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MOMENTO ATOMICO

ANTIPARALELO
ANTIFERROMAGNETISMO
Es el ordenamiento magnético de todos los momentos magnéticos de
una muestra, en la misma dirección pero en sentido inverso (por pares,
por ejemplo, o una subred frente a otra). Un antiferromagneto es el
material que puede presentar antiferromagnetismo.
Cuando el ordenamiento de los momentos magnéticos es en la misma
dirección pero en sentidos opuestos, por ejemplo por pares, se produce
el denominado
antiferromagnetismo. Si el valor
absoluto de los momentos
magnéticos apareados, es el
mismo, se cancelan y si son
diferentes se reducen. En los
materiales ferromagnéticos hay
una temperatura denominada
de Curie, por encima de la cual
dejan de tener las propiedades
ferromagnéticas.

Los materiales antiferromagnéticos también pierden las propiedades al


elevar la temperatura, ahora denominada de Neel, que una vez
superada los convierte en
paramágneticos, exhibiendo un
momento magnético permanente en
ausencia del campo externo aplicado.
Cuando aplicamos un campo
magnético algunos de los momentos
se alinean paralelos a él. Aumentando
la intensidad se puede lograr la
alineación de todos. Eso quiere decir que los momentos magnéticos que
se pueden obtener en materiales antiferromagnéticos son elevados e
incluso pueden dar lugar a la imanación permanente.
El ferromagnetismo se da en los materiales cerámicos donde los
momentos magnéticos de los iones son diferentes ofreciendo diferente
resistencia a la alineación al aplicar un campo magnético. Como
resultado se obtiene una magnetización neta. La magnetita presenta
ferrimagnetismo, aún cuando las interacciones que dan lugar a la
propiedad magnética, son antiferromagnéticas.
La visualización de los dominios en un material antiferromagnético
formaba parte de la conjetura hasta recientemente en que se ha
accedido a examinar la ordenación interior, gracias a la aplicación de los
rayos X. El orden interno de estos
materiales es del tamaño de la
longitud de onda de los rayos X, lo
que significa que se sitúa por
debajo de los 10 nanometros.

MAGNETISMO
Y DOMINIOS MAGNETICOS
Un dominio magnético es
una región dentro de un
material magnético que
tiene magnetización
uniforme. Esto significa
que los momentos
magnéticos de los
átomos individuales
están alineados uno con
el otro y que apuntan en
la misma dirección.
Cuando se enfría por debajo de una temperatura llamada temperatura
de Curie, la magnetización de una pieza de material ferromagnético
divide espontáneamente en muchas regiones pequeñas llamadas
dominios magnéticos. La magnetización dentro de cada dominio apunta
en una dirección uniforme, pero la magnetización de diferentes dominios
puede apuntar en diferentes direcciones.
Estructura de dominio magnético es responsable del comportamiento
magnético de los materiales ferromagnéticos como hierro, níquel,
cobalto y sus aleaciones, etc ferritas, tales como la formación de imanes
permanentes. Las regiones que separan los dominios magnéticos se
llaman paredes de dominio, en donde la magnetización gira
coherentemente a partir de la dirección en un dominio a que en el
siguiente dominio. El estudio de los dominios magnéticos se llama
micromagnetics.
¿POR QUÉ SE FORMAN DOMINIOS?

La razón de una pieza de material magnético, tal como hierro divide


espontáneamente en dominios separados, en lugar de existir en un
estado con la magnetización en la misma dirección a través del
material, es para minimizar su energía interna. Un gran región de
material ferromagnético con una magnetización constante a lo largo
creará un gran campo magnético que se extiende en el espacio fuera de
sí mismo. Esto requiere una gran cantidad de energía magnetostática
almacenada en el campo. Para reducir esta energía, la muestra se
puede dividir en dos dominios, con la magnetización en direcciones
opuestas en cada dominio. Las líneas de campo magnético pasan en
bucles en direcciones opuestas a través de cada dominio, la reducción
del campo fuera el material. Para reducir la energía del campo aún más,
cada uno de estos dominios puede dividir también, lo que resulta en
dominios más pequeños paralelos con magnetización en direcciones
alternas, con cantidades más pequeñas de campo fuera el material.
La estructura de dominio de los materiales magnéticos reales no se
forma normalmente por el proceso de grandes dominios dividir en otros
más pequeños, como se describe aquí. Cuando se enfría la muestra por
debajo de la temperatura de Curie, por ejemplo, aparece simplemente
la configuración del dominio de equilibrio. Sin embargo, la descripción
de los dominios de escisión se utiliza a menudo para revelar las ventajas
y desventajas de energía en la formación de dominio.

TAMAÑO DE DOMINIOS

Un dominio que es demasiado grande es inestable, y se dividirá en


dominios más pequeños. Sin embargo, un pequeño dominio será lo
suficientemente estable y no va a dividir, y esto determina el tamaño de
los dominios creados en un material. Este tamaño depende del equilibrio
de varias energías dentro del material. Cada vez que una región de la
magnetización se divide en dos dominios, crea una “pared de dominio”
entre los dominios, en los dipolos magnéticos con magnetización
apuntando en diferentes direcciones adyacentes. La interacción de
intercambio, que crea la magnetización es una fuerza que tiende a
alinear los dipolos cercanos para que apunten en la misma dirección.
Forzar dipolos
adyacentes orientados
en direcciones
diferentes requiere
energía. Por lo tanto la
creación de una pared
de dominio requiere
energía adicional,
llamado el “intercambio de energía”, que es proporcional a la superficie
de la pared.

TIPOS DE ENERGIAS QUE DETERMINAN LA ESTRUCTURA DE


DOMINIOS FERROMAGNETICOS
Se determinan mediante muchos tipos de energías, donde la
estructura mas estable se alcanza cuando es minima la energía
potencial del material. La energía magnética total de un material
ferromagnético es la suma de las contribuciones de las siguientes
energías:
Energia de intercambio: La energía potencial dentro de un
dominio de un solido ferromagnético se minimiza cuando todos sus
dipolos magnéticos se alinean en una dirección.
Energia magnetoestatica: Es la energía magnética potencial de
un material ferromagnético producida por un campo externo. Esta
energía potencial puede minimizarse en un material
ferromagnético mediante la formación de dominios.
Energia de anisotropía magnetocristalina: Para los materiales
ferromagnéticos policristalinos como el hierro y el niquel, los
granos de diferentes orientaciones llegaran a la magnetización por
saturnacion a diferentes intensidades de campo.
Energia de la pared de
dominio: Una pared de
dominio es la frontera
entre dos dominios cuyos
momentos magnéticos
totales están en diferentes
orientaciones
Energia
magnetoestrictiva:
cuando se magnetiza un
material ferromagnético,
sus dimensiones cambian
un poco y la muestra que se magnetiza se expande o se contrae
en dirección de magnetización a este proceso se le denomina
magnetoestriccion, su causa se atribuye al cambio en la longitud
de enlace entre los atomos en el metal ferromagnético cuando sus
momentos de dipolo-espin se rotan hacia el alineamiento durante
la magnetización.

MATERIALES MAGNETICOS DUROS,


SUAVES Y PERMANENTES
Los indicadores básicos del comportamiento magnético se obtienen de
la curva de histéresis B-H, característica de cada material. Dicha curva
reproduce, a nivel macroscópico, la contribución a la magnetización de
los dominios elementales del material.
En función de su respuesta en el ciclo de histéresis, los materiales
ferromagnéticos se clasifican en blandos y duros. Los
materiales blandos son aquellos que se magnetizan y desmagnetizan
con facilidad, mientras que los materiales duros son aquellos que, una
vez magnetizados, se comportan como imanes permanentes, esto es,
presentan altos valores de Br, Hc, y son capaces de proporcionar energía
al exterior, cuyo valor viene dado por el máximo producto BHmax en la
curva de desmagnetización.

Desde el punto de vista magnético, el comportamiento blando se da en


materiales dónde el movimiento y rotación de los dominios es fácil. Por
el contrario, los imanes permanentes se obtienen debido a la dificultad
de los dominios para redistribuir la dirección de sus momentos
magnéticos al azar.
El comportamiento blando requiere por tanto el empleo de estructuras
metalúrgicas lo más homogéneas posible, con ausencia de segundas
fases, precipitados, etc. que dificultan el movimiento de paredes. Por el
contrario, pueden obtenerse materiales duros dificultando el
movimiento de paredes mediante dislocaciones y precipitados, o
empleando estructuras monodominio con fuerte anisotropía, que es un
recurso de mayor eficacia.
Entre los materiales blandos puros que se emplean como núcleos de
bobinados destacan los hierros de alta pureza. Para aumentar los
valores de resistividad y disminuir las pérdidas por corrientes de
Foucault se emplean núcleos laminados de aleaciones Fe-Si, cuyas
prestaciones pueden todavía mejorarse si se utilizan chapas con textura
C.O.E. o chapas de grano orientado.
Para incrementar Bs se emplean las aleaciones Fe-Co-V. Para frecuencias
por encima de 1000 Hz, y en aplicaciones donde se requiere una muy
alta permeabilidad inicial, se emplean las aleaciones Fe-Ni, y también los
vidrios metálicos, un material de reciente desarrollo. Para muy altas
frecuencias, se emplean materiales de alta resistividad, como las ferritas
tipo espinela.
Entre los materiales duros, los de más amplia utilización son las ferritas
de bario, de estructura hexagonal. Para conseguir los mayores valores
de BHmax se utilizan materiales del tipo (RE)Co5 o imanes Nd-Fe-B. A
excepción de los Alnico, que suelen obtenerse por colada, el resto de
materiales duros se fabrica normalmente por vía pulvimetalúrgica, a
partir de polvos monodominio.

PROPIEDADES DE LOS
MATERIALES MAGNÉTICOS
BLANDOS
Tal como se indicó anteriormente, los materiales magnéticos blandos se
emplean en máquinas eléctricas y dispositivos que requieren una fácil
magnetización y desmagnetización.

Independientemente del tipo de dispositivo dónde se emplean, los


materiales magnéticos blandos constituyen siempre los núcleos situados
en el interior de un bobinado, lo que permite incrementar el valor de la
inducción creado por la bobina, según la expresión ya conocida:
B = m·H =  m0·(H + M)
Para conseguir altos valores de B será por
tanto necesario que el material presente:
a)  Alta inducción de saturación Bs
b)  Alta permeabilidad

Si el material debe además magnetizarse y


desmagnetizarse con rapidez, como ocurre
en aplicaciones con corriente alterna, será
además conveniente que presente:
c)  Baja fuerza coercitiva Hc
d)  Baja energía de histéresis Wh.

Piense que la energía eléctrica alterna de potencia se distribuye a una


frecuencia de 50-60 Hz, lo que implica recorrer 50-60 veces/segundo el
ciclo de histéresis. Cada ciclo provoca una pérdida de energía igual al
área encerrada por la curva. Resulta por tanto, fundamental, el empleo
de materiales con curvas de histéresis lo más estrechas posible.
Además de las ya citadas, será conveniente que el material presente
otra serie de características, entre las que podemos citar:
  Alta temperatura de Curie, de forma que se garantice el
comportamiento ferromagnético en un amplio campo de
temperaturas de trabajo.
  Propiedades mecánicas adecuadas: resistencia mecánica,
tenacidad, ductilidad en frío para poder conformarse en chapas por
laminación.
  Bajo coste y disponibilidad en el mercado.

PROPIEDADES DE LOS
MATERIALES MAGNÉTICOS
DUROS Y PERMENENTES
Al contrario que los materiales magnéticos blandos, en un material
magnético duro es deseable una alta inducción residual Br cuando se
elimina el campo aplicado, y una alta fuerza coercitiva Hc o resistencia a
la desmagnetización, de forma que, una vez imantado, se convierta en
imán permanente, capaz de proporcionar un campo magnético al
exterior sin necesidad de que existan bobinados y paso de corriente. 
No obstante, y dado que los imanes permanentes se utilizan
fundamentalmente para generar campo magnéticos, la característica
que mejor define la calidad de un imán permanente es precisamente la
energía que es capaz de proporcionar al exterior. Esta energía se mide
por el mayor valor del producto B·H durante la
desmagnetización del imán, es decir, por el
mayor valor B·H del segundo cuadrante de la
curva de histéresis. 
En el S.I. la energía BHmax se mide en kJ/m3,
idénticas unidades a la energía encerrada en el
ciclo de histéresis. Utilizaremos básicamente
este indicador para comparar las
características de los imanes permanentes.