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Solicitud de Adscripción a la cátedra Teoría Política, 2019

Nombre y Apellido: Carla Di Terlizzi


Nacionalidad: Argentina
Lugar y Fecha de Nacimiento: Rosario, 12 de agosto de 1991
Domicilio: Vélez Sarsfield 659, Rosario
Teléfono: 03402 15659421
Correo electrónico: carladiterlizzi@gmail.com
Tipo y nro de documento: DNI 36003531
Título: Profesora de Historia, Facultad Humanidades y Artes, UNR. Egresada el 2 de
agosto de 2018 con un promedio académico de 8,48.

Tema: Jean Jacques Rousseau y la ausencia de una perspectiva de género en sus obras.
Fundamentación y objetivos:
El recorrido de algunas de las obras más importantes de Jean Jacques Rousseau como lo
son “Discursos sobre el origen de la desigualdad de los hombres” y “Contrato Social” nos
permite visualizar un quiebre en el pensamiento político de la época y el nacimiento de una
nueva teoría política moderna entre los siglos XVIII y XIX. Jean Jacques Rousseau es junto
otros pensadores políticos como por ejemplo Thomas Hobbes y John Locke, quienes
piensan en nuevas teorías sobre el origen de la política y el Estado.
Considero de fundamental importancia el trabajo en profundidad del pensamiento político
de este intelectual, ya que tuvo gran trascendencia no sólo en la Revolución Francesa, en
otros intelectuales como Immanuel Kant, Georg Wilhelm Friederich Hegel, etc. sino
también en políticos como Mariano Moreno, en este último caso siguiendo el prólogo
realizado por Diego Tatian en Del Contrato Social de Jean-Jacques Rousseau (edición
facsimilar de la realizada por Mariano Moreno en 1810) aunque no se puede saber con
certeza si realmente la traducción la realizó Mariano Moreno, si podemos dar cuenta de su
conocimiento por el intelectual ginebrino y su interés de que estas obras se difundan “El
uso militante del texto, su recepción revolucionaria, la urgencia de su aplicación le
confieren un estatuto singular; su calidad de herramienta teórica diluye completamente el
problema de la propiedad de su traducción. El saber político concebido como bien de uso,
se articula en el prólogo de Moreno en función de las dicotomías libertad / tiranía,
conocimiento / ignorancia, luces / tinieblas.”1. Sin embargo debemos tener en cuenta
también, siguiendo lo que detalla Alejandra Ciriza, que el Contrato Social tiene su
1
https://www.conicet.gov.ar/new_scp/detalle.php?
keywords=&id=30752&capitulos=yes&detalles=yes&capit_id=1226984
influencia en la actualidad, la autora plantea que la lectura de un clásico así es un síntoma
de la crisis de la modernidad ya que “su carácter de solución teórica permite imaginar un
orden social capaz de articular en forma simultánea el consenso y las tensiones inherentes a
la defensa de los intereses particulares, sin que el individualismo se torne una amenaza
extrema y desemboque en la salvaje guerra de todos contra todos” (Ciriza, 2000:78)
Estos tiempos nos requieren una nueva lectura y análisis de los autores clásicos de la Teoría
Política desde una perspectiva de género, ya que en su mayoría han tenido una mirada
patriarcal en el momento de analizar la sociedad, el surgimiento del Estado, el rol de la
clase política, y sobre todo el rol de la mujer que queda totalmente relegada del espacio
público. En este sentido, me parece sumamente necesario, a partir de la valoración de la
influencia de la lectura de Rousseau en la posteridad, poder releer las obras de este autor
pero esta vez prestando suma atención al rol que Jean Jacques Rousseau le asigna a la
mujer tanto en el “estado de naturaleza” como en la conformación de la “sociedad civil”
Es por eso que teniendo en cuenta el objetivo de trabajo, debemos considerar no sólo el
Contrato Social, sino es sumamente relevante poder vincular este libro con el Emilio que
fue escrito contemporáneamente y con el Discurso sobre el origen de la desigualdad de los
hombres y Confesiones, se plantea de esta manera porque se puede tener una visión
completa del pensamiento de Rousseau ya que las obras se conectan entre sí tal, donde
termina una obra empieza la otra. “Si el Rousseau del Contrato apuesta a la construcción de
una noción de sujeto como individuo sin atributos, tal como lo exige la solución del
problema del orden político, en continuidad con las tesis planteadas en el Discurso sobre el
origen de la desigualdad de los hombres (1755) [... el Rousseau de las Confesiones
constituye un ejemplo de aquello que permanecerá como un rasgo del individuo moderno,
esto es, el reclamo de individuación, en el sentido de la originalidad y respeto por su propia
interioridad. El Emilio en cambio es un texto estratégico en el cual se dirime una nueva
función de la educación. En este sentido, articulado con el Contrato” (Ciriza, 2000:82). Si
bien la figura de la mujer no es nula en las obras de Rousseau, su presencia es mucho
menor que la presencia de los varones, y el lugar de la mujer tanto en el estado de
naturaleza y en la sociedad civil es un lugar totalmente relegado, observado y analizado
desde una perspectiva patriarcal.
En el Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres, Rousseau nos da un
primer indicio sobre la concepción que tenia de la mujer en la sociedad, el filósofo utiliza
términos como “madre” o “ternura” para describir a la mujer. En el estado de naturaleza
puro, tal como plantea Ciriza, es el único momento en que la mujer se la considera como
una persona libre, pero luego cuando aparece la familia como un primer ejemplo de
sociedad, Rousseau dice “fue sin duda cuando se estableció la primera diferencia en el
modo de vivir de los sexos, los cuales sólo una habían tenido hasta entonces. Pronto las
mujeres fueron sedentarias y se acostumbraron a guardar la choza y los hijos, mientras que
el hombre iba en busca de la subsistencia común. Así comenzaron los dos sexos, por medio
de una vida algo más suave, a perder un poco de su rudeza y vigor…” (Rousseau, 2007:87).
Siguiendo lo que plantea Alejandra Ciriza “La sujeción de las mujeres al espacio privado en
virtud del contrato sexual es previa al contrato político. Si el contrato político se edifica
sobre el contrato sexual, la reclusión doméstica ha transformado de manera definitiva a las
mujeres en guardianas de sus afectos y la prole. Recluidas en el espacio doméstico las
mujeres son irrelevantes políticamente” (Ciriza, 2000:89).
Rousseau plantea en el Contrato Social, en el capítulo V que es necesario volver al estado
de naturaleza para poder ver la esencia del hombre, y comprender que lo lleva al contrato
social. Si bien en este libro no explica demasiado que es lo que lleva a las personar a pactar,
si plantea que se empiezan a encontrar con una serie de obstáculos y por ende ese estado
primitivo no debe existir más. Es por eso que lo que se busca es una forma de asociación
entre las personas que defienda y proteja a cada uno, y que sean tan libres e iguales como
en el estado de naturaleza. Este pacto sustituye, no destruye a la igualdad natural por una
moral y legítima en donde todos se vuelven iguales por convención y derecho. Pero ¿qué
incluye ese “todos”? Ese todos no incluye a las mujeres, que son totalmente ignoradas a lo
largo del Contrato Social, ya que si la mujer, según la mirada de Rousseau, no puede
participar de la vida política porque su rol natural es el del hogar y el de criar a sus hijos, la
igualdad jurídica y moral no es para todos, sino sólo para un puñado de personas. Es por
eso que Rousseau no menciona a las mujeres, ya que modificaría todo su esquema de
contrato social.
Para poder comprender el Contrato Social es necesario analizar el Emilio, el libro sobre la
educación que señala los detalles de la arquitectura de la sociedad civil. Es en este libro
donde Rousseau despliega con mayor énfasis su mirada patriarcal sobre la configuración de
la sociedad. A lo largo de la obra, el autor se dedica a demostrar como a través de la
educación Emilio se puede convertir en un hombre y en un ciudadano, y Sofía quien sería
la compañera de Emilio, educarla para ser mujer. A partir de allí Rousseau describe las
diferencias entre los sexos “la maternidad es destino para las mujeres de la misma manera
que la vida política lo es para los varones. Si las primeras tareas de educación se ligan a la
corporalidad y al vínculo biológico que une a una madre con sus hijos, es función
masculina la introducción del sujeto en el orden de la cultura y la sociedad” (Ciriza,
2000:92). El libro V del Emilio está dedicado a la educación de Sofía. Aquí se destaca el
papel subordinado que debe tener la mujer con respecto del varón en la sociedad civil. Esta
subordinación se da a través del matrimonio que es consentido, y ello se da así porque la
mujer, según Rousseau, debe tener una educación especial, diferente a la del varón, en la
que debe aceptar de manera voluntaria la sujeción a la voluntad de otra persona, ya sea su
marido, padre o el párroco de la Iglesia. El filósofo plantea en este libro que la mujer debe
ser educada para coser, cocinar, saber tener piedad y ternura, es decir, debe ser educada
para servir y para estar sujeta a las voluntades de otras personas y no la suya propia.
Este pensamiento patriarcal de Rousseau, donde la exclusión de la mujer de todo ámbito
político y social y la sujeción son naturales, es retomado algunos años después por la
facción jacobina de la Revolución Francesa. Los jacobinos van a reciclar la mirada
patriarcal de Rousseau combinando esta herencia filosófica con sus ideas y prácticas, a
partir de la no incorporación de las mujeres a la vida política resaltando que, todas las
manifestaciones y reclamos en donde participaban mujeres eran una desviación de su rol
natural, que era dentro de la esfera doméstica. El comentario del Le Moniteur sobre la
ejecución de Olympe ilustra este pensamiento “Ella quiso convertirse en un hombre de
Estado, y es como si la ley la hubiese castigado a esa conspiradora por haber olvidado las
virtudes que convienen a su sexo” (Sazbon, 2007:28)
Tal como mencioné anteriormente, la obra roussoniana va a tener gran influencia en la
Revolución Francesa de 1789, y si pensamos en la Revolución no podemos ignorar el rol
que han tenido las mujeres. Es por eso que es necesario dedicar un tiempo considerable de
las clases al análisis del rol de las mujeres en la Revolución Francesa, la influencia que va a
tener Jean Jacques Rousseau en la facción jacobina, y la actuación de estos últimos hacia
las mujeres. Siguiendo a José Sazbón, es en octubre de 1789 con la iniciativa autónoma de
las mujeres, a partir del reclamo por la falta de pan, se arman con picas y recorren la ciudad
reclutando más mujeres, siendo unas siete mil llegan a Versalles a reclamarle al rey un
alivio para las familias. Hasta este momento las mujeres no están reclamando por la
ampliación de derechos políticos, pero eso comenzará a discutirse en círculos más
pequeños. Uno de estos lugares va a ser el Cercle Social, que estuvo comprometido con la
facción girondina, aunque no eran una rama de estos. El Cercle fue el primer club en
admitir mujeres como miembros, y el que luego va a crear la Confederación de Amigas de
la Verdad, como su rama femenina. Si bien el Cercle no plantea una ampliación de los
derechos políticos de la mujer, si va a insistir en la ampliación de derechos civiles haciendo
hincapié en la violencia hacia las mujeres en el ámbito hogareño, es por eso que se van a
centrar en la necesidad del divorcio como un reclamo femenino. Si va a ser la
Confederación de Amigas por la Verdad quienes van a comenzar a hacer los reclamos
legislativos para la inclusión de las mujeres a la vida política, quien se destaca en este
sentido es Olympe de Gouges quien redacta, como correlato a la “Declaración de los
derechos del hombre y el ciudadano” de 1789, la “Declaración de los derechos de la mujer”
en 1791 “a Olympe la apremia denunciar la mezquindad y la prepotencia masculina que, en
la sociedad, ha pasado al texto constitucional. Por eso, “el hombre” de la Declaración es,
para ella, el usurpador al que se debe arrancar las facultades confiscadas, retornándolas a su
legítimo beneficiario: así, para cada uno de los artículos en que el original remite al
hombre, hay uno contrastante que, o bien desdoblega la titularidad en el “la Mujer y el
Hombre.” (Sazbon, 2007:21)
Es el objetivo de esta adscripción a la cátedra de Teoría Política poder revisar las obras de
Jean Jacques Rousseau desde una mirada en donde se le dé importancia a la figura de la
mujer, poder rastrear la concepción que tenía el autor sobre el género femenino como
también explicar su exclusión en algunas obras como el Contrato Social. Considero que es
una perspectiva muy enriquecedora para poder discutir este autor en cada una de las clases,
como también poco trabajada por lo que creo que es necesario realizarlo.

Bibliografía:
CIRIZA, Alejandra, Capítulo III. A propósito de Jean Jacques Rousseau. Contrato,
educación y subjetividad. En La filosofía política moderna, de Hobbes a Marx. Buenos
Aires, CLACSO, 2000.
HAMPSHER-MONK, Iain. Jean Jacques Rousseau en Historia del pensamiento político
moderno. Los principales pensadores políticos de Hobbes a Marx. Barcelona, ed. Ariel,
1992
MANENT, Pierre, Rousseau, crítico del liberalismo, en Historia del pensamiento liberal.
Buenos Aires, ed. Emecé, 1990.
ROUSSEAU, Jean Jacques, El Contrato Social. Buenos Aires, ed. Losada, 2003.
ROUSSEAU, Jean Jacques. Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los
hombres.Barcelona, ed. Folio, 2007
ROUSSEAU, Jean Jacques. Emilio o la educación. Argentina, ed. Gradifco.
PRIETO, Martín, La función del Estado de naturaleza en el Origen de la desigualdad de los
hombres. Lecciones y ensayos, nro. 89, 2011
SAZBON, José, Figuras y aspectos del feminismo ilustrado, en Cuatro mujeres en la
Revolución Francesa. Editorial Biblos, ed. 1, 2007.
WAKSMAN, Vera, El laberinto de la libertad. Política, educación y filosofía en la obra de
Rousseau. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Fondo de Cultura Económica, 2016

Las clases destinadas a trabajar la temática serían cuatro clases de tres horas cada una:
1er clase: Repaso sobre el contexto histórico de la producción de las obras de Rousseau.
2da clase: Discursos sobre el origen de la desigualdad de los hombres
3era clase: Contrato Social y el Emilio
4ta clase: Influencia de Rousseau en la Revolución Francesa. Feminismo ilustrado.
La modalidad de las clases será teórico-prácticas

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