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Jessica Paola Cristancho Pulido 64111126

Ginna Paola Cardona 64131109


Andres Casallas

Recursos estratégicos en Colombia, una riqueza por explotar.


¿Que gestión conviene Colombia con sus recursos de poder?

Los países latinoamericanos dentro del sistema internacional se han caracterizado por ser
ricos en la producción de materias primas y su privilegiado clima tropical en la gran
mayoría del territorio, donde la variedad de flora y fauna junto con la diversidad del suelo
permite la producción de minerales de toda clase y obtención de productos agrícolas en una
considerable proporción.
De lo anterior se puede decir que la geografía es un factor relevante para analizar el
desarrollo de estos países, particularmente el caso colombiano el cual será tratado a lo largo
del texto, reconociendo los recursos estratégicos principales del país y cuál ha sido la
gestión del gobierno para usarlos geo políticamente de forma favorable para el país.
Colombia cuenta con una extensión territorial de 1.142 millones de metros cuadrados con
48,65 millones de habitantes, de los cuales 28.5 millones de estos habitantes se encuentran
agrupados en una sola región del país lo que quiere decir que el 58% de la población total
se encuentra ubicada en lo que se conoce como la región andina.
Estas cifras permiten evidenciar que la centralización de las oportunidades laborales, el
crecimiento urbano y la industrialización se ha desarrollado notablemente en una sola
región de las seis con las que cuenta el país. Como lo indica Bahamon (1991) este
fenómeno se convierte en una problemática donde el crecimiento de la población en las
capitales será desmesurado como respuesta al desorden público que se acentúa más en el
sector rural y la búsqueda de los jóvenes para buscar más oportunidades en las
comodidades que ofrece la cultura de las ciudades.
El fenómeno también puede evaluarse desde la teoría del estructuralismo de las relaciones
internacionales, donde se afirma que existe un centro y una periferia, el centro es el lugar
donde se coordinan todas las actividades más avanzadas como el desarrollo industrial y
tecnológico, un ambiente cultural favorable y mayor oferta de mano de obra, mientras que
la periferia es dependiente del centro ya que carece de la suficiente innovación tecnológica
e institucional para generar un verdadero desarrollo de la región (Peña, 2009). De lo cual se
puede ver que el centro del país se resume en la zona andina y la periferia en las demás
regiones.
El recurso estratégico de “población-territorio” es realmente favorable si se tiene en cuenta
que hay alrededor 18 millones de jóvenes según el DANE (entre mujeres y hombres) para
el año 2018 en todo el territorio nacional, donde el porcentaje que es económicamente
productivo podría ser mucho mayor si realmente se frenará la centralización descontrolada,
se brindará la posibilidad de generar oportunidades de desarrollo en otros departamentos
más rezagados como cauca, amazonas o el meta generando mayores posibilidades de
industria y empleo con los recursos propios que posee el país y de los que se hablará más
adelante.
Otro recurso geopolítico importante para Colombia es la órbita geoestacionaria que
solamente comparte con nueve países (Ecuador, Brasil, Gabón, Congo, Indonesia, Kenia,
Somalia, Uganda y Zaire) ya que hacen parte de la zona ecuatorial. La importancia de la
órbita geoestacionaria radica en que en esta ubicación espacial los satélites parecen fijos en
relación con la tierra ya que giran en perfecta sincronía con el periodo de rotación del
planeta, lo que implica grandes ventajas para el funcionamiento de los satélites tales como
la simplificación de la operación y la reducción en el costo de los equipos terrestres
necesarios para su manipulación, razón por la cual se ha convertido en la órbita preferida
para colocar satélites de telecomunicaciones (Trujillo, 2006).
A pesar de esto, Colombia no ha aprovechado este privilegiado espacio para poder a orbitar
sus propios satélites, ya que no posee el suficiente potencial tecnológico para esto, y  ha
dejado que por medio de la Unión Internacional de Comunicaciones quien se encarga de
adjudicar equitativamente el espacio de órbita, de libre uso a otros países como India o
China generando ganancias para estos países y nada de desarrollo para nuestro país. Es por
ello que Colombia debe poner sus ojos en este llamativo recurso para posicionarse como un
líder en términos de avance y de investigación, sin mencionar del posible uso militar y la
ventaja considerable que este proyecto puede tener la mayoría de sectores económicos del
país, esta visión puede ser considerada como ambiciosa, pero para Colombia puede tener
una posición importante y adicional a eso puede ser un camino para avanzar y tecnificar sus
procesos tecnológicos con miras a el desarrollo, de la misma manera que lo han hecho
varios países que se apropiaron del recurso geoespacial que hasta el día de hoy ha sido
determinante para su desarrollo.

Augusto Bahamon (1991) también hace un aporte importante que puede ser considerado
como un recurso de poder en términos de desarrollo y él  ubica al Norte de Santander,
Santander, Boyacá, Caldas, Cundinamarca, Huila y Guainía como lugares en donde se
encuentra un material que ha sido controvertido para la seguridad mundial, pero que puede
ser una ayuda en términos de desarrollo para la  fabricación y elaboración de energías
alternativas, la fabricación de misiles, satélites y blindaje de tanques de guerra, también
para equipos de rayos X y fertilizantes:  este recurso es el Uranio.
En Colombia han sido muchos los esfuerzos en la exploración para encontrar yacimientos
de uranio. Desde la década de los 50 y hasta los años 80, entidades del Gobierno
colombiano y empresas privadas desarrollaron trabajos  de exploración para este mineral.
Según la Agencia Nacional de Minería (ANM, 2012), como resultado de estos estudios, en
el país se han identificado prospectos asociados a rocas sedimentarias (marinas y
continentales) y a rocas de origen ígneo, distribuidos a lo largo de las cordilleras Oriental y
Central desde el departamento del Huila hasta el departamento de Norte de Santander.
Adicionalmente, en el desarrollo de recursos de poder en Colombia, la falta de
infraestructura y tecnificación en los sectores económicos es un gran limitante, ya que, para
alcanzar “niveles sostenibles de crecimiento económico en un país, uno de los sectores
clave es la inversión en los circuitos de la economía real, la que se relaciona con la
producción de bienes, servicios y empleo” (Reyes, 2015)
Es decir, el fortalecimiento de la infraestructura física tiene un papel preponderante, ya que,
este no sólo genera empleo en el territorio, si no también impulsa otros sectores de la
economía. Un claro ejemplo de esta situación es el sector de la agricultura, si bien es cierto,
Colombia cuenta con un amplio territorio para explotar. Sin embargo, la falta de
tecnificación en las industrias y la precaria infraestructura en   carreteras y vías no
benefician a las poblaciones pese a las grandes dificultades en tiempo, dinero y eficiencia a
las que se exponen.
En primera instancia, la falta de tecnificación industrial en los sectores económicos es un
gran limitante para los agricultores o productores de materia prima, pues al negociar con
este tipo de insumos no se adquieren las ganancias que se esperan para impulsar y
posicionarse en la industria, es por ello, la necesidad de invertir en este ámbito para que así
Colombia pueda entrar a competir y ofrecer a sus aliados e interesados, productos
procesados a base de las materias primas que el mismo país produce.
Por otro lado, al hacer referencia a la infraestructura vial según Reyes (2015) en ámbitos
empresariales colombianos se dice que un contenedor traído por barco desde Crimea, en el
litoral ucraniano del Mar Negro, hasta el puerto de Buenaventura, en el Pacífico
colombiano -teniendo que atravesar para ello todo el mar Mediterráneo, el Atlántico,
pasando luego por Panamá para llegar al Pacífico- cuesta casi lo mismo que el transporte
desde Buenaventura a Bogotá.
En este punto, la situación en Colombia es preocupante frente al tema de infraestructura,
pues, los altos costos al igual que el mal estado de las vías, impiden la competitividad y un
desarrollo económico apropiado. Es importante destacar, que esta situación es un problema
general en todo el país. Sin embargo, esta situación es en mayor medida percibida en la
región del pacífico y la región del atlántico ya que son los más afectados, pues, el difícil
acceso a los territorios, el mal estado de las vías, los altos costos de flete limitan el
posicionamiento de Colombia en temas de competitividad comercial a nivel internacional.
Por otro lado, Según Bahamon (1991) este problema también aqueja a la Amazonia y la
Orinoquia, regiones con significado geopolítico muy importante ya que por medio de
carreteras que conectan a estas dos regiones se puede integrar los pueblos andinos
identificados en etnia, religión, idioma, clima y costumbres; como Bolivia, Perú, Ecuador y
Colombia, en una primera etapa, y Venezuela y las Guayanas en una segunda etapa. Sin
embargo, La Carretera Marginal de la Selva como se nombró este proyecto, es una utopía,
ya que si Colombia no ha podido tener una integración entre sus mismas regiones
difícilmente se podrá integrar con los países de la región. Adicionalmente, estas regiones
presentan un absentismo institucional lo que da paso a un desaprovechamiento de los
recursos pese a la baja o inexistente inversión en infraestructura.
A partir de los anteriormente nombrado, es fundamental si Colombia quiere ser un país
competitivo, enfoque sus esfuerzos en la inversión en infraestructura y tecnificación pues
esto permitirá que se desarrolle de manera productiva y eficaz en los diferentes sectores
económicos; activando de esta manera todas las regiones de Colombia, así mismo, la
inversión permitirá que Colombia pueda disfrutar de su ubicación geopolítica ya que al
contar con infraestructura y tecnificación en los puertos marítimos tanto del océano
atlántico y océano pacífico se tendrá un mejor aprovechamiento de estos espacios, Es
importante para Bahamon (1991) tener en cuenta las líneas de comunicación (vías
terrestres, puertos, ferrocarriles y ríos), y las rutas aéreas, pues su función es poder
comunicar el centro con la periferia más allá de las fronteras bajo un sistema integrado de
vías terrestres (primarias, secundarias y terciarias), con transporte fluvial y marítimo, sus
puertos, rutas aéreas y aeropuertos, trayendo consigo el mejoramiento de la calidad de vida,
la distribución equitativa de las oportunidades y los beneficios del desarrollo.
Desde un punto de vista crítico, Colombia posee recursos estratégicos lo bastante
considerables para posicionarse dentro de la comunidad internacional como actor
importante con puntos favorables para el comercio internacional, la producción, transporte
y tránsito de mercancías además de la transformación de las materias primas que se
producen dentro del territorio. A pesar de tener muy buenas posibilidades para el
crecimiento y desarrollo de sus recursos, la administración y priorización de mejoramiento
de accesibilidad e interconexión dentro del país es precario, los esfuerzos por la
tecnificación y el aprovechamiento de espacios como la órbita geoespacial es prácticamente
inexistente donde los avances tecnológicos se resumen a la pavimentación de vías ya
creadas hace décadas.
Este atraso en los recursos de poder que podría tener Colombia, se derivan de la poca
administración efectiva de los recursos, sumado a la corrupción política que ha vivido el
país a lo largo del tiempo. Para mejorar y ver cambios positivos a un mediano y largo plazo
es necesario una reorganización administrativa impulsando la regionalización del país de
forma estratégica, integrando las zonas que ancestralmente se encuentran separadas y
requieren de una unificación efectiva para priorizar temas de logística y transporte interior,
realizar cambios en la distribución geográfica del país podría ser el primer paso hacia un
avance significativo en la gestión de recursos estratégicos del país.

Bibliografia
 Bahamón Dussán, A. (1991). Colombia, geografía y destino. Bogota: Fuerzas
Armadas de Colombia.
 Peña, R (2009) Teoria de divergencia nacional. Barcellona, España. Pp 104

 Reyes, G. E. (05 de 02 de 2015). Revista La República. Obtenido de


https://goo.gl/9qSjfu
 Trujillo, F (2006) La orbita perdida. Revista dinero, Bogotá Colombia.