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HAY MUCHOS DONES

por el Elder Marvin J. Ashton


Of the Quorum of the Twelve Apostles

“Dios vive y nos bendice con dones, y al desarrollarlos y ponerlos al servicio de


nuestros semejantes, y al beneficiarnos de los dones de aquellos que nos rodean,
podremos hacer que el mundo sea mejor, y así la Obra de Dios avanzara a un paso
más acelerado”.

En mi opinión, una de las grandes tragedias de la vida ocurre cuando una persona se
cataloga a sí misma de carente de talentos y dones. Cuando nos sentimos disgustados o
desanimados y caemos en una total depresión debido a que nos veamos tan
insignificantes, no solo nos llenamos de tristeza nosotros mismos, sino también Dios.
Al determinar que no tenemos dones, a juzgar por nuestra estatura, inteligencia,
calificaciones en los estudios posesiones materiales, poder, posición social o
apariencia exterior, no solo estamos siendo injustos, sino también irrazonables.

En Doctrina y Convenios 46:11-12, encontramos esta verdad: “Porque no a todos se da cada uno de los dones; pues
hay muchos dones, y a todo hombre le es dado un don por el Espíritu de Dios”.
“A algunos les es dado uno y a otros otro, para que así, todos se beneficien.”

Dios nos ha dado a cada uno de nosotros talento para una o varias cosas. Sócrates es el autor de este pensamiento
celebre: “Una vida sin examen no es vida”( Apología de Sócrates”, en Diálogos por Platón, Editorial Porrua, S.A.,
México D.F., Pág. 16).

Esta en cada uno de nosotros el descubrir y desarrollas los dones que, Dios nos ha dado. Debemos tener presente que
todos fuimos creados a la imagen de Dios, que no hay nadie insignificante y que todos somos importantes para Dios y
para nuestro prójimo.

En el Libro de Mormón, particularmente en Tercer Nefi, capítulos de 11 al 26, cuando el Salvador Jesucristo visitó a
los habitantes del continente americano, se hace referencia a muchos dones y se les califica de muy reales y
enormemente útiles. Quisiera mencionar alguno de ellos al azar, a modo de ejemplo, los cuales no siempre son
evidentes, pero si son muy importantes. Tal vez en ellos encontréis algunos de los dones que vosotros tenéis, que
aunque no muy evidentes si son valiosos.

El don de preguntar, el don de escuchar; el don de oír y de emplear una voz suave y apacible, el don de poder llorar,
el don de evitar la contención, el don de congeniar, el don de evitar repeticiones vanas, el don de obrar en rectitud, el
don de no condenar, el don de buscar la guía de Dios, el don de ser un discípulo; el don de interesarse en los demás,
el don de meditar, el don de orar, el don de testificar, y el don de recibir el Espíritu Santo.

Debemos recordar que a todos los seres humanos se nos da un don por el Espíritu de Dios. Tenemos el privilegio y la
responsabilidad de aceptar nuestros dones y beneficiar a otras personas con ellos. Los dones y los poderes de Dios
están al alcance de todos nosotros.

El tiempo con que cuento sólo me permite recalcar la importancia de algunos de los dones dados por Dios.

1. El don de meditar

Al estudiar las escrituras, siempre me impresiona el verbo meditar, tan frecuentemente usado en Libro de Mormón. El
diccionario nos dice que meditar significa pensar con profunda atención, considerar detenidamente, discurrir.

Cuando Jesús visito a los nefitas en el continente americano dijo:


“Por tanto, id a vuestras casas, y meditad las cosas que os he dicho, y pedid al Padre en mi nombre que podáis
entender; preparad vuestro entendimiento para mañana, y vendré a vosotros otra vez” (3 Nefi 17:3).

Moroni empleo este término al final de sus escritos:

“He aquí, quisiera exhortaros que cuando leáis estas cosas…..recordéis cuan misericordioso ha sido el señor con los
hijos de los hombres…y que lo meditéis en vuestros corazones” (Moroni 10:3).

Al meditar, le damos al Espíritu la oportunidad de inspirar y dirigir. La meditación es un eslabón muy fuerte entre la
mente y el corazón y, al leer las escrituras, se conmueven ambas cosas. Si usamos el don de meditar, comprenderemos
cómo podemos incorporar estas verdades eternas a nuestro proceder diario.

En la actualidad, siguiendo el pedido hecho por le presidente Benson, millones de personas leen el libro de Mormón
algunas de ellas por primera vez, otras por costumbre. A todas ellas les recordamos que se puede extraer mucho más
de este gran libro si meditamos sobre lo que leemos.

La meditación expande la mente y es un valioso don para quienes aprenden a usarla. El emplearla debidamente nos
ayuda a entender la esencia de lo que leemos, a entenderlo y aplicarlo más eficientemente.

2. El don de buscar la guía de Dios

Es común que digamos o escuchemos a otras personas decir en momentos de crisis: “¡No sé ni para dónde agarrar!”

Cuando nos enfrentemos a momentos así, hay un don que esta al alcance de todos: el don de buscar la guía de Dios.
Se trata de una fuente de fortaleza, consuelo y orientación.

“He aquí, yo soy la ley y la luz. Mirad hacia a mi, perseverad hasta el fin, y viviréis; porque al que perseverare hasta
el fin, le dar la vida eterna” (3 Nefi 15:9)

“Procura confiar en Dios para que vivas” (Alma 37:47) esta es la maravillosa promesa hecha a menudo en las
Escrituras.

El buscar la guía de Dios nos ayuda a ver sus hijos de una manera diferente. Hay personas que parecen preferir la
práctica de buscar y hacer resaltar las fallas más qua las virtudes de las personas con quienes se relacionan. Sin
embargo, son las virtudes de esas personas y no sus defectos las que nos ayudan a progresar.

Cuan reconfortable resulta el saber que se recurrimos a nuestro salvador Jesucristo y perseveramos hasta el fin,
podremos logra la vida eterna y la exaltación. Nuestra capacidad de ver y entender crece en proporción a nuestros
deseos de buscar. Dios nos resultará más accesible si recurrimos a El. El buscar su guía nos enseña a servir y a vivir
sin compulsión. El ser líder de la iglesia jamás debería disminuir el tiempo que pasamos en buscar las guía de Dios.

3. El Don de oír y emplear una voz suave y apacible.

Las voces que proceden de los cielos penetran el corazón con sus declaraciones delicadas y convincentes.

“Y aconteció que mientras así conservaban, unos a otros, oyeron una voz como si viniera del cielo; y miraron
alrededor, porque no entendieron las voz que oyeron; y no era una voz áspera ni una voz fuerte, no obstante y a pesar
de ser una voz suave, penetro hasta los más profundo de los que la oyeron, de tal modo que no hubo parte de su
cuerpo que no hiciera estremecer, si, les penetro hasta el alma misma, e hizo arder sus corazones” (3 Nefi 11:3).

A menudo la esperanza, el aliento y la guía previenen de una voz suave y penetrante. Estas voces las oyen solo
aquellos que están dispuestos a escuchar. La comunicación que establecemos con otras personas en un tono suave y
apacible puede granjearnos amistades invalorables. Admiro a quienes no tienen necesidad de levantar la voz par a
exponer su punto de vista o convencer. Parece se que la persona que discuten y gritan niegan la contribución que
podría llegar a dar las voces suave y apacible

Siempre nos deleita la voz e de un niño que dice, “Mami.,Papi los quiero mucho”

Cuán enorme es el alcance de la voz calma que sabe cómo y cuándo decir “gracias”.Pensad un instante en voz
celestial que dijo “[José] este es mi hijo Amado escúchalo” (véase Jose Smith-Historia 17).

Resulta conmovedor y reconfortante escuchar la voz suave que declara: “Estad quietos y sabed que yo soy Dios” (D. y
C. 101:16).

Tened siempre presente que uno de los dones mas grande es la voz suave y apacible del Espíritu Santo que nos guía
en la vida y hace posible obtener los mayores testimonios.

4. El Don de calmar

Que maravilloso es el don de poder calmar a otra persona. Damos gracias a Dios por quienes son calmos en vez de
contenciosos.

“Porque en verdad, en verdad os digo que aquel que tiene el espíritu de contención no es mió, sino es del diablo que
es el padre de la contención y el irrita los corazones de los hombres para que contiendan con ira unos con otros “(3
nefi 11:29).

La contención es un instrumento del adversario, mientras que la paz es un instrumento de nuestro Salvador. ¡Cuan
gran homenaje rendimos a aquellos a quienes calificamos de mansos, firmes y calmos!

La contención interrumpe el progreso, mientras que el amor lleva al progreso eterno.

En donde existe la contención, no puede haber esfuerzo conjunto ni sentido concreto de dirección.

Cesad de contender unos con otros, cesad de hablar mal el uno contra el otro” (D. y C. 136:23).

Las discusiones y los debates deben sustituir por el análisis calmo, el estudio y el intercambio respetuoso.

El evangelio es un plan de armonía, unidad y acuerdo, y debe presentarse con amor, con una actitud gozosa y con
calma.

Deberíamos aprender a hablar los unos con los otros, a escucharnos mutuamente, a orar juntos, a decidir en conjunto y
a evitar toda forma de contención. Debemos aprender a refrenar el enojo, pues Satanás sabe que cuando empieza la
contención, se trunca el progreso.

Nunca a habido una época mas importante que la actual para que como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los
Santos de lo Últimos Días adoptemos una posición, nos mantengamos firmes en nuestras convicciones y procedamos
con calma ante cualquier circunstancia. No debemos caer en las redes que nos tiendan aquellos que siembran
contención sobre los temas de la actualidad.

“He aquí, no es ésta mi doctrina, agitar con ira el corazón de los hombres, el uno contra el otro; antes mi doctrina es
esta, que se acaben tales cosas” (3 Nefi 11:30).

Vivid en paz unos con otros (véase Mosiah 2:20). Aquellos que poseen el don de calmar logran la paz perdurable.
5. El don de interesarse en los demás

¿Cuan agradecidos deberíamos estar por la familia, los amigos y las organizaciones que demuestran interés en el
prójimo! Los tales contribuyen a una vida más llevadera y significativa. También ellos reciben recompensas en su
proceder cristiano al servir con el verdadero espíritu. Todo aquel que sea líder bebería estar primordialmente
interesado en ofrecer servicio caritativo,

“Y he aquí, os digo estas cosas para que aprendáis sabiduría; para que sepáis que cuando os halláis en el servicio de
vuestros semejantes, solo estáis en el servicio de vuestro Dios”(Mosiah 2:17).

Nuestro Salvador se interesa por todas sus ovejas. Cuan enorme tributo es ser reconocido como una persona que se
interesa por los demás. Permitidme contaros sobre el interés puesto de manifiesto por una persona común.

Recientemente, durante una reunión conmemorativa del vigésimo quinto aniversario de un barrio del valle del Lago
Salado, se otorgo un premio al mejor líder Scout de la historia de esa unidad. El homenaje, complementando por una
cena, atrajo a una considerable cantidad de miembros del barrio de todas las épocas, debido a los buenos sentimientos
que siempre habían prevalecido en el.

La persona asignada a ser el maestro de ceremonias presento a ser el maestro de ceremonias, presento a quien haría
entrega del premio. Era un joven corpulento y bien parecido. Este camino hasta el micrófono y dijo: “Y ahora
quisiéramos rendir homenaje al mejor líder Scout que este barrio ah tenido jamás”.

Inmediatamente nombres y rostros de personas que habían ocupado tales cargos en el barrio comenzaron a desfilar
por la mente de los presentes. ¿Quién seria? El barrio había contado con muchos buenos líderes en el programa Scout
¿Cómo podrían seleccionar a uno específicamente?

El joven menciono mucho de los ex lideres Scout y dijo: “No, no es ninguno de esos hermanos, a pesar de que todo
ellos han sido excelentes. El premio especial esta noche se entrega a alguien que ha servido en la Primaria y como
líder Scout, enseñando a jovencitos durante cuarenta años. Esa persona ha recibido dos de los reconocimientos más
altos que se otorgan en el programa, tanto dentro como fuera de la Iglesia. “ Y entonces, con una voz llena de
emoción, dijo: “Rendimos homenaje hoy a la hermana Jennie Verl Keefer”, Se produjo un silencio entre los presentes,
después se escucharon voces de aprobación y tras ello irrumpieron en aplausos.

Se le pidió a la hermana Keefer que pasara al frente. Todos los ojos estaban centrados en ella mientras caminaba hacia
el estrado. Desde el fondo del salón, aquella dama llena de energía, de cabellos plateados por las canas, se desplazó
con humildad hacia el frente. De pie no era mucho más alta que quienes estaban sentados. Una vez frente al
micrófono, y sorprendida por el tributo, expresó un suave y al mismo tiempo firme agradecimiento. Entre lágrimas de
emoción dijo que su servicio no había llegado a los cuarenta años, sino sólo a treinta y siete agregó que durante este
tiempo nunca había conocido a un niño malo.

Entonces el joven que presentaba el premio pidió a todos los que hubieron sido alumnos de la hermana Keefer que
pasaran también al frente. Y ahí se produjo los más emotivo de todo. Hombres y jovencitos comenzaron a llenar el
espacio que había detrás de esa pequeña gran mujer. Hombres corpulentos, hombres de traje, médicos, obispos,
presidente de compañías, esposos, padres con niños en brazos, ex misioneros, obreros, técnicos en computadoras,
dentistas, carpinteros y más. Todos esos Scout habían sido muchachos beneficiados por el servicio y el interés
demostrado por esa noble hermana, la mejor líder Scout en la historia del barrio. Había sido dotada con el don de
demostrar interés, y detrás de ellas estaban de pie algunos de los frutos de sus esfuerzos. Aun las generaciones por
venir veneraran su nombre por lo que ella ha hecho. ¡Que maravilloso don el que tienen aquellos que saben como
demostrar interés¡

“A todo hombre de es dado un don” (D. y C. 46:11). Así es. Ruego humildemente que Dios nos ayude a reconocer, a
desarrollar y a dar de esos dones que El nos concede, “pan que así todos se beneficien” (vs.12).
Dios vive y nos bendice con dones, y al desarrollarlos y ponerlos al servicio de nuestro semejantes, y al
beneficiarnos de los dones de aquellos que nos rodean, podremos hacer que el mundo sea mejor, y así la obra de Dios
avanzará a un paso más acelerado. De estas verdades os doy testimonio personal en el nombre de Jesucristo. Amén

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