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Calderón Gómez, Juan Carlos .

​Teatro como acontecimiento: La importancia del error y del


inacabamiento de las cosas en la pedagogía teatral. ​Revista Humanidades, Vol. 4, 8 págs.
Universidad de Costa Rica 2014 Recibido: 10-VI-2014 / Aceptado: 12-VIII-2014

Juan Carlos Calderón Gómez es Máster en Artes de la Universidad de Costa Rica y Coordinador de la
Sección de Arte en la Escuela de Estudios Generales de la misma Universidad; el presente articulo,
Calderón lo divide en dos capítulos, titulados: 1. ”El teatro como acontecimiento” y 2.“La pedagogía
teatral”. En el primero el autor realiza una breve definición del concepto “teatro” basándose en la
teoría de Jorge Dubatti, la cual reafirma citando las investigaciones de Luis de Tavira; en el segundo
capítulo Juan Calderón evidencia y plasma claramente la diferencia que existe entre “El teatro como
instrumento pedagógico” y “La pedagogía teatral”, para este fin se basa en las investigaciones de
Verónica García-huidobro. Siguiendo el artículo, el autor comparte brevemente su experiencia como
pedagogo teatral en la universidad de costa rica y en la cual se ve reflejada la importancia del error;
para concluir, el Máster en Artes hace una lista detallada de los aportes que brinda la práctica
teatral.

“El teatro como acontecimiento” ​es una breve introducción al lector sobre la definición del
concepto “práctica teatral” según Jorge Dubatti, el cual afirma que ésta práctica a pesar de tener
todos los elementos fundamentales de comunicación, es decir: Un emisor, un receptor y un
mensaje; no comunica estrictamente, si no por el contrario, estimula, incita y provoca; lo cual quiere
decir, que el acto teatral no se puede reducir simplemente al lenguaje (palabras); seguidamente J.
Carlos Calderón reafirma esta teoría trayendo a colación las investigaciones de Luis de Tavira, quien
defiende la autonomía del teatro sobre la vida, asegurando que el propósito del teatro es inventar la
realidad, ya que la vida imita la ficción, esto quiere decir, según Luis de Tavira, que el teatro halla su
sentido en el descubrimiento del sinsentido de la historia. En este punto el autor adiciona las
investigaciones de Carmen Nogueira para definir más claramente es concepto de “Teatro”. Para
Carmen Nogueira este término comparte mucha similitud con el verbo “representar,” y aunque
afirma que existe una gran polaridad entre realidad y representación, ambas disciplinas no son
excluyentes entre sí, ya que la representación se dirige a la realidad, por otra parte, no podemos
olvidar que la finalidad de la representación no es ser la realidad, sino plasmar un conocimiento o
una idea concreta.
“La pedagogía teatral”, en este segundo capítulo Calderón direcciona dos maneras de
efectuar la práctica artística, la primera, hace referencia a el uso del teatro como un instrumento
pedagógico, en otras palabras, un acompañamiento a procesos terapéuticos, cognitivos,
interdisciplinarios etc. La segunda manera es usando el teatro como medio y como fin profesional.
Aunque innegablemente según el autor, y basándose en su experiencia como pedagogo teatral, en la
primer directriz siempre se terminan incorporando elementos de la disciplina profesional gracias a la
exigencia de la presentación final. El autor incluye en su artículo una tabla elaborada por Veronica
García donde enumera las diferencias entre el juego dramático y teatro: En el Juego dramático 1. Se
realiza en el aula o en cualquier espacio amplio 2. Se desarrolla a partir de un proyecto oral que
puede ser variado 3. Los roles son auto-designados por los participantes 4. Las acciones y los
diálogos son improvisados por los participantes 5. Los actores/actrices y el público son
intercambiables 6. El facilitador estimula el avance de la acción 7. El juego dramático puede no
concretarse, si el tema no alcanza el desarrollo necesario 8. Significa destacar el desarrollo y
realización del proyecto que movió al grupo 9. Se valoriza el proceso de aprendizaje, ya que es lo
más significativo 10. No existe el concepto de fracaso. En el teatro: 1. Se necesita el escenario teatral
2. Se desarrolla a partir de una obra dramática generalmente escrita 3. Los roles son impuestos por
la dirección 4. Los movimientos y el texto son aprendidos por los actores o actrices 5. Los
actores/actrices y el público están diferenciados 6. La dirección planea el desarrollo de la obra 7. La
obra dramática tiene una estructura
prevista que debe concretarse 8. Significa destacar la presentación final de la obra dramática escrita
9. Se evalúa el espectáculo como resultado final 10. Existe el concepto de fracaso. Por otra parte
Verónica García también logra encontrar factores comunes en ambos campos, como lo son el juego,
la lúdica y la posibilidad de ser otro.
Prosiguiendo con el artículo, el autor hace énfasis en la importancia de incluir el teatro
como materia obligatoria en el currículo escolar, justificando que el juego y la expresión dramática
potencian la capacidad lúdica, la manera en que el individuo se conoce a sí mismo y a su entorno. De
esta manera, defiende que instalando conceptos como representación, lenguaje teatral, apreciación
crítica, se crea una mirada sensible de la realidad; es aquí donde Juan Carlos Calderón narra
brevemente su experiencia pedagógica a estudiantes universitarios cuya margen de edad está
alrededor de 18 a 28 años, y comunica cómo empleó ambas directrices del juego teatral y teatro,
obteniendo un buen resultado final; a pesar de, descubrir un fenómeno que hasta el momento no
había considerado parte de la práctica artística, lo que él llama “La voz interior” se refiere al “Error”.