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Responsabilidad personal de los socios de sociedades comerciales.

Comentario al fallo de la
Corte Suprema de Justicia de la Nación“Palomeque, Aldo René c/ Benemeth S.A. y otro”

30 de junio de 2003

En un fallo reciente, la Corte Suprema nuevamente analiza la responsabilidad de los


administradores de la sociedad empleadora que, además de directores, son socios de la misma,
haciendo una intepretación razonable de las normas de la Ley de Sociedades sobre el tema.

En la edición # 13 de Marval News del 20 diciembre de 2002, comentamos el fallo de la Corte


Suprema de Justicia de la Nación en los autos “Carballo, Atilano c/ Kanmar S.A.” del 31 de
octubre de 2002. En esa oportunidad, comentamos que la extensión de responsabilidad de los
administradores y representantes de las sociedades comerciales en materia laboral y
previsional ha sido en los últimos años un tema muy debatido tanto por la doctrina como por la
jurisprudencia laboral.

Dijimos en esa oportunidad que la imputación de la responsabilidad de los mismos deriva del
artículo 59 de la Ley Nº 19.550 (“Ley de Sociedades”) que prevé, bajo el título de la
administración y representación de las sociedades comerciales que:

“Los administradores y los representantes de la sociedad deben obrar con lealtad y con la
diligencia de un buen hombre de negocios. Los que faltaren a sus obligaciones son
responsables, ilimitada y solidariamente, por los daños y perjuicios que resultaren de su acción
u omisión.”

Citamos en su momento como ejemplo la interpretación que realiza cierta jurisprudencia


laboral, que sostiene que la contratación de personal deficientemente registrado o sin registrar
en la documentación laboral y contable de la sociedad constituye un supuesto claro de abuso
del derecho en perjuicio de los dependientes y de los organismos de la seguridad social,
encontrándose el trabajador afectado legitimado para iniciar la correspondiente acción
individual contra la sociedad empleadora y los administradores que han ejecutado la conducta
dañosa, abusando de la normativa laboral e infringiendo la pauta del artículo 274 de la Ley Nº
19.550[1].

Así fue resuelto al sostenerse que el presidente del directorio de una sociedad, en virtud de lo
dispuesto por el artículo 274 de la Ley Nº 19.550, responde ilimitada y solidariamente ante los
terceros por violación de la ley, si no prueba que se opusiera a dicho actuar societario, ni
mucho menos que dejara asentada su protesta y diera noticia al síndico, único medio de
eximirse de tal responsabilidad[2].
Por su parte, la jurisprudencia de los tribunales comerciales ha manifestado que, como toda
norma que establece la responsabilidad solidaria, y más aun del dolo como factor subjetivo de
atribución de responsabilidad, la norma debe ser de interpretación y aplicación restrictiva,
quedando a cargo de quien la invoca, la carga de probarla, y fundamentalmente, probar la
responsabilidad que le cupo en el hecho concreto a cada socio, controlante o administrador. El
criterio citado precedentemente fue receptado por la Sala III de la Cámara Nacional del Trabajo
en los autos “Aguirre, Simeón c/ Sardelick, Antonio”[3].

En la causa “Carballo, Atilano c/ Kanmar S.A.”, la Corte Suprema de Justicia de la Nación revocó
el fallo de la Sala IX de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que había condenado a
un director de una sociedad anónima al pago de una indemnización laboral, en forma solidaria
con la sociedad.

El Procurador Fiscal de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en su dictamen al que


adhirieron los miembros del Tribunal, estimó que la sentencia había vulnerado las garantías
constitucionales invocadas por el recurrente, relativas al derecho de propiedad y de defensa en
juicio, en tanto se había extendido al director de una sociedad anónima la condena dictada
contra la sociedad, subvirtiendo las reglas sobre carga probatoria aplicables en la materia.

Asimismo manifestó que los jueces laborales aplicaron una disposición de la Ley de Sociedades
que no constituye una derivación razonada del derecho vigente, pues se contrapone con
principios esenciales del régimen societario y prescindieron de considerar que la personalidad
diferenciada de la sociedad y sus administradores constituye el eje sobre el que se asienta la
normativa sobre sociedades anónimas y que ésta conforma un régimen especial que se explica
porque aquéllas constituyen una herramienta que el orden jurídico provee al comercio como
uno de los principales motores de la economía.

En consecuencia, concluyó el Procurador Fiscal que resulta irrazonable que el simple relato del
actor sin mencionar el respaldo de otras pruebas producidas en la causa, tenga la virtualidad de
generar la aplicación de una causal de responsabilidad que en materia societaria tiene carácter
excepcional, sin la debida justificación.

En virtud de ello propuso hacer lugar a los agravios vinculados a que la sentencia había omitido
el tratamiento de cuestiones conducentes para la adecuada solución de la causa, toda vez que
aquélla no se hizo cargo de las objeciones del apelante relativas a la falta de acreditación de los
extremos que tornen aplicable el artículo 59 de la Ley de Sociedades.

En la causa “Palomeque, Aldo René c/ Benemeth S.A. y otro” la Corte Suprema de Justicia de la
Nación analiza nuevamente la responsabilidad pero en este caso de los directores que además
son socios de las sociedades comerciales.
La Sala X de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo extendió la condena solidaria a
socios y administradores de la sociedad empleadora con fundamento en que: a) la práctica de
no registrar ni documentar una parte del salario convenido y pagado, constituye un fraude
laboral y previsional; b) la falta de registro de parte del salario de un trabajador constituye un
recurso para violar la ley, el orden público, la buena fe y para frustrar derechos de terceros
(trabajador, sistema previsional, sector pasivo y comunidad empresarial); c) el actor no estuvo
correctamente registrado por lo que cabe aplicar la teoría de la desestimación de la
personalidad jurídica y condenar directamente a los socios de la sociedad anónima (art. 54 Ley
Nº 19.550)

El artículo 54 de la Ley Nº 19.550 establece que “La actuación de la sociedad que encubra la
consecución de fines extraordinarios constituya un mero recurso para violar la ley, el orden
público o la buena fe o para frustrar derechos de terceros, se imputará directamente a los
socios o a los controlantes que la hicieron posible, quienes responderán solidaria e
ilimitadamente por los perjuicios causados”.

El Procurador Fiscal de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en su dictamen al que


adhirieron los miembros del Tribunal estimó que el fallo de la Sala X no constituye una
derivación razonada del derecho vigente con arreglo a las circunstancias comprobadas en la
causa, en tanto que no ha quedado acreditado en la causa que se esté en presencia de una
sociedad ficticia o fraudulenta, constituida en abuso del derecho y con el propósito de violar la
ley prevaliéndose de dicha personalidad, afecte el orden público laboral o evada normas
legales.

Asimismo manifestó que no se advierte que el contexto probatorio del caso en cuestión posea
virtualidad suficiente como para generar la aplicación de una causal de responsabilidad en
materia societaria de orden excepcional, sin la suficiente y concreta justificación.

Este nuevo fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación al igual que el comentado
anteriormente resultan de vital importancia y ponen en su justa medida la intepretación
razonable de las normas vigentes de la Ley de Sociedades sobre el tema.

[1] ARTICULO 274.- “Los directores responden ilimitada y solidariamente hacia la sociedad, los
accionistas y los terceros, por el mal desempeño de su cargo, según el criterio del artículo 59,
así como por la violación de la ley, el estatuto o el reglamento y por cualquier otro daño
producido por dolo, abuso de facultades o culpa grave. Sin perjuicio de lo dispuesto en el
párrafo anterior, la imputación de responsabilidad se hará atendiendo a la actuación individual
cuando se hubieren asignado funciones en forma personal de acuerdo con lo establecido en el
estatuto, el reglamento o decisión asamblearia. La decisión de la asamblea y la designación de
las personas que han de desempeñar las funciones deben ser inscriptas el el Registro Público de
Comercio como requisito para la aplicación de lo dispuesto en este párrafo. Exención de
responsabilidad. Queda exento de responsabilidad el director que participó en la deliberación o
resolución o que la conoció, si deja constancia escrita de su protesta y diera noticia al síndico
antes que su responsabilidad se denuncie al directorio, al síndico, a la asamblea, a la autoridad
competente, o se ejerza la acción judicial.”

[2] “CNTrab., Sala III, 19/2/98 “Duquelsy, Silvia c/ Fuar S.A. y otro”.

[3] D.T. 1989- B, p. 1360.

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