Está en la página 1de 5

Resumen Segundo Parcial

Historia

Hora Roy, Capitulo 5


Buenos Aires, el litoral y el interior en la era de la lana

Durante la era del lanar la aceleración del crecimiento exportador profundizó la integración entre la región
pampeana y los mercados del Atlántico Norte. El incremento del ingreso ganadero por la ganadería ovina
expandió el mercado interno; el consumo aumentó, y se diversifico. Estos procesos tuvieron distintos
impactos según las regiones. Mientras Buenos Aires era el motor de la economía, las provincias
mesopotámicas perdían dinamismo. La expansión de la economía estimuló la actividad económica el
Pacífico ofreciendo salida a la producción de las provincias del Norte y el Oeste. El interior experimentó
una leve expansión, que no le alcanzó para aumentar el bienestar de sus habitantes, en cambio, el litoral
se vio favorecido por mejoras considerables.

La ciudad de Buenos Aires

Buenos Aires se afirma como el principal centro urbano del Atlántico Austral. La sostenida y veloz
expansión demográfica da cuenta de la creciente importancia económica de la ciudad, en primer lugar,
como nexo en el mercado mundial. Las migraciones europeas constituyeron el principal motor del
incremento demográfico porteño. Los italianos del Norte constituían la mayor comunidad de extranjeros,
pues habían aportado casi dos tercios de los inmigrantes arribados entre mediados del siglo y comienzos
de la década de 1880. Pese a la apertura del Paraná y el Uruguay al tráfico internacional, que acabó con el
monopolio fiscal de la aduana porteña, los puertos de las provincias litorales no lograron desplazar a
Buenos Aires de su papel del centro articulador de intercambio externo.

En cuanto a las exportaciones de ganadería, se experimentó un retroceso y se dificulta promover el


ganado ovino. El valor de las exportaciones en la era del lanar, se incrementó, en particular en las zonas
que rodeaban la ciudad de Buenos Aires y dependían de las redes de comercialización y transporte.

Gracias a la prosperidad exportadora, así como la masiva presencia de una población extranjera, que
había cruzado el Atlántico en busca de mejores oportunidades, se europeizaron las costumbres y los
patrones de consumo. Las demandas de los grupos de mayores ingresos creció en importancia conforme
aumentaba la riqueza e influencia este sector de la población en las décadas del auge lanar, integró a la
población al consumo. El comercio de bienes y servicios de lujo se caracterizó por una creciente
especialización: surgieron negocios que ofrecían diversos tipos de telas y confecciones, bazares, cafes y
restaurantes. Dicha tendencia cambiado comprendió a las mujeres, incrementando su participación en el
sector mercantil de la economía a través de los trabajos en talleres y servicio doméstico. La estructura
comercial porteña se dio más compleja y refinada, a causa de la cantidad y diversidad de bienes que
consume una población socialmente más heterogénea. El calor de la demanda y oferta se diversificó en
especial en rubros como alimentos y vestimenta. El incremento de la oferta de alimentos y combustibles
fue posible porque la inmigración aportó fuerza de trabajo y nuevas destrezas.

La expansión de la ciudad permitió el desarrollo del sistema de transporte. El ferrocarril fue diseñado para
captar la demanda de suburbios. La expansión demográfica y prosperidad pública y privada construyeron
en el auge de la construcción que afectó a la infraestructura urbana, con un aspecto más europeizado. En
esta época comenzaron los avances de servicios como agua, recolección de basura ,drenado, etc. La
construcción privada se expandió velozmente haciendo desaparecer a casas criollas.

La producción manufacturera fue el sector que experimentó menos cambios en esta década, debido al
peso que tenían los bienes de consumo importados.
Con la llegada de inmigrantes dotados de destrezas técnicas , incrementan la calificación de fuerza de
trabajo y las capacidades técnicas y empresariales disponibles permitiendo así nuevos emprendimientos
como herrería carpintería talleres etcétera.

El mundo rural pampeano

Buenos Aires como el principal motor de la expansión productiva y como el sector con mayor crecimiento
productivo de la economía, comenzó a desbordar las fronteras bonaerenses y así logró una sostenida
expansión al mercado interno resultando particularmente negativo para Entre Ríos.

Santa Fe: un recomienzo promisorio

Santa Fe creció con más rapidez que cualquier otro distrito de la confederación. Este excepcional
incremento de apoyo en una profunda transformación de las estructuras económicas provinciales. Uno de
los mayores logros de este comercio eran los mulares, que criados en las praderas santafesinas tomaban
camino hacia salta y al alto Perú. Gracias a esta actividad los ganaderos se contaron entre los más
prósperos de la región. La guerra de la Independencia y la fragmentación del virreinato golpearon
fuertemente a Santa Fe haciendo desaparecer su riqueza comercial y ganadera. La recuperación
económica de las décadas de 1830 y 1840 resultó mucho más lenta y difícil. El punto de inicio de una
nueva etapa surgió con el crecimiento acelerado de las fuerzas productivas de la provincia. Su principal
motor fue el mercantil que giró en torno a la expansión interregional. Sancionada la libre navegación de los
ríos y la privilegiada ubicación de Rosario consagró el aumento del comercio. El desarrollo de la
navegación a vapor y una lenta, pero importante mejora en el transporte terrestre hizo que el el número de
barcos que arribaban a su puerto se multiplicará.

La guerra del Paraguay también favoreció a la ciudad. Rosario centralizó gran parte del esfuerzo de
abastecimiento de las tropas combatientes y por su puerto pasaron ejércitos, alimentos, armamentos con
destino al frente de batalla.

La construcción del ferrocarril que lo conectó con Córdoba termo de afirmar, a Rosario como el segundo
centro portuario y ferroviario. Rosario recibió miles de inmigrantes y se convirtió en una cosmopolita como
Buenos Aires. El territorio santafesino se expandió velozmente

El estado provincial era débil y carecía de recursos necesarios para impulsar la puesta en valor de esta
extensa superficie. Esa fue la razón por la cual el gobierno puso en marcha un proceso de privatización
profundo y veloz, vendiendo los territorios a precios muy bajos.

La ganadería constituye el segundo motor del crecimiento santafesino. La velocidad de la expansión de la


cría ovina ofreció una rentabilidad del emprendimiento.

En las pobres tierras del norte de Santa Fe surgió un crecimiento agrícola transformándolo en el tercer
motor de la productividad económica santafesina. La agricultura empezó a cobrar forma extensiva y
especializada cuya la punta de lanza fue el trigo. Este proceso se aceleró durante la guerra del Paraguay
cuando Rosario se convirtió en una importante demandante de grano para el ejército aliado. A lo largo de
la década de 1870, el cereal proveniente de las colonias gradualmente expulsó a sus competidores del
mercado de Buenos Aires y una vez satisfecho el mercado interno, comenzó a embarcarse para Europa.

Estos emprendimientos fueron financiados por capitalistas, en las tierras cedidas por el estado; las
autoridades, aportando sus recursos; y los inmigrantes europeos que protagonizaron el movimiento
colonizador.

Entre Ríos: continuidad y retraso


En los 20 años posteriores a 1850 la ganadería entrerriana continuó desenvolviéndose según líneas ya
trazadas en el período anterior, pero en general de calidad de creciente tanto en el norte como en el sur de
la provincia.

La libre navegación de los ríos y el ascenso de Santa Fe le restaron peso a estas circunstancias
desplazando gradualmente el eje mercantil desde Uruguay hacia Paraná. La población entrerriana creció
pero de menor cantidad que en Buenos Aires a Santa Fe. Los europeos no alcanzar el 20% de la
población entrerriana. La desaceleración del flujo migratorio, por la falta de tecnología tiene por trasfondo
la caída de la economía entrerriana. Las tierras de pastos duros, la numerosa cantidad de ríos y arroyos y
las tierras agenizadas, dificultaron la cría de las ovejas , que constituían la punta de lanza de la
modernización agraria. Lo mismo ocurrió con la producción agrícola.

Otro aspecto geográfico que empeoraba las posibilidades de desarrollo en esta etapa fueron los
majestuosos cursos de agua que rodean la provincia, que se convirtieron en un obstáculo insalvable para
la integración en las redes ferroviarias que comenzaban a desarrollarse en estos años. Las mismas
dificultades se pusieron en manifiesto en lo referente a las obras de infraestructura, ya que resultan más
caros y difíciles de construir.

Bloqueados los caminos Entre Ríos reafirmó su perfil de la economía del vacuno criollo, y conservo un
amplio segmento de productores familiares poco integrados en el sector mercantil de la economía. El
mercado de consumo creció con lentitud y las limitaciones del proceso afectaron la circulación de la
moneda y el crédito. Entre Ríos no fue capaz de sentar una base del sistema bancario por lo que los
capitalistas se vieron obligados a operar en Buenos Aires y Rosario.

Las limitaciones del proceso le otorgaron una importancia a la acción estatal. Recién a comienzos de la
década de 1860 el gobierno provincial puso en marcha un proceso de regularización de la propiedad del
suelo, con el propósito de dotar la administración de una nueva base fiscal e incrementar la seguridad
jurídica de la inversión rural. El resultado final de la conformación de un régimen de propiedad privada
supuso una pérdida de derechos para muchos ocupantes precarios.

El avance del orden económico liberal puso una expropiación de los derechos para las clases populares
rurales, ampliando así la brecha social entrerriana.

El interior

Entre 1850 y 1880 no se produjeron cambios en la vida económica del interior. La afirmación del Estado
central y el Imperio de un nuevo orden legal crearon condiciones más propicias para el crecimiento
económico. La seguridad de los bienes y las personas se incrementó y la construcción de obras de
infraestructura ayuda a visualizar el intercambio. Se disminuyeron los costos de transportes y los tiempos
de viaje. Gracias a estos cambios la economía del interior comenzó a exhibir síntomas de una mejor
especialización. Su impacto positivo se vio afectado por los prolongados conflictos entre la confederación y
Buenos Aires. La guerra del Paraguay supuso también una mala noticia se reclutaron hombres que fueron
retirados de sus actividades productivas y enviados a morir en la guerra.

El proceso de crecimiento económico tenía su motor en las economías más desarrolladas del Atlántico del
Norte comenzó a convertirse en un fenómeno más auténticamente global. Con el descubrimiento de oro en
California se estimuló en una creciente integración de las provincias andinas con los mercados chilenos.
Los tres grandes mercados Bolivia, Chile y Buenos Aires crecieron en torno a los cuales venía girando la
economía del interior desde la crisis del virreinato, y la apertura comercial, estimulando así las economías
del interior, promoviendo la especialización y facilitando la integración de la producción regional a los
mercados más amplios.

El Norte y Tucumán
Hasta 1880 la moneda de plata boliviana constituye el principal medio de pago del interior de la Argentina.

Salta constituye el principal nexo entre los mercados andinos con los puertos del norte de Chile. La
revitalización de la minería de plata sentaron las bases para la expansión de un tráfico cuyo elemento
central era el ganado mayor. El comercio de ganado en salta se incrementó. El aumento de la demanda
chilena y boliviana de animales en pie refuerza el sesgo ganadero de la economía salteña impulsando la
expansión de la frontera.

Tucumán poseía una economía diversificada producía una amplia gama de bienes, tales como, cuero,
suela, carreta, tabaco, azúcar y aguardiente. El dinamismo de la economía tucumana surgió gracias al
arribo de inmigrantes provenientes de lugares como Catamarca o Santiago Del Estero y la tasa de
masculinidad provincial fuese más alta que los distritos vecinos. Tucumán participaba activamente en el
control de comercio debido a que es la provincia en cruce de la ruta al alto Perú y el Atlántico. Tucumán
comenzó a estrechar su vinculación con el Atlántico a través del puerto de Rosario y acentuar su perfil
azucarero. Estos cambios tuvieron mayor significación cuando llegó el ferrocarril, estrechando así la
relación con las provincias y con el mercado del litoral.

Cuyo

La agricultura del Valle central chileno se convirtió en un importante proveedor de trigo para los mercados
del Pacífico del Norte dinamizado por el Boom de oro californiano. El incremento de la producción de
cereal supuse alabanza y la agricultura. Las exportaciones de ganado en pie tuvieron especial impacto en
Mendoza. El trigo Mendocino encontró su principal mercado en el litoral. La demanda de trabajo suscitada
por la expansión rural también creó oportunidades más amplias. Este sistema dio lugar a la construcción
de un flujo migratorio de las provincias vecinas e incluso de Chile. La expansión económica mendocina
contribuyó al profundizar la mercantilización. Con el desarrollo del trigo en las colonias santafesinas
comenzó a desplazar la producción mendocina, obligando a reorientar los recursos provinciales hacia el
desarrollo de la vitivinicultura.

Bienestar y equidad

Para el feriado de 1850-1880 se expandió el ingreso per cápita. Pero este crecimiento de la riqueza no se
distribuye de modo equitativo ni sociales regionalmente.

INTERIOR: El limitado proceso de crecimiento tuvo lugar en el interior en este periodo. Cobrando impulso
acotado pero perceptible flujo de trabajadores que se dirigieron hacia Tucumán y Mendoza en busca de
más oportunidades y mejores remuneraciones. Esta migración traslado a muchos trabajadores del interior
hacia los campos que ofrecían un horizonte más prometedor para los habitantes. La desaparición de la
guerra y la formación de organización crearon un clima más favorable para el crecimiento económico
positivamente en el incremento del bienestar. A partir de la aparición del ferrocarril se mejoraros de las
comunicaciones y el incremento de seguridad.

La situación de la educación elemental evalúa de mejor manera el bienestar social. La educación primaria
exhibió una gran desigualdad regional tanto en la cobertura como en la calidad. En este periodo tuvo lugar
importante un incremento de la matrícula a nivel nacional. La tasa de alfabetización era más alta que la
escolaridad sacó un porcentaje de niños eran educados en sus hogares. La población adulta se haya
convencido de la necesidad de educar a las nuevas generaciones. La situación de alfabetización estaba
mejorando como indica el hecho de que casi en todas las provincias el porcentaje creció entre un 2 y un
2,5%.

LITORAL: El incremento del bienestar resultado profundo Aunque es igual según las provincias y áreas.
En Entre Ríos la pérdida de derechos que el avance del orden liberal supuso para muchos paisanos
redujo el bienestar.
Para Buenos Aires y Santa Fe el alza de los salarios, la creciente integración de la población trabajadora
en el mercado, y el crecimiento y diversificación de consumo surgir en una considerable mejora del
bienestar. La mejora de infraestructura sanitaria expulsó a la población de dos grandes epidemias, la
cólera y la fiebre amarilla, que elevaron su tasa de mortalidad incluso por encima de los niveles
alcanzados en las décadas 1830-1840.

Otro panorama de incremento del bienestar fue la educación. La porción de niños que concurrian a
establecimientos educativos alcanzó casi en dos tercios de la población. Y el hecho de que 6 de cada 10
niños pudieran demorar sus ingresos al mercado de trabajo revela que la mayor parte de la familia
porteña se hallaba en condiciones de cubrir sus necesidades. La superior abundancia y calidad de oferta
educativa a su disposición en el litoral elevan la tasa de alfabetización.

El avance de la educación merece destacar también desde una perspectiva atenta a la igualdad de
género. El temprano acceso de las mujeres a la educación constituyen el camino hacia una mayor
igualdad.

Sin embargo es importante tener presente que está mejora de la condición de nativos e inmigrantes, corrió
paralelamente a la construcción de un orden económico, originado por una mayor desigualdad de ingresos
y fortunas. Dándole así forma el orden social complejo y más estratificado, según posibilidades de
consumo. El éxito económico de los europeos progresivamente desplazó a los trabajadores nativo hacia
los estratos inferiores de la pirámide de ingreso.

Como conclusión en la región litoral la expansión económica del período tuvo un impacto positivo pero
negativo sobre la igualdad. La aceleración del crecimiento agroexportador incrementó los ingresos de los
hombres y mujeres de clases medias, pero también concentra una considerable porción de las riquezas
sociales, en pequeño círculo de los más ricos