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MAAMAR
– DISCURSO JASÍDICO –

LEHAVÍN INIÁN
TEJIÁT HEMEITÍM – 5746
de Rabí Menajem Mendel Schneerson
extraído de “Sefer HaMaamarím Melukat”, vol. 3, pág. 33

— traducción libre —
416 SEFER HAMAAMARÍM

El Rebe pronunció este maamar el Shabat Ajaréi Mot de 5746 (1986), y


lo corrigió para ser publicado el jueves 21 de Tevet de 5749, día en que ter-
minó de recitar Kadísh por su esposa, la Rébetzn Jaia Mushka Schneerson,
fallecida el 22 de Shvat de 5748.
MAAMAR LEHAVÍN INIÁN TEJIÁT HAMEITÍM — 5746 417

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Lehavín inián Tejiát HaMeitím...
La siguiente exposición es para comprender
en qué consiste Tejiát HaMeitím
(la Resurrección de los Difuntos).

LA MISHNÁ AFIRMA1: “Todo judío tiene una porción en


el Mundo por Venir...”.
Si bien el concepto de “Mundo por Venir” (Olám HaBá) pue-
de referirse a diversas dimensiones de existencia más allá de la vi-
da física presente, como se verá más adelante, en esta Mishná,
como se sabe2, la interpretación del término “Mundo por
Venir” es que alude no al Gan Edén, la vida de las almas des-
pués de su paso por este mundo, sino al “Mundo de la Resu-
rrección”, la etapa en que vuelven a la vida los difuntos, después
de una etapa previa llamada “Era del Mashíaj”, la que a su vez su-
cede a nuestra vida presente, “Este Mundo”. Esto se evidencia
en la declaración que encontramos a continuación en la mis-
ma Mishná: “...y estos son los que no tienen porción en
el Mundo por Venir: Aquel dice que ‘no hay indicio algu-
no en la Torá de que los difuntos resucitarán’”. Pues la
razón de que a este individuo le sea denegada una porción en el
Mundo por Venir es, como explica el Talmud3: “Este negó
que tenga lugar la Resurrección de los Difuntos, por lo tan-
to no tendrá porción en esta Resurrección — o sea, se ac-

1. Sanhedrín 10:1, comienzo del Capítulo conocido como “Jélek”. Esta


mishná es recitada cada Shabat por la tarde, desde Pesaj hasta Rosh HaSha-
ná, antes de comenzar el estudio de Pirkéi Avot.
2. Bartenura (y otros comentaristas) sobre la Mishná de Sanhedrín, ibíd.;
Comentario de Midrash Shmuel, al comienzo de Pirkéi Avot.
3. Sanhedrín 90a.
418 SEFER HAMAAMARÍM

túa con él medida por medida”.


De modo que esto es el significado de la Mishná cuando
dice que “Todo judío tiene una porción en el Mundo por
Venir”: que todos volverán a la vida en la era de la Resurrec-
ción de los Difuntos. Por lo tanto, queda en claro que con “Mun-
do por Venir”, aquí, se alude a la Era de la Resurrección.
Ahora bien, respecto del Gan Edén, el Jardín del Edén,
la dimensión espiritual de posvida de las almas —que ocasional-
mente también es llamado ‘Mundo por Venir’4 pese a que
existe también ahora5, porque al hombre le llega des-
pués de su labor en este Mundo6—, está escrito7: “¿Quién
ascenderá al monte de Di-s?... Aquel que tiene ‘manos
limpias’ y un corazón puro...”. Esto indica que para me-
recer el ingreso al Gan Edén después de la vida física hay di-
versos requisitos, “manos limpias, corazón puro”, etc.8. En

4. Mishné Torá, Leyes de Teshuvá 8:8. Incluso según la determinación fi-


nal en jasidut (véase Likutéi Torá, Tzav 16c, etc.) de que la expresión “Mun-
do por Venir” (en general) alude a la “Era de la Resurrección”, a veces tam-
bién el Gan Edén se denomina “Mundo por Venir”, como se verá a conti-
nuación en el texto del maamar, y conforme las referencias de la nota 11.
5. En base a esta aclaración puede explicarse la afirmación en forma de
pregunta retórica de nuestros Sabios: “¿Acaso hay entonces tres mundos?”
(Sanhedrín 90b). Aunque pareciera que en efecto sí hay tres mundos —1) Este
Mundo presente de vida física, 2) el mundo espiritual de posvida de las almas,
llamado Gan Edén, y 3) el Mundo Final de la Era de la Resurrección (véase
Séfer Haikarím, cap. 30 y conclusión del cap. 31, citado en Or HaTorá, Shlaj,
pág. 543)— como el Gan Edén existe también ahora mientras que el Mundo
de la Resurrección es recién tras la venida del Mashíaj, puede decirse que Gan
Edén es parte de Este Mundo presente, y por eso la pregunta de los Sabios.
6. Mishné Torá de nota 4.
7. Salmos 24:3-4.
8. Esto es válido incluso para el nivel de Gan Edén Inferior que está en el
Mundo de Ietzirá, donde brillan los Atributos Emocionales Divinos (de Jésed a
Maljut) en los que se invisten Sus atributos intelectuales, a diferencia del Gan
Edén Superior que está en el Mundo de Beriá, donde brillan los Atributos Inte-
lectuales Divinos (JaBaD); así se desprende del maamar Ki Ishaljá citado en la
nota siguiente. Obsérvese lo que figura en la Serie de Maamarím BeShaá She-
Hikdímu 5672, vol. 2, comienzo de la secc. 379 (fin de la pág. 779).
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contraste, respecto de la Era de la Resurrección (sobre


la cual se aplica principalmente el apelativo de “Mundo
por Venir”) nuestros Sabios dijeron que “Todo judío sin
ningún tipo de condición previa tiene una porción en el
Mundo por Venir”9.
ESTO —ESTA DIFERENCIA ENTRE el Gan Edén de las almas des-
pués de la vida física (para el que es preciso reunir ciertas condi-
ciones para poder ingresar en él), y la Era de la Resurrección des-
pués de la venida del Mashíaj (para la que no rigen prerrequisitos
y “todos tienen una porción” en él)—, requiere explicación:
Como bien se sabe, la revelación de Divinidad que ten-
drá lugar en la Era de la Resurrección es muy superior
a aquella existente en el Gan Edén. Esto es evidente
no sólo en el hecho de que el Gan Edén existe incluso
ahora, mientras el pueblo judío, y también la Presencia Divi-
na, están en exilio, y la manifestación Divina es sumamente res-
tringida, en tanto que la revelación de Divinidad de la Era
de la Resurrección sólo tendrá lugar en el Futuro por
Venir, sino que, lo que es más, la revelación Divina de la
Era de la Resurrección será después de tener lugar (in-
cluso) la Era del Mashíaj9*, de lo que se desprende que

9. Maamarím que comienzan con las palabras Ki Ishaljá de los años 5679
(Séfer HaMaamarím 5679, fin de la pág. 351 y ss.) y 5700 (Séfer HaMaama-
rím 5700, fin de la pág. 44 y ss.).
9*. Como se verá a continuación, el orden de la existencia es en términos
generales el siguiente: 1) Olám HaZé (“Este Mundo”): la vida física en el pla-
no terrenal, almas investidas en cuerpos. 2) Gan Edén: después de la muerte
física, el cuerpo vuelve a la tierra y el alma asciende al Gan Edén. 3) Iemot
HaMashíaj (“Era del Mashíaj”): al final del exilio diaspórico, viene el Mashíaj
y comienza una etapa de abierta manifestación Divina; se cumplen las pro-
fecías mesiánicas (entre ellas, la construcción del tercer Santo Templo de
Jerusalén, y la reunión de las diásporas). 4) Tejiát HaMeitím (“Resurrección
de los Difuntos”): todos los fallecidos vuelven a la vida para un mundo per-
fecto de constante elevación espiritual. Véase Torat Menajem, vol. 2, pág.
228, y referencias allí de nota 46.
420 SEFER HAMAAMARÍM

la revelación que tendrá lugar entonces, en la Era de la


Resurrección, será más elevada aún que la que habrá en
la Era del Mashíaj
—pues esto es el significado de lo que expresamos10:
“No hay nadie que se compare a Ti... en Este Mundo,
y nadie fuera de Ti... en la vida del Mundo por Venir;
nada hay fuera de Ti... en la Era del Mashíaj, ni hay co-
mo Tú... en la Era de la Resurrección de los Difuntos”.
Estos cuatro conceptos que describen el grado de percep-
ción Divina en cada una de las eras mencionadas se expresan
en orden ascendente: la revelación Divina en el “Mundo
por Venir” (en este contexto, el término alude al Gan
Edén11) es más elevada que la que puede haber en “Es-
te Mundo” de existencia física; más elevada aún que la re-
velación en el Gan Edén es la revelación que se tornará ma-
nifiesta en la “Era del Mashíaj”; y a continuación de ello
—de esa era mesiánica— tiene lugar la revelación más ex-
celsa de todas, la de la era de la “Resurrección de los Di-
funtos”, superior incluso a la extraordinaria revelación
de Divinidad en la Era del Mashíaj—.
Sin embargo, pese a que la revelación Divina que se ma-
nifestará en la Era de la Resurrección es muy superior a aque-
lla que hay en el Gan Edén, paradójicamente, para hacerse
acreedor a la revelación comparativamente inferior del
Gan Edén deben satisfacerse diversas condiciones pre-
vias, mientras que la revelación Divina de la Era de la
Resurrección de los Difuntos —muy superior a la del Gan
Edén— ¡se concederá sin mediar requisito previo alguno a
todos los judíos!

10. Liturgia Matutina de Shabat. Véase en detalle el maamar Ein Arój


5652 (Séfer HaMaamarím 5652, pág. 6 y ss.).
11. Séfer HaMaamarím 5652, ibíd.; Serie de Maamarím 5672, vol. 1,
secc. 279 (pág. 565); vol. 2, secc. 380 (pág. 781); vol. 3, pág. 1387.
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¿Cómo se entiende esta paradoja? La explicación, a conti-


nuación.

2. LA SÍNTESIS DE UNA DE las explicaciones ofrecidas al


respecto es la siguiente:
Como se afirma en diversos maamarím12, la recom-
pensa en la forma de revelación Divina en el Gan Edén es
otorgada a las almas como retribución por el estudio de
la Torá llevado a cabo durante la vida terrenal, en tanto que
la recompensa percibida en la Era de la Resurrección
de los Difuntos retribuye y resulta del cumplimiento de
mitzvot en esta vida terrenal.
Esto explica por qué Gan Edén es un mundo de sólo
almas (sin cuerpos físicos), mientras que en la Era de la
Resurrección las almas estarán investidas nuevamente
dentro de cuerpos físicos. Es así, porque el estudio de la
Torá tiene que ver principalmente con el alma ya que son
sus facultades intelectuales las más involucradas en el estudio y
por lo tanto son éstas las más refinadas mediante éste, mien-
tras que el cumplimiento de mitzvot que indefectiblemen-
te se realiza con objetos físicos está relacionado principal-
mente con los órganos de el cuerpo y por lo tanto es éste el
más refinado por éstas13.
Ahora bien, puesto que de hecho todos los judíos
cumplen mitzvot —pues “Hasta los pecadores de Israel
están colmados de mitzvot tal como una granada está
colmada de semillas”14— y la Era de la Resurrección es la recom-

12. Torá Or, Itró 73b; véase también Séfer HaMitzvot del Tzemaj Tze-
dek, 15b; maamarím Ki Ishaljá de los años 5679, principio de la secc. 2 (Sé-
fer HaMaamarím 5679, fin de la pág. 353 y ss.) y 5700, secc. 4 (Séfer HaMa-
amarím 5700, pág. 48).
13. Véase Tania, Séfer Shel Beinoním, cap. 35 (folio 44a en el texto he-
breo y ss.); ibíd., cap. 37 (49a-b), etc. Véase también el maamar Kol Israel
5733, en el vol. 2 de la presente obra, secc. 4.
14. Eruvín 19a; Jaguigá 27a.
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pensa por el cumplimiento de mitzvot, la consecuencia es que


“Todo judío tiene una porción en el Mundo por Venir”.
De este modo se puede explicar también el que la
Mishná prosiga diciendo como prueba para su declaración
de que “Todo judío tiene parte en el Mundo por Venir”, “pues
fue dicho15: ‘Y Tu pueblo, todos son justos; ellos here-
darán la tierra para siempre’”. Al citar este versículo,
la Mishná no sólo pretende demostrar que todo judío
tiene una porción en el Mundo por Venir, sino también
explicar por qué es así:
El individuo que cumple las mitzvot es llamado tza-
dík, “justo” (pues todas las mitzvot fueron llamadas
tzedaká16, “justicia”16*, y quienes cumplen las mitzvot se
llaman tzadikím, “individuos justos”17). Y dado que “Tu
pueblo, todos son justos”, o sea, que todos los judíos (in-
cluso los pecadores que hay entre ellos) cumplen mitz-
vot —y no sólo meramente “cumplen”, sino que lo que es
más, están “colmados de mitzvot”, es decir, las mitzvot
que cumplen colman todo su ser— por lo tanto, “here-
darán la tierra para siempre”, esto es, la “Tierra de la
Vida”18, que alude a la vida en el Mundo por Venir.
Sobre esta base que explica la necesidad de la Mishná de
citar el versículo “Y Tu pueblo, todos son justos; ellos hereda-
rán la tierra para siempre” para demostrar que “Todo judío tie-
ne parte en el Mundo por Venir” se hace necesario com-

15. Isaías 60:21.


16. Véase Tania, Séfer Shel Beinoním, cap. 37 (48b). Véanse también las
referencias en Séfer HaMaamarím Melukat, vol. 1, pág. 208, nota 33.
16*. El concepto de tzedaká (“caridad”) es el de dar vida a los desafortu-
nados. Análogamente, las mitzvot son para traer Divinidad a un mundo que
carece de ella (véase Séfer HaMaamarím 5678, pág. 190).
17. Likutéi Torá, Shir HaShirím 16c; primer maamar Kol Israel Iesh LaHem
Jélek LeOlam HaBá 5626 (Séfer HaMaamarím 5626, pág. 192), y más.
18. Or HaTorá, Naj, sobre el versículo de Isaías de nota 15, secc. 3 (pág.
288).
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prender por qué transcribe la Mishná también la conti-


nuación del versículo: “son un retoño de Mi plantar, la
obra de Mis manos para enorgullecerme”. Esta frase pa-
rece contradecir la interpretación dada al primer segmento del
versículo, pues el hecho de que cada judío es “retoño de
Mi plantar, la obra de Mis manos” es una característica
que no es consecuencia de una conducta específica, estar “col-
mados de mitzvot”, sino que obedece a su condición esen-
cial (un rasgo innato y presente en él ya antes de cumplir
mitzvot). A pesar de ello, del hecho de que la Mishná que
declara que “Todo judío tiene una porción en el Mundo por
Venir” cite también la conclusión del versículo —“son un
retoño de Mi plantar, la obra de Mis manos para enor-
gullecerme”— se desprende que el que cada judío sin
excepción tenga una porción en el Mundo por Venir se
debe no sólo al hecho de estar colmados de mitzvot sino
(también) a la virtud inherente que hay en ellos indepen-
dientemente de su grado de cumplimiento de mitzvot.

3. LA EXPLICACIÓN ES la siguiente:
En la revelación Divina que tendrá lugar en la Era de
la Resurrección de los Difuntos que es consecuencia de
dos virtudes: 1) el cumplimiento de mitzvot, y 2) la virtud inna-
ta de cada judío, ser “un retoño de Mi plantar”, hay dos as-
pectos o etapas:
En primer lugar está la recompensa por el servicio a
Di-s mediante el cumplimiento de las mitzvot (o sea, el
concepto de “Tu pueblo, todos son justos (tzadikím)”
pues están “colmados de mitzvot, llamadas tzedaká, tal como
la granada lo está de semillas”). Es decir, en ese momento se
revelará, se volverá manifiestamente visible, la energía Divi-na
que los judíos atrajeron al mundo por medio del cum-
plimiento de mitzvot pero que en la era presente se en-
cuentra en el mundo de un modo velado.
424 SEFER HAMAAMARÍM

Por intermedio de ello, los judíos ascenderán (pos-


teriormente19) a un nivel más alto: se revelará la virtud
inherente del judío, el hecho de que cada judío es “un
retoño de Mi plantar, la obra de Mis manos para enor-
gullecerme”, un nivel incluso más alto que el de la pro-
yección que resulta de la observancia de mitzvot.
A esto cabe agregar que este segundo aspecto, la reve-
lación de la virtud inherente del judío, es la dimensión y
novedad principal de la Era de la Resurrección de los Di-
funtos. Pues el primer aspecto, la revelación de la energía
Divina que se atrajo con la observancia de mitzvot, es-
tará presente también durante la Era del Mashíaj (previa
a la Resurrección) —conforme se explica en Tania20 que
a través de nuestras acciones positivas y nuestro servicio
a Di-s en el tiempo presente se atrae el Or Ein Sof (la luz
infinita de Di-s) dentro de nuestro mundo inferior— y la
revelación de esta energía Divina tendrá lugar duran-
te la Era del Mashíaj y la Era de la Resurrección (sólo
que en la Era de la Resurrección, también esta revela-
ción de la energía Divina será de un modo más excelso21

19. Después de que se revele a ellos la Divinidad que atrajeron median-


te el cumplimiento de las mitzvot recibirán la revelación acorde a su virtud
esencial; véase más adelante, nota 46.
En base a esto puede explicarse el orden del versículo de la siguiente ma-
nera: “Tu pueblo, todos son justos” — es la virtud del judío lograda con su
esfuerzo personal en el servicio a Di-s, cumpliendo mitzvot; eso hace que
“heredarán la tierra para siempre”; a continuación, se menciona una virtud
adicional superior: ellos son “retoño de Mi plantar...”. Esto puede explicar-
se de la siguiente manera: después de que los judíos “heredarán la tierra” y
se revele a ellos la energía Divina que atrajeron mediante la observancia de
las mitzvot (“Tu pueblo, todos son justos”), sólo entonces puede tener lugar
la revelación de un aspecto suyo más excelso, su virtud esencial, el que son
“el retoño de Mi plantar”.
20. Sefer Shel Beinoním, cap. 37 (al comienzo; y véase también allí, 48a).
21. Véase ibíd., cap. 36: “la Era Mesiánica, en particular cuando revivan
los difuntos, es, en verdad, el objetivo esencial y plenitud de la creación de
este mundo”.
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como se explicará más adelante, en la secc. 7). Pero la prin-


cipal novedad y virtud de la Era de la Resurrección es
que entonces se revelará la raíz espiritual del pueblo ju-
dío, aquella dimensión de ellos que está enraizada en la mis-
mísima Esencia de Di-s22.
EN CONSECUENCIA DEBEMOS DECIR, entonces, que la ex-
plicación brindada en diversos maamarím (menciona-
da antes) —que en la Era de la Resurrección se revela-
rá la energía Divina atraída mediante la observancia de
mitzvot y no menciona la principal novedad de la revelación
a producirse en la Resurrección, la virtud inherente del judío
por su raíz en la Esencia Divina— se debe a que estos centran
la atención sólo en un aspecto de la Era de la Resurrección. Es-
tos maamarím hablan de la recompensa que los judíos
recibirán en el Mundo por Venir por su servicio a Di-s
mediante la observancia de la Torá y sus mitzvot en Es-
te Mundo presente23.
Al respecto, dicen que la recompensa por esta observan-
cia, en su forma más perfecta, es la Torá y las mitzvot pro-
piamente dichas, es decir, que brillará para ellos la Divi-
nidad que atrajeron sobre sí mediante la observancia
de las mitzvot. Por eso afirman que la recompensa re-
cibida por las almas en el Gan Edén consiste en la cap-

22. Véase la Serie de Maamarím Iom Tov Shel Rosh HaShaná 5666, pág.
507, donde se afirma que “El máximo ascenso a ser logrado en la Era Futura
consiste en que los judíos alcanzarán su verdadera raíz y fuente; no hay na-
da más alto que ello... como expresa la declaración de nuestra Liturgia de
Shabat: ‘y no hay nada similar a Ti, nuestro Salvador, en la Era de la
Resurrección de los Difuntos’, cuando se revelará la verdadera raíz y fuen-
te de las almas tal como se encuentran en la autenticidad de la Esencia
Divina”.
23. Véase el maamar Ki Ishaljá 5700 (Séfer HaMaamarím 5700, pág. 45):
“El aspecto común de ellos (del Gan Edén y la Era de la Resurrección) es...
ellos son el pago de la recompensa y la retribución de bondad por las accio-
nes de uno en este mundo”.
426 SEFER HAMAAMARÍM

tación intelectual de la Divinidad investida en la Torá23*


que estudiaron durante su estadía en este mundo, y la
Torá es la sabiduría de Di-s, la manifestación Divina del
plano de memalé kol almín, la “luz inmanente” de Di-s, la
Divinidad que “llena” y se inviste en cada uno de los Mundos
midiéndose con la calidad receptiva de estos, y se relaciona con
cada nivel particular de existencia en los términos de aquel23**,
mientras que la recompensa a recibirse en los tiempos de
la Era de la Resurrección, en cambio, es más sublime y per-
fecta; consiste en que nuestros ojos contemplarán la ma-
nifestación de la luz infinita de Di-s24 que se proyecta
a nosotros mediante la observancia de las mitzvot, que
son, y emanan, del plano de la Voluntad Divina (que está
por encima de la Sabiduría Divina), la luz del plano de
sovev kol almín, la “luz abarcadora” de Di-s que trasciende
por entero la estructura de la existencia limitada.
Esto que exponen los citados maamarím, sin embargo,
refleja tan sólo la recompensa que recibe el pueblo ju-

23*. La Torá, que es la Sabiduría Divina, tal como se estudia en este mun-
do físico está investida en cuestiones materiales, “prendas” que ocultan su
verdadero carácter interior. En el Gan Edén, se la estudia libre de estas vesti-
mentas. Por ejemplo: la ley de bahéret (véase Levítico, cap. 13): en el mun-
do terrenal, son las manchas de tzaráat en las que crece cabello blanco; co-
mo se estudia en el Gan Edén, bahéret es cuando el flujo Divino es restringi-
do, y el cabello blanco alude a la nutrición que de ello derivan las fuerzas
opuestas a la santidad (véase Dérej Mitzvotéja, del Tzemaj Tzedek, 15b).
23**. Véase arriba, nota 25 en el maamar Bati LeGaní 5710, pág. 186, y
la nota 10 en el maamar Ein HaKadosh Baruj Hu Ba Bitruniá, pág. 311.
“Sabiduría” (que en el plano espiritual es la fuente de la Torá) es en el hom-
bre una facultad interior del alma, dado que se inviste en un órgano determi-
nado. De ahí su correspondencia con la Luz Interior, o “inmanente” de Di-s.
“Voluntad” (que es el origen Divino de los preceptos, las mitzvot) es en el
hombre una facultad global del alma, abarcando por igual al refinado cere-
bro y el tosco talón, correspondiéndose con la Luz Abarcadora, trascenden-
te, de Di-s.
24. En hebreo: Guilúi Elokutó habiltí báal guevul; terminología emplea-
da por el Rebe Tzemaj Tzedek en Séfer HaMitzvot de la nota 12.
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dío por su servicio a Di-s al observar la Torá y sus mitz-


vot25. Pero la principal novedad y virtud del Mundo por
Venir, sin embargo, es de una calidad más elevada; es la re-
velación de la virtud inherente del pueblo judío, el he-
cho de que ellos son “retoño de Mi plantar, la obra de Mis
manos para enorgullecerme”.

4. LA EXPLICACIÓN DEL TEMA (los tres niveles mencio-


nados —Gan Edén, y los dos niveles que se revelarán en
la Era de la Resurrección—, es la siguiente:
Dice el Talmud26: “Dijo Rabí Jiá bar Aba en nombre de
Rabí Iojanán: Los profetas, todos, no profetizaron más
que respecto de la Era del Mashíaj; pero del Mundo
por Venir se ha dicho27 ‘Ningún ojo lo ha vislumbrado,
salvo Tú solo’”.
Más adelante, sobre este mismo tema, continúa diciendo
Rabí Shmuel bar Najmení: “¿A qué se refiere el versículo al de-
cir: ‘Ningún ojo lo ha vislumbrado’? Este es el Gan Edén,
sobre el que no se posó el ojo de ningún ser creado. De
preguntar tú: ‘¿No estaba acaso Adám, el primer hom-
bre, en el Gan Edén, el Jardín del Edén27* y quizás digas que
‘Jardín’ y ‘Edén’ son una misma cosa?’, dado que está escrito: ‘Y
un río sale de Edén para regar el Jardín’27**, vemos que ‘Jardín’
es una cosa y allí estaba Adám, y ‘Edén’ es otra”.

25. Obsérvese que la revelación de la Luz Infinita (Or Ein Sof) que el
pueblo judío atrajo mediante su observancia de las mitzvot se manifestará
también en el mundo en general (sólo que en el pueblo judío, esta revela-
ción será colosal; véase la conclusión del cap. 36 y el cap. 37 de Tania (des-
de el fin del folio 47b del texto hebreo en adelante)).
También de esto —que esta revelación se relacione también con el mun-
do en general— resulta evidente, aparentemente, que no es éste el aspecto
principal del ‘Mundo por Venir’.
26. Berajot 34b.
27. Isaías 64:3. Véase allí el comentario de Rashi.
27*. Génesis 2:15.
27**. Ibíd. 2:10.
428 SEFER HAMAAMARÍM

Esto que dijeran nuestros Sabios, que “‘Jardín’ es una cosa


y ‘Edén’ es otra” demuestra que la novedad y suprema-
cía del “Mundo por Venir” (la época de la Resurrección
de los Difuntos) frente a la revelación Divina durante la
Era del Mashíaj radica en que entonces se revelará la
dimensión de “Edén”, aquella sobre la que, de tan elevada,
se dijo: “Ningún ojo lo ha vislumbrado”.
De esto se entiende análogamente que aunque el Mun-
do por Venir incluirá también la revelación de la Divini-
dad que es atraída mediante la observancia de las mitz-
vot, no es éste el aspecto fundamental y distintivo del
Mundo por Venir, dado que esta revelación se aprecia-
rá también (en general) en la Era del Mashíaj. Este, en
consecuencia, no puede ser el concepto de “Mundo por
Venir” en su modo más auténtico y exclusivo. Más bien,
el aspecto fundamental y distintivo del Mundo por Venir
es que en ese tiempo tendrá lugar la revelación de la dimen-
sión de “Edén/oc¥r”, un término relacionado con idún/oEc¦r
(“placer”)27***, por lo que se interpreta como el Placer Esencial
de Di-s deleitándose en el pueblo judío, uno que es su-
perior incluso al que El deriva de la observancia de Torá
y mitzvot por parte del pueblo judío28.
Cabe notar que en muchas fuentes29, la diferencia
entre los conceptos de Torá y mitzvot se explica de la si-
guiente manera: Dentro de la Torá, que es la Sabiduría
de Di-s, está investido un mero reflejo del placer de Di-s,

27***. Véase Mishné Torá, Leyes del Estudio de la Torá 3:12.


28. Véase la Serie de Maamarím 5666, pág. 105. Y allí (en la pág. 106),
se declara que por medio de la observancia de la Torá y sus mitzvot no es
posible llegar hasta el Placer Esencial tal como éste se encuentra en la
Esencia Divina, sino sólo a través de teshuvá (arrepentimiento). Y es sabido
que el concepto de Teshuvá revela la cualidad superior que tiene el alma ju-
día por encima de la Torá y sus mitzvot, evidente en el hecho de que su te-
shuvá enmienda la falencia provocada por la negligencia en Torá y mitzvot.
29. Séfer HaMitzvot citado en la nota 12.
MAAMAR LEHAVÍN INIÁN TEJIÁT HAMEITÍM — 5746 429

en tanto que dentro de las mitzvot, que son y expresan


la Voluntad de Di-s, está investida la esencia del placer
(el nivel de “Edén”)29*. Por eso, respecto del Gan Edén
está escrito30: “Y un río sale de Edén para regar el Jar-
dín”. Esto significa que el placer que se irradia a las al-
mas en el Gan Edén (tal como éste se manifiesta en la com-
prensión de la Torá) es apenas una emanación reduci-
da (un “río” que “sale”) del plano de “Edén”, el placer esen-
cial de Di-s. Para hablar en términos figurativos, esta emana-
ción se proyecta a través del “río” que separa a “Jar-
dín” de “Edén”. En el Mundo por Venir, en cambio, que
es la recompensa por la observancia de las mitzvot, se
revela el nivel de “Edén” propiamente dicho.
Entonces, según esta explicación en aquellas fuentes, pare-
cería que el placer esencial de “Edén” que se revela en el Mun-
do por Venir es el grado de placer Divino logrado mediante la
observancia de las mitzvot, y no el placer esencial que Di-s de-
riva del pueblo judío propiamente dicho, por su virtud inheren-
te —independiente del grado de su cumplimiento de mitzvot—
como se explicara antes.
Como solución a este aparente conflicto, puede decirse
que esto que expresan dichas fuentes es en términos gene-
rales, y en general se puede clasificar a “Edén” como el placer

29*. De modo que en el maamar se mencionan tres niveles de placer


Divino: 1) el placer investido en la Torá (que emana de la Sabiduría Divina)
que, como su raíz es la reducida Luz Inmanente, también es sólo un “refle-
jo” del placer Divino (tal como el análisis intelectual no observa el concepto
en sí sino la virtud captable del concepto, un elemento accesorio al concep-
to propiamente dicho); 2) el placer investido en las mitzvot (que emanan de
la Voluntad Divina) que, como su raíz es la Luz Trascendente, expresa la
esencia del placer (pues en ellas lo importante no es qué se hace, ni sus con-
secuencias, sino el mero hecho de que se trata la voluntad de El); y 3) el pla-
cer en el pueblo judío (más allá de su Torá y mitzvot) resultante de que están
arraigados y son parte de El Mismo, de la Esencia de Di-s.
30. Génesis 2:10.
430 SEFER HAMAAMARÍM

esencial por las mitzvot. Pero hablando más específicamen-


te, sin embargo, dado que también en la Era del Mashíaj
se producirá (en términos generales) la revelación Divina
resultante de las mitzvot, y con todo se dijo que en esa
época no se revelará aquel plano que “Ningún ojo ha vis-
lumbrado” (o sea, el nivel de “Edén”), y que, en cambio, la
revelación de este plano tendrá lugar únicamente en el
Mundo por Venir — de esto es evidente que el principal
nivel de “Edén” que habrá de revelarse en el Mundo por
Venir consiste en que entonces se tornará manifiesto el
placer esencial de Di-s con el pueblo judío, que es supe-
rior incluso al placer esencial de las mitzvot.

5. PARA EXPLICAR LA SUPREMACÍA de la Era de la Resu-


rrección por sobre la Era del Mashíaj (y, análogamen-
te, la diferencia existente entre los dos niveles de mani-
festación Divina de la Era de la Resurrección misma —la
revelación del placer resultante de las mitzvot y el placer por la
virtud esencial inherente en el pueblo judío—), es necesario,
como prefacio, explicar la supremacía de la Era del Ma-
shíaj sobre el Gan Edén31.
La revelación Divina en el Gan Edén es concedida es-
pecíficamente a almas sin cuerpos, en tanto que la re-
velación Divina de la Era del Mashíaj afectará también
a nuestro mundo inferior y material (como se evidencia
de lo dicho32: “En el futuro por venir, la Tierra de Israel
hará crecer pasteles y prendas de vestir”), un evento total-
mente sobrenatural, debido a que la fuerza Divina infinita se re-
velará incluso en los planos más bajos.
La razón de esta diferencia es que la luz Divina que

31. Respecto de los conceptos que siguen, véase la Serie de Maamarím


5672, vol. 2, secc. 379-380 (pág. 779 y ss.).
32. Shabat 30b, y fuentes citadas allí.
MAAMAR LEHAVÍN INIÁN TEJIÁT HAMEITÍM — 5746 431

se revela en el Gan Edén es la luz de memalé kol al-


mín, una luz limitada, por lo que su revelación no se ex-
tiende abajo, al plano material. En cambio, en la Era del
Mashíaj se revelará la irrestricta luz infinita del Or Ein
Sof, por lo que esta revelación estará presente tam-
bién en el plano material.
Hay además otra diferencia entre la revelación en el
Gan Edén y la de la Era del Mashíaj: Gan Edén se caracteriza
por un proceso continuo de logro, en tanto que la Era del
Mashíaj se caracteriza por la serenidad. La explicación de este
concepto es la siguiente:
En general, Gan Edén incluye dos niveles: Gan Edén
Inferior y Gan Edén Superior. Cada uno de estos niveles
se subdivide a su vez en un infinito número de estratos33
—como expresan nuestros Sabios34: “Los eruditos de To-
rá no tienen descanso... ‘irán de fortaleza en fortaleza’”35,
pues ascienden constantemente de nivel en nivel—. Y el
significado de la frase “no tienen descanso” es que su as-
censo de un nivel a otro se logra mediante esfuerzo y ser-
vicio espiritual a diferencia del estado de “descanso”. Para as-
cender a un plano más alto en el Gan Edén, las almas deben
sumergirse previamente en el “río Dinur”35*. Esta “inmer-
sión” les hace olvidar la comprensión de Divinidad y el re-
sultante placer que experimentaron en el nivel inferior36 de

33. Tania, Igueret HaKodesh, Epístola 17.


34. Conclusión del tratado de Berajot, y fuentes citadas allí.
35. Salmos 84:8.
35*. Un término arameo que significa “río de fuego”. Y, como explica a
continuación, esta inmersión (en hebreo, tibúl/lEAh) es para lograr anulación
(bitúl/lEh¦A, las mismas letras que tibúl pero en otro orden).
36. Zohar I, 201a; II, 211b, 247a; Introducción a Tikunéi Zohar (17a). Vé-
ase Torá Or, Miketz 31b, 32d, Meguilat Ester 96a; maamar Ki Ishaljá 5679,
secc. 1 (Séfer HaMaamarím 5679, pág. 352); maamar Ki Ishaljá 5700, secc. 1
(Séfer HaMaamarím 5700, pág. 45). Y véase Maamaréi Admur HaEmtzaí,
Vaikrá, vol. 2, págs. 821-822 y referencias allí.
432 SEFER HAMAAMARÍM

Gan Edén, posibilitando de esa manera su receptividad para el ni-


vel superior de Gan Edén.
Además de esta inmersión preparatoria para el ascenso, tam-
bién el ascenso propiamente dicho al nivel superior es por
medio del “pilar”37 que hay entre un nivel inferior y otro
superior, que también anula el grado previo de captación
del alma. La diferencia entre la inmersión en el “río Dinur” y el
ascenso mediante el “pilar” es que la inmersión en el río Di-
nur es la anulación de la captación experimentada en el nivel
inferior por parte del esfuerzo del propio alma inferior, en
tanto que la anulación que produce el pilar, en cambio,
resulta en el alma como consecuencia de la revelación de
la luz del nivel superior que brilla sobre ella38.
Esto es la intención de la declaración que la elevación de
nivel en nivel en el Gan Edén se logra mediante el servi-
cio y esfuerzo espiritual (“ellos no tienen descanso”), o
sea, el servicio de anulación, semejante a nuestro servi-
cio Divino —avodá— en este mundo inferior y material.
El término avodá/dcFa©r que se traduce como “servicio a
Di-s” y literalmente significa “trabajo”, deriva de la expre-
sión ibud orot/zFxFr cEA¦r (el “trabajo de curtido y refi-
nado de cueros”)39, pues nuestra avodá en este mundo
inferior es “a fin de refinar a los seres creados”40, produ-
cir refinamiento y auto-anulación.
A ello puede agregarse que tal como nuestro servi-
cio a Di-s en el plano terrenal inferior involucra dos ac-

37. Véase Zohar I, 219a; II, 211a. Véase también Maamaréi Admur Ha-
Zakén, Parshiot HaTorá, vol. 2, pág. 773, y fuentes adicionales citadas en la
sección de referencias (pág. 984).
38. Véase en detalle la Serie de Maamarím 5666, pág. 15. Un ejemplo
de estas dos formas de anulación: antes de la plegaria, el hombre reflexiona
cuán insignificante es frente a Di-s y se siente nulo. Luego, en la plegaria mis-
ma, brilla en él una inspiración Divina que le provoca humildad.
39. Torá Or, Mishpatím 76a. Véase también Likutéi Torá, Vaikrá 2d, etc.
40. Bereshít Rabá, comienzo del cap. 44, y referencias allí.
MAAMAR LEHAVÍN INIÁN TEJIÁT HAMEITÍM — 5746 433

titudes —“apártate del mal” y “haz el bien”40*— del mis-


mo modo puede observarse su paralelo, estas dos mis-
mas actitudes, en la anulación necesaria para los ascensos
de un plano a otro más alto en el Gan Edén: 1) la anulación
que provoca en el alma el río Dinur es paralelo, para de-
cirlo de alguna manera, de “apártate del mal”. Y 2) la
anulación que resulta del pilar —que, como se explicara an-
tes, resulta de la revelación de una luz superior— guar-
da semejanza con el empeño en “haz el bien”.
Todo esto —la anulación y el ascenso— es en el nivel de
Gan Edén.
Pero respecto de las revelaciones Divinas de la Era
del Mashíaj, en cambio, si bien también entonces ha-
brá diversos ascensos, estos no serán a modo de “ir de
fortaleza en fortaleza”, como sí sucede con el ascenso de
los eruditos de Torá en el Gan Edén donde, para alcanzar
un nivel superior, es preciso “ir” (salir y auto-anularse)
del nivel previo inferior. Más bien, la elevación al nivel su-
perior no requerirá la anulación del nivel previo sino que, en
cambio, estando también uno en su propio nivel ante-
rior, podrá ascender al plano superior. (Esto merece
todavía análisis adicional).

6. LA EXPLICACIÓN DE LO dicho es la siguiente:


Como se mencionara antes, la revelación en el Gan Edén
es la “luz inmanente” de Di-s, memalé kol almín, que allí bri-
lla manifiesta para las almas. La emanación de esta luz in-
manente para animar y llamar a la existencia a los seres
creados es siguiendo el Orden descendente de Hishtal-
shelut40**.

40*. Salmos 34:15.


40**. Véase arriba, nota 16 del maamar VaHashem Pakád et Sará 5743,
pág. 293.
434 SEFER HAMAAMARÍM

Esta luz se inviste primero en los refinados seres espi-


rituales creados. Luego se inviste en seres creados in-
feriores a estos, cuya inferioridad consiste en que son infe-
riores a las creaciones espirituales pudiendo describirse la reve-
lación de Divinidad en ellos como si fuera apenas una analo-
gía de las criaturas espirituales superiores40***.
Esta progresión descendente continúa, invistiéndose la
luz Divina en niveles más bajos aún41, como es conoci-
do el concepto de42 “El —el rey Shlomó— dio tres mil pa-
rábolas” sobre una misma idea42*.
Sobre esta base, es posible explicar por qué los as-
censos de nivel en nivel en el Gan Edén (donde se ma-
nifiesta la luz memalé kol almín, como se dijera an-
tes) requieren la anulación del anterior nivel inferior de
percepción espiritual, para poder acceder al superior. Porque
esa anulación constituye el proceso directamente inverso al
proceso de proyección descendente de la luz memalé kol al-
mín. Pues tal como aquel proceso de proyección des-

40***. Es decir, tal como una analogía, un ejemplo dado para facilitar la
comprensión de una idea, hace uso de conceptos totalmente diferentes para
ilustrar el objeto de la analogía, y no obstante ello puede observarse, con cier-
to esfuerzo, el mismo modelo en ambos —y por eso es un ejemplo—, así tam-
bién este nivel inferior de existencia creada es de una forma enteramente dife-
rente, pero no obstante ello refleja veladamente el modelo del modo superior.
41. Véase en detalle Séfer HaMaamarím 5679, pág. 315 y ss., y en varios
lugares.
42. I Reyes 5:12. Véase Torá Or, Meguilat Ester 98b, y en varios lugares.
42*. Esto se interpreta como refiriéndose a tres mil niveles de descenso
desde el plano original, o sea, desde el plano más superior en el mundo de
Beriá hasta nuestro mundo material, pareciendo cada nivel, por el grado en
que la idea original es reconocible, como si fuera no más que una parábola
y analogía del nivel que está por encima de éste.
En el plano de la creación en la forma de “algo a partir de la nada”, hay
tres niveles, o Mundos: Beriá, Ietzirá y Asiá, y cada uno de estos puede ser
descripto como teniendo 1000 niveles. Pues 1000 es diez elevado al cubo
(103), un número que resulta de la interrelación de las Diez Sefirot (jojmá de
jojmá de jojmá, biná de jojmá de jojmá, y así sucesivamente).
MAAMAR LEHAVÍN INIÁN TEJIÁT HAMEITÍM — 5746 435

cendente es posible cuando dicha luz se inviste en una


serie sucesiva de vestimentas ocultadoras, una menos refi-
nada que la otra, lo mismo sucede con el proceso de as-
censo: requiere despojarse de estas vestimentas, es de-
cir, la anulación del nivel inferior precedente43.
(Puede decirse que esto explica también lo que figura
en muchos maamarím44, que incluso las almas de los
Patriarcas y nuestro Maestro Moshé —que están moran-
do en el Gan Edén Superior más de tres mil años— ven-
drán a investirse no obstante en cuerpos físicos en la Era de
la Resurrección. Esto es así porque la revelación de Divinidad
que se manifestará en la Era de la Resurrección es enor-
memente superior a la revelación que brilla en el Gan
Edén, incluso en el plano más sublime del nivel superior de
Gan Edén, y por eso estas almas descenderán gustosas de allí al
mundo terrenal, para recibir esta revelación superior.
Y puede decirse que el énfasis en la afirmación, que
“están morando en el Gan Edén Superior más de tres
mil años” es el siguiente: estos “tres mil años” son un
paralelo de las “tres mil parábolas” mencionadas antes,
que se corresponden con los tres Mundos espirituales de
Beriá, Ietzirá y Asiá, pues en cada Mundo hay mil ni-
veles42*. Entonces, la declaración de que “están moran-
do en el Gan Edén Superior más de tres mil años” sig-
nifica que durante tres mil años estas almas se despojan
de todas las vestimentas (parábolas) de los tres mun-
dos Beriá, Ietzirá y Asiá; y el hecho de morar en el
Gan Edén “más de tres mil años” significa que han
trascendido el plano de estos tres Mundos y han logrado as-
cender también en Atzilut etc.

43. Véase la Serie de Maamarím Iom Tov Shel Rosh HaShaná 5666, ibíd.
44. Séfer HaMaamarím 5654, pág. 220; Serie de Maamarím Beshaá She-
Hikdímu 5672, ibíd., (comienzo de la pág. 780); Séfer HaMaamarím Kun-
treisím, vol. 2, 412a, y otros.
436 SEFER HAMAAMARÍM

Aun así, también estas almas vendrán a nuestro mundo


material para investirse en cuerpos físicos en el momento
de la Resurrección, porque la revelación Divina de la Era
de la Resurrección es superior a la del Gan Edén, in-
cluso superior al grado de revelación en el Gan Edén
que disfrutan estas almas después de que la luz ha sido des-
pojada de todas sus vestimentas ocultadoras).
En síntesis: el ascenso a un nivel más alto en el Gan Edén
requiere que primero el alma abandone el nivel espiritual infe-
rior presente. En cambio, los ascensos de un nivel de per-
cepción Divina a otro más alto que tendrán lugar durante
la Era del Mashíaj serán de tal modo que no requeri-
rán salir de la situación y estado presente del indivi-
duo, porque en ese momento se revelará la Luz Infinita
de Di-s, el Or Ein Sof que no tiene límites, y por lo tan-
to la revelación tendrá lugar también en el plano infe-
rior, material y terrenal.

7. SIN EMBARGO, INCLUSO la revelación de Divinidad que


habrá en la Era del Mashíaj es sólo la de la manifesta-
ción del nivel de sovev kol almín. Por lo tanto, también
en esa Era habrá niveles diferentes (como se enuncia-
ra antes). En cambio, la revelación de la Era de la Re-
surrección será (en términos generales) para todos los
judíos por igual45. Porque en la Era de la Resurrección
se revelará la Esencia del Or Ein Sof que trasciende
toda división.
Y en esta revelación de la Esencia del Ein Sof misma
habrá dos aspectos:
1) La revelación de la Esencia del Or Ein Sof que los
judíos han atraído mediante su observancia de las mitz-

45. Likutéi Torá, Shlaj 46d; Serie de Maamarím Beshaá SheHikdímu


5672, vol. 2, pág. 1112; véase allí.
MAAMAR LEHAVÍN INIÁN TEJIÁT HAMEITÍM — 5746 437

vot, lo que elevará a los judíos a un nivel más alto46, en


el que 2) se revela la virtud inherente del pueblo judío,
el hecho de que ellos son “el retoño de Mi plantar, la obra
de Mis manos para enorgullecerme”.
Esta virtud del pueblo judío es incluso más excelsa
que la de atraer revelación de Divinidad por medio del
estudio de Torá y observancia de las mitzvot, porque
la raíz de las almas judías está en la Esencia de Di-s (un
plano que es superior al de la raíz de la Torá y sus mitz-
vot) y, además, la elección por parte de la Esencia de
Di-s es también respecto del cuerpo del judío47.

46. Para explicar esta idea con un concepto similar: Es bien sabido que
el alma no puede lograr la revelación de la Resurrección de los Difuntos sin
recibir antes la revelación de Gan Edén (véase en detalle el maamar Haio-
shévet BaGaním 5713, secc. 8, impreso en Séfer HaMaamarím Melukat, vol.
2, pág. 235). Algo análogo sucede con la revelación de la Era de la Resu-
rrección de los Difuntos propiamente dicha: primero debe tener lugar la re-
velación asociada a la observancia de las mitzvot, y es por medio de ello que
puede revelarse la raíz de las almas judías tal como éstas están arraigadas
en la Esencia de Di-s.
47. Tania, Séfer Shel Beinoním, cap. 49 (fin de 69b y ss.); véase también
Torat Shalom, pág. 120 y ss.