paz y la Reconciliación Fotografías e imágenes
Ana Teresa Bernal Montañez Oscar Calvo Isaza
Ricardo Robayo V.
Coordinadora General Sylvia Riveros T.
Fundación Escuela Taller de Bogotá Fabián Correa Bohórquez
Diana Catalina Prada Alvis Iván Castaño J.
Alejandra Gaviria Serna
Director Centro Memoria, Paz y Archivo Centro de Memoria, Paz y Reconciliación
Reconciliación
Camilo González Posso Corrector
Fundación Escuela Taller de Bogotá
Coordinadora proyecto editorial
Alejandra Gaviria Serna Diseño de la Portada
Fundación Escuela Taller de Bogotá:
Editor literario Daniel Olarte y Susana Eslava
Paolo Vignolo
Diseño y Diagramación del libro
Coautores Fundación Escuela Taller de Bogotá:
Alberto Escovar Wilson-White Daniel Olarte y Susana Eslava
Alejandra Gaviria Serna
Camilo González Posso Impresión y acabados
Doris López Fundación Cultural Javeriana de
Eloísa Jaramillo Artes Gráficas - Javegraf
Fabián Correa
Fonso & Antony Este material es el resultado de las actividades realizadas en
Graciela Triviño el marco del convenio de asociación número 1210100-416-
2015, suscrito entre la Fundación Escuela Taller de Bogotá y la
Henry & Ana Bodmer Secretaría General de la Alcaldía Mayor de Bogotá, D.C.
John Bernal
Karen Quintero El presente libro solo compromete a los autores y no a las
instituciones editoras: Fundación Escuela Taller de Bogotá;
Liset, Coqueta, Mary Jasbleidy & Karina Alcaldía Mayor de Bogotá; Secretaría General de la Alcaldía
Maria José Pizarro Mayor de Bogotá; Alta Consejería para los Derechos de las
Miguel Morantes Víctimas, la Paz y la Reconciliación; Centro de Memoria, Paz y
Reconciliación.
Nelson Rodríguez
Oscar Calvo Isaza
Paolo Vignolo
Susana Eslava & Daniel Olarte
Sylvia Juliana Riveros
Vividero Teatro

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TA B L A D E C O N T E N I D O S

Agradecimientos

Un archivo afectivo por Paolo Vignolo 12

Nelson Rodríguez “El 7”

El guardián de las almas 18


Uno se gana como mucho enemigo 19
Que las hay, las hay 21
El santo chismoso 22
La noche es de ellos y el día es de nosotros 26

Alberto Escovar

Fue culpa de mi abuela 32


Guía para ladrones 35
Pasaban por el cementerio y aullaban 37
El encuentro entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos 41
Un aula abierta de la memoria de este país 44

Cartografías de la memoria por Fabián Correa Bohórquez 48

Graciela Triviño

Mi trabajo ha sido cantar 54


Me fui volviendo líder 55
Soy revolucionaria de Cristo nuestro Señor 59
Lo fui perdiendo todo 61
Yo vivo el hoy, mañana no sé si existe 64

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Oscar Calvo Isaza

Qué nos dicen los muertos a los vivos 72


El Cementerio revisitado 75
Detesto los funerales 76
El entierro como forma de disenso 80

De cómo los muertos interceden por los vivos por Vividero Teatro 84

Andrea “Coqueta” Correa, Liset Mejía, Mary Jasbleidy

Cumplí dos sueños en mi vida: conocer Paris y ponerme mis tetas 90


Nosotras somos una emoción fuerte 93
La virgen de los casos imposibles 95
Somos protagonistas de nuestra propia obra 98
La gente no se pone en los tacones de esa persona 103
Tenemos derechos, pero no sabemos cómo reclamarlos 104
Vamos a visitar a las amigas que están y las que ya no están 106

John Bernal

“La Rogadera” 114


Caminando el barrio 115
La Plaza de Hierbas 118
El desenterrado 119
Lugares comunes 122

Introito por Sylvia Juliana Riveros T. 126

Miguel Morantes

A su padre le tocó ese trabajo duro en muelles 130


Eso ya está perdonado, pero a la víctima no la vamos a olvidar 131
El busto siempre está pintado de negro 133
La masacre selectiva del sindicalismo colombiano 135
El último paro de solidaridad 138

María José Pizarro

Una tumba viva 144


Acá está toda la historia reciente de nuestro país 145
Plantas de memoria 147
Tenemos que contarnos las verdades y decirnos lo que nos ha pasado 151

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Canciones para vivos y muertos por Eloísa Jaramillo 156

Dora Guarín

La puerta del Cementerio es un mercado persa 162


Con un pie afuera y un pie adentro 164
La gente ya no cree en los muertos 165
No me gusta que le pongan flores a las tumbas 167
Sin cédula usted es un N.N. 169

Doscientos años de historia por Camilo González Posso 176

Karen Quintero

Aquí no solo se exhuman muertos, se exhuma dignidad 184


Son otras voces las que hablan a través de esos huesos 185
Los muertos del 9 de abril 188
Fue aprender la sevicia 189
Ellos llegaron con sus retro-excavadoras y nosotros con una brocha 192

M.A.L. Movimiento Artístico Libre: Juan Camilo Alfonso y Anthony Alarcón

Hasta aquí la sonrisas, ¡País de mierda! 198


Lo del hacer empieza a validarse 201
En las imágenes encontramos un método 202
Les dábamos pintura y ellos nos mostraban achiote 204
Porque igual, son artistas 205
La cosa siempre ha sido muy radical acá en Bogotá 209
Una batalla contra el borrar 210

Visibilizar el patrimonio por Susana Eslava y Daniel Olarte 214

Henry y Ana Bodmer

El almacén Vida 218


Le gustaba la plata más que comer 219
La familia de los pleitos 220
La niña señalando el cielo 223
Una persona que muere no hace milagros, los milagros los hace Dios 225
Lo desheredaron por haberse casado conmigo 228

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Alejandra Gaviria Serna

Tenemos que estar al lado de los muertos 234


Lo más seguro es que su papá no vuelva nunca más 236
Un salpicón de todos los excluidos 238
Empezamos a reírnos de nuestras propias historias 242
A este país le han quitado la posibilidad de encontrarse 247
Lo que le da sentido al Cementerio es lo que está vivo 248
La impunidad no puede seguir siendo la reina 251
Nosotros somos los huéspedes 253

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AGRADECIMIENTOS
Este libro es fruto de un trabajo colectivo alrededor de
un bien común: el Cementerio Central y sus alrededores.
POR:
Desde su intención originaria hasta su impresión ha estado
rodeado por una amplia red afectiva de amigos, socios
PAOLO VIGNOLO
y cómplices. Difícil, por tanto, dar cuenta de todas las BOGOTÁ,
personas e instituciones que contribuyeron, de una manera
u otra, para que la iniciativa se llevara a cabo. DICIEMBRE DE 2015
Los debates con los estudiantes de mis cursos de “Uso público
de la historia” de la Universidad Nacional, así como con los
miembros del grupo de investigación “Prácticas culturales,
imaginarios y representaciones” y con los participantes a
la conferencia internacional “Democracy and Memory in
Latin America” (Harvard University, 1-2 de noviembre
de 2013), permitieron plasmar las preguntas seminales
del proceso investigativo y recibir una retroalimentación
constante a lo largo del proceso. En particular quiero
agradecer a June Carolyn Erlick, Merilee S. Grindle y
Erin F. Goodman, del David Rockefeller Center for Latin
American Studies de la Harvard University, por su apoyo
y conf ianza.
El punto de partida formal fue un proyecto de investigación-
acción participativa ganador de la convocatoria de
investigación Orlando Fals Borda 2013 de la Facultad de
Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia.
En las páginas que siguen resuenan la dedicación, el
entusiasmo y el profesionalismo de los co-investigadores
Sylvia Juliana Riveros T., Fabián Correa Bohórquez y
la asistente de investigación Carolina Quintero Agámez,
quienes se entregaron al trabajo de campo, mucho más allá
de los términos de referencia de sus contratos.
Desde los inicios de esta aventura contamos con el
incondicional compromiso del Centro de Memoria, Paz y
Reconciliación, el cual se convirtió en el principal aliado
para la materialización de este libro y de muchas de las
inciativas desarrolladas: su director, Camilo González
Posso, y Alejandra Gaviria Serna, coordinadora del área
de acciones artísticas y culturales, son artíf ices también de
este proyecto. Un gracias de corazón a ellos y a Ricardo
Robayo, Mónica Álvarez, Karen Quintero, Deisy Chilo,
Isaboth Cortés, Nicolás Sánchez, Iván Castaño, Carolina
Vergara, Carlos Espitia, Juan Carlos Jiménez y Yennifer
Correa, quienes siempre nos supieron hacer sentir en casa
en las instalaciones del Centro, un lugar fervoroso de
vida por debajo de la tierra, donde los vivos entablan un
constante diálogo con los muertos.

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Desde que el Centro nos abrió sus puertas, el proyecto conoció una importante ampliación de sus
propósitos y de sus alcances. Alejandra Gaviria Serna supo articular el trabajo en la zona de los
cementerios del centro de Bogotá con las cartografías de Bogotá Ciudad Memoria, para producir
una serie de tres cartografías sobre el Cementerio Central y el Eje de la Memoria de la avenida
Jorge Elíecer Gaitán, donde este se encuentra. Dichas cartografías son el resultado de un trabajo
interdisciplinar entre el departamento de Historia de la Universidad Nacional (Fabián Correa
Bohórquez), la Escuela Taller de Bogotá (Susana Eslava y Daniel Olarte) y el Centro de Memoria,
Paz y Reconciliación (Alejandra Gaviria Serna y Ricardo Robayo), y fueron merecedoras de la
nominación al Premio Lápiz de Acero 2015. Como ellos mismos relatan en este volumen, las
colaboraciones institucionales y personales que se establecieron han llevado a implementar un
amplio abanico de intervenciones en espacio público, orientadas a conectar a nivel tanto material
como simbólico los diferentes lugares de memoria del territorio alrededor del Cementerio Central.
Quizás la más arriesgada, ambiciosa y contundente de esas intervenciones fue la puesta en escena
coral de “Canciones para Vivos y Muertos”. La idea surgió asistiendo al montaje “Acción de
Gracias”, de Vividero Colectivo, en un galpón del camposanto, que involucraba varios de las co-
autores de este libro, con quienes ya estábamos investigando la zona. Fueron curadores Eloísa
Jaramillo, de la Red de Artes Vivas de Bogotá, y los propios miembros de Vividero Colectivo
(Sofía Arrieta, Carlos María Romero, Óscar Cortés, Johanna Marín y Charles González), quienes
cuentan esta experiencia en el libro. Quiero sin embargo, por lo menos, nombrar a las personas que
tomaron parte en el proyecto, con un amor y una entrega encomiable: la cantante Diana Tovar, el
Taita Lorenzo Cantero de la comunidad Misaq Misaq, la escenógrafa Sylvia Jaimes, el diseñador
Javier Gutiérrez, el equipo del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación; Rito Alberto Torres de
la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano; María José Pizarro; Daira Quiñónez, Franklin
Hernández, Andrea Correa, Liset Mejía, Katalina Ángel, Daniela Maldonado, Patricio Indigo
Acosta, Juan Francisco Calambas, Gonzalo Prado, Luis Felipe Peinado, Carmen Balmaceda,
Cruz Helena Taborda. Ányela Viviana Guanga, Mélida Martínez, Noris Ascanio, Daniel Arias
Gil, Nicolás Gil, Nilsa López, Adelaida Palacios, Juan Rolando Paz, Virgelina Chará, Delf ina
Hernández, Nelson Rodríguez, John Bernal, Christian Moya, Arturo Angulo, Miguel Gutiérrez.
Pablo Montaña, Agustín Navarrete, Graciela Triviño. Jorge Rafael Hernández, Rosa Helena
García, Camilo Urrego, Cristian Charry, Erika Méndez, Leidy Vaca, Paola Cordero, Ana
María Cardozo. Los realizadores visuales Ana María Montenegro y Facundo Hidalgo quienes
desarrollaron la pieza visual resultante de esta experiencia y, una vez más, Alejandra Gaviria
Serna, Fabián Correa Bohórquez, Susana Eslava y Daniel Olarte.
Susana y Daniel además se encargaron del diseño gráf ico y la diagramación del libro, en
colaboración con el trabajo de edición y corrección de Celia Armenteras responsable del equipo
del Taller Editorial de la Escuela Taller de Bogotá.
Así mismo, encontramos en Alejandro Burgos (subdirector de divulgación del Instituto Distrital
de Patrimonio Cultural - IDPC), en Alberto Escovar (director de la Escuela-Taller de Bogotá) y
en Viviana Palacios (Unidad Adminsitrativa Especial de Servicios Públicos-UAESP), unos aliados
sensibles y abiertos a explorar juntos los caminos más arriesgados cuando de valorizar la zona se
trataba.
Finalmente, estos proyectos han enriquecido y han sido detonante de otras iniciativas
independientes relacionadas con el Cementerio Central y sus alrededores. Entre otros quiero
destacar el reportaje fotográf ico “Introito”, de Sylvia Juliana Riveros T. que, nacido en el seno
de este trabajo investigativo, ya ha tomado su propio camino obteniendo reconocimientos en
exposiciones y museos.
Entregamos a ustedes el resultado de un proceso interdisciplinar alimentado por diversas personas,
instituciones e inicativas que conf luyeron en la pregunta por la apropiación social de un territorio,
a través del reconocimiento de la heterogeneidad y multiplicidad de vivencias, memorias y
experiencias que se entretejen para construirlo. Ojalá las páginas que siguen inspiren nuevos
procesos de rescate, cuidado y visibilización de ese bien común a partir de su memoria viva.

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UN ARCHIVO
AFECTIVO 1

Hay quienes van a menudo al Cementer io a v isitar


a los abuelos y quienes solo fueron una vez, quizás
POR:
a un funeral político de los muchos que enlutaron a
Colombia. Hay los que fuman mar ihuana con sus
PA O L O V I G N O L O
muertos, los que adoptaron un N.N. para comunicarse
con el ultratumba, los que practican la mag ia blanca,
o la negra. Los militantes de las juventudes comunistas
recuerdan a sus compañeros asesinados con pintas
rojas, las madres que sepultaron a sus hijos aún niños les
llevan dulces y stickers. Quién sabe cómo se imag inan
el más allá. Para los unos puede que sea el sueño del sol
del por venir, para las otras, un disneyland poblada de
dibujos animados y angelitos barrocos.
Abundan los intermediar ios: el tipo con traje de
cura que por unos pesos te pone en escena una misa
cantada sin autor ización vaticana, la señora que te
arr ienda la escalera para llegar hasta los pisos altos de
Paolo Vignolo

los columbar ios, el g uía que ofrece sus ser v icios a los
esporádicos tur istas. Yo mismo lo soy, a mi manera,
ya que al Cementer io llevo a mis estudiantes, y a
veces también a los amigos que v isitan Colombia. Si
les parece podemos dar una v uelta entre estas tumbas.
Para comprender mejor la ciudad de los v ivos, quizás
valga la pena dar un v istazo a la ciudad de los muertos.
El lunes es el día más concurr ido. Es el “día de
ánimas”, cuando las fronteras entre nosotros y ellas se
hacen más porosas, más intensos los intercambios con
el otro mundo. Las almas en pena del purgator io y las
almas en pena por la tierra se buscan, se saludan, se
intercanbian favores, reproches, agradecimientos. ¿Ven
la cola al frente de aquella f ig ura de bronce, agachada
como si fuera el pensador de Rodin? Son los devotos de
Leo Kopp, que esperan el propio turno para pedir un
trabajo al oído de la estatua. Leo Kopp fue un capitán
de industr ia de or ígenes alemanes de los inicios del
siglo X X. Hoy se volv ió una suerte de santo patrón de
los desempleados.
Aquella, en cambio, es la tumba de Carlos Pizarro, el
car ismático comandante de la g uerr illa del M-19. Los
ramilletes de f lores que recubren el sarcófago dejan a
duras penas entrever el bajorrelieve de una espada. Es
la espada de Simón Bolívar, que el M-19, en 1976, se
robó de un museo en pleno día. Fue la pr imera acción

12 A

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del grupo g uerr illero, su manif iesto político: “Bolívar no ha muerto. Su espada rompe las
telarañas del museo y se lanza a los combates del presente. Pasa a nuestras manos. A las
manos del pueblo en armas”.
Apenas Pizarro negoció la paz y regresó a la v ida política, catorce años después, fue
asesinado. Hay muchas v íctimas de la v iolencia narco-paramilitar sepultados entre estos
muros, desde el liberal Luis Carlos Galán hasta los comunistas Jaime Pardo Leal, Manuel
Cepeda y Leonardo Posada. Sus tumbas sin embargo no están tan f lorecidas. La razón no
es política, sino relig iosa: Pizarro se ha convertido en un santo. La devoción popular le
atr ibuye dones milagrosos, por eso está rodeado de acciones de gracias.
También el sindacalista José Raquel Mercado tiene olor a santidad. El mismo M-19 fue
quien los secuestró, lo procesó por traición al pueblo e inv itó a sus militantes a votar a
través de graf itis callejeros para decidir si matarlo o dejarlo en libertad. Pocos días después
su cuer po fue encontrado acr ibillado a bala en el baúl de un carro. Hoy en día el busto de
Mercado, que era un negro del puerto de Cartagena, ha sido adoptado por los miembros de
la comunidad afrocolombiana de Bogotá.
Los caminos por los cuales un difunto se v uelve objeto de culto son a menudo inescrutables.

Historias de vida en la ciudad de los muertos


La tumba más v isitada, por ejemplo, es la de Mar ía Salomé, una mujer humilde muerta
en circustancias trág icas. Fue lavandera y se dice que ejerció la prostitución. Como
agradecimiento por los favores recibidos, un señor hizo trasladar sus restos al sector
monumental, entre presidentes y generales, poetas y letrados. Desde entonces el lugar se ha
transformado en la meta de un verdadero peregr inaje en honor a esta mártir de los barr ios
obreros, que dispensa milagros sobre todo a quien tiene problemas con la sexualidad.

Sin embargo muy pronto surg ieron unos


conf l ictos. L os dueños de los lotes más caros se
quejaron con las autor idades del Cementer io:
-“Est a invasión de chusma es intolerable. Se
ded ican a r itos idolát r icos cont rar ios a la rect a
rel ig ión. E l esper ma de sus candelas ensucia el
már mol inmacu lado. Son sucios, son ig norantes.
Peor aún, son pobres. Con lo que pagamos por
nuest ros mausoleos de fam i l ia”, d ijeron.
L a sit uación se h izo insosten ible cuando el
cu lto a Mar ía Sa lomé se extend ió a su vecino de
t umba, el famoso ast rónomo y matemát ico Ju l io
Garav ito. En 1970 la I nter nat iona l A st ronom ica l
Un ion había baut izado con su nombre uno de los
cráteres de la luna. En el lado oscuro, de acuerdo,
¡pero en la m ism ísima luna! Más que por sus
dotes cient íf icas, sin embargo, los colombianos
lo conocemos porque su rost ro est á en los bi l letes
de veinte m i l pesos. Apenas se regó el r umor, los
r it ua les en honor a Mar ía Sa lomé se extend ieron
t ambién a Garav ito con la esperanza de recibir
favores económ icos por par te de qu ien t iene su
nombre inscr ito en la luna..., y en los bi l letes de
veinte.

Archivo de Oscar Calvo Isaza, 1998

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¿Cómo es posible que nuest ro adorado d ifunto descanse
a l lado de una mujer de t an ma la reput ación?, se
preg untó a lg uien de la fam i l ia. ¡Y por la eter n idad! ¿Q U É E S , A L F I N Y A L
Con la d iscu lpa de proteger el pat r imon io y de ev it ar
la congest ión, los restos de Mar ía Sa lomé fueron C ABO, EL CEMENTERIO
t ransfer idos a un cementer io a la per ifer ia de la C E N T R A L D E B O G O TÁ ?
ciudad. En un pa ís donde más de cinco m i l lones de ¿U N M U S E O A L A I R E
personas han ten ido que abandonar su propia casa a
ra íz del conf l icto ar mado, ¿quién se preocupar ía de LIBRE , UN REFUGIO
una muer t a desplazada de su propia t umba? Y sin D E L C A O S C I TA D I N O ,
embargo el cu lto a Mar ía Sa lomé es más fuer te que
nunca. M ient ras los pereg r inajes masivos sig u ieron a UNA PRISIÓN DE
la sant a en su ex i l io, un g r upo de f ieles mant iene v iva ALM AS , UN LUGAR
su memor ia en el Cementer io Cent ra l.
DE MEMORIA DE
Ent re las devot as más fer v ientes de Mar ía Sa lomé y L A S TR AG E DIA S
de Garav ito hay un g r upo de mujeres t ransgénero.
Me contaba d iver t ido el celador que hacía poco se NACIONALE S? QUIZ Á S
había ar mado un despelote. Una de el las, a qu ien VA L D R Í A L A P E N A
San Garav ito había conced ido la g racia de junt ar la
plata necesar ia para hacerse unos senos nuevos, en PENSARLO COMO
un momento de conmoción se desabrochó la cam iset a UN G R AN ARCHIVO
para most rarle a l santo el fr uto de su m i lag ro. L os
AFEC TIVO


presentes, escanda l izados por el acto obsceno en lugar
Paolo Vignolo

públ ico, comenzaron a g r it ar, los g uard ias acud ieron


d isparando a l a ire convencidos de que era un at raco,
pan de cada d ía en el Cementer io. “Ent re candados,
requ isas y r iñas a veces parece que est uv íeramos en
una cárcel. No es fáci l mantener el cont rol – conf iesa
ot ro de los celadores – pero es m i t rabajo. Yo soy un
g uard ián de án imas.” Este texto ha sido publicado en polaco en
el volumen colectivo sobre archivos afectivos
¿Qué es, a l f in y a l cabo, el Cementer io Cent ra l de “Leksykon Archiwum Afektywnego. Kuradtorzky
Bogotá? ¿Un museo a l a ire l ibre, un refug io del caos Giulia Palladini, Marco Pustianaz. Narodowy
citad ino, una pr isión de a l mas, un lugar de memor ia Instytut Audiowizualny. Gdansk, Warszawa, 2015,
de las t raged ias naciona les? Quizás va ld r ía la pena p. 175-181. Otros artículos del mismo autor sobre
pensarlo como un g ran arch ivo a fect ivo, a l m ismo el Cementerio Central de Bogotá: A Place for the
t iempo el arché con el cua l nos relacionamos con Dead in the City of the Living. The Central Cemetery of
nuest ros antepasados y la ciudad jerárqu ica del arcont e. Bogotá. En: Reflections on Memory and Democracy.
Nos recuerda que quien cont rola la necropoli s t ambién Grindle M. S. and Goodman, E.E. Editors.
Cambridge. David Rockefeller Center series on
comanda en la poli s. Aunque de todas maneras siempre Latin American Studies, Harvard University Press,
l lega el momento en que hay que hacer cuent as con 2016, pp. 215-242; Qui gouverne la ville des morts?
las h istor ias de v ida de la ciudad de los muer tos. Y Politiques de la mémoire et développement urbain
es precisamente la carga afect iva que se ag it a en este à Bogotá. En: De la ville à la métropole. Les défis
arch ivo colect ivo que es el cementer io, a obl igar nos a de la gouvernance. (Christian Lefèvre, Nathalie
repensar la for ma con que manejamos nuest ros t rá f icos Roseau, Tommaso Vitale edit.). Science Po - L´Œeil
con el más a l lá. d´or, Paris, 2013, 305-322; ¿Quién gobierna la ciudad
de los muertos? Políticas de la memoria y desarrollo urbano
en Bogotá. En: Memoria y Sociedad. Vol.17 /
No.35, Políticas de la memoria y usos públicos de la
historia. Julio-diciembre 2013, pp. 125-142.

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Historias de vida en la ciudad de los muertos

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El guardián de las almas


Mi nombre es Nelson Rodríguez, soy originario de Ibagué.
Aquí soy conocido como “El Siete”. El número siete es el que
N O S O T R O S YA N O S coordina el grupo de vigilancia, la persona que está por todos
lados. En este caso soy yo. Tengo catorce años trabajando
ACOPL A MOS . NUE S TR A como guardia, he pasado por la mayoría de los cementerios
C O N S I G N A E S C U I DA R de Bogotá. En el Cementerio Central ya llevo cinco años.
L A S A L M A S . YO M E Tenemos un horario de doce horas, recibimos a las cinco de
la tarde y salimos a las seis de la mañana. Las horas más
DENOMINO COMO EL difíciles comienzan por ahí después de las diez de la noche.
G UA R D I Á N D E L A S Cada día –como se dice–, tiene su propio afán, cada noche
nos trae sorpresas.
ALM AS. LO ÚNICO QUE
LES DIGO ES: Por la parte del cementerio histórico hay un lugar que le llaman
los parvulitos, es decir, los niños. Por ahí se escuchan como
“ E S T OY A Q U Í llantos, como risitas, pero igual uno ya se hace como el que no
C U I DÁ N D O L A S PA R A oye y sigue. Uno ya no se enfoca tanto en eso, porque la mente
Nelson Rodríguez El “7”

es la que domina y si uno se sicosea, pues se atemoriza. Hace


QUE NO SE LES LLEVEN unos años íbamos hacia arriba por una galería, hacia el cuarto
S U S P E R T E N E N C I A S . . .” de las ánimas y ¡puf! se estalló la persona que tenían ahí. Hay


un momento cuando los gases del cuerpo se van acumulando
y estalla. ¡Cómo sería su fuerza, que sacó los ladrillos a volar!
Entonces sus extremidades le quedaron colgando…, y claro,
eso impacta. Uno queda estupefacto al ver eso.
Un día un compañero detectó una persona y entonces nos
llamó y nos preguntó si el cura tenía permiso para estar ahí
y nosotros preguntamos, “¿pero cuál cura?” Y nos respondía
que había una persona. Por radio le decíamos que la llamara
y la sacara. Él nos decía que no le hacía caso y nosotros,
en broma, “¡pues péguele un garrotazo para que se salga!”
Y entonces él se fue y después ya no supimos más, llámelo,
llámelo y nada que respondía. Estuvimos más o menos por
el sitio que él nos había dicho, hacia la bóveda del cuarto
de las ánimas y por fin encontramos la radio y a nuestro
compañero tirado en el piso, desmayado. No volvía en sí, no
respondía. Duró como dos días en estado de coma. Lo último
que recordó fue que se le acercó una persona y lo tocó. Él
se dio vuelta y ese personaje le dijo: -“Camine de día que la
noche es mía”. Hasta ahí se acuerda él. Nunca más volvió a
hacer de guardia.

Nosotros ya nos acoplamos. Nuestra consigna es cuidar las


almas. Yo me denomino como el guardián de las almas. Lo
único que les digo es: estoy aquí cuidándolas para que no se
les lleven sus pertenencias, igualmente ustedes ya pasaron ese
proceso de vida. Yo también algún día tendré que ocupar ese
puesto donde están ustedes, pero por la misericordia de Dios
todavía late mi corazón. Yo soy el guardián de ustedes acá.

18

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Con m is compañeros decimos que es mejor t rabajar en un cementer io que en un conjunto
residencia l. Porque en un conjunto residencia l los v ier nes y los lunes fest ivos eso es un
mov im iento t remendo. Todo el mundo sa le, ent ra, v uelve a sa l ir y ent rar. M ient ras que
acá esta gente no molest a para nada. L e decimos “el bar r io de los acostados”. Y a l que qu iera
sa l ir, pues le ex ig imos que t iene que l levar su lápida, porque si los cogen por a h í en la
zona de tolerancia, pues esa es su cédu la. Esos son ch istes que hacemos ent re nuest ros
compañeros y así pues va pasando el t iempo y esperamos el amanecer y ya cada uno pa’
su casa. Es una secuencia de todos los d ías, que se hace como monótona t ambién. A hora
cuando l lueve es más t remendo, porque ya nos tenemos que poner nuest ras capas, nuest ras
botas y todo el mundo de neg ro por todo lado.

Historias de vida en la ciudad de los muertos


Uno se gana
como mucho enemigo
El problema que se genera aquí es mucho con las sectas, con las pandillas y con las bandas de
los diferentes equipos, pues ellos vienen por lo regular a formar desorden. Entonces nuestra
responsabilidad es tratar de que todo esté en calma y que se genere la seguridad de las personas
que vienen a diario a visitar a sus seres queridos. Los hurtos que se hacen cotidianamente dentro
del Cementerio son más que todo a las tumbas antiguas, a las criptas con las jardineras y los
f loreros en bronce. Apenas ven la oportunidad las desvalijan, se le roban las letras del nombre
para irlos a vender. De día y de noche vienen a saquear, a abrir los osarios, a extraer los huesos.
Hasta ahí ha llegado el vandalismo.
Otra anomalía son las visitas de muchas pandillas del sector del barrio Santa Fe. Hasta se dio
el caso de que han agredido a compañeros, pues se gana uno mucho enemigo. Hemos tenido
amenazas, nos han desaf iado, nos dicen que nos van a romper, que nos van matar, que nosotros
ganamos acá por estar armados pero que afuera ya la cosa es a otro precio. Casi siempre son
pandillas. Por lo general nunca salimos solos, salimos de a tres o cuatro, en grupitos. Si nos
están esperando por equis motivo por la portería de la 24, entonces salimos por la 20. Nos ha
tocado realmente dispararles a las personas que vienen a hacer daños acá cuando se comienza
a formar esa gresca entre ellos y nosotros. El tipo que entra de la calle a hacer algo viene con
miedo de que de pronto le vamos a hacer algo. Pero nosotros también al encontrarlo tenemos
miedo porque no sabemos la reacción. ¿Qué tal que traiga algo en la mano, sí? Yo le doy muchas
gracias a Dios de que a pesar de que tenemos armas pues nunca se me ha permitido quitar la
vida a alguien en un momento de esos.

Se trata de dominar las cosas. Nos han salido personas agresivas que se han enfrascado con mis
compañeros. Un tipo le sacó una espada de cuchillo a un compañero y a él le tocó batirse con
el palo. Hasta que tratamos de disuadirlo y convencerlo, y decirle “venga hombre, que usted
actuó mal”. Yo siempre me aplico este refrán: “La blanda respuesta quita la ira, mas la palabra áspera
hace subir el furor”. Si vengo a su merced con agresión y digo, ¿usted porque hace eso?, también
voy a llevar del bulto, en cambio si le digo: -Venga, hombre, esto es un camposanto. Respete,

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Foto: Sylvia Juliana Riveros T.

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hermano. Si usted viene aquí a visitar su ser querido no le gustaría que le hicieran al suyo lo que
usted está haciendo. O sea, ¿a usted le gustaría que viniera a buscar a la tumba de su mamá y
no le encontrara la lápida? El otro responde, “pues no, no me gusta”, y yo por la buenas le digo:
-¡Por eso, hermano! Entonces a lo último el hombre, como que trata de entrar en razón, por
la forma en que le estoy hablando él se suaviza y me dice, “sí, ¿sabe qué?, todo bien, celita. Esa
es la actitud, pero es que su compañero es muy agresivo”, y yo intercedo: -No, de todos modos
de pronto sí se enfrascó, pero discúlpenlo, ¿sí? Y gracias y todo. Y a lo último salimos hasta
dándonos la mano.

Es que toca entrar con un diálogo, nosotros no podemos generar violencia porque se produce
más violencia. Acá somos la autoridad, pero tampoco podemos abusar y dar garrote o de pronto
pegarle un tiro ni nada de eso, pues porque no es el método. Se trata de persuadir primero, las
armas tampoco nosotros las utilizamos para agredir, son de persuasión del que piensa, “este tipo
está armado y de pronto me puede herir o algo”. Pero entonces eso es lo que no se quiere. Hay
veces que amanece y yo los comienzo a molestar por el radio: -Bueno, muchachos, ya amaneció.
Denle gracias a Dios que al menos tenemos el privilegio de respirar y ver un nuevo día, miren a
los que están cuidando, ellos ya no tienen ese privilegio. Y por eso mis compañeros me llaman
El cura. Y comienzan a burlarse “qué hubo, cura, ¿qué pasó? ¿Está con frío? ¿Amaneció con
sueño?” Y todo eso, pero ya uno se va acoplando a esas cosas.

Historias de vida en la ciudad de los muertos


Que las hay, las hay
Al perro le decimos Tigre. La señora que lo cuidaba falleció y lo trajeron al entierro. Ese día
en el servicio se les perdió. Era un perrito muy esquivo, para cogerlo tocó comenzar a domarlo
con pedacitos de pan con salchichón. Le compramos concentrado, lo aseamos, lo bañamos. Lo
mandamos vacunar. Hasta que lo comenzamos a acariciar. Desde ahí pertenece al grupo de la
vigilancia. Para todo lado que vamos, él va. Cualquier ruido, cualquier cosita extraña que vea
él se apersona primero a ver qué es lo que pasa. A Tigre lo adiestramos para que escarbe y saque
cosas que vienen a meter ahí de hechicería y brujería. Eso siempre trae azufre…, lo que llaman
la brujería negra, para hacerle daño a una persona o pa´ los negocios. Y al perro nosotros lo
comenzamos a adiestrar con el azufre. Él olfatea y donde quiera que hay eso entonces él ya sabe,
percibe el olor y comienza a escarbar. Eso es lo que hace Tigre. Ha encontrado muchos muñecos,
mucho santerismo, los famosos “cocos”.

El “coco” es lo que más utiliza la gente: un coco normal, de los que produce la palma. Es para
hacer maldad, más que todo en la salud. Según la crónica de las pitonisas que hemos cogido,
la persona que quiere hacer daño introduce su orina dentro del coco y la petición que quiere
que la persona tenga en un papelito. Luego le echa un poquito de lo que llamamos azufre. Lo
sellan otra vez, lo envuelven y lo entierran. A medida que va secando la orina a la persona se
le comienza a deteriorar la salud. Puede llevarlo usted al mejor especialista y no le dan con su
enfermedad: “Usted tiene todo bien, triglicéridos, todo está bien”, y se siente mal, cada vez peor,
y entonces piensan que está como demente.

Hemos cogido personas haciendo rituales, haciendo sacrif icios. Los denominados brujos vienen
a hacer entierros y mandaos; las pitonisas vienen a realizar trabajos a sus respectivos clientes.
Más que todo esto es de noche, entonces llamamos a la policía, pero lamentablemente esto no
tiene cárcel. No es delito, porque todo eso del vudú lo toman como libertad de cultos y ritos.

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Se ha convertido en un f lagelo. Hay unas fotos que vienen incrustadas con alf ileres, vienen
amarradas con cinta negra, les echan un poquito de tierra del cementerio y se consiguen un
huesito de difunto. Atan esa persona a ese espíritu para que la persona no tenga paz sino con la
que le está haciendo daño. Todas esas cosas que nosotros cogemos las llevamos al quemador y
allá se destruyen con el fuego.
Pues esa es la base de lo que sucede en los entierros con la brujería que utilizan. Porque que las
hay, las hay, como dice el refrán, es verdad. Yo por lo regular siempre me encomiendo a Dios en
mi trabajo, desde que salgo por la mañana y cuando estoy de día y por la noche, cuando recibo
mi puesto. Pues aquí ya digo: Señor, bendice a mis compañeros, sella con tus ángeles todo este
alrededor y que no pase nada malo, aleja toda enemistad, toda hueste, y que toda potestad sea
derribada.

Ahoritica quiero darme una oxigenada porque lamentablemente este trabajo es como malo
para la salud. Aquí hay compañeros que han salido vueltos nada por el frío. Todo aquí genera
frío, todo esto está hecho de piedra, de mármol…, y sin hablar del “penetro”, el hielo que viene
de los muertos. Fuera de eso, una persona muerta ahí metida siempre expande como ese olor a
formol. Cuando hay exhumación, que extraen los cadáveres y a uno le toca estar pendiente de
los servicios, entonces llega uno a la casa con ese olor tremendo y tiene que dejar su ropita ahí.
Mi esposa me mantiene una caneca de agua con alcohol. Allá me trato de evaporar un poquito
Nelson Rodríguez El “7”

para no sentirme afectado por el ambiente que se vive aquí a diario.

El santo chismoso
M i familia v iene los domingos. Más que todo v iene con los niños y con los nietos. Me
traen el almuerzo. Nosotros no tenemos esa pr ior idad de pasar Nav idad con nuestros seres
quer idos. Para nosotros no hay Nav idad, no hay A ño Nuevo, no hay Semana Santa o un San
Pedro, porque siempre el trabajo nos acecha en todo momento. Siempre de turno, que no
tengo permiso ni para ir un domingo con mi familia a disfrutar de un parque, a comerme un
helado. La verdad es que mis hijos crecieron y yo ni me di cuenta a qué horas. Esta profesión
es muy esclav izante. Como decía mi esposa, “no nos hace falta nada pero falta lo pr incipal,
pues la cabeza mayor, el sacerdote de la casa, que podamos todos decir que vamos a orar,
vamos a cenar. Siempre con la silla vacía, siempre al otro día”. Siempre dicen que vamos a
orar por el ausente… Esas cosas como que pegan. M i hijo que es profesional y tiene var ios
cursos en screen me ha propuesto ir a trabajar con él y no seg uir arr iesgando mi v ida.

Ya me quiero ox igenar un poco, cambiar de profesión. La verdad, la verdad..., ya quiero


tener ese reencuentro con mis seres quer idos. Poder pasar una Nav idad, poder tener ese
espacio. Pero es una profesión que tiene remuneración, siempre estamos por encima del
mínimo. Tengo tres hijos, de los cuales ya dos son profesionales y la menor, si Dios nos
permite, este año ya se gradúa como ingeniera industr ial. La universidad es un poquito
costosa pero ahí vamos, y ella está trabajando para colaborar con el subsidio y nosotros con
el semestre.

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Entonces mientras yo almuerzo ellos recorren el
cementer io y van preg untando este quién es y ese otro
cómo se mur ió. Uno ha aprendido mucho durante
la estadía acá, entre tantos personajes que hay en el
histór ico. A veces llega una persona y preg unta, por
ejemplo, por el tal José Ruf ino y yo le indico: Sí, mírelo
ahí, o “es que estoy buscando a José A sunción Silva,
a M ig uel A ntonio Caro, que aquí tienen enterrado a
Pizarro”, y yo los conduzco. Y me preg untan quién
más está de los próceres y yo los llevo a la tumba de
Santander y a contarles las histor ias de las romer ías que
hay acá. Los lunes es cuando más romer ías hay porque
es el día de las ánimas. La gente v iene a prenderles
velas, a pagarles misas, a frotarle el billete de veinte a
las imágenes de Garav ito, a hablarle a Leo Kopp en el
oído, a v isitar a las gemelas Bodmer. Ellos se apoyan

Historias de vida en la ciudad de los muertos


en nosotros, para saber dónde queda tal mausoleo,
dónde está tal tumba. A uno le toca or ientarlos. Pero
nosotros no compartimos lo que en realidad es eso de la
adoración a las imágenes.

A veces hacemos parodias, así, en son de burlas, para


reírnos. Un día íbamos pasando con un compañero
y una señora le estaba hablando a Leo Kopp. Como
hablaba muy duro, empezamos a ponerle cuidado: “Ay,
que me traiga a mi esposo de v uelta, que lo cambie”,
pedía la señora. “Es mujer iego, toma mucho. Santo Leo


que me colabore, ¡ay!, que yo le prometo hacerle los
siete lunes pero por favor ayúdeme, que mire que estoy
pasando por una situación tremenda”. Y entonces le dije
a mi compañero que se f ijara bien a ver si de verdad NOSOTROS NO
venía el sig uiente lunes. Y el otro lunes preciso que ahí TENEMOS ESA
venía la señora con otra amiga y nos preg unta: “¿Ha P R I O R I DA D D E
venido harta gente donde el santo Leo?”, y preg unto
yo: ¿Cuál santo Leo?, y la señora, aterrada, dice: “¡Ay, PA S A R N AV I DA D C O N
pues el santo Leo Kopp!”, y yo: ¿Y a su merced quién le
dijo que era santo? “Ay, cómo no, él ha hecho muchos
NUESTROS SERES
milagros yo ya voy haciéndole mi promesa”. Él no es Q U E R I D O S . PA R A
ning ún santo, él es el chismoso, le digo yo. “Cómo se N O S O T R O S N O H AY
le ocurre, respételo”, y la compañera de ella: “¿Por qué
dice usted que chismoso?”, y yo que le digo: Porque N AV I DA D , N O H AY
de noche él nos cuenta todo lo que ustedes le cuentan A Ñ O N U E V O , N O H AY
allá. “¿Verdad?, yo no lo puedo creer”, y yo le insisto:
Sí es verdad, ¿quiere que le dé una demostración? S E M A N A S A N TA O U N
Usted v ino el lunes pasado y él nos dijo que usted le SAN PEDRO, PORQUE
había pedido cambiar a su esposo que es un borrachín
y un mujer iego” Y la amiga, fur iosa, le dijo: “¿Y pa’ SIEMPRE EL TRABA JO
eso me trajo? ¿Para que le diga cosas y los sepan los NOS ACECHA E N TOD O
v ig ilantes?”. Y la señora decía: “¡Ese Leo Kopp es un MOMENTO


desgraciado, yo no sé pa´ qué le cuenta uno las cosas!”.
En su ignorancia ella creyó que era verdad y salieron y
se fueron. ¡Les borramos la devoción!

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L A GENTE VIENE
A PRENDERLES

VEL AS, A
PAG A R L E S
MISAS, A
F R O TA R L E E L
B I L L E T E D E 20 A
Nelson Rodríguez El “7”

L A S I M ÁG E N E S
D E G A R AV I T O ,
A HABL ARLE A
L E O KO P P E N E L
O Í D O , A V I S I TA R
A L AS GEMEL AS
BODMER

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Historias de vida en la ciudad de los muertos

Archivo de Oscar Calvo Isaza, 1998

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La noche es de ellos y
el día es de nosotros
E l Cementer io ha cambiado much ísimo. Pr imero todo esto era sel lado en solo pinos. De
noche se veía más ter ror íf ico, porque los pinos qu it an mucha luz y est a luz de la 26
todav ía no est aba. Todo oscuro era más t remendo. Y esos pinos se mov ían y sonaban con
el v iento y se veían como sombras, mucha zozobra. A hora ya uno cam ina más conf iado,
porque t iene más luz y se despejan más las cosas. Es ot ro ambiente, pr imero esto parecía
un bosque. A hora ya no jugamos como a l lobo y la Caper ucit a, a ver qu ién at rapa pr imero
a qu ién. Tuv ieron que cor t ar var ios pa los porque las ra íces est aban penet rando hacia las
t umbas y las est aban ag r iet ando y rompiendo los mausoleos. Pero desde que pusieron el
adoqu ín ha cambiado bast ante.

Por lo reg u lar el Cementer io no t iene luz. Solo cuando hay eventos especia les, cuando hay
recor r idos como eso de las “Canciones para vivos y muertos”. E l evento se h izo y sa l ió todo
bien. Se a lcanzaron a anot ar una doscient as y pico de personas, en la ot ra como t rescient as.
Y el u lt imo d ía que se h izo la cam inat a hast a el Cent ro de Memor ia, t ambién hubo mucha
Nelson Rodríguez El “7”

romer ía y t uvo buena acog ida. Ú lt imamente v ienen de muchas un iversidades a hacer
repor tes. Unos de pronto para enfocarse bien en el tema y empaparse de lo que rea l mente
hay más a l lá de la muer te, porque para nosot ros, los g uardas que t rabajamos de noche en
el Cementer io, esto es como ot ro mundo. L a noche es de el los y el d ía es de nosot ros. Viene
cant idad de gente, t raen cámaras. Viene mucho t ur ist a. Viene mucho med io telev isivo, se
han f i lmado telenovelas y cor tomet rajes t ambién. Y ha ven ido hast a L a Mega a t rat ar de
g rabar voces pol ifón icas, pero adu lterando las va inas, para que fuera más sobrenat ura l.
Con eso nosot ros no est amos de acuerdo porque, como se d ice, de un mosquito for man una
tor menta en un vaso de ag ua. Y los per jud icados vamos a ser nosot ros.

Este Cementer io ya lo declararon pat r imon io h istór ico por el t iempo que l leva: doscientos
años. Yo creo que esto ya queda ig ua l, porque de aqu í a unos años ya no ex ist irán los
ent ier ros en cuer po, las bóvedas quedarán abol idas porque ya todo es cremación. E l
ent ier ro en cuer po es doble gasto, porque usted ent ier ra a su ser quer ido en cuer po y a
los cuat ro años lo t iene que sacar nuevamente y volver a pagar. Es como ot ro ent ier ro, y
así como est amos hay gente que rea l mente no t iene cómo. Entonces es mejor cremarlo, el
espacio que ocupan sus cen izas es menos, en un osar io de esos pueden caber las cen izas de
hasta seis o siete personas. Pr imero se sacaba la persona a los siete años, después pusieron
que cinco, ya vamos en cuat ro. O sea que en el fut uro eso ya no ex ist irá. Para nuest ras
generaciones fut uras eso quedará como rel iqu ia, como recuento de que así se enter raba
antes. Esto de enter rar el cuer po ya va a desaparecer. Como la t rad ición de nuest ros
ind ios, que los enter raban v ivos con ot ros y les echaban oro y com ida porque no se sabía
qué v iaje iban a hacer. L a devoción a las án imas, eso sí seg u irá.

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Historias de vida en la ciudad de los muertos

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“HH EACMIOESN DC OOGRIIDTOUAPLEERSS, O N A S
H AC I E N D O S AC R I F I C I O S .
LOS DENOMINADOS
B R U J O S V I E N E N A H AC E R
E N T I E R R O S Y M A N DAO S ;
L AS PITONISAS VIENEN A
REALIZAR TRABA JOS A SUS
R E S P E C T I VO S C L I E N T E S

Nelson Rodríguez El “7”

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Fue culpa de mi abuela


Bá sic a mente f ue cu lpa de m i abuel a, porque m i abuel a
t uvo u na rel ac ión de ena mor a m iento tot a l con m i
YO M E I B A A L E E R A abuelo, y yo creo que se negó a acept a r que m i abuelo
había muer to. Desde el d ía que mu r ió le habl aba a
LO S C E M E NTE R I O S u na fotog r a f ía que ten ía y le cont aba cosa s. L uego
Y M E S E NTÍ A M Á S í ba mos a l cementer io y l a conver sac ión cont i nuaba ,
ACOM PA Ñ A D O, se acerc aba a l a t u mba y dec ía , por ejemplo: M i r á a
A lber to cómo ha crec ido…, m i r á que ha hecho esto y
PUES PORQUE ME aquel lo, m i r á que hoy h ice t a l, t a l…
S E NTÍ A TOTA L M E NTE Me pa rec ía que a sí er a n l a s rel ac iones en el
H U É R FA N O, N O cementer io, u no iba a l a s t u mba s a cha rl a r y cont aba
HABL ABA INGLÉS , lo que iba pa sa ndo y esa per sona donde est uv ier a ,
escuchaba. No er a t a n t r au mát ico, d ig a mos como u na
E S TA B A L E J O S D E r upt u r a tot a l, er a como u n c a mbio de est ado. L os
Alberto Escovar Wilson-White

M I FA M I L I A , E S TA B A que est aba n muer tos se volv ía n como g a seosos pero


seg u ía n atend iendo, y eso me pa rec ió siempre muy
E N U N A R E A L I DA D emoc iona nte. Yo no me d i cuent a en ese i n st a nte,
COM PL E TA M E NTE pero i ndud ablemente esa rel ac ión ma rcó m i v í ncu lo
con los cementer ios.
D I F E R E NTE A L A M Í A

” M i s pad res me ma nd a ron muy pequeño a I ngl ater r a


– en rea l id ad no er a t a n pequeño, en esa époc a yo ya
creía que est aba muy g r a nde, ten ía d iec i siete a ños –
pero f ue l a pr i mer a vez que est uve lejos de m i fa m i l ia,
me sent ía tot a l mente huér fa no, no habl aba i nglés y
est aba en u na rea l id ad complet a mente d i ferente a
l a m ía; f ue como u n duelo que m it ig aba v i sit a ndo
cementer ios. Me iba a leer y me sent ía acompa ñado…

L uego v iajé a It a l ia y a E s pa ña y hac ía ex act a mente lo


m i smo, me iba a los cementer ios. Cua ndo con fesé ese
a mor a m i s compa ñeros l a mayor ía se ater r aba n…,
y entonces me a susté y ya no lo con fesé nu nc a má s y
dec id í ocu lt a r esa at r acc ión que sent ía…

Con el t iempo encont ré u n pa r de a m igos que ten ía n


l a m i sma pa sión que yo. Descubr í que había gente que
t a mbién ten ía esa rel ac ión de a mor por el cementer io
que t a mpoco con fesaba , pero si t ú los i nv it aba s u n
poqu ito…

L uego t uve u na soc ia, de v id a y de t r abajo, M a rg a r it a


M a r i ño, con qu ien encont ré l a m i sma a f i n id ad.
Í ba mos a l C ementer io C ent r a l y lo recor r ía mos y con
hor ror veía mos que se c a ía a ped a zos. E ntonces nos
preg u nt a mos: ¿Q ué va mos a hacer con eso? Porque

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en tér m i nos pat r i mon ia les los cementer ios no ten ía n dol ientes. Nad ie habl aba de esto.
E ntonces empeza mos a i nsi st i r en l a necesid ad de que los ojos del d i st r ito y de l a Nac ión
se en foca r a n pat r i mon ia l mente sobre los cementer ios. E so f ue como en el a ño 19 9 8 , má s
o menos. Yo est aba t r abaja ndo en el I n st it uto Nac iona l de Vía s - I N V I A S ,

Ident i f ica mos por entonces a u n g r upo de h ijos de ma r moleros que ten ía n el m i smo
es pí r it u que nosot ros. E l los ten ía n u n g r upo a l que l l a maba n L os C orsa r i os. E r a n t res
muchachos que est aba n en u na d i s y u nt iva, por u na pa r te les enca nt aba el of ic io de sus
pad res, pero por ot ro l ado est aba n met idos en est a t r a mpa de l a profesiona l i zac ión,
quer ía n est ud ia r a lgo, pensaba n que si er a n c a nteros no er a n nad ie. No sabía n si est ud ia r
u na ca r rer a o volver se a r t í f ices de ese of ic io. De los t res, sólo u no, L eona rdo Her ná ndez,
tomó la dec i sión de seg u i r el of ic io de su pad re, Ped ro Nel. L a fa m i l ia Her ná ndez es u na
fa m i l ia h i stór ic a en el C ementer io, ya va n a ser t res o cuat ro gener ac iones a h í.

L os C orsa r i os nos enseña ron cosa s muy bon it a s, como pa sa r l a ma no por l a s l ápid a s pa r a
m i r a r el n ivel de prof u nd id ad de l a s let r a s y l a c a l id ad del má r mol sobre el que est a s
est á n t a l l ad a s, o los á ng u los rectos de l a s let r a s, pa r a que va lor á r a mos los t r abajos má s
a r t í st icos y d i f íc i les de ejecut a r. Nos ex pl ic a ron cómo se hac ía n l a s f i r ma s sobre l a s

Historias de vida en la ciudad de los muertos


lápid a s, cómo se hac ía n l a s let r a s con el pa ntóg r a fo, l a s t ipog r a f ía s que se ut i l i zaba n
depend iendo de l a époc a. Todo eso que nosot ros no entend ía mos y no ér a mos c apaces
de va lor a r.

Con M a rg a r it a crea mos u na f u ndac ión que se l l a maba He re n c i a, e h ic i mos u na a l ia n za


est r atég ica con L os C orsa r i os. E n 19 9 8 nos i nv it a ron a u n encuent ro de pat r i mon io en
Medel l í n y nos l leva mos a L eona rdo y a Kelv i n. Fue muy d iver t ido porque yo les presenté
a M a nuel V icent , u n escr itor muy reconoc ido en E s pa ña , que er a u no de los ponentes
en ese evento. M a nuel se quedó per plejo con estos muchachos que le habl aba n de cómo
prepa r a r u n c ad áver y que le dec ía n que a u no le sac aba n el cerebro y le l lenaba n
la cabeza de per iód ico. E st aba atón ito de l a nat u r a l id ad con l a que el los cont aba n
est a s h i stor ia s… E n ese encuent ro t a mbién est aba Cat a l i na Vel á squez, qu ien con el
t iempo l ider a r ía u n proyecto pionero en l a puest a en va lor del cementer io de Sa n Ped ro
en Medel l í n y ser ía u na de l a s per sona s que con for ma r ía le Red L at i noa mer ica na de
C ementer ios Pat r i mon ia les. E n esa époc a el l a est aba ter m i na ndo su tesi s de g r ado de
a rqu itect u r a y se había i nvolucr ado con l a recuper ac ión del cementer io de Sa n Ped ro
como u n proyecto ac adém ico de l a u n iver sid ad.

Con el t iempo, m i i nterés por los cementer ios me l levó a v iv i r once a ños f rente a l
C ementer io C ent r a l. Como siempre me i nteresé por el ba r r io A r men ia, sit uado en l a s
i n med iac iones del C ementer io, u n a m igo me d ijo que había u n apa r t a mento pa r a l a
rent a. Fu i y me h ice a m igo del a rqu itecto, el a lemá n Herber t R aupr ich, qu ien había
d i señado y const r u ido ese ed i f ic io en 1953. Recuerdo que me d io cu r iosidad que hubier a
escog ido este sit io pa r a leva nt a r u n ed i f ic io porque pa r a esa époc a er a rel at iva mente fác i l
encont r a r u n pred io desocupado en cua lqu ier pa r te de l a c iud ad , a sí que le preg u nté:
- O ig a, ¿por qué escog ió usted u n lote f rente a l C ementer io C ent r a l? Y él me respond ió:
“¡Porque siempre pensé que er a el vec i nd a r io má s t r a nqu i lo! ”

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Foto: Sylvia Juliana Riveros T.

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Guía para ladrones
En el año 20 03 v imos la necesidad de hacer una g u ía con base en una invest igación
h istór ica que ya ten íamos l ist a. A Margar it a la habían cont rat ado en 1998 el pr imer plan
de recuperación del Cementer io Cent ra l, que fue el pr imer Plan Especia l de Protección que
se h izo en Colombia. Yo en ese momento est aba t rabajando en el M in ister io de Cu lt ura, y
le d ije: -Yo me rega lo y escr ibo la reseña h istór ica de ese cementer io.

Nos sir v ió la tesis de Oscar Ca lvo Isaza. Yo quer ía hacer la pr imera aprox imación h istór ica
a l Cementer io Cent ra l, m ient ras el la, que t iene una incl inación más por el urban ismo,
d ijo que quer ía hacer toda la reglament ación del Cementer io, como si fuera una ciudad
pequeña. Eso impl icó fotog raf iar todas las t umbas, hacer un t rabajo muy ju icioso de
inventar io de todo lo que había. Hast a a h í íbamos muy bien, íbamos per fecto.

A par t ir de toda la infor mación que ten íamos nos reun imos con muchos v iejitos, pues mucha

Historias de vida en la ciudad de los muertos


gente mayor nos cont aba h istor ias de sus par ientes, fam i l ias elegant ísimas bogot anas.
Perseg u íamos a la gente en el Cementer io cada vez que pon ía f lores en una t umba, para
que nos cont ara a qu ién le est aba pon iendo las f lores, qu iénes eran los unos y los ot ros. En
las placas del Cementer io est aba la fecha, el d ía y el año de cada muer te. Buscábamos en
el per iód ico y veíamos quiénes habían asist ido a l ent ier ro del personaje y luego sacábamos
una l ista de nombres. Buscábamos en el d irector io y l lamábamos. Nos decían, ¿qu ién es
usted? “Señora, m ire…quisiéramos…”, y nos cont aban a lgo del muer to y eso era lo que
pon íamos.

Nos invent amos unos ch ismes rar ísimos. Por ejemplo, perseg u imos a la v iuda de Virg i l io
Barco, que siempre le pon ía f lores a la t umba de su esposo. Pero luego le pon ía f lores
también a la t umba de Pompi l io Mar t ínez, un méd ico bogot ano muy famoso, un poco
mayor que Virg i l io. Y empezamos a decir pendejadas acerca de esa act it ud de la v iuda.
Luego un d ía, hablando con Diana Barco, la h ija del ex presidente, nos enteramos que las
f lores se las pon ía a E l isa, la h ija de Pompi l io, qu ien era la mejor am iga de su mad re. Esas
locuras nos pasaban por la cabeza porque est ábamos todos los d ías de la semana met idos
ah í.

Nos h icimos am igos de Gonza lo A g uasaco, el enter rador del Cementer io A lemán. A h í
están los pi lotos del accidente de av ión de Gardel, est á Er w in K raus, est aba Binder que
restauraba los órganos de las iglesias, est á el papá de Mockus. En el Cementer io Jud ío
está el papá de Sa l mona. L eo Kopp en cambio no est á enter rado en el Cementer io A lemán
n i en el Jud ío, porque muchos de el los se casaron con colombianas, empezaron a ir a la
iglesia y a compor t arse como catól icos modelos. Además comercia l mente me imag ino que
estaban con la crema y nat a de la sociedad bogot ana y les iba mejor así. Y nos enterábamos
de casos d iver t idos. E l h ijo de L eo Kopp se casó en seg undas nupcias con Olga Dáv i la
Zamora y L ópez P umarejo se casó con Mar ía M ichelsen. Cuando ambos env iudaron Olga
Dáv i la se casó con L ópez P umarejo. Cur iosamente cada qu ien est á enter rado con sus
respect ivas: Olga Dáv i la est á enter rada con Kopp y Mar ía M ichelsen est á enter rada con
M ichelsen. A sí que ese orden socia l se mant uvo hast a en el más a l lá.

Luego, en 20 03, publ icamos la g u ía y la verdad fue muy sat isfactor io. Con Margar it a
me fu i a cont rolar todo el proceso de impresión y d iag ramación. Pasé de largo a l lá una
noche en Panamer icana ver if icando cómo quedaban los pr imeros pl ieg ues del l ibro. L e

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pusimos un toque más oscuro, para que quedara todav ía más fúnebre y más inqu iet ante.
Sa l ió el l ibro y fue insospechado el éx ito que t uvo. Nad ie l legaba a ped ir una g u ía del
Cementer io, sino que preg unt aban: ¿Qué l ibros ha sacado recientemente la Cor poración
L a Candelar ia? A la gente le daba pena ped irlo y se lo robaban. Era un l ibro que la gente
se robaba sistemát icamente y empezaron a pasar cosas hor r ibles. Yo siempre he sent ido
que a l haber hecho la g u ía fue como hacerle un mapa a los lad rones: “ M ire eso, vaya a l lá,
acá está lo ot ro…”, y a l haber ident if icado muchas de las zonas ar t íst icas de las t umbas,
también pusimos en el interés de muchos lad rones lo que había a h í y se comet ieron muchos
actos de vanda l ismo con las t umbas. Y sí la cosa iba ma l, pero sig u ió peor.

E l robo sistemát ico de piezas que nosot ros habíamos ident if icado me dol ió mucho. L a t umba
de Ur ibe Ur ibe, por ejemplo. Me acuerdo que se robaron los det a l les a los que le habíamos
tomado fotos, como la espada o los angel itos. L a placa, que era una pieza de bronce muy
bien ejecut ada, t ambién se la robaron y luego los del Cementer io la h icieron en cemento y
la pintaron de color bronce, una cosa hor rorosa. L a t umba de A r ist ides Fer nández – que en
19 02 era el esbir ro, la mano derecha de Mar roqu ín antes de la Guer ra de los M i l Días, que
met ía presos a todos –, la cog ieron a mar t i l lazos y la placa la dest r uyeron por completo.

A l t iempo que se había publ icado la g u ía desde la Cor poración L a Candelar ia, cuando
ent ré a t rabajar en la Cor poración de L a Candelar ia planteé la inqu iet ud de que había
Alberto Escovar Wilson-White

que hacer a lgo por el Cementer io Cent ra l . A for t unadamente el arqu itecto Juan Lu is Isaza,
que estaba de gerente de la Cor poración, fue muy recept ivo, muy cómpl ice con todo
eso. I n iciamos con un pequeño proyecto de reforzam iento est r uct ura l de la por t ada del
Cementer io, obra de Ju l ián L ombana, coronada por una escu lt ura de Cronos elaborada por
Colombo R amel l i, así como para recuperar la plazolet a de ent rada, el muro de cer ram iento
y la a lameda pr incipa l que remat a en la iglesia. Se sol icitó colaboración a l Jard ín Bot án ico
para hacer una eva luación de los árboles y d ijeron que había que cor t ar todo. Nosot ros
acced imos tont amente. L a Cor poración L a Candelar ia pagó la const r ucción de unas cajas
para poner nuevos árboles, pero eso fue un arbor icid io t remendo. L o de los árboles siempre
me ent r isteció mucho, porque ese lugar ten ía su fauna, ten ía un ambiente y eso se ar rasó
por completo. Esas cosas a m í me a fect aron mucho. Desde ese momento empezó m i duelo
con el Cementer io, y me sent í muy cu lpable. Con las mejores intenciones desat amos una
ser ie de monst r uosidades.

Pero con la Guía t ambién me pasaron cosas marav i l losas. Resu lt a que yo de pequeño fu i
d isléx ico y t uve problemas inf in itos para aprender a leer. Sí, fu i súper tonto en el coleg io.
Hasta me sacaron porque todos prog resaban y yo no. M i vie ja tercamente insist ía y ten ía
muchas esperanzas en m i pront a recuperación… No se sabía lo que yo ten ía –hoy en d ía
lo de la d islex ia la gente lo sabe pero en esa época no se sabía–. Entonces me l levaron
un año a un coleg io de n iños con Sínd rome de Dow n, en un t a l ler de est r uct ura básico
para poder saber izquierda o derecha, todo esto. Por eso para m í aprender a escr ibir fue
súper impor t ante, m is profesoras más quer idas siempre fueron las de l iterat ura. Un d ía,
v isitando el Cementer io, me encont ré a m i ant ig ua profesora de l iterat ura y sus n iños de
coleg io con fotocopias de la g uía. E l la n i siqu iera sabía qu ién había escr ito esa g u ía n i
nada, n i siquiera se acordaba de m í, ya gordo y ca lvo. Pero yo casi me siento a l lorar a l
pensar que a esa profesora, que yo había quer ido t anto, le pareció buena idea sacarle una
fotocopia y l levar a un g r upo de n iños a hacer un t a l ler de l iterat ura en el Cementer io
Cent ra l. Si esa g uía sir v ió para eso, ¡qué marav i l la!

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Pasaban por el Cementerio
y aullaban
Ta l vez en el año 20 01, Cat a l ina se encont ró con dos personas que ten ían la m isma
incl inación por los cementer ios, pero en ot ros pa íses: Lucho Repetto, que ten ía t ambién un
inconfesable amor por el cementer io de Presbítero Maest ro en L ima, y el venezolano Ciro
Caraba l lo Per icci, que est aba con la U N ESCO. Con Cat a l ina crearon lo que se l lamó la R ed
L atinoamer icana de Ce me nt er ios Patr imoniales y convocaron a l pr imer encuent ro en Medel l ín.
I nv itaron a Margar it a, que era la persona que est aba haciendo el t rabajo cont rat ada por el
M in ister io. Yo me fu i a acompañarla a l encuent ro. A h í recuerdo que nos conocimos todos.
No éramos muchos, como doce o catorce personas de la R ed L atinoamer icana de Ce me nt er ios,
pero creo que fue un momento emocionante, porque todos compar t íamos el amor por
esos lugares, todos compar t íamos la preocupación por hacer a lgo por los cementer ios en
nuest ro cont inente.

Historias de vida en la ciudad de los muertos


Estaba el cementer io popu lar de San L orenzo, en Medel l ín, que unos franceses habían
inventar iado y habían intent ado declararlo pat r imon io para que no lo demol ieran. Eso
f ina lmente no l legó a buen tér m ino, lo demol ieron para hacer un bar r io residencia l. Uno
creía que nad ie iba a demoler un cementer io para const r u ir encima. P ues er ror, porque sí
demol ieron y sí const r uyeron encima. Ese fue el punto de qu iebre. Entonces en Medel l ín
se in ició todo el proceso para la recuperación del cementer io de San Ped ro, con Cat a l ina
a la cabeza. Nosot ros en Bogot á ya ten íamos adelant ado a lgo y el Cementer io ya est aba
declarado como Bien de I nterés Cu lt ura l del Á mbito Naciona l. Digamos que desde ese
punto de v ist a no ten ía problemas.

En Medel l ín h icimos una v isit a a l cementer io de San Ped ro. Como est aba en el M in ister io
de Cu lt ura presenté la sol icit ud de declarator ia de Pat r imon io Naciona l del cementer io de
San Ped ro a l Consejo de Pat r imon io. Era un t rabajo que ya había hecho Cat a l ina en su
tesis, lo que yo h ice fue ser v irle como interlocutor ante el Consejo Naciona l de Pat r imon io
Cu lt ura l.

Pero en ese momento yo percibí que uno de los problemas ser ios – y lo sigo creyendo – que
t iene la rest auración en Colombia, es que los esfuerzos se dest inan ún ica y exclusivamente
a la protección mater ia l del inmueble, como lo hemos hecho con las declarator ias como
pat r imon io, pero poco se hace por t rat ar de v incu lar a la gente con el proceso, inv it arlos a
que hagan par te de su recuperación. Hay una relación rot a ent re la gente y el Cementer io
que, si no se recupera, seg uramente hará que el lugar v uelva a caer en el olv ido por más
que se le inv ier t a d inero. Fue entonces cuando empezamos a pensar que, a la par de hacer
la recuperación f ísica con la rest auración, era necesar io d iv u lgar cier t as h istor ias en tor no
a él para complet ar esa infor mación que se había perd ido, o que por lo menos no todo el
mundo ten ía acceso a el la.

Fue como pegarle a un sit io donde nad ie había pegado; de repente se volv ió una caja
de Pandora. Rea l mente el Cementer io Cent ra l es un sit io donde est án enter rados unos
cuantos ex presidentes, pero había más. Era como una memor ia v iva que est aba a h í y
que de repente habíamos olv idado. En genera l nad ie negaba rot undamente que esa idea
de rescatar las h istor ias del Cementer io fuera una idea descabel lada. Todo el mundo
coincid ía en que “era muy chévere”.

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¿QUÉ VA MOS A

H ACE R CO N E SO?

P O RQUE E N
TÉ RMIN OS
PATRIMO NIA LE S
Alberto Escovar Wilson-White

LOS
CE ME NTE RIOS
N O E XI S TÍA N .
N O TE NÍA N
D O LIE NTE S
N A DIE H A B L A BA
DE E S TO

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Historias de vida en la ciudad de los muertos

Archivo de Oscar Calvo Isaza, 1998

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En 20 02 fue el Seg undo Encuent ro Pat r imon ia l de Cementer ios, que se rea l izó en Cuenca
( Ecuador). A h í todos compar t imos una inqu iet ud, la gente le ten ía pán ico a los cementer ios.
Siempre le preg unt aban a uno si había fantasmas y esas cosas. Entonces yo d ije que quer ía
escr ibir un glosar io de tér m inos funerar ios, de símbolos. Me ded iqué a aprender lat ín y
a hablar de toda la par te simból ica de los cementer ios. Para el sig u iente encuent ro, en el
20 03 en Sucre ( Bol iv ia), ent regamos la Gu ía y most ré el bor rador del glosar io de tér m inos
funerar ios y de simbolog ías v incu ladas con el cementer io. Fue un éx ito en el sem inar io.

Y sig u ieron los problemas, porque todos estos ex per tos ya hacían cosas muy raras: pasaban
por los cementer ios y au l laban y se pon ían coronas funerar ias en el cuel lo… Y empecé a
sent ir me un poco fuera de lugar. Ese amor t an secreto que yo ten ía por los cementer ios
empezó a sent irse v u lnerado. Todo esto ya me preocupaba. También empezaron a
presentarse los pr imeros problemas en la aprox imación sobre la recuperación, que ya
empezó a tener d iferentes ver t ientes. Margar it a y yo éramos como los más or todoxos en
el t rabajo sistemát ico y cient íf ico, de ir con la nor ma, con la invest igación, con las v isit as
g u iadas. H icimos un proyecto de seña l ización, un proyecto para que el Cementer io se
conv ir t iera en un museo, y t ambién una propuest a para que hubiera v isit as g u iadas.

En para lelo Cat a l ina h izo a lgo que a nosot ros –pues eso no se lo he d icho a el la– nos
parecía t remendo. L o que el la hacía eran concier tos en la noche, elevar comet as… Era
Alberto Escovar Wilson-White

interesante, pero no para Bogot á. En el San Ped ro de Medel l ín era como ot ra h istor ia,
pero nosot ros no nos imag inábamos en n ing ún momento que eso pud iera pasar en Bogot á,
porque ten íamos como cier t a reverencia hacia ese lugar. Por eso d igo, me sent ía como un
anciano… En rea l idad nosot ros éramos par t idar ios de que hubiera una aprox imación de
respeto hacia el lugar. L o de las comet as y lo de est a ot ra aprox imación, ¡pues sí!, causó
sensación y fue un hit, porque mucha gente empezó a ir. Pero yo no sé si eso rea l mente
ay udaba a recuperar el espír it u del lugar. P uede que sea una posición ext remadamente
or todoxa y conser vadora de m i par te, no sé. P uede que venga de m i abuela.

Yo creo en el espír it u de los lugares. Uno no puede compor t arse ig ua l en todas par tes.
Eso hace que la v ida en una ciudad sea d iferente. Pretender hacer un concier to en un
cementer io…, se puede, pero hay ot ros sit ios para hacer un concier to, ¿para qué lo haces
ah í? En cambio ese es un lugar de int rospección, de ref lex ión, para est ar en si lencio, para
estar t ranqui lo, y lugares así no hay t antos. E l cementer io para m í siempre había const it u ido
como ese espacio. Y de repente ent rar a h í con a lgo como una carga de profund idad
para abr irle un boquete y meterle a h í ot ras act iv idades me parecía un poco chocante.
Empezamos a tomar dos r ut as muy d ist int as. Nos daba la impresión de que el éx ito de lo
de San Ped ro era el que más ca laba, a la gente eso le parecía “una bomba”, m ient ras que
nuest ra aprox imación – que, insisto, quer ía ser más cient íf ica, de invest igación– ya no
les parecía t an d iver t ido. Ent re más est ra fa lar ia fuera la idea a toda la gente le parecía
“ la bomba”. Y todo el mundo au l laba de la fel icidad… Desde ot ro punto de v ist a t ambién
se involucraban nuevos públ icos, se inv it aban nuevas personas. Era vá l ido t ambién, no
vamos a d iscut irlo, pero empecé a tomar d ist ancia. L ament ablemente se me qu itó el placer
que yo sent ía por ese lugar. Sobre todo me dol ió el haber perd ido la inocencia de ir a un
cementer io.

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El encuentro entre
el mundo de los vivos y
el mundo de los muertos
Me llamaba la atención que, en general, cuando
mencionábamos la recuperación del Cementer io
Central, la pr imera idea que tenía todo el mundo era
tumbar el muro para que la gente pudiera ver esas
tumbas desde la 26, hacerle ventanas a ese muro para
que se ventilara, que se volv iera un espacio abierto.
Ese muro es patr imonial ahora. Además no es un
muro, ese muro son tumbas… Había un parqueadero al
frente, todo el mundo estacionaba al frente del portal.

Historias de vida en la ciudad de los muertos


Entonces se hizo un diseño para la plazoleta de acceso,
una plazoleta que histór icamente había ex istido dentro
del Cementer io. Esa plazoletica había desaparecido con
el tiempo, pero era el lugar de las oraciones fúnebres,
de los discursos. Era el punto de encuentro entre el
mundo de los v ivos y el mundo de los muertos que le
daba sentido al muro. Es una ciudad de los muertos,
por eso empezamos nosotros a defender a capa y espada
que el muro no se podía demoler de ning una manera,
que hacía falta una plazoleta que sir v iera de punto de
transición entre un mundo y otro. Entonces, fue cuando
la Cor poración La Candelar ia contrató al arquitecto
Enr ique Ramírez para que elaborara un proyecto donde
se recuperaba la plazoleta y se hacía la alameda central
que remataba en la iglesia. Se hizo pr imero el proyecto
y luego la obra.

Pienso que hay cosas que se pueden revertir. Cuando


Karl Brunner fue a desarrollar el barr io Santa Fe, la
gente no quer ía v iv ir al lado del Cementer io, y ese fue
el mismo problema con el que se encontró en Cartagena
Henr ique Román para hacer el barr io Manga, nadie YO S Í C R E O E N E L
se quer ía ir a v iv ir allá porque eso era una isla de ESPÍRITU DE LOS
muertos. Román fue el pr imero que se inventó lo del
muro, def inió la ciudad de los muertos con un muro, y LUGARES . UNO NO
ya pudo desarrollar el barr io. Brunner hizo una franja P U E D E C O M P O R TA R S E
de comercio entre el barr io y el Cementer io. En ese I G UA L E N T O DA S
momento fue positivo, porque ese desarrollo comercial
le sir v ió de fachada al barr io Santa Fe. Nadie se iba a PA R T E S . E S O H A C E
imag inar que el barr io se iba a quedar encapsulado y Q U E L A V I DA E N
que esa falta de aire lo llevar ía a v iv ir el proceso de
deter ioro que está v iv iendo. U N A C I U DA D S E A


DIFERENTE

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Me parece bien que hoy en día se plantee la posibilidad
de demoler esa franja comercial para que eso airee
L A HISTORIA nuevamente el barrio poniéndolo a comunicar con la
zona verde y las galerías de los columbarios. Así mismo el
QUE CONOZCO Cementerio necesita una serie de áreas complementarias
DE COLOMBIA L A que ya no tiene, necesita más nichos funerarios para
APRENDÍ AHÍ. ESO ES que sea económicamente rentable; necesita áreas de
exhumación…, habrá que aprovechar esa franja para
U N L A B O R AT O R I O . complementar esas actividades. Por otra parte lo que
PERDER L A suceda en esa zona verde puede ayudar a articular el
barrio Santa Fe con la avenida 26 y todo lo que está
P OSIB ILIDAD DE QUE pasando ahí. Ojalá que tanto las personas que venden
GENTE SE ENFRENTE f lores, como las personas que trabajan el mármol puedan
trabajar ahí correctamente. En algún momento se dio la
A SU HISTORIA CON discusión de si los iban a llevar a un centro comercial y
T O D O L O Q U E H AY mi pregunta era que quién va a un centro comercial a
comprarse una lápida o un ramo de f lores para luego ir
AHÍ, ES UNA TONTERÍA


al Cementerio…

Sería triste que esos of icios no permanezcan en el sitio,


Alberto Escovar Wilson-White

porque son usos vinculados con ese lugar específ ico.


Creo que no tenemos todavía la sensibilidad para
defender of icios que caracterizan a ciertas zonas de la
ciudad, y que son tan patrimoniales como los edif icios
mismos. Botando corriente, un poco más allá hay unas
fábricas, unas bodegas, yo pensé: ¡Qué maravilla que
montaran la escuela de talla o de escultura, no sólo para
las personas aquí, que un estudiante de Bellas A rtes
pueda especializarse en escultura, para que esta zona
no solamente esté asociada a gente muerta y memoria!
¿No?

Creo que con todas esas carreras universitarias hemos


perdido el aprendizaje desde el of icio. Podemos tener
una propuesta pedagóg ica importante, que vincule a
otros sectores de la población. Además está el espacio.
Y concebir todo ese sitio desde el conocimiento que
siempre ha estado ahí, la talla, el mármol, la escultura…
Pienso que si montáramos esa escuelita de mármol y de
talla, no sólo podríamos restaurar de alguna manera el
Cementerio, sino incluso lo podríamos enriquecer.

Talleres de escritura también, sobre los personajes del


Cementerio Central y todo lo que pasa ahí. El of icio
de historiador, de narrador, de guía puede aplicar
ahí también. Porque f inalmente, ¿cuál es el of icio del
historiador? Si tienes todo ese arsenal histórico al lado,
es invitar a narrar algo con los recursos que tienes…
Eso fue lo que yo hice. La historia que conozco de
Colombia la aprendí ahí. Eso es un laboratorio. Perder
la posibilidad de que gente se enfrente a su historia con
todo lo que hay ahí, es una tontería. Más allá de las

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lápidas y del valor histórico-arquitectónico, a mí lo que me interesa es que eso tenga de
verdad un motorcito para suscitar ese tipo de of icios. Invitar gente. Eso es como un libro
abierto, porque ahí te das cuenta de muchos detalles, de cómo se hacían las cosas antes y que
probablemente hemos perdido.

Quizás el último acto que hice en el Cementerio fue lograr que todo el sector funerario
de Santa Fe se declarara Patrimonio de Bogotá, en el 2004 o 2005. Esa también fue una
lucha dif ícil. En el primer gobierno de Peñalosa se había tomado la decisión de tumbar los
columbarios para hacer una cancha de fútbol y un patinódromo. Entonces nos tocó ir al
Consejo, ir a Planeación, a lidiar con que eso no pasara. La idea no es que allí no se pueda
hacer nada, ni que no pueda haber una zona verde que necesita la ciudad y el sector, pero que
en lugar de que sea una zona verde con actividad recreativa, debería ser pasiva y ref lexiva
acorde con el entorno y el uso funerario que este lugar siempre ha tenido. Ha sido de las pocas
activ idades políticas en las que me he involucrado. Logramos también que Mockus metiera en
la portada del directorio de ese año los columbarios y pusiera lo de “L a Vida es Sagrada”… Fue
buenísimo porque coincidió nuestro interés por salvar ese lugar con el de Mockus de poner
sus frases. Eso le dio un aura de respeto al lugar… Con el apoyo de la Secretaría Distrital
de Cultura, se logró también una cosa rarísima, la primera prospección en la fosa común de

Historias de vida en la ciudad de los muertos


ese sitio para ver si encontrábamos los muertos del 9 de abril. Cuando se hizo el Centro de
Memoria se sabía que había gente ahí, aunque no tanta como la que apareció después. Fue
como un reconocimiento también a los muertos del 9 de abril. Estoy hablando ya como del
año 2005 y en el 2006 yo me fui para la Escuela Taller de Bogotá. Debo confesar que mi
primer interés de la Escuela Taller fue montar una escuela de marmoleros…

Como lo dije antes, siempre me he imag inado y sigo pensando que la zona aledaña a los
columbarios debería ser una zona verde. Pero una zona que invite a la ref lexión, donde de
repente uno se encuentre una banquita, árboles y se siente a pensar. Porque creo que los
cementerios nos recuerdan que nos vamos a morir, pero en el siglo X X se empezó a pensar
que si nos levantábamos a las seis de la mañana, hacíamos yoga y comíamos corn f lakes no
nos moriríamos nunca. Entonces hoy en día cualquier gato ve una zona verde, se pone una
sudadera y se pone a hacer ejercicio. Ojalá en ese sitio no pasara eso, pues me parece más
bonito que uno se siente a ver pasar el tiempo que, como decía Salmona, es lo único que no
podemos dejar perder, lo único que ya no viene más. Es tomar conciencia de lo importante de
estar v ivo en un lugar en donde está uno rodeado de muertos. Ojalá Bogotá se reser vara el
derecho a defender el Cementerio, para nunca olv idar el espíritu de ese lugar. Y no hacernos
trampa. Uno va al Parque del Renacimiento, donde eso no se tuvo en cuenta, y es chocante.
Que la orquesta, que la no sé qué, ese lugar me parece que tiene un espíritu diferente. Ya
tenemos una ciudad de ocho millones de personas para hacer lo que se nos dé la gana ¿por
qué en este sitio tenemos que hacer lo mismo? El Parque del Renacimiento es un excelente
ejemplo de cómo no se respeta el genius loci de un lugar.

Después de que se tomó la decisión de hacer el Centro de Memoria ahí, creería también que
es una oportunidad para que eso se vuelva el gran Centro de Memoria, no solamente de
Bogotá, sino de Colombia. Realmente las personas que están enterradas ahí no solamente son
bogotanas, son personas que son de toda Colombia o extranjeros que han vivido en Colombia.
Eso sí, hay que mejorar la relación que tiene en este momento el Centro de Memoria con el
entorno. Hay que asumir que eso ya es un hecho cumplido en ese sitio. Tiene más sentido,
desde el punto de vista de la función, que sea el Centro de Memoria el que entre a defender
el Cementerio Central, en vez de dejarlo en manos de la Unidad Administrativa de Ser vicios
Públicos - UA ESP, que no tiene la sensibilidad para hacerlo. Así va a ser más sencillo lograr
que la lectura de conjunto por la cual nosotros peleamos todo el tiempo pueda llegar a ser
más perceptible.

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Un aula abierta de la
memoria de este país
Una dimensión que yo no había contemplado es el teatro con los edif icios. Percibo que no es
casual, supongo yo –y me estoy metiendo en un camino que no conozco– que muchas denuncias
sean más fáciles de transmitir a través del teatro que a través de otro medio. Porque me doy
cuenta de que el teatro tiene esa capacidad de meter a la gente en la historia, más allá de la
televisión, donde tú tienes una barrera. Desde la historia, el teatro, la música, uno puede generar
otra oferta cultural, pero siempre recreando lo que pasa en el Cementerio desde el Cementerio,
no como un escenario, no como un contenedor. Lo que me molestaba un poco, volviendo al caso
de Medellín, era que no tenía nada que ver con nada. Usaban el lugar de contenedor, no de
protagonista.

Con Felipe Moreno, que tiene un proyecto de cortometrajes que se llama El Espejo, nos inventamos
un proyecto que se llamaba El cine no ha muerto. Hacíamos proyecciones de cine en el Cementerio.
Parece que era lo máximo, porque nadie comía ni nadie hablaba y se les hacían homenajes a
Alberto Escovar Wilson-White

documentalistas desconocidos colombianos, en directo. Se le hacía una lápida al director, que


salía con ella. Eso funcionó hasta que en 2006 Mayolo se murió de verdad. ¡Salió con su lápida y
al poco tiempo se murió! Todos quedamos como “rayados” con eso, no se volvió a hacer… Desde
entonces el Cementerio se ha usado para otro tipo de eventos culturales. Con Canciones para vivos
y muertos ustedes han tomado el camino que es. Solo el ejercicio de poner a un público que nunca
va a ese sitio y contarle una historia vinculada con el lugar, ya la sacan del estadio. Si se logra
volver a la esencia de que el Cementerio sea el protagonista es maravilloso.

Lo que hace falta es sentarse a pensar más cosas en esa línea. Una historia siempre diferente,
alusiva a algo diferente vinculado con la Memoria, con el Cementerio y con la gente que está
ahí. El Cementerio se empezó a caer porque se quedó sin deudos. Si las personas que tienen
seres queridos ahí no van a volver, pues invitemos a otras personas para otras cosas, para que lo
quieran también y para que se convierta en un aula abierta de la memoria de este país. Creo de
verdad que deberíamos ver, no sólo en el Cementerio sino en otros espacios; desde el teatro, por
ejemplo, uno puede recuperar las historias de los lugares, invitando también a escribir obras a
partir de esos lugares. Es un campo de pruebas inf inito, porque ahí se puede contar la historia
que se quiera. Ese tipo de aproximaciones me parece que ayudarían a que empezáramos a
perder esa amnesia que nos caracteriza, porque quién ha dicho que la historia es un territorio
sólo de los historiadores, todo el mundo en Colombia debería tener por lo menos una noción
mínima de lo que ha sido la historia de este país. La verdad es que el Cementerio, visto así, es
increíble e inagotable.

En este país lamentablemente la historia que te cuentan es una historia tremenda desde la
violencia, una historia de guerras: el f lorero, la Independencia, luego las guerras del siglo XIX,
la Guerra de los Mil Días, la pérdida de Panamá, la Guerra contra el Perú, el 9 de abril de
1948, los cincuenta años que llevamos del conf licto interno y el narcotráf ico… Y de repente
encontrarse con otra historia del país escrita desde el trabajo del matemático, el científ ico o
el ingeniero, que hizo puentes o que construyó ferrocarriles, el médico que hizo la primera
cesárea, el odontólogo que desarrolló el sistema de no sé qué…, encontrar esa otra cara de la
moneda en personajes que no participaron en la guerra, ni fueron narcotraf icantes, sino que,
como tu papá y el mío, con su esfuerzo han permitido que este país se construyera es, creo, el
camino que deberíamos tomar para conocer una historia diferente de nuestro país y compartirla
con los que vienen.

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Historias de vida en la ciudad de los muertos

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“ECNA RC OA NDTERLAAR ME OS AN EODA
TRA
EN PERSONA JES QUE
N O PA R T I C I PA R O N E N
L A GUERRA NI FUERON
NARCOTR AFIC ANTES , SINO
Q U E , C O M O T U PA PÁ Y E L
MÍO, CON SU ESFUERZO
HAN PERMITIDO QUE ESTE
Alberto Escovar Wilson-White

PA Í S S E C O N S T R U YA

Foto: Favián Correa Bohórquez

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CARTOGRAFÍAS DE
LA MEMORIA
1

Cartog raf ía s de la Me mor ia es una apuest a colect iva por POR


l lamar la atención sobre la impor t ancia del Cementer io
Cent ra l y la ca l le 26 a la hora de pensar el fut uro del FA B I Á N C O R R E A
espacio públ ico y la Memor ia. Hablamos del fut uro BOHÓRQUEZ
de qu ienes habit an y dan v ida, hoy y desde hace
décadas, a est as insig n ias de la ciudad. Pero t ambién
del fut uro mater ia l de estos espacios: el ev idente
deter ioro del Cementer io abre la preg unt a por su f ísica
super v ivencia.
L os t rabajos de invest igación e inter vención urbana
de d ist intas personas y colect ivos conf luyeron en est a
in iciat iva que, heredando la l ínea de la g ran car tog raf ía
de Bogotá C iudad Me mor ia, nos l levó a poner en el plano
Fabián Correa Bohórquez

car tog ráf ico las memor ias cr uzadas de la met rópol is.
Esta vez, los cr uces ent re la ciudad de los v ivos y la de
los muer tos. H icimos entonces un ejercicio de mapeo,
reconocim iento y descubr im iento de la zona del
Cementer io y sus habit antes, así como del l lamado Eje
de la Memor ia a lo largo de la ca l le 26. Visibi l izamos
los puntos que consideramos impor tantes y generamos,
a par t ir de el los, una especie de g u ía. Seña lamos
posibles recor r idos, ar t icu lamos lugares y propusimos
nar rat ivas para que la gente se apropie, a su manera,
de estos lugares y de las memor ias a h í conten idas. E l
objet ivo era producir t res car tog ra f ías: t res for mas de
abordar, recor rer y entender estos espacios.
L a pr imera de la ser ie es la “Cartog raf ía hi stór ica”, que
hace énfasis en la r iqueza h istór ica y cu lt ura l que
converge en el Cementer io y que hace de este un lugar
potente, como n ing ún ot ro en el pa ís, para hablar
del pasado. A l l í moran y rev iven, ent re ot ros, f ig uras
tan d ist int as como R afael Ur ibe Ur ibe y L aureano
G ómez, José R aquel Mercado y Carlos P izar ro, José
Mar ía Vargas Vi la y Soledad Acost a de Samper,
Manuel Cepeda y Gust avo Rojas P in i l la. Nuest ra
intención fue h i lar las memor ias de estos y ot ros
personajes que se encuent ran enter rados a l l í, para ver
cómo sus h istor ias se ent retejen y dan cuer po a una
“H istor ia Naciona l”. O, más bien, cómo est a “H istor ia
Naciona l”, con may úscu las, se puede desest r uct urar
para dar v isibi l idad a m icroh istor ias mucho más r icas,
complejas y ar t icu ladas de la v ida de la ciudad y del
pa ís.

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L a seg unda es la “Cartog raf ía de práctica s populares”, que nace de la necesidad de (re)conocer
a la gente que le da v ida cada d ía a l Cementer io, además de v isibi l izar of icios y práct icas
l igadas a la ciudad de los muer tos que a lo largo del t iempo se han v uelto t an pat r imon ia les
como los m ismos mausoleos. Acá encont ramos, ent re ot ros, a t a l ladores de pied ra (o
mar moleros), músicos y esca ler ist as. E l objet ivo ha sido t ambién l lamar la atención sobre
el fut uro de est as personas y de sus of icios, que han ven ido perd iendo prot agon ismo y
estabi l idad labora l a med ida que el Cementer io ha dejado de recibir nuevos ent ier ros.
A l m ismo t iempo mapeamos las práct icas de devoción popu lar que cada “ lunes de ánima s”
l lenan de color las t umbas y dan cuer po a lo que l lamamos “el circuito de la s ánima s”.
Personajes t an d iversos como L eo Kopp, Ju l io Garav ito y Carlos P izar ro se han conver t ido
en verdaderos santos popu lares a t ravés de esas ex presiones espontáneas de rel ig iosidad
popu lar.
L a tercera es la “Cartog raf ía del E je de la Me mor ia”, que ampl ía la m irada y nos per m ite
ver el Cementer io en relación con los ot ros puntos del Eje que se for ma a lo largo de la
ca l le 26. L a pr imera t area fue empezar a l lamar y a rev ind icar la 26 con su verdadero
nombre: Aven ida Jorge E l iécer Ga it án. E l busto de Ga it án – que just amente se encuent ra
a un cost ado de la Aven ida m irando hacia el Cementer io – hace par te de est a car tog ra f ía,
recordándonos que hay memor ias d isidentes que se han quedado por fuera de los espacios

Historias de vida en la ciudad de los muertos


of icia les de la h istor ia naciona l. También est án mura les, como el de Ja ime Garzón, que se
han ganado su lugar en las paredes de la 26. Ig ua l mente a l occidente est á la Un iversidad
Naciona l, que es de por sí un g ran campus de Memor ia, y a l or iente el Parque de la
I ndependencia, con sus once pa l meras del Bosque de la L iber t ad en recuerdo de los once
Diputados del Va l le del Cauca. A l l í el eje de la 26 se ar t icu la con el de la car rera sépt ima,
una v ía a t ravés de la cua l t ambién se puede cont ar la h istor ia de este pa ís, que ha v iv ido
muchos de sus pr incipa les sucesos.

La construcción de las cartograf ías se dio a través


de un diálogo de saberes y disciplinas entre artistas,
histor iadores, arquitectos y diseñadores que
resultó muy productivo y nos permitió mater ializar
alg unas de las ref lex iones que se venían haciendo
en paralelo, desde las inter venciones en el espacio
público hasta el trabajo de investigación con
histor ias de v ida. Fue muy gratif icante producir
un objeto bello y pulido para difundir una parte
de la investigación. Por lo demás, el ejercicio
de mapeo nos llevó cada día a conocer nuevas
capas y puntos en estas cartograf ías, nos br indó
pistas sobre fronteras y linderos encontrados en
los terr itor ios, que no son inmóv iles y que sig uen
en construcción. Nos llevó a debatir alrededor de
la pertinencia de alg unos puntos sobre otros y a
estructurar un discurso y una línea narrativa que
luego tendr ía implicaciones en las otras ramas
del proyecto. En síntesis, aprendimos mucho en
el proceso de construir este mater ial y esperamos
que no se quede quieto. A l contrar io, la apuesta es
que se sigan proponiendo nuevos puntos y nuevos
recorr idos a partir de las cartograf ías, para
mov ilizar las personas y las voluntades por las
calles del Eje de la Memor ia y entre los intr incados
pasadizos de la cuidad de los muertos.

Archivo de Oscar Calvo Isaza, 1998

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L as car tog raf ías son una inv itación a apropiarse de la
ciudad, a cambiar la m irada, a buscar nuevas maneras
de contar la h istor ia del pa ís, del conf l icto ar mado y
de sus v íct imas. Son una manera de hablar de Memor ia
desde el espacio públ ico y así buscar pist as para la paz
y la reconci l iación. Son una inv it ación a t rascender el
már mol y el concreto de las ciudades — de los v ivos y
de los muer tos — y ver cómo se emplazan y renuevan
nuest ras memor ias. Son d isposit ivos abier tos a la
colaboración que pueda br indarle la ciudadan ía de
aqu í en adelante, para que crezcan y se enr iquezcan
con la cont r ibución de todos.
Fabián Correa Bohórquez


SON UNA MANERA DE
HABL AR DE MEMORIA
D E S D E E L E S PA C I O
PÚBLICO Y ASÍ BUSCAR
P I S TA S PA R A L A PA Z Y
L A RECONCILIACIÓN


1.La serie Cartografías de la Memoria del
Cementerio Central y del Eje de la Memoria de la
Avenida Calle 26, es un proyecto interdisciplinar
desarrollado conjuntamente por el Centro de
Memoria, Paz y Reconciliación, el departamento de
Historia de la Universidad Nacional de Colombia
y la Fundación Escuela Taller de Bogotá. Esta serie
hace parte del proyecto “Bogotá Ciudad Memoria”
del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, a
través del cual se explora la relación de la Memoria
con el espacio público y se desarrollan diversas
cartografías de la ciudad de Bogotá. La serie en
mención mereció la nominación al Premio Lápiz de
Acero 2015 en la categoría de Impresos.

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Mi trabajo ha sido cantar


M i t r abajo h a s ido c a nt a r a c ompa ñ a ndo m i s a s .
Re c uer do u n a ve z , h a c e qu i z á s t r e c e o c at or c e a ño s ,
YO L E D OY G R A C I A S f u i a v i s it a r a m i her m a n it a a l ba r r io E l Mot or i st a ,
que que d a en me d io de l a ent r a d a de B o s a y e l
A D I O S Y A PA PÁ C ement er io A p og e o. E r a u n dom i n g o. E l l a me d ijo:
PORQUE ME DEJÓ -“¿Va mo s a m i s a ? ” ¡L i st o! Va mo s .
ESA HERENCIA , Por que e l l a e st aba mu y en fer m it a , a hor a y a f a l le c ió.
PORQUE NO TODO EL A l l á en E l Mot or i st a c e lebr aba n l a euc a r i st í a en u n a
M U N D O S E AT R E V E c a l le. No s f u i mo s y me pr e s ent ó a Mon s eñor Gu st avo
R ío s D í a z , que er a e l c e lebr a nt e (a hor a e s mon s eñor,
A PA R A R S E D E L A N T E a nt e s er a e l pa d r e c it o de a l l á). S iempr e lo he d ic ho y
DE UNA C ANTIDAD DE lo r e pit o, l a euc a r i st í a e s u n a f ie st a , y u n a f ie st a s i n
mú s ic a no e s f ie st a , ¿c ier t o? E s u n a f ie st a monót on a ,
P Ú B L I C O A C A N TA R . s o s a . Yo, v iendo que e l pa d r e c it o no h abí a l le v a do
P E R O U N O YA E S TÁ mú s ic o s n i n a d a , s i no que iba a emp e z a r a s í , i n ic ié
c on u n c a nt o. A m í me h a g u st a do muc ho c a nt a r
ACOS TUMBR AD O


y m á s pa r a a l aba r a D io s . E l mon s eñor s e que dó
m i r á ndome, l a g ent e c omen z ó a a c ompa ñ a r y yo:
Graciela Triviño

- H á g a le pa d r e, que e s pa r a a l aba r a D io s .

A c ompa ñé t o d a l a euc a r i st í a p er o s i n t o c a r l a
g u it a r r a . Cu a ndo t er m i n a mo s , e l Pa d r e v i no a d a r me
l a s g r a c i a s . É l er a a m i g o de m i her m a n a . No s f u i mo s
pa r a l a c a s a de e l l a , y a h í e st uv i mo s d i a log a ndo y
é l me pr opu s o: –“¿Por qué no v iene s a t r abaja r en e l
c ement er io? Yo t r abajo en e l C ement er io C ent r a l .
–P ue s s i h ay pl at ic a , pa d r e. D e t o d a s for m a s e l que
s i r ve en e l a lt a r c ome de l a lt a r. –“ S í , a l l á s e le pa g a
p or c a d a m i s a . C a m i ne”.

Bueno, no s que d a mo s de ver a l s i g u ient e dom i n g o.


E s a ve z y a c a nt é c on g u it a r r a . C l a r o, a l c om ien zo
u no s e s ient e u n p o c o i nc ómo do. A m í no me g u st aba n
muc ho lo s c ement er io s de s de que f a l le c ió m i papá
y lueg o m i m a m á . Per o er a t r abajo. Me l l a m aba n :
–“Gr a c ie l a , h ay u n a m i s a pa r a t a le s hor a s , t a l d í a”.
–L i st o, Mon s eñor, voy pa r a a l l á .
E st uve u no s me s e s , t a l ve z u n a ño, s olo iba a c a nt a r.
E s o f ue h a c e m á s de do c e a ño s . E n e l c ement er io
me m i r aba n mu y fe o lo s ot r o s mú s ic o s , p or que
no quer í a n ot r a mú s ic a . A h í t r abajaba u n s eñor
Fer n a ndo. Cu a ndo e s e s eñor s e f ue me d ijo Mon s eñor :
–“ E s a me s a no t iene qu ien l a at iend a , qué de s e c omo
s e c r et a r i a”. –Me c onv iene – d ije –, s e c r et a r i a y
c a nt or a , c hé ver e. –“ Ust e d e s m i s e c r et a r i a”. –Bueno,
ent onc e s c oló queme u n sue ldo y m i r e a ver s i me d a
u n a p en s ionc it a , y me i ndem n i z a .

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Per o er a t ít u lo, no m á s . Un a s ec r et a r i a que no r e c ib e sue ldo. S er s e c r et a r i a er a i r y
s a c a r l a me s it a , s a c a r t o d a s m i s c o s it a s . S er s e c r et a r i a er a d a r g r a c i a s i n f i n it a s a l S eñor
p or que t en í a muc ho s c l ient e s . Aú n a hor a v iene g ent e que me qu ier e, me bu s c a y a not a
l a s m i s a s . Yo s oy l a enc a r g a d a de r e c og er e l t r abajo y e st a r t o do s lo s d í a s a h í , p or que
c u a ndo no ven g o pr ec i s o me bu s c a n y no me enc uent r a n . E nt onc e s voy a not a ndo l a s
m i s a s y e l dom i n g o l a s c a nt o. S e c obr a u n e st ip end io p or c a d a m i s a y yo le pa g o a l
pa d r e que c e lebr e. Mon s eñor y a c a s i no v iene. Yo le d ije: “ S i u st e d no v iene me env í a
a ot r o pa d r ec it o que s e a en su r eempl a zo, ¿c ier t o? ” Y s í , env ió a l pa d r e W i l l i a m y c on
é l e st a mo s t r abaja ndo. L a s que c e lebr e c on m i g o c a nt a ndo me t o c a d a rle s e l e st ip end io
de l a m i s a . E l dom i n g o m á s que n i n g ú n ot r o d í a s on l a s m i s a s f r ent e a l a t u mba .

M i papá , D io s lo t en g a en su et er no de s c a n s o, de s de que yo r e c uer do no s p on í a a


c a nt a r, p or que é l t o c aba her mo s o l a g u it a r r a . Yo t end r í a p or a h í u no s c u at r o o c i nc o
a ño s y pa r a m i papá er a c omo u n h obby, ¿s í me ent iende? Por que é l nu nc a a g a r r ó
pl at ic a c a nt a ndo. É l t en í a u n a joyer í a y s e de d ic aba a l a c ompr a y vent a de or o y pl at a .
D e s pué s vend ió l a joyer í a , en f i n , t iemp o s d i f íc i le s . L ueg o c ompr aba y vend í a p or l a s
c a l le s . L leg ó a s er vende dor a mbu l a nt e. C on e s o no s m a nt en í a , g r a c i a s a D io s . L o que

Historias de vida en la ciudad de los muertos


m á s le g u st aba er a que c a nt á r a mo s y t r at aba , s i n s ab er, s olo de oído, de e duc a r no s l a
voz . D e s de ent onc e s emp ec é l a c a nt a d a en l a s r eu n ione s y ent r e lo s a m i g o s . Cu a ndo
t en í a c omo d ie c io c ho a ño s le d ije a m i her m a n it o Gu st avo: –T iene que apr ender a t o c a r
l a g u it a r r a , t iene que c a nt a r, p or que u st e d v ive c on m i g o.

C ompr é g u it a r r a s , pa r a a mb o s , ¡ y a t o c a r, m ijo! É l a c ompa ñ aba , n a d a m á s . L lor aba y


l lor aba , p er o a hor a e s e e s su t r abajo. T iene u n g r up o m a r av i l lo s o, é l e s l a voz y pu nt e a
y y a t iene su s d i s c o s a l l á en M a n i z a le s . ¿Ve? Mú s ic a p opu l a r er a lo que t o c ába mo s ,
u no iba apr end iendo e iba t o c a ndo. É l apr end ió y yo c ont i nué a c ompa ñ a ndo. Per o
nu nc a apr end í c ómo pu nt e a r en l a s c a nc ione s , ¿s ab e? Yo le doy g r a c i a s a D io s y a papá
p or que me dejó e s a her enc i a , p or que no t o do e l mu ndo s e at r e ve a pa r a r s e de l a nt e de
u n a c a nt id a d de públ ic o a c a nt a r. Ya e st á a c o st u mbr a do.

Me fui volviendo líder


E n el ‘74, muy joven, con m i g u it a r r a en ma no, me volv í l íder aqu í en Sa n V ictor i no.
¡Ave M a r ía! Nos toma mos esa pl a za. H ic i mos c a set a s, pero eso f ue todo u n v iacr uc i s
con la pol ic ía. Fu nd a mos el si nd ic ato SI N UCOM (Si nd ic ato Nac iona l de Un idad de
Comerc ia ntes Menores), y lo que pen saba cua ndo er a n i ña de m i iglesia f ue qued a ndo
at r á s y me met í tot a l mente como revoluc iona r ia.
Yo l leg ué a t r abaja r aqu í porque me g ust aba n mucho l a s vent a s. Vend ía l ibros con el
papá de m i h ija. Ya no í ba mos a l a iglesia n i nad a , si no que comen za mos a rebusc a r nos
el d ia r io. Nos coment a ron que el c a l zado d aba buena pl at a , a lg u nos que er a n vendedores
a mbu la ntes y ¡l i sto! Comen za mos a compr a r de a docen it a de zapatos. De esos pecuecudos
que l la ma n. Í ba mos a Sa n V ictor i no, a Ga ler ía Na r i ño, que er a muy adent ro. I mag í nese,
empeza mos a l leg a r vendedores por montones y ex tend ía mos per iód ico en los a ndenes
pa r a poner los zapatos y ot ros coloc aba n d i ferentes cosit a s como med ia s, en f i n.

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Foto: Iván Castaño J.

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A veces l leg aba l a pol ic ía a hacer nos cor rer. Si log r aba n qu it a r nos l a merc a nc ía, ha st a
a h í l leg aba l a cosa porque nos l a qu it aba n. Había que cor rer. E l t r abajo er a du ro: –A
vei nte, a vei nte el pa r de zapatos, a vei nte pesos. ¡ vei nte pesos! –“¡Q ué ber r ionder a! L e
doy d iec iocho” –¡Teng a! “Q ue qu i nce, que d iec iocho. Teng a, teng a , teng a”.
L a cuest ión er a que no se l a qu it a r a n a u no, porque l a s compr ába mos a t rece el pa r.
Pero de pronto su rg ió l a idea (de tod a s for ma s d icen que todo es por pl at a). Una vez
me resolv í y hablé con el pol ic ía que coma nd aba el g r upo: – O ig a , ¿por qué no nos deja
t r abaja r? Nosot ros lo necesit a mos y ustedes t a mbién. Si usted nos deja t r abaja r, pues
yo m i sma me comprometo y le recojo plat ica de todos los vendedores. –“ P ues, yo no sé,
t iene que ser u na cosa muy pr udente...” –¡L i sto!
E ntonces cog í el cuader no, a h í a not aba los que d aba n sus c ien, sus qu i n ientos pesitos,
yo no sé cuá nto er a. Daba n poqu ito pero lo que se le recog ier a, se les d aba , y el los ¡ay,
má s contentos! Pod ía mos t r abaja r t r a nqu i los porque l a pol ic ía pa saba y m i r aba , como
cu id á ndonos. E n el c a mbio de g ua rd ia iba el ot ro y est aba a l t a nto, entonces yo volv ía y
recog ía. Pero t r abajába mos r ico. M ient r a s se t r abaje y se coge pl at ic a , se puede.

Historias de vida en la ciudad de los muertos


Había u n pol ic ía a l que lo l l a maba n “ l a Ga l l i na” que, como dec ía mos en pa l abr a s del
pueblo, me l a montó. ¡Ave M a r ía! É l quer ía saca r nos plat a pero, en el fondo, el hombrec ito
este creo que quer ía ot r a cosa, que u no lo m i r a r a, o en f i n, cua lqu ier ot r a rel ac ión. Una
vez l legó a lborot ad ito. A m í me c a ía ma l. Ya no er a en per iód icos que ex h ibía mos l a
merca nc ía , si no que coloc ába mos c at res, porque iba en au mento el negoc io. Y l legó este
señor y me a r r i mó a sí a l c at re: –“Q u íteme est a m ierd a de aqu í”. E so sí me dol ió a m í
ha st a el a l ma: –E sto no es m ierda porque es m i t r abajo, no se me a r r i me a l puesto porque
lo acabo… A pesa r de que t uv ier a u n i for me no me d io m iedo. L o en f renté. Saqué u n
pa lo: –Veng a pues, nos mat a mos, si no se cor re le pongo ese pa lo en l a c abeza. A m í me
res pet a o me hago respet a r. E ntonces se leva nt a ron m i s compa ñeros vendedores que ya
me conoc ía n: –“ Respete a l a compa ñer a , sí, res pete a Gr ac iel it a”.
A h í v i mos que pelea ndo t a mbién se pod ía y ent r a mos con f uer za. Me f u i volv iendo
l íder. A pa rec ieron Avel i no N i ño y Rubia no Ca sc a nte y f u i mos for ma ndo u n g r upo.
Comen za mos a org a n i za r nos. Avel i no N i ño f ue nombr ado presidente de todo el Si nd ic ato.
A l f redo Rubia no, que ya fa l lec ió, como v icepresidente. Yo d ije: –A m í me deja n en l a
ba se. “ L a compa ñer a t iene que est a r es a l l á”, a sí dec ía l a gente que me conoc ía. L leg ué
a ser la president a de l a Zona Sa nt a Fe, que es súper a mpl ia ac á en B ogot á: empieza
en la ca r rer a pr i mer a ha st a l a c a r rer a déc i ma, y desde l a Ca r ac a s, ha st a a r r iba en
Monser r ate. I mag í nese el mu ndo de gente, l leg ué a tener má s de nueve m i l a f i l iados a m i
c a rgo. Me l la maba n y me dec ía n: –“Ay, compa ñer a , que me va n a qu it a r el puesto” –Ya
va mos pa r a a l l á.
Todos col abor aba n. Cua ndo había u n problema en u n puesto, a sí est uv ier a lejos, u no
cor r a y a pelea r. Ten ía mos u nos problema s l a ber r ionder a. E se f ue el t iempo en que en
Sa n V ictor i no empeza mos a mont a r c a set a s.
- Nosot ros va mos a a r ma r c a set a s. A l que no teng a pues va mos a prest a rle, pero va mos
a hacer la s c a set a s.
Y nos toma mos todo Sa n V ictor i no. G ente muy bel iger a nte y muy ber r ac a. Obv io,
u no les cont ag ia. Yo me pa r aba en l a c a l le y dec ía: –¡Va mos, es pa´ del a nte! ¡A bajo l a
per secuc ión cont r a el vendedor a mbu l a nte!

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Y t o do e l mu ndo br i nc aba , no lo dejaba n a u no s olo.
H a c í a mo s u n a s a s on a d a s du r a s . No s t om ába mo s
A M Í M E FA S C I N A B A l a C a r a c a s , l a c a r r er a dé c i m a , no s t om ába mo s
DEFENDER A L A GENTE t o d a s l a s c a l le s , c u a ndo e s o er a du r o du r o. No s
u n i mo s c on e l Mov i m ient o Obr er o I nde p end ient e
Y T O D AV Í A A M Í M E Re voluc ion a r io - MOI R . E l lo s no s c ol ab or aba n .
CHOCA L A INJUSTICIA . Cu a ndo í ba mo s a t ener a l g ú n pr oblem a no s ot r o s
le s de c í a mo s y ven í a n : e l lo s c on no s ot r o s y no s ot r o s
S I V E O Q U E E S TÁ N c on e l lo s . Ten í a n u n a p er io d i st a , p er o mejor d ic ho,
T R ATA N D O M A L A U N A en e l b ol s i l lo. S e l l a m aba C on sue lo de Mont ejo, en
e l B og ot a no, p er ió d ic o a m a r i l l i st a . –“ Va n a h a c er
P E R S O N A , AU N Q U E de s a lojo”, no s c ont aba y no s pr e pa r ába mo s . No s
DIGO QUE NO DEBO f u i mo s met iendo no s ólo c omo vende dor e s , s i no a
defender a l pr olet a r i a do, a l p obr e, a l que e st aba
M E T E R M E , I G UA L M E t om á ndo s e lot e s en l a s i nv a s ione s . E l lo s l leg aba n
M E T O . ¿Q U I É N M E y a l l á l leg ába mo s no s ot r o s a c ol ab or a r. D e a c á me
m a nd aba n a l a s b o deg a s a C a l i y a muc h a s c iud a de s
SAC A DE AHÍ? E S ALG O a l le v a r c om id a pa´ lo s que e st aba n en hue l g a .
QUE NACE CON UNO E r a bueno, er a mu y bueno. E st uve en l a l i st a pa r a


c onc eja l . “ No, yo e s a s c o s a s no”, le s c oment é yo.
Y A l f r e do Rubi a no ent r ó en l a l i st a . E n l a c ab e z a
pr i mer o er a Ave l i no N i ño, ¡b e l i g er a nt e, c hé ver e!
E l lo s g a n a r on , pue s ¡c ómo no! S i e st ába mo s t o do s ,
Graciela Triviño

e s a m a no de vende dor e s vot a ndo p or e s a g ent e.


S i n emba r g o e s o t iene su s c o s a s: Ave l i no N i ño s e
vend ió, e s a e s l a pa l abr a c omplet a . A l f r e do Rubi a no
que dó a h í c omo mue st r a r io, p er o yo me h abí a
r et i r a do d á ndole g r a c i a s a D io s .

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Soy revolucionaria de
Cristo nuestro Señor
Un a ve z f uer on a enc er r a r no s en S a n V ic t or i no. Uy, e s o m a nd a r on m i l it a r y de t o do,
no s iba n a de sba r at a r lo s pue st o s en l a no c he. L a g ent e e st aba a r m a d a c on m a c het e s ,
pa lo s y lo que f uer a ; p ol ic í a y m i l it a r e s p or t o do s l a do s y no s ot r o s a h í a dent r o. E st a ndo
a s í de no c he, me l l a m a r on : –“ C ompa ñer a Gr a c ie l a , l a ne c e s it a n a l l í ” –¿Q u ién e s? –“ No
s ab emo s”.
Uno t en í a que c u id a r s e, p er o iba c on c ompa ñer o s . Fu i mo s y er a Nav a r r o c on ot r o s
s eñor e s de l M -19. Q ué iba a s ab er u no qu iéne s er a n . E r a c omo en e l a ño ‘75. Yo
s abí a que e l M -19 e x i st í a , p er o a h í , a m i l a do, e st aba Nav a r r o c on u n abr i g o de pa ño.

Historias de vida en la ciudad de los muertos


–“ Ven i mo s a of r ec erle s c ol ab or a c ión s i ne c e s it a n a l g o”. –L i st o
Uno a c e pt aba l a ay ud a y e l ap oyo de l que v i n ier a , ¿c ier t o? Por que er a t o do c ont r a
no s ot r o s . Y bueno, no no s pud ier on s a c a r. A h í c ont i nu a mo s h a st a que yo e st uve en e l
s i nd ic at o y, de s pué s de que me r et i r é, du r ó u n p o c o de t iemp o. E st uve det en id a a qu í ,
p or r e voluc ion a r i a , en l a e st a c ión de l a s e x t a , c i nc o hor a s me t uv ier on a l l á det en id a ,
p or que yo for m aba l a s “a s on a d a s”. L o t r at aba n a u no mu y m a l . S i l leg aba n a mole st a r
y me v a n iba n a p eg a r, yo g r it aba : “¡ A bajo l a p er s e c uc ión! ”
Y c omo p or g r a c i a de D io s t en g o buen a voz , t o do e l mu ndo c ont e st aba y s e pr end í a l a
a s on a d a , s e pr end í a , p or que s e pr end í a . –“ E st á n a g a r r a ndo a l a c ompa ñer a”. E l d í a que
me det uv ier on f uer on do s s eñor e s c on r u a n a y s ombr er o, c omo c a mp e s i no s . A r r i m a r on
qu iet e c it o s , c a l l a d it o s . Y c u a ndo meno s p en s a mo s , no s pu s ier on e l r e vólver. E st ába mo s
Ave l i no N i ño, m i her m a n it a (que no t en í a n a d a que ver), u n a n i ñ a de d ie z a ño s h ija
de Ave l i no y m i s obr i no W i l s on . M i h ija t en í a c omo do c e a ñ it o s . E l l a p er t ene c í a a l a
Juvent ud Pat r iót ic a . Cu a ndo u no e st á h a c iendo a l g o, met e l a f a m i l i a ¿c ier t o? Per o e s o
no t en í a n a d a que ver. É r a mo s c i nc o y no s l le v a r on . Y u st e d v ier a , l a g ent e que no s
quer í a s e t omó l a C a r a c a s . L leg a r on ab og a do s , l leg ó g ent e… E n c i nc o hor a s e st ába mo s
a f uer a . No s iba n s olt a ndo de a u no. P r i mer o l a n i ñ it a , ¡ i m a g í ne s e! L a n i ñ a de d ie z
a ño s . L ueg o m i her m a n a , que no h a c í a s i no l lor a r : –“ Yo no me le v ue lvo a a r r i m a r a
u st e d en l a c a l le”, me d ijo. Q ué p e c a d it o m i her m a n it a . E n f i n , s a l i mo s c omo pr e s o s
p ol ít ic o s . –No s omo s de l i nc uent e s . E st o no e s u n a de l i nc uenc i a , e st a mo s defend iendo
e l der e c ho a l t r abajo – g r it aba yo c u a ndo s a l í –.
A m í me f a s c i n aba defender a l a g ent e y t o d av í a me c ho c a l a i nju st ic i a . S i ve o que
e st á n t r at a ndo m a l a u n a p er s on a , au nque d i g o que no deb o met er me, i g u a l me met o.
¿Q u ién me s a c a de a h í? E s a l g o que n a c e c on u no. E r a m i v id a y c r e í a que t o do lo
h a c í a p or que er a buen a . No, u no no e s bueno. D io s t iene u n c a m i no m a r c a do y a h í
t en í a que s er. E st a ndo en e st o y a que l lo, u n d í a c u a lqu ier a me d ijer on que r eu n ier a a
l a g ent e que le iba n a d a r u n a c h a rl a , d i z que de “ f i lo s of í a”. Por que yo me iba a l mont e
a pr e pa r a r g ent e y y a e st aba c omo a o c ho d í a s de i r me c omo pr ofe s or a . Ya h abí a d ic ho
que s í , pue s e s que h ay que en s eñ a rle a l a g ent e a defender su s der e c ho s… E nt onc e s
me d ijer on : –“ C ompa ñer a , v a mo s a t ener u n a r eu n ión y v a mo s a en s eñ a rle p or qué l a
g ent e que c r ee en D io s no p e le a…” –¿Y no s v a n a p oner a p e le a r c on l a s p er s on a s que
c r e en en D io s? –“ S í , p or que l leg a l a r e voluc ión y h ay que…” –Un moment ic o, e s que
yo s í c r e o en D io s . –“¿D ónde e st á D io s? ” –Yo no s é, p er o yo s é que h ay D io s . S i no h ay

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D io s , ¿ent onc e s t o do e st o de dónde e x i st e? Yo s é, yo
s é que h ay D io s . – ” Per o mué st r e lo. No, c ompa ñer a ,
H AY Q U E D E F E N D E R qué t a l u st e d c r e yent e”.
EL TRABA JO, SIGO A m í e s o me mov ió muc ho, me c on mov ió muc ho.
P E N S A N D O I G UA L . E L A h í e st uvo e l er r or de e l lo s y e l bien pa r a m í .
Re a c c ioné a nt e s de de s c a l z a r me. A s í que i nv it é
DERECHO AL TRABA JO u n a s p er s on a s , p er o p o qu it a s , y le s a d ver t í : –Va n
ES UN DERECHO a i nt ent a r qu it a rle s l a fe s i u st e de s s e deja n . Ya e s
SOCIAL QUE TODOS c ue st ión de u st e de s , yo no pue do de c i rle s qué h a c er.
Y le s e x pl iqué, le s a c l a r é a nt e s de i r : l a fe e s l a fe y
TENEMOS QUE TENER pu nt o. F i n a l ment e de c id í : “ Me voy pa r a M a n i z a le s ,
PORQUE COMEMOS Y me voy a t om a r u no s d í a s de de s c a n s o, me voy, me
voy, me voy ”.
TENEMOS QUE VIVIR
AQUÍ Y DIOS NOS DA H abí a mo s i n ic i a do t o do e st e pr o c e s o de s de e l ‘74
y c u a ndo me f u i a l l á a de s c a n s a r f ue en d ic iembr e
E S A F O R TA L E Z A


de 1979. Me d ijo m i her m a n a : –“ Te voy a d a r e l
a g u i n a ldo de Nav id a d”. –¿Q ué me v a a d a r? –“ Te
voy a m a nd a r a u n c u r s i l lo de c r i st i a nd a d , y a
m a ndé e l for mu l a r io, y a l a a c e pt a r on”. –Ay, no, no
me m a ndé s a l l á a a g u a nt a r h a mbr e y a r e z a r. No,
no, no, yo no qu ier o. –“ Ya e st á a c e pt a d a y t o do”.
Graciela Triviño

Me f u i . Y me d i c uent a pa r a qué me quer í a e l


S eñor, c on r a z ón me h abí a c olo c a do t a nt a s pr ueba s
y t a nt a s c o s a s . E nt onc e s me enc a m i né, y a hor a s oy
r e voluc ion a r i a de C r i st o nue st r o S eñor ¡h a st a que
me muer a !

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Lo fui perdiendo todo
Desde que uno ent ra a l cursi l lo de cr ist iandad
com ienza a escuchar la Pa labra, a pasarla bueno con
toda la gente, a sent irse uno en her mandad. Eso no se
puede ex pl icar, sientes el cambio adent ro. Yo entend í
que lo que yo hacía ay udando a la gente no era yo, era
Jesús a t ravés de m í. Cuando a l iment aba a la gente, por
ejemplo. Yo iba y recog ía bu ltos para repar t ir y l levar.
Pero no era yo, era Jesús a t ravés de m í a l iment ando su
pueblo. E l l iderato me lo d io Jesús. Y mam it a Mar ía,
porque yo amo a mam it a Mar ía. Yo sé que Dios ex iste,
sé que está aquí, sé que est á en cada uno de nosot ros,
eso es lo más marav i l loso.

Historias de vida en la ciudad de los muertos


Volv í acá, a Bogot á, y cont inuamos en la lucha. Por
entonces yo era d iferente, con ot ra fuerza. Había
que ser bel igerante para defender el t rabajo, pero ya
ut i l izaba ot ras for mas: “Bueno, yo me voy a la m isa
m ient ras t anto ustedes… t at at á”.
L os dejaba en manos de la fe, y nosot ros nos ret iramos.
Ya comencé a ver las cosas con clar idad, a ver qué
era lo que quer ían esos manzan i l los vend idos. Vi la
injust icia, y v i d iferente el g r upo de acá en Bogot á,
del g r upo de a l lá en Man iza les. Hay que defender el
t rabajo, sigo pensando ig ua l. E l derecho a l t rabajo es
un derecho socia l que todos tenemos que tener porque
comemos y tenemos que v iv ir aqu í y Dios nos da esa
for ta leza. Pero hay que preparar a la gente, a los n iños
para que cont inúen un idos, luchando.
Después de entender todas esas cosas me fu i para
Man iza les y comencé a t rabajar en las par roqu ias. Por
g racia de Dios, porque las par roqu ias de Man iza les


me apoyaron, me pagaron la car rera en el Cent ro de
Evangel ización y Catequesis de la A rqu id iócesis de
Man iza les. Y de ah í me mandaban a mucha par te a
t rabajar. M i t rabajo a l lá era m isionar por toda par te. YO T E N Í A T R E S
Ven en uno l iderazgo, ¿no? Y bueno, a l lá iba a hacer PUESTOS DE C AL Z ADO,
m isión. Era muy bueno. “Cansón y ter r ible”, d ice P E R O P O R E S TA R
uno ent re com i l las, porque hay que ir por mont añas,
ag uantar hambre. Pero r ico, r ico ir a l levar la Pa labra DEFENDIENDO A LOS
a una sola f inca, por a l lá lejísimo. L a gente lo recibía DEM ÁS, ENTONCES A
a uno de marav i l la. Una machera. L legaba uno a una
f inca y lo inv it aban uno a la Semana Sant a. –Bueno, MÍ NO ME DEFENDÍAN
¿dónde queda la próx ima f inca?, preg untaba yo. –“Acá MIS DIREC TIVOS CON
cerqu ita, dos horas. M ire, se va por este cam ino y a l lá
LOS QUE TR ABA JABA


det rás de esa mont aña, pero eso no es mucho”.

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PORQUE

C UA N D O U N O
TIENE UN
PROBLEM A SE
ENFRASCA EN
U N VA S I T O C O N
AG UA Y S E VA
Graciela Triviño

AHOGANDO.
PERO ÉL DESDE
AFUERA VE
MEJOR QUE ESE
PROBLEM A TIENE
U N A S A L I DA

Libro cementerio ULTIMA VERSION.indd 62 ” 5/5/16 2:27 PM


Historias de vida en la ciudad de los muertos

Archivo de Oscar Calvo Isaza, 1998

Libro cementerio ULTIMA VERSION.indd 63 5/5/16 2:27 PM


Y así. Era marav i l loso. También me prepararon. Recibí est ud io, capacit ación para t rabajar
en las cárceles. Yo per tenecí a la Pastora l Pen itenciar ia Catól ica. Viajábamos a d iferentes
ciudades, l levando la Pa labra a las cárceles, r ico. A nosot ros jamás nos requ isaban, nos
respetaban mucho. Y en los pueblos nos recibía el A lca lde y dábamos v uelt as en los parques.
Y siempre l levaba m i g uit ar ra para an imar. Marav i l loso l levar la Pa labra. Pero, cuando
Dios habla, habla así no entendamos mucho. Y É l me t rajo de reg reso en Bogot á. Yo
ten ía t res puestos de ca l zado, pero por est ar encargada de defender a los demás, entonces
a m í no me defend ían m is d irect ivos con los que t rabajaba. Est aba yo en m i puest ico:
–“Graciela vea, la necesit an aquí”.
Me tocaba dejar el puesto con ot ros que t rabajaban, y lo fu i perd iendo todo, todo. A ntes
quedé con deudas. ¿Quién me l ibraba de esas deudas? E l de ar r iba, porque me tocó
poner me a conseg uir mercancía f iada, a consig nación. Perd í casi todo lo que ten ía. Me
puse a vender l ibros a l por mayor. Comencé a v iajar por los pueblos a vender l ibros a l por
mayor. Me iba por Cund inamarca, por el Va l le, v iajé mucho, por mucho puebl ito l levando
mercancía. Vend ía en las l ibrer ías, lo que sabía que se necesit aba. Vend í mucho de ese
d iccionar io Ch icago, del barato, ¡claro! De eso se t rat aba. Era para los pobres, entonces
se vend ía.
Graciela Triviño

Yo vivo el hoy,
mañana no sé si existe
D e pr ont o r e s u lt é c on c á n c e r, u n c á n c e r br av o. Y c on e s t o v a mo s a t e r m i n a r, e s t o
e s lo ú lt i mo q ue le s v o y a c ont a r p or q ue e s f ue r t e. Me e n fe r mé , ¡ D io s m ío b e n d it o !
E n fe r m a , e n fe r m a , e n fe r m a . A l ho s p it a l , lue g o d e u n a c a nt id a d d e e x á me ne s t r a t a n
d e d e c í r s e lo a u no c o mo c on mu c h a pr u d e n c i a , p e r o yo le d ij e a l mé d ic o y a l a s
e n fe r me r a s : –A m í no m e h a b le n e s c o n d ié n d o m e , d í g a n m e d e f r e nt e q u é p a s a , q u e y o
s o y u n a muj e r d e fe. –“ Ve a , t ie n e u n c á n c e r av a n z a d o. E s t á e n f a s e t r e s , e n e l út e r o ,
l a m a t r i z…” –¿Y e nt on c e s ? –“ Va mo s a t r a t a r d e h a c e r u n a c on i z a c i ón , v a mo s a t r a t a r
d e h a c e r…” –¿P a r a a l b or ot a r lo m á s ? Por q ue e s o d e c on i z a c i ón s e a l b or ot a l i g e r it o
y l i s t o... Te n g o q ue e s t a r me jor pr e p a r a d a y s é d e q ué me v o y a mor i r y q ue y a v a
l le g a n d o y bue no , l i s t o. G r a c i a s a D io s .
L a f r a s e m á s m a r av i l lo s a f ue “g r a c i a s a D io s ”. H a b í a u n mé d ic o , u n a p ot e n c i a d e
mé d ic o , u n a e m i ne n c i a a l l á e n e l Ho s p it a l Un i v e r s it a r io d e M a n i z a le s , a l q u e e s o
le c ho c a b a : –“ O i g a n a e s t a , d i z q ue g r a c i a s a D io s . ¿ C u á l D io s ? Us t e d t ie ne u n D io s
q u e e s mu y i nju s t o , u n D io s q ue no l a q u ie r e , v e a c o mo l a t ie ne. ¿E s o e s u n D io s ? ”.
–“ G r a c i a s a D io s . ¡ A m i D io s m e lo r e s p e t a ! Us t e d pue d e s e r u n a e m i ne n c i a , u s t e d
pu e d e s e r e l c i r uja no , u s t e d pue d e s e r e l q ue s e a p e r o , D io s e s t á p or e n c i m a d e u s t e d
y d e t o d o”.
S ie m pr e e s t u v e u no s me s e s a s í , t e r r i b le s . L a c on i z a c i ón l a m a n d a r on p a r a B o g ot á y
c u a n d o l le g ó: – B ue no , ¿q ué p a s a ? –“ No , m a l . Ya d e p e n d e d e u s t e d , t ie ne q ue c o m e r
mu c h a f r ut a”. – ¡ Ay no ! A m í no me m a n d e d ie t a s y c o s a s d e e s a s , no. Por q ue y o no
t e n g o c on q ué c o s t e a r me u n a d ie t a y ¿ p a r a q ué? – ¡ P ue s p a r a q ue d u r e u n p o q u it o

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m á s ! ”. – E s q ue yo no ne c e s it o d u r a r u n p o q u it o m á s . Yo c o mo lo q ue l le g ue , lo q u e
D io s me m a n d a , p or q ue s o y p o br e. A s í h a s id o s ie m pr e , e nt on c e s s i u s t e d me t r a e u n
p l a t o d e le c hon a , yo me lo c o mo. Te n g o h a m br e y me lo c o mo , a s í me d i g a n q u e e s o
me v a h a c e r d a ño p a r a l a t e n s i ón , p a r a lo q ue s e a , yo me lo c o mo.
E nt on c e s q ue d a mo s a s í , p e r o t e n í a c it a s mu y c on s t a nt e s a l l á . No le m a n d a n a u no
me d ic i n a s s i no c u a n d o le t ie ne n q u e p o n e r a u no mor f i n a , h a s t a a m a n e c e r p a’ e l ot r o
l a d o. Ya l le v a b a u no s me s e c it o s a l l á y no , lo m i s mo , m a l . Pe r o r e s u lt a q ue d e s pu é s
d e e s a c on i z a c i ón me l l a m a r on p or q ue t e n í a c it a t a l d í a a t a l hor a . Yo le h a b í a
a d v e r t id o a l mé d ic o: –Ve a d o c t or, t o d o t ie ne u n p or q ué. C u a n d o u s t e d v e a q ue y a s e
me a pr ox i m a l a hor a me lo d ic e c on t o d a t r a n q u i l id a d , q ue u s t e d s a b e q ue yo a mo a
D io s y le d o y g r a c i a s a D io s . No s e v ay a a h a c e r me mu c ho s r o d e o s p a r a d e c i r m e q u e
y a v a a l le g a r.
A s í h a b í a mo s q ue d a d o. Y s í s e ñor. E s a v e z yo f u i a l e x a me n y me e n c ont r é c o n u n a
ju nt a d e mé d ic o s . Q ué d e s c a r o , ¿ no? Uno b ie n e n fe r mo y ju nt a d e mé d ic o s . ¡ A h , no ,
q u é p e r e z a ! Pe r o t e n í a q ue s e r a s í . L le g ué , me pr e p a r é y me s ub í a l a me s a d on d e t e n í a

Historias de vida en la ciudad de los muertos


q u e e s t a r, c u a n d o c o m ie n z a a e nt r a r t o d a e s a g e nt e. R o d e a r on l a me s a , p or q u e e r a n
h a r t o s y e l mé d ic o c i r uja no a h í . Yo y a me h a b í a he c ho c o lo c a r lo s s a nt o s óle o s . L o s
s a c e r d ot e s , mu y q ue r id o s , or a b a n mu c ho p or m í . C u a n d o c o me n z a r on a e x a m i n a r m e
– ¡ D io s e s m a r av i l lo s o ! – s e m i r a b a n u no s a ot r o s y lo m i r a b a n a l c i r uja no. Y e s e
mé d ic o me m i r a b a s e r io , s e c or r í a d e d on d e e s t a b a . S e s e nt a r on d on d e e s t a b a e l
e s c r it or io d e l d o c t or. Yo o í a s u s u r r o s .
– Un mo me nt ic o , d o c t or, ¿q u é e s e s e c u c h ic he o? Yo le a d v e r t í a u s t e d q u e s e a lo q ue
s e a me lo d i g a c on c l a r id a d . N o me g u s t a e l c h i s me , lo s c u c h ic he o s a l l á c o n s u s
d o c t or e s . –“ S ié nt e s e a h í , s ié nt e s e ”, me d ij o. – Pe r o , ¿q u é p a s ó? ¿Ya l le g ó l a hor a , l le g ó
y a ? A m í no me o c u lt e n a d a .
L o r e c u e r d o c o mo s i f ue r a a hor a . E l d o c t or me m i r a b a . C o lo c ó l a s m a no s e n e l
e s c r it or io , s e a g a r r ó l a c a b e z a…, y e s a m a no d e mé d ic o s m i r á n d o lo. –“ M i r e , s e ñor a ,
s u fe…, s u D io s… – E s s u D io s t a m b ié n . –“ S u D io s , s u fe , o lo q ue s e a , p e r o…,
e s t á c u r a d a . Us t e d no t ie ne n a d a n a d a . Na d a e s n a d a . S u D io s , s u fe…“ –¿ C u r a d a ?
–“ Tot a l me nt e c u r a d a . Váy a s e me jor p or a l l á e n u n b a r r io d on d e no l a c ono z c a n
y h á g a s e t o m a r u n a c it o lo g í a . E n u n l a d o d on d e no s e p a n a d a d e u s t e d : s i r e s u lt a
e m pr o b le m a d a v ue l v e , s i no , no l a q u ie r o v e r. A d i ó s pue s ”.
Y a s í f u e , a c á e s t o y. E s e e s m i t e s t i mon io. C o mo d ic e e l Ev a n g e l io , a u n s e ñor q u e
t e n í a c ie n ov e ja s s e le p e r d i ó u n a . D e j ó l a s nov e nt a y nue v e a l l á y s e f ue a bu s c a r
l a q u e le f a lt a b a . E s o s u c e d i ó c on m i g o. D io s h a c e m a r av i l l a s . I b a d e t r á s d e e s a
ov e j it a p or q ue e s t o y s e g u r a , t ot a l me nt e s e g u r a , q ue c u a n d o D io s e m p ie z a u n a o br a ,
l a t e r m i n a . A lo me jor a l l á c o me n z ó u n mo me nt o d e c on v e r s i ón , u no no s a b e. C o mo
t o d o d e p e n d e d e l d e a r r i b a , É l v e r á q ué h i z o c on e s e mé d ic o , ¿c ie r t o? S e ne c e s it a n
mé d ic o s c r e y e nt e s , g e nt e c r e y e nt e q ue s e p a h a c e r l a s c o s a s p or e l b ie n d e lo s d e m á s .
Pe r o t a m b ié n t e ne r fe e n q ue h ay u n D io s q ue no s d a l a for t a le z a , l a s a b id u r í a y e l
e nt e n d i m ie nt o p a r a p o d e r h a c e r e s a s c o s a s . É l me m a n d a p a r a a q u í , p a r a a l l á , y a l l á
v o y.
¿E l C e m e nt e r io? No me g u s t a b a n lo s c e m e nt e r io s y m i D io s m e t ie n e a q u í . Yo s é q u e
é l me t ie ne a q u í p or q ue a q u í s e ne c e s it a mu c ho e v a n g e l i z a r. A q u í s e ne c e s it a d a r le
u n a p a l a br a d e c on s ue lo a l a g e nt e q ue l le g a c on t a nt o s pr o b le m a s y s e s ie nt a a l lor a r.
Por q u e c u a n d o u no t ie ne u n pr o b le m a s e e n f r a s c a e n u n v a s it o c on a g u a y s e v a
a ho g a n d o. Pe r o É l d e s d e a f ue r a v e me jor q ue e s e pr o b le m a t ie ne u n a s a l id a .

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A nt e s e s t o e r a t r a b ajo , v e n í a mu c h a g e nt e , s e v e í a l a fe. E l me s d e nov ie m br e e r a
m a r av i l lo s o , v e n í a l a g e nt e d e lo s c a m p o s . Por q u e d e t o d a s for m a s u no t r a b aja p or u n
p or c e nt aj e ¿ no? Y c u a n d o no s e h a c e n a d a y s e p a s a n lo s d í a s… Yo d e p e n d o d e e s t o
p a r a p a g a r a r r ie n d o , p a r a c o me r, p a r a v e s t i r, p a r a lo s g a s t o s . S i n e m b a r g o , D io s no
no s d e s a m p a r a y a l g o l le g a . Ve a , e s t a e s l a hor a y no he b aja d o b a n d e r a .
A hor a v ie ne m e no s g e nt e. Yo c r e o q u e l a g e nt e p e r d i ó mu c ho l a fe , d e s d e q u e , h a c e
y a p or a h í u no s t r e s o c u a t r o a ño s , s a c a r on u n pr o g r a m a e n S é p t i m o d í a , d ic ie n d o q u e
a q u í e r a n me nt i r o s o s y l a d r one s . Y e s o s í s e q ue d a g r a b a d o e n l a me nt e d e l a g e nt e ,
p or q u e e l pr o g r a m a f ue d e me d i a hor a y a lo s v e i nt e d í a s l a r e c t i f ic a c i ón f ue d e d o s
m i nut o s , e nt on c e s l a m ayor í a d e g e nt e no s e d io c ue nt a , s i g ue n d ic ie n d o q ue s o mo s
l a d r one s .
E nt on c e s yo v i v o e l ho y, m a ñ a n a no s é s i e x i s t e. Ho y v o y a t r a b aja r, a v e r s i l le g a
a l g u it o p a r a i r a c o m pr a r l a s o p a . Va mo s a t r a b aja r, y l i s t o. Ve a , le s r e s u m í u n a
h i s t or iot ot ot a d e s d e p or a l l á h a s t a a hor a , y e s o e s u n a p a r t e d e l a v id a : d on d e le s
c ont a r a d e s d e l a n i ñe z d e u no s e q ue d a b a n a s o m br a d o s , yo t e n g o m a t e r i a l p a r a h a c e r
u n l i br o.
Graciela Triviño

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Historias de vida en la ciudad de los muertos

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Graciela Triviño

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ESO SUCEDIÓ CONMIGO. DIOS
HACE MARAVILLAS. IBA DETRÁS
DE ESA OVEJITA PORQUE ESTOY
SEGURA, TOTALMENTE SEGURA,
QUE CUANDO DIOS EMPIEZA
UNA OBRA, LA TERMINA

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Qué nos dicen los
muertos a los vivos


Yo h ice un t rabajo para el Cementer io con el apoyo de la
A lca ld ía de Bogot á. Luego me cont rató la Un iversidad
U N A C I E R TA Naciona l, que est aba haciendo una consu ltor ía para
el desar rol lo urbano del Dist r ito. Era el plan para
C U R I O S I DA D E X Ó T I C A , toda la zona de f loreros –la gente que vend ía f lores –
DE ANTROPÓLOGO en la par te nor te del Cementer io, que da hacia la
M ÁS CL ÁSICO, Caracas después del Cementer io I nglés. Fue un año
en tot a l, t rabajando todos los d ías, o sea seis meses
EN BUSCA DE L A t rabajando todos los d ías y un año con d iversos n iveles
A LT E R I D A D P R O P I A D E de intensidad. Fue muy r ico.
L A C I U DA D . Y E S T E E S Durante m i car rera en la un iversidad el Cementer io
EL TONO QUE DOMINA se conv ir t ió en un lugar bon ito para ir, en el que me
sent ía a g usto desde el punto de v ist a v isua l, estét ico.
B U E N A PA R T E D E E S TA Y t ambién para ir a cur iosear y par t icipar de las cosas
Oscar Calvo Isaza

INVE S TIG ACIÓN , QUE del mundo a l que per teneces. Una cier t a cur iosidad
exót ica, de ant ropólogo más clásico, en busca de la
ES COMO UN VIA JE A a lter idad propia de la ciudad. Y este es el tono que
L A OTRE DAD DE NTRO dom ina buena par te de est a invest igación, que es como
un v iaje a la ot redad dent ro de la propia ciudad, en
DE L A PROPIA CIUDAD


un momento en el que le doy un g iro ant ropológ ico
a la h istor ia. Eso propicia muchas preg unt as de t ipo
sensit ivo en lazadas con las cur iosidades académ icas.
En un pr incipio el t rabajo est aba más or ient ado a
lo pat r imon ia l. Luego sa l ió un l ibro muy bon ito del
arqu itecto A lber to Escovar, que hace un invent ar io
rea l. Pero cuando yo voy como h istor iador y t rabajo
con ant ropólogos, eso no es lo que encont ramos. L o
que nos l lama la atención es lo ot ro: la comun ión, la
comun icación ent re el mundo de las cosas, el mundo de
los muer tos y el mundo de los v ivos. Esa es la met á fora
fundament a l de la h istor ia que t rabajamos: qué nos
d icen los muer tos a los v ivos.
Est uve fuera de Colombia desde el año 20 0 0 hast a el
20 09, casi d iez años por fuera del pa ís. En Méx ico,
A rgent ina, Ch i le, en España. Cuando reg resé,
encont ré que est aba en proceso de ser cer rada el a la
popu lar del Cementer io, que era donde se rea l izaban
la mayor ía de las inhumaciones y donde se manten ían
los r itos funerar ios. Por ese entonces el Cementer io
empezó a sufr ir una t ransfor mación muy fuer te, ya
que se rompió la l igazón ent re el cementer io popu lar –
que era lo que est aba en la par te occident a l- y la par te
pat r imon ia l.

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En m i lect ura, el Cementer io es la comun ión ent re los muer tos y los v ivos. Pero es t ambién
la frontera nor te de la g ran act iv idad popu lar de la ciudad. No lo d igo desde la perspect iva
de los monumentos, sino de los r it ua les fúnebres. L as fam i l ias par t icipaban en un circu ito
ceremon ia l infor ma l, que exced ía los l ím ites del Cementer io. Había práct icas, por ejemplo,
en las que par t icipaban sacerdotes fa lsos, y luego las fam i l ias se ret iraban a bares como El
último adiós, L a última lág r ima, que se la pasaban l lenos.
Esta ar t icu lación del mundo popu lar con el Cementer io se rompe cuando se pr iva a la
gente de la posibi l idad del ent ier ro, me imag ino que por consideraciones de sa lubr idad,
consideraciones pat r imon ia les, de desar rol lo urbano del Plan Cent ro, etc. Pero, ¿cuá l es el
cent ro que se quiere y cuá l es el cementer io qué se qu iere? Ese cementer io supuest amente
bon ito, inmacu lado, que ya funciona más como un museo. Esa es la d iferencia: como un
museo y no como un lugar que recoge las práct icas simból icas de la gente.
Yo comencé con el pat r imon io. En el infor me de la invest igación est án reg ist radas un
montón de cosas que después desaparecieron. M i f ijación es lo pat r imon ia l. En ese
t rabajo me mov í del pat r imon io mater ia l a l pat r imon io inmater ia l, y de a h í sólo v uelvo

Historias de vida en la ciudad de los muertos


a l pat r imon io mater ia l cuando aparecen cosas de arch ivo, pero no cosas monument a les o
arqu itect ura. L a r upt ura nace de la queja del t ipo de apropiación de lo pat r imon ia l o de
los usos socia les del pat r imon io, aunque todav ía no est aban los tér m inos para ese debate.
Todav ía había muchos procesos que se manten ían, que le daban ese par t icu lar tono de v ida
a l Cementer io porque manten ía un equ i l ibr io de la relación ent re los muer tos y los v ivos.
E l punto de quiebre fue cuando se dejó de inhumar gente y comenzaron a esperar que cada
uno cumpl iera sus tér m inos para sacarlo. Uno de los r it ua les más duros y escabrosos que
me tocó presenciar fue la ex humación y conver t ir a l d ifunto en huesos para osar io.
¿Qué se le perd ió a todas las práct icas propias de ese circu ito popu lar? ¡Se le perd ieron
los muer tos! Cuando invest ig ué, la g ran d inám ica est aba donde todav ía eran comunes,
cot id ianos los ent ier ros. En la par te que est aba a l occidente, a h í est aba el corazón de la
act iv idad del Cementer io.
E l ext remo de eso que cuento, est á en el f ina l de m i l ibro. Es una ent rev ist a o una h istor ia
de v ida de P it ufo, un personaje que v ive a h í, ent re los muer tos. Y t iene el macabro t rabajo
de reconst r uir cadáveres de N.N. para las facu lt ades. É l es qu ien l leva a l l ím ite la sit uación:
¿Se puede separar la v ida de la muer te, separar los espacios como nosot ros los v iv imos, a
la manera “occidenta l”? Este per iodo se cer ró cuando el P it ufo fue ex pu lsado de a h í y se
cer ró también la inhumación de N.N.
Ya después v in ieron los ensayos de “pat r imon ización”. L o de Beat r iz Gonzá lez, por
ejemplo, es súper, pero cuando los columbar ios com ienzan a volverse más un objeto del
ar te, también hay ot ra r upt ura. Ese t ipo de acciones deter m inan que ese ya no es el
espacio de los muer tos, porque t ambién los homogen iza. Acuérdese que antes, como en
cua lqu ier cementer io popu lar, por lo menos en A mér ica L at ina, las t umbas se decoran. L a
gente se apropia de las t umbas, y a lrededor de cada n icho hay todo un t rabajo ar tesana l,
o manua l idades hechas por la gente. Y est án las fotos, los escr itos, los papeles: es que el
muer to at rae la v ida, por decirlo de a lg una manera. Y la convoca con for mas ex presivas
inesperadas, la at rae con las cosas más cursis y clichés y naïf, pero t ambién la at rae de
for mas t rascendent a les y todos t ipos de práct icas.

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Foto: Iván Castaño J.

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El Cementerio
revisitado
M i ex per iencia ah í es un poco t raumát ica, porque la apuest a del t rabajo era most rar que
la creación, la producción simból ica, no solo est aba del lado de los objetos, sino en cómo
la gente se apropiaba de el los a t ravés de r it ua les que ten ían que ver con la muer te. Pero
eso era posible porque el Cementer io no era un lugar pat r imon ia l como t a l, sino que era
un lugar de práct ica mág ica, un lugar de práct icas funerar ias cot id ianas.
Digamos que de cier t a manera fui inocente. H ice la consu ltor ía, pero t uve la impresión que
el punto de quiebre fue precisamente ese proyecto de la Un iversidad. Me queda la duda
también de cuá l habrá sido el papel de m i propio est ud io en el proceso de remodelación
y t ransfor mación del Cementer io…, las paradojas ¿no? L a clásica t rampa románt ica: me

Historias de vida en la ciudad de los muertos


tocó ret rat ar como h istor iador – en ese caso bióg ra fo t ambién– una par te del mundo que
estaba en v ías de desaparecer. Est amos hablando del per iodo ent re 1998 y 20 0 0, cuando
se hace ese plan específ ico de la Un iversidad Naciona l para el desar rol lo urbano. En un
com ienzo los mar moleros protest aron y decían: -¡Nos van a qu it ar de acá! E l reacomodo
de la plaza donde se vend ían las f lores es la pr imera par te, después va a ven ir todo el
desa lojo de la gente que t rabaja. E l los est aban atentos y lo int u ían. No sé si ustedes han
ten ido la opor t un idad de conversar con a lg una de esas ant ig uas fam i l ias ar tesanas. P uede
que la gente sea cada vez más desconf iada del papel de los cient íf icos socia les. L a gente
sabe y ent iende –incluso mejor que uno – que est as cosas no son neut ra les y que los usos
de la invest igación pueden ser per fect amente cont rad ictor ios… A ese t rabajo le tengo un
car iño impresionante, pero si volv iera a hacer un “Cementer io rev isit ado”, le pond r ía
énfasis a esa cont rad icción ent re el aná l isis y la recolección de arch ivos y los usos que se
les da desde las ad m in ist raciones públ icas.
No soy el m ismo de hace d ieciocho años, cuando escr ibí ese l ibro. Porque muchas preg unt as
sig uieron, pero también se han ido t ransfor mando y se encont raron con ot ras rea l idades que
per m it ieron tomar d ist ancia, por ejemplo, de las d iscusiones románt icas que se refug ian en
la a lter idad, en lo pintoresco…, y toman prot agon ismo popu lar y más prot agon ismo, sobre
todo, de las masas, sin anon imato. ¿Cómo surgen las t umbas colect ivas? ¿Cómo surgen los
mausoleos de los sind icatos? Y eso enfrent ado a la noción del l ibera l ismo de que eso es la
t umba de una persona, de un hombre etc., etc.; o solo la fam i l ia.
Ot ro ejemplo: esa d imensión de las ch icas t rans del Sant a Fe no la v imos en ese momento.
Creo que sí ex ist ían, pero nosot ros no ten íamos el ojo para eso. Son los t ipos de enfoque
que en cada momento d ict an lo que vas a ver, o por lo menos la clar idad con que lo puedes
ver. Por ejemplo est ábamos pensando mucho en los inm ig rantes, en las posiciones de
integ ración a la v ida urbana y de t ransición campo - ciudad dent ro de la t rad ición fuer te de
la ant ropolog ía socia l, que es ot ra de las g u ías metodológ icas muy presentes. Pensábamos
más en la muchacha del ser v icio que v iene del mundo r ura l, pero no en que había una
d imensión de género también fuer te, que las prost it ut as pod ían ser t ransgener ist as, cosas
por el est i lo no las contemplamos y era un n ivel de d iferencia impor t ante.
Si h iciera el “Cementer io rev isit ado” le pond r ía mucho interés a l papel del académ ico y
su conocim iento en los procesos de t ransfor mación de la rea l idad. Me asa lt a la preg unt a
sobre cuá l papel jug ué yo en todo eso. A h í hay una cont rad icción que es pol ít ica. Esas
invest igaciones fueron apropiadas y leídas más desde las cuest iones de plan if icación globa l

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de la ciudad que para inser t arse en un proyecto concreto del Cementer io. Era exact amente
lo cont rar io a lo que me an imó a escr ibir: la práct ica socia l, la relación ent re la v ida y la
muer te. En el plano puramente pat r imon ia l y de museo tampoco fue ef iciente. No infor mó
la pol ít ica públ ica, porque no log ró mantener nada, no mejoró la ad m in ist ración, no h izo
que hubiera unos recor r idos más claros, que hubiera presencia de ot ras poblaciones en el
Cementer io. Eso por lo menos es lo que conocí hast a hace unos años, no sé act ua l mente.
Pero sí hay un g ran descuido inst it uciona l, y est a invest igación no cont r ibuyó en nada
para mejorarlo.
E l fut uro del Cementer io depende del papel que tenga en la ciudad. L o que he v isto es que
se ha seg uido su deter ioro f ísico. Entonces, desde el punto de v ist a meramente práct ico,
nos quedamos en el peor de los mundos posibles: sin un cementer io donde se ent ier ra
gente, y cada vez más sin el pat r imon io, con un monumento deter iorado. Bueno, est á la
presencia de los héroes, már t ires, etc., pero las piezas escu ltór icas, las capi l las, las cosas
ad m irables se han perd ido. Y dependerá de la pol ít ica públ ica el dest ino de estos espacios.
L o ot ro es que t ampoco me quer ía conver t ir en un cementerólogo. Supongamos que me
l laman como una autor idad de este tema, pero yo no par t icipo de la comun idad pat r imon ia l,
n i de las redes de cementer ios. Me apasiona, me parece marav i l loso, pero m i intención no
era el cementer io. No ten ía a l cementer io como objeto, como fet iche si se qu iere. Yo estaba
intentando ver a lgo a t ravés del cementer io, me interesaba porque ten ía a lgo persona l,
poder hacer cier to proceso de duelo persona l y escr ibir sobre la muer te. Luego pude sa l ir
del tema y me mov í a ot ras cosas, a seg u ir t rabajando.
Oscar Calvo Isaza

Detesto los funerales


¿Que si yo quiero que me entierren? Quisiera que me incineraran. Pero si me van a enterrar
en el Cementerio Central, que sea dónde están los ilustres, claro: -Aquí yace uno de los más
insignes historiadores de este Cementerio.
¡En nicho anónimo, no! En tono de juego, me parecería divertido tener una tumba que permita
que la gente haga cosas con ella, que propicie cosas. Claro que con el tiempo las propias
sensibilidades de uno cambian con respecto a eso, es que es un tema muy fuerte. En lo personal
le temo mucho a la muerte. Los cementerios no me espantan, pero por ejemplo los hospitales sí,
porque yo entiendo –en clave de lectura de Norbert Elias– que están íntimamente relacionados
al problema de la vejez, la enfermedad, la asepsia y el tratamiento médico despersonalizado...
El hospital me anuncia la muerte. Y detesto los funerales. Los funerales propios ¿no? Quiero
decir los que me tocan a mí, yo no voy con alegría. Quizás mi concepción de la muerte es una
concepción ya muy esterilizada, no es una concepción rica, mística.
Esto no se lo he contado a nadie, por lo menos no en público. Mi tío era comandante de una
guerrilla. Se llamaba Ernesto Rojas. Fue el comandante máximo del EPL , una organización
derivada del maoísmo que se dividió del Partido Comunista en los ’60. Era la segunda
guerrilla más poderosa del país. A mi tío lo desaparecieron, lo secuestraron, lo torturaron y lo
ejecutaron. Claro, él era guerrillero. Pero no murió en combate, lo secuestraron, lo torturaron
horrible y…, fabricaron la escena.

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Entonces a m í me tocó asist ir a l ent ier ro de m i t ío
en el Cementer io Cent ra l en una t umba anón ima, es
decir, una t umba pequeña. Además era un g uer r i l lero,
entonces solo asist imos muy pocas personas. E l ambiente
de ter ror era tot a l, era el ter ror del pa ís. Cuando
enter ré a m i t ío yo est aba n iño, ten ía nueve años.
Eso fue en 1987. Casi no encont ramos una funerar ia
donde acept aran velarlo, n i un cementer io donde se
pud iera hacer a lgo rápido. Claro, después lo sacaron
de ah í, pero fue en el Cementer io donde lo enter ramos
y lo dejamos. E l l lanto, la rabia y la impotencia es lo
que se me v iene a la memor ia. E l g uer r i l lero que fue
mezclado con el ter ror y la est ig mat ización socia l, en
los ext remos de la t r isteza y la ind ig nación. Esa es
m i pr imera aprox imación a l fenómeno de las d isput as
sobre el sig n if icado pol ít ico del Cementer io. Pero eso
no t uvo una g ran repercusión pol ít ica.

Historias de vida en la ciudad de los muertos


Cuando a mi papá lo mataron en 1985, esa muerte sí tuvo
una gran manifestación. No fue aquí en el Cementer io
Central, fue en Medellín, porque el fuerte del EPL era en
Medellín. Fue una manifestación multitudinar ia. Para
los efectos biográf icos, pr imero trasladaron el cuer po
de Bogotá a Medellín, y en Medellín se juntó una gran
manifestación que terminó con una “parada militar” de
los g uerr illeros. Fue un entierro con una carga política
muy fuerte. Es el momento en que se rompen los dos
acuerdos de paz: por una parte el M-19, el EPL y el
Gobierno; y las FA RC tenía otro. Pero el M-19 y el EPL
tenían una negociación. Quince días antes había sido lo
del Palacio de Justicia, ese fue el contexto de la muerte
de mi padre y su entierro en el Cementer io. Entonces
el sentido de la relación entre el disenso político y los


espacios fúnebres era algo muy presente.
No asist í a todos los ent ier ros “célebres” de la época,
pero me tocaron muy de cerca. Cuando yo est aba A FINALES DE LOS 80
sa l iendo para Cuba —por ot ras circunst ancias —, Y PRINCIPIOS DE LOS
muere Ja ime Pardo L ea l. A f ina les de los 8 0 y
pr incipios de los 9 0 la cuest ión de los ent ier ros como 90, L A CUESTIÓN DE
opor t un idades de reiv ind icación y d isidencia públ ica LOS ENTIERROS COMO
es per manente, porque est án mat ando gente todo el O P O R T U N I DA D E S D E
t iempo. No sabr ía decir si eso sig ue siendo una apuest a
pol ít ica par t icu lar de la izquierda inst it uciona l, que RE IVINDIC ACIÓN Y
decía: “queremos un lugar bajo el cielo”. Pero en ese
t iempo sí.
DISIDENCIA PÚBLICA
ES PERMANENTE ,
Tend r ía que pensar más a cuá les ent ier ros fu i, pero es
confuso… Me acuerdo con mucho dolor –pero no fue en
P O R Q U E E S TÁ N
el Cementer io Cent ra l, fue en el nor te – cuando mataron M ATA N D O G E N T E
a Eduardo Umaña Mendoza. Vino el Pad re Jav ier TODO EL TIEMPO


Gira ldo que d ijo las pa labras fúnebres, un d iscurso
her mosísimo aquí en la plaza. Nos fu imos marchando

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ES QUE EL MUERTO “
AT R A E L A V I DA .
Y L A C O N VO C A
CON FORM AS
E X P R E S I VA S
I N E S P E R A DA S , L A
AT R A E C O N L A S
Oscar Calvo Isaza

COSAS M ÁS CURSIS
Y C L I C H É S Y N A Ï F,
P E R O TA M B I É N L A
AT R A E D E F O R M A S
T R A S C E N D E N TA L E S
Y TODOS TIPOS DE
P R ÁC T I C A S

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” 5/5/16 2:27 PM
Historias de vida en la ciudad de los muertos

Archivo de Oscar Calvo Isaza, 1998

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buena par te hast a el nor te. De eso me acuerdo, ya
que par t icipé d irect amente. Ya más contemporáneo y
EL CEMENTERIO como referente exter no, lo de los muer tos pa lest inos:
ES UN LUGAR ver cómo durante las int ifadas los ent ier ros eran por
excelencia una ocasión de reiv ind icación pol ít ica.
QUE ARTICUL A
L A S PR ÁC TIC A S
SOCIALES, ES
UN LUGAR DE
PRODUCCIÓN
SIMBÓLICA , NO El entierro como forma
ES UN LUGAR DE
MEMORIA
de disenso
” Esos y ot ros recuerdos inf luyeron en m i t rabajo
académ ico decisivamente. L o que pasa es que yo ya
est aba siendo d iscipl inado y educado en la Un iversidad
Naciona l como h istor iador. Entonces esos sent im ientos
est án subl imados —para ut i l izar el leng uaje de
Oscar Calvo Isaza

Ber nardo Tovar —, se ex presan a t ravés del punto de


v ist a académ ico, a t ravés del punto de v ist a educado.
L eyendo las tesis y las ot ras cosas que se habían
hecho sobre el Cementer io, había muy poco cont ando
rea l mente lo que pasaba en el Cementer io. Había
muchas d isqu isiciones ideológ icas…, tesis enteras
ded icadas a Mar x, y en las ú lt imas d iez pág inas…,
muy poco sobre los huesos, la car ne, las t umbas.
Entonces ya se ve el esfuerzo en log rar a los veinte años
t rabajar con un equ ipo de cuat ro personas, con cier t a
organ ización del t rabajo, con d inero, con med ios, con
fotog ra f ías. Posiblemente lo esté subl imando en el
recuerdo, pero de todas maneras había un ejercicio
empír ico en tor no a eso. Y aunque nada est á bien
desar rol lado empír icamente, son int u iciones, muy
buenas int u iciones. Por ejemplo, a h í est aba la cuest ión
del manejo del cadáver de Ga it án: ¿Qué hacer con el
cadáver? ¿Y por qué enter rarlo o no enter rarlo en el
Cementer io Cent ra l? L a preg unt a de la sig n if icación
del poder, que se v incu la a cosas de est ado, a los
g randes pol ít icos, cosas que v iene del siglo X I X. O la
cuest ión de la ceremon ia fúnebre, que se mater ia l iza
en los monumentos, las oraciones, hace par te de la
cod if icación inter na del Cementer io.
Creo que ya est aba en ot ros t rabajos, eso no lo saqué
yo solo. Pero lo que h ice fue combinar el proceso de
h istor icidad con la apropiación d iferenciada de los

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usuar ios de ese espacio. Basándome en cómo se especia l iza y cómo se mater ia l iza el poder
de las él ites es que t rato de entender las claves de insubord inación o las posibi l idades de
d isenso dent ro del espacio fúnebre. Se t rat aba de obser var a los ent ier ros como momentos
de fr icción del proceso pol ít ico, pero t ambién de lo que act ua l mente se l lama memor ia
¿no? Disput as de la memor ia: ¿Qu ién debe recordarse? ¿En qué lugar debe est ar en ese
espacio concreto? ¿Qué posición debe tener dent ro de cier t as jerarqu ías?
Esa fue la preocupación por el ent ier ro como for ma de d isenso (y a veces de insubord inación),
en un espacio a lt amente cod if icado por el poder. Fue la for ma concreta en que se desar rol ló
esa inqu iet ud que ven ía de m i ex per iencia persona l, ex presada en tér m inos académ icos, y
no en tér m inos poét icos o solamente test imon ia les. E l cementer io es un lugar que ar t icu la
las práct icas socia les, es un lugar de producción simból ica, no es un lugar de memor ia.
M ira la d iferencia: cuando yo d igo que es un lugar de memor ia, estoy — d igámoslo así—
at rapándolo en el t iempo. Claro, hoy en d ía sí lo es, en la med ida que esa categor ía de
memor ia se ha d iferenciado de ot ras categor ías y t iende a especia l izarse y a d iferenciarse
de los lugares donde se produce.

Historias de vida en la ciudad de los muertos


¿Tú fu iste a l cementer io de San Ped ro? Es súper pat r imon ia l. A hora le sacaron el ún ico
at ract ivo que ten ía para el mundo; antes est aban enter rados a h í los g randes t raquetos, los
g randes sicar ios que d ieron la pelea para est ar enter rados a h í. -A m í me ent ier ran acá,
¡h ijueputa!

Ten ían sus mausoleos con unas bocinas g igantescas y música a todo volumen. Obv iamente
ya le bajaron a la música y se volv ió un museo. Un museo muy bon ito, por cier to. Sacaron
los t raquetos. A ntes eso era música sa lsa todo un d ía, “porque él siempre amó la sa lsa”.
Pero hacía la d iferencia. A l lá, si te interesa ir a v isit arla, est á la t umba de Pablo Escobar.
Seg uramente la idea que ten ían acá en Bogot á era que el Cementer io se conv ir t iera, como
el de San Ped ro, en un cementer io pr ivado, bien cu idado, con va lor pat r imon ia l a esca la
colombiana. Es decir, muy bon ito. Tampoco es que tenga piezas demasiado ext raord inar ias,
pero la de Jorge Isaacs est á en pie, her mosa, las escu lt uras son l indas. Aqu í debieron tener
la idea de hacer lo m ismo, pero la apuest a pol ít ica se quedó en promesas…

E l C ent ro de Memor ia , Pa z y Reconc i l iac ión, desde el pu nto de v i st a del enc l ave me
pa rece per fecto…, pero no lo conozco, no he ido. Porque cua ndo v i ne, lo est aba n apena s
con st r uyendo y no est aba abier to a l públ ico. Pero de nuevo l a preg u nt a es: ¿Cuá ndo l a
memor ia se v uelve u na f u nc ión es pec ia l i zad a? Volvemos a l a cuest ión del pat r i mon io.
¿L a memor ia se ref iere a sí m i sma , o est á refer id a a los lug a res que le d a n v id a a l a
soc ied ad , que crea n l a s d i ferenc ia s, donde est á n l a s d i s put a s, donde no todo pa rece
resuelto? E ste es u n lug a r si mból ico, es pec ia l pa r a u n C ent ro de Memor ia. L a cuest ión
es si log r a convoc a r a l a v id a y no sólo est a r en el lug a r donde a ntes est aba n los muer tos.

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EL FUTURO DEL CEMENTERIO
DEPENDE DEL PAPEL QUE TENGA
EN L A CIUDAD. LO QUE HE VISTO
ES QUE SE HA SEGUIDO SU
DETERIORO FÍSICO. ENTONCES,
NOS QUEDA MOS EN EL PEOR
DE LOS MUNDOS POSIBLES: SIN
UN CEMENTERIO DONDE SE
ENTIERRA GENTE , Y CADA VEZ
M ÁS SIN EL PATRIMONIO, CON UN
Oscar Calvo Isaza

MONUMENTO DETERIORADO

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Historias de vida en la ciudad de los muertos
N

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DE CÓMO LOS
MUERTOS
INTERCEDEN POR
LOS VIVOS POR
V I V I D E R O T E AT R O
1

L os integ rantes de Viv idero Colect ivo l levamos a cabo


el Proyecto Márge nes desde com ienzos del 2013 hast a las
ú lt imas present aciones en el Fest iva l I beroamer icano
de Teat ro en 2014. L a invest igación se cent ró en la
zona de a lto impacto ubicada en el bar r io Sant a Fe
y en su vecino inmed iato: el Cementer io Cent ra l de
Bogotá. E l Proyecto se desar rol ló en dos et apas.

Acción de G racia fue el nombre que d imos a la pr imera


par te, una puest a en escena rea l izada en la bodega
de residuos veget a les del Cementer io. Contó con
la par t icipación de personas que t rabajan en el
Vividero Teatro

camposanto: doña Rosa, que vende velas, est ampas y


escapu lar ios; el pad re M ig uel Á ngel con su hábito, una
mesita plegable, una campana y v ino de consag rar,
a qu ien la gente busca para que sus plegar ias sir van
para interceder por sus seres quer idos; Graciela, que
con una voz desgar rada y nost á lg ica acompaña a los
deudos hast a el momento del ú lt imo ad iós o celebra
la v ida de quienes ya se fueron en cada an iversar io
de muer te; John, uno de los g uías de este museo de
la h istor ia naciona l que suele hacer recor r idos por
las t umbas, ex pl icando quiénes son los pol ít icos y
personajes famosos que est án sepu ltados a l l í; y el g r upo
de danza Wanda Fox, confor mado por mujeres t rans,
ex-t rabajadoras sexua les del Sant a Fe y l ideresas en la
defensa de los derechos y cond iciones de su comun idad
y los habit antes del bar r io.

La segunda parte, Canciones para vivos y muertos, extendió la


investigación sobre aquello que se ha denominado hoy en
día como el Eje de la Memoria y que comprende el Cementerio
Central, los Columbarios, el Centro de Memoria, Paz y
Reconciliación y el Parque El Renacimiento. Tomó la
forma de un recorrido nocturno que nuevamente contó
con la presencia de los relacionados directamente con
los rituales, los personajes y los trabajos que se realizan
en ese territorio. Esta intervención artística fue el
resultado de una colaboración entre varias instituciones
que buscan incentivar a los bogotanos a apropiarse del
patrimonio material e inmaterial de la ciudad a través
de intervenciones en vivo.

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L os i nteg ra ntes de V ivi de ro C ol ectivo ven i mos de ca mpos d ist i ntos como la da n za,
las a r tes v isua les, la l iterat ura, el teat ro y la a rqu itect ura. Nuest ra relación i n icia l
c o n e l b a r r i o S a n t a Fe e r a d e c u r i o s i d a d p o r q u e , c o m o m u c h o s o t r o s b o g o t a n o s ,
ten ía mos la i magen de un luga r pel ig roso a l que sólo ent ra n los que qu ieren
d iver t i r se a toda cost a, cuyos ed i f icios aún conser vaba n un at ract ivo h istór ico
g ra nd ísi mo. A l adent ra r nos en el ba r r io descubr i mos su especia l v í ncu lo con
e l c a m p o s a n t o y n o s t r o p e z a m o s c o n M a r í a S a l o m é , p a t r o n a d e l a s p r o s t i t u t a s ,
cuya t umba en un pr i ncipio ubicada en el Cementer io Cent ra l fue t rasladada a l
C e m e n t e r i o d e l S u r, e n e l b a r r i o M a t a t i g r e s , p o r q u e l a c a n t i d a d d e v e l a s q u e
encend ían sus devotos, ensuciaba los mausoleos de sus i lustres vecinos.

L a f i g u r a d e M a r í a S a l o m é y e l d e s p l a z a m i e n t o d e s u t u m b a s e c o n v i r t i e r o n e n
ejemplo de la del icada sit uación presente y posiblemente f ut ura de la s mujeres
t ra ns, que ha n sido empujadas a v iv ir dent ro de los l í m ites de la zona de a lto
i m p a c t o y q u e s o n f o r z a d a s a s a l i r d e l e s p a c i o p ú b l i c o y/o a r e u b i c a r s e e n l a
per i fer ia de la ciudad, ya que la s nueva s leyes a sí lo est ipu la n en concorda ncia con
l o s p l a n e s d e r e n o v a c i ó n q u e p r e t e n d e n “ c a m b i a r l e l a c a r a a l c e n t r o ”. E s a c a r a
cla ra mente no las i ncluye y esos pla nes ponen en jaque los log ros a lca n zados con

Historias de vida en la ciudad de los muertos


la creación de est a zona como ter r itor io. Ma l que bien es un resg uardo en donde se
ha n est ablecido unos la zos a fect ivos y fa m i l ia res ent re el la s y el ba r r io, y t a mbién
una plat a for ma pa ra const r u i r se, defender su derecho a ex ist i r y desde a l l í tener
e l v a l o r d e r e s i s t i r y c o m b a t i r l a t r a n s f o b i a . Wa n d a F o x , u n a v í c t i m a l o c a l q u e
reposa en el Cementer io Cent ra l, se ha conver t ido en el nombre que se relaciona
con esa lucha.

L os r it ua les que se dan en el Cementer io, no sólo en


honor a Mar ía Sa lomé sino a muchas ot ras t umbas
que se han conver t ido en lugares de invocación,
dan cuent a de la precar iedad y desprotección
de muchos sectores de la población que han
sido abandonados y ex plot ados h istór icamente.
Estos santos popu lares se conv ier ten en leyendas
const r u idas a par t ir de muchas h istor ias d ist int as
que se adapt an a las necesidades y procedencia
de cada devoto. A l preg unt ar, cada persona t iene
una versión d ist int a de Mar ía Sa lomé.

Acción de G racia par te de una ser ie de ent rev ist as,


porque nos d imos cuent a de que la mejor manera
de adent rar nos en el bar r io era a t ravés de
relatos, ex per iencias y ex pl icaciones de qu ienes
habit an la rea l idad del Sant a Fe. L a obra ser ía
el resu lt ado de ent retejer esas voces. Nos pareció
ev idente que el proyecto sólo ten ía sent ido si esas
m ismas personas a las que habíamos ent rev ist ado,
est aban en escena. Conocimos el bar r io a t ravés
de sus m iradas, que fueron g u ías def in it ivas y
generosas para est ablecer un v íncu lo poderoso,
a lejado de preju icios y creador de mucha empat ía.

Archivo de Oscar Calvo Isaza, 1998

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L a obra Canciones para vivos y muertos impl icó un
acercam iento d iferente a los temas que habíamos
t rabajado en Acción de g racia. Ten íamos la posibi l idad
de escud r iñar y plantear nos ot ros asuntos a par t ir de
aquel lo que ocur re dent ro del espacio del Cementer io
Cent ra l y que la mayor ía de la ciudad desconoce.
En este camposanto yacen a lg unas de las f ig uras
más impor t antes de la h istor ia de Colombia. En la
E l ipse Cent ra l pueden encont rarse muchos nombres
de aquel los personajes que aparecen en los l ibros de
h istor ia. De manera que ah í descansa la memor ia
of icia l, la que est á f ija, y la que cor responde a una
deter m inada jerarquía socia l, pol ít ica y económ ica.
Por ot ra par te, t ambién se encuent ran a l l í enter radas
las f ig uras más represent at ivas de la d isidencia, que


fueron aca l ladas por la amenaza que represent aban
sus ideas para a lg unos sectores. Sólo en el si lencio de
la muer te d ichas voces opuest as conv iven y d ia logan.
ENTENDIMOS
Cada lunes, d ía de las a l mas —incluso después de Q U E TA N T O E S A
cer radas las puer t as del cementer io —, se dan cit a
cant idades de personas que asisten a l Cementer io a MEMORIA OFICIAL
ped ir favores, sa lud y protección. L os v isitantes v ienen Y R Í G I DA , C O M O L A
Vividero Teatro

a las t umbas de una ser ie de personajes que en su


mayor ía no t uv ieron n ing una par t icipación en pol ít ica M E M O R I A I N E S TA B L E ,
n i tampoco t ienen un lugar pr iv i leg iado en la h istor ia CONTRADIC TORIA Y
naciona l — con excepción de Carlos P izar ro, Lu is
Carlos Ga lán y José R aquel Mercado, cuyo recuerdo A C T I VA , C O N V I V E N
se ha teñ ido de un ha lo especia l y m íst ico —. Mar ía EN EL CEMENTERIO
Sa lomé, Ju l io Garav ito, L eo Kopp y las her man it as
Bod mer, son a lg unas de esas t umbas donde se ar man CENTRAL , Y SE
g randes romer ías y en las que los devotos l levan A L I M E N TA N L A U N A D E
a cabo una ser ie de r itos para rogar porque se les L A OTRA


conceda su pet ición. Parecer ía que estos r it ua les dejan
en ev idencia unas maneras de const r u ir la memor ia
colect iva mucho más l ibres, d inám icas y espont áneas,
que responden más a deseos que a cer tezas y que a la 1.Vividero Colectivo está integrado por Carlos
vez son más frág i les, ya que dependen de la t rad ición María Romero, Sofía Arrieta, Óscar Cortés, Charles
ora l y sufren cambios const antes. Entend imos que González y Johana Marín, quien nos acompañaron
tanto esa memor ia of icia l y r íg ida, como la memor ia durante Márgenes. Sus miembros son graduados de
inestable, cont rad ictor ia y act iva, conv iven en el la Maestría en Teatro y Artes Vivas de la Universidad
Cementer io Cent ra l y se a l iment an la una de la ot ra. Nacional. El Proyecto Márgenes (Parte 1): Acción de
Gracia fue una comisión de Teatros de la Memoria
L a obser vación y la escucha atent a h icieron par te –programa del Instituto Distrital de Patrimonio
de una puest a en escena que solo a f ir maba lo que Cultural y la Red de Artes Vivas. Canciones para
ya estaba dado: creer en la i lusión de un un iverso Vivos y Muertos fue una colaboración entre el Instituto
donde todo es posible. V ividero fue un test igo que Distrital de Patrimonio Cultural, la Red de Artes
buscó anot ar y enmarcar t a l ex per iencia sacándola Vivas, el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, la
de su cot id ian idad, nombrándola y dándole un va lor Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos,
escén ico. No obst ante, es fundament a l decir que el Departamento de Historia de la Universidad
ambas ex per iencias creat ivas desbordaron los planes Nacional de Colombia, la Fundacion Escuela Taller de
ar t íst icos que nos habíamos planteado en cada caso. Bogotá, Vividero Colectivo, y se presentó en el XIV
L os m iembros de V ividero Colectivo fuimos rea lmente Festival Iberoamericano de Teatro de 2014.

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at ravesados por el cont acto con la ciudad de los muer tos, una ex per iencia t ransfor madora
para cada uno de nosot ros y que qu isimos extender a los espect adores. Fue apasionante
hacer un par de obras v ivas en este espacio en el que la muer te se sabe bel la, poderosa,
m i lag rosa, apacible y tem ida.

Entend imos que el bar r io Sant a Fe es una muest ra clara de cómo en la ciudad se const r uyen,
mant ienen y ext ienden los márgenes que separan a las personas y cómo muchos de el los se
desd ibujan por las maneras t an creat ivas y par t icu lares de habit ar y sobrev iv ir de la gente.
Fu imos conscientes de que lejos de imponer una m irada ún ica y r íg ida, debíamos t rat ar
de resa ltar los cont rastes y las profundas tensiones que se encuent ran enter radas bajo las
t umbas, puesto que la complejidad que encier ra est a ciudad de muer tos es t anto o más
acent uada que la de la ciudad de los v ivos que la circunda.

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Cumplí dos sueños en
mi vida: conocer París y
ponerme mis tetas


C o quet a :

TENGO L A Hol a , m i nombr e e s A nd r e a C or r e a , p er o s oy m á s


c ono c id a c omo “ C o quet a”. Cu a ndo a lo s onc e a ño s
OP OR TUNIDAD DE le h ablé a m i m a m a de m i s e x u a l id a d , de lo que
VOL AR FUE R A DE yo quer í a h a c er, e l l a me e c hó a l a c a l le. L e d ije
que er a g ay y que me enc a nt aba n lo s hombr e s . Su s
C O L O M B I A . M E V OY pa l abr a s f uer on : -“¡E n m i c a s a do s h ija s put a s y u n
A I TA L I A , U N PA Í S h ijo m a r ic a , no! ”
T O TA L M E N T E D I S T I N T O ¡Yo t a mp o c o me voy a dobleg a r! , f ue m i r e s pue st a .
P E R O E N E L Q U E S OY Yo er a u n n i ño, t en í a c onc ienc i a , p er o no e st aba
M E J O R A C E P TA D A . t a n abier t a m i ment e pa r a a c e pt a r muc h a s c o s a s .
P ue s m i m a m á t a mp o c o. E s u n a mujer que v iene de l
TENÍA MEJORES
Coqueta y Cía.

c a mp o, su i g nor a nc i a y su m a c h i s mo no l a dejaba n
CONDICIONES ver m á s a l l á . Pa r a e l l a h abí a n s olo do s c o s a s: “mujer ”
y “ hombr e”, y no p o d í a a c e pt a r que e x i st ier a a l g o
D E V I DA


que r ompier a e s a s r eg l a s , dent r o de l a nor m at iv id a d
que e x i st í a en e s e t iemp o. D e s de lo s onc e a ño s yo
me r eb e lé c ont r a lo que t en í a mo s que v iv i r d í a a
d í a . D e s de a h í me d i c uent a de que yo n a c í pa r a
h a c er c o s a s buen a s a f avor de m i p obl a c ión , y de m i
c omu n id a d .
H a c e c omo u no s t r ei nt a a ño s , en e l ba r r io S a nt a
Fe, n a c e l a h i st or i a de m i v id a . He v i st o pa s a r t r e s
dé c a d a s de c a mbio s en e l S a nt a Fe, no s olo g ent e s i no
t a mbién en l a e st r uc t u r a de l ba r r io. Cu a ndo l leg ué
er a u n ba r r io h abit a do p or ab og a do s , o dont ólog o s ,
p er s on a s que p er t ene c í a n a l a s o c ie d a d , y no s ot r o s
ér a mo s l a e s c or i a . E l lo s no quer í a n que l a e s c or i a
i nv a d ier a e l ba r r io.
H abí a s olo do s c a s a s que d aba n “s er v ic io” dent r o
de l ba r r io. Un a , en l a 24 c on 15 y, ot r a , u n a c u a d r a
m á s abajo: l a ca sa d e Ma r y. Ver t o d a e s a ent r a der a
y s a l ider a de hombr e s g ener aba muc h a r abi a a lo s
ve c i no s . No er a que l a s c h ic a s t r a n s f uér a mo s t a n
v i s ible s , p or que no s ot r a s lo ú n ic o que t en í a mo s que
h a c er er a l leg a r a l a e s qu i n a , ent r a r vol a d a s y no
volver a s a l i r h a st a l a hor a que t er m i n ába mo s e l
t u r no. To do suc e d í a de puer t a s pa’ dent r o. I g u a l , e s o
emp e z ó a g ener a r r abi a y r abi a , ent onc e s l l a m aba n

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a l a p ol ic í a . L a p ol ic í a s e met í a p or t o do l a do, no s t o c aba vol a r t e c ho s , er a t o do u n
¡c or r a , c or r a , v ue le y m i r e a ver dónde! Per o e l t r abajo er a bueno. E s o f ue nue st r a
l leg a d a a l S a nt a Fe.
L leg a e l moment o en e l que de s apa r e z c o de e s c en a , p or que t en g o l a op or t u n id a d de
vol a r f uer a de C olombi a . Me voy a It a l i a , u n pa í s t ot a l ment e d i st i nt o p er o en e l que
s oy mejor a c e pt a d a . Ten í a mejor e s c ond ic ione s de v id a , au nque t a mbién er a v iv i r a c á y
a l l á , p or que a l no e st a r leg a l en e l pa í s t en í a u n pie a l l á y e l ot r o en e l av ión . L leg ué a
l a e d a d de vei nt idós a ño s e x a c t a ment e. Fue a l g o c h i st o s o, a m í l a ide a me n a c ió p or que
t o d a s l a s n i ñ a s de m i é p o c a , l a s que s a l ier on c on m i g o, y a h abí a n ido a Pa r í s . E nt onc e s
u n a a m i g a f ue, e x plor ó e l t er r eno y d ijo: “A l l á e s l a pl at a , no s ot r a s s omo s d iv i n a s”.
A pa r t i r de l mu nd i a l de It a l i a ‘ 9 0 e s o f ue e l bu m , u n a c o s a i mpr e s ion a nt e. A ú n no
e st aba e s e au g e de l a pr o st it uc ión en l a c a l le y c l a r o, t o d a s emp e z a r on a vol a r. Un a
a m i g u it a me pr opu s o v i aja r y yo le d ije que s í . Me pr e s ent a r on u n a g ent e. L a ver d a d ,
u n a en e s a é p o c a pa g aba muc ho d i ner o p or l a s v ue lt a s de l v i s aje. ¡Por qu i n ient o s
dól a r e s me s a c a r on c a s i vei nt e m i l dól a r e s! Y s i u n a s e n ieg a a pa g a r, s i g ue pa g a ndo…,

Historias de vida en la ciudad de los muertos


p or que l a g ent e e s abu s iv a y u n a t iene m ie do. S i n emba r g o yo e st aba c ont ent a de l leg a r
a l l á , de ver u n mu ndo nue vo, p er o u n a no s ab e l a m ier d a en l a que s e a c aba de mont a r.
Cu a ndo t en í a s ei s me s e s de e st a r en It a l i a no h abí a p o d ido a hor r a r u n p e s o. E s o me
g ener aba m i le s de dud a s . ¿A qué h abí a ido yo a l l á ? ¿Yo qué e st aba h a c iendo? A h í v iene
lo de l a e x plot a c ión . C l a r o que f u i e x plot a d a , ¡ y de qué m a ner a ! Per o t o do lo g ener a
u n a m i s m a . Yo d ije, s i t en g o e l v a lor de l leg a r h a st a a qu í , at r ave s a r u n o c é a no s ol a , a s í
s e a en u n av ión , t en g o e l v a lor de r eb e l a r me c ont r a t o d a e st a g ent e.
H ay g ent e que t e s iembr a t er r or y s i p s ic ológ ic a ment e u no s e p one a c omer m ie do,
ent onc e s t e enc ier r a n . Per o h ay a l g o dent r o de u n a que le d ic e: A h , no, e s o no. Yo
pa g ué lo s pr i mer o s c i nc o o s ei s me s e s , lo que m á s pude. Ya no t r abajaba pa r a m í , s i no
t r abajaba t o do s lo s d í a s pa r a pa g a r deud a s . C a d a s em a n a er a n m á s y m á s , lo s i nt er e s e s
iba n s ubiendo y t o d a s e s a s c o s a s . Un d í a c on ot r a n i ñ a no s r e volc a mo s , h ic i mo s y
de s h ic i mo s , denu nc i a mo s a e s a g ent e y no s qu it a mo s t o d a e s a mole st i a de enc i m a . Per o
no s que d aba ot r a mole st i a m á s , l a s p er s on a s que h abí a mo s denu nc i a do. E nt onc e s t o c ó
de s apa r e c er, c a mbi a r de c iud a d , c a mbi a r de nombr e. “¿Te l l a m a s f u l a n a ? E nt onc e s a l l í
t e v a s a l l a m a r p er en g a n a”. Cu a ndo pa s ó t o do e st o yo e st aba en M i l á n , y t uve que i r a
v iv i r a Br e s c i a y de a h í , s a l i r a t r abaja r a pa r t e s d i st i nt a s , c omo a Ver on a , a Pa du a , a
pueblo s m á s a l l á . No me l a v a n a c r e er, do s me s e s de s pué s y a t en í a m i s t et a s , h abí a ido
a Pa r í s , y a h abí a c ono c ido ot r a c o s a : ¡E st a e s l a v id a que me mer e z c o!
Fu i a u n mé d ic o c i r uja no f a mo s o en Pa r í s . Cu mpl í do s sueño s en m i v id a , c ono c er Pa r í s
y p oner me m i s t et a s . ¡No lo c r eí a ! “ I mp o s ible, a qu í e st oy, e st oy s oñ a ndo”.
Yo me pu s e m i s s en it o s e st a ndo en It a l i a . Me c olo qué m i s pr i mer a s pr ót e s i s y e s o f ue,
i m a g í ne s e… Yo me s ent í a d iv i n a y r e a l i z a d a . E st uve u n a ño y me d io c or r iendo pa r a
a l l á y pa r a a c á . Por e s o s l a r e s h abí a muc h a s m á s br a s i ler a s que c olombi a n a s . E n e s e
t iemp o en M i l á n t r abajába mo s c i nc o n i ñ a s c olombi a n a s , l a s dem á s e st aba n m á s que
t o do en Rom a . To d av í a no s e h abí a n abier t o ot r a s pa r t e s de It a l i a c omo a hor a , que y a
s e t r abaja en S ic i l i a , en B a r i . E n e s e t iemp o pa r a n a d a , no.
L ueg o me pa s ó a l g o t er r ible, p or que u n a n i ñ a t a mbién c olombi a n a , de V i l l av ic enc io,
me p eg ó u n t a c on a zo a qu í en l a e s pa ld a y ¡ pu m ! Me b ot ó l a t et a , l a h ijuem a d r e. Fue
c onden a d a . Ya h abí a pa g a do c a s i d ie z a ño s de c á r c e l , s a l ió y c on e s a ot r a c onden a l a
e s p er aba n ot r o s c at or c e a ño s . L a m a r ic a s e a hor c ó h a c e c omo do s me s e s en l a c á r c e l
de Rom a . S e qu it ó l a v id a . D e s pué s de que me s olt ó l a t et a , yo me t uve que ven i r pa r a

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Foto: Sylvia Juliana Riveros T.

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C olombi a . Pa r a m í lo m á s i mp or t a nt e e s c r e er en u n a m i s m a . D e s pué s de que me h abí a
e c h a do, m i m a m á me dec í a : -“ E l d í a que u st e d s e p on g a t et a s r enu nc ie a u n a f a m i l i a ,
r enu nc ie a t o do”. ¡Q ué p en a m a m i ! , e s que yo no le voy a p e d i r. Ust e d y a h a v iv ido
lo s u yo, yo t en g o der ec ho a v iv i r lo m ío y, s i n f a lt a rle e l r e s p et o, voy a h a c er de m i
v id a lo que yo c on s ider e. Y a s í lo h ic e. Por pa r t e de m i m a m á y a h abí a a c e pt a c ión p or
c ier t a s c o s a s de m i v id a , p er o no er a t ot a l . Cu a ndo r eg r e s é de It a l i a , e l l a me v io y d ijo:
-“ Bueno m ija , u st e d e s C o que”.
D e s de e s e m i s mo d í a e l l a v io e l c a mbio. D e s de ent onc e s en m i c a s a s oy “ C o que” pa r a
t o do e l mu ndo, pa r a m i s s obr i no s , pa r a m i s abue l it o s (que en pa z de s c a n s en), t o do e l
mu ndo. Ya me c ono c ier on c omo “ C o que” y a s í que dé.

Historias de vida en la ciudad de los muertos


Nosotras somos una
emoción fuerte
Liset:
Hola, mi nombre es Liset. Soy estilista en el barrio 20 de Julio y soy activista LGBT. Nací en
Supia, Caldas, pero fui criada en Pereira. Nunca tuve una niñez normal. Siempre fui de f inca en
f inca, de trabajo en trabajo. Yo tenía un padrastro que me maltrataba muchísimo. Fue tanta la
necesidad de salir de mi casa, que luego de eso siempre he estado en la calle, hasta ahora. Nunca
más volví a mi familia, ni a mi casa.
Me fui a los once años, cuando empieza la pubertad, que es un límite de edad en que las
personas de la familia ya se dan cuenta de quién estás siendo tú. Y pues tú lo vas haciendo más
evidente, más de frente. Estamos criados en un país bien machista y a muchos de los hombres
del campo no les gusta tener un hijo que sea gay o una hija lesbiana. Pero yo siempre he dicho
que es hormonal, no es porque uno quiera. Mucha gente piensa que es una enfermedad, un vicio,
hoy lo quiero hacer, mañana no. Pero es algo natural, que uno no puede doblegar o hacerle para
atrás, porque es de nacimiento. Mi padre verdadero era bisexual.
Nosotras hemos vivido de abuso sexual forzado. Debido a eso, llega una edad en la que una no
sabe qué es lo que le está gustando. También eso acaba intensif icando el gusto de uno y lo hace
ir más hacia la homosexualidad. Desde su primera relación forzada con penetración anal y todo
eso, uno empieza ya su vida diciendo “yo soy gay…”. En mi niñez yo intenté tener relaciones
hetero, y nunca se daba. No me gustaba tanto como estar con los chicos, bailar con los chicos,
mirando a todos bailar en una discoteca chico con chico, chica con chica. La primera vez que
amanecí con un chico para mí fue algo súper extremo, súper extraño.
Bueno, ahora soy playboy. Bueno, ¡más boy que play! Lo que pasa es que yo de chico ejercía
sexualmente, pero muchas veces lo daba, no lo vendía. Yo no sabía que eso se podía cobrar. La
mayoría de la prostitución de los chicos se ubica en la carrera séptima, de la Plaza de Bolívar
a la Terraza Pasteur. Esa es la zona donde los chicos se parquean y los hombres los compran.
También hay muchas trans millonarias que compran chicos, muchas mujeres también compran

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chicos gigolós. Pero cuando uno se transforma y se vuelve
femenina le toca una lucha peor. Abajo, en la parte de la
L A SO CIE DAD Avenida Caracas, eso era una lucha, tanto con los policías,
SIEMPRE NOS con los ladrones y con las mismas chicas trans. Ya no se
ve tanto como antes. La vida de nosotras –entre lo que es
HA VISTO COMO la adolescencia y la edad que tenemos ahorita– siempre ha
PELUQUERAS Y sido un cuento de nunca acabar.
P U TA S , AU N Q U E H ay e x p lot a c i ón , m á s q ue t o d o t r a b ajo s e x u a l
NOSOTRAS i n f a nt i l . H ay mu c h a s c h ic a s t r a n s q ue l le g a n a l
b a r r io S a nt a Fe e s p e r a n z a d a s e n c on s e g u i r u n a
P O DA M O S E J E R C E R me jor v id a y r e a l i z a r t o d o s s u s s ue ño s . D i g a mo s q u e
OTRO TIPO DE l le g a u n p e l a d it o d e l a c o s t a , u n p e l a d it o b on it o q u e
v a y s e p one u n a p e lu c a . L le v a e n B o g ot á u no s s e i s u
O F I C I O . YO P O R o c ho me s e s y y a le v a b ie n , c on s i g ue d i ne r o , s e p o n e
E JEMPLO HE s u s t e t ic a s , c a m b i a t o d o y l le g a e l mo me nt o q ue d ic e:
¡ A h , e s a e s m i s a l v a c i ón ! C o mo me l l a m a n d o s , t r e s
T R A B A J A D O PA R A v e c e s , s on b ie n c on m i g o , me e s t á n h a c ie n d o g a n a r
L A S E C R E TA R Í A d i ne r o.
DE INTEG R ACIÓN Pero uno sabe todo lo que viene detrás. Hay muchas personas
SOCIAL


que viven de eso. Resulta que yo te presento y te llevo ahí. Tú
eres menor de edad y te van a dar ochenta mil, pero mentira,
Coqueta y Cía.

esa persona está cobrando mucho más por esa personita.


Pueden pagar hasta quinientos, seiscientos, setecientos mil
pesos por un menor de edad, ellos son los que se quedan
con todo el dinero y la otra persona es la que ejerce todo
el trabajo sexual. Además los ochenta no te los vas a ganar
libremente, acuérdate que tienes que pagar habitación... Te
quedan cuarenta mil pesos si te va bien. Eso se ve con las
chicas trans, con las mujeres biológicas, con los chicos. Es
una cadena difícil de romper.
La sociedad siempre nos ha visto como peluqueras y putas,
aunque nosotras podamos ejercer otro tipo de of icio. Yo
por ejemplo he trabajado para la Secretaría de Integración
Social, también tengo mis capacitaciones, he participado en
muchas labores sociales con la fundación PROCREAR como
líder para la alianza para el VIH. Nosotras, personas trans,
somos las más vulneradas, las más discriminadas dentro del
LGBT. Hay muchos estigmas en contra de nosotras, pero hoy
por hoy ya estamos un poco más tranquilas y empoderadas
respecto de lo que era antes. Lo bueno es que estamos en
la lucha por nuestros derechos, por una ley que def ienda el
género, por todo lo que nosotras queremos luchar, aunque
todavía hace falta que nos reunamos un poco más.
Además, recordemos que parte de la sociedad siempre ha estado
en contra de lo que transgrede la heteronormatividad. Para la
gente, cuando hay algo que sobresale, siempre será algo raro, algo
loco, algo degradante, algo que no se puede hacer. Y que va a
generar discusión, problemas, no sé…, emociones fuertes. Porque
acá se dan emociones fuertes. Nosotras somos una emoción fuerte.

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La virgen de los casos
imposibles
Ma r ía Jasbleidy
S o y M a r í a J a s b l e i d y. Tr a b a j o c o m o e s t i l i s t a y m a s a j i s t a e n u n n e g o c i o c e r c a n o y a
veces t a mbién aqu í en la peluquer ía con el las, porque todas v iv i mos en la m isma
c a s a . To d a s m e n o s C o q u e t a . Yo s o y d e Pe r e i r a , p e r o a q u í e n B o g o t á l l e v o t o d a l a
v ida.
Coqueta:
-¡L legó a ntes de la muer te de Ga it á n!

Historias de vida en la ciudad de los muertos


L iset:
-P ues t ú l leg a ste hace setent a a ños, yo hace d iez.
Ma r ía Jasbleidy:
Yo v o y l o s m a r t e s a l a v i r g e n d e S a n t a M a r t a y m e c o n g r e g o e n e l M a n a n t i a l d e v i d a
con el pastor E dua rdo Ca ñas E st rada. Mananti al de vi da es cr ist ia no, la v irgen de
S a n t a M a r t a , e n c a m b i o , e s c a t ó l i c a . Yo v o y d o n d e e l p r o f e s o r S a l o m ó n h a c e u n o s
d iez a ños, él es el que má s ha propag ado la devoción a la v i rgen de Sa nt a M a r t a, la
v i rgen de los ca sos i mposibles. ¿Qu ién er a el la? E r a u na mujer cor r iente en la época
d e J e s ú s . Te n í a s u c a s a e n u n p u e b l o l l a m a d o B e t a n i a . A l l í l l e g ó J e s ú s p e r e g r i n a n d o
por el mu ndo a la ca sa de M a r t a, y M a r t a lo hospedó.
E n u n a f e c h a d o n d e s e l e h o n r a a l a v i r g e n d e S a n t a M a r t a , y o l e h i c e l a n o v e n a . ¡Y
el 29 de nov iembre me sacó de la cá rcel! ¡L iber t ad i n med iat a pa ra Ma r ía Jasbleidy!
A las d iez de la noche est aba sa l iendo de la cárcel de Cot a, donde iba a pasar más
t iempo. Sa nt a M a r t a me sacó de pr isión, eso es u no de los ca sos i mposibles que
puedo test i f ica r como g u ía espi r it ua l catól ica y como g u ía espir it ua l cr ist ia na. E se
e s u n t e s t i m o n i o l i n d o p a r a m i v i d a y p a r a l a hu m a n i d a d , p o r q u e m e e n c a n t a a m a r
a l t o d o c r e a d o r. A m o a D i o s s o b r e t o d a s l a s c o s a s , p o r q u e D i o s n o e s r e l i g i ó n , D i o s
e s l l e n o d e a m o r. Y e l P a p a l i n d o t a m b i é n h a h e c h o m i l e s d e m i l a g r o s e n m i v i d a .
Coqueta:
L a m a y o r í a d e n o s o t r a s s o m o s c r e y e n t e s d e l a s á n i m a s d e s d e s i e m p r e . Un a , d e n t r o
d e l a v i d a d e p o b l a c i ó n L G B T, n o d e j a d e q u e r e r a l a m a m á , l a a b u e l i t a , e l a b u e l i t o ,
e l t í o m a y o r, q u e s o n l o s q u e l e b r i n d a n a u n a l a c o m p r e n s i ó n , e l c a r i ñ o . C u a n d o s e
nos va un ser quer ido, que era el ún ico que nos proteg ía, surge la creencia que, si
s e l e p i d e c o n f e a u n á n i m a q u e t u v o nu e s t r a s m i s m a s d i f i c u l t a d e s , e l l a n o s p u e d e
conceder todos los favores que uno pida.
P r i m e r o D i o s , y l u e g o m i c r e e n c i a e n l a s á n i m a s b e n d i t a s . Yo l e p i d o a l a s á n i m a s
que ha n sido olv idadas, porque la que apa rece como N N es un á n i ma que nació con
u n d e r e c h o , q u e t e n í a u n n o m b r e p r o p i o . Pe r o v a n y l a s s e p u l t a n a l l í c o m o N N .

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¿ Q u é e s e s o ? Yo c r e o e n D i o s , p e r o n o e n l o s c u r a s , p o r q u e e s a l g o q u e m e p a r e c e
i lóg ico; tener que con fesa rle m i s pecados a u n ser má s pecador que yo, con u na
doble mora l en todos los sent idos. Creer en los cura s, hombres que se v isten con
u na bat a, no me da seg ur idad de nada. M á s seg ur idad me da el habla r d i rect a mente
con Dios.
L iset:
Yo t a m b i é n . H e e s t a d o c o n f e s á n d o m e c o n c u r a s q u e q u i e r e n s a b e r l o q u e h e h e c h o , y
cómo lo he hecho y empieza n a dec i r me cosa s morbosa s. No me he v uelto a con fesa r
si no con D ios, en m i soledad. Siempre me leva nto con el pie derecho y ag radezco a
D i o s p o r e l d í a a n t e r i o r, p o r e l q u e s i g u e , t a n t o e n l a n o c h e c o m o e n l a m a ñ a n a . Y
l o q u e h a y a d e v e n i r, p u e s l o f r e n t i a m o s.
Coqueta:
Ademá s los cura s del Cementer io no son cura s, cura s, cura s como t a l. A pa r te de
e s o , a m í n o m e b r i n d a r í a nu n c a n a d a d e s e g u r i d a d i r a c e l e b r a r c o n e l l o s u n a m i s a
por u n d i f u nto, u n ser quer ido. I ncluso si no est á presente en la t u mba, pref iero
hacerlo desde m i propio yo.
L a pr i mera vez que v iajé de Colombia pa ra It a l ia ten ía que at ravesa r la frontera
ent re la Repúbl ica Checa y Aust r ia. Ent ra s pr i mero por la Repúbl ica Checa, a h í
pa r a n y le piden pa sapor tes a todo el mu ndo. Después v iene la f ronter a ent re Aust r ia
Coqueta y Cía.

e It a l ia. Í ba mos cuat ro t ravest is en el m ismo vagón, dos colombia nas y dos per ua nas.
H a b í a m o s h a b l a d o c o n e l d e l t r e n y l e h a b í a m o s d a d o l o a c o r d a d o p o r p a s a r. L o
ú n i c o q u e n o s d i j o f u e ¡Tá p e s e ! y n a d a m á s . C u a n d o l l e g ó e l p o l i c í a , p r e c i s o f u i m o s
l a s p r i m e r a s . C o m o c o s a d e D i o s … “ U s t e d , u s t e d y u s t e d . P á s e n m e s u p a s a p o r t e ”.
Y y o… ! D i o s m í o ! Pe r o , ¿ q u é v a a p a s a r ? Yo m e p e g u é a u n a e s t a m p i t a d e l D i v i n o
Ni ño que ten ía y a las bend it as á n i mas del purgator io. Que me proteja n, que me
s a l v e n d e e s t a . D i o s m í o b e n d i t o , D i v i n o N i ñ o , b e n d í g a m e . Yo q u i e r o p a s a r.
F u e c o m o s i l a s b e n d i t a s á n i m a s hu b i e r a n p u e s t o u n m a n t o s o b r e t o d a e s a c o s o t a
d e t r e n , s e l o j u r o . A r r a n c ó e l t r e n , y l o g r a m o s p a s a r. E s o f u e c o m o u n a b e n d i c i ó n .
E n M i l á n i b a a l C e m e n t e r i o M o nu m e n t a l , a h í t a m b i é n h a b í a s a n t o s p o p u l a r e s .
Diga mos que en M i lá n se creía en Sa n José, porque él fue m isionero, fue una
per sona que h i zo mucho bien a la comu n idad it a l ia na, que est aba a favor de los
i n m ig r a ntes, mucha s cosa s bon it a s. A m í me pa rec ía como chévere. Y u na señor a
i t a l i a n a m e d e c í a : -“ ¡ M a n o n é u n s a n t o v o s t r o ! ” ( ¡ Pe r o n o e s u n s a n t o d e u s t e d e s ! )
Y y o l e r e s p o n d í a : - S i c h e l o é , p e r c h é c i p i a c e (s í l o e s , p o r q u e n o s g u s t a) .
¡ Q u é t a l ! C o m o n o e r a u n s a n t o nu e s t r o , n o t e n í a m o s p o r q u é r o g a r l e . ¡ E s q u e l a
fe u no la t iene por qu ien qu ier a! Ot r a vez en el hospit a l est uve g r ave, a pu nto de
m o r i r m e . Te n í a u n o s d o l o r e s i m p r e s i o n a n t e s , p e r o f u e p e d i r l e a l a s á n i m a s d e l
p u r g a t o r i o y – t e l o j u r o – m e d i e r o n s a n a c i ó n e n d o s d í a s . F u e a l g o m u y b o n i t o . Yo
d i g o q u e h a y p e r s o n i t a s q u e , d e s d e e l m á s a l l á , v e l a n p o r q u e u n o e s t é b i e n . Yo c r e o
mucho en la s á n i ma s bend it a s del pu rg ator io.
Ma r ía Jasbleidy:
Yo p e r t e n e z c o a u n g r u p o c o n e l c u a l v a m o s a v i s i t a r h o s p i t a l e s . S o n m á s l a s m u j e r e s
y los hombres hetero que est á n cont ag iados del V I H que nosot r a s la s mujeres t r a ns.
Un a c a n t i d a d d e h o m b r e s c a s a d o s s i n s e r h o m o s e x u a l e s , m u j e r e s c a s a d a s , n i ñ o s q u e

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v iven con V I H. Se montó u na pel ícu la donde somos
n o s o t r a s l a s “ l u j u r i o s a s ”, l a s “ f o r n i c a d o r a s ”, l a s
“ p r o s t i t u t a s ”, d o n d e e l h o m o s e x u a l e s e l q u e h a
t r a í d o e l V I H , e l q u e e s t á r e g a n d o e l V I H … ¡Y
ment i ra s!
L iset:
-A m í me preg u nt a ron si yo sabía del V I H y yo les
r e s p o n d í : - N o , e s q u e y o a p e n a s t e n g o DV D.
Ma r ía Jasbleidy:
Yo h e v i s t o m á s p r o m i s c u i d a d e n l o s h e t e r o s e x u a l e s ,
hombres casados gay o que qu ieren tener
ex per iencia s, fa nt a sía s con ot ra s per sona s, org ía s,
lesbia n ismo, o senci l la mente qu ieren descubr i r qué
se siente el est a r con u na ch ica como nosot ra s. Son

Historias de vida en la ciudad de los muertos


el los los que nos cont ag ia n a nosot ra s, si n querer
q u e r i e n d o . Yo l o d i g o p o r q u e t e n g o c i n c u e n t a
a ños, g r ac ia s a D ios muy bien cu idada, cero,
cero. He ten ido que t rabaja r en la ca l le, he est ado
p r i s i o n e r a …, y a l a e d a d q u e t e n g o , l e s d i g o: j a m á s
i r a coger con un hombre o tener una relación
sexua l con un hombre que d iga: “Hagámoslo así, a
l o p e l a d o ”. ¡ A h , a h ! C ú b r e t e , p o n t e e l p r e s e r v a t i v o
y te hago lo que quieras. Me v uelvo una gata, pero
fór rese el pipicito, que va mos a la ca ma y hacemos
lo que quieras.


YO M E P E G U É A
U N A E S TA M P I TA
DEL DIVINO NIÑO
QUE TENÍA Y A L AS
B E N D I TA S Á N I M A S D E L
P U R G AT O R I O . Q U E M E
PROTE JAN, QUE ME
S A LV E N D E E S TA . D I O S
MÍO BENDITO, DIVINO
N I Ñ O , B E N D Í G A M E . YO
Q U I E R O PA S A R

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Somos protagonistas
de nuestra propia obra


Karina:

E L TE M A D E L V IH E S Mucho g u sto, m i nombre es K a r i n a . Yo to d a m i v id a


he v iv ido en este ba r r io. To d a m i v id a he v iv ido a c á ,
MU Y PR E O CU PA NTE , desde que n a c í. Me vest í por a h í a los t rece a ños.
P O RQ U E N O E S S O LO IR Me f u i con u n g r upito de a m ig u it a s que ten í a y volv í
a m i c a s a a los d iec io cho a ños . Me per d í , au nque
A TOM A R L A PRU E BA , de to d a s for m a s me comu n ic aba con m i fa m i l i a por
A D I AG N O S TI C A R . teléfono. Pero y a volv í pr á c t ic a mente t r a n s for m ad a .
YO H AG O L A A hor a v ivo con m i fa m i l i a y el los to dos me apoy a n.
Tengo vei nt ic u at ro a ños y estoy en u n proyecto con
A S E S O RÍ A , H AG O L A l a Al i a nza V i d a, pa r a h a cer t a l leres , pa r a t r abaja r con
PRU E B A , E NTR E G O comu n id a des to do el tem a de V I H . L a s en fer med a des
de t r a n sm i s ión sex u a l h a n a fec t a do dem a s i a do a l a
E L R E S U LTA D O, comu n id a d .
PE RO TA MB IÉ N A C o quet a :
Coqueta y Cía.

L A S PE R S O N A S Q U E
D I AG N O S TI CO LE S L o que m i compa ñer a K a r i n a h i zo en l a Al i a nza V i d a
t a mbién for m a pa r te de est a a l i a n za . Yo soy técn ic a
H AG O U N A RUTA D E en derecho sex u a l y re pro duc t ivo de l a pr i mer a fa se de
ATE N CI Ó N l a A l i a n za . E n l a seg u nd a fa se est aba con el ser v ic io


comu n it a r io de l a f u nd a c ión PROC R E A R y a hor a
pa so a ser técn ic a de u n g r upo de h abit a ntes de c a l le.
E l tem a del V I H es muy preo c upa nte, porque no es
solo i r a tom a r l a pr ueba , a d i a g nost ic a r. Yo h a go l a
a sesor í a , h a go l a pr ueba , ent rego el resu lt a do, pero
t a mbién a l a s per son a s que d i a g nost ico les h a go u n a
r ut a de atenc ión. Si y a t ienen a f i l i a c ión a l s i stem a
de s a lud , pa r a que l leg uen m á s r ápido a i n ic i a r el
t r at a m iento a nt i r ret rov i r a l . Y s i no l a t ienen, por
ser h abit a ntes de c a l le o mujeres t r a n s , mov i l i zo
u n a s redes de t r abajo y les h a go to d a l a r ut a de
atenc ión: a f i l i a c ión en s a lud , seg u i m ientos méd icos ,
ps icológ icos , t r at a m iento a nt i r ret rov i r a l . Ahí
ter m i n a m i a compa ñ a m iento, pero h a c iéndoles u n
seg u i m iento pa r a que cont i núen con su t r at a m iento.
L i set :
E l sistema de sa lud no cubre nuest r a s t r a nsfor mac iones.
C ómo pueden creer que u no teng a que rec u r r i r a
u n ps iqu i at r a pa r a que le den u n c a r net de d i sfor i a
de género pa r a que a u no le pued a n br i nd a r u n a
hor mon a . ¡Por favor!

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C o quet a :
- O sea que te t ienen que dec l a r a r lo c a pa r a po der dec i r s í.
L i set :
To c a i r a l endocr i no, a l ps ic ólogo, a l ps iqu i at r a , a to do eso pa r a po der a cceder a u n a
hor mon a . E st a mos a s í de at r a s ados en este pa í s. Nosot r a s desea mos t r a n sfor m a r nuest ros
c uer pos , desea mos ser mujeres como l a s que queremos ser ; los ch icos t r a n s desea n ser
ch icos , ver se como ch icos , como el los desea n ser. ¿Por qué l a per son a t iene que sent i r se
obl ig ad a a rec u r r i r a u n a c i r ug í a a mbu l a nte pa r a po der tener el volu men de n a l g a s que
qu iere, o el volu men de senos que desea? E so es a r tes a n a l , pero l a st i mos a mente en l a
comu n id ad t r a n s , l a m ayor í a hemos rec u r r ido a eso.
C o quet a :
- No les voy a dec i r que no, much a s nos hemos i nyec t a do s i l icon a en los senos , en l a

Historias de vida en la ciudad de los muertos


col a…
L i set :
H a ce s iete a ños me pu se senos. Ta mbién me i nyec té m i s n a l g a s , porque de to d a s for m a s
h ay que t r abaja r f uer temente pa r a poder con seg u i r l a f ig u r a , pa r a con st r u i r u n c uer po
femen i no de u n c uer po m a sc u l i no. F í s ic a mente nosot r a s l leg a r í a mos a tener u n a f ig u r a
mejor que l a mujer biológ ic a , much í s i mo mejor. Au nque nuest ros c uer pos sea n d i ferentes ,
porque de n a c i m iento son de hombre, eso no qu iere dec i r que sea mos menos femen i n a s.
C o quet a :
- E l l a , porque yo tengo l a s t rompa s de fa lopio.
L i set :
- ¡Trompa de elefa nte! L o que m á s me g u st a r í a c a mbi a r en m i c uer po…
C o quet a :
-L a c a r a…
L i set :
A mí me gustaría cambiarme mi nariz, los pómulos, las cejas… Cada una de nosotras tenemos una
figura que queremos lograr. Ay, a mí me gusta mucho la figura porno. Sí, en serio, a mí me gusta
mucho la figura pornográfica, la mujer voluptuosa, con la cinturita, los senos, llamativa. Me encanta
causar furor, que digan ¡Véala, allá va! -¿Dónde?- ¡Búsquela!
Pues siempre tiene que haber mucha plata y mucho trabajo para poder lograr una figura tan esbelta,
tan retocada y tan delicada. Nosotros somos artistas, somos protagonistas de nuestra propia obra,
porque nosotros estamos en una obra de teatro desde que vamos caminando, desde que salimos
de nuestra casa. Siempre interpretamos una obra. Pero una anda dentro de un contexto que es
la sociedad. Primero nos critican porque somos travestis, o como dicen las personas del común,
maricas. Ahora nos van a criticar más por exageradas. Entonces imagínate al que es trans, afro,
marica, negro, puta y exagerada… A esa sí le va peor. Pero lo que es la trans siempre ha sido una
chica llamativa. Aunque hay chicas que tienen mucho parecido a una mujer, como Karina, por
ejemplo.

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C UA N D O S E N O S VA
UN SER QUERIDO,

QUE ER A EL ÚNICO
QUE NOS PROTEGÍA ,
SURGE L A CREENCIA
QUE , SI SE LE
PIDE CON FE A UN
Coqueta y Cía.

Á N I M A Q U E T U VO
NUESTRAS MISM AS
D I F I C U LTA D E S ,
ELL A NOS PUEDE
CONCEDER TODOS
L O S FAVO R E S Q U E
U N O P I DA

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Historias de vida en la ciudad de los muertos

Archivo de Oscar Calvo Isaza, 1998

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C o quet a :
E n to d a s pa r tes he v i sto que somos dem a s i a do est ig m at i za d a s porque ejercemos t r abajo
sex ua l . S omos ut i l i za d a s pa r a ese f i n. Y apen a s t ienes t u rel a c ión sex u a l , a h í ter m i n a
to do. Pero h ay ot r a s per son a s que v a n mucho m á s a l l á . C onozco u n a c a nt id a d de mujeres
t r a n s que t ienen u n hog a r for m a do con hombres , a l l á en It a l i a . S e en a mor a n l a s ch ic a s ,
y se qued a n y h a cen u n a v id a propi a a l l á , s i n tener que est a r ejerc iendo prost it uc ión.
E ntonces s í es ver d ad que t a mbién se puede, porque a l l á h ay u n pen s a m iento d i ferente,
mentes m á s abier t a s a l c a mbio de ident id a d . A qu í se d a , pero el m a r ido compa r te
solo dent ro de l a c a s a , a menos que no sea que t ú t r abajes por él , que le des des ay u no,
a l muer zo, com id a , ropa y de todo. E ntonces el m a r ido s a le cont igo, pero del por tón pa’
f uer a…
Karina:
-L a es pero dos c u a d r a s abajo.
C o quet a :
-Va mos a a l mor za r pero tengo que i r a h a cer u n a l l a m a d a , te es pero en el rest au r a nte.
L i set :
- Nos vemos en Suba , que voy pa r a B os a .
Coqueta y Cía.

C o quet a :
Yo tengo u n a pa reja h a ce como d iez a ños . He compa r t ido cos a s buen a s y m a l a s , pero me
h a en señ ado muchos v a lores y dent ro de esos v a lores , que le a g r a dezco mucho, es saber
que no solo se v ive del t r abajo sex u a l . S e puede i r mucho m á s a l l á , fa lt a es proponer se
l a s cos a s en l a v id a . Si te educ a s , creces , no solo como per son a s i no t a mbién dent ro
del mu ndo l abor a l . Yo a hor a estoy h a c iendo u n d iplom a do en l a Na c ion a l que pronto
ter m i no y –D ios med i a nte –, voy a ent r a r a est ud i a r Tr abajo S o c i a l a l a Un i m i nuto. E l
d iplom ado es sobre tod a s l a s c l a ses de v iolenc i a : v iolenc i a d i rec t a , v iolenc i a c u lt u r a l ,
v iolenc i a est r uct u r a l… S omos nosot r a s , l a pobl a c ión t r a n s , l a s que, ju nto con los
h abit a ntes de c a l le, v iv i mos est a s v iolenc i a s . Me h a pa rec ido a l go muy i nteres a nte ver
que l a v iolenc i a no solo se gener a h a c i a nosot r a s . He po d ido compa r t i r ex per ienc i a s con
des pl a za dos , con per son a s v íct i m a s del con f l ic to a r m a do, con per son a s que h a n est ado
en u n a c á rcel por idea s pol ít ic a s. H a ce u nos a ños pa r t ic ipé con l a f u nd a c ión C R E C E R
en c apa c it a c iones de i nteg r a c ión so c i a l . E so f ue d a r el pa so y preg u nt a r me, ¿qué puedo
h a cer? ¿C ómo puedo ent r a r u n po co dent ro del a c t iv i smo? ¿De qué m a ner a lo voy a
h a cer?
To do eso n a ce de m í m i sm a . No seg u í el ejemplo de n i ng u no, f u i h a c iendo lo que yo
quer í a h a cer y n a d a m á s. E so del t r abajo so c i a l con l a s comu n id a des , con l a gente,
t iene que ser porque verd a der a mente se s iente es a vo c a c ión. Yo h ablo del t r abajo soc i a l
que bu sc a entender l a s problem át ic a s de l a gente pa r a d a rle u n a soluc ión , no lo que
h a cen muchos t r abaja dores soc i a les de empres a s , que est ud i a n Tr abajo S o c i a l pa r a i r a
benef ic i a r se el los y n a d ie m á s.

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La gente no se pone en los
tacones de esa persona
C o quet a :
Cu a ndo reg resé a qu í a C olombi a , me enc uent ro con
que el ba r r io Sa nt a Fe est á conver t ido en zon a de
toler a nc i a . M á s que todo en tor no a l a sépt i m a , l a t rece,
l a C a r a c a s , todo er a prost it uc ión: hombres , mujeres ,
ch ic a s t r a n s. Ven í a n de E c u a dor, de Per ú, c a nt id a des
de ch ic a s t r a n s en es a époc a . Def i n it iv a mente l a
comu n id ad t r a n s se h a v uelto dem a s i a do globa l i za d a .
I m a g í nese l a dem a nd a y l a ofer t a . L a gente s a l í a a

Historias de vida en la ciudad de los muertos


verl a s como s i f uer a u n c i rco. A ntes de los novent a
yo v iv í tod a l a h i stor i a que tenemos que v iv i r l a s
mujeres t r a n s a c á , en es pec i a l es a v iolenc i a que se
gener aba d í a a d í a h a c i a nosot r a s . E s a pa r t i r de l a
C on st it uc ión del ’ 91 que se nos per m ite v iv i r y a de
u n a m a ner a m á s l ibre, au nque no tot a l mente. Pero
s í se nos res pet a a l menos el derecho a t r a n s it a r con
prend a s femen i n a s.
A ntes se nos c a st ig aba en l a c a l le, se nos cog í a , se nos
mont aba a u n c a m ión como v a c a s , h a st a peor, porque
a u n a v a qu it a l a a comod a n mejor. Nos l lev aba n a
u n a est a c ión de pol ic í a , nos deten í a n setent a y dos
hor a s y luego í ba mos a l a c á rcel d i st r it a l por qu i nce
d í a s , u n mes. ¿Por qué? Porque est ába mos atent a ndo
cont r a l a s leyes , l a cor te, todo lo que est aba a ntes
de l a C on st it uc ión del ‘ 91. E r a u n a hu m i l l a c ión
ter r ible, porque l a c á rcel d i st r it a l ten í a como t res o
c u at ro pat ios d iv id idos , donde solt aba n t resc ient a s
o c u at ro c ient a s per son a s en c a d a pat io. I m a g í nese


c ómo er a . Si hoy por hoy se h abl a de sobrec upo en
l a s c á rceles , en ese t iempo er a peor. L o que pa s a
es que el problem a no er a t a n v i s ible como a hor a .
Gr a c i a s a D ios a pa r t i r de l a C on st it uc ión del ‘ 91 G R ACIA S A DIOS ,
to do eso c a mbi a . Ya no se nos env í a a l a c á rcel , pero A PA R T I R D E L A
se nos s ig ue t r at a ndo a rbit r a r i a mente, l lev á ndonos a
u n a est a c ión de pol ic í a o a l a U PJ u n a s vei nt ic u at ro, CONSTITUCIÓN DEL
c u a rent a y ocho hor a s , que es el m á x i mo. Uno l leg aba ‘91 TODO ESO CA MBIA .
a a cceder a much a s cosa s que l a pol ic í a ex ig í a . L e
h a c í a n pa g a r l a s c u a rent a y ocho hor a s con u n a YA N O S E N O S E N V Í A
c a nt id a d de efect ivo, “s i t ienes con qué, pues pa g a s A L A CÁRCEL , PERO SE
y s a les”. E so er a el c a nje de todos los d í a s , pues eso
er a u n negoc io pa r a el los. E sto pa s aba en es pec i a l a N O S S I G U E T R ATA N D O
l a s que ejerc í a n t r abajo sex u a l de l a c u a d r a de l a 22 ARBITRARIAMENTE


a l a 24 con c a r rer a 16 , porque, como se s abe, es a s
dos c ua d r a s es pa´ el t r abajo sex u a l , pero de mujeres

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biológ ic a s . S e nos quer í a s iempre ech a r l a c u lpa de to do lo m a lo a nosot r a s; nosot r a s
ér a mos l a s que robába mos , l a s que at r a c ába mos , l a s que h a c í a mos y des h a c í a mos . I g ua l ,
d í a a d í a el nú mero de n i ñ a s crec í a m á s y m á s y m á s , porque B ogot á s iempre h a s ido l a
c apit a l de opor t u n id a des. Tod av í a no s abemos c u á les , pero eso d icen. E sto gener ó aú n
m á s r abi a en l a pol ic í a .
L i set :
A m í t a mbién me toc ó su f r i r v a r i a s cos a s de l a pol ic í a . Un d í a me mont a ron en u n a
pat r u l l a , me d ieron much a s v uelt a s por to do el ba r r io a l a i re l ibre, como s i f uer a u n a
cr i m i n a l . Pa s aba n l a s pat r u l l a s m ient r a s nosot r a s est ába mos t r abaja ndo y nos cog í a n
con l a s pi stol a s de ba l i nes met a l i za dos… Nos pon í a n el revólver en l a c abeza… “ S e abre
de a c á , que esto no es pa r a m a r ic a s . E st a s c a l les son pa r a mujeres , u stedes a l l á y l a s
mujeres pa’ a c á”, dec í a n. E ntonces nos to c ó ven i r nos h a c i a el l a do de l a 22 h a c i a a c á .
C o quet a :
A los dueños de todos los negoc ios que est á n a h í – Ca s abl a nc a , Troy a , l a s Veg a s – les d io
much a r abi a . Q ue u n a mujer t r a n s t r a n s ite por a h í es u n pel ig ro, porque los meseros ,
los ja l adores y h a st a los m i smos dueños se at reven a a g red i rl a s verba l y f í s ic a mente,
t i r á ndoles botel l a s de cer veza , o cos a s a s í. L uego empeza ron a des apa recer u n a s , a ot r a s
l a s dester r a ron, a l g u n a s mu r ieron en l a luch a , h a st a que s a c a ron def i n it iv a mente l a s
ch ic a s de a h í. Act u a l mente se est á t r abaja ndo con Don R a fa el , el dueño de Troy a y de
Ca s abl a nc a , u n “ pa cto de conv ivenc i a”. L a idea es que se bor re es a l í nea i m a g i n a r i a
Coqueta y Cía.

que ex i ste ent re l a 22 y l a 19 y ent re l a 22 y l a 24, pa r a gener a r l a zos de u n ión ent re l a s


mujeres biológ ic a s y l a s mujeres t r a n s .
L a d iv i s ión h a s ido m a l a , l a s mujeres t ienen que t r abaja r apa r te de l a s mujeres t r a n s.
Y se h a v uelto u n a ver d a der a luch a ent re nosot r a s m i sm a s . E so no deber í a ser a s í , todo
lo cont r a r io, porque tod a s est a mos en el m i smo contex to, to d a s t r abaja mos porque
tenemos l a neces id ad . No es fá c i l poner se u n pa r de t a cones y u n a m i n i fa ld a y s a c a r l a s
tet a s , most r a rl a s pa r a que veng a el que qu ier a y l a s to que. A veces u no s í qu iere a cceder
a l ser v ic io, a veces no qu iere. Pero l a gente s iempre cree que u n a es l a put a , l a fá c i l , que
u n a lo h a ce porque es u n v ic io. Pero l a gente no se pone en los t a cones de es a per son a ,
y t r at a r de entender l a neces id a d que se debe tener pa r a h a cer u n t r abajo de estos.

Tenemos derechos, pero no


sabemos cómo reclamarlos
Coqueta:
La que inicia el activismo por las mujeres trans es Diana Navarro, eso sí hay que reconocerlo.
Gracias a la lucha de mujeres trans activistas como Diana Navarro, se logró abolir que se llevaran
a las mujeres trans detenidas. Lo que nos pasa a todas nosotras es que sabemos que tenemos
derechos, pero no sabemos cómo reclamarlos. No tener esa claridad, la información suf iciente,
hace que se nos oprima más, que se nos vulnere hasta el derecho número uno, el derecho a la vida.

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Pero la v iolencia no ter m ina ah í, porque se nos sig ue ma lt rat ando d iar iamente. Ya no se
nos deten ía, pero el ma lt rato f ísico era ter r ible, las motos por encima, el bol i l lo… Hast a
env iaban a la n iñas de aquí a acuch i l lar a a lg u ien, pa’ robarle y después repar t ían con
el pol icía, y la que no acept aba t ambién mándela a mat ar por m iedo a ser denunciados.
Mur ieron muchas n iñas en la lucha. Ent re el ’ 92 y el ’ 93 creo que ha sido la mat anza
más g rande que ha ex ist ido acá en el bar r io Sant a Fe. I ncreíble, mor ían hast a ocho n iñas
por noche, a ot ras les d io colostom ía, a ot ras las t umbaron… Fue una época de v iolencia
loca l izada, sistemát ica. Det rás de eso est aba la pol icía y decían que la “mano neg ra”. Pero
eso era cuest ión de la pol icía, más que todo.
Una inst it ución como la Pol icía v iolent a todos nuest ros derechos. No se nos respet a como
seres, se nos ma lt rat a, se nos hum i l la, en muchos casos se l lega hast a la muer te. Esto
sucede con la Pol icía y con ot ras inst it uciones como la Sa lud. En una sa la de urgencias
van muchas mujeres porque han sido apuña ladas, aba leadas, at ropel ladas por un auto, o
cosas así. ¡Y pr imero la persona t iene que hacer una pr ueba de V I H para ver si se le puede
br indar la atención o no! Eso es demasiado cr uel, porque en la espera de un resu lt ado de
esos, han muer to muchas compañeras nuest ras.

Historias de vida en la ciudad de los muertos


A hor ita ha mejorado. Ya hay for mas de comun icarse, porque en las reun iones siempre cit an
a personas de la loca l idad, a la pol icía del bar r io que est á a l mando del cuad rante. Sí,
ha cambiado, porque antes eran más ter r ibles, aunque todav ía sig uen pegándoles mucho
a las ch icas, y no se les puede decir nada porque t ambién recibes t u bol i l lazo. A l lá en
Ita l ia es d iferente, porque la pol icía no se ensucia a ped ir te d iez, veinte, cincuent a euros,
que es una bicoca. Pero t ambién cambian ser v icios sexua les por dejar te quedar. Pero son
como más chéveres, porque pagan. O sea te cogen, te l levan, te lo hacen r ico, pero pagan.
Apar te de que son unos bizcochos. Yo t rabajé cinco años en una sola esqu ina. Ya la pol icía
me reconocía, sabía que yo t rabajaba y entonces a a lg unos ya les ca ía bien. Y t ambién ya
les g ustaba la bobada, entonces me infor maban: “Est a noche va a haber redada”. Uno ya
lo sabía y entonces chao, a dor m ir. Porque ir a l lá a que una la l leven a l com isar iado es
hor r ible; foto, huel la, de todo, y a las doce horas: “ Vaya pa’ su casa. Ay, váyase, váyase,
no fast id ie t anto ah í”.
Ta mpoco l a det ienen má s, no son t a n a rbit r a r ios. Pero t a mbién se ve ma lt r ato, má s que
todo de la s mujeres femen i na s de l a m i sma pol ic ía hac ia l a s mujeres t r a n s. A lgo que
t ienen la s mujeres t r a ns es l a sex ua l id ad en su for ma de vest i r : l ig ueros, cosa s at r act iva s,
entonces a l a s mujeres pol ic ía s les d aba mucha r abia y dec ía n: “C ómo te v i stes a sí, ¡ y
yo con este u n i for me! ”.L os hombres no, porque los hombres siempre t ienden a ad m i r a r
c ier t a s cosa s. S e gener aba má s v iolenc ia de l a s mujeres pol ic ía s que de los pol ic ía s
hombres hac ia l a s ch ic a s t r a ns. Mucha v iolenc ia, mucha v iolenc ia, er a i n sopor t able.
Hubo muchos c a sos de ch ic a s br a si ler a s que cog ía n a u na mujer pol ic ía ya est a ndo
dent ro del com i sa r iato y le peg aba n y ter m i naba n presa s a l a c á rcel de Sa n V it tore u a
ot r a cá rcel f uer a de M i lá n. Había u na mujer que, se lo ju ro, si no le d aba l a pel a a má s
de vei nte a d ia r io no er a fel i z. E n c a mbio en Colombia sí es el hombre, porque aqu í l a s
mujeres le t ienen m iedo ha st a a toc a rl a a u no. Cua ndo t ienen que rev i sa r u na mujer
t r a ns le d icen a l hombre: -“ Rev í sa l a t ú”. E s que yo no me dejo rev i sa r de él, ¿o qué cree?
E n dos ca sos me ha toc ado pel a r me a nte el los. Me subo l a blusa y le d igo ¿qu iere ver que
no tengo nad a? ¡P u f ! -“¡Uy, no! ¡No hag a eso! ”, y les repito… ¿Q u ieren ver que no l levo
nada? No l levo nada, son dos tet a s de si l icona l a s que l levo a h í peg ad a s. “Ay, bueno, ya
v í stete”.
Y chao. Siempre esperan una respuesta grosera pero no, nosotras no somos así. Si muy gentilmente
me piden mis documentos, claro yo los entrego porque sé que tengo que hacerlo. Es mi deber como
ciudadana, pero que no vayan a esculcarme y todas estas cosas. Ni se atrevan. El otro problema

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muy grande que tenemos en estos alrededores, ahí a dos cuadritas frente del Cementerio, es la
no aceptación de algunas familias. Como ciertas chicas ocupan viviendas, entonces también se
les agrede, le mandan a robar, le mandan a atracar. Si una persona del común paga doscientos,
por decir algo, entonces le dicen “yo te la arriendo, pero vale cuatrocientos”… La necesidad
hace que ella acceda. Y aparte de esto no puedes entrar a nadie, no puedes usar la cocina, el
baño, si entras lo tienes que desinfectar… Son cosas absurdas, no deberían existir y menos
sabiendo en el contexto en el que está actualmente el barrio Santa Fe. Muchas chicas trans han
tenido que salir a pelear contra familias enteras que empiezan a gritar cosas. Ellas de puertas
para adentro son libres de hacer lo que quieran. Basta que todo el exhibicionismo que hagan no
los afecte a ellos. Además no piensan que hay una vida propia. Aparte de estar parada allá en
la calle, yo puedo llegar libremente a donde vivo, relajarme, tener otra vida diferente a la que
tengo en el momento de la calle, a lo que estoy viviendo allá.
Acá en el 20 de Julio también sucede, pero aquí la cosa es como más aceptada. Hacia la periferia,
en los barrios del sur como Lomas, Ciudad Bolívar, hay más aceptación de la gente hacia la
población trans. Pero, ¿por qué? Porque la chica está en la peluquería, porque es la chica que
hace los masajes, la que tiene la tiendita donde venden el trago… Lo que pasa es que hay grupitos
por todos lados, travestis, transgeneristas, chicos gay, bueno, todo lo que sea... Es que aquí en
Bogotá hay tantos lugares. Nosotras nos encontramos es en Caracolí, la tienda del barrio, o en
el billar. Ya hay aceptación hasta en eso, el billar era exclusivo de los hombres y una mujer trans
no entraba. Ahora las mujeres trans juegan billar, resultan tomando con los hombres, les ganan,
los ponen a pagar la cuenta… De todas maneras hay aceptación en muchos espacios.
Coqueta y Cía.

Vamos a visitar a las


amigas que están y a las
que ya no están
Coqueta:
A lgo que tenemos todas las mujeres t rans del bar r io Sant a Fe es que una par te impor t ante
de nuest ras v idas ha sido el Cementer io Cent ra l. I r a l Cementer io es ir a rezarle a las
án imas, a ped irles muchas cosas, a t raer la for t una con las creencias de Garav ito, de Mar ía
Sa lomé, de las n iñas Bod mer. Muchas de nosot ras consum imos mar ihuana, entonces nos
l levamos nuest ro bareto, nos lo fumamos, nos encont ramos. Un lunes en el Cementer io es
habit ua l que encuent res muchas mujeres t rans, porque vamos a v isit ar a las am igas que
están y a las que ya no est án.
No solo hemos ido a dejar a l l í a muchos seres quer idos, a t ant as am igas, t ant as v ivencias,
sino que t ambién en el Cementer io encont rábamos como un refug io, un escape de la
pol icía y de t ant a gente. En los novent as el Cementer io era como el ún ico lugar donde una
pod ía escapar a la cr uda rea l idad de la ciudad. Cuando uno buscaba un escape, cor ra a l
Cementer io Cent ra l, porque ah í pod ías encont rar t ranqu i l idad moment ánea, a l menos por
una hora. No era mucha t ampoco. L os celadores eran bien, porque sabían que fumábamos
mar ihuana y nos dejaban t ranqui las.

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Pero todo esto cambia, como todo. Como lo que pasó
con Mar ía Sa lomé, que la cambiaron de cementer io.
A el la la sacaron porque era una mujer hum i lde ent re
gente impor t ante. E l la no era de clase a lt a, no era
de la a lta sociedad. L os ex presidentes, escr itores,
per iod istas famosos que iban a v isit ar a sus muer tos
ah í se encont raban con el bor racho, con el t ravest i
fumando mar ihuana en fa ldas cor t as, en chanclas…
Decid ieron sacar a Mar ía Sa lomé en una Junt a Direct iva
del Cementer io, porque había mucha romer ía, una
concur rencia muy g rande de mujeres t rans, mucha
cosa, y todo eso les causaba ma la impresión.
L iset:
Para las ch icas el Cementer io siempre ha sido un lugar
sag rado. E l las lo conocen y siempre van y hacen su

Historias de vida en la ciudad de los muertos


oración. Nosot ras est amos enseñadas a verlo como un
lugar h istór ico y rel ig ioso. Por ejemplo los ar reglos que
h icieron con el Cent ro de Memor ia est uv ieron muy bien
elaborados. Me g ust a el Cent ro de Memor ia. Siento
t ranqu i l idad y siento que la ex posición que hacen
de d iferentes ciclos de v ida es muy impor t ante para
nosot ras. Uno t iene que ser una persona i lust rada, no
ser una persona que no sepa de nada, porque ser t rans
no sig n if ica ser br ut a.
Coqueta:
En el último entierro que estuve pasó algo muy bonito. Era
una chica del Amazonas, que se llamaba Sara Multatoi,
aunque estaba registrada con su nombre de hombre. Al


cura se le dijo: “Ella se llama Sara Multatoi”, y él alegaba:
“No, pero es que en el documento...” Pero luego respondió:
“Si ella quiere presentarse así ante Dios, pues hagámosle”. DECIDIE RON SAC AR
Y el cura le hizo la misa, le dio su nombre y todo, fue A M ARÍA SALOMÉ EN
algo muy lindo. Era un cura de iglesia, un cura de verdad. U N A J U N TA D I R E C T I VA
Vea que estaba como muy pesado el ataúd y –ustedes no
me van a creer esto–, la niña se volvió liviana como una DEL CEMENTERIO,
pluma, el ataúd perdió ese peso. Después de que el cura le PORQUE HABÍA
dio la bendición como Sara Multatoi, ¡ella se volvió una
pluma! Increíble que esto pase. Fue la aceptación de ella, MUCHA ROMERÍA , UNA
aunque después de muerta. San Pedro no pide cédula. Se CONCURRENCIA MUY
fue feliz. Eso no sucede mucho. Normalmente todos los
curas dicen “el señor fulano de tal”. GRANDE DE MUJERES
TRANS, MUCHA
Cuando no son los curas, son las m ismas fam i l ias.
Una ha peleado toda la v ida por hacer un t ránsito, COSA , Y TODO ESO
por conseg uir su ident idad propia, por cómo qu iere ser L E S C AU S A B A M A L A
v isibi l izada y v ist a por el mundo, ¿cier to? Y resu lt a que
IMPRESIÓN


en el momento que te mueres entonces, como naciste
hombre, hombre te vas a ir. Te qu it an t u maqu i l laje,

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si pueden te pint an las cejas g r uesas y el bigote, apar te del nat ura l más oscuro pa’ que se
vea como más chévere, te ponen corbat a, saco de paño… Creo que yo desde la t umba me
revolcar ía. ¡No!
L iset:
- Si ya se rev uelca ahora…
Coqueta:
¡No, verdad! Es a lgo que uno qu iere, por lo que uno ha luchado. A m i fam i l ia yo siempre
le he d icho: E l d ía que muera, qu iero que me ent ier ren como el nombre que yo qu iera:
A nd rea Cor rea.
Entonces ya saben quién es A nd rea Cor rea. E l los ya han aprend ido a acept ar me t a l cua l
soy yo. Si me respet an ahor it a como A nd rea, como Coquet a, entonces creo que hast a
la muer te me van a respet ar. Pero no me g ust ar ía que fuera en el cementer io. Más bien
cremada… Eso que manden las cen izas a l v iento me parece a lgo muy bon ito, porque yo
creo que esa es la l iber t ad que uno siempre busca, ser l ibre, no est ar a l lá enter rada. E l
temor a l encier ro, a que te detengan por a lgo, a que te quedas encer rado bajo l lave, esa
desesperación. Creo que ser ía ig ua l, aunque el cuer po d icen que ya no siente. También
voy a l Cementer io del Sur porque est á Mar ía Sa lomé, pero t ambién porque tengo muchas
am igas que han sido sepu lt adas ah í. L o que pasa es que en la ciudad eso de decirles ad iós
a las am igas es a d iar io. A veces en una semana pueden irse t res o cuat ro.
Coqueta y Cía.

L iset:
E l Cementer io Cent ra l es un f iel test igo de todas las muer tes y cr ímenes de od io que ha
habido cont ra las personas t rans, especia l mente cont ra las que ejercen la prost it ución en el
bar r io Sant a Fe. Es un lugar en donde las ch icas l legan desde muy pequeñas. Son personas
que han sido v iolent adas en sus hogares, y son personas que no pueden v iv ir dent ro de
su casa, sea por el pad re, sea por la mad re, sea por los her manos. Cua lqu iera que sea el
mot ivo, siempre v iene a dar a la ca l le, a l m ismo lugar, en busca de su sexua l idad y de la
venta del cuer po. Van creciendo poco a poco con las t ransfor maciones cor pora les que cada
una de las ch icas se hace, porque unen lo que piensan con su f ísico.
Coqueta:
En la zona del Cementer io un proceso interesante ser ía sensibi l izar a todo el persona l que
t rabaja a l l í, para que haya un respeto hacia las poblaciones LGBT I, hacia la comun idad
t rans, que son los que más van a l l í. Es que no se les respet a su derecho a las creencias.
Se han generado muchas v iolencias, la pr incipa l es que las han ag red ido verba l mente y
f ísicamente. A m í eso me parece absurdo, porque yo no le veo problema a que te vayas a
una t umba a rezar, a ofrecerle esos cinco m inutos de conversación con la persona que se ha
ido y que te fumes un bareto. No le estás haciendo daño a nad ie. Pero l lega el celador de
una manera abusiva, con bol i l lo en mano, y de una vez, ¡pum!, a ag red ir a la ch ica, que no
t iene derecho a rezar, no t iene derecho a hacer nada más. Eso hace que se genere v iolencia
hacia el las y de el las hacia los t rabajadores t ambién. No sé porqué la gente t iende a creer
que tener una ident idad propia es ofender a los demás.

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K ar ina:
E l evento de teat ro en el Cementer io a m í me pareció espect acu lar. A m í me g ustó cómo
ex pl icaron t umba por t umba, porque se iba encend iendo a med ida que se iba l legando
a cada una. Me g ustó porque fue sent irse en casa, cam inar y escuchar una h istor ia acá
y de ah í desplazarse a escuchar ot ra. Me pareció d iv ino el evento, nunca había ent rado
a l Cementer io de noche, eso fue lo más chévere, lo más cur ioso.
Mar ía Jasbleidy:
-Yo no t uve la opor t un idad de ir.
Coqueta:
-¡E l la no fue porque no la hubieran dejado sa l ir!
En ser io. A sist ieron much ísimas am igas, que coment aban cosas muy bon it as. No todo
el mundo t iene la opor t un idad de v isit ar un cementer io en la noche, de hacer un

Historias de vida en la ciudad de los muertos


recor r ido como el que h icimos y ver que el Cementer io no es un sit io de hor ror, de
pán ico. L as dos obras fueron muy interesantes, a lgo que nos per m it ió verdaderamente
v iv ir memor ias. Recordar es v iv ir, suena a d icho de la gente, pero es a lgo muy bon ito
lo que pud imos ex per iment ar.
Mucha gente no ten ía conciencia de t ant as cosas que suced ían, no solo en el Cementer io,
sino a lrededor en el bar r io Sant a Fe. Per m it ir nos hablar desde nuest ra post ura como
mujeres t rans fue a lgo que nos ha v isibi l izado mucho más, y nos ha per m it ido tener
aceptación de ot ras personas desde lo cu lt ura l. Se deber ía hacer con más frecuencia.
No era solo br indarles un homenaje a las personas que ya no est án, sino que era
también un reconocim iento a las mujeres t rans act iv ist as, que est amos en la lucha y
que queremos que las cosas cambien. Toda est a memor ia de lo que v iv imos a h í nos ha
enr iquecido a todos. L a memor ia es la que va dando paso a lo nuevo.

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Coqueta y Cía.

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“ELÚNICO
CEMENTERIO ERA COMO EL
LUGAR DONDE UNA PODÍA
ESCAPAR A LA CRUDA REALIDAD
DE LA CIUDAD. CUANDO UNO
BUSCABA UN ESCAPE, CORRA
AL CEMENTERIO CENTRAL,
PORQUE AHÍ PODÍAS ENCONTRAR

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TRANQUILIDAD MOMENTÁNEA

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“La Rogadera”


Yo no sabía nada de teatro hasta que tuve una clase en
una carrera técnica que hice. Ese profesor me enamoró
LOS MUERTOS SE del teatro. Yo veía el teatro como eso que se hace allá al
frente. Pero este profesor me mostró el quehacer del teatro:
L E VA N TA B A N D E S U S caminar, intercambiar emociones, mirar, sentir. Y era sentir
TUMBAS Y HABÍA UNOS –literalmente sentir–, y cuando empezamos a experimentar
cosas profundas yo dije: “Esto es muy bonito. Acá puedo
ESTRIBILLOS QUE crear, acá puedo ser yo mismo”. El profesor se llama Carlos,
N O S I N V E N TA M O S , pero no me acuerdo del apellido. El man sembró una gran
COMO ESTE POR semilla.
E JEMPLO: “DE L A Ahí empecé a hacer trabajo social con unos muchachos de
NOCHE A L A MAÑANA acá, luego unos talleres y monté un grupo de teatro que se
llama Grupo de Teatro La Rogadera. Yo tenía un parcero que
N O S Q U I TA R O N me propuso que hiciéramos talleres de teatro y en esas nos
EL CEMENTERIO pusimos. Pegamos af iches hechos a mano en varias partes y
nunca llegaba nadie. De ahí surgió el nombre Grupo de Teatro
Y EN LUGAR DE La Rogadera, porque rogamos y rogamos pa´ que vinieran.
John Bernal

MUCHAS TUMBAS
La primera vez hicimos la convocatoria y no llegó nadie,
NOS PUSIERON UN segunda vez y nadie llegaba, como hasta la cuarta vez
BOTERO”


llegaron dos o tres personas. Después empezaron a llegar
y a llegar. Había niños que se asomaban por las ventanas y
nos veían ensayando y nosotros los invitábamos…¡Vengan,
bajen! Así empezó a armarse el combo y empezaron a venir
niños. Tengo las grabaciones, yo me veo con mi copete de
Alf.

Después de que no conseguíamos a nadie, llegamos a tener


un grupo de veintiséis personas. Ahora imagínese, ¿dónde
metía yo veintiséis personas en salones para que estuvieran
cómodos? Entre ellos había habitantes de calle y ladrones,
tanto que una vez en un montaje teníamos a un chico que
era el ladrón del sector. Digamos que él no tenía otra opción.
Pues un día lo cogieron y lo encerraron. Y nosotros lo único
que pensábamos era: “¡ Jueputa! pero… qué mierda es esto”.
Hasta que un día eso se volvió insostenible.

Al principio fue muy duro, pero fue lo que me gustó


y era lo que yo podía enseñar. Pero, ¿qué teatro hacer?,
nos preguntamos… Hagamos teatro social en torno a la
localidad, respondimos, y en ese momento se nos ocurrió
que era lo mejor. Paralelo a eso, habían procesos de
turismo con el Instituto Distrital de Cultura y empezamos
a montar unos sketches teatrales, en torno a los monumentos
reconocidos en la localidad, que son ocho.

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El primer montaje que hicimos se llamaba “Vivir o sobrevivir”. Ya ha pasado mucho tiempo, estoy
hablando de 1998. Empezamos así a generar cosas con los muchachos. Por ejemplo, una vaina
de los cementerios. Ese montaje lo hice a raíz de hablar con un señor de acá de la localidad que
caminaba mucho y él me dijo un día: “Venga le cuento una historia y nos tomamos un café”. Y
empezó a contarme una historia sobre sus caminatas por el Cementerio. Con lo que me contó hice
un montaje. Nos atrevimos incluso hasta a hacer un sketch ahí.

El Cementerio Central fue dividido cuando hicieron la carrera 22 y el parque El Renacimiento,


que iba a ser inaugurado inicialmente en octubre. Finalmente fue inaugurado en noviembre 2 del
2000, o algo así, si no estoy equivocado. Nos inventamos una coreografía de un borracho al que
lo asustaban los muertos. Eran personajes de la localidad: estaban los borrachos y los ladrones
que entraban a robarse unas guayabas. Los muertos se levantaban de sus tumbas y había unos
estribillos que nos inventamos… “De la noche a la mañana nos quitaron el cementerio y en lugar
de muchas tumbas nos pusieron un Botero”. Jodimos tanto con eso… pero nunca nos invitaron a
presentar nuestra obra ahí. Nos quedamos con las ganas.

Después entramos en otras dinámicas: los contratistas, que conocían cómo funcionaba el arte

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y la cultura en la localidad. Nos tocó someternos, porque no conocíamos mucho de ese mundo.
La política es una mierda, porque cuando empezamos no teníamos idea de que el Estado daba
plata para hacer proyectos. Había contratistas que trabajaban dándole teatro a la gente gratis. Y
tú tenías derecho a un refrigerio. Nos convocaban, nos utilizaban, hacíamos vaca para nuestro
refrigerio y para conseguir la ropa o para el vestuario. Eso me parecía una mierda, y no lo olvidaré
en mi vida.

Caminando el barrio
Mi mamá me mandaba a la Plaza de Santa Inés, en la décima, donde quedaba el Cartucho.
Había una plaza de mercado y nosotros íbamos a comprar ahí. Hasta que se agudizó el
problema… Uno bajaba con una arepita –porque mi mamá le daba a uno para comprar la
arepa– y cuando bajaba le robaban a uno la arepa; si uno pasaba por la Caracas a la f ija la
perdía. Y si uno no comía, ¡perdía! Mis hermanas también sufrían mucho, las robaban mucho.
Cuando empezó a deteriorarse el Bronx y el Cartucho ellas tuvieron que salir de donde
estaban. Muchos fueron desplazados a muchas partes, a otros los sacaron y otros se quedaron
en el Bronx.

En algún momento, como af icionado a la fotograf ía, caminando el barrio, con esas ganas de
hacer más, conocí a Ingrid Morris, la hermana de Hollman. Ella me enseñó a construir una
tarea más responsable: hay que investigar, hay que conocer todas las caras de la moneda. No
es decir por decir, hay que ver cómo se hace trabajo de campo real. Entonces pensé que sí, que
existe la necesidad de conocer un poco más.

El puente hacia los concejos fue a través de Marta Sof ía Amaya, una gestora de la Secretaría
de Cultura. Ella es una líder excelente que empoderó a mucha gente, entre esos a mí. Los
que lo supieron utilizar y aprovechar pues lo hicieron y los que no, pues no. Resulté ahí en
el Concejo de Cultura de la localidad, donde estoy ahora. En ese proceso asistimos a muchos
encuentros ciudadanos. Ahí dejábamos cosas, que eran vulneradas o desaprobadas sin razón.
Todo se volvía papel de escritorio y no pasaba nada.

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Foto: Iván Castaño J.

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Propuse, por ejemplo, cuatro prácticas culturales que buscaban la conservación de los of icios
funerarios que se desarrollan en el Cementerio, como los ropavejeros, los marmoleros y
f loristeros. El Museo del Ser Humano funciona aquí a pocas cuadras, en el barrio Santa Fe.
Tiene reconocimiento en muchas partes, menos acá en la Localidad. La Plaza España es un
mercado, una economía en torno a la ropa de segunda y los ropavejeros. La Plaza Samper
Mendoza, que es un proyecto, es como un hijo para mí.

Luego empezaron las dinámicas políticas. Los políticos vienen y asocian o interpretan lo
que ellos quieren, o generan festivales a su modo. Realmente eso se vuelve el festival del
contratista, que viene y se pierde todo lo que es importante. En un proyecto como el de
los ropavejeros, la Administración Distrital en lugar de apoyarlo para que salga adelante,
ayuda a que desaparezca. No conozco si existe otro proyecto en que ahorren mil pesos hasta
completar mil millones de pesos. Eso lo hicieron los ropavejeros, por ejemplo. Hicieron el
centro comercial en el que están ahora. Pero ahora se volvió el centro comercial del San
Andresito, donde la gente se aprovecha del espacio. Porque aquí existe otra dinámica, que es
la dinámica del uso del suelo, la dinámica del valor de la tierra. Eso es lo que pasa en toda
Colombia: la localidad de los Mártires tiene todas las dinámicas que puede tener la sociedad.

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La localidad de los Mártires es una de las localidades más estratégicas en Bogotá. Si nos
damos cuenta, está rodeada por la 26, por la 19, la 13, la avenida sexta, la 30, la Caracas.
Tiene un corredor hacia la 26 y un corredor hacia el norte, lo que la hace estratégica. Por
eso el Plan Centro pone los ojos en ella para el turismo. Estamos dejando que se deteriore el
Barrio Santa Fe, donde las casas que aún son muy viejas tienen hasta doscientos o trescientos
metros cuadrados, lo que debería darle mucha plata al dueño que la quiera vender. Pero se le
ofrece a la gente el valor que dice el predial (de su vivienda), o menos. Y le dicen –“si no lo
vendes pues te sacamos y ya”, es lo que llaman en otros lados “gentrif icación”.

Con todo lo que pueda suceder acá, todas las dinámicas, el mercado negro de las autopartes y
las cortinas de humo con el Bronx, la localidad está estigmatizada. Entonces lo único que se
oye cuando se menciona el Bronx es que es la localidad mala, la localidad olla, la localidad que
debemos transformar. Pero el trasfondo de las cosas es otro: “Me interesa tu casa, me interesa
tu negocio”. Llegan los inversionistas extranjeros y empiezan a comprar las manzanitas de
una en una. Mientras ellos van haciendo lo suyo, el Bronx desaparece. Y mientras hablamos
del Bronx, mientras miramos cómo jodemos al alcalde o al que esté de turno, las juntas de
acción comunal hacen su agosto. Porque eso también funciona así.

Los niños que viven en el Bronx, o la gente que vive ahí porque no sabe dónde va a vivir, o las
personas que, por alguna determinación, se metieron un porro y resultaron ahí en la droga,
en el bazuco; eso no me da el derecho de juzgarlos, pisotearlos o desplazarlos. Creo que eso
es bastante personal, cada cual toma su decisión y no tengo derecho de hacerle un juicio,
acerca del porqué lo hace o porqué está ahí, ¡no! ¡Pero los echan en camiones, los sacan, los
desparecen, aparecen en colchones, en la caneca!

Los noticieros tradicionales muestran lo que quieren mostrar: “Ah, sí, hubo un muerto” ¡Claro!
pero en el Bronx todos los días hay muertos y no todos son de muerte natural o de sobredosis.
Son muchas dinámicas que están ahí y sabemos quiénes son los autores de eso. Cuando todo
el mundo entra a un Bronx a comprar una droga los requisamos, pero no cuando salen. ¿Y
quién está ahí? La policía misma está ahí. Por supuesto, si yo doy papaya, me roban también.
Si doy papaya me pegan una puñalada o me matan, pero no es esa la forma de tratarlos, de
integrarlos a la ciudad, a la sociedad. Están desplazando a la gente, lo han venido haciendo
desde hace tiempo y todos están mirando para otro lado.

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La Plaza de Hierbas


L a Pla za de H ierba s es el cent ro de acopio de
h ierbas más g ra nde del pa ís. Mejor d icho, no
EL CAMPESINO SE hay muchos mercados en el mu ndo como este. Y
menos de h ierba s exclusiva mente, que se hag a en
MIRA EN L A FOTO Y la noche y con t rescientos ci ncuent a ca mpesi nos
EMPIEZA A VER QUE e n u n a c a p i t a l . E s o e s g r a n d í s i m o . Yo t o d a v í a m e
LO QUE É L HACE E S veo cr udo en Plaza de H ierbas, no me he at rev ido
a hacer u n docu ment a l. E stoy a h í haciéndole, pero
I M P O R TA N T E , Q U E necesit a mos mucha d isc ipl i na y responsabi l idad
L L E VA A H Í H A C I E N D O pa ra hacer a lgo bien. Seg ura mente ha ido gente
d e l a Un i v e r s i d a d N a c i o n a l a h a c e r c o s a s . L l e g a n
DURANTE DIEZ , a g r a b a r. Pe r o p a r a h a c e r a l g o d o n d e s e t o q u e n l a s
V E I N T E , T R E I N TA A Ñ O S a l ma s de esa s per sona s, esos cora zones, rea l mente
lo que el los sienten, se necesit a t iempo.
LO QUE LE ENSEÑÓ
L A M A M Á , Q U E PA S Ó Yo p a s é m i c o n v o c a t o r i a . M i p r o y e c t o e r a h a c e r u n
teat ro docu ment a l en la Pla za de H ierba s a t ravés
DE G E NE R ACIÓN E N de u n ejercicio de reconoci m iento de la labor de los
G E NE R ACIÓN
John Bernal

ca mpesinos. Después de dos o t res a ños que l levaba


ju ic ioso hac iendo fotos, h ice u na ex posic ión de
c i ncuent a fotog r a f ía s en la Pla za. L os ca mpesi nos
se veía n en u na fotog r a f ía; ese momento lo g r abé
en u na cá ma ra y luego lo proyecté. L levé gente de
Bogotá para que v ieran lo que estaba pasando con el
campesino. Esa in iciat iva de a lg una manera me d io
a c o n o c e r, h a s t a v i n i e r o n a r t i s t a s i n t e r n a c i o n a l e s .
E l ca mpesi no se m i r a en la foto y empieza a ver
que lo que él hace es i mpor t a nte, que l leva a h í
haciendo dura nte d iez, vei nte, t rei nt a a ños lo
que le enseñó la ma má, que pasó de generación
en gener ac ión. Pa r a m í eso se volv ió a lgo muy
i mpor t a nte. Me g ust a r ía pr i mero que se v uelva
pat r i mon io de la ciudad y seg undo que se haga n
mesa s de concer t ación con la m isma gente, donde
el los sean los que d icen cómo va a ser la Plaza.

No lo que pasó con Plaza España, donde l legaron


con un modelo i mpuesto porque era un prem io de
a r q u i t e c t u r a q u e s e g a n ó Fe r n a n d o M o n t e n e g r o d e
la Naciona l. Se lo ga nó ese man y ese va a ser el
c e n t r o c o m e r c i a l d e l o s r o p a v e j e r o s . Pe r o nu n c a
les preg u nt a ron si vend ía ropa de seg u nda, cómo
le parecía que pod ía colgarla, si el espacio era el
a d e c u a d o , s i n e c e s i t a b a n t a l l e r e s o n o… H i c i e r o n
una d ist r ibución de loca les de dos por dos, pa ra
que cupiera u n montón de gente. De cuat rocient a s
t rei nt a y seis per sona s que a lberg aba el proyecto,

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n o t o d o s e r a n r o p a v e j e r o s . R o p a v e j e r o s e r a n d o s c i e n t o s t r e i n t a y nu e v e . L o s
r o p a v e j e r o s n a c i e r o n e n B o g o t á e n e l ´5 8 y g e n e r a r o n t o d a u n a e c o n o m í a . L a c i u d a d
n o l o s p r o t e g i ó . L a t í a d e R a f a e l P a r d o , I n é s E l v i r a R o l d á n , f u e g e r e n t e d e l Fo n d o
d e Ve n t a s Po p u l a r e s , q u e e s e l q u e r i g e e s e t i p o d e p r o y e c t o s , y d i j o: -“ N o , y o y a l e s
d i a u s t e d e s ”. C r e e q u e p o r q u e d i o e l l o t e y n o s o t r o s c o n s t r u i m o s e l r e s t o e n t o n c e s
y a , s e h i z o . Pe r o nu n c a h i c i e r o n u n a c o m p a ñ a m i e n t o r e a l y p o r e s o e s q u e e s t á u n
Sa n A nd resito a h í. A sí como si nada, los ropavejeros desapa recieron.

E n l a P l a z a d e H ie r b a s e l I P E S c r e e q ue lo s c a m p e s i no s t ie ne n q ue p one r l a s h ie r b it a s
c o l g a d a s c on g a n c h it o s . No , e s o no e s Po mon a . E l lo s p one n l a m a l l it a e s a , q ue s e l a
i n v e nt a r on a h í s o br e l a s c a n a s t a s d e g a s e o s a o s o br e l a s but a c a s . Un a m a l l a c o mo
l a s q u e p one n p a r a q ue no s e r o m p a n l a s v e nt a n a s . E l lo s no l a p one n a h í p or q u e
s í , e s p a r a q ue c u a n d o p one n s u s h ie r b a s , l a s h ie r b a s v a n e s c u r r ie n d o a b ajo lo q u e
s o br a y s e for m a u n c o l a d or. Pe r o e nt on c e s e l lo s e s t a r á n p e n s a n d o s e g u r a me nt e e n
h a c e r le s u no s me s one s d e f r ío , me s one s d e h ie r r o d on d e e l lo s p on g a n s u s h ie r b a s ,
c o mo h a c e n c on l a s ot r a s p l a z a s d e me r c a d o. No , e s o no f u n c ion a a s í . H ay q ue l l a m a r
a lo s c a m p e s i no s y d e c i r le s : -“ Ve n g a , ¿c ómo s e r í a l a me jor for m a ? ”. L a P l a z a d e

Historias de vida en la ciudad de los muertos


H ie r b a s l le v a a pr ox i m a d a me nt e v e i nt ic i n c o a ño s . E s e e s p a c io d on d e e s t á P a lo q u e m a o
lo c o m pr a C O M E R PA L , q ue e s l a a s o c i a c i ón d e lo s d e P a lo q ue m a o. P a lo q u e m a o
no d e ja a lo s y e r b a t e r o s a h í y lo s s a c a . E s a s p e r s on a s s e v a n a l S a m p e r Me n d o z a ,
q u e e r a e l lu g a r d e a s e nt a m ie nt o d u r a nt e o c he nt a y c i n c o a ño s d e u n a p l a z a d e
me r c a d o a c a m p o a b ie r t o. E s a s p e r s o n a s d ij e r o n pu e s no s v a mo s p a r a a l l á y s e f u e r o n
y P a lo q ue m a o h i z o s u c e nt r o c o me r c i a l q ue h a s t a t ie ne u n pr e m io a r q u it e c t ón ic o.

E n t o n c e s e s t a s p e r s o n a s s e v i e n e n a e s t e l o t e . Pe r o e s t e l o t e a d e m á s t i e n e u n a
r i q u e z a h i s t ó r i c a . Yo c o n o c í l a h i s t o r i a d e l a P l a z a p o r u n s e ñ o r q u e s e l l a m a J a i m e
I s a z a , o t r o d e l o s l í d e r e s l o c a l e s , q u e y a f a l l e c i ó . Te n í a u n l o c a l e n l a P l a z a d e
H ierbas y era zapatero. E se señor me ena moró de la pla za, yo empecé a a nda r y
é l u n d í a m e d i j o: -“ J o h n c i t o , e s t o f u n c i o n a a s í , t a l d í a y t a l d í a , p a s a t a l c o s a y
t a l o t r a”, y f u i m o s d e n o c h e y e m p e z ó a p r e s e n t a r m e g e n t e y a c a m i n a r. E s o f u e e l
m e j o r r e g a l o q u e h e t e n i d o e n m i v i d a . C o n o c í l a p l a z a p o r m e d i o d e e s e s e ñ o r. ¡U f ,
por D ios, muy bon ito eso!

El desenterrado
Yo le tenía mucho miedo al Cementerio. Yo había entrado al Cementerio A lemán porque ahí
había sepultadas personas con las que yo vivía, de donde yo me escapé cuando vine a conocer
a mi mamá. La familia Mora Bernal por alguna razón tiene una tumba ahí, una o varias. Yo
le tenía mucho miedo a la muerte, porque mi papá se murió cuando yo tenía ocho años y tenía
como mis temores con ese tipo de cosas, mis mitos personales. Después ya empecé a saber
más del Cementerio a través de los libros. Empecé a saber de José Asunción Silva, de Rafael
Pombo, de los presidentes. Nosotros creamos un personaje con La Rogadera que se llamó “El
desenterrado”. Era el quehacer de un señor que sacaba los cadáveres de noche y los regresaba
a los atrios de las iglesias para que fueran al cielo.

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EL ARTE NO
TIENE QUE

L L E VA R S E L A
GENTE POR
DEL ANTE , SINO
QUE EL ARTE
TIENE QUE
John Bernal

P R E S E R VA R L A
MEMORIA , TIENE
QUE SERVIR
PA R A E S O . S I
NO, CREO QUE
E S TA M O S E N L A
OLL A

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Historias de vida en la ciudad de los muertos

Archivo de Oscar Calvo Isaza, 1998

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Yo empecé a hacer recorridos teatrales con el parche que tenía. Creamos los personajes, tengo
grabación de eso y todo. Entonces cuando venía con un grupo al Cementerio Central –estoy
hablando de hace catorce años ya– salía el desenterrado, el tipo así con una calavera que
hicimos en f ibra de vidrio. ¡Y la gente se pegaba qué susto! Entonces empezamos a hablarle
a la gente de esos personajes mitológicos. Empezamos a crear también unos personajes que
eran los soldados de Santander, que llegaban con las monedas a su tumba: “General, General,
¿qué pasó aquí?”. Llegaba un man todo transformado, dándole las mil seiscientas monedas
de oro que no se sabía a quién pertenecían. Bueno, en f in, ahí es cuando yo empiezo a entrar
al Cementerio, a verlo de otras formas. Porque uno siempre le tiene como miedo a la muerte
y ese tipo de cosas. Pero empieza uno a ver que eso es bonito. Se transformó de ser el lugar
donde iban los que estaban sin vida, a ser el lugar donde se puede sembrar vida. Hice muchos
recorridos. Mientras conozco gente, empiezan a buscarme y a decirme que los ayudara porque
yo sí conocía la Localidad.

Por allá a alguien se le ocurrió decir que para caminar y conocer la Localidad tenías que ser
guía turístico. A mí me pareció que tenía que conocerla, que conocer a la señora de la esquina,
al que vende la leche, al señor que vende el mercado, conocer todo el entorno. Por eso empecé
a hablar y a usar los términos de “conocimiento y territorio”. Yo no estoy haciendo guías, yo
no estoy haciendo turismo. Estoy haciendo reconocimiento de territorio y quiero conocer el
lugar donde estoy. Eso hizo que me af ianzara y me enamorara más de Los Mártires. “Ah, pero
es que está el recorrido de Monserrate, el del Museo del Oro, el de la Plaza de Bolívar…”, me
decían. -“No me interesa”, respondía yo. Hay mucha gente, mucha gente haciéndolo.
John Bernal

Un funcionario público me comentó alguna vez: “Los traquetos y los ñeros con los que usted
anda”. Aquí tenemos las dos posiciones. En Mártires tenemos uno de los techos presupuestales
que le proveen más impuestos a la ciudad, por los San Andresitos. Pero al mismo tiempo es
una localidad deteriorada, con un lugar donde hay ocho mil habitantes de calle. Es una vaina
muy loca. Empezar a entender esas cosas, a convivir con esas realidades le genera a uno
hasta problemas con la familia. Yo duré mucho tiempo aguantando hambre. Cuando digo
aguantando hambre es tratando de pagar el arriendo, tratando de hacer lo que yo quería
hacer. “¿Y entonces usted por qué no se pone a hacer otra cosa, a trabajar?”. Yo nunca lo pensé
como trabajo, era amor a algo. Con el tiempo entendí que lo que yo estaba haciendo tenía que
tener un argumento más sólido. Cuando conocí a Morris y me metió en otros proyectos y otras
cosas fue que entendí el valor de ese quehacer.

Lugares comunes
¿Qu ién va a hacer una ex posición en un cementer io? ¿Quién va a hacer una ex posición en
una plaza? L os L ugares Comunes es un proyecto marav i l loso para m í, pues aprend í de esas
ot ras personas, el los me abr ieron la mente. Porque uno siempre est á como pensando así
como los caba l los, con los ojos t apados. Entonces uno for ma un panorama de que el ar te
es ot ra cosa. Pero el ar te no t iene que l levarse la gente por delante, sino que el ar te t iene
que preser var la memor ia, t iene que ser v ir para eso. Si no, creo que est amos en la ol la. Es
el Botero en la memor ia de una ciudad que no volv ió a ser ig ua l, como las t umbas del 9 de

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abr i l. Se const r uyó un parque, sí, pero es un parque
muer to o que ha ten ido v ida solo después de d iez años.
¿Por qué no hacemos un parque v ivo, donde se generen
cosas? Donde se genere una memor ia de verdad, pa’
eso t ienen que ser v ir esos espacios. Quisiera generar
proyectos, o t raer ar t ist as que sepan cómo hacer para
que los n iños se enamoren de R a fael Pombo, de esas
h istor ias, de todos esos personajes. Y const r uir lect ura
y l iterat ura y teat ro y danza a t ravés de ese espacio,
no solamente el lugar muer to. Claro, es un lugar que
tenemos que respet ar, pero las personas se respetan
cuando se conocen las h istor ias t ambién. Entonces por
ejemplo cont ar quién era R afael Pombo, ¿y qu ién era
ese man? A h, el que sa le en los bi l letes de cinco m i l,
pues no, el man era un l iterato, m ire, su poema es
este... Y de esa manera lo respeto y lo elevo a ot ra
posición y a ot ra connot ación, dando a conocer eso.

Historias de vida en la ciudad de los muertos


Yo pienso que el Cementer io t iene que ser un lugar
v ivo. Para m í eso ser ía lo mejor que le pod r ía pasar a
la ciudad. Y aplaudo que el Cent ro de Memor ia haya
quedado acá, porque es el ún ico escenar io rea l que
t iene la loca l idad.

E l Cementer io era un lugar muy solo. Se hablaba


que se meten a robar las pied ras, los monumentos, a
l levarse las cosas, que v ienen a hacer br ujer ía. L os
lunes, que es el d ía de las án imas, no se veía como
a lgo bon ito. A hora se ve d ist into, se hace ot ra lect ura


de que la gente se apoderó de a lgo, y yo m ismo me
apropié también: los rezanderos, los que t ienen ot ra
fe, el t rans, el v iejito, la v iejit a, el muchacho, la ALGUIEN ME DECÍA
muchacha, el h incha, muchos, ¡todos!
QUE ALGO QUE
E l Cementer io se lee de ot ra for ma, creo que es donde
está el quid del asunto. Con todas esas lect uras y
UNO TIENE
QUE
con todas esas escr it uras que se hagan a hora, se va V I S I TA R S O N L O S
a at rapar a la gente, o los caut ivamos o los sacamos CEMENTERIOS Y
cor r iendo. A lg uien me decía que a lgo que uno t iene
que v isitar son los cementer ios y las plazas para L A S P L A Z A S PA R A
conocer las ciudades y es lo que yo he est ado haciendo CONOCER L AS
acá. Entonces creo que estoy conociendo m i ciudad,
por lo menos. C I U DA D E S Y E S L O
Q U E YO H E E S TA D O
HACIE ND O AC Á .
ENTONCES CREO QUE
E S T OY C O N O C I E N D O
M I C I U DA D , P O R L O
MENOS

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John Bernal

Foto: Favián Correa Bohórquez

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“YO PIENSO QUE EL CEMENTERIO
TIENE QUE SER UN LUGAR VIVO.
PARA MÍ ESO SERÍA LO MEJOR
QUE LE PODRÍA PASAR A L A
CIUDAD. Y APL AUDO QUE EL
CENTRO DE MEMORIA HAYA
QUEDADO ACÁ , PORQUE ES EL

Historias de vida en la ciudad de los muertos


ÚNICO ESCENARIO REAL QUE
TIENE L A LOCALIDAD

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INTROITO
1

Introito es un viaje al interior del Cementerio Central de


Bogotá, donde sus protagonistas nos cuentan sus historias de
fe y devoción a las ánimas. A través de la fotografía nos hablan
de las visitas de las mujeres transgénero por el camposanto
desde su intimidad. Nos muestran los gestos, las emociones
y las huellas que suceden en la cotidianidad del Cementerio
POR:
cada “lunes de ánimas”, el día de la semana que ellas dedican S Y LV I A J U L I A N A
a las tumbas de sus compañeras y a los santos populares que
ellas adoptan para obtener protección y abundancia. R I V E R O S T.
Introito surgió a partir de mi experiencia personal como co-
investigadora del departamento de Historia de la Universidad
Nacional en el proyecto “El Cementerio Central como Museo
Vivo”, desde las constantes visitas al lugar y las entrevistas
a quienes lo co-habitan en su cotidianidad. Uno de los
ecos más fuertes de esas múltiples voces fue el que suscitó
el encuentro con unas mujeres transexuales, visitantes del
Sylvia Juliana Riveros T.

Cementerio y de sus alrededores y habitantes del barrio 20 de 1.El proyecto Introito ha sido expuesto en
Julio de Bogotá. Coqueta, Liset, Andrea y Karina han tenido escenarios como el Museo Leopoldo Rother de la
la valentía de reivindicar su propia identidad y han afrontado Universidad Nacional en Bogotá y en el Museo de
las dificultades que les plantea una sociedad excluyente y Arte Moderno de Bogotá (MamBo). Recientemente
estigmatizadora. Con generosidad abrieron su vida para que fue ganador del Premio Crónica Fotográfica 2015
conociéramos sus historias y su relación con la ciudad de los otorgado por Idartes.
muertos.

Cada lunes de ánimas, ese grupo de mujeres trans hacen un


circuito de visita en el que intervienen y rezan las tumbas de
compañeras que murieron en el ejercicio de la prostitución,
víctimas de la transfobia y homofobia, o que fallecieron
por procesos caseros de modificación corporal. También
visitan las tumbas sin doliente y la de santos populares
como Leo Kopp –santo popular del trabajo–, José Raquel
Mercado –santo popular de la protección en las noches y
de la abundancia de los alimentos–, y Julio Garavito –santo
popular de la prosperidad económica–, entre otros en los que
depositan su confianza y devoción.

A las tumbas, osarios y monumentos los visten con f lores,


les llevan agua, aguardiente y marihuana; hacen promesas
y pagan promesas con la adopción y visita frecuente a las
ánimas para la protección en su trabajo y la buena fortuna. A
través de estos actos, ellas afirman que pueden trabajar con
la seguridad de tener guardianes siempre presentes. La visita
semanal al Cementerio Central todos los lunes marca para
ellas la seguridad de sus actividades el resto de la semana.
El encuentro con el Cementerio Central como un espacio
místico cargado de los relatos de las compañeras transgénero
víctimas de las múltiples violencias que lamentablemente
acompañan la historia de la comunidad LGBTI, me llevó a

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promover más de un año de exploración autónoma en la que la fotografía fue la herramienta base. En
un primer momento rastreé las huellas de las intervenciones que se realizaban en el espacio: f lores en
las tumbas de los NN (sin nombre), osarios adornados, placas de promesas, etc.

Sin embargo, la necesidad de dotar de identidad y fuerza las acciones realizadas condujo a que el
proyecto avanzara e incluyera a las protagonistas de estas acciones para no olvidar. Así que retomé
el contacto con las chicas trans que ya conocía e inicié la búsqueda de más mujeres que quisieran
hacer parte del proyecto. Fue un proceso largo e interesante en el que la fotografía tejió los lazos: con
algunas hicimos el trueque de que me permitieran acompañarlas por el Cementerio y a cambio les
daba clases gratuitas de fotografía; y con otras el trueque consistió en que les hacía una sesión de fotos
con la ropa, el maquillaje y la locación que mejor consideraran. El dinero nunca fue un intermediario
en el establecimiento de nuestra relación.

La visita al Cementerio cada lunes hizo parte de la rutina de mi semana. El principio no fue fácil
ni regular, pero la persistencia y confianza en el proyecto (además de la camaradería producto del
tiempo y la dedicación) hicieron posible que la cámara se volviera invisible para ellas y cómplice de
los circuitos por el espacio. Las imágenes que empezaron a salir estaban cargadas de la voluntad de
captar la vida en curso y de la honestidad respecto a lo que sentía como ser humano y como creadora

Historias de vida en la ciudad de los muertos


de imágenes.

Ese estar atenta a lo que ocurría permitió que Introito lentamente formara su identidad, fijando esos
instantes precisos en la emotividad de cada visita a las ánimas del Cementerio, gracias también al
calor de las discusiones sobre lenguaje visual con la gente de la especialización en Fotografía de la
Universidad Nacional.

Investigar / explorar / crear, fue la máxima de un proceso de creación que vino gestándose desde mis
primeros contactos con el Cementerio Central, abriendo todo un camino de exploración que con el
tiempo sigue creciendo y transformándose. De eso se trata.

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A su padre le tocó ese
trabajo duro en los
muelles


Conocí a José Raquel Mercado, pero no alcancé a trabajar
con él en el Comité Ejecutivo. Cuatro años después de
EL SINDICALISMO que él murió entré yo al comité. Soy miembro del Comité
Ejecutivo de la Central de Trabajadores de Colombia
N U N C A V O LV I Ó hace treinta y cuatro años y presidente hace cinco.
A E S TA R E N
Ya estaba en la actividad sindical cuando conocimos lo del
LOS LUGARES secuestro de José Raquel Mercado. Por supuesto tenemos
DONDE TOM AN una información abundante al respecto de lo que fue el
secuestro y luego el asesinato, más allá de toda la cuestión
L AS DECISIONES que publicaron los periódicos, los noticieros de televisión
F U N D A M E N TA L E S y de radio.
Miguel Morantes

PA R A L A S C L A S E S El 19 de abril de este año hicimos un pequeño recuento


VULNERABLES, de lo que fue José Raquel Mercado, porque en ocasiones
PA R A L A G E N T E se hace el homenaje pero, ¿cuál fue su historia de vida?
¿Quién fue?, ¿Cómo llegó a la dirección de la CTC?
V U L N E R A B L E , PA R A Y, por supuesto, ¿qué lo llevo a ser secuestrado y luego
LOS TR ABA JADORES asesinado?

” No se esperaba algo así, porque José Raquel Mercado


para ese tiempo tenía un trabajo muy importante de
la dirigencia sindical, había obtenido logros para los
trabajadores con el decreto 2351 de 1965, un logro
inclusive muy importante para los trabajadores hoy en día:
el recargo nocturno, parte del dominical triple, parte de
las horas extras y la indemnización por despido (que fue
disminuida a la mitad en la ley del 2002). Tanto que en
el gobierno anterior el presidente Álvaro Uribe cortó algo
de esas reivindicaciones y hoy la petición al presidente
recién electo es que eso se le devuelva a los trabajadores.
Él antes de su muerte era representante a la Cámara y logró
impulsar en el Congreso de la República la ratif icación
de los convenios 87 y 98 de la OIT, que son, nada más
y nada menos, que los dos convenios fundamentales de
la libertad sindical. A él se le debe esa notif icación, un
logro monumental para el sindicalismo colombiano.
Si esos convenios no estuvieran notif icados, no habría
ninguna queja en la OIT. No tendría ningún fundamento
hacerla, ya que no tendría vinculación con las normas de
Colombia. Hoy en día son parte del bloque constitucional,
algo muy importante.

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En todo eso estaba trabajando él. No estaba en un plan ni de ignorancia o de desinterés por los
derechos de los trabajadores. Nada de lo que por ahí lo acusaron. Más bien, por el contrario,
estaba muy dedicado. Tampoco se encontró jamás que él haya traicionado a nadie en el
movimiento sindical. Por cierto en esa época las mejores condiciones eran las de los sindicatos
aliados a la CTC. Eso demuestra que estaba interesado en que los trabajadores llegaran a tener
buenas reivindicaciones y una buena calidad de vida.
José Raquel Mercado era un estibador. Reemplazó a su padre, que nunca quiso que su hijo
hiciera ese trabajo, porque el estibador (o el bracero, como se llamaba en ese tiempo) no es
como hoy, que se sienta en un computador, oprime un botón en un teclado y la grúa saca los
containers para cargar el barco desde aquí. Era al hombro cada bulto: tenían un precio por cada
bulto que llevaran hasta el barco, lo bajaban hasta las bodegas o viceversa, de las bodegas
hacia el puerto. Era un trabajo sumamente fuerte, pero José Raquel Mercado era un hombre de
contusión robusta y parece que funcionaba. Sin embargo, siempre manifestó su pesar porque a
su padre le tocó ese trabajo duro en los muelles.
Cuando se volvió el presidente de esta confederación la CTC era numéricamente la sindical

Historias de vida en la ciudad de los muertos


más grande del país, pero también la de mayor inf luencia dentro de los estamentos de toma de
decisiones. Con su muerte eso se cayó. Y no solo cayó para la CTC, cayó para el sindicalismo.
El sindicalismo nunca volvió a estar en los lugares donde toman las decisiones fundamentales
para las clases vulnerables, para la gente vulnerable, para los trabajadores.

Eso ya está perdonado, pero a


la víctima no la vamos a olvidar
L a CTC fue masacrada en los años ‘50. A sesinaron muchos d ir igentes, todos los d ir igentes
que fueron ident if icados como de la CTC eran asesinados sin n ing una preg unt a. En ese
mapa donde hay unas cr uces blancas es la época de receso, o sea, eso no era select ivo en
cuanto a l nombre, sino a cua lquiera que encont raran así.
E l asesinato de José R aquel Mercado fue el pr imer asesinato select ivo en Colombia. En este
caso José R aquel Mercado fue buscado y preseleccionado para someterlo a un secuest ro
y luego asesinarlo. De pronto no era asesinarlo, pero sí secuest rarlo para presionar a l
Gobier no. Est aban ocur r iendo a lg unas cosas para el mov im iento g uer r i l lero del M-19, les
habían preso a lg unos m iembros, el los quer ían que los dejaran en l iber t ad. Si los dejaban
en l iber tad, entonces los intercambiaban por José R aquel Mercado.
E l Gobier no nunca se most ró interesado en ese intercambio, jamás lo aceptó. L os
g uer r i l leros del M-19 pensaban equ ivocadamente que el Gobier no se iba a jugar todo por
sa lvar a José R aquel Mercado, porque el los decían que era una de sus f ichas. Pero no era
una f icha del Gobier no, era a lg uien del est ablecim iento sind ica l, pero no una f icha del
Gobier no como t a l. E l Gobier no de pronto se interesó en buscarlo y buscar sa l ida, pero
no en hacer intercambio, no h izo el menor intento. A h í práct icamente quedó condenado
a muer te.

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Foto: Sylvia Juliana Riveros T.

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E l asunto t ambién t iene un poquito de h istor ia. A l M-19 no lo fundó nad ie de la izqu ierda,
lo fundaron m i l it ares en ret iro, resent idos porque las elecciones de 1970 y de 1972 les
fueron ar rebat adas a las mayor ías, seg ún d icen el los. E l los fundaron un mov im iento que
in icia lmente lo manejaron un mayor ret irado del ejército, un capit án y un ten iente, creo
también, ret irados. No sé si a lg uien más les ay udó. Eso lo dejo a h í, porque no sabemos
nosot ros si los mandos act ivos le ay udaron. Pero lo que es ext raño es que el los h icieron
absolutamente todo lo que quisieran en publ icidad sin que nunca fueran ident if icados,
¿no?
E l M-19 empezó a tener gente de izqu ierda poster ior mente. Bueno, creo que cuando
asesinaron a Mercado ya ten ía gente de izqu ierda, pero durante unos años no la t uvo.
L os fundadores d ijeron: -“A esto hay que ponerle izqu ierda y hay que buscar gente. No lo
podemos dejar aquí en la derecha porque aqu í no est á”. H icieron su est rateg ia y log raron
tener a lg unos d ir igentes impor t antes, eso es cier to.
E l caso de José R aquel Mercado t ambién fue como un acto de propaganda. Dijeron que
estaba secuest rado por t ra ición a la clase t rabajadora, por a h í est á en los arch ivos. Sa l ió

Historias de vida en la ciudad de los muertos


en la prensa, lo d ist r ibuían por a h í, pero nunca d ijeron en qué consist ió la t ra ición. ¿Cuá l
era? ¿Qué h izo para que eso fuera una t ra ición? Nunca especif icaron cuá l era el acto de
t ra ición y así quedó. Hoy lo que nos d icen es que la t ra ición fue que él reconoció a l jefe del
M-19. Ten ía capucha, pero le ident if icó la voz y lo ident if icó porque era cojo, andaba con
bastón. A h í se condenó, porque claro, una vez suelto él iba a decir qu iénes eran. Pero a l
M-19 se le compl icó un poco y ter m inó en un desast re pol ít ico para el los, porque h icieron
las cosas a l revés.
Hay una paradoja en el Cementer io, a lgo impor t ante como para tener en cuent a.
Exactamente a l frente de donde est á la t umba de José R aquel Mercado est á la t umba de
P izar ro L eongómez. Bueno, él no era el jefe del M-19 cuando mur ió R aquel Mercado, pero
lo fue después, fue el que h izo la paz. Nosot ros no pasamos por su t umba, pero t ampoco
consideramos que la v ida de P izar ro no sea impor t ante para el pa ís. Fue impor t ante. L a
lucha de esa seg unda par te de la h istor ia de el los fue impor t ante, sobre todo la act it ud de
hacer la paz.
A lg una vez nos han preg unt ado por la rad io y por la telev isión si nosot ros g uardamos
rencor. No, nosot ros ya hemos perdonado el cr imen. L o que pasa es que la v íct ima habrá
que recordarla, recordarla con todos los det a l les que aparezcan a lrededor. Eso ya est á
perdonado, pero a la v íct ima no la vamos a olv idar.

El busto siempre está


pintado de negro
C a d a a ño, e l 19 de abr i l , v a mo s a l a t u mba de Jo s é R a que l Mer c a do. Yo voy de s de
1978 . No he f a lt a do nu nc a . E st e a ño er a u n S ába do S a nt o. Por supue st o, e l S ába do
S a nt o no h ay l it u r g i a , n i h ay g ent e d i s p on ible pa r a que a s i st a e i nv it a r p er s on a s e s c a s i
i nút i l , p er o yo s í f u i . C on s ider a mo s que f ue u n a v íc t i m a que no s e p o d í a deja r olv id a r
p or que e s e l mejor pr em io pa r a lo s v ic t i m a r io s: pa r a e st e c a s o y pa r a t o do s lo s c a s o s .

133

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Yo s ient o muc ho p e s a r p or e l pa í s , p or l a for m a t a n c r ue l c omo f ue t r at a do y l a
i nju st ic i a que s e h i zo. L e qu it a r on l a v id a , lo deja r on , lo t or t u r a r on y, apa r t e de e s o, lo
de s hon r a r on . L e qu it a r on l a hon r a d ic iendo que é l e st aba c onden a do a muer t e p or que
e l pueblo c olombi a no a s í lo h abí a de c id ido, c u a ndo t o do s s ab emo s que u n a p er s on a
pi nt ó let r er o s en a l g u n a s pa r e de s de B og ot á donde de c í a : “ S í , que muer a”. E s e y a er a
e l ver e d ic t o.
G ener a l ment e i nv it a mo s a su f a m i l i a (no s on muc ho s lo s f a m i l i a r e s , u n h ijo v ive en
C a r t a g en a y a qu í v ive u n a h ija ; bueno, a l g u no s a l leg a do s , no e s m á s l a g ent e), y a
a l g u no s de lo s d i r i g ent e s que lo c ono c i mo s . A l g u no s que no lo c ono c ier on p er o s ab en
l a h i st or i a t a mbién v a n . L a c er emon i a en o c a s ione s l a h a c emo s a qu í m i s mo, en l a s e de
de l a C T C , y lueg o u n a v i s it a a l l á a l C ement er io, donde p onemo s u n a c or on a de l au r e l .
S e h a c e u n a l it u r g i a c at ól ic a y lueg o a l g ú n d i s c u r s o en l a t u mba , p or que que d a mu y
c er c a de donde e st á l a i g le s i a . É l er a c at ól ic o y a qu í l a c onver s a c ión e s l a ic a , p er o
obv i a ment e r e s p et a ndo t o do s lo s pu nt o s de v i st a y t a mbién l a r e l i g ión c at ól ic a . A h í ,
en l a t u mba de Jo s é R a que l Mer c a do, a ve c e s enc ont r a mo s f lor e s , enc ont r a mo s que
a l g u ien e st á v i s it á ndolo y lo s f a m i l i a r e s r e s p onden que no s on e l lo s , e s l a g ent e que
v iene a p e d i rle f avor e s s obr en at u r a le s . L o s a d m i r a dor e s v a n a l l á a p e d i r f avor e s y
t a mbién ay ud a n a m a nt ener v iv a e s a a c t it ud . E l s i nd ic a l i s mo, a p e s a r de l a s v íc t i m a s
que h a t en ido, e st á pr e s ent e a h í . Yo no he aver i g u a do qué r efor m a s pue den h a c er s e a
a l g u n a t u mba de e s a s , s i s e pue de h a c er a l g o. L o hemo s deja do a h í , p er o s iempr e c on
Miguel Morantes

e l r e c uer do v ivo.
Hemo s ido i nc lu s ive a a c ompa ñ a r a p er s on a s que muer en en e s e m i s mo C ement er io,
en e s e m i s mo blo que, p or que a h í donde e st á s e l l a m a e l pa nt e ón de lo s Hér o e s . Pa r a
e s a é p o c a er a muy c omú n que lo s s i nd ic at o s t uv ier a n su pr opio pa nt e ón , su pr opio
m au s ole o. Yo f u i pr e s ident e de u n s i nd ic at o que er a SI N DI ST R I TA L E S de B og ot á ,
que t ienen u n pa nt e ón . A h í yo f u i a a c ompa ñ a r a muc ho s c ompa ñer o s que mu r ier on .
E s i mp or t a nt e que l a C T C m a nt en g a e s a c o st u mbr e p or l a s r a zone s que e x pu s e, p or que
no s e pue de deja r olv id a r e l suc e s o y l a v íc t i m a . E s mu y i mp or t a nt e que lo h ay a n ubic a do
en e s e lu g a r, e s o s i g n i f ic a a l g o i mp or t a nt e pa r a l a c l a s e t r abaja dor a c olombi a n a . H ay
muc h a s v íc t i m a s de l a c l a s e t r abaja dor a c olombi a n a que no h a n t en ido e l pr iv i leg io
de e st a r en u n lu g a r de e s o s… Q ue d a r on en e l mont e, que d a r on en l a c a l le c er c a de s u
f ábr ic a , c er c a de su c a s a . E n e st e c a s o Jo s é R a que l Mer c a do pue de s i g n i f ic a r muc ho
e st a ndo a h í , p or que pue de r e pr e s ent a r e l s i nd ic a l i s mo de s c ono c ido, c omo lo s que e st á n
en l a t u mba de s c ono c id a .
A dem á s e l bu st o s iempr e e st á pi nt a do de neg r o. No s é s i e l bu st o de su t u mba lo
h ay a n he c ho a pr op ós it o pa r a mo st r a r t a mbién lo a f r o c olombi a no, su s r a íc e s a f r ic a n a s ,
p or que é l r e pr e s ent aba muy bien e s e s ent i m ient o. É l er a obv i a ment e de r a z a neg r a ,
f ue i mp or t a nt e pa r a l a defen s a de l t r abajo en g ener a l , p er o t a mbién de l a s neg r it ude s .
E s o t a mbién no s pa r ec e p o s it ivo, s i g n i f ic a que no t o do e l mu ndo e st á p en s a ndo lo que
e st aba n p en s a ndo su s c apt or e s y su s v ic t i m a r io s .

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La masacre selectiva del
sindicalismo colombiano
Después de la muerte de José Raquel Mercado vino la
masacre selectiva del sindicalismo colombiano. Él fue el
primero de una larga serie, enormes cantidades ya no solo
de la CTC sino de otros sindicatos. Los violentos vieron que
fue como buen “negocio”, entre comillas, asesinar. Como
causó problemas en la CTC, ellos dijeron: “Si asesinamos
a este, también el sindicato tiene que caer”. Y, la verdad,
lo lograron en buena parte. Después de eso, la CTC sufrió
una terrible persecución. No sé si ustedes tengan claro lo
que fue Urabá. En Urabá nos barrieron completamente.

Historias de vida en la ciudad de los muertos


A partir del año ’79 u ‘80 vino la masacre de dirigentes
sindicales bananeros. Allá vino el imperio del más fuerte,
hay victimarios de todos los f lancos y víctimas también
de todas las distintas tendencias, sindicales o ideológicas.
Estamos haciendo una memoria de Urabá con el apoyo
de la UGT de España en combinación con la CUT. Yo
estoy debiendo en este momento un escrito sobre lo de
Urabá, porque tuve no sé si la mala suerte o la fortuna de
estar allá y ver de muy cerca la situación. Casi nos matan
allá, entre Turbo y Apartadó. Yo era dirigente en Bogotá.
Fuimos a asesorar a los trabajadores y a acompañarlos en
momentos dif íciles, pero llegó un momento en que ya fue
imposible.
Nos salvamos de morir con el presidente anterior, en el
año ’85, quizás. Como dicen por ahí, nos “boletiaron”, y


nos tocó irnos. Afortunadamente nosotros teníamos pasaje
para venirnos al día siguiente a las seis de la mañana.
Si nos quedamos un día más, seguro que nos asesinan.
Cuando llegamos a Medellín –en esa época no había vuelos AL DÍA SIGUIENTE NOS
directos, ni había celular–, llamamos por TELECOM y DICEN EN L A SEDE:
dijeron: “Ay, siquiera están en Medellín. Anoche mataron
a los compañeros con los que ustedes estaban”. Llegamos “DESPUÉS DE QUE
a Bogotá en la noche y no encontramos a nadie. Al día USTEDES LL AMARON
siguiente nos dijeron en la sede: “Después de que ustedes
llamaron de Medellín, llamaron que habían matado a DE MEDELLÍN,
otro más del mismo grupo con el que estaban reunidos”. LL AMARON QUE
O sea que la cosa era en serio; si nosotros nos hubiéramos H A B Í A N M ATA D O A
quedado, pues también nos hubieran matado. Son cosas OTRO M ÁS DEL MISMO
bastante complicadas en esa violencia indiscriminada. En
Urabá no hemos hecho ningún ritual de conmemoración, GRUPO CON EL QUE
era un suicidio ir. No había posibilidades de ir, era muy E S TA B A N R E U N I D O S


peligroso. Es más, tampoco quedó a dónde ir, porque la
sede sindical ya no está. No hay a dónde llegar.

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H AY U N A

PA R A D O J A E N
EL CEMENTERIO.
AL FRENTE DE
D O N D E E S TÁ
L A TUMBA DE
Miguel Morantes

J O S É R AQ U E L
MERC ADO,
E S TÁ L A T U M B A
DE PIZARRO
LEONGÓMEZ . EL
Q U E H I Z O L A PA Z

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” 5/5/16 2:28 PM
Historias de vida en la ciudad de los muertos

Archivo de Oscar Calvo Isaza, 1998

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Solamente nos quedó un sindicato que se llama “Maderas del Darién”, a orillas del río León.
Pero precisamente por eso, porque está un poco marginado de los centros donde estaba la fuerte
violencia. Sin embargo, también de ese sindicato tenemos registradas varias víctimas. Están ahí,
trabajan dif icultades. Vamos a ver si ahora podemos volver. Amenazas de esa clase ya no hay.
Ahora la amenaza es la extinción de la empresa, pero ya es otro tipo de problema.
Hoy día ha ido cambiando un poco la cosa, pero la situación sigue muy complicada. Tenemos
alguna lista de estos hechos, hay algunas publicaciones especialmente de esa época. Pero las
masacres fueron tantas que hay muchas de las cuales no tenemos ni siquiera el nombre. Yo me
interesé mucho en la reconstrucción de la memoria de lo de Urabá. Pudimos haber dejado quieto
eso, pero nosotros entramos en ref lexión inmediata. Ahí tenemos que estar, porque si no se
escribe la historia se olvida del lapso de tiempo terrible que vivió la CTC y que hizo desaparecer
el sindicalismo… Entonces estamos en eso. Lo de Urabá es muy importante, así como la entrevista
que ustedes están haciendo aquí. Lo que estamos haciendo aquí me parece muy valioso, además
lo agradezco. He estado en eventos del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación y hemos estado
trabajando también. Estuvimos cuando para el día 9 de abril de hace unos años colocaron los
af iches con personas victimizadas. Reconocimos que en Las Nieves pusieron a José Raquel
Mercado y otras víctimas de nosotros. Eso nos parece muy importante.
Miguel Morantes

El último paro de
solidaridad
L a CTC nació, creció, fue luchando por la naciona l ización del pet róleo desde 19 04. Hace
110 años el pet róleo lo rega laron y los t rabajadores pet roleros empezaron a ver cómo
rega laban eso. Rega lo de mat r imon io: el presidente R a fael Reyes – que era un d ict ador,
¿no?– se lo rega ló a Rober to de Mares, por eso se l lama la concesión de Mares. L a ot ra
par te que sa l ió se la rega ló a Virg i l io Barco, por eso se l lama la concesión Barco. E l los lo
recibieron rega lado y luego se lo vend ieron a la Tropica l Oi l Company, una empresa que
crearon rápidamente para comprar.
Entonces la pelea. Ga it án, de hecho, era un cont rad ictor dent ro de la CTC , pero era de la
CTC. Peleaban mucho en ese t iempo. En el ‘48 la CTC práct icamente mur ió defend iendo
el pet róleo. L o ún ico que se log ró en ese paro fue que era de los pet roleros, pero fue el
paro de todo el pa ís. L o l lamaron el ú lt imo paro de sol idar idad, todos los demás pararon
en sol idar idad con los pet roleros: los de los fer rocar r i les, los de las car reteras, los de las
bebidas, todo el mundo. Todo el mundo ten ía que hacer sus colect as para sostener a los
pet roleros. A h í ter m inó la CTC , d iez años de receso. Pero log raron que el Tr ibuna l de
A rbit ramento les d iera la razón: era necesar io naciona l izar el pet róleo y se compromet ieron
a crear Ecopet rol, que se creó en 1951.
L a CTC la fundaron los ar tesanos que quedaron v ivos de la masacre de 1919, los pet roleros
de las masacres del ‘24 y del ’27, los bananeros de la masacre del ‘28 y ot ros más que crearon
la CTC en 1935. Entonces es una h istor ia dura y de dolor. Y de heroísmo y de log ros.
Todas las reiv ind icaciones que los t rabajadores hoy d ía tenemos, todas fueron log radas por

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la CTC. Todas las que est án contempladas en la ley
Sexta de 1945. En este entonces no había sino CTC , no
había n ing ún ot ro sind icato. Y luego el Decreto 2451
del año ‘65 que mencioné, con José R aquel Mercado.
Después de eso no he v uelto a ver n ing ún ot ro log ro.
A ntes nos habían qu it ado par te de esos log ros, se nos
qu itó la ley 50, luego la 789, las pensiones, la ley 10 0
y la ley 797 y el acto leg islat ivo 1 de 20 05.
Nosot ros vemos con mucha preocupación el fut uro del
sind ica l ismo, porque aquí en Colombia no mejoran las
cosas. Pareciera que hay nuevo a ire, ¿cier to? Como
si hubiera cambiado, pero en la práct ica no. Hoy
tenemos problemas de una huelga en las m inas, por
a l lá por U baté. Hace rato est án acá m is compañeros de
la empresa de t ranspor tes inter mun icipa l. E l gerente
no negoció, pero mandó un documento a l M in ister io

Historias de vida en la ciudad de los muertos


d iciendo que ya había ter m inado la negociación sin
ar reglo n ing uno. Una negociación t iene que tener una
tabla, pero no: el los con el inspector cuad ran cosas, es
una t ramoya bast ante compl icada.
L a gente sufre mucho. Hay g r upos que no se les t iene
en cuenta, por ejemplo los g r upos de los ind ígenas. A
los Awá, por ejemplo, los est án d iezmando, los est án
exter m inando. Tenemos la h istor ia de Ch iqu it a, de los
bananeros. O lo de Coca- Cola inclusive, a h í t ambién
hay bastantes problemas. No t iene de pronto la
barbar ie, la cant idad de v íct imas que había hace unos
d iez años, pero la cuest ión de los derechos humanos
sig ue siendo muy compl icada.


L A GENTE SUFRE
M U C H O . H AY G R U P O S
QUE NO SE LES TIENE
E N C U E N TA , P O R
E JEMPLO LOS GRUPOS
DE LOS INDÍGENAS.
A L O S AWÁ , P O R
E J E M P L O , L O S E S TÁ N
DIEZM ANDO, LOS
E S TÁ N E X T E R M I N A N D O

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“CVAAMDAO SA ÑA OL,AETLU19M BDAE DAEB R I L ,
J O S É R AQ U E L M E R C A D O .
CONSIDER A MOS QUE FUE
UNA VÍCTIM A QUE NO SE
P O D Í A D E JA R O LV I DA R
PORQUE ES EL ME JOR PREMIO
PA R A L O S V I C T I M A R I O S : PA R A
E S T E C A S O Y PA R A T O D O S
Miguel Morantes

LOS CASOS

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Una tumba viva


La primera vez que vine al Cementerio Central fue cuando
mataron a mi padre. Los siguientes años vine muy pocas
¡ES UNA TUMBA veces. Hicimos una que otra conmemoración. Un 26 de abril
trajimos unas fotos y unas cartas, más como una iniciativa
V I S I TA D Í S I M A ! de mi mamá y mía, con el apoyo de otros compañeros del
TODO EL MUNDO M-19.
VIENE A VERL A Y NO Pero a partir del año 2007, cuando regresé del exilio con el
O B L I G AT O R I A M E N T E proyecto de hacer una investigación para una exposición en
PORQUE TENGA UNA Barcelona, me encontré con toda una historia…, un “ritual”
alrededor de la tumba. Eso fue una sorpresa. Yo sabía de
AFINIDAD P OLÍTIC A . las plaquitas, de las acciones de gracias, pero no de todo
TA M B I É N H AY G E N T E lo que había alrededor, de la cantidad de gente que venía.
A mí me emocionó mucho… ¡Es una tumba visitadísima!
QUE LO HACE P ORQUE Todo el mundo viene a verla y no obligatoriamente porque
H AY U N R I T UA L tenga una afinidad política. También hay gente que lo hace


porque hay un ritual.
María José Pizarro

Entonces hice una serie de entrevistas, grabé en cámara fija


qué sucedía durante todo un día en el Cementerio… Pues la
gente venía, le golpeaban, le cantaban, lavaban la tumba,
la limpiaban, la cuidaban, pese a la situación de abandono
tan grande en la que está el Cementerio. Todo el día había
gente. Digamos que la tumba era una tumba viva, y a mí eso
me encantó.

En la exposición “Ya vuelvo” quedó un clip que se llamaba


“San Pizarro”, con una ref lexión en torno a todo esto que a mí
me parece muy nuestro, muy colombiano. Tan significativo
que la gente dijera, “es que él es milagrosísimo”. Cada uno
le pide cosas distintas, pero sobre todo en temas de trabajo
y de ayuda a la familia, una cosa muy protectora que a mí
me conmovió. Cuando se dio la primera exhumación se
rompieron varias de las plaquitas, pero el intento mío era
que las plaquitas siempre quedaran, porque era el rastro de
esa fe de las personas.

A partir de mi regreso en 2010 organicé una “vaca”, es decir


una colecta entre la gente del M-19 y restauramos la tumba,
que estaba muy dañada. Puse en Facebook “tal cuenta,
consignen ahí”. Un millón de pesos recogí. Con eso se pudo
restaurar la tumba, se alquiló la carpa y se hizo la primera
conmemoración cuando se cumplían los veinte años. Me
sorprendió muchísimo, porque vino mucha gente. Antes eso
no sucedía.

Desde entonces fui haciendo como mío este espacio, en el


cuidado, en el preservar, en venir cada tanto. Hasta a veces,

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en algún momento de desesperación muy grande, también venía a pedirle cosas. Pero yo estoy con
él todo el tiempo, mi relación con él no está ligada al lugar. Igual, el lugar sí significa muchas cosas.

Se dio de una manera muy orgánica, no es algo que haya ref lexionado, que haya imaginado
técnicamente, no es una metodología, no es nada. Yo siempre le había pedido y siempre hablé con él.
Dicen que cuando a los niños se les muere el padre, pues uno mata a Dios… Y ese padre de alguna
manera entra a ser Dios. Yo sí sentí eso: hablaba con él todo el tiempo, le pedía que me cuidara, que
me acompañara. Bueno, no hablaba con Dios, hablaba con él. Ahora ese diálogo íntimo con él ya
no está tan presente, todo ese trabajo sirve también para andar el camino propio. Bien que mi papá
esté ahí –porque obviamente las cosas que se han logrado uno no las va a dejar tiradas– pero ahora
empiezan las luchas nuestras, que pasan por no olvidar, pero también por lo que nosotros vamos a
proponer.

El primer impulso para recuperar la tumba fue con mi mamá y mi hermana Claudia, la hija de mi
mamá. El colectivo H.I.J.O.S siempre me ha acompañado, y eso sí es de entero agradecimiento hacia
ellos. H.I.J.O.S también hizo el puente para que vinieran otros colectivos artísticos que yo recién
llegada no conocía. Son todos jóvenes, ¿ves? Somos jóvenes pensándonos un país, imaginándonos
otro cuento y proponiendo desde otros lugares. La vez pasada mi hija chiquita estuvo limpiando la

Historias de vida en la ciudad de los muertos


casa del abuelo, tenemos fotos y todo. Se emparamó, limpió con el trapo…, estuvo divertido.

Acá está toda la historia


reciente de nuestro
país contada
H ay a l go i r ón ico en que m i pad re h ay a qued ado en el lug a r en el que quedó: ¡E n
e l C e m e n t e r i o C e n t r a l ! P o r q u e é l e r a u n h o m b r e d e l a g u e r r i l l a . Yo t e n g o m u c h o s
test i mon ios suyos donde dec ía, “a m í me g ust a r ía que a nosot ros nos sembr a r a n
j u n t o s e n S a n t o D o m i n g o , c o m o t e s t i m o n i o d e u n a g e n e r a c i ó n q u e f u e d i g n a ”.
L e hubiera g ust ado má s est a r en la mont a ña, en ot ros espacios má s verdes, y el
h e c h o d e q u e h a y a t e r m i n a d o e n e l C e m e n t e r i o C e n t r a l e s u n p o c o i r ó n i c o . Yo
veía eso t an l leno de pied ra y de már mol, y me preg unt aba cómo hacer para que
e s t o f u e r a u n j a r d í n . F u e u n a l u c h a d e m u c h o s a ñ o s . D e s d e 2 010 m e i m a g i n é q u e
iba a ser un jard ín, que este lugar mínimo tenía que tener a lgo de verde. Era
como el sueño.

Y ya no lo puedo sacar de aqu í, porque este ya es su sit io y muchas cosas est á n


s u c e d i e n d o a l r e d e d o r. A s í q u e o b v i a m e n t e n o l o v o y a s a c a r, p e r o s í h a y q u e
hacer del lugar un lugar que responda, de a lg una manera, a lo que él era. L o que
se ha ido haciendo en estos años es un poco eso, instaurar el 26 de abr il como
una fecha donde pase a lgo, donde se generen todo t ipo de ref lex iones, donde la
gente se vaya apropiando del espacio f ísico.

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E nt onc e s ve s que a qu í t o do e s t á c a ído…, pue s a hor a l a ú n ic a t u mba que no e s t á
ca ída es esa. Es un poco como ir en cont rav ía. Si nad ie cu ida este cementer io
p u e s y o s í v o y a s e g u i r c u i d a n d o e s t e e s p a c i o , p o r q u e s i g n i f i c a m u c h o . To d a l a
gente que v iene, ¡todo lo que se puede cont ar a t ravés de un espacio como éste!
Si haces el recor r ido en el Cementer io Cent ra l, acá est á toda la h istor ia reciente
de nuest ro pa ís cont ada.

P o r e j e m p l o , m i p a d r e e s t á e n t e r r a d o j u s t o d e t r á s d e S a n t a n d e r, l o c u a l m e p a r e c e
m u y s i m b ó l i c o p o r q u e é l e r a m u y c r í t i c o d e S a n t a n d e r. M i p a p á e r a b o l i v a r i a n o ,
n o e r a s e g u i d o r d e S a n t a n d e r. L a p r i m e r a i n h u m a c i ó n d e l c u e r p o d e m i p a d r e
era para hacer me las pr uebas de A DN, para poder recuperar m i ident idad. Y
s u c e d i ó a l g o m u y l i n d o . To d o e l m u n d o p e n s a b a q u e m i p a d r e e s t a b a m i r a n d o
h a c i a S a nt a nder ; c u a ndo abr ier on l a t u mba r e s u lt ó que no…, t o do e l mu ndo
le golpeaba en la cabeza pero en rea l idad todo el mundo est aba golpea ndo los
p i e s , p o r q u e é l e s t á d e e s p a l d a s a S a n t a n d e r, m i r a n d o h a c i a e l o r i e n t e , c o m o s e
enter raban los cr ist ianos ant ig uos.

Y esa es ot ra de las cosas que me parece cur iosa, porque él era un hombre muy
mesiá n ico, y de a lg una ma nera había muchos elementos cr ist ia nos. No qu iero
decir catól icos, n i evangél icos, no en ese sent ido. Más como yo me imag inar ía
a Jesús en su momento. Un hereje, u n rebelde, u n hombre que iba cont r a todo.
Además un hombre con unas propuestas de acercarse a l otro, de respetar a l otro,
María José Pizarro

de t r abaja r p or e l ot r o, de a mor p or e l pr óji mo…, ¿qu ién pue de e s t a r en c ont r a ?

Hay un poco de cosas que la Iglesia ha venido terg iversando, amañando, pero
en esencia son va lores hu ma nos f unda ment a les, que no son muy leja nos a la
p r o p u e s t a q u e é l t e n í a . E s o m e p a r e c e m u y c u r i o s o . To d a s e s a s s o n c o s i t a s q u e
pasa n, que parece que no t ienen mucha si mbolog ía, pero si uno las va conect a ndo
sí generan una fuerza especia l. Y pues, me d iv ier te. Además me d iv ier te venir
a l cementer io y tomár melo, que de a lg una manera me dejen hacer lo que se me
d é l a g a n a , p o r q u e u n p o c o e s o e s l o q u e p a s a . Ya l l e v o t a n t o s a ñ o s h a c i é n d o l o
que si a a lg uien se le ocurre otra cosa, me l lama. Puedo volver esto un lugar
d i ferent ísi mo a lo que siempre es. Me enca nt a eso, me g ust a que los lugares se
resig nif íquen.

E l C e m e n t e r i o C e n t r a l t i e n e t o d o e l p o t e n c i a l d e l m u n d o . Yo n o s é p o r q u é n o
es considerado como la Recolet a en A rgent ina, o el cementer io de la Habana,
o e l de Pa r í s…, c omo t a nt o s c ement er io s en e l mu ndo que t ienen muc ho v a lor y
sig n if icado. No ent iendo por qué este lugar est á en el est ado en el que est á, cómo
n a d ie s e h a a pr opi a do… Y en e l ú lt i mo a ño s e h a det er ior a do muc h í s i mo m á s .

Queda la responsabi l idad del pr ivado, siendo un espacio públ ico. Hay mucho
consumo de d rogas a lrededor y a l inter ior del espacio, lo que hace que cua lqu ier
cosit a de h ier ro se la “t u mben” a h í m i smo, entonces u no ve con el pa so del
t iemp o e l det er ior o, e l de s c u ido… Per o e s pat r i mon io públ ic o de l a n a c ión . A qu í
est á n enter rados seres muy i mpor t a ntes. E s un cementer io que fundó Si món
B o l í v a r ¿ Q u i é n e s h a n p a s a d o p o r a q u í ? To d o s . H a y h i s t o r i a s i n c r e í b l e s c o m o q u e
aqu í est á enter rado R aú l Reyes, por ejemplo, que lo enter raron con el nombre de
u n a m o n j a . H a y h i s t o r i a s l i n d í s i m a s q u e s e p u e d e n n a r r a r. M e p a r e c e m u y t r i s t e
que nad ie se haya puesto a pensar en el potencia l que t ienen.

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Plantas de memoria
En mi trabajo con el Centro Nacional de Memoria Histórica
fui a Medellín a grabar un video sobre las razones por las
cuales unas organizaciones habían incorporado el tema de
memoria en su quehacer. Pregunté a los de nuestro enlace
regional cuál organización era muy dura en Memoria,
y me dijeron: “Búscate a AK. AK es uno de los líderes
sobrevivientes de la operación Orión. Tiene todo un proceso
y una metodología de defensa del territorio a través del agro
y del Hip Hop que se llama ‘Agro-arte’. Ellos lo llaman Hip
Hop agrario”. Sí, son hiphoperos que siembran “plantas de
memoria”. Eso me cautivó, no solamente por la propuesta,
que es hermosísima, sino porque al Cementerio de San Javier
–que es un cementerio emblemático en la Comuna 13– ¡lo

Historias de vida en la ciudad de los muertos


volvieron un jardín, con jardines verticales! La relación
de ellos con el cementerio se conectaba un poco con mi
relación con el Cementerio Central; y aunque provenimos
de historias totalmente diferentes, y aunque todo el mundo
diría que es imposible que esas dos historias se puedan unir,
pues nosotros sí lo hicimos. Cuando los conocí ese día les
dije: -“Quiero que ustedes estén conmigo el 26 de abril,
¿aceptan?”, y respondieron: -“¡De una!”.

Entonces empecé a gestionar aliados para lograr que


ellos pudieran venir. Finalmente vinieron veinte. Fue
tremendamente significativo que vinieran los chicos de la
Comuna 13. Se pusieron a trabajar, a estudiar la historia,
a saber quién era mi papá, a saber qué era el M-19, cuáles
eran los otros comandantes… Compusieron una canción.
Con ellos diseñamos la tumba juntos, escogimos qué plantas


iban a ir en el jardín, cuáles eran resistentes, cuáles no,
etc. Y conjuntamente diseñamos el ritual, que era lo que
queríamos hacer ese día, el acto simbólico. El juicio con el
que ellos hacen las cosas fue conmovedor. P O R OTR O L A D O
Fue especialmente hermoso lo que sucedió entre nosotros en CUA LQ U I E R A D E
esa alianza. Supuestamente toda la operación Orión se da LO S C H I CO S D E L A
porque allá había presencia de las milicias urbanas, de los COMU N A S D E M E D E LLÍ N
Comandos Armados del Pueblo. Y a ellos van y los acaban.
Por otro lado cualquiera de los chicos de las comunas de PODRÍA HABER SIDO EL
Medellín podría haber sido el sicario que asesinó a mi
papá…, entonces el hecho de que nos uniéramos fue muy
SICARIO QUE ASESINÓ
significativo. A M I PA PÁ . . . , E NTO N C E S
EL HECHO DE QUE NOS
El escenario de quienes estábamos a cargo de la logística era
un poco una locura, porque eran los hiphoperos paisas con U N I É R A M O S F U E MU Y
S I G N I F I C ATI VO


toda la pinta, los ex-militantes del M-19, pues gorditos, y
nosotros. Fue lindo porque las plantas que están sembradas
alrededor de la tumba las sembraron los militantes del M-19

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NO LO PUEDO

S AC A R D E AQ U Í ,
PORQUE ESTE
YA E S S U S I T I O
Y MUCHAS
C O S A S E S TÁ N
SUCEDIENDO
María José Pizarro

ALREDEDOR.
P E R O S Í H AY Q U E
H AC E R D E L L U G A R
UN LUGAR QUE
R E S P O N DA , D E
ALGUNA M ANERA ,
A LO QUE ÉL ERA

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Historias de vida en la ciudad de los muertos

Archivo de Oscar Calvo Isaza, 1998

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María José Pizarro

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Archivo de María José Pizarro

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en homenaje no solo a mi padre sino a todos los muertos, asesinados y desaparecidos. Construimos
una lista muy larga. La gente sembró en homenaje a los suyos, y eso hace que ahora sea un lugar de
memoria no solamente de Carlos Pizarro sino de todos.

La restauración de la tumba fue todo un logro, a pesar de que no tiene titulación. Bueno, fueron
conspirando las cosas para que se lograra restaurarla. El 26 de abril vinieron aproximadamente
unas cuatrocientas o quinientas personas al Cementerio Central, durante todo el día. Había gente de
todos los sectores. Se trajeron los restos de mi padre y los restos fueron inhumados, inhumados por
las nuevas generaciones. Fueron los jóvenes enterrando a Carlos Pizarro y haciendo de ese acto lo
que ellos se habían imaginado. Estaban las wiphalas, estaban las plantas, estaban los ex-militantes,
pero también estaban los ‘hopers’ que cantaron Hip Hop. Un escenario muy sui generis, claro. Pero yo
me imagino que así es que a mi papá le hubiera gustado. Mi papá no era un hombre cuadriculado,
doctrinario, no. Él era un hombre con muchas capacidades, con mucha libertad en la mente.

Yo siempre quiero que los 26 de abril trasciendan lo que nos imaginamos. Por un lado que
mediáticamente funcionen muy bien, que simbólicamente tenga unos elementos muy fuertes, y
además que quede como algo en este espacio. Yo soy así, me encanta la irreverencia y me encanta la
herejía. Lo que no puede ser, pues hacerlo posible… Además creo que en esas cosas, en el trabajo, es

Historias de vida en la ciudad de los muertos


que está realmente la posibilidad de reconciliación y encuentro con el otro.

El gesto mío fue ir a Cuerpos gramaticales, que fue la acción performática que ellos hicieron en homenaje
a sus desaparecidos en el marco de la operación Orión. El tema de medios era muy importante.
Ellos siguen siendo muy vulnerables en el territorio, muy amenazados, y una forma de protegerse
es que otros sectores de la sociedad empiecen a mirar hacia el trabajo que ellos tienen. Cuerpos
gramaticales fue un trabajo hermosísimo por lo simbólico, por el diálogo entre generaciones, por el
hecho de acercar historias diferentes. Esos cuerpos enterrados… Eran seiscientos bultos de tierra,
dos volquetas. Desde las tres de la mañana uno volee pala, todo… Yo los acompañé, ¡claro!, pues
ellos habían estado conmigo y se la metieron toda. Pues yo también se la metí toda para que saliera
su conmemoración de la operación Orión… Y cuando empezó ese aguacero tan bravo yo le dije a mi
padre, “bueno, pero por favor haga que salga el sol, porque ellos ya fueron y le sembraron todas las
maticas y le cantaron, y ahora le toca a usted” ¡Y sí salió el sol! Entonces yo les decía: “Pídale, pídale
que es milagroso”. Chévere si todo el mundo le está poniendo fe.

Tenemos que contarnos


las verdades y decirnos
lo que nos ha pasado
Yo a fut uro me imag ino el Cementer io como un lugar que hay que respet ar y hay que cuidar.
Obv iamente no es un lugar donde todo el mundo pueda ven ir a rayar, n i a fregar, no. Hay
que respetar los espacios, porque son arqu itectón icamente muy bon itos. Fa lt a verde, fa lt a
jard ín, fa lt an elementos más conectados con nosot ros, con nuest ra id iosincrasia. Pero a l
m ismo t iempo hay que re-sig n if icarlo.

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Pueden suceder muchas cosas aquí adentro, con todo lo que se cuece. Es un cementer io
donde v iene mucha gente humilde. También chicos de las bandas. Es cur ioso. Los lunes
es un día donde v ienen las señoras y los martes v ienen los travestis. Me parece div ino que
vengan, ese tipo de cosas son las que tiene que retratar esta ciudad, que es una ciudad
diversa de un país diverso. Yo creo que todo eso se puede potenciar, pero no hay nadie que
tenga la locura suf iciente para imag inárselo o la voluntad política para hacerlo real, y que
además def ina muy bien las competencias de las instituciones que tienen inter vención aquí:
la UA ESP, el Patr imonio del Distr ito, el Patr imonio Nacional, el Jardín Botánico…

Pero en toda esa mezcla de competencias, míralo cómo está, se v uelve una tierra de nadie.
Entonces hay que volverlo un lugar de respeto, de cuidado. Y está en pleno corazón de
Bogotá. Tantas histor ias han pasado por aquí que yo no puedo entender el irrespeto… Y
además, tantas familias poderosas que no ven este espacio… A hí se ve también el estado de
este pabellón de los presidentes, donde tenemos a las familias más poderosas del país…, pero
seg uramente ellos v iven en M iami y por aquí no pasan nunca, uno no los ve jamás.

Este lugar puede volverse un escenar io de ref lex ión profunda sobre lo que nos ha pasado.
No solamente el Cementer io, porque también está el Centro de Memor ia y estará el Museo
Nacional de Memor ia, unas cuadras más abajo. La pelea no es solamente por recuperar la
tumba como espacio de memor ia, sino todo lo que esta avenida puede contar. Hay una ser ie
de símbolos y de histor ias que se pueden narrar, y hay unos grandes ausentes: aquí no está
la histor ia ni veo ning ún monumento a A ntequera, a Pizarro, o Manuel Cepeda, a ning uno.
María José Pizarro

Nosotros, con José A ntequera y la familia de Bernardo Jaramillo, hemos trabajado para que
el Aeropuerto Internacional El Dorado, donde mataron a los tres personajes, también sea
un lugar de memor ia, que le cuente a la gente que entra al país lo que ha sucedido acá. Hay
que empezar a re-sig nif icar estos personajes, y eso no es solamente una lucha que nosotros
tenemos que dar, sino hace parte de las responsabilidades que tiene este Estado y que tienen
los gobiernos de este país, porque para hacer sostenible la paz tenemos que contarnos las
verdades y decirnos lo que nos ha pasado.

A hora la A lcaldía declaró este tramo de la avenida 26 “Eje de la Memor ia”. Yo creo que
todo lo que se puede hacer en pro de la memor ia son medidas acertadas, aunque eso no ha
sido una ref lex ión alrededor de todo un trabajo que otras personas han venido haciendo
antes. Claro que es importantísimo, pero si eso no v iene acompañado por medidas concretas
eso se queda en las leyes. Este país tiene mil quinientas leyes que no sir ven para nada, que
nadie hace reales. Las leyes sir ven cuando se mater ializan. El Eje de la Memor ia sir ve
si se mater ializa, y falta ver con este cambio de administración si el Centro de Memor ia
no termina convertido en un centro cultural del barr io Santa Fe, y que todo ese proyecto
de declarar un eje de la memor ia se quede en la voluntad política de un gobernante, que
cuando llega el sig uiente va a tumbar todo lo que el anter ior hizo. Esos son los peligros.

La memor ia no solamente es recordar. La memor ia nos permite escr ibir pág inas hacia
el mañana, nos permite plantearnos el mañana de una forma distinta, y por eso es tan
importante que esto se recupere. Obv iamente cada ciudad y cada espacio tiene que hacer
sus propias ref lex iones, pero estamos en la capital del país, y si no empezamos por acá
dif ícilmente nos podremos imag inar la re-signif icación de Medellín, por ejemplo, una
ciudad absolutamente atravesada por la v iolencia. Bogotá es una ciudad que tiene y puede
dar ejemplo. Tiene todos los elementos histór icos para hacerlo. Sólo se requiere la inversión
y la voluntad para ref lex ionar en torno a cómo vamos a hacer sostenible la paz. Y hacer
sostenible la paz implica recuperar nuestra memor ia, nuestra histor ia, narrarla, incor porarle
ot ros elementos.

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Historias de vida en la ciudad de los muertos

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E S E LU G A R P U E D E VO LV E R S E
U N E S C E N A R I O D E R E F L E XI Ó N
PR O F U N DA S O B R E LO Q U E N O S
H A PA S A D O. N O S O L A M E NTE
E L C E M E NTE R I O, P O R Q U E
TA M B I É N E S TÁ E L C E NTR O D E
M E M O R I A Y E S TA R Á E L MU S E O
N AC I O N A L D E M E M O R I A ,
U N A S CUA D R A S M Á S A B A J O
María José Pizarro

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Historias de vida en la ciudad de los muertos

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CANCIONES PARA
VIVOS Y MUERTOS
1

L a ex per iencia de Canciones para vivos y muertos, como POR:


la de todos los eventos en v ivo, t iende a desaparecer.
Probablemente esa es su nat ura leza, pese a los ELOÍSA JAR A MILLO
esfuerzos de los reg ist ros escr it ura les, fotog ráf icos y
aud iov isua les por conser varla. Contando con esto, es
decir, con la imposibi l idad de reconst r u ir la ex per iencia
en su tota l idad, me g ust ar ía, como juego de act ivación
de una memor ia incomplet a, acud ir a uno de los más
simples y a la vez más efect ivos d isposit ivos para
recordar: la descr ipción. Voy a cont arles entonces, en
deta l le, cómo fue Canciones para vivos y muertos en dos
de sus d iferentes ar ist as: el Recor r ido ( la ex per iencia
de los v isit antes) y el Proceso ( la ex per iencia de los
creadores).
Eloísa Jaramillo

E l recor r ido
L os v isitantes ( pref iero l lamarlos así en vez de decirles
espectadores), comenzaron su recor r ido por la g ran
puer ta de madera que funciona como ent rada pr incipa l
del Cent ro de Memor ia, Paz y Reconci l iación, en
la car rera 22 con ca l le 26 en Bogot á. A l l í fueron
d iv id idos en g r upos para ir con g u ías a recor rer
d iferentes espacios del ed if icio. Cada est ación de
esta pr imera par te fue la vent ana a un un iverso.
Por ejemplo, en la est ación del proyecto Sabores y
saberes, personas proven ientes de d ist int as reg iones de
Colombia preparaban plat i l los t rad iciona les m ient ras
hablaban de los det a l les de sus recet as. En la est ación
de Cartog raf ía s, los par t icipantes de este proyecto
most raron sus publ icaciones ar tesana les hechas con
car tón y mater ia les de reciclaje, y en la bibl ioteca
se inv itaba a escr ibir in iciat ivas simból icas para
la const r ucción de paz en ret azos de tela que luego
ser ían cocidos a mano. A sí, cada est ación abr ía el
un iverso de una comun idad, de un proyecto, de una
capa de memor ia. “ Una v isit a g uiada por el Cent ro de
Memor ia” – coment aban a lg unos v isitantes ref ir iéndose
a esta pr imera par te. Y sí, lo cier to es que luego de un
proceso par t icipat ivo con las personas que t rabajan
en el Cent ro de Memor ia, Paz y Reconci l iación, el
resu ltado orgán ico para ar t icu lar este espacio con sus
vecinos –los columbar ios y el cementer io – fue la for ma
de un recor r ido. Un recor r ido donde las voces de la
gente –l itera l y simból icamente – se escucharan.

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L os v isitantes luego fueron inv it ados a pasar a l sig u iente espacio, los columbar ios ( la
const r ucción en for ma de pa lomar, vecina a l Cent ro de Memor ia, que a lberga t umbas
de n iños no ident if icados). En el t ránsito ent re el pr imer espacio y el seg undo se h izo
una ceremon ia para ped ir per m iso de ent rada a l ter r itor io de los muer tos, g u iada por un
l íder espir it ua l de la comun idad M iza k. L os v isit antes entonces at ravesaron cam inando
los columbar ios. L a cam inat a se h izo en si lencio y con la luz tenue de unas l inter nas que
i lum inaron la obra que la ar t ist a Beat r iz Gonzá lez d iseñó específ icamente para este lugar.
L os v isitantes ent raron a l Cementer io de noche, at ravesaron la ca l le de los mar moleros,
encend ieron velas de cebo y cam inaron ent re los mausoleos colect ivos. Luego, g u iados
por uno de los t r íos de músicos que habit ua l mente t rabajan en el Cementer io, fueron
conducidos a a lg unas t umbas donde V ividero Colectivo d iseñó encuent ros y donde la
Escuela Ta l ler de Bogot á const r uyó inst a laciones con objetos e i lum inación. L os v isit antes
t uv ieron la opción de eleg ir el orden en el que v isit aron las t umbas de Carlos P izar ro,
Lu is Carlos Ga lán, José R aquel Mercado, las her man it as Bod mer, Mar ía Sa lomé, Ju l io
Garav ito, el genera l Sant ander, L eo S. Koop, ent re ot ras. En cada una de el las hubo una
inter vención específ ica. Por ejemplo, en la t umba de Carlos P izar ro, una de sus h ijas

Historias de vida en la ciudad de los muertos


les contó a los v isit antes la h istor ia de devoción a la t umba de su pad re y luego fueron
a la t umba de las her man it as Bod mer, l lena de du lces y jug uetes. Cuando los v isit antes
ter m inaron de recor rer est as t umbas, emprend ieron el cam ino de reg reso, pasando de
nuevo por los mausoleos para ter m inar en el Cent ro de Memor ia, Paz y Reconci l iación
en una ex per iencia fest iva, que volv ía a l m ismo lugar de ent rada y que daba la desped ida
a l recor r ido. Un sinnúmero de son idos, aromas, sabores y sensaciones se me escapan en
esta descr ipción. Dejo a ustedes la labor de reconst r u ir e imag inar la mu lt ipl icidad de
posibi l idades que abre este recor r ido de noche.

E l proceso
Hagamos a hora un pl ieg ue de la ex per iencia
de Canciones para vivos y muertos y hablemos del
proceso, es decir, de la ex per iencia que t uv ieron
los creadores. Este fue un proyecto rea l izado
en Bogot á por un equ ipo heterogéneo y d iverso
con el que t rabajamos en la const r ucción de una
ex per iencia en la zona comprend ida ent re el
Cementer io Cent ra l, los columbar ios y el Cent ro
de Memor ia, Paz y Reconci l iación. E l resu lt ado
de este proyecto fue un tot a l de cinco recor r idos,
que se h icieron ent re nov iembre de 2013 y abr i l
de 2014.
Todas las decisiones dent ro de Canciones para vivos
y muertos fueron el resu ltado de extensos ejercicios
de conversación, conci l iación y par t icipación.
M i labor, como curadora de este proyecto, fue la
de velar por est a prem isa de inclusión de todas
las voces. Muchas veces durante el desar rol lo
del proyecto est uvo la tent ación de opt ar por la
elección de una sola voz coherente y organ izadora
que probablemente habr ía ar rojado resu lt ados
de un d iseño menos bar roco. Se mant uvo, sin
embargo, la decision in icia l de dejar ver las capas
simu lt áneas. Es por el lo, qu izás, que Canciones

Archivo de Oscar Calvo Isaza, 1998

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para vivos y muertos fue, fundament a l mente, un ejercicio
pol ifón ico. Capas de infor mación, voces d iversas
y post uras de todo t ipo conf luyeron aqu í. Qu ien la
lea solo como una ex per iencia ar t íst ica buscando
encont rar en el la coherencias estét icas, est á dejando de
ver una par te fundament a l de la ex per iencia. De ig ua l
for ma, quien busque en el la una post ura ún ica sobre
la h istor ia de este Eje de la Memor ia, est á dejando de
lado su complejidad.
Ot ra de las d imensiones de est a ex per iencia es la
relacionada con su ejecución log íst ica. Dent ro del
proceso ent ramos en var ios l imbos ad m in ist rat ivos,
at rasos, pagos nunca hechos y toda clase de este
t ipo de sit uaciones que ya parecen for mar par te de
una t rad ición en nuest ro pa ís a la hora de hacer
proyectos con el sector públ ico. Por supuesto, no todas
las instancias se compor t aron así, pero va le la pena
mencionar que esto for mó par te de la complejidad de
esta ex per iencia, que dejó a var ios de sus creadores
con un ma l sabor. Yo, por ejemplo, les cuento que en
a lg ún momento de este laber into ad m in ist rat ivo opté
(o tend r ía que decir asum í ) que este t rabajo y todo
su esfuerzo (incluidos los d ineros embolat ados) eran
Eloísa Jaramillo

m i propio t r ibuto a los muer tos. M i propia canción


persona l para los v ivos y los muer tos. Por eso, esta
sucinta descr ipción que he intent ado esbozar, funciona
para m í como un acto r it ua l de cier re de Canciones para
vivos y muertos. Solo me queda por decir que tengo una L O S V I S I TA N T E S
enor me g rat it ud con todo el equipo y que este proyecto ENTRARON AL
me per m it ió hacer una const at ación, la de que nuest ra
Memor ia necesit a v ivencias, ar t ist as, ejercicios de CEMENTERIO DE
conci l iación, pol ifon ías, canciones. N O C H E , AT R AV E S A R O N
L A CALLE DE LOS
MARMOLEROS,
ENCENDIERON
VEL AS DE CEBO Y
CAMINARON ENTRE
L O S M AU S O L E O S
COLEC TIVOS


1.Para Canciones para vivos y muertos
se unieron el Centro de Memoria, Paz y
Reconciliación, la Fundación Escuela Taller
de Bogotá, el Departamento de Historia de la
Universidad Nacional de Colombia, el Instituto
Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), la
Red de Artes Vivas, la Unidad Administrativa
Especial de Servicios Públicos (UAESP), y el
grupo Vividero colectivo. La puesta en escena
se presentó en el XIV Festival Iberoamericano
de Teatro de 2014.
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DOR
GUA
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ORA
ARIN
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La puerta del Cementerio
es un mercado persa


La llegada de mis papás al Cementerio fue por medio de
una amiga de mi papá. Mi papá trabajaba de conductor con
EL CEMENTERIO una empresa, cuando la amiga le dijo que había facilidad
de vender las f lores allá en la entrada de la 26. Usted
ERA MUY BONITO, sabe que hay que buscar modos, así nos encaminamos en
PORQUE ERA LLENO lo de las f lores. Nosotros estábamos muy pequeños.
DE PINOS. LOS PINOS Anteriormente las f lores las vendía uno en la calle, en ese
ERAN DECORADOS, tiempo lo llamaban a uno “ambulante”. En 1956, cuando
C O R TA D O S . E R A abrieron la carrera 20, le dieron ese local a mi papá. Mi
papá murió muy joven. Después mi mamá se hizo cargo
UN CA MPOSANTO de la f loristería y ahí seguimos en ese cuento. A raíz que
MUY BONITO, mi mami se enfermó gravemente, tomamos la decisión
con mis hermanos (somos siete), de que yo me fuera para
SUPREMAMENTE la f loristería. Cuando mamita mejoró un poquito íbamos
ASEADO las dos y trabajábamos. Después de un tiempo mi mamita


Dora Guarín

dijo que ya no quería volver a trabajar, entonces yo me


hice cargo de la f loristería. Eso fue ya hace unos veinte
años. Antes trabajaba en una empresa de textiles, como
auxiliar de diseño. Me encargaba de todo el diseño y
armar las prendas para que saliera la producción.
Éramos muy poquitos. Los marmoleros fueron casi todos
de la familia Hernández, y entre marmoleros y f loristeros
había una familia muy numerosa que eran los Cordero.
Mucha gente ha fallecido, de los antiguos quedó algún
familiar, hijos, nietos, pero ha llegado muchísima gente
que no existía hace treinta años. Ya tienen otros nombres,
otros apellidos. Era grato vivir ahí, trabajar, ahora no,
cada uno está en su local y nada que ver. Uno sobrevive
ahí en esa incertidumbre.
En ese tiempo existía la EDIS, una empresa del distrito
donde manejaban todos los cementerios. También
manejaban lo de las basuras, era una empresa grande.
Cuando existía la EDIS el Cementerio era muy bonito,
porque era lleno de pinos. Los pinos eran decorados,
cortados. Era un camposanto muy bonito, supremamente
aseado. Se acabó la empresa y el Cementerio comenzó a
decaer muchísimo.
En ese tiempo a nosotros nos arrendaron unos locales
muy pequeños. Teníamos agua, pero no baño, ni tampoco
acueducto. A nosotros la EDIS nos cobraba un canon de
arrendamiento con derecho al agua. Después se acabó
esa empresa, la cogió un consorcio y a medida que pasó

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el tiempo eso se deterioró. Ahorita, por ejemplo, no sabemos qué va a pasar con nosotros,
no tenemos ni la menor idea. Tenemos teléfono solo porque nosotros lo mandamos instalar,
tenemos luz porque nosotros la mandamos instalar.
En ese tiempo se vendía mucho, había bastante demanda de las f lores. En la parte que más se
vendía era en el Globo B, porque ahí era donde habían muchísimos entierros y muchas galerías.
Las naves eran repletas. Si no me equivoco son cinco naves, donde había muchísimos muertos.
Desde el 2004 cuando dijeron que el Globo B se cerraba, se cayeron las ventas tremendamente.
Eran muchísimas f loristerías y se fueron cerrando poco a poco, porque hoy no hay demanda de
f lores. Ya no tenemos agua y las ventas se han bajado el 80%, eso es deprimente.
Las f loristerías eran muy bonitas. Nos habían asignado un metro de distancia hacia afuera
para que nosotros exhibiéramos las f lores. Ahora tenemos que estar dentro de las f loristerías,
porque dicen que eso es espacio público. El problema es que a mí me dicen que tengo que estar
dentro de la f loristería, pero por ejemplo mi vecina, por decir algo, saca las f lores y entonces
yo tengo que sacarlas también, porque no puedo vender. Hay otra persona que los domingos
se pasa de la parte de abajo a la parte de arriba como ambulante a vender las f lores, mientras

Historias de vida en la ciudad de los muertos


entre semana hay veces en que son las diez de la mañana y uno no ha vendido dos mil pesos.
Eso no es venta, eso no es nada, no alcanza ni para el salario de la persona que le está ayudando
a uno. Entonces eso va decayendo tremendamente.
Los lunes uno se quedaba hasta tarde, por ahí hasta las seis y media siete de la noche, porque
había mucha venta de velas. La gente iba a poner velas en la puerta del Cementerio, porque
supuestamente el lunes es el día de las benditas almas. La gente iba y rezaba la novena, y cuando
no podían entrar entonces lo hacían en la puerta… Ponían las f lores a los muertos y todo eso…
Esa tradición ya no existe hace por lo menos unos quince años. Era una cosa antigua, ahora la
gente no hace eso. Como a eso de las seis o seis y media de la noche había gente ahí, poniendo
velas y rezando la novena. Ahoritica yo cierro a las 4:30, porque la inseguridad es tremenda,
pasa mucho indigente, mucho atracador, esta zona es muy fregada. El problema económico está
muy duro, porque por ejemplo si quiere rezarle la novena a las benditas almas lo puede hacer
en la casa o en una iglesia o en cualquier parte, me parece a mí, y no tiene que pagar dos, tres
buses para quedarse ahí en la puerta del Cementerio.
Esos locales anteriormente eran para exhibir las lápidas, los f loreros y las cosas religiosas.
Ahora se fueron volviendo talleres de marmolería. La contaminación por la polución que suelta
la piedra cuando la cortan es tremenda. Además hacen lavaplatos, cocinas integrales y otras
cosas que no tienen que ver con el Cementerio. Con las basuras hay muchos problemas. Es
mucho el desaseo, hay mucho indigente, hay mucho muladar. A lado y lado de la 26 esa zona es
muy peligrosa, es un sanitario indeseable y muy sucio. Toda esa 26 la arreglaron, la pusieron
bonita, pero falta iluminación, seguridad y vigilancia. Es muy triste ver todo esto en semejante
abandono.
¿La gente qué hace si no tiene trabajo? Pues meterse de ambulante. Anteriormente no existía
eso. Si queríamos tomarnos un tinto, tocaba ir hasta la cafetería. Ahora pasan los que venden
el tinto y uno les compra ahí. Los lunes y los domingos la puerta del Cementerio es un mercado
persa. Está el de los dulces, el del tinto, el que llega, el de la fruta, el que vende fritanga, la que
vende cintas, la que vende velas. No se respeta, se quieren entrar prácticamente a la puerta del
Cementerio. Antes un cementerio se respetaba, como una iglesia, como un templo santo donde
están los familiares, donde hay gente de nuestra vida, donde está la gente del pueblo, gente
importante, gente de los antiguos. Hay muchísimos mausoleos muy bonitos y eso es Patrimonio
Nacional. Ahoritica el Cementerio le da a uno mucha nostalgia, porque ya no hay respeto.
Atracan, entra mucho marihuanero, y nadie dice nada, aquí no ha pasado nada.

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Con un pie afuera y un
pie adentro
Hace un año la UAESP nos citó para hacer nuevos contratos de arrendamiento. Muy poquitas
personas fueron, nadie f irmó, nadie apareció. En ese tiempo nos dijeron que nos iban a
solucionar muchos problemas y no se ha visto nada de nada. Hay personas que pagan arriendo,
otros no. Nosotros hemos pagado el canon de arrendamiento desde 1956, y desde entonces
nunca hemos dejado de pagar, y los documentos que nos exige la ley, también. Nosotros siempre
hemos sido responsables.
La recolección de basura nos llega aparte del canon de arrendamiento, entonces uno está como
en el limbo. No se sabe qué va a pasar, no nos solucionan los problemas. A mí me gustaría
que me dijeran: los vamos a retirar, los vamos a organizar, les vamos a dar solución a esta
problemática tan dura que tenemos ahí en la carrera 20. O que nos digan: se tienen que ir, y
pues bueno, nos tendremos que ir, porque esos terrenos, esos locales no son de nosotros. No
tenemos porqué adueñarnos de lo que no es de uno. Eso es de la EDIS, eso es del distrito,
nosotros no podemos pelear con eso. Simplemente, que nos solucione la UAESP qué va a pasar
con nosotros.
Dora Guarín

Hay muchísima gente que vive de ese negocio de las f lores, de la venta de la marmolería. A
mí me gustaría que alguien fuera con una cámara y mirara que lo que yo estoy diciendo no es
mentira. Que vayan y vean el desaseo. Los locales los convirtieron en fábricas, son fábricas de
mármol lo que tienen ahí, donde cortan, ensucian, dañan. Esto parece un cartuchito pequeño,
porque es muy feo. Quince años atrás todos los locales tenían que estar pintados de blanco y
las rejas y los techos pintados de verde. Era muy bonito, había f lores, había diálogo, éramos un
grupo bonito, ahora no.
Por ejemplo el agua. Nosotros no queremos que nos tengan que dar agua. Que nos den un
certif icado para llevar al acueducto y que el acueducto venga y nos ponga el agua a cada
local. Yo como arrendataria no puedo ir al acueducto a que me instalen agua, porque yo
no soy propietaria del terreno. Si fuera propietaria hace tiempo que tendría agua. A llá nos
explicaron que nosotros somos arrendatarios y el único que tiene derecho de ir a pedir el
agua son los dueños del terreno. Esa problemática se la dijimos a la UAESP, porque bregamos
muchísimo con el agua, nuestros negocios dependen del agua, porque tenemos que cuidar las
f lores. Nosotros necesitamos el agua, mejor dicho es vital. Una persona pasa y nos la vende.
Tenemos que comprar la caneca, tratar de rendirla lo que más podamos.
Los lunes el Cementerio necesita una vigilancia más f irme, porque va mucha gente. Demasiado
joven marihuanero. Entonces hay riña, hay peleas, hay discordias, y no se ve seguridad por
ningún lado. Me contaron que en un entierro apuñalaron a un muchacho, no llegó rápido la
policía. No sé hasta dónde será cierto, porque yo no lo vi. No sé qué irá a pasar. Habían dicho
que el Cementerio Central se iba a acabar, iba a ser como un museo histórico, porque hay
muchísimos mausoleos supremamente antiguos, de doscientos años, de cien años, de la gente
que existía en ese tiempo. Están muchos presidentes, entonces eso no lo pueden acabar. A l
contrario, hay que meterle manito para que no se vaya a destruir. El año pasado arreglaron el
piso, pero entonces la inseguridad es lo que más está matando el comercio por aquí.
El Centro de Memoria, pues yo no sé. No sé si es porque está al otro lado la entrada, yo nunca
veo que esté alguien ahí adentro. Yo a veces digo que sería muy bonito que convirtieran

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el Cementerio Central en un museo histórico, como por
decir algo la Plaza de Bolívar, o el Museo de la Moneda.
Sería muy bonito, porque llamaría mucho turista y eso es
patrimonio de nuestra historia. Pero tendría que haber
un cambio muy radical para que eso funcione, para que
la gente mire cuál es la historia del Cementerio, donde
están todos los presidentes, los bogotanos que fueron
gente de mucho dinero, mucha clase. Pero es como que
algo fregado ese problema. Entonces uno está como ahí.
Con un pie afuera y un pie adentro.

La gente ya no cree en
los muertos

Historias de vida en la ciudad de los muertos


La gente ya no cree en los muertos, ya no cree en
las f lores, en las lápidas. La gente dice: “se mur ió y
ya”. A nter iormente para exhumar un cadáver eran
cinco años, ahor itica son cuatro años. No sé porqué
cambiaron ese sistema. A los cuatro años de enterrar
a una persona ya tienen que pagar derechos de
exhumación, derechos de cremación, hay que comprar
el osar io, hay que comprar la urna… Doble entierro.
Y la gente muchas veces no tiene la plata para volver a
costear otro entierro.
Además volver a pasar ese proceso, volver a recordar
el entierro de hace cuatro años para la gente es muy
doloroso. A l enterrar se supone que todos tenemos que
mor irnos, es un proceso, se supone que no se puede
salvar nadie de la muerte. Pero para la mayor ía de
gente es más dolorosa la sacada y la cremación que el
entierro, porque hay gente que se pone a mirar cómo
se desf ig ura uno, como queda, horr ible. Yo veo a la


gente que se depr ime mucho, porque volver a recordar
la misma histor ia de cuatro años atrás y saber que van
a mirar lo que es uno. A l f in y al cabo uno no es nada,
lo que es lo mater ial se conv ierte en nada. Hay personas L A G E N T E YA N O C R E E
que dicen que es más doloroso sacarlos después de ese EN LOS MUERTOS,
tiempo que enterrarlos.
YA N O C R E E E N L A S
Por ejemplo, mi mamita ya lleva dos años que falleció. FLORES, EN L AS
Como nosotros no aceptamos eso de la cremación, en dos
años toca sacarla y ver cómo quedó, pagar quinientos L Á P I DA S . L A G E N T E
o seiscientos mil pesos para otro entierro, para otra D I C E : “ S E M U R I Ó Y YA”


agonía… A nter iormente eran cinco años. Con cinco
años, ya se podían meter los huesitos en las urnas y ya

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Foto: Ricardo Robayo V.

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se podían pasar a los osar ios. Deber ía acabar ese sistema. Ya la gente que tiene un poquito
de conciencia, un poquito de pensamiento, están incinerando a las personas de una vez.
M i papá está en el Cementer io Central desde el ‘63, pero está en un mausoleo que no es
de por v ida. Yo nunca v isito a mi papá en el Cementer io Central. No es que no me g uste
pero…, no lo hago. Yo creo que es más porque está ahí en el Cementer io, a uno no le dan
ganas de entrar a mirar. A l Cementer io entro cuando me toca entrar al baño público,
porque nosotros no tenemos baño. Ese es el baño de nosotros, y por obligación tenemos que
ir a ese baño detrás de la administración. Pero del resto, no.
A nter iormente, cuando yo era joven, le tenía como miedo a la muerte. Porque le metían a
uno el mito de que Dios era castigador, de que si usted hacia una cosa mala, nuestro señor
lo castigaba a uno. El trance de la muerte para uno era algo tremendo. A hora lo veo normal,
porque para mí Dios es solo amor y miser icordia. Dios es paz, es alegr ía. Él no castiga. Él
le muestra dos caminos a uno, y usted busca cuál de esos dos caminos toma en la v ida. El
pr imer salmo dice: “Nuestro Señor le dio a uno libertad de v iv ir, y usted escoge el camino
que desee”. Si usted quiere ser mala, pues es mala, y si quiere ser buena, pues es buena,

Historias de vida en la ciudad de los muertos


eso es cuestión suya. Nosotros somos pecadores, y lo único que Cr isto quer ía era que nos
amáramos todos. Nos odiamos y tratamos de ver cómo hacemos maldad a las personas,
cómo hacemos trampa o robamos, o le quitamos las cosas a los demás. Pura env idia, odio,
chisme, cr ítica: todos esos son demonios que tiene uno dentro. A nter iormente decían que el
demonio tiene patas y rabo, y no sé qué y sí sé cuándo. ¡No! El diablo es el modo en que se
comporta uno…
Con el paso de los años empieza uno a recopilar y a mirar si uno se reconcilia con Dios.
Porque cuando usted tiene trabajo, cuando usted tiene salud, cuando usted tiene techo,
tiene ropa, diversión, usted está div inamente… Pero si le llega a usted la desgracia o la
nostalg ia, o le llega el sufr imiento por un familiar, entonces ahí si se da cuenta que todo
cambia. Si usted está enferma, usted le ofrece esa enfermedad a Dios. Hay que darle gracias
a Dios por esa enfermedad, hay que pedirle a Dios que le dé fuerzas para salir adelante
con esa enfermedad. En la tr isteza, en la enfermedad, en la alegr ía, tiene que uno siempre
darle gracias a nuestro Señor, todos los días de esta v ida, desde que se levanta, para ser
una persona feliz. Cuando uno está pasando una cr isis de tr isteza, de ang ustia o de agonía,
piensa uno que nuestro Dios no le está ayudando. En ese momento uno duda, son cosas de la
v ida, son cosas que tienen que pasar. Hay momentos en los que uno desfallece, pero v uelve
y levanta el ánimo.

No me gusta que le pongan


flores a las tumbas
Lo pr imero que hago cuando me levanto es darle gracias a Dios que me regala un día
más, en ver la luz del día, así uno amanezca con dolor de cabeza, con un desaliento. A l
Cementer io voy cuando puedo. A veces tengo que hacer muchas v ueltas, entonces voy por
la tarde. Sagradamente, voy los jueves y los v iernes. Nosotros surtimos el jueves para tener
las f lores frescas el jueves, v iernes, sábado, domingo y lunes. El lunes se acaban las f lores
o quedan muy poquitas, porque como entre semana no hay venta, las g uardamos, para no
tener pérdidas. Porque las pérdidas en esto son grandes, le toca a uno picar la f lor y botarla.

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Nosot ros va mos a Pa loquemao, donde son los mayor ist as. Como saben que uno
compra bast a ntes f lores, saben que no le pueden da r a uno f lores v iejas n i nada,
porque entonces uno no les v uelve a compra r y el los son los que pierden. E l jueves
va uno tempra no, hacemos el sur t ido, empeza mos a ar reglar la f lor ister ía. E l mejor
d ía de la sema na es el dom i ngo. E l lu nes es muy poqu ito, el sábado es muy poqu ito,
y lo que es ma r tes y m iércoles las vent as son ma l ísi mas. E so est á solo, solo, solo.
L as f lores se venden por paquetes, por docenas o por un idad. Se hacen ar reglos,
pa ra que la per sona vaya y los ponga ya l istos en la t umba. Entonces uno les hace
ra mos de d i ferentes precios, de m i l, de dos m i l, o ci nco m i l. Hay u nos g ra ndes de
d iez m i l pesos que las per sonas piden que les ponga n cr isa ntemos, que les ponga n
a nt u r ios , f lores costosa s. Unos d icen que el muer to est á de a n iver sa r io, que fel i z
cumpleaños. A m í esas cosas me parecen i lóg icas, pero bueno, eso ya es a g usto de
l a s per son a s. Porque los g u stos son los g u stos.
A nter ior mente se vend ía n mucha s corona s, a veces se vend ía n dos, t res corona s
d ia r ias. En ese t iempo las vend ía uno en d ieciocho, en qu i nce, en vei nte, en t rei nt a
m i l pesos. E so era muy bueno, porque se pod ía empeza r a hacer la corona, y a la
hora ven ía n y la vend ía. Y volv ía hacer ot ra y se ten ía buena rent abi l idad. A hora
no, ya nu nca vendo o hago corona s porque son muy costosa s, y como todo a hor a es
i n c i n e r a r, e l f a m i l i a r q u e v a a i n c i n e r a r l o l e p i d e a l a g e n t e q u e n o l l e v e f l o r e s . E s o
acabó el negocio de la s corona s. Como la s vent a s ha n est ado muy ma la s, t a mbién
vendemos m i nuto celu la r y vendemos c i nt a s decor at iva s. E so t a mpoco es que se
Dora Guarín

venda mucho. M á s que todo es pa ra ay uda r a la señora que la s hace.


Para m í una t umba her mosa t iene que ser bla nca y sin f lorero. Obv io que yo no
puedo dec i r eso a los c l ientes , porque se me d a ña el negoc io. Pero a m í no me g ust a
que le pongan f lores a las t umbas, no me g ust a nada de eso. Dicen que en Medel l ín
hay un cementer io donde son solo f lores or na ment a les, f lores de matera, y las
lápida s no son con f lorero. D i zque es muy bon ito el cementer io a l lá en Medel l í n.
Yo n o l o c o n o z c o , p e r o l a g e n t e d i c e q u e e s m u y b o n i t o , y l o s p i n o s s o n d e c o r a d o s
con f ig uras.
L a cl ientela es de toda clase. A sí como puede haber gente con plat a, gente
d i st i ng u ida, t a mbién puede haber i nd igentes, puede haber u n ma r i hua nero, puede
h a b e r u n r a t e r o . Yo a t i e n d o a t o d a l a g e n t e p o r i g u a l , a l l á n o h a y d i s c r i m i n a c i ó n ,
no hay clases socia les. En el cementer io todos son ig ua les y a todos hay que
atenderlos ig ua l. P ues el que l leva plat a compra f lores f inas, y el que no l leva
plat a compra un ra m ito de m i l o de dos m i l pesos. Y eso lo hace cl iente, y a l cl iente
hay que respet a rlo. Hay cl ientes que son consag rados a sus fa m i l ia res, y va n cada
ocho d í a s , y s i no pueden apa recen a los qu i nce d í a s , eso s í sa g r ad ito. Un a vez
a t e n d í a u n a s e ñ o r a , c u a n d o t o d a v í a e s t a b a e l G l o b o B : - “Ay, s e ñ o r a , ¿ m e p u e d e
c o l a b o r a r ? ”¿ C ó m o e n q u é , s e ñ o r a ? “ L o q u e p a s a e s q u e h a c e o c h o a ñ o s e n t e r r é a
m i papá en la pa r te a l lá abajo. L o enter ré y yo nu nca má s v i ne acá y a l lá ya no
h a y n a d i e . A l o s c u a t r o a ñ o s s a c a r o n l o s r e s t o s ”. E s o e s a r r e n d a d o , s e ñ o r a . E s o e s
p r o p i e d a d d e l d i s t r i t o . C a d a c u a t r o a ñ o s , s a c a n l o s r e s t o s . - “¿Y e n t o n c e s ? E n t o n c e s
t iene que pasa r a la ad m i n ist ración y aver ig ua r si a lg u ien recla mó los restos de
s u p a p á . A l l á e n l a a d m i n i s t r a c i ó n e n u n o s f o l d e r s, o e n u n c o m p u t a d o r, t i e n e q u e
est a r lo que pa só, en qué fecha lo enter ra ron, en qué fecha lo saca ron, qu ién v i no a
reclamarlo. O si no los sacan como N.N, los meten en una bolsa, los t ienen en una
b o d e g a h a s t a q u e v i e n e e l c a m i ó n , l o s s a c a n y l o s c r e m a n . To d o e n u n a p i l a y s e
a c a b ó e l c u e n t o… E s a s e ñ o r a , c u a n d o y o l e d e c í a a s í , m e a b r í a l o s o j o s y a t e r r a d a
e x c l a m a b a - “ U y, n o , t r e m e n d o ”. P e r o p e n s a b a y o , ¿ c ó m o e s p o s i b l e q u e h a c e o c h o

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a ños enter ró a l papá y nu nca haya ven ido a verlo?
Eso pasa con los N.N. L as ún icas personas que no
deja n i nci nera r son la s per sona s que mueren de
muer te v iolent a, como en at racos, o accidentes.
E so es pa ra g ua rda r las pr uebas, con la necropsia
y todas esas cosas que hacen los del a n f iteat ro.

Sin cédula usted es un N.N.

Historias de vida en la ciudad de los muertos


Uno puede med io sobrev iv ir ah í, con esa r ut ina.
Porque la mayor ía de personas que est amos a h í somos
de la tercera edad y en la tercera edad qu ién le da
t rabajo a uno. Si no hay para los jóvenes, porque los
muchachos después de los t reint a y t res años ya son
v iejos y n ing una empresa les da t rabajo. ¿Cómo es
posible que le quiten a uno el derecho a l t rabajo por
la edad? En estos pa íses lat inos es donde d iscr im inan
la gente por la edad. Uno va a ot ro pa ís y las personas
veteranas est án t rabajando. Ese deber ía ser el derecho,
el pr iv i leg io del ser humano es tener un t rabajo d ig no.
Porque usted sa l ió de la un iversidad, ter m inó de
g raduarse y no consig ue t rabajo y le toca conseg u ir
uno en lo que nunca se imag inó que ten ía que t rabajar.
Cuando usted tenga t reint a y t res, t reint a y cinco años
y le d igan qué pena, pero su edad no est á apt a para
que usted t rabaje ¡Por Dios! Eso no t iene lóg ica. No es


que el desempleo esté bajo, ¡cuá l desempleo bajo! Eso
es fa lso, la gente se cansa de buscar t rabajo, ¿y qué
hacen? Meterse de vendedores ambu lantes.
Porque estamos así en este país, no damos ayuda. Los
MUCHA GENTE ES
campesinos se tienen que ir de las tierras porque no les IGNORANTE , PORQUE
ayudan. A esas personas les debemos nuestras vidas, N O L E S H A N DA D O
porque los campesinos son los que cultivan y los que
nos dan la comida. Deberían estar mejor que nosotros, ESTUDIO, NO LES HAN
deberían tener sus f incas con agua, con luz, con televisión, DA D O H E R R A M I E N TA S ,
deberían tener un bus que lleve a los hijos a estudiar.
Mucha gente es ignorante porque no les han dado estudio, NI M ÁQUINA S ,
no les han dado herramientas, ni máquinas, ni plata para N I P L ATA PA R A
ayudarlos para que se queden en su sitio. Así estamos acá
en Bogotá, mucha violencia, mucho atraco, mucha cosa, AY U DA R L O S PA R A Q U E
porque la gente está loca por la desesperación. Porque SE QUEDEN EN SU
pueblo ignorante, pueblo con hambre, es violento. Es la SITIO


verdad, pero no lo solucionan. No hay solución, no hay
enfoque, no hay nada, yo no veo nada.

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PA R A MÍ U N A
T UM B A H E RMO S A

TIE N E Q U E S E R
BL ANCA Y SIN
F LO R E RO. YO N O
PU E D O D E CI R E S O
A LO S CLI E NTE S ,
Dora Guarín

P O RQ U E S E
M E DA Ñ A E L
N E G O CI O. PE RO A
MÍ N O M E G U S TA
Q U E LE P O N G A N
F LO R E S A L A S
T UM B A S

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Historias de vida en la ciudad de los muertos

171 Archivo de Oscar Calvo Isaza, 1998

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Nosot ros somos bogot anos, toda la v ida hemos v iv ido acá en Bogot á. Sinceramente podemos
hablar de t reint a años at rás y no había t ant a ind igencia, no había t ant a v iolencia. A hora
por ejemplo toda est a cant idad de muchachos ind igentes, t ant a gente d rogada. No hay una
inst it ución donde puedan desintox icarlos con terapias, con ay uda, con t rabajo, y que los
tengan en a lg una act iv idad. ¡No! No hay una ay uda, no hay una f inca donde los recuperen,
les den est ud io, preparación, los levanten, con psicólogos, con sol idar idad. A esas personas
hay que ay udarlos, porque es la ún ica for ma. L os t ienen tot a l mente abandonados. Para
m í, ver una persona d rogada es muy doloroso. Y hay gente preparada, hay gente est ud iada
que cae en ese cáncer de la d roga. Eso es un cáncer que se los est á com iendo v ivos, a el los
y a nosot ros m ismos. Porque uno ya les t iene m iedo a los ind igentes, uno no sabe porqué
mot ivos el los est án así. A l Gobier no no le impor t a esa gente. Si les impor t ara ya hubiesen
creado una inst it ución g rande, donde los pud ieran l levar, donde los pusieran a t rabajar,
donde los desintox iquen, donde vean porqué est án pasando esa sit uación.
Venga le cuento una h istor ia que me parece hast a ch istosa. Había un señor con el pelo
largo. Se me hacía desag radable el señor, demasiado sucio, con una cobija. A l pie m ío
había una señora que le daba de comer. Un d ía la señora l legó de ma l gen io y le d ijo. -“No,
yo no le puedo seg uir dando de comer, porque usted se acost umbró. ¿Por qué usted, que
es más joven que yo, no va a una inst it ución a que lo desintox iquen y sa lga adelante?” Y
le d io una d irección de una inst it ución, no sé si se l lama la Gran Vía. E l señor nunca más
volv ió. De pronto l legó ot ro señor de pelo cor to, sin barba, con vest ido de paño, ar reglado.
Me preg untó por la señora y yo le respond í que no había l legado, que t a l vez l legaba
más tarde, y él me contestó que est aba bien, que ven ía después. Pero cuando él empezó a
Dora Guarín

hablar me yo me decía: Tengo que acordar me dónde he oído est a voz. Porque yo sí tengo
una m irada fotog ráf ica, a las personas las cojo, pero faci l ito. L a voz era conocida, pero
necesitaba saber dónde la había escuchado. L o m iré de cabo a rabo, cuando me acordé:
¡Por Dios santo este era el ind igente! Se había qu it ado la barba y el pelo, pero la voz yo
la reconocí. ¡Dios m ío, Señor! No pod ía creer el cambio t an br ut a l, era impresionante.
Gracias a est a señora se pudo rehabi l it ar.
Entonces él v ino a ped irle ay uda para que pud iera sacar la cédu la y buscar t rabajo,
porque sin cédu la usted es un N.N., usted no ex iste. P ues cuá l ser ía la sor presa, cuando
descubr imos que era un profesor de matemát icas, ten ía h ijos y fam i l ia. Era un profesor
que acabó con la fam i l ia, acabó con su hogar, acabó con sus h ijos, por la ma ld it a d roga.
Entonces la señora lo acompañó a la Reg ist radur ía. Siempre eran veint icinco m i l pesos que
había que dar para sacar esa cédu la. E l la no se los iba a solt ar así no más, porque se est aba
recuperando, y veint icinco m i l pesos son veint icinco m i l pesos. Desafor t unadamente hay
que tener mucha fuerza de volunt ad para no volver a caer en su debi l idad. L a señora era
muy regañona, pero le ay udó a sacar la cédu la.
Acá hay muchas h istor ias, uno ve cosas t remendas, esto es una zona fuer te, yo por eso
le decía que esto era un car t uch ito ch iqu ito. Pero si usted se levant a con Dios no le va a
pasar absolut amente nada. Yo puedo l legar a las d iez de la noche a m i casa, a m í nunca me
han at racado, n i accidentes, nunca me ha pasado nada. Si usted anda en manos de Dios
a usted no le va a pasar nada. Yo soy una mujer fel iz y ando muy ocupada, así el t iempo
se le acaba rápido a uno y no tengo t iempo en pensar en cucarachas n i en cosas que no
debo pensar.

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Historias de vida en la ciudad de los muertos

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Dora Guarín

Foto: Favián Correa Bohórquez

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“LCOUAPNRDI MOEMR OE LQEUVAE NHTAGO OE S
DA R L E G R AC I A S A D I O S Q U E
ME REGAL A UN DÍA MÁS, EN
VER L A LUZ DEL DÍA

Historias de vida en la ciudad de los muertos

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DOSCIENTOS AÑOS
DE HISTORIA
No nos queda duda de que se necesita una palabra
superlativa para nombrar lo que el Equipo Colombiano POR:
de Investigaciones Antropológico Forenses – ECI A F
realizó entre 2009 y 2013 en el llamado Globo B del
CA MILO
Cementerio Central, como aporte al rescate de la
memoria de dos siglos de historia de Bogotá, para que
GONZÁLEZ
POSSO
1
fuera posible construir allí el mayor memorial a las
víctimas y a la paz, en el corazón de la capital de la
República. BOGOTÁ,
Los científ icos y académicos que acompañaron este MARZO DE 2015
proceso coincidieron en señalar que se trata de la
intervención más grande que se haya realizado en América
en un complejo funerario urbano. Durante tres años
fueron exhumados más de tres mil individuos siguiendo
Camilo González Posso

un riguroso plan de manejo e investigación formulado


por el ECI A F, bajo la dirección de Karen Quintero, y
vigilado por el Instituto Colombiano de Antropología e
Historia – ICA NH. Dada su importancia este proceso
fue observado por académicos de universidades de varios
países de Latinoamérica y Colombia.
El registro arqueológico del proceso realizado es un
aporte importante para la futura investigación, que
podrá dar cuenta de muchas de las dimensiones de la
vida social en Bogotá desde principios del siglo X IX
hasta f inales del siglo X X. A l terminar la primera fase,
el ECI A F compiló más de 24 mil fotograf ías con detalles
de cada excavación y material óseo encontrado; además,
realizó el correspondiente registro gráf ico y, como
dicen los arqueólogos del ECI A F, un “levantamiento
topográf ico para la totalidad del área, discriminado por
niveles de profundidad, y un registro detallado de cada
tumba en el que se describen los hallazgos y condiciones
tafonómicas en las que se encontraron los materiales”.
“Con la continuidad de estos trabajos –señala Camilo
Reyes, del ECI A F–, será posible conocer las maneras
de vivir y adaptarse de estos nuevos ciudadanos a un
contexto urbano naciente. El estudio bioantropológico
de estas colecciones permitirá evocar relatos familiares,
desde evidencias científ icas con las que se logra recuperar
secretos no revelados sobre quienes conf iguraron la
ciudad y transformaron las maneras de relacionarse con
este retazo capitalino del altiplano cundiboyacense”.

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Un centro de memoria y paz construido sobre dos siglos de historia
Cuando se decid ió const r uir el Cent ro de Memor ia, Paz y Reconci l iación en los pred ios
del Parque de la Reconci l iación no se ten ía una idea clara de las d imensiones del t rabajo
arqueológ ico que se tend r ía que rea l izar. L a propuest a in icia l de const r u ir el Cent ro
de Memor ia en ese sit io fue present ada en febrero de 20 0 8 . Sin embargo, cuando est a
in iciat iva fue acog ida en el Plan de Desar rol lo med iante el acuerdo 30 8 de 20 0 8, se
pref ir ió dejar a los est ud ios prel im inares la escogencia def in it iva del lugar para la obra
arqu itectón ica.
La Secretaria de Gobierno, Clara López, sugirió inicialmente hacer la obra en predios de
la Basílica Menor del Voto Nacional, pero se desistió de esta idea por las complejidades de
una eventual cesión de un Bien de la Iglesia Católica para una inversión pública que además
llevaría a cambiar su carácter religioso. Se iniciaron los estudios con el IDU para adquirir los
predios frente al costado occidental de la Plaza Eduardo Umaña, paralelos a la Iglesia de Las
Nieves, pero se volvió al Parque de la Reconciliación por la insistencia del concejal Fernando
Rojas, que había sido promotor del acuerdo que aprobó la denominación de ese parque y la
construcción en él de una obra monumental en homenaje a las víctimas de la violencia.

Historias de vida en la ciudad de los muertos


En el Plan Director, diseñado por Rogelio Salmona y adoptado por decreto durante la
administración de Luis E. Garzón, se estableció construir en el costado occidental del Parque
de la Reconciliación un centro cultural y, aprovechando ese antecedente, en el mismo sitio
se def inió hacer el Centro de Memoria. Concurrieron muchas circunstancias, incluido el
recuerdo de las ceremonias por la Vida Sagrada realizadas con Antanas Mockus en 2002,
en esa esquina de la Avenida 26 – Jorge Eliecer Gaitán, con la calle 19B – Avenida Mariscal
Sucre.

En una de esas ocasiones rea l izamos un homenaje


a las v íct imas de la M isión Méd ica en med io
del conf l icto ar mado y se colocó una placa
conmemorat iva para dest acar la propuest a de
conver t ir el lugar en un memor ia l por la v ida
dest inado a rememorar a todos los que habían
sufr ido daños en ocasión a los ciclos de v iolencia
pol ít ica desde med iados del siglo X X.
Las advertencias sobre los inconvenientes de hacer
una inter vención en ese predio, denominado antes
Globo B del Cementer io Central, no se hicieron
esperar: la más autor izada entre ellas fue la de
Glor ia Gaitán, hija del líder popular Jorge Eliécer
Gaitán, asesinado el 9 de abr il de 1948. Para ella,
la decisión implicaba exhumar a centenares de
gaitanistas v íctimas de la masacre, tal como lo
había señalado y padecido años antes con las obras
para la construcción del Parque del Renacimiento.
Desde otras or illas, incluido el Instituto Distr ital
de Patr imonio Cultural, se señaló la importancia
de contr ibuir a la identif icación de fosas
comunes en ese espacio funerar io y, en especial,
la importancia de retomar ser ios trabajos de
búsqueda de las v íctimas del 9 de abr il.

Archivo de Oscar Calvo Isaza, 1998

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Ten iendo en mente estos antecedentes, se decid ió rea l izar con el ECI A F act iv idades
de ex ploración para eva luar opciones de inter vención en un área equ iva lente a l 10 por
ciento del Parque de la Reconci l iación, en donde se había prev isto la const r ucción del
Cent ro Cu lt ura l. Como i lust ra det a l ladamente el ECI A F en sus infor mes del proceso de
arqueolog ía forense, se t uv ieron en cuent a est ud ios rea l izados en los años novent a d ir ig idos
a ubicar fosas comunes de v íct imas del 9 de abr i l de 1948 y d iversos documentos y mapas
con el propósito de d ism inuir impactos sobre mater ia l de impor t ancia pat r imon ia l. A sí se
va loró la relevancia de adecuar el pred io para const r u ir a l l í un Cent ro de Memor ia, cuya
sig n if icación se asoció no solamente a l reconocim iento de las v íct imas y acciones por la
paz desde los años cuarent a del siglo X X , sino a la recuperación de doscientos años de
h istor ia y a la memor ia de los ga it an ist as inhumanos en el Cementer io Cent ra l, así no
coincid iera el área inter ven ida con la ubicación de las fosas comunes objeto de búsqueda
durante var ias décadas.

L as fosas del 9 de Abr i l de 1948


El trabajo realizado por el ECIAF permitió avanzar en respuestas a esos interrogantes sobre
el destino de las víctimas del 9 de abril. Los análisis de aerofotografías tomadas entre 1946 y
mediados de 1948 mostraron que en el área a intervenir no se habían observado trabajos para fosas
comunes, y que tampoco había rastros de movimientos de tierras en mayo de 1948. Los trabajos
de exploración realizados en 2009 y 2010 y la posterior operación de arqueología preventiva
Camilo González Posso

realizada entre 2010 y 2012, corroboraron esas apreciaciones, pues no se encontró evidencia de
fosas comunes primarias que pudiera interpretarse como inhumaciones masivas de víctimas de
esos días trágicos.
Adicionalmente, dice el informe del ECIAF, “vale la pena resaltar que durante la excavación
arqueológica llevada a cabo para la construcción del Centro de Memoria, no se encontraron
lugares de inhumación colectiva, coloquialmente denominados fosas comunes, donde los cuerpos
contenidos tuvieran signos de violencia como traumas, cortes o impactos de proyectil de arma
de fuego, lesiones esperadas en buen número de las víctimas del 9 de abril, de acuerdo con las
circunstancias de sus muertes”.
Sin embargo, el ECIAF mantiene abierta la hipótesis de que algunas víctimas del gaitanismo
hubieran sido enterradas en las fosas paralelas que de manera permanente el Cementerio disponía
en el área destinada a personas pobres. De la misma manera, señala que esas fosas individuales se
disponían en lo que hoy corresponde al Parque del Renacimiento y no descarta la hipótesis que
en otras áreas de ese gran globo de más de sesenta mil metros cuadrados puedan haber realizado
entierros colectivos en los días siguientes al 9 de abril.
La conclusión de la investigación realizada es de importancia trascendental: todos los espacios
de lo que hoy se conoce como Parque del Renacimiento y Parque de la Reconciliación deben ser
reconocidos como espacios de Memoria Histórica de importancia mayor para las actuales y futuras
generaciones, por su función funeraria durante casi dos siglos y por la presencia indiscutible de
víctimas del 9 de abril. Con razón este complejo ha sido ya reconocido como Parque de la Memoria
y la Paz y se le asigna un lugar especial para la resignif icación de monumentos a la memoria de
las víctimas gaitanistas ocurrido en los años cuarenta y cincuenta del siglo XX.
“En coherencia con estos antecedentes –dice el ECIAF–, se hace un llamado urgente al
reconocimiento de este lugar como un espacio de memoria, que debe ser llenado de signif icado,
reconociendo la existencia de este hecho fundamental del pasado colombiano, el cual ha sido
reconocido incluso como un hito histórico fundacional del periodo de conf licto armado más
reciente y un día para el homenaje a las víctimas del conf licto”.

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E l Cent ro de Memor ia y el Parque de la Paz, que
confor ma lo que hoy se denom ina Parques de la
Reconci l iación y del Renacim iento son, con el
Cementer io Cent ra l, el corazón del Eje de la Memor ia
reconocido con el decreto d ist r it a l 632 de 2014. A l l í
se encuent ra el complejo funerar io de los cementer ios
Br itán ico, Catól ico, Jud ío y A lemán, que es considerado
un Bien Cu lt ura l de la Nación.

Historias de vida en la ciudad de los muertos



T O D O S L O S E S PA C I O S
D E L O Q U E H OY
SE CONOCE COMO
PA R Q U E D E L
RE NACIMIE NTO
Y PA R Q U E D E L A
RECONCILIACIÓN
DEBEN SER
RECONOCIDOS
C O M O E S PA C I O S D E
MEMORIA HISTÓRICA
D E I M P O R TA N C I A
M AYO R PA R A L A S

A C T UA L E S Y F U T U R A S
G E NE R ACIONE S

1.Director del Centro de Memoria, Paz y


Reconciliación de la Alcaldía Mayor de Bogotá
desde el 2008, año en que inicia este proyecto
distrital. Presidente del Instituto de Estudios para
el Desarrollo y la Paz – INDEPAZ y director de la
Revista Punto de Encuentro.

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Foto: Ricardo Robayo V.

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Historias de vida en la ciudad de los muertos

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Aquí no solo se exhuman
muertos, se exhuma
dignidad


A mí me gustó siempre la historia. Yo quería estudiar
Historia, pero me pareció que era una carrera muy
ENTENDÍ QUE NO teórica y que debía decidirme por algo más práctico, y me
presenté a la carrera de Antropología en la Universidad
QUE RÍA HACE R Nacional, enamorada a priori de la arqueología,
ARQUEOLOGÍA desinteresada absolutamente por la antropología social.
ROMÁNTICA , Apenas en primer semestre, en una visita al laboratorio de
antropología física, vi los esqueletos y me dije: Oiga, esto
DE DIC ARME A SAC AR está como bonito.
SOLO HUESITOS
En segundo semestre me tocó el caso del Palacio de
P R E H I S PÁ N I C O S Q U E Justicia, que determinaría mi vida. La Universidad apoyó
SON MUY BONITOS a la Fiscalía para la exhumación en el Cementerio del Sur
Karen Quintero

de los cuerpos que se presumía eran de los muertos en los


Y TODO, PERO hechos del Palacio, con el f in de buscar a los desaparecidos.
NO. QUERÍA QUE Con la excavación se logró verif icar que entre esos cuerpos
no estaban los desaparecidos, solo una persona, Ana Rosa
MI APRENDIZA JE Castiblanco. Los demás eran combatientes del M-19 y
A P O R TA R A A L G O otros muertos que se colaron de otros estratos de la fosa.
DIFERENTE , No había donde tener los cuerpos en la Fiscalía. La
ADEMÁS PORQUE Universidad los asumió bajo su custodia y el doctor
YO H A C Í A PA R T E Carlos Valdez, quien ahora es el director del Instituto de
Medicina Legal, aprovechó para hacer una investigación
DE L MOVIMIE NTO a profundidad con el apoyo de la Fiscalía. Yo me volví
ESTUDIANTIL su asistente aún como estudiante. Esos mismos cuerpos


estuvieron allí durante varios años y la Universidad creó
una especialización en Antropología Forense que yo seguí
más tarde.

Ese fue mi primer contacto. Entendí que no quería hacer


arqueología romántica, dedicarme a sacar solo huesitos
prehispánicos que son muy bonitos y todo, pero no. Quería
que mi aprendizaje aportara algo diferente, además
porque yo hacía parte del movimiento estudiantil. Así
que yo decidí dedicarme a lo que sé hacer para intentar
brindar la posibilidad de saber qué pasó con unas personas
desaparecidas. Esa es mi opción de vida y es mi proyecto
de vida.

Desde ese entonces empezamos un grupo de investigación


llamado ECIAF (Equipo Colombiano de Investigaciones
Antropológico Forenses), que no pretendía desarrollar solo

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investigaciones técnicas, sino también un trabajo de apoyo a familiares de personas desaparecidas
y víctimas de ejecuciones extrajudiciales junto con organizaciones defensoras de derechos
humanos.

Hay casos muy duros… Por ejemplo cuando iniciamos la búsqueda en diferentes poblaciones al
sur de Colombia que han sido zonas de guerra. La gente quiere saber dónde están sus muertos,
buscarlos para llevarlos a una tumba digna, darles un entierro diferente al hueco en el que los
enterraron quienes los asesinaron y desaparecieron hasta no dejar rastro de ellos.

Al entrar a una tumba de esas para tratar de explicar lo que había pasado, nos enfrentamos a
una situación tan… ¡deshumanizante! Ninguno tenía nombre, eran pedazos. ¿Pues uno qué hace?
Esos victimarios cuando matan a otro también le quitan su condición humana, por eso tienen la
capacidad de hacerle tanto daño a una persona. Nuestro trabajo era poderle dar otra condición
a esos muertos, para que no estuvieran en una condición de absoluta indignidad y anonimato,
perdidos en un hueco en el medio de la selva. Había que llevarlos con la familia, retornarlos
a su hogar, recuperar su nombre, su dignidad y también su forma humana, inclusive a nivel
anatómico.

Historias de vida en la ciudad de los muertos


Los familiares preguntaban, querían saber cómo, dónde, en qué estado estaban sus muertos.
Al comienzo me preguntaba cómo era posible que estas familias quisieran saber cómo habían
matado a su pariente, que si le dolió o no le dolió. La incertidumbre absoluta, el silencio, la
imposibilidad de conocer, la negativa de toda información… y luego la “fortuna” de encontrar un
cadáver. Eso es algo muy complicado. ¿Cómo puede ser afortunado encontrar a mi mamá o a mi
papá muerto? ¿Cómo puede ser reconfortante saber que lo picaron en pedazos? Eso es horroroso.

Yo no les quería decir…, en un comienzo no lo entendía, pero con el tiempo vine a aprender que
es horrible lo que uno ve pero que contarlo es un acto reparador. Logré entender que, aunque sea
lo peor, es lo más reconfortante frente a esa situación horrorosa de la desaparición y el asesinato…
La herramienta para reconfortar entonces fue contar. Y eso es lo horrible, lo espeluznante. Es
muy doloroso pensar que hay muchas más historias por ver y por escuchar, y uno debe ser fuerte,
¿pero cómo hace uno para ser fuerte en medio de tanto dolor? La exhumación es un momento
para dignif icar un ser humano, su proyecto, sus ilusiones, pero también el derecho a la verdad
y el derecho a saber. Es muy duro, pero como resumía alguien del equipo, no solo se exhuman
muertos, se exhuma dignidad.

Son otras voces las que


hablan a través de esos
huesos
Mis temas de trabajo han estado siempre vinculados a los cementerios y a los aspectos funerarios
de sociedades presentes y pasadas. Hacia el año 2008, a través del laboratorio de antropología
f ísica de la Universidad Nacional, con un grupo de compañeros bajo la dirección del profesor
José Vicente, veníamos pensando en hacer una investigación sobre el 9 de abril, cuando a f inales
del siguiente año se nos acercó el equipo del Centro de Memoria para hacer una consulta sobre
cómo deberían ellos manejar el desarrollo de la obra en un cementerio para hacer un diagnóstico

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Foto: Fabián Correa Bohórquez

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de lo que se podía encontrar en este lugar. A partir de esa etapa, que técnicamente se llama
prospección arqueológica, diseñamos un plan de manejo arqueológico que se comenzó a implementar
en el año 2010. Ese fue el inicio de nuestra vida en el Cementerio Central de Bogotá.

En el 2009 iniciamos el trabajo etnográfico y los primeros pasos para acercarnos a la comunidad.
Ahora todo el mundo nos conoce aquí, todos reconocen nuestros rostros. Los de la panadería que
nos traían las onces o las tortas del cumpleaños de todos para celebrar o los del restaurante que nos
traían la comida o que nos recibían a los 27 arqueólogos a la hora del almuerzo. Todos hacen parte
de nuestra red de conocidos porque pasamos a hacer parte de las actividades del sector.

La gente se paraba en la reja, venían los abuelos y los señores y los de la Junta y preguntaban o se
quedaban mirando para ver qué era lo que sacábamos... Algunos nos acusaban de profanadores
y nos pedían que dejáramos a los muertos quietos, o se burlaban preguntando si habíamos sacado
oro o si los estábamos robando. Poco a poco fuimos generando vínculos y se inició entonces un
diálogo muy bonito. Llevo cinco años viviendo en el Cementerio, no tengo ningún difunto en
este lugar pero se ha convertido en un espacio familiar, un espacio de habitación donde hemos
construido relaciones, donde pasamos más tiempo que en la casa, donde construimos lazos de

Historias de vida en la ciudad de los muertos


afecto.

El proyecto en el Cementerio Central, más allá de tener un enfoque técnico, es la labor social en
conjunto con organizaciones sociales. Este enfoque le llamó la atención al Centro de Memoria.
Además el desarrollo del proyecto arqueológico siempre tuvo como principio la vinculación de
universidades y centros académicos. Vinculamos a más de diez universidades a nivel nacional,
tres universidades internacionales y a más de doscientos cincuenta estudiantes. Este proyecto a
nivel técnico es novedoso, jamás en el mundo se había excavado un cementerio contemporáneo.
Como excavación de arqueología histórica en un contexto urbano y funerario es la más grande
que se ha hecho en América Latina y quizás en el mundo. Esto ha sido todo un laboratorio. Como
no se había excavado un lugar así, no podíamos prever qué iba a suceder, todo era una sorpresa
¿Cómo se tiene que excavar? ¿Qué se puede encontrar? Hoy en día esto ya es un antecedente
para iniciar la búsqueda en cualquier cementerio contemporáneo en cualquier lugar del planeta.

Ahora bien, el objetivo no era darle nombre a ninguno de los muertos. Las características
de los enterramientos no nos permiten la identif icación con nombre de una persona, sino
la caracterización de los individuos dentro de un colectivo, dentro de un periodo histórico,
respondiendo varias preguntas como: ¿Cuáles eran las condiciones de salud y enfermedad?
¿Físicamente cómo eran? ¿A qué actividades se dedicaban? ¿Cómo era el trato a los muertos?
¿Cuáles eran las tradiciones funerarias de ese periodo?

A pesar de ser un periodo sobre el cual ya la historia está escrita, el enfoque de la arqueología
histórica permite debatir esas historias, generar y construir nuevas narraciones, interpelando y
cuestionando lo que está escrito, que es una historia hegemónica. Por ejemplo, si encontramos
una caja de dientes, ese pequeño detalle nos lleva a la historia de las prótesis dentales, todo lo
que ha cambiado, por qué ha cambiado, a qué responde. Los materiales, las formas, la estética,
el ritual funerario, la ropa, la moda de los ataúdes, eso es lo que nosotros hemos encontrado.

¿Por qué la gente trataba las enfermedades de esta forma? ¿Cómo es posible que los habitantes
de Bogotá de los últimos cien años tengan condiciones de salud peores que los de hace mil años?
Los que están aquí enterrados no son las familias más prestantes de Bogotá. Son todos los otros,
los comunes, los que hacemos a Bogotá. En particular lo hermoso de este lugar es que los que
están aquí enterrados fueron las personas que migraron de otras regiones y que conf iguraron
a Bogotá como ciudad. Son las personas que vinieron a trabajar, a aportar su fuerza de trabajo
para construir lo que es la ciudad, la infraestructura, los puentes, los ferrocarriles, los edif icios,

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que habitaban en los barrios obreros que empezaron a
localizarse cerca de este sector. Entonces son otras voces
TODOS LOS CUERPOS las que hablan a través de esos huesos, a través de esos
vestigios, a través de esos muertos.
TIENEN EL MISMO
VA L O R Y D E B E N
SER PROTEGIDOS Y
T R ATA D O S D E U N A
MANERA DIGNA ,
C U I DA D O S A , Los muertos del 9 de abril
CIENTÍFICA ,
QUE BUSQUE SU La preocupación principal del Centro de Memoria era
C O N S E R VA C I Ó N Y saber si en el Cementerio Central estaban los muertos del
9 de abril, para saber cómo abordarlos y cómo trabajar el
P R E S E R VA C I Ó N C O N proyecto de la obra civil. Sin embargo desde el comienzo
F I N E S PAT R I M O N I A L E S nosotros manifestamos que los programas de arqueología
preventiva protegen bienes patrimoniales de la nación
E I N V E S T I G AT I V O S


y no discriminan si tú estás en este momento histórico y
tienes este estatus o no. Todos los cuerpos tienen el mismo
valor y deben ser protegidos y tratados de una manera
Karen Quintero

digna, cuidadosa, científ ica, que busque su conservación y


preservación con f ines patrimoniales e investigativos.

El asunto de los muertos sin identif icar del 9 de abril siempre


ha estado presente y por supuesto ha generado tensiones
desde antes de que se pensara el proyecto del Centro de
Memoria. Las obras civiles anteriores ya habían afectado
el Cementerio; en la década de los cincuenta se hizo la calle
26, luego la carrera 19 b en los setentas y, f inalmente, el
parque El Renacimiento alrededor del año 2000, bajo el
gobierno del alcalde Peñalosa.

El diseño del parque El Renacimiento fue realmente la


primera etapa del plan de ordenamiento para el cambio
del uso del suelo del Globo B y el Globo C del Cementerio
Central de Bogotá. En el momento de la construcción del
parque, entre el ‘99 y el 2000, el marco normativo para la
protección del Patrimonio de la Nación no era riguroso, no
era rígido. El marco normativo comenzó a desarrollarse
a partir del año 2008 y 2010. Por supuesto que existe una
carga ética sobre cómo se construyó un parque encima de
un cementerio, pero en términos legales no se incumplió
con nada.

En ese momento legalmente no estaban obligados a


respetar a los muertos que había allí, pero éticamente sí.
Uno se pregunta sobre el valor que tienen los muertos en
esta sociedad. ¿Cómo se permitió que, sin escrúpulo, una
retroexcavadora sacara los muertos para llevárselos en el

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camión de la basura al botadero? Los vecinos que tienen una relación más cercana, que tienen ahí
a su abuelo, a su tío, a su bisabuelo quedaron conmocionados en el momento de la intervención del
cementerio. Así como se permite que los muertos del Cementerio Central vayan a parar al basurero,
también se permite que los cuerpos de los desaparecidos, de los ejecutados extrajudicialmente, no
aparezcan y nadie diga nada. O que piquen personas en pedazos y eso se asuma como un hecho
ya cotidiano y nadie se escandalice. Es una concepción general de la muerte en nuestra sociedad
que ha sido construida desde hace muchos años.

Si hubiéramos hallado los muertos del 9 de abril el proyecto seguro hubiera sido distinto. Porque
son muertos con estatus. En cambio los que encontramos aquí son los cualquiera, son como
nosotros, que no tenemos un estatus especial. Nosotros somos cualquier persona. Podemos tener
un espacio, sí, participar en muchas cosas, pero somos cualquiera. Y los muertos que están aquí
son cualquiera. ¿Qué hace un Centro de Memoria desplazando otra memoria, destruyendo otro
espacio de memoria que había aquí? El relato de la memoria de las víctimas es muy importante,
pero no puede volverse hegemónico, no tiene que venir a atropellar la memoria que estaba ahí.
Pueden convivir en un espacio tan grande como este, todo un complejo de memoria que no se debe
restringir a representar y a hacer público solo un periodo de la historia. Nosotros hemos visto el

Historias de vida en la ciudad de los muertos


proyecto arqueológico como una gran oportunidad, que sería la envidia de cualquier otro centro
de memoria en el mundo, porque es un lugar sembrado de memoria para colocar otra memoria.

Fue aprender la sevicia


Trabajé dos años y med io para la of icina de personas desaparecidas de Naciones Un idas
en los Ba lcanes, en la ant ig ua Yugoslav ia, específ icamente en Kosovo. M i t rabajo a l l í, más
que hacer ex humaciones, era pr incipa l mente t rabajar en la morg ue ident if icando personas
que habían muer to ent re 1999 y 20 0 0. Fue un proceso de for mación que me cambió la
v ida.

Yo l leg ué para aprender y mejorar m i inglés, para t rabajar con personas de d iferentes pa íses.
Pero a l l í aprend í las cosas más hor r ibles; y las sigo aprend iendo y sigo sor prend iéndome.
Siempre pienso ¿será que esto es lo más hor r ible que voy a ver? Y no, siempre hay a lgo
peor. Fue aprender la sev icia. Yo lo l lamo aprender la sev icia porque es d iferente leerla,
a verla y tocarla. Uno no a lcanza a d imensionar cuando lee qué es la sev icia y lo qué
sig n if ica eso en el cuer po de ot ra persona.

Trabajamos con cuer pos desde un enfoque muy técn ico –“un cuer po… ¡l isto! ¡E l que sig ue,
el que sig ue!”–, sin saber quiénes eran sus fam i l ias, sin saber la h istor ia de v ida de esas
personas, pero sin deshuman izarse y sin deshuman izar a l muer to. Cada cier to t iempo –por
a l lá cada t res meses –, veía a a lg uien de las fam i l ias. A l lá est aban, lejos. Nosot ros ten íamos
una coraza, est ábamos en la morg ue v iendo cosas hor r ibles sin saber de dónde ven ían n i
cuá l era su h istor ia.

Ver cada t res meses a las fam i l ias era a lgo muy impact ante. No sabíamos cómo sa ludar nos,
no sabíamos cómo darles una pa labra de a l iento n i siqu iera qué decirles, aunque t uv iéramos
un intér prete. M i pa labra de a l iento no es decir “oye, lo siento”, sino una ex pl icación de
qué pasó, cómo pasó…, esa es la pa labra de a l iento, porque es lo que las fam i l ias preg unt an
y lo que quieren saber.

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LA “
E X H U M AC I Ó N
ES UN
M O M E N T O PA R A
DIGNIFICAR UN
SER HUM ANO,
Karen Quintero

S U P R OY E C T O ,
SUS ILUSIONES ,
P E R O TA M B I É N
EL DERECHO A
L A V E R DA D Y
EL DERECHO A
SABER

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” 5/5/16 2:29 PM
Historias de vida en la ciudad de los muertos

Archivo de Oscar Calvo Isaza, 1998

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Lo que pude aprender y entender en Kosovo es que las familias preguntan y quieren saber, pero
los antropólogos que están en la policía o en otros espacios institucionales no tienen la posibilidad
logística de ir a comunicarse con ellas porque su misión es otra. Esos antropólogos pueden ser
muy buenos, pueden ser personas con un sentido humano muy fuerte, con unos valores y unos
principios muy altos. Pueden tener la mejor voluntad, incluso la necesidad de ir a contar, porque
eso era lo que yo sentía, porque uno sabe que es una cuestión reparadora. Pero su misión es otra.

En cambio yo no quería que se me restringiera la misionalidad, yo quería estar con las familias.
Por eso cuando llegué aquí después de trabajar en Kosovo yo no quería como opción de vida
trabajar en la Fiscalía, en el DAS o en la Policía. Ojalá económicamente nunca me toque,
porque yo quiero estar en otro lugar. Finalmente decidí trabajar con las organizaciones de
derechos humanos, y luego, discutiendo con otros amigos, conformamos el Equipo Colombiano
de Investigaciones Antropológico Forenses, como una apuesta. El equipo acompaña a las familias
y a las organizaciones que hacen parte del MOVICE (Movimiento Nacional de Víctimas de
Crímenes de Estado), que son más de trescientas organizaciones, y a ASFADDES (Asociación de
Familiares de Detenidos Desaparecidos).

Cuando se hizo el proyecto arqueológico, lo que hicimos fue plantearle al Centro de Memoria,
Paz y Reconciliación que nos diera la oportunidad de utilizar este espacio como un espacio
pedagógico para las familias. Entonces iniciamos unos procesos de capacitación y de formación
desde la antropología forense: cómo se busca un desaparecido cuando no se sabe nada, cómo
se busca entre toda esta tierra del país a un muerto y cómo se le vuelve a dar un nombre. Entre
Karen Quintero

los familiares existe mucha incertidumbre y muchos mitos, tienen miedo de que les armemos un
esqueleto como un rompecabezas, pero con nosotros ellos pueden tener la tranquilidad de que
no estamos jugando, ni vamos a jugar con sus emociones.

Ellos llegaron con sus


retroexcavadoras y
nosotros con una brocha
Nosot ros le tenemos a l C ementer io mucho a mor, porque todos los que t r abaja mos en
el proyecto le apor t a mos cor a zón. Tr abaja mos con l a s u ña s y f ueron cond ic iones muy
du r a s. Nos i nst a l a mos y no había es pac io, solo u nos ba ños aba ndonados, u na sa l a de
ex hu mac iones aba ndonad a t a mbién, u nos colu mba r ios que se iba n a c aer, u n pot rero y
u n montón de cosa s a l rededor que d aba n m iedo.

E n ese momento comen za mos a conocer el lug a r y a los vec i nos que nos pod ía n cont a r
h i stor ia s sobre el C ementer io, e i n ic ia mos l a s conver sac iones con l a s per sona s mayores
que t r abajaba n en l a s ma r moler ía s. E n u n pu nto de l a exc avac ión l leg a ron todos los
roedores y todos los bichos habidos y por haber y se i n st a l a ron a h í y dor m ía n y se com ía n
todo. Ten ía mos que mat a r l a s r at a s, sac a rl a s, pelea r con el l a s pa r a que no se com ier a n
nuest ros bienes pat r i mon ia les.

E sa es la pa r te má s pa r adójic a y abu r r idor a del proyecto. Ademá s f ue muy compl ic ad a


la relac ión con tod a s l a s i nst it uc iones i nvolucr ad a s y peor aú n con los cont r at i st a s, que
ten ía n que l id ia r con u n equ ipo de a rqueólogos que pa r a el los f ueron su peor pesad i l l a.

192

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E l los l leg a ron muy ent usia smados a con st r u i r el
ed i f ic io d ic iendo: “ Bueno, saquen lo que fa lt a, ¿cuá nto
se demor a n? ” Todo en tér m i nos de rend i m iento. Y QUISIÉRAMOS PENSAR
nosot ros l leg a mos con nuest r a s brocha s. Obv ia mente
siempre t r at a mos de hacer lo má s r ápido posible, ESE LUGAR NO
pero tenemos u na s noc iones de t iempo, de c a nt id ad y C O M O U N E S PA C I O
de rend i m iento muy d i st i nt a s. DE RECRE ACIÓN
Para nosotros no es el mejor arqueólogo el que saca más PA S I VA , S I N O
huesos en un día o, como ellos nos decían, el que más metros C O M O U N E S PA C I O
cúbicos excave por día. Les decíamos: No, por mucho
sacamos unos centímetros cúbicos por día, pero metros D I R E C TA M E N T E
cúbicos…, no creo. Ellos llegaron con sus retroexcavadoras VINCUL ANTE DE
y nosotros con una brocha, un pincel o una espátula. Claro,
de la espátula a la pala de la retroexcavadora hay metros U N I DA D E S D E
cúbicos de diferencia, pero desde ahí construimos nuestra MEMORIA , COMO

Historias de vida en la ciudad de los muertos


relación.
UN MUSEO A
L leg a u n momento, ent re t a ntos t r atos des pect ivos, CIELO ABIERTO,
que u no com ien za a entender su lóg ic a y a t r at a r de
med ia r pa r a const r u i r ot ro t ipo de rel ac ión. Y el los UN COMPLE JO DE
t a mbién se per m it ieron acerc a r se, sent a r se a l l ado de MEMORIA QUE
u na t u mba y ser cu r iosos: “O ig a, esos huesos que se P E R M I TA Q U E
encont r a ron es como i nteresa nte, como chévere, ¿no? ”
A l f i na l ya sabía n qué er a u n enter r a m iento pr i ma r io, AQUE LLO QUE
u no secu nd a r io, u no mú lt iple, u no i nd iv idua l. Ya HABÍA AQUÍ SE
sabía n ident i f ic a r los restos de u n hombre o de u na
mujer, i nc luso ven ía n a opi na r. E N T I E N DA A T R AV É S
D E E S TA C I O N E S
Nosot ros tenemos u na propuest a hecha desde hace
mucho que es a r t icu l a r el proyecto a rqueológ ico má s ARQUEOLÓGICAS Y
PUNTOS DE MEMORIA


a l lá de la rest r icc ión leg a l sobre el per iodo h i stór ico
def i n ido por l a L ey de Víct i ma s, que com ien za con
el 19 85. Nos preg u nt a mos sobre si es per t i nente que
la memor ia teng a u nos l í m ites reg idos por u na ley.
Q u i siér a mos pensa r ese lug a r no como u n es pac io de
recreac ión pa siva , si no como u n es pac io d i rect a mente
v i ncu la nte de u n id ades de memor ia , como u n museo
a c ielo abier to, u n complejo de memor ia que per m it a
que aquel lo que había aqu í se ent iend a a t r avés
de est ac iones a rqueológ ic a s y pu ntos de memor ia.
Q ueremos soc ia l i za r l a exc avac ión a rqueológ ic a , cuá l
f ue la r ut a que per m it ió que este es pac io se pued a
ut i l i za r de ot r a for ma y que no sig a siendo u n si mple
cementer io.

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“QUEREMOS SO
EXCAVACIÓN
FUE LA RUTA Q
ESTE ESPACIO
OTRA FORMA
UN SIMPLE CE

Karen Quintero

Foto: Favián Correa Bohórquez

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OS SOCIALIZAR LA
IÓN ARQUEOLÓGICA, CUÁL
UTA QUE PERMITIÓ QUE
ACIO SE PUEDA UTILIZAR DE
RMA Y QUE NO SIGA SIENDO
LE CEMENTERIO

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Hasta aquí la sonrisas
¡país de mierda!


Fo n s o :

REALMENTE FUE Empezamos con Ja ime. Se habían cumpl ido más o


menos los doce a ños de la muer te de Ja i me Ga r zón
MUY INOCENTE y c o n Fe d e r i c o , o t r o a m i g o , d i j i m o s : ¡Va m o s a
L A COSA , UNA hacer un Ja i me Ga r zón g iga nte!
L L A M A DA Y “ VA M O S Empeza mos má s o menos a hacerlo en for ma de
A HACE R UN JAIME ma ldad, de ch iste. Resu ltó ser más g rande de lo
que esperábamos, nos demoramos más t iempo
G A R Z Ó N G I G A N T E ”, del que esperábamos y se conv ir t ió en a lgo más
D E D E S PA R C H E . L O releva nte de lo que había mos pensado. P i nt a mos
MISMO QUE HABL ABA la ca l le 26 porque era de las más g randes y ya
est ába mos ma mados de pi nt a r en la ca r rera 30.
EL MAN: “UNA DOBLE Rea l mente f ue muy i nocente la cosa, una l la mada
INTENCIÓN BIEN ¡va mos a hacer un Ja i me Ga r zón Giga nte! de
d espa rch e. L o m i smo que habl aba el m a n: “ Una
E N F O C A DA”
M.A.L


d o b l e i n t e n c i ó n b i e n e n f o c a d a ”. E n e l m u r a l n o s
demoramos t res d ías y est uvo a h í un año, decía:
“ H a s t a a q u í l a s s o n r i s a s ¡ P a í s d e m i e r d a ! ”.
E so fue la pr i mera vez que lo pi nt a mos. A l a ño
sig u iente se abr ió una convocator ia de g ra f it is de
la ca l le 26, con lo de la Mesa Dist r it a l de Gra f it i.
L a s per sona s que se ga na ron ese muro era n unos
a m igos nuest ros t a mbién. A el los les empeza ron
a escr ibir por las redes socia les que no bor raran
el Ja i me Ga r zón, la gente que pasaba por a h í les
empezó a decir que por favor lo ma nt uv iera n.
Entonces el los les h icieron caso y nos cont act a ron
para que fuéramos a retocarlo.
A h í empezó la cosa. Nosot ros est uv imos t rabajando
de nuevo u nos cuat ro d ía s en ese mu ro y en ese
proceso conocimos a A lejand ra y R ich ie, del
Cent ro de Memor ia. Acaba mos ese muro y a l f i na l
de ese a ño volv i mos a ent ra r en cont acto con el
Cent ro de Memor ia. L es pla ntea mos un proyecto
que ten ía mos pa ra i nter ven ir la pa r te de at rás del
Cementer io Cent ra l, donde est á n los columba r ios,
en la pa red del fondo que da hacia el ba r r io Sa nt a
Fe . L l e v á b a m o s m u c h o t i e m p o e m p e c i n a d o s e n
coger ese muro. Fu i mos a pa sa rles esa propuest a
y l leva mos nuest ro por t a fol io. Nos d ijeron lo que
nosot ros ya sabía mos: “E se muro es pat r i mon io
a r q u i t e c t ó n i c o , y n o s e p u e d e i n t e r v e n i r ”.

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Pero quer ía mos proba r a ver qué onda. Ig ua l les sonó la idea y les g ustó el por t a fol io.
E l l o s t e n í a n e n e s e m o m e n t o u n e v e n t o c o n l a E s c u e l a Ta l l e r d e B o g o t á e n e l q u e
est aba n t rabaja ndo la rest auración de la fachada y la caja de luz, entonces iba n
a hacer unos mura les. L leg a mos a h í justo en ese momento preciso y ter m i na mos
haciendo dos muros con el los. E l tema de los dos mura les era n cosa s relacionada s
con la pa z, la reconc i l iac ión y el Eje de la Memor ia. Pero técn ica mente, en cua nto
a imagen, fue más una const r ucción colect iva de nosot ros: ¿Qu iénes somos? ¿Qué
queremos hacer? ¿Qué es cerca no pa ra poderlo represent a r? Nos pid ieron que
l leváramos cuat ro propuest as …
Uno de el los sug i r ió hacer u na pa red fa l sa pa r a el mu ro a lto, pa r a t r abaja r el mu ro
a r q u i t e c t ó n i c o q u e n o s o t r o s q u e r í a m o s c o g e r. C u a n d o s u g i r i e r o n h a c e r l a p a r e d
fa lsa, empeza mos a pensa r l ibremente, si n tener que cu ida r la pa red n i nada, si no
hacer una i magen a h í. Empeza mos a hacer bocetos, t rabaja mos en conjunto y nos
g a s t a m o s h a r t a s h o r a s h a b l a n d o d e l o q u e í b a m o s a h a c e r.
A ntony:

Historias de vida en la ciudad de los muertos


E n u n a c o n v e r s a c i ó n s u r g i ó e l M . A . L . ( M o v i m i e n t o A r t í s t i c o L i b r e) , c o n
est ud i a ntes de l a Un iver s id ad Javer i a na . E st ába mos en ent reg a s f i na les , toc aba
ent rega r pi nt uras y cosas y va i nas y: -Bueno y ¿cómo est a mos? Y respond ía mos:
“ N a d a , e s t a m o s M A L , e s t a m o s r e M A L” Y n o s d i m o s c u e n t a q u e e s e n o m b r e c o m o
que pegaba.
Mucha gente h i zo pa r te del M. A .L . En el i n icio eso fue como una onda. Empezó
a cola r se gente que no ten ía un comprom iso con pi nt a r en la ca l le. Nos fu i mos
q u e d a n d o c u a t r o o c i n c o . D e s p u é s c o n o c i m o s a Fo n s o e n u n a p i n t a d a . Ya p i n t á b a m o s
con R ío y Gore, que fue uno con los que empezamos. A hora somos siete. Hemos
sacado una base f ija para la burocracia, para los t rabajos del papeleo, pero la idea
siempre de los proyectos es que sea n abier tos, que poda mos t rabaja r en comun idad,
que poda mos pla ntea r proyectos en donde nosot ros somos d i na m i zadores. L a idea
es mover a más gente.

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Foto: Ricardo Robayo V.

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Lo del hacer empieza a
validarse
Fon so:
El tema de la memor ia es casi de carambola, o a lgo así. Uno hace d ist intas
dinámicas cuando empieza a trabajar las imágenes en el espacio público,
p or q ue s on d i s t i nt a s l a s p e r s on a s q ue l a s v a n a r e c i b i r. Y e n u n p a í s c omo
C o l o m b i a h a y c i r c u n s t a n c i a s q u e v a l e l a p e n a r e f l e x i o n a r s o b r e e l l a s . Ya
que están en espacio público, ¿por qué no poner a jugar esos conceptos
ahí? En ese punto se v uelve inev itable meter el tema de la Memoria. Hay
gente que pinta indígenas porque le parece chévere que la cosa indígena
v ue l v a a s u r g i r, h ay g ent e que pi nt a s obr e m at a n z a s , h ay g ent e que pi nt a

Historias de vida en la ciudad de los muertos


sobre alimentos transgénicos… Son temas que vale la pena mencionarlos
para que las otras personas los tengan en cuenta. Uno se conv ier te en un
cana l, y eso se conv ier te en memor ia. Un d inamizador de factores que ya
e s t á n … I g u a l e s c u r i o s o , p o r q u e l e í q u e y a n o i m p o r t a s a b e r l a v e r d a d . Ya
estamos en un punto en el que la gente sabe las cosas que pasan pero no
cambia nada; que la infor mación este ahí, tampoco. Por ejemplo el muro
de la UP: todo el mundo ve la cantidad, es una cifra horrorosa, pero más
allá de eso no genera más. En cambio que los fachos hayan pintado encima
de ese muro, es fuerte, ¿no? Genera acciones y reacciones. Genera pasiones
profundas, logra mover f ibras internas. Lo cual es muy bueno, aunque es
tremendo, ¿no?
L legamos a un punto que empezamos a investigar más fuerte con ese proyecto
del Centro de Memoria. ¿Cómo meterle escultura al graf iti, meterle 3D?
Porque ya hay un g rado de saturación en Bogotá: uno ve rayas en todo lado
y no mira nada, ya se conv irtió en ruido y la gente ya no le pone atención.
Y a veces no, la gente se satura, se acostumbra, y el muro es como la valla
que está al lado, a la que tampoco le ponen atención. Obv iamente sig ue
teniendo un efecto sublimina l, porque está ahí. Pero no es lo mismo, a mí
n o m e p a s a l o m i s m o . Vo y a l o s m i s m o s m u r o s y v e o l a s m i s m a s c o s a s y a
veces hasta me canso de mirarlos, porque todo el tiempo es exactamente
ig ual. Entonces toca estar renovándose, buscar nuevas herramientas. A sí
s u r g ió u n a ide a de ot r o c ompa ñer o que s e l l a m a Ó s c a r, que emp e z ó a
trabajar con cemento. El cemento t iene var ias caracter íst icas. Una es que
genera volumen.
Esa es la gran opción para luchar contra los carteleros, porque cualquier
muro que uno haga con cementos no les pueden pegar carteles encima.
Pasa que uno pinta y le pegan una cosa encima. Entonces para romper
esa dinámica empezamos a meterle volumen. Y se convirtió en más cosas,
p o r q u e e m p e z a m o s a r e c i c l a r p a p e l . Te n í a m o s u n a c a j a l l e n a d e d i b u j o s
que no sir ven. Los trituramos, los picamos, los licuamos con agua, les
hacemos un proceso y eso mezclado con cemento es una masa que sir ve
para trabajar sobre los muros. Por un lado plást icamente es muy chévere;
por otro, también el ejercicio de alimentar una nueva pieza con dibujos

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desechados es también una cuestión como de
memor ia, una memor ia muy íntima y personal,
NO EXISTE UN que también es bonito.
RECONOCIMIENTO DEL A ntony:
OTRO. Y CL ARA MENTE Nosotros hemos tenido la oportunidad de
E L E S PA C I O E N trabajar con comunidad porque nos g usta y
DONDE NOSOTROS t e n e m o s l a p a c i e n c i a . Tu v i m o s u n a r e u n i ó n u n
d ía y d ijeron: -“Bueno, vamos a trabajar con
EMPEZAMOS A p e l a d o s ” , y e l o t r o d e c í a : - “ Yo q u i e r o e s u n a
RECONOCER AL imagen. A mí me va le huevo la comunidad, voy
a pintar tres spots diferentes, en diferentes
O T R O E S E L E S PA C I O lugares de Bogotá. Pero esto va a ser a lgo
P Ú B L I C O . “¿T Ú m í o ”. P e r o … ¿Y v a s a g e n e r a r s o l a m e n t e
imágenes? ¿Cosas bonitas que van a volver
QUIÉN ERES? AH, algo más turístico a Bogotá? Visualmente
¿T Ú E R E S O B R E R O? f u nc ion a , p er o s o c i a l ment e e xc lu ye, e s de c i r,
no se da la oportunidad de acercarse a otro
ENTONCES TIENES UN conocimiento. Pintura al que sabe de pintura,
C O N O C I M I E N T O . ¿E R E S esto para el que sabe de esto. No existe un
M E S E R O? T I E N E S O T R O reconocimiento del otro. Y claramente el
espacio en donde nosotros empezamos a
CONOCIMIENTO”


r e c o n o c e r a l o t r o e s e l e s p a c i o p ú b l i c o . ¿T ú
M.A.L

quién eres? A h, ¿tú eres obrero? Entonces


t ienes un conocimiento. ¿Eres mesero? Tienes
otro conocimiento. Lo del hacer empieza a
validarse. En conclusión, el quehacer moral
es la unión de la comunidad.

En las imágenes
encontramos un método
Fon s o:
Ú lt i m a ment e est a mo s h a c iendo muc h a s c onvo c ator i a s
y t r abajo s en t or no a l t em a de l a Memor i a . E s c h i st o s o,
p or que e l g r a f it i e s u n a r t e c a l lejer o ef í mer o, p or que
t ú de r e p ent e pi nt a s a l g o y a l ot r o d í a pue de y a no
e st a r. No s hemo s d a do c uent a que au nque t a l ve z no
du r e v a a l leg a r a muc h a m á s p obl a c ión . L o v a a ver
de s de e l m a n que v a e s c olt a do, h a st a e l h abit a nt e de
c a l le. E s u n e s pa c io que d a e s a op or t u n id a d .

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Pero la constr ucción de Memor ia es una cosa más de cada uno. Cada quien
pue d e t e ner u n r e c uer d o, u n d olor, u n a a f l ic c ión , g a n a s d e v e n g a r s e o, no
sé, tantas cosas que han pasado en Colombia que nos han formado como
somos ahora... Pero esa memor ia se puede hacer v iva por med io de la acción,
como en el d ía a d ía. ¿Qué objet ivo t iene nuestro quehacer con el otro,
para generar Memoria? Bueno, en especial tenemos un trabajo con unos
habitantes de calle. Más que un trabajo se volv ió una amistad. Los conocimos
precisamente rea lizando los mura les en el Centro de Memor ia. Empezamos a
tener una relación muy d iferente con el los y no los veíamos en una posición
de exclusión.
Sí son excluidos pero no porque no sepan, o no puedan, o sean incapaces
d e a l g o . ¡Y, u f ! C o n o c e n u n a s d i n á m i c a s m u y f u e r t e s q u e s o n r e a l e s , p e r o
para nosot ros se volv ieron comunes. Uno v ive cam inando y sabe que hay
una persona ahí y apenas lo tapa una cobija… ¿Cómo hablar de “estoy
g e n e r a n d o M e m o r i a”, c u a n d o p u e d o p a s a r t a n t r a n q u i l o , v i v i e n d o e s e t i p o
de situaciones en la ciudad? Más en un espacio donde ellos eran personas

Historias de vida en la ciudad de los muertos


que cuidaban el mura l. Sí, tuv imos accidentes, pero estaban pend ientes de
que no se volv iera un cagadero, porque es un paso muy g rande de habitantes
de ca l le, de recicladores. A ntes de que estuv iera el mura l era desastroso.
A h o r a s e v o l v i ó u n l u g a r e n d o n d e e l g r a f i t i d e “ Te j i e n d o e s p e r a n z a ” s e l e e s t á
c a y e n d o e l c o l o r , a l o s d e m á s y a l e s c r e c i ó e l p a s t o p e r o a h í e s t á n . Yo c r e o
que es una memor ia v isual, no tanto una memor ia social.
A ntony:
A los habitantes de ca l le el mura l les g ustaba mucho. A l pr incipio no estaban
familiar izados con eso. No entendían cuando les hablábamos de relieve y
c o s a s a s í . Ya d e s p u é s s e d i e r o n c u e n t a y d e c í a n : “A y , y a s é q u e e s l o q u e v a n
a hacer!”
Durante el inicio de la “Mano” era solamente malla metálica y r ieles, que eran
l a e s t r u c t u r a . Y e s o e r a u n a g a n g a a h í s o b r e l a 2 6 . Tu v i m o s e s o s a n d a m i o s
armados durante veinte días. Había un señor que nos ay udaba a cuidarlos y
nosotros le pagábamos, le dábamos algo. Claro, él dormía ahí, entonces lo
hacía de buena onda. Y justo él ya les había cuidado a los que construyeron
el muro antes que nosotros, entonces como que el man ya la tenía clara. L os
del otro lado nos recog ían herramientas que se nos quedaban botadas por
ahí.
Hubo un solo d ía compl icado. Justo en esa época estaban en campañas
electora les. A l d ía sig uiente apareció completamente tapizado el mura l con
carteles de política. Esa pared tenía una capa de carteles que tuv imos que
picar para poder coger material. Y otra vez en una sola noche empapelaron la
pared con carteles. Dos capas, ya había una y en la mañana cuando llegamos
e s t a b a f r e s q u i t o . N o m e a g a r r é c o n e l m a n , p e r o e m p e z ó a i n s u l t a r m e… “ ¡ Ay,
¿ no t ie ne of ic io que h a c er? S i u s t e d e s no t ie ne of ic io que h a c er, yo t e n g o
h a r t a r o p a s u c i a p a´ q u e m e l a v e ”. E s t a b a e n u n a m o t o e n e l s e m á f o r o y s e
notaba que eran de los que pegaban los carteles.

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Les dábamos pintura
y ellos nos mostraban
achiote
Fonso:
Entramos en un proyecto de la Universidad Minuto de Dios en Soacha, con Luis Forero y con
varias personas que trabajan también el tema de moralización y grafiti con jóvenes de allí, de la
universidad. Hicimos unos talleres y unas imágenes. El tema era: “La identidad y la memoria”.
Soacha es un territorio Muisca, de los territorios donde hubo más asentamientos, cerca de los lugares
de los mitos de creación. Aparte de ser un lugar tradicionalmente habitado por muiscas, también hoy
en día es uno de los lugares de donde más se extrae arena. Entonces hicimos unos muros que tenían
que ver con esa ref lexión Muisca y con la explotación de la tierra.
Una potencia que tiene el grafiti es que todo el mundo se da cuenta de que es capaz de hacer las
cosas cuando lo está haciendo, porque el espacio público está tan vuelto mierda que vale chimba ya
rayarlo un poquito más. Más grande o más pequeño, parece que no duele porque ya la suciedad está
ahí. Entonces uno empieza a explorar cosas más grandes, a expandirse más allá de sus capacidades
M.A.L

y eso para la mente es fortísimo. Es realmente potenciar la capacidad creativa.


Hace poco estuvimos en el Guaviare trabajando con la comunidad Nukak. Hicimos unos laboratorios
de creación con ellos. Trabajar con una comunidad como esa es especial, porque la cuestión del
saber hacer o no hacer es una limitación muy fuerte para la mente. Ese proceso con los Nukak era
muy bonito. Acá a uno le meten la idea de que usted va a ir a hacer un taller, que usted tiene que
dirigir unas dinámicas, que usted tiene que enseñarles a dibujar de esta forma, porque se ve más
bonito. En realidad con una comunidad indígena, que además casi no tiene contacto con la gente,
no teníamos muchas cosas que enseñarles. No se sabe qué es más benéfico, si enseñarles nuestros
formas de hacer o no.
Entonces lo que nosotros básicamente hicimos fue brindar herramientas de expresión, las mismas
que nosotros usamos. Y dinamizar. Les dábamos pintura y ellos nos mostraban achiote. Pintábamos,
hacíamos telas, jugábamos con hojas y en medio de eso se daba la construcción de las imágenes. Pero
no era dirigido ni nada. En ese sentido la memoria af loraba, porque eran ellos los que lo hacían,
eran ellos los que usaban sus imágenes, sus pigmentos, sus tramas. Entonces estábamos fortaleciendo
su cultura, en vez de ir a hacer una obra de nosotros con sus imágenes.
Utilizamos como herramienta referentes animales, porque los animales también se pueden relacionar
con memoria, es volver a cosas más básicas. En un lugar rural es más fuerte, porque ellos están en
contacto con los animales, hay un reconocimiento inmediato con eso. Ellos pintaron imágenes de
animales, de plantas: mucho color sobre telas y hojas de plátano, para experimentar con color, que
es lo más bonito de la imagen.
Hicimos un segundo ejercicio con algunos Nukak: nos fuimos para la ciudad de San José del Guaviare
y trabajamos un mural en un colegio. La dinámica fue distinta, porque ahí el mensaje no era solo
fortalecer la dinámica del Nukak, sino que también era para alivianar un poco las tensiones entre las
dos comunidades, los no indígenas de San José y los Nukak de Agua Bonita. Ahí sí nosotros metimos
la cucharada un poco, plantamos una palabra. El Nukak Makú es el Nukak esclavo. Y el Nukak

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Maka es el Nukak orgulloso de ser Nukak: el mejor cazador,
el mejor pescador, tranquilo, caminante.
Eso de rebajar a alguien por su nombre es una cosa que
pasa mucho con comunidades acá en Colombia. Como la
palabra “guache”, por ejemplo. Guache hoy en Bogotá es
alguien ordinario, pero en Muisca es como un príncipe
guerrero. Allá pasa lo mismo con Nukak Makú. Entonces,
¡pum!, plantamos esa palabra en gigante y con todos ellos
empezamos a crear la atmósfera del muro. Esa vez nosotros
llegamos con un solo propósito, tenía que quedar algo
terminado.
Solo vamos con una gama de colores, hicimos todo el
fondo en azules, además un poco en contraste de los
tonos que ellos usan. Ellos solo usan rojo. Uno va allá y
todo está pintado de caras rojas. Para probar qué pasa

Historias de vida en la ciudad de los muertos


con el contraste, ellos pintaron todas las cosas de azules y
pintaron figuras libremente y nosotros también. Y también
la gente de Médicos del Mundo, que era la institución con la
que íbamos. Lo que fue muy bueno, porque empezaron a
unirse la institución y la comunidad de una forma distinta,
hermanándose, trabajando en conjunto. Derribando esos
discursos de: “Como yo lo cuido, yo doy salud”.
Hicimos el fondo con ellos, todo el muro. Ya después de un
tiempo ellos se tuvieron que regresar. Nos quedamos algunos
de nosotros a trabajar pintura mezclada Colbón, para que
se pudiera pintar encima con las capas que nos dejaron
abajo, pero que igual fuera transparente, que no fuera a


taparlo. Encima de todo esto que ellos pintaron, hicimos un
niño Nukak en un chinchorro con una cerbatana, usando
los rojos también para generar ese contraste. Fue un poco
más pensada la imagen, pero también tratamos de respetar L O Q U E F U E TA M B I É N
mucho el trabajo que hicimos con ellos, para no taparlo ni MUY BUENO, PORQUE
nada, sino unirlos en una sola imagen.
EMPEZARON A UNIRSE
L A INSTITUCIÓN Y L A
C O M U N I DA D D E U N A
F O R M A D I S T I N TA ,
HERMANÁNDOSE ,
Porque igual, son artistas TR ABA JANDO
EN CONJUNTO.
Fonso: DERRIBANDO ESOS
En ese proceso con el Centro de la Memoria, después de DISCURSOS DE: “COMO
sacar todas estas ideas, planteamos dos ramas: una memoria YO L O C U I D O , YO D OY
no violenta y una memoria del conf licto del país. Entonces
SALUD”


como memoria del país fue el mural de los plátanos. La
otra era una idea de memoria más personal.

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L A PA L A B R A

“ G UAC H E ”,
POR E JEMPLO.
G UAC H E H OY
E N B O G O TÁ
ES ALGUIEN
ORDINARIO,
M.A.L

PERO EN MUISCA
ES COMO UN
PRÍNCIPE
GUERRERO


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Historias de vida en la ciudad de los muertos

Archivo de Oscar Calvo Isaza, 1998

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Trabajamos precisamente det rás del loca l del mar molero J honson. A J honson le causó
cur iosidad de una. I ncluso desde el Cent ro de Memor ia ya ven ía la propuest a de que si
nos pod íamos acercar con los mar moleros ser ía mejor, porque el los hacen par te integ ra l
del pat r imon io cu lt ura l de esa zona del Cementer io Cent ra l. Yo fu i el encargado de ir y
contactarlos. Empecé a preg unt arle a qu ién más recomendaba. E l uno me l levó a l ot ro y
ah í se h izo una l ist a de d iez personas, d iez mar moleros a los que pud iéramos darles un
presupuesto para que h icieran una obra apar te de las lápidas, para foment ar ot ro t ipo de
creat iv idad. Porque ig ua l, el los t ambién son ar t ist as.
Hablamos con el los, conseg u imos los retazos de már mol que botan, los pedazos ch iqu itos
que no ut i l izan. L e d imos a cada uno como cinco o seis piezas, las que qu isieran coger.
Trabajaron imágenes l ibres. Nuest ra idea era que fuera como una ofrenda, que fuera en
un lugar bajo t ier ra, era decirles que h icieran un homenaje a la memor ia de a lg u ien,
por ejemplo… Pero el los nos ped ían una fecha, un nombre, les cost aba desprenderse del
of icio. Pero lo h icieron. Con los ret azos escr ibieron frases como “Dios es amor,” cosas
muy rel ig iosas. Pero t ambién había va inas sobre la ca l le 26. Uno le h izo una lápida
ch iqu ita a Jorge E l iécer Ga it án con pedazos de nombres. También hubo uno que se puso a
escr ibir má x imas. Escr ibió unas frases que eran de él, con mucha intención l iterar ia. Eran
elaboradas, eran bon it as, eran chéveres. Hubo ot ro que h izo unas text uras de manos. Y el
pa isa —uno de los recicladores que andan por a h í— nos d io un lobo, que no era már mol,
pero era una pied ra t a l lada con un lobo muy bon ito.
Conseg u imos unas lápidas rot as y les pusimos pedazos, ent re todos las ad her imos. Recog imos
las piezas de todos y quedamos de t rabajar un f in de semana. Dejamos preparada mezcla
M.A.L

y dejamos abier ta la opción para que el los fueran y ensamblaran sus pedazos en el mura l
que nosot ros est ábamos t rabajando. Fueron t res mar moleros, est uv ieron con nosot ros
preparando la mezcla, pegando las piezas, haciendo ot ras, apoyando… Acabamos el muro
con var ios de el los. J honson nos ay udó, claro. Nosot ros estábamos ex per imentando con el
mater ia l, pero él sabía cómo enchapar, él sabía cómo ut i l izar cemento. De hecho, un d ía
que estábamos fondiando toda la pared de cemento — cemento con pig mentos m inera les, le
hacíamos así, suavecito y re lento. Este man cog ió un pa lust re y nos enseñó en un m inuto.
Muy chévere porque ese es el intercambio de saberes
Ese, creo yo, fue el seg undo contacto. Después pasó ot ra cosa más compleja, h icimos ot ro
ex per imento. Sig u iendo con la onda de reut i l izar mater ia les que nosot ros desechamos,
empezamos a sembrar dent ro de los recipientes que nos sobraban. A los ga lones de v in i lo
les abr imos huecos y los volv imos materas, en las lat as de aerosol sembramos “sucule nta s”,
que son plant as que sobrev iven con poca t ier ra. Empezamos a t rabajar la cuest ión veget a l y
añad imos unas a l muro. En el muro pusimos los t ar ros que gast amos y los l lenamos de plant as
en var ios sectores. Ten íamos un propósito bon ito con esa acción, pero pr incipa l mente era
para ev itar que se volv iera baño. Sembramos en la par te de abajo or t iga ( para que no se
agacharan a hacer sus va inas ah í ); en la par te de ar r iba ot ras plant as or nament a les y en
el costado unas plant icas más bon it as.
L o cur ioso fue que los mar moleros t ambién nos empezaron a ay udar un montón. E l los
cu idan mucho esas plant as, y se les not a. A l com ienzo no les ten íamos mucha fe, porque
el t rajín de la ca l le 26 para una plant ica recién t rasplant ada es duro. Pero el los las han
cu idado mucho, les han echado ag ü it a, las han manten ido bon it as. Chévere además,
porque el los no t ienen ag ua, t ienen que comprarla. Entonces eso generó apropiación del
muro y de la esquina. L o cua l h izo que se recuperara el espacio, que se t ransfor mara.

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Siempre la cosa ha sido
muy radical acá en Bogotá
Fonso:
Bogotá es muy bonita, se está volv iendo muy tur íst ica
por los g raf it is. La gente l lega del aeropuer to y exclama:
¡Ay!, qué ciudad tan moder na.
Y a la larga el g raf it i muchas veces pierde ese impacto
que le da la ca l le, que es destr ucción y vanda lismo.


Y se conv ier te en unas obras mura les muy chéveres,
que t ienen tota l va l idez, pero ¿qué es lo que se está

Historias de vida en la ciudad de los muertos


perd iendo para poder hacer cosas más g randes, más
bonitas, con mejores acabados, con patrocinio? Es EL TRA JÍN DE L A
cur ioso, pero la ca l le 26 es una de las avenidas más C A L L E 2 6 PA R A U N A
usur padas de todo Bogotá y sus muros se están usando
para inv isibil izar otras cosas. PL ANTICA RECIÉN
T R A S P L A N TA DA E S
A ntony:
DURO. PERO ELLOS
En Colombia y en Bogotá hay un proceso muy
par t icular. Bogotá a nivel lat inoamer icano es de esos
L A S H A N C U I DA D O
lugares que t ienen una escena ambig ua. Siempre la MUCHO, LES HAN
cosa ha sido muy rad ica l en Bogotá, el g raf it i v iene E C H A D O A G Ü I TA , L A S
muy de los barr ios y siempre ha tenido una carga muy
contestatar ia. HAN MANTENIDO
B O N I TA S . C H É V E R E
En lugares donde se desarrol ló después –por ejemplo
en Ecuador, que es más nueva la escena– dan más ADEMÁS, PORQUE
patrocinio, el estado apoya de una for ma d ist inta y es ELLOS NO TIENEN
mejor recibido por los ar t istas urbanos y los g raf iteros.
Acá siempre ha habido una d istancia muy fuer te entre A G UA , T I E N E N
la gente que hace g raf it i y las inst ituciones. QUE COMPRARL A .
A hora empezaron a hacer pol ít icas para profesiona lizar ENTONCES
las práct icas. Uno no va a cambiar la intención de ESO GENERÓ
lo que lo v iene haciendo siempre, la cuest ión de
profesiona l izar el asunto está bien, pues per mite que APROPIACIÓN
quien pretenda v iv ir del g raf it i lo pueda hacer y lo pueda DEL MURO Y DE
hacer bajo una mejor cond ición de v ida. Entonces t iene L A ESQUINA . LO
que conseg uir un cer t if icado de a lturas, para que si lo
contratan y se cae no le pase nada a l que lo contrata, C UA L H I Z O Q U E S E
y t iene que pagar sa lud y pensión y hacer todas esas
v ueltas. Son cosas que antes a l que hacía g raf it i no
RECUPERARA EL
le impor taba, porque era a l que no le interesaba ir a E S PA C I O , Q U E S E
la universidad, a ese le g ustaba d ibujar sin academia, T R A N S F O R M A R A”


ir a la ca l le todo el t iempo. La profesiona lización en
el aspecto económico t iene un propósito út il y bueno.

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Yo creo que van a log rar que la gente lo haga y lo
haga mejor, que se rea licen producciones más bonitas,
y se tenga más conf ianza en lo que la gente sabe hacer
hasta que la cosa se consolide ar t íst icamente. Pero solo
van a log rar eso, la reg ulación. Hay un 8 0%, el resto,
que son los que van y rayan la ca l le todos los d ías y la
v uelven como está. Porque la gente está emputada con
las inst ituciones. Aunque una cosa no quita la otra,
creo.
Fonso:
¿Cómo imag inarse la ca l le 26 en unos d iez años?
¿Estará el Jaime Garzón? Se supone que harán mejores
andenes, ¿no? A mí me g usta mucho la ciclor uta de
la ca l le 26, me parece de las mejores. Además la 26
t iene una histor ia de ar te público muy larga. Está este
señor con el ma let ín y la corbata volando, hay unas
piezas de Ramírez Vil lamizar. Tiene la histor ia del
Cr istóba l Colon ma l ubicado, porque está apuntando
hacia el sur en vez de hacia el occidente, que fue lo que
descubr ió. No sé, supongo que la ca l le 26 se seg uirá
l lenando. Seg ún a lg unos urbanistas esa va a ser la g ran
avenida de Bogotá, más a l lá de la sépt ima, que es muy
M.A.L

angosta. La ca l le 26 va a ser la g ran avenida donde


están los g randes ed if icios. Supongo que se seg uirá
descentra lizando. Y la entrada de la ciudad supongo
que se volverá más pomposa. Hay un d icho que d ice
que “Bogotá empieza y ter mina en Monserrate”: no solo
en la v ida, sino histór icamente empieza en Eldorado y


ter mina con el señor de rod il las…, el Señor caído de
Monserrate.

H AY U N D I C H O Q U E
D I C E Q U E “ B O G O TÁ
EMPIEZA Y TERMINA
E N M O N S E R R AT E ”:
NO SOLO EN
Una batalla contra el
L A V I DA , S I N O borrar
HISTÓRICA MENTE
EMPIEZA EN EL Fonso:
DORADO Y TERMINA En la mov ida del g ra f it i cada vez hay más gente. Yo
CON EL SEÑOR DE no sé si eso dejará de crecer o no, pero no va a parar.
RODILL AS…EL SEÑOR No creo que vaya a ser como muchas de las práct icas
que eran un boom , que ex plot aron y luego decayeron.
CAÍDO


Como la odontolog ía. A hor it a se va a volver una cosa
que todo el mundo va a querer hacer. Ya se est án hast a

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d ictando cursos de g raf it i: “conv iér t ase en g ra f itero”… Est amos en el auge del g ra f it i,
como en una subida de ola. En unos seis años o a lgo así, est aremos los que amamos eso en
ser io, como una cosa de la v ida. Y para ot ros como que cont inuará siendo a lgo así como ya
pinté en la ca l le, ya quemé m i et apa de sa l ir y conocer el espacio públ ico y no más.
Es un g ran veh ícu lo para darse a conocer en ot ras esferas, pues el que est á en la ca l le, todo
el mundo lo puede ver. También se volv ió una va ina del ar t ist a del momento, que ya hace
par te de los círcu los del ar te, saca una producción en la ca l le y l isto, ya se aprovechó de
esa ola del sistema. Pero ig ua l, sí t iene cosas muy posit ivas inter ven ir el espacio públ ico.
Más a l lá de que sea g raf it i, que sea lo que sea, el t ransfor mar t u espacio genera un cambio
rea l en las d inám icas de v ida, t iene una potencia que es innegable. Supongo que por eso
está tan en onda, porque es efect ivo, sea para bien o sea para ma l. P ues es d irecto, es
una acción rea l. De ig ua l manera va a seg u ir siendo una bat a l la cont ra el bor rar. Eso no
sig n if ica que se vaya a l lenar de imágenes en un momento y se vaya a t a l lar, sino que van
a ir perd iendo a lg unos, unos los van a t apar, van a desaparecer, ot ros los van a der r umbar
y ot ros van a surg ir y van a seg uir apareciendo los rayones…

Historias de vida en la ciudad de los muertos


Por ejemplo hay lugares en donde supuest amente ya dent ro de los planes arqu itectón icos
se contemplan a lg unos muros para hacer mura les. A ntes uno pint aba el muro que la gente
no sabía qué hacer con él, la pared para ocu lt ar o el que sobraba. A hora van a hacer
ed if icios y hast a de pronto dejarán un lado del ed if icio para que sea la cara ar t íst ica de la
empresa, ig ua l que la cara sosten ible. Es cur ioso. Pero a lo que va a l legar después, es un
present im iento, es que cuando ex ist a esa reg u lación de las práct icas de ar te urbano, t rat ar
de hacer a lgo en la ca l le sin el per m iso te mandará a la cárcel.
Están buscando un modelo europeo, en Europa ya pasa eso. Ig ua l, acá en Colombia eso
t iende a f lex ibi l izarse. Est á pasando a lgo que es muy cur ioso…, a ra íz de est a act it ud
nueva, la pol icía es mucho más tolerante con el tema en a lg unos circu itos. A ntes a uno lo
cog ían pint ando y f ijo que lo jod ían. L o met ían a la cam ionet a o lo ten ían a h í un rato.
A hora hay un est ado de per m isiv idad d ist into.
Nosot ros tenemos como más chance, porque no hacemos solo let ras, pero una persona
que sí hace let ras, así el spot sea bon ito y se vea lega l, a l lá le caen, ¿sí? Porque las let ras
están relacionadas con el rap, porque el rap est á relacionado con el sur, porque el sur est á
relacionado con la v iolencia y la del incuencia, con todas esa va inas. Qu ién sabe si siga así
o no.

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PERO L A CONSTRUCCIÓN DE
MEMORIA , ES UNA COSA M ÁS
DE CADA UNO. CADA QUIEN
PUEDE TENER UN RECUERDO,
UN DOLOR, UNA AFLICCIÓN,
GANAS DE VENGARSE O, NO SÉ ,
TANTAS COSAS QUE HAN PASADO
EN COLOMBIA , QUE NOS HAN
FORM ADO COMO SOMOS AHORA .
PERO ESA MEMORIA SE PUEDE
HACER VIVA POR MEDIO DE L A
M.A.L

ACCIÓN, COMO EN EL
DÍA A DÍA

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Historias de vida en la ciudad de los muertos

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VISIBILIZAR EL
PATRIMONIO
Entender el patrimonio como una práctica viva y
en construcción ha sido una de las experiencias más
POR:
sorprendentes para nosotros. Cuando hace unos años nos
vinculamos a la Escuela Taller de Bogotá, inspirados por
S U S A N A E S L AVA Y
su visión de transformación social a través de la educación, DA N I E L O L A R TE
nuestra idea del patrimonio cultural de Colombia estaba
sujeta a def iniciones convencionales que hacían referencia
exclusivamente al pasado y a dinámicas remotas en la
historia. Casi inmediatamente, esta idea cambió.
Lo que nos dio la oportunidad de reevaluar qué es el
patrimonio en un lugar como Colombia –donde tantas
historias, culturas, paisajes y vidas conf luyen y le dan
Susana Eslava y Daniel Olarte

forma a nuestra identidad– fue poder trabajar de la mano


de maestros de of icios cuya práctica se fundamenta en
conocimientos ancestrales y cuya labor es transmitir
historias de vida de nuestro país, recorrer espacios
históricos cuyo uso inicial se ha transformado a través del
tiempo y cuya historia se sigue escribiendo a la luz de las
nuevas generaciones y conocer experiencias de vida que
cuentan la historia reciente del país en distintas versiones,
diversas, honestas y humanas.
Bajo esta nueva perspectiva, logramos comprender el
patrimonio material e inmaterial de nuestro país como una
práctica que se construye desde el pasado, en el presente y
hacia el futuro; que tiene lugar en espacios históricos y en
costumbres milenarias, pero que también está presente en
dinámicas cotidianas y en prácticas populares que traducen
estas costumbres a rituales del día a día. Desde la Escuela
Taller tuvimos la fortuna de conocer y colaborar con el
equipo del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación y el
grupo de investigación de historiadores de la Universidad
Nacional, en el desarrollo de estrategias de visibilización
del Cementerio Central y el Eje de la Memoria. En el
camino, distintos colaboradores se unieron al propósito.
De esta forma se fueron materializando proyectos como
las Cartograf ías Bogotá - Ciudad Memoria, la puesta en
escena de Canciones para Vivos y Muertos y la exposición
del Eje de la Memoria. En cada una de estas iniciativas
exploramos el espacio del Cementerio y sus inmediaciones
como observadores errantes y aprendices del espacio que
nos recibía, de la mano de historias, relatos y escenas
surrealistas de los rituales de los muertos creados por los
vivos.

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Pudimos conocer una fracción de este santuario desde
la polifonía de los vecinos del barrio Santa Fe, los
trabajadores del Cementerio Central y algunos curiosos
que siempre consideraron este espacio como uno de los
más dicientes lugares de la historia de la ciudad. El Eje
de la Memoria, cuyo signif icado no tenía ningún sentido
real para nosotros, se convirtió en un espacio de ref lexión
e inspiración para generar proyectos que activaran y
amplif icaran la historia viva de Bogotá.
Para hacerlo, buscamos generar plataformas de diálogo y
de expresión, que lograran crear una visión heterogénea
del Cementerio y de los distintos puntos de intervención.
Los proyectos desarrollados no sólo buscan incentivar la
deriva, sino invitar a distintas audiencias a hacer parte
de las dinámicas de los puntos del Eje, dentro de una
construcción colectiva de la memoria de Bogotá y de
Colombia.
Oportunidades creativas como las que gestiona el CMPR

Historias de vida en la ciudad de los muertos


entorno a espacios de la Memoria en Bogotá, conciben
un entendimiento común del patrimonio como algo que
nos pertenece, nos empodera y nos def ine como parte del
territorio cultural de Colombia. Reconocer al patrimonio
como propio y como una práctica dinámica que se reescribe
día a día desde distintas experiencias y puntos de vista, es
lo que nos permitirá conservarlo y valorarlo en el futuro.


EL EJE DE LA
M E M O R I A , C U YO
SIGNIFICADO NO
TENÍA NINGÚN
SENTIDO REAL
PA R A N O S O T R O S ,
SE CONVIRTIÓ
E N U N E S PA C I O
DE REFLEXIÓN E
I N S P I R A C I Ó N PA R A
G E N E R A R P R OY E C T O S
Q U E A C T I VA R A N Y
AMPLIFICARAN L A
H I S T O R I A V I VA D E
B O G O TÁ

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El almacén Vida


Henr y:

H A S TA D O N D E Hay una foto de Gaspar Bodmer, el abuelo. Una foto


RECUERDO ÉL FUE UN como de un metro de a lto por ochenta de ancho,
enmarcada en un marco f inísimo, como eran los marcos
H O M B R E M U Y, P E R O de antes. A hí estaba el hombre. El abuelito era or iundo
MUY ADINERADO de Suiza, nació en prov incia de Zúr ich el d ía 30 de
mayo de 1854, tenía casi la misma edad de Bol ívar.
Y M U Y R E S P E TA D O L legó a Bogotá en el año 1897, imag ínense ustedes. Él
E N B O G O TÁ . P E R O fue huér fano de padre y madre a los siete años y estaba
solito aquí en Colombia, no había quien lo recibiera.
EL 9 DE ABRIL , EN No sé cómo har ía, pero él traía su d inero. Entonces con
E L “ B O G O TA Z O ”, su plat ica se puso a trabajar, era un hombre sumamente
trabajador.
AC ABARON CON TOD O

” M i abuelo traía mucho d inero en ese t iempo. L o que él


traía no era el euro, sino el bil lete inglés que había en
Henry y Ana Bodmer

esa época, la libra. Se insta ló aquí en Bogotá y comenzó


a comprar propiedades. Ustedes no me la creen, mi
abuelo fue dueño de med ia cuadra de la carrera sépt ima
entre ca l les once y doce. Compró casi todos esos loca les
que vend ían los campesinitos de a lpargata y r uana.
Compró un loca l por la ca l le doce que quedaba junto
a un teatro, que ahora es un baño público que hizo
el d istr ito, y compró dos loca les debajo de la que hoy
en d ía es la A lca ld ía, en el Ed if icio L iévano. También
dejó unas casas en Teusaqui l lo y un ed if icio frente a la
Universidad Tadeo L ozano que todav ía ex iste.

Bueno, ahí l lega el abuelo a Bogotá y se conquista a la


muchachita. Contrajo matr imonio con Esther Ber na l
el d ía 23 de marzo de 1904. Tuv ieron nueve niños que
yo sepa, este dato lo saqué del testamento de mi abuelo.
Entonces hubo var ios t íos que no conocí, y ahora casi
toda mi familia por par te de mi padre está en Estados
Unidos. M i papá tuvo joyer ías. En la ca l le doce con
carrera sépt ima dejó una joyer ía y en la ca l le trece
otra. Hasta donde recuerdo él fue un hombre muy,
pero muy ad inerado y muy respetado en Bogotá. Pero
el 9 de abr il, en el “Bogotazo”, acabaron con todo.
Saquearon las joyer ías, rompieron la reja, se l levaron
todo. L o único que se sa lvó fueron los loca les de la
A lca ld ía, a l lá no pasó nada, pero eso de las joyer ías se
acabó.

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En uno de los loca les quedaba el a lmacén Vida, ¿ustedes lo conocieron? Hoy en d ía queda
el L ey (actua l Éx ito) en ese lugar. A hí suced ió una traged ia hace muchos años, hubo un
incend io y los celadores en cambio de abr ir las puer tas las cerraron para que no se volara la
gente sin pagar. Hubo como quince muer tos. Ta l vez más, muchos muchos muer tos porque
fue un 23 de d iciembre y eso estaba l leno. Se mur ieron asf ix iados unos, quemados los otros.
Eso fue la ta l v ida del a lmacén “ Vida”.

Le gustaba la plata más


que comer

Historias de vida en la ciudad de los muertos


He n r y :

Todos nos preg u nt a mos: ¿Q ué pa só con todo lo que dejó m i abuelo, si hubo t a nt a pl at a? M i
abuelo f ue muy ad i ner ado y t uvo mucha s obr a s de benef icenc ia. É l ten ía u n ja rd í n pa r a
n i ños. Tuvo u n a nc ia nato. Cua ndo mu r ió, en el a ño de 1914, dejó u na herenc ia g r a nde.
Hoy en d ía eso no va le m i l lones, si no bi l lones de pesos, ¡i mag í nese usted cuá nto va le
u n loca l en l a pl a za de B ol íva r! Cua ndo se mu r ió el a nc ia no empeza ron los problema s,
la s protest a s, en f i n… M i abuelo tod a l a pl at a l a repa r t ió, el test a mento d ice lo que le
dejó a cad a u no. Siempre a mpa ró mucho a l a s h ija s, a el l a s les dejó má s que a los h ijos,
y des pués vend r ía u n problema rel ac ionado con eso. ¿Q ué h i zo m i fa m i l ia? M i abuel it a
ag a r ró con sus ch i nos pa’ los E st ados Un idos. E st uv ieron u n t iempo a l l á y des pués se
f ueron pa r a Eu ropa: Su i za, It a l ia , E s pa ña. S e ded ic a ron a hacer t u r i smo con todo lo que
dejó m i abuelo. A l l á est uv ieron est ud ia ndo y se reg resa ron pa’ B ogot á. M i pad re t uvo
u na fábr ic a de aceites en Ca l i ju nto con u n t ío m ío. No sé bien qué pa só, pero l a fábr ic a
se acabó

M i abuel it a v iv ía en el ba r r io Teusaqu i l lo con m i t ío L u í s y con u na de m i s t ía s, l a t ía


A na, que nu nc a t uvo esposo n i h ijos. L a t ía A na er a u na per sona su ma mente ca l l ad a,
det a l l i st a, no le g ust aba n l a s v i sit a s, cua ndo yo iba a l l á no me demor aba n nad a, er a pa r a
v i sit a r a l a abuel a , no má s. L a abuel it a había hecho u n test a mento. A los t res, cuat ro
a ños de que mu r ió l a v iejit a, f u i mos con m i s pad res a l a of ic i na del abog ado. Cua ndo el
abog ado leyó el test a mento u no pod ía ver l a c a r a de los herederos: u nos a sent ía n, ot ros
no est aba n con for mes con eso. Q uer ía n que l a abuel a les deja r a como dejó el abuelo,
pero ya no había. L o ú n ico que había er a el ed i f ic io f rente a l a u n iver sid ad y ot r a s
propied ades que er a su f ic iente pa r a que el los, si quer ía n, pusier a n negoc ios.

L a plat a que había dejado l a abuel it a favorec ía a todos. No les dejaba cua lqu ier bobad a.
L es había toc ado a c ad a u no por lo menos c iento ochent a m i l lones de pesos. E so er a
plat a en esa époc a, porque m i abuel it a mu r ió en el ‘63. E l abog ado ter m i nó de leer el
test a mento y d ijo: -“ Bueno, ya d ad a lect u r a a l test a mento, a hor a preg u nto si est á n de
acuerdo o no”. Y se pa r a l a t ía A na y d ice: -“ Yo no estoy de acuerdo, eso es u na t r a mpa.
E se test a mento lo abr ieron y lo acomod a ron, eso no f ue lo que dejó m i ma má”. D ios me
perdone, no es por habl a r ma l de el l a n i nad a, pero des pués, habl a ndo con m i fa m i l ia ,
el la f ue la que acomodó el test a mento. E l l a cog ió a l a v iejit a y le d ijo: -“ Déjeme esto
aqu í, déjeme esto ac á, pa r a m í esto”, porque, mejor d icho, le g ust aba l a pl at a má s que

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comer. E chó abajo el test a mento y todo se der r u mbó. E se pleito du ró como c a si d iez
a ños. A los d iez a ños ya l a pl at a va l ía menos, ya no er a lo m i smo, y l a c a nt id ad de t r aba s
pa r a que sa l ier a. F i na l mente l a t ía A na sig u ió v iv iendo en l a c a sa con el t ío.

La familia de los pleitos


Henr y:

L o que es la v ida, con m i señora t uve siete n iños y uno de cont rabando. Viv íamos en
Mesitas del Coleg io. En el ‘95 yo me t uve que ir a l L lano a t rabajar y m i señora se quedó
con los a lmacenes aquí. Yo ten ía un cargo en un campamento más adelante de Cumara l,
un pedazo de ter reno un poquito ondu lado, porque est aba el r ío Guacav ida a h í a l lado.
Yo mov ía maquinar ia, mov ía volquet as, mov ía el a l macén de repuestos, hacía de todo
a l lá con el ingen iero. É l me dejaba seis, siete m i l lones (en ese t iempo), y yo iba a Vi l labo
y compraba mater ia les, compraba cinco o seis toneladas de cemento, compraba h ier ro,
Henry y Ana Bodmer

compraba her ram ient a, bueno, muchas cosas. A h í había celadores así que yo pod ía ir a l
pueblo en el d ía y dar me una v uelt ica y volver me y est ar pend iente de todo. En una ida a l
pueblo me acordé de m is h ijas. Entonces decid í l lamar a m i esposa, a ver si me mandaba
las n iñas con a lg uien, para que est uv ieran conm igo en la Semana Sant a. Cuando l lamé,
me d io la not icia de que me est aban buscando como ag uja: -¿Qu ién l lamó?, le preg unté.
–“L lamó el t ío Carlos” y ¿Qué d ijo? “Qué lo necesit an urgente porque su t ía A na se
mur ió”. Como era Semana Sant a, el ingen iero me pid ió el favor si yo me pod ía quedar
para que t uv iera cont rol del campamento, porque nad ie iba a est ar a h í. Entonces me
tocó quedar me. Viajé t an pronto l legó el ingen iero. Como la t ía A na nunca t uvo h ijos, n i
mar ido, n i nada, lo que el la dejó fue para nosot ros. Entonces l lamaron a todos m is pr imos
y todos nos h icimos presentes. Como yo l leg ué de ú lt imo ya se habían repar t ido un poco
de cosas. Me dejaron no más unos muebles que ten ían cien años. Se los rega lé. Por a l lá
eso quedó en la azotea. Ya habían repar t ido. Yo me d i cuent a que me dejaron lo que no les
ser v ía para nada. E l los l levaron un abogado. De los abogados uno no puede hablar ma l,
unos son cor rectos ot ros no. Este abogado fue muy cor recto. Abogado como ese no hay dos.
Muy for ma l, muy for ma l. Sí, porque él fue el que h izo toda la v uelt a. Me fueron a buscar
a Mesitas, a l lamar, me pusieron mensajes por em isoras para que me v in iera, porque hacía
t iempo no sabían nada de m í, nada. Yo qué me iba a poner a demandar n i qué nada.
Después de que se fueron todos, le preg unté a l abogado: -Doctor, cuénteme… Yo me veo
t umbao…Y me respond ió que sí, que se había dado cuent a, y entonces le preg unté: -Pero
Doctor, ¿quién se l levó el rel icar io?

Era un rel icar io que habían va lorado en ese t iempo como en setent a m i l lones de pesos.
Una de m is t ías se había l levado el rel icar io. No sé qu ién le av isó, est ando el la en It a l ia.
Se v ino desde It a l ia a ver qué habían dejado. No sé cómo se lo l levó, pero se lo l levó.
L e d ije yo a Carlos, a Jorge, a Rober to -¿Ustedes no se d ieron cuent a cuando sacaron el
rel icar io? ¿Cómo es que no se sabe dónde est á? Había muchas cosas que la t ía A na había
t ra ído cuando l legaron a Colombia. Todo eso desapareció, no quedaron sino los muebles
y eso porque no se los pud ieron cargar o si no se los hubieran l levado. Entonces todos se
l levaron todo y me dejaron ah í pendejadas.

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L a casa esquinera donde est ábamos en Teusaqu i l lo son dos casas en una. Esa casa le quedó
a l t ío Luis, porque él fue el que acompañó a la t ía A na toda la v ida, era él que le cocinaba,
el que le hacía mandados, el que la sacaba a pasear en car ro. ¡É l est aba cobrando sus
honorar ios! Era un manten ido, por eso nosot ros no pod íamos ir a l lá, porque él resu lt aba
a legando. Nunca h izo nada fuera de lo que le hacía a m i t ía. Bueno, a h í fue el agar rón
con el señor que a legaba: –“ Yo qu iero la casa, yo me la merezco”, y nosot ros le decíamos
que había sido un manten ido. Yo v i esa cara de ambición de todos y hablé con el abogado.
É l me d ijo: -“Tranqui lo, t ranqui lo que yo le ar reglo su sit uación, no se ponga a pelear”.
-Vea usted cómo son las cosas –le decía yo –, vea usted lo que suced ió. Mejor d icho, somos
personas cu ltas, no estamos para pelear, n i para d iscut ir n i con la fam i l ia n i nada: lo que
es lega l es lega l. Pero la t ía, así fuera lega l, el la bueno… y me ar regló apret ando a m i t ío:
–“ Usted debe más de doce m i l lones de pesos a l señor, o le paga, o se le embarga la casa”…
Y a l t ío Luís le tocó pagarlos. Después fue la ot ra sor presa. Cua lquier d ía yo est aba en el
L lano ot ra vez, v iv ía a l frente de Telecom. E l señor de Telecom me conocía. Cuando ent ré,
me mandó l lamar… -“Don Henr y, venga que desde hace rato lo est án l lamando, porque
lo necesitan urgente”. Y me contestó el abogado: “¿Don Henr y, cómo est á?” -Bien, y usted
qué ta l, ¿que me andaban buscando? -“¡Sí, hombre! ¿Est á sent ado o est á parado?” Estoy

Historias de vida en la ciudad de los muertos


parado, le contesté… -P ues siéntese, me d ijo él. –Ay, Dios, ¿y a hora qu ién se mur ió? ¿Qué
pasa, Doctor? -“Cómo le parece que a su t ío Lu is le d io un infar to y se mur ió. A hora sí le
va a tocar ven irse unos cuantos d ías aqu í, porque lo que él dejó se lo repar ten ent re todos.
Venga a ver cómo ar reglamos esto”.

Est her y el pr imo de Houston son h ijos de Lu is. No sé por qué el abogado no se pel l izcó n i
nada, pero la que ten ía que present arse no era Est her sino la mamá de Est her, porque era
la esposa de Luis. Como el los se separaron hace muchos años, entonces la señora ya ten ía
su esposo porque Luis no quiso hacerse cargo de nada. Ese era ot ro ir responsable. Como
en la escr it ura de la casa todav ía no había f ir mas, entonces t uv imos que solucionar cómo
repar t ir íamos la casa. No sé qué pasó. Y a h í est á en pleito. L a fam i l ia de los pleitos. Yo le
d ije a l abogado: -Doctor, el d ía que sa lga a lg una va ina usted sabe que ent re los dos todo
es derecho. Yo le pag ué cor rect amente todos sus honorar ios. De lo que sa lga, t ranqu i lo,
que ah í ar reglamos y est a es la hora que no ha sa l ido nada.

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Foto: Ricardo Robayo V.

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La niña señalando el cielo
Hen r y :

E n t o do e l c ent r o de l C ement er io e st á n ent er r a do s


lo s pr ó c er e s , lo s pr e s ident e s , l a g ent e i mp or t a nt e.
No s ot r o s t enemo s e l m au s ole o a h í d i a g on a l . L leg a ndo
a l a i g le s i a u st e d volt e a u n p o qu it í n y a h í e st á e l
m au s ole o de no s ot r o s . E l abue lo mu r ió en e l a ño
c at or c e y s e h i zo e l m au s ole o. H a st a l a a c t u a l id a d
s e le h a r e s p et a do su mor a d a . A h í n a d ie h a t o c a do
n a d a , ab s olut a ment e n a d a . S iempr e s e h a r e s p et a do,
t a l c omo lo deja r on en e l a ño c at or c e. Cu a ndo mu r ió
l a abue l it a l a ent er r a r on ju nt o a é l en l a pa r t e de

Historias de vida en la ciudad de los muertos


abajo. D e a h í pa r a a r r iba e st á m i pa d r e, m i m a d r e,
m i t í a Ju l i a , y C a rlo s su h ijo. S on s e i s h abit a c ione s ,
d i g á mo s lo a s í , l a s c u a le s e st á n a hor it ic a c omplet a s .
A h í n a d ie pue de t o c a r n a d a . M i m a d r e mu r ió h a c e
c u a r ent a a ño s y n a d ie l a h a t o c a do.

H ay t r e s n i ñ a s ent er r a d a s debajo de l m au s ole o. E s a s


n i ñ a s er a n t r e s t í a s m í a s . M i abue lo t uvo muc ho s
h ijo s , a qu í no m á s e st oy c ont a ndo nue ve, m á s l a s
t r e s n i ñ a s que h ay en e l C ement er io, m á s ot r a
n i ñ a que m i m a m á no s c ont aba y ot r o s n i ño s que
s e mu r ier on . Nu nc a sup e de qué s e mu r ier on , me
i m a g i no que de a l g o g r ave, c omo a l g o c on g én it o,
que h abí a en l a s eñor a y e l abue lo. E n e s e t iemp o
de c í a n que e s o er a u n a m a ld ic ión , que er a a l g ú n
br ujo, o a l g ú n s eñor que le g u st aba l a s eñor a , bueno,
c a nt id a d de c o s a s . No s é qué h a r í a n pa r a a r r eg l a rle
e l pr oblem a a l a abue l a , p er o f ue p or e s e ent onc e s
c u a ndo c omen za r on a l leg a r lo s ot r o s n i ño s .


L a s n i ñ a s que e st á n en e l C ement er io t en í a n s iet e y
o c ho a ño s . A l a n i ñ a de o c ho a ño s c u a lqu ier d í a le
d io u n a g r ipa , o no s é qué le d io, y s e mu r ió. Cu a ndo EN ESE TIEMPO
muer e l a n i ñ a , l a ent er r a r on , y a l a no c he, l a n i ñ a DECÍAN QUE ESO ERA
m á s p e queñ a l l a mó a l a m a m á y a l papá y le s c ont ó
que h abí a t en ido u n sueño c on l a her m a n it a que s e UNA MALDICIÓN, QUE
h abí a muer t o. L e s s eñ a l aba e l c ie lo, a s í c omo u st e d ERA ALGÚN BRUJO, O
l a ve a l l á en l a e st at u a de l c ement er io. To do s s e
i m a g i n a r on que le dec í a que s e l a iba a l le v a r pa r a ALGÚN SEÑOR QUE LE
e l c ie lo. A lo s do s d í a s s e mu r ió l a n i ñ a p e queñ a . G U S TA B A L A S E Ñ O R A ,
Ba s á ndo s e en e s e sueño, m i abue lo, c u a ndo e st uvo
en It a l i a , m a ndó h a c er l a e st at u a y l a t r ajo p or B U E N O , C A N T I DA D D E
ba r c o h a st a que c olo c ó a l a s do s n i ñ a s a h í . E s a e s l a COSAS


h i st or i a de e s a s n i ñ a s .

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To d o e l q u e s e a B o d m e r l o e n t i e r r a n a l l á . Yo t e n g o a m i s p a d r e s a h í y n o
pueden tocar nada de eso. E l d ía que –Dios no lo quiera– muera a lg uno de m i
fa m i l ia, yo le abro el hueco a l lá. Saco los restos, pueden ser de m i mad re o de
mi padre, los meto en una cajita, ya que el mausoleo por la par te atrás t iene
dónde meter la cajita, y ent ier ro a los m íos ah í… A sí sig ue la d inast ía de los
B o d m e r . Te n g o e n t e n d i d o q u e l o s q u e v a n e n c a b e z a n d o e l n ú m e r o d e m u e r t o s
s o n l o s h o m b r e s . L o s q u e l l e v a n e l a p e l l i d o s o n l o s q u e e n c a b e z a n . Yo s o y d e l a
tercera generación, por lo que tengo todav ía derecho a l mausoleo. Para que lo
ent ier ren a uno en el mausoleo t iene que ponerse toda la fami l ia de acuerdo.
U n o s e v a a l a t u m b a c o n d o c u m e n t o s : -Yo s o y n i e t o d e G a s p a r B o d m e r , e l q u e
c o l o c ó e s t o a q u í . Ve n g o a e n t e r r a r a f u l a n o . D i o s m e a m p a r e p a r a q u e n u n c a
me vaya tocar enter rar a nad ie quer ido. Con el t iempo mis hijos t ienen el
derecho, m i señora t iene todo el derecho. Si no hay un hueco y los restos t ienen
qu ince o veinte años, pues se l la ma a los fa m i l iares de m i t ía Ju l ia o ¿de qu ién,
si ya no hay nad ie? L e cuento que la fami l ia ya está casi ext inta, pero quedan
por ahí a lg unos. No sé qué será la v ida de el los. La últ ima vez que nos v imos
fue hace como diez años, cuando fuimos donde el abogado para lo de la casa
e n Te u s a q u i l l o . D e s d e e s a é p o c a n o m e v e o c o n n i n g u n o , h e t e n i d o n o t i c i a s p o r
ah í que ya han muer to var ios.

En estos d ías iba a ir a consultar a lg unas cosas a l lá en el Cementer io Centra l,


porque siempre es bueno saber cómo es el sistema hoy en d ía, ¡como todo
Henry y Ana Bodmer

cambia! Hoy en d ía quién sabe qué ex igen, ¿será que hay que l levar examen de
s a n g r e y e s a s v a i n a s ? Yo q u i e r o i r a l l á p a r a q u e m e e x p l i q u e n . P u e d e n h a b e r
Bod mer pero no son de la tercera generación, sino cuar ta o quinta, que de
pronto pud ieran tener derecho de dejar restos que queden ahí, lo cua l no va a
p a s a r p o r q u e l o q u e h a y a l l á n o s e p u e d e t o c a r.

C u a n d o e n e l ‘ 6 7 m u r i ó m i m a d r e , Te r e s a O r j u e l a , m i p a p á n e c e s i t a b a u n o d e
lo s hue c o s de l m au s ole o pa’ met er l a a h í . L óg ic o. E s e m au s ole o lo c ompr a r on
entre todos los hombres, es decir todos los hijos de mi abuel ito. Doscientos
pesos oro costó el mausoleo. Bueno, resu lt a que había como dos huecos todav ía
desocupados. Mi papá fue donde la tía A na para ponerse de acuerdo, pero
el la no era dueña del mausoleo, yo no sé porqué fue mi papá a decirle. El la se
apropiaba de todo y le d ijo: –“!No! C ómo se le ocu r re que usted va a meter a
s u m u j e r a l l á , e s o e s p a r a l o s B o d m e r ”. ¿ P e r o n o v e q u e e l l a e s B o d m e r ? E s m i
esposa.

Y comenzaron los problemas, hasta que no aparecieron casi todos mis t íos y le
d ij e r o n q u e e l l a e r a l a q u e m e n o s t e n í a q u e a l e g a r, p or q u e d e e l l a n o e r a n a d a .
Ese es un mausoleo de los Bodmer: la t ía A na no pod ía prohibir el mausoleo,
porque eso es exclusivamente de los hombres. Con mi papá recog imos la f ir ma
d e t o d o s m i s t í o s y s e l a l l e v a m o s : -Ve a , l o s q u e f i g u r a n a q u í s o n l o s d u e ñ o s d e l
mausoleo, ¡usted no puede decir nada!

M i t ía A na casi le pega ese d ía a m i papá. Por encima de el la enter ramos a m i mad re a h í


en el mausoleo. Se muere la t ía A na y est a es la hora en que yo no sé dónde la enter raron.
E l la que tanto molest aba por el mausoleo. A cada rato molest aba, “m ire que no han l levado
f lores, que se cayó una losa”. Entonces m i papá le decía: -“Si usted t anto se f ija en todo
eso, ¿por qué no lo manda ar reglar? No sufra y mande ar reglar las losas que se cayeron”.

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Vea usted como es la v ida. A m í me parece increíble,
pero el la no est á enter rada en el Cementer io Cent ra l.
De pronto est á enter rada en el Cementer io del Nor te
o aqu í en el del Sur. Pero f íjese los problemas de la
fam i l ia, por ambiciosos y ma la gente. Bueno, esa es la
h istor ia de la fam i l ia. Esa es la t r iste h istor ia de los
Bod mer.

Una persona que muere


no hace milagros, los

Historias de vida en la ciudad de los muertos


milagros los hace Dios
Henr y:

L a ú lt ima vez que fui el Cementer io fue hace t iempo,


porque yo t rabajaba afuera y act ua l mente sigo
t rabajando afuera. Tengo una h ija que no conoce el
Cementer io y t iene cur iosidad de ir. Un dom ingo de
estos nos vamos pa´ que lo vea, porque hay mucha
gente que es de aquí que no lo conoce.

A hora son los del Cementer io Cent ra l los que se


hacen cargo del cuidado del mausoleo. Eso es ún ica


y exclusivamente para las fam i l ias que est án a h í
enter radas. L a par te de abajo sí es para todo el que
necesite un hueco, pues se le da por cinco años y hast a
luego. Pero en el Cementer io Cent ra l hay bóvedas de EN EL CEMENTERIO
hace sesent a años y est án así como las dejaron. Eso C E N T R A L H AY
es una rel iquia, es un museo, porque lo que hay en el
Cementer io Cent ra l nad ie lo mueve. Cuando se muere B Ó V E DA S D E H A C E
a lg u ien impor t ante, como un presidente, pues a l lá va S E S E N TA A Ñ O S Y
a templar, a l lá lo ent ier ran. Una vez est uve a l lá en el E S TÁ N A S Í C O M O L A S
Cementer io y las est at uas de las n iñas est aban todas
ahumadas: -¿Por qué no vamos un dom ingo con todos DE JARON. ESO ES
y l impiamos? – Me d ijo m i h ija, que quiere conocerla. UNA RELIQUIA , ES
Como la est at ua de las n iñas t iene una for ma muy
especia l, con las man it as junt icas, la gente va y le UN MUSEO, PORQUE
colocan unas f lores, les ponen du lces. Supongo que ven L O Q U E H AY E N E L
solo un par de n iñas y a las n iñas les g ust an los du lces.
I ncluso les ponen jug uetes, ¡imag ínese! No sé por CEMENTERIO CENTRAL
NADIE LO MUEVE


qué hacen eso. Es una cost umbre que t iene el pueblo
colombiano. Un mausoleo de esos que est á encer rado

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PERO FÍJESE LOS
PROBLEM AS DE
L A FA M I L I A , P O R
AMBICIOSOS Y
M AL A GENTE .
Henry y Ana Bodmer

BUENO, ESA ES
L A HISTORIA DE
L A FA M I L I A . E S A
ES L A TRISTE
HISTORIA DE
LOS BODMER

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Historias de vida en la ciudad de los muertos

Archivo de Oscar Calvo Isaza, 1998

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se debe respet ar. Eso no est á a la de Dios, donde todo mundo l lega, lo coge y lo abraza.
¿Ustedes han v isto el mausoleo de L eo Kopp? A h í l legan y se cuelgan del pescuezo del
pobre y le hablan a l oído, le d icen cosas… L o t ienen br i l lante br i l lante de t anto abrazarlo.

Eso es ig norancia de la gente, porque el las no hacen m i lag ros; una persona que muere
no hace m i lag ros, los m i lag ros los hace Dios. Pero el las no hacen m i lag ros. Es como
los que creen en el na ipe: haga t a l cosa y verá que se gana la loter ía. O los que toman
bebed izos…Y ah í se quedan esperando. Una vez, sa l iendo del Cementer io, est aban los
celadores y les comenté que la gente no respet aba, que no se debían meter t ras la reja. A
m í se me hace que no se debe per m it ir que la gente se met a a donde est án las n iñas porque
eso está encer rado. E l celador me d ijo que ya en el Cementer io no se respet aba nada…
Era una época en que se est aban robando los f loreros de bronce. L os lad rones, si veían
a lgo de bronce, lo que fuera, se lo l levaban. Entonces los celadores est aban pi las. Todo el
mundo ent ra a l Cementer io, a dar una v uelt a, a v isit ar un par iente o lo que sea. L levan
n iños, los n iños se suben a las losas y com ienzan a jugar a h í, encima de la t umba de un
ex presidente, de gente respet able, entonces, ¿qué puede decir uno?
Esto pasa desde hace unos veinte o t reint a años. Porque antes, cuando el Cementer io era
de todo el mundo, respet aban o hacían respet ar. A hora esa par te del Cementer io Cent ra l
es a lgo pr ivado, donde no se puede enter rar a cua lqu ier persona, sino personas de la m isma
fam i l ia, que t ienen mausoleo. De la t umba de m is abuel itos no se puede tocar o sacar
cua lqu ier resto de ah í. L os que enter raron en los huecos, a h í est án, t a l como los dejaron
Henry y Ana Bodmer

porque no los han pod ido sacar, a h í qu iet icos, hast a cuando el Señor d iga: se acabó esto.

Lo desheredaron por
haberse casado conmigo
A na:
Henr y y yo nos conocimos en el bar r io Rest repo. Yo ten ía qu ince años y t rabajaba en el
a lmacén de ca l zado de m i pad re. É l est aba est ud iando, ten ía bach i l lerato y todo y est aba
en un pre un iversit ar io. Quer ía est ud iar Med icina. Era un n iño bon ito, el n iño consent ido,
el n iño r ico. É l se la pasaba frente a l a l macén y a h í nos conocimos. Una compañera m ía
era muy am iga de él y nos presentó. É l ten ía d iecinueve años y yo d ieciséis. Nos casamos
a los seis meses, a escond idas de la casa.
E l papá y la mamá de él eran cl ientes del a l macén. E l los me buscaban a m í, si yo no est aba,
no compraban hast a que yo l legara. Entonces una vez fueron a l lá y preg unt aron por m í
y les d ijeron que yo est aba de l icencia porque me había casado… y entonces repl icaron:
-“Cómo se fue a casar esa ch in it a t an joven, ¡si es una n iña!”
Una vez yo había anot ado m i d irección en un l ibro que se l levó Henr y. Si se pierde este
l ibro por favor ent regarlo a Yolanda Escobar de Bod mer en t a l d irección. L os pad res de
Henr y lo encont raron y l legaron a la casa. Preg unt aron pr imero por la señor it a Yolanda

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y entonces sa l ió m i mamá. E l los le preg unt aron por m í y m i mamá me l lamó. Cuando
me v ieron los h ice ent rar. –Señora Teresa, don Henr y, ¿qué est án haciendo por acá? –
“¿Usted es la esposa de Henr y? ¡É l es nuest ro h ijo!”. A h í supieron que se había casado
conm igo. I mag ínese esa sor presa. Y la coincidencia, porque encont rar preciso el l ibro. Me
da esca lofr ío cada vez que me acuerdo de eso. Henr y no est aba, est aba en la casa de la
mamá. Cuando l legó, el papá le d ijo que lo iban a mandar a Ch i le o a Houston y que a hora
eso no iba a pasar. L o cast igaron así por haberse casado. E l papá no le pudo perdonar que
se hubiera casado conm igo, porque yo soy de color. A lg una vez m i sueg ro me d ijo que por
ah í en Nueva York él est aba de nov io con una n iña muy preciosa, l inda, d iv ina. ¿Y qué
pasó? – L e preg unté. -P ues yo me iba a casar con el la. ¿Y sabe por qué no me casé? Porque
el la me l levó a conocer a la fam i l ia y a l lá había neg ros, amar i l los, rojos, de todo. Por eso
no me casé. M i sueg ro era racist a a mor ir y no le pudo perdonar a su h ijo que se hubiera
casado conm igo. É l, porque m i sueg ra no est aba de acuerdo con su for ma de pensar. A
m i h ija mayor m i sueg ro la adoraba porque era mona, “oji zarca”, pero la ot ra casi no la
quer ía porque era moren it a. A R ichard, el tercero, t ambién lo adoraban, porque era mono.
É l le adv ir t ió a Henr y una vez: “A usted no le va a tocar nada, a usted lo desheredo”. Y
lo desheredó. De él no recibió n i una gaseosa. Sí, a él lo desheredaron por haberse casado

Historias de vida en la ciudad de los muertos


conm igo.

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“CE RUAA NDDEOT OE DL OC EEML EMNUTNE RDIOO,
R E S P E TA B A N O H AC Í A N
R E S P E TA R . A H O R A E S A PA R T E
DEL CEMENTERIO CENTRAL ES
A L G O P R I VA D O


Henry y Ana Bodmer

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Historias de vida en la ciudad de los muertos

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Tenemos que estar del
lado de los muertos


Cuando ent ré a l Cent ro de Memor ia se est aba
haciendo el proceso para def in ir el lugar para hacer
S I LO Q U E Q U E R E M O S la const r ucción. Había var ias opciones, recuerdo
por ejemplo que se planteó rest aurar un ed if icio del
E S TR A N S FO R M A R E S A d ist r ito en la Plaza Eduardo Umaña Mendoza –Plaza
IDEA DE L A MEMORIA de las Nieves –, o adecuar un ed if icio en la Aven ida 19.
COM O PA S A D O Y Se pensó t ambién en la Basí l ica del Voto Naciona l, que
ten ía mucho sent ido porque en este lugar fue donde
D O LO R , S I LO Q U E se consag ró el pa ís a l Sag rado Corazón para intent ar
QUEREMOS ES QUE poner f in a l conf l icto después de la Guer ra de los M i l
Días. Además, la Basí l ica est á frente a l Monumento
DEJEN DE VER A de los Már t ires, lugar donde fusi laron a los rebeldes
N U E S TR O S PA D R E S Y que lucharon por la I ndependencia. Pero aunque la
Basí l ica es Pat r imon io Naciona l, se est á cayendo, si
MADRES BA JO L A IDEA
Alejandra Gaviria Serna

no se le hacen ar reglos est r uct ura les se der r umba y la


D E L A MU E R TE , ¿CÓM O necesidad de su rest auración y el presupuesto que eso
sig n if icaba hacía, ent re ot ros factores, muy compl icada
VA M O S A CO N S TR U I R la posibi l idad de que el Cent ro de Memor ia quedara
U N C E NTR O D E a l l í. E l problema de poner el Cent ro de Memor ia en la
Basí l ica, en la Plaza Eduardo Umaña o en la 19 era,
MEMORIA EN UN además, que el cent ro de la ciudad est á complet amente
C E M E NTE R I O?


sat urado, sat urado de sig n if icados, de obras, de un
mundo de cosas. Est ando a h í nad ie iba a tomarse el
t iempo de ref lex ionar sobre lo que nosot ros quer íamos
hacer.
Entonces a l f ina l ganó peso la idea de const r u ir un
nuevo espacio arqu itectón ico. Cuando se escog ió el lote
a l lado del Cementer io, se pensó const r u ir un nuevo
h ito arqu itectón ico en la ciudad de Bogot á, a lgo que
no ex ist iera. En ese sent ido, era más fáci l const r u ir en
el Cementer io. Aunque era un lugar solo, desolado,
que a la gente no le g ust aba, había más espacio, se
pod ía crear una idea más integ ra l de un espacio para la
memor ia y la paz. E l reto fue generar una apropiación
socia l de un espacio geog rá f ico bast ante pecu l iar, a l
que la mayor ía de las personas pod r ían temer o ev it ar.
En ese momento no eramos muy conscientes de qué
sig n if icaba que se const r uyera el ed if icio en el lote del
Cementer io. Fue Cam i lo Gonzá lez, el d irector, qu ien
le empezó a dar la v uelt a a la idea y a insist ir que si se
hablaba de conf l icto era impor t ante est ar cerca de los
muer tos. Con José A ntequera nos planteábamos una
g ran preg unt a: si lo que queremos es t ransfor mar esa

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idea de la Memor ia como pasado y dolor, si lo que queremos es que dejen de ver a nuest ros
pad res y mad res bajo la idea de la muer te, ¿cómo vamos a const r uir un Cent ro de Memor ia
en un cementer io? Eso a nosot ros nos parecía como raro, pero Cam i lo seg u ía con sus ideas
y las sustent aba. Para nosot ros además simból icamente era muy fuer te.
Cuando se emprende un proyecto públ ico en Colombia uno siempre t iene dudas de que se
vaya a conver t ir en rea l idad. Nad ie se lo creía de verdad. Yo no me lo creía… pero se h izo
el concurso y se lo ganó el arquitecto Juan Pablo Or t íz, y además sa l ió la l icit ación para
la const r ucción de la obra. Entonces se empezaron a hacer los est ud ios y a contemplar
la posibi l idad de que hubiera restos de personas enter rados en ese lugar. Fue una especie
de sor presa en ese momento, aunque era casi obv io que en esa zona pod ía haber restos,
creo que no éramos del todo conscientes de la mag n it ud de lo que pod íamos encont rar.
De a lg una for ma, se creía que era más fáci l const r u ir en el Cementer io que rest aurar la
Basí l ica, nad ie se había puesto a pensar de verdad qué había debajo de ese lote. Se rea l izó
una prospección arqueológ ica y se sacaron uno a uno los cuer pos que se encont raban a l l í;
a l f ina l se recuperaron más de t res m i l cuer pos. Fue un poco t raumát ico para las personas
que par t iciparon en la excavación arqueológ ica y para las de la const r ucción, porque

Historias de vida en la ciudad de los muertos


cuando se d ieron cuent a de la mag n it ud de lo que había a h í abajo ya est aban cont rat ados
los const r uctores y era ev idente que los t iempos de la obra iban a cambiar.
Yo iba de vez en cuando para hacer a lg unos reg ist ros o v ideos del proceso arqueológ ico,
pero no ten ía mucha relación con el espacio más a l lá de la incomod idad que generaba,
porque era un lugar súper fr ío, además esa época era inv ier no en Bogot á. Era un t rabajo
muy duro para los arqueólogos, muchas veces se les dañaba todo el t rabajo que habían
hecho, todos los huequitos que habían abier to se les inundaban en una noche. Eso era
desast roso. Hubo un momento en que nos preg unt ábamos en qué nos habíamos met ido,
que ta l vez no ser ía posible pues l levaban siete meses excavando, siete meses de ret raso
en la const r ucción. Supuest amente era la obra para conmemorar el Bicentenar io de la
I ndependencia, en 2010, y est ábamos aún en la et apa de la prospección arqueológ ica. Eso
fue un bache g igante, en tota l fueron a lrededor de t res años en los que t rabajamos para un
proyecto que aún no ex ist ía como espacio f ísico.
Por ot ra par te, esos t res años de t rabajo arqueológ ico y de const r ucción de la obra
arqu itectón ica nos per m it ieron avanzar en aquel lo que se conv ir t ió para nosot ros en un g ran
reto: la apropiación del proyecto por par te de la sociedad y la const r ucción par t icipat iva
del espacio. Cuando el Cent ro de Memor ia se inaug uró y se abr ió a l públ ico, ya l levábamos
más de dos años t rabajando con la gente y con organ izaciones en la idea de este espacio y
en procesos y ejercicios de const r ucción de memor ia h istór ica, derechos humanos y paz.
Se involucraron organ izaciones del pa ís en la campaña “T ier ra se mbrada de me mor ia”, para
su const r ucción. Además, durante ese proceso habíamos log rado a lgo inusua l. L a relación
de las organ izaciones de v íct imas con las inst it uciones del Est ado siempre ha sido muy
problemát ica por la no garant ía de sus derechos, y en este caso muchas organ izaciones
par t iciparon en un proyecto de memor ia impu lsado por la inst it uciona l idad.

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Lo más seguro es que su
papá no vuelva nunca
más
Mi padre se llama Francisco Gaviria Jaramillo. Hacía parte de la Juventud Comunista, del Partido
Comunista y de la Unión Patriótica. Era un líder de la Universidad de Antioquia, estudiante de
Comunicación Social y Periodismo. Estaba haciendo el último semestre de su carrera, realizando
sus prácticas profesionales en el Sindicato de los Trabajadores de la Metalurgia-SIMESA, cuando
fue desaparecido, torturado y asesinado el 10 de Diciembre de 1987. Yo tenía seis años, mi hermana
ocho, e íbamos a tener un hermanito, su mamá tenía siete meses de embarazo. Yo salí una mañana
con mi mamá a la fábrica de medias que ella tenía. Era época de vacaciones, porque fue el 10 de
diciembre y de pronto en la radio escuchamos que “acaban de secuestrar a…”, y pregunté:
- Mamá, ¿ese es mi papá? Sí- me respondió.
Llegó Carlos Gonima, que era Personero Auxiliar de Medellín, líder de la Unión Patriótica y gran
Alejandra Gaviria Serna

amigo de ellos, y se fue con mi mamá a buscar a mi papá, a buscar y a buscar por todas partes. A mí
me llevaron a la casa de mi abuelita. Después mi mamá llegó y nos dijo: Vean, niñas, a su papá se
lo llevaron ¿Y quién se lo llevó?, preguntábamos. Pues creemos que fue el Ejército. Lo más seguro es
que su papá no vuelva nunca más.
Mi mamá desde el primer día siempre nos dijo la verdad. Nunca más volvimos a nuestra casa.
Eso fue un 10 de diciembre y a mi mamá le toco salir de la ciudad al otro día, el 11 de diciembre.
Nosotros estábamos en el aeropuerto porque todo el mundo decía que nos teníamos que ir de la
ciudad de inmediato. Por fin habíamos conseguido tiquetes para Bogotá y entonces mi mamá llamo
a la familia para despedirse y en ese momento le avisaron que habían encontrado el cuerpo de
mi papá. Mi mamá llamó a un amigo psiquiatra porque no sabía qué hacer y le dijo: ¡Acaban de
encontrar el cuerpo de Pacho! y él inmediatamente le advirtió: Vea, a usted le han prohibido por
seguridad que vaya al entierro. Usted se puede ir de acá, porque es adulta y puede vivir con eso,
pero sus hijas tienen que vivir con el principio de realidad. Con el mayor dolor del mundo, usted las
tiene que dejar devolver, porque sus hijas tienen que estar en el entierro de su papá. Si apareció el
cuerpo eso ya es una gran fortuna, entonces que se devuelvan. El amigo psiquiatra fue el que le dijo
a mi mamá que, pasara lo que pasara, nos tenía que contar la verdad, en los términos que nosotras
lo pudiéramos entender, pero la verdad.
En esa época era terrible. Los entierros eran lo más peligroso. En los entierros mataban a la gente.
Entonces mi mamá cogió el avión y se vino para Bogotá, mientras que nosotras fuimos al entierro de
mi papá, en Campos de Paz de Medellín. Ahí dio el discurso Carlos Gonima, el amigo y Personero
Auxiliar que tanto había ayudado en su búsqueda. A él lo asesinaron al mes. Yo creo que nosotras
pasamos la Navidad con mis abuelitos, pero no teníamos ni ropa, ni nada, nunca pudimos volver a
nuestro apartamento a recoger nada. Al entierro de mi papá fui con la ropa de mis primas.
Fue importante ir al entierro de mi padre. Después de trabajar en todo esto de derechos humanos
ahora lo comprendo. Allí es donde recae la crueldad de la desaparición forzada, es nunca poder ver
el cuerpo, no saber que le paso a tu persona querida. Es terrible, pero en este país las víctimas nos
sentimos afortunadas si encontramos el cuerpo de nuestro familiar. Esta es la historia no solo mía,
sino de mucha gente en Colombia.

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Cuando pasa esto, lo primero que ocurre es que mi mamá intenta protegernos, salvarnos la vida.
Mi papá era un líder estudiantil y de la Unión Patriótica, muy querido por la gente, pero mi mamá
era una líder más pública, era la que estaba siempre en los paros, hablando en los discursos. Ellos
se conocieron en la militancia política. Entonces todo el mundo decía: Si a Pacho le hicieron
eso, siguen con usted, Josefa. Usted es la que sigue y se tiene que ir. Y entonces ella pensó: Ya les
mataron al papá, ahora no les pueden matar a la mamá. Desde entonces mi mamá dejó la política
por mucho tiempo, bueno hasta que le devolvieron la personería juridica a la UP, porque desde ese
momento ha retomado todo su trabajo político. Y digamos que dejo su trabajo político en términos
partidistas, porque cuando uno tiene sus convicciones... mi mamá organizaba una junta de acción
comunal o un grupo en cada oportunidad que tenía. La política en mi casa siempre ha sido parte
de la vida cotidiana.
Creo que para mi abuelo militar una de las pruebas más difíciles de su vida fue aceptar que
tenía una hija comunista. Mi mamá toda la universidad fue siempre muy comprometida y militó
en el Partido Comunista y luego en la Unión Patriótica y se casó con un comunista; el segundo
esposo de mi mamá también era de la UP y a mi casa siempre llegaban los amigos, las visitas…,
todo el tiempo había una discusión política y mucho trabajo y entusiasmo frente a la posibilidad

Historias de vida en la ciudad de los muertos


de poder aportar un cambio para el país. Por ratos era chévere, porque eran momentos como de
euforia. Pero en otros momentos la casa no era un lugar de movimiento, sino de gente amenazada,
perseguida, que buscaba un refugio, y eso era fuerte.
Después de que pasó lo de mi papá soy yo la que huyo. Yo sabía desde chiquita que lo de mi
papá no se lo podía contar a todo el mundo, ¿cierto? Todos los hijos tenemos unos códigos súper
interiorizados. Con la desaparición forzada la gente era estigmatizada, por eso cuando estaba
chiquita yo decía que a mi papá lo habían secuestrado. Porque el secuestro siempre ha sido muy
rechazado en Colombia y la gente se solidariza con las víctimas y los familiares de los secuestrados
y además pensaban que uno tenía plata. Pero con la desaparición forzada no pasaba lo mismo,
además si decía que mi papá era de la UP, causaba todo lo contrario, rechazo, más que solidaridad.
Por eso antes de hablar con alguien, le preguntaba a mi mamá: ¿Con él puedo? Sabía que no podía
hablar con todo el mundo.
Había un ambiente tan terrible, donde hacían sentir a los comunistas como si fueran delincuentes.
Entonces cuando pasó todo fue una cuñada de mi mamá al apartamento donde vivíamos en
Medellín y quemó todos los libros de mi mamá y de mi papá. Nosotros nos quedamos sin nada.
Alcanzamos a recuperar solo dos álbumes de fotos familiares y es paradójico, porque mi papá era
periodista y fotógrafo. Él me tomaba fotos día tras día, toda mi vida… El primer día de colegio,
dando los primeros pasos, todo. Y no quedó nada. Todo eso se perdió porque desde el día que
desaparecieron a mi papá y nos tocó salir de la casa, no volvimos nunca, nunca me pude despedir
de ese apartamento. Nosotros no tenemos nada y creo que en parte por eso hago cosas sobre las
memorias.
Para mí el exterminio de la Unión Patriótica y la violencia política de este país ha sido uno de los
capítulos más locos y más trágicos de la historia. Trastocó toda la normalidad y sus principios. La
solución que daba el Gobierno para proteger la vida de los miembros de un partido que nació como
resultado de un proceso de paz y que creía en la paz, era darle un arma o un chaleco antibalas.
Obligó a la gente a andar armada. Así era la forma como el Estado le garantizaba la seguridad a la
gente de la UP, ¡dándole un arma! Ni siquiera escoltas, lo de los esquemas de seguridad fue después
y era para los líderes, y ni con eso pudieron garantizar la vida porque hasta los escoltas estuvieron
implicados en varios de los asesinatos contra dirigentes de la UP.

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Mi mamá cuenta que, por ejemplo, Bernardo Jaramillo se quedó en mi casa y yo, que era una niñita,
entré a su alcoba y cogí su arma. Yo a Bernardo lo quería mucho y él me quería, me daba regalos,
siempre que nos visitaba me traía cositas, y yo cogí el revólver y le propuse que jugáramos…Y mi
mamá y todo el mundo decían: ¡Tranquila, no se mueva! Hasta que me lo quitaron. Lo pienso ahora
y digo qué locura. ¿Cómo dejaban que los hijos se criaran en medio de las armas? Me acuerdo
que el esposo de mi mamá estaba amenazado porque era también de la UP y otra vez, la forma de
protegerlo, fue que le dieron un arma. Yo me pregunto: ¿Y ellos cómo aceptaron? Si a mí hoy en día
me dicen que estoy amenazada y que la solución es darme un arma, yo me niego.
Antes de que a mi papá lo desaparecieran, torturaran y asesinaran, nosotros nos íbamos a ir, porque
la situación estaba muy difícil. Me acuerdo que yo me había despedido de mi papá porque nos
íbamos para Alemania. Mi papá decía que era lo mejor. Él se iba a quedar. Cuando lo mataron
nosotros nos vinimos a Bogotá a un barrio que se llama Casablanca, en Kennedy. Allá fue donde nos
recibieron amigos y muchas personas que estaban huyendo como nosotros. Entonces yo pensaba que
era chistoso que estuvieran todos juntos. Es decir, solo era que cogieran a uno para que los cogieran
a absolutamente todos.
Nos exiliamos en Bogotá y no nos volvimos a mover, porque no teníamos ya razones para ser
amenazadas o perseguidas… Mi mamá ya no estaba en política, ya habían matado a mi papá. Claro
mi mamá entró en una depresión que ni se levantaba, pero como yo vivía en ese barrio, a mí me
recogían los otros papás desde temprano y me llevaban todo el día a otras casas con los otros niños y
se iban rotando las casas. Crecí con todos esos niños que estaban en las mismas condiciones que yo.
Alejandra Gaviria Serna

Íbamos a clase de danza y teatro con los del Teatro La Candelaria, a clase de caricatura, a clases de
no sé qué con Jairo Aníbal Niño… Imagínate que montamos un grupo que se llamaba Vecinos y amigos
y hasta teníamos un fondo común. Y teníamos un himno y un mundo de cosas divertidas. Eso fue
chévere, porque yo ni me di cuenta de la tristeza de mi mamá.

Un salpicón de todos los


excluidos
Después volví a Medellín cuando tenía como trece años, a estudiar en el mismo colegio, el
Jorge Robledo. A l principio no fue fácil regresar, pero uno siempre se acostumbra a las cosas.
Imagínate que es el colegio donde estudió Uribe. Pero también era el colegio donde estudiaban
los hijos de escritores, de artistas pues era uno de los pocos colegios laicos en Medellín. Y sí
tuvo una gran cualidad: ese colegio nunca juzgó a los hijos por quiénes eran sus padres. En ese
colegio permitían que estudiaran muchos a quienes en otros lugares les cerraban las puertas.
Es chistoso, porque eso se volvió un salpicón de todos los excluidos por distintas razones. En
ese colegio yo tenía que convivir con gente de todo tipo. Tenía amiguitos de todos los estratos
y pensamientos.
A llá en la época que yo estudié había muy poca autoridad de los adultos y profesores. Si en ese
colegio uno se tropezaba y se caía, salía todo el mundo de todos los corredores y empezaban
a chif lar, era terrible. Era raro, pero yo me la llevaba bien con todos, incluyendo los que
eran muy distintos a mí, pues no me la dejaba montar y me tenían que respetar. A l f inal, nos
juntábamos para ciertas cosas, casi siempre para no ir a clase. Yo siempre pienso que sí estudié
en el Jorge Robledo, puedo convivir con todo el mundo.

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Vengo de una familia paisa, la de mi abuelito materno eran seis hombres y dos mujeres, una de
ellas mi mamá. Ellos durante mucho tiempo de cierta manera juzgaron a mi mamá. Pero ella
nunca cambió su forma de ser, nunca. Pero a la vez, ellos fueron súper solidarios con nosotros,
aunque no podían entender del todo las ideas de mi mamá, siempre nos cuidaron. Lo que ellos
creían de los comunistas era que comían niños (es una exageración, pero yo creo que mi abuelita
pensaba eso), o que eran locos, o que en serio eran guerrilleros. Y mi mamá insistía: ¡Pero yo
no soy guerrillera!
No sé cómo sobrevive la gente en estas situaciones en las que se pierde absolutamente todo.
Nosotros sobrevivimos gracias a mi familia, porque aún si no entendían las decisiones de mi
mamá, siempre han sido muy solidarios y nos han apoyado en todo momento, todo ha sido con
nosotras, para nosotras. Como mi abuelito era militar, entonces todos crecimos con una lógica
que venía de allí, digo yo. Por ejemplo, a todos los primos nos daban los mismos regalos en
Navidad. Entonces era el año de las bicicletas y a todos nos compraban bicicletas, porque todos
teníamos que tener los mismos juegos. Todo se dividía por iguales entre los seis hermanos, así
mi mamá ya no estuviera trabajando, es decir todo se basaba en un principio de solidaridad
e igualdad.

Historias de vida en la ciudad de los muertos


Si ustedes se van de un día para otro de una ciudad, dejan su trabajo, su fábrica, su forma de
supervivencia, ¿de qué viven en Bogotá? Yo tuve una familia que asumió ayudarnos cuando
nos quedamos sin nada. Además yo era súper consentida por mi familia. Yo lloraba porque en
esa época aquí en Bogotá se iba mucho el agua, no sé cómo era en el centro o en otros lados
de la ciudad, pero en Kennedy, en Casablanca, se iba el agua y yo llamaba a mi tío llorando:
¡Que se fue el agua!, le decía, y mi tío venía y me recogía y me llevaba a Medellín para que
yo estuviera tranquila. Me quedaba dos días y me volvía a traer. Cuando salía de vacaciones
siempre venía un tío a recogerme.
Lo que es una nota es la transformación de mi familia con el tiempo y la historia. Ellos
de cierta manera se sienten orgullosos de nosotras, nos apoyan. Mi familia, que son súper
queridos aunque distintos a mí, son de una gran calidad humana. Ellos tuvieron que aceptar
toda esa falsa versión de la historia durante veinte años, igual que todo el mundo: A Pacho
lo habían matado porque algo había hecho. Y la repitieron, algunas personas de mi familia
repitieron esa versión. Pero yo creo que ellos tampoco se sentían cómodos con eso, porque a
la menor posibilidad de cambiar esa historia empezaron a contar lo que se acordaban de mi
papá y a reivindicarlo como un gran ser humano. Por ejemplo, todos estuvieron felices y nos
acompañaron en el homenaje que hicimos en el 2007, a los veinte años, en la Universidad de
Antioquia.
Pasó el tiempo y entré a estudiar historia en la Universidad Nacional. Creo que entré a
estudiar historia por estas preguntas fundamentales que me han atravesado la vida. A mí me
encantó mi carrera, pero tuve una crisis bastante grande porque me empezaron a enseñar una
historia que no era lo que yo pensaba que iba a aprender… Me empezaron a enseñar la historia
de la Colonia, la historia de Egipto, de Europa y nunca veía clases sobre la historia reciente
de Colombia.
Igual había profes muy chéveres que se suponía hablaban y trabajaban sobre esta historia, pero
siempre había esas discusiones teóricas de la Academia de qué es objetivo, qué no es objetivo,
y sobre si era viable o no hacer historia sobre acontecimientos muy cercanos en el tiempo y a
la vida de uno. Eso a mí me indignaba, porque yo no tenía duda sobre si era posible o no, yo
necesitaba saber cómo hacerlo. Y entonces intentaba hacerlo yo. Porque no sé a mí de dónde
me salió la idea de que la historia tenía que ver con el presente, con lo cotidiano, con la vida
de uno, no solo con el pasado, con fechas y con próceres.

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Foto Archivo CMPR

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A mí me desesperaban esas discusiones sobre el zapato
de Mutis. Yo tenía otras preguntas, no toda la gente las
tiene que tener, pero yo las tengo y por mi vida sentía la
necesidad de resolverlas. Me acuerdo una vez que había
que hacer un trabajo f inal de Historia de Colombia 1950 -
2000. Yo lo quería hacer sobre la UP, ¡por f in!. Había
visto toda la historia desde los egipcios, para llegar por
f in a la historia de Colombia y al tema que me interesaba
y el profe me dijo: ¿Usted es bruta? Usted está loca, nos
va a exponer a todos, y yo le trataba de explicar: Pero
no, profe, pero usted… ¿Por qué no hace mejor la historia
de las primeras damas de la nación? ¡Pero yo no quiero
hacer eso!, ¡el tema que me interesa es este! y el profesor
que no, que no y ¡que no!. Yo estaba como sorprendida…,
él pensaba que nos iban a matar si hacíamos un trabajo
f inal de diez páginas para la universidad sobre la Unión
Patriótica. El punto de negociación al que llegamos fue

Historias de vida en la ciudad de los muertos


que yo hacía el trabajo sobre Diego Montaña Cuéllar,
el último presidente de la Unión Patriótica, que podía
ser un “objeto de estudio” porque a él no se le considera
solamente un político de este partido, se le consideraba
también un importante intelectual.
También empecé a trabajar con Kino Pravda, un colectivo
de antropología visual de estudiantes de la Universidad
Nacional. Yo era la única historiadora, porque todos
mis amigos ahí eran antropólogos. Había grandes
preguntas como: ¿Cuál es el papel de los medios en la
sociedad? ¿Para qué sirven las imágenes en las ciencias
humanas? ¿Qué podemos aprender a través de ellas?
Con K ino Pravda era como poder hablar y explorar las


mis preguntas vitales y académicas desde otro lenguaje,
que no era el escrito: con ellos empecé a trabajar sobre
las inquietudes de cómo podía uno estudiar desde una
actitud no pasiva, sino utilizando lo que uno aprendía
para aportar al presente y transformarlo.
S I E M PR E PE N S A B A
Q U E L A H I S TO R I A
Ahora me doy cuenta que lo que estábamos haciendo
en K ino Pravda era de alguna forma construcción de
I N S PI R A B A A P O D E R
memoria: dictábamos talleres a diversos grupos para que COM PR E N D E R LO Q U E
pudieran relatar sus historias sin que otros lo hicieran E S TA B A PA S A N D O
por ellas, a través de las imágenes. Registrábamos
cuanta marcha había. Yo viajaba a Ecuador, a Perú, que AFUERA , EN EL
al encuentro Internacional por la Justicia Social, que el MU N D O AC T UA L , Y
campamento, que la toma…, e íbamos con la cámara,
siempre. Era una apuesta por ejercer nuestro papel de QUE UNO ESTUDIABA
científ icos sociales a la vez comprometido y divertido. Eso H I S TO R I A PA R A P O D E R
era lo que yo pensaba que era estudiar Historia, siempre
pensaba que la historia inspiraba a poder comprender CO N S TR U I R L A Y
lo que estaba pasando afuera, en el mundo actual, y que TR A N S FO R M A R L A E N
uno estudiaba Historia no para contemplar y aprender E L PR E S E NTE


sucesos, sino para poder construirla y transformarla en
el presente.

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Empezamos a reírnos de
nuestras propias historias
En la universidad conocí no solo gente chévere, sino gente que había tenido historias similares a
la mía. En 2005 la Unión Patriótica cumplió veinte años de haber sido creada y se empezaron a
hacer una serie de actividades para poder reencontrar a la gente y a las víctimas, porque muchas
habían estado desperdigadas en medio del exterminio. Se necesitaba volver más sólidos los casos
que conforman el proceso colectivo ante la Corte Interamericana. Además en esa época se inició
el proceso de Justicia y Paz con los paramilitares. Y ese proceso de Justicia y Paz para nosotros
fue el detonante de algo que es nuestra inspiración: la indignación. Porque resulta que se iba a
sellar la impunidad de la mayoría de los actores que participaron en la estrategia de exterminio
del movimiento social en Colombia. Para nosotros eso era fatal, era terrible que nos dijeran
que esas personas se acogerían a la ley y que sus actos iban a quedar en la total impunidad.
Para mí justicia no es sinónimo de cárcel. Pero sobre todo lo que estaba en juego y a lo que se
estaba renunciando con el proceso de Justicia y Paz era al tema de la verdad, de la comprensión
histórica de lo sucedido y de la sanción social de los responsables y benef iciados con la estrategia
paramilitar.
Alejandra Gaviria Serna

Simbólicamente signif icaba eso, porque era el momento de Uribe al poder y de la parapolítica.
De una u otra manera a los jefes paramilitares les hicieron un reconocimiento de carácter
político, luego los aceptaron en el Congreso. Había una cantidad de personas que estaban siendo
ascendidas en sus cargos políticos o diplomáticos como premio a lo que le habían hecho a
nuestros padres, gente como el general Rito Alejo Del Río, el responsable de toda la masacre
y exterminio, no solo de la UP sino de la izquierda en Urabá y en Antioquia. Entonces es algo
que nace de las vísceras, el punto de indignación que nos lleva a gritar !NO! Y decidimos que
teníamos que hacer algo y unirnos. Así nació H.I.J.O.S: primero Hijos e Hijas por la Justicia y
Contra la Impunidad y luego Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el
Silencio. Las primeras acciones fueron de indignación, de rechazo frente a esta situación. La
primero que hicimos fue un veto político a los que después serían juzgados como paramilitares en
el Congreso, como parapolíticos. Nosotros tal vez somos los primeros que decimos públicamente
antes de las elecciones que por favor no fueran a votar por estos personajes.
Y esa primera acción tiene su primera reacción. El señor Rito Alejo del Río declaró que nosotros
éramos guerrilleros sin fusil. Era el momento de la paramilitarización de las mentes…, era terrible.
Nuestros veinte años de vida, la Universidad Nacional, el contexto de “ justicia y paz”, Uribe
en la presidencia sellando lo que había sido el plan de exterminio, y se unió el asunto con que
algunos otros hijos volvían del exilio, como por ejemplo Iván Cepeda. Iván es diez años más
grande, con una experiencia de resistencia y con un exilio encima por el caso de su papá.
Entonces en ese momento empieza a llegar gente del exilio, con ganas de hacer algo. Y nosotros
nos preguntábamos, ¿será que somos capaces? ¿Será que no?
Iván fue a las primeras reuniones de H.I.J.O.S. Nos impulsó, era como nuestro hermano mayor.
Nosotros éramos mucho más chiquitos, yo tenía 22 años y era de las grandes. Había menores
de edad, hasta llegaban niños chiquitos. Llegaba gente con historias que nunca en la vida
habían podido contar. Recuerdo, por ejemplo, que una noche nos fuimos a tomar cerveza y le
preguntamos a una amiga de H.I.J.O.S por qué era tan callada, pues casi nunca hablaba en las
reuniones. Y nos contó que cuando era chiquita ella era muy cansona y la habían echado del
colegio del municipio donde vivía y el único colegio que quedaba disponible era para mudos y le
tocó estudiar allí. Y así empezamos fue a reírnos de nuestras propias historias.

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Había gente de todas las regiones del país. Cada persona que llegaba a H.I.J.O.S llegaba con
una historia más dura e inverosímil que la anterior. Todos teníamos una historia rara, pero
ahí ya ninguno era raro. Y entonces cada uno llegaba con otra persona. Para mucha gente era
una experiencia afectiva muy fuerte. Todo el mundo hablaba de la mística de H.I.J.O.S, así
empezamos a entender que nosotros no necesitábamos gritar muy duro para ser escuchados,
pues éramos el testimonio vivo de nuestros padres y de este país.
Por ejemplo hicimos una peregrinación a El Castillo, en el Meta, donde nadie que no fuera
paramilitar había hecho un evento público en la plaza desde hacía años. Desde que María
Mercedes Mendez, la alcaldesa elegida de la UP, había sido asesinada junto con otras cinco
personas de la UP hacía veinte años, no se había conmemorado la masacre una sola vez de
manera pública. El Castillo - Meta, queda a nueve horas de Bogotá. Para las hermanas García
era muy importante que ese evento se hiciera en el Castillo, porque no habían vuelto desde
hacía veinte años. Entonces nosotros le insistíamos en que la hiciéramos en Bogotá y ellas que
no, que tiene que ser en el Castillo. Y nosotros les decíamos que la hiciéramos en Villavicencio
y ellas insistían: ¡Tiene que ser en el Castillo!

Historias de vida en la ciudad de los muertos


Fue algo absurdo. Muchos teníamos ni idea dónde quedaba El Castillo. Junto con varias
organizaciones de la región, hicimos una cosa que ni sé cómo logramos hacerla, un evento
grandisimo, donde llevamos seis buses desde Bogotá, más una caravana de no sé cuántos
carros que nos acompañaron. Hasta investigadores del Centro Nacional de Memoria Histórica,
como la Toya Uribe, todos ellos iban a acompañarnos. Le dijimos a la Vicepresidencia de la
República que íbamos a ir allá, que si nos pasaba algo era responsabilidad de ellos. Hicieron
retenes desde Bogotá hasta El Castillo, dizque con anillos de seguridad, y las Naciones Unidas
nos acompañaron con carros satelitales. Era la cosa más rara, a mí nunca antes me había
pasado que el Ejército estuviera “protegiéndome”. Bajó gente del A lto, del Medio y del Bajo
Ariari, campesinos de todas partes. Unos llegaron hasta nadando, porque era el primer evento
en memoria de María Mercedes que se hacía en ese lugar después de la masacre, y ella fue una
alcaldesa súper querida. Y todo el mundo nos preguntaba cómo habíamos logrado eso.
Y así…, hicimos luego la toma cultural de Barrancabermeja en conmemoración de Manuel
Gustavo Chacón, el evento en la Universidad de Antioquia en memoria de mi papá y de los
dieciséis universitarios asesinados en 1987, todos se hacían en un contexto dif ícil, lleno de
paramilitares.
La mística de H.I.J.O.S tenía que ver mucho con el afecto. Nos dimos cuenta que eso sí era
súper importante, hacer política no solo desde el discurso sino desde la vida, desde los lazos
afectivos. H.I.J.O.S no es un movimiento de víctimas. Participamos en el movimiento de
víctimas de Estado, pero en H.I.J.O.S no hacen parte solo víctimas. Y de hecho hay personas
súper activas que no son víctimas. Eso ha sido muy dif ícil comprenderlo. Nosotros decimos
que somos un movimiento generacional. Somos una generación a la cual nos asesinaron a
toda una generación de padres y madres , que proponían un cambio, a toda una generación
de líderes, de defensores de derechos humanos, del movimiento de izquierda y alternativo que
venía trabajando por un cambio y transformación, por unas utopías y sueños que continúan
siendo nuestras causas.
Cuando me preguntan que como veo al movimiento en el futuro la respuesta es contradictoria:
es que nosotros no queremos que haya más “H.I.J.O.S” en Colombia, ni que tenga que existir
un movimiento de “H.I.J.O.S” dentro de veinte o treinta años. Como dice por ahí una frase:
Nuestra meta más grande es desaparecer. Yo pienso en H.I.J.O.S como una propuesta que debe
fortalecerse ahora para que se acabe dentro de cinco años, y que no haya más “H.I.J.O.S.”.
Porque tener H.I.J.O.S en diez años quiere decir que siguen existiendo personas, que siguen
existiendo generaciones que se quedan sin sus padres y sus familiares por el conf licto interno,

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YO L O Q U E V E O
E N E S T E PA Í S E S
U N A N E C E S I DA D
I N F I N I TA D E
L A GENTE DE
COMUNIC ARSE ,
Alejandra Gaviria Serna

DE EXPRESAR
LO QUE SIENTE ,
D E C O N TA R
L AS COSAS ,
DE PONER A
CAMINAR ESAS
I N I C I AT I VA S

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Historias de vida en la ciudad de los muertos

Archivo de Oscar Calvo Isaza, 1998

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la violencia política y la criminalidad estatal, y eso
signif icaría que los colombianos no hemos aprendido
CUA N D O D E CÍ A M O S nada en todos estos años de conf licto y que hemos sido
incapaces de cambiar nuestra historia. Entonces mi
“ N U E S TR O S PA D R E S ” perspectiva es que H.I.J.O.S. desaparezca y que podamos
NOS REFERÍAMOS gastarnos las energías en otros temas del movimiento
A L AS MILES DE social, que le aporten igual al país pero desde otro lugar,
que no sea el lugar de la denuncia por la pérdida, que
PE R S O N A S A S E S I N A DA S evidencia las atrocidades e injusticas del conf licto.
Y D E S A PA R E C I DA S


Cuando yo entré al Centro de Memoria ya llevaba más
o menos cuatro años trabajando en H.I.J.O.S. Para mí
la experiencia en el Centro de Memoria ha sido muy
importante porque he podido materializar aquello que
muchos llevábamos pensando hacer hace tiempo. Todos
los que creamos H.I.J.O.S teníamos unos objetivos,
unos sueños, estábamos seguros que la Memoria era
una herramienta fundamental para entender y parar
el conf licto, para oponerse a las dinámicas del uso de
la fuerza para mantener el poder en este país. Esa fue
nuestra perspectiva siempre, que la Memoria no era una
cuestión sobre el pasado, sino que era una herramienta
Alejandra Gaviria Serna

para el presente y para construir un futuro distinto.


Y entonces, ¿cómo explicamos la Memoria? ¿Qué tal
poder tener un museo o un lugar de la Memoria? ¿Qué
tal trabajar como hemos visto que la gente trabaja en
Villa Grimaldi en Chile, o como hacen estos H.I.J.O.S
en Argentina? ¿Cuándo será el día en que podamos ver,
por ejemplo, la historia de la UP en uno de esos libros
que les dan a los niños en los colegios? ¿Qué tal que
pudieran haber responsables de lo que ha pasado en este
país, que fueran reconocidos y juzgados socialmente por
toda esta sociedad?
Cuando decíamos “nuestros padres” nos referíamos
a las miles de personas asesinadas y desaparecidas. El
Centro de Memoria, Paz y Reconciliación nos permitió
hacer muchas cosas y tener algo de presupuesto. Hicimos
festivales, hicimos la Cartograf ía de la Memoria, que
era uno de nuestros grandes proyectos sobre la memoria
en la ciudad, se construyó un Memorial por la vida con
el aporte, testimonio e historias de miles de luchadores
sociales y víctimas del país. Entonces eso ya no era el
Centro de Memoria de la A lcaldía, sino que era el Centro
de Memoria nuestro, y digo “nuestro” en el sentido de
las organizaciones de víctimas, de las organizaciones de
derechos humanos y de los ciudadanos, sobre todo, creo
que logramos construir un espacio que le faltaba a este
país.

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A este país le han quitado la
posibilidad de encontrarse
En un conf licto tan largo, lo que resulta es que siempre hay historias contrarias en las familias.
Eso le pone una complejidad a las relaciones increíble, porque es que en una misma familia
está el de la UP, está el militar, está el guerrillero y está el paramilitar. Por eso no es posible
ver la experiencia colombiana a dos bandas. El país genera una polarización en esa guerra, en
ese conf licto tan tremendo que hace que uno vea enemigos hasta en las otras víctimas y en la
gente que piensa distinto. A este país le han quitado la posibilidad de encontrarse y de dialogar.
Si se generan espacios de encuentro entre las personas, las personas se dan cuenta que en ese
conf licto son muchas más las razones que las hacen juntarse para aportar a que la guerra pare.
Por eso es que es impresionante lo que ha pasado con los miembros de las delegaciones de víctimas

Historias de vida en la ciudad de los muertos


que han ido a la Mesa de Diálogos de La Habana. Porque se juntaron diversas víctimas de cara
a un proceso de paz y lo que resultó fue un avance increíble, gracias al compromiso profundo
de quienes han sufrido directamente las repercusiones de este conf licto. Un compromiso más
que con la cárcel, con la necesidad de que en Colombia pare la dinámica que se llevó a sus seres
queridos y que nadie más tenga que vivir lo que ellos han vivido. Esto, creo, ha sido una gran
lección para el país.
En este sentido, creo que es importante que se haga este proceso de paz, creo que es una
oportunidad histórica, creo que si no se hace las repercusiones van a ser nefastas. Con todos
los errores que pueda haber –y hay muchos– se ha seguido una metodología que en mi concepto
es seria, que ha puesto en discusión y en debate los puntos más fundamentales del conf licto.
Aunque no considero que sea la solución a todos los problemas del país, ni pienso que después
de la f irma se vaya a encontrar la paz en el país en un sentido íntegro, sí estoy segura que
es un paso importante. Yo sí creo que este proceso es fundamental para que se fortalezca la
democracia y para que se haga realidad la posibilidad de la existencia y respeto al pensamiento
distinto.
Por eso considero que el trabajo que realizamos en el Centro de Memoria es un ejercicio
muy fértil, pues allí intentamos que las distintas voces e ideas sean escuchadas y puedan
ser debatidas. Pero, además, considero que esa idea de la diversidad es clave para que haya
dinamismo. Lo peor que puede pasar es que se llegue a repetir el mismo discurso, con la misma
gente hablando, contando sus historias, con los mismos dilemas de siempre… No, yo creo que
es la diversidad la que garantiza el movimiento y la creatividad en un espacio como este.
Mi of icio aquí es articular distintas iniciativas. Pero siempre se necesita que haya alguien que
genere esas iniciativas. Por sí solas no se activan, no se vuelven espacios de escucha. Y es muy
dif ícil que lo active una sola instancia. La Plaza Eduardo Umaña por ejemplo, solo por el
Centro de Memoria no se activa, para que esto tenga un sentido real tienen que estar cinco o
diez organizaciones trabajando. Lo mismo con iniciativas como Canciones para Vivos y Muertos.
No funciona si está el Centro de Memoria solo, funciona si se logran articular las distintas
iniciativas que tienen algo que decir en el Cementerio Central. Mi experiencia –ahora que
lo pienso–, es que cualquier lugar se puede convertir en un lugar de Memoria, a partir de
cualquier cosa se puede hablar de Memoria, pero lo que se necesita y es clave es alguien que lo
genere, una iniciativa, una perspectiva, una intencionalidad. Y yo lo que veo en este país es una
necesidad inf inita de la gente de comunicarse, de expresar lo que siente, de contar las cosas, de
poner a caminar esas iniciativas.

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Lo que le da sentido al
Cementerio es lo que está vivo
H ay t o d a u n a g ener a c ión de jóvene s c u y a s v id a s e st á n c r u z a d a s f u nd a ment a l ment e
p or e l t em a de l c on f l ic t o y p or e l t em a de u n a memor i a que no h a s ido c ont a d a en l a
h i st or i a of ic i a l . H ay u n a nec e s id a d de c ont a rl a de ot r a s m a ner a s . Por ejemplo c on lo s
mu r a le s , c on l a s pi nt a d a s , c on lo s g r a f it i s . H ay u n a c a nt id a d de jóvene s que lo que le s
i nt er e s a e s e x pr e s a r s e y que s e ve a , que s e e s c uc he lo que t ienen pa r a de c i r y en e s a s
pa r e de s h ay u n a buen a for m a de de c i rlo. A m í me pa r e c e u n a i n ic i at iv a i nt er e s a nt e
pr e c i s a ment e p or que e s het er og éne o, h ay u n a c a nt id a d de d i s c u r s o s , de t é c n ic a s , de
i n ic i at iv a s que e s i mp o s ible i nt ent a r c ompr enderl a s c omo u n mov i m ient o u n i for me.
D emue st r a e s a c apa c id a d que t ienen l a s pr á c t ic a s a r t í st ic a s . Per o t iene muc h a s c r ít ic a s ,
p or que empie za u n a d i s c u s ión s obr e lo que l a g ent e c on s ider a “e st ét ic o”: qué t a n b on it o s
s on , qué t a nt o emb e l le c en l a c iud a d , qué t a nt o l a a fe a n .
Y t a mbién empie za ot r a d i s c u s ión s obr e l a de l g a d a l í ne a ent r e lo leg a l y lo i leg a l .
E nt onc e s en l a m i s m a Aven id a 26 h ay u no s mu r o s donde e s leg a l h a c er g r a f it i s , p er o
h ay ot r o s mu r o s donde e s i leg a l . E s u n a g r a m át ic a i n st it uc ion a l que l a c iud a d a n í a no
Alejandra Gaviria Serna

ent iende y que a dem á s e s u s a d a pa r a s eg u i r g ener a ndo c ier t a s e xc lu s ione s . Cu a ndo


Ju st i n Bieb er, u n c a nt a nt e de E st a do s Un ido s , v i no a C olombi a , de c id ió que quer í a
h a c er u n g r a f it i . E nt onc e s l a s m i s m a s aut or id a de s le deja r on h a c erlo en l a 26 . Y le
d ier on u no de e s o s lu g a r e s no p er m it ido s , u no de lo s mu r o s que no s e p o d í a n r ay a r
debajo de l puent e, p or que n i s iqu ier a l a s aut or id a de s ent end í a n e s a s d i fer enc i a s ent r e
u n mu r o p er m it ido y ot r o no. Per o lo e x t r a ño e s que lo c u st o d i a n… ¡Pol ic í a s c u id á ndolo
pa r a h a c er e l g r a f it i ! Y e s l a Pol ic í a , l a m i s m a i n st it uc ión , que h a a s e s i n a do u n a ño
a nt e s a l c h ic o O s c a r B ec er r a p or e st a r h a c iendo u n g r a f it i en u n mu r o de B og ot á .
L a m i s m a i n st it uc ión que a l ot r o d í a le s d ic e a lo s jóvene s que no pue den i r a pi nt a r
lo s mu r o s . E s t er r ible, p or que s i u no e s u n f a mo s o, o e st r at o s e i s , pue s l a p ol ic í a lo
c u st o d i a , p er o s i u no e s u n g r a f it er o e st r at o u no, de u n a lom a de B og ot á , que e x pr e s a
a s í s u a r t e y su v id a , l leg a n y lo a s e s i n a n , o p or lo meno s lo co r re t e a n. S obr e t o do no lo
t i ld a n de a r t i st a , s i no que lo t i ld a n de v á nd a lo y de de l i nc uent e.
E n l a Aven id a 26 s e ven m at er i a l i z a do s t o do s e st o s e st er e ot ip o s y e xc lu s ione s que
f u nc ion a n en e st a s o c ie d a d . E s t en a z , p or que no e s u n c h i st e: e s o at r av ie s a l a ju st ic i a
y l a v id a de l a s p er s on a s en C olombi a . E s e e st er e ot ip o f u nc ion a pa r a muc h a s c o s a s .
C on l a s v íc t i m a s f u nc ion a e x a c t a ment e i g u a l y t iene que ver c on l a s c l a s e s . S i e s u n a
v íc t i m a p obr e, e s u n a v íc t i m a que v a a s er s o s p e c ho s a h a st a e l f i n a l de su s d í a s . S i e l
que a s e s i n a r on e s u n c a mp e s i no que no t iene n i u n p e s o, v a a s er s iempr e s o s p e c ho s o
de h ab er s ido g uer r i l ler o h a st a e l f i n a l de su s d í a s . E l p e or c a s o que r ef leja e st a lóg ic a
s on l a s ejec uc ione s e x t r ajud ic i a le s he c h a s p or a g ent e s de l e st a do c ono c id a s c omo “ lo s
f a l s o s p o s it ivo s”, p or que lo s f a l s o s p o s it ivo s no f uer on c ont r a jóvene s de e st r at o s e i s .
Fuer on jóvene s de e st r at o c er o y u no, p or que er a m á s f á c i l e st i g m at i z a rlo s y volverlo s
de u n d í a pa r a ot r o g uer r i l ler o s o de l i nc uent e s . E l e st r at o s e i s s on lo s que h a c en l a le y,
s on lo s que s a len h a c iendo d i s c u r s o s pa r a que s i g a l a g uer r a , p er o e s a g ent e nu nc a v a
a m a nd a r a su s h ijo s a l a g uer r a .
E n l a 26 pr ec i s a ment e t o do e s o en c onju nt o s e ve r ef leja do. L o que yo he apr end ido
t r abaja ndo c on g ent e e i n ic i at iv a s d i st i nt a s de Memor i a en l a c iud a d , p or ejemplo en l a
Aven id a 26 o en e l C ement er io C ent r a l , e s que lo f u nd a ment a l s on l a s r e l a c ione s que

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en e s o s lu g a r e s s e g ener a n . Y lo que bu s c a mo s c on
l a s d i st i nt a s i n ic i at iv a s e s v i s ibi l i z a r e s a s r e l a c ione s ,
s a c a rl a s a f lot e y mo st r a r lo p o der o s o que e l l a s t ienen
pa r a c on f i g u r a r u n lu g a r o pa r a t r a n s for m a rlo. Per o
y a e st á n , y a e x i st en , s i mplement e e s v i s ibi l i z a rl a s
de ot r a s m a ner a s , m a qu i l l a ndo u n p o qu it o a l l í o
p on iendo u n a f r a s e m á s . E nt onc e s e l m a qu i l l aje, l a
f r a s e, l a pue st a en e s c en a s on pa r a que l a c omu n id a d ,
e l t r a n s eú nt e, log r e ver e l p o der y l a c apa c id a d que
t iene u n a c omu n id a d en c on st r u i r t er r it or io y de
d a rle s ent ido.
Por e s o pa r a m í c u a ndo s e h abl a de t o d a l a zon a
de l C ement er io, lo f u nd a ment a l s on l a s p er s on a s
que e st á n a h í . E nt onc e s empie za n a t om a r v a lor lo s
m a r moler o s , l a s f lor i st a s , lo s t a l ler e s de of ic io s que
h ay, l a s r e l a c ione s que s e c on st r u yen , lo que e st á
v ivo en l a “ C iud a d de lo s Muer t o s”. S i p or ejemplo,

Historias de vida en la ciudad de los muertos


lo s m a r moler o s y a no e st á n , pa r a no s ot r o s l a zon a
pier de y lo que s e g ener a e s u n det er ior o t er r ible. L o s
m a r moler o s s on a r t e s a no s , h a c en u n a nt i g uo of ic io
a r t í st ic o que s e e st á p er d iendo. S i s e log r a r e s c at a r
e s o, s e log r a a c t iv a r en pa r t e l a zon a . E s r a r o, p er o
lo que le d a s ent ido a l C ement er io e s lo que e st á v ivo.
S i s e qu ier e, e l C ement er io e s e s e lu g a r v ivo que
no h a p er m it ido c en su r a y donde no h a ent r a do de l
t o do e l m ie do. L a s c on memor a c ione s , p or ejemplo.
A l a t u mba de Ja i me Pa r do L e a l de s de e l pr i mer d í a
de e x t er m i n io f ue l a g ent e. E n me d io de l a g uer r a ,
en me d io de l c on f l ic t o, en me d io de l a hu id a . A l
C ement er io s i g ue yendo l a g ent e a p onerle l a
f lor e c it a , a c on memor a r, a r eu n i r s e. E s e s a r e l a c ión


c on l a v id a y lo s v ivo s que pa r a m í e s súp er p ot ent e
y que h a c e de e s e lu g a r u n e s pa c io de apr end i z aje
y de r ef le x ión y, p or lo t a nt o, u n lu g a r a l que h ay
que c u id a r, a l que h ay que a c t iv a r c omo u n lu g a r LO Q U E B U S C A M O S
de Memor i a a t r avé s de l c u a l s e pue den c ompr ender CO N L A S D I S TI NTA S
lo s c on f l ic t o s , c ont r a d ic c ione s y c r e a c ione s de u n
pa í s . S olo ba st a c on d a r u n r ec or r ido p or l a s t u mba s I N I C I ATI VA S E S
que lo h abit a n , pa r a que muc h a s pr eg u nt a s s obr e VISIBILIZAR ESAS
nue st r o pa í s s a lt en a l a v i st a . Por e s o l a s i n ic i at iv a s
de apr opi a c ión de l C ement er io C ent r a l , C a n c i o n e s R E L AC I O N E S ,
pa ra V i v os y Mu e r t os , me pa r ec en a c er t a d a s , p or que S AC A R L A S A F LOTE
e s ut i l i za r e l e vent o, l a pa r a fer n a l i a , e l s how, p er o
no pa r a h a c er ú n ic a ment e u n s how ba s a do en l a Y M O S TR A R LO
at r a c c ión que c r e a l a muer t e y lo s muer t o s , s i no pa r a PODEROSO QUE
log r a r mo st r a r l a s ot r a s r e l a c ione s y pr o c e s o s que E L L A S TI E N E N PA R A
c on f lu yen en c a d a u n a de l a s t u mba s , que en ú lt i m a s
s on g r a n pa r t e de l a h i st or i a de C olombi a . CO N F I G U R A R U N
LU G A R O PA R A
TR A N S FO R M A R LO

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Cartas de Alejandra Gaviria Serna

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La impunidad no puede
seguir siendo la reina
A l a s p er s on a s que h a n s ido v ic t i m i z a d a s le s t o c a volc a r s e p or ne c e s id a d h a c i a d i st i nt a s
pr ofe s ione s . Q u ien en e st e pa í s de c id a bu s c a r y e x i g i r ver d a d y ju st ic i a le t o c a volver s e
ab og a do y defen s or de der ec ho s hu m a no s , s i mplement e pa r a p o der defender lo que le
c or r e s p onde. To d a s l a s v íc t i m a s t enemo s que s ab er c u á l e s l a le y, s omo s lo s que le s
ent r eg a mo s l a s pr ueba s a l a F i s c a l í a . Uno e s e l que le t iene que de c i r a l f i s c a l a qu ién
t iene que pr eg u nt a rle, a qu ién t iene que i nve st i g a r. Uno pa r a p o der l le v a r s u c a s o
a de l a nt e t iene que c onver t i r s e en ab og a do.
Ta mbién a u no le t o c a c onver t i r s e en p er io d i st a , d i s eñ a dor g r á f ic o, et c..., pa r a p o der
e x pr e s a r lo que u no nec e s it a e x pr e s a r. Y en e s e c a m i no he p en s a do que h ay u no s
len g u aje s que p er m it en t r a n s m it i r c ier t a s en s ibi l id a d y c omu n ic a r s e c on l a g ent e de s de

Historias de vida en la ciudad de los muertos


ot r o n ive l , m á s a l l á de l a e s c r it u r a o de h abl a r. E s o p er m it e l leg a rle a m á s g ent e
pa r a que p or lo meno s t e e s c uc hen ; de s pué s t e pue den r e c h a z a r, p er o t e t ienen que
e s c uc h a r. E nt onc e s de s de K i no P r avd a , p er o s obr e t o do de s de H . I .J.O S , emp e z a mo s a
pr eg u nt a r no s c ómo c omu n ic a r no s c on l a g ent e s obr e e st o s t em a s s i n c au s a r r ec h a zo.
Y e s o t a mbién e s u n a ide a que lueg o v ue lve a s er pr eg u nt a en e l C ent r o de Memor i a .
D e u n a m a ner a aut o d id a c t a emp e c é a enc ont r a r que a t r avé s de i m á g ene s p o d í a
e st able c er u n a r e l a c ión c on l a g ent e de s de ot r o n ive l , que p er m it ier a u n p o c o r omp er
c ier t o s e st er e ot ip o s y d ic ot om í a s y que p or lo meno s le g ener a r a pr eg u nt a s a l a g ent e.
No le t en í a que d a r m a st ic a do t o do, t a mp o c o. No t en í a que c ont a r l a v id a ent er a de
qu ién er a Fr a nc i s c o, m i pa d r e, pa r a que d ijer a n : “ Uy, qué m a l lo que le pa s ó”. Per o
t a l ve z u n a fot o de m i papá c on m i g o en e l r ío p o d í a g ener a r e s o m i s mo y de u n a
m a ner a m á s efec t iv a . Q uer í a mo s g ener a r en u n moment o u n a c on f luenc i a , pa r a que l a s
a c c ione s no f uer a n s olo de H . I .J.O. S , s i no que l a c au s a f uer a a su m id a p or muc ho s m á s
y que pud ier a pa r t ic ipa r m á s g ent e de s de u n t r abajo en r e d .
No s ot r o s lo que i nt ent a mo s h a c er no e s s ólo denu nc i a r, s i no log r a r que l a g ent e s e
s en s ibi l ic e y s ient a empat í a f r ent e a l a c au s a de l a defen s a de lo s der e c ho s hu m a no s ,
de l der ec ho a l p en s a m ient o d i st i nt o, y f r ent e a l a ver d a d , l a ju st ic i a y l a no r e p et ic ión
c omo der ec ho s de t o do s lo s c olombi a no s . Bu s c a mo s que e l t em a de l a memor i a deje de
s er u n t em a e xc lu s ivo de l a s v íc t i m a s y que t o d a s l a s p er s on a s pue d a n s ent i r e l pr e c io
de l c on f l ic t o, e l pr ec io de l a v iolenc i a p ol ít ic a , pa r a que a s í pa r a t o do s s e c onv ier t a en
u n a ne c e s id a d e l t em a de l a pa z c on ju st ic i a s o c i a l . E nt onc e s c on ot r a s or g a n i z a c ione s
í ba mo s a i n ic i a r l a c onvo c at or i a a u n e s pa c io pa r a t r abaja r s obr e e st o s t em a s , l l a m a do
l a Me sa d el E sc ra ch e. Yo me c ompr omet í en r e a l i z a r e l f lye r pa r a i nv it a r a l a g ent e a
pa r t ic ipa r. C onver s a ndo c on lo s a m i g o s s a l ió l a f r a s e L a i m p u n i d a d n o p u e d e se g u i r s i e n d o
l a re i n a . L leg ó pr i mer o l a f r a s e, y emp e c é a i m a g i n á r me l a c omo u n a c a r t a de u n n a ip e
y a s í s a l ió l a C a r t a d e l a i m p u n i d a d .
E n e s e moment o s e c u mpl í a e l a n iver s a r io nú mer o 2 0 de l a s e s i n at o de Ju l io Da n ie l
C h apa r r o, u n p er io d i st a de E l E sp e ct a d o r que h abí a c ubier t o l a m a s a c r e de S eg ov i a d í a s
de s pué s de que h abí a suc e d ido. E st a ndo en S eg ov i a y f ue a s e s i n a do ju nt o a l fot óg r a fo
que lo a c ompa ñ aba , Jor g e Tor r e s . Su h ijo, Da n ie l C h apa r r o, me l l a mó u n d í a pa r a
c oment a r me que s i no log r aba demo st r a r que e l a s e s i n at o de su pa d r e er a u n c r i men
de le s a hu m a n id a d , e l c a s o pr e s c r ibi r í a en l a t ot a l i mpu n id a d . L o p e or de t o do e s que

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l a F i s c a l í a h abí a s a c a do u n c omu n ic a do en donde de c í a que e l c a s o de Ju l io Da n ie l
C h apa r r o no s e p o d í a c on s ider a r u n c r i men de le s a hu m a n id a d , pue s su a s e s i n at o no
t en í a n a d a que ver c on su l ab or p er io d í st ic a ¿Q ué h a c er?
E s en me d io de l a i mp ot enc i a que s iempr e su r g en c o s a s . E mp e c é a g ener a r l a ide a no
s olo de l a c a r t a de l a i mpu n id a d , s i no de u n a ba r aja c omplet a , iba a s er c omo e l jueg o
de t en s ione s que v iv i mo s t o do e l t iemp o c u a ndo e st a mo s en bú s que d a de lo s der e c ho s
a l a ver d a d y l a memor i a . To do e l t iemp o me s ient o c omo en u n a c omp et enc i a c ont r a
u n mu ndo de c o s a s , c ont r a l a i mpu n id a d , c ont r a e l olv ido, c ont r a t o d a e st a g ent e que
h a log r a do e l p o der a c o st a de ot r a s p er s on a s . Y no ba st aba c on mo st r a r l a c a r t a de
l a i mpu n id a d , er a nec e s a r io mo st r a r l a c a r a de a que l lo s a lo s que l a ju st ic i a pr et end í a
olv id a r.
E nt onc e s a l l a do de l a c a r t a de l a i mpu n id a d s a c a mo s l a pr i mer a c a r t a nue st r a , l a de
Ju l io Da n ie l C h apa r r o, y a pa r t i r de e s a c a r t a l a g ent e emp e z ó a de c i r que quer í a n
t ener l a c a r t a de su s f a m i l i a r e s . S iempr e no s mue st r a n a nue st r o s papá s en l a fot o
t ip o do c u ment o, que muc h a s vec e s lo s bl a nque aba c omo de su c ont e x t o, ¡c omo que
lo s l i mpi aba ! No s ot r o s no s neg a mo s a que nue st r o s papá s s e a n r e c or d a do s c omo u no s
muer t o s , m á s que c omo u no s luc h a dor e s que t en í a n ide a s , pr opue st a s . Por e s o er a n l a s
f r a s e s y p or e s o lo s c olor e s de e s a s c a r t a s . C a d a c a r t a de e s a s e s u n t r abajo que n a c e
de s de e l a mor de l f a m i l i a r que e s e l que pr op one que e lement o s deb e t ener. Por ejemplo
Alejandra Gaviria Serna

e st á l a de T it o D í a z , que f ue e l a lc a lde de l mu n ic ipio E l Roble, en l a c o st a . T it o D í a z e s


t r i st ement e f a mo s o p or que en u n c on s ejo c omu n it a r io de e st o s de Á lv a r o Ur ib e Vé le z ,
s e pa r ó y le d ijo a l pr e s ident e: “A m í me v a n a m at a r lo s pa r a m i l it a r e s , p or t a le s y t a le s
r a zone s” y a l me s y me d io T it o f ue a s e s i n a do. T it o h abí a s ido de l a U P, h abí a l leg a do a
s er a lc a lde y lo i nc r eí ble e s que é l for mó e l mu n ic ipio de E l Roble. L a f r a s e de l a c a r t a
l a h i zo s u h ijo y l le v aba e l e s c udo de su mu n ic ipio.
E nt onc e s e st a s c a r t a s demue st r a n u n p o c o e s e c a mp o de t en s ión y de p o der e s . No s ot r o s ,
dent r o de nue st r o hu m i lde t r abajo, r e c or d a mo s c on st a nt ement e e st a s s it u a c ione s de
i mpu n id a d , p er o t a mbién qu iéne s f uer on nue st r o s pa d r e s , c u á le s s on su s pr oye c t o s que
aú n s i g uen i nc onc lu s o s y p or qué t iene l a s o c ie d a d a l g o que apr ender de e s o. L a s c a r t a s
t uv ier on i mpa c t o, f uer on publ ic a d a s en u n a r t íc u lo en E l E sp e ct a d o r, h a c en pr e s enc i a
en lo s e vent o s . L o c hé ver e e s que l a g ent e emp e z ó a u s a r lo s sl o ga n s de l a s c a r t a s en s u
len g u aje:
“ P o rq u e l a i m p u n i d a d n o p u e d e se g u i r s i e n d o l a re i n a”
“ P o rq u e n u e s t ra s ca r t a s so n…”
A h í e s donde u no ve lo p o der o s o de e st a s pr á c t ic a s , p or que m á s que u n a s i m á g ene s ,
u n a s f r a s e s y u no s sl o ga n s, r e pr e s ent a n u n a s ide a s , u n a s apue st a s y u no s sueño s .

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Nosotros somos los
huéspedes
E l Cent ro de Memor ia, Paz y Reconci l iación est á
ubicado a l lado de los columbar ios que fueron
inter ven idos por la ar t ist a Beat r iz Gonzá lez. Siempre
que los m iro pienso que son una buena met á fora del
ted io de la g uer ra: un conf l icto tan largo que a nad ie le
impor ta n i por qué empezó, n i quién empezó, n i cuá les
son los costos y lo que se ha perd ido, n i qu iénes se
benef ician de los muer tos, n i qu iénes son los muer tos o
qu iénes son los v u lnerados. Y se repite y se repite y se

Historias de vida en la ciudad de los muertos


repite, como se repite cada una de esas imágenes que
están ah í en los columbar ios, que ya no t ienen sent ido,
n i t ienen mucho sig n if icado para nad ie.
L os columbar ios son como el síntoma. Eso es para
m í lo que sig n if ica la at rocidad. E l peor, el más
per verso sig n if icado de la at rocidad es la cost umbre.
L a bana l idad del ma l, esos son los columbar ios. Pero
lo peor es que son bon itos. Para m í eso es el d i lema,
l laman la atención, son bon itos pero cuent an a lgo


ter r ible. Por eso creo que los columbar ios – y la zona
a lrededor – t ienen una g ran carga, un g ran potencia l.
A m í no me g ust a la idea del pat r imon io de conser var LO S CO LUM B A R I O S
por conser var, de mantener las cosas qu iet as cuando
las cosas t ienen un potencia l increíble. Después de S O N COM O E L
mucho pensarlo, yo me incl ino hacía la idea que el S Í NTOM A . E S O E S
arquitecto Rogel io Sa l mona ten ía para este espacio.
Más que intent ar mantener los columbar ios a l l í PA R A M Í LO Q U E
mom if icados, intent ar ía dar cuent a de lo que el t iempo SIGNIFICA L A
hace en las cosas, cómo las degenera, pero t ambién
most rar cómo, a par t ir de eso, se generan ot ras nuevas ATR O C I DA D. E L PE O R ,
cosas. M ient ras est án ah í mom if icados como en un E L M Á S PE RV E R S O
museo, sin acceso a l públ ico, no se puede hacer nada.
M ient ras que si a lg unos de el los conser van solo las SIGNIFICADO DE
columnas, sí se pueden ut i l izar como una ga ler ía a L A ATR O C I DA D E S
cielo abier to para apropiárselo desde el desar rol lo de
in iciat ivas d iversas. L A CO S T UM B R E . L A
B A N A L I DA D D E L
Sé que es una perspect iva bast ante románt ica, pero
t rabajo en esto porque creo que de las peores cosas sa len M A L , E S O S S O N LO S
siempre cosas buenas, siempre ex iste la posibi l idad de CO LUM B A R I O S


coger una r uina, a lgo complet amente desbarat ado y
t ransfor marlo. Transfor marlo en el sent ido de que uno

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no ren iega de lo que pasó, t ampoco lo m in im iza o inv isibi l iza; uno ut i l iza lo que le ha
suced ido como base, sabiendo que solo pod r ía const r u ir lo que const r uye ten iendo esa
r u ina como base. Es como un punto inter med io, no es lo nuevo, pero t ampoco es la oda
a l pasado, aquel que se v uelve ant inat ura l. Un columbar io conver t ido en un cent ro de
act iv idades, un lugar de la muer te conver t ido en un lugar donde ocur ren asuntos sin
perder su ra íz…, me parece chévere. Es como esas mat icas encant adoras que crecen ar r iba
de los tejados ¿has v isto? Es como el ú lt imo lugar donde crecer ía una plant a, una v ida…,
y, por ah í, una mat ica sola. Y solo t iene ese sent ido si est á a h í. Si est á en la matera ya es
ot ra h istor ia.
L o m ismo sucede con el Cent ro de Memor ia, Paz y Reconci l iación. Ta l vez si hubiera sido
const r u ido en ot ro lugar le hubiéramos dado ot ro sent ido, pero est amos aqu í, en la zona
de los cementer ios. Y me parece que est ar aqu í te deja ver siempre de manera ev idente
nuest ros mayores retos ¿Cómo hacer de la memor ia una cosa que no es una cuest ión de
muer tos y del pasado, sino del fut uro, pero que a la vez ev identemente es un d iá logo
con los muer tos? Ese d iá logo no se puede bor rar. E l asunto es si ese d iá logo es un punto
anclado ah í en la muer te y en las h istor ias del hor ror del conf l icto colombiano, o si es un
d iá logo que per m ite ubicarse en la v ida, por la resistencia y persistencia de los sueños.
Si es una const r ucción que se basa t anto en el pasado como en la idea de const r ucción de
nuevos y d ist intos fut uros del t amaño de esos sueños.
Alejandra Gaviria Serna

Nosot ros no somos el Cementer io, somos una cosa d ist int a. Pero est ar en est a zona es a lgo
que nos pide todo el t iempo hablar con mucho respeto t anto de la v ida como de la muer te.
Y aunque no fue del todo ca lcu lado est ar aqu í, es marav i l loso porque ese es el papel de
la Memor ia H istór ica en contextos de conf l icto, comprender aquel lo que nos ha pasado
como sociedad, lo cua l la mayor ía de las veces est á ínt imamente l igado con la ex per iencia
del ter ror, de la v u lneración. Pero comprender que es un ejercicio que hacemos desde
la v ida y sus fuerzas, desde la necesidad y la intención de t ransfor mar nuest ro presente
para imag inar nos nuevas memor ias del fut uro. Y para m í, es muy impor t ante tener eso
presente, porque aunque no soy superst iciosa, siempre pienso que no se nos puede olv idar
nuest ro lugar pues los muer tos se pueden poner bravos. Porque sí, en ú lt imas nosot ros
somos los huéspedes aqu í.

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P E R O E S TA R E N E S TA Z O N A E S A L
PIDE TODO EL TIEMPO HABL AR CO
R E S P E T O TA N T O D E L A V I DA C O M
Y, A L A V E Z N O S P E R M I T E E N TA B L
CON L A MEMORIA DESDE L AS FU
D E L A V I DA


Alejandra Gaviria Serna

Foto: Favián Correa Bohórquez

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S ALGO QUE NOS
R CON MUCHO
COMO DE L A MUERTE
ABL AR UN DIÁLOGO
S FUERZAS E IDEAS

Historias de vida en la ciudad de los muertos

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“Este libro se terminó de imprimir en la ciudad de
Bogota D.C., en el mes de diciembre de 2015”

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