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Titwlosaparecios Jost M MARDONES Frootn de a Matai pate Lorhorionce do xt, Hugo Zemalman Uae cree dela ot L-Dineicay apropiscin del prevents Ti. Historie 7 necrtdad de sop ae ceremereenteet Sujeto: etreduccin de Agapito Macs Daniin SALCEDO MEGALES existencia y potencia Bera ly dad nds Sami AMIN y Pll GONZALEZ CASANOVA tua cranial Pee tee Inumnanas y sosial oa fundamentacion centifics capitalists mundial visea Wy acurmulacign ILET Estado Is politica en el Sur del Mundo G. GORSI, E, ESPOSITO yC. BARALDI GLU: Glonari sobre la teorda Social de Niklas Latmane It | Pref de N. Enbmann Coontinedo por. Trve: Nafarnaie et Niklas LUHMANN, Ls Ciencia de a Sociedas Goondinade por. Tore LUHMANN, Introduccion ala topes de Sistemas Eason de 1. Torres Nofarrate A. GIDDENS, 7. BAUMAN, N.LUHMANN y U. BER Ls consecuencias perversis de ls modernidad, Modemnidad, contingencia riesgo Jonetsa Beran (Comp) Joseexo BERIAIN 1 tegracion en las sociedades modernas JON, Mago ZEMELMAN (Cooeds dak umbrales del penssriento social Yaferrte claim ANTHROPOS == (ORES, TEXTOS Y TEMAS GIENCIAS SOCIALES Dirgida por JOSETXO BERIAIN (Universidad Pablica de Navarrs) aon eine ny igs Sep ect n lbzie ratril dela produccidn social det individuo y ee Bees eisech beds dil podes de los mass media ee Gee ne Policontextualmente la realidad ddl shodoscenh ee ter qoe eel Fundanente dels ee Longer AUTORES, TEXTOS Y TEMAS CIENCIAS SOCIALES Coleci6n deg px Jct Bean 16 América Latina en el debate contemporaneo. Greacién y apropiacién critica de las Idees Proyesto etofal on coedcién do Anthropoe Edtoral ¥ Cento Regjoral de invesigaciones Muitisipinaias Tinulos aparecidos ‘Emma LEON, Hugo ZEMIELMAN (Coor¢s.) ‘Subjetividads umbrales del pensamiento social, 1997 Hugo ZEMELMAN Sujetor existencia y potencia, 1998 Hugo Zemelman SUJETO: EXISTENCIA Y POTENCIA rn Miguel Geardlet. 6. ‘Sujeo exienciay otc Hog Zaman — Ra (Brel) Andivopos esc Cette Regional de Invetigacones Mulia coxa 1798 1a cn — (Aor Teton TCs She 16) ocecrisessa2 1 Suen ental 2.Comcinet, Tad 3. Gein sche Tannin Post, 1 Grr Regia de arexipions iru) ty Mca Primera edi: 1998 (© Universidad Nacional Auténomn de México, 1998 "Edita: Anthropos Editorial, Rubi (Barcelona) En condlcin con el Centro Regional de Investigaciones ‘Mulidieplnaras. Universidad Nacional Autonoma de México ISBN: 84765853222 Depo legal: B, 10757-1998 Disco, elizaiin y coorinacié: Pal, Servicios Eaivorales (arino, SL). Rube Tel y fax 3) 697 32 96 Impresién: Edim, SCCL Badajoa, 147. Bareelona lmpreso en Espana - rind in Spain “ado es dhs sees en poe epic, td lc pr, repr em wanna pr San de recaps rman PROLOGO Un libro como éste pretende recuperar el pensamiento del hombre desde su misma aventura, rompiendo con todo Io sélido que nos proporciona la memoria sobre lo que se ha acumulado para volver més atrés, hasta sus rafces. Y asi des- ccubrir cémo Ia historia oculta los desafios bloqueando nues- ‘va mirada y mutilando nuestra imaginaci6n, arropéndonos con el manto de la inercia. Recuperacion de esta aventura {que obliga a trascender la realidad objetual-dada en una exi- ‘gencia de horizonte que encarna el desaffo de asumir la vo- Tuntad de construir y a la vez de estar en la historia para forjar los ambitos de sentido en cuyos cauces hay que ver las conductas y las experiencias, en forma de responder al des fio de cémo el hombre transforma su época en experiencia; aunque para ello tengamos que saber colocarnos ante la his toria para poder colocamos ante Ia exigencia de construir el futuro, Pues, en verdad, la transformaciGn de la historia en expe- riencia plantea trascender sus limites cuando de lo que se tra- ta es de luchar en contra de la inercia, pero siempre partiendo dl presente. Viaje a Jo desconocido baséndose en una necesi- dad de realidad nueva, he ahi la razén de la utopfa. ue hemos iniciado y que pretendemos continuar cs una aventura por recuperar esta exigencia de horizonte per- dlida bajo la sombra de las grandes teorizaciones con las que el hhombre busca apropiarse del mundo, que en la medida que no se agota en una experiencia estrictamente cognitiva, obliga a tubicarnos en Jos contornos de manera de reconocer lo necest- rio de las rupturas por las que ha atravesado el hombre a lo Tango de su historia. ‘Lo anterior obliga sbordar I historia del hombre como ta historia de su raaén: su empeio por construirse como sujeto bbuseador de contornos, transgresor de limites para aleanzar cespacios de conciencia y de experiencia mds vastos para apro- parse de horizontes nuevos. Y en esta direccién constatar ‘como ha tropezado con muros y abierto puertas para recono- cer, desde esos umbrales descubiertos, el espacio de lo estable- ido y aquello que permianece a su espera. Porque siempre el hombre ha sabido estar en el limite que desafia cualquier or- den de lo real En este trayecto es necesario reconocer una dialéctica sub- syacente en que se apoya su relacién con la realidad, que es lo ‘que se pretende teorizar en un plano epistémico, y que se puede sintetizar en Ia tension entre cierre y apertura, entre conformidad con lo dado y necesidad de realidad; entre pre- dominio de una modalidad particular de racionalidad y plura- lidad de racionalidades; entre conocimiento codificado y Ia transformacién del conocimiento en conciencia y voluntad historica; entre ocultamiento del movimiento de la realidad y procesos eonsttuyentes. Todo lo cual plantea la euestién del limite entre formas de pensar y mecanismos de apropiacion de la realidad, en cuanto éstos pueden asumir modalidades ‘estrictamente cognitivas, o bien ser de un carécter gnoseol6- ssico més amplio. Pretendemos colocamos en el movimiento constante hacia lo desconocido que supone la presencia misma de lo indeter- ‘inado; incluyendo el plano de las diferentes modalidades de ‘experiencia, la existencial y la histérica. Por eso, el movimien- to se expresa en un auto-desafio insoslayable: Ia verdad como seryy estar en el pensar en tanto apertura de sf mismo. [Lo dicho lleva a tener que ver Ia historia de Ja razén como cxpresién de esta busqueda: In de In quietud-inguieta en st espontaneidad de darse al infinito. Pero que plantea la necesi- ‘dad de tener claro, a partir de las dimensiones de Ia experien- cia, que las reflexiones epistemolégicas no pueden exclusiva- mente tener como base los rasgos positivo, creativos y prota onicos del hombre; pues éstos coexistén con sus inereias y temores, limitaciones y confusiones. El hombre no es heroico ‘ni s6lo constructor, también presenta el rostro del egofsmo, la ‘mezquindad y su enorme capacidad de indiferencia destruct- va, De abf que cualquier discusién acerca de su potenciacion cexige, para no incurtiren el simplismo de un ingenuo roman- ticismo, hablatle a todo el hombre, tanto a sus dingeles como a ssus demonios, a su fuerza para clevarse y también a sus detro- {as en as penumbra. Hiabré que preguntarse acerea de qué significa atcender y \ ‘qué descend; cual es la escalera de la redencién y ese equi- voeo desnudo de M. Duchamp, el desnudo de fibras y miscu- Jos geométricos, de pura energia del instante que se somete a tuna incierta direccién. , ‘oe pute reduce um simp main concepts, pe won concept y ni agin dl cancepo (no queda afimado fa wr user St fae at {3 sendrtimos ef Iamado euado dd fu y no necestaramon sforsaraoe tee (Bloch, on ci, pp. 379 69). De ah que a ocin depen se reece ead conteecin ode vata, que reconocesntcedentn ene edie som ‘lsat dala por Duns Bsa, par gue pole sold recs en a tansformacén dl mundo to que e pouble ora rena den indtemy doe eed. "En trios legs, anderen nx lara cm aoe eps slim, slo mis act dei madd, sno gu tambien mis at 3 0 medi fomo ttn dl sj. Hl pee se pd cea on alge forma: ‘te de Bachar: a clea eee mds ener dela eda ee lo ‘ald del jer. ato ems sel determina no e pce esc ‘cer dos de ndeterrcin, , emo some el mit cad, td pen ‘rset de un mismo exstin, {no poem des cuter de Yeas fl ‘eam tbe prose el empleo de matter (6 Boca Left Sa {pr cle, pp. 21 y 36) Landstar paren peters ca cme ‘don de concep, nn eipece de scencepaliaconsrereent, con ural ‘desert, que Bachar recera dea contin de Korg par len ‘nce te sence sum eerucda dende ls Iberad metres tomes ‘enrcieca deaf misna (©, Bach, a fle en, op. 108) 18 ‘que lo impulsa a buscar una nueva fundamentacién al conoci- miento. No obstante, estas estructuras del modo de pensar no son necesariamente légicas, ni siquiera muchas veces son las ms influyentes, ya que pueden asumir una forma més globa- lizante, por consiguiente més vaga, como puede ser el caso de tun concepio dominante que nos marca la referencia para ob- servar y valorar el sentido de los procesos anteriores. Es lo que ‘ccurre cuando se enfoca a Ia historia anterior «como desvin- én de lo correcto», que tiene lugar cuando la idea de con- ciencia cientifia que nos domina refleja una determinada concepcién del progreso cientifico; de manera tal que todos los estadios anteriores, en tanto no eoinciden con ese concepto, se consideran desviaciones. En este caso nos encontramos ante un parémetro cultural que trasciende los limites estrictamente logicos, vinculado con problemas mucho més profundos de la realidad histérica que ‘penetran en la conciencia del sujeto. Pensemos en la «capaci- dd de filtrar relidades alternativass, como lo plantea Morris Berman, que operan una suerte de sedimentacién en la con- ciencia de procesos socio-culturales; 0 bien, cuando se confun- de, como advierte Polanyi, verdad con estabilidad de los siste- ‘mas de pensamiento, con To que el problema de los limites sume un cardcter muy diferente a si éstos fueran percibidos y analizados en los limites de la simple exigencia de verdad. Es Jo que sucede también cuando el régimen social, como puede ser el caso del capitalismo, a pesar de desatar posibilidades ‘enormes, las destruye en la medida que —eomo sefala Mar- shall Berman— calberga fuerzas, ante un desarrollo para to- dos», pero de manera que «las personas tinicamente se pueden Aesarrollar de modo restringido». Esta tendencia a restringir el pensamiento a determinadas exigencias de orden planteadas por Ia cultura, egan a revestir tun caricter mucho més vasto que si nos restringiéramos a Ia simple sedimentacién cognitiva. Es la tendeneia a transformar el momento que se vive en la situacin que expresa ela contir- tmacién de posiciones previass, en forma de dar lugar a una falta de espiitu por seguir pensando».? Lo que decimos se 2. Reyes Bae 19 produce, al menos en el plano fenomenoligico, y en el corto tiempo, en situaciones de reorganizacién social, politica y exo- némica, que extirpan, como primer reflejo, cuslesquiera ideas que sean diferentes a las que se identifican con la situacién dominante, Momentos que requicren de un nuevo espirita de crftica que profundice en las tensiones ccultas, pero que salian ‘ala visia cuando 4e las lee desde una utopta opuesta a la si- tuncién dominante, Todo lo cual expresa la inercin que puede caracterizar al momento, Si queremos mantenernos vivos requerimos de una cons tante trascendencia en la reflexi6n tedrics, respecto de cusl- quier férmula que nos encuadre a-criicamente en una sitta- cid que se define como definitiva, por lo tanto carente de lternativas. En cuanto sen manifesaciones de la inereia eul- tural y de los bloqueos Sdeolégicos que se imponen (principal- ‘mente por lo medios de comunicacin y por Ins politicas edu- cativas), In trascendencia a estas limitacianes exige de Ia capa cidad para reactuar frente a estos encuadires (Sean lozicos 0 culturales),capacidad que descansa en la posibilidad de reco- rnocer un nuevo dngulo desde donde leer la realidad. Lo dicho implica no solamente enfrentarse a una situacién producida, sino asumir un nuevo discurso con parinetros diferentes a los cestablecidos ‘Lo que decimos acerea de estos nuevos dngulos de lectura, historicamente se ha dado en numerosas situaciones, Durante glo xu, por ejemplo, cuando el conocimiento enconirs tuna nueva base de apoyo en la tecnologia desarvollada por los sttesanos y en un cambio de perspectivas epistemolégicas con Galileo; lo que tuvo implicaciones filoséfieas cuando estas ex- periencias fueron utizadas por los erticos en contra de Aris- toieles, bajo el lema de que los artesanos buscan la verdad en Ja naturaieza (y no en los libros), transforméndose la tecnclo- ‘fa en un nuevo dngulo desde dende constrsir el conocimien to, may bien aceptada a fines del siglo xv Por st mismo este nuevo dngulo constituye tun nuevo dis- curso que continuara dessrrolindose en los siglos siguientes Pues, se plantea tna relaci6n priitica con Ia realidad de muevo ‘uo: se reconoce el estatus epistemoldgico y tedrico de las posibilidades de activar la realidad. EI modo de hacer y de 20 resolver los problemas se transforman en un espacio con sus ‘propios desafios cognitivos. Debemes estar alertas, sin embargo, ante este hecho por- ‘que, a su ver, las posibilidades de accién pueden transformar- se en un nuevo pardmetro que bloguesn postbilidades de razo- snamiento que no se ajusten con Ta logica del whacers. Es lo que ocurié con la ilosoa mecénica, de inspiraciin cartesia- 'na, para salir al paso a lo que se ha dlenominad los wentusias- ‘mos, que, con el pretexto de impedir el surgimiento de movi- rientos misticos 0 irracionales, freron cortados en ras de tuna Iogica cietifica que ya haba encontrado su méxima ex presién en la filosofia mecénica. Y es lo que ocurre hoy, finales del siglo xx con el predominio de la raz teenolégica. “Este desarrello histérico desemboca en la problematica del hombre faustico para quien la voluntad de hacer, no solamen- te recocta nuevos espacios que desafian al conocimiento, sino estos espacios a su ver se constituyen en el lugar de los obje- tos. Sinuacin que ha Hevado a algunos a considerar eque ila Humanidad quiere sobrevivir (J. el hombre faustico debe de- saparecers. En verdad las necesidades ce poder, asccialas al hhombre faustico, contienen el grave riesgo de extitpar la nece- sidad misma de utopia reduciendo la realidad pensable a lo ‘ue es posible de hacerse con ella. La cuestion de fondo, que subyace, es la mutilacion de la necesidad misma de utopfa que permita reactuar sobre las circunstancias, En lo que decimos se contiene una de Tas paradojas més perveraas de la sociedad moderna, ya que el incremento en la capacidad de control de las cosas no se corresponde con una ‘mayor libertad para el sujeto individual. Las posiilidades ob- jetivas que ofrece el desarrollo tecnolégico de la socicdad, no '8e traducen en espacies de interpretacién en los que el sujeto 4 realice como individuo, Con lo que se cvestiona —como ha ‘observado Cerroni— que la «transformacién del hombre de f- bricador en creador» legue a significar una ealternativa radi cal de liberaciéne. Ya que para que ello sea posible, se deben asumir los retos que al hombre y a su ruzonamicnto plantea la sociedad moderna de creciente desenvohimiento tecnalégico Enire éstos el mis importante es no perder de vista, més alla de las especialidades requeridas por Ia eficiencia, Ia recons- 2 ‘rucelén de Ia Unidad, la cual como dice Cerroni, «no se pier dda de vista una fraicién del mundo més rica y unitaria» La tendeneia de Ia sociedad modema a ia auto-regulacion de los procesos crea las condiciones estructurales para una forma de razonamiento abierta a la mutabilidad, no siempre, ni mucho menos, prevsible, en el entendido que la sprogresiva auto-direccién de los mecanismos automatizados de Ia pro- ‘ducci6n» no determina siempre que el sujeto, por su mayor ‘capacidad de control de las cosas, asuma también un papel protagénico. Asi, la esfera del trabajo con sus exigencias de calificacion y de tiempo, reduce su condicién a ese espacio dejando fuera todas las otras esferas de la realidad social que puedan desafiar las otras potencialidades del sujeto, dstintas a ‘su capacidad productiva o como homo faber. 1a contradiceién entre posbilidades tecnologicas de inter- vvencién y la pobreza de la subjetvidad del sujeto obliga a una visién de totalidad que sea congruente con la complejidad cre- ciente del contexto de la sociedad modems. Lo afirmamos porque esa visién representa una liberacton de los mites de lo fragmentario, pues, sin perjuicio de que se parta del reconoci- miento de éstos, permite traspasar su Ambito en una exigencia de construceién mas inclusiva. Si la esfera de la realidad se caracteriza por un complejo Juego de relaciones de intercambio, incesante ¢ imprevsibe, se tiene que corresponder congruentemente con formas de ra- onamiento que supediten lo eircunscrito a tuna aprehensién que obligue a ir mis alld de cualquier émbito particular. De esta manera se hace frente a la creciente complejidad de In realidad y se evita el simplismo asociado eon las redueciones disciplinarias. La estructura racional se complica y amplia, concomitante om los espacios en que el sujeto puede intervenir sobre lareali- dad social, segiin la ampliacién y complejidad creciente de la estructura socio-econdémica, Ast ¢s como la racionalidad propia de la relacién clisica entre hipétesis-y explicacién se limita cada vex. més a dar cuenta slo de cierto tipo de conexiones com la realidad, pues ésta permancce abierta a otros contenidos ppsibles, los cuales son propios comienzo de otros modos de captacién racional que plantean sus propios lenguajes, diferen- 2 tes a los denotativos. Es cuando surge la necesidad de arques- tar lenguajes para dar cuenta del mundo en su compleidad. El contexto obliga a abordar a Ia razén como objeto de reflexién por cuanto el problema consiste en resolver acerca {del movimiento de su propia constitucion en el hombre hist roo-cultural. La razén considerada como el dmbito donde tie ne lugar el saber pensar Jo que nos conform, por lo tanto ‘como la capacidad de distanciamiento (tanto en el plano Iogi- ‘co como cultural) que exige reconocer Ia tension que se oculta en In situacién de presente cuando se lee con conciencia de futuro, Aunque, a la vez el pensar significa reconacer el movi ‘miento de la situacién en la que se esti, incorporando la exi- gencia de reactuacién sobre las circunstancias, en forma que sila razén es una construcci6n no puede ser exclusivamente ‘cognitiva, sino ademés gnoseol6gica. ‘En razén de estas consideraciones se complica el problema el método, pues nos obliga a reconiocer caminos azarosos, mucho més inciertos que los que clisicamente definiera Des- cartes, Este definia dos modos de hablar del método. En un ‘aso, el recorrido estd bien entendido y es seguro que se ari- ‘bard a la meta, En el segundo caso [..) la situacién es conf- ‘a, «porque debemos encontrar el camino para legar a alguna partes. El método entonces ya no es solamente un camino Certo, sino que incierto, Si no sabemos ni de donde partimos ni adénde vamos, debemnos decidir algiin recorrido, Descartes excluye —como observa Vaca— la segunda alternativa de la sgramitica cognitivas, pero si aceptamos que la razén es algo Ins que cognicién, porque es también conciencia, no se puede dejar de pensar con Vaca en ela trama de las condiciones y de Jos vinculos de las actividades no cognitivas con el cogito de las téenicas cognitivass; esto es cpara qué se conoce? De ab {que en el debate sobre la razin y la racionalidad, lo que s° critica no es cémo observa Viano ia ciencia sino «la considera- ‘eign de la ciencia como tinica forma posible de conocimien- to», que slude a la ciencia como forma cultural. Se requlere vera distancia. Distanciamiento que consiste en el movimiento de alejarse del problema para no quedar atrapados por una situacién cris- talizada como producto, en forma de poder abrirse ya sea 2B ‘como simple reconocimiento de posibilidades de otros discur- 05, o bien, lo que es més difieil, conformando un contenido nuevo para el mismo discurso. Es lo que constituye el esfuerzo por construir un razonamiento fundante en cuanto determina nuevos ‘ingulos desde donde saltar los imites de lo dado hacia, Io inédito, El problema de Ia raz6n en general, y, en particular, de la raz6n histérica, no estd en formular una teorfa comprehensiva de la racionalizacién, sino en poder pensaria desde Ia exigen- cia de un devenir abierto; no determinado pero determinable y construible. Debemos procurar acertarnos a la complejidad antes que encerrarla en una teoria global. Por eso considera- ‘mos que lo fundante de la racionalidad esta en el proceso constitutive de la subjetividad, basindose en lo que est por manifiestarse en ella, pero también de lo que le es potencial. Antes de hablar de Iogieas inevitables, debemos atender a Io ‘constitutivo de la racionalidad, ‘Nos colocamos ante el desaffo de cémo el desarrello de la ccultura cristaliza en necesidad para la inteligencia; pero donde esta hima puede también desarrollar la necesidad de cultura. Es Ia dialéctica del saber con la aventura de saber, entre lo acabado y lo que es su desafio, entre verdad y voluntad de verdad, entre estar en el cauce de In acumulacién y salirse de ‘ste para avizorar nuevos horizontes. Elevarse para reconocer nuevos espacios ‘Traspasar los limites para abrirse a lo inédito supone tna necesidad de realidad que obliga a colocarse como sujetos pensantes por sobre los contenidos acumulados. Requiere de la conciencia de estar conformados por limites y de luchar contra ellos para no quedar sometidos a lo que es su espacio. Pero luchar en contra de los limites significa desarrollar tin abordaje de la realidad que sea capaz de incluir distintas mo- dlidades de apropiacion, a través de un mecanismo de objeti- vacién que exige ampliar la subjetividad (Jo que se correspon de con tun nuevo concepto de limite). Ampliacién que consiste ‘en asomarse mds alld de las verdades en forma de subordinar- 24 las a Jo Indeterminado, que es el desafio de eontenidos que plantean diferentes modos de apropiacion, Tate asomarse més allé de la verdad representa un umbral de realidad donde el futuro se asume como una tensién que bre al presente 0 situacién dada, por el cauce del saber y de Ja voluntad, El futuro se convierte en necesidad de realidad en 20s dos planos, con lo que se busca recuperar la dialéctica realidad-utopfa en cuyo émmbito no se puede dejar de abordar l movimiento entre esperanza y desesperanza, rompimiento y bloqueo, nudos de potenciacién y sistemas tedricos cerrados, construccion y producto, discontinuidades y regularidades. ‘Una resign del desarrollo de Ins ideas desde esta perspec- tiva, permite constatar que permanentemente se pasa de una cconcepeién cerrada a una concepeién abierta de la realidad, ‘cyos pardmetros sin Hegar a convertrse en contenidos preci- ‘0s, conforman espacios de predicaciones posibles. Por Io tan- to, se trata de formar juicios no cireunseritos a parsmetros pre-establecidos. En este sentido, el esfuerzo por no comprometerse con contenilos de propiedad precisos reconoce antecedentes remo- tos, como es el cambio de eategorfas que plante6 Galileo con su idea de movimiento y de materia, que lo obligé a pasar de contenidos determinados a contenidos determinables. ¥ que se puede interpretar como parte del esfuereo por avanzar en la direccién de una mayor objetivacion del pensamiento que re- conoce st origen, por lo menos en Occidente, en la separacisn entre sujeto y objeto tal como se inicio en el siglo vi aC, orientada a superar la ementalidad pottica» del periodo com- prendido entre 900-850 a.C. correspondiente con la llamada «partcipacin original» en tanto modo bésico de conocer. Lo cual predoming hasta finales del siglo xvi, y que nos Teva a formulamos la interrogante acerca de eémo puede y qué seni do tendria recuperar la eracionalidad» asociado con Ia partici pacign original en el contexto actual de la sociedad contempo- nea. En efecto, la objetividad nace desde que se impone esta disociacién entre sujeto y objeto. La cuestién reside en desa rrollar la claridad necesaria para comprender que el objeto va asumiendo una complejided creciente, que obliga a transfor. 25 ‘marlo en una cada vez mayor exigencia de objetividad que se ‘traduce en la idea de wexperieneia cientifica», De otra parte, también se plantea que el sujeto se tiene que rescatar desde ‘esta. compleja relacién con la realidad, en vez de reducirse a ‘una dimensién puramente cognitiva para poder reconocer a la realidad como la posibilidad de una vasta experiencia gnoseo- 6gica en cuya depuracion propiamente se alcanza el objeto te6rico, En otras palabras, una relacién que no fuerce mecdni- ‘camente desde el inicio de la construccién del conocimiento luna reduccin de la realidad para identificarla con objetos. No obstante, Jo que ha tenido lugar histricamente es el broceso inverso de convertir al objeto en una forma particular de objetividad, que, en tanto tal, reconoce una modalidad es- pecifica de determinacién como es la medicién, que se asocia on una I6gica de manipulacién, que a pesar de su importan- ia, no puede extenderse, para reducir a sus exigencias a otras liégicas de objetivacién. Entre éstas cabe destacar principal. ‘mente la daléctica a partir de Hegel,* no extrapolar una légiea de manipulacién a otros campos cumple el propésito de impe- dir simplificar Ia vision de realidad a uma pura exigencia de cficiencia, que, ademas, contribuiria a empobrecer la idea mis. ‘ma de conocimiento, Debemos recordar que ya se ha observado «desde fines del siglo pasado un numero significativo de intelectuales occiden- tales que han abordado las limitaciones del conocimiento ver- bal-racional», preocupados por «demostrar los distintas esque ‘mas cognitivos presentes en el arte, en los suefios, en el cucr- po, en Ia fantasfa y en la ilusién», La idea que los impulsa es poder liberamos del paradigma cartesiano que es el que al ‘dentificarse con lo instrumental ha permitido que se confune dda razén con dominacién, que ha servido de base a muchas discusiones escépticas respecto del papel de la razén en el pro- ‘ces0 de emancipacién del hombre. Para lo cual «tenemos quc ‘hacer més que simplemente delinear los contornos del pensa- 4: Moral Berman, Tob bdo ot dennece eta, Siglo 220, meric, 1991, 28. Batali ya pune conocer er mucho acco atte ok cfg ee ci ad Fa ny sc mia apse {5s 6 pouendo una ambgedadiaherent,e sl XVII we conde sen ‘5 increment canoe 26 ‘miento no discursivo; debemos mostrar cémo se relacionan centre sf las dos formas de conocimientor.* Esto es profundizar Inia ems cagaci y gumeclag, etre Inge de significados y de significantes, entre razén a y concien- cia hist6rica, entre explicacion y aprehensién. El inicio de lo que decimos tiene que ser un nuevo concepto de limite del conocimiento que rompa con la légica dominante {que tiende a circunseribirlo a lo que es posible de ser manipu- Jada. Por el contrario, se trata de rescatar formas de razona- sige a cate es mosis rests tte itivas como gnoseoligicas que trasciendan imetros tue condidonan fo que es una Teacin centica con la real dad, en forma de abrirse a otras modalidades distntas a la que conocemes como determinacién. El desafio consiste en saber resolver el bloqueo que actualmente impide que una conciencia bo yatipetioa Qe rconabdad snaltvodratrunental) porda ver» a la conciencia participativa, del mismo modo como en ‘su momento el andliss ecartesiano» no pudo «ver» a Ia belleza. Hericlito ya lo dijo: elo que es divino escapa a la atencién de Jos hombres debido a su ineredulidads,* El problema, no obstante, no es s6lo de logicas, ya que ‘ofrece un aspecto contextual de enorme significacién como es ln necesidad de que el enfrentamiento con los Ifmites concep- tuales obligue a desarrollar mecanismos de distanciamiento respecto de éstos. Desde comienzos de siglo Weber ya recono- ‘fa «el poderoso cosmos del orden econémico moderox como luna sjaula de hierro, que moldeaba la vida de todos los indivi- duos nacidas dentro del mecanismo (...» con fuerza irres ble. Desde esta 6ptica, se puede sefalar que la diferencia entre siglo X0x y los finales del siglo 20 est en que durante aquél se comprendié sla forma de la tecnologia y la organizacién Heel sadeente, eco crpeacio same ke istic tere cidad para com este destino y, tras haberlo com- prendido, char conta de? Enel puesto nc dl sig ro se comparte ese optimismo en la superacién humana. 27 En el actual momento histérco, sdquiere relevancia la ‘constatacin de las determinaciones hist6ricas sin esperanza de poder slimos de sus logias. Se considera que se permane- ce Solitario en el espacio de esos mecanismos, qu, com fuera un acto de excusa ética, transformamios en una realidad inehiciable. Durante el siglo pasado, por el contri se asu- mmf laacttud de eolocarseen el umbral de lo perecibe para desde él procurar trascender Ja verdad de los hechos. En cam- bio, hoy, a la inversa, la verdad se convierte en una prisién «que impide como late eolocarnos ante Jo inéit, de manera de vishimbarrealidades nuevas como futures posibles® Como observabames mis arriba, vivimos una sitacién pa- radojal ya que nunca antes como en nuestto siglo el hombre ha dispoesto de los medios para expandir su eampo de accién y responder (0 poder hacerlo) a sts limites. No obstant, el Jase que le impide hacerlo puede encontratse en la debilided de su propia subjetvdad, o en su deformacion, como lo re aque la logic del poder. A pesar de ello no se pueden desco- nocer las ensefanzas dela historia dela clencia, de la picalo- sia cognitvay de la misma linguistic, como instrumentos ca paces de potenciar al sujeto si son utlizados apropiadamente Ya recordbamos que wen el siglo XX el desarrollo faustico ha encontrado su medio»? pero que, a pesar de tener la capacidad de mirar el futuro, no demuestra ser capaz de asomarse por ‘encima de sus verdes. Marx habia antcipado en el desarrollo del capital la base para eu proceso de crecimiento continuo, incesante,abierto ‘sin fronteras»!® pero que ha sido concomitante con el desgarro interno del sujto, com su fngmentacion en especialidades Para su insercién eficiente en la estructura social, y, por consi- ‘gente, ha ido perdiendo su facltad de sintsisy de trascen- dencia en el plano de ls acciones histéricas. ‘Como observa Berman, la busqueda de infinita riqueza que 2a 1 Wee cane ean gw da cin mars no or ‘ie td oe ue a habla etn confguade pr par ‘ex somos sere ep J (ped orcs el alae ere sdopan fk Popes ei ura oa Mal eran oH 2) 10. Todi 12. 28 sofiaba Marx, «una riqueza de deseos, espacios, capacidades, Sensibilidad» ha quedado subordinada a la apetencia de satis faccin inmediata, que se agota en formas personales y espe- diales cerrada, limitadas y fijaso.!! Puede encontrarse la explt- teacion de lo ocurrido en que el capitalismo supone no poder ftarse a nada sélido, sino que, por el eontrario, se impone un erto nihilismo donde el orden es simplemente el bloqueo de ‘cualquier alternativa; bloqueo que opera en el plano psicolégi- ‘co. Por consiguiente, en el ideol6gico-poltico. ‘Una manifestacién de lo que decimos se encuentra sinteti- zada en las teorias del fin de In historia, en las que se lee, ‘Como abserva Reyes Mate, todo el pasado y se resume toda la Universalidad de la politica a partir de unos pocos pafses desa- rrollados. Si Ja inercia es el rasgo epistemoldgico de nuestra éoca, resulta claro que el desafio reside en pensar el presente histérico como potencialidad, desde una utopia historizada en Ja que apoyar la reflexion sobre nuestra actualidad compleja y contradictori, sin supeditaria a esquemas apriristicos, ni a tuna teorizacién apresurada por el temor a quedar desguarne- cidos de sistemas y solos en el puro esfuerzo de pensarnos como Prometeos de la cotidianidad. Recordemos que s6lo puede darse reflexion (erica y ‘emancipatoria) donde se descubre la opresién; 0, en términos més amplios, donde se descubren las profundidtades de la rea- lidad en su proceso constante de gestacién. De ahi que la pre- ggunta, «ge6mo salvar la niversalidad de Ia razén en lo muda- ‘le sin caer en el relaivismo?» obligue a tener claro que razén e historia no se restringen a ninguna de las funciones clésicas relacionadas con asegurar la universalidad de los contenidos, sino que se manifesta en una cualidad que, en esencin, es lo especificamente humano de la constitucién raciona: In’ cons- tnvicei6n de Ia historia como determinacién de sentidos vio- bles. Cada ver aparece «pricticamente mis verdadero» que el hhombre no es s6lo un ser sociable o racional, sino también tn ser activo de manera que esu ciencia debe hacerse auténtica- ‘mente social, incisiva en el mundo» 1, ma 12, Unkut Cro, aoe y Mert, Ba, Fomant, Brn 1973, p20 29 En consecuencia, la racionalidad en la historia consiste y ‘se agota en la potencialidad de lo posible (puede ser y no set); de abt su contingencia. La historia entendida como esa masa de sacrificios de la que hablaba Hegel cuando planteaba la pregunta implacable en su actualidad, gpara qué finalidad ha Sido inmolada esta asombrosa cantidad de victimas? La construccién de la historia alude necesariamente al ins: tante, a la potencialidad potenciada, o bien, al instante que se hha dejado pasar sin haber Ilegado a contribuir a la viabilidad de sentidos. A este respecto es sugerente Ia distincién de W. Benjamin entre una concepcién de la historia como conti- Pau, ue lama dieiasoa) ¥ la historia, que consiste en acontecimiento, «como algo tinico que rompe el continuwum del historicismos; interrupcién que es histérica porque een su {instante puede tluminar toda una historia» ‘La iden del acontecimiento compromete al sujeto totalmen- te, porque obliga a éste a un acto de conciencia mediante el ‘cual recuperar su pasado como experiencia renovada en que bbasarse para no quedar atrapado, de manera de adentrarse en €l presente en el que se hace real el pasado rompiendo de este ‘modo con Ia concepcién lineal del tiempo. Articulacién de pa sado y futuro en un momento para recuperar Ia memoria ‘Como experiencia sometida a la tensién de las visiones de futu- 1; ya que futuro puede haber cuando las generaciones neta Jes, como afirma Cerroni «toman en cuanto todos esos sieios de felicidad, otro apastoreados por la religién y que ahora tie- zen que pasar ala filosofiay. Esto es, si hay conciencia histori- ‘ca y la viabilizacién de sentidos opcionales para enfrentar In construccién social, ‘Se puede pensar que In sociedad moderna crea las condicio- nes para desarrollar perspectivas més amplias, en cuanto libera al hombre de su fatiga; sin embargo, se puede concondar con Cerroni que Jo que predomina es el caricter del desempetio cficiente que, reduce al hombre «a una parte de s{ misma, a tuna fraccién de hombre. La forma de dominacién que se gesta «6 el paso de una “auto-direccién” una *hetero-dlireccidn” como modo dominante de asegurar conformidads,!? que ha 13, that 9.16 30 ‘sido la base para todos los desarrollo acerca de la despersona- Jizacién del existencialismo, El cual consiste en el predominio de los medios que hacen perder toda visin trascendente, que- ‘déndose la nocién de futuro en el encuadre definido por la ‘efectividad de la incision sobre la realidad circundante. El fraccionamiento del hombre y su despersonalizacin re- sultado de la cantidad de funciones especializadas que desem- pefia, obliga a una nueva valoracién de la subjetividad del su- jeto en este contexto donde predominan los medios; «lo que ‘obliga en forma constante a calificar de nuevo la subjetividad Jhumana garantizando la presencia de Jos fines humanos en el ‘undo de los medios y de las cosase, como sostiene Cerroni Y ello porque sla vida real es mucho més fiuida y comunicati- va que la vida reflexivan!* En el plano del razonamiento, lo dicho se traduce en la bus- ‘queda de una I6gica para recuperar la capacidad de asombro que anticipe lo que es Ia objetividad de lo real, encubierta por las distorsiones que imponen las diferentes especializaciones. El presente es el rompimiento del limite, el éngulo de fuga ‘que contiene la ampliacién de Ia experiencia y de las visiones. Por eso siempre es un umbral, aunque con frecuencia enterra- o por Ia inercia que arrastra consigo el poder en su afin por sepultar lo potencialmente diferente. ‘Montesquieu sostenia que la razén tenia por sf necesidad de limites, pero que en este marco discursivo retoma como un contomo, un indeterminado, por lo tanto al limite, xno como funcién sino como potenciacién. El limite como exi- gencia de apertura que, en consecuencia, contiene su misma ‘ransformacién. De ahi que se trata de trazar a éstos en forma ‘de un juego en el cual los jugadores deben saltar sobre el limiter el limite como Jo conformado versus el limite como Jo conforméndose. Si la operaciGn de trazar limites! ese hace mucho mis complicado y nuestros contornos irregulares, cel rechazo de la forma general explica acaso que se renuncia ala 14 ad pa 15. Ch, Shave Ves, Modes de a ai exes ce it Nuts wees ‘lara ene saber? Mec, Sig TX 198 16. cir. como afi Voc, respec de Las betipctones lon de. seutein op ct, 31 ‘dea de forma y 6rdenes y reglas que hacen efectivamente que cada uno de los juegos diferente y local, sea lo que es 0, més simplemente, pueda ser juzgador,” EL problema estriba en buscar un espititu crftico que sea la forma fundante del razonamiento;'* una capacidad para ubi- ccarse en el momento histérico més alls de los estrechos limites del conocimiento cientifico acumulado. «La bisqueda de la ra- ,?" pues solamente de este modo ¢s posible trascender hacia 10 inédlito, como la aventura del ppensamiento que es parte de la existencia, que no solamente ‘permancce en un tiempo quieto que se sucede en su propia ‘estitica, sino que se reproduce y enriquece. Ir mas all de ‘cualquier validez. para sobrepasar esas «condiciones que impi- den el conocimiento de cosas nuevas». Reseatar a lo consti- ‘tivo, tanto de lo real como del pensamiento, por encima de lo constiuido, como aquel magma que dio forma al cristal, quello que fuye asumiendo diferentes perfiles. Fl sefilamiento de un conocimiento que contiene st pro- pia necesidad de traspasar sus limites, manifieta un pensa- rmiento que valora como lo medular del mismo «defender la libertad racional de toda sujecion a normass.2# Es el esfuerzo por desentrafiar como clave de los mecanismos de atrape del pPensamiento, In funcién que pueden cumplir Ins condiciones de validez para cerrar al pensamiento a lo inédito, Lo que plantea tener que relevar a Ja tensién entre normas y razona- ‘miento fundante, que no se limita al espacio por ellas definido, sino, por el contrario, que las violente traspasando sus limites para reformular la apropiacion de la realidad. Con lo anterior se pretende colocar en un nuevo hortzonte de pensamiento, antes que someterse a la necesidad de estrac- turar un nuevo discurso. El saber establecido, al no agotar las formas de pensar, se abre a nuevos mecanismos de apropia- cin y de construccién. La libertad respecto de normas signifi- ‘@ retomar el ovillo del conocimiento desde otros hilos, pues se trata de colocarse en un espacio distinto al que han para- ‘metrizado las reglas de racionalidad aceptadas, Estas reglas no se circunseriben a lo que define el debate ‘Paul Feeble ot soci dhe, Sil XXL, Madi, 192, 33 ‘sobre la racionalidad formal, pues hacen parte de lo que deno- ‘minamos evidencias no conscientes, una de cuyas expresiones cs la reduccion de pensar a la conformidad dada por el saber; o que determina que Ia construceién del conocimiento sea siempre adecuada a cierta racionalidad, Desde esta perspectiva, debemos recuperar el planteamien- to de Foucault acerca de los procedimientos de exclusién, wel 1s evidente [..J lo prohibidor,}* que se presenta (sin ser evi- dente, ni consciente) como de cierre al identificar pensar y saber, conciencia y conocimiento, realidad y apropiacion m- ional, que se fundamenta en la conformidad con el paradig- ‘ma de cientificidad dominante. Cuestionar los procedimientos de exclusién signifiea abor- dar a la razén como una construccién cultural, aunque tam- bign simulténeamente como la capacidad para cuestionar esa ‘misma construcciGn. Hay que «censurar la suposicién [..] de que Ia cultura [..] debe confiarse por entero al panorama de la racionalidad cientifica»»* de manera de salirse de sus estre- cchos mérgenes, relativizéndola en términos de un contexto ‘més amplio. En el caso de Roszak, por ejemplo, esta mayor vvastedad de émbito, desde el cual interpretar los alcances del conocimiento, es la gnosis «dentro de Ia cual la ciencia tradi- , tanto €l como sus seguidores dejan a Ia sencia eal margen de la relativizacién de las ideologéas».2° El centro de la preocupaciGn por la apertura hacia lo indi to, antes que fijar las razones de un discurso predicatvo, se encuentra en la naturaleza de la razén fundante més que en la ‘operacién légico-metodolégica de la racionalidad cognitiva. Es 2. Reds p 7 30. Feembno e .85. 7 Por esta consideracién que en relacién con lo que decimos, abe preguntarse de qué realidad da cuenta y cul es el senti- do de hacerlo. ¢Hay acaso una funcién inherente al conoci- miento, 0 ésta depende de su construccién? Pero, entonces, $e tiene que vincular esta construccién del conocimiento con ‘modos particulates que faciliten un sentido?, cla ciencia ense- fia acerca de opciones posibles, o bien ella es tina respuesta a ‘opciones previamente decididas? En el marco de la construccién del conocimiento debemos +etomar la idea de una voluntad de verdad, porque se refiere a Jas modalidades que puede tomar la construccién del conoct. ‘miento, en la medida que «tiende a ejercer sobre los otros dlis- ‘cures [...] una especie de presién y como un poder de cone. ‘bre la condicién del ser histérico, i El pensamiento recupera su riqueza porque se lit esa ‘sujecién que «ajusta las yeglas del pensamiento a las reglas del ‘control y la dominacién»;* que se vincula con la interrogante Tespeto de i el dearollo del eonocimiento centficoencuen- tra su plena justificacién en base exclusivamente al homo fa- ber Pues, de sr as restr todo valor gnoscoégice a cul 2 tat 6 Tai, Dad mT Ma 8,9. 1. er & Nec 1, © naif I 51 elicacia yio de la explicacion. Devendra la razén en pura «po- [emstivasy rechazo que cumple la funcion de mecanismo de legitimacién de la sociedad, a ‘Aunque también permite abordar Problema de la objetividad, de manera de superar el desfare histérico de las teorfas incorporando la idea de que la relacion a ‘simple material de control» La racionalidad est aprisiona. dda en una logica de control que corresponde a la sinstwamene, Hizacién del hombres, propio de ese «continuo histérico de {fominaciéns, que impone sobre la forma del pensamiento pos! tivo su caricter conformista ¢ i leologico; y sobre «las del pen- uniento negativo, su caricter especulative y utépicos El desafio consiste en recuperar la historia a través de una objetivacién del sujeto con base en la ampliacién de la com .Y se responde a manera ‘de conjetura: el fin del hombre, en cuanto actual, €s ‘moda disponibilidad.* Disponibilidad que, especialmente en 1a Iogica econémica dominante, es reducida a recurso, 0, para “4: Tuan Dad Garcta Boss, Hg cl vin, Ba, Athopos, Barons, 187, Bt 8 ecirio ramplonamente, pero que da tn claro indlicio del esp- rit del discurso dominant a capital humano, el que como tl encuentra su «fin» en los pardmetros de Ja simple reproduc- cién econémica del sistema de produccién 1Lo anterior configura el marco donde el discurso econémi- ‘co encuentra afinidades con el discurso del orden: la realidad ¢ Ia construccién de lo posible en términos de sus parime- ‘wos, los que no se euestionan, porque hacerlo significaria romper con toda nociéa de realidad, El contexto actual de glo bulizacién econémica complica lo que decimos en In medida ‘que, hasta dentro de sus parimetros, pierde sentido de real- dad, o bien ésta se muestra como la realidad exelusiva de gru- pos sociales particulares. A este respecto, eabe menciona® la pérdida de encamacién efectiva del discurso de la globalidad econémica, el cual se limita a una manipulacin estadistica, cexcepcion hecha de estos grupos. En contrapesicion, Jo que alcanza expresiones concretas, draméticas e insoslayables, es Ja pérdida de determinados valores sociales, entre ésos la ne- cesidad de lo colectivo; que contrasta con el hecho de que se producen sitaciones de pobreza y de marginacién, que, para poder enfreniar y superar, requieren de esfuerzos colectivos (Gensamos, no obstante, que la fuerza de lo colectivo se en- cuentra siempre aunque en estado potencial). Problemética aque, desde el punto de vista del rezonamiento, es parte de un sexgo mayor del pensamiento como es In pérdida de las di- mensiones ocultas de la realidad, circunseribiendose el pensa- miento a lo «inexorsbles, de conformidad a determinados pre- supuestos del razonamiento: énfais en Ia deseripcion de los productos histércos dejando de lado a lo eonstituyente, Desde esta perspectiva retomamos la entica al marxismo de autores como Castoriads y Lyotard, en cuanto sefilan st de- formacién postvista, 0 bien, como se ha dicho, la citica al ‘arxismo como esecularizacién de Ia vieja teclogiasoteriolog- ca de la historia, en orden a lo que se ha sustentado Ia creencia LJ en el paso necesario, en un momento dado de Ia histori, 4a capitalismo al socalsmon Critica que relleja la necesidad 5. Tube Maton, educn "Pld, Barer, p37 Poa ls, de Soa-rngee Ltd, 6 recuperar Io que concierne a la subjetividad soctal constinr- Seer de a por rei ysl etic the fuerzas productivas y relaciones de produ ue, en ino situacion bjetva,revste también un earicter subjetivo; {que se manifiesia en Ta recuperacion de la subjetividad que Spliga @ una forma de razonamiento que trascienda el plano de fos productos histéricos para ahondar en sus dinamismos cons- titutivos. cri se refiere al pensar constituyente, 0 categoria, aoe enfetn los ples de or educonistos, pero, deri, dl pragmatismo y de Ia inercia mental, Expresién, el primero, de lo que es Ia realidad cuando se In concibe en funcion de un fexfogue instrumental, mientras que el segundo es manifesta- ‘Gin de lo posible como minimo. Ambos tienen de comin el tasgo de reljar al supuesio de inexoraildad de lo que es fjeno al individuo concreto, aunque, también, se muestra en poulatna transformacién de la inteligencia en una inteligencia {potitucionalizada que es funcional a las Yopicasinstrumentales dela racionalidad tecnolégica; pero especialmente funcional al contexto dominante, ya que, en Ta medida en que no se eues- tionan sus pardmetros, facilita desarrollar un pensamiento y Tas consiguientes actitudes de conformidad y sumisién. Una forma de comportamiento carente de utopia donde en aras de lo posible de hacerse, se sbandonan los valores con los que comprometerse; carencia de una visién de futuro que se con- forme como desafio tanto para el pensamiento como para la accién; he abi, la debiided creciente de lo politico como di- tmensién de la vida socal. Se puede establecer un vinculo de afinidad entre la idea de Ia subjetividad constituyente y Ia ‘imaginacién radicalv de la que hablara Castoriadis. Hay que vole recordr le dtnin de polities come wo de Ta politica como simple tecnologia de poder: : al gran desaffo que se plea es poder traducir en un ds curso coherente las exigencias complejas de Ia realidad, sin ke esto signifique retringirse a Ia constatacién de las regula- ‘ones sistemsticas dorninantes, que conforman la cara visible de éste, sin cuestionar los parimetros que rigen Ins formas ‘mediante las cuales se aborda la realidad; como puede ser el as0 de Luhrmann. En este contexto, se constata una inadecuacion entre las légicas del discurso econémico y tecnolégico respecto al trasfondo cultural, que, por lo mismo, en vez de expresar, ‘encubre; entre el diseurso politico-ideologico y las potencill- dades culturales, que se desconocen © desprecian; entre la ligica de comunicacién, limitada a lo estrictamente instru- mental al mercado, y Ta fumeién de otros Ienguajes para ‘construir, por una parte, nuevas modalidades de comunica- eién, pero también, de otra, diferentes tipos de relaciones con la realidad. Qual es el sindrome problematico del sujeto en el trinsito del siglo xx al 20, mas alld de su condicién de ser un produc- to histérico? La pregunta tiene que ver con la apropiacion de Ja historia, ya que hasta nuestra época la historia se encontra- ‘ba en el estar o existir en un momento, en el mismo hecho de ser un producto en una época determinada. Ahora, en cambio, partir del develamiento de que la historia no es unitaria y ue no hay tal progreso indefectble, se plantea la cuestién de mo es que se produce el individu histéricamente, sin gue ‘se pueda encontrar una respuesta en Jos marcos de una légica lineal, como la que tuvo lugar desde Ia Tustracin, y que do- ‘min6 todo el siglo xxx y gran parte del siglo aetual, cuando se consideraba a la historia humana «como un progresivo proce- so de emancipacion, como la realizacin, cada vez més perfec ta, del hombre ideal» 6 Con la crisis de este concepto de historia, también se pro- blematiza lo que significa vivir histéricamente, pues del facili mo de reduicrlo a encontrar lo nuevo pasamos al desafio de tomar conciencia de Ta base desde Ia que forjamos la nocién de futuro, que ha dejado de ser unilineal. El progresivismo histérico supuso como sujeto a la Humanidad, que se identi ccaba con Ia especie humana, donde no habia cabida para la heterogeneidad; pero ahora pasamos a una concepcién de la historia que contiene los miltiples espacios del individuo mal- tiple. O sea, que el concepto de historia nos obliga a colocar> nos ante los espacios concretos del hombre, de cada hombre, y incorporacion de la idea de construceién en miiples di- 6 Glas Vetimo, La sci espero, Pid, Brcko, 199.74. 66 reeciones. Solamente siendo histéricos el hombre puede dejar Ge ser el solitario en que se esta convirtiendo. Debemos plantearnos la recuperacién de la totalidad, por cuanto para construir Ia historia deberos romper con el aisle Iniento que conlleva la fragmentacién econémica, social, pol ticay cultural; eeuperacion que no tiene relacién ninguna con In exigencia de unidad, como es In que se identifica com la idea de sla» Huraniad 0 con lade wen progres, La totaled en ‘pensamos consiste en que In multiplicidad de sentidos se fine que adc en determinadas opciones de eonstuccén La multiplicidad alude a una potencialidad de sentidos po- sibles de desenvelvimiento, mientras que la unidad a una vie sign ut6pica que, en el contexto de aquélla, impone una un- dad de sentidos en tanto exigencias de construccion. Exigencia {ta que se aclara cuando la analizamos en términas de que la cconstruccién de la realidad, para que sea viable, requiere ser pertinente al contesto. En consecuencin, a unidad de sentido en que pensamos es un reflejo de la necesidad de recuperar la historicidad, que se disipa en lo fragmentario, en la multiplic- dad sin atadura en base a una opeién valérica, lo que no signi- fica desconoer que ceure en el campo de lo ncets de ah esta cde unidad tenga cabal expresion en Ia tarea Tisconsmscron mds que en lela bisqued de a verdad Sostenemos que importa més el horizonte de posibilida- des que Ja verdad como una reafirmacién de lo incompleto, aunque en la perspectiva de la inconformidad con lo dado. Mis que pensar en el progreso debemos pensar en permane- ‘cet abiertos a lo porvenir, siempre indeterminado, pero a la vez necesario en su adwenir. No puede extrafiar, entonces, que la tarea en el plano del pensamiento se ubique en el campo problematico de la conciencia histrica que consiste en colo- ‘arse ante el mundo. Delo anterior se desprende que la construccién de un pen- sar constitutivo, o categoria, supone la ética del sujeto hicido; también, se podria decir una antropologiaepistémica de la r2- 26n abierta-fundante, en la medida que rompe con los paré- ‘metros dominantes pre-establecidos (¥. gr:: politicos, tecnolégi- 05, institucionales y, desde huego, culturales) En el plano de la relacién de conocimiento, la construcci6n 61 de este pensamiento plantea el redescubrimiento del mundo ‘en términos de una relacién de conocimiento construida en ‘base a miltiples lenguajes; los cuales convergen en el concepto de un sujeto potenciado como aguél que se reconoce en st hhstoricidad, en su concrecién incompleta. Pero que define ‘como su desafio poder concretar la posibilidad de opciones, [por eso la significacién de la inconformidad ante lo dado es ‘concebido como incompletud, as reflexiones anteriores tropiezan con los obsticulos pro- piios de un contexto caracterizado prineipalmente por Iégicas ‘operativas. La técnica conforma roles funcionales que definen cierres de la realidad en términas de sus exigencias de desem- pefio, El cierre aparece cefiido a una Idgica teenol6gica que mpone su sesgo como dngulo de lectura de la realidad: qué es Jo que se muestra y, simulténeamente, qué es lo que oculta lo que se muestra El recorte de realidad constituido en términos de facili dade, ceficiencia», eapidezs,a la vez que destaca aspectos de Ia realidad oculta otros. Culses son las consecuencias sobre la raz6n y el uso de ln misma? La principal es la exstliza- ign de los limites que delimitan la situacién de existencia, «que empobrece Ia idea, no solamente de desarrollo personal y social, sino de vida; inhibe el desdoblamiento de la memorin y el despliegue de las necesidades de futuro, porque la «ur- iencia» de operar se acompatia de pérdida dal pasado, en la ‘medida en que «lo nuevo» inunda el espacio de presente del hombre. En stima instancia, se opone discurso a horiaontes de dis- curso como conexiones entre pasado y sentido de futuro, La ‘utopia. como necesidad de lo inacabable se agota en la progre- sion operativa de lo constatable como viable, perdiéndose el fituro como valor que cumple Ia funeién de invitar hacia lo desconocido, ya que, por el contrario, se impone la reduecién a finalidades instrumentales, Con la caracteristca de que esos fines ya se contienen en la propia légica de los instrumentos, os que, a su vez, parecen no siempre responder a exigencias ‘que trascienden sus propies Iimites. La tinica necesidad que trasciende el limite de Jos instrumentos es la simple informa- ‘i6n por la informacion, pero que, como tales, contienen po- 68 tencialmente la necesidad de nuevas realidades aunque al inte- ser dew propos pares, y oe rmpson equa 2 la expalda ala realidad satan rein ol pensar caer uestns. es coordenadas del pensamiento, de manera de enuncar lo nex: fresado, regresar a lo fundante para mirarse desde fuera del Timite. Pretende reapropiarse del sentido de tener sentido, vol ser gto de ens: ecupera ele el su bones ‘oon su multipicacién de fnitos tempos, {2 Sastelacien de puntos de acticin dee los cuales podet Ccnstruir un sentido, Encontrar I palabra para. a palabra, la {ica misma de la comunicacién; saber resolver lo precario én 1p infinito, 0 lo infinito en lo precario. Para todo To cual se requiere romper con Ia sintaxs establecida, pero también te- her caro su trasfondo ético-epistémico, (ars Co eplstmic cone en clase fer del discurso tebrico, que se ha ido construyendo histéricamente, ppara de ese modo reconocer la ratz de lo pensable en lo real fis que reducir el pensamiento a una descripeién acerca de Situaciones y experiencias no espectfcas: trascender los pro- ‘ductos para reconocerlos como Puntos desde los cuales mira el ontorno qe ls conform, Algo semen = tnsfrmas a futuro en una experiencia que contenga mitipes 9 {fea toda a tra de a Huard se decanta en a- {ento que resume Ia interrogante por el futuro? El conocimien- to deviene en conciencia cuando nos leva a convertir el limite, aque proporciona tranguilidad, en una ventana abierta hacia lo fo acontecido. 2Y qué es lo no acontecido sino la simple vo- Tuntad de elegi? Pero, tenemos capacidad de eleccion o sslo de saber y condolemnos? EL trasfondo 1a cuestion que subyace ex que no hemos entendido alc Pitalismo como fenémeno global, pues se ha restringido el ‘andlisis al nGicleo econémico del mismo, En un sentido mas Tncluso, se peda afar que lo que est asente en e- fogue ce Ie capacad para vera tuo fenémeno como una 9 Conjuncion de nticleos diferentes en una misma articulacién, © mos hemos centrado en el niicleo econémico, 0 en el tecno- logico, 0 en el cultural, © bien, por slkimo, en el politico e institucional, privilegiando a uno u otro niicleo como puerta de entrada para su explicacién, antes que reconstruirlo desde Ja perspectiva plural de esta multiplicidad de ntcleos que constituyen la «naturaleza objetiva» del fenémeno, Crisis de la objetividad que se viene arrastrando desde hace ‘agin tiempo. No es que pensemos sélo en la erica de Hus- sexi al objetivismo de las ciencias naturales, 0 en Benjatnin cuando recuerda que la historia como pasado es una seleccién de realidades, sino que en la significacién profinda que tiene hablar de sociedades tecnol6gicas y de comttnicacién, que pri- vilegian, por sobre lo que es verdadero, lo que en una acepeién. amplia puede definirse como posible de funcionar. Sin embar- £0, como el hombre necesita colocarse ante el mundo, ademis de tener que actuar en él, no se puede desligar radicalmente la dimensién verdad de Ia dimension de sentido esto es, de la relacién entre epistemologta y politica. El planteamiento de que la realidad se construye responde idea de que es una potencialidad, una necesidad externa al sujeto, potenciable por éste, que se encuentra en la relacién del sujeto con su contexto, y potenciado en tanto es un cam po en el que se despliega la capacidad de intervencién del ‘sujeto. De abf que una exigencia de construccién, al suponer tener que decidir entre opciones posibles, implica el compromiso on un sentido, el cual requiere de un conocimiento particular que contribuya a resolver el trénsito desde lo potencial a Io ppotenciado; tipo de conocitiento que corresponde al espacio de lo politico, por lo que el discurso epistemolégico cumple la funeién de preparar el espacio donde se transforme Ia simple dlisposicién gnoseol6gica como postura en voluntad de aceién, Disposicién que no se agota (ya lo deciamos) en lo cognitive ‘Porque incorpora al sujeto y su mundo, conformando una ne. eesidad de realidad que esta detrés de Ia transformacién de sia en opciones de sentido, En el marco determinado por las relaciones entre los pla- hos en los que se desenvuelve el sujeto, debemos ubicar la al 0 reicén entre clencay tecnologia. La realidad devine en un indeterminado posible de transformarse en eet Sse ded To gon pe, nt ot verdes tere far acines: © sa, gue Ia realidad es cién tetoo una 0 cob abe seni ‘a opciones de sa- terovo de hacer. ‘Las respuestas del pensar categorial d enfrentamos como seres pensantes, sensibles ¥ sates Cnn dr campo pelt it fexjamos la Aen del pensar categoria como una stuncion de dczconciero, cares de Binalidades clara, domados pot na sensacén de boqueos mentales,y agravado por Ie rei ‘arginaldad de una enorme proporeién de hombres Varios 4 comenzar por explicar este campo problemético, 0, po ontario, mis bin rata de fstalrse en vero, y desputs recar mo y cul en su ean con ls poses de ena da fone cometo dea seca dee forma abierta» en literatura? Estar en el mundo, instalarse en ies I condcin para pensaro,y desde esta postr poder expiao 0 eomprendero; ya que, finalments, la explinc tS una forma de existir sin que el sujeto tenga que asumitla (ctamente, por eso, carente de étca. SFIS pone suid se ene qe tac en un og a sm perder finein de apropacé, faite instars om rmundo; peo sin cones a date como un cnjunt de bjeos sno como posibilidad de experiencias que incluyan las ‘olde principales de relcin con lo ra: a apropincion 4 instalacion. Es en esta perspectva donde se debe repan tear la naturaleza de la clencia: como parte de la relacin més Tacos que el hombre etblee con Jn realidad como #2 ‘mundo, El pensar categoria representa en consecuenci, 18 oiled licoeplstémica de a eoncenca hitrice 9a a consiste en el reconacmiento de Ia potencalidad que slide 2 Ja necesidad, tanto de lo que se vincula con el instaarse en ‘mundo, como de la necesidad de apropiarse de él. Estamos n ante la necesidad de realidad y de la necesidad de actuar que ‘se vincula con la idea de protagonismo, entendido como la ética de construir la historia, El esfuerzo de colocarse ante el mundo se fundamenta en Ja fuerza de lo indeterminado como necesidad de realidad, que ‘nos remite al problema de transformar al pensar eategorial en Ia expresién 16 ica de lo necesario, Pero si lo necesario es rellejo de lo indeterminado, tiene que permanecet abierto a sus propias transmutaciones, o discontinuidades ca- tegorinles, de manera que no se contenga en ninguna estructit ra de categorias, porque consiste en la simple posibilidad de Su generacién, en tanto necesidad de lo real como extemali- dad. Resulta ser entonces el producto de Ia tensién entre la conciencia del suje2to y In wexternalidad» como mundo posi. ble de experiencias. De ahf que el pensar categorial contenga a Jo necesario como necesidad de su aperture, ainque lo necesa rio pueda encontrar diferentes manifestaciones de lenguaje, en In medida que consiste en lo indeterminado como forma racio- nal. La conciencia de lo necesario es lo indeterminado como forma de razonamiento, De lo anterior se desprende que el pensar categotial obliga, tor tn par, a detrmiar ss ptencalnd, pos tate ‘Bjar sus limites. Este doble movimiento entre lo potencial y ‘sus limites, conforma la necesidad de otros éngulos del pensar ‘iento (todavia indeterminados), que es en Io que consiste el ‘movimiento de la conciencia histérica: a apertura a las mdlti- ples entradas a lo real posible por necesaria; multiplicidad que ‘8 cimenta en las modalidades de Jo necesatio: como apropia~ ign abierta desde la construccién de In relacién de conoci- ‘miento, hasta la explicacién, y lo necesario como instalacién ‘en el mundo en tanto ambito de sentidos.? Crear ambitos de sentidos significa existir como protago- nistas de la trascendencia respecto de lo fragmentario, en pro- ‘cura de realizar lo necesario como aquello que esté oculto de- 1.24 capo alec dos meade de mari ie cake sso tela a fe eres ae Cente scones doa oo i eb bs ns com pretension de explicaria, = n er seep teeter comer do y, simultineamente, construirse. ‘Los desafios sobre el sujeto: sus implicaciones Jeo es un sujet que se desafla a sf mistn0 como pro- risa en tanto se sabe incompleo. Y encuentra wu primera estbllad de respuesta en a neceidad de deplegar su cape ed pare cons una reac de conocimiento gue ae sie de muchas racionalidades; estos, asumirse con fentes formas de concineia, por fo tanto eon muchos modos Stary sero ae. Pr ear on el mundo serene ‘manera de evtar que el sr no lo sea del ser en eset io unr ne ser, Lo cal ests condiconado por Ia ‘locidad de vive que atenta en conta del imperative de tener the evsar al conjnto de las faelades dl hombre, La veo- Mad del vivir que hace posible el desenvolvimento teenolég- to ambn acer la unidimensional el hombre a cer operat por sobre las dems dimensiones, que hace Impose que el hombre al estar en el mundo pueda serena tmulplicidad de sus finitos de tiempo y de espacio. Pues, efecto, la mulipicidad de intos nose coresponde con una mpl del ser del suet; 0, para expresaro de otro modo, fimpide un floecimiento de la subjetvidad, ya que el nuevo hater no puede ensancharse hasta cubri todos los posibles espacos y tempos. seat Ta riguezn de los tiempos se cireunseribe aque sea dimensioned aque pea er engarzada cones mull tldad de mundos posibles,sitwacién en la que Ia Biitud Tranbre se tans en angus por expres el erenamien to dens postbiidaes de ser. Emper,l recuerdo. tl hombre en esa muitiplieacin de fnitos puede conducir a Potenciar su imaginacin y voluntad de se, en forma de incre mentar la conciencia de sus limites como necesidad de hor- zones. te es al desaffo epistemolégico-tico que tlene mayor signiicacén en la sociedad teenologica, en la mesida que lo B El modo de estar y ser en lo ‘ dade. "ta cena oe site directs modal formado por ot ‘ere eri Bane cui nee te tiene que asumnir distint ce bs ios motos des al lidad: de lo que se desprende la obligacién de entender la rmencionada relacién en el marco del conjunto de facultades del hombre como sujeto pensante, de visiones, esperanzas, y también de acciones. Estar en el mundo y ser en ese estar se refiee a todo lo antes expresado; por lo que cuando hablamos de conocimiento tenemos que hablar de conciencia y de voluntad; a su vez, ‘cuando hablamos de sujeto pensante tenemos que considerar al homo faber y homo ludens junto a sus facultades de cono- ‘xr El conjunto de estas faculiades hacen parte del saber en la perspectva de la realidad, no de objeto, sino como horizante de posibiidades. ‘Naturaleza gnoseolégica del conocimiento eientifico Para comprender la ciencia debemos ubicar la reflexién desde la problemtica que la incluye, junto con otras formas de establecer relaciones del hombre con la realidad de su ‘mundo, Esta perspectiva es la que conforma las exigencias de ser en el estar en el mundo. El estar alude al esfuerzo de insta- arse en el mundo, mientras que ser en ese estar se refiere a la Posibilidad de apropiacién. Ambas dimensiones consideramos ‘que son parte de la actividad del pensar sometida a una dialéc- tica interna que, se procura sacrificar o desconocer por la légi- del poder; en In medida que se privilegia la apropiacién en ddesmedro del intento por colocarse. La apropiacién transfor- ma al mundo en una constelacién de objetos, de modo que ‘cumple una funcidn de cierre de Io inédito, incluso antes de ‘haberse podido asomibrar el sujeto frente a lo desconocido. En cambio, instalarse constituye un intento por incorporar Jo indeterminado como un frenest, sin nombre todavia, que desafia colocarse frente a muestras verdades y costumbres, Ante nuestro propio yo pensante, en forma de sentir, para lue- 80 poder pensar, los embriones germinantes de aventura por la necesidad de estar y ser en el estar, En la medida que el desaffo es una xsuspensiGn» de lo que sabemos y de lo que somos en el seno de ese saber, no consti- ‘aye un conocimiento de cardcterestrictamente cagnitivo, sino 8 Beco cen done anterior, Ia a Fences ila con Ia lgica do cbjetos cemedn Seria de Coen aero pstbidad de edad rex teen fo, sao de bi ‘a een ne pees, neg oe eee ao parametral. Por ello, tiene lugar el juego constructor de mue- ‘¥os ngulos para organizar el pensamiento y de espacios don- de desplegar su prictica los sujetos. En consecuencia, esta dimensign se vincula mAs con la idea del pensamiento como asunci6n del hombre, «contra el mundo, del espfritu frente al obsticulos? La instalacién en el mundo obedece a la necesidad de rea- lidad como experiencia posible y como conciencia abierta ha- cia lo inédito, teniendo que romper para ello con sus propios ‘parimetros. En este sentido, da idea de un pensamiento no- >arametral se corresponde con el esfuerzo histérico de per- feecionamiento y de liberacién del hombre? Tiene razén 'M, Bliade cuando afirma, en relacién con la magia como ma- nifestacién de la fe del hombre en su poder de perfecciona- rmiento de la naturaleza, que «al evar la naturaleza a st mie ximo desarrollo, el hombre trataba de terminarse a sf mis mor" En esta misma direcciGn, zpuede el desarrollo tecnolé- gico moderno multiplicar los finitos del hombre, de manera cde ampliar su misma subjetividad,o bien, como sefalabamos, Jimitarse a potenciar su capacidad unilateral en tanto homo Jaber? Creemos que debemos elevar al hombre hasta una gran ‘imagen de sf mismo, de tal forma que las limitaciones del mo- ‘mento inmediato se puedan leer desde sus éngulos de fuga; ‘una imagen construida a parti de Ia conjugactén entre con- sencia, yoluntad, conocimiento y creencias, que son un pro- ducto del momento histérico pero no siempre reconocidas. Desde cual de estas dimensiones es més hombre el hombre?, endl es la dimensién bisica cultural que nos determina en el actual momento histérico? La tarea consiste en situarse fuera de los limites de las estructuras racionales dominantes. ¢En ‘qué puede devenir el-pensar y el saber en un contexto caracte- tizado por un constante desarrollo tecnolégico de Ia sociedad? YY coudles pueden ser sus consecuencias eulturaes, poiticas y Psicologicas? 9, To. Mircea Bide, Agama y mies, en Cooma yalpinia dain, uid Baecon, 1988p. 102, ” ue, come ecdog, 8 HE¥@ 8 tascender los limites En este émbito, no Considerarse la neces Puede dejar de eum neue de rupeia Bs la ie venga {ienificantes que permita instars =e dates ae pea en el mundo, en Is hindtoocatamg es 8 Ssumise come sujto ena Se : £2 Ye de quedar supeditado al macenent? ‘Que tenden a ccultar ese mundo, ™"™4 4 lidad de crecimiento def oon °° 8PrOpiacién con la post ¥ Seinentasion desu cone etiante a december cognitivas y gnoseol6gicas, sino, ademis, los desafios gnoseo- [igicos de la conciencia ética. Si instalarse en el mundo consiste en reconocer el contexto para el desemolvimiento del sujeto, obliga a romper con los ‘estereotipos acerca del espacio y el tiempo. La idea de espacio se asocia con la posibilidad de experiencia, en tanto rellejen desafioséticos, porque la realidad se transforma en émmbitos de sentidos para el sujeto. Hs la funcién que cumple In utopia. Pero, cules son los espacios posibles del sujeto? Cabe distn- gir dos modalidades principales: la relaci6n con el ott (rela- cin sujeto-sujeto); y a relacion de conocimiento, en su esr ta acepciGn, pero abierta al mundo donde se contienen posibi- Tidades de mundos. Este wikimo es el espacio de Jo virtual, aquél que excede a lo inmanente para convertrse en el punto desde donde mirar aquél en que converge Ja pluralidad de for- mas de pensar sin que éste se diluya, En lo dicho se contiene {mplicitamente Ia idea de un logos articulador tanto de la dis- posicion a instalarse en el mundo, como de In capacidad para apropiarse de En esta direccién, se requiere de un lenguaje que «mues- tre» a Ia realidad como émbito que contenga diferentes mo- dalidades de concrecion historic; esto es, miltiples recortes de espacio-tiempo en los que se puedan distinguir posibilida- des de experiencias y/o de précticas concretas. O sea, una re- Jacién con la realidad en base a concebirla como un horizon- te en lo inmanente y temporal. Desde esta éptica la realidad trasciende alo inmediato, a partir de reconocerse que la tras- cendencia consiste en aceptar a Ja realidad como la posibili- dad de ambitos de sentido que permanecen abiertos, todavia ajenos a cualquier estructura de significados. Es la fncién del lenguaje de significant. Fl sujeto que se atenga a esta cexigencia es un sujeto dominado por la voluntad de construir ‘mundes. El reconocimiento de estos ambitos de sentido, como reali- dades posibles, supone que no se lega al mundo desde el co- ociento, sino, a la inversa, desele el mundo se Mega al cono- cimiento. Es la importancia epistemologica y éica que implica saber colocarse ante lo real: a saber, estar dispucsto a asumir lo inédito y alo indeterminado, Como dice M, Buber «no hay 7” conten, Tadolo anterior se vnela con ciertaconcepeién con — genismo del hombre, porque supone que a dees ae ica no se retinge al dominio dela tone aa tnfento, Su signifcacion mas pena se encueneg as ot dl concenishistrca del sto india, ce Senn th sspoya a capciad de diene opto Sa get SSID Seo ae esl sno cps hombre en la pespetia de ore a lareaidd como hortzote de pesidades “* mE Desafios de la dialéctica instalacién-apropiacién sobre el lenguaje cognitive sxPacios(horzontes) de erganizacén conga oda fe Ue, en sentido exit, no dopende ane bse enn deo mo Se pon dea 6 nuevo. Se pu ir algunos ele- aimee em on clos tines gles, > SE: 8 a mi tc aa ee 11, ari Ra ai! it, Cuno Jets, lao, BAP, arson, 190, 80 la necesidad de apropiacién vivencial y a la extensién del ‘mundo experiencial. En cambio, para el horizonte de vida se ‘plantea Ia cuestién relativa a la presencia o no de urgencias de traseendencia en el émbito de la realidad cotiiana. Mientras ‘que para la capacidad de asombro se plantea el manejo artcu- lado de lenguajes abiertes (con predominio de lo inédito-inde- terminado) y de lenguajes cerrados (con predominio de los sig- niicados organizados en una determinada sintaxs); distincion ‘que leva a formular otra entre lenguajes de gestacién de rea- Tidades y lenguajes de enunciados sobre esas realidades; esto 1s, entre los lenguajes simbelico-sgnificantes y los analiticos- -denotativs, respecivamente, Si el proceso de apropiacién de la realidad se acompana de ‘una ampliacién (enriquecimiento) del sujeto cognoscente (como resultado de la dialéetica instalacion-apropiacion del mundo), no se puede manifestar en un lenguaje restringido Ja emunciacién de propiedades de loreal, sino que requiere de tun lenguaje gestador de nuevos éngulos desde los que someter la necesidad de pensar a nuevos esquemas de organizacion aque rompan con los parsimetros y limites, El fundamento epi- temol6gico de este titimo tipo de lenguaje no es la exigencia de verdad, ni mucho menos de Ia correspondencia, por cuanto desde Ia critica de Popper a la prucba estamos enfrentados a ‘una profunda reformulacién del lenguaje cientifico! sino una necesidad més amplia de realidad. La eual resulta de la conju- gacion de elementos (contenidos organizados, horizontes de realidad postbles, sentido de acciones, opciones de construc- cin social) que cumplen la funcién de ser requisites de objett- vacién, en la medida que el lenguaje gestador va ereando, 2 su interior, un nuevo discurso para organizar Ia apropiacién de lo desconocido. Tenguaje gestador es el que consideramos propio det, pensar, porque cumple la funcién constitutiva de crear nuevos ngulos para el pensamicnto, en oposicién al lenguaje de co- ‘municacién que cumple la funcion de focilitar Ia inter-subjti- Vidad, Planteamos supeditar este titimo a aquél como uno de Jos desafios mas importantes de la dialéctica instalacion-apro- pacion. a1 El rompimiento de parimetros El desarrollo ha colocado al hombre cada vez més en una. relacién con la realidad externa que lo aleja de si mismo como sujeto, El dilema, primero, de incursionar por esos hotizontes siempre mis vastos pero que no necesariamente controla el hombre (en la medida que se enfrenta con una complejidad ‘mayor en las determinaciones), y segundo, poder recuperarse como sujeto en su propia singularidad, influida y desafiada Dor esa vastedad: recobrar la capacidad de ser consciente y activo, Este doble desalio es ético pero también implica retos en la forma de razonar: tener que abrirse gnoscolégicamente Para recuperarse como suijeto. Es lo que entendemos por des- Paramettizar el pensamiento como la funcién propia del dis- ‘curso categoria. El apartado que comenzamos a desarrollar representa una eseripeién del discurso categorial como forma de razona- ‘micnto y de su lenguaje que rompe con la «estructura parame. tral» de pensar y de decir actualmente dominante; estructura Parametral que permea a todas las formas de razonamiento, cualesquicra que sean sus presupuestos filoséficos (dialécticos, eriticos, analiticos, hermenéuticos). Se trata no solamente de plejdad. Lo anterior vale para cada caso particular de proposicién constructora de categorias. Asf, por ejemplo, tenemos que en 4a) Ia categoria seria «ser en la transformaciéns, en ila) la ca tegoria serfa «funcién del trabajow; y en iia) la categorta seria momento histético como conjuncién de planos». Pero, aho- x, si tomamos al conjunto de estos criterios, tenemos que re- sultan los siguientes tipos de proposiciones en la situacién Ay: eLa transformacién del hombre obliga a considerar sus po- ein nen i sip, fp Se oo, Lo go eae {ipo denn en pnw pr, etc pasar, ne roe a par dno, pode enunctaos sl on pda lug Temas one por mi ‘os ttn para dies ete lnteumlenta eer de in ecto oops 104 sibilidades mediads por su situaciOn objetiva de trabajo; tewbién por la sgifeacin que exe abo ene en re de relaciones que conforman el contexto conereto en que 3¢ en- cuentas, Las proposiciones de la serie ibitia y de Ia serie iii Constituyen relaciones de conocimientos partieulares, cuya sig- nificacién se encuentra en la relacién de conocimiento A o B. No son proposiciones hipotéticas, ya que no se pretende esta. blecer ninguna relacién de contenido, como tampoco ninguna Jerarquizacién entre las proposiciones, sino que estrictamente se refieren a un recorte de observables posibles, susceptible de ‘ansformarse en base de teorizacién. En efecto, tenemos que: 4a) Plantea al hombre como observable en términos de st propio despliegue en el tiempo: no puede ser conceptualizado en funcion de ningtin parémetro de tiempo de espacio, tam ‘Poco en ningiin nivel de realidad, sino en su recorte longitucl nal: esto es, en la perspectiva de su incompletud; iia) plantea Ia importancia de la Funcién del trabajo para ‘clarar el significado del despliegue, en base a su incompletud presente; fila) no obstante la importancia de la funcién del trabajo, como mediacidn, esta relacion con su significacién obliga a incorporar a su contexto, En la otra serie de proposiciones, tenemos: ib) La dindmica econémica es observada en el recorte que incluye no solamente a las fuerzas sociales, sino a su posible en politcas; ‘ib) significa que una dimensién de la realidad se cualifica, ‘én su realidad, por la dimensién que contiene como posibli. dad necesaria; iiib) que una realidad producida en términos de cierta di- ;dmica se lee a s{ misma desde realidades diferentes, que le son externas, pero que Ia incluyen, Es evidente que este conjunto de proposiciones no son de propiedades, sino que determinan universos problemiticos, 105 Cada uno por sf mismo conforma un universo de observables posibles, asf como en su articulacién pueden configurar otros luniversos posibes. Su funcion es definir necesidades de reai- dad que plantean, a su vez, posibilidades de teorizacin: por ejemplo, si tomamos la situaeién A) que conjuga una serie de proposiciones particulares, se pueden reconocer las siguientes necesidades de realidad susceptibles de teorizaciones diversas: 4) Las posibilidades de transformacién del hombre; 2) la mediacién de esta posibilidad por Ia situacién ob- jetva; 3) Ia significacién de la situacién objetiva como mediacién de las postbilidades de transformacién; .4) el contexto como transfondo de la significacién de la situacion objetiva, Cada uno de estos recortes pueden contener distintas po- tencialidades de teorizactén, lo mismo su articulaeién basin- dose en las mismas razones. En su conjunto conforman uns relacion de conocimientos. ‘Sin embargo, puede suceder que nos tengamos que enfren- tar con exigencias de relaciones de conocimiento euyas form. laciones no se pueden limitar al lenguaje analitico, que, por el contrario, sea més fécil de expresar mediante un lenguaje fl- xible 0 moldeable. Ello plantea la cuestién de la ampliacion del lenguaje para formular proposiciones y enunciados, pero en forma que ésta sea inteligibe En esia perspectiva, nos planteamos el problema del len- sue de significantes, esto es, como mecanismo de incremen- to de la conciencia te6rica acumulada.® Tipo de lenguaje que debemos saber construir desde el mismo acervo de la expe- riencia lingiistica cotidiana: Ia experiencia cotidiana como manifestacién de Jn inter-subjetividad social, pero también como reflejo de las tensiones, exstentes al interior de ésta, por ‘onferitle un contenido dado de construccién posible. En consecuencia, la experiencia linguistic cotidiana tiene aque ser expresién de los campos de interacién, as{ como de tensiones deontoldgicas que se corresponden con la interac. én entre concepeiones de futuro, ya sean fins, utopias o re presentaciones. La cuestién de la ampliacién del lenguaje La ampliacién del lenguaje (en forma de dar cuenta de las ‘complefidades propias de Ia construccién de la relacién de co- ‘ocimiento), nos remite a la problemética de las condiciones enéticas y socioculturales del lenguaje, estrechamente vinew- Jadas estas titimas a la cuestién de la experiencia lingtistica cotidiana. Puede ser que haya categorfas asociadas més directamente ‘la condicién genética, pero en el desarrollo del hombre como ‘especie «historizada», Zacaso no pueden darse otras categorias ‘que eseapen a la condicién innata del lenguaje2; zno se susci- tan cuestiones, tal como el de la eleceién, que surgen en otto Ambito problemético diferentes al propio de la especie? Podemos decir que el problema de las condiciones innatas (por ejemplo, en N. Chomsky) se complejiza con el problema de las funciones deontol6gicas de la raztin, de los conceptos y de las ideas. El hombre, en contraposicién a ofras especies, puc- de desenvolverse fuera de los Ifmites de su condicién natural, ‘Porque uno de sus rasgos es su facultad deontolégicn; facultad que se relaciona con Ia légica del doble movimiento del limite: ‘sti movimiento como continente de contenidos y como éngulo de fuga hacia lo no-determinado, hacia lo inédito. Por eso ¢s que estamos enfrentados a dos planos de eatego- ‘as: primero, uno que estt asociado directamente con las con- diciones biol6gicas, por ejemplo, la facultad de lenguaje en Ia linea W. von Humboldt - N. Chomsky, cuyas propiedades como facultad innata «hacen que otros lenguajes posibles sean ‘mposibles de aprender». En esta linea se sostiene que «somos ‘capaces de elaborar teorfas que traten de la determinacién es. 107 tricta y del azar», pero que no son «apropiadas, para enfrentar dl problema de Descartes, esto es, del uso ereativo del lengua so yas pace qu slo conepon penne 20 08 fueran Pero, de otra parte, en una linea diferente de razonamien- to, el desarrollo histérico-social del hombre como especie nos plantea otras categorfas que escapan a las condiciones «inna tas» del lenguaje. Cuestiones, tales como el de la eleccién, que sefialdbamos més arriba, al surgir en ambitos probleméticos diferentes al propio de la especie considerada desde una pers- pectiva estrictamente biologista, plantean nuevas categories, {que se relieren al rompimiento del limite conceptual y a una ampliacién de la racionalidad (v. gr: posibilidad de significa- ‘clones, potencialidad, rompimiento de pardmetros, construc- ‘cién de nuevos éngulos de razonamiento, etc.). En esta direc- cign, Jo que concierne a las facultades del sujeto se desdobla, cn distintos planos en los que se desenvuelve esta faculiad: por tna parte, la facultad de pensar en términos de Ia facul- tad del lenguaje; y de otra, la facultad de pensar en términos del movimiento del mite, movimiento este ultimo (como ya sefidlabamos més arriba) que determina a las funciones del Jenguaje una ampliaci6n de la subjetividad del sujeto pensan- te (lo que también se relaciona con el campo de Ja experien- cia lingifstica). ‘Este segundo plano de las eategorias, es el que corresponde al plano deontolégico que se caracteriza por la incompletud de lo dado. En este Ambito se plantea el rompimiento con el sig- nificado de las categorfas més relacionadas con el campo bio- légico; el cual expresa al enriquecimiento de Ia subjetividad del sujeto como parte del proceso de desarrollo hist6rico; mientras que en el plano estricto del lenguaje viene a ser la funcién del lenguaje de significantes. El hombre cada cierto tiempo recurre a estos lenguajes, o nuevos dngulos de pensa- miento, para recuperar su relaci6n con el mundo. ‘Se tiene que plantear In problemitica de los lenguajes de significantes en el plano, no solamente cireunscrito de la cien- 444 N. Choma, Urge y lor prodames dt coneimiano pc. pp 121, yi 108 cia, sino de la experiencia cotidiana como forma que asume la conciencia de lo que signifiea ser y estar en ese ser. Como sostiene Liebrucks, en relacién con las tesis de W. von Hum- boldt, wen el lenguaje cotidiano no Megariamos a entendernos sila palabra aislada no trajese en torno de sf una aureola de Significaciones a manera de atmésferas, en la cual ocupan tn sitio las signifcaciones que permiten que «cl hombre com- prenda al hombre..r, porque el «que escucha hace gue des- Pierte en sf mismo, por medio de su auto-ctividad, no los 'mismos significados, sino los significados correspondientes» En este marco, el lenguaje de significantes es el mecanismo de reconocimiento de Ia necesidad de significados, baséndose ‘en Ja exigencia de significacion y de acuerdo con a posibilidad de reconocerlos. (Estamos constantemente transformando sig- nifcantes en signiicados en el uso del lenguaje natural, en razén de la necesidad de realidad como la que se contiene en Jos patrones valricos y las relaciones sociales coneretas de un momento? La dialéctica subyacente consiste en que la neces dad de realidad determina necesidad de nuevas significacio- nes, ya sea porque genera la necesidad de comunicacién que se resuelve en la transformacién de significantes en significae dos: o bien, en la construceién de significantes:v. gr. el caso del lenguaje formal. Aunque en el caso del lenguaje consttut- vo de significades, propio del pensar categoral, a construc- ign de significantes consisia en el rescate de la I6gica de construccin de categorias. Estamos ante un lengua gestador de Angulos, lo que no se puede confundir con el problema del uso del lenguaje natural, en cuanto no se restringe wa los parimetros de la facultad de lenguajen El enguaje deviene en una mediacién consttutiva de la subjetividad, en tanto cumple la funcién de comunica- ‘ién con Jo real, con lo inédito; pero, como tal es la propin subjetivdad que el lenguaje puede enriquecer con nuevas mo- dalidades de construccién, De ahi que el lenguaje sea la posibi- Iidad del lenguaje, en el sentido de cuestionar su estructura de signficados: es el crecimiento gnoseolégico que rompe con sus 45. Lebreds pity p1 48, Chal, Elegy probiamas dl eovciniaue op tp. 108 109 mites para enriquecerse con nuevas significaciones que se originan en la referencia a lo desconocide como apetencia in- ‘cumplida. Por eso, hemos destacado la eapacidad deontolégica del hombre. FF lenguaje como parimetro y el problema del éngulo El rompimiento de parimetros, a que nos venimos refirien- do, se traduce en una mayor capacidad de significacién que cequivale ala capacidad de construir Angulos de razonamientos y de lectura de la realidad. La logica del dngulo se fundamenta fen el doble movimiento del limite, pero, en este caso, en su apertura hacia lo indeterminado. Lenguaje del despliegue con su capacidad de significacién, que, por lo mismo, no puede ‘dentificarse, ni confundirse, con la denotaciGn, ya que supone la posibilidad de resigificaciones. Lo que entra en conilicto con el lenguaje como pardmetro, es que éste, como sostiene ‘MerleauPonty, es6lo es claro en la medida en que es admitido Ll porque escribir es ya organizar el mundo, es ya pensar»? ‘Son claros los esfuerzos por romper con este parmetro, Es asi como Lacan pretende sustituir la abstraccién tradicio- nal de los conceptos con una expresién total de la imagen en el campo del hablas; por su parte, en el otro extremo, «rom piendo con la nocién ordinaria del desarrollo», en Lo Crudo y Jo Cocio, C. Lévi-Strauss propone «una retérica nueva de ia variaciGn y de tal modo compromete a una responsabilidad de Ja forma que estamos poco habituados a encontrar en los trae bajos de Ciencias Humanass; todo lo cual apunta a que se ‘halla sin duda en curso una transformacién de la palabra discursivas.*6 En efecto, podriamos decir que el discurso del pensar cate- gorial, a partir del doble movimiento del Iimite, lo es de hori zontes de posbilidades; es un discurso que, al no ser de signi- ficados, es constitutive de sentidos a partir de Io potencial- necesario, Las nuevas categorias. como potencialidad, necesi- 47, Maw Boy, La rose del mun, op ce p33. Sa. 110 dad y totaidad, exgen tanto de un nuevo discurso intelectual como de un concepto genérico de lo que es intelectual. Un discurso que en vez de ser de fundamentos argumentados constituya tna pauta abierta a necesidades y vistones. Un dis- ‘eurso que exprese el acceso del intelecto otras locas, no ya cexclusivamente a las de Ia experiencia interior, como en Sade © Nietzsche, sino a aquello indeterminado que se incorpora a la conciencia como lo inacabado necesario, En la medida que el lenguaje de sigificantes (0 categoral) es el lenguaje del despliegue del fendmeno, su funcion es cons- tiir éngulos de razonamiento, de manera de hacer postble la constante resignificacién de sus significantes, desde una nece- sidad de realidad que rompe con los parimetros que organi- cen el razonamiento. Se trata de recuperar la exigencia hege- liana de formar los conceptos ade tal modo que en ellos se manifieste a vida de la cosa misma», en ver de cefrse «al abstracto ideal cognoscitivo de claridad>.”” La constcucion del Sngulo, en consecuencia, implica, en una primera instancia, ‘nombrar la cosa misma sin hacerio bajo la coaccign de trans iit, en razon de que su consttucion expresa ala necesidad de lo indeterminado-determinable como la base para disociar Jn capacidad de significacién de In denotacién, Esta potencialidad se encuentra entre las propiedades del Jenguaje de poder decir lo nuevo. Sostiene Merleau-Ponty «que Ja Jengua dispone de un cierto ndmero de signos fundamenta- Jes arbitrariamente ligaos a ciertas significaciones claves, es capaz de recomponer cualquier nueva significacin a partir de aquellas»® Pues, la pura exigencia de lo indeterminado plan- tea el rompimiento con lo dado, por lo tanto con la identifica. «ign entre significacion y denotacién; pero, ala vez, supone el esfuerzo de romper con un uso del lenguaje que sea en fun- ion de esa inercia de los significados. La posibilidad de este rompimiento descansa en poder cap- tar la multiplicidad de éngulos posibles de razonamientos de decir un pensamiento; es decir, romper con légicas de utilizar 48. Th. Adama, seo le 8 Hegel curs en Fb supe, Bd. “Taras Mae 1972 p10, 50 Means Pony, opt, 26 m1 sigificades en funcién de un uso establecido, Como dice Mer- Ieau-Ponty «se trata, en el caso de todos los morfemas [..J, no de palabras, sino de “coeficientes’, [J inclusive de esilos lin _gXisticos que no tienen tanto una signficacion cuanto un valor de empleo»! © bien, como sostiene Hartnack, de no cometer el error de que wel significado de una palabra o expresion se i con su denotacion referencia.®= “Gl panies cron de In mulpcdd dengue posibles cuestiona el concepto de objetividad, en cuanto ex- temalidad, para reemplazario por la concepcién de un campo de potencialidades activables por la prictica, en términos de determinadas condiciones que pueden no ser permanentes. ¢Se puede vincular lo que sostenemos con la idea de ausencia 4e fundamentos y la consiguiente pérdida de un sentido onto- Jopico de realidad, por consiguiente con la primacta de la for 1a de razonamiento por sobre In formulacion de sistemas ? 1a idea de los Angulos de razonamiento implica la posibil- dad plural de contenides susceptibles de organizarse, segin ‘sea su pertnencia.para el sentido de realidad que se pretende. Pero hay que preguntarse acerca de aguello que justfica Ja rultplicidad de éngulos posibles. El fundamento tiene que consistr en una exigencia de los significados que se pretende ddeterminar, primero, y comunicar, después, ya que en razén de su mutabilidad obliga a constituirdngulos abiertas, en el sentido de no estar limitados a los parimetros vigentes. Esta ‘mutabilidad compleja es lo que llamamos historicidad, la cual cumple Ia funcién de ser lo espectico de la diferencia pero también, simulténeamente, su concienc De este modo, la historicidad consiste en el reconocimiento de lo espectfico, que descansa en Ia diferencia como mecanis- mo de distanciamiento para ser reconecido; de ab que la his toricidad es Ia propia especificidad en el contexto de muchas posibildades de ser de lo espectfico, Aunque también debemos reconocer que la historicidad puede dovenir en pardmetro cuando simplemente se reduce a ser determinacién histérca, ss. ta 52 Janek op p18 nz ¢ decir, contenido-dado en el marco de Ia légica de determi- naciones. El reconocimiento de lo expecifico es cl tipo de razona- Iniento necesario para hacer pesible lo que Vatimo ha lama. do el sefecto de extratamientos, como base: de ese sentido ‘emancipador de la iberacién de a diferencia. «Si profeso mi sistema de valores, religiosos, éticos, politicos, énicos, en este ‘mundo de culturas plural, tendré también tuna aguda con- clencia de la historcidad,contingencia y limitaciones de todos «tos sistemas, empezando por e mon > Lo anteriores un buen ejemplo de céio la complefidad de Ja realidad (econémica, politica, cultural) se tiene que corres ponder con formas de razonamiento que rompan con los mar. £08 del razonaimiento centrado en una acepcién genérea, las determinaciones, o en la explicacién.* Razonamiento que des- ‘cansa en el movimiento del limite eon base en la propia inde- terminacién que se contiene en la potencialidad interna de la corganizacién conceptual, Y que apunta a Ia inadecuacién ord. nica de los conceptos, expresion de lo que Adorno ha conside- rado una de las contibuciones mas importantes dela dialécti- 2, como es «la agudeza de Ia auto-conciencia erftica que Ia dliaéctica introduj en el lenguaje justamente con la reflex de su necesarin inadecuacién»® La esquematizacién de esta forma de razonamiento carac- terizada como el movimiento del limite, se puede volver a re cuperar como un conjunto de momentos que conforman un ssfuerzo por colocarse ante loreal inédito-indeterminado més {que como un intento por construir explicaciones. Se parte del presupuesto de que el campo de potencialidades es una artcu- Jacién dindmica, por lo tanto abierta a su propio devenit (re Droduciéntransformacién), Jo que plantea que cualquier re corte de mbitos de realidad se tenga gue concebir basfndose en la inclusién de nuevos elementos de realidad. Es lo que en el plano del lenguaje hemos denominado capacidad de signifi $3. Ghat Ving op. it 85. 54. En ta perpct,comidranos tas bs vanes de explcca de- ‘i px ee, nau como Hemp e- Laexplesio ciec. SS. Adora, ope p45. 13