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EL ESTADO

RESUMEN

Este trabajo trata de abordar conceptos básicos y consensuados de lo que se tiene


que entender por Estado, desde conceptos historicistas hasta concepto políticos,
teniendo siempre en consideración que el Estado es producto de un contrato
social, concepto en el que la mayoría de autores coinciden; a más de ello, se
desarrolla, un tema relacionado a los elementos del Estado, también desde un
punto de vista teórico, como es el territorio, pueblo y soberanía o poder, y
finalmente abordar el tema de como es que se originarían los Estado, como es su
formación, es más se muestra en este trabajo sobre la forma de modificación de
los estados, y finalmente desarrollar la causas de extinción de los estados, todo
este desarrollo es como se dijo inicialmente desde una perspectiva teórica.

PALABRAS CLAVE

Estado, territorio, pueblo, nación, soberanía, poder, contrato, origen, modificación,


extinción

1
ABSTRACT

This paper tries to address basic and consensual concepts of what is to be understood by
the State, from historicist concepts to political concepts, always taking into
consideration that the State is the product of a social contract, a concept in which most
authors agree; moreover, a theme related to the elements of the State is developed, also
from a theoretical point of view, such as territory, people and sovereignty or power, and
finally to address the issue of how the State would originate, as it is its formation, it is
more is shown in this work on the form of modification of the states, and finally to
develop the causes of extinction of the states, all this development is as it was initially
said from a theoretical perspective.

KEYWORDS

State, territory, people, nation, sovereignty, power, contract, origin, modification,


extinction

2
INTRODUCCIÓN

Se suele decir que el concepto de Estado, en los términos en que lo utilizamos


actualmente, fue primeramente empleado por Nicolás Maquiavelo en El Príncipe. Sin
embargo, sería posible hallar algunos usos del mismo con anterioridad a este autor. Ya
en el siglo XIV encontramos el término latino status, junto con algunos similares en las
lenguas vernáculas como estat, stato y state- usado con generalidad para referirse a una
variedad de contextos políticos. Todas estas expresiones eran utilizadas sobre todo para
aludir al estado o posición de los propios gobernantes frente a los gobernados. Así, ya
hacia fines del siglo XIV, el término status también se empleaba regularmente para
hacer referencia al estado o condición de un reino o república.

Como muchos otros conceptos centrales de las ciencias sociales, el concepto de


Estado continúa en gran parte, intuitivo. Algunos autores intentan volver su significado
explícito cuando usan el término e, es claro, las definiciones varían muchísimo. Otros
autores, la mayoría simplemente usan el término. Las cosas se vuelven todavía más
complicadas cuando este acuerdo tan intuitivo es combinado con otros conceptos
igualmente intuitivos como poder y sociedad civil. La existencia de diversos
significados del término e no es poco común encontrar un autor usando un paradigma
pero adoptando un concepto de Estado que corresponde a otro paradigma. No hay salida
para ese laberinto semántico, excepto adoptar una actitud tan crítica como fuere posible.
Esos conceptos tan cruciales para el entendimiento de cuestiones fundamentales de las
ciencias sociales deben ser definidos explícitamente. El concepto de Estado es uno de
ellos y será el objeto de análisis de este trabajo. Aquí, el intento es sintetizar varias
nociones diferentes de Estado.

Entonces desde esta premisa básica la relevancia jurídica, pertenece a un


necesidad teorica de poder determinar desde un ámbito jurídico la necesidad de tener en
claro no solo el concepto de Estado, si no como es que se vino desarrollando el estado,
verificar las causas de una modificación del Estado, o finalmente las caudas de
extinción del Estado, pero ello no se podría definir, si jurídicamente no se desarrolla
previamente los elementos que constituyen a un Estado.

3
Ahora todos los días, los ciudadanos, los docentes y los estudiantes hablan del
estado, pero pocas oportunidades como esta, tienen de estudiar el concepto claro de
Estado, en que se van formando, modificando y extinguiendo las llamadas comunidades
políticas. En la actualidad se conocen posicionamientos con relación a los estados
liberales y los totalitarios, e incluso se advierte en el plano internacional, el gran debate
sobre la crisis de los estados, desarrollo que colabora con la cultura jurídica.

Tiene relevancia de carácter social porque afecta a toda la sociedad nacional e


internacional inclusive, debido a que el desarrollo y vigencia de los estados cada vez es
más vigente. No sólo para la sociedad, sino también para la ciencia jurídica
constitucional en general, por ende todo ello desencadena en un grave problema social
nacional que necesita ser atendido de manera urgente.

De igual manera, se pretende conocer sobre el Estado, así como el marco legal
vigente existentes, especialmente conocer y analizar sobre las nuevas tendencias
contemporáneas sobre el Estado, ello desde una perspectiva de carácter dogmático el
cual significa un aporte teórico al análisis sobre el Estado.

4
1.1 Objetivos de la investigación

1.3.1 Objetivo general

Analizar conceptos, elementos y conformación del Estado desde una


perspectiva teórica.

1.3.2 Objetivos específicos

1º Determinar y conocer el concepto de Estado desde diferentes


perspectivas.

2º Identificar los elementos que constituyen el Estado.

3º Definir respecto a la formación, modificación y extinción de un


Estado

5
MARCO TEORICO

I. CONCEPTO DE ESTADO

Podemos quizá encontrar un sinfín de acepciones de Estado, pero para fines de


trabajo nos centraremos en conceptos fundamentales del Estado, que fueron
desarrollados por referentes en Teoria General de Estado, entonces
primigeniamente, Se pueden encontrar tres nociones básicas de Estado en la
literatura de la teoría política: a) como una asociación o comunidad incluyendo
una institución de gobierno; b) como una dimensión de la sociedad, cubriendo u
oponiéndose a otras dimensiones sociales. C) como un aparato para el gobierno,
la administración y la coerción.

I.1. El Estado como una asociación o comunidad


Aquí el concepto de Estado se torna coextensivo al concepto de sociedad.
En otras palabras. Las sociedades, en algún punto de su desarrollo
histórico, existen como tales, solamente en forma de Estados. Para este
punto de vista, el Estado cubre los habitantes de un territorio determinado
y requiere instituciones gubernamentales. Administrativas y represivas
para proteger a tal asociación de las amenazas externas y del caos interno.
Esta noción admite dos variantes. Por un lado, existe la asociación vista
desde “abajo”, esto quiere decir, el Estado emergiendo de un pacto entre
los miembros de una comunidad humana determinada. Este enfoque
adquirió su más pura formulación en las teorías del contrato social. Por
otro lado, hay una asociación vista “desde arriba”, una asociación de
dominación en la cual ciertos grupos controlan otros grupos dentro de un
territorio determinado. El representante más importante de este enfoque es
Max Weber.

I.2. Las teorías del contrato social


Según los más prominentes teóricos del contrato social, los individuos
acuerdan en crear una entidad social para vencer las desventajas de un real
o hipotético “Estado de naturaleza”. Para atender a esa meta, ejecutan un
contrato por el cual un “Estado civilizado” es generado. Después de la
“firma” del pacto, el nuevo Estado se vuelve una asociación compulsiva.

6
Más allá del término “Estado”, otros términos son usados por diferentes
autores para designar la entidad surgiendo del contrato social, Hobbes
habla de “Estado civil” o “commonwealth” 1; Locke usa los términos
“sociedad política”, “sociedad civil”, “commonwealth”, “Estado de paz”,
“comunidad” y “sociedad”2 e Rosseau usa la palabra “Estado civil”,
“Estado Social” e “Sociedad civil”3 . El Estado no debe ser confundido con
el gobierno. Esos dos términos, sus relaciones y el “Estado de naturaleza”
son conceptualizados de diferentes maneras por esos autores.

En Hobbes, el Estado de naturaleza es descrito en la conocida frase:


“Fuera de los Estados civiles, hay siempre guerra de todos contra todos”4.
Para crear un Estado civil capaz de superar los peligros de una situación en
la cual “naturalmente, todo hombre tiene derecho a todo”, los individuos
deben desistir de cualquier derecho fundamental, excepto el derecho a la
vida. Esos derechos son conferidos a un soberano, sea un individuo o un
órgano representativo. Así, el acto de crear una sociedad o un Estado es el
mismo acto de crear un gobierno: pactum societatis e pactum subjectionis
son las dos caras de la misma moneda.

“Esto (el bien común) es más que consentir o acordar: es una unidad real
de individuos en una sola y misma persona, hecha por acuerdo entre todos
los hombres, de manera tal, que un hombre debería decir a los otros: ‘Yo
autorizo y doy mi derecho de gobernar a este hombre o a esta asamblea de
hombres, en la condición que de tú cedas al otro tu derecho y autorices
todas sus acciones de esa manera’. Eso, la multitud unida en una persona
sola, es el llamado “commonwealth”5.

No es una situación permanente de Guerra lo que preocupa a Locke, pero


la probabilidad de interferencia de ciertos individuos en los de los

1
Hobbes, Thomas (1977) Leviatán. New York, Macmillan, cap. 13, Estado civil, pte. 2.
2
Locke, John (1960) The second treatise of goverment, London, Cambridge University Press, cap. 7,
Sociedade civil o política, cap. 8. Commonwealth, cap. 19
3
Rousseau, Jean Jacques (1950) The Soial Contract. New York, E, O, Duttin. Libro I, cap. 8. Estado
Civil, cap. 9
4
Hobbes, T. Op. Cit. Cap. 13. p.100.
5
Id. Ibid. Cap. 17. p. 132

7
derechos de los otros. El Estado de naturaleza no es pre-social porque. En
él, los individuos son guiados por la ley natural: “El Estado de naturaleza
tiene una ley natural para gobernarlo y que obliga a todos. Es la razón, que
es esa ley que enseña a toda la humanidad, que solamente a ella consultará,
que siendo todos iguales e independientes, nadie deberá perjudicar al otro
en su vida, salud, libertad o propiedad.” 6 “En el Estado de naturaleza,
cualquier individuo tiene el derecho de castigar toda ofensa que pueda
amenazar sus derechos. Es la injusticia proveniente del hecho que el
individuo es simultáneamente juez y acusador lo que torna al contrato
social necesario”. Así, cuando los individuos concuerdan en desistir de su
derecho de castigar a los transgresores (un derecho que tienen en virtud de
la ley natural) y establecen un tribunal, es cuando ellos crean una sociedad
civil o un Estado: “Por lo tanto, en cualquier lugar en que hubiera un
número de hombres tan unidos en una sociedad a punto de renunciar a su
poder ejecutivo de la ley natural a favor de cualquiera y enviarlo al
público, ahí existe y solamente existe una sociedad civil o política”7.

Los individuos no desisten de ninguno de sus derechos fundamentales.


Apenas acuerdan en poner límites a sus propias esferas de acción. Por es
razón, la burguesía ascendente tiene una base teórica para su ataque al
absolutismo y para la creación de una sociedad a su propia imagen.
Colletti ilumina las verdaderas preocupaciones de la tradición de la ley
natural a la cual Locke pertenece: “Nada es agregado a la ‘condición
moral’, que ya es perfecta en el ‘Estado de naturaleza’, por la implantación
de la sociedad (a través del contrato), excepto la protección de ley positiva
garantizando y, así, asegurando el ejercicio de los ‘derechos originales’
que el hombre ‘sempre posee’, pero que están expuestos en el Estado de
naturaleza a la violencia y la opresión mutua (…). El contrato no crea
realmente una ‘sociedad’, pero sí apenas un ‘Estado’. Más precisamente, la
sociedad que es creada por el contrato es solamente una sociedad ‘formal’,
jurídica, sin ninguna asociación ‘real’ en su base, sin identidad efectiva de
intereses, tiene apenas insociabilidad y competencia de intereses privados.

6
Locke, J. Op. Cit. Cap. 2. p. 6.
7
Id. Ibid. Cap. 8 § 89.

8
El momento unificador o común no es más que eso; que todos acuerden (el
contrato) que, dentro del límite de la ley, todos deben perseguir sus propios
intereses particulares”8.

En Locke, el contrato para crear una sociedad (en la cual es necesaria la


unanimidad) es diferente de aquel que crea un gobierno (en el cual una
mayoría decide). El pactum sotietatis es el fundamental y su ruptura
significa un retorno al Estado de naturaleza. Por otro lado, el gobierno
puede ser cambiado sin alterar el Estado civil.

Para Rousseau, ni un estado permanente de guerra entre individuos, ni la


probabilidad de “excesos” en el comportamiento de estos son
características que definen al Estado de naturaleza. Él sintetiza su idea de
Estado de naturaleza con sus puntos de vista sobre un estado de inocencia.
No atribuye a ese estado una verdadera vida histórica; es apenas un truco
conceptual para entender, por contraste, el Estado surgiendo del contrato
social. Esa aparición del Estado proporciona a los individuos un camino de
auto-realización y ese Estado civil es una comunidad real y no formal: “Si
entonces resultara de un acuerdo social el que no pertenece a su esencia,
descubriremos que éste se reduce a los siguientes términos: ‘Cada uno de
de nosotros pone a su persona y todo su poder en común debajo de una
dirección suprema de la voluntad general y, bajo nuestra capacidad
colectiva. Recibimos a cada miembro como una parte indivisible del todo’.
Inmediatamente, en lugar de personalidad individual de cada parte
contratante, ese acto de asociación crea un cuerpo moral y colectivo,
compuesto de tantos miembros los que constituyen una asamblea de
voluntades y recibiendo de ese acto su unidad, su identidad Su teoría
radical de la democracia directa común su vida y su voluntad. Esa persona
pública, así formada por la unión de todas las otras personas, antiguamente
tenía el nombre de ciudad y ahora toma el de República o cuerpo político,
es llamado por sus miembros Estado cuando es pasivo, soberano cuando es
activo, y poder cuando comparado con otros como él”9.
8
Colletti, Lucio. Rosseau as critic of civil society. In: -----. From Rousseau to Lenin: studies in ideology
and society. New York, monthly Reviwe Press, 1972. p. 150-67.
9
Rousseau, J. J. Op. Cit. Libro 1. cap. 6.

9
En Rousseau, la soberanía reside siempre en el pueblo. No hay
transferencia de ella: es siempre delegada a los funcionarios autorizados
que son totalmente sujetos a la volonté générale. Su teoría radical de la
democracia directa establece límites claros a la Identificar los elementos
que constituyen el Estado.

Definir respecto a la formación, modificación y extinción de un Estado


actividad de los delegados del pueblo. No hay un segundo contrato, no hay
un pactum sujectionis: “Los miembros de ese cuerpo (gobierno) son
llamados magistrados o reyes, es decir, gobernantes (…) y el cuerpo
general lleva el nombre de príncipe. Tienen mucha razón aquellos que
sostienen que no es un contrato en absoluto el acto por el cual un pueblo se
somete a un príncipe. Es solamente y simplemente una comisión, un
empleo, en el cual los gobernantes, meros funcionarios del soberano,
ejercen en su nombre el poder del que él los hizo depositarios. Ese poder
puede ser limitado, modificado o recuperado cuando fuere aprobado,
porque la alienación de tal derecho es incompatible con la naturaleza del
cuerpo social y contraria al objetivo de la asociación”.10

I.3. Concepto de Estado según Max Weber


Para comprender la noción de Estado de Weber, algunos otros conceptos
deben ser preliminarmente introducidos. El punto de partida es su
concepto de “dominación”11. La existencia de la dominación o la
“probabilidad de que una orden con un contenido específico sea obedecida
por un cierto grupo de personas (…) no implica necesariamente la
existencia de un órgano administrativo o ni siquiera la existencia de una
organización”. Weber agrega inmediatamente: Es, no obstante, poco
común encontrarla (la dominación) desvinculada de por lo menos una de
ellas”. En otras palabras, a pesar de que la dominación “depende
solamente de la presencia real de una persona dando órdenes a los otros

10
Id. Ibid. Libro 3 cap. I.
11
Talcote Parsons la llama “control imperativo”, de acuerdo con su traducción de la palabra alemana
Herrschaft. Ver: Weber Max. The theory of social and economic organization. New Cork, Oxford
university press, 1974, p.152.

10
con éxito”, esto es muy difícil de encontrar fuera de las organizaciones de
gobierno, que casi siempre implican la existencia de un órgano
administrativo: “Una organización que posee un órgano administrativo
está siempre, en algún grado, basada en la dominación. Pero el concepto es
relativo. Por lo general, una organización que gobierna eficientemente es
también una organización administrativa”12.

A partir de ese punto Weber evoluciona hacia un concepto de Estado:


“Una organización gobernante será llamada ‘política’ en la medida en que
su existencia y orden sean continuamente salvaguardados dentro de un
territorio determinado por la amenaza de la aplicación de la fuerza física
por parte de un órgano administrativo. Un organización política
compulsiva con operación continua sea llamada “Estado” en la medida que
su órgano administrativo ostente para sí el monopolio legítimo de la
violencia física para proteger su orden”13.

Según Weber, el Estado como una asociación política debe ser definido en
términos de los medios que no son los fines. A pesar de que el uso de la
fuerza no es el único expediente abierto que tiene el Estado, constituye su
método particular. Mientras anto, como el uso de la fuerza, en tanto
legítimo, no es limitado a las organizaciones políticas, es necesario otro
elemento básico para definir el Estado –la territorialidad-. Se puede ver en
los escritos de Weber que, históricamente, las organizaciones políticas
emergieron de la transición de los tipos de dominación patriarcal y
patrimonial.

“La gerontocracia y el patriarcalismo primario son los tipos más


elementales de dominación tradicional, donde el señor no tiene un órgano
administrativo personal (…) por ello el señor es todavía muy dependiente
de la disposición de los miembros en concordar con sus órdenes, ya que él
no tiene una maquinaria para garantizarlas. Por esa razón, los miembros
todavía no son realmente súbditos (…) El patrimonialismo y, en un caso

12
Weber, Max (1968) Economy and Society. New York Bedminster. V. 1 p.53-4.
13
Id. Ibíd. P. 54.

11
extremo, el sultanato tienden a aparecer donde la dominación tradicional
se desarrolla una fuerza administrativa y militar que son instrumentos
puramente personales del señor. Solamente entonces los miembros del
grupo son tratados como súbditos”.14

El tipo de dominación implícita en el fenómeno del Estado también


requiere el control del gobernante sobre el órgano ejecutivo y sobre los
instrumentos materiales de administración. Sin embargo, debe ser hecha
una importante distinción: “Todos los Estados deben ser clasificados según
su apoyo o no en el principio de posesión real por los funcionario de los
medios administrativos de administración (dinero, edificios, materiales de
guerra, etc.). “ Ese momento elemento da origen a la distinción entre
“estamentos” o “Estados”. En el caso del estamento, los medios de
administración son autónomamente controlados, total o parcialmente, por
el órgano administrativo dependiente” (por ejemplo, los vasallos en la
asociación feudal): en otras palabras, “el señor gobierna con la ayuda de
una aristocracia autónoma y así divide su dominación con ella”. En el caso
del Estado, los medios de administración están bajo el control del señor,
con el apoyo de un cuerpo de auxiliares. Es solamente en el Estado
moderno que “la separación del órgano administrativo de los medios
materiales y de la organización administrativa está concluida”.
Propiamente hablando, el Estado es, en el pensamiento de Weber, el
Estado moderno, la organización política que surgió en el último período
medieval en Europa y caracterizada principalmente por la presencia de
ejércitos permanentes, por el crecimiento de la burocracia y por el
desarrollo de las finanzas públicas.

Recapitulando, Weber considera el Estado un tipo particular de


organización política gobernante, caracterizada por el elemento de la
territorialidad y por la existencia de un órgano administrativo que
monopoliza el uso legítimo de la violencia física.

14
Id. Ibid. P. 231

12
El Estado como asociación política, sea surgiendo desde “abajo” (teorías
del contrato social) o desde “arriba” (Weber), es la forma en la cual la
sociedad existe en un determinado etapa de desarrollo de la humanidad. El
Estado también incluye una institución de gobierno, así, Estado y gobierno
no son idénticos según este enfoque.

I.4. La noción jurídica de Estado


El Estado, tal como es concebido hoy en día, es fruto de un proceso
histórico. Una evolución que ha configurado al Estado mismo. No siempre
ha existido el Estado, sino que, antiguamente, existieron aparatos de
gobierno. Un ejemplo de ello fue la organización política egipcia que
estaba dotada de un poder estatal único en virtud de su propia
administración.

Al respecto, Jellinek15 en su Teoría General del Estado afirmó que, como


todo fenómeno histórico, el Estado está sometido a un cambio permanente
en sus formas. Puede hablarse así de Estado simple, compuesto, unitario,
federal y regional. El derecho ha ido elaborando a través del tiempo una
noción jurídica del Estado con la caracterización de ciertos elementos:
territorio, pueblo y poder.

En este sentido, Jellinek consideró al Estado como la corporación formada


por un pueblo dotada de mando originario y asentada en un determinado
territorio. En este contexto, Víctor García Toma 16 define al Estado como
una sociedad política autónoma y organizada que tiene como finalidad
estructurar la convivencia de un conjunto permanente de personas que se
relacionan para satisfacer imperativos afines de supervivencia y progreso
común.

Para ello, requiere de un sistema de relaciones coexistenciales dotada de


fuerza social y basado en la relación jerárquica entre gobernantes y
gobernados. El Estado debe tener capacidad de respuesta frente a
JELLINEK, Georg. Teoría General del Estado. Editorial Albatros: Buenos Aires, 1954.
15

GARCIA TOMA, Victor. Teoría del Estado y Derecho Constitucional. Fondo de Desarrollo Editorial
16

Universidad de Lima: Lima.

13
situaciones fortuitas como los desastres naturales. Ello forma parte de una
necesidad de la sociedad, sino veamos la situación actual de Pisco. Nadie
niega la respuesta inmediata de solidaridad por parte del gobierno, pero “el
cómo” solucionar esta situación es un verdadero problema que aún
subsiste. La presencia de un sistema de relaciones basado en la fuerza
social y en el poder político inherente a la relación de mando-obediencia y
gobernante-gobernado conlleva al ejercicio de un poder soberano
expresado, a su vez, en el reconocimiento del pueblo y en el ejercicio del
voto popular.

14
II. ELEMENTOS DEL ESTADO

II.1.El territorio como elemento del Estado

“El territorio es el espacio físico –geográfico donde el Estado actúa y decide.”


El estudio del territorio comenzó a tomar relevancia con la aparición de la época
moderna donde empezó a considerarse como elemento del Estado ante el
quebrantamiento del medievo que, al fragmentarse, dio paso a un universo
político basado en una variedad de dominios territoriales que en su origen fueron
considerados como dominio patrimonial del príncipe.

Ante los grandes descubrimientos geográficos, los espacios se distribuyeron


entre los Estados colonizadores, bien como territorio metropolitano o bien como
colonial, de esta manera la superficie terrestre y marítima de nuestro planeta
cobró una expresión política, reforzándose el interés por la investigación sobre el
territorio con el sentimiento patrio y la teoría de la nacionalidad.

A decir de Jellinek, el territorio es un elemento esencial para la vida del Estado


aunque los teóricos del pasado no lo apreciaron así ya que la necesidad de un
territorio ha sido reconocida por primera vez en la modernidad. La antigua
reflexión sobre el Estado lo concebía como una comunidad de ciudadanos cuya
identidad no estaba vinculada necesariamente a la residencia de ellos. Ninguna
de las definiciones de Estado ofrecidas en la antigüedad mencionan al territorio
como nota esencial.

Es hasta el surgimiento del Estado Moderno, que el territorio aparece como un


elemento fundamental del mismo. La idea de soberanía es incomprensible sin el
territorio, porque al faltar éste no puede crearse un poder supremo.

Aunque podemos encontrar una excepción a esto en la polis griega, donde si


bien se designaba al Estado por el nombre del pueblo, se admitía que un pueblo
despojado de su territorio podía mudarse a otro y reedificar su Estado, por lo
mismo había que aceptarse que esta organización era nueva.

15
Aristóteles señala las condiciones que debe reunir una ciudad que se proponga
estar constituida lo mejor posible, y éstas son el número de ciudadanos y el
territorio el cual debe tener como cualidad, ser lo más autárquico posible.
En el medievo, la idea del Estado patrimonial versaba necesariamente sobre el
territorio ya que el derecho de propiedad confería al señor la potestad sobre
tierra y hombres, el titulo de rey de Francia tiene origen feudal y patrimonial,
por ello, Luis de Orleans era el rey de los franceses porque los juristas de su
época consideraban que el monarca no era gobernante de Francia como
territorio, por lo tanto el soberano no era rey de Francia sino de los franceses.

En la época moderna, Juan Bodino consideró que el fundador de una República


está obligado a buscar un territorio que pueda sustentar a sus habitantes.

La significación jurídica del territorio se expresa de una manera dual:


1) Una negativa: porque prohíbe a cualquier otro poder no sometido al
del Estado a ejercer funciones de autoridad en el territorio sin
autorización expresa por parte del mismo.

2) Una positiva: porque las personas que se encuentran en un territorio


quedan sometidas al poder del Estado.

De lo anterior concluimos que el territorio como elemento del Estado tiene gran
trascendencia por las siguientes razones:
1) Ante todo, supone un gran avance en la civilización porque implica la
sedentariedad; es decir, la permanencia de un pueblo en un espacio
geográfico determinado, hecho esencial para la aparición del Estado.
Cambia la población, pero el territorio permanece. La base territorial
sirve de vínculo entre las generaciones, las conforma.

2) El territorio posee alcance político en la medida en que es escenario


donde se desarrolla la vida estatal. Todo hecho que afecte al territorio
estatal, acrecentamiento, disminución, afecta directamente al Estado.

16
3) Amor a la propia tierra, el ansia de expansión territorial de los pueblos
de mantener a toda costa sus propios confines y las graves penas que los
ordenamientos jurídicos nacionales contienen contra el secesionismo.

En este sentido, el territorio es una condición necesaria, es el ámbito en el cual


se extiende el poder de dominio del Estado.

El territorio de un Estado comprende no sólo una determinada superficie sino


también el subsuelo, el espacio aéreo, costas y litorales. Las peculiaridades de
cada uno de estos aspectos, así como las fronteras, están determinadas por la
Constitución y por los Tratados Internacionales.

El territorio es elemento imprescindible para el Estado, ya que sin él no puede


cumplir con sus funciones por lo que puede inferirse que el Estado no puede
obrar ni conservar su existencia si carece de territorio, debe poseer un auténtico
derecho sobre el mismo, un derecho de dominio.

II.2.Pueblo o nación como elemento del Estado

La visión del mundo de los estados quedaría, sin embargo, incompleta, si no


procediésemos a un tratamiento de las dos formas fundamentales de agrupación
humana, de sociedad, de las que emana el Estado y sobre las que éste opera, al
menos en una consideración histórica moderna, es decir, sin una referencia
explícita y detallada de los pueblos y las naciones.

Ante todo es importante señalar que la utilización de los términos de pueblo o


nación no debe ser considerada como una mera cuestión semántica desconectada
de la realidad sociológica que pretendemos describir y referir con cada una de
estas expresiones. Esta parece ser la posición adoptada por RUILOBA cuando
afirma que: «Desde nuestro punto de vista, la misma inconcreción de que
adolecen los conceptos de nación y pueblo impide, en efecto, que se pueda
establecer una diferencia esencial entre ellos. Son únicamente matices y
connotaciones diversas los que acompañan distintamente a uno y otro término.
(… )

17
Pero la problemática sustantiva que plantea la definición de ambos es la misma».
En efecto, tanto el pueblo como la nación son términos que responden a
realidades sociales distintas, con diverso grado de consolidación interna y, por
consiguiente, con desigual capacidad de actuación en el ámbito internacional,
aunque en el transcurso de la historia contemporánea ambos conceptos hayan
estado tan estrechamente asociados en los documentos políticos y en las obras
científicas que su diferenciación haya podido y pueda parecer, a los ojos de
muchos autores, carente de Fundamento e irrelevante.

En términos generales podemos establecer, siguiendo a AMENGUAL, tres


grandes períodos o etapas en la evolución experimentada por el concepto de
pueblo durante los dos últimos siglos.

Primera etapa: El pueblo como entidad jurídico-política En esta primera fase,


que se desarrolla teórica y prácticamente durante la Revolución Francesa, se
expresan, bajo el término de pueblo, dos ideas sustantivas complementarias.
Ante todo, el pueblo contiene una idea niveladora e igualitaria, en virtud de la
cual bajo este término se afirma la idea de igualdad y libertad entre todos los
ciudadanos que integran una colectividad con unos límites histórico-geográficos
comunes (nación) y una organización política propia (Estado). En este sentido,
cada individuo adquiere significación jurídica (Declaración de los derechos del
hombre y del ciudadano de 26 de agosto de 1789) y política (soberanía popular),
en tanto que parte de un mismo pueblo. Esta visión igualitarista y abstracta del
pueblo como conjunto de ciudadanos que permitió históricamente atacar la
estructura estamental del antiguo régimen, en beneficio de una estructura clasista
particularmente propicia para la clase media burguesa y que facilitó el
sometimiento de los monarcas absolutistas a los representantes de la voluntad
popular, ocultaba, a su vez, una nueva forma de dominación concreta e histórica:
la dominación política de la clase burguesa, cuya expresión más evidente será el
establecimiento de la democracia por voto censitario, en virtud de la cual la
cualidad de ciudadano se adquiere previa demostración de un determinado nivel
de renta o de propiedad de bienes inmuebles, como fórmula de selección y
elección de los representantes del pueblo.

18
Pero el término pueblo contiene también una segunda connotación, no menos
significativa que la anterior y perfectamente conectada con ella, a saber: el
pueblo entanto que realidad socio-política sólo existe en toda su plenitud en la
medida en que logra consolidarse como nación y como Estado. En efecto, un
pueblo incapaz de articularse como una colectividad histórica, como una nación,
y de organizarse como una entidad política independiente, como un Estado, no
pasa de ser una mera amalgamación de individuos absolutamente pasiva e
incapaz de un protagonismo internacional.

Como apunta AMENGUAL:

«Si la nación es la unidad consciente y la voluntad refleja de ser pueblo unido, el


Estado es la estructuración jurídico-política de esta unidad como tal. Así surgen
los estados nacionales, como unidades de ciudadanos iguales y libres que borran
del mapa las otras demarcaciones fundamentales en los poderes de los señores:
principados, condados, señoríos, etc. Nacionalidades que porque se afirman
gracias a la estructura estatal, a veces fueron entendidas como idénticas con los
estados, cosa que otra vez nos muestra la abstracción con que se entendía al
Estado, abstracción que cristalizó en el centralismo». Segunda etapa. El pueblo
como unidad cultural La segunda fase destacada por AMENGUAL se desarrolla
durante la primera mitad del siglo XIX al amparo de ese movimiento cultural
característico denominado romanticismo.

Lo más significativo de esta etapa es el énfasis que se pone en destacar la


dimensión cultural propia del pueblo, en tanto que principal vínculo de
unificación e integración entre todos los individuos libres e iguales que
constituían un pueblo.

El pueblo aparece, de esta manera, como una realidad social diferenciada y viva,
con un alma o espíritu propios y distinto de los de sus miembros, a la vez que en
clara tensión con la estructuración formalista y despersonalizada del Estado,
cada vez más centralista y burocratizado.

Esta visión del pueblo, muy frecuentemente confundida con la de la nación,


surge de la constatación de una comunidad cultural, entre todos los individuos
de un mismo pueblo, que desarrolla su dinámica propia a partir de la

19
conjugación de ciertos elementos objetivos (comunidad étnica, lingüística,
religiosa, etc.) o subjetivos («espíritu del pueblo»).

Tercera etapa. El pueblo como masas populares La propia evolución económica-


política de las sociedades europeas durante el siglo XIX hizo que la clase social
marginada de la visión burguesa del pueblo y del Estado irrumpiese en la escena
política, social y económica de forma conflictiva y que tratase de afirmarse,
como tal clase social, en gran medida por su oposición a la burguesía. La teoría
marxista clásica, al situar a las clases sociales, y al conflicto interclasista, en el
corazón mismo de la sociedad, permitirá el desarrollo de una nueva concepción
del término pueblo.

En efecto, el marxismo parte de la consideración del pueblo como realidad


social integrada, fundamentalmente, por el proletariado, es decir, por el conjunto
de las masas trabajadoras (obreros y campesinos) a las que hay que agregar
todos aquellos grupos que aun perteneciendo a la burguesía apoyan directa y
objetivamente al proletariado (artistas, intelectuales, etc.). Así considerado, el
pueblo se identifica con las masas populares trabajadoras, precisamente porque
son éstas, y no la burguesía dominante y opresora, las auténticas forjadoras del
desarrollo histórico de las sociedades. En consecuencia, la clase burguesa
aparece a los ojos del marxismo clásico no como una clase integrada en el
pueblo, sino como la clase que se impone y domina al pueblo que adquiere toda
su plenitud, como realidad social, en la medida en que es capaz de afirmarse y
liberarse, a través de la revolución, de la dominación burguesa. Es desde esta
perspectiva y significado del pueblo desde donde deben interpretarse algunos
términos acuñados en la doctrina marxista, tales como dictadura del proletariado,
democracia popular.

Finalmente, cabría subrayar que debido a la importancia y significado concedido


al concepto de pueblo por MARX, que se asimila frecuentemente al de nación,
no será hasta STALIN cuando empiece a desarrollarse de forma apreciable una
teoría del significado y alcance de) concepto de nación.

A estas tres etapas señaladas por AMENGUAL, cabría agregar una corriente
actual que podríamos calificar de funcionalista, de acuerdo con MARSAL
ARGELET, y que se encuentra ampliamente difundida entre sociólogos y

20
politólogos de inspiración anglosajona, uno de cuyos más representativos
exponentes es KARL DEUTSCH. Para este autor, el concepto de pueblo cabe
definirlo en los siguientes términos:

«Un grupo de personas con hábitos complementarios de comunicación. (... ) Lo


esencial para constituir un pueblo es que sus miembros compartan una
comunidad de significados en sus comunicaciones, de modo que puedan
comprenderse en forma efectiva en un amplio ámbito de diferentes temas. Es
evidente que una lengua común, aunque no sea indispensable, ayuda mucho para
esta finalidad, y resulta decisiva la existencia de una cultura común que
proporcione los significados comunes».

Como tendremos ocasión de demostrar más adelante, al referirnos a la nación,


esta definición del concepto de pueblo le incorpora elementos que son propios
de las naciones, por lo que nada tiene de extraño que la definición que aporta
este autor para las realidades nacionales resulte claramente arbitraria y
discutible.

Más rica e interesante resulta la concepción del pueblo que establece


CHAUMONT, cuando nos indica que la realidad social del mismo se desarrolla
paralelamente a la toma de conciencia por sus miembros de su condición de
dominados por otras colectividades, así como a la necesaria lucha por la
liberación que debe derivarse de esta toma de conciencia. Para expresarlo con
las propias palabras de este autor: «... Un pueblo que no lucha por su existencia
no es más que un aglomerado de clases o de personas, incluso si en su seno, la
comunidad territorial, de lengua, de cultura, etc., es indiscutible… El
afloramiento en el ámbito de la percepción colectiva del carácter intolerable de
las apropiaciones y alienaciones inmediatas puede ser denominada la "toma de
conciencia" de un pueblo. Esta toma de conciencia es inherente al combate, en el
sentido de que sin combate no hay toma de conciencia, y sin toma de conciencia
no hay combate. Estos son dos aspectos del mecanismo de la ideología. Así, la
toma de conciencia y el combate tienen necesariamente un contenido político;
pero la ideología política no es un fin en sí. la libertad es el objetivo de la
liberación, única explicación posible de los cambios o distanciaciones política de
algunas naciones tras la liberación».

21
CHAUMONT nos señala en esta cita dos elementos que son consustanciales con
la idea de pueblo, por un lado la necesidad de que se desarrolle una conciencia
política común, y por otro, el que esta conciencia política común genere una
actuación colectiva de la mayoría de los miembros del grupo, orientada hacia la
consecución de una liberación de las relaciones de dominación político-
económica, respecto de otros grupos exógenos (otros estados, naciones o
pueblos).

A la luz de estas consideraciones, podemos decir que un pueblo es aquel grupo


social que ha desarrollado unos vínculos de agregación colectiva entre sus
miembros como resultado de su conciencia de identidad política común y de la
actuación orientada a traducirla en una entidad estatal propia o independiente.

Según esta definición, el concepto de pueblo se diferencia netamente de otros


términos próximos, como son los de población y grupo étnico. En efecto, la
población es el conjunto de individuos establecidos en un territorio determinado,
sea cual sea su grado de organización social y la naturaleza de las relaciones
interindividuales que puedan existir. La etnia, por su parte, se conforma como
conjunto de individuos cuyas relaciones vienen determinadas por factores
naturales preestablecidos, generalmente de naturaleza biológica o de sangre. En
ambos casos se aprecia que el conjunto de individuos no logra configurarse
como un grupo social organizado y activo, con conciencia grupal diferenciada, y
mucho menos con conciencia política propia.

Lo propiamente definidor del concepto de pueblo es la conjunción de tres


elementos básicos:

a) Su configuración como grupo social organizado agregativamente y


diferenciado de otro tipo de agrupaciones sociales menores a las que
puede comprender y en las que puede apoyarse (clases sociales, tribus,
grupo étnicos, lingüísticos, religiosos, etc.)

b) El desarrollo de una conciencia política propia como núcleo


ideológico de vinculación entre sus miembros, conciencia que suele
generarse a partir de la constatación de la dependencia y alienación

22
sufrida por los miembros del pueblo en beneficio de otra colectividad
dominadora ajena a él.

c) La acción, en ocasiones armada y violenta, destinada a consagrar la


existencia del pueblo a través de la creación o participación política
plena en una estructura estatal independiente, es decir, su tendencia a
convertirse en Estado.

Aun cuando suele ser habitual la adscripción de( pueblo a un área territorial
definida, éste no es un requisito indispensable para el surgimiento de una
realidad popular, como lo demuestra claramente el caso del pueblo palestino,
aunque evidentemente sí constituye un elemento condicionante para la
consecución del objetivo básico a que aspira todo pueblo, es decir, su conversión
en unidad estatal independiente. Y ello es así porque el vínculo de agregación
entre todos los miembros de un mismo pueblo no descansa, a diferencia del
Estado, en la coparticipación territorial, sino precisamente, en la identidad
política común, en la aspiración y en la lucha por crear un Estado en el que el
pueblo vea reconocidos sus intereses y derechos políticos y económicos.

Análogamente, la existencia de vínculos lingüísticos, étnicos o religiosos pueden


favorecer y facilitar la génesis de un pueblo en la medida, como apunta
DEUTSCH, en que permiten una mayor comunicación entre sus miembros en
ámbitos no estrictamente políticos, pero que pueden potenciar el proceso de
agregación societaria, pero tampoco ello constituye una condición o requisito
necesario para la formación de una colectividad popular. Por el contrario, son las
ideologías políticas y los grupos de naturaleza política los que resultan
fundamentales para desarrollar la conciencia política común y garantizar la
acción popular, sea por medios pacíficos o armados; en consecuencia, la
formación de partidos políticos o movimientos de liberación tienen una función
catalizadora básica en la gestación del pueblo.

Junto a los pueblos cabe apreciar también en el panorama internacional y en el


mundo de los estados la existencia de otras formas de agrupación social no
menos significativas, nos referimos a las naciones.

23
La gran mayoría de los autores que han abordado el tratamiento de la nación
coinciden en destacar la naturaleza cultural e ideológica de los vínculos
nacionales. Así, en la clásica definición establecida por STALIN se define a la
nación como: «... Una comunidad estable, históricamente constituida, de lengua,
de territorio, de vida económica y de formación psíquica, que se traduce por la
comunidad de cultura».

En la misma línea se expresan otros muchos autores de corrientes ideológicas no


marxistas como LEWIS: «La nación es, por tanto, un sistema de relaciones
culturalmente determinado análogamente COULOUMBIS y WOLFE apuntan a
la diferenciación entre los conceptos de Estado y nación: Las expresiones
"nación" y "Estado" son conceptualmente muy distintas, aunque se las emplea
en forma indiferenciada con mucha frecuencia. La nación es un concepto
histórico fundado en la identidad cultural que comparten personas individuales;
el Estado es una unidad política definida en función de población, territorio y un
gobierno autónomo».

Podemos pues afirmar el concepto de nación diciendo que es: aquella


colectividad que ha alcanzado la integración cultural entre sus miembros, en el
transcurso de un proceso histórico común, y gracias a la cual goza de una
capacidad de actuación y relación con otras colectividades internacionales, así
como de una autonomía funcional, interna garantizada por la identificación entre
los individuos y la nación.

Según esta concepción del término nación cabe deducir sus principales
elementos:

a) Grupo social integrado culturalmente La nación constituye un tipo


particular de agrupación social, debido a que el elemento de vinculación
e integración entre sus miembros está constituido por la cultura.
Ciertamente entre los elementos que componen la cultura común de una
sociedad nacional son importantes los aspectos económicos y políticos,
pero conviene tener muy presente otros muchos elementos culturales, no
menos importantes y significativos que aquéllos, como son la lengua, la
religión, la singularidad étnica, la tradición artística, las costumbres
sociales, etc. Tener presente la pluralidad de elementos que conforman la

24
base cultural de una sociedad resulta necesario si se pretende comprender
adecuadamente las raíces y las finalidades de toda nación, evitando los
riesgos de asimilar el concepto nacional tan sólo con alguno de tales
elementos". Desde luego, el concepto de nación no puede asimilarse a la
idea de DEUTSCH, según la cual: «Si una porción significativa de los
miembros de un pueblo trata de obtener el control de alguna parte
sustancial de la maquinaria de coacción y gobierno -tales como los
consejos municipales, juntas escolares o legislaturas provinciales- los
denominamos una nacionalidad. Si logran apoderarse de recursos
significativos de coacción sobre una amplia superficie -es decir, si
habitualmente obtienen el control de un Estado- lo llamamos una nación,
y por lo común se llaman de esta manera a sí mismos. Una nación es,
entonces, un pueblo que controla un Estado».

Resulta obvio que el grupo nacional se constituye a partir de la


vinculación cultural, que DEUTSCH establece para el pueblo, con
independencia del grado de participación en los órganos y estructuras de
poder del Estado. Las naciones subsisten como tales grupos sociales
integrados al margen de su pertenencia a uno o varios estados, así como
de su coexistencia con otras naciones en el seno de una misma realidad
estatal. La problemática de las relaciones entre el Estado y la nación pasa
por otros parámetros a los que me referiré en el apartado siguiente, baste
con señalar, por ahora, que la problemática estatal afecta a la nación en la
medida en que como veíamos, los elementos político-económicos de la
vida de una sociedad forman parte de un bagaje cultural, que sin
embargo no se agota en ellos.

b) Experiencia histórica común la formación de una comunidad nacional


requiere siempre un largo período histórico, durante el cual se va
gestando y transmitiendo la cultura entre los miembros de todos aquellos
grupos sociales de los que surge la nación. Esta experiencia histórica,
forjada por los individuos de una sociedad en trance de constitución
nacional, y que se convierte en parte integrante de su propia cultura,
transmitida y desarrollada de generación en generación, tiene una
especial importancia para lograr la consolidación de la integración

25
cultural de todos los miembros de la nación, y con ella, la perpetuación
del propio grupo nacional.

Semejante proceso resulta obvio que no puede alcanzarse de forma


inmediata o a corto plazo. En el transcurso de ese proceso de gestación
de la nación que, eventualmente, no se ha culminado plenamente, nos
encontramos con una forma de agrupación social en la que los vínculos
culturales no están plenamente desarrollados, pero que, sin embargo,
permiten un cierto grado de organización, estabilidad y actuación
colectiva; tales grupos constituyen lo que denominamos nacionalidades,
que pueden ser definidas como naciones en proceso de formación
histórica.

c) Autonomía funcional interior y exterior La nación, en tanto que grupo


social integrado, goza de una capacidad de actuar colectivamente, tanto
respecto de sus miembros como en relación con otros grupos o actores
internacionales. Semejante capacidad es la base que permite el desarrollo
de una historia común, a la par que también es consecuencia de esta
última, ya que sólo en la medida en que una colectividad nacional logre
consolidar sus vínculos culturales y mantenerlos en el tiempo, a través de
un acto de permanente autoafirmación, tanto contra las tendencias
desintegradoras internas como frente a la presión de otras colectividades
exteriores, podrá subsistir como tal nación y evitar su desintegración.

No cabe, por tanto, considerar que la nación constituye una realidad


social permanente e inmutable una vez se alcanza su constitución. Por el
contrario, la nación sólo permanece como tal en la medida en que
mantiene viva la lucha por su existencia y en la medida en que esta lucha
constituye, en sí misma, una prueba palpable de la realidad nacional. No
obstante, la autonomía nacional opera, fundamentalmente, en la esfera de
la cultura, ya que es la cultura el vínculo comunitario del que surge la
nación.

Ello significa que las naciones son particularmente sensibles a las


relaciones de dominación en el ámbito cultural por parte de otras
colectividades, por ser la dominación cultural (lingüística, religiosa,

26
étnica, artística, etc.) la que más directamente afecta a la propia
subsistencia de la nación.

Por la misma razón, la mayor influencia ejercida en la esfera de las


relaciones internacionales por las colectividades nacionales no se
desarrolla en el terreno político-económico, aunque no quepa excluirlo, y
a pesar de que es el que más ha atraído la atención de los investigadores
sociales, sino en el ámbito cultural, es decir, en el ámbito de las
relaciones de comunicación y de la ideología de los diversos actores
internacionales. Esta influencia de internacionalización cultural,
realizada históricamente por un reducido número de comunidades
nacionales, ha contribuido eficazmente a desarrollar las posibilidades de
una auténtica comunicación internacional en nuestros días, condición
necesaria, aunque no suficiente, para permitir la formación de opiniones
públicas internacionales, pero constituye simultáneamente la mayor
dificultad para permitir el desarrollo de una auténtica comunicación
universal tecnológicamente posible.

d) Naturaleza personal, la nación, a diferencia de otras formas de


agrupación social, alcanza su estabilidad, integración y capacidad de
actuación autónoma, debido a la identificación que suscita en los
individuos, entre su realidad personal y la realidad nacional, efecto, el
fundamento último del poder de toda nación radica en el hecho de que
sus miembros individuales han interiorizado, a través de sus procesos de
aprendizaje y socialización, los vínculos culturales comunes forjados
históricamente durante sucesivas generaciones. En la medida en que tales
vínculos culturales se transforman en una parte importante de la
personalidad, consciente e inconsciente, de cada individuo, éste termina
por asociar su propia existencia a la existencia del grupo nacional, en el
límite puede llegara aceptar la necesidad de su sacrificio personal por
salvaguardar la existencia nacional.

Esta naturaleza personal, propia de la nación, le permite subsistir a los


cambios estatales y territoriales que puede sufrir a lo largo de su historia,
y le permiten también incorporar y transcender las transformaciones

27
funcionales impuestas por la vida económica, política o tecnológica. En
ello radica la auténtica fuerza de la nación para enfrentar la dinámica
histórica y los conflictos con otros grupos sociales, pero conviene decir,
al mismo tiempo, que ésta es una de las motivaciones más poderosas por
las que una nación tiende a generar e imponer una ideología nacionalista,
de raíces agresivas y expansionistas, a otras colectividades nacionales o
populares.

La nación, por tanto, no puede ser analizada más que desde la


consideración de su doble naturaleza, social y cultural, que no implica
una relación de necesidad con la existencia de otras formas de
organización social, como puede ser el Estado. Desde esta perspectiva, la
concepción del Estado-nación no tiene más validez que la que aportan
los casos, siempre excepcionales, en los que tal vinculación entre ambas
colectividades se ha producido históricamente. No podemos aceptar
tampoco la tesis de CHAUMONT, según la cual «... Resulta exacto que
la nación, al igual que el aparato del Estado, posee una naturaleza
ideológica. Entendemos por ello que cumple la doble función de toda
ideología: función interna de unificación, que sirve para enmascarar y, a
veces, superar las contradicciones; función externa de simbolización,
frente a las colectividades extranjeras. Pero el contenido de la ideología
nacional no es el mismo que el contenido de la ideología del aparato del
Estado: mientras ésta última expresa, organiza y justifica una
determinada estructura económica y social, la ideología nacional traduce
y sacraliza las exigencias económicas de un pueblo. La nación es, por
tanto, un concepto ideológico, en cuanto superestructura de un pueblo».

La consideración de la nación desde la óptica de su naturaleza


ideológicacultural, referida a una realidad social previa, el pueblo,
supone desconocer la naturaleza social propia de que goza toda nación.
Contemplar la nación como la simple expresión de la cultura de un
pueblo, aunque supone un avance notable respecto de la concepción
estato-céntrica, significa incapacitarse teóricamente para descubrir y
comprender que una de las cuestiones más dramáticas a las que tienen
que hacer frente muchos de los pueblos que han alcanzado su

28
independencia política, tras siglos de colonialismo, es la de su falta de
identidad cultural propia, la carencia de unos valores genuinos con la
psicología y aspiraciones colectivas de esos pueblos y, por tanto, la
necesidad de ir creando y defendiendo históricamente esos vínculos
culturales propios, frente a los intentos de neocolonización cultural de las
antiguas metrópolis, en ocasiones por medio del recurso al único vínculo
eficaz existente entre los miembros de esos pueblos, es decir a través de
las estructuras estatales. La nación no es únicamente una ideología, es
también una realidad social a la que muy pocos pueblos han logrado
acceder en el transcurso histórico.

II.3.EL PODER COMO ELEMENTO DEL ESTADO

El Poder es la suprema potestad del Estado que lo autoriza para imponer


decisiones de carácter general y regir, aun coercitivamente17 , según reglas
obligatorias, la convivencia de cuantos residen en su territorio sujeto a sus
facultades políticas y administrativas que los obedecerán . Existe poder cuando
el mandato de una sujeto A es obedecido por un sujeto B (cualquiera que sea la
motivación de la obediencia): si no hay obediencia no hay poder 18. El Poder se
ejerce a través del Gobierno que realiza la voluntad del Estado.
El Gobierno pone en movimiento un elemento del Estado: el Poder.

El poder se ejerce a través del Gobierno. En los sistemas parlamentarios


(Europa), se considera que el gobierno es el Poder Ejecutivo, con exclusión de
los Poderes Legislativo, Judicial y por lo cual al primer ministro o presidente del
Consejo de Ministros se lo denomina jefe del gobierno, mientras que en los
países americanos, de sistema presidencialista, el gobierno está integrado por los
órganos del Poder Publico: Legislativo, Ejecutivo, Judicial y Electoral.

17
Coercibilidad. Es el empleo habitual de la fuerza legítima que acompaña al Derecho para hacer
exigibles sus obligaciones y hacer eficaces sus preceptos. La coercibilidad significa la posibilidad del uso
legítimo y legal de la fuerza para su cumplimiento de la ley. Se diferencia diametralmente de
la coacción que es la Fuerza o violencia que se hace a una persona para precisarla que diga o ejecute
alguna cosa. En este sentido su empleo origina múltiples consecuencias de orden civil, ya que los actos
ejecutados, bajo coacción adolecen del vicio de nulidad, y en el orden penal, por que daría lugar a
diversos delitos, especialmente los atentatorios contra la libertad individual.
18
Quiroga Lavie, Humberto, Derecho Constitucional, Buenos Aires, Argentina, DePalma, 1987, pagina
43.

29
El gobierno es conjunto de órganos ejecutores del Poder publico del Estado,
realizando la voluntad de este, ordenando y manteniendo un régimen con arreglo
a la Constitución19. El Gobierno pone en movimiento un elemento del Estado: el
Poder.

La producción de los marcos jurídicos como generadores del orden del poder
soberano, ha dejado de circunscribirse a la espacialidad que corresponde al
territorio del estado, reconstituyendo con ello la excepcionalidad como paradoja
del poder soberano estatal.

Giorgio Agamben20 retomo el pensamiento de Carl Schmitt para dar cuenta de la


paradoja del poder soberano en los siguientes términos: El soberano está, al
mismo tiempo, fuera y dentro del ordenamiento jurídico. ¿Cómo se explica esta
paradoja? Simplemente el ordenamiento jurídico establece que el soberano,
como garante del cumplimiento del orden puede salirse de él y actuar por fuera
de él, cuando proclama, como garante del orden, el estado excepción.

Para Agamben la decisión soberana, la decisión que en términos de Schmitt


marca la pauta y establece el límite del ordenamiento jurídico, vale decir la
decisión que proclama el estado de excepción, inaugura un umbral que genera
una exclusión, inclusiva. ¿En qué consiste esta exclusión inclusiva? Consiste en
que el soberano deja por fuera del ordenamiento jurídico (exclusión), pero con
ocasión del mismo mandato jurídico (inclusión).

Lo fundamental de toda esta situación es que la excepción es estructurante de la


lógica misma de la soberanía, no se trata de un fenómeno marginal. “Se trata de
una estructura originaria en que el derecho se refiere a la vida y la incluye en él
por medio de su propia suspensión”.

Agamben retoma la reflexión de Jean-Luc Nancy sobre el bando, para dar


pregnancia al sentido que encierra la excepción como aspecto constitutivo de la

19
“Constitución. (Del latín “cum” con y “statuere” establecer). Es la norma jurídica suprema positiva
que rige la organización de un Estado, estableciendo: la autoridad, la forma de ejercicio de esa
autoridad, los límites de los órganos públicos, definiendo los derechos y deberes fundamentales de los
ciudadanos y garantizando la libertad política y civil del individuo.
20
Agamben, Giorgio. “Homo Sacer. El poder soberano y la nuda vida”. Pre-textos. España. 1998

30
norma: “antiguo termino germánico que designa tanto la exclusión de la
comunidad como el mandato y la esencia del soberano”.

Tres ideas centrales plantea Saskia Sassen cuando se trata de abordar la relación
entre producción del derecho y la soberanía estado nacional en el marco de la
actual globalización: Primero, los estados no son los únicos productores del
derecho, sino que la globalización significa la existencia de regímenes
reguladores e instituciones de gobernabilidad de las relaciones económicas
internacionales que están por fuera de los estados, vale decir, lo internacional
emerge como ámbito para la competencia reguladora.

Segundo, la desregulación no es simplemente una pérdida de control por parte


de los estados, es mecanismo para armonizar la yuxtaposición de consenso
interestatal, y, además, dinamizar la combinación de poder y legitimidad que se
ha dado en llamar soberanía, orientándola hacia un proceso descentralizador
parcialmente distribuido entre estado y otras entidades que corresponden
especialmente a organismos supranacionales.

Tercero, los sistemas jurídicos estatales continúan siendo la instancia más


importante para garantizar los derechos de contrato y de propiedad. Se trataría
entonces de una recomposición de la soberanía.

Dado lo anterior, tres lógicas de producción del derecho parecen apuntar a esa
reconfiguración soberana en el marco de la globalización: La ampliación de la
economía más allá de las fronteras nacionales requiere ser garantizada. La
ampliación de los derechos humanos dentro de los estados y más allá de los
estados requiere ser observada, en tanto su protección va más allá de la
protección de los derechos ciudadanos. La ampliación de la seguridad asociada
al riesgo terrorista desborda las fronteras estatales, a pesar de que son estados
quienes definen la identidad del terrorista internacional.

Con ocasión de las dos primeras lógicas, Saskia Sassen produce la siguiente
tesis: El proceso de globalización desde la perspectiva del poder soberano
plantea una desnacionalización de las instituciones y espacios económicos

31
claves y, de otra parte, una renacionalización de la política, cuando se trata de
los derechos humanos.

En el caso de la tercera lógica Ulrich Beck 21 plantea que ante los ataques
terroristas la seguridad nacional ya no es nacional, y para el caso las alianzas no
son algo nuevo pero, en estas circunstancias, la alianza tiene como objetivo
proteger la seguridad nacional, la de cada país, no la estabilidad internacional.
En consecuencia, la política exterior e interior, la seguridad nacional y la
cooperación están totalmente ligadas, y con ello el aumento de la
interdependencia y la cooperación; es decir, la pérdida de autonomía aumenta la
soberanía: se trata de compartir soberanía lo cual no la reduce sino que la eleva a
una potencia superior.

Téngase en consideración que cuando se trata de la seguridad antiterrorista, la


ampliación de la soberanía fortalece el papel, en este caso, del estado. Por esta
razón Beck encuentra una contradicción profunda en el discurso neoliberal

El asunto es que la excepcionalidad que produce el soberano se juega hoy en los


umbrales de un ordenamiento jurídico estatal que sigue siendo referente central
del poder soberano y una cooperación internacional que garantiza una soberanía
compartida, porque, igualmente, la incursión terrorista es glolocalizada pero en
sentido estricto el riesgo causado es sistémico.

Si tomásemos nuevamente la historia de Josef Skvorecky, el ingeniero


praguense termina refugiado en Londres a pesar de que nunca se propuso
traicionar a su patria socialista. En el marco de las actuales lógicas de la política
de seguridad planetaria, ya no importa a que lugar pueda llegar, su sombra se
extenderá inevitablemente sobre los territorios de la soberanía compartida.

Lo anterior no significa, que las garantías de los derechos humanos extiendan


sus manos a la totalidad del Orbis, se podría argumentar que en buena medida la
confianza depositada por Saskia Sassen sobre los alcances de una
renacionalización de la política en términos de la seguridad de las poblaciones
inmigrantes y refugiadas es excesiva, falta considerar esas otras “geografías del
21
Beck, Ulrich. “Las instituciones de gobernanza global en la sociedad mundial del riesgo”. Contenido en
“Guerra y Paz en el siglo XXI. Una perspectiva Europea”. Tusquets. España. 2004

32
poder” que Sassen no considera y que Agamben caracteriza con el nombre de
“campo”.

¿Qué es el campo? El campo es el lugar que surge con ocasión del estado de
excepción y de la ley marcial, es el lugar que se abre cuando el estado de
excepción es la regla22. Si Saskia Sassen pone de presente una renacionalización
de la política en términos de derechos humanos y de política de inmigración
cuyo objeto fundamental son las poblaciones, las lógicas del biopoder se siguen
centrando en las poblaciones, sin embargo, no todas las poblaciones están
protegidas. Como lo señala Agamben. “El estado de excepción, que era
esencialmente una suspensión temporal del ordenamiento jurídico, se hace ahora
un nuevo sustrato espacial en el que habita esa nuda vida que, de forma más
evidente, ya no puede ser inscrita en el orden jurídico”.

Un equívoco relevante subyace a la reflexión de Giddens 23 cuando se ocupa de


los riesgos y la seguridad ontológica asociados a la modernidad; si bien los
sistemas abstractos proporciona una gran seguridad cotidiana y el “compañero
honorable” se constituye en lugar de la fiabilidad, las lógicas del biopoder
también procuran formas de individualización, en la excepcionalidad, que
reducen la existencia a la condición de nuda vida, de vida sin potencia,
estructuralmente glolocalizada en campos de refugiados, en lugares de economía
de guerra, en trayectos de la circulación nómada de indocumentados y sin patria
que transitan de frontera en frontera, de refugio en refugio.

En la cotidianidad de las prácticas de los derechos humanos estas poblaciones se


encuentran signados con ideario de la vida como acontecimiento sacro que debe
ser protegido, pero en la cotidianidad de las prácticas de exclusión se encuentran
expuestos y sometidos a la arbitrariedad que genera la excepcionalidad.

Ha sido tema de polémica, a través de los siglos, cual sea el origen del poder,
para algunos, procede de Dios y recae directamente en la persona elegida para
ejercerlo. Esta teoría sirvió de base a las monarquías absolutas y a los regímenes
de gobierno autocrático (persona individual, partido político, grupo militar,
organismo sindical). Otros muchos autores niegan el origen divino del poder,
22
Agamben, Giorgio. “Medios sin fin. Notas sobre la política”. Pre-textos. España. 2001
23
Giddens, Anthony. “Consecuencias de la modernidad”. Alianza. Madrid. España. 1999.

33
destaca la Teoría Del Contrato Social expuesta por Jean Rousseau, que dice que
el poder es un atributo del pueblo que es delegado a una constituyente con las
formas constitucionalmente establecidas.

Tal poder es unas veces de tipo coactivo; otras, carece de este carácter. El poder
simple, o no coactivo, tiene capacidad para dictar determinadas prescripciones a
los miembros del grupo, pero no está en condiciones de asegurar el
cumplimiento de aquéllas por sí mismo, es decir, con medios propios. Cuando
una organización carece de poder coactivo, los individuos que la forman tienen
libertad para abandonarla en cualquier momento. Ello aparece con toda claridad
incluso en las organizaciones no estatales más poderosas del mundo, como la
Iglesia Católica. Esta última no puede, por sí misma, constreñir a sus fieles o a
sus sacerdotes a que permanezcan en su seno, a no ser que el Estado le preste su
apoyo.

Si una organización ejerce un poder simple, los medios de que dispone para
sancionar sus mandatos no son de tipo coactivo, sino meramente disciplinarios.
El poder de dominación es, en cambio, irresistible. Los mandatos que expide
tienen una pretensión de validez absoluta, y pueden ser impuestos en forma
violenta, contra la voluntad del obligado.

Cuando una agrupación no estatal ejerce un poder de dominación, éste tiene su


fuente en la voluntad del Estado. Ello equivale a sostener que no se trata de un
poder propio, sino derivado. Dicho principio, universalmente admitido en
nuestros días, no posee, sin embargo, valor absoluto. En las épocas en que el
poder político no se había consolidado, habría sido imposible postularlo.
Durante la Edad Media, por ejemplo, hubo agrupaciones no estatales que
gozaban, en mayor o menor medida, de un poder de dominación independiente.
Éste fue el caso de la Iglesia Católica, que a menudo hizo valer su autoridad aun
en contra del Estado. Lo mismo ocurrió con numerosos señores feudales, cuyo
poder no era siempre el producto de una delegación de origen estatal.

Los diversos principios de repartimiento de Las poblaciones entre los estados.

34
Una primera reflexión sobre la población de los Estados nos permite darnos
cuenta que se agrupan en muy diversa cantidad en los mismos, que igualmente
tienen muy diversas condiciones geográficas de extensión, localización en el
globo terrestre, etcétera, y es que, como explica Dabin, la población se encuentra
repartida entre los diversos Estados que existen en la superficie terrestre; es
decir, no existe un Estado que abarque toda la población mundial. Pero si
tratamos de averiguar las causas de esa división ¿qué criterio seguiremos para
explicar el reparto de la población en diversos Estados existentes?

El primer criterio es el territorial. De acuerdo con el espacio geográfico en que


se encuentran, se explica su correspondencia a diferentes Estados.

Además, y éste es el segundo criterio, podemos explicar su pertenencia a


diferentes Estados tomando en cuenta sus características. Es decir, agruparemos
aquellas poblaciones que presenten características homogéneas; una misma raza,
o una misma lengua, por ejemplo.

35
III. FORMACIÓN, MODIFICACIÓN Y EXTINCIÓN DEL ESTADO

III.1. Formación de los estados


No hay un consenso claro acerca de las características definitorias del estado:
éstas pueden cambiar significativamente como consecuencia del contexto24.
Los investigadores dedicados al estudio de sus orígenes consideran
generalmente el estado como una unidad política delimitada territorialmente y
que dispone de instituciones centralizadas para la administración del gobierno,
algo que lo distingue de las tribus u otras unidades sociales sin tales
instituciones25.

Uno de los focos de estudio se ha dirigido tradicionalmente hacia los


momentos de transición que se produjeron en las sociedades humanas al pasar
de ser comunidades tribales a organizaciones políticas de gran escala. Tales
estudios (realizados a menudo por antropólogos) exploran la aparición de
estructuras administrativas básicas en áreas donde los estados se desarrollaron
desde sociedades que los desconocían. 26 A pesar de que estos procesos se
mantuvieron de manera activa en las agendas de antropólogos y arqueólogos
durante muchos años, parte del esfuerzo investigador ha derivado del porqué se
formaron para concentrarse en el cómo funcionaron. Las investigaciones se
focalizan sobre dos tipologías: los estados primarios y los estados primitivos.

III.1.1.Formación de los estados primarios

Los estados primarios serían aquellos que aparecieron en un contexto


geográfico exento de previos desarrollos estatales y/o en ausencia de contactos
con otros estados. Serían aquellos estados que surgieron por primera vez en tal
medio social27. El número exacto de casos clasificables como primarios es
bastante discutible debido a la limitada información disponible en la mayoría
24
Haas, Jonathan (1982). «The Evolution of the Prehistoric State». Nueva York(Columbia University
Press). pp. 2-3.
25
Cohen, Ronald (1978). «"State Origins: A Reappraisal". En Claessen, Henri J.M. y Peter Skalnik. The
Early State». Nueva York (Mouton Publishers). pp. 2-5. 
26
Spruyt, Hendrik (2002). «"The Origins, Development, and Possible Decline of the Modern
State"». Annual Review of Political Science (5): 129. 
27
Spencer, Charles S.; Redmond, Elsa M. (2004). «"Primary State Formation in Mesoamerica"». Annual
Review of Anthropology (33): 174

36
de lugares acerca de la organización política previa a la aparición de la
escritura.

Según Vicente Lull y Roberto Risch, se debería añadir el sudeste de


la Península ibérica, donde se habría generado una forma estatal primaria en
el área argárica. Para ellos, la estratificación social hereditaria argárica,
documentada en sus enterramientos, no se podría haber establecido sin una
ideología común, la coacción y un sistema tributario. 28 El estado se
manifestaría a través de la explotación económica de la mayoría de la
población por parte de una élite restringida y monopolizadora del armamento.
Además de la segmentación interna y la uniformidad material, este grupo
habría impuesto una clara delimitación del territorio argárico respecto al
exterior, así como una continua expansión sobre las regiones aledañas.9

Una de las teorías más significativas acerca del origen de los estados primarios
es la hipótesis hidráulica, la cual sostiene que el estado surgió como
consecuencia de la necesidad de construir y mantener proyectos de irrigación
artificial a gran escala. Karl August Wittfogel argumentaba que los agricultores
que habitaran medios ambientes áridos se encontrarían con limitaciones
productivas si se basaban en la irrigación a pequeña escala. Tales limitaciones
provocarían que distintos productores agrícolas se unieran en respuesta a la
presión demográfica y el ecosistema árido para crear un aparato estatal que
pudiera construir y mantener grandes proyectos de irrigación.29

Para Marvin Harris, principal exponente del materialismo cultural, los estados


primarios se desarrollaron a partir de jefaturas complejas sometidas a tres
condiciones infraestructurales:

 Aumento demográfico significativo.


 Intensificación agraria que produjo excedentes almacenables.
 Circunscripción poblacional motivada por causas ambientales o
humanas.
28
Gilman Guillén, Antonio (1999). «Veinte años de Prehistoria funcionalista en el sureste de
España». Boletín del seminario de estudios de Arte y Arqueología (BSAA) (65): 87-88.
29
Carneiro, Robert L. (1970). «"A Theory of the Origin of the State"». Science(169 (3947)): 734. 

37
El poder de las jefaturas fue creciendo paralelamente al incremento de la
población y el excedente agrícola, ya que, gracias a estos dos factores, podían
generar una mayor estratificación social y aumentaban sus posibilidades
comerciales y bélicas. A su vez, el comercio y la guerra les sirvió para ampliar
el territorio bajo su control político, impidiendo o desanimando a aquellos que
hubieran querido escapar a otros lugares a hacerlo (circunscripción). Poco a
poco las élites fueron imponiendo tributos, prestaciones y obligaciones a sus
antiguos partidarios, que se convirtieron en subordinados. Y este proceso de
jerarquización, expansión y conquista se fue retroalimentando a sí mismo:
surgieron los primeros estados y éstos dominaron las jefaturas vecinas, se
conquistaron entre ellos y crearon imperios preindustriales.30

3.1.1. Formación de los estados primitivos

Los estados primitivos serían aquellos que se crearon e institucionalizaron en


una situación en la cual el aparato estatal no existía antes, pero desarrollándose
en interacción con otros estados. Entre los ejemplos se incluirían
las civilizaciones del bronce egeo o la civilización malgache (Madagascar). La
gran diferencia con los estados primarios es que los primitivos no se crearon y
evolucionaron de manera autónoma. Las causas de su génesis incluirían
influencias culturales, imposiciones u otras formas de interacción con los
estados existentes previamente. Acerca de esto hay un cierto número de
hipótesis que intentan establecer modelos que expliquen por qué el estado se
desarrolló en algunos sitios y en otros no. Otros investigadores creen que las
generalizaciones no ayudan y que cada caso debe ser tratado de manera
particular.5

3.1.2. Teorías de la formación voluntaria

Estas hipótesis sostienen que diversos grupos de personas se juntaron para


organizar estados como resultado de un cierto interés racional. 15 Muchos
seguidores de la tradicional filosofía del contrato social proponen alguna
teoría de formación voluntaria. Estas dirigen su atención hacia el desarrollo
de la agricultura, así como a la presión demográfica y organizativa
30
Harris, Marvin (2002). «Introducción a la antropología general». Madrid (sexta edición) (Alianza Ed.).
pp. 487-489.

38
subsiguiente, que resultarían en la formación del estado. El argumento es que
tales tensiones dan como resultado una presión integrante que motiva a la
gente racional a unirse e institucionalizar el estado.

Una de las más destacadas hipótesis es la hidráulica, vista más arriba. A ésta,
Carneiro añadió la denominada hipótesis automática, en la que sostiene que
el desarrollo de la agricultura produciría fácilmente las condiciones
necesarias para la aparición de un estado. Al almacenarse los excedentes
alimentarios creados por el desarrollo agrícola, se establecerían clases de
trabajadores diferenciadas y una división del trabajo, lo que automáticamente
provocaría la creación del estado.

Una tercera hipótesis, muy habitual para las explicaciones referentes al


estado primitivo, sostiene que las redes del comercio a larga distancia darían
el impulso necesario para el desarrollo de los estados en ciertos lugares
estratégicos, tales como puertosu oasis. Por ejemplo, el incremento
comercial en el siglo XVI podría haber sido el detonante para la aparición de
estados en África occidental, tales como Dahomey, Benín o Whydah.31

3.1.3. Teorías del conflicto

Estas tesis afirman que los conflictos y la dominación de una población


sobre otra son las claves del origen del estado.11 En contraposición con lo
visto anteriormente, en éstas se argumenta que las poblaciones no se ponen
de acuerdo voluntariamente para crear un estado, sino que los estados son
instituidos mediante alguna forma de dominación de un grupo humano sobre
otro u otros. Hay un cierto número de hipótesis basadas en el conflicto, la
dominación o la opresión como procesos causales o como mecanismos
necesarios dentro de condiciones determinadas y estos modelos pueden
haber tomado prestado también otros puntos de vista. Generalmente suelen
incluir como motores del cambio la estratificación económica, la conquista
de otros pueblos, el conflicto en áreas circunscritas y la teoría
neoevolucionaria del crecimiento de la burocracia.

Service, Elman R. (1978). «"Classical and Modern Theories on the Origins of Government" en Cohen,
31

Ronald y Service, Elman R.. Origins of the State: The Antrhopology of Political Evolution». Filadelfia,
PA: ISHI. p. 30.

39
La estratificación económica es la base de uno de los modelos más
antiguos, basado en evidencias antropológicas, que planteó Friedrich
Engels en su obra El origen de la familia, la propiedad privada y el
Estado (1884).32 El modelo de Engels se desarrolló a partir de Ancient
Society de Lewis Henry Morgan y de los bosquejos realizados por Karl
Marx en sus teorías acerca del modo asiático de producción. Engels
argumentaba que el estado se desarrolló como resultado de la necesidad de
proteger la propiedad privada, sosteniendo que el excedente de producción
creado por la intensificación agrícola provocaría la división y especialización
de la fuerza laboral, que se segmentaría en unas clases que trabajarían la
tierra y otras que podrían dedicar su tiempo a distintas tareas. La rivalidad de
clases y la necesidad de garantizar la propiedad privada de aquellos que
vivían de los excedentes producidos por los agricultores desembocarían en la
creación del estado. Posteriormente, estos argumentos fueron ampliados por
el antropólogo Morton Fried quien sostenía que la estratificación social fue
la dinámica primaria subyacente al desarrollo estatal.33

La teoría de la conquista es similar a la anterior y afirma que el estado fue


establecido por una ciudad con el fin de controlar otras tribus o
asentamientos que habría conquistado. Este modelo tiene sus raíces en los
trabajos de Ibn Jaldún (1332-1406) y Jean Bodin (1530–1596), que fueron
organizados por primera vez en torno a evidencias antropológicas por Franz
Oppenheimer (1864-1943). Oppenheimer sostenía que el estado fue
construido para consolidar la desigualdad entre pueblos que resulta de
cualquier conquista.34

Cierto número de teorías neoevolucionistas (relacionadas en algunos casos


con las anteriores) explican los orígenes del estado en relación con la
evolución básica de los mecanismos de liderazgo. El fundamento de esta
tesis es que la sociedad humana evolucionó desde las tribus o jefaturas hasta
los estados mediante un proceso gradual de transformación que permitió a un
pequeño grupo estructurar la sociedad jerárquicamente y mantener el orden

32
Claessen, Henri J.M.; Skalnik, Peter (1978). «"The Early State: Theories and Hypotheses". En
Claessen, Henri J.M. y Peter Skalnik. The Early State». Nueva York (Mouton Publishers). p. 6.
33
Service, Elman R. "Classical and Modern Theories on the Origins of Government". pp. 28-29.
34
Claessen, Henri J.M.; Skalnik, Peter. "The Early State: Theories and Hypotheses". p. 10.

40
gracias a la apropiación de los símbolos de poder. Los grupos dominantes en
la sociedad tribal fueron aumentando su poder y, a la vez, construyeron
gradualmente la jerarquía y segmentación que formaron la base del estado35.
Así, Elman R. Service sostiene que la estratificación social fue en gran parte
una consecuencia de la creación del estado, en vez de que éste fuera creado
para defender tal estratificación (al contrario de lo que defienden las teorías
sobre la estratificación económica).

La burocracia se desarrollaría para sostener las estructuras de liderazgo


tribales, utilizando la jerarquía religiosa y la estratificación económica como
medios para incrementar más su poder. La guerra pudo jugar un papel clave
en tal situación, ya que permitiría a los líderes distribuir beneficios de tal
manera que sirvieran a sus propios intereses (aunque ésta sería más bien una
constante que retroalimentaría el sistema, en vez de un factor autónomo). De
manera similar, Henry T. Wright afirma que medios competitivos y
conflictivos producirían una experimentación política que conduciría al
desarrollo del estado. Opuestas a las teorías del origen del estado mediante el
azar o la improvisación, la experimentación implica un proceso dirigido
conscientemente, durante el cual los líderes tribales aprenderían de las
formas organizativas del pasado y de las consecuencias que provocaron.36

3.1.4. Otras teorías

Existen otras hipótesis que han destacado distintos aspectos: en ocasiones se


ha pretendido que el desarrollo tecnológico o el religioso o la socialización
de los individuos fueron decisivos para la aparición del estado. Sin embargo,
la mayoría de estos factores han sido relegados a la categoría de secundarios
por los análisis antropológicos. Además de la conquista por la fuerza de las
armas, algunas tesis sostienen que la necesidad de defenderse de ésta o la
organización militar necesaria para conquistar otros pueblos fueron los
aspectos clave que condujeron a la formación del estado.

3.1.4. Teorías desacreditadas

35
Blanton, Richard; Fargher, Lane (2008). «Collective Action in the Formation of Pre-Modern
States». Nueva York (Springer). pp. 8-9.
36
Wright, Henry T. (1977). «"Recent Research on the Origin of the State"». Annual Review of
Anthropology (6): 386. 

41
Ciertos modelos propuestos durante el siglo XIX y principios del XX han
sido después ampliamente desacreditadas por los antropólogos. Aquí se
incluirían hipótesis como la de la formación del estado primitivo a
consecuencia de la superioridad racial, de un accidente histórico o de un
interés consciente de la gente. De manera similar, el darwinismo social,
muy destacado en el trabajo de Walter Bagehot, sostenía que las formas
estatales se originaron como resultado de que los mejores líderes y
sociedades organizadas fueron aumentando gradualmente su poder hasta que
se estructuraron las instituciones estatales. Actualmente todas estas teorías
no son tenidas en cuenta.37

3.2. MODIFICACIÓN DE LOS ESTADOS.

Los problemas de las modificaciones de los Estados siempre han sido objeto
de estudio. En la misma Grecia se iniciaron las dos corrientes dominantes
elaboradas en relación con este tema. Puede considerarse a Platón come el
fundador de la teoría que podría denominarse revolucionaria, pues califica a
las revoluciones como el factor determinante de la Historia. En cambio, puede
considerarse a Aristóteles como el iniciador de la posición conservadora,
porque dice que la verdadera revolución es la que se funda en el mejoramiento
de la educación política y no en los actos irreflexivos del pueblo, que
destruyen incluso las partes buenas de los regímenes anteriores.

En la Edad Media la idea revolucionaria no experimentó grandes progresos.


En cambio, en los siglos XVI y XVII hubo pensadores que llegaron incluso a
justificar el "tiranicidio", diciendo que el pueblo tiene derecho de defensa
contra los gobernantes que atentan contra la libertad. El renacentista
Maquiavelo es considerado como revolucionario típico, que hace descansar el
fundamento del Estado no en lo divino, ni en preceptos éticos, sino en su
misma actividad que deriva de los actos de los hombres, en el juego de los
intereses regulados por las leyes del príncipe, que debe tratar de imponer a
todo trance el dominio de su voluntad, valiéndose de cualquier medio.

37
Service, Elman R. "Classical and Modern Theories on the Origins of Government". p. 24.

42
Rousseau también es considerado como revolucionario, pues habla de un
derecho a la revolución para volver al estado natural, cuando el Estado no
cumple su función básica. de tutelar los intereses de los hombres.

Groppali hace notar que si se habla de un "derecho a la revolución" se incurre


entina contradicho in terminis; se incurre en la imposibilidad de compaginar
dos términos antitéticos, porque por definición, revolución significa negación
de toda ley, y si algún pensador, como Fichte, lo admitía, era porque trataba de
justificarlo considerándolo el complemento de una ley moral superior con la
cual estuviese en pugna un ordenamiento positivo determinado.

Una justificación del "derecho a la revolución", desde el punto de vista


jurídico, dice Groppali es imposible y absurda, puesto que no es posible para
hacerlo invocar ni al Derecho vigente (que la revolución trata de destruir), ni al
Derecho que se supone trata de instaurar el movimiento revolucionario, puesto
que este Derecho nuevo que se supone ha de salir del mismo, del movimiento
revolucionario, tiene que emanar y ser impuesto por el Estado.

Sin embargo, es radicalmente falsa la tesis de Groppali, si acudimos a los


principios certeros del Derecho Natural derivados de la doctrina de la
Escolástica. Desde el siglo XIII los Doctores de la Iglesia han reconocido a la
persona humana el derecho a la resistencia y la licitud de la,. defensa, aunada
frente a los actos del gobierno tiránico.

Así, Santo Tomás de Aquino, en la Summa Theologica, afirmaba: Son


alabados aquellos que libren a la multitud de una potestad tiránica. Con lo que
legitimó la resistencia al régimen político injusto, entendiendo por tal el que se
aparta de su fin esencial, del bien común.

Francisco Suárez, el eminente teólogo español, en De Charitate disp. XIII,


sect. VIII, afirma que toda la República puede levantarse en guerra contra el
tirano, fundándose para ello en que en virtud del Derecho Natural, se permite
rechazar la fuerza con la fuerza y deponer al Rey.

Como lo demuestra Castro Albarrán, en su obra El Derecho a la Rebeldía, este


principio fue mantenido también por San Roberto Belarmino, Mariana, Molina
y otros.

43
León XIII, en su Encíclica Sapientiae Christianae, pfo. 11, reafirma el deber de
resistencia de los súbditos frente a la autoridad tiránica.

Y Rommen en su derecho Natural reafirma estos principios, proclamando que


la autoridad que dicta leyes contrarias a la ley natural, degenera en tiranía y
concluye que no existe el deber de acatar las leyes injustas, las cuales no
obligan por ser contrarias al bien común.

Marx y sus seguidores, Engels, Lenin, etc., son los apologistas de la


revolución, a la que consideran como un fenómeno que ha de acontecer
fatalmente para transformar la estructura de la sociedad, que consideran
injusta, y dar lugar a un orden de cosas que esté más de acuerdo con su
doctrina. En la Critica de la Economía Política, dice Marx que mientras las
fuerzas de la producción siguen un ritmo creciente, las normas jurídicas que
deben encauzar esas funciones económicas permanecen rígidas, y al existir ese
contrasté sé origina un desequilibrio que da nacimiento a la revolución, que
trata de modificar el viejo ordenamiento jurídico para que pueda normar las
nuevas exigencias sociales. Por la continua concentración del capital -sigue
diciendo Marx- los ricos serán cada vez más ricos y los pobres cada vez más
pobres. De este contraste surgirá la socialización de los medios de producción
de manera inevitable.

Groppali concluye que por revolución debe entenderse todo cambio realizado
por la fuerza en la constitución de un Estado.

Entre el abandono del orden antiguo y la instauración del nuevo, hay, un


período intermedio, en el que los poderes del estado son ejercidos por los
llamados "gobiernos de hecho" Este período intermedio presenta problemas
relacionados con la validez de los actos que tengan lugar dentro del mismo y
que se resuelven en su nulidad (nulidad de esos actos) si el movimiento
revolucionario no progresa vuelve a instaurarse el antiguo orden, o bien,
quedan legitimados por el nuevo orden jurídico, esos actos que tienen lugar en
el orden intermedio, si llega a instaurarse al triunfo del movimiento
revolucionario.

44
Panunzio considera: que puede presentarse una situación revolucionaria
diferente,' en la que no exista periodo intermedio de hecho, sino que el partido
revolucionario desde su formación postule un orden jurídico nuevo, que
sustituya al antiguo. Pero, naturalmente, también queda sujeta esta situación
que prevé Panunzio, al éxito o al fracaso de la revolución.

Se distingue también entre revuelta y revolución una vuelta" es un golpe


violento que no llega dentro de si un contenido ideológico. En cambio, la
revolución- va animada de un orden de ideas, tiene un contenido doctrinario
que es la causa de su puesta en marcha. Pero la distinción radical entre
"revuelta" y "revolución" debe buscarse más bien en el contenido ético de los
movimientos.

Una revolución, cuando su contenido no es ético, puede catalogarse,


igualmente, como una revuelta sin contenido.

Maquiavelo mismo, observaba que una revolución para que tenga éxito debe
estar guiada por el bien común. Ferrari sólo considera revoluciones a las que
llevan dentro de si nuevas ideas, el propósito de crear nuevos valores.

En resumen, la revolución sólo se justifica como medio modificador del


Estado cuando su finalidad es obtener un mayor respeto de la vida humana y
una mejor justicia social, que no puedan obtenerse por medio de la evolución
jurídica.

Naturalmente que de los dos extremos que se siguen para la modificación del
Estado, de la organización política, el más conveniente, el que se utiliza, por lo
demás, con mayor frecuencia, es la evolución.

Es de desearse que dentro del orden jurídico se utilicen las facultades del
Poder Legislativo para modificar el orden constitucional y ajustarlo a las
nuevas exigencias de la vida. Pero si la actividad del Estado es desorbitada, si
no respeta en su justa medida los valores inalienables e imprescriptibles de la
persona humana, un movimiento revolucionario que trate de colocar a la
persona humana en la justa posición que le corresponde dentro de la
organización política, se justificará plenamente de acuerdo con la doctrina
tradicional.

45
3.3. EXTINCIÓN DE LOS ESTADOS
Empezamos en los incisos anteriores de este capitulo, el estudio del tema
correspondiente a la formación, modificación y extinción de los Estados.
Vimos ya los diversos procesos de formación jurídica de los Estados y también
las distintas formas en que puede producirse su modificación y cómo esos
procesos se distinguen fundamentalmente en evolución y en revolución; y
después de examinar los caracteres de estos dos movimientos, afirmamos la
necesidad de que los Estados se transformen pacíficamente en virtud de la
evolución, y únicamente en casos de absoluta necesidad se recurriera a la
revolución como medio de obtener la transformación de un Estado cuya.-
actividad traspase los limites de los derechos intangibles de la persona
humana.

Habiendo estudiado esos dos problemas, vamos a analizar la extinción de los


Estados. El Estado, tal como hemos visto, se encuentra compuesta de diversos
elementos esenciales, tiene dentro de si elementos que forman su sustancia, de
los cuales no puede carecer. Además de estos elementos esenciales, requiere
para su vida la existencia del territorio, como fundamento o sostén de su
población. En consecuencia, la pérdida de esos elementos sustanciales o del
territorio, del que necesita de manera vital, significa la desaparición del
Estado.

Si la población se extingue, concomitantemente desaparece el Estado. Lo


mismo sucede si pierde en su totalidad el territorio o si el gobierno, es decir, el
poder que encierra éste, se desploma y no lo sustituye otro. No es posible
concebir la existencia de un Estado sin población o sin poder, o bien, por
tratarse de un auxiliar vital para la existencia del Estado, sin territorio.
Igualmente ya no sería Estado una sociedad política en la que desapareciese el
orden jurídico o el poder se dirigiese no a obtener el bien común, sino el
provecho particular de los gobernantes.

3.4. CAUSAS DE EXTINCIÓN DE LOS ESTADOS

46
Pero además de esos hechos que al producirse ocasionan la desaparición del
Estado, Groppali señala como causas de extinción la fusión, la incorporación y
el fraccionamiento. Existe fusión (unto extinctiva per confusiomonem) cuando
uno o más Estados se conjugan y se funden con uno o varios otro' y al
fusionarse dan origen a un Estado nuevo, diferente de los precedentes,
extinguiéndose éstos.

Existe incorporación (unio per incorporationem) cuando un Estado se


incorpora, extinguiéndose de esta manera, en otro Estado preexistente; éste se
engrandece en virtud de esa incorporación, al absorber los elementos del otro
Estado, y sin embargo, conserva su personalidad.

Un Estado se extingue cuando, al fraccionarse, da origen a varios Estados


nuevos que surgen de cada una cíe las diversas partes en que se fracciona, o
alguna de esas fracciones puede, a su vez, incorporarse a otro Estado
preexistente.

En la extinción del Estado surge el problema de determinar la suerte que han


de seguir los derechos y las obligaciones particulares e internacionales que
existían dentro del mismo, de los cuales era titular el Estado que se extingue.
Se afirma, que tratándose de los intereses particulares, de los intereses
concernientes al régimen, a la vida interior del Estado, el nuevo Estado debe
respetarlos, debe conservar esos derechos; en cambio, tratándose de los
intereses internacionales se afirma que sólo puede haber sucesión de derechos
y deberes internacionales si es que existe una convención al respecto; es decir,
si el Estado había convenido previamente con otro u otros Estados la
persistencia de derechos y obligaciones internacionales.

47
CONCLUSIONES

 El estado es un contrato social de sujetos que se desprenden de su poder por un


bienestar unitario, es decir es básicamente una suma de poderes.
 Es Estado cuenta con elementos estructurales básicos como es el territorio, la
nación y el sistema de gobierno (poder o soberanía), que sin estos es impensable
pensar en un estado, razón por el cual no son intrínsecos al Estado (son Estado).
 El Estado como todo ente social tiene un inicio (génesis), desarrollo evolución y
finalmente que decante en una extinción que usualmente es por circunstancias
relacionadas al abolición de alguno de los elementos.

48
RECOMENDACIONES

Un tema importante que se percibió en el tema abordado es que un tema absolutamente


gaseoso con diferentes arista entonces para abordar este tema es necesario centrar el
tema global Estado con un tema en concreto, lo cual implica abordar no de forma
correcta el tema si no de forma solo parcial.

49
BIBLIOGRAFÍA

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España. 1998
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51
52

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