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Contenido

1. INTRODUCCIÓN: UN CONFLICTO DE CULTURAS


EL IMPACTO DE LAS DIFERENCIAS RELIGIOSAS / LA INFLUENCIA DE UNA VIDA

2. UNA VIDA DISTINTA


EL PLAN DEL REY / LAS RESPUESTA DE DANIEL / LA LIBERACIÓN DIVINA

3. UNA VIDA DE CONFIANZA


EL ESCENARIO ESTÁ PREPARADO / CORAZONES SUMISOS / EL SECRETO REVELADO

4. UNA VIDA VALEROSA


UN NUEVO REY / UN NUEVO DESAFÍO / UNA NUEVA OPORTUNIDAD

5. UNA VIDA DE DEVOCIÓN


EL PROBLEMA DE LOS CELOS / EL PODER DEL TESTIMONIO / LA PAZ DE DIOS /
LA PROTECCIÓN DE DIOS

6. DEBEMOS DECIDIR
LA NECESIDAD ACTUAL
Lección 3
Una Vida de Confianza
(Daniel 2)

Considera qué tienen en común las siguientes situaciones:


• Un Arquero de un equipo de fútbol en la copa Mundial ante un tiro desde el
punto penal;
• Un Cirujano en una operación difícil de bypass coronario;
• Un Piloto de una aerolínea tratando de aterrizar un avión con dos motores
apagados.

Todos estos desafíos exigen que un individuo emplee sus habilidades al máximo en
momentos de gran presión y prueba. Y así estaban Daniel y sus amigos cuando la
historia continúa. Sobrellevarían la presión con una profunda confianza en Dios.

LECTURA

El escenario está preparado (2:1-13)

“En el año segundo del reinado de Nabucodonosor, éste tuvo sueños, y se turbó su
espíritu y no podía dormir” (v. 1)

Este versículo resume la frase de Shakespeare en Enrique IV “Sin paz yace la cabeza
coronada.” Los sueños perturbaban el descanso de Nabucodonosor, pero fue uno en
particular que lo preocupó. Como lo expresó un escritor, las preocupaciones del día
se convirtieron en las de la noche, y el rey se despertó confuso y convocó a sus
asesores. (Daniel y sus amigos no fueron llamados, lo que implica que, en ese
entonces, todavía estaban siendo capacitados). ¿A quién convocó el rey? El versículo
2 nos dice: “a losmagos, los encantadores, los hechiceros y a los caldeos”.

Los “magos” eran escritores sagrados o eruditos. Los “encantadores” eran


hechiceros y sacerdotes consagrados. Los “hechiceros” practicaban el ocultismo, y
vendían hierbas y pociones. Y los “caldeos” eran los sabios de la corte del rey.
Una vez que estuvieron todos reunidos ante el rey, hubo una discusión que
demostraría la magnitud real del problema de estos sabios. Observa el diálogo que
se da a conocer en los versículos 3 al 9:

“Y el rey les dijo: He tenido un sueño, y mi espíritu se ha turbado por el deseo


de entender el sueño.
Y hablaron los caldeos al rey en arameo: ¡Oh rey, vive para siempre! Cuenta el sueño a
tus siervos, y nosotros te declararemos la interpretación. El rey respondió y dijo a los
caldeos: Mis órdenes son firmes: si no me dais a conocer el sueño y su interpretación,
seréis descuartizados y vuestras casas serán reducidas a escombros. Pero si me declaráis
el sueño y su interpretación, recibiréis de mí regalos, recompensas y grandes honores; por
tanto, declaradme el sueño y su interpretación. Respondieron ellos por segunda vez, y
dijeron: Refiera el rey su sueño a sus siervos, y declararemos la interpretación. Respondió
el rey, y dijo: Ciertamente sé que queréis ganar tiempo, porque veis que mis órdenes son
firmes, que si no me declaráis el sueño, hay una sola sentencia para vosotros. Porque os
habéis concertado para hablar delante de mí palabras falsas y perversas hasta que cambie
la situación. Por tanto, decidme el sueño para que yo sepa que me podéis dar su
interpretación”. (vv. 3-9)

Su súplica por misericordia, en los versículos 10 al 13, revela la seriedad del peligro que
se encontraban:

“Los caldeos respondieron al rey, y dijeron: No hay hombre sobre la tierra que pueda
declarar el asunto al rey, puesto que ningún gran rey o gobernante jamás ha pedido cosa
semejante a ningún mago, encantador o caldeo. Lo que el rey demanda es difícil y no hay
nadie que lo pueda declarar al rey sino los dioses cuya morada no está entre los hombres.
A causa de esto el rey se indignó y se enfureció en gran manera y mandó matar a todos
los sabios de Babilonia. Y se publicó el decreto de que mataran a todos los sabios; buscaron
también a Daniel y a sus amigos para matarlos”. (vv. 10-13)

Cuando los caldeos le dijeron al rey que su pedido de interpretar el sueño era injusto
porque solo los dioses podían hacer algo así, sin querer, prepararon el terreno para
que ¡el Dios de Daniel lo hiciera!
Cuando admitieron su incapacidad, Nabucodonosor estalló en ira. Estaba tan furioso
que ordenó que todos los sabios, entre ellos Daniel y los jóvenes en período de
capacitación, fueran ejecutados. Como resultado, Daniel y sus amigos fueron
arrestados.

Corazones sumisos (2:14-23)


Arioc, capitán de la guardia del rey, fue enviado a matar a todos los sabios de
Babilonia. Sin embargo, cuando se acercó a Daniel, este pudo hablarle “con
discreción y sensatez” (v.14). Pidió una explicación y Arioc le contó la trsite historia.
Aprovechando la oportunidad,

“.. y Y Daniel fue a pedirle al rey que le diera tiempo[x] para declarar la interpretación al
rey”. (v. 16)

En esencia, Daniel dijo: “Deme tiempo y le garantizo al rey una respuesta”. Esta era
una promesa enorme frente al fracaso de los otros.

“Entonces Daniel fue a su casa e informó el asunto a sus amigos Ananías, Misael y
Azarías, para que pidieran misericordia del Dios del cielo acerca de este misterio, a fin de
que no perecieran Daniel y sus amigos con el resto de los sabios de Babilonia.”. (v. 17-18)

Daniel compartió la carga de su corazón con sus amigos y juntos comenzaron a orar
pidiendo “misericordia del Dios del cielo”. Fue una expresión poderosa de su
confianza espiritual. Deseaban que el Señor, en su misericordia, interviniera y los
rescatara de la ejecución que se había planeado.

“Entonces el misterio fue revelado a Daniel en una visión de noche. Daniel entonces
bendijo al Dios del cielo. Daniel habló, y dijo:
Sea el nombre de Dios bendito por los siglos de los siglos,
porque la sabiduría y el poder son de El.
El es quien cambia los tiempos y las edades;
quita reyes y pone reyes;
da sabiduría a los sabios,
y conocimiento a los entendidos
El es quien revela lo profundo y lo escondido;
conoce lo que está en tinieblas,
y la luz mora con El.
A ti, Dios de mis padres, doy yo gracias y alabo,
porque me has dado sabiduría y poder,
y ahora me has revelado lo que te habíamos pedido,
pues el asunto del rey nos has dado a conocer.
(v. 19-23)

Mientras oraban, Dios reveló a Daniel el secreto del sueño del rey. Observa en el
versículo 19 la declaración evidente de esta respuesta a la oración. ¡No fue una gran
sorpresa! Aún con la sentencia alrededor de su cuello, la primera reacción de Daniel
no fue de tener un respiro ni de utilizar su conocimiento para benenficio propio. Por
el contrario, adoró y esa adoración se centró en el Dios de poder y provisión. Ofreció
una alabanza excepcional
• “Sea el nombre de Dios bendito” que es un emblema del carácter divino;
• “la sabiduría y el poder son de Él” no de Daniel;
• “Él es quien cambia los tiempos y las edades” implica un control total sobre la
vida;
• “quita reyes y pone reyes” porque Dios es soberano sobre las naciones;
• “da sabiduría [….] y conocimiento” como promete en Santiago 1:5;
• “revela lo profundo y lo escondido” incluso este sueño;
• “conoce lo que está en tinieblas y la luz mora con él”

Daniel ofreció toda la alabanza a Dios por contestar su oración (v.23). ¡Qué
demostración maravillosa de adoración! ¿Habría sido inapropiado que agradeciera a
Dios por salvar su vida? Por supuesto que no. Pero parece que aún este rescate
milagroso ocupó un lugar secundario para Daniel en comparación con la maravilla del
Dios que lo había realizado.
Esta respuesta debería llevarnos a examinar nuestro corazón para ver en qué
estamos enfocados:

• ¿en Aquel que bendice o en las bendiciones?


• ¿en el Señor de la obra o en la obra?
• ¿en el Dios que responde a la oración o en la oración en sí?

Cuando no ponemos nuestra confianza en Dios, es fácil perder de vista el objetivo.


Nuestras perspectivas se empañan y vemos los árboles en vez del bosque. Sin
embargo, en esos momentos de presión cuando peligraba su vida. Daniel pudo ver
con claridad su objetivo. Su corazón estaba aferrado a su Señor, y Él le permitió actuar
en lugar de desanimarse.

El secreto revelado (2:24-30)


Daniel siguió adelante confiando en que Dios prepararía el camino.

“Después fue Daniel adonde estaba Arioc, a quien el rey había designado para dar muerte
a los sabios de Babilonia. Fue y le habló así: No des muerte a los sabios de Babilonia;
llévame ante el rey, y declararé al rey la interpretación.
Entonces Arioc se apresuró a llevar a Daniel ante el rey, y le dijo así: He hallado a un
hombre entre los deportados de Judá que dará a conocer al rey la interpretación.” (v.24-
25)

Fue a Arioc quien le anunció al rey que se había encontrado la respuesta.


Cuando Daniel estuvo frente al monarca (aparentemente, por primera vez y aún
siendo adolescente) éste le hizo una pregunta apremiante:

“... ¿Eres tú capaz de darme a conocer el sueño que he visto y su interpretación?” (v. 26)

En otras palabras, ¿podría Daniel tener éxito en lo que habían fallado los otros sabios?
Como muestran los versículos siguientes, la respuesta fue definitivamente afirmativa.

“Respondió Daniel ante el rey, y dijo: En cuanto al misterio que el rey quiere saber,
no hay sabios, encantadores, magos ni adivinos que puedan declararlo al rey. Pero hay
un Dios en el cielo que revela los misterios, y El ha dado a conocer al rey Nabucodonosor
lo que sucederá al fin de los días. Tu sueño y las visiones que has tenido en tu cama eran
éstos: A ti, oh rey, en tu cama te surgieron pensamientos sobre lo que habrá de suceder
en el futuro, y el que revela los misterios te ha dado a conocer lo que sucederá. En cuanto
a mí, me ha sido revelado este misterio, no porque yo tenga más sabiduría que
cualquier otro viviente, sino con el fin de dar a conocer al rey la interpretación, y para
que tú entiendas los pensamientos de tu corazón.” (vv. 27-30)

No era falsa humildad, sino un conocimiento sincero de su papel en el episodio. Para


este joven, el asunto estaba claro: tenía que ver con Dios, no con Daniel. Y su
conducta reveló la confianza que sentía.

Aplicación
Daniel describió el sueño y su interpretación correcta en los versículos 31-45, pero el
resultado clave se encuentra en los versos 46-47, una declaración de la gloria del Dios
de Daniel.
En la vida, como con el clima, hay momentos de alta o baja presión, pero no existen
momentos sin ella. Nuestras decisiones durante estos tiempos de cambios dicen
mucho de nosotros.
¿En qué nos enfocamos durante las circunstancias difíciles? ¿Luchamos para
protegernos a toda costa? ¿Hacemos cosas desesperadas que lastiman a otros? ¿O
nos preocupa más que nuestras acciones glorifiquen a nuestro Dios?
En tu tiempo de meditación, pídele a Dios que manifieste su presencia en tu vida.
Aprovecha estos momentos para conformarte a los propósitos eternos y honrar a
Dios.
GUÍA DE ESTUDIO

Objetivo:
Aprender a reaccionar con confianza durante momentos de presión y desafío.

Memorización

“Sea el nombre de Dios bendito por los siglos de los siglos, porque la sabiduría y el
poder son de Él.” Daniel 2:20

Preparación
¿Qué situaciones te producen mayor ansiedad? ¿Cómo sueles enfrentar los
momentos llenos de presión? ¿Qué estrategia te funciona mejor?

Meditación

1. Cuando a Daniel le pidieron que ayudara con el problema del sueño sin
interpretación, ¿qué situación de extrema presión ya estaba enfrentando?
(Daniel 2:13)

2. Cuando Daniel se enteró del pedido del rey, ¿qué hicieron él y sus amigos, a
lo que algunos llaman “una expresión poderosa de su confianza espiritual”?
¿qué podemos aprender de esto para aplicar a nuestros momentos de
mucha presión?
3. Una vez que Dios le dio a Daniel la información que necesitaba, ¿cómo
respondió el joven? ¿qué podemos aprender de esto?

Profundización Lectura: Daniel 2:1-28

1. Nabucodonosor consultó a cuatro grupos (v.2) para que lo ayudaran a


interpretar su sueño; quizá a quienes tenían la mayor educación y la mejor
reputación en el tema de la consejería. En el mundo actual, ¿quién sería un
grupo paralelo, a quien se le pide consejo?

2. Los caldeos le respondieron al rey: “No hay hombre sobre la tierra que
pueda declarar el asunto al rey” (v.10) ¿Tenían razón? Si era asi, ¿cómo pudo
entonces Daniel hacer lo que hizo?

3. En una tierra como Babilonia, donde se adoraban muchos dioses, ¿cuál fue el
pleno impacto de la declaración de Daniel: “hay un Diod en el cielo que
revela los misterios” (v.28)

Estudio Adicional
Busca
¿Cómo nos ayuda 1 Corintios 2:14 a ver que consultar a Dios en oración nos
da una ventaja sobre alguien que no lo hace?

En Daniel 2:27-30, Daniel le dio la honra a Dios por esta gran hazaña. ¿Cómo
se aplica aquí 1 Pedro 5:5, no solo para Daniel, sino para nosotros?

Reflexiona
¿Qué podemos aprender del versículo 16 sobre la valentía y la fe, donde se dice:
“Daniel fue a pedirle al rey que le diera tiempo” ?

La próxima vez que enfrentes una situación de mucha presión. ¿Cómo te ayudará la
respuesta de Daniel?

DEVOCIONAL

“Entonces Daniel fue a su casa e informó el asunto a sus amigos [….] para que
pidieran misericordia del Dios del cielo..” Daniel 2:17-18

Un patrón para orar


Daniel tenía muchas características maravillosas. Era atractivo, inteligente y
habilidoso. Poseía convicciones profundas y se atrevió a defender lo que era
justo… aunque esto no lo favorecería ante el rey. Daniel se destaca por ser un
hombre de oración. En Daniel 2, llamó a sus amigos a orar en un momento de
extrema urgencia. En el capítulo 6, lo vemos arrodillándose tres veces al día,
según su costumbre; y en el capítulo 9, lo escuchamos pronunciar una de las
peticiones de confesión más increíbles de toda la Palabra de Dios.
Observemos tres cuestiones respecto a la vida de oración de Daniel. En 2:16
¡hace todo lo posible por responder a lo que él mismo pedía! Consciente de la
crisis que enfrentaban él y sus amigos, acudió en persona al rey y le pidió mas
tiempo. En los versículos 17 y 18 ¡lo vemos pidiendo oración grupal! Les dijo a
Sadrac, Mesac y Abed-nego que oraran con él para que el Dios del cielo les
revelara el sueño del rey. Después, en el versículo 19, una vez que le
concedieron lo que pidió, ¡Daniel dio gracias al Señor y lo alabó por
responderle con benevolencia! Pongamos en práctica estos principios en
nuestra vida. Primero, hagamos todo lo posible por encontrar respuesta a lo
que pedimos; después pidamos a otros que oren; y por último, recordemos
dar gracias siempre.
Sé un Daniel del siglo XXI: ¡un creyente que ora, se esfuerza y dá gracias!
Richard DeHaan