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LA PRESCRIPCIÓN DE LA ACCIÓN PARA OBTENER LA LIQUIDACIÓN DE

LA SOCIEDAD PATRIMONIAL ENTRE COMPAÑEROS PERMANENTES

Juan Omar Rivero Arango*


Abogado
La ley 54 de 1990, que establece y regula las uniones maritales de hecho es una
de las primeras leyes que por efectos de la globalización económica se crearon
por el Legislativo, para dinamizar la economía de las uniones de pareja no
solemnizadas por el matrimonio. Es una ley que tiene un componente sociológico,
pues reconoce a las parejas en situación de “informalidad jurídica” al convivir
como cónyuges, y por efecto quita el etiquetamiento social de lo que eran pues se
crea un estado civil inexistente hasta el momento i, pero a su vez, el componente
económico toma relevancia jurídica al consagrar que su reconocimiento se otorga,
por los medios legales, es cuando la unión ha perdurado por un tiempo de dos
años y por lo tanto se presume la sociedad patrimonial de los compañeros, pues la
ley mencionada establece que el patrimonio o capital producto del trabajo
pertenece por partes iguales a los compañeros, así mismo consagra la liquidación
de la sociedad patrimonial por diferentes causas, y dispone el término de la
prescripción de un año para su disolución y liquidación.
Dispuesta lo anterior, se tiene el presupuesto que la pareja han convivido por dos
o más años contemplados en la Ley 54 de 1990, en comunidad de vida
permanente y singular, pero han decidido formalizar jurídicamente dicha unión y
contraen matrimonio y posteriormente se someten al divorcio de acuerdo a las
causales objetivas y subjetivas del artículo 154 del Código Civil.
Durante la unión marital de hecho los compañeros adquirieron bienes y
contrajeron pasivos, y en el matrimonio también, el problema jurídico es ¿Si la
unión marital de hecho queda excluida de la liquidación de la sociedad conyugal?
¿Qué ocurre con ese tiempo de más de dos años en que se configuró dicha
unión? la Corte Suprema de Justicia señaló que:
No se pierda de vista que en el subjúdice al no existir solución de
continuidad tanto en el campo personal, como en materia de
sociedad patrimonial y de sociedad conyugal, al fin de cuentas,
disuelta esta última, se trata de un mismo patrimonio universal
separado en dos niveles temporalmente, gobernado bajo unas
mismas reglas, aunque con los matices que le son propios a una u
otra sociedad, sin que por ello, al ser perfectamente delimitadas en el
tiempo, pueda afirmarse su coexistencia.
Por esto, se precisa que en el caso se hallan presentes dos
universalidades jurídicas sucesivas, no simultáneas, la primera con
un vínculo jurídico gestado en los hechos, consistente en la sociedad
patrimonial, entidad, que luego, por voluntad de los convivientes, dio
paso a una ligadura de derecho, nacida del contrato solemne; sin
que, tal cual se advirtió, hayan sido simultáneas, sino encadenadas;
pero, sin que respecto de la mutación de la primera haya
acontecido, "(. . .) separación física y definitiva de los compañeros,
del matrimonio con terceros o de la muerte de uno o de ambos
compañeros" (art. 8 de la Ley 54 de 1990).
[……]
Claro, lo dicho por esta Sala, en esta acción, apenas para hallar
coherente la decisión del tribunal en su particular forma de
resolver la controversia, sin perjuicio de toda nueva, diferente o
adicional precisión que las futuras circunstancias fácticas compelan a
la Sala para analizar o replantear la cuestión.
En todo caso, dada la similitud entre matrimonio y la unión marital,
entre sociedad de gananciales y la sociedad patrimonial, desde la
perspectiva de principios, valores y derechos por los que aboga y
defiende la Carta de 1991, con venero en el artículo 42 de la
misma, no pueden prohijarse interpretaciones restrictivas,
discriminatorias y extintivas, entre quienes como pareja han
convivido como casados, faltándoles únicamente el rito solemne;
primero, al abrigo de la unión marital, y luego, sin solución de
continuidad, en las mismas condiciones materiales y sociales bajo el
manto del matrimonio, como jurídico solemne, sin interrupciones
temporales ni brechas afectivas, familiares, sociales y económicas,
siendo continuadores de la familia como pareja monógama .
(Cursivas fuera de texto).
Recuérdese que el matrimonio ulterior a la unión marital fue entre los
mismos consortes, y no en relación con terceros, ni tampoco hubo
separación material concluyente de los compañeros, ni mucho
menos acaeció la muerte como hecho jurídico aniquilante de aquélla
convivencia.
(…..)
Se afirma entonces que el término prescriptivo para disolver y
liquidar la sociedad patrimonial de hecho es de un año contado
desde la ocurrencia de las hipótesis establecidas en el Artículo 8º. de
la Ley 54 de 19901:
1
Corte Suprema de Justicia. Sentencia STC7194-2018. M.P. LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA. Bogotá, 5
de junio de 2018.
Las acciones para obtener la disolución y liquidación de la sociedad
patrimonial entre compañeros permanentes prescriben en un año, a
partir de la separación física y definitiva de los compañeros, del
matrimonio con terceros o de la muerte de uno o de ambos
compañeros.

Parágrafo. La prescripción de que habla este artículo se interrumpirá


con la presentación de la demanda.

Observada la disposición no contempla la causal de aquellos compañeros


permanentes que convivieron por mas de dos años y que posteriormente
formalizaron dicha unión contrayendo matrimonio para que se proceda a disolver y
liquidar la sociedad patrimonial de hecho, lo que dio lugar a que la Corte Suprema
de Justicia estableciera que:

En ese evento, las reglas de la prescripción aplicables no


pueden ser las señaladas para la sociedad patrimonial entre
compañeros permanentes, sino las referidas a la sociedad
conyugal, sean específicas o genéricas, según sea el caso.
De acuerdo con lo anterior entonces deberían aplicarse los
términos de caducidad consagrados en el artículo 156 del
Código Civil modificado por el artículo 10º. de la Ley 25 de 1992,
según el caso si son causales objetivas o subjetivas 2.
Se deja en claro que los mencionados términos no se cuentan desde
cuando se llevó a cabo el rito del matrimonio
Con todo, pese a que la defensa en cuestión no prosperó, se precisa
en esta oportunidad que la prescripción tampoco podía correr desde cuando
los compañeros permanentes, ya como cónyuges, se separaron física y
definitivamente, tal cual fue concluido por el Tribunal, porque se trata de
una hipótesis igualmente ayuna de regulación positiva 3.

Sin embargo, en un caso igual el Tribunal Superior de Buga en la Sección Quinta


Civil- Familia, estableció que:

5.2.8. No obstante, para esta Corporación los anteriores plazos y


mojones prescriptivos no son aplicables al caso concreto, pues la unión
marital de hecho de marras no terminó por separación definitiva de los
compañeros, ninguno de ellos se casó con terceras personas, ni mucho
menos acaeció la muerte de alguno -no para ese momento (31 de julio

2
ibidem
3
ibidem
de 2009)-, escenario que impone recordar que el instituto de la
prescripción es de interpretación restrictiva y que en caso de duda, los
jueces deben inclinarse por aquel que mantenga subsistente la acción, o
sea por el que garantice con mayor amplitud y eficacia la defensa
en juicio del litigante que reclama el derecho ante la jurisdicción, amén de
que como lo ya lo ha dicho la Corte Suprema de Justicia "[t]oda
prescripción que no se encuentre expresamente consagrada en una
norma especial. se rige por el término previsto para la prescripción
extintiva de la acción ordinaria, pues es ésta la que tiene la virtualidad
de extinguir todas las acciones reales o personales que no están
sujetas a prescripciones más
breves" .

Desde ese lógica y como lo que marcó el final de la unión de facto fue,
se reitera, el matrimonio entre los mismos compañeros permanentes,
contexto que no fue previsto de manera expresa en la Ley 54 de
1990 y se encuentra exento de regulación especial, tal y como lo
sostuvo esta Sala en pretérita oportunidad, muy en contra de lo que opina
el recurrente, se impone dar aplicación al régimen general en la materia
previsto en el artículo 2536 del Código Civil -modificado por la Ley 791
de 2002- que consagra el término de diez años para impetrar la acción
ordinaria, contados a partir del momento en que la obligación se hizo
exigible (art. 2535 ejusdem); esto sería en nuestro caso, a no dudarlo, a
partir del hecho del matrimonio, por ser el momento en el que la unión
marital de hecho deja de existir4.

Las dos posturas, una por vía de acción de tutela y otra por un proceso ordinario
difieren en dos argumentos:
1- El termino prescriptivo para la Corte Suprema de Justicia es el consagrado para
las causales objetivas o subjetivas que proceden para el divorcio o la cesación de
matrimonio católico.
2- El termino prescriptivo para el Tribunal Superior de Buga es aquel, a falta de
disposición especial, debido a la aplicación restrictiva de la prescripción el
consagrado en el artículo 2536 del Código Civil modificado por la Ley 791 de
2002, que es de 10 años.
¿Desde qué momento se cuentan los términos prescriptivos?
3- Para la Corte que la prescripción tampoco puede correr desde cuando los
compañeros permanentes contrajeron matrimonio ni cuando ya como cónyuges,

4
Tribunal Superior de Buga Sección Quinta Civil- Familia. Apelación de sentencia
No. 069-2017 27 de abril de 2017
se separaron física y definitivamente tal cual fue concluido por el Tribunal, porque
se trata de una hipótesis igualmente ayuna de regulación positiva. Concluye que
En ese evento, las reglas de la prescripción aplicables no pueden ser las
señaladas para la sociedad patrimonial entre compañeros permanentes, sino las
referidas a la sociedad conyugal, sean específicas o genéricas, según sea el caso.
Es decir, ARTICULO 156 dentro del término de un año, contado desde cuando
tuvo conocimiento de ellos respecto de las causales 1a. y 7a. o desde cuando se
sucedieron, respecto a las causales 2a., 3a., 4a. y 5a.
4- Para el Tribunal el termino prescriptivo se cuenta desde cuando los compañeros
permanentes contrajeron matrimonio. Se sigue entonces que para esta Sala,
las acciones tendientes a declarar la sociedad patrimonial de hecho que se
hubiese podido conformar entre los señores NESBIA MARIA SAAVEDRA
ARCE y ORLANDO DE JESUS CASTAÑEDA RENDON (Q.E.P.D.)
prescribían en diez años contados a partir de que la misma tuvo que
disolverse para dar paso a la sociedad conyugal que nació por el hecho del
matrimonio celebrado entre los mismos.
Son dos posturas interesantes, pues dependiendo del criterio interpretativo se
deben de tener en cuenta estas posiciones y plantearlas en aras de que se haga
efectiva la liquidación de la sociedad patrimonial de hecho.
Sin embargo, si se realiza una interpretación lógica y restrictiva se deduce que no
existe ningún termino prescriptivo para incoar la acción, pues el escenario que se
muestra es de que los mismos compañeros permanentes pasados los dos años
contraen matrimonio, no aparece esta en las hipótesis establecidas en Artículo 8º.
de la Ley 54 de 1990.
i
Ley 54 de 1990 Artículo 1o. A partir de la vigencia de la presente Ley y para todos los efectos civiles, se denomina Unión
Marital de Hecho, la formada entre un hombre y una mujer, que sin estar casados, hacen una comunidad de vida
permanente y singular. Igualmente, y para todos los efectos civiles, se denominan compañero y compañera permanente,
al hombre y la mujer que forman parte de la unión marital de hecho. NOTA: El texto subrayado fue declarado EXEQUIBLE
por la Corte Constitucional mediante sentencia C-683 de 2015, bajo el entendido que, en virtud del interés superior del
menor, dentro de su ámbito de aplicación están comprendidas también las parejas del mismo sexo que conforman una
familia.