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Auditoría general

La Corte Suprema ya escuchó a casi todos los candidatos a auditor general y este jueves dará a
conocer la terna para que el Consejo de Estado haga la elección de quien manejará un
presupuesto de 35.447 millones de pesos, una nómina superior a las 200 personas y que
tendrá a su cargo la vigilancia de 31 contralorías departamentales.
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Entre los 34 candidatos hay varios que se perfilan como favoritos. Uno es Rodrigo Tovar Garcés,
un huilense vinculado al sector público desde 1989 –especialmente en cargos de Bogotá–, a quien
la Red de Veedurías Ciudadanas señala de estar inhabilitado para llegar a ser auditor y le
pide a la Corte que descarte su nombre de inmediato.

En un documento enviado ayer, firmado por Pablo Bustos –cabeza de la Red– y con copia a la
Procuraduría, se advierte que Tovar entró como auditor auxiliar grado 04 en octubre del 2017, y
que al año siguiente se puso al frente de la entidad como encargado durante al menos 30 días.

De acuerdo con reportes de la propia Auditoría, Tovar asumió la jefatura de la entidad durante una
licencia del titular del cargo, Carlos Rodríguez, cumpliendo todas las funciones e incluyendo
manejo de nómina y control del presupuesto, lo que lo inhabilitaría por haber estado en el
puesto al que aspira en el año inmediatamente anterior a su inscripción como candidato.
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“Teniendo en cuenta que fungió como auditor entre el 18 de junio hasta el 17 de julio de 2018, y su
inscripción a la convocatoria pública para aspirar a auditor fue el día 21 de junio del 2019, se
evidencia que se encontraba inhabilitado. (…) Por esa razón, no puede ser ternado para dicha
dignidad so pena de vulnerar el ordenamiento jurídico”, precisa Bustos en su escrito.

EL TIEMPO buscó a Tovar Garcés para conocer su postura. “Prefiero dialogar estos temas
personalmente”, dijo en una primera comunicación, pero de inmediato agregó que analizaría los
argumentos de Bustos y respondería en una nueva llamada. No obstante, no volvió a
contestar.

Otra candidatura es Magda Milena Amado, excontralora de Bucaramanga y sobre quien pesa una
sanción de primera instancia no ejecutoriada de la Procuraduría Regional de Santander. En efecto,
fue suspendida por 7 meses por supuestamente violar el debido proceso a Óscar Arrieta, de quien
en 2012 pidió que fuera separado de la gerencia de la Empresa de Aseo de Bucaramanga por
posibles irregularidades.

Amado apeló la decisión –de febrero pasado– y dijo que hasta que se resuelva en segunda
instancia no queda en firme y, por lo tanto, no se considera como inhabilidad. De hecho, a
mediados del año pasado logró tumbar otro fallo de la misma Procuraduría de Santander,
que en primera instancia la sancionó por una posible omisión.

“Ese caso lo desvirtué ante la Procuraduría de Vigilancia Administrativa en Bogotá y espero hacer
lo mismo con el de ahora. En la historia de Bucaramanga he sido la contralora que más ha
denunciado la corrupción. Lo de ahora es una guerra sucia para enlodarme con cosas que no he
hecho”, enfatizó Amado en diálogo con EL TIEMPO.

El periodo del nuevo auditor comenzará el 28 de septiembre próximo.

Entre tanto, horas después de la presente publicación, el candidato Rodrigo Tovar se volvió a
comunicar con EL TIEMPO y aseguró que no está inmerso en ninguna inhabilidad, contrario a lo
que dice la Red de Veedurías y un reciente concepto de la Función Pública.

Tovar afirmó que el 21 de noviembre del año pasado se produjo la sentencia C-126 de la Corte
Constitucional, en la cual –según dijo– se declaró inexequible la expresión “o como encargado” al
estudiar una demanda sobre una norma que regula las inhabilidades para ser Contralor y que,
agregó, son las que aplican para quienes aspiran a Auditor.

Al ser declarada inexequible esa expresión, añadió Tovar, su aspiración de llegar a ese cargo no
es objeto de inhabilidad.

“Sustentando en lo anterior, es pertinente señalar que no me encuentro incurso en ninguna de las


inhabilidades contempladas en la Constitución Política ni en la normatividad legal vigente para
aspirar al cargo de Auditor General de la República”, enfatizó Tovar.

Además, sobre un concepto de la Función Pública que se conoció también esta semana, que
indica que Tovar sí tendría las inhabilidades ya descritas, el propio aspirante manifestó que ese
tipo de documentos no son obligantes y que por encima de los mismos están los pronunciamientos
de la Corte Constitucional.

No obstante, el documento de la Función Pública, firmado por el director Jurídico, Armando López,
indica que “la persona que desempeñó el cargo de Auditor Auxiliar de la Auditoría General de la
República hasta hace aproximadamente un mes, en los términos de la Corte, tiene restricciones
para ser elegido Auditor General, por haber ocupado cargo público del orden nacional en el año
inmediatamente anterior a la elección.

DEFENSORIA DEL PUEBLO

Confinados, en constantes amenazas y desplazados de manera forzada: así se encuentran


casi 1.500 indígenas Embera Eyábida, en municipios del occidente antioqueño como
Frontino y Dabeiba.

La denuncia fue realizada por la Organización Indígena de Antioquia (OIA) y por las autoridades
indígenas, campesinas y afrodescendientes, pertenecientes a la Mesa Interétnica de Paz, del
municipio de Frontino. 
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De acuerdo con información de estas organizaciones, la grave situación humanitaria se da
como consecuencia del accionar de las estructuras armadas al margen de la ley que hacen
presencia en los territorios de las comunidades en el occidente de Antioquia.

El pasado 19 de enero, cuatro horas de enfrentamiento y fuego cruzado en el Resguardo


Amparradó Alto y Medio, en el municipio de Dabeiba, "agudizaron la zozobra en las comunidades
Amparradó Alto, Amparradó Medio, Amoladora, Cañaveral, Antadó Guabina, Cañaveral Arenera y
Genaturadó (Dabeiba)", indicó la OIA, quien aseguró que estas comunidades completan casi
dos semanas en confinamiento y desplazamiento forzado interno y fuera del territorio
ancestral.
#OIACUENTA | El Consejo de Gobierno Mayor de la Organización Indígena de Antioquia, analizan
la grave situación humanitaria de las comunidades indígenas del occidente antioqueño y además la
proyectos y convenios de 2020 en los territorios indígenas. @ONIC_Colombia

La situación ha sido también alertada por la Defensoría del Pueblo, entidad que el pasado 6
de febrero de 2019 emitió una alerta temprana en varios territorios étnicos que hoy denuncian la
presencia de actores o estructuras armadas ilegales.

"Se encuentran en situación de riesgo aproximadamente 23.378 habitantes del municipio de


Dabeiba. De los cuales el 8.921 se encuentra en la zona urbana y 14.457 en área rural (...) De
estos 3.626 son indígenas de la etnia Emberá Eyábida. El 78% de la población es víctima del
conflicto armado", precisa la alerta temprana 009 de 2019 de la Defensoría del Pueblo.
La OIA solicitó al Gobierno Nacional, regional y local, liderar una misión humanitaria para verificar y
atender a la comunidad en materia de salud, seguridad, educación y alimentación
 FACEBOOK
 TWITTER
Entre los hechos descritos por la OIA que han generado la crisis humanitaria en las comunidades
se encuentran: la muerte de David Bailarín Domicó el pasado 18 de diciembre, quien fue
víctima de una mina antipersonal mientras se dirigía hacia su resguardo Amparradó Alto, en
límites con Murindó y varios enfrentamientos armados que se han dado en medio de población civil
en resguardos como Alto y Medio, Comunidad Amparradó Alto, Genaturadó, Chageradó
Llano, entre otros.

Asimismo, la OIA solicitó al Ministerio público la activación de la  atención humanitaria de


emergencia para las comunidades confinadas, para poder evitar un desplazamiento forzado
masivo a las cabeceras municipales.y al Gobierno Nacional, regional y local, liderar una misión
humanitaria para verificar y atender lo antes posible a la comunidad en materia de salud,
seguridad, educación y alimentación.

Además, exigió a los actores armados legales e ilegales respetar la vida y los espacios de
las comunidades como población civil.

Procuraduría

En octubre del 2019, mientras se amarraba los cordones de los zapatos en una cancha de fútbol
de la Escuela de Posgrados de la Policía (Espol), el actual director de la Policía, el general Óscar
Atehortúa, se habría enterado de detalles reservados de una investigación disciplinaria que llevaba
la Inspección General de la Policía por presuntas irregularidades en un contrato para la
construcción de 111 casas fiscales Cenop en San Luis, Tolima, un caso en el que él podría tener
responsabilidad.
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 Director de la Policía, a juicio disciplinario en la Procuraduría

Así lo señala el pliego de cargos –al que tuvo acceso EL TIEMPO– con el que la Procuraduría
llamó a juicio disciplinario a Atehortúa por cuatro presuntas faltas que habría cometido en
tres momentos: cuando fue director del Fondo Rotatorio de la Policía, cuando fue Inspector
General de la Institución, y en su actual cargo como director de la Policía Nacional.
(Le puede interesar: Cancelan cumbre de comandantes de Policía para prevenir coronavirus)
En el expediente de 72 páginas, la Procuraduría recoge documentos, testimonios y hasta chats que
exponen que el general Atehortúa no solo habría faltado a su deber de verificar la calidad de las
primeras 60 casas fiscales entregadas, sino que habría intentado frenar una investigación
posterior por las irregularidades de ese proyecto.

Y esto, dice la Procuraduría, lo compromete porque en el 2015, cuando el Fondo Rotatorio de la


Policía recibió las primeras casas terminadas, él era el director de esa entidad, por lo que tendría
interés en el resultado de las investigaciones por ese contrato.

Además, dice el expediente, Atehortúa firmó en julio de 2015 el documento de recibido a


satisfacción de las casas, pero dos semanas después las estructuras fueron criticadas por
la Dirección de Bienestar de la Policía, que tras una revisión dijo que las viviendas tenían serias
fallas de calidad como "vidrios rotos, sanitarios dañados, enchapes con fisuras, cables de energía y
tomacorrientes sin funcionamiento". También carecían de redes de gas y tenían problemas en la
red hídrica.
(Lea también: Director de la Policía, a juicio disciplinario en la Procuraduría)
De otro lado, según recoge la Procuraduría, antes de que se liquidara el contrato ya se había
puesto en conocimiento de Atehortúa que había irregularidades que incluso habían motivado que
se abriera al contratista un proceso de incumplimiento del contrato.

Pero a pesar de las advertencias, dice la Procuraduría, Atehortúa no solo recibió a conformidad


las casas sino que archivó en agosto del 2015 el proceso contra el contratista por
incumplimientos.
No se declaró impedido 

De otro lado, la Procuraduría también cuestiona por qué, entre junio y diciembre del 2018, ya como
Inspector General de la Policía, el general Atehortúa no se declaró impedido frente a un
proceso que llegó a su despacho que tenía que ver, precisamente, con irregularidades en la
construcción de las casas fiscales.

El Ministerio Público reseña que en junio del 2018 Atehortúa recibió del entonces director de la
Policía, general Jorge Nieto, el resultado de una auditoría interna sobre las presuntas
irregularidades en las casas. Nieto le pidió a Atehortúa, dice el expediente, designar a alguien para
que iniciara las acciones correspondientes por esas presuntas faltas.

Aunque la Inspección General efectivamente ordenó, dice la Procuraduría, una indagación


preliminar contra funcionarios por determinar por el caso de la viviendas fiscales, y esa orden no la
firmó Atehortúa sino una coronel que estaba en encargo en la dirección de la Inspección, el
Ministerio Público cuestiona que Atehortúa nunca manifestó su impedimento frente a ese
expediente, que estuvo 5 meses en su despacho. Esto a pesar de que él podría tener interés
directo "en que esa actuación disciplinaria no comprometiera su responsabilidad".
(Además: JEP le cerró la puerta a ‘Marquitos’, socio del 'Ñeñe Hernández')
Habría obtenido información privilegiada y reservada

Además de las irregularidades en la revisión de las casas y el no declararse impedido frente a una
investigación por las mismas, la Procuraduría le cuestiona al general Atehortúa una presunta
extralimitación de sus funciones al pedirle información reservada de la investigación interna
por ese proyecto a uno de los capitanes de la Inspección General.

Fue el capitán José Fernando Llanos quien, dice la Procuraduría, en octubre del 2019 en la cancha
de fútbol de Espol le informó a Atehortúa sobre aspectos del caso, y en otro momento, le habría
facilitado información detallada y una línea de tiempo de los movimientos del proceso, que es
reservado.

Llanos era el Jefe del Grupo Especial de Investigaciones de la Inspección General, y aunque en


ese momento estaba haciendo un curso de ascenso, seguía teniendo la facilidad, dice la
Procuraduría, de averiguar por el caso de Cenop que llevaba el Grupo de Procesos Disciplinarios
de Primera Instancia.

Así las cosas, aunque no estaba en su oficina por el curso de ascenso, el capitán Llanos, dice la
Procuraduría, llamó a una de sus subalternas y le indicó que por disposición del general
Atehortúa había que verificar un caso relacionado con Cenop que tenía el Grupo de Procesos
Disciplinarios.

Según el expediente del Ministerio Público, ya con esa instrucción la carpeta que llevaba el Grupo
de Procesos Disciplinarios pasó al Grupo Especial de Investigaciones y a revisión del capitán
Llanos, quien posteriormente le habría entregado información pormenorizada del caso al general
Atehortúa, aunque le informó que ese tema debía tratarlo con el general William René
Salamanca, hoy Inspector General de la Policía.

El mismo Llanos, dice la Procuraduría, le informó al general Salamanca de la solicitud que le había
hecho el director de la Policía.

CONTRALORIA

Al realizar varias visitas a las terminales terrestres del país, la Contraloría evidenció que en el 92
por ciento de ellas hay serias fallas en las acciones de prevención y contención del Covid-19. 
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Al revisar la atención en 23 terminales del país, la Contraloría  identificó que en el 61,5 por ciento
la atención es deficiente. Estas son las terminales de Mocoa, Sincelejo,
Mitú, Yopal, San José del Guaviare, Ibagué, Valledupar, Bogotá (Satelital del
Norte), Riohacha, Cartagena, Barranquilla, Inírida y Villavicencio.

De otro lado, la Contraloría calificó como regulares los protocolos en el 30,7 por ciento de las
terminales, que corresponden a Tunja, Cúcuta, Bucaramanga, Manizales, Arauca, Pereira,
Florencia y Bogotá (con su terminal principal del Salitre).
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Los únicos terminales donde la Contraloría consideró aceptables los protocolos establecidos para
prevenir y contener el nuevo coronavirus son los de Armenia y Pasto, que apenas corresponden al
7,8 por ciento. 

Es así cómo mientras en términos de salud, solo el 7,8 por ciento de las terminales es eficiente. 

También preocupa que el 69 por ciento de terminales que la Contraloría visitó no han revisado a
los pasajeros o no llevan registros de esas atenciones. Y el 65 por ciento no hace cuestionarios
sobre sus viajeros. 

El 50 por ciento, dice la Contraloría, no tiene zonas de aislamiento. El 38 por ciento no tiene
establecido un personal médico adicional y el 61 por ciento no tiene termómetros láser o
infrarrojos. 

A la Contraloría también le preocupa que el 42 por ciento de las terminales no tiene campañas de
prevención y concientización de cuidado, el 50 por ciento no tiene zonas de lavado de manos y
el 38 por ciento no tiene dispensadores de gel antibacterial. 

En el caso de Bogotá, la Contraloría visitó la terminal del Salitre y la Terminal del Norte. La de
Salitre tuvo una buena calificación de 8 sobre 10, mientras que la del Norte quedó con una
calificación de 1. 

En la del Norte, el organismo de control verificó que tenían cinco personas de personal médico
pero no cuenta con campañas preventivas y de autocuidado. Tampoco tiene  zonas de lavado
de manos, dispensadores de gel, medición de temperatura, zona de aislamiento, sistema de
desinfección de las instalaciones, y no está realizando cuestionarios a los pasajeros. 

La del Salitre, en cambio, aunque solo tiene un personal médico, sí tiene todo lo que le falta a la
anterior terminal. 

Otra de las terminales que menos cumple es la de Rioacha (La Guajira), que quedó con una
calificación de 1 y no tiene personal médico ni está implementando ninguna de las medidas. 

Y la terminal de Cartagena, que también tiene la misma calificación, tampoco tiene personal
médico ni ninguna de las otras medidas. Lo único con lo que cuenta es con una zona de
aislamiento.