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CONFLICTOS, GUERRA

Y VIOLENCIA URBANA:
INTERPRETACIONES
PROBLEMÁTICAS*

Pablo Emilio Angarita Cañas* *

Ubicado el contexto histórico-social en que se inscri- Located within the historical-social context in which the
ben los conflictos en la ciudad de Medellín, se muestra conflicts of the city of Medellin are registered, the
cómo en los últimos años se ha intensificado la violencia, intensification of violence in the last years is shown. This
con rasgos típicos de guerra, calificada por algunos como violence present typical characteristics of war, described by
“urbanización del conflicto armado”. Esta perspectiva es some as“the urbanization of armed conflict”. This perspective
analizada aquí críticamente, al igual que el tratamiento is critically analyzed here, as well as the treatment given by
dado por el gobierno nacional a la misma. La violencia the national government to this problem. The urban violence
urbana ha motivado estudios académicos y sus lecturas has motivated academic studies and its readings serve as basis
han servido de base a las políticas oficiales y programas de for official policies and actions with the intention –frustrated
acción con la pretensión –hasta ahora fallida– de solucio- up to now– of solving the problem. We have grouped the
nar el problema. Las múltiples interpretaciones las hemos multiple interpretations in four major approaches to urban
agrupado en cuatro grandes enfoques sobre la violencia violence, which we evaluate in this article. In the fourth
urbana, que evaluamos en este artículo. En el cuarto en- perspective we present a synthesis of our proposal of approach
foque, exponemos una síntesis de nuestra propuesta de to the understanding of the violent conflicts of Medellin.
acercamiento a la comprensión de los conflictos violentos
de Medellín. Palabras clave: Conflictos urbanos, violencia urbana,
violencia, urbanización del conflicto, violencias en Medellín.

* Este artículo hace parte de un avance de la investigación en curso titulada “Libertad y


Orden. Seguridad, orden público y libertades democráticas en una sociedad en conflic-
to: Medellín, 1993-2003”, aprobada por el CODI (Comité de investigaciones) de la
Universidad de Antioquia, cuyo director es el mismo autor de este escrito.
** Magíster en Ciencias Políticas. Especialista en Derechos Humanos y D.I.H. Docente e
investigador en la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia. Coordinador del
Grupo interdisciplinario de investigación sobre Conflictos y Violencias, del INER - Univer-
sidad de Antioquia, reconocido por Colciencias 2003. E-mail: pabloe@elsitio.net.co

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E n Medellín, “En el barrio
Manrique, zona de confluencia de
jores servicios públicos de Colom-
bia, y pese a todos los discursos ofi-
como resultado de una dinámica
interna, y con fuerte incidencia de
muchos actores armados, cada 17 ciales, convive en medio de una los factores y los actores protagonis-
horas es asesinada una persona; se- violencia que rebasó al gobierno lo- tas de la violencia colombiana. Por
gún las autoridades, el 90% de las cal y que recientemente motivó la ello, es necesario determinar los di-
víctimas son hombres menores de decisión del gobierno nacional de ferentes hilos que tejen el entrama-
20 años...” (El Colombiano, 2002) intervenir militarmente el populoso do social y los nudos conflictivos que
y, en toda la ciudad, desde 1989 sector de la Comuna 13. Procedi- la sostienen, para evaluar hasta don-
hasta el 2003 han sido asesinadas miento que, además, fue presenta- de pueden ser adecuadas soluciones
más de sesenta mil personas (Alcal- do por el presidente Uribe como el como la política de “seguridad de-
día de Medellín, 2003). modelo a seguir para el tratamien- mocrática”, impulsada con tanto
to de problemáticas similares en ahínco por el actual presidente de
En Colombia, la tasa promedio otras ciudades del país. Este con- Colombia, u otras similares que se
de homicidios en el año 2002 fue junto de situaciones ha reavivado vienen aplicando en nuestras urbes.
de 66 muertos por
cada cien mil ha- Especialmente
bitantes (PNUD, a partir de los años
Colombia 2003, ochenta, con la
p.105); en Bogotá, emergencia del nar-
según su Secretaría cotráfico y sus prác-
de Gobierno, fue ticas violentas, y
de 22 xcmh y en el con el avance de la
mismo año, la Se- insurgencia, reapa-
cretaría de Gobier- recen algunos estu-
no municipal de dios con diversas
Medellín reportaba interpretaciones
una tasa de 177 acerca de la violen-
xcmh, cifra alta- cia urbana, pues
mente significativa hasta ese entonces
de la magnitud y Francisco de Paula Álvarez, Entrada del Ejército Libertador, óleo. Museo Nacional era considerada
gravedad del pro- como un fenómeno
blema en la capital antioqueña 1 . el interés por entender el origen de típico de las zonas rurales. El más
Además, agrupaciones ilegales fuer- la violencia urbana y hasta de pre- destacado de los análisis fue el In-
temente armadas, persisten en con- cisar su denominación: ¿Se trata de forme presentado al Ministerio de
trolar territorios, cobrar impuestos una urbanización del conflicto ar- Gobierno por la Comisión de Estu-
(“vacunas”), reclutar jóvenes, apli- mado nacional? ¿Podremos decir dios sobre la Violencia (1987). Sec-
car “justicia”, prestar el servicio pú- que es una guerra urbana, o es vá- tores como la academia, los medios
blico de seguridad e imponer su ley. lida la calificación dada por el Pre- de comunicación y el gobierno lo-
Esto se da simultáneamente con el sidente en el sentido de que son cal ensayaron diversas lecturas del
funcionamiento de una democracia simplemente acciones terroristas accionar violento, que hemos agru-
formal y la existencia del aparato contra toda la sociedad? pado en tres grandes enfoques, a los
estatal de justicia, con sus diversos que nos referiremos en este artícu-
entes de seguridad oficial que fun- Para una adecuada comprensión lo. Algunos de estos diagnósticos sir-
cionan “normalmente”. de la confrontación armada estable- vieron de base para las políticas
cida en ciudades como Medellín, se públicas adelantadas por las admi-
Medellín, otrora ciudad pujan- requiere de un conocimiento acer- nistraciones municipales; sin em-
te e industrial, con una administra- ca de las condiciones socio-econó- bargo, al ser evaluados hoy nos
ción pública que no cesa de micas y culturales en que se ha tejido permiten afirmar que, aunque con-
proclamar que cuenta con los me- su remota y su reciente historia, tienen aspectos acertados, han sido

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equivocados o, por lo menos, no salud y educación). En la medida camos así: 1) socio-económico y es-
han logrado siquiera impedir el cre- en que continuaban llegando olea- pacial, 2) socio-cultural 3) socio-
cimiento de la violencia en la ciu- das migratorias a Medellín, la vi- político y 4) intensificación del
dad, por lo que hace falta una vienda y los servicios se hacían conflicto armado (guerra).
explicación que retome los aspec- insuficientes y a estos problemas se
tos válidos de los otros enfoques y sumaron otros, como la falta de 1) El enfoque lo denominamos
construya una interpretación que empleo, que tuvo su máxima ex- socio-económico y espacial, pues
abarque el fenómeno, lo cual pro- presión en los años ochenta, con la centra la explicación de la violen-
ponemos realizar en el apartado fi- crisis del sector textil, cuyo cierre cia en la relación existente entre la
nal de este escrito. de empresas lanzó a la calle a miles pobreza y el carácter acelerado del
de trabajadores, y con ellos dejó en crecimiento urbano. Remite espe-
la pobreza a los antiguos beneficia- cialmente al proceso histórico de
Problemática urbana rios indirectos; aparejada al incre- configuración de la ciudad, desde
de Medellín mento del desempleo, emergió la los desplazamientos forzados gene-
tentadora oferta del narcotráfico rados por la violencia de mediados
En tanto que capital, Medellín que ilusionó a pobres y a ricos, ge- del siglo XX, el cual se desarrolló
durante el siglo XX fue receptora nerando una nueva dinámica, no en cuatro etapas: de enfrentamien-
de varias olas migratorias, prove- sólo económica y social, sino de to (con antiguos pobladores, terra-
nientes principalmente de las profundo impacto en las prácticas tenientes y autoridades); de defensa
diferentes subregiones del departa- culturales y políticas de la sociedad (del territorio frente a nuevos
mento; poblaciones que durante antioqueña y de su capital. invasores); de movilización (exi-
décadas fueron constituyendo los giendo de las autoridades su reco-
asentamientos urbanos, la mayoría Es así como a los antiguos con- nocimiento y equipamiento del
de ellos originariamente ilegales y flictos laborales se sumaron los nue- barrio) y, finalmente, de conforma-
que lentamente se fueron consoli- vos movimientos sociales de los ción de grupos de autodefensa para
dando y legalizando, como lo na- años setenta y ochenta, con epicen- protegerse de la delincuencia. Esta
rran varios estudios (Naranjo, 1992 tro en los barrios populares que re- es la perspectiva de Villegas (1993)
y Villegas, 1993). La ciudad se con- clamaban mayor atención de las y, con algunas variantes, podemos
virtió en un atractivo para los in- administraciones municipales al incluir otros estudios similares
migrantes quienes llegaban con la conjunto de sus necesidades bási- (Melo, 1995; Instituto de Estudios
expectativa de satisfacer sus nece- cas; y la presencia de numerosos ci- Políticos, 1994). También pueden
sidades de empleo, educación, me- clos de confrontación armada social inscribirse en este enfoque, las in-
jores servicios y en general unas y política, se vieron ahora realimen- cidencias sobre la violencia que han
condiciones superiores a las que tados por la tradición de violencia tenido los cambios en los procesos
vivían en el campo o en el pueblo intrafamiliar, que había contado de acumulación capitalista y su
del cual procedían y que debieron con cierta aceptación social. impacto en el mundo laboral y en
abandonar, la mayoría de veces la organización de los trabajadores
motivados por la violencia. y su vida social (Betancur et al,
Enfoques 2001).
El desproporcionado creci- interpretativos de la
miento que vivió la ciudad, se hizo violencia urbana 2) La interpretación socio cul-
especialmente notorio a partir de tural y el mundo de los valores, con
los años sesenta, y se manifestó en Los distintos intentos explica- una gama de matices, es relaciona-
situaciones como la emergencia de tivos de los conflictos y en particu- da por muchos estudios con el im-
conflictos centrados en la búsque- lar de la violencia en Medellín pacto cultural que produjo en la
da de espacio para la vivienda, la podemos agruparlos básicamente ciudad el narcotráfico. Una parte
dotación de equipamiento y servi- en cuatro enfoques 2 , con matices de estos, desde una mirada conser-
cios públicos (transporte, agua po- en su interior, y algunos mezclados vadora, atribuye la violencia a la
table, alcantarillado, luz eléctrica, entre sí, que en este análisis clasifi- pérdida de los antiguos valores cris-

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tianos, sugiriendo nostálgicamente taciones es la identificación del social con altos efectos políticos; la
el retorno a ellos, como frecuente- conflicto urbano con la violencia privatización de lo público; y la es-
mente lo expresan los sectores más urbana, con lo cual no logra tratar trecha articulación de las violencias
tradicionalistas de la Iglesia Cató- adecuadamente ni el uno ni la otra. urbanas con el conflicto político
lica; mientras que otros –con una armado.
mirada más progresista– propugnan 3) El enfoque socio-político
por la construcción de una ética explica la persistencia de la violen- Investigaciones como la del Ins-
civil que asuma nuevos catálogos cia por las deficiencias en la cons- tituto de Estudios Políticos (1994),
axiológicos ciudadanos acordes con trucción de un sólido vínculo ubican que en la ciudad conviven
los tiempos actuales. social, por las debilidades en la re- dos realidades: una formal (para
quienes rigen la justicia es-
Una variante de este en- tatal) y otra informal, en la
foque, muy ligada a la ten- cual, como consecuencia de
dencia neoliberal, explica el las precariedades económi-
problema como ausencia de cas y la insatisfacción de los
educación para el tratamien- derechos básicos, se desbor-
to pacífico de los conflictos da la violencia, creándose
y para una cultura de tole- grandes limitaciones para el
rancia. Bajo esta orienta- desarrollo de lo público-es-
ción, buscando establecer tatal. Se percibe una gran
correctivos, los gobernantes debilidad política y una fal-
emprenden múltiples accio- ta de legitimidad del Estado,
nes educativas, como ocurrió dada su incapacidad para
en Antioquia, cuando el ac- garantizar la seguridad, im-
tual presidente Uribe fue go- partir la justicia, establecer
bernador, quien contrató el orden, y detentar el mo-
asesores internacionales en nopolio de la fuerza. Esta
resolución de conflictos e im- sería la base para la prolife-
pulsó la capacitación de ración de grupos de justicia
miles de expertos en conci- privada y las múltiples tribu-
liación y en el manejo pací- taciones (legales e ilegales)
fico de los conflictos, sin que que soportan los ciudada-
tampoco esto haya podido nos, en medio de variados
modificar realmente la inten- órdenes que compiten y
sificación de los mismos. conviven simultáneamente
en un mismo territorio.
Si bien son explicaciones
con énfasis distintos, guardan Inés Acevedo, Juramento del Acta. Museo 20 de Julio 4) Inserto en el enfoque
en común la preocupación socio-político, pero como
por las prácticas culturales y los lación entre el Estado y la sociedad. una variante especial, señalamos
imaginarios colectivos, así algunos La precariedad institucional del que la reciente violencia urbana
establezcan una mayor relación que Estado –la impunidad es una clara sólo es posible comprenderla en el
otras, con factores socio-económi- muestra de ello–, o la ausencia de proceso histórico de larga duración,
cos. Entre otros autores, sobresalen éste en las comunidades, como en como resultante de los múltiples
en este campo: Henao (1990), el caso de las diversas formas de conflictos de diverso tipo: econó-
Jaramillo y Salazar (1992), seguridad privada legal e ilegal. micos, sociales y políticos, gestados
Jaramillo et al (1998). Con todo y También se encuentran aquí las en el traumático e inacabado pro-
los aportes de esta perspectiva, sin explicaciones que señalan las diná- ceso de constitución como ciudad.
embargo, una de sus grandes limi- micas de exclusión económica y Una adecuada comprensión de la

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actual violencia urbana de Mede- para enfrentar los distintos con- pieza social” pasó a mayores, con-
llín, exige entender lo que ha signi- flictos sociales, permite su clasifi- virtiéndose en asesinato de “inde-
ficado el proceso acelerado de cación en cinco grandes períodos, seables”, como hasta el día de hoy
urbanización en sus complejos as- a saber: sigue ocurriendo 4 . En algunos ca-
pectos; los contrastes socio-econó- sos las acciones se pretendieron
micos y culturales generados por la En un primer período, ubicado en justificar socialmente, con el argu-
excesiva concentración de riqueza los años sesenta y setenta del siglo mento de que la justicia no opera;
y la expansión de la pobreza; el auge XX, se crearon los comités cívicos con el mismo criterio esporádi-
del narcotráfico y de grupos urba- que asumían actividades y funcio- camente fueron eliminados física-
nos armados y su incidencia en la nes propias del Estado para contri- mente varios líderes sindicales y
ciudad formal y la informal y, final- buir al embellecimiento de la sociales, presunta o realmente vin-
mente, exige entender el culados con acciones
actual nivel de escalamien- subversivas. Algunos ca-
to o intensificación de esta sos de estos significaron
guerra urbana 3 , diferen- cuantiosas erogaciones
ciándola del terrorismo y económicas del Estado
estableciendo sus ligazones debido a las demandas
con la que se libra en el judiciales que reclama-
territorio nacional. ban indemnización por la
actuación de sus agentes.
Dentro de esta última La nota distintiva de ese
perspectiva de análisis, a momento fue la ausencia
continuación haremos de una política estatal
una lectura de las políti- que incluyera en sus
cas públicas adelantadas planes de gobierno el tra-
desde los diferentes gobier- tamiento de estos con-
nos que han administrado flictos; se asumía una
a Medellín. Cabe anotar total indiferencia frente
que aunque reconocemos a estos o no se tenía con-
el papel que han desempe- ciencia de lo que lenta-
ñado diversos actores de la mente se estaba gestando
sociedad civil en la diná- en el contexto social de
mica de los conflictos y en Medellín.
la construcción de la ciu-
dad, la brevedad de esta Un segundo período,
digresión nos impide su comprendido entre fina-
consideración. les de los ochenta y co-
mienzos de los noventa.
R. Arenas Betancourt, Monumento a la Batalla del Pantano
de Vargas, 1968/71, bronce y concreto, Paipa, Boyacá A finales de los años
Periodización de ochenta la ciudad vivió
las políticas de ciudad con acciones de “limpieza una oleada de violencia y narcote-
seguridad y social”, consistente en la “recolec- rrorismo, especialmente dirigido
tratamiento de ción” e internamiento por unos por el cartel de Pablo Escobar,
conflictos días, de aquellas personas que –se- quien pagaba por el asesinato de
gún estos comités– afeaban la ciu- policías. Fue entonces cuando, para
Una rápida retrospectiva de dad; posteriormente eran dejados enfrentar el conjunto de la proble-
las políticas adelantadas por los di- en libertad después de haber sido mática, se adelantó desde el Estado
ferentes gobiernos locales de atendidos en su presentación central el Programa de “Alternati-
Medellín en las últimas décadas, personal. Años más tarde, esa “lim- vas de futuro para Medellín”, a tra-

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vés de la Consejería Presidencial. de algunos grupos milicianos y se cia estatal y las tramitomanía inter-
Esta iniciativa se desarrolló en me- diseñó una política de tratamiento nacional frenaron el impulso inicial
dio del relativo entusiasmo produ- de los conflictos barriales y arma- del Programa de Convivencia, lo
cido por la nueva Constitución dos, no exenta de graves errores, cual se agravó con el desacuerdo
Política de 1991, y tuvo varios pero aún así, constituyó un gran expresado por el alcalde Pérez,
aciertos, uno de los cuales fue el paso adelante frente a los vacíos del quien inicialmente se opuso a la
que, por primera vez en la historia pasado. Quizás una de las mayores ejecución de varios de sus proyec-
de la ciudad, se convocaba a tra- debilidades de este programa fue su tos y dilapidó valiosos esfuerzos
bajar con una visión de conjunto, carácter marginal, aislado del con- económicos y humanos que ya se
mediante un esfuerzo mancomuna- junto de las políticas de la Alcal- habían invertido, pese a que con
do de organizaciones y líderes de día; además, las soluciones dadas a cargo al erario público se deben
muy disímiles procedencias (empre- los grupos milicianos desmovili- continuar pagando los altos costos
sarios, sindicalistas, comunales, zados se vieron empañadas con he- financieros de la deuda, aunque se
mujeres, jóvenes, ONG e iglesias); chos como el impulso a la famosa mantenga la parálisis o el retraso de
en fin, se reunieron voceros de to- Cooperativa de Vigilancia y Segu- sus acciones, y a sabiendas de que la
dos los sectores en una misma mesa ridad Coosercom, que representó un ciudad continúa envuelta en una ola
de diálogo y propuestas (burgueses, anticipo de las posteriores Convi- de violencias que atraviesa todos sus
proletarios y capas medias de la ciu- vir5 y que, a juicio de muchos ana- barrios y acentúa el sentimiento de
dad), bajo la coordinación del listas, contribuyó al fortalecimiento impotencia e inseguridad; y ahora
Estado, creándose importantes ex- del paramilitarismo urbano. la administración, carente de un
pectativas en las comunidades fren- plan congruente de acción da ban-
te a las alternativas presentadas para Dentro de los planes de actua- dazos en su intento de responder a
tratar los conflictos de la ciudad. ción del Estado, ubicamos a finales las distintas formas de violencia y a
Sin embargo, en la segunda mitad de los noventas un cuarto período, la zozobra generalizada.
de la década del noventa, paulati- determinado por la creación del
namente se desmontó este progra- Programa de Convivencia Ciuda- El programa de Luis Pérez in-
ma, dejando inconclusas muchas de dana, diseñado y ejecutado con un cluía propuestas llamativas como la
sus acciones y un nostálgico sabor empréstito del Banco Interamerica- de “compro la guerra”; éstas en
de frustración en todos sus partici- no de Desarrollo-BID. Este Progra- medio de cálculos economicistas,
pantes, mientras que los problemas ma ha tenido serias limitaciones, sustentaba la posibilidad de que
se continuaban acumulando. tanto por las condiciones onerosas mediante inversiones monetarias
impuestas por el BID, como por el era más rentable para las personas
A mediados de los noventa, escaso compromiso real por parte vinculadas a los grupos armados el
entre las Alcaldías de Luis Alfredo de la Alcaldía presidida por Juan retirarse y obtener un salario para
Ramos y la de Sergio Naranjo, en- Gómez Martínez para el tratamien- realizar un trabajo honesto y “rein-
contramos un tercer período carac- to pacífico de los conflictos6 ; pese corporarse a la civilidad”, nombre
terizado por la conformación de un a estas marcadas deficiencias, sus con el cual se dio a conocer el pro-
Plan Estratégico de Seguridad para bondades estaban en la pretensión grama a mediados de 2003. Inde-
la ciudad como parte del Plan de de dar respuestas estratégicas, arti- pendientemente de las valoraciones
Desarrollo municipal, dentro del culadas y de conjunto, incluyendo éticas y políticas muy cuestionables
cual se conformó la Oficina de Paz alternativas para la superación de de esta propuesta, lo cierto es que
y Convivencia, cuya virtud consis- los más sobresalientes factores ge- ya a punto de finalizar su mandato,
tió en asumir el reto de conocer, de neradores de violencia de la ciudad. la aplicación y sus resultados son
manera especializada, los conflictos prácticamente nulos. La propuesta
violentos de la ciudad. Por esta vía Un quinto período está caracte- quedó tan sólo en anuncios y en ex-
se logró un mejor acercamiento a rizado por la gestión del trienio del pectativas, pues no existe un nú-
las diversas formas de violencia y actual alcalde Luis Pérez Gutiérrez mero relevante de personas que
sus protagonistas; incluso se adelan- (2001-2003). Durante ésta, los rit- habiendo desistido del accionar ar-
taron procesos de desmovilización mos paquidérmicos de la burocra- mado se hayan acogido al progra-

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ma, así como tampoco se conocen posibles negociaciones entre las y en Latinoamérica. Consideramos
personas vinculadas a empleos, en AUC (Autodefensas Unidas de que si bien es cierto que no existe un
sectores como la Comuna 13 –que Colombia) y el gobierno nacional. determinismo económico causal con
fue donde más se agitó esa idea–, la violencia, sí son inocultables los
en medio de las confrontaciones ar- nexos explicativos entre ésta y la
madas y de las dos grandes opera- Epílogo inequidad social.
ciones militares que adelantaron las
fuerzas armadas durante el año A modo de epílogo discutire- 2) Muy ligada a la anterior
20027 . Al finalizar su mandato sólo mos tres tesis sobre el conflicto in- idea, fue igualmente acogida la
podrá registrarse en esta materia la terno colombiano ampliamente tesis, ya que pretendía justificar la
instalación de unas bases militares difundidas en los medios de comu- persistente y expansiva oleada vio-
en la Comuna 13, inauguradas por nicación, especialmente durante el lenta en Medellín, como resulta-
el Presidente de la República, así año 2002, a saber: 1) El supuesto do de factores ajenos a nuestra
como el proceso de ampliación de de que la existencia y desarrollo del propia dinámica interna. Se insis-
las unidades de policía para la ciu- conflicto armado son ajenos a la tió mucho en que esta violencia
dad. Pero, en materia de programas inequidad social, 2) la considera- se debía a la decisión de las FARC
de convivencia y de seguridad, se ción de la “urbanización del con- y las AUC de “llevar la guerra a
continuó con ilusiones y sin resul- flicto armado nacional” y, 3) la las ciudades”, y con este análisis –
tados tangibles. calificación del conflicto como el independientemente de las inten-
accionar de unos terroristas contra ciones– se obstruyó un sereno y
En las últimas administraciones toda la sociedad. detenido examen de lo que real-
municipales se ha vivido una cons- mente venía sucediendo. Afortu-
tante paradoja: por una parte, se 1) Dirigentes políticos y empre- nadamente, incluso desde algunos
hacen grandes inversiones en tec- sariales recibieron con regocijo la crí- sectores del mismo gobierno cen-
nología para la seguridad (video- tica a la superada visión mecanicista tral, se rechazó esta tesis de la “ur-
vigilancia, número único, apoyo que pretendía explicar todos los fe- banización del conflicto armado”,
logístico a la policía) y, por la otra, nómenos de violencia a partir de la afirmando que: Las acciones del
la situación que, con algunos lige- existencia de la pobreza o de facto- conflicto que golpean las ciudades tie-
ros altibajos, presenta una tenden- res de orden socio-económico. Entu- nen gran impacto y hacen parte de
cia de inseguridad, violencia y siasmados, aceptaron la refutación de las tácticas de guerra por su efecto
escalamiento del conflicto armado, ese unilateral planteamiento, al ex- psicológico y mediático. No obstante
bajo la forma de guerra. tremo de negar cualquier relación esto no es suficiente para hablar de
entre la inequitativa distribución de una urbanización del conflicto. (Vi-
A partir de la llegada de Uribe la riqueza y la persistencia de la vio- cepresidencia de la República,
Vélez a la presidencia, el alcalde lencia, no obstante ser una situación p.3), pues La percepción sobre una
Luis Pérez acogió su política de “se- hoy en día constatable empíricamen- supuesta urbanización del conflicto
guridad democrática”, cuyo énfasis te en Colombia y, en el caso de responde entonces también a las ac-
está en acciones de carácter repre- Medellín, a través del coeficiente tuaciones de las autoridades en su
sivo 8 y anuncios de inversión so- GINI (que mide concentración de misión de controlar los grupos arma-
cial, aunque ésta última ha sido riqueza/ pobreza), del alto índice de dos al margen de la ley. Los operativos
sólo eso: anuncios, según lo cons- desempleo abierto y el crecimiento recientes en la Comuna 13 de
tatan diversos sectores, como ha del empleo informal en los últimos Medellín así lo indican. (Vicepresi-
sucedido en la Comuna 13, en don- cinco años, o de los 82.000 hogares dencia de la República, p.7). Nues-
de se experimentó el nuevo mode- de la ciudad que para el año 2003 se tra valoración es la de señalar que
lo, y en donde ahora el control y la encontraban privados de servicios se trata del escalamiento o intensi-
seguridad están siendo ejercidos bá- públicos, según lo reporta la propia ficación del conflicto armado urba-
sicamente por los paramilitares, al EPM; familias humildes a quienes de no (guerra), estimulado –mas no
punto que la han propuesto como nada les sirve el que estas empresas determinado– por el conflicto ar-
una de las sedes urbanas para las sean consideradas modelo en el país mado de carácter nacional.

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3) La tercera tesis, aunque muy muna 13, que los de los barrios de la mite concluir que no es cierta la tan
simplista, merece ser mencionada Comuna Nororiental); se precisa aus- difundida aseveración de que la ciu-
y criticada, más que por sus argu- cultar sus múltiples relaciones como dad se encuentra “sobre-diagnosti-
mentos –demasiado deleznables– sí parte del entramado social interno y cada”. Por el contrario, aquí es
por el poder real y simbólico de su en su interacción con la dinámica de aplicable el sabio dictamen de Or-
autor. Nos referimos a la idea pro- la guerra nacional; establecer la for- tega y Gasset lo que pasa es que no
palada por el Presidente de la Re- ma como participan los diferentes sec- sabemos qué es lo que nos pasa. En
pública y coreada por sus ministros tores, según edades y géneros; el ese sentido, creemos que hacen fal-
y por algunos medios, afirmando modus operandi y de influencia, tan- ta más y mejores investigaciones
que en Colombia no hay conflicto to del Estado como de los distintos ac- que, lejos de posturas ideológicas
armado, pues de lo que se trata es tores armados ilegales en cada zona fundamentalistas o al servicio de
del accionar de unos terroristas, de la ciudad. Igualmente, deberán ciertos coyunturalismos políticos,
enemigos de toda la sociedad, “con- ofrezcan reflexiones más omnicom-
tra 44 millones de colombianos de prensivas y ayuden a encontrar sa-
bien”. Aunque es comprensible el lidas democráticas que contribuyan
afán de propinarle una derrota po- a fortalecer el tejido social y a cons-
lítica y propagandista a los grupos truir una nueva institucionalidad
insurgentes, dada la imposibilidad verdaderamente incluyente.
de derrotarlos militarmente, sin
embargo, esa idea, además de no
corresponder con la realidad, no
ayuda a una comprensión del fenó- Citas
meno para encontrar una adecua-
da superación del mismo, pues no 1 Respecto de los datos estadísticos, para
el caso de Medellín, cabe advertir la difi-
establece elementales diferencias cultad existente pues la constante han
entre violencias, guerra y terroris- sido las diferencias en cuanto a las cifras
mo. Amén de traer nocivos efectos producidas por las tres fuentes oficiales:
Secretaría de Gobierno Municipal, Me-
en campos como los derechos hu- dicina Legal y la Policía Metropolitana.
manos, al no permitir diferenciar En este artículo, si no es afirmación dife-
entre combatientes y no combatien- rente, la fuente usada es Secretaría de
Gobierno.
tes, y al terminar identificando toda
oposición política –ya sea inerme o 2 La agrupación de estos enfoques es una
idea parcialmente compartida con la in-
violenta– como vulgar terrorismo. vestigadora Vilma Liliana Franco (2003),
y desarrollada más ampliamente en escri-
Por lo anterior, reiteramos que tos separados de ella y míos. Así mismo,
en el “Balance de los Estudios sobre vio-
una mejor explicación de lo trans- lencia en Antioquia” (Angarita, 2001)
currido en una ciudad, en donde se ofrece un exhaustivo análisis de las
según la propia Secretaría de Go- investigaciones sobre el tema realizadas
hasta el año 2000, y las diferentes ten-
bierno de la Alcaldía, el año pasa- dencias interpretativas.
do hubo 3.722 muertes violentas, 3 En otro artículo establecemos la diferen-
Andrés Santamaría, Autorretrato como soldado
dentro de las cuales 171 ocurrieron libertario, detalle, Palacio de Nariño. Bogotá ciación entre los conceptos de violencia,
en 51 masacres, requiere entender la guerra y terrorismo. Véase Angarita
(2003).
confluencia de los múltiples factores analizarse las variadas respuestas asu-
4 En la segunda semana de septiembre de
estructurales y coyunturales que la midas por cada uno de los sectores 2003 fueron encontrados seis cadáveres
determinan, tomar cada uno de sus frente a las prácticas violentas. de indigentes en el río Medellín, en un
conflictos en sí mismo, diferenciando sector cercano al centro de la ciudad, ante
la total indiferencia del gobierno y los
una zona de otra (por ejemplo, no es Una mirada analítica y compa- distintos estamentos sociales.
lo mismo la forma como se conforma- rativa de los diferentes estudios
5 Las polémicas asociaciones Convivir fue-
ron y actúan los pobladores de la Co- existentes sobre Medellín, nos per- ron creadas como grupos de ciudadanos

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que prestaban labores de vigilancia, espe- ______________, Derechos humanos, seguri-
cialmente en el campo y rápidamente se dad ciudadana y fortalecimiento de la so-
extendieron también a las ciudades. En el ciedad civil, Sistematización de experien-
departamento de Antioquia contaron con cias del Proyecto realizado en siete países
gran impulso bajo la gobernación de Álvaro de Centroamérica. Instituto Interameri-
Uribe Vélez, posteriormente la Corte Cons- cano de Derechos Humanos - IIDH., San
titucional las declaró parcialmente incons- José de Costa Rica, agosto, 2002, 470p.
titucionales. Para finales del noventa esta-
BETANCUR, María Soledad et al.,
ban aparentemente disueltas, aunque en la
Globalización: Cadenas productivas y re-
práctica continuaron existiendo en
des de acción colectiva: Reconfiguración
Medellín y ahora bajo la presidencia de
territorial y nuevas formas de pobreza y ri-
Uribe Vélez están siendo reeditadas como
queza en Medellín y el Valle de Aburrá,
tales y con otras denominaciones. Medellín, Instituto Popular de Capaci-
6 Nos referimos especialmente a que la ad- tación IPC, 2001, 383p.
ministración municipal predicaba la re- COMISIÓN DE ESTUDIOS SOBRE LA
solución pacífica de los conflictos, al mis- VIOLENCIA, Colombia: violencia y de-
mo tiempo que reprimía violentamente mocracia. (Informe presentado al Minis-
a diversos sectores sociales que salían a terio de Gobierno), Santafé de Bogotá,
las calles a manifestar su inconformidad Universidad Nacional de Colombia, 1987.
contra las medidas del gobierno central y
con algunas decisiones del gobierno lo- FRANCO, Vilma Liliana, Violencia, guerra
cal, represión que se dio especialmente civil y conflictos urbanos: el caso de
contra las protestas de los maestros, las Medellín en los años noventa, Borrador
organizaciones comunitarias, los afecta- inédito, Medellín, julio 2003, 30p.
dos con la Avenida 76, empleados de la
HENAO D., Hernán. Imágenes de Medellín
rama judicial, conductores de taxis y
(Cultura y violencia en una ciudad de pue-
buses, y otros. blos). Primer seminario internacional de
periodismo hecho en Medellín.

DAVIVI-
7 Se refiere a las operaciones “Mariscal”,
realizada en mayo de 2002 y “Orión” de Medellín, Alcaldía de Medellín, 1990.
octubre del mismo año. INSTITUTO DE ESTUDIOS POLITICOS.
8 Un análisis de la implementación de la UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA,

ENDA
política de “seguridad democrática” pue- “Modernización y conflicto urbano”, en:
de verse en Angarita (2003). Revista Estudios Políticos, No. 5, Univer-
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