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Cuentos que mijefe

nunca me contó
Juan Mateo
Prólogo de Santiago Álvarez de Mon

Maonr» BaRcsr-oNR MÉxrco D.F. MoNrsRRsv


' Nupve YoRr LoNpnBs MuNlcu
CrrrrritóItlitori¡I ,lc la colcccitin de Acr:irín Fim¡rresarial:
'lirnrís AII¡ro,
Josó Iuis Általcz, Ángcl (abrcr,¡, S¡lla.ltrl Camon,l, Germán Castejrin,
( lu i1k'rnro ('isrrt'«rs, iVf ¡ rcclirro Iilosua, J Lran Femándt z-Arrneskr, Josó lgnacio (ioirigolza rri,
l-uis l{rrck', l\l¡ría
.Joscfa ll,ralta, [trr]ro Navarro, [)t.tlro Nrreno, fairrre llcqucijo, tiarlos
l(odrígucz L}aun, Susan;r [(odríguez Vidarte v Santiago dc Jirrres.

Iliblioteca Aula l\4¿esir¡


Edit.rdo por Lll) L,tlikrrial Ernprcsarial, S.[,. A Mati,
Srrlr¡f ,¡,, o 22, 791t21 lt I¡tl ritl, I-.s[,,r rl¿
T'eI.91 ,172 9() 03 - l;ax ql 372 85 14 quien ha hecho que ffii aida
Corrt o: infoO,ctl i tolial.cor¡ señ unñ historia maraaillosa. I

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No está l¡crnritida la rcprodttccirin krt¡l o l¡arcial de cste liblo, r.ri sr¡ tratanricnto irriorrrá-
tico, ni la trarrsnrisirin tlt-. ningrrna fornr.r o cuakluior mcdio, va soa elcctrrinico, nrccrlnico,
por lokropia, por registro u otros rnótoclos, sin tl pcnniso ¡rrevio v por escrilo rle los titu-
l¡res del coyr¡ridrt. Rcservados tr'rclos los dt'rechos, inclLrirlo el clerr.cho tlc vcnla, alqniler',
¡rrclstamo o cualtprier otra fonna de cesión dcl uso dcl ejemplar.

lttlitorial r.lP¡trocinadores rcsPctall íntt'granttt.ttc los tertos dc los autotcs, sitt r¡te cskr
sufonga compartir kr cxprtsado en ellos.

O Juan \,lateo 2tX)6


O Santiago Alv¡rcz cle lVkrn 2tl(16
O L,lD Udikrrial [lnrp¡c.5¡¡¡¿¡ 2t)i2, clc csta cdicii¡r

{mprt'so ttt Lspnña I l)rintrl ín Synin

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i¡'totcr'

Pncllocc>
Pncrr¿;sc¡n S¡ru¡'¡¡r;o Át t,q xrz Ilf, MoN..........

INrnouuccrciN
ILIAN Mt\l'Eo.. 11

1. Los PuNros nu Vrsr¡ 13


Los cleshollitutdores - Proltlttrns de ntotrimttniLt
.)
Cnsnr rvmaD.................... 27
EI ltartitttetro

J. Exrcs¡¡c¡¡... 39
El cnrtúcero t¡ L:l pcrro

4. Mnlos MovnNros 51
El alacrrilt - Los uecittos - E,l cielo y el inJiermt

5. Las CosrunBRES.............. 63
l..,os ntonos - El. burro

6. El ArnuN»rz^llt-.............. 75
Los diez mhrutos - Lo que tú unlcs

7. Tnnea¡o EN EeurPo.. 93
L,os cangrejos - Lo cnrpintaría - Los infiernLrs

8. LIDERAZGo.................. 113
e La mariposa -El cerdo y la gallina - El cerdo y la aaca

AcRe»¡cllr¿IrNTos.......... 137
PRóLoco
w
na de las cualidades que adornan a Juan Mateo,
corno persona y como profesional de la consultoría
y de la formación, es su memoria y facilidad inna-
tas para contar historias, anécdotas y cuentos. Siernpre que
lo hace, atrapa mi atención y curiosidad. Dado su tacto y
sentido de la oportunidad, tengo garantizado un relato
interesante y una valiosa conclusión que extraer para mi
vida y carrera profesional. En Cuentos que mi jefe nunca me
contó, con el objeto de compartir sus pensamientos e
inquietudes sobre el oficio de dirigir, ]uan Mateo hace gala
de esa facilidad natural, Gracias al formato elegido, el lec-
tor sale clararnente ganando. A través de los cuentos y
enseñanzas que el autor mezcla con soltura y criterio, se
consigue aunar reflexión y diversióry dos vocablos tradi-
cionalmente enfrentados en tantos foros y tribunas. Juan
Mateo quiere que el lector se pare, temple y medite, ¡qué
difícil le resulta al ciudadano de hoy pensar, siquiera un
momentof, y para ello le remite al munclo de los cuentos y
las fábulas infantiles, donde vivir es soñar.
Por esta razón, el libro rezuma serenidad y humor,
valores escasos en Llna sociedad tremendista y tensa. Desde
un puente misterioso que une dos orillas felizmente conde-
nadas a respetarse y entenderse, la lógica y la imaginación,
el autor ha escrit<¡ su obra. En ella se mezclan e interrogan
mutuamente la experiencia y el conocimiento del profesio-
nal curtido en mil batallas, con los sueños y deseos más
3 íntimos del niño que lleva dentro.
Una forma alternativa y creativa de mirar la reali-
dad, cuestionando paradigmas periclitados, la necesidad
de aunar exigencia y afecto *una sin otro es vozparalizante-,
la capacidad de ofrecer una respuesta sabia y recia a los
momentos difíciles que la vida inevitablemente depara, el

L)
t'i,], ,W

..,,¡.,,..,1;i!;,. Cur^-ros QUE nrr JIFE NrrN(A il[ coNTa) l\rRoDr.ccroN ii;;
'r'$r

'W*,"%esde hace muchos años estoy intentando ser Lln


ffi ffibuen profesor. Supongo que es un reto casi impo-
reto de desaprender viejos hábitos y costumbres arraiga- Wfr,*.,,,,,// sible de cumplir pues la dificultacl de la tarea es

dos en el tiempo, la necesidad de soñar despierto con los mucho mayor de lo que imaginé cuando a mis dieciocho
pies.en el suelo, de tener una visión iluminad,rra, son algu- años di, por primerave1 una clase.
nos de los desafíos y conceptos que jalo:ran el texto. Sin embargo, sí puedo decir que este noble oficio
Destacaría el capítulo sobre el trabajo €n €Qurpo, asignatu- me ha dado la posibilidad de ser uno de los pocos afortu-
ra pendiente para tantas y tantas empresas, y para tantos y nados que tienen un trabajo gue, a la vez, es una afición.
tantos españolitos. O pecamos de individualismo narcisis- No sé si es herencia genética o una vocación estrictamente
ta y suicida, o nos instalamos en una clonación grupal que personal, pero esta tarea ha llenado, y espero que siga
resta en lugar de sumar. El autor aspira a ver equipos cohe- haciéndolo, mi vida profesional..
sionados que no ahoguen el genio y talento de cada uno de También soy consciente de que mi caso no es el de
sus miembros. A este respecto, la envidia, deporte y ten- muchos otros profesores, maltratados social y económica-
dencia nacional, es analizada con ironía y elegancia. Sus mente, por los que me gustaría romper unalanza, pues siem-
contrarios, la humildad y el afán de servicio, la compren- pre he pensado que un país que no entienda que debe
sión y tolerancia frente al error del otro, la perseverancia y cuidar a las personas que se dedican a enseñar es un país
disciplina en el entrenamiento, son convicciones que el condenado a fracasar.
autor rescata y propone de la mano de cuentos traídos Ninguno de nosotros, me refiero a los que nos
felizmente a colación. dedicamos por vocación a la enseñanza, buscamos un reco-
En el trasfondo de su hilo ar¡5umental, el reto de un nocimiento económico, puedo asegurárselo. Sin embargo,
liderazgo en permanente renovación, que reposa sobre la creo que sería un acto de justicia empezar a dar un trato
responsabilidad y libertad de la persona humana, genuina socialmente adecuado a tantos y tantos profesores que día
e irrepetible en slr singulariclad, y que se articula en torno a día cumplen con la tarea de educar a nuestros hijos en
a valores edificantes e innegociables. En definitiva, tiene condiciones nada favorables, lo que supone un esfuerzo,
usted en sus manos/ querido lector, un libro entretenido, muchas veces, sobrehumano.
ameno, fácil de leer, no se dormirá entre sus páginas, que a Les propongo recuperar la palabra MAESTRO para
3
lavez le hará meditar y cavilar sobre otras formas de traba- definir a quienes nos enseñan y educan. Aunque, eso sí,
jar y de vivir. Le dejo con el autor, para que los dos charlen arropemos ese tífulo del respeto y la dignidad que merece.
a gusto al calor de historias estimulantes. De mis maestros aprendí muchas veces sin querer-
lo, que si algo hay importante en nuestro oficio es conse-
PHrrrr:soH S¡¡vn,qr;o Áwnnr.z ns MoN guir que los alumnos disfruten mientras aprenden... para
que. aprendan.

l0 'il
Ir

!. Cus¡¡ros euI Mr ,ErE NUNcA ME coNTó

La trrimera lección me la ciio el Hermarro


Alejandro, un magnífico profesor del colegio de los
Herrnanos Maristas, que collsiguió que, a mis tan sólo siete
años, viera la l{istoria como un pasatiempo cliverticlo colr r.. Los PuNTos DE Vrsra
el relato de cucntos históricos que se inventaba y que nos
embelesaban y lracían que entendiésemos lo inrportante. ,.é,*
,,_rZ;,
,: r. -\:..
Acpellos cttentos se me quedaron grabados y hoy, /:i /f")
41 años después, soy capaz de recordar muchos de ellos. i:¿rñ
,27 i!'r:..
,+::?# -
Acltrella experiencia marco, en cierta medicla, nri afi- r:*l:
ción por contar a mis alumnos cuentos e historias que les faci-
'liten su aprendizaje sobre los conceptos cltre trato de explicar. {t ú

Este librt¡ es una pequeña recopilacitin de algtrnas


de esas historias/cuentos que he relatado en inlrtrrnerables
ocasiones y que, con el tiempo, han demostrac{o grar-r eficacia
pedagógica. Muchas son las ocasiones en las que persorlas
que han asistido a mis cursos me lran recordado, posterior-
rnente, lo útil que frreron para ellos.
La prrocec{encia exacta cle la mayoría de estos cuen- h
u,/l
tos la descorlozco. Algtrnos los localicé en recopilaciones de
antiguos cue'ntos orientales, y muchos otros nre los regala- "'? .!/,
'. ,'r:..i.,
ron amigos o alumnos que saben de mi afición. En todo
caso, pido disculpas de antemano por no poder citar a strs ,,",,//:r

atrtores gentrinos.
Mi única esperarlza, por últirno, es hacerles pasar un
buen rato mientras, cluizá, corrsigo transmitirles algunos
conceptos útiles. I.es aseguro que en ningúrr nrornelrto he
a pretencliclo tlue este libro sea una leccicln de nada en parti-
cular: ya que, cor"no clecía un gran maest(otlas lecciotttts ttunca
se dan, en totlo caso st ttttnnn.
Gracias por su confianza.

luaN Merr.o

12
Los PuNTos DE VIsrA

/'
(
-%; *%,ace tiempo me encontraba dando un curso a un
I ',..*
grupo de altos directivos. La empresa a la que per-
''\ : / fu;-""""",':%
.% )%-tenecíanhabía detectado que, al parecer, necesita-
ban profundizar sobre conceptos como liderazgo, trabajo en
I
-)
,J
equipo, motiaación, etc. Llevábamos unas cuantas horas
empeñados en aquel esfuerzo cuando me di cuenta de que
las discusiones qtle surgían solían colocar a cada «conten-
diente» en posturas muy inflexibles, de forma que, más que
un diálogo para encontrar soluciones, eran dos monólogos
incapaces de escuchar cuál era el razonamiento de la otra
parte. En un momento determinado, una de esas discusio-
nes subió de tono por culpa, una vez más, de la intransi-
gencia de los que discutían, ya que se negaban a admitir lo
))-.,
que el otro proponía. Esperé unos momentos para ver si
.) eran capaces de llegar a alguna conclusiónr p€ro, como
ocurre casi siempre en estos casos, la emoción puede a la
raz6n y las posturas en vez de acercarse se distanciaban
cada vez más.
Muy bier¡ les dije, voy a contaros una historia que
3 nos permitirá determinar quién tiene razón. Esta fórmula
siempre funciona, pues no hay nada que nos guste más que
«vencer» al contrario... y más si es delante de unos cuantos
compañeros.

t5
F

CuENTos euE Ml JErE NUNC.A ME coNTó Los PuNTos DE VIsrA

Rabino -señaló con un tono más serio que al principio-,


-
he oenido a aerte porque quiero ser judío,
Antes de que pudiese continuar, el rabino le in-
terrumpió:
- Me parece muy bien joaencito, pero antes de nad.a
déjame que te pregunte por qué quieres ser judío, qué razón te ha
impulsado a tomar esa decisión.
- Es muy sencillo rabino, todos los judíos que conozco
sois ricos y yo quiero ser rico. Así que lrc pensando que si apren-
I.rt:; / lt |;lti':1 l lii,'ti!1r.:i:,¡. do el Talmud encontraré la reipuesta para canseguir mi objetiao.
El rabino se ftotó los ojos, se acomodó en su asiento y
Unn lnrde, ctttutdo d mutclrcccr errtpezn.bn n uisitor d t|íq con la palma de su mnno golpeó suaaemente el hueco que queda-
un rnbino rcznltn en soltdntl sentodo ttt utt bnttco dc h sinttgogrt. ba a su lado en un claro ademán que indicaba al jouen que se sen-
Tntt cr»tct'tttrdo astnbn en sus rczos qu( rro sc pcrcttó dc tase, Aquella conaersación se alargaría.
ln etttrnda dt tLn joten. qlte, ctt silctrcio, Jut'leutonretttc ttt,¿'rcátr - Mira hijo, quiero que ?ne escuches con atención. Ser
lugnr dortde rcznbt.
tlttst' nl judío es algo muy distinto a lo que tú estús planteando. Ser judío
El jouen, cut¡n ctlnd rotnlnrío los dicciséis tños, sc situó es una religión, una filosofía de aida, una.manera de afrontar el
datrás dt'l ntrciotut rnbino in.tetttando que ¡tt:rciltit:sc srt prcscrrcin. futuro que está más allá de nuestra existencia.
Postdos ztorios trtitttttos y, aicndo c¡trc el rnbino seguín totnlntcn- El joaen gesticuló mostra:ndo desacuerdo e inrytaciencia,
tc cLttrcetttrruill ett sus rezos, cl jouctt sa nce rcó ltoilióndosc csttt ucz Algo así como si ya su¡tiese de antemano que el rabino no le iba a

.frerrtc n é1. entender.


- Rnbino, disculpc, ltuctttts tnrdes, - Mire rabino 4ijo el joaen con
un tono algo altiao-, si
El rtrltirrtt, sor¡trurdido, nlzó ln cnll(tzn, sc t¡tritó slts grlflls usted no quiere enseñarme el Thlmud y prepararute para ser judío,
y resytonditi: me parece muy bien, Creo que lo mejor será que me busque otra
- IJuatas tordes lrijtt, ¿t1ué dasens? sinagoga donde el rubino sea más comprensioo...
* Quisiern clmrlnr cou ustctl... Si ticne tiurt¡trt t1 tro lc Al mismo tiempo que decía eso, se incorporó, alargó su
3 tttolcsto. mano hacia el anciano y se despidió:
El iooen lml¡lnltn con ras¡tcto, (urtlqile su totto t¡ ttr:tittttl - Gracias rabino, Hasta siempre.
dcntostrnbstt ln dt:cisi<itt t¡ ln urgutt:in típicn dc cslts ctlntles, cn los El rsbitto le siguió con la mirads mientrns caminaba
t¡rrc lrc rtsput'sftts tictttu qu( ser ituncditttos. hacia la salida, al tiempo que pensaba en el error que iba a come-
-'['ti diris -lc nprL'rnití d rnbitttt , nri Íicttt¡tLt es dt quit'rr ter aquel chico. Se estaba equioocando graaemente. Aquel plan-
tttr ttct't'siltt. tearuiento era un error que le iba a costannuy caro en su aida.

l(, 17
-t
CueNros euE MI Jr.rE NUNcA Nrr coNtó Los PtJNios I)n VISfA

- ¡Espern! -gritó el rttltino justo cunntltt cl jooen estal,o de la misrua. Cuando sale n wto está litt¡rio y el otro está sttcio. La
nltrit:rttlo la ¡tuertn para sslir-. ¡Te ln'oltougo un troto! prregunta es: ¿quién de los dos aa a lnztarse?
El jotten se uoluió q, de itmteLlioto, stt encntnitui ¡l El jooen núró al rabino entre escé¡ttico y segwo. Ln res-
etkltentro dt:l raltino. Una uez estu¡¡iaron jutttos, t¡ttluierott a sett- ¡tuestn ntt sólo ern obztia, era ntuy fácil.
tnrse y el raltitto le rtiio: - Rabino -contcstó-, es euidettte que el que está sttcio.
- Ntt quiero que te mnrclu:s nsí. Cou.ttt tc expliquó, - No es así atnigo tttío -le corrigió el rabilto dibujando
yo estot¡ al seruicio de los dentús y no nle gustn... -se qucdó una pícara el ¡tunto de uista de la REALI-
sorrist-, porque tlesde
tttt instmtte pensntiz;o-. Así que te ptro¡touge que lleguun()s tt utl DAD,lo que ocurrirín es que el que está sucio ntirnría al que está
ncun'tlo. linrytio y pensaría «no fite he nmnclrudo". Sin embargo, el que está

¿Qtú acuerdo? lint¡tio miraría al quc está sttcio y pensaría: «me he manchado,'.
- Verás -rotttittttti el rnbitto*, te httré utotro pregwúns. Así que íría a lauarse el que cstá LIMPIO'
k nseguro Erc ningunt de ellas tietrc una difitultad téctúca o
conce¡ttunl que no pucdns resoluer. Es dccit', son ¡rraguntas fticiles
pnra los qua estñs per.fcctanrcute pre¡tarndo.
' El jooen le esutchabo atentnntente U en sus ttjtts se ueía
ln necasitlnd dL, qtrc el rnbino le dijese t:.ott raptidez cuál ern el trato.

Si ncit:rfas la respuesta dc al metrcs uutt da las umtro


¡treguntns quc te lmré -dijo el rnbino mirnndo liinmente al
jotren-, te ¡tronrcto que te enseñaré el Tolmud. Altors bien, si rro
eres capaz de nccrtnr ni siquicra una, tú nrc tietrctt que jurar que
nltsttdonnrás ln idca de ser judío.
El rnbitto extendió su mano hach el jorttn ptnra que atl
un gesttr de l«tnttr se coftrprontetiers cott el ocut'rd,t, El joaen ruiró incrédulo nl wtcinno pel"o no se ntrcuió n

EI .iouen. de inmcdinto estrccltó lo tttnno dd raltino y éste contratl ecirl e. Atin Ie quedabart trcs o¡tttr turtidades.
conrctuó las ¡tre gutúas. *Si tú lo dices, raltitto... -asitttió el iouen.
-
Mut¡ ltictt, tyuiero que tc ct¡ncentres t¡ que sólo cuttttdo - Bien, cotttittuetnos. La segundn ¡tregwtta es la siguien-
) te: dos deshollinadores iudíos estrín linryiando unn chimencn r¡ se
estés y'eparorlo nrc des ln contestación a la pregunta. Lltilizn todo
cl tiem¡to quc necesites partt rcsponder. ¿Estús ¡treporndo? caen Llor el hueco de ln misma. Al salir, uno está litnpio t¡ el otro
Sí, rnbino, cuando quierns -contestó el jouen mientras está sucio. ¿Quién de los dos tta a laasrse?
sr ttcomodnlto ett. el bonc<t cn un gesto de neruiosisttttt. El chico le miró coÍt tt,to ex¡tresiórr que delntolta no snber
Lt ¡,r:i¡¡¡"¡",¡ ¡trtrrnrttt es ltr siguicutc: dos deshollittsdo- trtur¡ bien qué estaba ¡tasandtt, tto sttbía si debía contestat', decirle al
jrttlíos csltirr litttpittttio tut¡ chintt:ttctt V se cocn ¡tor el ltueco rabit.to que le estaba trttttttndo el pelo, o sitttplenrcrúe irse v buscar

"rrs
I l.t
19
CuENTos euI Mr IErE NUNcA ME coNró Los PuNTos DE VIsrA

n otro rnltinr¡. F,l proltlenril as qu( hil'ín lrccho uno prüttesa r¡ dcltítr
currplirlo. Así quc dcciditi ct»ttestsrle.
* Según lo tyue nrc lns dicho antes, irú t lsunrsc al tyue
rcln línryio.
- No s¿ñor <spctti cl rnbino tnirtittdolc n los ojos-, ¡tor-
ryrc desdt: cl pttluto de uistn dc la VE'tlDAL), lo quL: ¡tlsnrín ts quc
cl que estri linryio se nirnrín n sí ntistno y dirín nno nte lrc
ntttcltmulttr. El que esttí sucitt st'mirnrít:t n sí ntisnn q diríLt <<trrc
lrc rmtrchndor. [¡teqct iría n lnuttrsa al ryta t:stá SUCK).
- Muv bítu rnbino, si tú ltt diccs. . . -cl cltico yo no sobío
qié lrucer, ni Etti tlecir, ¡tero su truriosiLlntl la nninnlttt n scgrrir Lo que tú quieras rabino... Si tú lo dices -Ia desespe-
-
el jucgo.
ración del chico iba creciendo por mornetxtos.
-Vontos a uer hijo, dabes conceutrnrfc en ln ¡n'cgrtntn y
- Te queda la última oportunidad -le recordó el rabino
l,(tt.slt: tuttes tlc cotttestttrln. Llcuns ln rnitnd tle lrc o¡tortuttidtttlcs
con cierta sorna-, y ya sabes lo que me has prometido: si no acier-
.fnllndns, nsí t¡ue no te das¡tistes -le ¡tidió cl robhrc cott tttt tt'nto
tas ninguna pregunta, deberás abandonar la idea de ser judío.
sunüc y palerrrnlistn.
- rabino,lo recuerdo perfectamente, no te preocupes.
- Sí, sí, rttbitut, no tc prcoctt1res -l tnurnturó (n tono Sí, sí,

ntuq ltnjo-, nlnrn t¡tt no nrc ¡tillns... - Muy bien, cuarta y última pregunta. Dos deshollina-
* E,stñ lrit:tt, pnseuttts o ln tercet'n ¡traguntn: dos dcslnlli- dores judíos están limpiando una chit:nenea y se caen por el hueco

findttrt's iudíos están linryinndo tttttt clt.intcnen ll s(t ctlcn ¡rttr cl de la misma. Uno sale limpio y otro sale sucio, ¿Quién de los dos
hucco dt: lo misrnt. l-ltn sole lim¡tio r¡ cl otro snlc sucitt. ¿Quién oa a laaarse?
dc los dos pa n lnttsrse? - Mira rabino, está muy claro. Desde el punto de aista
Al clico sc le diltujó utta sonriso en ln cnrn r¡ corttastLí de la realidad: el limpio, Desde el punto de ztista de la aerdad: el
rti¡tidorrrertte:
sucio. Y desde un punto de aista metafísico tenemos que decir que
- Está mur¡ clttro, rnbino. Llrtn uez cl litn¡tio r¡ otra utz cl
esta situación es imposible, por lo que no tien.e solución.
sut'io.
La cara del chico reflejaba la sensación de triunfo y de
3 El rnltitto nrquaó lns cejns hncit orrilrn r¡ ru'gti t'ou ln
coltcztt.
desafío al mqestro, algo así como: <<Ahora aerenrcs qué me
dices...>>.
-- No scñor. Dt:sdc un
¡trrttto tla oistn M\:TAF|SICO cs
int¡t¡5ilfr' qttt'tlt: tlos ¡rtrxtrt,rs t¡trt lrtut tnítlo pot't'l tnisnto ttgtljc- - Hijo mío -sttspiró. el rabino-, no has entendido abso-
ro, untt silgn linr¡tirr r¡ oltt lnlgt strt'irt. () solttt ftrs ¿/os linryrios o lutamente nada, porque, según y coffio piensas tú, lo que jamás
sttlttt ltt:: r/()s sl/r'i{)r;, ltrt,,¡rt r':.ltt ¡iltt,tt'iritt cs int¡t¡5ifi1¿. aeras en tu aida es a dos judíos que sefln deshollinadores,

20 21
CuENTos euE Mr JErE NUNcA ME coNTó Los PuNTos DE VIsrA

Los dos asistentes que habían discutido sonrieron El marido no salía de su asombro. A él ni siquiera I,e
(en realidad fueron todos), pero sus caras me pedían a gri- había preguntado. Sin embargo, el rabino se dirigió hacia él y
tos una explicación. ZQué tenía que ver aquella historia con le pidió que, por faaor, le contase ahora su aersión. De nuet¡o,
el liderazgo? el rabino escuchó con atención el relato que el hombre le
- No habéis entendido nada -les dije. hacía. Cuando hubo terminado, el rabino le confesó:
- La historia está muy bien, ¿pero qué tiene que ver - ¿Sabe lo que le digo?, que tiene usted toda la razón
con lo que estamos hablando? -me preguntó uno de ellos. tlel mundo.
- Está bien, os contaré otra y veremos si, entre las Atin ttttis ¡ter¡tlejo, si cnlre, el mnrido se rlirigió nl
dos, sois capaces de sacar alguna conclusión -les propuse r nLt i tt.o tl i ci é n d ol e :

mientras la mayoría se apoyaba en el respaldo de la silla - Pcrdón rabino, con todos mis res¡tettts, esttt ttt't
eiperando lo qtre les iba a contar. puede scr. O yo tengo TODA LA RAZÓN DEL MUNDO, o
ella tiene TODA LA RAZÓN DEL, MLINDO, ¡tero los tlos a
ln aez es inrposible.

í11;i tl:i i ltri,rt; í J/: ;1t'l .'t í l::ii''t,i ij:',it i


El'rabino le miró y asintió:
Un ntnf rintonio judío ncudió nl rnbino cn busctt dc - ¿Sabe lo que le digo?, que tiene usted toda la razón
conscio ¡tnrtt intcntnr soluciorttr lns cotttitttils discusiottes del m.undo.
que tcrtíat.
3
- Mur¡ bien -actptó tl rnbino--, lo ¡trintero que quie-
ro es quc ustcd, scñttrfi, tttc cuettte su t,trsióu dtl ¡troltlentn. Todos sonrieron al oír el final. Me quedé mirándo-
El rnbitto csL:uchLi ntentntttante t¡ cuttndtt ln tnujer les mientras les solicitaba un comentario. Al cabo de unos
ncnbó, dijo: segundos el director de RRHH levantó la mano y me dijo:
- ¿Snlta lo qttc lt digo?, qrrc tit:rrc usted tt¡dn ln rnztirt * Creo que está claro ]uary lo que estás queriendo
dtl tttttutlo. decirnos es que durante unas horas estás intentando que

22 23
Cueuros euE Mt JEFE NUNcA I\,rt coHró

reflexionenros sobre los temas que nos propones y nosotros


nos en'lpeñamos el-l todo lo contrario. En vez de escuclrar
otros PUNTOS DE VISTA y con ello ver qtré podenros
aprovechar y aprender, lcl irnico que pretendenros es que-
rer TENER I{AZÓN a toda costa, irnponiendo nuestro
punto de vista como el único posible. Vamos, que sonros el t'^l
niño de la primera lristoria. r.-LA ,l^Éf,ofl' fo(i^A 9€ g'e$oLrÉ(
D€sDC'
* Exactamente -le dije-. ¿No crees que ese colnpor- c$o$t-€t^A ɧ co;;tDÉg,A(Lo
oE VISTA' fofl'-r'^tJy
tamiento nos ocurre nruchas veces en nuestro día a día y rooos Los fu^lroi
por eso avanzamos menos de lo qtre podríamos?
'';n"lA;Ji aú€' ('súd DÉL ÑuÉsrr'o'
' Todos asintieron mientras me miraban a mí, sin
nrirarse entre ellc¡s.
ÑoS f ÉriAl lE ocn
r""-
l'ÉdoÉ(Los'
cot^?*eND^:::?
Me fui lracia el rotafolios y les pedí que me fuesen "@
4wt tli
señalando qrré concltrsiorres deberíamos, por lo tanto, no 'Ett*roñɧ'
dejar c{e tener elr cuenta para aplicarlas en nttestro collpor-
ffi rvv ^lo SIJÉLÉ .,tHA8É(
'rr r/-r¿r'§
c.o^tr:t..:::r^, :

tamiento. El restrltaclo fue el siguiente: ry ,


t.-
L- Éñ
Eñ Los
LOS CorurLrL
i ,,t :,.Aú(.
Éxts]] ii i:0.r,.,
:, at)É
t,dlcA «^26Ñ'
ffi r,ruA
DÉ4É;,cis.J;;i1tr1;::*o
LLÉ''A( A

^*)ta*
^#,ñ f A(A C'ɧfloÑA(
i 4'-^lr,ÉsT(A CAf
q(AÑ
A'CIDAO'
o( -.ooo Lo
*,a,
.ffi IE?ENDÉ,Éñ lÍ:toA'
AñrÉ(lo(.
fuü;ffi
ffi;ffir

:W | _..i!
3

2,+
z. CnTATTvIDAD
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§-f1

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v,lt tt.
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A
{')-5^ t ,
Y//--';q
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\/¿<;N

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CRIAT¡vtt)Ar)
ú

'W"'t n aquel entonces trabajaba yo en Ltna multinacional


W-4 au consultoría y tenía a mi cargo a un grupo depitu-
l&* ,,,,,áfos (así llamábamos a.los chicos jóvenes que se incor-
poraban a la firma). Estábamos inmersos en un proyecto
que nos exigía un grado de creatividad muy fuerte, y la
verdad era que no estábamos siendo especialmente
creativos.
Una tarde les cité a todos en mi despacho para ver
qué podíamos hacer.
- Chicos -les comenté-, tenemos un problema. El
ii t i], cliente quiere una cosa y nosotros no estamos siendo capa-
¿t'
ces de dársela.

.. , . . .,.
- Ya lo sabemos Juan -me aclaró Pablo-, pero sólo
''.' j'.1'i. ¿: ,,..,.'.)r
.;.,1::t, ¿
::;:1;:... -'..
\-.r.'i -. ": :i ,"
se conforma si lo que le damos es absolutamente nuevo y
, ?-,-¡" if,li:..
eso es muy difícil. Nosotros somos consultores y no creati-
vos de una agencia de publicidad.
- ¿No será *le pregtrnté- que en realidad no esta-
mos poniendo en marcha nuestra capacidad creativa?
Los chicos me observaban entre asustados y rendidos.
3 * Es que -me contestó Ricardo- para ser creativo
hay que nacer...
- Dejadme que os cuente una historia.
Me miraban como deseando que aquello les permi-
tiese dar con la solución que necesitaban y quitarse la enor-
me.preocupación que tenían encima.

2()
Cururos euE Mr JEFE NUNca Mr co¡tó CREATIvTDAD
w ,u

i:'I ll ti;.','rl,,lt I tt,t I

Ern su tiltittto e xatnen lt, si n¡tv¡fi¡ltn, ln utti-


ucrsidnd serío su próxinro dcstitto. Estc último curso del
crrlcgio ntt le ltol¡ín resultndo mtrr¡ cotnylicntlo. Citrf o tlttt'
hobío cstudindo, ¡rero su.fnnra y ltuenn irnngert la hnbítn Pablo se quedó pensntiao, en una actitud que refleja-
ba que su cerebro estaba en plena ebullición, en busca de la
fncilitado lttlstlnte ln uitln. Así qrte sllí estnbn, n ln ¡turrtn
tltl ¡ulu cs¡tcrnndtt que cl L¡ro.fesor dt: Físictt lt: ¡tarmilirrn respuesta correcta.
pfisar ¡tnrn hrcer stt tiltimo cxltncn. Ltt ltttbiern ¡trt-ferido - ¡Es muy fácil! -contestó de repente.
('scrito, ¡tcro oEl Gn_fns» --ssí llnmnbntt t:n el colt:gio n don - Fenomenal -le animó don Ricardo mientras son-
ilicnrLlrt, c/ profe tlt: [:ísit,n* sie n4trc ttnío t1ua scr tlistin- reía-. Dímelo, por faaor,
to n los clemás. - Mire don Ricardo, yo me subiría a la parte de arri-
ba del todo de Torre Picasso con una cuerda, un rotulador, un
- ¡Paltlo! -se or¡ó gritnr drcde datttt'o tlcl tult.
I>nblo sa puso ett ltic, al tieur¡to rlttt: rccogín su cfirpa- metro y el barómetro, Una aez allí ataría el barómetro a la
tn, ty se ettcnminó lutcin el inte rior de ln clasL:. cuerda y lo iría descolgando hasta que tocsse el suelo, Cuando
-" Buen¡s tnrdcs *solurló Pablo. esto ocurriese, estiraría bien la cuerda, pard que estuaiese
recta, y marcaría con el rotulador el punto exacto en el que
- Bucttas t¡ dichosrts lardcs -ctnttastó tlon Ric¡rdo
L'ot1 cse tono nlgo gunsón quc lc coractcrizqbtt. coincidiese con la cornisa donde yo estoy. Hecho esto, subiría
Pnblo sc colocó Lleltttte tlc ln tttttstt quc ocuptlta su la cuerda, desataría el barómetro y con el metro mediría cuán-
pro-fesor en esp(ro de instrucciones pora cuut¡tlir co,t cl extt- ts cuerda he utilizado, de forma que en ese momento sabría
ntcn dc físit:n V subir, ¡por .fin!, el escoltitt .finnl. cuánto mide Torre Picasso.
- Bueuo don Poblo, ¿qué ttl estás?, ¿estás lrarrqrrilo, Don Ricardo, con su boca con'tpletamente abiertn, le
rclnjndo...? miraba sin dar crédito a lo que estaba oyendo. Mientras tanto
Pablo le miraba sonriente esperando su aprobación...
- Sí, sí, tto sc prcocupc dort llicnrdo, cuntño quicrn
podcmos enllrczfir. - ¡Mira Pablo! -rugió el profesor-, me estás tomando el
Mt.rt¡ bieu lti jo, efilf cc(tttos -ctttttirt ttti dott pelo y eso no te lo consiento. Márchate ahora misnto de aquí.
Ricnrdo-. Ln 7t¡'es7¡7¡¡¡ es ltt siguietttt': ditttt: ctittto tntdit"íns l¡ Estás suspendido y ya aeré si te dejo examinar en la siguiente
nllurn dcl tdificio Torrt Picrcso, r¡tr snbt's, ésc qtrt'eslá nquí err conaocatoria. ¡¡¡FLIERA DE AQUíI!! -bramó don Ricardo
Mndrid ett ln zotto de Azcn... mientras con el dedo índice señalaba el camino de salida del aula.
Pnblo le miró desconcertado pero'sitt atreaerse a con-
- Sí, tlott llicnrdo, lo t'ottt'tzctt ¡tcr.fcctomaute .

- Pucs bitn. 'le rtpito' dinta cómo ntediríos ln nlÍuro tradecirle, supuso que el enfado de su profesor no era como
r/r' r'sc cdi.ficio (on tut ltttrtitntLro. para.andar con bromas.

30 3t
Cus¡{r0s euE Mr JErI NUNCA ME coNTó CnEATIvIDAD
a& w

Sin enúargo, cuando ya hubo atraoesado la puertn y


caminnba por el corredor pensó que aquello era una solemne
injusticia. "Yo he medido la altura del edificio y además he
utilizado un baróruetro, por lo que mi respuesta es cotrecta. 'É'
Otra cosa es que a este tío no le guste la forma... utt tattto . l,v
peuiliar, eso sí, pero él no me dijo nada en cuanto a la mane- t{.7
\)y'
ra de hacerlo...o.
Mientras pensaba en eso, se percató de que al final A don losé le costó conoencer a don Ricardo, pero al final
del pasillo estaba don losé, el director del colegio con quien claudicó. Consintió en hacerle inmediatamente otro examey pero
tenía una excelente relación, Valoraba mucho a Pablo por sus esta oez con el director presente,
riotas y comportamiento. Aztisaron a Pablo y se reunieron los tres en el aula.
- ¡Don losé, don losé! -gritó Pablo xtientras comen' - Vamos a oer Pablo, te uoy a hacer la misma pregunta
zaba a correr por el pasillo. de antes, ¿Cómo puedes medir la altura del edificio Torre Picasso
Dotr losé, que en aquel momento estaba hablando con con un barómetro? 4on Ricardo se le quedó mirando como
otroirofesor, giré la cabezq y al aer a Pablo sonrió rnientras retándole parfl aer si se atreaía a decir otra «tontería»,
le hacía una seña para que se acercase,
, - Hola Pa.blo -le saludó mientras le daLta una palma' - En lin don Ricardo, si usted quiere que yo le de la res-
puesta clásica y habitual, se la daré. Es muy fácil, me subo a la
da en la espalda-. ¿Qué tal estás? Te aeo un poco neraioso. parte de arriba del edificio y mido la presión con el barómetro, a
Pablo relató a don losé lo ocurrido en su examen de continuación me bnjo a la calle y ouekto a medir la presión.
física y lo irtjusto que le resultaba tener que admitir ese sus' Entonces, y por la diferencia que exista entre las presiones medi-
peflso, máxime cuando era su último exanten y eso le cerraba das, soy capaz de calcular su altura.
la posibilidad de matricularse en ln uniaersidad.
* Espérame aquí -le pidió dort - Vamos a aer Pablo -le interrogó don José-, y si lo
sabías, ¿por qué no lo has dicho antesT
Iosó-. Ahor¡ uutluo.
El dir«:tor fue t:n buscn dcl pro.fc-
- Es eaidente don losé, porque ni es la única, ni es la
mejor de las respuestas...
sor tlc .físicn ynrn ucr cómo ¡todín cont¡ttt'
Los dos, director y profesor, se miraron haciéndose cómplices
fler oqu(,l etttucrto.
por la desfach.atez de aquel alumno.
- Ricortlo, escticltonta.'l?l snll¿rs - Pablo, de aquí no te z;as hasta que nos digas alguna
ctittttt sott n csttts edndes -le dccí¡ ttt ttttttt
de esas respuestas tan geniales que dices saber *le retó don
lttlt:iL't'ttc nl ttlfndnirt pro.fi'sor-, ¡tero snltes
Ricardo mientras se recostaba en la silla y cruzaba los brazos,
Inntltién que Polltt ts tttt ttntLl ltttctt nltttnno,
t's su últinto cxnttt('tt t¡ si lt stts¡rcndcs lc - Mire don Ricardo, por ejenrylo, yo cajo una tizn y un
baróryetro. Me ttoy a la calle y coloco el barómetro de pie apoyado
Irnccs rtttrt .ftntt nntV {rtutdc...

:12 .r t
I

Ctrrxros et.rr. lrr Jlr[, NUNCA fttI coNIL) CREATTv¡DAD


'k4
?4

en la fachada del edificio. Cuando Don losé y don Ricardo seguían sin salir de su asom-
lo tenga así nxarco en la pared cln la bro y sin saber muy bien qué hacer con ñquel chico.
tiza el sitio donde acaba el barómetro. - Pero, ¿saben una cosa? Ninguna de ésas es la mejor de
Vuelao a colocar el barómetro contra la pared, las respuestas... -+entenció Pablo sonriendo maliciosamente.
pero esta aez con la parte inferior del mismo - ¿AH, NO? -dijeron al unísono.
coincidi:endo con la marca de tiza que acabo de - No, eaidentemente. La mejor de las respuestas es

hacer y uuelao a tilarcsr con la tiza el lugar tloncle que yo cogiese el barómetro y fuese a la empresa que cans'
me

acnltn el ltartimetro. Y nsí lo hngo ttttttrts ttt:ccs coulo sco truyó Torre Picasso. A la primera secretaria que aiese le diría:
nccessrirt lrnstrr llcgnr tt lo nús nlfo dal cdificio. Etttttttct's ,<si rfle dices la altura de Torre Picasso, TE REGALO ESTE
mttlti¡tlico cl tttinrcro dc ntnrcns ¡tor lo qrre rrtidc el l¡nróntatro BARÓMETROo,
y yn sé cuLil cs su nlturn.
[)orr losé y dort llicardo ltobítut dejndo t.|t: ttstnr rtcostn- - Esta anécdota -les expliqué sin darles tiempo a
dos ctt el res¡tnldo tle sus nsitnlos t:ott los brnzos cruzndos Ttmn reaccionar-, la contaba Sir Ernest Rutherford, Premio
ptsor n,tcttt:r losltrnztts soltre ltt m(:sn 1/ ln ntiradn ma¡ nlctttn. Nobel de Química en 1908. El estudiante, en realidad, se
Prtr cjtmplo -siguió Psblo-, nte subo a ln ¡torte clc llamaba Niels Bohr, un físico danés que fue premio Nobel
nrriltn dcl edificio con un crrtttrintetro ty un bnrórttt:tro. Ett lt de Física en1922, discípulo y amigo de Rutherford. Yo sólo
tttntto tltt"ccltt el cronóttu:tro, crt ln izt¡tticrda el ltoróntctro. Mc os la he nrodernizado.
lrot'tgo cn ls cornisn t¡ sut'lto el bsróntctt'o, nl tnistltt'r tiant¡trt - ¡Claro! -exclamó Tito socarronamente-. ¡Premios
quc ¡rulso ln ¡tttcstn en mnrchn dcl cronóntctro. Custtd¡¡ cl Nobel!
bnr(nnatrLt se dt'stroce crutfrn cl sttclo, ltulso cl strt¡r. (¡¡1 ¡n - Sabía que en cuanto os lo dijera buscaríais esta
ftirnnrln: h-'ll2 g 12, r¡n puedo cnlculnr ln alturo dcl edi.ficio. excusa para esconder vuestro problema. Vamos a ver -con-
Los r/os ¡trofesttrt:s scguíatt ltoquinlticrtos tttit'tttrns tinué-, ¿me podéis decir por qué ese estudiante era tan
P nltl o st gu í n lt nltl o tt do. creativo?
- ¿Quicrcn otrn? -lcs ¡treguntrí Poblo, - Porque nació así -volvió a insistir Ricardo.
- Sí, sí, yor sttl¡ucsto *t:otttcstaron al uttísontt ios ¡/ol; * No. Y con eso no quiero decir que el componente
pro-fesortts. genético no tenga algo que ver. ¿Qué es la creatividad? -les
3
- Mt: ¡tttngrt .frente nl ¡trirnt:r cscnlón de la escn-
Vnlc. pregunté.
lcra princi¡tsl dt'l edi.ficio, eso sí *nttttizti Pnltlo cttrt t'it'rtn Una forma de pensar -me contestó Pablo.
-
sorilrl-, r:tttt el ltnrómefro ett cl bolsillo pnr¡ que no sc nu'en.fa* Una forma de pensar distinta -añadió Ricarclo.
-
dL:tt, Así quc sttbo tttdas lns r'scnlcros, rntrltiplico el ntittert¡ dtt - ¡Claro! -les dije-. La creatividad es la CAPACI-
cscnlottcs ¡tor ln riistnttc.itt quc htry tntrc rllos, lc descttattto al DAD PARA PERCIBIR LA REALIDAD DE FORMA DES-
t'sr:olt:r0, ! Vn s( tnntbitttt ¡trtírtttt tttidtt Torrt Iricasso. ACOSTUMBRADA.
.cfi'clo
3,1 35
Iu¡ c<¡NTó
NII IEFE NuNCA
. CUgNTOS QUE
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r"*"
i

,d,,rr

t.- ?Ag.A cÍ,ÉAg. Atqo Nü€vo t€¡tÉnos Ott€


que sÉ(, cAfAcɧ DÉ w,&w,fr,ff, LA Í.€ ALtDAo og
Tito-' que lo qtte tenetnos fo(,nA DÉsAcosru,n8(ADA
- E's decir -resumió hernos hecho
de fotnla clistinta a como lo
lracer es pensar
hasta alr ora'v L.- ct)ANTo ¡nÁS Corloctr^tgñTo
te! -l e s o tl"-
i c1 en tem en
sólo así consegtlrl
:. lillil'.,1[:::il:i: fos6A/no§ i^Ayo(, §É(,Á
otros oiosia realiclacl'
(lt1e no se os olvide
algo qtte cAfAcpAo oÉ €Nco^,r(A( ^,uɧ7(,A
fo(,r^ulA§
una forma clistinta' bt'i"'o sitto cono sor'los' DɧAco§n,n6(ADA§, frrÉs -rÉ^tD('Er^os
L'as no s(Dtt cottlo sotl'
dice el Talmud: 'i'asclecir? -nre rogó I'ablo' ,r^Ayo( cA^rlDAD oé é1-ÉnÉ^JTOs fA(A
- iQué cluieres lo qtre estanros preparados
para
co,r^6hJA('.
- Qtte 'orol"*o' tárumt" tal v conro henlos srclo
ver. si somos "tt";;;;;;;lo 3.- SóLo yÉr^o§ La gü€ 6srAnnoS
preparados. para
sl solnl:: m n:t* m: AH::,"::" 79.€qAg,ADo§ fA(A vÉ9,. ?og, Éso €L
colllo I
!v"'- psicólogos; ,-,?"'"""r*os, cuánto más gran-
cuátrto nrás sepamL];";t.ti-i"?"g' ¡r,464lo ÉN €OtJ§o Co^, ?É(SoñAS DÉ
- ¿A; que
más creativos serenlos?
-i.dago
OTÍ.AS DÑCIfLI^,A§ nt6f,o«A
de sea nuestra
Ricardo'
'";";;;;' cAfActDAD cg.CMttrA.^,UɧTÍ,A
N. te quepa nit.tgttna duda'Aqtrello ]l:,itltil:;
un dato' etc'' no pttt
ces, tln material' a la habitual ntres-
fo;" distinta
alp;o.uevr: "' *"t"?t']i;;
tros conocimientos' I
aquellas
nre entt¡siasmaban ,

La verdad es que
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como esporrias tratando
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*% y¿-ehabíallamado a primera hora de la mañana y me


/
frWr* ffi aeio un mensaje en mi buzónde voz. Me decía que
-e* W ,ffi..1e llamase en cuanto pudiera. Me preocupó su
tono, era distinto al de siempre. Fernando, así se llamaba mi
amigo, era un gran cirujano y trabajaba en uno de los mejo-
res hospitales de Madrid. Desde que nos conocimos en el
colegio su alegría contagiosa y su sentido del humor eran
siempre parte de su forma de ser. Sin embargo, tenía fama de
ser demasiado exigente con sus colaboradores, lo que le
había supuesto algún que otro problema.
Quedamos para tomar el aperitivo en una cafetería
del centro a la que íbamos desde hacía muchos años.
Al verle entrar me di cuenta de que su cara no era la
de siempre, sin duda estaba preocupado por algo.
-¿Qué pasa chavalote? -le sonreí.
-BierU ¿y ttt? -me preguntó mientras se sentaba en
un taburete y apoyaba subrazo izquierdo en la barra.
- Creo que mejor que tu. Menuda cara tienes esta
mañana.
- Por eso te he llamado *me dijo mientras avisaba al
camarero.
* Venga, desembucha.
- Nada tío, que las enfermeras de mi equipo han pedi-
do el traslado. Dicen que ya no pueden más, que soy demasia-
do exigente y que sólo veo los errores y no las cosas buenas.

4l
'l
CurNros euE MI NrjN('A ut coNt(l ExrcENcrA

- ¿Y es verdad? -le dije, Saliendo de detrás del mostrador, se frcercó hasta el


- Yo me juego la vida de mucha gente y creo que perro y oio que lo que traía en la boca era una nota enz¡uel-
tengo derecho a exigir a todo mi equipo el máximo en ta en un plástico, Cogió la nota y la leyó: «¿Podría usted
todas las circunstancias. enoiarme nrcdio kilo de chuletas y cinco salchichas?".
- Eso suena razonable -le respondí. Enauelto en el plástico uenía, además de la nota, un billete
- Pues debe ser que no. Ya ves el resultado. de 50 euros.
dejas que
¿Me LrsrdD
- ¿lVrE Yuc te cuente una historia?? -le pregun-
Lt LuErrt El carnicero preparó el pedido y una aez listo
té imaginando lo que le ocurría. metió en una bolsa las chuletas y las salchichas, junto con
- Si no hay más remedio -me con bastante el cambio que había sobrado de los 50 euros, y mostró las
asas de la bolsa al perro, que las puso en su boca y aban-
donó la carnicería.
't.y\
ril
'ii
\i

El carnicero no salía de su asombro. Decidió salir


detrás del perro para observarle y aer qué hacía con el
pedido. Se quitó el delantal de franjas aerdes y negras que
llet;aba siempre puesto y le pidió a su mujer que atendiese
el mostrsdor porque él tenía que hacer un recado.
El perro caminó por la calle hasta llegar a un
l:i t, 4)-. 4 H, izj / r. :tr: ? l,tr. l:?l'lt,tt;,i'! semáforo donde se paró, depositó la bolsa en el suelo, se
alzó sobre sus patas fiaseras y pulsó el botón que hacía
Cicrttt dín un cúrttictro qut: t'stnltt tttcttdiettclo n que el semáforo cambiase a aerde para los peatones,
stts clientcs ztiLt que un parro sc tnttín cn ln cortticerín. Esperó sentado con la bolsa de nueao en su boca hasta que
Nnturnlnrcrttc, ctrt¡tczti t gritnrlc desde tlatt'tis del ntostrn el semáforo Ie dejó pasaL entonces cruzó tranquilamente
dor pnrn quc snlicsa inmt'dittnntrttta de ln titttdn. El ¡tcrro y caminó hasta la parada de autobuses que hsbía unos
snlió, ¡tcro n los pocos tttitttttos uoluió 0 entrnr, lo qut'rtctr' metros más adelante. Al llegar, obseraó las señales que
rriri tut ¡tttl dt ut:t:cs ntás ltostn que al cnrnicet'o sc Llitt indicaban los diferentes autobuses y sus rutas, se sentó y
r'ut'nltt tlc qtrc cl ¡rcrro trtíqtluo rtt ln ltoctt. es¡reyó.

42 43
1
i. )Jr.:
.,
:1/ :
C([\Tr)s oLf. Nrt JItF NUi\cA Ml ('oN]ó ExrcsNcrA
7"
I

Al
poco rato pasó un autobtis, pero el perro no se El perro descansó unos segu?tdos y des-
moaió. Pocas minutos después apareció otro de una ruta pués se dirigió frente a unñ tapia que había al lado
distinta y el perro subió rápidantente por la puerta trase' de la fachada de la casa, dio un salto y se colocó
ra parn que el conductor no le t¡iese. El carnicero, que "sobre la repisa de la tapia. Sin pensárselo dos ueces,
seguía sin dar crédito a lo que estabs aiendo, subió tam- aoluió a saltar hasta que se colocó en el nlféizar
bién al autobtis. de una aentana consiguiendo golpear aarias oeces
el cristal, Inmediatamente hizo el camino contrario
y aoluió a colocarse frente a la puerta de la casa.
A los pocos segundos la puerta se abrió y tras ella
apareció un hombre que sin.mediar palabra empezó
a golpear al perro mientras le gritaba lo inútil que
erq.
Al aer aquella escefla, el cnrnicero se fue
hacia al hombre y sujetándole las manos para que no pegn-
Tt'as ¡ttrrnrlns des¡tttés al Ttcrrtt se nlzó sttltre srrs ¡tntns se más al animal exclamó: «¡Por faaor, deje de pegar al
troseros y tocó el tintltrc p{tr0 quc cl contlttt:tor sc Lletuuit'sc att perro! ¿No se da cuenta de que está cometiendo una injus-
ln sigtriente ¡rnrntln. LIttn ucz nllí rl ltcrro st lttió y, dctrás dt: ticia? Este perro es un genio».
é1, el csrtticero. «¿Un genio?», repitió el hombre en an tono profun-
damente irritado: «¡Este imbécil de perro es la segunda aez
esta setnana que se olaida. las llaaes!o.

- Así que tú crees que yo soy como el dueño del


perro -me dijo Fernando.
- No hombre, no. Lo único que pretendo es hacerte
pensar si algo así puede estar pasando y no te das cuentas.
3 - Mira ]uan, una cosa es un equipo empresarial
Ltts tlos cnutittnron ttnos ntintttos ntlís hnstn llegnr y otra muy distinta un equipo médico *me aclaró.
.frcnte o ln ¡tuerto de unt castt. El ycrro deió lrt ltolsn en el - Pues que yo sepa los dos están compuestos por
suclo t¡ couttuzti a golpenr colt s,ts pnlns dt'lattterns ln seres humanos. No deben ser tan distintos.
¡ttrcrto tttictttrns lodrnltn. Así estuz'tt durnttttt unrios tttitttt' Fernando se quedó mirándome sin saber qué
tos, ycro ttttlic la nbrít lt ¡tgcrtrt. con(estar.

44 45
-"t

Í:
":)''( NUNCA ]\l€ coNT') Ex¡cENcIA
,i,,r'''.'" CuENTos QUt lrl fErI
a.!!..1
t

Vamos a ver Fernando, que seas exigente me tros. Es más, la exigencia sin afecto es tan poco útil
-
parece perfecto, es más, es una obligación cfr: todos aque- el afecto sin exigencia.
llos que nos dec{icamos a gestionar personari. Si no fuese - iNo, si ahora tendré que besarles al llegar al qui-
así, traicionaríamos el verdadero trabajo en equipo y el rófano! -me dijo en tono de broma.
propio desarrollo de las Personas que trabaian en é1. " - No. No seas tan ladino. Dar afecto es simplemen-
- ¡Lo ves! -me espetó sin dejarme acabar la frase. te reconocer que tenemos con nosotros a un ser humano
que sufre, se ríe, tiene problemas/ que se equivoca como
- ¡Pero...! -añadí rápidamente-, eso no es excusa
para no saber que todo ser hurnano necesita algo más que nosotros, etc., y actuar en consecuencia. Todos, tú el prirne-
la exigencia para poder llegar al máximo de rendimiento' ro, necesitamos que ese lado humano también sea entendi-
Fernando me miraba atentamente esperando saber do y cuidado por quienes nos rodean.
qué lo que le iba a decir. La conversación se alargó casi una hora y, poco a
"s poco, Fernando fue dándose cuenta de que su error partía
- ¿No te imaginas qué es? -le sugerí.
Arqueó las cejas hacia arriba y subió sus hombros de no haber aplicado algo tan simple como eso.
exageradamente. - En fin -se despidió- me voy al hospital a dar
haces habitualmente fuera del traba- mimos a mi ¡;ente.
-Algo que tú
jo y que siempre, aunque no te hayas dado cuenta, te da - Fernando, espera, un último consejo.
muy buenos resultados. - Tír dirás.
- No se a qué te refieres |uan. - Hace tiempo un gran entrenador de fútbol me
dio un consejo que creo te puede ser útil: Si quieres repren-
- Muy sencillo, al AFECTO. Ser exigente no está
reñido con proPorcionar afecto a ld gente que trabaja con der a alguien por algo mal hecho, primero recuérdale algo que ha
hecho bien y felicítale por ello. Luego dile lo que ha hecho mal y
cómo debe corregirlo. Te aseguro que damuy buen resultado.
Al volver a mi oficina intenté recordar toda la con-
versación y sacar conclusiones sobre ella. Como decía un
gran profesor que tuve en la universidad: Unabuenn conaer-
saciórt nos descubre que sabemos ntuchas más cosas que las que
* creemos saber.

Mi resumen fue:

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Ai(,cro És rAru t¡ú¡l cono €,t-

At €, c¡o st,rl Éxugruc tA.

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§tÉ,t^f1,6 qA^lA €u At€Cro.

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4. Mal,os MoMENToS
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)
MAIos MoMENT.,s ,',Mi
)ffi;'

ue su mujer la qtre me avisó del mal rnomento en rlu€l


se encontraba un buen amigo nrío.

- ¿No te ha contado nada? -se sorprenclió despr"rés


de un breve saludo.
- No. ¿Qué le pasa? -pregunté un tanto preocupado.
- Ayer le comunicaron qne le cesaban en su puesto...
- Pero, ¿cómo es posible? -le contesté-, su divisirilr
estaba dando buenos resultados. Él era el alma de todo ese
desarrollo y e1 que había consegtriclo dar la vuelta a la
situación catastrófica que se había encontrado.
- Ya sabes -me dijo-, es denrasiado inocente en lo
que se refiere a la gente que le rodea. Se lo advertí muchas
veces pero no me hizo caso.
- No sé a qtré te refieres -le confesé a Helena.
- Que le han traicionado, Juan. Y lo peor es qtre lo
han hecho clos personas a las qtre llevaba ayudando mucho
durante los últinros años.
Helena me contó toda la lristoria. Resulta increíble
j que los seres lturlanos llegue.n a determinados comporta-
mientos movidos sólo por la ambición y el poder. Sin
embargo, lo que me importaba en aquel momento era mi
amigo y ayudarle a superar esa sittración.
Dos días desptrés quedé con él a comer. Su cara
dempstraba qtre estaba pasándolo rnal.

53
..;.'M CUTNTos QUE )\ft JETT NUNCA ML CONTÓ MALos MoMENros
:lkfr:::::I
tM/,r' W

- Es increíble -nre repetía una y otra vez-, tro


ptredo entender qtte esto me haya pasado a mí.
- Bueno -le corté-, ¿qtré proyectos tielres?
-Tf1:"?"
- ¿Proyectos? -me devolvió la pregrrnta algo asom- (/ :
._
-, - _- "_
rffi"
,/ _-*_{,r-.
brado-. Lo único que me gustaría es destapar a esos dos y
que toclo el mttudo supiera la clase de tipejos que son.
- El otro día leí ttna historia que puec{e aytrdarte.
- Si ptrede ayudarme...
-
No, no pretendo eso en absoluto. Lo qtre qtriero
'l-; decirte es qLre no cam.tties tu n.aturaleza, tu forma de sar, porque
t. /4 t,/,4" tí; /t, t
alguien te haga dnño, sólo tontaprecaucionas.

lfttmnestro oriental que aio cómo tttt alacrátt se iQué fácil es decirlo ctrando no es a ti a cluien le
-
ha pasado! -exclamó mientras levantaba y abría sus rnanos.
estabq ahognndo decidió sacarlo dcl agut pero, cttttttdo lo
hizo, el alncrán le picó. - No, Io que quiero decirte es que construyas un
nuevo proyecto, aprendas de lo que te ha ocurrido y sigas
Reaccionattdo al dolor que le produio la lticndurn,
sienclo como eres, esa persona a la que tus amigos y mucha
el mtcstro sctcudió su mfino y soltó al nnimnl que coyó nl
ngua y, de nueuo, cotnenzó a ahogarse. ¡;ente quiere por ser colno es.
El mttestro intentó sacarlo otrn aez y, de nuetto, el - ¡Claro, claro! -me respondió-. Y que estos dos se
vayan de rositas.
alacrán le ¡ticó.
Alguien que hnbía estado obserztandc, se acercó nl - ¿Me dejas contarte otra historia?
mnestro y le conrcntó: - No sé cómo me voy a negar.
<rPerdone, fi1e parece que flo está entendtendo que cnda
uez quc usted intenté sncnr nl ala*án del agua, le picará".
EI tnttestro le ruiró t¡ le cxplicó: oLa t nturnleza del
l ,*t¡; 't/r,;t..:l l,t,; tl
nlacrán es ¡ticar, V eso no pucde cantbiar ln mía que es oytt-
Ett ttn barrio de una gran ciudacl oittían dtts aeci-
J dar». Y eiltrtnces, ayudáttclose de una hoia, el ntnestro sscó
nos que se odiaban ferozmente. Uno de ellos snbió cierto
al slacrán tlel agua q le saluó ln aida.
día al desvátt de su casa a buscar nlgo que necesitsbo. Al
miró y me p-rreguntó:
abrir una de las cajas le sorprendió el brillo de un objcto.
Mi amigo n'¡e
Lo sncó y lo frotó con la nmno para limpiarlo, En ese
¿Quieres clecir que no l'raga nada y me quecle
rnontento, una nube de humo salió pttr uno de los ttrificios
pensand<l que las cosas son 4sí?

54 55
.: :.::.. /
;,,|,'.'ffi cuE\ros euE MI JEr[ \uNC{ ME ('oNró Mnros MouENTos ,M
IW i';wfr,

- ¿Cuál es esa Ley?


- Aqtrella que clice que un ser hunrano es cqtaz de
hacerse dnño n sí núsnn con tll de hacer daño a su enenúgo -y
añadí-, ¿conoces algírn comportamiento peor?
- Ciertamente, no.
- Pues toma nota y no hagas tú lo mismo. Déjamc
que te cuente una última historia.

/.:.',r. /"...'ll,l.tl'jl /:'t, f ,;r1,'ll ltirr.t

Se contentn que nllá lejos y hace tiempo Lrt cor9re-


sirro, str cabtlllo q sLt llerro canúnaltnn lantame nte púr ttna
cnlle polaoricnta.
Después de un lnrgo recorrido al honiltre se ndio
L/, aLletnás, se diltuj(t la.figurn tlc unn esltccic tle ngurio de cuentt>> dc que los tres ltabían muerto ctt Ltt't nccidente.
.ln lántpnrn". Los difuntos tardnn en rrdnrse cuentn>> de su
* ¿Quién eres? -¡tregrLnttí cl lrcmltre cott cicrto nueuil condición.
miedtt. Todos scntíon lo fntign de la extensn trnaesía, rea-
Sor¡ el gutio da ln lám¡tnrn. Pttr htbarntc libcra- lizada cuastct arribo, r¡ estnbnn sedicntos.
dct te concctleré el deseo que tú quiaros. Eso sí -afiadi<i'-, de Quiso el destintt que en una curua muy ilumirtndn
aqucllo quc me ¡:idns, le dnré el DOBI'E t tu ttecitttt. encttntrnratr un ¡tortrirt, nrngnífictt, de ntárnrcl, t¡ue permitía
El hontltrc e ilr¡te7( a pe ttsfir qué ytetlirle nl gcrtitt. aer una fuettte de donde brotabn agun .fresca r¡ cristnlinn.
nYtt lo sé -concluyri- le ¡rediré qttc tne de mil millc¡ttcs dc El csminatrte se dirigió nl gunrdia que cuidnLta lo
eu,'os)>. Sitt t:ntLturgtt, se dio cttt'tttn de t¡ue a su oacitto le entrsdn y con su gargnttta secn dijo:
dnt'ínn dos ntil millones. Rumió tnucltos o¡tcioni:s, ¡tcro -¡Qué herntoso lugnr... ! ¿Adtirrde he ntos llegado,
j
siem¡rra adoertín que de lodo lo qttc ¡tctrs¡l\ta... a su uecilto nnrigo?
le dnrían el doltlt. - Esto es el Ciclo *resportdió el portero.
- ¡Ya lo tctrgo! *soltó de rc¡terrttt. *¡Qué suerte! -exclnmó el uisitnnte-. T'ettetnos
¿Qué quiet'es? -¡treguttt<í cl genitt. ntucha sctl... ¿podemos pasar?
Qttitro qtte tnc sfiLlu(s ttn ojo. - L[stad ¡tuedc ctttrar y belter a su gusto -indicó cl
O st'¿r -le dije-, la L.ey cle la Esttrpiclez Htlnrana. cuidador se tinlattdo la.fucnte .

56 57
.. -i,',uÁ
|W cuENros euI Mr JErE NUNcA ME coNró MALos MoNrENTos

- Tnmbién mi cabttllo V mi perro necesitan nguo


urgcnte -agregó el labriego.
- Lo lnnt.ento nt.ncho. Aquí no se permite ln entra-
da de attitttnles -concluyó el guardián.
El hotnbre se sintió muy desafortunatlo.
Renlntente tenía tnuclta sed, Sitt embnrgo, nlcanzti n
ndnrse cuenta» de que no ¡todín abandonar a sus amigos.
Ern incapnz tlc snlztarse solo, dejando n sus flcotnpnñnn.tes 1;

sin nyuda. Decidió tto beber y seguir la marclta jurrto a sus ti fl


^¡d
co.ntpañeros.
Con la seilsaciót1 dolorosa que le pntporciontba stt - Sin entltnrgo, esto irt.formaciórr falsa delte cstar
sed t¡ la enorme fntign, al rato llegaron a un nueuo sititt. crenndo serios ¡troblcmas de comuniclción y terribles con-
Aquí ln puerta estabn semialtierts, ¡rcrmitía rer un fusiones entre los aisitantcs.
senderut ltordcado de flores t¡ dc buena sontbra. Un hontltre - Todo lo contrnrio -le explicó el homltre-. El
sa cncontraba rccostndo, cottto dormitando, con un sot'n- Infiertro nos hnce un gran faztor, Allá quedan nquellos que
brero ittclittadtt sohre ltts o jos... sotl clpoces de altnndonor a slts nntigos parn nsoluarse».
* Buen dío *saludó el cantinnntc-. Estnntos cott
tttttclttt sed; mi cobnllo, rui ¡terro y yo henros hecho utttt
larga trnuesía... - ¿Sabes lo que te digo? -dije mirándole a los ojos a
- Buenos días -deaoluió el saludr¡ solícito el hom- mi ami¡5o-. Que bastante tienen con ser corno son. Tú sigue
bre, sncáttdose el s()tnbrero-. Ilnt¡ unn fucnte en. nqut:llns adelante y aprende para ser cada día mejor, Sólo piensa una
piedras, el agun es excelente, yrueden ltebar a itolunf ad.. cosa: cada segundo que prierdas en pensar en ellos es un
Los tres saciaron sus nccesidades... Al retirarse el segtrndo perdido en construir tu nuevo proyecto.
Itotnbre ogrndeció:
- Muchns gracias. ¡Qué bien nos sentirnos, ltlre ce
nuestra casl...!
a
- Por faoor... L,engan cuondo quieran..
- A propósito, ¿cuál es cl nomb¡'e de este lugtrT
- Cielo.
¿Cieto? Pero si el guartlia del portón de ntárntol
me tlijo lo mismtt.
* No nlri¡¡o, tqucllo ss el In.fierno.

5tt 59
L

r.- cAi^61ɧ Í.' ( AL€ZA


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qoÍ.aü€ AutrrÉn¡ fÉ HAqA oAÑo,
sot-d romA ?g( cltüClo^,ɧ.

t.- €sTJqtDo: AorlÉL Qo€, cox rLt


oÉ AAc€,Í,oAÑo A orro €s cA?AZ
oÉ Ahc€«§6 oAÑo A §innt§¡rro.

3,- CADA sÉ4,t Qü€, ft€,f'oɧ 6^,


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abíamos conseguido firmar un proyecto muy


interesante con un cliente al que llevábamos
mucho tiempo intentando convencer. El proyecto
en cuestión suponía un cambio importante en sus proce-
sos, lo que afectaba a bastantes personas y a sus formas de
trabajo.
La empresa pertenecía al sector industrial y la edad
media de su plantilla era bastante elevada, lo que unido a
la falta de formación que sufría en los últimos años hacían
más difícil gestionar los cambios que necesitaban.
A todo ello había que añadir el enorme número de
personas que se dedicaban a procesos burocráticos absolu-
tamente inútiles. Puedo decir que descubrimos que uno de
ellos se dedicaba a puntear listados persiguiendo un error
del ordena dor y, así, poder demostrar a la dirección de la
cornpañía que él era insustituible. Este curioso personaje
tenía dos apodos. Uno era el que le pusieron sus compañe-
ros. Le llamaban eI TRAIDOR. La razón de este mote no se
debía a su mal comportamiento, sino a que cada vez que
a necesitaban algo, fuese lo que fuese, se lo pedían a él y éste
les contestaba, ahora te lo traigo. Esto demostraba lo muy
ocupado que le tenían sus obligaciones. El otro apodo se lo
había puesto su jefe. Le llamaba boy. "No es por mi educa-
ción anglosajona -me clecía-, sino por que cada vez que le
llamo grita por el pasillo ¡¡¡VOY!!!»,

65
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;il:,Y,:r,, cur-Nros eur nrr JEFr NUNCA ME coNro Les CosrL MBREs .,"!i"w.
M:
W;I:
e;::i!4"

De inmediato uno de los simios se


lanzó a trepar por el árbol para alcanzar el
racimo, pero en ese moÍnento unos chorros
de agua helada empaparon a todos los
monos que gritaban y corrían intentando
huir. Esto se repitió dos o tres aeces, hasta
que un día uno de los nxonos intentó stúir
al árbol y en ese momento los otros cuatro
Después de unos cuantos días encerrados con le agarraron y le pegaron para hacerle
ellos, hice amistad con un chico joven, un economista que desistir de ls idea,
trabajaba en el departamento de organización y métodos' Dos días más tarde, los científicos
Un día me pidió ayuda. introdujeron un nueao mono que sustitu-
- Mira Juan -me dijo-, tengo un problema y no sé yó a uno de los antiguos. El nueao se lsnzó hacia el árbol
qué hacer. en cuanto dioisó el racimo de bananas. Nada más empezar
- Si puedo ayudarte.'. a trepar los otros cuatro se lanzaron hacia él y le pegaron
- Verás -continuó-, el problema es doble' Por un para que no subiera. Después de aarios intentos y oarias
lado ante cualquier cosa que intento cambiar me dicen que palizas <<el nuel¡o>> no aolaió a intentarlo. lntrodujeron
no. Además no se conforman con eso/ sino que todo lo cri- entonces un segundo lnono y sflcaron a otro de los más
tican, haga lo que haga. antiguos y la escena se repitió exactamente igual, adentás
- Me suena -afirmé haciéndome su cómplice-' el primer sustituto participó de la paliza. que se le dio a
¿Quieres un café y mientras lo tomamos
te cuento un Par este segundo sustituto.
cle historias que quizá te sirvan? Los científicos fueron sustituyendo a todos los
- Yo invito -me dijo con tono de alivict. monos del grupo inicial, de manera que en un momento
todos los tnonos que quedaban en la jaula nunca habían
recibido las duchas de agua helada, Sín embargo, ninguno
í t i,;, i',.1i:;;.,.,,, l::; se atreuís a subir al árbol. Y, si se introducía un mono
1 nueT)o, recibía una paliza si lo intentaba.
l-lrt grtr¡ttt cienfílicos estttbn estutliLttttlo cl cottt-
Llc. La pena es que nunca pudieron preguntarle a los
¡tortnnienttt sttcittl tle lt'ts fltonos, Lltiliznbnn cittcrt
ntncltos tt monos el porqué de su comportamiento, aunque es seguro
los qttc ltnltíttn ctrjtulntltt t¡ tt los que sometíntt 0 Lliitcrsss que si lo hubiesen podido hacer los monos hubiesen res-
tttt'ditt dt: ln jtula ¡tondido: ,<N0 sé, las cosas siempre se hicieron así».
l!t'tt('ltos. LIn tlítt cttlocnron un tirltol sect) ctt
r¡ ttt ltr rtttttt ttttis ¡ll0 col ,J0rqtt tttt I,ttt'tt rncittttt dc ylntltttts.

67
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CuENTos euE MI JÉrI NUNCA il'lI c.)N'r0 Lqs C()srut\tBRts "X
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l/

que te dan es peor? Otra cosa es que te veas oltligndo a


someterte a un cambio, aunque en cuanto pueclas volverás
*\.1
qo ,i!)M a la sittraci(rn anterior.
.':li*
Y..
{.1, - Tienes razón -asintió acabando sl"r café-. ¿Pero
por qué siempre critican toclo, lragas lo que hagas?
- Déjarne clue te cuente otra lristoria.

n;:,r ffit"ln-u.rt

¡Exacto!-espetó-, eso es lo que siempre me dicen: El abuelo había com:ryrado un lturro ytara que les
«aquí siempre hemos hecho las cosas asír. ayudase en algunas de las tareas que cada día tenían que
- Lo que significa solamente eso, p€r') ellos le dan hacer en el campo. Lo había hecho más pensando en su
otra i4terpretación... nieto que en él mismo. Además de la dureza de la tarea que
- Las cosas se han hecho siempre así'¡ así seguirán realizaban, todos los días debían caminar aarios kilóme-
para siempre... tros hasta llegar al lugar de trabajo, lo que unido a las
- Y no pensamos cambiarlas -añadí. inclemencias del tiempo hacía que, muchos días, se sintie-
- ¡Pues sí que estamos buenos! -resopló con deses- ra mal aiendo el cansancio de su nieto en el camino de
peración. regresl a casa, Este burro, pensaba, podrá hacer a mi nieto
- Sólo hay una solución -le propuse. la uidn más fácil.
- ¿Cuál? Aquella t,arde, cuando uolaían a casa, el abuelo
- Piénsalo. ¿Por qué cambias tú? camina.ba con la satisfncción de aer a su nieto montado en
- No lo sé -dijo mientras seguía pensando*, qttizá el burro... y descansando. Sin embargo, cuando pasaron
porque es mejor lo nuevo. por una cnlle del pueblo oyeron que unos oecinos decían al
- ¿Y por qué es mejor? -le interro'gué mientras me aerles pasar:
rniraba solicitando con urgencia una respuesta-. Por una - ¡Esta juaentud es increíble! El chico tan cómodo
) única razón. Tú aceptarás el cambio sólo si te demuestran subido al burro mientras el pobre abuelo tiene que hacer el
que es beneficioso para ti. Si no, ¿por qué vas a cambiar? camino a pie,
- ¿Quieres decir que si no soy caPaz de demostrar- Para eaitar aquellos comentarios tan molestos el
les que eso les beneficia será difícil que cambien? abuelo le propuso a su nieto que cuando entrasen en el pue-
¿Tír aceptarías cambiar de casa si la que te ofre- blo se cambiasen y fuese él quien estuaiese montado en el
cen es peor? ¿Aceptarías qu€ te cambiasen el coche si el burro.

(rl{ ({)
,{Í#&,
Wffi CusNros QUE ñlI JErE NUNCA ME coNTo
L^s cosruMrnr,s
Sfl

,,4?
- Eso hacen conmigo -asintió con la cabeza-, cla
igual que 1o haga de una forma o de la contraria. Sienrprt'
hay críticas.
- ¿Sabes por qtré ocurre eso?
- Por la incultura -certificó muy seguro.
- No, conozco a gente muy culta que le gusta est'
deporte. Eso ocurre porque la gente tiene muy pocas cosas
que hacer. En toclas las organizaciones en donde a la genlc
le sobra tiempo, el pasilleo y la crítica se convierten en el
Así ltícieron nl dín siguiertte. Sin enúargo, cttfitt- deporte nacional. Cuando tienes tu tiempo ocupado y la
do pasnrttn ¡tor la nlisÍtttl zotta oyeron stts críticas: obligación de cumplir con unas metas... Por eso -añadí- yo
nul'lca me creo las historins qtte vienen a contarme sobre
- Destle luegtt, parecc ntentirn. El uieio tnn des-
ctutsado y el ¡toltre chico,0Sotado tlcl trob0jtt del dín, tiene alguien. Sólo me creo aquello clue yo corlozco de esa perso-
que, ir cnmittnndo. na, lo demás siempre es interesado o con malicia.
Lrts tlt¡s se miraron extrañndos, llero decidiarott - Si strpieras lo que me contaron ayer de vosotros...
cntrtbinr ln estrntttgia pttra cuitor, dc nututt, l<ts ittctitttttdos -me apuntó sonriendo.
comentarios. [.n decisititt cottsistió en que nl día siguiente - Otra cosa -le dije sin interesarme por esos comen-
irínn los dos ntontotltts ett el burrtt nl ¡t¡75n¡ ¡tor aquclln tarios-. No te olvides de que lo mismo que nos molestan
zofit7. los profesionales de la crítica, debe molestarnos la falta de
Sitt unltargo, nl ¡tasnr nl tlín siguiante por ese sitio au.tocrítica de nosotros mismos.
les oyerott mnldecir: - Lo cle Ia viga en el ojo propio, ¿no?
¡Qué fnltn dc ottt()r v res¡tt:ttt rt los onitnnles!
- - Eso es. Te contaré un chiste que me contaron hace
Mírales, ltts dos encitna del poltre bttrro, ttcabarán reu(n- poco para que no se te olvide. Dos mnigos estnbon bebiendo
tnndole. en un bar y turo le dice sl otro: luar¡ no bebas nús que se te está
Desas¡terrtdos y dispuestos a ncnltnr de unn 7t(z cott poniendo la cara borrosa.
los comentaritts decidicron ¡toner cn morcltn la últimn Tardó unos segundos en reaccionar y empezar a

alternotiua ¡tosible. Al dín siguiente, t¡ cunrrdo pasaron reírse hasta que se dio cuenta de lo absurdo de la recomen-
por nquclla zonn los dos iltnn a ¡tie junto nl burro' dación.
Sin eniltargot oyer(),l chismc¡rrenr n los uecitttts: Es más -le aconsejé-, no te fíes de nadie que no
-
sea capaz de reírse de sí mismo.
- I'lnce .fnltn ser itlíttttts. Tienen ttn burro u oatt
tndando.

7t
r.- AOuí sÉ$?g.É llÉ,r^os ilEcHo LAs
cosAs Así, sdlo srq^,rÍtcA 6so: 0r;6
AruTES ¡*¡o SÉ AtZo ASí. ,rll foÉ,o€, xt
vAt-€ corno 6xctrsA fA(A
^,o
cA^^r0tA(.

r.- Ac€qrLlt^os ros cA^^glos


El€¡^Í1"€ Y ctlAtoo tA ltrÉYA
st-ruActo'nl l3É^JÉflct€. o€ otKA
^Jo§
f O«nnA NO S L';/i::"/,/? ¡¡.:' r',1,:.)t"'1
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EL APnENDIzATE '
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M*"%omo muchas tardes, allí estaban metidos en la habi-


Wú. tación de mi hijo Pablo. Sin haberlos visto, podía
*'tba*,*-iuraÍ
que su ordenador estaría encendido y ellos
ensimismados con algo que les mostraba su pantalla.
Normalmente eran dos, Pablo y su inseparable
{3*_ ^ Tito, pero esta vez les acompañaba Blanca. Los tres habían
estudiado desde muy pequeños en el mismo colegio y
ahora, a sus 20 años, seguían manteniendo una arnistad a
prueba de cualquier circunstancia.
Efectivamente, el ordenador estaba encendido y las
tres siluetas de sus cabezas tapaban por completo lo que
estaban viendo. Por supuesto, no sintieron siquiera mi pre-
sencia !, por un momento, me quedé mirándoles y sonriendo.
¡Qué buena gente!-pensé-. La verdad es que se cri-
tica mucho a estas nllevas generaciones, pero lo cierto es
que son fantásticos. Además, sin duda han mejorado la
raza; más altos, más guapos, más listos...
- éQué tal chicos? -les saludé mientras giraban los
tres la cabeza.
) - Mry bien, ¿y tú? -respondieron también al uní-
sono mientras se levantaban y Pablo y Blanca me daban un
beso mientras Tito alargaba su mano para saludarme.
- óQué hacéis?
- Estamos buscando cosas en Intemet para un artí-
culo qug Blanca tiene que escribir en la revista de la facultad.

77
{ , CtE\TOs ()ut \tt JrrE \u\c4 Mr ((}Nl() Er ATRENDTzAJE
t":

* ¿Sobre qué tema?


*me interesé. Y hc tocodtt lo locura
- Algo sobre el aprendizaje a lo largo de la vida -me con ln ¡rutttn de los dedos.
contestó Blauca. Vor¡ mirántlome en los chnrcos
- ¿Y? -les pregunté. yo no neccsito es¡te jo.
- Que anclamos ut1 poco perclidos -rne dijo Pablo. Sé que soy rnucho mrís gunpo
- Pues lo tenéis muy fácil -les dije mientras me mira- cuando no me siento feo.
ban esperanclo algo más-. Por cierto, ¿quién es el que canta? Nunca true ltnn interesodo
¡Ah! Ese es Fito y los ni el ¡toder ni ln forturm.
F itipaldis *contestó Tito. Lo que ndnúro son lns .flores
- En esa canción tenéis la res- quc crecen ett ln Itnsura.
puesta -les aseguré. ¿Dónde se hnn quedctlo ttts stlcños?
Los tres me miraron con cara Tienes el alma desnudn.
de asombro. Daspués de rorn¡tar la oln,
- Vamos a ver *les dije mien- sólo nos qucdó lo espumn.
tras me sentaba cerca de ellos-, lo de Voy mirándome en los chnrcos
Internet está muy bien pero, si utiliza- Vo tlo necesito cs¡tejo.
seis más vuestros cinco sentidos, Sé que soy ntucho más gua¡to
encontraríais muchas respuestas. cutttdo Ltl ntc siento fco...,.
- ¿Qué quieres decir? -indagó Tito.
- ¿Te importa poner la canción desde el principio? Los tres habían seguiclo la canción tarareándola, lo
*le dije. qtre demostraba que, además de haberla oído ttnas ctralrtas
* No, por supuesto -mecontestó mientras se diri veccs, les gtrstaba.
gía al iPod que tenían conectado de no sé qué manera al - Ya podéis escribir el artículo, alrí lo tenéis -les
amplificador y luego al ordenador... y no sé qué más cosas. garanticé.
* Escuchad, por favor -les peclí, - Hombre, no sé -dudó Tito edtrcadanrente.
- Vamos a ver, repasemos la letra. Hazme el favor
) de volver a poner las primeras estrofas:
"IIa nprcndido ett cstn ttidn
dc lo Ltuetttt t1 cl.e lo nrnlo.
Me lta t:lcttndo ¡tor el cielo «He aprendido en esta uida
y mr: lte orrttstrntlo ¡tor cl ltnrro. de lo bueno y de lo malo.
Mús dr lrtittlt tl t'ittco nt'itts Me he eleaado por el cielo
r¡ dosc it' rr t tts d i tz d t'.li'¡;t tts. y me he arrastrado por el barron.

78 79
il
¿nl
Er- ATRENI)lzAlI t'., :

----)

CurNros Qut l,rr JEIE NuNCA I\tE coN'Io

lec-
-¡Venga, stga-
cliie-' ¿Ctrál es la ¡'rrimera mos! -rogó Blanca vien-
-Vale, Para ahí -le
ción? do que str artículo Podía
te octtrre pttecles apretrder' empezar a tomar forma'
- Qtre cle todo lo que
incluso aullque sea malo -me
diio Blanca' - Antes de se-
primero' La vida es ttu cotrti-
- M'y bien' Eso es lo guir -les qtrise Ptrntuali-
gente no le saqtte partido zar utl detalle-' Hace
ntro aprentliza¡e, atrrlque mucha
le st'tJde''' Por tr.a sinrple'fa1ta ,r-"-pl, solía d iscuti r con guien' Oii"1..:
a rnuchas de las t;';;t'q"" Tl:'::,Lt: :;
al

qtle Pensar es la tarea nrás


difícil * q"¿ f o"át os l.' ací u*u'-
cle reflexión' Ya sabemos lll'.l" Jn.'l"o "
u;
-n ::t:loli::
t"tupucitásemos sobre mttchas ante el éxito. Anrbos estábamos '1e
acuerdt,""
T::-:.1.1"t
qtte existe. Si'-t 'i más
"*f'u'go' a diario' seríarnos nrttclro nos hace, al menos, un treinta
por ciento
cle las cosas que
'-'o'sít"duna lnay.r ecluivocaciór., a mayor
":,tlT]lt'l
, y yo tan tontos -disParó'Iito
lt"
_continué_,
sabios. Es más
tlna sonora carcajada'
fracaso o a mayor dolor'
más r:eflexiólr' mirand.o a Pablo mientras soltaban
dije mientras ella
- ¿Por c1ué? -se interesó Patrlo'
- ¿Cómo les aguantas Blanca? -le
tln conseio te he argtt- sonreía-. En fin, sigumos' La
siguiente estrofa:
- ;Ctrántas veces para darte qtre tú? -le ¡''regunté'
. n',L,,ioao Íil'r., t""'o-*J''"*p''uriencia
«Más de treintn Y cinco años
- Casi sienrPre' no es más qtle tllla gran doscientos diez defectos'
- Miracl, la experiencia lruestros errores -les diie' Y
base de datos que contiene
toclos Y he tocado la locura
corrigió Tito' con la Ptmta de los dedos"'
- Y todos los aciertos -nre se os olvid:-:lt]::"
Por sttpttesto Tito' t)elo l1o Blanca'
nos proporcronan' -confirmó
los fracasos los qtte más enseñanzas - Es un poco 1o misnro ¿no?importante
se reprasa' al fin y al cabo
es éxito' ¿Para algo más y rntry -le contesté'
El éxito .u'i - No, hay
'""tntl- carnbio ntlestros Pablo'
qué repasarlo? En - ¿Los dlfeciosZ -preguntó se llama autocrítica'
ur.or"r'r-,os dan vueltas en
la cabeza Por ahí van los tiros' A eso
-
pode-
t{
el auténtico aprendizaie' Ser
Lrna y otra vez y t' of'ti que es por dontle empieza
donde
montones de defectos y que
mos encontrar tlna ftlente
inagotable capazde reconocu' q'" tienes
algo para corregir aqtrellos
) de aPlendizaje' toclos los días deberías hacer conocer a
cometer hs más imprortantes' Es muy raro
- Así qlle es casi nreior ;;;"" crítico consigo mismo' Lo que
errores -ironizó Pablo' ffit"" que sea, d"
'"tdatl' rara vez nos
TanrP<lco te Pases' Vivir en
tln hJ."*or'*uy bien es criticar a otros' Pelo
mismos' Si no eres capaz
contitrtlo error significaría qlle no , ,o*"r"roo, a iuicio con nosotros
errQres/ ¿lsl cltle"'
apretrclemtls de Ilttcstros til

80
t
/:. Cururos euE Mr JEFE NUNCA.ME coNró EL APRENDIzAJT r'
,.' I'' .'l

de diagnosticar tt-r propia enfermedad, ¿cómo la vas a curar Todos los ntinistt'os se núrnron entre sí creyctrdo
o cómo vas a pedir y aceptar ayuda? que Clturcltill había terminntlo, ¡rero corttinuó ¡tnrn reuc-
- ¿Algún consejo? -solicitó Blanca con el bolígrafo lnrles el secrcto:
dispuesto para escribir. * El truco está en no sobra¡tnsnr ese límitc.
* A Churchill se le atribuye una anelcdota que te
contaré y te puede servir:
- Es decir -agregué-, o aceptamos que, POR LO
MENOS, somos imbéciles diez minutos al día o estamos
perdidos. ¿Sabéis cuál es el problema?
Ninguno de ellos contestó, sólo me miraban fija-
mente.
- El problema es doble. El prirnero es que muy
poca gente acepta esa premisa, que se agrava en el mundo
de la empresa cuanto más alto subes en el escalafón. El
segundo consiste en que, además de no aceptarlo, no tene-
: mos a nadie a nuestro alrededor al que le permitamos
decirnos: «Estás dentro de los diez minutos>». O sea, tener un
Dttron te un conscjo de tninistt'os qtte presidín amigo o a alguien de confianzat una especie de Pepito
Chttrchill dos de sus ministros discutíon sttbre un error Grillo, al que le consintamos la crítica pura y dtrra.
qua utt() dc cllos ltqbín come tido. ¡Os vais a enterar! -les avisó Blanca a los dos.
- ¡Prrrt'cc metttirn qua nlguicn tnn itrtaligtnlc - Sigamos, dale al play -le dije a Tito en un intento
hnt¡n cometidtt sentcjnnÍe cstrt¡tídez! -lc t:s¡t¡l¡i utto nl otro. de quedar tecnológicamente bien.
* ¡Clnro! -se dcferrdió el ogretlido-. lJo rnc dnbn
cuenttt de qtte ustad nuttcfi se (:quittoctt. «Vay miráttdonrc en los cltarcos
¡Scriores, ¡tor fauor! -cortó drásticntnente yo tlo necesito espe jo.
Clturt:ltil-. Estt: cortt¡tnrtnmiento es indigrro dt' dos mícnt Sé que sor¡ mucho más guapo,
l bros del Gobicrno de Su Mnjcsltd. Dóit:ttnre que lcs digt cuntttltt tlo me sieuto -fco».
nlgo que nl pturet:er descottttt:ctt /os ¿7os.
Un silaucio ttttnl se ¡trodu jo e n lt snls. Entottccs - ¡Mira hombre! -le strgirió Tito a Pablo-, eso es lo
Churcltill oñ¡dió: que tenemos que hacer tú y yo.
- Todo st:r hunt¡no as itttltócil, ¡tor lo utcnas dit:z - ile, je, je! -contestó l'ablo.
ntinuttts tl tlís. - Venga chicos, en scrio.
82 IJ3
CuENTos euE Mr JErE NUNcA ME coNTó El APRENDTzATE

Todo depende de lo que tút sientas dentro cie ti


-
-resumió Blanca hacierrdo gala de su sensibilidad fernenilra.
- ..Sé que soy mucho rnás guapro cuando lro me
siento feo" -le repetí la carrción-. Así es Blanca, tienes que
creer er1 ti misnra y aprender a vakrrarte en lo qtre vales
antes de nada. La opinión cle los clemás viene después.
¿Qtrieres que te cuellte una lristoria?
- Por favor *nre animó de inmediato.
¡rensnndo-. Alo mejor nrc puedes ayudar y si lo resolztentos luego
nrc dedicaré en cuerpo y alnm a at¡udarte a ti.
1..,t t 4,it"lr,
'r r.r t",t r,r,.,!:i, - Claro mantá -se prestó de irunediato, aunque le sor-
prendín aquella reacciótt de su madre.
Ifola hijo -le d.ijo su nmdre mientras se acercabn ol sofá
- - Mira hijo -en4tezó a halilar la msdre al tien4to que
dotule e.stabn tunfuado ¡tnra dnrle un beso-. ¿Qué tnl estás? sacaba un anillo de un joyero que estaba en un nrueble cercarut y
. Elln acabnba de regresar de su trnbajo V, aunque clttsfi- se lo daba nl ntuchaclto-. Necesito que uayas al bsrrio de los
dn, lo prinrcro que hncía, cottto sientpre, er(t preocuparse por cómo empeños. Tenemos que uender este nnillo pnra ¡toflsr hacer frente

. estnba su hijo. a una deudn que si no pfigo nos Ttodría lleaar a ser entbargatlos,
- Lq aerdnd, mnntd, es que no ntuy bien *le confesó - ¿Cufutto pitlo por él ntamú?
mientras se incor¡rornba y se sentaba en el sofa apoyatño los - Debes olttener la mayor cantidod posible pero, co,tto
. codos en las rodillns y sujetándose ln cflra con lns tnnnos. míninto, no aceptes nrcnos de 2.000 euros. La deuda ztence matin-
- ¿Qué pnsa hijo? -pregtnttó la mndre dejttndo lns llnt¡es na por la matiqnn así que, ¡tor faaor, ue inmediatamente.
encinm de la nrcsa t¡ sentándose cercn de é1. El chico se leuantó, cogió su nltrigo, dio urt beso a su
- No lo sé nmmá, llero me sienttt tan poca cosfl. quc n.o madre v se fue.
tctrgo ganns de hacer nada. Yo creo que ntuchn gente ¡tiensn de mí Al llegar a ln calle se tlirigió lmcia la estaciótt de nrch'o
que no hngo nada bien, que srtt¡ media tonto. El problerna es tlue mris cercana, pensó que era la forma más rá¡tida de llegnr a la
no sé qué hacer, tto sé cótno mejorar, cónrc lmcer que los detnris me zona donde se ubicaban aquellas <,,tiendas»'.
3 ztaloren. Nada ntás llegar enryezó a ofrecer el anillo tienda ¡tor
Su nmdre se querló nirúndolo rttictttrns le acnricialts el tienda, Los tnsatlores lo núrabntt cu.t sLts lupas, pero cuando el
cnbello t¡ su ricttrs dclatnbn ln tristezs de z¡er sufrtr a su hijo. cltico les decío lo que pedía ¡tor él nadie lo quo'ía.
Cuánto ltt siento, cariño. Lo quc más rne duelc es que Después de ofrecer ln joya en todas las tiendns tle la zona
creo qua no puedo nyutlnrte , no sólo no sé cónto lmcerlo, sitto y ser rechazado en todas ellas, rcgresó a su casa muy triste. Lo que
arlcnuis debo resolt,t'r ttn ¡trobJenrn urgeute -se quedó un rnto nús ltubiera deseado era hnberle resuclto el ¡troltlenut s su madre.

r.t4
"qtte
85
CLTBNToS euE Nrl JEFE NUNCA ME coNTó El ATRENDIzAIE

- Mnmá *dijo ntientrns entrtbn a su clsn-,lo siento.


Nndie quiere dnrnos lo t¡ue ptides Tror tu ottillo. Conrc mucho
me hon ofrecidtt 600 euros, y eso que les lrc dicho lo mucho quc
costó r¡ el gran unlor que tiene. Aunque creo que, en realidad,
lo que no snltenuts es el auténtico ztnlor del anillo.
- Es z¡erdsd lti jo *recalcó ln modre-. Quizti lo prinrc-
ro qu(t tenenu¡s que hncer es saber cuál cs el ucrdndero unlor
de esfe anillo. Si no te im¡tortn, te ztoy n dnr ln direccititt de ffi

ttrt jor¡ertr al que cottozco hnce tienryttt, dilc de mi ¡tnrte que


tenenrcs r¡uc uentlcr este anillo v qué cnntitlntl ytuede dtrrte cualquiera ¡tnedn aalorarte y que ese ualor sea el quc tti
¡rrtr él . Sin eniltnt'go, tcn en r:ttenta un{t cosfl, no importa ltt ace¡ttes?
que te tlrezco: uo se lo uentltts. Vuclue ac¡uí cort mi suillo. Al concluir xts ¡talabras, aoluió a guardnr el onillo
Vtluiti tt snlir rá¡tidanterrte y efl poco tie nryto llegó a en el joyero.
ln d.ire.cci(tn que le lmltía dado su mndre.
El jot¡cro exantinó al anillo meticulosntnente, lo pesó
y luego le ac.laró nl cltico: -Perr¡ a veces es difícil conseguirlo -reparó Blanca
- Dile n tu madre que si quiere z,cttder el nnillo t¡n después de decirme lo mucho que le gustaba la historia.
tnisrrrrt, tto l.tttt:do darle nús de 45.000 (uros. - Sólo depende de una cosa, de la madurez perso-
- ¿45.000 euros? -exclantti el jouen. nal. Aceptando que no a todo el mundo le vas a gustar.
- Sí -refrettdó el joyero-. Cort tittn¡to ¡todríanos Nunca debes traicionar tu forma de ser pala darle la raztitt
olttenttr lr()r él cercn de 60.000 euros, llero si os corre tnucltn a los demás.
ytrisn es lo ntáxinto que puado darte. - Pero, ¿qué pasa entonces con los defectos? -plan-
El jooen ttolt,ió rrí¡tidonrente a su cnsa ,iluy conten- teó Pablo.
to por la noticin que le ilta a dar a su modre. - No es incompatible, al revés. Ser fiel a ti mismo
Después de escuchar sonricnte, la modre le dijo: no significa no cambiar aqtrello que sabes que debes
- Siéntnte lrijo. Totlo esto lo he ltcclto l10ra que cambiar.
) entiendas que tú cres cotno ese nnillo: uno jor¡n, unliosn t¡ - Bueno sigamos -propuso Blanca.
titticn. Y cotrto tnl dtltes setttirte r¡ unlornrtt. No ittt¡tot'ta lo
que los denuis ¡ticnsen de ti. L,o ¡trimcro cs lo que tú sientas ,rNuucn me hnn interesado
ila ti tttismo, tu ualor intrínseco. Des¡tuós sólo dtbe im¡tortartc ni cl ¡todcr ni ln fortuno.
cl .unlor que te den aquellos que te conocen r¡ te quierett. Los Lo que adntiro son las flores
ex¡tertos t'tr ti. ¿Por qué T(ts $tot'ln itidn prettndictúo que . que crece,t en la bnsura.

86 fi7
.l auENr()s euE N.rr JF,rE NUNCA NrE (:oNr() Er ATRENDTzAJE

¿Dónde se han quedado tus sueños? darse, pero que muy cerca de vosotros, en 10 cotidiano,
Tienes el alnta desnuda. hay muchas oportunidades de aprender también cosas
Después de romper la ola, muy importantes para la vida. Aquel qtre utilice mejor
sólo nos quedó la espumarr. esas oportunidades de aprendizaje tendrá una ventaja
competitiva muy importante. No se os olvide aquello que
decía Michael Porter; Si no tienes unn aentaja competitiua,
no compitas.
Ya me iba cuando recordé que no les había pedido
algo importante, así que volví y les dije:
- ¡Por cierto! -todos se volvieron-, enviadme un
correo con las conclusiones que habéis sacaclo.
- Vale tío -concluyó Pablo.
Me fui pensando qué hubiese pasado si yo hubiera
-Ya lo tengo -señaló Tito-. Valoremos a la gente no contestado así a mi padre. Aunque, la verdad, estoy con-
por lo que tiene, sino por cómo lo ha conseguido. Es decir, vencido de que ahora la relación es más mucho más sana.
el esfuerzo, el sacrificio, el espíritu de lucha. Eso que tantas Al día siguiente recibí un correo con un resumen
veces nos repetís. de sus conclusiones:
- Los sueños -añadió Pablo-, eso te lo he oído decir
muchas veces: todo comienza en un sueño. Si no tenemos
pasión por lo que hacemos, al final se nos queda el alma des-
nuda.Tenen'tos que soñar con lo que queremos y apasionar-
nos con ello.
- Sólo una cosa más -les aclaré-. Recordad que los
sueños de los que hablamos no son los sueños que nos slteítan,
o sea, esos que tenemos cuando estamos dormidos, sino
aquellos que conscientemente creamos.
j En ese momento sonó mi móvil.
- Bueno chicos, os tengo que dejar, aunque veo que
ya estáis encaminados.
* Gracias -me dijeron al unísono.
Sólb os pido que os acordéis de que para apren-
der tenéis que estudiar, lo q¡e por cierto nunca debe olvi-

Irttt f.r9
..:3t,tsl),Jt\C$l¡,hlt.rt:Fq¡Íbra¡:rLdrttl ia?trrr¡rlllLknr'.r { r¡,,1.-,.!,Ji-, I ,, .,rir I

r
¡1lrnt,rt tJ:p, 6, El Al,¡t¡n,lrz¡ir.r .. 1 t, r

1.- EL DÍA A DÍA NoS pRopoRCroNA UNA I¡u[itt'r'r'1,; rr/\,., ,r/\r1rr


DE APREND]ZAJE. LO IMPORTANTE ES NO DEJATT I'AJiA I ].^],
I
OPORTUNIDADES Y REFLEX]ONAR SOBRE ELLAS

2.- CUANTO MAYOR ES EL FRACASO MAYOR ES LA POIiIIIII.I¡I/\I1


DE APRENDER.

3.- EL Éxrro Nos HACE, AL MENos, uN 30% MÁs ESTúpilX|1.

4.- ACEPTEMOS QUE, COMO MÍNIMO, SOMOS ]MBÉCILES


DURANTE DIEZ M]NUTOS AL DÍA.

5.- HAY QUE TENER SIEMPRE A UN PEPT?O GRTT,LO AL QT]E


CONS]NTAMOS DECIRNOS:, ESTÁS DENTRO DE LAS DT,EZ
MINUTOS-

6.- TENEMOS QUE ENCONTRAR EN NOSOTROS MISMOS NUESTRO


VERDADERO VALOR. SÉ QüE SOv UÁS eUepO CUAI{DO NO
ME SÍENTO TZO. 'fiUCHO
i

7.- EL VALOR DE UNA PERSONA NO SE TASA POR LO QUE


TIENE SINO POR CÓMO LO HA CONSEGUIDO,

8.- sr No rENEMos suEÑos, sI No soMos cApAcEs DE ApA-


STONARNOS CON LO QUE TENEMOS QUE CONSEGUTR, SERÁ MUY
I DIF'ÍCTL ALCANZARLO.

P. D. Por cierto, ¿quién es el tal Porter?

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rn un tticjo científico ocostumhrado o obsert¡or tl


cottlportfinliento de lns crioturos tilarittos. Uun
tarde ¡taseabn ¡tor utt ntnlecótt en el que unrios nfi-
cionadas a la pesca intentaban conseguiy sus capturas. En
realidad, no había prestado demasiada atención a lo que
ocurría a su nlrededor hasta que pasó por delante de uno
de los pescadores. Se dio cuenta de que tenía dos cubos con
cebo, concretamente cangrejos, aunque lo que le llamó la
atención fue que uno de los cubos estaba ceryado cofl una
tapadera y el otro estfrba abierto sin que, al menos aparen-
temente, hubiese diferencia entre unos cangrejos y otros.
Su cuyiosidad profesional le obligó a pnrarse y
preguntar al pescador.
- Disculpe seííor, ¿puedo hacerle una pregunta?
El pescador, que estaba sentado, giró la cabezn,
puso la palma de su msno extendida por encima de sus
ojos para euitar el sol y dijo:
- Por supuesto, ¿qué necesita?
Supongo que estos cangrejos son el cebo que
) usted utiliza, ¿aerdad?
* Sí señor, así es -contestó el pescador
- ¿Son buenos para pescar?
- Sí, bastante buenos. En esta zona -obseraó el
pescador amablemente- es el cebo que mejor funciona.
- Sólo una cosa más -suplicó el científico.
95
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i' ... :
* L)ígttrue, dígnrne . Ignacio era algo más que un amigo. Lo conocí a
- ¿Puede decirme por qué u?l cubo lo tiene finales de los ochenta cuando un banco español me encar-
tapado y el otro, en cantbio, Permanece destapado? gó unos cursos para sus directivos. Poco a poco aquella
- ¡Ah! -sonrió el pescador-. Es muy senci' relación se convirtió en una arnistad que me proporcionó
l.lo. El cubo tapado corxtiene canSreios alemanes, en conocer a un ser humano excepcional y, sin duda, a quien
cambio el destapado tiene caflSreios espsñoles. mejores consejos me ha dado a lo largo de mi vida profe-
- Ya *balbució el científico no muy cotxoen- sional. La desgracia de una maldita enfermedad nos impi-
cido-, Pero, ¿por qué a los alemanes los tapa y a los de, a quienes le queríamos, seguir disfrutando de é1.
españoles no? - Te refieres a la envidia, supongo -le dije mientras
* Muy sencillo señor -esgrimió el pesca' abríamos una bolsa de higos secos que había comprado.
clor-. lLna rez dentro del cubo los cangreios ñlema- - Claro Juan, la envidia. Como decía no sé quién:
fles pueden escallarse porque üan subiéltdose unos En el club de la enaidia la entrada es libre; la compañía, amplia;
encima de otros haciendo como una escalera hasta la.s consumiciones, gratuitas; la cont¡ersnción, ininterrumltida.
que consiguen salir. Pero no hay salida. La maldita envidia que nos atrapa en
- ¿Y los españoles? *inquirió el científico. cuanto alguien puede destacar.
Con esos no hay peligro *respondió con * O destaca -maticé.
-
rotundidad el pescador'. En cunnto uno empieza a - Desde luego -recalcó ofreciéndome otro higo-.
subir, otro tira de é1. hacia abaio, y así con cualqttie- Para mí es el cimiento de nuestra incapacidad para trabalar
ta que lo intente, con lo que nunca escapan. en equipo.
- ¿Tú crées? -le animé a hablar sin interrumpirle
demasiado.
- Ese es nuestro problema Juan -afirmó - Lo que quiero decir es que es un cimiento que
Ignacio después de contarme esta h.istoria. permite construir muy bien el individualismo y machaca la
Paseábamos una tarde por la ciudad de Filadelfia, posibilidad de hacer un buen trabajo con otros. Trabajar en
adonde habíamos ido a realizar un curso sobre banca equipo es un ejercicio continuo de humildad y servicio a
en una prestigiosa escuela de negocios-. Una gran los demás.
incapacidad para trabajar en equipo que, aderezada - ¿Cómo se traduce esto en una empresa, Ignacio?
con nuestro gran pecado capital, nos impide llegar - Más bien deberías decir cómo se debería traducir,
más lejos. porque encontrar personas que lo hagan es realmente muy
complicado -puntualizó mientras entrábamos en una

97
CuENTos euE Mr IErE NUNcA.ME coNTó TRABA]o EN EQUIPo

maravillosa librería en la que además se podía tomar un


buen café.
Ignacio dedicó un buen rato a mirar libros sobre
animales y naturaleza mientras yo vagabundeaba por
todos los corredores en busca de alguna pieza extraña. Una
hora después seguíamos nuestro paseo, ahora cargados
cada uno con nuestra bolsa cle libros.
- Como te decía -de repente Ignacio retomó la
conversaciórr-, el problema es encclntrar gente que admita - ¿Por qué? ¿Cuál es la razón? -inquirió el mar-
que necesita la ayuda de los demás. Esa es la humildad a tillo muy extrañado.
la que me refería. - ¡Haces demasiado ruido! -se oyó decir al fondo
- Algo así como esa frase que dice muy a menudo de la sala,al tiempo que los demás afirmaban con sus gestos.
Blanchard de que ninguno de nosotros es tan listo cottto todos * Además -agregó otra herramienta-, te pasas el
nosotrqs junfos. día golpeando todo.
- Sin duda, el problema es qtre hay algunos qtre El martillo se sintió muy triste y frustrado por lo
piensan justo lo contrario. Hace tiempo me contaron una que reaccionó de inmediato.
historia que te puede servir para entenderlo y para que la - Está bien -se sinceró con todos-, me iré si eso es
cuentes en tus cursos. lo que queréis. ¿Quién se propone como presidente?
- Yo -se autoproclamó el tornillo-, yo seré el pró-
ximo presidente.
/,.tt l',1 l; i,ll.: i I li i 1 - De eso nada -gritaron aarias herramientas-,
Sólo siraes si das muchas aueltas.y eso nos retrasa todo.
Ett utt ¡tr:qutño ¡tueltlecito, n lns n.fuet'ns de uttn Hubo un pequeño silencio sólo cortado por algún
grnrr ciurlnd, cxistía uns diminutn cnr¡tirrterítr.fnmosn por murmullo, lrasta que de repente se levantó la lija,
los ttuc\tlcs que nllí se.fnltricnltnn. - Seré yo -exclamó.
Cierto dín lns lterrnmie tttos dacid iarott reun irse ett - ¡lamás! -protestó la mayoría-. ¡Eres muy áspe-
) nsstnblen liúrfi diriiltit' sus di.fertncins. ra en tu trato y sientpre tienes fricciones con los demás!
LInn uaz cstuaicron todns rauttidns, cl tnortillo, an. su - ¡yo seré el próximo presidente! -anunció el
cllirlnd dc ¡tresidcntc tontó ln ¡tnlabrn: metro mientras se estiraba.
-Qrtcridos cttnt.¡tttñeros, t¡n cstnrnot; constituidos * ¡De ninguna manera! -se ofendió una pequeña
cn nsnmblen. ¿Cuál es el ¡troltlemo que queríis tt'ttttn'? herramienta-. Te pasas el día midiend.o a los dernás como
-'I'icttt:s quc dirnitit' ,t'rr:l tnrrlt'tttt ntttcltts trr)a('s. si tuq medidas fueran las únicas aálidas.

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I 99
I
I
I
CUENTos QUE MI IEf E NUNCA ME CoNTÓ TRABAJo ÉN EQUIP,
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W
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I

Después de aquellas sabias palabras todas las


herramientas se dieron cuenta que sólo el trabajo en equi-
po les hacía realtnente útiles y que debían fijarse en las
oirtudes de cada uno para poder conseguir el éxito.

En esa discusión estaban enfrascados cuando


entró el carpintero y se puso a trabajar. - Es decir-observé-, que una de las premisas para
trabajar en equipo es tener la sensatez de admitir que no
Utilizó todas y cada una de las herramientas en el
hay nadie perfecto.
momento oportuno, Después de unas horas de trabajo, los
trog,os de m.adera que se encontraban apilados en el suelo - Y ahí es donde clebe de aparecer la humildad, en
el hecho de admitir esa no perfección en nosotros mismos
fueron conoertidos en un precioso mueble listo para entre-
y tener una gran tolerancia con los defectos del otro.
gar al cliente.
Ignacio ponía en práctica esta teoría, era un maes-
El carytintero se leaantó, obseruó el mueble que
tro en saber sacar de los demás 1o mejor de sí mismos y en
había mnstruido y sonrió al oer lo ltien que había quedado
'su obra, Se quitó el dela.ntal de trabajo y salió de la carpintería. fijarse siempre más en las virtudes que en los defectos.
Parafraseando lo que decía Jack Nicholson en la película
De inmediato la asamblea oolttió a reunirse, Fue el
. alicate quien en esta ocasión tomó la palabra. Mejor imposible: Ignacio era una de esas personas que te
hacía ser mejor persona.
- Queridos compañeros, es eaidente que todos
tenentos defectos pero acabamos de aer c¡ue nuestrss cunli- - Antes me aseguraste que también había que aña-
. dndes hacen posible que el carpintero pueda hacer muebles dir la vocación de servicio -le dije mientras esperábamos
pata üszar la calle.
tnn maraaillosos como éstc.
Las herramientas se miraron unas a otras sin decir - Lo que'quiero decir es que no podemos conse-
una palabra. El alicate continuó su discurso:
guir un. objetivo como el de trabajar en equipo si no
empezamos por admitir que nosotros estamos al servicio
- Son nttestras cuolidades y no nuestros defectos del equipo y no el equipo al servicio de nosotros.
las que nos hacen aaliosas. El martillo es fuerte y eso nos
permite unir muchas piezas. El tornillo también une y da Queremos trabajar en equipo siempre que eso nos ayude
j en nuestro trabajo -e irónicamente matizó-y, por supues-
fuerza en las zonas en las que el martillo no debe actuar,
La lija lima aquello que es áspero y pule la superficie. El to, que bajo ningún concepto nos quite protagonismo. En
metro es preciso y exacto y nos permite no equiz,tocar las cambio, cuando tenemos que ponernos al servicio de los
medidas que n.os han encargado. Y así podría continuar
demás, desde el anonimato y por pura convicción de
servicio, entonces el objetivo de trabajar en equipo empie-
con csda una de uosotrds.
za a replantearse.

t(x) l0l
CutNros euE r\rr JErE NUNCA rvrE coN'ró TRABAJo EN EQUIPo

- Sí, eso me suena -le dije mientras pensaba en


sittraciones que me pasaban a menudo y refrer-rdabalr lo
cltre Ignacio decía.
- El grarr problema es que nos enfrentalnos a gente
descotn¡tronrctidn.
- áQué quieres decir? -le pregtrnté extrañado.
- Que, en gerreral, se respita una falta cle compro-
nriso. Todos estamos disptrestos a recoger los beneficios cle
trabajar en eqtripo, pero muy poca gente está en condicio- - Es absurdo lo que hnces. ¿No aes quc no sirae tle
nes cie comprometerse. nads?
' Como me qtrec{é en silencio, Ignacio intentó exprli- - Sí sirz¡e -cottfestó la nncinttn muy s( gur0-
cármelo mejor: ¡Sirzte porn tlejarle s lticn claro dc pnrle de qué asÍoy!
- Lo que quiercl decirte, Jtran, es que sólo se está
comp.rolrletido con algo, o con algtrien, cuando ese com-
promiso significa que puedes perder algo. - Me encanta ese tipo de gente -lne confesó
- Qtrieres decir que te conrprometes con un eqtripro Ignacio-. La pena es que haya tan poca.
en la medida en clue estás disptresto a perder parte cle tu Llevábamos paseando un buen rato pero, como
libertad, parte del protagonismo, etc. pasa siempre que disfrutas de una buena conversación con
- Por suptresto -recalcó-. Debenros actuar sienrpre trn amigo, hubiésemos jurado que llevábamos mucho
convencidos de qtre sólo existen dos posturas en este tema. menos tiempo del que, en realidad, había transcurrido. Así
* ¿Ctráles? -1e pregtrnté nrientras paraba un monrell- se lo hice notar a Ignacio. En ese mornento pasábamos por
to para ponerme el jersey qtre tenía antrdado en la cintura. delarrte del Boston Symprhony I{all e lgnacio se detuvo a
- O con el equipo <l contra el equipo, en este tema mirar qtré conciertc¡s había programados para los días que
las medias tintas no valen. ibamos a estar allí.
- Escl nre recuerda Lrna maravillosa anécdota que - Mira Juan -me dijo al tiempo que señalaba algo
dicen, ocurrió a comienzos de la Segtrnda Guerra Mtrndial. en Lln programa que había recogido-. ¿Qtré te parece si
) venitnos pasado mañana a oír este concierto? Es la Boston
Syrrrplrcrny Orchestra y la Septinm Sinfonía de Beethoven.
Cuando los tanques de Hitler cruznron la frontern - Maravilloso -le contesté sin dudarlo y sin per-
de'Polonia sin nirtgtirt imLtedimento, unñ anciana ¡tolaca cibir clue aquello iba a tener una doble intención que con
salió. n su encuantro furiosn y nmennzátttlttles cort urt ¡tnlo. el tiempo se convirtió en una lección que siempre me ha
LItt uecitto al uerln nsí ln reprer¡dió: servido.

102 103
t;i,,,1:
.i|fr".,,.:,. Cu¡ivros NUNCA j\rE coNro JRABAJo rN EeurP.,
l:"
,' '14... iv
eLrE Mr JL:rI ,í{ o

Yo invito -se adelantó de inmediato haciendo


- - ¿Podría usted decirnos cuál es la diferencia?
gala de una generosidad que definía su carácter. - Es muy sencillo -les explica el diablo-. En el
Iniciamos el camino de regreso al hotel cuando infierno español un ayudante mío pasa TODOS los días
Ignacio me comerrtó: con un cubo lleno de estiércol y con una brocha les unta
- ¿Sabes otra cosa? Siempre que vengo a este país todo el cuerpo. Así todos los días.
me doy cuenta de algo que nos falla mucho a nosotros. - ¿Y en el infierno alemfut? -preguntan al unísono.
Le miré para que me lo contase. - En el alemán ocurre lo mismo, salao que cn aez
- Somos muy desor¡;anizados y eso nos mata. No de ser todos los días, es un día sí y otro no.
somos peores profesionales, ¡para nadaf Só1o nos falta más Los dos españoles ttuelaen a mirarse preguntándo-
organización. se qué hacer, Al final uno de.ellos le dice al diablo:
Eso -admití sonriendo- me recue,rda un chiste - Yo lo tengo muy claro, me aoy al infierno alemán.
que me contaron hace tiempo. - Yo tto -le contradijo firmemente el otro-, Yo me
- ¡Cuéntamelof -me suplicó Ignacio C.e inmediato. siento muy español, así que aunque sea peor me iré al
. . infierno cspañol.
Así sucede, Cada uno de ellos se marcha hacia el
destino elegido acompañado por un diablo ayudante.
Muchos años después ambos se auelaen a encontrar.
- ¡Hombre! ¿Qué tal? -saluda el que se había ido
al infierno español-. ¿Cómo te pa en el infierno alemán?
* Bastante bien -le responde can aire de suficien-
cia-. lln día apar,ece un diablillo y nos unta de estiércol,
al día siguiente no, al otro sí.,. Bastante bien, Y a ti, ¿qué
tal te aa? -le pregunta sin poder contener la curiosidad-.
Fatal, ¿no?
l .i. t':, I :'.t i: I I l.t t'.1 li | 'i - ¿Fatal? -repite con una enorme sonrisa el
recluido en el infierno español-, Mira, cuando hay estiér-
ü Dos rsltoñLtlcs mueran V uan nl irr-ficrno. Llna pcz col no hay brocha, cuando hay brocha no hny estiércol, y
nllí, se cncucntrnu con cl dinltlo qrttt lcs irt"formn: cuando hay estiércol y brocha no hay diablillo que nos
- Atttcs de etttrnr qucrrín decirles qut tient:n ustc- unte. t

dcs la posibilidntl dc elegir entre el in.fierrto ts¡tnñol y t:l


irtJicrno alt'nttin. Ignacio soltó una sonora carcajada mientras me
dLts t's¡tttriolts st'ttti¡nrt .V ttno dt't:llos ¡trtettttttt: decía.oue eso era exactamente lo que había querido explicar.

.l04
105
#*.try
:*$.::.,i CuENTos euE Mr JEFG NUNcA.ME coNró TRADAJo EN EQUIPo
"W.*

-rt-T

Dos días desptrés, tal y como habíamos decidido,


nos fuimos a ver el concierto. Fue un espectáculo magnífi-
co. Al salir, nos fuinros a cenar a un restatrrante italiano - Supongo qtre habrás aprendido la lección -me
situado a mitad de camino hacia nuestro hotel. dijo mientras leía la etiqueta de la botella de chianti.
- ¿Te gusta la comida italiana? *le prep¡trnté mien- * No te entiendo. No sé a qué te refieres.
tras lniraba la carta que nos habían traído. - ¿Cuándo paseában'ros el otro día, c{e qué estuvi-
A mí nre gusta casi todo. Eso sí, siempre que sea mos hablando? -nre p-rreguntó.
bueno. - De trabajar en equipo, lo difícil qtre restrltaba y
Un maitre que l-rablaba inglés con ul'l acento italia- todas esas cosas.
.o.*Uy fuerte nos tomó nota y nos recolnentló un buen - Qué mejor ejemplo que una orquesta, ¿no te pare-
clrianti. ce? -me dijo esperando mi respuesta.
- Siernpre que pruebo un chialrti nre acuerdo de Me quedé mirándole un molnento mientras me
una escena c{e la película El silencio de los corderos -le dije a daba cuenta de la intencionalidad qtre había tenido aquella
Ignacio. estupenda invitación.
- Es ciue el doctor Lecter ese estaría loco l'rara unas - Ahora que lo dices, tienes toda la razón.
cosas, pero para la cornida y la bebida sabía muy bien lo - Si es así, dime qué has aprerrdido -me alentó a
que se hacía. ¿A que no sabes dónde se prrodttce el clrianti? hablar imitarrdo mi estilo en los cursos.
- En Italia -le contesté. - Lo primero, sin duda, que he percibido es qlre un
- Ya, pero a que no sabías que es trna peqtteña equipo no puede funciolrar si no hay un auténtico espíritu
regirin de la Toscana situada entre las l-rrovincias de de servicio entre toclos.
Florencia y Siena, y que la botella que lo contiene se llama - Evidente. ¿Te imaginas que cada uno fiese a lo
fiasco y que está protegida cc'rn una cubierta de paja. sttyo sin pensar en el resto de la orque'sta? -me dijo mien-
3 - No, no tengo ni iclea -admití. tras me miraba y esperaba mi respuesta.
Esto era típico en é1, siemprre te sorprendía con - Además, todos ellos son maestros en lo que hacen,
conocimientos curiosos. lo que no les impide tener la hunrildad de someterse a una
¿Te ha gustaclo el concierto? -me soltó de disciplina qtre les lleva a conseguir el objetivo final.
repente. - Saben que dependen unos de otros para ser los
Desde ltrego, ha sido maravilloso. mejores -continué.

I0(r 107
{{»"a,
".;b.,.'"..." CuENros eus Ivrr IEFE NUNcA ME coNTó rn¡n¡.ro EN Eeurr
,,rwi- " /
"!;!l'.7:",
re?_fu(l;:

- Entrenamiento, Juary entrenamiento -se anticipó


Ignacio.
- Tienes razón -asentí-. Sin entrenamiento duro y
constante esto no sería posible.
- Trabajar en eqrripo -prosi-
guió Ignacio- es algo complicado y
duro. Lo que no se puede pretender
es conseguirlo sirr prepararse inten-
samente para ello.
En aquel momento el cama-
rero retiró nuestros platos, lo que
impidió que Ignacio siguiese. Después
- Aclemás aceptan que existe la necesidad cle un
de peciir nuestros postres y el café,
Iíder que les coordine, les entrene, les ponga normas, les
continuó.
aytrcle.. i
- De todas formas -me previno-/ espero que no lle-
- Y [rara rematar el ejemplo, ese líder no toca nin- gues al extremo de aquel padre que visitaba el Vaticano con
gún instrumellto, pero posibilita y alienta a (lue cada uno
su hijo y no disponían más que de una hora para lracerlo.
seá capaz de hacerlo lo mejor posible -concluí mientras el
El padre sugirió un plan:
camarero ponía trlros carbonara frente a mí.
- Fíjate bien Juan -me señaló lgnacicl*, si eres, pror
- Mira hijo, lo lraremos en equipo, tú recorres el
interior y yo el exterior, así lo habremos visto toclo.
ejernp'rlo, un violín no sólo clebe importarte qué pasa con los
El resto de la cena fue, como siempre pasaba con
violines, sino que debes estar atento a la coordi¡ración con
Ignacio, una conversación en la que lo que más deseabas es
el resto prara facilitar la realización del proyecto de todos.
que no terminase.
No pucle responderle de inmediato. Los carbonara
Al llegar a la habitación de mi hotel hice un peque-
me lo impedíarr.
ño resumen de lo que había aprendido para aprovechar las
- A lo mejor -strgerí- deberíanros pasar todos por enseñanzas de lgnacio.
el corrservatorio c'le música para aprender un poc<t.
,
No lrace falta, sinrplemente llévales a ver LrIr colr-
cierto y hazles este razonanriento. Pero falta algo. ¿Qué
puede ser?
Me qtredé pensativo mientras degtrstaba un poco
nrás cle chialrti.

I08 109
ll

| *--'-'i----.---
t.- É,,1Ét- ctu0 0É LA €ñrwtA LA É^,T(ADA És
i" Ltl!c.É:r-A comrAñíA, Anrlü; LAs co^,su,r^r0o^Jás,
4(AilrA§; LA co^Jv6(s Act6N, h,r^rrÉ((rJÁf rDA.
fÉ(o ilAY SAL|DA.
^Io
,x.-il4í3AlA9. (ñ €oút?o És u^, É16«'ctoo coñ-
Íñrro DÉ r{u,t^ttDAo y s€(,úEto A ¡-os oÉ¡nÁs.

r3.-^ll^,qu^¡O 0€ ÉS TA^, LIST0 Co¡ry\o


I ^JoSOT(,o§

. e.-U,rJA DÉ rAS ?(,á,r^tSAS fA('A r(A6A3A(' á^J


Éoot?o És t€N€Í, LA sÉñsArÉzo€ ouÉ
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s.-D€l!€t os ú,ñ€Í. U^tA q(,A^¡ ToLá(A^JCtA co^t


, LOs oÉ.f €cTos DÉr OÍRO.

r.,SóLo roD(.E,nos il.AfJAJA( €ñÉOutro st ADi^t-


fttros OU€ ÉSTA,no§ AL SÉ(yrcrc DÉL
' (QútÍo^Jo§o7(o§
, y No ÉL €Qütf o AL S6('trtct0 9É
: Í¡IOSOT(OS.

7.-sóLo sf fsrÁ coñÍÍ.ot^€nDo co^, Alqo, o co¡,1


A¿qtnÉ¡, cuAñDo €sÉ cor^?g.oi^tso §u,ñrtcA ouÉ
fuÉo6s ?€*o€9. ALqo.

t.-§lñ É^rT(6lAnntárlro güKo v Co^,STA^rTÉ


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És rosrrj¿6.

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8. LInERAZGo

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LrDERAzco #W¡qi
.:o;b?

ace años, en ttn pequeíio pueblo comenzó a llouer


y lloaer, Era tal la cantidad de agua que cayó que
a los dos días comenzó a inundarse. La gente
abandonaba tristemente sus casas y pertenencins pdra
ponerse a salao de una catástrofe que les podía costar la
uida, Todos menos uno, Un antiguo aecino del pueblo, al
que todos conocían por sus profundas creenoias religiosas,
se resistía a dejar la casa donde siempre había aiztido, Las
aguas subieron de tal modo que el hombre tuao que refu-
giarse en el tejado para no rnorir ahogado. Allí estaba
cuando una lanclta de los seraicios de rescate llegó para
lleaárselo.
t"\TytrWrL - No s¿ preocupen -les gritó-, soy un fiet creyrente y
estoy seguro de que Dios me ayudará.
Los seraicios de rescate se fueron sin poder con-
nencer al hombre de que les acompañase. Su fe era total.
A la mañana siguiente la l.anchs regresó y obtuao
la misrua respuesta. Sin embarga, los tripulantes no se
dieron por oencidos y regresaron horas más tarde.
, - Por faaor -le suplicaron-, tiene que uenir con
nosotros si no quiere morir. La lluaia no aa a cesar y las
aguas acabarán por cubrir todn su casfl y le arrastrnrán,
Pero fue imposible conaencerle.
- No s¿ preocupen -les repitió Ltna aez más*, soy
tm fiel qreyente y estoy seguro de que Dios nte salaará.

lt5
»b,
.Y 3 #.''
CutNros etJI Ml Jr:FI NUNCA l\{¡ r'onló LIDERAZGO .b'ftv.,t"
.
n:' ho '^'l*

- ¿Por qué nos cuentas esta historia? -me consultó


/' lt Natalia.
!Íl
.' il - Por una razón muy sencilla -le contesté-. Porque
*t, -, espero que la recordéis y os deis cuenta de que la forma-
ción, en general, es una de las lanchas de saloamenfo que os
manda la vida. Si no sabéis aprovecharla, no os lamentéis
después sios ahogáis.
Natalia era la mejor alumna que tenía en un curso
que me había encargado una escuela de negocios para
recién licenciados. Ella, como un par más de alumnos,
había recalado allí después de estudiar psicología, en
busca de conocimientos que le permitiesen encontrar un
mejor trabajo en el mundo de la empresa. Era nuestra pri-
mera clase y pretendía dejarles claro, desde el principio,
Y oc.urrió lo irrt:tnedinltlt,, los oguos se¡rultnron ln que mis enseñanzas no eran sólo para aprobar y cubrir el
cfiso V el ltombre fue nrrnstrfido q mttriti oh()gnt|o. Snn expediente, sino que mi asignatura era/ por lo menos, tan
Pcdro lc rtcibiti o lo ctttrndo dal (i¿l¡t ¡tnrn ncc¡ttnrlt: de importante para su vida empresarial como las dedicadas al
itttnt:dinto en cl Porníso porquc, según lc cx¡tliró, lrnbín mundo financiero, auténticas estrellas del MBA.
sidtt utt hont.bre bueno qu(' nlertcítt tstnr nllí ptnrn sicnr¡trc. Mi asignatura versaba sobre lo que, se suponía, era
Mietttros son Padro se lo hncín snlter, al httntbrc lc mi especialidad, el liderazgo, y mi obsesión se centraba en
iuIcrrrrnrpiti: demostrarles que el buen manejo de esta habilidad impres-
- Pe rdonc, ¿trrc ye rntite t¡ua lt ltttgn unn ¡tregtttrta? cindible influía definitivamente en la cuenta de resultados
- Clnro hijo -lc rcspondió snn Pcdro. de una empresa. Sabía que sólo así podría interesarle a la
- Si yo ht: sido tsu bueno y sicmyre lte crcído ctt ln mayoría.
Prouidettcig f)it,itttt, ¿cónto es p¡t5il1l¿ qttc tn( dt:jnsais nho- Durante el tiempo que dediqué a preparar este
gor ('n ln inundtcitirt cott ln.fe quc t¡o tcnín cil qLtc tttt'sLtl- curso pensé muchas veces cómo hacerles ver esto de forma
, zt ar ít is? clara y rotunda. Fue entonces cuando me acordé de algo
-
¿Qué ttosolros te dcinmos nhognr? -se mc¡lcstó que me había ocurrido con un gran profesor de matemáti-
son Petlro muq extrañndo por oquelln n.firmncititr-. No rrc cas financieras que, además de enseñarme esta asignatura,
puctlo cracr qu(: digas esttt cunndo le mnttdontt¡s ll'r:s z.rr'rrcs tuvo la grandeza de abrirnos los ojos sobre muchos otros
ln loncltn de stlpnntettttt ry lrc tres utcas ln rt:cltnznstc. temas. Lo único que hice fue repetir aquello que tanto me
había servido a mí.

i6 -t " ;, *- * "s - - " *- " - -* * ^ - - - "* lt7


i-L ¡lt
ft't¡tuir CUENToS QUE N,II JEFE NUNCA LIE CONTÓ Llor,n¡zco .b ?oi:t
::4,t;' i.*j:(

Durante bastantes días, nada más entrar etr clase


les repetía la misma pregunta: ¿cuál es el último fin de una
enrpresa? Todos me contestaban al ttnísono, Íllnfir dinero.
Incluso cuando esa pregunta se convirtió err rtltinaria lo
lracían con cierto retintín.
Un día, al entrar en clase y como hacía l;iernpre', volví
a realizarles la misma pregtrnta y, por supuesto, obtuve la
misma respuesta. Sil"r embargo, esta vez no contintté con mi
tema, sirro que me acerqué a Lu'lo de los alumnos y le dije:
- Perdona Borja, ¿me dejas que te haga una pre-
gúnta?
Boria era uno de mis alumnos lrreferidos. Un clrico
- Yo creo que está muy claro. Porque si no gana-
mos dinero tendríamos que cerrar la empresa.
que siemp'rre estaba de buen humor y una encicl<lpedia
vivie4te sobre el mundo del firtbol.
- ¡Aja! -le contesté reafirmando lo qtre ella había
dicho-. Por Io tanto, sigo insistiendo en que no sé por cltré
- Claro, por supuesto.
no me lrabéis dicho que el último fin de Ln1 ser humano es
* Dinre, ¿cuál crees tú qtre es el últinro fin de Lur ser
RESPIRAI{. Si no gananlos dinero, la empresa se nruere, la
humano?
cerramos. De la misma nlanera si un ser hunralro no respi-
Iloria me miró fijamente como pregtrntárrdose a
ra se muere. Luego deberíamos estar siempre pendientes
qtré venía una pregurlta de esas características.
de respirar ya que eso es lo que nos mantiene vivos.
- No sé Juan, suprongo qtte ser lo más feliz qtre
- Eso es trampa -me advirtió Natalia que estaba
pueda, ¿no?
sentada junto a su inseparable Irene.
- Pnecle ser -adrnití-. Lo írnico qtte me asombra es - ¿Por qtré? -traté de espolearla para que siguiese
qlre no me hayas clicho qtre el último fin de un ser lrumano
su razonamiento.
no sea el cle RESI']IIiAR.
Tcldos nre miraron y se miraron entre ellos en clara
- Porque respirar es un acto reflejo. Cuando nace-
mos no tienen que enseñárnoslo, lo hacemos directamente.
expresiór-r de no entetrder absolutamente nada.
- Mry bien Natalia -le contesté-. Es decir, que es tan
) - Vamos a ver clricos -les dije desptrés de unos importante clue está metido en lo más profundo de nosotros
segtrndos-, me estáis diciendo todos estos días qtre el últi- mismos. Por lo tanto, no necesitamos que nadie nos lo
mo fin de una empresa es ganar dinero. ¿I'or: qr-ré? recuerde constantemente. Estoy seguro de tlue rro conocéis a
lrene, otxa cie mis altnnnas favoritas, levantó stt r-radie que se levante por las nrañanas, se arrodille y le pida
marlo para lrablar.
a Dios que no se le olvide respirar durante el día.
- Dinre lrene. j
118 lle
hrh
'{''i' cr rrros eLr Mr IEFE NUNcA M¿ couró Llotn¿,zco ]iT,,ti,;'
i:b4,

Todos rieron. Esa es una de las ventajas de dar cur- p_or el bosque recogiendo ramas caídas para encender el
sos a gente joven, es un público siempre agradecido. fuego del horno, aio un capullo de gusano colgado de un
- Lo que quiero deciros es que aunque os enseño tallo quebrado. pensó que sería más seguro para la pobre
liderazgo, nunca se me olvida que todo debe estar enfoca- laraa lleaarla a casa y adoptarla pnra su cttidado" Al
llegar,
do hacia la maximización del beneficio. Sin embargo, os la puso bajo una lámpara para que le proporcionase
calir y
recuerdo que si queréis seguir respirando muchos años es la arimó a una aentana para que el aire no te
importante que comáis sano, hagáis ejercicio, dejéis de
faltari.
fumar, etc. Eso es el liderazgo para el beneficio empresa-
rial,la mejor comida, el mejor ejercicio y la mejor vitamina.
De repente, una voz se oyó al fondo de la clase.
No vendría mal que se lo recordases al de plani-
ficación financiera. No creo que esté muy de acuerdo con {(
)
esta teoría.
. . Quien decía aquello era Guillermo, al que todos
- llamaban Kurt. Un filósofo metido a temas empresariales
que siempre nos ofrecía un enfoque inteligente.
- Kurt -le dije-, el día que no reivindiques algo
pensaré que estás enfermo. Durante las siguientes horas mi madre permaneció
al lado
- Lo que tu digas camarada -me contestó con ironía. de su protegida esperando el gran momento. Después
de
* Bneno sigamos *les propuse-. ¿Me dejáis que os una larga upera, que no terminó hasta la mañana
iiguien_
cuente una pequeña historia? Veréis, el otro día leyendo un te, la joaencita aiq cómo el capullo se rasgaba y uná
pati_
libro de Jorge Bucay me llamó la atención una historia que ta larga y aelluda asomaba desd.e dentro. Todo era
mágico
relata en él y que creo nos viene muy bien para hablar de y mi madre nos contaba que tenía la sensación de estar
liderazgo. Dice así: presenciando un milagro. pero, de repente, el
milagro
pareció aolaerse tragedia. La pequeña mariposa parecía"no
tener ln fuerza suficiente para romper el tejido.de
'f ,r, f,,1
su cáp_
o ,.1 ¡¡ i iti ,r1,,,'1 sula. Por más que hacía fuerza no conseguía salir por la
pequeña perforación de su efímera casita. Mi ntadre
no
Mi mndre crn lri jn dc una ¡tart:ja dt: camptesinos de podía quedarse sin hacer nada. Corrió hacia el c,arto
de
Entre Ríos. las herramientas y regresó con un por de pinzas
delica¡las
. Nnció y creció en cl cnnryto eutrc nnirnnlt:s, ¡ttijuos y una tijera larga, fina y afilada que mi abuela usaba en el
t¡ .flores. F,lls tttts ctttttti quc uqn tunñnrtn, rttit rrtrts yuscnltt bordado. Con mucho cuidado, para no tocar el insecto,
fue
l20
12t
h7- LfDERAzco *tf ;'
k'{,r;} Cur¡¡ros QUE NtI JErE NUNCA M¡ c<l¡r¡rÓ
n.'*..', i,Wr

uno de estts sabios analfnbetos que andan por el mundo, le


cortattdo Lttta l)entatls et, el cnL'ull() Pñrñ per'fiitir
que ln
ntitttttos acarició la cabezo y lc dijo que ,xo habín noda más que
ntarillosa snliera de. su encierro' DesPttés de unos
debiera ltalter hecho, que en renlitlad ln mejor nyuda ltultic-
de n'ngtrstin, lLt ¡tobre ntariposa consiguíó tleinr ntrás stt ra sido hacer menos y tto ttttís.
cárcel y cnminti tmnbaleándose hacin lo luz tle
ln oetttatta'
Las mariposas necesitan d.e ese enorme es.fucrzo que
Cuenti mi mndre qtte, llena de emoción' nltrió la uetttotttt significa ron+1er su prisión para |t¡fl¿v uiair, porque durante
llegadn, en s;t uuelo inntLgurnl'
¡tara des¡redir a la tecién esos instantes, explicó tni abuelo, el corazón lnte con mucltí-
sima fuerza y la presión que se generñ en su primitioo árbol
circulatorio inyecta sangre en las alas, que así se expanden
y la capacitan para aolor. La mariposa quc fue ayudnda a
snlir de su caparazón nuttca pudo expandir sus alas ¡torque
mi madre no la hsltía dejado luchnr por su uida. Mi ttutdre
siempre nos decía que nruchns aeces le hultiase gustndo nlln-
nnrflos el cnnúno, ytero recordaba a su mnri¡rosn t¡ prefería
dejarnos inr¡ectar ruteslras alas cott la fuerza de nlestro ptropio
corazón.
r.{

- Un poco reaccionaria esta l'ristoria, ¿no crees?


-me reprochó Kurt.
- ¡Ktruurt!-le dije con paciencia-, deja de politizar-
todo por una vez y dirne para qtré os habré contado esta
Si,t e,nbnrgo, la mnriposa n() salití uttlttttdo' ni siquiern
1o
historia.
cuando con ln Ttttnta tle los pinzas ln rozó suluentente'
y deió ittrttrt
Pettsó qtte estaba ttsustnda con slt presencin la
- Pues... para que los líderes se mantengan aleja-
la ettcott' dos de las mariposas cuando éstas vayan a nacer -ironizó,
a la uerttatta abiartn, con la seguridntl de quc no
Como era habitual todos rieron.
trat'ía nl regr"esar, Desptús tte iugnr ltttln ln tarde' nti

) filttLlre aoltsió a sn cuarto y enconfió iurrto n


ls ttentntta n - ¡¡¡Kurt!!! F{.az eL favor de hablar en serio -le espe-
str rrroriposn ittmtiail, lns alitns ¡ttgadns
al cuer¡to y las té intentando disimular la sonrisa de mi cara.
Mi madre siem1tre ttos cottttt- - Está bien, está bien. Yo creo que tiene dos lechrras.
¡tntitas tiesas ltscia el teclro' La primera es que liderar no significa hace-r las cosas por
''bn con qué angustinftte alleuar el insecto o stt pndre ' parn
haltar los demás. El líder nos ayuda, pero no nos sustituye. La
cttntarle todo lo sttceditlo r¡ pregttntnrla qué debería
nl l'nrecer t'ro niña hizo bien en llevarse el capullo de la mariposa a su
ticcho parn ayudnrln rneior' JvIi nbuclo' quc
123
122
tt v¡,

.Y."'.i Cu I N r() s Nrr IErE NUNCA NrI [.roen¡.zco k)t.


,,r.
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tl
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l,o§-',,',
u,' casa, de otra for- es el reto del líder, ayudar a su gente para que consiga
ma hubiera muerto, mantener el esfuerzo.
r' pero luego se paso de - Si volvemos al ejemplo de la mariposa *señaló
la raya y pretendió hacer Natalia-, lo que quieres decirnos es que no sólo basta hacer
lo que le correspondía a la ese gran esftrerzo parasalir del cascarón...
nrariposa. - No sólo basta con hacer un gran esfuerzo y apro-
- ¿Es decir? -le aninré a bar este MBA -le solté interrumpiéndola.
continuar. Ella sonrió entendienclo la intención de mi
- Que en el mundo de la comentario.
empresa, cuando nos toque liderar, lo - Lo que quería decir -continuó argumentando-,
que debemos hacer es ayudar a nuestra es que luego hay que volar todos los días, y eso significa
gente a conseguir sus propias metas, pero que debemos batir las alas para conseguirlo y no pensar que
dejando que sean ellos quienes las alcancen. otro las batirán por nosotros.
Muy bien Kurt. ¿Quién aporta algo más? - Perfecto Natalia, perfecto. No sólo debéis hacer el
- No he acabado -protestó Kurt. esfuerzo de aprobar este curso, sino que eso no es más que
- Ya lo sé, pero los demás tambiér-r deben inter- el principio de un camino en el que cada día deberéis man-
venir. Ltrego sigues. tener esa constancia.
Borja levantó su mal1o. A veces seguía sorprendiéndome cómo siendo tan
,
- Yo creo que el gran fin de un líder, con mayúscu- jóvenes mezclaban tan bien el ímpetu de su juventud y la
la, es hacer que su gente sea Ia mejor y eso sólo se consigue madurez en los razonarnientos.
si dejas que el talento de cada uno se desarrolle. - iQué misión tiene el líder entonces? -me interro-
- Me parece perfecto lo que has dicho, Borja. Pero, gó Irene con cierto espíritu de reto.
-y fijándote en la historia de la mariposa, - Ahora iremos a ese asunto -le contesté-. Lo que
¿qué condición es
absolutamente imprescindible para que eso ocurra? me importaba ahora es que vieseis qrle es imposible
Supongo que el esfuerzo, ¿no? -afirmó Borja. que alguien nos lidere si nosotros no ponemos todo de
- Mry bier¡ pero ¿qué tipo de esfuerzo? -le pregunté. nuestra parte. Yo puedo ayudarte a tener mejor técnica
- No entiendo qué quieres decirme -me respondió. para que hagas las cosas mejor, y poner todo tipo de
. Los demás, al parecer, tampoco sabían qué contestar. herramientas a tu alcance, pero quien tiene la responsa-
- Vamos a ver chicos, lo que quiero deciros es que bilidad de utilizarlas y esforzarse en conseguir la meta
"no ionsiste sólo en hacer un gran esfuerzo en un rnomento eres tú.
puntual. Para llegar a alcanzar las metas que os marquéis, - Es decir, que hay gente que no puede o no quie-
el esfuerzo debe ser continuo, pegmanente, constante y, ése re ser liderada *remachó inmediatamente Kurt.

l.'.1 t25
,í ':, .. Cu¡Nros euE MI IErE NUNCA Mn co¡¡ró Lltrrn,rzc;0 d\
'4:"

- Por supuesto -refrendé sus palabras-. Lo pri-


mero que debe cumplirse para que el liderazgo funcione
es que las personas que están siendo lideradas quieran
serlo y ayuden para que esa tarea pueda producirse. Si me
dedico todo el día a ponerte la zancadilla, es imposible
conseguir algo.
7^

/-.,1. 1....1...1 t,. t ..... t...',t' ii.i.i

Cicrto día un grartjero conr.ía, junto a su lrijo,


fritos cott tocitto.
t,trtos ltueutts
- ¡Qué buenos están, pnpú!
- Sí, Lttis, s()tl tt.rt mnn jar de dioses.
- ¡Qué bien tetter en clsa los attimtlcs que n()s
Sabía qr"re esas palabras les harían reflexionar sobre dan los ingretlierrtcs paro ¡totler disfrutar este ¡tlLtfo! *se
algún comportamiento suyo no exento de ese pecado. rclnmió Lttis.
- Entonces -insistió Borja- volvemos¡ al tema del - Sí, desde luego. Pero recuerda quc uttos n¡tortatt
compromiso. No sólo es el líder quien debe de estar compro- nuis que otros -nñadió el pndre.
metido con el proyecto, sino todos y cada uno de nosotros.
* ¿Qué quieres decir?
Exacto -le contesté. - Verás. Porn que tú te estés comiando esf a ¡rlLtttt,
- Pero es el líder quien debe procurar que nos com- el cerdo ho teniclo que ntorir, en cantbio la gnllitm sigue
i prometamos -concluyó Borja. tncar(fiilt|0 por nltí .fittrn.
- Sin dtrda. Lo que pasa, insisto, es que para que Es zterdnd -admitió Luis tnientrns seguín
eso se produzca, yo debo estar en una actitud favorable. Si comiendo.
nci es así, la tarea del líder se vuelve imposible. Para inten- - Así que ya sobas: pnro qile no se te oluide, en
tar explicarlo os cotrtaré una pequeña historia muy antigua estc plnto la gnllinn COLABORA y el cerdo se COMPRO-
utilizada. ü
METE.
:*", t27
126
l"h
th b...," ;)
,*,?,,';) Currros eur mr JEFE NUNcA MI coNró
f . t lr l r ¡t z r. rr i' '¡

De nuevo risas... y de nuerro


Kurt: Al Ttasar junto nl cocltc lcl
rezarlo y ponerse en su carril.
- Si es as,
_ K,, r, _J *§ ; :;: :'#::§ :l ;;,;_,,e,r ejecutiao, el otro conductor, una mujer, le griló:
e,n os q,, e
ir a ulr curso c{e cacareo no vava ¡ ¡ ¡CERDO !!!
a ser ql¡e...
Monrento en el qtre Irene les clio No se lo podín creer, ¡le había insultsdo! Sin
una colleja a dudnr un fitomento sacó la cabeza por la uentanilla e
ambos.
insultó s ln conductora: ¡¡¡VACA!!!
- B,eno,
menos pitorreo, se terminó la
clase. Hasta
la sentana que viene. Así, el contluctor siguió su camino e inmcdiatamente
La siguiente clase cornenzó con tuao que tomar la curaa por tlonde haltía salido el otro
una Frrotesta.
coche... Fue en ese ntonrcnto cuando se cltocó con el CERDO
- ¿Por qUé tenemcls qtre ace¡rtar cotno verdad todo
Io qtre nos contáis? que había justo en ntedio de la cilrretern.
-i,terviná Kurt sin casi crejarme tiernpo
para depositar mi carpeta en la
mesa.
- Yo no pretenclo eso. pretenclo qtre razonemos y
apliquem.s las concr,siones para
que construyáis vuestro
pro¡rio rnoc{elo qlle, como os cligo
,i"*¡.,.", es el ú¡iccl qtre
os funcionará.
Ya, ya, pero siempre estás con
{.
consejos y frases
como
"tened cuidado con esto, terred cuiclacfo'.u,_, ln
otro»...
.., i,. ./
-," r'" r''
Escuclra esta historia _le dije
sin clejarle terminar. '1/r"' ,¿

l::,f , í..-1,l;:l ¡r I 7 t,,.,r, ,,1,t.,1r..,,...,.

Ciertrt día u n jecutizto snlió a


coche, un descnpotable del que
e
Í,asear stt con
e se sertlítt rrrut¡ orgr.tllttstt.
Pnrn disfr,t*tlo decidió ir por Valq vale. Ya lo he entenclido, no hace falta que
-
t.*tn cnt,retera secuttduria
ttrtí.s tranquila me lo expliques -me señaló Kurt.
1re ro con mris ctrruos. Ett r.ttt ntottte ,t, deter_
rn.inndo oio córno otro coche
snlía de rc¡tenta dattdtt bandg_ - Sólo déjame que te cliga una cosa -le pedí a
zos de una cttrua sin ttisibilittnd. Kurt-. El otro día Borja habló del compromiso, y el cotn-
Se ns,ustri tttttclto t¡ creytí
que se iban n cltocnr. promiso es el triunfo del BIEN-SEI( frente aI BIEN-ESTAR.
lusto cn cl tttontettto dc crttznrse ltts
dos cocltes cl contluctrtr dt:1. t¡htt
ot:ltícul<t cttttsiguió e tttle-
- ¿Qué tiene que ver esto con lo que te lre dicho?
-volvió a protestar Kurt.
l'2u
t29
r;h
r..

*,1lt',
/;i,,*,,.1
Cut'rros euI Mr JrrF \uNcA vL ( oNTri Lrorn
^."" *M

Mucho más de lo qtre crees. Miracl, clranclo c)s


-
pido qrre tengáis cuidado corl algo o hago alguna recornerl-
dación, sólo pierrso en que podáis tener todos los elenren-
tos posibles para que/ como os he dicho, corrstruyáis trt-t
modelo en el clue creáis.
- ¿Y? -resopló Ktrrt.
- Qtre lo clue me preoctrpa es que erse moclelo esté
basado en elegir Ic¡ nrás cómodo, no lo mejor. Si os digo cltre
terrgáis cuidado con algo no es sólo para protegeros, sirro LA
para aclvertiros. Es decir, para que al final no triunfe el CAfACIDAD
BI'EN-ESTAR frente al BIEN-SEI{. o€ úñ Lío€.r, s6
^Jo
Estaba claro que a Kurt sólo le había colrvencido a TA§A ?Í.€qüN:.'Ar.¡Oo AOt(, *t
nreclias. ɧ, §t^,o Éñ OüÉ, N ÉS cA?AZ
¡Juan! -me dijo Macarena. D€ CoNtÉ*.Ttg. A Stl ÉotJt?o.
' Maca era otra nragr-rífica alunrna del curso. Se
l'rabía licenciado en Ciencias Empresariales.
¿Me dejas que te haga una pretgturta? Durante nri - ¿Quién me lo tracluce? -dije mientras les miraba
. carrera he tenido que leer varios libros sobre liderazgo. Te rápidamente a todos.
aseguro que me parece inrposible llegar a ser todas las - ¿Los resultados? -sugirió Macarena-. ¿El lideraz-
. cosas que esos libros dicen que necesitas para ser lícler. Ni go se mide por los resultados?
supermall en sus nrejores momentos lo consigue. ¿Í'l.ay * No te quepa ninguna ducia -le respondí-. Qué
alguna receta tltre sintetice todo eso? me dieron y en qtré lo he convertido. Esa es la mecfida de
- mi liderazgo. Con la boca todo el munclo es líder, con los
- Tienes razón, si ttrviésemos qr¡e consegtrir todo lo
cltre dicen los libros sobre el comportanriento qtre ha de hechos la cosa cambia.
tener un líc1er... A mí me parece qtre hay una síntesis rxuy - Pero entonces -dedujo Kurt- vale todo con tal de
clara qtre, por cierto, ya expuse en un libro qtre escribí y conseguir el resultado que pretendes. Inclt¡so machacar al
t que veo que no os habéis leíc'lo. que tienes al lado para conseguirlo.
¡Qtré va! -se excusó Borja-, lo clue pasa es que no - Podría parecerlo, pero no es así en absoluto. Para
nos acordanros bien. eso están los valores en los que asiento rni estilo. Ese es el
¡Claro, claro! No nre había clado cuenta de ese código clue limitará mis actos para no ser un inmoral al per-
detalle -le dije sigr"riénclole la broma-. De toclas formas os lo seguir el resultado. Por eso es funclamental hacer visibles
escribiré en Ia pizan'a para rltrq,toméis nota y no se os olvicle: los r4alores sobre los que se st¡stentará nuestro proyecto.

t30 13t
§'*t'i "
CuINTos euú MI lErE NUNCA l\lr c()¡,lrri Ll»¡txlzr;o t' t

:i:h)t

Macarena-, pero en el bar el proyecto podrás decir que lo que te dieron lo l-rirs
- De acuerdo -asintió
nrunclo real nos exigen resttltados, y eso a veces hace que convertido en algo mejor, eso, y sólo eso, es LIDEITAZ(:().
mucha gente prefiera el restlltaclo al mantenimiento cle los - Así clue huyamos cie los líderes de palabra fácil y
valores. pocos resultados -señaló Borja.
- -le responclí-, pero también es cierto
Es verdac{ - La demagogia siempre es fácil, lo clifícil cs ¡-11-'¡¡11¡¡-
que eso sólo nos puede servir, y no sienrpre, ell el corto se frente a un proyecto y un ecluipo y ser capaces de alcarr-
plazo. A medio y largo plazo,la realidad nos demuestra zar, en la mayor medida posible, todo lo que lremos clicho.
qr¡e un conrportamiento que desprecie a los seres lrtlma- ¿Estáis cle acuerdo? -les pregunté.
nos que te aytrdan a alcanzar las metas, uo consigtte nacla Todos asintieron.
más que fracasos. Y descle ltrego tanrbién consigtte el reclra- - Mry bien -finalicé recogiendo mis papeles-. I'ara
zo áe la gente con la qr-re trabajas y eso, p:ara lní, ya es strfi- mañana quiero un resumen de los últimos días. Qtricro
ciente castigo. saber qué habéis aprendido.
- ¿Entonces todo lo que he leído sobre liderazgo es - ¡Lo difícil qtre es hacer una estantería! -exclanra-
falso? -!nsistió Macarena. ron Borja y Kurt a la vez.
No, I'lo, para nada. Déjame qr"re te expliqr-re.
Irnagínate clue ttt misión es construir tltta estatrtería con ttn
.
eciuipo cle gente. Tu capacidad como lícler se demostrará en
la medida elt que esa estantería se cotrstrtlya, eso demostra-
rá que l-ras sabido t¡tilizar los rectlrsos de la meior forma tzt)i'|
.,i ,",t'.
,-fu
posible. Al¡ora bien, eso no es suficielrte. También es nece-
sario cltre ttt eclttipct, clesp-rués c{e este proyecto, esté más i'1"'qa'a
unido, nrás motivado y tenga rnás y mejores capacidacles
para hacer nuevas y mejores estanterías. ¿De actlerdo?
Macaretra me miró como esperanclo algo más'
- Para qtte las cosas seall nrejor y más fáciles en ese
trayecto -proseguí-, tú debes saber elegir para ti las nrejo-
a res herranrientas posibles como lícler (cornunicación, per-
suasión, etc.), es decir, todas esas cosas que dicerr en los
libros y clue son importantísimas. Pero también debes de
elégirlas para tu gente (clotarles de la técnica y la iltrsión
necesarias para que hagatr lo que tienen que llace'r) y todas
ellas trtilizarlas elr la construcci§r-r de la estantería. Al aca-

'132 133
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IAfr r¡u r¡ ifrít &,úir¡ir¡ií¡ir
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L.- ÉL Lto€(.^Zqo €s ?A1,A ÉL $Éñ¡tcto g,r^r(ÉSAflAt, lA rrnrJo('


co,vuDA, ÉL fiÉ7o9. €7Éc,ctcto y tA i^Éf,o( ytrAnnrr.rA.

t.- LtD€(.^Í. ÉS AyUDA( A NUgsr(,A c.É,'trt A co^,§Éql,r( srrs


f (of sÉ A É* os
'|As "t:T;iá*";'^:tlffl #Í ^'

4.- És ri^fos$lL€ Aü€ AlqurÉ^r LrD6(6 sr ño§or*,os


^,o§ ^,o
ouÉ(á,r^os ouÉ 6so srJcÉDA. AAy c^É.Nr€ Qt)€ ño
¡¡É9Éc€ sÉ(' LrDÉ(AoA.

s.- sór-o €s €L LíD€l outá^, oÉrlg of ɧTA(' cor^?g.o¡^€'ítoo


^Jo
coN ÉL ?g.oyÉc7o st^to roDos y cAoA u^to DÉ
^,osorKo§.
6.- €L Cot^?Í.o,r^rso ÉS 6L Tf.lrr^,f o D€L 6rÉ^r-SÉ(
I
f g.Cñ'rÉ A¿ 'Úr¿,rl-fSrA«. t

7.- LA CA?ACTDAD DÉ U* tlO€C. ¡o Sá rASA f(,ÉqUñfAñDo OIIÉ^J ɧ,


§l^Jo 6^l OUIÉ^, €S CA?AZD€ CoñttíÍ-n( A SU €Qüt?o.

t.- LoLttAL}Í,ÉS Éñ LoS OrJ€ A§É^,-f o i^t ÉS1lLo So^, Ét C60w,a Au€
t-t¡rtrA«Á /i^rs ACioS fA(A co^,Sá q)tg. €L (ÉSULTA0o.

9.- üN COt^?O(TAt^t€ñfo Oú€ D€SCÍ.€C|É A tos SÉ('ES ilU,r^A^Jo§


Ot)€ 'r€ AyuDA^I A ALCAñZA(' LAS ,r^ÉTA§, Co^JSlqUÉ i^ÁS
^,o ^,AgA
ou6 f(AcAsos. v DásD6 Lú€qo €L oÉs?«.Écto o€ LA c,€Nf€ coñ LA
ouÉ ru6AlAs, y áso ás.§uftctÉ^JTÉ cAsnqo.

a
ro.- {uvA^^os D6 Lo§ pe eu,r!«ArÁ(Jtv focos ('ÉsulrAoos.

I
AcRA¡rBcrMrnNTot

uiero, desde aquí, recordar a todas atlucllas Jrt'r'so'


nas que me ayudaron, de una u otra Itraltct'a t'lt lu
elaboracitin de este libro. A todos ellos Ini agrarlc-

a lo que, de verdad, le dan importancia.


En primer lugar, a todos mis hijos. A Pablo por su
ánimo constante, su paciencia leyendo una y otra vez mis
manuscritos y sus buenos consejos. A Borja, por creer en
mí tanto como erl slr Betis del ahna y darme su incondi-
cional apoyo. A Natalia por su fe err mí y str ayucla dárr-
dome siempre los mejores ánimos. A l{ocío por decir
siempre la palabra adecuada en el momento oportuno. A
Andrea por inspirarme a los personajes más apasionan-
tes. A Juan por aguantar estoicamente mis horas de
ausencia escribienclo este libro mientras esperaba su
nacimiento.
A rnis hermanos Pepo y Fernando de quienes siem-
pre ten¿;o el mejor apoyo que ptreda imaginarse como así
fue en este libro.
, A mi amigo, por no decir mi lrermano, Carlos
Ladaria de quien siempre recibo el consejo útil y de quien
siempre aprendo algo. Gracias por ser como eres.
A Santiago Áluur", de Mon, e7 Maestro con mayús-
cula, por regalarme un prólogo que ha hecho que este libro
suba.un peldaño.

137
- §j
CunNros euE Mr IEFE NUNCA ME coNTó

MA§ ALLA
A Jtranjo Nieto, mi socio y, sobre toc{o, mi amigo, ffiffi h& PAtAffiMA ESCRITA
L¡or creer en mí más qtre yo mismo y regalarme su apoyo,
confianza y afecto.
A Ignacio Baeza, mi socio y, sobre todo, nri anrigo,
por su lección constante de ánimo y truerros consejos.
Autores que te hablan cara a cara.
A Alex Olhovich por su ayuda y penxanelrte con-
fianza en mi.
A Josemi Valle, mi compañero de fatigas literarias, Descubre LID Conferenciantes,
buen anrigo y mejor consejero en estas cuestiones, por toda un servicio creado para que las empresas
str aytrda. puedan acceder en v¡vo y en directo
' A Migtrel Sanz, qtrien después de muclros años, a las mejores ideas, aplicadas a su
entorno por los más destacados
sigue siernpre clárrclome los mejores consejos... una vez
creadores del pensamiento empresarial.
más en este libro.
A Ángel Córdoba por su ánimo entusiasta y su
apoyo.

amistad.
A Pablo Puszczalo por sus buenos corrsejos y su
. Un espacio donde sólo están
los nrejores para qus sea fácil seleccionar
al cnnferenciante nrás adecuado. h
A Alejandro Decinti quien, además de ser url gran . Un sitio con todr¡s los datos y videos para
maestro como pintor, rne regaló su genio como dibujante qua estés seguro de lo que vás a contratar.
en este libro. ¡ Un punto lleno ele idoas y sugerencias
A Ratrel Cabarcos por su ánimo y consejos desde el sobre las cuestiones mái actuales
primer borrador. e interesantes"
Y, en fin, a todos aquellos clue de nna u otra lnane-
Un marco para encontrar directaments
ra me regalan a diario acluello que tanto necesitamos para a los grandes ponentes internacionales.
vivir felices: la amistad.
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