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1.

MEDICAMENTO correcto

A la hora de preparar la medicación y también antes de su administración tenemos la obligación de leer detenidamente
la etiqueta o el envase del medicamento, y si tenemos a algún compañero que nos confirme que está todo OK mucho
mejor (el famoso doble check).
Debido a que muchos medicamentos expresan el contenido de principio activo de diferentes formas (%, mg/mL,
mg/5mL, etc.) es recomendable que nos aseguremos de que la dosis a preparar (en miligramos) sea la prescrita, y que
ésta sea adecuada.

Importante: No te fíes por la apariencia de la ampolla ni por la forma del propio medicamento, ya que como hemos
demostrado en múltiples ocasiones la isoapariencia entre medicamentos muy diferentes, y la NO isoapariencia entre
medicamentos iguales.
Puedes ver muchos ejemplos de #isoapariencia en la Galería de STOP Errores y en Twitter!

2. Reconstitución y dilución

Reconstituye y diluye el medicamento correctamente, asegúrate que no esté caducado (ni el medicamento ni el suero
con el que lo vayas a diluir) y comprueba la estabilidad del compuesto resultante. Para ayudarte puedes consultar con el
Servicio de Farmacia,  puedes utilizar el Centro de Información del Medicamento de la Agencia Española de
Medicamentos y Productos Sanitarios, alguna app (Parenteral iOS/Android) o  Stabilis, un recurso indispensable.
En muchas ocasiones encontramos que un mismo medicamento puede ser reconstituido y/o diluido de varias formas. En
este sentido, es importante destacar que existen perfiles de pacientes que se van a beneficiar de una “personalización”
en la dilución de la medicación que hagamos. Éstos pacientes son sobre todo los que tienen restricción de líquidos
(cardiópatas, nefrópatas, etc.).
Por otro lado, hay algunos medicamentos específicos que se deben reconstituir de una forma muy concreta, como el
Ambisone (glucosado) y Amiodarona (solo en glucosado  5% y a concentraciones mayores de 600 mg/L) y que incluso
requieren cierta destreza especial para una correcta reconstitución (Beriplex).
 
Ojo con los sueros Glucosados en pacientes diabéticos y con los salinos en pacientes hipernatrémicos o hipertensos.
Extra OJO: El metamizol intravenoso viene diluido en forma de sal magnésica, y suele administrarse a dosis de 2 g/6-8 h,
resultando en una dosis de Magnesio diaria de X g  0,2-0,25 g (15-24 mEq) . Debido a esto tenemos que estar atentos
especialmente en pacientes nefrópatas o que tengan hipermagnesemia.
 

3. Indicación y dosis

Revisa que la indicación terapéutica y la dosis del medicamento para esa indicación sea la apropiada. Nuestros
conocimientos y experiencia con el manejo de medicamentos pueden ayudarnos a detectar errores y servir así de filtro
humano de seguridad dentro del circuito del medicamento.
En ocasiones, las prisas, inexperiencia con un determinado fármaco o la sobrecarga de trabajo pueden hacer que
encontremos discrepancias en las prescripciones médicas, por lo que debemos actuar de forma proactiva y ser una
“tercera barrera anti-errores” antes de administrar el medicamento. Si algo no te cuadra… pregunta y asegúrate.

4. Vía de administración correcta

Existen numerosos ejemplos de medicamentos que por equivocación se han administrado por una vía incorrecta
(intravenosa en lugar de oral, intratecal en vez de intravenosa [VIDEO], etc).
 
Para evitar esto debemos no confiarnos y comprobar siempre que la vía de administración pautada sea la correcta. En
caso de duda, pregunta al médico. Más vale que seamos los pesados que siempre pregunta” a aquel que administró  un
medicamento por una vía de administración errónea.
Los errores debidos a una equivocación de vía de administración son ejemplos muy claros de errores de medicación que
nunca deberían ocurrir (y muy graves casi siempre): Vincristina intratecnal, Bupivacaína intravenosa, Nutrición enteral
por vía IV. etc. (incluso hace poco vimos en prensa un caso de administración de Acetona por vía intravenosa).

5. Hora correcta

Debemos tener muy en cuenta el horario de administración, por lo que es recomendable establecer un horario concreto
para administrar las dosis de nuestros pacientes. En algunas ocasiones es muy importante cumplir estrictamente con los
horarios establecidos para mantener los niveles plasmáticos del medicamento en rango terapéutico. 
Sobre todo, presta especial atención a los antimicrobianos y a la inmediatez de la primera dosis (ojo también con los
inmunosupresores).

6. PACIENTE correcto

[Alerta Perogrullo] Asegúrate que al paciente al que le vas a administrar la medicación es el correcto. A pesar de que
este punto resulta más que obvio, es importante destacar que en muchas ocasiones pueden producirse errores debido a
la alta carga asistencial que tenemos, o simplemente pacientes que pueden parecerse en el tratamiento, nombre,
apellidos, etc. [Fin de alerta Perogrullo].
 
Recomendación: Revisa siempre el nombre y apellidos del paciente. Si está dormido, pregunta al acompañante, y si está
inconsciente (o no tiene la capacidad de responder) y no hay acompañante observa la pulsera identificativa.
Cuidado con: Pacientes que comparten nombre y/o apellidos.

Importante: Evita identificar a los pacientes por su cama.

7. Información al paciente

Informa al paciente  cómo tiene que tomarse la medicación y para qué sirve.  En el caso que sea por vía oral oirás la
típica frase de “¿Antes o después de la comida?”. Eso y la regularidad del ritmo intestinal es de las cosas que más agobia
a los pacientes de edad avanzada. Debemos informarles también en caso que la medicación pueda causar algún tipo de
efecto secundario o reacción adversa. Si la medicación la administras IV oirás lo de “enfermera que tengo una burbuja
de aire en el suero” con cara de pavor.
La importancia de este punto radica en dos aspectos:

 Educación sanitaria al paciente sobre toda la medicación que toma, para que así entienda todo lo relacionado
con su medicación.

 La potencial detección de errores por parte del paciente, actuándo de último filtro cuando conoce su
medicación.

Tan importante es este punto, que en algunos estudios la omisión de información a los pacientes se contabilizan como
errores de medicación. 

8. Velocidad de administración

No vale lo de “se lo pongo a ojo”, “se lo meto en bolo que tengo prisa” o “cálculo que vaya rapidito y así acabo antes de
repartir la medicación”. Cada medicamento se debe pasar en un tiempo establecido y lo debemos cumplir
estrictamente. Trata de calcularlo mediante bombas de infusión o contando las gotas por minuto que deben caer
(además, ésta es la típica pregunta que cae en casi todas las oposiciones de Enfermería).
 
9. Registro

Registra correctamente la administración del medicamento en la Historia Clínica. Cuidado no te equivoques y lo


registres en la del vecino (es más fácil de lo que parece equivocarse en este sentido, ya que aprovechamos cuando
tenemos un hueco para registrar todo lo que hemos hecho. Recuerda, lo que no se registra, no existe. Esto no solo nos
evitará problemas en el futuro a nosotras como enfermeras, sino que ayudará a otros compañeros que consulten dicho
registro después de nosotros.

10. Seguimiento de la respuesta

Chequea que la respuesta a la medicación administrada sea la esperada (de lo que habremos informado al paciente y
acompañante). En caso que no sea así, actúa lo más rápido posible. El ir por delante en una situación de estas nos va a
facilitar mucho las cosas.
Ejemplo sencillo: Monitorizar la temperatura corporal tras la administración de Paracetamol por fiebre (ver si baja la
temperatura) y si no avisar al médico.
 
Y ya para acabar, recuerda que el evitar los errores en la administración de la medicación está en manos de todos y que
debemos trabajar en equipo. Trata de implementar algún cambio en la forma de trabajar para evitar estos errores. Una
buena medida sería imprimir esta infografía que hemos realizado y pegarla en el lugar donde prepares la medicación.

Eutanasia es una palabra que se está poniendo de moda y puede significar muchas acciones. Por ejemplo: dar muerte al
recién nacido deficiente que se presupone llevará una existencia disminuída; ayudar al que quiere morir a que consume
su propósito; eliminar al anciano que se presume no vive ya una vida digna; procurar la muerte sin dolor a alguien que
sufre; matar al paciente indefenso (caso Terry Schiavo), etc.

La Real Academia la define como “acción u omisión que, para evitar sufrimientos a los pacientes desahuciados, acelera
su muerte con su consentimiento o sin él”.[i] De otra parte, constantemente se alude al derecho “a morir con dignidad”
y no es casual que se nos trate de sensibilizar premiando películas que nos muestran la eutanasia como deseable y
practicable: un acto de compasión.[ii]

Frente a ella, inevitablemente, surgen cuestionamientos que nos llevan a poner en la palestra temas como la dignidad
intrínseca de la vida humana (“sacralidad de la vida”, Evangelium vitae, Juan Pablo II) y, ante las constantes amenazas, la
defensa de esta vida como responsabilidad individual y de las políticas públicas que tienen el deber de promover y
salvaguardar la vida humana empezando por la naciente y su hábitat natural que es la familia.

Existen dos tipos de eutanasia. La llamada occisiva o directa y la lenitiva o indirecta. En ambas, se reconocen dos
modalidades: activa o “por comisión” y pasiva, “por omisión”. Desde ya, hay que ser claros. En tanto el propósito sea
causar la muerte ambas modalidades son ilícitas.

La eutanasia occisiva o directa, viene de “occidere” (caer, morir, matar) y, como decía un médico amigo, está más cerca
de matar que de morir. En las crónicas policiales el occiso es el muerto. Se considera activa cuando se utiliza un medio
que provoca directamente la muerte. Pasiva, cuando se evita un procedimiento que podría salvar la vida del mismo.[iii]
Es moralmente inaceptable y está legalizada en contados países.[iv]

En cambio, la eutanasia lenitiva – de “lenire” (suavizar) – está permitida en la mayoría de países y es lícita. Trata de
ahorrar sufrimiento en una muerte inevitable y recupera el verdadero sentido de “eutanasia”. Puede ser a su vez activa,
cuando administramos medicamentos que alivian dolor y angustia aunque tal vez abrevien la vida del paciente (principio
del doble efecto); y, pasiva, al prescindir de procedimientos que puedan aumentar su sufrimiento, como suspender la
quimio cuando aporta más malestar que beneficios.

En oposición a la eutanasia lenitiva tenemos la llamada “distanasia”, encarnizamiento terapéutico u obstinación


terapéutica, que consiste en retrasar el advenimiento de la muerte por todos los medios, proporcionados o no, aunque
no haya esperanza alguna de curación y eso signifique para el paciente sufrimientos añadidos a los que ya padece
tratando de esquivar por horas, días o semanas una muerte inevitable. ¿Motivaciones? Generalmente económicas,
académicas o de prestigio… “a mí no se me muere nadie…”.

Argumentos esgrimidos para legalizar la eutanasia.


1. El derecho de cada quien a disponer de su propia vida en uso del principio de autonomía.

2. El derecho a la muerte digna solicitada por quien padece dolor incurable.

3. La necesidad de regular una situación que ya existe de hecho.

4. La manifestación de solidaridad social que significaría eliminar vidas sin sentido, dura carga para los familiares y para
la sociedad.

Como ante el aborto, estamos frente a un punto de partida falso. Nadie puede hablar de su propia vida porque
sencillamente la vida no nos pertenece. Y es mejor que así sea, porque todo bien propio puede ser expropiado… No. La
vida es un don de Dios que tenemos que administrar lo mejor que sepamos y podamos. El tema del dolor tiene hoy un
amplio margen de manejo terapéutico a la luz de los avances en cuidados paliativos y, los dos últimos argumentos son
de una ligereza y cinismo tales que no resisten el menor análisis.

Los partidarios de la legalización de la eutanasia directa están introduciendo en la mentalidad colectiva una peligrosa
distorsión: ¿la dignidad de la vida humana es sinónimo o depende de la “calidad de vida”? Ciertamente, no. Como
hemos dicho líneas arriba, la vida humana tiene una dignidad intrínseca cuya sacralidad proviene de su Creador.
Corresponde a nosotros procurar a cuantos podamos una “calidad de vida” acorde con la dignidad que les confiere ser
hijos de Dios.

RESGUARDO DE LA SALUD

Es el papel que juega el Estado para defender, proteger y cuidar a la población de los riesgos para la salud. En este
sentido el personal de enfermería es un elemento importante en la preservación de la salud del ser humano, ya que son
el primer contacto con el paciente y su familia al brindarles un servicio lleno de vocación, responsabilidad y un alto
compromiso de apoyo para la recuperación de la salud.

Dichas actividades es vital en apoyo a los médicos, ya que es el (la) enfermero (a) quien ejecuta las acciones que se
reflejan en la mejora de la salud de los pacientes, además su participación es vital para cimentar la cultura de prevención
de diversas enfermedades.

Principio de la sanidad, de la vida y la muerte. 

Papel de la Enfermería en la donación de órganos

La donación de órganos constituye una base fundamental para el trasplante como tratamiento de algunas alteraciones
crónicas y agudas, que salva y mejora la calidad de vida de muchas personas.

PAPEL DE LA ENFERMERÍA

Enfermería desde los inicios de la era de los trasplantes de órganos, se preocupó por adquirir los conocimientos que le
permitan incursionar en el área del paciente y brindarles sus cuidados.

El proceso de donación de órganos y tejidos para trasplante es complejo, y la participación del enfermero es esencial
para dar viabilidad a la obtención de órganos y tejidos para la sociedad, la que disponiendo de ese sistema se beneficiará
de esa modalidad terapéutica. Siendo así, una de las actividades de ese profesional consiste en realizar, diariamente, la
identificación de pacientes con sospecha de muerte encefálica (ME), buscando activamente en Unidades de Terapia
Intensiva (UTI), recuperación pos anestésica y en la emergencia.

Inicialmente el cuidado de Enfermería al paciente trasplantado, se centraba en prevenir infecciones que


desencadenaban el rechazo del órgano y el apoyo emocional, considerando a las enfermeras como parte activa del
equipo interdisciplinario.
Papel de la Enfermería en la actualidad:

En la actualidad el profesional de Enfermería juega un importante papel en el contexto del trasplante de órganos.
Dentro del equipo multidisciplinario que conforma las Unidades de Trasplantes, Enfermería posee los conocimientos,
experiencia clínica y habilidad en la gestión de los servicios que le permiten liderar y organizar todas las actividades
inherentes al trasplante.

En este apartado hacemos hincapié, una vez más, en la importancia del profesional de Enfermería en esta área de la
profesión. Al estar especialmente implicado en todo el proceso que supone un trasplante, es conveniente diferenciar
diversas áreas.

Identificación del posible donante:

La identificación del posible donante y la aproximación a la familia corresponden en muchos casos a profesionales de
Enfermería que ejercen en servicios especiales como urgencias extrahospitalarias, en urgencias hospitalarias o en
unidades de cuidados intensivos; incluso en algunas situaciones se detectan posibles donantes en unidades de
hospitalización. A nuestro entender, estos profesionales deberían sentirse parte integrante del equipo de donación, si
bien los coordinadores son los responsables de solicitar la donación y manejar la situación en los momentos más
importantes de cara a la familia.

TEORÍAS DEONTOLÓGICAS

Es aquella donde la moralidad se basa en principios fundamentales de obligaciones que los seres humanos tienen que
cumplir con independencia de las consecuencias que puedan derivarse de sus acciones. Se han distinguido cuatro tipos
de teorías deontológicas:

a) Teoría es la de los deberes, en donde existe un conjunto numeroso de caracteres que las personas tienen el deber de
adquirir por leyes de la naturaleza. Esos deberes pueden ser deberes hacia Dios, hacia uno mismo y hacia otros.

b) Teoría de los derechos, sostiene que todas las personas tienen naturalmente ciertos derechos que todos deben
reconocer y respetar. De acuerdo con esta teoría, los derechos morales deben ser naturales, ni creados ni inventados;
universales, que no cambian de un lugar a otro; iguales para todos.

c) Imperativo categórico, formulada por Emmanuel Kant. De acuerdo con Kant las acciones morales deben estar basadas
en un “principio supremo de moralidad” que es objetivo, racional y libremente elegido.

d) Existe una última teoría deontológica presentada por el filósofo británico W. D. Ross, para él lo que vuelve correcta a
una acción no es el bien o la utilidad que de la misma se deriva. Una acción es moral cuando tiene algún aspecto de
estos que se consideran como parte de la naturaleza fundamental del universo: fidelidad, reparación, gratitud, justicia,
beneficencia, automejora y no-maleficiencia.

TEORÍA UTILITARISTA

La teoría utilitarista se basa en el análisis de las consecuencias que para la sociedad o un grupo humano tiene una
determinada acción. Las decisiones correctas según esta teoría, serían por tanto, aquellas que maximizan la utilidad,
felicidad, placer, de un grupo humano o de la sociedad en su conjunto.

La aplicación de esta teoría exige, por tanto, el análisis de las diversas consecuencias que una determinada acción va a
ocasionar en los diversos individuos afectados. Posteriormente, habría que analizar la repercusión en la utilidad o
felicidad de los diversos individuos, y calcular la utilidad total, lo cual exige hacer comparaciones interpersonales de
utilidad, y cálculos de utilidad que difícilmente va a poder realizarse. La acción que debemos elegir según la teoría
utilitarista, sería aquella que haga máxima la utilidad total.

Adecuacion de los medios a los fines
Teoría del cuidado:

Con una teoría basada en principios universales y abstractas (como las definidas por Kant y Mill) ni los enfermeros ni los
pacientes son agentes morales solo son individuos concretos y particulares, cada un con su propia historia, opinión y
deseos.

Esta visión de la moralidad contradice todo lo que el personal de enfermería conoce sobre si mismo y sobre sus
pacientes como personas, dentro y fuera del lugar de la asistencia saludable.

Este marco de moralidad subraya la importancia de las situaciones concretas de las personas que establecen las
relaciones, el cuidado, la comunicación, el deseo de no hacer daño a los demás y la capacidad de respuesta son unos
aspectos muy fundamentales de la ética.

Sobre el cuidado, Nel Noddings (1984) dice que "El cuidado describe una teoría femenina que distingue entre "cuidar a"
y "preocuparse por". Cuidar a alguien distancia al personal de enfermería del paciente y supone impersonalidad y
"despersonalización". "Preocuparse por" se basa en la emoción, el sentimiento y las actitudes."

Pero no deja de lado las teorías éticas tradicionales pero asumen que solo algunas enriquecen la vida moral.

Teoría de la Obligación:

Cualquier persona tiene la obligación de buscar el bienestar y reducir la magnitud sufrimiento del mundo, estos son
algunos de los deberes del personal de enfermería activa. La teoría del debe ubica el bien y el mal de una acción en los
principios que manejan la conducta.

Kantismo: Es una perspectiva ética fundamental, denominada Kantismo.

Escribe Emmanuel Kant (1724-1804):

"No son las consecuencias que hacen a una acción buena o mala si no que esta rectitud moral depende de que los actos
seas consecuentes con un principio cualesquiera que sean los resultados por consecuente el concepto fundamental es la
buena voluntad imprescindible para valorar el bien total de un acto ,también esta teoría hace reconocer al hombre
merecedor de respeto todo esto es contrario a lo dicho en la teoría de la consecuencia , la obligación de tratar a lo
demás como conclusiones en si mismo y no como medios para obtener un fin ubica al hombre en el centro de la decisión
moral y por ultimo también posee la obligación moral de actuar partiendo del respeto de los derechos y de la aceptación
de la responsabilidad por lo tanto para cumplir este mandato es preciso definir y especificar con claridad los principios y
responsabilidades y seguir el imperativo moral de actuar según los mismos". (p. 128)

El principio ético fundamental sale de la perspectiva kantiana de la ética: el respeto a la autonomía. El personal de
enfermería toma ese respeto y lo convierte en la abogacía de los pacientes por medio de trabajo.

Del consentimiento

La frase consentimiento informado está retumbando en nuestros oídos desde ya hace algunos años, como aquel
proceso de la relación médico paciente en que el primero informa al segundo, los procedimientos diagnósticos y/o
terapéuticos que se le indican, sus riesgos, beneficios y alternativas, con el objeto de obtener su consentimiento, en
forma previa, realizándose de esta manera el principio bioético y jurídico, de la autonomía del paciente. Sin embargo,
aún existe cierta reticencia del profesional médico al momento de realizarlo y muchas veces se hace de una forma
inadecuada.

En la experiencia hospitalaria, se ha vivido el esfuerzo de instalar la cultura del consentimiento informado. Hemos vivido
varias etapas: desde el rechazo abierto a realizar este proceso a través de la suscripción de documentos, a la confección
de documentos muy insuficientes, más como un documento de prueba, que como la muestra de una vivencia íntima,
ética y libertaria del respeto a la persona humana.
Se ha pasado por las etapas de completar mecánicamente estos documentos, a veces parcial o imperfectamente, hasta
instalarse este concepto a fuego dada la presión por la calidad, por la judicialización de la medicina, por el triunfo de la
perspectiva de derechos de toda actividad humana, en el quehacer asistencial, en el léxico de los médicos y pacientes de
nuestro país.

Se ha tratado de un esfuerzo por incorporar la necesidad y obligación de recoger en forma escrita un proceso que
tradicionalmente y desde el punto de vista deontológico ha sido verbal, ello ha sido un camino desde la inseguridad y
desconfianza por parte del estamento médico, hasta instalarse, sin lugar a dudas, como un cambio cultural importante
en nuestra sociedad, que ha puesto al alcance de los pacientes mayor información, girando la relación médico paciente
hacia una forma más horizontal de encontrarse, hacia un trato más digno, más humano y comprensivo de la naturaleza
humana y del respeto a los derechos fundamentales, como la libertad, la autonomía, la dignidad humana.

El consentimiento informado llegó para quedarse, a pesar de todas las complicaciones surgidas en su aplicación e
implementación, lo que necesariamente ha requerido un cambio por parte de todos los actores del proceso de atención
de salud, médicos, profesionales de colaboración médica, pacientes, familiares, prestadores institucionales, llámese
clínicas u hospitales públicos y privados.

Desde la mirada de la medicina, el consentimiento informado ha sido y sigue siendo parte del lex artis. Desde la
perspectiva bioética, es la concreción del principio de la autonomía de la persona humana, sujeto del derecho a auto
determinarse.

Desde hoy, ya es un proceso de carácter obligatorio, reconocido en varios cuerpos legales de nuestro ordenamiento
jurídico nacional, tales como la recién promulgada y publicada Ley N° 20.584 sobre Derechos y Deberes del paciente y la
Ley N° 20.120 que lo reconoce con carácter obligatorio para todas las personas que participen en estudios clínicos o
investigación científica de carácter médico.

El consentimiento informado es la aceptación racional por parte de un paciente de una intervención médica o la elección
entre cursos alternativos posibles. Esta intervención puede ser de orden terapéutica o diagnóstica. El concepto de
decisiones autónomas va así más allá del cumplimiento de una norma jurídica sobre consentimiento informado, por lo
que no debemos perder de vista el fundamento ético de esta necesaria relación entre el profesional de la salud y el
paciente, en un ámbito de confianza personal, de información otorgada en forma honesta, sincera, verdadera, de
manera de obtener el consentimiento de éste para un determinado tratamiento.

Esta aceptación ha de otorgarse en forma libre, voluntaria y consciente; previa información otorgada por el médico
sobre la naturaleza de su dolencia, sus riesgos y beneficios, así como de las alternativas posibles, con sus riesgos y
beneficios, en un proceso que elementalmente es verbal y que, de acuerdo a la ley, sólo se escriturará en el caso de
intervenciones quirúrgicas, procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasivos y, en general, para la aplicación de
procedimientos que conlleven un riesgo relevante y conocido para la salud del afectado. En estos casos, tanto la
información misma, como el hecho de su entrega, la aceptación o el rechazo deberán constar por escrito en la ficha
clínica del paciente y referirse al estado de su salud, del posible diagnóstico de su enfermedad, de las alternativas de
tratamiento disponibles para su recuperación y de los riesgos que ello pueda representar, así como del pronóstico
esperado, y del proceso previsible del postoperatorio cuando procediere, de acuerdo con su edad y condición personal y
emocional.

El cumplimiento de esta obligación moral exige mejores estándares de atención en cuanto a la atención de salud, en
cuento a tiempo, ambiente, lugares adecuados que garanticen la reserva de la información, derecho a las lágrimas,
condiciones que los prestadores institucionales sean públicos o privados deben otorgar para el real ejercicio de este
derecho-deber, y en el ámbito público, exige un compromiso del Estado con el cumplimiento de estas básicas
condiciones para que los profesionales de la salud puedan realizar este proceso informativo de forma respetuosa, íntima
y reservadamente.

La necesidad de que los pacientes otorguen su aceptación a las intervenciones médicas a las que serán sometidos
corresponde a la evolución del ser humano y de la sociedad frente al paternalismo que por centurias determinó el
quehacer médico, en una relación de poder y dominación. El derecho a consentir o no, se funda en el respeto al
principio de la autonomía de la voluntad de las personas, que nos dice que el individuo es dueño y responsable de su
cuerpo y mente y que por lo tanto, es él quien en términos teóricos debe tomar responsabilidad y determinación con
respecto a su salud.

No debe confundirse el consentimiento informado con una actitud reduccionista al considerarlo sólo un instrumento
miope de la denominada medicina defensiva (sobretodo en la mirada médico legal). Es evidente, por tanto, que el
consentimiento informado no puede reducirse a una recitación mecánica de hechos estadísticos o datos, ni a la firma de
un formulario de autorización legal. El derecho a ser informado y dar la propia aceptación al acto médico que se va a
realizar, es en sí mismo, un imperativo ético.

La Ley N° 20.584 sobre Derechos y Deberes de los pacientes, ha reconocido el derecho a la información del paciente
como un derecho importantísimo en la relación sanitaria, tanto frente a prestadores individuales, como a los
prestadores institucionales, clínicas u hospitales, públicos o privados, y en este contexto se inserta el derecho al
consentimiento informado, no sólo como el derecho a aceptar o rechazar un tratamiento, sino que a recibir información
completa sobre sus dolencias, tratamientos, riesgos, beneficios etc., ello implica tiempo, atención sobre el paciente y sus
emociones. Se trata de un paciente informado sobre terapias, aranceles, formas de pago, condiciones de ingreso, etc.

De la misma manera debemos aceptar como una alternativa dentro del proceso informativo, el rechazo a la terapia
ofrecida. Si un paciente está bien informado y se le explica la evolución de la enfermedad con o sin terapia; puede
libremente optar por no tratarse y no debe haber rechazo por parte del médico debido a esta opción, sino que una
actitud abierta frente a esa posibilidad. En caso de duda razonable frente al mayor Bien el profesional deberá apoyarse
en el Comité de Ética Médica que corresponda. Pero si el proceso de consentimiento ha sido bien desarrollado, es decir,
con información adecuada, con lenguaje adecuado, explicando las consecuencias de su decisión y en paciente
competente, el rechazo de tratamiento es una alternativa que dispone el paciente; y al tomarla no debe ser enviado al
psiquiatra como todavía vemos hoy con cierta frecuencia.

El consentimiento informado es un proceso dialógico, que comienza desde la primera consulta médica. Durante la
evaluación y estudio se va afianzando la relación médico paciente y esto se refuerza aún más cuando el paciente aprecia
el esfuerzo médico de explicarle la causa de su dolencia y las posibles vías de solución. A esto se agrega la expresión de
posibles complicaciones durante la evolución que pueden ser originadas en la misma enfermedad o por la terapia. Todo
este proceso es llevado en última instancia a un documento escrito, el cual sólo es la "consagración" final de todo el
proceso descrito y certificará que el proceso se realizó.

El consentimiento informado es un proceso y es un acto médico más, aunque el legislador haya tenido que
reglamentarlos para obtener su exigibilidad y concreto ejercicio, y debe cumplir con algunas condiciones: Este derecho
debe ser ejercido en forma libre, voluntaria, expresa e informada, para lo cual será necesario que el profesional tratante
entregue información adecuada, suficiente y comprensible. En ningún caso el rechazo a tratamientos podrá tener como
objetivo la aceleración artificial de la muerte, la realización de prácticas eutanásicas o el auxilio al suicidio; un estado de
salud que permita al paciente recibir directamente la información y comprenderla, no existiendo por ende alteración de
conciencia que afecte las condiciones anteriores, y en caso que ello ocurra, podrá ser informado y manifestar su
aceptación o rechazo su representante legal, es decir, debe ser competente para tomar la decisión en cuestión.

El consentimiento informado es un proceso y es un acto médico más, el cual debe cumplir con algunas condiciones:

1.       Disponer de la información adecuada por parte del paciente.


2.       Comprender la información adecuadamente.
3.       Encontrarse libre para decidir de acuerdo con sus propios valores.
4.       Ser competente para tomar la decisión en cuestión.

Un consentimiento informado dentro de una institución no puede ser de carácter general y para todo evento al
momento de hospitalización, como se estila una vez más, en la medicina defensiva. Incluso un documento de esta forma
y de orden general carece de la fuerza legal suficiente en caso de alguna problemática de esa índole.
Como dijimos no sirve cualquier texto o documento como información básica para recoger la aceptación o rechazo del
paciente, éste debe ser específico para la actuación propuesta, informar de forma suficiente, comprensible, para lo que
podrá utilizar explicaciones verbales y escritas, dibujos, signos, símbolos etc., obtenerse de forma voluntaria y adaptarse
a las condiciones básicas señaladas en la ley N° 20.584, ya citada.

El consentimiento debe obtenerse de manera voluntaria. Esta voluntariedad se debilita frente a actitudes, tales como:
persuasión: que puede darse en forma no deliberada por parte del médico, o en forma implícita por el efecto psicológico
del médico y su conocimiento; coacción: situación que puede suscitarse como amenaza implícita o explícita de pérdida
de beneficios y derechos; manipulación: que puede darse al entregar información sesgada y/o distorsionada.

Estos agravios a la voluntariedad del consentimiento informado pueden ser más frecuentes de lo deseable, en actitudes
tales como: "Firme aquí o no le doy tratamiento"; "Firme aquí o no lo opero" (en la puerta de pabellón). Esto hace
perder absolutamente la legitimidad del consentimiento informado y atenta contra una adecuada relación médico-
paciente. Un concepto importante que no hay que olvidar es el "tiempo necesario para una justa reflexión"; de esta
forma el presionar por tiempo elimina el carácter de voluntario del consentimiento informado y por tanto, lo anula.

Un punto crítico a considerar es la entrega de información. Lo informado debe ser en cantidad suficiente para que el
paciente pueda tomar una decisión. A su vez esta información debe ser de calidad adecuada al paciente, es decir, que
sea comprensible para él en términos de lenguaje y complejidad. Hay que tener precaución frente al exceso de
información que puede confundir al paciente, generar angustia patológica o llevarlo incluso a la desesperación.

La entrega de información no puede transformarse en una recitación despiadada de datos de sobrevida, pronóstico,
riesgo u otras estadísticas. Todos los individuos son distintos. Existen limitaciones frente a la comprensión de la
información otorgada que van desde el orden intelectual (educación), psi-cológicas-culturales (etnia, religión) y
emocionales (el enfermo necesita integrar la información en su mundo frágil e inestable, como este evento impacta su
biografía, proyectos y su forma particular de aproximarse a la verdad). El médico puede suministrar una amplia gama de
información, pero no toda ella es necesaria para el consentimiento. Cuando un paciente aprehende su diagnóstico,
muchas veces puede haber un momento de shock, hay un impacto en la vida de ese paciente que va desde su forma de
ganarse la vida, hasta relaciones interpersonales y afectividad y así consolidarse como un quiebre en la biografía del
sujeto. El paciente se presenta con una velada voluntad de conocer, que es variable, y que el médico debe descubrir
para entregar la información de manera que su interlocutor pueda elaborarla. Se trata de que el enfermo escoja de
alguna manera el ritmo y el límite de su descubrimiento y el médico, siempre detrás del enfermo, sin querer
adelantársele, escoja adecuadamente el contenido y la forma en cada momento.

Muchas veces en una primera entrevista el paciente se enfrenta al shock del diagnóstico y luego no alcanza a elaborar y
comprender la información que le da su médico para tomar una decisión adecuada para su tratamiento. Esto hace
recomendar el entregar información escrita y tener una segunda entrevista previa al evento terapéutico. Esto tiene
graduaciones según la gravedad del diagnóstico inicial (desde pueril a riesgo vital) y en cuanto a la celeridad en que
deben tomarse las medidas terapéuticas (medidas de urgencia frente a un riesgo alto). Aquí el médico debe dar espacio
para preguntas y sobretodo espacio para escuchar.

La responsabilidad del equipo sanitario

Es aquella labor donde el personal de Enfermería se enfoca en gestionar los procesos preventivos y clínicos, tanto
propios como compartidos con otros profesionales. En su desempeño se incorporará la toma de decisiones clínicas
basada en evidencias y la estandarización de los procesos necesarios.

La responsabilidad está derivada de nuestro propio perfil profesional y no se puede renunciar a ella, pero sí se puede
trabajar de manera segura.

Los profesionales de Enfermería deben trabajar en:

 La prevención de las enfermedades y lesiones y promoción de la salud


 Alivio del dolor y el sufrimiento
 Asistencia y curación de los enfermos y cuidado de los que no pueden ser curados
 Evitar la muerte prematura y velar por la muerte en paz

El mejor modelo para desarrollar un ejercicio profesional seguro es el empleo y la justificación de las mejores evidencias
en cuidados y la estandarización de los métodos y recursos necesarios para llevar a la práctica la provisión de cuidados
profesionales.

De esta manera se reducirá considerablemente la toma individual de decisiones y se minimizarán, en consecuencia, los
posibles errores. Al tener estandarizados los procesos, existe una imposibilidad de incumplimiento de los deberes
objetivos de cuidado, evitando los errores o fallos groseros.

Principio de confianza: Cualquier profesional ha de poder confiar en sus colegas y colaboradores.

Principio de la división del trabajo: Dada la complejidad del trabajo, el profesional debe poder dividir el trabajo entre
colegas o delegar autoridad entre otros profesionales o colaboradores.

Responsabilidad del Profesional de Enfermería

Según el diccionario enciclopédico Langesehidt (2000), define responsabilidad como "capacidad u obligación de
responder de los actos propios y en algún caso de los ajenos". Al igual que el secreto profesional, la responsabilidad es
ante todo una virtud que debe poseer el profesional de enfermería ya que lleva implícito la libertad de actuar o no como
sujeto de mérito (de bien y ser consecuente en el trabajo, hacer buen uso de cada principio ético, de guiarse por el
camino de la moral y ser cuidadoso en las cosas que son puestas a su cuidado. Por consiguiente, se debe conocer la
clasificación de la responsabilidad ya que cada una de ellas da una enseñanza para el profesional de enfermería y así
evitará caer en dilemas éticos que puedan colocarlos en situaciones penosas y poner en tela de juicio su prestigio y el de
la profesión.

La Responsabilidad legal se puede definir como la deuda u obligación de reparar o satisfacer por sí o por otro la
consecuencia de un delito, culpa u otra causa legal. En el caso del Profesional de Enfermería, se refiere al deber jurídico
que supone reconocer una acción u omisión dentro de su profesión para asumir las consecuencias jurídicas que ésto
puede ocasionarle.

La enfermera en el ejercicio de sus funciones no solamente debe limitarse a la realización de éstas de forma eficiente y
eficaz, sino que además deberá responder ante la sociedad y sus autoridades en caso de algún error u omisión; es decir,
el profesional debe ser responsable de lo que realice o deje de realizar ya que esto generará deudas administrativas,
civiles y penales.

Al respecto, el código de ética de la FEPPEN (1984), citado por POSADAR, M. (2004) señala:

"la enfermera tiene responsabilidad legal por las acciones, decisiones y criterios que se aplican en la atención de
Enfermería directa o de apoyo, considerando que enfermería es una profesión independiente, que contribuye con otros
profesionales a fines de proporcionar los cuidados de salud necesarios" (p.2)

Según sean las consecuencias jurídicas distinguimos tres clases de responsabilidad legal: administrativa, civil y Penal.

BASES LEGALES

Las bases legales que sustentan ésta investigación están comprendidas por: la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela, El código Civil, Código Penal, Ley del Ejercicio de la Medicina, Código Deontológico de Medicina, Ley de
Ejercicio del Profesional de la Enfermería y el código deontológico de Enfermería y el Manual descriptivo de cargos
elaborado por la Oficina Central de Información en 1984 el cual no ha presentado ninguna variante. De éstas leyes y
códigos se citarán a continuación los relacionados al presente estudio.

CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA Capítulo V

De los derechos sociales y de las familias


Artículo 83. La salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, que lo garantizará como parte del derecho
a la vida. El Estado promoverá y desarrollará políticas orientadas a elevar la calidad de vida, el bienestar colectivo y el
acceso a los servicios. Todas las personas tienen derecho a la protección de la salud, así como el deber de participar
activamente en su promoción y defensa, y el de cumplir con las medidas sanitarias y de saneamiento que establezca la
ley, de conformidad con los tratados y convenios internacionales suscritos y ratificados por la República.

Artículo 84. Para garantizar el derecho a la salud, el Estado creará, ejercerá la rectoría y gestionará un sistema público
nacional de salud, de carácter intersectorial, descentralizado y participativo, integrado al sistema de seguridad social,
regido por los principios de gratuidad, universalidad, integralidad, equidad, integración social y solidaridad. El sistema
público nacional de salud dará prioridad a la promoción de la salud y a la prevención de las enfermedades, garantizando
tratamiento oportuno y rehabilitación de calidad. Los bienes y servicios públicos de salud son propiedad del Estado y no
podrán ser privatizados. La comunidad organizada tiene el derecho y el deber de participar en la toma de decisiones
sobre la planificación, ejecución y control de la política específica en las instituciones públicas de salud.

Capítulo X. De los deberes

Artículo 131. Toda persona tiene el deber de cumplir y acatar esta Constitución, las leyes y los demás actos que en
ejercicio de sus funciones dicten los órganos del Poder Público.

CÓDIGO PENAL

Título I. De la aplicación de la Ley Penal

Artículo 1.- Nadie podrá ser castigado por un hecho que no estuviere expresamente previsto como punible por la ley, ni
con penas que ella no hubiere establecido previamente.

Los hechos punibles se dividen en delitos y faltas.

TITULO II. De las Penas

Artículo 8.- Las penas se dividen principalmente en corporales y no corporales.

Artículo 9.- Las penas corporales, que también se denominan restrictivas de la libertad, son las siguientes:

1.- Presidio.

2.- Prisión.

3.- Arresto.

4.- Relegación a una Colonia Penal.

5.- Confinamiento.

6.- Expulsión del Espacio geográfico de la República.

Artículo 10.- Las penas no corporales son:

1.- Sujeción a la vigilancia de la autoridad pública.

2.- Interdicción civil por condena penal.

3.- Inhabilitación política.

4.- Inhabilitación para ejercer alguna profesión, industria o cargo

5.- Destitución de empleo

6.- Suspensión del mismo.


7.- Multa.

8.- Caución de no ofender o Dañar.

9.- Amonestación o apercibimiento.

10.- Perdida de los instrumentos o armas con que se cometió el hecho punible y de los efectos que de el provengan.

11.- Pago de las costas procesales.

Artículo 11.- Las penas se dividen también en principales y accesorias.

Son principales:

Las que la ley aplica directamente al castigo del delito.

Son accesorias:

Las que la ley trae como adherentes a la principal, necesaria o accidentalmente.

TITULO V .De la responsabilidad penal y de las circunstancias que la excluyen, atenúan o agravan

Artículo 60.- La ignorancia de la ley no excusa ningún delito ni falta.

Artículo 65.- No es punible:

1.- El que obra en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un derecho, autoridad, oficio o cargo, sin
traspasar los límites legales.

2.- El que obra en virtud de obediencia legítima y debida. En este caso, si el hecho ejecutado constituye delito o falta, la
pena correspondiente se le impondrá al que resultare haber dado la orden ilegal.

TITULO XI

De la responsabilidad civil, su extensión y efectos

Artículo 113.- Toda persona responsable criminalmente de algún delito o falta, lo es también civilmente.

La responsabilidad civil nacida de la penal no cesa porque se extingan esta o la pena, sino que durar como las demás
obligaciones civiles con sujeción a las reglas del derecho civil.

Sin embargo, el perdón de la parte ofendida respecto a la acción penal, produce la renuncia de la acción civil si no se ha
hecho reserva expresa.

Se prescribirá por diez años la acción civil que proceda contra funcionarios públicos por hechos ejecutados en el ejercicio
del cargo.

Artículo 120.- La responsabilidad civil establecida en los artículos anteriores comprende:

1.- La restitución.

2.- La reparación del daño causado.

3.- La indemnización de perjuicios.

Artículo 411.- El que por haber obrado con imprudencia o negligencia, o bien con impericia en su profesión, arte o
industria, o por inobservancia de los reglamentos, órdenes o instrucciones, haya ocasionado la muerte de alguna
persona, será castigado con prisión de seis meses a cinco años.
Artículo 415.- El que sin intención de matar, pero si de causarle dañó, haya ocasionado a alguna persona un sufrimiento
físico, un perjuicio a la salud o una perturbación en las facultades intelectuales, será castigado con prisión de tres a doce
meses.

Artículo 422.- El que por haber obrado con imprudencia o negligencia, o bien con impericia en su profesión, arte o
industria, o por inobservancia de los reglamentos, órdenes o disciplinas, ocasione a otro algún daño en el cuerpo o en la
salud, o alguna perturbación en las facultades intelectuales será castigado.

LEY ORGÁNICA DE LA SALUD

Título I. Disposiciones Preliminares

Artículo 1. Esta Ley regirá todo lo relacionado con la salud en el territorio de la República. Establecerá las directrices y
bases de salud como proceso integral, determinará la organización, funcionamiento, financiamiento y control de la
prestación de los servicios de salud de acuerdo con los principios de adaptación científico-tecnológica, de conformidad y
de gratuidad, este último en los términos establecidos en la Constitución de la República. Regulará igualmente los
deberes y derechos de los beneficiarios, el régimen cautelar sobre las garantías en la prestación de dichos servicios, las
actividades de los profesionales y técnicos en ciencias de la salud, y la relación entre los establecimientos de atención
médica de carácter privado y los servicios públicos de salud contemplados en esta Ley.

TITULO VI

Del Personal en Ciencias de la Salud

CAPITULO I

Régimen Común del Personal en Ciencias de la Salud

Artículo 58.- El ejercicio de las ciencias de la salud estará a cargo de personas de reconocida moralidad, idoneidad
comprobada y provista del título profesional correspondiente en dicha ciencia.

Artículo 59.- El ejercicio de las profesiones en ciencias de la salud dentro de la Administración Pública en salud, estará
fundamentado en un sistema de normas y procedimientos relativos a ingreso, reingreso, traslados, ascensos,
remuneración, prohibiciones, sanciones y demás aspectos relativos a la prestación del servicio, todo lo cual se regirá por
las disposiciones de esta Ley y de los reglamentos que al efecto se dicten. Así como por lo dispuesto en las leyes de
ejercicio de las profesiones correspondientes, la Ley de Carrera Administrativa, la Ley Orgánica del Trabajo y las
Convenciones Colectivas del Trabajo.

CAPITULO II

Del Procedimiento Disciplinario

Artículo 63.- Para la asignación y determinación de las faltas cometidas por las personas a que se refiere esta Ley, a los
fines de la decisión correspondiente, la autoridad competente instruirá el expediente respectivo, en el que hará constar
todas las circunstancias y pruebas que permitan la formación de un concepto preciso de la naturaleza del hecho.

Todo afectado tiene derecho a ser oído y ejercer plenamente su defensa conforme con las disposiciones legales.

Las faltas en que incurrieren los profesionales y técnicos en ciencias de la salud, al servicio de las administraciones
públicas en salud, serán sancionadas por el superior jerárquico, quien actuará de oficio o en virtud de denuncia por
cualquier ciudadano.

Artículo 64.- El personal en ciencias de la salud al servicio de las administraciones públicas en salud, queda sujeto a las
siguientes sanciones disciplinarias:

Amonestación verbal.
Amonestación escrita.

Suspensión del cargo.

Destitución.

LEY DE MEDICAMENTOS

Capítulo II

De la Prescripción, Dispensación y Suministro de Medicamentos al Público

Artículo 35. Los medicamentos con prescripción facultativa sólo podrán ser prescritos por profesionales médicos,
odontólogos y médicos veterinarios, habilitados para el ejercicio de la profesión y debidamente registrados por ante el
Ministerio respectivo, quienes en lo sucesivo y para todos sus efectos se denominará al prescriptor.

Artículo 36. Los profesionales a los que se refiere el artículo anterior, deberán señalar al paciente la marca comercial y/o
la denominación genérica de un medicamento. Asimismo la prescripción deberá contener los datos de identificación del
prescriptor, el paciente y las indicaciones necesarias en forma clara y legible para el farmacéutico y el paciente.

LEY DEL EJERCICIO PROFESIONAL DE ENFERMERÍA

Artículo 1. El objeto de la presente Ley será regular el ejercicio de la enfermería según estas disposiciones, su
Reglamento, las normas de ética profesional, los acuerdos, tratados, pactos y convenciones suscritos por la República
sobre la materia.

Artículo 2. A los efectos de esta Ley, se entiende por ejercicio de la enfermería, cualquier actividad que propenda a:

1. El cuido de la salud del individuo, familia y comunidad, tomando en cuenta la promoción de la salud y calidad de vida,
la prevención de la enfermedad y la participación de su tratamiento, incluyendo la rehabilitación de la persona,
independientemente de la etapa de crecimiento y desarrollo en que se encuentre, debiendo mantener al máximo, el
bienestar físico, mental, social y espiritual del ser humano.

2. La práctica de sus funciones en el cuidado del individuo, donde ésta se sustenta en una relación de interacción
humana y social entre el o la profesional de la enfermería y el o la paciente, la familia y la comunidad. La esencia del
cuidado de enfermería está en cuidar, rehabilitar, promover la salud, prevenir y contribuir a una vida digna de la
persona.

3. Ejercer sus funciones en los ámbitos de planificación y ejecución de los cuidados directos de enfermería que le ofrece
a las familias y a las comunidades.

4. Ejercer las prácticas dentro de la dinámica de la docencia e investigación, basándose en los principios científicos,
conocimientos y habilidades adquiridas de su formación profesional, actualizándose mediante la experiencia y
educación continua.

Las funciones que determinan las competencias de los o las profesionales de la enfermería serán las establecidas en el
manual descriptivo de cargos, aprobado por el Ministerio con competencia en materia de salud, así como en el
Reglamento de la presente Ley.

Artículo 13. Sin perjuicio de lo que establezcan las disposiciones legales vigentes, los o las profesionales de la enfermería
están obligados a:

1. Respetar en toda circunstancia la vida y a la persona humana, como el deber principal del enfermero o enfermera.

2. Asistir a los usuarios y usuarias, atendiendo sólo a las exigencias de su salud, sin discriminación en la raza, el sexo, el
credo, la condición social o política.
3. Actuar en forma acorde con las circunstancias y los conocimientos científicos que posean los enfermos o las enfermas
en estados de inconsciencia y de urgencia de la salud que pueden constituir evidente peligro para la vida de éstos.

4. Prestar su colaboración a las autoridades en caso de epidemias desastres y otras emergencias.

5. Proteger al o la paciente, mientras esté a su cuidado, de tratos humillantes o cualquier otro tipo de ofensas a su
dignidad como ser humano.

6. Ejercer su profesión con responsabilidad y eficacia cualquiera que sea su ámbito de acción.

7. Mantenerse actualizado con relación a los avances científicos, vinculados con el ejercicio profesional de la enfermería.

Artículo 14. Son derechos de los o las profesionales de la enfermería:

1. Emitir opinión, elegir y ser elegidos en la dirección y funcionamiento de la Federación de Colegios de Profesionales de
la Enfermería de Venezuela, Colegios de Profesionales de la Enfermería Seccionales, según se determine
reglamentariamente.

2. Realizar todos los cursos que consideren necesarios para mayor capacitación y actualización profesionales. Los
organismos empleadores darán las facilidades para hacerlo, siempre y cuando no se ponga en peligro la atención del
usuario y usuarias.

3. Concursar para optar a cargos y ascensos según las normas establecidas por los organismos competentes.

4. Asistir a eventos científicos, tales como, convenciones, congresos y otros, siempre y cuando, su ausencia al centro de
trabajo no ponga en peligro la atención a los usuarios y usuarias.

5. Organizarse en redes intersectoriales para ejercer el derecho a la participación y control social, sin ninguna restricción
ni discriminación, a nivel nacional, estadal, municipal y local, en la formulación de la gestión, políticas, planes y
programas, así como, en el seguimiento, evaluación y control de sus beneficios.

Capítulo VIII.

De las Sanciones.

Artículo 27. Sin perjuicio de la responsabilidad penal y civil en que se pudiera incurrir en el ejercicio de la profesión de
enfermería, las sanciones establecidas en esta Ley son:

1. De carácter disciplinario.

2. De carácter administrativo.

3. De carácter penal.

Artículo 28. Las sanciones disciplinarias son las siguientes:

1. Amonestación escrita.

2. Exclusión o privación de honores, derechos y privilegios de carácter gremial o profesional.

Artículo 29. Las sanciones administrativas son las siguientes:

1. Multa de diez unidades tributarias (10 U.T.) a cincuenta unidades tributarias (50 U.T.).

2. Suspensión del ejercicio profesional de la enfermería hasta por dos años.

Artículo 30. Las sanciones disciplinarias y las administrativas se aplicarán sin perjuicio de la responsabilidad civil o penal
a que haya lugar, como consecuencia de la acción, omisión, impericia, imprudencia o negligencia en el ejercicio
profesional.
CÓDIGO DEONTOLÓGICO DE ENFERMERÍA

Capítulo XI.

De los deberes de los profesionales de Enfermería hacia los miembros del equipo de salud.

Artículo 64. El profesional de Enfermería coordinará y cooperará con el resto del equipo de salud en beneficio del
individuo, familia y comunidad basándose en el respeto mutuo y la delimitación de sus funciones.

CÓDIGO CIVIL DE VENEZUELA

Sección V

De los hechos ilícitos.

Artículo 1.185. El que con intención, o por negligencia o por imprudencia, ha causado un daño a otro, está obligado a
repararlo.

Debe igualmente reparación quien haya causado un daño a otro, excediendo, en el ejercicio de su derecho, los límites
fijados por la buena fe o por el objeto en vista del cual le ha sido conferido ese derecho.

CÓDIGO DEONTOLOGICO DE MEDICINA

El deber del Médico

Artículo 14.- El médico se halla autorizado para emitir diagnóstico e indicar tratamientos; pero un médico no debe, salvo
en circunstancias excepcionales, formular diagnósticos o aplicar procedimientos terapéuticos que excedan su
competencia o sus posibilidades.

Artículo 16.- La responsabilidad del médico por reacciones adversas, inmediatas o tardías, producidas por efecto de la
aplicación de procedimientos diagnósticos o terapéuticos no irá más allá del riesgo previsto. El médico advertirá de él al
paciente a sus familiares o allegados.

El médico cumple con la advertencia del riesgo previsto con el aviso que en forma prudente haga a su paciente o a sus
familiares o allegados con respecto a los efectos adversos que, en su concepto, dentro del campo de la práctica médica,
puedan llegar a producirse como consecuencia del procedimiento diagnóstico o terapéutico.

Artículo 17.- Teniendo en cuenta que el procedimiento diagnóstico o terapéutico puede comportar efectos adversos o
de carácter imprevisible, el médico no será responsable por resultados desfavorables, inmediatos o tardíos, de imposible
o difícil previsión dentro del campo de la práctica médica.

Artículo 45.- El médico debe prestar debida atención a la elaboración del diagnóstico, consagrándole el tiempo
requerido y ocurriendo - cuando ello es posible - a los procedimientos científicos apropiados a su alcance, solicitando la
colaboración de otros colegas cuando lo considere necesario y procurando por todos los medios posibles que las
indicaciones terapéuticas se cumplan.

Capítulo II. De las Historias Médicas

Artículo 169.- Para los efectos de este Código la historia médica comprende:

a) Los elementos (subjetivos y objetivos) suministrados por el enfermo.

b) Las aportaciones del médico tratante (identificación de los hallazgos, interpretaciones y correlaciones).

c) Las contribuciones (anotaciones correspondientes) si es que existieren, de los médicos que colaboran en el
diagnóstico y tratamiento del enfermo.

d) La documentación relativa a las exploraciones complementarias realizadas exámenes de laboratorio, radiografías,


trazados gráficos, estudios isotópicos, estudios histopatológicos, informe necrópsico, etc.
Artículo 114. Ejercen ilegalmente:

Los miembros de otras profesiones y oficios relacionados con la atención médica no regidos por sus correspondientes
leyes de ejercicio profesional, que prescriban drogas o preparados medicinales y otros medios auxiliares de terapéutica,
de carácter médico, quirúrgico o farmacéutico, o que sin haber recibido las instrucciones de un médico tratante o sin su
supervisión, asuman el tratamiento de personas que estén o deban estar bajo atención médica.

Se exceptúan:

La practica o actuación del personal auxiliar, técnico sanitario o para-médico dentro de los límites de sus funciones, de
conformidad con las instrucciones del médico y con normas especificas de los organismos de salud del Estado.

Capítulo Tercero

De los Deberes de los Médicos hacia los Miembros de las Profesiones Afines y Auxiliares de la Medicina

Artículo 121.- No es lícito dejar bajo la responsabilidad del personal auxiliar la toma de iniciativas y la solución de
problemas relativos al diagnóstico y la terapéutica, los cuales exigen siempre el juicio y la participación activa de los
profesionales de la Medicina.

LEY DEL ESTATUTO DE LA FUNCIÓN PÚBLICA

CAPITULO IV

Deberes de los Funcionarios Públicos

Artículo 39. Además de los deberes que impongan las leyes y los reglamentos, los funcionarios públicos están obligados
a:

 Prestar sus servicios personalmente con la eficiencia requerida.


 Acatar las órdenes e instrucciones emanadas de los superiores jerárquicos.
 Cumplir las actividades de capacitación y perfeccionamiento destinados a mejorar su desempeño.

Artículo 40. Sin perjuicio de lo dispuesto en las leyes y los reglamentos, se prohíbe a los funcionarios públicos:

 Realizar cualquier acción o incurrir en omisiones que contribuyan a interrumpir, obstaculizar o impedir la
prestación de los servicios públicos o el ejercicio de las potestades públicas.

MANUAL DESCRIPTIVO DE CARGOS

Enfermera Asistencial

Enfermera I. Conocimientos, Habilidades y Destrezas Requeridos.

 Buen conocimientos de la teoría y practica de la Enfermería Profesional


 Buen conocimiento de la terminología médica, materiales y equipos utilizados en el cuidado de Enfermería.
 Habilidad para seguir instrucciones orales y escritas
 Habilidad para instruir y supervisar personal.
 Habilidad para tratar en forma cortés y efectiva con pacientes y público en general.
 Habilidad para elaborar informes.

Las leyes y códigos descritos, evidencian las responsabilidades que tiene la enfermera como ciudadana y profesional de
salud en relación a las acciones u omisiones en el ejercicio de sus funciones. El tipo de sanciones en los que se vea
inmerso el profesional dependerá del tipo de falta o delito y se regirá por lo establecido en las leyes vigentes de la
República.