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 Finanzas públicas: constituyen la actividad económica del sector público con su peculiar estructura, que

convive con la economía de mercado.

Estado moderno y las funciones públicas: el Estado tiene que cumplir con una serie de funciones que
resultan ineludibles. Estos son conocidos usualmente como funciones públicas y tienen tal grado de
importancia que se identifican con el cometido o razón de ser del Estado y si ellas no existieran el Estado
desaparecería. La función pública se caracteriza en primer término por tener una naturaleza de carácter
exclusiva e indelegable, por este motivo funciones públicas como la administración de la justicia, el dictado
de leyes, la emisión de moneda, entre otros, solo pueden ser cumplidas por el Estado, el cual no puede
delegarlas a particulares. A su vez esta circunstancia explica la segunda nota distintiva de la función pública,
o sea, la de ser ejercida por el Estado con todas sus prerrogativas del poder público. Y como tercera
característica, esta tiende a satisfacer el interés público, lo cual debe ser entendido como el conjunto de
todos aquellos intereses comunes y fundamentales a todos los miembros de la comunidad jurídicamente
organizada.
Cuando el Estado cumple con su cometido, es decir cuando realiza sus funciones públicas, se dice que está
prestando servicios públicos esenciales, atento a que estos atañen al interés público.
Debemos diferenciarlos de los denominados servicios públicos, los cuales no atañen al cometido esencial
del Estado. El servicio público tiende también a satisfacer el interés público, pero no hace al cometido del
Estado. Por ello no tiene su origen en normas constitucionales, sino en mandatos del legislador, en
disposiciones legales. En segundo término, no es prestado por el Estado en ejercicio de sus prerrogativas
del poder público. Por este motivo, se caracteriza en tercer lugar por ser delegable a otros organismos,
incluso a particulares, pero esa delegabilidad no significa que el Estado pierde la gestión de control de ese
servicio. A causa de ello, el servicio público puede ser dirigido por el Estado o ser delegado en particulares,
denominados concesionarios, los cuales son controlados por aquel. Pero el servicio público no tiene por
qué ser monopólico.
Por su parte, el monopolio fiscal se diferencia del servicio público, pues:
1- No tiene en cuenta el interés público
2- Tiende a la obtención de recursos para el Estado, y por ello,
3- Es siempre ejercido por aquel, estando prohibido a los particulares.
Además de los servicios públicos esenciales, el Estado puede tomar a su cargo otros servicios que también
atañen al interés público, sea por razones de referidas a una mejor convivencia social (comunicaciones,
transporte, sanidad, etc.) o por razones que inducen al Estado a proteger o tutelar los intereses particulares
(vivienda, alimentación, etc.)

Clasificación de los servicios públicos


 Servicios públicos indivisibles: aquellos prestados a todos los miembros de la comunidad en forma
indiscriminada y que no pueden aceptar una división, respecto del grado de beneficio o ventaja que
representan para cada persona. Ejemplo son los relacionados con la defensa o la seguridad interior.
 Servicios públicos divisibles: se los concibe en forma tal que los beneficios o las ventajas que de
ellos derivan para cada persona pueden ser determinados o medidos. Ejemplo son la educación, los
servicios postales, etc.
La importancia de esta clasificación deriva en que los primeros son financiados con recursos distintos de
aquellos empleados para atender las erogaciones pertinentes a los segundos.

Necesidades públicas:
1- Necesidades individuales o privadas: conformada por aquellas que se identifican con la existencia
misma de las personas. Son congénitas a todos los individuos, como ocurre con la necesidad de
alimentarse, de cubrirse o vestirse.
2- Necesidades del grupo o colectivas: son aquellas que tienen su origen en la vida de sociedad que
realiza el hombre. Nacen de la agrupación de los individuos en sociedad, como por ejemplo la
educación, la comunicación, el transporte, etc.
3- Necesidades públicas: estas coinciden con el interés público, o sea necesidades comunes y
fundamentales a todos los miembros de la comunidad jurídicamente organizada. Ejemplo
seguridad interior, la administración de justicia, etc. Estas presuponen la existencia del Estado, al
cual compete satisfacerlas.
Como las necesidades públicas pueden ser satisfechas indistintamente por el individuo, el grupo o el
Estado, se produce una distinción entre:
 Necesidades públicas primarias, las que surgen como consecuencia de la existencia del Estado y se
identifican con el cometido esencial de este, como el caso de la seguridad interior, de la justicia, de
la defensa y de la representación exterior. De este modo llegamos a la conclusión de que estas
necesidades públicas primarias son la causa existencial de las funciones públicas y que solo pueden
ser satisfechas por el Estado mediante los servicios públicos esenciales.
 Necesidades públicas secundarias, que no tienen su origen en la propia existencia del Estado, sino
en la del grupo o en la del individuo.

El fenómeno financiero y sus distintos aspectos


Con el objetivo de satisfacer las necesidades públicas, el Estado debe recurrir necesariamente a los diversos
factores de producción de la economía privada. Si por ejemplo se le encomienda al Estado tomar a su cargo
la satisfacción de una necesidad originalmente privada, como la relacionada a la salud pública, se deberá
convenir con los servicios de profesionales médicos y enfermeras que resultan imprescindibles para prestar
ese servicio público. Ese recurrir o valerse de los factores de la producción de la economía privada puede
ser materializado de diferentes maneras: uno directo (el Estado recurre a los factores de la producción en
forma inmediata, utilizando para ellos el poder o la coerción y obteniendo así sin contraprestación alguna,
todos aquellos bienes y servicios necesarios para el cumplimiento de sus funciones. Era utilizado en la
época de los Estados conquistadores de la antigüedad) y otro indirecto (el Estado obtiene los bienes y
servicios que necesita mediante una contraprestación, retribución o pago de aquellas y esta representa un
gasto monetario para el Estado, que este solo puede pagar porque cuenta con los medios o recursos
monetarios).
Cuando el Estado realiza erogaciones o gastos, al igual que cuando obtiene medios o recursos monetarios
para atender aquellos, está desarrollando una actividad financiera; la que consiste en un conjunto de
operaciones que la doctrina denomina fenómenos financieros y cuyo objetivo final es la satisfacción de las
necesidades públicas.
Elementos que integran el fenómeno financiero:
1- Políticos, dado que cada operación financiera presupone una elección a priori de fines y medios
para realizarla;
2- Económicos, por cuanto los medios requeridos en la operación financiera son de naturaleza
económica;
3- Jurídicos, ya que cada una de las operaciones financieras del Estado está regulada por normas y
principios de derecho público;
4- Sociales, porque todas las operaciones financieras tienden a satisfacer necesidades públicas;
5- Administrativos, es decir, lo relacionado con la parte funcional o técnica de cada operación
financiera.

Características de la actividad financiera


El Estado moderno para satisfacer las necesidades públicas debe recurrir o valerse de diversos factores de
la economía privada y esto acontece por medio de un procedimiento indirecto, consistente en que el
Estado obtiene de la economía privada todos aquellos bienes o servicios necesarios para cumplir con sus
funciones, mediante contraprestaciones, retribuciones o pagos provenientes de los sujetos económicos. Es
decir, el Estado debe realizar erogaciones o inversiones que solo puede pagar porque cuenta con recursos.
Primero nota distintiva de La actividad financiera tiene 3 momentos: 1) la planificación o cálculo, tanto de
los recursos como de los gastos públicos, que se materializa en un presupuesto; 2) el logro u obtención de
los recursos públicos, lo cual implica una decisión con respecto a cómo, cuándo y de donde obtenerlos,
como así también un análisis sobre cuáles serán las consecuencias o efectos sobre la economía y el orden
social; y 3) la aplicación o inversión de tales recursos, lo cual también supone un análisis sobre los efectos
que ella producirá en la economía y en el orden social.
El segundo rasgo propio de la actividad financiera es que ella reconoce como único sujeto activo al Estado.
La actividad financiera se caracteriza por reconocer como su único y excluyente sujeto activo a un ente
envestido con poder de coacción o poder de imperio. Ese poder propio del Estado es denominado poder
financiero.
Finalidades de la actividad financiera
 Fines fiscales: se materializan con la obtención de recursos con los cuales se efectúan los gastos
que demandan las necesidades públicas, en este caso la actividad financiera cumple el papel de
medio o instrumento con que se habrá de cumplir otra finalidad, esto es la satisfacción de
necesidades públicas. En consecuencia, las denominadas finanzas fiscales, persiguen la satisfacción
de los fines públicos indirectamente, porque consisten en la actividad de procurarse los recursos
con los cuales se efectúan los gastos que cumplen los fines políticos.
 Fines extrafiscales: son aquellos que procuran atender el interés público en forma directa. Ello se
logra materializando por medio de la actividad financiera del Estado, una intervención en las
distintas actividades desarrolladas por la comunidad. Tal intervención es llevada a cabo no solo
mediante la política de gasto público, sino también por medio de los recursos públicos. Podemos
mencionar como ejemplo el caso de aplicación de elevados impuestos al consumo de bebidas
alcohólicas o a la venta de artículos suntuarios. En tales circunstancias, el Estado no procura la
obtención de recursos sino atender directamente el interés público, o sea disminuir el consumo de
tales bebidas o a la venta de dichos artículos.
 Fines mixtos: participan de las características de los 2 anteriores. En el caso de los recursos
públicos, este tipo de fines se manifiesta cuando se trata por ejemplo de un impuesto que se aplica
no solo para lograr medios financieros, sino además para atender directamente el interés público,
mediante exenciones o deducciones para determinados grupos sociales o la aplicación de alícuotas
más elevadas a otra categoría, etc.

 Gastos públicos: comprende las 2 grandes especies de gastos; 1) las erogaciones públicas, que abarcan
todos aquellos gastos derivados de los servicios públicos y del servicio de la deuda pública. 2) las
inversiones públicas, las cuales incluyen la totalidad de los gastos relacionados con los incrementos
patrimoniales del Estado.
Teoría general del gasto público: investiga no solo los elementos constitutivos del egreso público, sino
además los efectos que este habrá de producir sean económicos o sociales.
El primer elemento constitutivo del gasto público es, esencialmente político, o sea, la elección o empleo
de un determinado criterio selectivo de necesidades. El segundo elemento constitutivo de la noción de
egreso público reside en la circunstancia de que en todos los casos se trata del empleo, la aplicación o
la utilización de una riqueza.
Finalmente, la teoría general del gasto público pone de manifiesto que, si este constituye el empleo de
riqueza para la satisfacción de necesidades públicas, necesariamente aparece un tercer elemento
esencial de toda gestión de un Estado de derecho, es decir, su juridicidad. Este último elemento es
materia de estudio no solo por parte del derecho financiero, sino además por el derecho constitucional
y el derecho administrativo.
En nuestro derecho nacional, este elemento de la juridicidad tiene una triple manifestación; en primer
término, su régimen está regulado por la denominada ley de contabilidad pública, la cual dispone en su
primer artículo que el presupuesto general de administración nacional comprenderá todas las
erogaciones que se presuman deberán hacerse en cada ejercicio, mientras que en el segundo artículo
se especifica también que las erogaciones figuraran separadamente y por su importe íntegro.
En segundo lugar, el elemento de la juridicidad vuelve a hacerse presente en el momento de la
planificación o estimación del gasto que debe satisfacer una necesidad pública (ley anual de
presupuesto general de la nación).
Finalmente, la tercera manifestación de la juridicidad del gasto público está referida a un momento
posterior al de su ejecución o materialización, o sea el que se identifica con la verificación o control de
su adecuada gestión (cuenta de inversión).
Conforme a estos elementos podemos caracterizar al gasto público como el empleo de riqueza
realizado por la autoridad competente del Estado, en virtud de una autorización legal previa, destinado
a la satisfacción de necesidades públicas y, en términos generales a la atención del interés público.

Clasificación de los gastos públicos


Clasificación económica: según los clásicos, se podían clasificar en gastos ordinarios y gastos
extraordinarios. Los primeros respondían y tenían su origen en lo que los clásicos entendían como
actividad normal del Estado, es decir, asegurar los derechos individuales, inalienables e indestructibles,
dando satisfacción a las necesidades públicas primarias. En consecuencia, a estos egresos había que
realizarlos siempre, repetirlos todos los años. Por el contrario, la segunda clase de gastos consistía en
aquellas erogaciones no habituales que se debía realizar para afrontar situaciones excepcionales, como la
guerra y también en las inversiones necesarias para las obras y trabajos públicos. Pero los autores
contemporáneos trazaron una línea entre los gastos por operaciones normales y aquellos que implicaban
una colocación capitalizadora. Surgió así la clasificación de los gastos públicos en dos grandes clases: 1)
erogaciones de funcionamiento u operativas y 2) gastos de capital o inversiones patrimoniales. Los
egresos de funcionamiento u operativos, si bien tienen un gran parecido con los gastos ordinarios,
comprenden todos los desembolsos considerados normales para el funcionamiento de los servicios
públicos esenciales y en términos generales, los necesarios para una normal marcha del Estado, pago de
sueldos a funcionarios y empleados públicos, conservación de material, etc. Estas erogaciones no implican
ninguna transferencia de capital del sector público al sector privado, ni dentro del sector público; solo
afectan pues, el empleo de las rentas del Estado y de la Nación. Los gastos de capital, por su parte difieren
también de los gastos extraordinarios. Si bien es cierto que aquellos, como estos últimos, se refieren a
inversiones en obras públicas, trabajos de instalación o de reconstrucción, los egresos de capital son
clasificados como tales cuando se trata de inversiones inherentes al patrimonio o a la riqueza del Estado.
Pero a estos gastos no se los puede denominar extraordinarios puesto que son para los Estados modernos,
tan habituales o periódicos como los llamados gastos de funcionamiento. También podemos mencionar
otro encasillamiento del gasto público, y pueden ser divididos en 3 grandes grupos: a) gastos públicos
empleados en la producción de bienes y servicios, estos gastos a su vez pueden tener alguno de los
siguientes destinos: 1- ser cedidos contra el pago de alguna tasa, como ocurre en el caso de ciertos
servicios públicos, o contra el pago de un precio, como ocurre en el caso de las empresas públicas, a este
primer grupo se lo denomina gastos productivos, en atención a que se trata de egresos que tienen su
contraposición en el valor económico de los bienes que ayudan a producir. 2- ser provistos gratuitamente
por el Estado, como por ejemplo la enseñanza pública; estas erogaciones son gastos de reparto o
transferencia. 3- ser reservados por el Estado para su propio empleo, como sucede en el caso de las FFAA,
estos constituyen los denominados gastos reales, que representan un gravamen para una parte de la renta
nacional.
b) gastos públicos utilizados para el servicio de la deuda pública externa, estos también representan
gastos reales.
c) gastos públicos empleados para ser devueltos a la economía nacional, sin mediar contraprestación por
parte de esta, ejemplos de estas erogaciones estatales son las ayudas sociales, los subsidios y también el
servicio de la deuda pública interna.
Estos desembolsos que significan verdaderas transferencias del sector público a la economía nacional son
gastos de reparto.
Gastos productivos y de transferencia: son gastos productivos los que corresponden a la adquisición de
bienes intermedios y factores para la producción de los bienes y servicios públicos. Tales gastos producen
un aumento de la renta nacional. Son en cambio gastos de transferencia los que consisten en el pago de
una suma a determinadas personas, sin ninguna retribución al Estado y no generan un aumento de la renta
nacional sino solo una diferente retribución de esta.
Clasificación funcional de los gastos: esta agrupa los gastos públicos según el tipo de servicios a los que
sirve: educación, defensa, seguridad, salud pública, seguridad social, justicia, administración financiera, etc.
Es una clasificación funcional porque sirve a los efectos de conocer el contenido o las funciones de la
actividad financiera del Estado.
Gastos corrientes de consumo: son gastos de consumo todos aquellos gastos que sirven para la producción
de los servicios del Estado
Gastos de transferencia
Gastos de inversión

Clasificación jurídico-administrativa: todos los egresos estatales son clasificados usualmente en: *gastos
constitucionales, *gastos administrativos, *gastos de justicia y de seguridad interna, *gastos militares,
*gastos de instrucción pública, *gastos de higiene y bienestar social, *gastos para obras públicas, y
*gastos de la deuda pública.

Financiación de los gastos públicos


Las principales fuentes de financiación de todas las erogaciones estatales son los recursos originarios, (es
decir, aquellos que el Estado obtiene de la explotación de sus bienes patrimoniales o desarrollando
actividades industriales, comerciales, etc., por medio de las empresas estatales) y especialmente a los
recursos derivados (es decir, los recursos tributarios, los recursos provenientes del uso del crédito público y
los recursos monetarios).
Existe un consenso general de que los egresos de funcionamiento u operativos deben ser financiados
exclusivamente con impuestos, los gastos producidos por determinados servicios públicos, que usualmente
están a cargo de los municipios (servicios de barrido, de limpieza, etc.), con tasas, mientras que los recursos
provenientes del uso del crédito público deben ser destinados siempre a los gastos de capital o inversiones
patrimoniales.

Aumento de los gastos públicos


Entre los motivos de los aumentos de los GP hay que distinguir las causas:
1- Aparentes o no reales, como por ejemplo las variaciones en el valor de la moneda y las nuevas
técnicas de elaboración presupuestaria,
2- Relativas, todas aquellas que si bien no pueden ser clasificadas estrictamente como aparentes o
reales. Dentro de esta categoría se menciona el aumento de la población, de la producción o de la
renta nacional.
3- Reales, se agrupa al incremento de los gastos militares producido por las tensiones internacionales,
el aumento internacional de costo de los bienes y servicios, la expansión de las actividades del
Estado y la diariamente creciente burocracia.
En realidad, las 3 causas nombradas, en la actualidad no resultan eficaces a los fines estudiados. La causa
fuente de todos los aumentos observados en los últimos años en las erogaciones públicas coincide con
una nueva concepción de la función del Estado.

Recursos públicos
Los ingresos públicos son obtenidos por el Estado de muy diversas maneras. En efecto, el Estado puede hoy
lograr sus recursos explotando sus propios bienes patrimoniales, empleando su poder coercitivo en el caso
de los impuestos, las tasas y las contribuciones especiales, haciendo uso de su crédito y contratando
empréstitos, etc.

Clasificación de los RP
Desde el punto de vista jurídico los RP pueden dividirse en: *recursos de derecho privado, los cuales
coinciden con los recursos originarios y *recursos de derecho público, que coincide con los ingresos
derivados.
Desde el punto de vista económico los RP pueden dividirse en: *ingresos corrientes o rentas generales, que
son principalmente las entradas percibidas por el Estado como resultado de su facultad de imposición y que
deben tener por destino la financiación de las erogaciones de funcionamiento u operativas y *ingresos de
capital, que son aquellos provenientes del uso del crédito público, de la venta de bienes que integran el
activo fijo estatal, y en términos generales, cualquier bien cuya percepción signifique una modificación en
el respectivo patrimonio. Esta última clase de entradas debe tener por destino la financiación de los gastos
de capital o inversiones patrimoniales.

Recursos ordinarios y recursos extraordinarios (clasificación tradicional)


Se consideraba como RO a todos los que eran percibidos por el Estado en forma regular y continúa
destinándolos a cubrir las erogaciones previstas en el presupuesto financiero normal. Los RE eran aquellos
destinados justamente a la cobertura de las denominadas erogaciones extraordinarias.
Recursos provenientes de las liberalidades
Son aquellas que el Estado percibe gratuitamente, sin hacer uso de su poder de imperio, ya sea: 1) de las
economías de los particulares, tal como ocurre en el caso de las donaciones, legados, etc., o 2) de los
tesoros de entes públicos superiores, en forma de subvenciones o ayudas.
Recursos originarios
Estos recursos son los que provienen de los bienes patrimoniales o de diversos tipos de actividades
productivas realizadas por este. Tiene su origen en relaciones establecidas entre aquel y los particulares, sin
mediar coercitividad o ejercicio del poder de imperio.
Dentro de esta categoría de recursos corresponde distinguir 3 especies: 1-las rentas o resultados
provenientes de la explotación, directa o por delegación, o de la venta de bienes patrimoniales-bienes del
dominio privado. 2-las tarifas o precios cobrados por las dependencias administrativas del Estado que
prestan determinados servicios públicos y 3-las contribuciones o aportes de utilidades que deben realizar al
Tesoro público, por disposición legal, las denominadas empresas del Estado.
Bienes patrimoniales del Estado: son aquellos bienes privados del Estado y estos producen la primera
variedad de recursos originarios, para su mejor análisis es necesario reconocer 3 distintas subespecies, 1-las
rentas de capitales mobiliarios del Estado, 2-las rentas provenientes de la explotación, sea en forma directa
por el Estado o por delegación mediante concesionarios de los bienes del dominio privado, por ejemplo,
arrendamientos de tierras públicas o participaciones, regalías u otros ingresos pagados por los
concesionarios que explotan yacimientos, minas, bosques, etc. y 3-el producto de la enajenación de bienes
de esta categoría.
Conforme al criterio económico de clasificación de los RP, las 2 primeras subespecies son ingresos
corrientes, mientras que la última comporta un auténtico recurso de capital.
Tarifas por servicios públicos: La segunda especie de recursos originarios está formada por las tarifas o
precios que cobran las dependencias administrativas del Estado que tienen a su cargo la prestación de
determinados servicios públicos. Estas tarifas o precios se distinguen de una de las especies de los recursos
tributarios destinados a financiar servicios públicos, es decir, las tasas. Las tarifas son cobradas por
dependencias u organismos integrantes de la administración pública, denominados departamentos de la
administración central.

Contribuciones de las empresas del Estado: la última de las 3 especies de entradas que conforman los
recursos originarios está constituida por las contribuciones o el porcentaje de beneficios o utilidades que
las empresas del Estado, conforme a las disposiciones legales, deben aportarle al Tesoro público (deben
aportar al Tesoro, el 20% de sus ganancias). En consecuencia, no son los caudales que entran en las cajas de
las respectivas empresas del Estado los que hay que considerar como RP, sino aquella parte o proporción
de sus utilidades que legalmente tiene que ser transferida al Tesoro estatal.

Recursos derivados: 3 categoría de RP. Comprende una variada gama de ingresos, no solo de importancia
cuantitativa para el Estado, sino también de diversa naturaleza jurídica. Entre ellos agrupamos los recursos
tributarios, los provenientes del uso del crédito público, las multas y otras sanciones de carácter pecuniario
y los ingresos provenientes de gestiones de la Tesorería. Estos tienen una característica común que nos
permite agruparlos en una misma categoría. Nos referimos a la circunstancia de que el Estado, en todos los
casos, obtiene este tipo de recursos de una manera mediata, o sea, no como producto de negocios
jurídicos, sino mediante reclamos a las economías de los particulares.

De los recursos tributarios: forman parte de los recursos derivados y se caracterizan por el hecho de que
configuran, en su conjunto, el género más importante de entradas con que cuentan las finanzas públicas.
Características de los tributos: el primer rasgo distintivo es de carácter económico, y este consiste en un
traspaso o una detracción de parte de la riqueza de los particulares en favor del Estado o del ente que este
designe. En segundo lugar, esas detracciones se caracterizan por no ser voluntarias, es decir, no se trata de
liberalidades de los particulares en favor del Estado. Bien al contrario, el traspaso de riqueza que involucra
todo tributo se produce por un reclamo de parte del Estado y debe necesariamente ser aceptado por los
particulares, porque no es sino una manifestación del poder de imperio de aquel. Consecuentemente esas
detracciones significan que son prestaciones exigidas coactivamente por el Estado en su ejercicio de poder
tributario. La tercera característica es que el Estado solo puede ejercer su poder tributario mediante leyes.
Podemos mencionar una cuarta característica y consiste siempre en detracciones de parte de la riqueza de
los particulares exigidas por el Estado, mediante leyes dictadas en ejercicio de su poder de imperio, con la
única y excluyente finalidad de promover el bienestar general.
Definición de tributos: detracciones de parte de la riqueza de los particulares exigidos en su favor por el
Estado, mediante leyes dictadas en ejercicio de su poder tributario, con la finalidad de promover el
bienestar general.

Equidad tributaria y bienestar general: cuando nos referimos a equidad tributaria, el consenso general es
que este valor no significa tributos exactamente iguales, es decir que cada uno deba pagar una misma
cantidad. Según la jurisprudencia, la equidad tributaria no es igualdad matemática, sino que consiste en un
trato igual para circunstancias iguales y en un trato desigual ante circunstancias desiguales.
En conclusión, la doctrina de nuestra jurisprudencia ha establecido que la equidad tributaria exige el
cumplimiento de dos premisas fundamentales: 1. Igual trato en iguales circunstancias, y 2. trato diferencial
para circunstancias desiguales.
Estas premisas han sido objeto de numerosos estudios dentro de los cuales se han detectado dos teorías:
1- La teoría del beneficio:

2- Teoría de la capacidad contributiva

3- Teoría del sacrificio

Los impuestos: desde el punto de vista estrictamente financiero, consisten en detracciones de parte de la
riqueza de los particulares exigidas por el Estado para la financiación de aquellos servicios públicos
indivisibles que tienen demanda coactiva y que satisfacen necesidades públicas. Tienen como finalidad la
financiación de los gastos que le originan al Estado el cumplimiento de sus funciones esenciales y la
prestación de servicios públicos indivisibles, o sea, funciones y servicios que satisfacen necesidades públicas
respecto de las cuales, no se puede determinar en qué grado acucian a cada uno de los distintos miembros
de la comunidad, como tampoco medir el índice de satisfacción que tales funciones o servicios le producen
a cada persona individualmente. En consecuencia, la medida del impuesto que debe soportar cada persona
no puede ser obtenido mediante un prorrateo del costo de esas funciones o servicios, ni como
compensación por la ventaja que cada miembro de la comunidad, individualmente, recibida por ellos. Tal
medida, no puede ser fundamentada en las conclusiones de la teoría del beneficio, sino conforme al
concepto de la capacidad de pago o capacidad contributiva de cada individuo.
El problema de la elección del sistema impositivo teóricamente admite solo dos soluciones. Ellas son la
implantación de un impuesto único o, en su caso de no ser esto aceptado, la implantación de varios
impuestos que se complementen entre sí para atender las distintas manifestaciones de la capacidad
contributiva, es decir, la renta, el patrimonio y el consumo de cada uno de los individuos. Al decidirse por la
segunda solución, resulta también necesario clasificar los diversos impuestos.
Teoría del impuesto único:

Clasificación de los impuestos


 Directos e indirectos: los juicios para diferenciarlos son varios, pero se han distinguido
principalmente 3. Estos juicios o reglas valorativas son denominados: 1-criterio administrativo, que
considera como impuestos directos a aquellos que son recaudados periódicamente conforme a
padrones, listas o nóminas de contribuyentes, mientras que titula como indirectos a aquellos cuya
recaudación no es percibida ni se basa en tales listas de contribuyentes. La distinción
administrativa se fundamenta en la práctica recaudatoria, lo cual dista mucho de ser un motivo
sustancial. Según este criterio, por ejemplo, nuestro IIGG es calificable como directo porque es de
recaudación periódica y hay una nómina de contribuyentes. 2-criterio de la posibilidad de
traslación, tiene una eminente fundamentación económica, atiende a la posibilidad de que se
produzca o no el fenómeno de la traslación del impuesto y siguiendo este juicio, los impuestos
directos son aquellos que no pueden ser objeto de traslación, es decir que repercuten en el
contribuyente designado por la ley o contribuyente de derecho. Al contrario, los impuestos
indirectos son aquellos eminentemente trasladables, o sea, que si bien son pagados por el
contribuyente designado por la ley, este deriva esa carga hasta que repercute o influye en otro
sujeto (contribuyente de hecho), así por ejemplo, el IIGG son impuestos directos ya que no se
traslada a terceros, mientras que los impuestos internos a las bebidas alcohólicas son indirectos, ya
que no obstante, al ser pagados por su fabricante (contribuyente de derecho), este lo traslada con
posteridad como parte del precio que pagan los consumidores, quienes asumen el carácter de
contribuyentes de hecho. 3-criterio de la exteriorización de la capacidad contributiva, este se
fundamenta en que los impuestos directos son aquellos que tratan de alcanzar la capacidad
contributiva directamente, o sea, en forma inmediata, procurando al mismo tiempo evitar la
traslación de esos tributos. Por su parte, los indirectos son aquellos gravámenes que tratan de
alcanzar la capacidad contributiva de forma mediata, es decir, conociendo de antemano que
habrán de ser trasladados.
 Impuestos personales y reales: un impuesto es personal si atiende a la capacidad contributiva del
sujeto pasivo de la obligación tributaria. Al contrario, un impuesto es real u objetivo cuando no
tiene en cuenta la situación personal del contribuyente de derecho, sino que simplemente grava
una manifestación cualquiera de la capacidad contributiva, sea esta la riqueza, el consumo o las
rentas, pero en todo caso sin considerar la situación personal del sujeto pasivo del impuesto, es
decir, la situación del contribuyente del derecho. La mayoría de la doctrina recomienda los
impuestos personales, por cuanto, son estos los que atienden a esos principios de bienestar
económico o de nivel de vida del contribuyente. En definitiva, estos son verdaderos impuestos,
dado que se hallan más próximos al principio de la equidad tributaria que los impuestos reales.
 Impuestos fijos, proporcionales y progresivos: esta tercera clasificación, solo tiene en cuenta el tipo
de alícuota que configura a aquellos. Se denomina impuestos fijos a aquellos que gravan con una
medida o cantidad uniforme a todos los contribuyentes. Tienen generalmente en cuenta una
manifestación de riqueza determinada, y sobre ella se hace tramitar una cuantía invariable. Los
impuestos proporcionales son aquellos que están estructurados con la aplicación de una alícuota
constante y proporcional al crecimiento de la riqueza imponible. Son ejemplos los IIBB provinciales
o el de sellos, tanto en el ámbito provincial como en el nacional. Por último, se denomina
impuestos progresivos a aquellos tributos que tienen tal carácter por cuanto se los aplica: 1-por
clases o categorías, los impuestos en los cuales la progresión está dirigida y calificada conforme a
determinados montos imponibles para cada categoría de contribuyentes. 2-por escalas, la
progresividad de las alícuotas es establecida dividiendo la riqueza de cada contribuyente en
escalones, por cada uno de los cuales se debe pagar una suma fija más un porcentaje adicional por
el excedente del monto imponible. 3-por deducciones, resulta de aplicar una tasa proporcional a
los distintos montos imponibles, previa deducción de un mínimo no imponible para todas las
categorías.

Tasas y contribuciones especiales: una tasa es una especie de tributo exigido por el Estado u otro ente
público facultado a tal efecto, como contraprestación por la utilización efectiva o potencial de un servicio
público divisible o de costo prorrateable.
Diferencias entre tasas y contribuciones especiales: las tasas tienen su justificación en los servicios públicos
rendidos a los particulares, mientras que las contribuciones especiales guardan siempre la idea de un
beneficio o de una ventaja especial, presente o futura, con respecto a quienes las deben pagar (los
contribuyentes). La tasa presupone el concepto de retribución por un servicio público, mientras que las
contribuciones especiales son una especie de compensación por beneficios especiales recibidos, ya sea por
obras públicas o por actividades estatales especiales, entre ellas las denominadas parafiscales.
Esta especie de tributo comprende 3 categorías de contribuciones:
1- La contribución de mejoras, en ella el concepto de beneficio o de ventaja individual, que ha sido
señalado como característica primordial de toda esta especie de recursos tributarios, se manifiesta
como un beneficio de orden patrimonial, el cual estriba en el incremento del valor venal de la
propiedad inmueble, como consecuencia de la realización de una obra pública. Esta clase de
contribución ha sido especialmente aplicada en los casos de las obras viales, gravando
generalmente a los propietarios de inmuebles beneficiados con la construcción de un camino.
Basándonos pues, en que la contribución de mejoras encierra la idea de compensación por un
beneficio patrimonial, definimos a aquella como la prestación obligatoria debida debido a un
aumento del valor venal de la propiedad inmueble derivado de la realización de la obra pública.
Dado que la contribución de mejoras como un tributo compensatorio de un beneficio patrimonial
individual, se desprende que este goza de 3 características: 1-por tratarse de un instituto tributario,
la contribución de mejoras debe necesariamente ser exigida mediante una norma legal. 2-por estar
fundamentada en el concepto de compensación por el incremento del valor del inmueble logrado
por el propietario en virtud de la realización de una obra pública, la contribución de mejoras debe
necesariamente ser exigida con carácter único, sin que importe que ella sea pagada en una o varias
cuotas. 3-en lo que se refiere al monto o quantum de la contribución de mejoras, esta cantidad no
solo debe ser determinada por ley, sino, además no puede exceder el monto del incremento del
valor venal de la propiedad producido por la obra pública.
2- El peaje es definido como el tipo de contribución especial exigida a los usuarios de una obra vial por
el beneficio o ventaja obtenida para su uso, y cuya exclusiva finalidad es amortizar los gastos de
construcción, de mantenimiento y de servicios especiales de dicha obra.
3- Las contribuciones parafiscales, es definida como la prestación exigida coactivamente por el Estado
en favor de un organismo público o semipúblico, con el objetivo de asegurar la financiación
automática de este y cumplir con determinadas finalidades de carácter social o económico.
Características: 1-no estar incluidas en el presupuesto general del Estado, esta no solo echa por
tierra el principio de la unidad presupuestaria, sino también permite que los gobernantes cuenten
con cajas o tesoros independientes del Tesoro Público. En otros términos, mediante las
contribuciones parafiscales el gobierno cuenta con recursos complementarios, ocultándoles a los
contribuyentes la real significación de estos ingresos. 2-ser percibidas por organismos
descentralizados, la descentralización de las funciones de la Administración Pública da lugar a la
colosal robustez de la burocracia y a un justificado incremento de los costos de las empresas
privadas, lo cual repercute en la economía de todos los particulares. 3-no estar afectadas a
determinadas finalidades específicas, esta característica no siempre ha sido respetada en nuestra
practica financiera porque este tipo de recursos, al no ser contabilizados entre las partidas que
conforman el presupuesto general, escapan del control de la opinión pública. 4-su obligatoriedad
legal, por esta circunstancia debe otorgárseles una clara naturaleza tributaria. No pueden ser
conceptuadas como cotizaciones voluntarias o libres, ya que no van acompañadas de la adhesión
voluntaria del particular, sino que en todos los casos son exigidas compulsivamente.
Las dos primeras características de las contribuciones parafiscales-no se las computa como
recursos presupuestarios y son recaudados por organismos públicos o semipúblicos-no deben
incurrir en el error de que considerar que estas no forman parte del género de los tributos.
Aun cuando su objeto no consista en obtener rentas generales (como ocurre con los impuestos) y
en consecuencia no tengan una finalidad fiscal sino específicamente social o económica, la
naturaleza jurídica de estas contribuciones es idéntica a la de cualquier otro recurso tributario.

Crédito público:
La idea de crédito se relaciona 1-con la aptitud de la persona o del Estado que contrae una
obligación y 2-con la capacidad económica, o sea patrimonio y recursos de que dispone para
cumplir con dicha obligación. Por crédito público debe entenderse la aptitud política, económica,
jurídica y moral de un Estado para obtener dinero o bienes en préstamo, basada en la confianza de
que goza por su patrimonio, los recursos de que puede disponer y su conducta. Se trata de
confianza en el Estado. Desde el punto de vista de las finanzas públicas, cuando un Estado se vale
de esa confianza, es decir que hace uso del crédito público, utiliza la técnica de emisión y
colocación de títulos de un empréstito público, los cuales representan las obligaciones contraídas
por el Estado a causa de préstamos monetarios recibidos de las economías de los particulares o de
organismos públicos, incluso de carácter internacional. A su vez, la suma de todos los empréstitos
públicos contraídos y adeudados por el Estado, en determinado momento, conforma la
determinada deuda pública.
En consecuencia, la deuda pública es la constituida por el conjunto de diversos empréstitos
emitidos y colocados por el Estado, en diferentes fechas, y todavía no reembolsados. No
comprende los compromisos del Estado que derivan de otro tipo de obligaciones, por ejemplos
sueldos, pensiones, depósitos, contratos administrativos, etc. El importe de la deuda pública figura
en el pasivo y su volumen constituye un importante elemento para el balance patrimonial del
Estado. Por su parte, el servicio o la carga de la deuda está constituida por la cantidad de intereses
que hay que pagar y por las sumas asignadas para reembolsos o amortizaciones, en determinado
ejercicio financiero.
Clasificación de la deuda pública
 Deuda interna: formada con los empréstitos emitidos en moneda nacional y colocados
dentro del propio país, ejemplos: Bonos Nacionales para obras públicas, Bonos Nacionales
para Inversión y Desarrollo y Valores Nacionales ajustables. Desde el punto de vista
jurídico, se considera que la deuda pública interna es la conformada con los empréstitos
emitidos y pagaderos en el país, sometidos a las normas legales y a la jurisdicción de los
tribunales de este.
 Deuda externa: formada con los empréstitos emitidos en moneda extranjera y colocados
en plazas extranjeras. Desde el punto de vista jurídico, se considera que la deuda pública
externa es la contraída por los empréstitos pagaderos en el exterior, para los cuales son
aplicables normas legales extranjeras por tribunales extranjeros.
 Otras clasificaciones:
1. Entre deuda consolidada o flotante, consolidada se refiere a la deuda pública
proveniente de empréstitos cuyos títulos están expresados en documentos de
deuda firmes y definitorios, la deuda flotante es identificada con los títulos a corto
plazo, letras de Tesorería, adelantos del Banco Central, etc., y en general, con los
documentos que debe otorgar el Tesoro Público cuando obtiene alguno de los
ingresos bajo el rotulo de Recursos provenientes de gestiones de la Tesorería.
2. Entre deuda inscrita o no inscrita,
3. Entre deuda lastre, pasiva o activa; se denomina deuda lastre a aquella en la cual se
incurre como consecuencia de ciertas erogaciones públicas que no aumentan la
capacidad productiva de la comunidad y no implican un ingreso monetario ni una
futura corriente de utilidades. Deuda pasiva es la resultante de gastos que aun
cuando proporcionan utilidad y disfrute a la comunidad, no producen por sí
mismos, ningún ingreso monetario ni aumentan la eficiencia del trabajo y el capital.
La deuda activa es aquella en que se incurre como consecuencia de empresas
estatales o gastos que tienden, directa o indirectamente, a aumentar la
productividad de la comunidad, gastos en programas de salud o educación pública.

Empréstitos voluntarios, patrióticos y forzosos


Los empréstitos voluntarios son aquellos que el Estado emite y logra colocar sin ejercer coacción
alguna. En consecuencia, estos empréstitos representan auténticos empleos de crédito público o
confianza que inspira el Estado emisor. Ejemplos de estas son la mayoría de los empréstitos internos
emitidos por nuestro Estado nacional a partir de 1967, como los Bonos nacionales para Obras
públicas, los Bonos nacionales para inversión y desarrollo.
Los empréstitos semiobligatorios o patrióticos son lanzados mediante campañas publicitarias
destinadas a demostrarle a los ciudadanos que tienen un verdadero deber moral de suscribirlos.
Los empréstitos forzosos u obligatorios son aquellos que los particulares deben suscribir
obligatoriamente y, por lo general, conforme a determinado porcentaje de sus respectivas rentas o
patrimonios. Tal circunstancia los asemeja a un impuesto extraordinario, pero nunca al punto de
asimilarlos a este, atento a que dichos empréstitos presuponen el reembolso o la amortización de las
sumas de dinero que han debido ser entregadas al Estado. Los empréstitos de esta clase son emitidos
cuando se carece de crédito público, lo cual ocurre cuando las condiciones político-institucionales y
económico-financieras del Estado no inspiran ninguna confianza en él. Por ello estos son emitidos en
circunstancias excepcionales, como los conflictos bélicos.
Régimen legal de los Títulos. Títulos al portador y nominativos
Las obligaciones asumidas por el Estado, en virtud de un empréstito público son documentadas en
los denominados títulos, bonos, obligaciones o valores. Estos documentos, jurídicamente
considerados, son cosas u objetos corporales susceptibles de tener un valor. En consecuencia,
pueden ser objeto de los derechos reales de dominio, de condominio, de usufructo y de prenda,
como también los contratos de compraventa, de permuta y de donación, o materia de legados. Estos
títulos también son papeles de comercio y deben estar redactados, numerados e impresos con
arreglo a la ley que autorice su emisión, deben transcribir al dorso la parte del texto legal que
establezca las condiciones de pago, etc.
Tasa de interés

Procedimiento para la colocación de los títulos


1. Participación de bancos, este admite a su vez dos modalidades distintas:
 La toma en firme de parte o de toda la emisión de títulos
 La actuación de estas entidades como intermediarias, contra el pago de
determinada comisión.
En el primer caso, los bancos adquieren los Títulos del empréstito, entregándole al
Estado el importe de estos y asumiendo el riesgo de su posterior colocación entre
el público. Este primer procedimiento tiene la ventaja de asegurar la colocación
rápida e integra del empréstito, aunque generalmente tiene la desventaja, exigida
por los bancos, de una venta por debajo del valor nominal de los títulos, en
atención a los riesgos asumidos por las entidades.
La segunda modalidad de este procedimiento, que es la más empleada en nuestro
país, consiste en que los bancos, actuando como intermediarios y contra el pago de
una comisión, toman a su cargo el registro de quienes desean suscribir el
empréstito, reciben el importe de los títulos, depositándolos luego en las cuentas
del Estado y entregan estos a sus respectivos suscritores.
2. Suscripción pública, esta se identifica con la segunda modalidad del procedimiento
anterior, a la cual se le suele agregar la posibilidad de suscribir los títulos del empréstito
en oficinas del correo u otras dependencias de la Administración Pública.
3. Venta directa en las bolsas de comercio o mercados de valores, no hay suscripción
previa de los títulos, los cuales son vendidos paulatinamente, a medida que las
posibilidades del mercado de valores lo permitan.
Amortización de los empréstitos públicos
Las obligaciones contraídas por el Estado como consecuencia de un empréstito público pueden
quedar extinguidas:
1- Por amortización: la amortización, que consiste en el pago, reembolso o devolución del
capital prestado al Estado, es el medio normal de extinción de las obligaciones que para
aquel derivan de la colocación de un empréstito público. La amortización obligatoria es
aquella que el Estado se compromete a efectuar en una o varias fechas prefijadas, sin
adelantar tales pagos. Esta puede tener lugar por medio de diversos sistemas como: las
anulidades terminales (el Estado paga en las fechas previstas el interés prometido más una
fracción del capital), el sorteo (cada título es reembolsado íntegramente mediante un
sorteo que abarca una fracción del total de la emisión), y la licitación (se llama a los
tenedores para que hagan ofertas de rescates y son aceptadas las más reducidas). La
amortización es facultativa cuando el Estado se reserva el derecho de reembolsar el
empréstito antes de la fecha prevista obligatoriamente, caso que no es frecuente porque,
en general, resulta preferible el rescate de los títulos en la bolsa.
2- Por conversión, consiste en una operación de cambio o canje de los títulos de un
empréstito público por otros nuevos, los cuales a pesar de que documentan el mismo
capital que los anteriores, estipulan otras condiciones. Usualmente este procedimiento es
puesto en práctica con la finalidad de disminuir la tasa de interés originalmente fijada. La
doctrina admite 3 tipos de conversiones: 1-la facultativa, estriba en la operación de cambio
de títulos de un empréstito por nuevas laminas que estipulan otras condiciones, pero
sujeta a la voluntad del poseedor de aquellos. 2-la obligatoria, consiste en ofrecerles a los
tenedores de los títulos de un empréstito la opción entre su reembolso o amortización
anticipada y el canje de aquellas por láminas de un nuevo empréstito, para el cual se ha
establecido una tasa de interés menor. 3-forzosa, tiene lugar cuando el Estado emisor de
un empréstito impone el cambio de sus títulos por otros de un nuevo empréstito, sin
alternativa alguna para los poseedores de aquellos.
3- Por consolidación, consiste en una variante del procedimiento de conversión. Se entiende
que hay consolidación cuando la deuda flotante, o sea obligaciones a corto plazo,
proveniente de gestiones de la tesorería, resulta transformada en deuda consolidada, es
decir en deuda a largo plazo o plazo superior a un año. En este caso como en la conversión
hay que canjear las láminas, pero ese cambio es efectuado con la finalidad de modificar el
plazo de las obligaciones, aunque también puede traer aparejada una variación en la tasa
de interés.

El presupuesto estatal
Concepto: conjunto de las actividades financieras del Estado se concreta en el documento llamado
¨presupuesto¨. Formalmente constituye una ley cuyo contenido se divide en 2 partes: autorización de
gastos y previsión de recursos.
Funciones del presupuesto
a) Determinar en cifras y por un periodo de tiempo la futura actividad del Estado para el
cumplimiento de los cometidos que ha asumido.
b) Permitir el conocimiento y el control, por parte de la opinión pública y del Poder Legislativo, de la
actividad financiera del gobierno.
c) Evidenciar el cálculo económico de la actividad financiera del Estado a través del cotejo de los
gastos y de los recursos aprobados por el parlamento.
d) Coordinar el plan económico del sector público con el plan económico general.
Principios generales del plan presupuestario
a) Publicidad: el conocimiento general y particularizado del Plan presupuestario es condición
fundamental para el control de la acción del Estado por la opinión pública y para que el sector
privado ajuste sus propias actividades en función de la economía del sector público, tanto en lo
referente a los gastos como a los recursos, ya que ambos han de ocasionar efectos en la demanda y
en la oferta de bienes y servicios. Este principio se proyecta también sobre la preparación y sobre la
ejecución del Presupuesto.
b) Claridad: este principio está implícito en el anterior, puesto que el conocimiento del Presupuesto se
malogra si las previsiones presupuestarias no son claras.
c) Exactitud: este principio exige que las previsiones del presupuesto sean lo más exactas posibles.
d) Integralidad o universalidad: este principio exige que el presupuesto contenga por separado todos
los gastos y recursos. Son corolarios de este principio: a) que los gastos y recursos se registren en
bruto, o sea sin deducciones, ni compensaciones; b) que no haya afectación directa de uno o más
recursos para cubrir ciertos recursos
e) Unidad: este principio expresa la exigencia que todos los gastos y todos los recursos estén reunidos
en un solo presupuesto
f) Anticipación:
g) Especificación:
h) Anualidad:
i) Equilibrio:
Ley de IIGG

Sujeto y objeto del impuesto


Ámbito de aplicación
Art. 1- todas las ganancias obtenidas por personas humanas, jurídicas o demás sujetos indicados en esta
ley, quedan alcanzadas por el impuesto de emergencia previsto en esta norma.

Las sucesiones indivisas son contribuyentes conforme con lo establecido en el art 36.
Art. 36- Sucesiones indivisas: son contribuyentes por las ganancias que obtengan hasta la fecha que se dicte
declaratoria de herederos o se haya declarado válido el testamento que cumpla con la misma finalidad,
estando sujetas al pago del impuesto, previo computo de las deducciones a que hubiere tenido derecho el
causante, con arreglo a lo dispuesto en el art 30 y con las limitaciones impuestas por el mismo.

Los sujetos a que se refieren los párrafos anteriores, residentes en el país, tributan sobe la totalidad de sus
ganancias obtenidas en el país o en el exterior, pudiendo computar como pago a cuenta del impuesto de
esta ley las sumas efectivamente abonadas por impuestos análogos, sobre sus actividades en el extranjero,
hasta el límite del incremento de la obligación fiscal originado por la incorporación de la ganancia obtenida
en el exterior.

Art. 116- Residentes: se consideran como tal:


a) Las personas humanas de nacionalidad argentina, nativas o naturalizadas, excepto las que hayan
perdido la condición de residentes de acuerdo con el art. 117 – Perdida de la condición de residente:
la perderán cuando adquieran la condición de residentes permanentes en un Estado extranjero,
según las disposiciones que rijan en el mismo en materia de migraciones o cuando, no habiéndose
producido esa adquisición con anterioridad, permanezcan en forma continuada en el exterior
durante un periodo de 12 meses, caso en el que las presencias temporales en el país que se ajusten
a los plazos y condiciones que al respecto establezca la reglamentación no interrumpirán la
continuidad de la permanencia. En el supuesto de permanencia continuada en el exterior al que se
refiere el párrafo anterior, las personas que se encuentren ausentes del país por causas que no
impliquen la intención de permanecer en el extranjero de manera habitual, podrán acreditar dicha
circunstancia en el plazo, forma y condiciones que establezca la reglamentación. La pérdida de la
condición de residente causará efecto a partir del primer día del mes inmediato subsiguiente a
aquel en el que se hubiera adquirido la residencia permanente en un Estado extranjero o se hubiera
cumplido el periodo que determina la perdida de la condición de residente en el país. Art 118-
Representantes oficiales del Estado nacional, provincial, municipal con permanencia continuada en
el exterior: estos no perderán la condición de residentes por la permanencia continuada en el
exterior. Art 119-Perdida de la condición de residente. Acreditación ante la AFIP: cuando la pérdida
de residencia se produzca antes que las personas se ausenten del país, las mismas deberán
acreditar ante la AFIP la adquisición de la condición de residente en un país extranjero y el
cumplimiento de las obligaciones correspondientes a las ganancias de fuente argentina y extranjera
obtenidas en la fracción del periodo fiscal transcurrida desde su inicio y la finalización del mes
siguiente a aquel en el que se hubiera adquirido la residencia en el exterior, así como por las
ganancias de esas fuentes imputables a los periodos fiscales no prescriptos que determine el citado
organismo. En cambio, si la pérdida de residencia se produjera después de que las personas se
ausenten del país, la acreditación concerniente a esa pérdida y a las causas que la determinaron,
así como la relativa al cumplimiento de las obligaciones a que se refiere el párrafo anterior,
considerando en este supuesto la fracción del periodo fiscal transcurrida desde su inicio hasta la
finalización del mes siguiente a aquel en el que se produjo la pérdida de aquella condición, deberán
efectuarse ante el consulado argentino del país en el que dichas personas se encuentren al
producirse esa pérdida. El cumplimiento de las obligaciones establecidas en los párrafos
precedentes no liberará a las personas comprendidas en los mismos de su responsabilidad por las
diferencias de impuestos que pudieran determinarse por periodos anteriores a aquel en el que
cause efecto la pérdida de la condición de residente o por la fracción del año fiscal transcurrida
hasta que opere dicho efecto. Art 120- Pérdida de la condición de residente. Adquisición de carácter
de beneficiario del exterior. Consecuencias, obligaciones: