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Universo Marklin Si preguntésemos a cualquier aficionado, ya sea novel o experimentado, seguidor de Marklin sobre su modelo preferido, probablemente obtendriamos res- uestas muy diferentes en relacién con sus apetencias © gustos en sus piezas de culto. No es sencillo elegir un modelo en miniatura que represente la longevidad, la tradicién o la cultura de Marklin a lo largo de toda su historia. Pero lo que si es indudable es que algunas piezas han marcado hitos bien por su disefio, bien por su innovacién o bien por su desarrollo tecnolégico al reproducir el tren de escala real Modelos ya miticos que han entrado en las vitrinas ‘0 que han servido de interminables horas de aficién, los hay a decenas, y por poner varios ejemplos, men- cionaremos las reproducciones del Hamburgués Elenco de ‘cocodis” de esas épocas yd rents scala, una camara enblendica de a marca 24 Volador de 1936, 0 de la BRO1 (serie HR 7000) de 1967, la $870 de 1951, la DA8OO de 1954, el increible modelo carenado de la SK800 0 todas las series y sub- series rlativas a la P8 prusiana, la insider del aio 2000 (BR10 001) en material vapor, junto a la Re 4/4 y todo lo relativo al material suizo, la E/P 5, cualquier modelo de “cocodrilo" suiza, 0 los automotores eléctricos actuales. Sin olvidarnos del material diésel que con profusién desde los afios de la década de 1950 ha ido tengrosando los catalogos de la marca. Pero en algo en lo que muchos seguidores de la firma si pueden ponerse de acuerdo, es que existe una pieza muy comin y muy querida por varias generacio- nes de modelistas. La modesta BR 89, con referencia 3000 y otras anteriores (0 con la actual denominacion 30000) es un modelo clave para entender lo que ha sido y es Marklin, Evolucién de los materiales La comata BF 89 una istria de lanai. Catogo 1966-1967 Con una tirada, en todas sus referencias, variacio- nes, moldes y producciones de casi 6.000.000 de ejem- plares, ha creado a lo largo de los afios ilusiones y afi ‘clones a muchisimos seguidores. Concebida como un modelo normal de catalogo, su desarrollo ha sido inte- grado en estuches de circuitos, sets de iniciacién y uni- dades por separado, ya que, su precio, aunque modes- to, es de los que crean aficion. Y aun continua en catalogo. y los elementos de fabricacién Por sus cualidades intrinsecas, la hoja de lata cons- titufa el material mas adecuado para la fabricacién en un proceso industrial de trenes en miniatura en los ccomienzos del siglo XX. Su facilidad para elaborar planchas y poder darles impresi6n con los motivos deseados, junto al relativo sencillo corte de la hoja conforme al dibujo, hacian de este material algo natural y a la vez muy comun en los juguetes de aquella época. Die de models en ecala . Afo 1997. Un de as pimeas ecometoastabicads por a marca ene af 1692. 25 La curvatura manual o con maquinaria adecuada y el relieve de los detalles mediante prensado a vapor, 0 posteriormente con prensa hidréulica, permitian traba- jar la hojalata con facilidad. Pese a todo ello, ios trenes eléctricos necesitaban un aislamiento no metalico por la polatidad de sus componentes en el motor. Antes de la llegada del motor eléctrico, la traccién de los primeros modelos se realizaba por cuerda, es decir, que se le daban vueltas a una llave y el resorte alcanzaba un tope que al soltar la locomotora sobre la via la hacia moverse hasta que finalizaban las vueltas, quedando entonces parada. A introducirse la bateria y los motores eléctrcos, que permitian que la traccién fuese continua, las loco- motoras rodaban hasta la finalizacion de la carga de la propia bateria. Este sistema no duré mucho porque la Popularizacion de la corriente eléctrica en los hogares llegé también al tren en miniatura 26 Baste decir que en la década de 1910 se alimenta- ban los circultos del tren de juguete (puesto que el espacio fisico para concebir maquetas en los hogares con escalas tan grandes como la Il, ly l era inexisten- te) mediante la tensién comin, anticipéndose en este aspecto al hobby actual Con la normalizacién en 1926 de la tensién que llega a la via en 20 voltios, puede decirse que comien- za la moderna concepcién del transformador que ali- menta el citcuito, y con ello la posibilidad de poder gobernar una locomotora a voluntad, con diferentes velocidades por la variacién de tensiones de alimenta- cidn afios mas tarde. Todo el material y los acoesorios, junto a los componentes eléciricos, se hacian en chapa El lacado de la hojalata mejor6 notablement, ast ‘como su grosor, en la década de 1930, permitiendo reproducciones de gran calidad y belleza que han sido admiradas, hasta hoy mismo, por varias generaciones. Pero con la llegada de los derivados del petroleo, y més concretamente del plastico, el fin de la “era del juguete de chapa’ tenia los dias contados. En 1954 se presentan los primeros modelos de inyeccién en plastica, concretamente en material mévil de pasajeros SNCF (curiosamente su homénimo real eran los coches de chapa de aluminio que por aque! entonces circulaban en vias francesas.) Este material presentaba bastantes més ventajas que la chapa troquelada. El coste de fabricacién, la inyeccién en un molde con muitiples copias, la facilidad de reaccién al calor y, sobre todo, la posibilidad de reproduccién en masa hacian que este material fuera el prometedor elemento para su inicio en el modelismo ferroviario del futuro. No todas las piezas para reproducir a escala, en estos momentos, llevaban pléstico, ya que incluso los bastidores de diverso material mévil continuaban fabri- candose con hojalata (no asi su carcasa), pero poco a poco fue ganando terreno excepto en el material de traccién, en donde la fabricacién con una base de alea- cién de zine (y en otros pequefios porcentajes con varios componentes metalicos) seguitia siendo la espi- nna dorsal de la técnica Marklin. En 1969 se retoma la fabricacién de la escala | con los primeros modelos en chapa troquelada de gran cali- dad y elementos de zinc. Para entonces las mejoras técnicas en la produccién de moldes en pléstico eran enormes. Detallado de componentes, finura en acceso- Fios y facilidad de montaje hacian que la mayoria de la produccién en las diferentes escalas se volcara en este Ultimo materi Pero, siguiendo con la tradicién, Marklin no renun- cia al molde de metal en las piezas de traccién (mode- los de locomotoras y automotores a vapor, eléctricos 0 diésel) sino que mantiene su apuesta por él En 1972 aparece en el mercado la escala Z (Mini Club) con una produccién mayoritaria de las piezas en pldstico con motores adecuados a su reducido tamafio y una gran calidad de reproduccién. ‘Aunque la produccién en serie de material en ‘chapa metalica termin6 con él mitico Rheingold en la década de 1980, de vez en cuando la firma realiza réplicas de reproducciones que ya son un clésico en la casa. Como motivo de una celebracién de la marca u onoméstica aparece en catélogo, y por tirada limitada, alguna realizacién de su historia. Cocinas, estufas, diri- gibles, coches de caballos, automéviles y camiones, calderas y turbinas, barcos, maquinas fijas de vapor y algun que otro tren de lustros anteriores a la Segunda Guerra Mundial, que hacen un pequefio guitto, sirvien- do de homenaje a una época dorada y a la historia de tun material que dio muchas ilusiones a varias genera- ciones de amantes del juguete de hojalata. El patin, elemento diferenciador Si bien es cierto que Markiin no ha sido, ni es en la actualidad, la Unica marca usuatia con el sistema del “tercer carr’ 0 con toma de corriente eléctrica “de carr central’, si es cierto que es la tnica que se ha manteni- do desde su inicio con la captacién de corriente desde el punto central con retorno hacia los dos carriles de roda- dura y con alimentacién en corriente alterna (CA 0 AC) hasta la legada del sistema digital (con referencia prin- cipalmente a la escala HO), La practica totalidad de los fabricantes, desde fina- les del siglo XIX hasta la década de 1950, usaban este sistema de alimentacién en las diferentes escalas de reducci6n (Il Il |, Oy OOVHO). La llegada de los moldes de plastico, las mejoras y notables reducciones en los circuitos eléctricos y la enorme popularidad de la escala HO, junto al nacimiento de numerosas marcas alemanas tras la Segunda Guerra Mundial que adoptaban, o iban adoptando, el sistema “dos carriles” con alimentacién en corriente con- tinua (CC 0 DC), y que buscaban un mayor realismo en la reproduccién de modelos, incluyendo vias y traviesas, hicieron de Marklin précticamente la nica firmia que 5@ ‘mantenia con la alimentacién clasica y al patin como elemento distintivo de un sistema que, durante todos ‘estos afi, la marca supo potenciar y quiso aplicar a su propia publicidad, puesto que ha sido su lema y emble- ma: “Sistema Marklin, sistema claro, sistema sencillo’ Ln gran pain en una ocometora de sats 1960 atin en una locomotor 60 tim generac, 2009. 150 ahos de un mito 29 Su enorme divulgacién durante las décadas de 1960, 1970 y 1980 sobre todo en Alemania, en donde muchisimas familias germanas, y de otros lugares del mundo, tenian “un tren Mérkiin” hizo plantearse a las marcas de corriente continua sacar en sus catalogos versiones de sus propios modelos en el sistema Markiin,timidamente en un principio, pero con gran asi- duidad después, con el fin de poder satisfacer también allos seguidores de la firma de Géppingen La llegada de los sistemas digitales, en el citimo ccuarto del siglo x, en donde la corriente ya no es ana- l6gica sino digita denomina al sistema Markiin, “SC”, frente a los fabricantes de “dos cartes” con nomencla- tura *2C’, posibiitando con bastante sencillez la fabri- cacién en ambos sistemas, con reducidas diferencias entre ambos: ruedas y ojes alslados, 0 no, dependien- do del sistema, junto al patin y sus perfles especiticos ‘con cotas levemente contrapuestas. ‘También es cierto que el patin no ha tenido siempre el mismo disefio. En este tema también se ha evolucio- nado. Los primeros patines eran “captadores”o “trota- dores” de un solo codo, incluso con su propia evolucién, como lo demuestra el hecho de que se incidia en la ‘mejora sobre la articulacién y en el punto de apoyo del patin tras la Segunda Guerra Mundial. Desde 1970, y en adelante, la preocupacién prin. cipal ha sido el ruido de este elemento cuando incide sobre el tercer carl (0 puntos metalicos en el centro de la via) y la trasmisin de la corriente para la ilumi- rracién y el cableado de funciones posibiltando la eli- minacién del patin. En la actualidad, los patines con- tempordneos prdcticamente han suprimido el ruido provocado por el roce con el punto central, y los con- tactos eléctricos entre material rodante de los convoys para dar luz a los coches y otras funciones que se tras rmiten con enganches portacorriente, Aunque, es0 si al menos un solo elemento del material rodante debe tener patin captador, o comunicar corriente a través de la locomotora con el enganche trasmisor, porque el retorno por los ejes no representa ningun problema. Vias con “tercer carril” El sistema de vias con contacto eléctrico entre fos ralles es una de las caracteristicas esenciales de los, trenes en miniatura Marklin a escala HO. Estas vias se hhan caracterizado por tener el balasto incorporado, tuna forma efectiva de dotarias de solidez, ademas de camuflar el “cari” central. En a pagina contigua repro- ducimos su evolucion hasta la actualidad. TN mu 30 | Marktin 1936-1940 1947-1949 1949-1950 1950-1951 1952-1955 » = = 1969 1996 2000 Via vac Fin via 150 ahos de un mito | 34