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Esta obra contó con una subvención financiera del Centro :\acional del Libro de

Francia.
Cet ouvrage bénéficie de la subvention du Centre XaUonale du Livre. Frnnce.
Índice
Prefacio. Los t d.
. _es_ u ios sociales de la economía más a llá d l
fronteras d1sc1pltnarias ............ . . e as
Coleccion Sociedades Contemporáneas .\!Iariana Luzzi ··· ··· ·· · ···· ·· ··· ·· ··. 7
Dirigida por Gabriel Vommaro y Ariel \Vilkis
1ntroducción .............. . . . . . . . .
.. . . . . . ... . .. . ..... . 17
l. Una mirada distante ...... . ...
. . . . . . . . . . . . .. .. . .. .. . . . . . . .
23
11. Conceptos universales .......
. . . . . . . . . .. .. . . .. .......
37
111. Mercados y monedas
. . .. . .....
' IV. Consumidore¿ y emprendedores .. .. ....... . 49
V. Las definiciones sociales del trabaj~ ...... . _· ~ .· .- .· .- .- _· . . . . . . . . . . . 63
1 Dibujo de tapa: Sofía Quiros VI. Las grandes transformaciones . . . . . . . . . 77
1 i\ lás allá de la Gran División . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91
Conclusión . ............ .
Primera edición en Argentina: Editorial Antropofagia. 2009. . . ... . . . ...............
ww,,· .eantropofagia.com.ar 109
Bibliografia General .......
ISBN: 978-987-1238-58-3 . . . . . . . . . . . ........ . .......
11-ad ucción: Antonia García Castro 111
Revisión técnica: Ariel Wilkis
Dibujo de ta pa: Sofía Q uirós

Dufy, Caroline
Más allá de la gTan división:sociología, economía y etnografía /
Caroline Dufy y Florence We ber. - l a ed. - Buenos Aires : Antro-
pofagia, 2009. 128 p. ; 23x16 cm.

Traducido por: Antonia García Castro

ISB - 978-987-1238-58-3
l. Antropología. I. Weber , F lorence II. García Castro , Antonia,
-- t rad. III. Tít ulo
CDD 301

Queda hecho el depósito que marca la ley 11. 723. No se permite la rep ro-
ducción total o parcia l de este libro ni su almacenamiento ni t ransmisión
p or cua lquier medio sin la autorización de los editores.
Más allá de la Gran División
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sentaciones que se sitúan en la intersección entre esferas habitualmente Introducción


nsideradas como compartimientos estancos contribuye a fortalecer es-
eO , d,
ta perspectiva de análisis. Porque, al fin de c~ent~s, ¿con~o se po na
construir una verdadera teoría de los mundos imbricados s1 no es cues- Este pequeño libro hace un balance de las recientes evoluciones de la
tionando también una división entre disciplinas que parte de considerar antropología económica, luego de una transformación mayor acontecida
las esferas de la vida social como mundos no sólo separados sino además en las ciencia5 sociales entre los aüos 1970 y 1990, cuyos efectos aún no
se han agotado: el_derrumbe de las divisiones disciplinarias. Los econo-
hostiles entre sí?
Por último, cabe recordar una vez más la premisa fundamental del mistas fueron los primeros en romper el dique que limitaba su disciplina
libro que se inicia en las páginas que siguen: si existe una unidad en a los territorios definidos por la extensión de la economía de mercado
la etnografía económica esta no es tanto la de privilegiar un enfoque una invención política y cognitiva del siglo xvm occidental. Desde los'
metodológico por sobre las identificaciones discipHnarias, sino más bieu trabajos del economista norteamericano Gary Becker [1965] 1 , utilizan
la de no naturalizar la separación entre los hechos económicos Y el sus instrumentos conceptuales - lengua común, formalismo matemáti-
resto de los hechos sociales. Es sobre la base de este cuestionamiento co, tecnicidad estadística para analizar los comportamientos humanos
que podrán construirse nuevas perspectivas en los estudios socia.les de en toda su generalidad, tanto aquí y ahora como allá y antai1.o. En
la economía y es este el camino que las autoras nos invitan a transitar . la década del 80, ciertos sociólogos respondieron a este imperialismo
universalista optando por objetos situados al rentro de la modernidad
económica [White, 1981: Granovetter, 1986] o' estudiando su génesis y
sus márgenes [Zelizer, 1985, 2005]. Sus trabajos tuvieron gran impacto
dentro de una corriente multiforme, la "nueva.sociología económica",.._
bien conocida en Francia por intermedio de manuales y de traduccio-
nes [Steiner, 1999] . En cuanto a la historia económica, desde el premio
de economía del Banco de Suecia en memoria de Alfred Nobel otor-
gado en 1993 a Douglass 1 orth [1980] y a Robcrt Fogel "por haber
renovado la investigación en historia económica mediante la aplicación
de la teoría económica y métodos cuantitativos en vista de explicar el
cambio económico e institucional", según los términos del jurado, es
el teatro de enfrentamientos velados entre economistas que utilizan los
conceptos de la ciencia económica sin preocuparse por su anacronismo e
historiadores que buscan reafirmar la alteridad radical de las economías
precapi:talfstas. -..
Aunque es un hecho menos conocido, desde los años 1980 los antro-
po'!ogos también han cuestionado la división disciplinaria que ' durante
largo tiempo los mantuvo encer.rados en el estudio de Jas sociedades
fría.s_o tradicionales, al margen de la modernidad occidental, dejando
las sociedades cálidas, las nuestras, a disciplinas que se definían como
especialistas de esa modernidad, la sociología, la economía o la ciencia
política. Desde entonces, la antropología social ha dejado de definirse
como la discipl~na especialista de las sociedades primitivas o tradicio-
nales [Lenclud, 1992]. Los antropólogos se han ubicado al centro de la

1 Las referencias entre corchetes remiten a Ja bibliografía presentada al final del libro.
Más allá de la Gran División Introducción 19
18
modernidad; sus objetos adhieren a las transformaciones de los n:undos método, aplicable acá y allá, ahora y antaño, que nunca da por senta-
contemporáneos. Algunos ejemplos sobresalientes son ~us estudios so- das las categorías de pensamiento de científicos y expertos sino que_las
bre la Bolsa de Shangai [Hertz, 1998}, Rusia postcornumsta [Humphrey, c~?fronta con las categorías de la práctica !Bourdieu, 1972]. Es tam-
1998; Ledeneva, 2006}, los consultores internacionales [Strathern, ~OO?], bien un cuerpo de conceptos validados por su.capacidad descriptiva, en
los tráficos de órganos [Scheper-Hugues y Wacquant, 2002], el penodis- el q;-ie puede~ codearse diferentes tradiciones teóricas y disciplinarias,
mo alemán después de la reunificación [Boyer, 2005) . Han discut ido los segun los obJetos a los que se aplica\ El empirismo irreductible de los
conceptos mismos de modernidad occidental y de modernización: ubi- etnógrafos [Schwartz, 1993] explica a la vez su eclecticismo -según los
cando todas las sociedades en la historia, y no solamente la "nuestra". obje~os_ de investigac~ón se recurrirá a tal o cual tradición teórica- y su
En todas partes, salvo quizás en Francia, los antropólogos han abando- proxnmdad con los historiadores, una disciplina abierta a los préstamos
nado radicalmente la división del mundo entre ''nosotros" ( tlle West) Y conceptuales [Veyne, 1976] y que se preocupa por el rigor empírico de
una manera muy cercana a la de la etnografía reflexiva [vVebcr, 1996].
.. los otros" ( the Rest) .
Tal como la definimos. la et11ografía económica nos parece particular- 1
mente efi~az_ para comprender lo que ocurre "aquí y ahora" , es decir el j
De la antropología a la etnografía económic~ !nundo rnultiple y global que nace en 1989 con el final de la guerra fría.
~al empresa de conocimiento, presenie en los muchos trabajos et:Qográ.-
1
A no ser qu<' esté implicado en los estudios de antropología, discipli-
ficos llevados a cabo desde entonces, supone incesantes idas y vueltas
na fragilizada y replegada sobre sí misma en el mundo universitario con los t rabajos sobre el allá y el antaño, las cuales a su vez aaudi-
francés, el lector no dispone de los medios para tomar conciencia de zan la mirada distante del etnógrafo [Lévi-Strauss, 1983] y le of;ecen
aquello en que se ha convertido la disciplina antropológica: los trabajos
una gama de conceptos científicos de alcance universal. Parc?Siletnó-
recientes , en general publicados en inglés, no están traducidos. Si bien grafo, ya sea que trabaje por observación directa o a partir e una
Francia tuvo un rol pionero en distintos momentos del desarrollo de la docume,n~ación ~1istórica o arqueológica, la cuestión crucial es pr, ctica
antropología mundial, con las obras de Durkheim y de Mauss entre 1890 Y no te~nca: ¿donde debe situarse para observar hechos significativos?
y 1930, con el resplandor de la antropología estructural alrededor de ¿De que manera la elección de un puesto <le observación determina el
Claude Lévi-Strauss después de 1950, con la escuela francesa de antro- ~l:ance y l~ naturaleza .de los fenómc11os que analiza, crisis o rutina
pología marxista alrededor de Maurice Godelier y Claude Meillassoux libres corrientes de la vida social" o interacciones que se dan en él maf-.
en los años 1970 y 1980, hoy parece estar en situación de repliegue, co de il:stituciones cristalizada5 [Durkheim, 189G, p.19], interacciones
aún cuando Pierre Bourdieu, que es considerado en Francia como so- locales msertadas en cadenas de interdependencia más o menos laraas
ciólogo, haya tenido un impacto considerable sobre toda la antropología Y complejas [Elias, 1970]? El reciente desarrollo de investigaciones ~t­
anglófona. - _ .~ nográfic~·: "i~nltisituadas ", que no se encierran ya eu un solo lugar de
Al proponer la expresión }"etnografía económic9 deseamos influir
~bservac10n smo_que recor:re~ los c~~ferentes esp~cios geográficos y socia-
en las actuales recomposiciones disciplinarias. En efecto, nos parece ne- es en los que se Juega la s1gmficac10n de los fenomcnos observados abre
cesario cuestionar la oposición estéril entre una sociología replegada pistas de investigación inéditas para la etnoºTafia económica [M~rcus
sobre la modernidad y una antropología limitada en un allá obsole- 199~ . b ,

to, insistiendo en el carácter transdisciplinario del análisis etnqgráfico,


que constituye el punto común indiscutible de la antropología,\ de , la
sociología llamada cualitativa, referida o no al mundo contemporaneo, El análisis etnográfico de las grandes t ransformaciones
y de las corrientes hi.st.or:iográficas conocidas en Franeia con el nom-
bre de microhistoria. No es tarea menos urgente el plantear los puntos Comenz:lrcmos por explicitar los dos fundamentos complementarios_del
referenciales de un diálogo riguroso y sin concesiones entre el enfoque enfofiue etnográfico, el ¡t-o~wmo)jmplicito de Ja mira.da distante,
etnográfico y una ciencia económica que ha dejado de reducir sus ob- Y la déscnptfón ~rmada con conceptos universales.,En el capítulo I, lue-
jetos a la sola economía de mercado. La etnografía económica es un go de un rápido recorrido pm la historia de la antropología económica,
Más allá de la Gran División Introducción 21
20

mostraremos la unidad y la especificidad del análisis etnográfico: lejos confianza y al crédito. En cambio, la etnografía del Estado económico
1
de postular una racionalidad E'<'onómica unificada, la de un h~mo ~eco­ que regula las relaciones entre productores y consumidores , .y fiJ·a 1a5
nomicus, éste restituye maneras ele hacer y de pensar en su diversidad. frenteras entre economía doméstica, mercado y bienes públicos 5·
. , .igue
En el capítulo JI. examinaremos varios conceptos clásicos de la antro- estando apenas esbozada.
pología económica a menudo reunidos bajo el término de "don", para El capítulo V abre el diálogo con la ciencia económica en torno a lo .
mostrar que tienen un alcance heurístico universal, aunque provengan análisis de la .~reducción y de la reproducción. Es sobre este tema qu~
de la observación de las sociedades primitivas. Estos conceptos analizau la confrontac10n entre los aportes de la antropología económica mar-
el intercambio no como un sistema en el que los individuos intervienen xista y los de la teoría económica. neoclásica nos parece más fecunda.
sobre los objetos por intermedio de los precios. sino como un sistema ~al ~0~1front.ación podría dar lugar a varios frentes pioneros que ambas
de relaciones entre personas por intermedio de las cosas. disciplinas tie~en en común: la producción del medioambiente, los de-
Hemos querido dar en los tres capítulos signi<:>ntes una idea de las rechos d~, prop1e~a~ sobre la tierra y sobre los productos del trabajo, la
investigaciones lkvadas a cabo a partir de estas prl'misa.'> rnNodológicas produccion domestica, su valorización y sus frout<~ras institucionales.
y conc<:>ptuales, cuando permiten esclarecer fenómenos centrales para la Por último, ~l capítulo VI adopta una perspectiva transversal del con-
teoría económica: el mercado y la moneda, el consumo de masas y la j~nt~ de las cu~stion~s a~ordadas, poniendo en relieve el auge impre-
empresa capitalista, el trabajo de producción y de reproducción. ~~~nant~ de las mv~stig~c1ones en etnografía económica, en gran parte
En el capítulo rn , subrayaremos que. en los años 1980, los etnógrafos iºn?radas en Francia, vmcnlado con las dos grandes mutaciones acon-
analizaron no sólo las plazas ele mercado (marketplaces) sino tambié>n tecidas en el mrn:do desde el momento bisagra que constituyó el año
las prácticas mercantiles, subrayando el rol normativo y cognitivo del 198.9. ~~ economias postcomunistas por un lado, el desarrollo y la glo-
mercado como modelo, la ruptura entre transacciones puestas en serie y bah~ac10n por otro, han sido terrenos de observación privilegiados para
el contexto interpersonal del que han sido extraídas, la existencia de un e~nografos ~tentos a los efectos de esas t ra<;formaciones sobre las condi-
mercado sin moneda . Paralelamente, los etnógrafos volvieron a abrir el ~10nes. de ~ida Y las relaciones sociales. El cuadro que conforman estas
debate sobre la naturaleza de la moneda, retomando cuestiones trata- 111vestigac1ones constituye un indispensable contrapunto a los discursos
das desde el principio del siglo xx, volviendo a interrogar la diferencia sobr~ el ~n~ndo elab.orados desde arriba, ya que sólo los etnógrafos pue-
entre monedas primitivas y moneda moderna, y, también, la existencia den ie~tit~1r ~l conjunto de los puntos de vista nativo, incluyendo los
contemporánea de monedas múltiples. Los antropólogos se encontraron de las mst1tuc10nes dominantes, y analizar las relaciones de fuerza que
en este ámbito con los trabajos de la historia económica, familiarizada llevan a unos a imponerse sobre los otros en los debates públicos.
desde hace mucho con la antropología, y las teorías de la moneda pro-
ducidas por la economía institucional y por la sociología, sin evitar en
todos las casos la oposición ent re monedas arcaicas y mouecla moderna.
En el capítulo IV examinaremos primero la antropología del consu-
mo simbólico, heredera de Marx y de Bataille, luego la etnografía del
consumo más centrada sobre las dimensiones materiales de la cultura,
)

que ha explorado la apropiación práctica de los objetos y cuestionado la


frontera que se da por sentada entre producción y consumo, por último
la historia de los bienes y de la demanda . En paralelo, los trabajos etno-
gráficos sobre los emprendedores en las economías no occidentales han
llevado a interrogar las condiciones sociales de las actividades económi-
cas y a movilizar conceptos provenientes de la sociología (como el de
red), de la antropología (como el de cultura) , al tiempo que coincidían
con los trabajos de los economistas y de los historiadores en torno a la
l. Una mirada distante

Retomar el título de un famoso libro de Claude Lévi-Strauss, ~~Rega.rd


élgigné [1 983], es subrayar de entrada la fuerza propia del enfoque etno-
gráfico: su capacidad de distanciarse de las categorías del observador.
La antropología económica ha constituido un campo de investigaciones
particularmente activo durante el siglo xx, desde el libro de Bronislaw
Malinowski, Los Argonautas del Pacífico occident:a.l [1922], fundado en
una etnografía de los intercambios en las islas Trobriand , hasta tres
grandes síntesis _que sellaron el final de un ciclo: en Economía de la
edad de Piedra [1972], Marshall Sahlins demuestra la superioridad de
las sociedades primitivas sobre cualquier otra en términos de satisfac-
ción de las necesidades; en Femmes, greniers et capitaux [1975a], Claude
Meillassoux iunda une antropología económica del parentesco de ins-
piración marxista; en Cultura y Razón Práctica, el mismo Marshall
Sahlins adentra la antropología en la vía de un análisis de la cultura en
tanto sistema simbólico, lo que impedirá durante largo tiempo cualquier
diálogo estrecho de la disciplina con la ciencia económica.
\ _).(; 11 ')

La herencia de la antropología económica / "\,\,~


~V'•)
Los primeros trabajos antropológicos llevan adelante una crítica em-
pírica.mente fondada a las teorías clásicas de la economía primitiva en
tanto economía de trueque. Los más famosos son los de, Fr.anz Boas
[1897] que trabajaba con la ayuda de informantes indígenas sobre el
potlatch en las sociedades amerindias de la costa nordeste de los Es-
tados Unidos, luego los de Bronislaw Malinowski [1922], que vivió en
las islas Trobriand entre 1914 y 1918 para estudiar la institución de la
kula. El Essai sm· le don de Marcel Mauss [1925] propuso una primera
síntesis teórica de estos trabajos, totalmente sostenida por la voluntad
de entender no sólo las economías primitivas ~ arcaicas, sino también
las nuestras, para así poder reformarlas . .:_.
Los conceptos que aseguraron la unidad de la antropología económica
nacieron entonces de investigaciones etnográficas llevadas a cabo en el
inmenso universo de las sociedades no modernas, primitivas o tradicio-
nales. Su aplicación a las sociedades modernª5 fue co~Qlada-desde
el ~' como lo certifican 1as muchas comparaciones efectuadas por
Mauss o Malinowski entre las economías estudiadas por los etnógrafos
Y el mundo en el que vivían, antes de que la disciplina se estancara,
24 Más allá de la Gran División l. Una mirada distante 25

durante la guerra fría, en una oposición entre las "otras" sociedades y ta de esclavos, y estudia la separación estricta entre estos intercambios
las ··nuestras.,. reservados al puerto de trata. bajo jurisdicción extraordinaria y la vida
económica ordinaria, que cree fundada en la autosubsistencia [Polanyi.
Formalistas y substantivistas 1966] . Desde entonces, historiadores y antropólogos [Meillassoux, 1971;
Valensi, 1978] han puesto en evidencia la existencia de intercambios de
Sin lugar a dudas, la hora de gloria de la antropología económica se mediano alcance, en manos ele las diásporas mercantiles, así como la
sitúa en los debates de los años 1930 a 1970 entre "'formalistas" y "subs- complejidad de los vínculos entre el comercio de Estado y el resto de la
tantivistas" [Godelier , 1974; Dupuy. 2001]. Los primeros asumían como economía.
propia la definición neoclásica de la ciencia económica que "estudia el Su intento de síntesis entre las dos partes de su obra hace de él uno de
comportamiento humano como una relación entre fines y medios esca- los más brillantes teóricos de la Gran División entre las sociedades de
sos cuyos usos son alternativos" [Robbins, 1925]. y no se inmutaban allá y las economías ck aquí. Además, sus análisis dan cueuta de una vo-
ante el riesgo de etnocentrismo, ya denunciado por Max Weber [1905], luntad reformac;Iora que hace de él , como también de Marce! Mauss, un
que conlleva una aplicación ciega de tal programa al conjunto de los precursor del Estado social en Europa durante la guerra fría. Su obra ha
comportamientos humanos. La escuela formalista se disolvió, desde en- conservado un gran poder de atracción, pero también de repulsión para
tonces, en el amplio movimiento imperialista de nna ciencia económica los investigadores contemporáneos, según sus humores ideológicos. Ha
que aplica sus herramientas metodológicas y conceptuales, con mayores contribuido a vincular distintos aspectos de la crítica de la teoría eco-
y menores aciertos, a las sociedades pasadas y lejanas. Los "substan- nómica. Así, ponía en evidencia la importancia de la conservación y de
tivistas" asumían por su parte la definición clásica de la ciencia eco- la reproducción de los estatus como motivo de la acción individual, jun-
nómica, que compartían con la antropología marxista: para ellos. la to a la búsqueda del beneficio, pero también la importancia del marco
economía estudia "las formas y las estructuras sociales de la produc- institucional de los intercambios, que permite distinguir las economías
ción, de la repartición y de la circulación de los bienes que caracterizan en las que los precios (que convendría llamar "tarifas ..) están fijados
[una] sociedad en un momento dado de su existencia" [Godelier , 1973, por una autoridad central y las economías en las que la formación de
p.18]. Encontraron en la obra teórica de Polanyi [1957] la just ificación precios remite al encuentro entre la oferta y la demanda, existiendo la
de una división entre, por un lado, una ciencia económica limitada a posibilidad de observar situaciones de monopolio o de oligopolio. Por
las sociedades modernas y en su seno a un orden de fenómenos sepa- último, a partir de sus trabajos sobre las economías arcaicas, Polanyi
rado del resto de las relaciones sociales, y, por el otro, una historia y ha teorizado la existeucia de esferas de intercambio separadas en las
una antropología económica que retoma el programa descriptivo de la • que intervienen principios de comportamiento diferentes . ._
economía marxista. La recepción de los trabajos de Polanyi es a la vez inmensa y paradóji-
ca. Los antropólogos marxistas franceses, en los años 1970, combinaban
una lec~ura minuciosa de Marx con trabajos etnográficos de gran calidad
La obra de Polanyi y su paradójica recepción
sobre Africa [Meillassoux, 1964] y Oceanía [Godelier, 1969]; son ellos
La obra de Karl Polanyi es doble: remite a la vez a la génesis de las los que dieron a conocer la obra de Polanyi, incluso interesándose más
sociedades contemporáneas y a la historia de África antes de la coloni- en su síntesis teórica que en sus trabajos sobre África (que nunca fueron
zación europea. Sus primeros trabajos ponen en evidencia los vínculos traducidos al francés). Los historiadores de las economías precapitalis-
entre la historia de los hechos económifOS y la de las teorías económicas tas, en la misma época, tomaron de ahí los conceptos antropológicos
en Inglaterra durante la revolución industrial [Polanyi , 1944]. Así, atri- q.ue les permitieron oponerse a la difusión de la doxa económica [Valen-
buye a las teorías económicas una gran influencia sobre las prácticas s~, 1974]. Máquina.de gue1Ta contr~ pretensiones imE_erialistas de la
sociales y su marco institucional. Más tarde, descubre en el Dahomey ciencia económica formalizada, Ja referencia a Polanyi hoy no logra su
del siglo xvm un comercio de Estado en el que los precios son fijados objetivo cuando orienta el debate sobre la imbricación (embeddedness)
por una autoridad central que dispone también del monopolio de la tra-
26 Más allá de la Gran División l. Una mirada distante
27
/
de la economía en la sociedad [Granovetter, 1985; Barber, 1995]: hoy rias entre sociología, antropología e historia. Es por eso que preferi~os
nadie puede ponerlo en duda, los economistas teóricos menos que otros. utilizar-el término "etnografía'', que insiste sobre el rig~r y l~ es?ec1fi-
cid;,d de un método sin fronteras, atento a las significaciones md1genas
Hacia la etnografía económica de las prácticas explicitadas _en discursos, o implicitan:ente presentes
en ~ispositivos. ' En la medida en que se trata ele un :neto~o q~1e pue-
/
Es sin duda porque se ocupa de sociedades directamente enfrentadas de aplicarse a todo lo que es observable, la etnografía es~~ abierta al
al sistema capitalista qne Bourdieu encara las cuestiones económicas a diálogo con una ciencia económica que actualmente tamb1en se define
partir de otra perspectiva. Sus primeros trabajos sobre Argelia [1958, más por un método que p9~jetos, lo que supone que ambas ~e
1963, 1977; Bourdieu y Sayad, 1964] le permitieron observar la con- ono-an <le a.cuerdo sobre dbjetos cornu~s, Lejos de olvidar la herencia
P
frontación violenta entre economía tradicional y economía colonial, que de Jab antropología económica, los trabajos etnogra' fi cos contemporaneos
,
analiza desde una perspectiva histórica inspirada en Max Weber. antes la actuali?.an liberándola de una Gran División mucho más reciente de
de proponer una combinación inédita entre teoría weberiana de la do- Jo que se cree.
minación legítima y el análisis maussiano del don [Bourdieu, 1976]. Su
teoría del habitus Je permite dar cuenta de los efectos de Jos cambios
La crisis de la antropo].9gía y después
económicos, que son también cambios culturales, sobre el destino de los
grupos sociales que se ven afectados por ellos. En paralelo, lleva a cabo Más que una disciplina o que un cp1ce entre varias _disciplinas, la_ et-
un estudio etnográfico sobre el parentesco entre los campesinos de la nografía es un ~P:ci~desc1JPtivo1\e los hechos sociales que t01;ia en
provincia francesa del Béarn [1962] enfrentada por entonces a una cri- cuenta_ sus sigipficacion i:hdígenas. Es imposible para nn_ etno_grafo
sis del "sistema de reproducción" que conduce a la desaparición de las disociar Jo ~ hacen- as personas observadas, de lo que piensan que
élites locales, inadaptadas a las nuevas condiciones sociales impuestas hacen y de lo que son. Es imposible disociar sus actos de sus razona-
desde el exterior. Lejos de las tesis optimistas de la modernización y del niientos, explícitos o implícitos, así como de la posición que ocupan en
cambio social, lo que Bourdieu describe son las víctimas de una con- los universos sociales que son los suyos. El enfoque etnográfico se ha
frontación violent a entre dos sistemas sociales, de lo que se desprende ido construyendo a lo largo del desarrollo de dos disci~linas cuy~ fron-
una teoría pesimista de la aculturación imposible. En cambio, su incur- teras han ido variando . Desde Malinowski, los antropologos consideran
sión tardía en la observación de las estructuras sociales de la economía el método etnográfico como el único fundamento legítimo de su oficio
capitalista [2000] deja al etnógrafo insatisfecho al mantenerse tanto más mientras que, para los sociólogos, la etnografía no es sino un mé~odo
acá de las potencialidades que habían sido abiertas en la misma época entre otros, ligado al desarrollo de corrientes teóricas que, como el mte-
por la etnografía de las transacciones. raccionismo le dan más importancia a lo que ocurre a ras del suelo, a
El derrumbe del marxismo en economía y en antropología, el impe- escala de fe~ómenos directamente observables, que a la construcción de
rialismo de una ciencia económica ampliamente unificada en torno al una teoría general de la sociedad fundada en regularidades estadístic~.
paradigma neoclásico, y el nacimiento de una nueva sociología econó- En Francia la disciplina antropológica se ha constituido, dentro m-
mica [Swedberg, 1997; Steiner, 1999] que elabora, a partir de los textos cluso de Ja. es~uela durkheimiana, como una rama de la sociología ge-
fundadores de la sociología clásica, un análisis totalizante de las socie- neral. El término "etnología" nunca se ha impuesto del todo, dado la
dades modernas, han ocultado ampliamente los aportes de una antro- preponderancia de los términos anglosajones social anthropolog~ Y et~­
pología debilitada por su definición clásica de ciencia de las sociedades nography. Hablaremos entonces de etnografía para des~gnar . mvesti-
en vías de desaparición. gaciones de terren~de antropología fara designar las oluc1one mun-
La multiplicación, desde fines del siglo xx, de trabajos etnográficos dial~ la discipktía y nos reservaremos el término de 1
" para
en las sociedades y las economías contemporáneas, así como la pues- de~ lo_s trabajos fu;;,dados en una especialización... en_ té,rmi.nos de
ta en evidencia del contexto histórico de las primeras investigaciones ár~ culturales.
etnográficas llevaron a un cuestionamiento de las divisiones disciplina-
29
_2_8~~~~~~~~~~~~~~~~-M~ás~a_ll_á_d_e~la_G~ra_n~D_iv_i_si_ó_
n ~I~
. ~U~n:a~m.:.::..:ir:a=d~a~d~is~t=a~nt~e=--~~~~~~~~~~~~~~~~~~-

La distinción emícs-etícs y la construcción de un lenguaje científico Gran División [La.tour, 1988, 1991; Lenclud, 1992], entre las so-
~~~dades occidentales y todas las demás. La descolonización, la ilusión
Uno de los principales aportes del enfoque etnográfico es probablemen- de la estandarización cultural. la desa.parición anunciada de la5 otras
te la distinción emics-etics; que nace del cruce de la lingüística y de la sociedades como efecto de la occidentalización ca<>i provocaron la desa-
antropología [Headland, Pike y Harris, 1990], pero cuyo valor heurísti- arición de la disciplina en su definición clásica y su remplazo por la
co se extiende al conjunto de las ciencias socia.les. Para un etnógrafo, ~ociología, la ciencia económica o las ciencias .políti~a~. Después de la
la distinción entre emics (indígenas) y etics (observadores) tiene dos crítica de sus vínculos con diversas formas de unpen ahsmo occidental.
implicaciones. la antropología, nacida en tanto ciencia social en Occidente a fines del
_ A_un primer nivel, designa la diferencia entre las categorías de pen- siglo xrx, principios del siglo xx. es decir en pleno período colonial,
samiento de las personas observadas ( emics) y las del observador ori- conoció en las dos últimas décadas del siglo xx un período de duda
ginario áe otra sociedad ( etfcs) . Esta distinción permite, por ejemplo, sobre su validación científica. El discurso antropológico fue considerado
razonar sobre la diferencia entre la oposición conceptual indígena entre por algunos de sus autores como un género literario. otros se perdie-
kula y gimwali, presente en las islas Trobriand estudiadas por Malinows- ron en la descripción de sus aventuras personales en el terreno, otros
ki, y la dupla conceptual formada en inglés - idioma en el que escribía también, a veces los mismos, se han interrogado sobre la posibilidad
Malinowski - por los términos gift (don) y bar ter ( troc). misma de un saber científico , percibido como occidental. respecto a las
Sin embargo, a un segundo nivel, el concepto emic de ktila se ha culturas no occidentales [Clifford y Marcus, 1986]. Hoy este período
convertido en un término científico, que toma su sentido en relación a parece estar totalmente terminado. en parte porque los antropólogos
otro concepto científico, potlatch, proveniente esta ve:;;_ de una lengu'.\ han dado la prueba de su capacidad para trabajar también sobre sus
amerindia estudiada por Boas. La comparación entre kula y potlatch propias sociedades. Un testimonio de esto es el rápido desarrollo de una
sólo es posible en el universo científico, ya que 0stos términos pertenecen antropología de lo cercano, efectuada por antropólogos origi:1~rios de
a dos lenguas indígenas diferentes. Remite a innumerables discusiones los grupos sociales que estudian, en E uropa, en las dos Amencas, en
en torno a la lectura de Malinowski, de Boas y de Mauss, que han India y en China.
permit ido precisar el concepto de don, demasiado polisémico.
Estos conceptos indígenas, que han entrado en la lengua científica.,
permiten ahora considerar el concepto ut ilizado por los observadores,
gift, como un concepto emic, es decir un concepto ut ilizado en el uni-
-
Esferas social es y especia lización discipli naria

Es imposible en la actualidad mantener la oposición entre sociedades


verso social de los observadores, que son también indígenas de su propia occidentales, supuestamente únicas, y todas las otras. A mediados del
sociedad. La inversión de los dos términos de la oposición emics (kula siglo xx, las ciencias sociales habían fundado sus divisiones discipli-
luego gift) / etics (gift luego kula) señala la construcción de una lengua narias en una doble división del mundo. Habían considerado que, en
científica distinta a la vez de los conceptos utilizados por las personas nuestro mundo , la esfera -económica seguía sus propias leyes, Y ést as
observadas y por los observadores. El conocimiento etnográfico del con- se distinguían de los procesos sociales tal como se daban en las otras
junto de las sociedades, exóticas y occidentales, ha salido enriquecido. esferas (polít ica, religiosa, caritativa, privada . . .), y que, en el rest o del
La descentralización operada por el observador extranjero para en- rÜliñao había sociedades en vía de desaparición caracterizadas por la
tender las categorías indígenas (emics) lo instruye también sobre las indistil~ción entre las esferas, y en particular, por la incrustación de las
categorías en uso en su propia sociedad (e tics). Poner en marcha una interacciones económicas en las relaciones sociales.
etnografía que procede por distanciación, es remit irse a los trabajos abo- Pero, en los_ años llliill.i_ los economistas tra nsgredieron esta división
cados a un allá pasado o exótico para efect uar esta descentralización, disciplinaria que había sido estafüecida por TalcottParson-s. Este gra:1
de alguna manera por procuración, y adquirir así la mirada distante sociólogo norteamericano, al t iempo que le reservaba a la antrop,ol~gia
que caracteriza el enfoque antropológico [Lévi-St rauss, 1983] . las sociedades no occidentales, había abandonado la esfera economica,
Dl:lrante mucho tiempo la disciplina fue definida en términos de cien- ,
supuestamente autonoma, a 1a c1·enc1a
· econom1ca,
, · Y había definido la
cia de los otros, según una oposición, calificada retrospectivamente co-
30 Más allá de la Gran División l. Una mirada distante 31
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

sociología como el estudio de las otras esferas de las sociedades occi- En el curso de los últimos treinta años se han desarrollado teorías
dentales. Es con el economista Gary Becker que la ofensiva fue lanzada, reductoras, que Vivjana Zelízer llama teorías del .Votl1ing But ("nada
poniendo término a este breve período de pax. parsonia [Gautié, 2004]. si~o"). Presentes en todac;; las disciplinas, éstas alimentan sus tentacio-
Los economistas pasaron a considerarse como competentes para estu- nes imperialistas: después de Gary Becker , ciertos economistas no ven
<liar el conjunto de los fenómenos sociales, ya sea que estos remitieran en los comportamientos sociales '<? nada sino" la maximización indivi-
o no a la esfera económica. La economía de la familia, la economía del dual de una función de utilidad condicionada por recursos; después de
crimen, la economía de Ja salud ...son ámbitos que desde entonces han Granovetter, ciertos sociólogos no ven en los comportamientos econó-
sido trabajados por Ja ciencia económica con sus propias herramientas. micos "nada sino" relaciones pe1~ales, lógicas culturales, relaciones
Con un pequeño tiempo de atraso, los sociólogos, y en primer lu- de fuerza simbólica, luchas de poder. A la pax parsonia se substituyó ) /
gar los sociólogos norteamericanos , reaccionaron y se involucraron en una guerra de paradigmas. _ )
el ~studio de la esfe;·a .económica. Se han inte.resado por los fenómenos / ' f'\ ~,,c.
calificados de econonucos en el momento mismo en el que la econo- Q , I f' , . 7 ~
mía estaba abandonando su definición de ciencia específica de la esfera¿ ue es a et nog ra ia econo~a · ~ \. , ,.
ecoi:ómica. ?ºs reduccionismos se enfrent.~ron entonces,_lo~ econon:i.is- Existe hoy una tercera familia de teorías, a Ja cual pcr'tenece plenamente
tas uw~lucra.nd~s~ e11 el ~ampo de las acc1~nes no econom1cas c~n !as la etnografía económica. Estas ~as de Ios mundos imbric-adgs. buscan
herramientas teo~_1cas fo.rJadas p_or el estudio de .una esfera econ~m~ca analizar las prácticas individua.les, en el cruce de las diferentes esferas
separada, los soc10logos mvolucrandose en esta misma esfera econom1c~ de la sociedad: su atención se cent ra en la construcción institucional de
para mostrar qu~ no ft~ncionaba de una.manera distinta~ las otras csfe- esta~ esferas y .e n las maneras indígenas de tener en cuenta su existencia.
ras, que las_ relac10nes mterpersonales, las redes, las relac10nes de ?oder No cuestionan el hecho de que para Jos indígenas de una sociedad dada
es:a.ba11 ah1 tan ~rese?tes como en otros lados, y que las herrarrnentas (se entiende que el término "indígena" sólo designa una posición en el
clas1cas de la soc10log1a eran tan fecundas como en otras partes. análisis, y que se aplica de la misma manera a Jos bororos, a los jefes
de empresa, a los cient íficos, incluso en las ciencias sociales) coe~isten
Dos Grandes Divisiones encastra das varios principios de comportamiento que difieren según las esferas de
actividad o los registros de acción. Por ejemplo , en las islas Trobriand,
Así, se puede decir que las ciencias sociales conocieron hasta en los la generosidad ceremonial es el t ipo de comportamiento adaptado al
años 1970, u~ situ~ón en la que. prevalecieron dos Grandes Djvisio- mundo de Ja kula, ~l regateo y la búsqueda del interés individual son el
nes encastradas las \eociedades occidentales frente al resto del mun~ tipo de comportamiento adaptado al mundo del intercambio comercial
(reservado a la antropología) , la esfera económica de las sociedad~ llamado gimwa.li.
occidentales (reservada a la ciencia económica) frente al resto de es.tas
sociedades (reservado a la sociología). Las disciplinas eran definidas por M d . b .
· · de Jo r ea1 y se suporna
los terntonos · · eran herme-
, que estos terntonos , un os 1m nca dos
ticos. Este ~stado de la .división del trabajo cientí~~o, au;iq~e esté hoy Estos diferentes tipos de comportamiento no remiten a mundos hostiles,
superado, 1,sigu: produciendo efectos: .es ~,º qu~ V1v1ana Zehzer ha lla· sino a mundos a la vez ritualmente separados y socialmente_conecta-
mado las teonas de los mundos hostiles [Zehzer, 2005, p. 20-35], que das... Lejos de ser naturalmente herméticos estos mundos se hilvanan
opon: l~ esfera. económic~ en ~a que se supone reinan la racion~lid~d unos con otros en Ja trama de lo cotidiano. ~Cuáles son los dis_posi!ivos
J
econo~1~~· el dmero _Y el. mteres, a las ot.i~as esferac;; ~n las qu: remana institucionales, materiales y jurídicos que, a pesa¡: de esta imbricación
la sociabilidad, la sohdan dad, pero tambien los conflictos sociales y las incesante los mantiene separados? . Cómo marcan los individuos el pa-
relaci~nes de fuerza simbólicas, la economía del don y las pertenencias so_de un :.nundo a otro? ¿Qué hacen¿para evitar que uno desborda.sobre
culturales. otro?· p ara respond er a estas preguntas, vanos. enioques
e
son pos1'bles ,
según que uno se interese por los diferentes procesos que fabrican la
32 Más al lá de la Gran División l. Una mirada distante 33

separación entre estos mundos: una sociohistoria del derecho, una SO- según la fórmula propuesta por C'laudc Grignon [Grignon y Pa~seron.
ciología de los dispositivos materiales y de las instituciones, o aún una 1989. p. 213-214] que mantie1w toda sn actualidad.
etnografía de los rituales de interacción. En todo caso, para estas teorías Para él, las socicda,des no mod<•rnas vacilan cutre el tipo tradicional
de los mundos imbricados ya no se trata de admit ir una especialización (fundado en la legitimidad propia de la rutina) y el tipo carismáti-
disciplinaria calcada sobre las fronteras entr.e estos mundos, sino más coJ..fundado <'11 situacioncs. homhrc•s y emociones <'xccpcionales) h<'tsta
bien de estudiar al mismo tiempo su funcionamiento específico y las el momento en qne la legitimidad carismática. por definición incapa7.
idas y vueltas de los individuos entre estos diferentes circuitos. de perdura.r y tan sólo obsc•rrnblc• al <'stado naciente. se \'Uclvc ruti-
R a.cionalidades prácticas naria ya no rcspccto a la legitimidad tradicional sino a la legitim idad
Un largo debate ha opt1esto las d isciplinas o las corrientes q ue plan- legal-racional. Es el surgimiento de una socic•dad d<' tipo legal-racional
tea ban la racionalidad individual como axioma (teorías económicas fun- lo que marcad paso a la mockrnidad. <.:ara.eterizada por la doble emer-
dadas sobre la hipótesis de un 11om o oeconomiclls, corrient es socioló- gcncia dcl mercado y d<'I E~t ado. ::\ad<'t impide utilizar csta d ivisión
gicas conocidas como las de la elección racional) y aquellos que lejos ternaria para pensar ya llO soci<'dades distintas. sino m11ndos difcr<'ntcs
de postular la racionalidad de los comportamientos observados, bus- susccptibks <k -coc•xistir: 1111 mundo de la racionalidad legal (en cl q11c
ca ban entender, en su diversidad y su complejidad, los razonamientos el marco institucional ele las tnrn:-;n.cciones y de la pertenencia de los
indígenas . Acá t ambién , las teorías de los mundos hostiles oponen los individuos a los colectivos c~t1.'u1 garantizados por la ley) . un m11nclo
universos en los que se verifica el postulado de la racionalidad indivi- d~ carism~ (en f'I que las t rnnsaccioncs y las pertenencias están funda- 1(
dual (cada cual buscaría sistemáticamente su propio interés) y aquellos das en la nominación ele los colaboradores) . un mundo de la tradición
en los que los comportamientos serían ilógicos o irracionales, regidos (en d que las transacciones y las pertenencias están ligadas a C'st a tus
por la emoción y la rut ina. Las teorías reductoras consideran que todos personalcs adquiridos clesdc el nacimiento).
1
los comportamientos humanos remit en a la racionalidad o, por el con- M11chas pistas abiertas por ::\Iax 'Yeber merecen aún ser transitadas.
trario, a la emoción y a la rutina. En cuanto a las teorías de los mundos ya sea que sc trate de explorar los vínculos ent re tipo de hombre y tipo
imbricados, admiten la pluralidad de los razonamientos indígenas según de sociedad. el<' reafirmar la contingeucia de la historia, de ut ilizar la
los momentos y las sit uaciones, antes de int eresarse por su génesis y su oposición <'ntre rutina de lo cotidiano (tradicional o legal-racio11al) y
coexistencia . carisma revolucionario (viuculado con las situaciones de excepción), o
Estos razonamientos pueden ser explicitados en ciertas ocasiones, por de distinguir la búsqueda sistt'mátiC'a ele un fi n (racionalidad instrumeu-
ejemplo en situación de aprendizaje. Más a menudo, las maneras de pen- tal) ele la colwrencia de una conducta de vida (racionalidad en valor).
sar siguen siendo implícitas o latentes y están cristalizadas en maneras En -cuanto a la trilogía wcberiana. aún puede servir para pensar los
de hacer que son lo suficientement e rutinarias como para que nadie les diferentes tiprn; de colectivos e11 los que se inscrtan los individuos: las
preste at ención. Hay que ~econstituir en~onces los r~zo.namientos indí) ca~~~s o las ordenes. sistemas por los cuales el es.tatt~s . pE'rsonal e~ ad-
genas, por un lado, a partll" de un estudio de las practicas y, por ot ro, qumdo nua v<'z por todas al nacer: los gr upos cansmaticos (que Weber
de los marcos de la interacción. llamaba .. clnbcs .. o .. sectas .. en referencia a la sociedad nortcamcrica.-
na), en la qne los indi,·idnos se cooptan mutuamente; las sociedades
legales-racionalf's, en las que los individuos deben su identidad al Esta.-
Legiti midades para lelas: la ca sta , el clu b, el Estado y el mercado
d o Y en las qnc las institnciones, incluyendo el mercado, est,án regidas
Max ·w eber propuso una división ternaria y d inámica de los t ipos de por normas procesales.
sociedad, fácil de trasladar al marco de las teorías de los mundos imbri-
cados una vez despojada su obra de los aspectos etnocéntricos que d ifi- El marco de las trahsacciones
culta ban su lectura para un ant ropólogo contemporáneo [Favret-Saada,
1994], aspectos probablemente sobreestimados por sus coment aristas S.i volvemos a la observación etnográfica de las transacciones, que cons-
[K alinowski, 2006, p.9]. Su obra permite una descripción en conceptos, t itl:lye el corazón metodológico de la etnografía económica contemporá-
Más allá de la Gran División l. Una mirada distante 35
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·lave de interpretación propuesta por las teorías de los mundos sionales del encuadramiento de las transacciones (lo que, en el ámbito
nea la c · · f ·, b · t' de Jos bancos por ejemplo se llama el back-officC'. los trabajadores ele
imbricados consiste en examinar las con<licioues de satis acc1on.i o Je i -
vas y subjetivas, de una transacción dada. Dos casos pueden pre~entar- la :;ombra, las bambalinas) se \·aelve entonces indispensable parn com-
En el primero las transacciones están enmarcadas por un siste~a prender la cadena <le interdepe11dencia que desemboca en la definición
se. ' l · alqmer de situaciones, sin que los actores del front-office (la vitrina, los actores
jurídico 0 normativo y nn dispositivo materia que -~up~1men cu ,
ambigüedad . Cada una ele las partes de la transaccion sabe lo que .esta oficiales de la transacción) tengan plenamente conciencia de esto.
haciendo y comparte ese saber implícito con los otros. Es_ el c~o gene-
ral: no es de la bondad de mi carnicero que yo espero mi comida, Y el
Calcular : maneras de ha cer, maneras de pensar
t:·obriandés. cuando participa en el sistema,·ceremonial kula, n.o regula
su conduct~ según los principios mercantiles d_el gimwal:, Y vic~versa. Es_en torno a la cuestión ele cálrnlo (¿qnién qücula ~có1110?) qat'-podría
En el segundo caso, las partes ele una transaccion determinada ~ic.nei~ a anudarse el diálogo ent re lc1 etnografía ~ouómica y la ciencia ~co;.0mi­
su disposición varias maneras de pensarla Y .JUC~an coi~ ,esa ambigu~dad ca. En efecto. estos (Jos enfoques se definen por s;1s métodos y por los
para inscribir su acción en varios registros. Aca t~;nbien ?ºs casos s~n postulados teóricos qae los fnndan, más que por sus objetos. La et.no-
posibles: o el malentendido permite a la transaccion seguir. adelante, 0 grafía estndia el conjunto de los comportamientos humanos a condición
°
la ambigüedad desemboca e11 su interrupción en un conflicto. . que seR.n observa.bles. mientras que la economía ckscansa sobre la posi-
Lo eseucial del trabajo etnográfico consiste entonces en pouer en evi- bilidad para el economista de c>foctuar cálculos. La etnografía económica
dencia, a partir del análisis fi.no de las transacciones, los marms en puede entouces interesarse' por las d iferencias entre los cálculos d ect.ua-
los cuales éstas adquieren su significado para las partes. Estos marc~s dos por el economista y los cákulos dcctuado~ por los inclígerni.s. Las
cognitivos están constituidos en primer lugar por 1 ~ ;engua Y ~or .105 d,i- maneras de calcular son indisociabkmcntc manE·ras d<' hacer - el cálculo
versos procedimientos de calificación de la t ransacclOn . De é'\hi el mt.eres es una práctica social - y maneras de pensar -el cálculo <'S una técnica
por la construcción social de las categoría.s a escala de un.a co~numdad cognitiva. Para calcular, primero hay que establecer una corresponden-
lingüística, y por la calificación en derecho de las tr~nsacc~~nes (~sto .~8 cia ent re los números y una realidad: es la dimensión evaluadora ele las
un don, esto es un préstamo, por ejemplo) . De ~hi tambien el .i,nteres actividades económicas, en la cual la ciencia económica misma, por lo
or la dimensión perforrnativa de la palabra: abn r una trnnsacclOn co~ menos en su dimensión aplicada., desempeña un rol crucial. También
fórmulas hechas es una manera de decir sin ambigüedad 10 que se esta hay que inscribir esos números en series: ¿en qué mundo tornan lugar
haciendo. Los ri~uales de t ransacción son técnicas socialme~t~ eficaces: las actividades concernidas? Por últ imo, hay que efectuar cálculos le-
permiten inscribir el acontecimiento en una serie de acontec~mientos del gítimos, es decir aceptables para todos, o aún incontestables . Se abren
mismo tipo y son utili:tados para abrir Y cerrar una secuen~ia que .gene- acá las pistas t ransit adas por la sociología de la cuant ificación [Desrn-
ra sentido. Más allá. de los rit uales, los disposit ivos 1~a.tenales fi2~n la sieres, 1993], por la historia. de la contabilidad [Carrnthers y Espeland,
significación de "lo que pasa aquí". Entre est os dispositivos materiales, 1991], pero también por la historia de las multinacionales [Strat hern,
los lugares, las posturas, los gestos (la hexis corpo,ral'. adaptada 1 ª .ª 2000; Garsten, 2003] .
situación) cuentan, pero también las herramientas tecm~as, en es~e.~ial Intercambiar exige primero juzgar, eval uar, calificar los objetos [St rat-
todos los procedimientos de inscripción de las t ransacciones en sen es. hern, en Humphrey y Hugh-J ones, 1992; Dubuisson-Quellier y Neuville,
Es lo que el antropólogo J ack Goody [1968] m~s.tró ?.rimero en su. obra 2003] . Las competencias C'n rnateria de cálculo de los agentes no están
sobre los efectos sociales y cognit ivos de la utihzacion de la e~~ntu.r_a. dadas, son el producto de una socialización económica. Simétricamen-
Hoy, el etnógrafo analiza el derecho, cuando és_te ~,asa por la utihzac.wn te, la no calculabilidad de los bienes está organizada por dispositivos
de formularios escritos y las técnicas de inscnpcion [Co~~lery, M~nant sociales y cult urales . El horno clausus descrito por la t eoría económica
y Weber, 2006]. En particular, la difusión de la informacion co~1 t~ibuye ha sido reemplazado, si seguimos a Callon [1998, p. 11] retornando la
a autonomizar el momento cogrn·t ivo · Y a disociar los .procedimiento! · 1ogia
termmo , de Elias [1970], por un horno apert us que se apoya en 1os
de inscripción, de la transacción cara a cara. El estudio de los profe recursos de la red social en la que está inserto. Así, la equivalencia o