Está en la página 1de 5

Seminario Ortodoxo de Formación para Iberoamérica

Instituto de Teología San Juan Damasceno

Universidad del Balamand

4. El Padre: Todopoderoso, Creador "de todas las cosas visibles e


invisibles"

4.1. Creación
La Iglesia ortodoxa cree que Dios Padre es el "Creador del cielo y de la tierra, de
todo lo visible e invisible".

Crear significa para hacer algo de la nada misma, traer a la existencia lo que antes
no existía, o citando la Liturgia de San Juan Crisóstomo una vez más: "para traer
de la inexistencia a la existencia".

La doctrina ortodoxa de la creación es que Dios ha traído todo y todos los que
existen de la inexistencia a la existencia. La descripción bíblica de la creación se
da principalmente en el primer capítulo de Génesis. El punto doctrinal principal
acerca de la creación es que solo Dios es increado y siempre existente. Todo lo
que existe además de Dios fue creado por él. Dios, sin embargo, no creó todo
individualmente y al mismo tiempo “Pero, amados, no ignoréis esto: que para el
Señor un día es como mil años, y mil años como un día” (2 Ped 3:8), Él creó los
primeros cimientos de la existencia, y luego, durante un período de tiempo
produjo las otras criaturas de Dios.

Así, aunque Dios es ciertamente el creador de todo. Actúa gradualmente en el


tiempo y por medio de las cosas que previamente hizo, a las que les ha dado
potencias y poderes, produce vida.

Nombre del docente: Lic. Elías Barrionuevo


Email del docente: eliasbarrionuevo@hotmail.com Semestre académico: Marzo – Junio
Según la fe ortodoxa, todo lo que Dios hace es " bueno": los cielos, la tierra, las
plantas, los animales y, finalmente, el hombre mismo. “Y vio Dios todo lo que
había hecho, y he aquí que era bueno en gran
manera. Y fue la tarde y fue la mañana: el sexto
día.”(Gen 1.31). Dios está complacido con la
creación y lo ha hecho con el único propósito de
participar en su propia existencia divina e
increada y de vivir por su propio "aliento de vida"
divino. “Y a toda bestia de la tierra, a toda ave de
los cielos y a todo lo que se mueve sobre la
tierra, y que tiene vida, les he dado toda planta
verde para alimento”, “Entonces el Señor Dios
formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en
su nariz el aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente.” (Gen 1:30 - 2.7).

Por la palabra del Señor fueron hechos los


cielos, y todo su ejército por el aliento de su
boca. El junta las aguas del mar como un
montón; Pone en almacenes los abismos.
Tema al Señor toda la tierra; Tiemblen en
su presencia todos los habitantes del
mundo. Porque El habló, y fue hecho; El
mandó, y todo se confirmó (Sal 33.6-9).

Nombre del docente: Lic. Elías Barrionuevo


Email del docente: eliasbarrionuevo@hotmail.com Semestre académico: Marzo – Junio
Es importante que notemos la
presencia y acción de la Palabra de
Dios y el Espíritu de Dios. Dios Padre
hace todo lo que existe por medio de
Su Palabra Divina, “porque habló y
así fue”, y por Su Espíritu Divino,
quien “se movió sobre la faz de las
aguas” “Y la tierra estaba sin orden y
vacía[a], y las tinieblas cubrían la
superficie[b] del abismo, y el Espíritu
de Dios se movía sobre la
superficie[c] de las aguas “(Gen 1.2).
Ya vemos un destello de la Santísima
Trinidad que se revela por completo
en el Nuevo Testamento cuando la
Palabra se hace carne y cuando el
Espíritu Santo viene personalmente a los discípulos de Jesús en el día de
Pentecostés.

En la doctrina ortodoxa, no existe un dualismo de lo creado y lo increado. No


existe una enseñanza que diga que “espíritu” es bueno y “materia” (creación) es
mala, que “cielo” es bueno y “tierra” es mala. Dios ama toda su creación con su
amor eterno y como vemos en los evangelios cuando la creación física está llena
de pecado, Dios Padre utiliza Su poder para salvarla.

Amando la totalidad de su buena creación, Dios el Padre mora en el mundo que


ha hecho debido a su bondad y amor por el hombre. La omnipresencia de Dios es
uno de los atributos divinos del Creador particularmente enfatizado en la
enseñanza cristiana ortodoxa. Este hecho se afirma directamente en la oración al
Espíritu de Dios que se usa como la oración de apertura de la adoración ortodoxa:

Oh Rey Celestial, Paráclito, Espíritu de


Verdad, que estás en todas partes y llenas

Nombre del docente: Lic. Elías Barrionuevo


Email del docente: eliasbarrionuevo@hotmail.com Semestre académico: Marzo – Junio
todas las cosas. Tesoro de todo lo bueno y
dador de vida. Ven y mora en nosotros. Y
limpiarnos de toda mancha. Y salva, oh
Bueno, a nuestras almas.

El hecho de que los cristianos oren el “Padre nuestro”, también es una afirmación
del hecho de que Dios está presente en todas partes, porque dondequiera que los
hombres se mueven en la faz de la tierra, sobre los mares o en el aire, los cielos
los rodean con la presencia de Dios. El Señor Jesucristo, enseña a los hombres a
orar al Padre "en los cielos". Un Dios verdadero y vivo que está presente para
todos, sobre todo, abrazando y abarcando a todos con su cuidado y protección
celestiales. El Dios que está "sobre todo" también es "a través de todos y en
todos. Por Su Palabra y Su Espíritu Santo, Dios "llena todo en todo" (Ef 1.23).

Por lo tanto, el apóstol Pablo también proclamó a los atenienses: " para que
buscaran a Dios, si de alguna manera, palpando, le hallen, aunque no está lejos
de ninguno de nosotros; porque en El vivimos, nos movemos y existimos, así
como algunos de vuestros mismos poetas han dicho: Porque también nosotros
somos linaje suyo." (Hechos 17.27-28). Es este hecho de la omnipresencia de
Dios en Su creación, y nuestra propia presencia en Él y para él, lo que se
demuestra tan bellamente en el Salmo 139:

¿Adónde me iré de tu Espíritu, o adónde


huiré de tu presencia? Si subo a los cielos,
he aquí, allí estás tú; si en el Seol preparo
mi lecho, allí estás tú. Si tomo las alas del
alba, y si habito en lo más remoto del mar,
aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu
diestra. Si digo: Ciertamente las tinieblas
me envolverán, y la luz en torno mío será
noche; ni aun las tinieblas son oscuras para
ti, y la noche brilla como el día. Las

Nombre del docente: Lic. Elías Barrionuevo


Email del docente: eliasbarrionuevo@hotmail.com Semestre académico: Marzo – Junio
tinieblas y la luz son iguales para ti. (Sal
139.7-12).

4.2. Hombre
El hombre es la criatura especial de Dios. Él es el
único "creado a imagen y semejanza de Dios"
(Gen 1:26). Él es creado por Dios del polvo al
final del proceso de creación (el "sexto día") y
por la voluntad especial de Dios. Se le hace
respirar "el aliento de vida" (Gen 2:7), para
conocer a Dios, para tener dominio sobre todo lo
que Dios ha hecho.

Dios creó a los humanos como hombres y


mujeres (Gen 1:27; 2:21) para "ser fructíferos y
multiplicarse" (Gen 1.28). Por lo tanto, según la
doctrina ortodoxa, la sexualidad pertenece a la
creación que Dios llama "muy buena" (Gen 1:31), y en sí misma no es de ninguna
manera pecaminosa o perversa.

De la creencia en Jesús se desprende que el hombre está creado para una vida
muy superior a la de cualquier criatura, incluso los ángeles que glorifican a Dios y
sirven a la causa de la salvación del hombre. Es precisamente esta convicción la
que se afirma cuando la Iglesia considera a María, la Madre de Cristo, como "más
honorable que los querubines y más allá, más gloriosa que los serafines". Porque
lo que se glorifica como ya se realizó en la María humana es precisamente lo que
se espera y esperada por todos los hombres "que escuchan la palabra de Dios y
la guardan" (Lc 11:28).

Así vemos la gran dignidad del hombre según la fe cristiana. Vemos al hombre
como el "más importante" de las criaturas de Dios, para quien "todas las cosas
visibles e invisibles" han sido creadas por Dios.

Nombre del docente: Lic. Elías Barrionuevo


Email del docente: eliasbarrionuevo@hotmail.com Semestre académico: Marzo – Junio