Está en la página 1de 3

Definición

Consiste en la exposición prolongada a estímulos (objetos, situaciones, individuos, etc.)


altamente ansiógenos para el sujeto, los cuales pueden ser evocadores de conductas de evitación,
impidiendo que se produzca la huida 1. Es importante que los ensayos sean repetidos y de larga
duración.
El objetivo de la técnica es la reducción o eliminación de las respuestas fisiológicas de
ansiedad no adaptativas o de las conductas de evitación, en su caso, cuando éstas se encuentran
asociadas funcionalmente a estímulos o situaciones específicas.

Pasos para su aplicación


La técnica de inundación puede llevarse a cabo «en imaginación» o «en vivo». En el
procedimiento de «inundación en imaginación» se siguen todos los pasos que a continuación se
enumeran. En el procedimiento de «inundación en vivo» se eliminarían los pasos número 2 y 3:
1. Elaborar un listado de los estímulos evocadores de ansiedad o, en su caso, elicitadores de
las conductas de evitación que se desean modificar. El listado puede jerarquizarse
teniendo en cuenta que todos los ítems deben provocar niveles moderadamente altos de
ansiedad (exposición gradual). También puede llevarse a cabo comenzando con
situaciones estimulares que evocan niveles altos de ansiedad (exposición masiva).
2. Comprobar la capacidad de imaginación del sujeto y, en su caso, entrenarle con escenas
neutrales o ajenas al problema.
3. Lleva a cabo sesiones de exposición en las que se presenten, en imaginación, las
descripciones de los distintos ítems de la jerarquía. Cada ensayo ha de realizarse de forma
repetida y mantenerse hasta que las respuestas de ansiedad desaparezcan o disminuyan a
hasta la línea base inicial. El sujeto ha de su de superar en imaginación lodos los ítems de
la jerarquía antes de continuar con el siguiente paso.
4. Exponer al sujeto a situaciones reales en las que estén presentes los estímulos temidos.
Las exposiciones han de ser de larga duración y se ha de impedir que el sujeto,
escape de la situación. El tiempo de exposición varía de un caso a otro pero, en general, la
exposición ha de mantenerse hasta que las respuestas fisiológicas y subjetivas
de ansiedad alcancen el máximo grado y luego disminuyan hasta la línea de base inicial o
desaparezcan por completo. Esto puede comprobarse a través de índices psicofisiológicos,
los indicios externos de ansiedad o bien por la propia información del
sujeto. Las sesiones de exposición han de tener lugar con la mayor frecuencia posible (va-
rias a la semana). Es conveniente que el terapeuta esté presente y dirija las primeras
exposiciones hasta que, posteriormente, el sujeto vaya adquiriendo mayor responsabilidad
en las mismas.
5. Reforzar positivamente cada paso, que el sujeto lleve a cabo de forma adecuada y
transmitirle confianza acerca de que las respuestas dé ansiedad irán desapareciendo a
medida que permanezca en la situación.
6. Proporcionar al sujeto información específica sobre los progresos del tratamiento, bien
mediante retroalimentación por parle del terapeuta, bien a través de autorregistros
rellenados por el propio sujeto.
Posibles problemas en la aplicación de los pasos
1. Es una técnica que expone al cliente a niveles muy altos de ansiedad, lo cual puede
producir desagrado en esté y obliga al terapeuta a manejar correctamente las situaciones con
objeto de que et cliente no escape de ellas. Si el sujeto escapa de la situación aversiva con un
grado alto de ansiedad, se reforzará la conducta de evitación a tal situación.
2. Las situaciones temidas por sujeto no permiten la Intervención directa del terapeuta.
3. Las situaciones temidas no están presentes en el momento del tratamiento en la vida del
sujeto. Cuando se aplica «en imaginación» puede ocurrir que el sujeto no pueda mantener la
escena el tiempo suficiente para que la ansiedad desaparezca o que bloquee la ansiedad
minimizando y neutralizando importantes elementos ansiógenos de la escena.
4. Las exposiciones dan lugar a alteraciones médicas, riesgos físicos para el sujeto o
problemas psicológicos.
5. El sujeto no atiende al malestar físico y emocional que experimenta durante la
exposición, centrándose en otros aspectos menos desagradables de la misma (distracción, escape
cognitivo, etc.).
6. El sujeto teme marearse y llegar a perder el conocimiento, justificando de este modo el
evitar exponerse a la situación temidas.
Estrategias de solución para los problemas anteriores
1. El terapeuta, en todo caso, debe asegurarse de que el sujeto no puede escapar de la
situación problemática. Una que las claves para ello es informar al sujeto, antes de comenzar el
tratamiento, de posibles situaciones desagradables que pueden surgir durante la exposición.
Antes y durante las sesiones de exposición, el terapeuta ha de enfatizar los efectos positivos que,
a largo plazo, obtendrá a nivel fisiológico, cognitivo y conductual. En este sentido, es importante
me insista en que es la permanencia prolongada en la situación, sin escapar de ella la que
producirá los consiguientes cambios de los componentes cognitivos y fisiológicos de la ansiedad.
Si es necesario, se puede establecer un contrato en el que se especifique el compromiso de
permanecer en las situaciones problemáticas.
La graduación de las exposiciones aumenta el nivel de cooperación del sujeto y reduce las
posibilidades de que escape de la situación aversiva.
No obstante, es necesario que el grado de ansiedad sea moderadamente alto en cada uno de los
ítems de la jerarquía.
Si hubiese posibilidad de escape, el (terapeuta no debe confiar la exposición a personas no
preparadas o con poca experiencia en esta técnica. Si es preciso, se puede utilizar la técnica de
modelado o estrategias de control estimular como herramientas previas para para facilitar la
permanencia en la situación.
2. Entrenar adecuadamente a otra persona que pueda suplir al terapeuta, para lo cual puede
ser de utilidad la técnica de role playing. En todo caso, el terapeuta ha de asegurar la correcta
aplicación de la técnica y, si esto no es posible, se elegirá otra que supere estos problemas (por
ejemplo, autoinstrucciones). También puede utilizarse la exposición en imaginación.
3. Utilizar la exposición en imaginación en los mismos términos anteriores.
4. Si el sujeto no mantiene la imaginación de la escena el tiempo suficiente, el terapeuta
puede describirla tantas veces como sea necesario para que se concentre en la visualización de la
misma.
Si el sujeto evita enfrentarse a la situación ansiógena, deberá resaltar la importancia de mantener
la visualización de la escena y, si es preciso, elaborar un contrato en el que se especifique el
compromiso para seguir las instrucciones del terapeuta.
5. Los efectos negativos sobre el estado físico y psicológico del sujeto son raros pero deben
prevenirse con una cuidadosa, exploración médica y psicológica previa al tratamiento. Si tuvieran
lugar durante el desarrollo del mismo, se han de suspender las sesiones de exposición.
6. Proporcionarle instrucciones dirigidas; a impedir la evitación y, si fuese necesario,
graduar más las exposiciones, hacerla; más prolongadas y más frecuentes.
7. Igual que en el caso anterior, el terapeuta debe proporcionar instrucciones dirigidas a
impedir la evitación. Se le explicará al sujeto que la única medida necesaria es la de encontrarse
en una posición que evite algún daño físico. Aparte de ello, se minimizarán los problemas
relacionado con las sensaciones de mareo.

Características del terapeuta


• Adoptar un papel activo y directivo.
• Establecer un clima empático y de autoridad sobre el sujeto.
• En caso de la exposición en imaginación, habilidad para que el individuo
imagine vívidamente las situaciones descritas.,
• Tener habilidad para instigar al sujeto para que realice las conductas temidas.
• Tener habilidad para reforzar adecuadamente la realización de cada ensayo
mediante la aprobación verbal, apoyo y reíroa1imentación.
Características del cliente
• Ha de adoptar un papel activo.
• Ha de estar dispuesto a aceptar cierto grado del malestar durante las primeras
sesiones de tratamiento.
• No debe ser alcohólico ni hacer uso de drogas..
• Los efectos son muy pobres con sujetos sometidos a tratamiento con fármacos
ansiolíticos o en estado depresivo.
• No se puede aplicar con personas que padecen hipertensión u otra enfermedad
cardíaca.
• No debe haber sufrido previamente ningún brote psicótico.