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El liderazgo en la era digital

Gino Yacarini Blua

En el mundo actual, el cual tiene como característica principal el rápido acceso a la

información desde cualquier punto, es necesario contar con nuevas habilidades como líderes

para formar equipos que puedan interactuar y obtener ventaja en la diversidad de

oportunidades que ofrece los negocios en la era digital. En ese contexto, el liderazgo y la

tecnología se afectan mutuamente y se forma una dinámica que requiere desarrollar

competencias de interacción y comunicación distintas a las tradicionales. Las relaciones que

los líderes establecen con sus seguidores ya cambiaron y hoy en día la comunicación se da

cada vez más por medios virtuales que por conversaciones cara a cara. Por tanto, el reto está

en manejarse en este nuevo mundo globalizado de grandes volúmenes de información y

enfrentarse a un entorno que cambia de forma rápida e impredecible.

Bajo ese panorama, el presente ensayo busca responder a la siguiente pregunta de

investigación ¿Cuáles son las características y cualidades de un líder en la era digital? La

hipótesis planteada es que un líder hoy en día debe tener en su ADN los conceptos de

innovación, creatividad e inteligencia emocional para mantenerse competitivo en el mercado

laboral. Para llevar a cabo esta premisa, el ensayo será abordado de la siguiente manera. En

primer lugar, se tratará de sintetizar las diversas vertientes de liderazgo. Luego, se discutirá

sobre el fenómeno digital y la cuarta revolución industrial que ha impactado y generado en

las organizaciones cambios en sus formas de trabajo. A continuación, se desarrollará el

concepto de liderazgo electrónico como resultado de la relación de estos dos conceptos

indicando cuáles son sus características, cualidades y repercusiones en la sociedad.

Finalmente se discutirá los retos a futuro que esto implica a las organizaciones para

mantenerse competitivas y puedan generar valor hacia sus clientes de manera sostenible.
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¿Qué es liderazgo? Diversos autores han postulado teorías de liderazgo desde una

perspectiva estratégica transformacional que traza una visión de cambio inspiradora hasta un

enfoque meramente transaccional expresado en un intercambio entre el líder y el seguidor

para la consecución de objetivos concretos. Si bien estos estilos de liderazgo tienen

particularidades, estos convergen en que el liderazgo es un proceso de influencia importante

para el funcionamiento efectivo de los sistemas sociales (MOGOLLàN & DE GONZµLEZ,

2010). El proceso de influencia en mención es bidireccional ya que los líderes y seguidores

pueden cambiar roles, dependiendo en la dirección del proceso de influencia que se

encuentren. De esta manera, los seguidores no son simplemente espectadores estáticos sino

que desempeñar un papel importante en el proceso de liderazgo legitimando e influenciando a

los líderes (Antonakis, 2006).

Toda esta interacción está cambiando con la inclusión de la tecnología en las

organizaciones ya que ha modificado las formas de trabajo y ha forzado a las empresas a

replantease y adaptarse a un nuevo mercado donde la instantaneidad es el patrón de servicio.

La cuarta revolución industrial dominada por los conceptos de la robótica, la inteligencia

artificial, la nanotecnología, etc., está provocando la transformación generalizada (Molinero,

2017). En base a ello, se sostiene que El 65% de los trabajos que la Generación Z llevará a

cabo aún no existen y hasta el 45% de las actividades que realizamos los humanos podrían

automatizarse. Esto no significa menos empleos, sino nuevos trabajos que requieren

diferentes habilidades (Gasca, 2018). Este cambio por tanto exige un estilo de liderazgo con

nuevas características donde se tenga que proponer nuevos modelos y estrategias de

intervención.

El fenómeno digital en mención ha modificado las formas de interacción y

comunicación en las organizaciones y ha dado origen a un nuevo concepto de liderazgo

llamado e-dealers o liderazgo electrónico. El liderazgo electrónico es un constructo amplio


que va más allá de simplemente describir cómo los líderes usan las tecnologías de

información y comunicación cuando interactúan virtualmente con los integrantes de los

grupos que lideran. Más en concreto, se define como un proceso de influencia social mediado

por las TIC para producir cambios en el desempeño de las organizaciones (Avolio, citado por

Esguerra & Contreras, 2016). Por tanto, demanda a los líderes de hoy que se adecuen bajo

entornos virtuales de trabajo más complejos y dinámicos y que, a través de los medios

tecnológicos, logren influenciar a sus equipos para hacerlos más productivos.

Dicho esto, conviene desarrollar detalladamente cuales son las características y

cualidades de un líder en la era digital. En primer lugar, un líder debe tener visión estratégica

para poder anticiparse a los cambios y tomar decisiones que agreguen valor a las

organizaciones que pertenecen. Además, debe ser innovador para poder gestionar en la

incertidumbre y generar conceptos nuevos que sean disruptivos en su entorno. Al mismo

tiempo, debe ser optimista ante el fracaso y esto se logra a través de la experimentación

permanente. Es decir, mediante la prueba y error para descubrir en estos intentos la mejor

decisión a tomar. Este método de investigación potenciado por la tecnología, permite generar

espacios de interacción más cercanos con potenciales clientes. De esta manera, se puede

probar un producto o servicio y afinarlo hasta que se mejore los niveles de aceptación.

(Molinero, 2017).

Por otro lado, un líder en la era digital debe contar con la capacidad para desarrollar

un relato (storytelling) que logre niveles elevados de implicancia y “viralidad” virtual. Es

decir, ser capaz de crear una historia que provoque ser debatida, compartida y contada en las

redes sociales o medio digital. En ese caso, tenemos el ejemplo de Barack Obama que a

través de su habilidad para narrar relatos logró ganar las elecciones presidenciales de Estados

Unidos en el 2008 dando signos del estilo de liderazgo que ejercía (Núñez, 2011). A pesar de

lo mencionado, es relevante mencionar que la cualidad que se considera más importante y


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trascendental en el líder es su alto valor de inteligencia emocional ya que esto permite contar

con más probabilidades de influir eficazmente en los empleados al proporcionar visiones

inspiradoras y retadoras sin perder el control de las emociones. (Kim& Kim, 2017). Esto

refuerza la afirmación en la cual se sostiene que la tasa de sustitución de un trabajo es

inversamente proporcional al grado de inteligencia emocional que se necesite para su

ejercicio  (Brown-Martin & Taddy, citado por Zárate, 2018)

Como se describe, el liderazgo en la era digital presupone varios aspectos desafiantes

a desarrollar para mejorar el desempeño organizacional. A esto se agrega que gracias a las

tecnologías de la información, la orientación y gestión de grupos se realiza de manera más

ágil. La virtualización de la dirección que es la presencia permanente del líder en el momento

que se le necesite genera cercanía y confianza en el grupo. Este nuevo modo de interacción

consigue que los colaboradores perciban que la asistencia del líder pueda ser inmediata. Con

ello, se tiene grandes beneficios como la autenticidad del líder y la posibilidad de hacer un

mejor seguimiento a los procesos y, por otra parte, la transparencia en la comunicación que

suponen los medios tecnológicos (Gasca, 2018). En ese sentido, el estilo de liderazgo pasa de

un enfoque directivo a un enfoque más participativo y consultivo que permitirá desarrollar un

equipo más empoderado.

En ese contexto, las tecnologías de la información lo que te permitirá es estar en línea

todo el tiempo y esto es positivo para ejercer liderazgo ya que de esta manera se estará más

en contacto con tu equipo, podrás realizar retroalimentación constante y estar ahí para ellos a

través de un intercambio de información más extendido, generando que se fortalezcan los

lazos de confianza. Por ejemplo, algunas empresas han establecido que parte de su fuerza de

trabajo sea virtual, lo que permite a los empleados trabajar desde sus hogares o desde

cualquier lugar, alterando el modo y el estilo de la comunicación (Crawford-Mathis, citado

por Esguerra & Contreras, 2016). El home office por tanto es cada vez más una práctica de
las organizaciones del futuro y esto representa un reto para los líderes tradicionales que se

han acostumbrado a una comunicación e interacción de forma presencial.

No obstante, cabe señalar que el estilo de liderazgo en la era digital también presenta

algunas limitaciones. Por ejemplo, la disminución de los afectos y expresiones en

interacciones a distancia o virtuales. Por otro lado, desde una óptica futurista, los sistemas

expertos y los robots adolecen de procesos cognitivos fundamentales tales como el desarrollo

moral, la creatividad, la acumulación de experiencias y la intuición (Gasca, 2018). Sin

embargo, en líneas generales y haciendo un balance de los pros y contras, las organizaciones

serán más eficientes con este tipo de liderazgo donde la deslocalización facilitará el trabajo en

equipo, impulsado por herramientas y plataformas colaborativas. (Molinero, 2017).

Los retos a futuro que enfrenta esta nueva manera de ejercer liderazgo en las

organizaciones estarán orientadas en poder mantener la creatividad y aprovechar las múltiples

posibilidades que ofrece un mundo gobernado por la TICs. La buena toma de decisiones será

crucial para poder sacar ventaja con los competidores directos y sobrevivir a la incertidumbre

y a equipos multiculturales y de distintas generaciones. Por ello, se dice que en los próximos

años, en una misma organización estarán conviviendo cinco generaciones, con estilos,

habilidades, motivaciones y objetivos muy diferentes que deberán colaborar y trabajar en

entornos globales y flexibles para alcanzar el mayor nivel de productividad y excelencia

hacia el cliente (Molinero, 2017).

Habiendo explicado los puntos señalados en el alcance propuesto del presente ensayo,

a manera de conclusión, se puede decir que el liderazgo es un fenómeno altamente complejo,

determinado por múltiples variables en interacción entre las que participan las competencias

y las diferencias individuales de los líderes, los aspectos socioculturales e históricos, las

características de los colaboradores y las condiciones contextuales en las que este se


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desarrolla, dejando de lado la idea de llegar a un concepto único de liderazgo. Ante ello, se

puede afirmar que se trata de un proceso interactivo de influencia social, que no se produce

de manera aislada sino en relación con otras personas (Gasca, 2018) y que el líder se

convierte en un símbolo de emulación y los seguidores trabajarán voluntariamente para

ayudar a que la visión se haga realidad (Antonakis, 2006).

Respecto a las cualidades del líder en la era digital, se concluye que debe tener dentro

de sus habilidades blandas el pensar de forma estratégica, innovadora y disruptiva, además de

estar en constante experimentación para desarrollar nuevas formas de creación de valor.

También los skills de dar discurso que contengan una historia detrás que atraigan la atención

del público y tenga efectos motivacionales. Por último, habilidades socioemocionales dada la

posibilidad de que la capacidad intelectual de un individuo probablemente pierda ante la

inteligencia artificial. Todos estos conceptos mencionados serán los diferenciadores en el

corto plazo. Las organizaciones buscarán a líderes que cuenten con estas competencias y sean

conscientes de las múltiples oportunidades que les ofrece la tecnología donde no existen

barreras para la creatividad y la innovación permanente.


Referencias

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