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La descripción

Describir es explicar, de forma detallada y ordenada, cómo son las personas, los lugares o los objetos.

Descripción objetiva y subjetiva


 Objetiva.
· Refleja las cosas como son en realidad.
· El autor no manifiesta sus sentimientos o emociones sobre lo que describe.
· Se usan muchos adjetivos.
· Se utiliza, por ejemplo, en los documentales científicos.

En la Mancha abundan las lagunas pequeñas. Algunas son de agua muy


salada, rodeadas de escasa vegetación. En otras zonas el paisaje es muy árido.

 Subjetiva.
· El autor refleja sus sentimientos y emociones a la vez que describe.
· Abundan los epítetos y otros recursos del lenguaje (comparaciones, metáforas...).
· Se utiliza en descripciones literarias.

Ocentejo: Lindo y escondido lugar en medio de hermoso paisaje, entre huertas,


arboledas y frondosos nogales centenarios, con restos de viejo castillo —del que
fuera señora doña María de Albornoz— en lo alto del pequeño cerro que lo
respalda; minúscula fortaleza calificada de "liliputiense" por Layna Serrano.
Roberto Fernández Peña

Tipos de descripción.
 Prosopografía. Se fija en los rasgos físicos de una persona.
 Etopeya. Dice los rasgos morales o psicológicos de la persona.
 Retrato. Incluye cualidades físicas y morales.
 Autorretrato. El autor se describe a sí mismo.
 Caricatura. Es un retrato deformado en el que se exageran los rasgos más llamativos.
 Topografía. Descripción de paisajes.
 Cronografía. Se retrata una época histórica.

Para qué sirve la descripción


Dentro de una narración, la descripción sirve sobre todo para ambientar la acción y crear una atmósfera
que haga más creíbles los hechos que se narran, o preparar el escenario de los hechos que siguen.

Cómo se hace una descripción


 Para describir algo, primero hay que observarlo. Hay que observar con mucha atención y
seleccionar los detalles más importantes.
 Después de seleccionar los detalles, hay que organizar los datos siguiendo un orden:
o De lo general a lo particular o al contrario.
o De los primeros planos al fondo o al contrario.
o De dentro a fuera o al contrario.
o De izquierda a derecha o al revés.
 Al describir hay que situar los objetos en el espacio con precisión. Se usarán expresiones como a la
derecha, junto a, al fondo, detrás de, en el centro, alrededor...

Cómo se describe un lugar


Al describir un paisaje o un lugar cualquiera, los escritores suelen presentar primero una visión general del
lugar. Después van localizando en ese lugar los distintos elementos (los pueblos, los montes, el río...)
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utilizando palabras que indican situación en el espacio. Procuran transmitir la impresión que produce el
lugar: alegría, tristeza, misterio, terror...
Descripción de una cueva (Pío Baroja)
A la izquierda se abría la enorme boca de la cueva, por la cual no se distinguían más que sombras.
Al acostumbrarse la pupila, se iba viendo en el suelo, como una sábana negra que corría a todo lo
largo de la gruta, el arroyo del infierno, "Infernuco-erreca", que palpitaba con un temblor
misterioso. En la oscuridad de la caverna brillaba, muy en el fondo, la luz de una antorcha que
agitaba alguien al ir y venir.
Unos cuantos murciélagos volaban a su alrededor; de cuando en cuando se oía el batir de
las alas de una lechuza y su chirrido áspero y estridente.

Cómo describir un objeto


La descripción de objetos dirige la atención del lector hacia detalles importantes y dan verosimilitud al
relato.
Para describir un objeto se detallan sus rasgos característicos: forma, tamaño, impresión que
produce... Y si el objeto tiene diferentes partes, se enumeran y detallan ordenadamente.
En las descripciones de objetos suelen emplearse términos específicos; por ejemplo, en la
descripción de un reloj de pared se usan palabras como caja, esfera, manillas, pesas, péndulo...

Descripción de un pozo (Rafael Sánchez Ferlosio)


Lo más importante del jardín del sol era el pozo. Tenía un brocal de piedra verde y un arco de
hierro forjado para la polea. La polea era de madera y chillaba como una golondrina. El cubo era
también de madera, sujeto por aros de hierro, como las cubas, y pesaba mucho. El pozo era muy
hondo y tenía un agua muy clara.

Descripción de personas

Cómo se hace una prosopografía


Lo más importante es observar atentamente a la persona y seleccionar y anotar los rasgos físicos que la
caracterizan. Los rasgos más importantes son los que se refieren al rostro, al aspecto general y al vestido.
Antes de hacer la prosopografía hay que tener en cuenta estas normas:
 Es necesario seguir un orden al ir "pintando" al personaje. Se debe comenzar por el
aspecto general y después dar detalles concretos.
 Se debe presentar al personaje en acción para que cobre vida, describiendo sus
movimientos.
 Es conveniente reflejar nuestros sentimientos hacia el personaje (ternura, admiración,
aversión...).
 Hay que elegir el tono de la descripción: un tono serio, irónico, burlón.

El retrato
Normalmente, cuando describimos a una persona, no solo nos referimos a su físico, sino que intentamos
reflejar su forma de ser y de actuar, y también lo que nosotros pensamos de esa persona. Describir a una
persona reflejando sus sentimientos, sus costumbres y todo lo que forma su personalidad es un retrato de
carácter.

Para hacer un buen retrato y que éste sea completo hay que tener en cuenta:
 Observar y seleccionar los rasgos más destacados de la persona, tanto físicos como de
carácter.
 No acumular demasiados rasgos, solo los más característicos.
 Describir los rasgos en orden. Primero los físicos y después las cualidades, la forma de
actuar, etc.
 Presentar al personaje en un ambiente, para que cobre vida y sea más creíble.

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 Elegir bien las palabras y utilizar recursos expresivos para dar viveza y fuerza a la
descripción.

RECURSOS EXPRESIVOS PARA DESCRIBIR


bajo, corpulento, delgaducho, alegre, cariñoso, huraño, tímido,
Adjetivos
inquieto, dulce...
Se movía como un pato. Su pelo parecía de oro. Sus ojos eran negros
Comparaciones
como la pez.
Imágenes Luis es una ardilla. Celia es un verdadero ciclón.
Metáforas Entre sus labios lucía una hilera de perlas.

La descripción de personajes: ejemplos


El aspecto externo de Momo ciertamente era un tanto desusado y acaso podía
asustar algo a la gente que da mucha importancia al aseo y al orden. Era pequeña
y bastante flaca, de modo que ni con la mejor voluntad se podía decir si tenía
ocho años sólo o ya tenía doce. Tenía el pelo muy ensortijado, negro como la pez,
y con todo el aspecto de no haberse enfrentado jamás a un peine o unas tijeras:
Tenía unos ojos muy grandes, muy hermosos y también negros como la pez y
unos pies del mismo color, pues casi siempre iba descalza. Solo en invierno
llevaba zapatos de vez en cuando, pero solían ser diferentes, descabalados, y
además le quedaban demasiado grandes. Eso era porque Momo no poseía nada
más que lo que encontraba por ahí o lo que le regalaban. Su falda estaba hecha
de muchos remiendos de diferentes colores y le llegaba hasta los tobillos. Encima
llevaba un chaquetón de hombre, viejo, demasiado grande, cuyas mangas se
arremangaba alrededor de la muñeca. Momo no quería cortarlas porque
recordaba, previsoramente, que todavía tenía que crecer. Y quién sabe si alguna vez volvería a encontrar
un chaquetón tan grande, tan práctico y con tantos bolsillos.
Michael Ende, Momo

Stannis Baratheon, señor de Rocadragón, y por la gracia de los dioses here-


dero legítimo del Trono de Hierro de los Siete Reinos de Poniente, tenía hom-
bros anchos y miembros nervudos, y carnes y rostro tan tensos que parecían
de cuero secado al sol hasta endurecerse como el acero. La palabra que más
se utilizaba para definir a Stannis era «duro», y duro era, ciertamente. Aún no
había cumplido treinta y cinco años, pero solo le quedaba una franja estrecha
de fino pelo negro que le pasaba por detrás de las orejas, como la sombra de
una corona. Su hermano, el difunto rey Robert, se había dejado crecer la
barba en sus últimos años de vida. El maestre Cressen no lo había visto, pero
se decía que era una barba salvaje, espesa, fiera. Casi como respuesta, Stannis
mantenía las patillas y los bigotes bien cortos. Eran como una sombra de un
color negro azulado que le cruzaba la mandíbula cuadrada y las hondonadas
huesudas de las mejillas. Sus ojos eran como heridas abiertas bajo unas cejas gruesas, tan azules y oscuros
como el mar en la noche. Su boca habría sido la desesperación del más gracioso de los bufones; era una
boca creada para los bufidos, las reprimendas y las órdenes cortantes, de labios finos y músculos tensos,
una boca que había olvidado cómo sonreír y nunca había sabido abrirse en una carcajada. En ocasiones,
cuando todo estaba tranquilo y silencioso en medio de la noche, al maestre Cressen le parecía que podía
oír a Lord Stannis chirriando los dientes al otro lado del castillo.
George R. R. Martin, Canción de hielo y fuego II: Choque de reyes

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Nadie sabía con certeza si los ojos de tuskens eran orgánicos o mecánicos, pues
nadie había realizado un estudio tan detallado de los incursores que los
granjeros que poblaban Tatooine llamaban con menos formalidad “moradores
de las arenas”.
Los tuskens no permitían que se les estudiara de cerca y desalentaban
los potenciales observadores con métodos tan eficaces como incivilizados.
Algunos científicos pensaban que debían de estar emparentados con los jawas.
Un grupo más reducido sostenía la hipótesis de que, en realidad, los jawas eran
la forma madura de los habitantes de la arena, pero la mayoría de los científicos
serios desechaban esa teoría.
Ambas razas vestían ropas ceñidas para protegerse de la dosis gemela de
radiación solar de Taooine, pero allí terminaban las similitudes. En lugar de los
pesados mantos tejidos que llevaban los jawas, los habitantes de la arena se envolvían como momias con
interminables fajas, vendas y trozos de tela.
En tanto los jawas tenían miedo de todo, pocas eran las cosas que un incursor tusken temía. El
pueblo de la arena era más grande, más fuerte y mucho más agresivo. Afortunadamente para los colonos
humanos de Tatooine, no eran demasiado numerosos y preferían llevar una existencia nómada en las
regiones más desoladas. En consecuencia, los contactos entre los granjeros y los tuskens eran poco
frecuentes e irregulares, y estos solo asesinaban unas pocas personas por año. Puesto que la población
humana había tomado su parte de los tuskens, no siempre con razón, existía entre ambos una especia de
paz... siempre que ninguno de los dos bandos tuviera ventaja.
Alan Dean Foster, La guerra de las galaxias

Tarea:
Elige un deportista o un personaje al que admires y elabora su retrato con un texto de una extensión
entre 150 y 300 palabras. A continuación, tienes algunos términos que seguro necesitarás para ello.
Consulta el diccionario o pídele ayuda a tus compañeros o al profesor cuando no sepas el significado de
alguna de las palabras.
 Para hablar del cuerpo, en general: alto, bajo, delgado, corpulento, esbelto, espigado, feo,
flaco, fornido, fuerte, gordo, huesudo, musculoso, rechoncho, robusto, torneado, enano,
gigante...
 Para hablar del rostro: adusto, aguileño, atractivo, blanco, cadavérico, colorado, feo, hocicudo,
interesante, moreno, pálido, bien parecido...
 Para hablar de los ojos: cansados, lagrimosos, legañosos, rasgados, saltones, vidriosos...
 Para hablar de la nariz: aguileña, chata, respingona, roma...
 Para hablar de la forma: acampanado, alargado, ancho, aovado, aplanado, arqueado, estrecho,
grueso, largo, ovalado, picudo...
 Para hablar del pelo: cano, castaño, crespo, moreno, rubio, sedoso, rizado, ondulado, trigueño,
rubio, rojo...
 si necesitas otros colores: agrisado, amoratado, anaranjado, añil, azafranado, beige,
bronceado, caqui, carmín, ceniciento, cobrizo, crema, crudo, dorado, encarnado, granate, lila,
malva, marfil, ocre, pardo, perla, púrpura, salmón, sepia, turquesa, violeta...
 Para referirte a tu carácter: adusto, agradable, alegre, apacible, apasionado, áspero, bonachón,
brusco, buenazo, calculador, débil, dejado, desabrido, desconfiado, dulce, enfadadizo,
equilibrado, esquivo, frío, de mal genio, gruñón, hosco, iracundo, irascible, irritable, juicioso,
malhumorado, malo, manso, nervioso, ordenado, pacífico, prudente, de malas pulgas, reflexivo,
reposado, respetuoso, seco, sensato, sensible, sereno, serio, sosegado, suave, sufrido,
susceptible, trabajador, tranquilo, valiente, violento...
 Para hablar de tu inteligencia: agudo, astuto, avisado, avispado, clarividente, espabilado,
despierto, diestro, genial, listo, lúcido, lumbrera, perspicaz, sagaz...