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JUANA TORRES NOS ENSEÑA DA UNA LECCIÓN DE HUMANIDAD

Autor: Jorge Milton Cotrina Portal (jcotrina31@yahoo.es)


Juana Torres, humilde mujer (sólo en lo económico), seguramente necesitada como
muchos peruanos de los servicios que el estado debiera brindar (salud, saneamiento, seguro
social, etc., etc.) nos da una lección de honestidad y de solidaridad y rechaza la ayuda del
gobierno, porque siente que hay personas en peores condiciones económicas que ella y cede su
lugar para que la ayuda que se le brinda vaya a quienes nada tienen en estos momentos.

Mientras tanto, en el mundo de la libre competencia (especie de darwinismo socio


económico que se ha instaurado en el planeta desde inicios de los años noventa y que implica el
dominio de las transnacionales y de los monopolios), y específicamente en Perú, los empresarios
agrupados en la CONFIEP hicieron su pliego de reclamos porque sentían que no era justo que sus
negocios se hayan ido a pique (¿?) y encima, que tengan que pagar el costo de la crisis de la
pandemia y dentro de sus exigencias pidieron que se aplique la SUSPENSIÓN LABORAL PERFECTA,
que en lenguaje coloquial significa que pueden mandar a sus trabajadores a sus casas por tres
meses (querían que fueran seis meses) sin remuneración alguna.

Sabemos que la gran empresa ha hecho ingentes sumas de dinero con este modelo
económico y que durante mucho tiempo podría seguir pagando las remuneraciones a sus
trabajadores, que, al fin y al cabo, son los que le produjeron la riqueza; pero no, pensar eso sería
estúpido, los empresarios solo ven ganancias y más ganancias, y ante el primer sol perdido llaman
al estado que tanto dicen odiar para que les aviente el salvavidas financiero. Los 30 mil millones de
soles y más salvatajes que se siguen y seguirán dando para ello, prueban que cuando el dinero sale
para los pobres desequilibra la economía, pero cuando es para ellos la purifica y todos nos
beneficiamos, ¿desde cuándo ah? Habría que ser oligofrénico para creerse ese cuento. Mientras
los empresarios acuden al Estado para socializar sus supuestas pérdidas y seguirse enriqueciendo,
los trabajadores lo harán de sus propios bolsillos, recurriendo a sus fondos de AFP, CTS o adelanto
de gratificaciones, aunque sabemos que millones de peruanos que se encuentran en la
informalidad se hundirán más en la miseria, porque no tienen esas posibilidades.

Volviendo a la insigne señora que inicia esta nota, vemos una contrariedad entre el
accionar de ella y de los empresarios y funcionarios del sistema, ella tiene a duras penas para
comer, pero conocedora de su realidad es consciente que hay muchas personas que no tienen ni
para el día, y pide que se les ayude a ellas; mientras que, los empresarios de la CONFIEP, SNI,
SNMPE, etc., pese a haber acumulado millones de ganancias son incapaces de seguir pagando una
licencia laboral con goce y abandonan a sus trabajadores a su suerte. Mientras Juana Torres, es
honesta y solidaria con las personas, los empresarios y funcionarios son lobos del propio hombre.

¿Dónde habrá quedado aquello que al ser humano lo hacía su capacidad de dar?
¿Verdaderamente leí eso alguna vez? O es que empiezo a alucinar supuestas bondades humanas
en mi pérfido afán de seguir creyendo en la humanidad. Y si lo leí, entonces, ¿Cuántos seres
humanos quedan en el planeta?

El neoliberalismo y su filosofía egoísta, empeñado por el beneficio económico sigue


rigiendo nuestros destinos. Esto no puede seguir así, después que pase esta pandemia e inclusive

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desde ahora, se tiene que estar buscando alternativas (a lo mejor ya existen) al modelo imperante
y luchar para imponerlo, es una misión que adecentará nuestras existencias. ¿Todavía existirá la
decencia? Me sigo preguntando cosas, mejor ponerse a hacerlas.

Jorge Milton Cotrina Portal