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Fernando 0.

Assuncao

PILCHAS CRIOLLAS
DEL MISMO AUTOR
por nuestro sello editorial
Fernando 0. Assuncao
EL CABALLO CRIOLLO

PILCHAS
CRIOLLAS
Usos Y COSTUMBRES DEL GAUCHO

Ilustraciones de Federico
Reilly

Emecé
A mis queridas hijas Margarita y Cecilia, flores de
un amor con tres hondas raíces: Dios, Patria y
Familia, dedico este ensayo de exaltación de nuestro
pasado, como mensaje de fe y esperanza en su
presente que será nuestro futuro...
F.OA.

Emecé Editores S.A.


Alsina 2062 - Buenos Aires. Argentina
editorial@emece.eom.ar
www.emece.com.ar

Copyright© Emecé'EditoresS.A., ¡991

Diseño de tapa: Eduardo Ruiz Fotocromía de tapa: Moon Patrol S.R.L. En


la tapa: Emeric Essex Vidal, Estanciero a caballo (acuarela), 1818. Museo
Histórico Municipal de Montevideo. El gaucho aparece-vestido con un
traje prestado por don Pedro Trapani. 4a impresión: 2.000 ejemplares
Impreso en Talleres Gráficos Leogral S.R.L.. Rucci 408, Valentín /Usina,
junio de 2000
Reservados todos los derechos. Queda rigurosamente prohibida, sin la
autorización escrita de los titulares del "Copyright", bajo las sanciones
establecidas en las leyes, la reproducción
parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento. incluidos
la reprogratía y el tratamiento informático.

IMPRESO EN LA ARGENTINA / PRINTED IN ARGENTINA


Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723
I.S.B.N.: 950-04-1121-0
27.102
DOS PALABRAS

Rever la propia obra siempre es un privilegio. Satisface reexaminar


conceptos, ideas, temas. Cuando, además, esta revisión es consecuencia de
que el trabajo ha recibido el favor del público, en forma continuada y muy
especial, y en consecuencia merece una nueva edición, agotadas las
anteriores, el sentimiento es de satisfacción. La íntima satisfacción de haber
cumplido, cabalmente, con un propósito: el de transmitir, adecuadamente,
conocimientos y vivencias. Participar a los demás, hacerles entrega, del fruto
de investigaciones y estudios de muchos años y muchos desvelos y recibir la
compensación, impagable por cierto, de esa recepción positiva, alentadora de
nuevos esfuerzos.
Pilchas Criollas, recibió, en el momento de su primera edición, el
máximo galardón, como Ensayo Edito, en los concursos del Ministerio de
Educación y Cultura del Uruguay y de la Intendencia Municipal de
Montevideo. Pero no fue nunca una obra escrita sólo para los orientales, sino
para los rioplatenses en general, involucrando en la denominación, también a
los hermanos brasileños riograndenses, que con los argentinos y los
uruguayos comparten al gaucho, a sus usos, costumbres, orígenes y modos
culturales. Repertorio material y espiritual de bienes que nos asemejan y,
también, en los pequeños detalles costumbristas, nos diferencian. Todo eso,
con profundo cariño por ese protagonista gaucho, fue puesto en las "Pilchas",
como una suerte de adelanto a los tiempos que ahora afrontamos. Por eso,
nadie como el propio autor recibe con mayor alegría esta nueva edición de
Pilchas Criollas, impulsada por un sello de tanto prestigio internacional
como EMECÉ, y espera que sigan haciendo camino en la receptividad de los
cultores de nuestras tradiciones y del público que desea conocer mejor las
cualidades, las esencias, el ser y el quehacer de lo sencillo, hombres y mujeres
rurales de esta privilegiada región de la tierra, de las pampas inmensas, las
praderas fértiles y los ganados abundosos, y puedan así apreciar esa fraterna
unión a que hice referencia en el reconocimiento de prendas y usos comunes,
en una viva corriente simpática de unión espiritual.

El Autor - 1992
Como no hemos de estudiar la historia ajena para
formar nuestro rol de nación, sería útil conocer la
nuestra a fin de no dar lugar a que de fuera nos
impongan una lección que nos humille...
Juan M. Blanes
Pisa, 2 de diciembre de 1900.

PROLOGO DE LA
PRIMERA EDICIÓN

Como pórtico de este trabajo, que aspira a mostrar aspectos


fundamentales de la cultura propia de nuestro país, de sus gentes, incluso en
sus diferencias caracterizantes que la distinguen en la gran cuenca gaucha, en
el gran vientre verde sudamericano bañado por el sistema del Plata y el
Atlántico, área que compartimos con argentinos (entrerrianos y correntinos) y
brasileños (riogran-denses), hemos puesto parte de una carta, inédita hasta hoy,
del doctor Elias Regules al doctor Pedro Figari. Esto es, del fundador del
movimiento tradicionalista o criollista, en el Uruguay y en América del Sur, a
Figari, uno de los hombres más notables que ha dado nuestra nación: un
humanista, filósofo, jurista, escritor y pintor, pero, por sobre todo, uno de los
hombres que mejor vio al país y definió el concepto de nacionalidad oriental.
Pensamos que con sólo ese pórtico bastaba, de sobra, a justificarse
nuestro esfuerzo y el reconocimiento que significa esta edición.
Si para alguien no fuera así, o quizás por reafirmar ideas que
consideramos capitales en la hora que vivimos como nación, internamente, y
en nuestra relación con los países hermanos de América y el resto del mundo,
vamos a agregar algunos conceptos, sobre lo que consideramos como valor
trascendente de este tipo de investigaciones y ensayos.
Hemos dicho que nuestro país, el más pequeño territorial-mente y el más
joven en el tiempo en disfrutar de la independencia como nación soberana en el
continente, tiene, no obstante, antecedentes culturales e históricos (por
consiguiente aval moral y espiritual) iguales o mayores que cualquier otro, a
gozar o a reclamar el derecho al goce pleno, total, sin cortapisas, sin títulos
diminutorios de "país péndulo", "país tapón", etc., de esa autonomía.
Autonomía individual, diferencial, que lo hace ser, indisoluble, infusionable, a
despecho de su numéricamente pequeña población, máxime frente a los
volúmenes de la gigantocracia de las masas, que manejan las super potencias
materialistas, sean las de la dictadura burócrata marxista oriental, o del
capitalismo liberal demócrata-formalista occidental.

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Basados en ello es que consideramos oportuna la cita del pensamiento, de Para mí, poco o nada cuenta lo que se haga en el trillo ajeno; es en el
los rumbos, trazados con su actividad creativa y vital, por los brillantes surco propio que debemos sembrar, para que sea nuestro y legítimo el fruto.
integrantes de una generación de orientales que debieron enfrentar una Justamente, lo que no nos permitía ver claro era que mirábamos nuestra
coyuntura histórica con una problemática esencial muy semejante a la actual. leyenda, nuestro ambiente, nuestras tradiciones y demás elementos nativos
Porque ese modelo resulta muy apto para nuestras necesidades vitales de hoy, bajo el prisma egipcio, griego o romano. Recuerdo la resistencia que nos
como nación que debe y desea reafirmarse como lo que es, como un organismo ofrecían los artistas nuestros cuando trataba de interesarlos en nuestros
social con personalidad propia e inconfundible más allá del fraternal caminos. Se encogían de hombros, como si dijera una necedad. "Si aquí no
acercamiento con los pueblos hermanos y vecinos, con raíces comunes, con hay paisaje; no hay asuntos; no hay carácter, nada hay". Claro, no había lo
orígenes semejantes; más allá de una integración que propiciamos en lo que que ellos buscaban, esto es, el carácter ajeno. ¡Y cómo había de haberlo!...
significa de mejoramiento de las condiciones de existencia y coexistencia. Por Precisamente por eso es que tiene, y bien acentuado, su carácter propio, o sea,
eso entendemos valiosa la cita, el reencuentro cognoscible con aquella lo mismo que es preciso comprender hondamente, para idealizarlo y
generación que, frente a un país que en su tiempo necesitaba definirse, en su transportarlo al arte.
aspecto material-político como nación estable y organizada, y frente a una
sociedad que debía reencontrarse con sus esencias culturales, para no ser Sí pecho a pecho hubieran de medirse un criollo con un romano, un
llevada por el viento o soterrada por la avalancha de una masiva migración griego o un egipcio, ¿habríamos de tomar boletos al extranjero? ¡De dónde!
europea — positiva por lo laboriosa y porque básicamente pertenecía a No sólo sería inverosímil, sino ridículo y expuesto a hacernos perder. Es
nuestros mismos radicales espirituales y de cultura: cristianos, latinos, criterio colonial ése: ni colonial siquiera, puesto que ya en esos días iniciales
occidentales — generación decimos, que se irguió altiva, nacionalista, casi se vio la gran garra emancipadora, autónoma, en los que se alistaron
chauvinista, y no le tememos al vocablo. Y lo hizo unánimemente, a despecho formando las legiones que ofrecen hoy al mundo una esperanza grande, que es
de las discrepancias ideológicas que en otros aspectos, muchos de los hombres preciso no defraudar.
que la integraban mantuvieron entre sí. Fue en apariencia un antigringuismo
casi visceral, pero en realidad era un pro-uru-guayismo de la mejor estirpe. Por de pronto, una raza, pueblo o persona que no toma contacto consigo
mismo, está en berlina, y nada serio ni fecundo deja esperar. Es una forma
Integraron aquel grupo brillante: Zorrilla de San Martín, Bla-nes, Latorre, automática que acciona con brazos ajenos, y sin cabeza ni criterio, que es lo
Rodó, Acevedo Díaz, Reyles, Ordoñana, Regules, Lussich, José Pedro Várela, peor.
Florencio Sánchez, Vaz Ferreira, Fi-gari, y una larga y rutilante lista de
etcéteras.
En dicha gestión, es cierto que hay graves dificultades. Se corre el riesgo
Hoy, como entonces, se hace imperiosamente necesario cultivar y de empequeñecerse en lo lugareño; o, al revés, de inflar ranas, para que
fomentar un patriotismo sano, vital, vigoroso, auténtico, constructivo, viril, parezcan bueyes; pero no es el riesgo ni la dificultad lo que ha de amedrentar
optimista, sólidamente apoyado en las tradiciones espirituales y culturales que a un pueblo que quiere presentarse como tal, dignamente, sino al contrario: es
definen nuestro ser como nación, en el pleno conocimiento de esas tradiciones preciso reducir los obstáculos y edificar sobre sus cenizas, para que la obra
y en la consciente participación e integración a ese ser. sea fuerte, triunfal y meritoria.
Orgullosos de formar parte de él, sin la vanidad agresiva del fanatismo,
Nosotros hemos comenzado por sonreír de nosotros mismos, de nuestra
que es, paradojalmente, la presa más fácil de otros ismos que la excitan y se tradición, de nuestro ambiente, sobre los tiempos heroicos, magníficos,
valen de su superficialidad materialista para inducir a los más- graves desvíos,
gloriosos, humeantes aún. Se comprende. Iban llegando italianos y españoles,
que terminan en los peores renunciamientos y caídas, de los valores que se hablando de las grandezas de sus tierras, y al comparar el Cabildo con el
decía defender o exaltar. Escorial, y la Matriz con la Catedral de Milán, había que sonreír
Por eso, a modo de positiva respuesta a la carta de Regules que usamos piadosamente. Pero, Fran-kliti, cuando vino al Viejo Mundo en embajada, al
como pórtico, vamos a transcribir fragmentos de una del doctor Pedro Figari a notar que miraban su calzado, y sus ropas con maliciosa ironía, dijo más o
Zum Felde: menos esto: "Cierto; todavía nuestras industrias nacionales están así, pero,
tranquilícense Uds., no se tardará en mi país en elaborar paños y cueros tan
buenos como los de Uds. sino mejores". Esto es dignidad y es patriotismo.

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En este sentido es menester dirigir la mentalidad y la ética de los pueblos Por último, el que quizás debimos señalar como primordial mérito que
nuestros, si estamos anhelosos de eficiencia, en vez de conformarnos con agregamos a las informaciones e hipótesis, recopilaciones documentales y
darnos corte con lo que hacen los demás; ¿no le parece? observaciones que constituyen nuestro trabajo, que calificamos, sin ambages,
de la mitad más atractiva de este libro, las ilustraciones, que especialmente
Desde aquí creo vislumbrar un profundo anhelo en este orden de ideas, como parte de esta obra, ha realizado con su reconocido oficio, capacidad
en mi pueblo... técnica y buen gusto, el artista compatriota don Federico Reilly que, en
consecuencia y con verdadero orgullo, consideramos asociado a este sincero
esfuerzo destinado a que nuestros compatriotas y los extranjeros conozcan
mejor los aspectos más llamativos de mayor valor económico-funcional, más
(Revista "La Pluma". Volumen III - Noviembre de 1927. Páginas 29 y 30. Carta de pintorescos, más caracterizantes y más emotivamente íntimos del devenir
Pedro Figari a Alberto Zum Felde, fechada en París, Setiembre de 1927). cultural de nuestro pueblo rural, el más olvidado, humilde y a la vez auténtico y
sólido cimiento y baluarte de la nacionalidad.
Como un homenaje a aquella generación de orientales, hemos puesto,
como acápite a diferentes temas y capítulos, versos de "Los Tres Gauchos
Orientales" de Antonio D. Lussich, que hacen referencias a las pilchas.
Fórmula para contribuir a un mejor conocimiento de esa obra matriz de nuestra Fernando O. Assuncao
poesía gauchesca, y reconocimiento a aquel hombre, que habiendo llegado a diciembre de 1975
ser un revolucionario que empuñó las armas en defensa de sus ideales, fue, ante
todo, un constructor de la Patria, nunca un destructor, y nos legó como Año de la Orientalidad
maravilloso símbolo de su actitud de sembrador fecundo, el parque y bosque
de Punta Ballena.

Digamos, para finalizar, que a cualquier mérito que, como investigación


sistémica y comparada, y planteo de hipótesis inéditas sobre un tema de
conocimiento de formas culturales, nacionales y regionales, pudiera tener este
ensayo, agregamos los, innegables, de dar a conocer íntegra, una interesante
correspondencia del poeta nativista sanducero, Juan Escayola —que con el
seudónimo de "Juan Torora" integra el positivo acervo de las letras nacionales
con su libro "Cansera de Tiempo", siendo autor de la exacta hipótesis
etimológica sobre el origen de la palabra gaucho, que dimos a conocer en
nuestra obra "El Gaucho", de 1963— correspondencia comentando a Vicente
Rossi, los artículos que, entre 1933 y 1935 publicara en La Prensa de Buenos
Aires, un por entonces joven especialista argentino, Justo P. Sáenz (h.), que
fueron la base, nada menos, de su obra cumbre "Equitación Gaucha en la
Pampa y Mesopotamia" que, cinco ediciones mediante, consagró a Sáenz
como un experto en la materia, de relieve internacional.
Agregamos también, la transcripción de una carta de Juan M. Blanes, muy
graciosa y finamente ilustrada por él, con minuciosa descripción del vestuario
y apero del gaucho "porteño", hacia mediados del pasado siglo. Carta cuya
copia fotostática poseemos merced a la especial gentileza de nuestro buen
amigo y también especialista argentino don Juan W. Maguire, y que si bien ya
edita, sigue siendo muy poco conocida y de un interés que casi resulta obvio
destacar.

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"... estando en el citado Puesto del Ponaijte. bio bajar
el que declara un jinete por una cuchilla y a fin de
reconocerlo y que no sospechase había Partida
dispusieron mandar un Blandengue disfrasado en trage
de Caucho-. etc.". Guardia del Pilar del Cerro Largo
31 de mayo de 1798.

INTRODUCCIÓN

Dos palabras forman el título de este ensayo. Un substantivo y un


adjetivo. Y pensamos que resultan suficientemente explícitas para hacer
necesarias más aclaraciones sobre su significado o para que resulte
comprensible el tema así rotulado. No obstante, como siempre hemos
sostenido que nada es obvio, vamos, escueta y simplemente, a dar el
significado de ambos vocablos, que justifica, claramente, su elección para
titular este trabajo. Y vamos a hacerlo valiéndonos, nada menos, que del
"Vocabulario Río Platense Razonado", de nuestro, ilustrado compatriota
—gallego de nacimiento— el Dr. Daniel Granada, otra destacada personalidad
de nuestra sociedad finisecular. (Segunda Edición, con prólogos críticos de
Alejandro Magariños Cervantes y Juan Valera, Imprenta Rural, Montevideo,
1890).
Dice Granada (pág. 319): "PILCHA, F.- Prenda de uso", y (pág. 162 y
163): "CRIOLLO", lla, adj.- Dícese del descendiente. de extranjeros, no siendo
americanos, nacido en las regiones del Plata. U.t.c.s. - Aplícase a los animales
o productos que, procediendo originariamente de regiones no americanas,
han venido a ser como especíales de las del Plata, por cualquiera
circunstancia que los distinga de los extraños".
"En Salva, también con aplicación á cosas".
Si mucho se ha dicho y sobre todo escrito sobre el gaucho, como tipo
humano, dentro de ello muchas páginas han sido dedicadas a su especial modo
de vestir. Pero si en el estudio del hombre han sido más los errores que los
aciertos, productos en su mayoría de una visión restringida, parcial y unívoca
de su origen y proceso, confundiendo lo real con lo literario o legendario,
cuando no subjetivándolo desde un ángulo sólo histórico; en el tema de
costumbres y vestuario, se han cometido parecidos errores. Mirándolo
aisladamente, sin tener en cuenta su carácter de producto axial de la cultura
vacuna de las grandes áreas verdes de la cuenca platense sudamericana,
destacando o extasiándose más en el pintoresquismo de los detalles, que
haciendo investigación comparada, que permitiera conocer los orígenes, los
porqués de los usos y de las prendas.

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Lo dicho vale no sólo para el hombre y su ajuar, sino también para su 5.°) La influencia creciente, como centros de difusión de modas, de las
mujer o circunstancial compañera, no por en apariencia secundaria en una primeras super-urbes de Europa: París y Londres, respectivamente en lo
sociedad masculina cuantitativa y cualitativamente hablando; y para las femenino y masculino. La primera, París, desde 1700 (advenimiento de los
prendas del caballo, los útiles de trabajo, las armas; el reducido repertorio de Borbones al trono español) justo cuando se inicia la colonización humana de
bienes del hogar (si se puede llamar tal al rancho), etc. nuestro territorio, influyendo claramente sobre España y sus colonias. La
segunda, Londres, por su creciente poderío militar, marítimo y comercial
No sólo los trabajos que he realizado en la investigación del gaucho, tanto (consecuencias recíprocas unos respecto de los otros); de ahí su influencia
en nuestro territorio como en el Sur de Brasil y litoral-pampeano argentino, en relativa en lo referente a la moda y usos, principalmente masculinos, desde el
conjunto su gran área de origen y dispersión, sino aquellos comparados, reinado de Carlos II en adelante.
respecto de otros tipos de jinetes popularess de América, en Chile, Perú,
México y, particularmente, el primitivo vaquero del Oeste hispánico en los
Estados Unidos de Norte América —antecesor del cow-boy—, me permiten PARTICULARIDADES.— Entre los factores particulares regionales o
afirmar, sin dudas, que para poder explicar y comprender la evolución del nacionales, que habrán de influir claramente en los caracteres de nuestra
vestuario y usos en nuestro medio rural desde el Siglo XVIII hasta la cultura rural y por ende en los usos y modos de vestir de sus gentes, hemos de
actualidad, es imprescindible tener en cuenta factores propios de la cultura señalar:
general del medio que son esencialmente comunes a todas las naciones
hispano-americanas y otros, particur lares, que son los tics o modos 1.°) La entrada de los ganados antes del establecimiento de los europeos
característicos de la formación regional y aún de la nuestra, nacionales, tan en poblaciones organizadas en nuestro territorio. Causa primera y
importantes como aquellos. fundamental para la formación de una cultura regional de características muy
propias, la cultura vacuna del litoral platen-se, cuya región central fue,
precisamente, la antigua Banda Oriental, de la que nuestro actual territorio era
GENERALIDADES.— Entre los factores generales de mayor el epicentro.
trascendencia, vamos a señalar en síntesis muy apretada: 2.°) Lo tardío de la colonización humana, de ese mismo territorio. En
1680, establecimiento portugués de la Colonia del Sacramento; desde
1.°) El carácter de provincia ultramarina o colonia de España, de nuestro 1724-26, población militar-civil española, de Montevideo. Ambas
territorio, hasta la segunda década del Siglo XIX. característicamente ciudades-puertos, de personalidad castrense y mercantil,
2.°) El carácter general hispánico de la formación cultural de la América que dejan vacío el interior a sus espaldas, a lo sumo, propendiendo al
española, con desaparición de los tics o modos provincianos y regionales, super-latifundio del reparto de tierras en "estancias".
propios de España. 3.°) Esa misma dualidad de origen (hispano y lusitano), que traerá como
3.°) La formación de la sociedad hispanoamericana, en los niveles consecuencia duras luchas militares de origen político por la fijación de
populares en general y, especialmente, en los ambientes rurales, sobre la base límites y derechos entre ambas potencias conquistadoras que darán un
de gentecillas del bajo pueblo español y mucha gente de otras regiones de carácter eminentemente fronterizo a nuestro territorio y población, con
Europa que estaban entonces integradas a aquel enorme Imperio (p. ej., Alta interpolaciones idiomáticas, entre otros fenómenos de interrelación cultural,
Alemania, Flandes, Italia). Mayoritariamente soldados y marineros, algunos característicos.
enrolados voluntarios como aventureros que eran, en busca de horizontes 4.°) Hay que sumar a esa doble precipitación humana de origen luso y
nuevos y fortunas más o menos fáciles. Luego muchos indultados por español, la presencia al norte del territorio de los establecimientos misionales,
vagabundos y malentretenidos, y otros delitos menores. Y la mestización, más verdaderos e importantes pueblos de tan sui-generis- organización social, de
o menos activa, con los indios locales y aporte de los bienes culturales propios los Jesuítas, agrupando indios de cultura guaraní, que, primero por razones
de éstos, más lo que, aún en menor grado, pudo influir, en algunos aspectos, el económicas (dispersión, pastoreo y recogida de ganado para su consumo), y
negro, inmigrante forzoso, traído para servir de esclavo, desde su África natal. luego en razón de un conflicto militar, consecuencia también de aquella vieja
4.°) Los lentos medios de comunicación entre Europa y América, que lucha de límites entre las dos Coronas íberas (la Guerra Guaranítica) y de la
hacían llegar tardíamente, los cambios de la moda. expulsión de los jesuítas, habrían de adentrarse en nuestro territorio,
incidiendo como un nuevo ingrediente, en la definición de la cultura rural
(1756-1768).

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5.°) Por las varias causas anteriormente apuntadas, una sociedad y todo lo fueron, en un pasado reciente (siglos XVII, XVIII y XIX) los soldados,
población mayoritariamente masculina, no sólo en número, sino en carácter, en a los que sólo el desarrollo del uniforme desde Luis XIV en adelante, quitó la
particular en las campañas, sólo transitadas, al comienzo de la época colonial, variedad fantástica en el vestir, pero no lo llamativo y acentuante de los rasgos
por hombres sueltos dedicados a la caza de ganados vacunos y grandes redadas viriles que fué, y es aún, expresamente buscado en sus trajes, en particular los
de yegunos y mulares; hombres sin hogar ni familia, y, como señalan los de gala o parada. Y no tenemos que olvidar que soldados y marineros, deser-
documentos coetáneos, sin ley y sin Dios. La mujer es muy escasa en la tores siempre, fueron dos anchas vertientes que nutrieron una buena parte de la
campaña, sobre todo la mujer blanca. naciente gauchería en el siglo XVIII y la relación o pasaje gaucho-soldado-
6.°) La ausencia casi total de influencias o herencias de las culturas gaucho casi sin solución de continuidad, fué un fenómeno permanente y
indígenas locales, sólo explicable por el muy escaso número de la población característico desde fines de dicho siglo hasta fines del XIX, siendo sólo
aborigen en nuestro territorio al comenzar la conquista, apenas unas 4 a 5.000 sustituida, al producirse el cambio cultural regional y la marginalización y
almas en total, divididas en varios grupos étnicos y lingüísticos (charrúas, desintegración del gaucho, por la relación paisano a orillero-soldado.
minuanes, guenoas, cha-naes), aunque de similar condición cultural
(cazadores-recolectores nómades, del mesolítico), con carencia de expresiones BUSCANDO UN MODELO.— Para que se comprenda mejor a qué nos
tan importantes de la cultura como la metalistería, la tejeduría; los cultivos y referimos cuando señalamos las dificultades existentes para definir el modo de
labranzas; la cría de animales domésticos, la talla de madera (la ausencia de vestir y costumbres, consecuencia de la cultura propia del medio, del gaucho y
grandes bosques también lo explica); muy poca y elemental cerámica, sin su compañera (cuando la tuvo), vamos a recurrir a una hipótesis ilustrativa,
arquitectura y sus artes derivadas (labrado de la piedra, etc.). cuya idea tomamos de un trabajito que el extinto musicólogo argentino Carlos
7.°) La pobreza original de las poblaciones de nuestro país, y la mayor Vega, presentara en 1958, al Primer Congreso Internacional de
aún, si cabe, de su ámbito rural. Tradicionalismo, efectuado en nuestra ciudad.
Hemos de imaginar un hombre mental y físicamente desnudo, como un
LAS DIFICULTADES.— Pero a pesar de todo lo señalado, hemos de recién nacido, sin ideas conscientes ni tics culturales de clase alguna, ni vello
destacar, con total sinceridad, las muchas dificultades que existen para lograr ni cabello. Sobre esta base, como sobre una película virgen, podemos imprimir
un correcto enfoque del tema, al tratarse por sobre todo, de artefactos y modos el personaje que nos plazca, si le dotamos del habla, de las costumbres, los
de expresión cultural propios de gentes rurales que por su modo de vida conocimientos del campo, la cultura propia, en fin, de nuestro medio rural a
vagabundo o errático, tomaban los vestidos sin orden alguno y sin seguir, mediados del pasado siglo, si le agregamos larga cabellera y no menos largos
desde luego, las prácticas sociales y los dictados de la moda, propios de los bigotes y barba, si lo vestimos con bota de potro, calzoncillos cribados,
habitantes urbanos; ni siquiera las prácticas más austeras, estrictas y chiripá, etc., estaríamos ofreciendo un buen modelo de gaucho. Y, si como en
tradicionales que caracterizan a las comunidades agrícolas. el Génesis dispusiéramos de la figura de una mujer, como él, carente de toda
Todo ello unido a un afán por lo colorido, por lo recargado y por lo particularidad cultural o física, y le injertamos características culturales
espectacular o llamativo, en lo que a los hombres y su vestuario se refiere, muy semejantes a las de él, pero propias de su sexo, la vestimos con una camisa
propio de quien es el arquetipo cultural de una organización super-patriarcal, basta de lino, de mangas muy cortas y una amplia pollera, al tobillo, de una
del tipo clan varonil, donde el hombre es el eje y el brazo, en una palabra, lo es tela de poco costo y color vivo, descalza, con una abundante y muy larga
todo y donde la mujer, ocupa un lugar menos que secundario, lo más del cabellera negra trenzada, tendremos una compañera casi ideal, para el anterior
tiempo el de un catalizador dinámico, un excitante apenas. personaje. Si los colocamos en lo alto de una cuchilla, en el centro de un playo
libre de pastos y malezas, rodeado de un cerco de pitas, junto a dos palenques,
a la sombra del alero de un rancho de adobe, puerta de cuero y techo de paja
Clanes varoniles típicos son los constituidos por los ladrones del desierto quinchada, les habremos dado un hogar, tan característico, tan prototípico
en Arabia y Noráfrica, obviamente espectaculares en el vestir masculino; como ellos mismos, pero, nos apresuramos a decirlo, tan falso, o cuando
también lo son los marinos de todo el mundo, y conocido es su afán de menos tan pasible de objeciones o de aclaraciones, como ellos mismos. El
ostentación física que ha tenido y aún tiene sus rasgos más salientes en el uso hombre no será nunca "el" gaucho, sino cuando mucho "un" gaucho o "un"
de aretes en las orejas y la profusión de tatuajes en torso y brazos; también lo paisano (que es parecido
son y, sobre

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pero no lo mismo que el gaucho), pero en determinado lugar, en determinado La tercera etapa se corresponde con el período militarista e
tiempo histórico y en determinado tiempo vital (hora del día, día de la institucionalista. Es el fin de los caudillos rurales. La era de la industria y la
semana), según lo que acaba de hacer, o lo que se prepara para hacer. tecnificación. El alambrado de los campos. La refinación de las especies de
ganados. El ingreso masivo de "gringos" a la campaña. El desarrollo de la
Y lo mismo ocurrirá con ella. Y con su habitáculo y los enseres del agricultura. El anti-gringuismo literario y ciudadano. La muerte y la
mismo, con el apero del caballo, los útiles, las armas. transfiguración del gaucho, en paisano, en orillero o en matrero. La era de la
A cualquier generalización podrá oponerse, con fundamentos, un no, o bombacha y la bota fuerte. Triunfo del "Remington" sobre la lanza. Es el paso
cuando menos un pero. del saladero al frigorífico.

TRES ÉPOCAS.— Recién ahora, hecha esta aclaración, hemos de


animarnos a entrar de lleno en materia y, tomando como base espacial la
dimensión geográfica del país, en sus áreas rurales, nos atrevemos a ensayar,
como único método para hacer comprensible el tema, como único sistema de
vulgarización inteligible de la cuestión, una división temporal, en períodos
históricos que coinciden, con relativa aproximación, con etapas del devenir
cultural de nuestro medio.
La primera época la haremos abarcar desde el último tercio del siglo
XVIII, (1770-80) hasta el comienzo del ciclo emancipador o período de la
Patria Vieja, entre 1810 y 1820.
La segunda época abarcará desde entonces hasta poco más de la Guerra
Grande y conflictos internos subsiguientes hasta cerca de 1870.
La tercera y última desde ahí hasta la segunda década del siglo actual,
1918-20, diríamos, por fijar una fecha.
El primer período corresponde estrictamente a la desintegración de la
sociedad colonial de acuerdo a los padrones españoles a su definición "criolla"
o nacional, sin dejar de lado las grandes herencias culturales de la Madre
Patria. Es, además, el final de la edad del cuero y el cambio hacia la era de la
carne salada. Es el pasaje de la economía cimarrona a la cría y engorde de
ganados. Es el paso de la bucólica sociedad patriarcalista del coloniaje, a los
conflictos sociales y económicos entre puertos y entre éstos o la ciudad y las
campañas, el inicio de los años ferméntales y de guerras de la independencia.
Es el tiempo del desjarretador y la boleadora.
El segundo responde al período de la conformación o consolidación
nacional. De las guerras civiles. Del caudillismo desenfrenado. El abierto
enfrentamiento por el dominio del país, entre "dotores" y caudillos rurales,
pero no como cuestión económica sino como estrategia político-militar. Es la
edad de la carne salada, del comercio, del comienzo de la inmigración
pobladora europea. Es el tiempo en que el país se despobló de ganados y se
pobló de lanzas.

23
22
I
PRIMERA ÉPOCA — 1780-1820

1 INTRODUCCIÓN.— Aconsejamos al lector, para una mejor


comprensión del tema, la lectura de nuestra obra "El Gaucho, estudio
socio-cultural". (Ed. Universidad de la República, Montevideo, 1978-79).
Hemos dicho gráficamente, parafraseando el Génesis, que nuestra región,
al comienzo, estaba constituida por unas inmensas praderas verdes, baldías, de
clima templado y abundantemente regadas por cursos de agua, transitadas
apenas por grupos escasos de indios nómades; luego vino el ganado y tras él,
todo.

Pero esta frase se hace necesario aclararla y definir estrictamente qué


ganado y qué fue ese todo que ocurrió después.

El establecimiento periférico a la región que nos ocupa de poblaciones de


blancos o encabezadas por éstos, desde mediados del siglo XVI, a saber, en la
banda occidental, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fé, Corrientes, y aún ambos
lados de la Cordillera: Santiago de Chile y Mendoza, etc.; al norte, junto a los
grandes ríos, Asunción y los establecimientos de Misiones de los P.P. Jesuítas,
y por el este San Vicente, San Pablo, Laguna y luego el descubrimiento de las
riquezas minerales de Minas Gerais, en el corazón mismo del Brasil, crean dos
movimientos sucesivos y relacionados.

1.°) De aquellos establecimientos del litoral occidental y de las Misiones,


por distintas causas y modos, más o menos naturales o provocados que no es
del caso analizar, se produce la salida, abandono y dispersión de ganados,,
particularmente los mayores de más agresividad y resistencia, que librados al
puro estado fisiológico en condiciones óptimas de ambiente se reproducen de
manera fantástica y llenan aquellas praderas de ambas bandas orientales, la del
.Paraná (hoy Provincia de Entre Ríos) y la del Uruguay (hoy República
Oriental del Uruguay y Estado de Río Grande), de sus hijos, que olvidada la
domesticación se hacen cimarrones o regresados a una condición salvaje y
libre.
Pero, la economía de las sociedades europeas coloniales de ambas
naciones íberas, giraba, en mayor o menor medida, alrededor de los
yacimientos de metales y piedras preciosas del Alto Perú (Bolivia) y Minas
Gerais (Brasil).

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2.°) Para estas explotaciones, los españoles primero y los portugueses El lector tal vez se esté preguntando a estas alturas el por qué de tanta
luego, necesitaban animales de transporte y carga, fuertes y sufridos, capaces detención en este tema de los arrieros de muías y esta condición cultural. Es
de andar por las escarpaduras montañosas y terrenos pedregosos; estos que allí estaba la semilla de los primeros gauchos. Ya en el siglo XVIII (el
animales, para el europeo eran, naturalmente, los asnos y mejor aún, los XVII fue el del auge de la cultura de la mula), no es extraño ver que los
mulares, muías y machos, (aún con el inconveniente de su esterilidad) por vagabundos de campo, changadores y gauderios, que andaban cruzando
talla, fuerza y mansedumbre. Pero la cría, más o menos natural, de grandes nuestro territorio, eran Tucumanos, Santiagueños, Mendocinos y hasta
manadas de mulares, producto de la cruza de asnos con yeguas, era imposible Chilenos, además de Santafecinos y Riograndenses o Paulistas.
en las zonas sub-tropicales de Minas, o en las montañas del Ande; en Es que lo que podríamos llamar pre-gauchos o ur-gauchos, eran esos
consecuencia, primero los españoles y luego los portugueses habrían de dirigir arrieros, productos de esa cultura de la mula, anterior a la del caballo y el
sus miradas hacia las praderas verdes de la cuenca del Plata. Allí estaba el vacuno. Matriz de una serie de coordenadas culturales de la mayor
habitat ideal para esa cría y allí, determinismo fantástico, ya se criaban trascendencia por la impronta y la herencia que habrían de dejar sobre la
naturalmente, en cantidades fabulosas, los animales que ellos precisaban. gauchería que habrá de suceder a los primitivos acemileros, algunos de cuyos
bienes culturales son, a saber: la bota de potro; el sombrero panza de burra; el
Desde Lima y el Alto Perú, antiguos soldados, aventureros y hasta viejos recado — que es en realidad como explicaremos a su tiempo, no una silla de
acemileros en su España natal, provenientes principalmente de aquellas montar, sino una derivación de las albardas y bastos de los asnos, en
regiones donde el burro es el gran medio de transporte (Asturias, León, Castilla España—; los estribos de madera, llamados de "baúl" o "trompa de chancho";
la Vieja, Galicia) bajaron al Sur a la búsqueda de las muías, de las que se el freno de goznes, de bocado articulado, para animales de boca dura.,
formaron grandes arreadas hacia el Norte. Pronto se organizó toda una cultura, llamado, precisamente "freno mulero", y el arreador, entre otros.
que unía esos puntos distantes del "Virreinato del Perú", a través de una ruta
zigzagueante por quebradas y desiertos del noroeste argentino. La ruta de las Para que se comprenda mejor lo que venimos indicando, vamos a
muías. La ruta del agua, como muy acertadamente la llamó don Justo P. Sáenz transcribir una descripción de un viajero por el Perú, ya en el Siglo XIX, que
(h.), pues iba cosiendo aquellos puntos donde era posible disponer del vital describe a un arriero de muías, con más aspecto de ladrón de caminos que de
elemento. A los arrieros se agregarían, pronto, las otras necesidadess del otra cosa, cuyo retrato es idéntico al de cualquiera de nuestros primitivos
comercio interno, debido a las prohibiciones de la España de los Habsburgos gauchos:
que no autorizaban el comercio Atlántico desde Buenos Aires; así los pro-
ductos europeos y otros de la tierra, llegaban desde los Andes hasta el litoral, "Descripción de los arrieros de muías: se van balanceando sobre sus
por las mismas vías y a lomo de mula y vientre de carretas, y cuero, sebo, trigo, sillas, fumando su cigarrillo, uno con la vigüela a media espalda, mascando
etc., iban desde el Litoral hacia Lima y Santiago por iguales caminos y modos. hojas de coca mezcladas de betel. Su rostro bajo la sombra de un gran
sombrero de paja Guayaquil colocado sobre un pañuelo estampado que le
encerraba los cabellos y le caía en punta sobre la espalda, parecido a las redes
En el centro de aquellas rutas había un punto, una población, Córdoba del
de los majos españoles o a los cubrecabezas de las mujeres de la Provence.
Tucumán, que por su equidistancia relativa con la zona de producción
Una chaqueta corta de tela liviana le cubría el busto y sujetaba sus pantalones
(praderas templadas del sureste) y de consumo (Litoral del Pacífico y Minas de
de lana gruesa debajo de los cuales aparecían enormes botas de cuero de mula
Potosí), pronto se convirtió en el gran emporio del comercio de mulares, el
llamadas "Polainas", formando este calzado de las piernas delanteras del
gran mercado o feria de muías. Y lo fue a un punto tal que, su famosa
animal, se preparan así: Se hace un corte a la piel cerca del codillo, después se
Universidad se levantó con los diezmos provenientes de tal comercio y se le
va descubriendo la epidermis hacia abajo justo hacia el vaso, que se corta
llamó, no sin ironía, la Universidad de las Muías. Para quien desee internarse
netamente. La piel es entonces engrasada, salada, limpia (pelada) de una y otra
algo más en este pintoresco tema histórico, le recomendamos la lectura de ese
cara (por dentro y por fuera) y expuesta al sol. Cuando está por secarse, el
sabroso libro, auténtica joya del estilo picaresco en nuestra América, que es el
arriero la calza en su propia pierna sobre la que se adapta completamente. Pero
"Lazarillo de Ciegos Caminantes, desde Buenos Aires a Lima" escrito bajo el
a poco ella se moldea, se pliega en el talón y termina siendo una sola con la
Seudónimo de Calixto Bustamante Carlos Inca (a) Concolorcorvo, por Don
pierna del hombre, solamente el dedo gordo queda al descubierto por el corte
Alfonso Carrió de la Bandera, Comisario de Correos y Postas (1773).
practicado cerca del vaso".

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Agrega nuestro viajero que, adormilado durante la marcha, sentía a riendas (sólo 2) con placas y pasadores metálicos y el pretal o pechera con las
veces: "Demonios, carajos y puñeteros". mismas características; el cinto de faltriqueras llamado luego de "tirador"; los
juegos de barajas o naipes; las carreras de sortijas y los juegos de cañas
Fueron también estos arrieros de muías los grandes disperso-res de (pruebas de agilidad ecuestre herencia de los antiguos torneos de la caballería
prendas de origen indígena, como los sombreros blancos de Cuzco (que se española).
venden en las pulperías de toda la ruta); y de ese mestizo cultural que se llama
manta o poncho, desde Nuevo México, y California hasta la Patagonia y el De los flamencos, el tipo de cuchillos y dagas y el modo de llevarlos. De
Estrecho de Magallanes. Híbrido de la manta y capa españolas (en particular el los alto-alemanes, las grandes espuelas que aquí se llamarán más tarde
capote de la marinería del Mediterráneo, de tantas influencias Norafricanas) "nazarenas", "chilenas", y "lloronas", y los estribos, de un carácter también
que fue la que le dio el nombre, seguramente, y las prendas similares de origen muy especial, conocidos como de corona y 1/2 corona o de piquería, que más
indígena, de las que tomaría los gustos y colores, por ser en sus telares que tarde se llamaron "de campana".
habrán de fabricarse después de iniciada la colonización.
Y ya que hemos mencionado a la marinería, esa marinería del De los usos rurales españoles habrá de heredar, nuestro primitivo
Mediterráneo, en la que convergen herencias de no menos de veintiocho poblador rural: la garrocha o desjarretador, propio de los cuidadores de toros de
culturas del perímetro de aquel viejo Mare Nostrum, ella, a la que ya lidia; el lazo o reata (también vinculado a la marinería); casi todo su ajuar
señalamos como una de las grandes vertientes humanas que contribuirá a la personal original: calzones, calzoncillos anchos con cribos y flecos; las
formación de la gauchería en el Siglo XVIII, dejará grandes herencias chaquetas, chupas, armadores y chalecos; las fajas y ceñidores; el sombrero
culturales en nuestro medio rural, entre las que indicamos ahora, al pasar, las gacho de grandes alas blandas (éste también del gusto de los soldados); el uso
siguientes: las palabras, rancho (por lugar de abrigo, donde se comía, en los de un gran pañuelo bajo el sombrero, para protegerse del sol, del rocío y del
antiguos veleros de puente abierto); flete, antiguo barco muy veloz, aplicado al polvo; las abarcas o botas de potro, ya señaladas a propósito de los arrieros y
caballo de las mismas condiciones; isla de árboles, ensenada del campo, costa todos los elementos allí indicados; la guitarra, vigüela y timple o tiple, llamado
de un monte o de un alambrado; banda; poncho, ya señalada; los trenzados en aquí "changango" o "charango"; las chocolateras de cobre batido que se
sogas de cáñamo o cuerda, que se transfieren a las tiras de cuero crudo o
transforman en calderillas para los troperos; el mortero de madera; el asador,
tientos; los aretes en las orejas; las largas medias tejidas de color; los
calzoncillos anchos y largos (aunque esta también es herencia rural espeto o fierro; las marcas de ganado, y una larga lista de etcéteras.
provinciana española); el juego de la taba o astrágalo; el pañuelo atado a la
cabeza; los gorros de media o manga, etc. De los indios locales tomará un arma y útil de caza que alcanzará en sus
manos el mayor desarrollo y rendimiento: la boleadora, de dos bolas y sin
Dijimos también, antes, que la soldadesca de la conquista, fue otra de las
grandes vertientes que nutrió los orígenes de la gauchería. Y aquí hemos de forrar las piedras, que nuestro gaucho llevará a tres ramales y con retobo,
detenernos a considerar cuando comenzó esa conquista en el área rioplatense y aumentando su seguridad y eficacia, tanto para la captura de vacunos y
de qué origen eran esos soldados. caballares, como de ñandúes, etc. Y el mate, continente y contenido, la bebida
nacional por antonomasia.
El 1er. Adelantado Don Pedro de Mendoza, comienza la conquista y
colonización del Plata hacia 1540, con la Primera fundación del Puerto de la
Trinidad y Fuerte de Santa María del Buen Aire. Le acompañaban, además de
españoles, soldados flamencos y alto-alemanes (bávaros). De aquellos 2. LA VESTIMENTA DEL CHANGADOR, GAUDERIO Y GAUCHO.—
soldados españoles, es decir, de uso militar o de su origen, quedarán a los Y vamos, por fin, a describir la vestimenta del hombre de nuestros campos,
gauchos y en los usos rurales de la región, las siguientes herencias culturales, fuera un verdadero gaucho, o su imitador de todos los tiempos, el estanciero, o
entre otras: el freno de argolla, con copas y pontezuela, llamado de "candado" por el contrario un simple peón conchabado y casi sedentario. Sin dejar de
o freno de la jineta, al que nos habremos de referir con todo detalle en su repetir, por las razones que apuntamos, lo arbitrario de la solución, nos vamos a
referir a un prototipo y las variantes, como bien lo señalaba Blanes en unos
momento; la jáquima o collar, al que se denominará aquí bozalejo, del mismo
apuntes, todo es cuestión de más o menos mugre o más o menos rotoso.
origen del anterior; como las cabezadas y

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Felizmente abundantes son las fuentes documentales escritas a que ciñéndose a los ríñones una jerga que llaman "chiripá" y si tienen algo de lo
podemos recurrir en esta época prácticamente huérfana de testimonios dicho, es sin remuda, andrajoso y puerco, pero nunca les faltan los
iconográficos, aunque las acuarelas de Emeric Essex Vidal, pueden bien calzoncillos blancos, sombrero, "poncho" para taparse y unas botas de medio
asimilarse al vestuario y usos típicos de la misma, puesto que fueron realizadas pie, sacadas de las piernas de los caballos y vacas".
entre 1816 y 1819.
En la pintoresca "Causa del Ladrón Criminoso contra la Persona de José
Los viajeros, extasiados como los turistas de hoy en el detalle pintoresco, Salinas" del año 1797, que se encuentra en el Archivo del Juzgado
Departamental de Soriano y fue publicado en la revista "ASIR", hace ya
son los primeros a que vamos a recurrir para obtener una colorida pintura del algunos años, y que es un notable testimonio de las hazañas de unos matreros
tipo y su modo de vestir. que atraviesan nuestro territorio en busca de caballadas para vender a los
portugueses, se dice, con referencia a una pulpería que ellos asaltan: "tenía
En el "Viaje de las Corbetas Descubierta y Atrevida" al mando del marino muchos ponchos y gergas porque recién avian venido de Bs. Ayres". Asaltan
italiano Alejandro Malaspina, que anduvo por estas tierras por 1789, el también a unos peones y a otro "le quitaron la chamarra, rovaron un chapeado
naturalista de la expedición, el marino guatemalteco Antonio de Pineda y de plata buena y dos frenos con copas y dos Ponchos Balandranes, un Freno
Ramírez del Pulgar, en sus apuntes costumbristas, describe así a nuestro con copas, unas Espuelas de Plata, dos Pellones Colorados y unas Gergas, y
hombre de campo: toda cuanta ropa avía... y un sombrero blanco".
En un sumario instruido en 1785, en el embargo de una tienda (pulpería)
"Una bota de medio pie, unas espuelas de latón (bronce) de peso de dos o de los alrededores de Montevideo, cuyo inventario se realiza, se señala la
tres libras, que llaman nazarenas, un calzoncillo con fleco suelto, un calzón de existencia de las siguientes prendas que coinciden con las descripciones
tripe azul o colorado, abierto hasta más arriba de medio muslo, que deje lucir el anteriores y van completando la indumentaria del gaucho de la época: "...
calzoncillo, de cuya cinta está preso el cuchillo flamenco; un armador, una ponchos santiagueños de varios colores, calzones de tripe ordinario
chaqueta, un sombrero redondo de ala muy corta con su barbiquejo, un pañuelo encarnados y uno azul, camisas de lienzo de lino ordinario, calzoncillos de
de seda de color y un poncho ordinario es la gala del más galán de los lienzo de Galicia ordinario, de crea y de algodón; Gorros de Pisón azules
gauderios...". "Si es verano, se van detrás del rancho a la sombra y se tumban, (estos eran seguramente gorros de manga pues Pisón es localidad gallega);
si invierno juegan o cantan unas raras seguidillas que llaman de cadena, o el sombreros blancos de Panza de Burra... otro entrefino negro, barbijos de seda
Pericón o Malambo, acompañándose con una desacordada guitarrilla que negra, pañuelos negros y de colores, ceñidores de seda, bainas de suela para
siempre es un timple..." cuchillos, mazos de cuerda de guitarra, bombillas de lata para tomar mate,
cuchillos desolladores, baieta de la tierra azul, etc".
En "El Lazarillo de Ciegos Caminantes" de Alfonso Carríó, ya En el Archivo General de la Nación, también, en Tribunales, Juzgado
mencionado, se describe el gaucho del siguiente modo: Civil de 1er. Turno, año 1799, en el juicio referido a Manuel Cespes (a)
"Mala camisa y peor vestido, procuran encubrir con uno o dos ponchos". "Valiente" por haber matado a Lorenzo Peña-losa, santiagueño, en una
pulpería, se describe así al criminal cuya captura se solicita: "Alto de cuerpo,
Por su parte Don Félix de Azara, el eminente naturalista y minucioso cerrado de barba, pelo largo trenzado, algo trigueño, como español, chaqueta
observador, da este retrato de nuestros hombres de campo, en su "Memoria azul, armador co— lorado, calzón de pana verde, sombrero blanco viejo,
sobre el Estado Rural del Río de la Plata", que aunque escrita en 1801, tiene descalzo y con botas de yegua".
plena validez para los años inmediatos posteriores y anteriores, por las pocas También en el mismo Archivo, y en un proceso de fecha 23 de" julio de
variantes que sufrió su vestuario por aquellos tiempos: 1798, iniciado por un grupo de hacendados contra unos "malevos" de la
campaña, ya presos, un testigo al que estos desnudaron en el asalto a una
pulpería, dice que "al verlo sólo en calzoncillos, otro le dio un chiripá o medio
"Los que son acomodados usan chupa o chamarra, chaleco, calzones, poncho, para que se cubriese".
calzoncillos, sombrero, calzado y un "poncho" que es un pedazo de tela de lana
o algodón fabricado en las provincias de arriba, ancho siete cuartas, largo doce
y con una raja en medio para sacar la cabeza. Y los peones, jornaleros y gente
pobre no gastan zapatos, los más no tienen chaleco, chupa ni camisa y
calzones,

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Finalmente trae a colación el uso de trenzas en el pelo, por los gauchos, al
En el año 1802, de un tal Mathías Ribaynera, que prometió casamiento a transcribir el relató de un testigo de un hecho criminal en 1791: "Le cortaron la
Petrona Gómez en Buenos Aires y luego desapareció en la Banda Oriental, se trenza única del pelo con el sable y que tiene presente que este fue Tomás al
da la siguiente descripción para su remisión: "Es de edad como de treinta años: decirle: ahora te he de tuzar como caballo...".
de crecida y gruesa estatura; ojos pardos; color blanco; pelo castaño claro y
poco, algo crespo, y suele frecuentemente traer la cabeza atada con un pañuelo Para que no se diga que sólo nos hemos referido a gauchos vagabundos y
blanco; su trage chupa y calzón de paño azul, con poncho listado y descalzo; más o menos delincuentes, vamos a señalar en esta serie de transcripciones, la
no tiene oficio, pero su tragin es de Estancia a Caballo". descripción que de Pancho Candioti, el llamado principe de los estancieros de
En el Archivo Provincial de Córdoba, en el año 1782, en un Expediente Santa Fé, patriota artiguísta, hizo J. Parish Robertson, hacia 1810: "Sus atavíos,
Criminal, Legajo 36, Expte. 1, se describen las prendas del imputado: "una a la moda y estilo del país, eran magníficos. El poncho había sido hecho en el
camisa de lienzo usada con sintas azules en los Puños unos Calzoncillos de Perú y además de ser del material más rico, estaba soberbiamente bordado en
lienzo con una guardita arrasgada (quiere decir que eran con cribos) unos campo blanco. Tenía una chaqueta de la más rica tela de la India, sobre un
calzones de tripe viejos sin forro y remendados en los fundillos con tripe de chaleco de raso blanco que, como el poncho, era bellamente bordado y
adornado con botoncitos de oro, pendientes de un pequeño eslabón del mismo
otra clase y con señas de haber tenido charreteras (esto es ligas de galón en las
metal. No usaba corbata y el cuello y pechera de la camisa ostentaban
botamangas), unas Calzetas blancas de lana y una faxa que según él dice era primorosos bordados paraguayos en fino cambray francés. Su pantalón era de
colorada y vieja, la faxa y calzetas dice que las dio a un Peón de una tropa terciopelo negro, abierto en la rodilla y, como el chaleco, adornado con botones
puntano por un tiradorcito de Cordovan pintado, y por un poncha que tenía azul de oro, pendientes también de pequeños eslabones, que evidentemente, nunca
usado...", etc. se habían pensado usar en los ojales. Debajo de esta parte de su traje se veían las
En otros expedientes similares del mismo Archivo hay referencias a "un extremidades, con flecos y cribados, de un par de calzoncillos de delicada tela
poncho azul de a peine", y a un fulano que andaba "desnudo, sin camisa, con paraguaya.. Eran amplios como pantalones de turcomano, blancos como la
unos calzoncillos de bayeta blanca y con un poncho azul hecho pedazos". nieve y llegaban a la pantorrilla, lo bastante como para dejar ver un par de
medias oscuras, hechas en Perú, de la mejor lana de vicuña. Las botas de potro
Archivo Histórico de Córdoba, Sección Criminal, Legajo N.° 40, Año del señor Candioti ajustaban los pies y tobillos como un guante francés ajusta la
1786, Expediente 36 - "Córdoba, Bartolomé. Robos de Hacienda", 1786, dice mano, y las cañas arrolladas dábanles el aspecto de borceguíes. A estas botas
uno de los testigos: "También le consta a este declarante que haviendo estado estaban adheridas un par de pesadas espuelas de plata, brillantemente bruñidas.
en su casa Thomas Barrera dormiendo, le robo dicho reo Cordova una chupa Para completar su atavío, el principesco gaucho llevaba un gran sombrero de
de paño, un sombrero, un pañuelo, una camisa y calzoncillos...". paja del Perú, rodeado por una cinta de terciopelo negro, y su cintura ceñida con
una rica faja de seda punzó, destinada al triple objeto de cinturón de montar, de
Ricardo Rodríguez Molas en su trabajo "La indumentaria del gaucho en tirantes y de cinto para un gran cuchillo con vaina marroquí, de la que salía el
los Siglos XVIII y XIX (in Revista de la Universidad de la Plata, Año I, N.° 1) mango de plata maciza". Conviene aclarar que ese era el traje "de diario" de don
nos trae las siguientes interesantes transcripciones, en 1799: "Jacinto Chana es Francisco Candioti.
de estatura baja, regordete de cuerpo, pelo grueso y mucho; rizos cortos,
desertor de Blandengues de Maldonado, ojos grandes y mu i vivos, cejisjunto a Apuntamos que a los sesenta indios guaraníes de las antiguas Misiones,
el cerrarse, delgada nariz empinada, carrillos llenos de poca barba, pies chicos que trabajaban en las Reales Obras de Montevideo, la autoridad les suministró,
calzón azul de paño, armador de terciopelo negro, pon-chillo cordobés azul, en el mes de marzo de 1780 el siguiente vestuario, a cada uno: "Un chaleco de
Pañete o Cordellate, Un par de calzones de lo mismo, Dos camisas de Uno o
camisa de bretaña gruesa"; otro en el mismo expediente dice así: "chaqueta y
Algodón, Dos pares de Calzoncillos de lo mismo; Un gorro de Pisón
calzones de paño azul, y armador de bretaña y camisa de bretaña gruesa, encamado, Un Poncho Cordovés ordinario, Un. cuchillo" (Archivo General de
poncho santiagueño con el campo amarillo, cinta en la boca de dicho poncho la Nación, Montevideo, Caja 99, Año 1780, Carpeta 7a., Documento 83,
atisnada azul...". En 1792 de un tal Simón Pérez, heridor de otro, "gaucho de Buenos Aires).
esta Banda", se dice: "... el vestido: chupa azul, calzones encarnados, espuelas
de plata, bota blanca de gato".

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Entre la lista de los productos que vendían las pulperías de campaña de la
jurisdicción de Montevideo, el año 1788, encontramos los siguientes:
"Ponchos, gergas, calzoncillos, cuchillos, espuelas Amarillas, frenos,
chalecos, piezas de lienzo de algodón, piezas de lienzo de lino, calzones, cintas
de hilera, Botones para Puños, camisas dé lino, Pellones Azules, chalecos
blancos, sombreros, asador, cimpas, coginillos de carnero", etc.
Finalmente vamos a transcribir parte de la "Sumaria Información hecha
de la aprensión de ocho Cargas de Tavaco" por la Guardia del Pilar del Cerro
Largo, el 31 de mayó de 1798, operación a cargo del Cabo de Blandengues
Pedro Amador Fernández y su partida. En las declaraciones de los integrantes
de la partida, dice el Baqueano de la Guardia, Pablo Giles: "...estando en el
citado Puesto de Ponayte bio bajar el que declara un jinete por una cuchilla y a
fin de reconocerlo y que no sospechase abia Partida dispusieron mandar un
Blandengue disfrasado en traje de Gaucho a preguntarle de donde venía y
adonde se dirigía, se encontró el Blandengue con el Jinete que bajaba a el
Arroyo de Sarandí...".
El Cabo Fernández dice: "...biendo por una cuchilla benir un Jinete a lo
que el citado determinó ocultar su Partida, y dispuso se disírasase un soldado en
trage de Gaucho..." (el soldado se encuentra con el jinete arroyo por medio) y
prosigue: "...y preguntan-^ dolé el gaucho a el Blandengue, qué-novedades
havía, y le respondió el soldado no savia ningunas..."; "...y que le preguntó el
Gaucho si havía Partida en el Fraile Muerto respondió el Blandengue que no
que ya se havia retirado, y le preguntó al gaucho qué Baqueano andava en la
Partida le respondió el Blandengue que un Indiecito Regordete, y entonces le
dijo el Gaucho ese será Pablo Giles, a lo que le respondió el Blandengue que
quien era ese Pablo Giles que no lo conocía, y entonces ese mismo gaucho le
dio las señas..."
El Blandengue Benito Cardozo declaró: "... que siguiendo la marcha a lo
de Ponayte donde llegaron y al día siguiente, divisaron benir un jinete por una
cuchilla a caer a el paso del Sarandí a lo que determinó el cavo se ocultase la
jente y mandó al Blandengue Martín Correa se disfrazase de Gaucho...", etc.
Aparte de lo pintoresco de los diálogos, etc., que aparecen transcritos en las
declaraciones, el mayor interés de este documento, uno de cuyos fragmentos
hemos puesto como acápite de este trabajo, radica en el hecho de que, más allá
de las salvedades sobre prendas, usos y momentos, que hemos hecho hasta
aquí, ya a fines del siglo XVIII, existía, aún entre la gente de la campaña, el
concepto de la existencia de UN TRAJE DE GAUCHO, es decir, una
vestimenta caracterizada por el tipo cultural, hasta el punto de disfrazar",
como señala el expediente, eso es, camuflar a un Blan-

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dengue, para que le confundiera aquel que era un verdadero gaucho. Es claro atada a la cintura con una cuerda. . Muchos de ellos no llevaCn camisa, pero
que todo hace suponer que no habrán sido muchos los cambios. Aún usan sombrero, calzoncillos blancos, un poncho y cortas botas hechas de cuero
admitiendo que aquel fuera bien uniformado, bien pudo quedarse con los de potro y ternero; otros usan para este fin cuero de gato montes. Como no hay
calzones rojos, calzoncillos y botas de potro, sacándose el chaleco y chupa azul barberos, se afeitan muy pocas veces y estas con su cuchillo; generalmente
con vueltas carmesí .del uniforme, tapando su torso con un poncho ordinario usan largas barbas. Las mujeres van descalzas y son muy sucias. Sus vestidu-
cualquiera y poniéndose pañuelo y sombrero gacho en la cabeza. ras consisten comunmente, de una camisa sin mangas sujeta por un cinturón a
la cintura; muy a menudo, no tiene más que la puesta".
Juan y Guillermo Parish Robertson en "Cartas de Sud América" - Primera Y ahora sí, finalmente, hemos llegado al momento de poder describir el
Serie - Andanzas por el Litoral Argentino (1815-1816). Traducción, Prólogo y vestuario del gaucho y paisano oriental, entre los años que hemos señalado
Notas de José Luis Busaniche. Emecé Editores. Buenos Aires, 1950, dicen: como la 1.a ÉPOCA, si lo encontráramos cruzando por la campaña, de un pago
(Pág. 203 y sig.): "El capataz —comandante en jefe de la tropa—, a otro, durmiendo sobre el recado, y en día no demasiado caluroso.
montado en hermoso caballo, toma su último mate a la puerta de la estancia, De los pies a la cabeza:
antes de emprender la marcha, habla con el dueño de casa y su familia, al Botas de fabricación propia, no comerciales, de carácter estrictamente
parecer muy indiferente pero en realidad vigilando con ojo avizor todos los
funcional, confeccionadas en cuero, lonjeado o no, de vaca o ternera, de yegua
movimientos de sus hombres que se preparan a partir".
o potro o de gato. Generalmente cortadas a medio pie, esto quiere decir
"Por último- se despide y da la voz de mando para la marcha, poniéndose dejando todos los dedos al descubierto, en cuyo caso, que era también lo más
luego al frente dé la tropa, grave y sosegado, fumando su cigarro. La frecuente, sin medias.
indumentaria del capataz tiene algo de estanciero criollo y algo de militar.
Viste chaqueta azul, pantalones de lana y botas de potro, chaleco de felpa, rojo, Si se trataba de un estanciero o de un hombre más prolijo o delicado, la
con botones de metal; ancho y lujoso cinturón de cuero que ostenta monedas bota era cerrada y usaba medias de lana o de algodón, hasta las rodillas, de uno
españolas y un puente de eslabón de plata, como los botones de camisa que se o varios colores. Las cañas de las botas o iban estiradas y sujetas con una
usaban, antiguamente; a un lado del cinturón lleva una pistola de gran tamaño guasca o una cinta con borlas', de tejido de color vivo, llamadas ligas, o se
y en el otro un cuchillo con mango de plata repujada. Luce pesadas espuelas de doblaban casi al tobillo. A estas botas iban sujetas, siempre que el hombre
plata y rebenque del mismo metal, que cuelga de su mano derecha; en el brazo estaba sobre el caballo o en pie de marcha, unas grandes y pesadas espuelas, de
izquierdo tiene un poncho de fabricación indígena; lleva atado un pañuelo de bronce amarillo, de plata, o de hierro forjado. Lo más frecuente, en esta época,
seda y encima un sombrero pequeño asegurado con barboquejo de terciopelo eran las de bronce, llamado por los españoles latón, metal amarillo, o las de
negro. Tal era la indumentaria de don Manuel, el capataz, que había sido en sus buena plata del Perú.
buenos tiempos estanciero no muy rico, pero sí respetado por todos en la De la cintura hacia abajo cubría su cuerpo con dos prendas superpuestas:
provincia". la interior, un calzoncillo, de piernas largas hasta la pantorrilla, de algodón o
Y en página 205: "Finalmente, cerrando la fila, van los bueyes de remuda, de hilo (lino), con o sin calados, o cribos y con un fleco en sus bajos, también
arreados por cinco o seis gauchos bien montados y vestidos con chiripá, de largo variable.
calzoncillos de algodón, botas de potro, chaqueta, poncho y sombrero
pequeño, de paja". Sobre los calzoncillos, unos calzones de corte de la época, es decir,
ajustados a las caderas y muslos, largos hasta la rodilla y con un corte lateral
Emeric Essex Vidal en las "Ilustraciones Pintorescas de Buenos Aires y desde el bajo hasta el medio muslo, corte con ojales y con botones de metal,
Montevideo" (Londres, 1820. Traducción de Carlos Muzio Sáenz Peña. Ed. latón, plata y, excepcionalmente, de oro. Se confeccionaban de un pañete de
VIAU, Buenos Aires, 1943), señala: "Estancia de San Pedro (Colonia). la'na, aunque los más comunes lo eran de tripe (especie de terciopelo de lana
Vestuario de las Gentes de Campo. (Pág. 23): Los mayordomos, capataces o generalmente rojo o azul); de bayeta o de pana. Los colores más frecuentes
propietarios, y en general todos los que pueden comprarlo, usan un jubón, eran los ya mencionados, el negro, el castaño y el verde. En el período que
chaleco, calzones, calzoncillos, sombrero, zapatos y poncho. Sus peones, en estudiamos y cada vez con mayor frecuencia, estos calzones eran sustituidos
cambio, usan solamente el chiripá, que es un trozo de burda tela de lana por un rectángulo de tela o jerga, al que se le daba el nombre de chiripá o
medio poncho. Sujeto a la cintura y enrollado a las caderas, como un mandil o
mantilla, pero

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puesto de atrás hacia adelante, con el cruce abierto sobre la pierna derecha. Ya sobre las postrimerías de este período se extendió por influencia
Tanto los calzones como el chiripá, se sujetaban a la cintura con un militar, el uso de un poncho de bayeta azul, con forro. colorado que, los
ceñidor (una cinta ancha de 10 cms. aproximadamente) de seda, con flecos o nacionalismos nacientes, al ser dado por el astado llamarían "Patria".
borlas en los extremos, o faja, de lana tejida en telar como los ponchos. A veces en la cabeza sólo llevaba el pañuelo, o un gorro de manga,
conocido también como de Pisón, de uso militar y, entre los indios al servicio
Sobre esa faja o ceñidor iba, a veces, el cinto propiamente dicho, llamado del Rey y la marinería, de paño azul o colorado, aunque también los hubo
tirador, confeccionado en tela (seda, terciopelo) o de cuero fino (tafilete, verdes.
gamuza), o de ambos materiales combinados, con un gran bolsillo atrás y otros Vamos a señalar ahora algunas variantes en esta vestimenta, que serán
dos a los lados, cerrado al frente con varias hebillas o con abotonaduras de más de circunstancias o actividad que por otras causas.
metal (plata, latón), llamadas más tarde "rastras".
El mismo hombre, así vestido como lo vimos, al llegar a unas "casas" y
El ceñidor y el tirador servían para sujetar el cuchillo o daga o puñal, apearse hará las siguientes operaciones: si llevaba puesto el poncho, se lo
siempre sobre los ríñones y envainado de derecha a izquierda y de arriba abajo, quitará y lo dejará en el caballo, o, más probablemente lo doblará sobre el
de tal modo que el codo derecho flexionado, fácilmente tocase el extremo de la hombro. Al hacerlo, tuvo que quitarse el sombrero y con él el pañuelo de la
empuñadura. cabeza el que dejará simplemente anudado al cuello, volviéndose a poner el
sombrero —la urbanidad no exigía ni exige aún quitárselos en el campo ni en
Cubrían el torso con una camisa también de crea, de algodón o de lino el "patio", alero o en el rancho del "personal"; en cambio esa misma urbanidad
(hilo), cuyas características habrán de ser descritas luego le exigía quitarse las espuelas y colgarlas en el recado del caballo, en el
pormenorizadamente. Encima de la camisa, el armador o chaleco, de pañete, palenque o en el cabo del propio cuchillo, con el rebenque que no se le caería
de seda, de terciopelo, de tripe, de bayeta, etc. Encima del chaleco, de las manos mientras estaba a caballo.
especialmente en invierno, una chaqueta, chupa o chamarra. En la cabeza, de Si está en la vaquería, corriendo ganado para desjarretarlo, se quitará,
cabellera larga y generalmente trenzada en una trenza atrás o coleta, un posiblemente, la chaqueta, aún los calzones (preferirá el chiripá)
pañuelo grande de seda o de algodón, de colores vivos, sujeto en triángulo alivianándose a veces hasta del poncho. Lo mismo ocurrirá para bolear potros
cubriendo el casco y frente y atadas sus puntas a la nuca, o flotante alrededor o avestruces, y entonces lo veremos con las bolas a la cintura y cuando carga
de cabeza y cara y atado bajo el mentón. Sobre el pañuelo o sobre el cabello más de un juego, con otras en banderola, en vez de llevarlas de "gurupa" en el
cuando no había pañuelo, un sombrero de castor o fieltro, gacho, de anchas recado.
alas y copa relativamente baja, o un "panza de burra" de alta copa y alas cortas,
o un sombrero blanco de "Cuzco", casi un galerín de copa redonda y alas
cortas, hecho con una pasta de lana de llama y vicuña blanca. O, finalmente, en En la cuereada y la sebeada, lo veremos descalzo, sin chaqueta, poncho,
verano, un pajilla venido del Ecuador o de Panamá, de tejido de palma, de ni chaleco, el pañuelo al cuello (para atajar el sudor), con chiripá,
anchas alas y copa más bien alta (lo que ahora consideraríamos una "clo-che" arremangados los calzoncillos hasta el muslo, y el culero puesto delante, como
horma sin planchado especial). Todos con barbiquejo o barbijo, lo más mandil. Si lo vemos pronto" para jinetear o domar un bagual, lo veremos sin
frecuente de cinta de seda negra y una borla en el extremo, el corredor de sombrero, bien sujeta la melena por el pañuelo, como "vincha"; sin poncho,
madera forrada de hilo, de seda, o de metal. chaqueta ni chaleco, bien colocado el culero para proteger el calzón o el
chiripá de los roces violentos en las posaderas. Amarradas con tientos las
Salvo por lucirse, paquetear, o cuando estaba por llegar a casa conocida, espuelas, bien "fijas", para aumentar su poder.
o cuando lo llevaba sobre el caballo, en espera de que se le secase después de Si va a correr una carrera, se habrá despojado también del poncho,
alguna lluvia en la que le sirviera de impermeable, iba siempre el hombre, de a sombrero, chaqueta, chaleco y hasta de los calzones y de las botas (llevará las
caballo, cubierto con su poncho, las más de las veces hecho en los telares de espuelas sujetas a los pies), procurando "alivianarse".
las provincias "de arriba" (las del noroeste argentino), llamados: cordobés,
santiague-ño, balandrán, vichará, etc. Si tuviera que pelear en duelo a cuchillo, se quitará el poncho y las
espuelas, se ajustará el barbijo con el sombrero hacia atrás evitando que le
pueda perjudicar la visual, o se lo quitará. El

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poncho lo arrollará en su antebrazo izquierdo para que le sirva de protección. II
También se arremangará los calzoncillos.
Y el mismo jinete, vestido como le vimos al comienzo de esta DESCRIPCIÓN DE LAS "PILCHAS"
descripción, si en vez de llegar a unas "casas" (aunque fueran ranchos) lo
hiciera a una pulpería, y más si en ésta hubiera algunas damiselas como PRINCIPALES - LA BOTA DE POTRO
aquellas de la venta del Quijote, amables con los viajeros y paseantes, también
se quitará el poncho y lo doblará sobre el hombro, pero lo dejará bien a lo largo,
arrastrando uno de sus extremos; lejos de quitarse las espuelas, entrará con
ellas de arrastro, haciéndolas sonar fuerte; no dejará el rebenque y de la
muñeca lo hará deslizar hasta la mano, entre cuyos dedos quedará tomada la
"manija", haciéndolo balancear. En fin, se acomodará las "pilchas" para que
luzca el "tirador" si lo tenía y, en especial, el mango del facón y su porte Sobre este elemento del vestuario del gaucho, uno de los más
general de "macho". caracterizantes a pesar de que su área de dispersión iberoamericana excedió en
Agregamos para completar el "retrato" de nuestro personaje que, más por mucho, en la época colonial e inmediata post-colonial en el Siglo XIX, a la del
dificultad para afeitárselos que por moda, el bigote y las barbas los llevaban gaucho, existe una monografía de lectura fundamental para quien aspire a
siempre largos, y un arete en una o las dos orejas. profundizar en tal tema: "LA BOTA DE POTRO — FOLKLORE
ARGENTINO IV" por Roberto Lehmann-Nitsche. Buenos Aires, Impr. de
Coni Hnos., 1916.

La denominación genérica "bota de potro" se aplicó (y usamos el tiempo


pasado porque prácticamente ha desaparecido su uso y su confección) a un
tipo de calzado rústico, funcional, que fue usado por nuestra gente rural desde
el siglo XVII cuando menos y que fue común a los arrieros de muías de Chile y
Perú, a los primitivos vaqueros y sebeadores del litoral occidental platense, a
los changadores de la Banda Oriental y a los cruzadores paulistas y lagunistas
que arreaban muías hacia Minas y luego depredaban el vacuno en las praderas
de la Vaquería del Mar (v. "El Gaucho, su Espacio y su Tiempo", del autor,
ARCA, 1969). Esta denominación genérica se refería entonces a ese calzado
característico, consistente las más de las veces en un tubo de cuero ancho, sin
costuras, que ajustaba pierna y pie, sacado de las extremidades posteriores de
burras, potros, terneras, vacas y yeguas, y, a veces, hechas con cuero de gato
montes o pajero, o con las patas traseras del puma o el yaguareté.

Como indicamos en la Introducción de este ensayo, se trata de una


herencia cultural europea, más exactamente mediterránea, recibida por el
gaucho a través de sus genitores españoles, particularmente vinculada a la
cultura de la muía o de los arrieros, probablemente emparentada con usos
provincianos de Asturias, Galicia y León, vinculados a la utilización de asnos
y mulares como animales de silla y carga. Tendría así similares orígenes
directos a los del sombrero "panza de burra", aunque con raíces culturales muy
antiguas en el mundo del viejo Mediterráneo.

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moda y costo produjeron semejantes efectos en el mundo antiguo con la
diferencia de que allí "no se extinguió, sino que se modificó, poco a poco, a
formas que apenas permiten reconocer el origen primitivo".
A nuestro juicio, la evolución de este calzado en nuestra América y en el
Río de la Plata, en especial, fue la siguiente: al comienzo se sacó el cuero de las
patas (extremidades posteriores) de las burras, cuyo cuero ya se estropeaba al
quitarles el redondel de la panza, para los sombreros; animales de poco interés,
de pelo generalmente gris claro o blanco en las extremidades, lo que daba un
cuero de buen aspecto. También de los potros (animales machos enteros de
poca edad), cuya disminución también se procuraba para conseguir el apareo
de las yeguas con los burros hechores, a fin de obtener muías y machos
(mulos), como se sabe híbridos incapaces de dar hijos.
Poco a poco, con el enorme desarrollo del vacuno, en la Banda Oriental,
principalmente en aquella extraordinaria Vaquería del Mar, la gran reserva
organizada por los Jesuítas, desde sus Misiones del Alto Uruguay, en las
invernadas naturales al sur del Río Negro, abarcando las cuencas del Yí, el
Santa Lucía, el Cebollatí, y principalmente los valles entre las sierras de los
actuales Departamentos de Treinta y Tres, Lavalleja y Maldonado,
sustituyeron aquellos por las terneras y vacas, sacrificadas para la sebeada,
cuyos cueros pequeños y de poco peso, no tenían el interés comercial que el de
Como lo ha demostrado acabadamente Lehmann-Nitsche, los orígenes de los toros y novillos. Luego, por razones del cambio económico producido por
la bota natural de cuero crudo quitado de las extremir dades posteriores de el pasaje de la economía mostrenca depredadora de los ganados cimarrones
animales vacunos (y asnos, agregamos por nuestra cuenta) son muy antiguos y, para consumo sólo de cueros y grasas, a la de cría y engorde con destino a la
cuando menos, fue usada, por: los antiguos Hebreos, Medos, Troyanos, industria del tasajo (fundación de saladeros desde 1780) y por expresa
Griegos antiguos, Etrus-cos, Romanos, Galoromanos, Escitas, Francos de la prohibición de las autoridades, se vuelve otra vez a la bota de caballar, pero
época de los carolingios, Escandinavos, Alemanes, Franceses, Suizos, ahora no a la de potro, primitiva, sino principalmente a la de yegua, animal de
Ingleses, Escoceses e Irlandeses, Polacos, Griegos del Siglo XVI, Italianos, muy poco valor en el campo en aquellos tiempos.
etc. Y concluyó este autor: "La bota desaparece en el mundo antiguo al fin del
Siglo XVI, justamente en la época en la cual fue trasladada, por los El bando a que nos referimos, del Gobernador Don Joaquín del Pino,
Conquistadores, a América; pero allí, sólo en los países del Plata, en el Brasil dado en Montevideo el 19 de setiembre de 1785, dice: "Por cuanto es Notorio y
del Sur y en Chile, puede comprobarse todavía (1916) su existencia, se tiene larga experiencia de la destrucción que causa en los Ganados Bacunos
condenada aún aquí a pronta extinción. Mientras que en las citadas partes de el uso de las botas de ternera, ternero o Baca que, generalmente usa la Gente
América se conserva en su forma arcaica, e insignificantes son las Campestre y a fin de que en lo susesibo se ebite igual Abuso y desorden en
modificaciones que en urto u otro caso aislado ha sufrido (partición perjuicio de los Asendados y del estado en birtud del Presente proibo el uso de
longitudinal a lo largo del empeine para ajustar el cuero al pie por medio de las espresadas votas y qe. solo se usen de yegua y sus crias embras y ha efecto
cordones, refuerzo de la suela por medio de una plantilla de cuero), en los de que la citada proibision tenga el devido Cumplimiento desde Primero de
países donde es originaria, la bota se modificó en un grado tal que ya no Noviembre del presente año, librense Iguales edictos que este a los
merece este nombre. En América ya no sufrirá modificaciones, a excepción de Comisionados déla Campaña para qe en sus respectivos pagos lo agan saber y
las ya indicadas; los motivos de su pronta desaparición en América son... los qe. cuiden deq. fenecido el término q.e se señala. Recojan yncontinen-ti todas
altos precios que han alcanzado los cueros del ganado caballar y vacuno"... y las botas de ternero, Ternera o Baca y que asiéndolas
agregamos nosotros el desarrollo de los calzados industriales de uso rural, de
bajo costo y fácil obtención, la bota de confección, de cuero curtido y, sobre
todo, su verdadera heredera entre la gente más modesta, la alpargata. Con
Lehmann coincidimos en que motivos de

42 43
Tan cierto que durante ese tiempo se volvieron a hacer las antes
conducir a esta ciudad se quemen publicamente extramuros de ella y que en
Adelante persona Alguna las Use vajo multa de ocho pesos qe. se exigirán al prohibidas "botas de vaca", que durante aquel aciago período de la Cisplatina,
apenas instalado el gobierno portugués en nuestra Patria, Carlos Federico
qe se encuentre con ellas de que semedara cuenta aplicados pr. mitad Cámara y
Lecor, Barón de la Laguna, en su bando del 27 de octubre de 1820, en su
Gastos de Justicia y en caso de No tenerlos se le Impondrá la pena de cuatro
meses de Prisión en los trabajos de estas Res. obras". artículo 3.º, dice: "Se prohibe rigurosamente el uso de botas de ganado vacuno,
y el contraventor será perseguido y castigado con la multa de ocho pesos por
cada vez aplicados a la Caja de Hacendados" (Archivo General de la Nación,
La prohibición tuvo su efecto, pero este no fue completo, ni menos aún Juzgado Civil, 1821. Impreso).
permanente. Don Félix de Azara, lo señala en términos agrios en su "Memoria
sobre el estado rural del Río de la Plata en 1801": "prohibiendo usen los La "bota de potro" con su denominación genérica, sigue, como ninguna
campestres las indecentes botas que hoy hacen sacando entero el cuero de las otra prenda de su uso, el ciclo vital del gaucho. Cada vez que el tipo revive ella
piernas de las vacas y yeguas, matando para esto treinta mil reses anuales, y adquiere otra vez uso intenso, cuando el verdadero gaucho desaparece
perdiéndose su procreo y el cuero". Durante las guerras de la Independencia definitivamente, ella también lo hace. Transpasa los umbrales del período que
que se desataron en nuestro territorio de 1811 en adelante, la anarquía venimos estudiando y abarca todo el siguiente, con especial auge en aquel
imperante hizo otra vez retroceder las cosas y así como revitalizó al 'gauchaje, momento histórico en que la anarquía campea otra vez en nuestro territorio,
que agonizaba antes ante el cambio socio-cultural de la economía del cuero a la época negra, terribles años, que conocemos con el nombre de "Guerra
del tasajo, dándole razón y meta a su quehacer y transformándolo de cazador Grande". Conflicto, concebido desde fuera, alimentado desde fuera,
de ganados faenero-miliciano de fronteras, en soldado neto, en guerrero, así prolongado por servir intereses ajenos; que excitó las pasiones, las ambiciones,
volvió a usarse la bota de ternera, de ternero y de vaca. las debilidades de los buenos orientales y puso en juego todo lo mezquino que
pudiera haber en los malos, en los que renegaban de la Patria, y consumió al
Isidoro de María, puntual cronista de nuestras tradiciones nacionales, nos país y a nuestro pueblo en un incendio horrible del que salimos desangrados,
da una idea de cómo se fueron desarrollando parte de estos hechos y cómo la mal»-trechos, doloridos, pero al fin, salimos Orientales!
bota de potro, con su usario el gaucho, consiguió trasponer los umbrales del
Siglo XVIII y adentrarse en el XIX: "El gauchaje le buscó la vuelta a la
Acompañó las últimas explosiones de aquellos resentimientos acunados
prohibición de la bota de vaca, apelando a la de potro, que era la única en ese período, las salidas de madre de los caudillos y el gauchaje que los
permitida por el Cabildo, y las yeguadas empezaron a hacer el gasto; como seguía, justo hasta su fin, es decir hasta los comienzos de la Tercera Época en
quien dice a pagar el pato, para sacarles la piel para tales botas, que al decir de que hemos dividido nuestro trabajo, que coincide con el militarismo, la
los campesinos, bien sobadas, eran más suaves que las de vaca". pacificación y, el orden en los campos y la tecnificación rural. De ahí en más,
"La bota de potro, pues, con su abertura en la punta para poder sacar los la bota de potro desaparece rápidamente del uso. Sólo los troperos la usan
dedos y horquetearlos sobre el estribo de palo en el que se afirmaba el jinete durante algunos años más, algunos viejos carreros aferrados a un pasado que
que la llevaba, reemplazó desde entonces en el uso, a la bota de vaca y de se perdía en los horizontes de la patria con sus entoldados gliptodontes, cuyas
ternera, que no necesitaban de zapatero, viniendo así a generalizarse en el huellas trazaron los capítulos augúrales de nuestra historia, y algunos jinetes,
criollaje de lazo y bolas con manija, que lo mismo se le sentaban con ellas al equivocadamente llamados "domadores", en el lujo de unas "criollas". Así
redomón, que bailaban un pericón, si se ofrecía, con la china". puede decirse que en los primeros años de este siglo ya eran una rareza en
nuestra campaña. Después, sólo los tradicionalistas y nativistas, en el culto
ortodoxo de la exterioridad gauchi-criolla, las hicieron reaparecer, incluso en
"Y no digamos que su uso no pasó del siglo pasado. No. Que con la bota el doble anacronismo de la condición de infantes, o lo que es peor de choferes,
de potro andando el tiempo, se florearon los soldados de la Patria Vieja en las en las ruedas sociales de asado, canto y bailes.
campañas de la Independencia, con el corvo a la cintura y la chuza en ristre por
esas cuchillas de Dios, embromando a los enemigos". ("Tradiciones y Vamos a explicar ahora el modo de preparación de las botas de potro,
recuerdos. Montevideo Antiguo". Montevideo 1895. IV). variantes y uso.

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Como señalamos, consisten básicamente en el tubo de cuero sacado de las Cumplida la operación de descarne, torna a darse vuelta el tubo de cuero,
extremidades posteriores (patas) de caballares o vacunos. Para obtenerlo se dejándolo otra vez con el pelo hacia afuera. Si va a ser despojado de éste,
hacen dos cortes transversales en el animal muerto, uno en el muslo lo más como ocurría en la mayoría de los casos, la operación que sigue y es la de
arriba posible (a-a), el otro en la pierna poco más arriba del pichico (b-b). quitarle el pelo, se denomina lonjeado. Se hace manteniéndolo bien mojado y
afeitando el pelo con el filo de un cuchillito chico (verijero o capador) muy
bien afilado y siguiendo la dirección del pelo, es decir "al pelo" y no a
contra-pelo.
Terminada esta operación, disponemos de dos tubos de cuero, pelado y
descarnado, con una abertura grande (a-a) arriba y otra chica (b-b) abajo, con
un ángulo muy obtuso (c) entre los dos tercios superiores y el tercio inferior.
La primera tarea de amolde se hace sobre las propias piernas del usuario.
Engrasando los pies y piernas para facilitar la entrada y salida, se calzan
ambas "botas", metiendo el pie por la abertura mayor, hasta que la punta del
dedo gordo amenaza con salir por la abertura menor, o cuando menos, cuando
el talón queda bien calzado en el punto (c) correspondiente al garrón del
animal. Se le hace un par de agujeros próximos el sitió en que está la punta del
pie y allí se enjareta un tiento, cerrando la bota apretadamente para que el tubo
tome la forma del pie, luego, el mismo tiento largo se va atando, primero
alrededor del empeine, luego del tobillo, de la" pantorrilla, y termina actuando
como liga, debajo de la rodilla.
De este modo todo el tubo de cuero queda adaptado a la forma del pie y la
pierna de su futuro usuario. Se le puede poner incluso una plantilla de suela
interior, bajo la planta del pie, para mejorar aún esta operación de moldeo. Con
las "botas" así calzadas, hay que andar con ellas, manoseándolas de la cara
exterior, hasta que comienzan a secarse. Entonces, antes de que representen un
peligro (el cuero al secar se contrae enormemente y se pone rígido), hay que
quitárselas (se sacan dándoles vuelta como una media), volverlas a humedecer
y volverlas a calzar. Esto hay que repetirlo varias veces hasta que estén lo
Se quita tironeándolo y dándole vuelta de arriba abajo. Se hace necesario, bastante amoldadas; desde ese momento la operación que sigue es la que
la mayor parte de las veces para una extracción correcta, ir aflojando o procurará darles flexibilidad y terminación características, que es el sobeo y el
desprendiendo con el cuchillo y la mano, el cuero de los tejidos subcutáneos y maceteo.
cortarle los vasos o pezuñas al animal, para que el tubo de cuero salga El sobeo se hace restregando el cuero contra sí mismo, por sectores, hasta
perfectamente. Tenemos ya ambos tubos sacados, con el pelo hacia adentro y dejarlo bien blando. Esta operación se hace más difícil a medida que se seca el
la superficie intersticial hacia afuera. La primera operación a cumplir, mientras cuero (y se cansan las manos) y se complementa con otra llamada macetear,
se halla fresco, incluso mojándolo, es despojarlo de todos los restos del tejido que se hace con un palo o maceta de madera sobre otra madera o metiendo otro
subcutáneo, raspándolo cuidadosamente con el cuchillo y tironeándolo con los palo dentro de la bota. Con este golpeteo se ablanda más y se afina el cuero.
dedos, que actúan como pinzas. Esta operación se llama descarne. Se ha dicho Luego se vuelve a sobar. El sobeo con leche, el agregado de un Poco de sal
que sólo se dejan los tejidos subcutáneos de la cara posterior del segmento que común y de alumbre, ayuda a blanquear las botas, pero el ideal, para que
va del garrón a la abertura menor del tubo (c-b) que es lo que va a oficiar de resulten bien blancas, es que el cuero provenga
suela de la bota, para darle mayor dureza y resistencia. Discrepamos, incluso
por experiencia personal, de esta teoría, pues el sobado de la bota requiere una
plasticidad igual de toda ella y lo mismo para conseguir que calce bien una vez
terminada.

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de un animal calzado o bragado, de un overo o de un tordillo blanco, o un usa para el talón, y de la parte donde se corta bajo la rodilla sale el dedo gordo
blanco porcelano (albino). Este cuero, bien trabajado, da unas botas de un del pie, el cual se pone en el estribo. Los indios traen las botas al mercado
hermoso color marfileño y bien sobadas quedan como una cabritilla y bien secas y endurecidas, pero antes de usarlas se las ablanda con grasa".
ajustadas al pie al que calzan como un guante.
Nos faltó señalar que, cuando ya la bota está amoldada y sobada, al
extremo del piel, o se le quita el tiento y se le hace un corte neto para que
queden fuera los dedos, con lo que a la bota se le llama de medio pie. O, en
caso de que se le quiera cerrada, también se quita aquel tiento y se le hace una
de dos operaciones, se le deja una lengüeta más larga en el extremo de la planta
la que se dobla hacia arriba y se cierra sobre los dedos, con un botón de tientos
(cierre de cartera), o simplemente se hace un corte neto siguiendo el borde
anterior del pie (punta de dedos) y se cose cuidadosamente con un tiento muy
fino (tiento de potrillo).
Era fama que las botas de vacuno (vaca o ternera) eran más flexibles y
hermosas que las de potro.
Hemos indicado que, además de las botas de las patas de vacuno o
caballar, se usaron bajo la genérica denominación de botas de potro, otras
hechas con el cuero enterizo de gato (montes o pajero), también con el pelo o
sin él, o hechas con las patas de puma o de tigre. Estas variantes eran
predilectas entre los indios (charrúas, minuanes, tapes, pampas, tehuelches)
más que entre los gauchos, aunque éstos también las usaran, a veces, por lujo o APÉNDICE I. — Descripción de las Botas de Potro y el modo de hacerlas.
por fantasear. Según Arséne Isabelle, "Voyage a Buenos-Ayres et Porto-Alegre par la Banda
Oriental, etc." 1830-1834. Havre 1835. Cap. XIV - pág. 322: "las botas de
Cuando a las botas de potro se les dejaba el pelo, se prefería la piel de un potro fabricadas con la piel, no curtida, de la pierna del caballo, de manera de
animal bragado, lo que daba un hermoso contraste de una bota con el frente y dejar los dedos de los pies libres; el codo de la pata forma el talón de la bota.
lado interno blancos, contra oscuro, zaino o colorado, a las que se llamó botas Otros, principalmente en Entre-Ríos se sirven de cueros de gato salvaje (botas
con delantal. de gato). Ocurre seguido que un gaucho mata un potro (potrillo) únicamente
Por último digamos que, el borde superior generalmente ancho demás, el
por hacerse unas botas. Pela, afeita bien el pelo con su cuchillo, siempre bien
que se ajustaba bajo la rodilla mediante un tiento o una liga (ésta de hilo tejido
afilado, hasta que ellas quedan bien suaves. Con esta clase de calzado, muy
en varios colores, con borlas en los extremos que se dejaban colgando al
frente), se solía cortar en ondas, con perforaciones, o en flecos, para darle conveniente, por otra parte, para un prolongado ejercicio a caballo, estos
mejor aspecto y hacerlo más adaptable. hombres son incapaces de soportar una larga marcha a pie, y por esto, como he
dicho antes, es que son los peores infantes del mundo, pero a caballo,
Como también indicamos, cuando la bota era cerrada, se llevaban medias cuidado!".
debajo, y la caña se doblaba al tobillo para que se vieran éstas.
Emeric Essex Vidal, en sus "Ilustraciones Pintorescas de Buenos Aires y APÉNDICE II.— Abarca, es, según el Diccionario de la lengua, el
Montevideo". Londres, 1820. Traducción de Carlos Muzio Sáenz Peña. Ed. calzado de cuero crudo que cubre la planta, los dedos o la mayor parte del pie
VIAU. Buenos Aires, 1943, dice "5.— Botas, de las que se usan generalmente y se asegura con cuerdas o correas sobre el empeine y el tobillo. En Asturias,
entre las clases bajas en el campo, hechas con la piel de las patas traseras de la abarca se llama coriza.
potro, la cual se corta en tiras, desde la parte superior del anca hasta un poco Múleo (mulleus calceus). Es, según el mismo Diccionario, el calzado que
más abajo de la rodilla, raspándoles la cerda. La curva de la rodilla se usaban los patricios romanos, puntiagudo, con la punta vuelta hacia arriba,
teñido de púrpura, y por el talón subía hasta la mitad de la pierna. De acuerdo
al Diccionario, Zumeles, llámanse en Chile a las botas de potro.

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APÉNDICE III. — Volviendo a recomendar la lectura del trabajo de "En Chile, las botas de potro se llamaban zumeles, chúmeles, jumeles,
Lehmann-Nitsche, citado varias veces, especialmente la investigación umeles (en plural), corrupción de la antigua voz castellana jumeles (pág. 216).
histórica sobre el origen de las botas de potro y la parte etimológica (págs. 259 Para Bolivia, no hay comprobante directo de su existencia (pág. 217)".
a 295), vamos a transcribir íntegra su última parte o Resumen (págs. 296 a
"En el Brasil austral, la bota se llama perneira, generalmente en plural
300):
(pág. 218)".
"Resumen. — En la "Introducción y Definición" (pág. 183 a 193), va lo
indispensable para empezar un resumen; invitamos al lector a repasar las "El chiripá (pág. 219-232) es el complemento de la bota gauchesca; es un
citadas páginas". pedazo rectangular de género cuyo costado corto es sujetado alrededor de las
caderas con una faja de hilo, dos veces vuelta alrededor del cuerpo y cuyas
"Agregamos aquí un detalle importante que hemos averiguado después de extremidades, terminando en borlas o flecos, llegan a colgar a lo largo del
impresas las páginas anteriores. Para ajustar la bota, se usa generalmente un muslo izquierdo. Como la extensión del costado corto del chiripá es mayor a la
tiento delgado de cuero crudo que se ata alrededor de la pierna, debajo de la circunferencia del tronco humano, la región abdominal, entre ambas caderas,
rodilla y encima de la panto-rrilla, y que se cierra adelante con un simple nudo llega a ser cubierta dos veces, por ambas extremidades del costado corto del
(comp. el pauper nodus de Sidonius Apollinaris, nota f, pág. 272). En algunas chiripá. Como tal, no es otra cosa que una pollera larga y abierta, y es la
partes de las provincias de Santa Fé y de Entre Ríos, por ejemplo en vestimenta primitiva de muchos indios, llamada chamal entre los Araucanos;
Gualeguay, el tiento tiene un largo de un metro y medio y más, y se lo ata hay gauchos que también la usan de este modo (chiripá a lo oriental, pág.
alrededor de toda la pierna; empezando abajo en la región de los tobillos se 221)".
lleva el tiento hacia arriba, cruzándolo como una venda alrededor de la pierna "Generalmente, la parte posterior del género es alzado, entre las piernas,
para cerrarlo, con un simple nudo, adelante, abajo de la rodilla (fig. 34). Este por delante hacia arriba; después es puesta y fijada, abajo de la ya citada faja,
sistema parece ser idéntico a los fascolis de los Godos y se observa también la parte central del borde que se ha alzado, mientras que sus extremidades
entre la gente del Rey Carlos el Calvo (pág. 275)". quedan colgando. Según este modo muy general de usar aquel género
rectangular, merece la designación quichua chiripa para el frío, voz con acento
"En el Plata, antiguamente fue usada la bota de vaca, ternera o ternero grave en Chile y las regiones andinas de la Argentina, mientras que en las
hasta que el Cabildo de Montevideo, en 1785, prohibió su uso; recomendando otras partes argentinas, llegó a ser aguda (chiripá), sometida a la influencia del
la bota de yegua, la autoridad previsora quiso matar dos pájaros de un sólo idioma guaraní".
tiro, salvando el ganado bovino tan útil y destruyendo la mucha yeguada que
no daba utilidad alguna (pág. 193 a 198). Antiguamente en Buenos Aires, la "El chiripá es llevado encima de los calzoncillos cribados de origen
bota de potro era artículo de mercado, puesto en venta por los indios; el español; es moda indígena, por lo menos cuando es llevado a la oriental; puede
comprador tuvo que untarla con grasa antes de usarla (pág. 199). En algunos ser que la manera de levantar el borde inferior o posterior hacia adelante y
casos, se empleó el correspondiente cuero del gato salvaje (botas de gato) para arriba, entre las piernas, y atarlo abajo de la faja sobre el vientre (a la porteña),
calzado (pág. 199). Las citaciones de autores rioplatenses o viajeros, es una modificación gaucha, introducida por la necesidad de andar a caballo e
comprueban nuestras propias investigaciones, pero no son bastante exactas indispensable en este caso. La indumentaria en cuestión, es, o más bien dicho
para que persona que nunca haya visto la bota rústica, puede hacerse idea de fue usada en Chile, la Argentina y el sur del Brasil".
ella (pág. 129 a 211)". "La bota de potro ha entrado en los siguientes refranes y locuciones
populares (pág. 232-235): No es para todos la bota de potro; ya no se dan
"Los gauchos, probablemente cautivos, enseñaron a los indios el uso de la potrillos para botas; más criolla que la bota de potro; flojo como bota de potro
bota; para los Tehuelches de la Patagonia, queda comprobado desde mediados bien sobada; la frase: ponerse las botas, puede compararse con el latín calceos
del siglo XVIII (pág. 212); los Araucanos que hoy la usan, tampoco antes la posere".
conocieron (pág. 213-
"En la poesía popular rioplatense (pág. 235-252), bota de potro y chiripá
215)". desempeñan un papel importante; sirven para glorificar a lo antiguo, a la vida
"El uso de la bota del alce por los indios Hurones de Norte América, es un campestre, al gaucho y a sus modalidades; frecuentes son las quejas de la
problema curioso; tal vez ellos hayan adoptado esta costumbre de los trapper desaparición del gaucho y de su traje".
que andaban calzados de Lederstrumpf
(pág. 215)".

50 51
"El origen de la bota de potro (pág. 252-281) es rioplatense y gauchesco extremidad inferior humana, el pantalón. Explícase la etimología de los
según Leguizamón (pág. 253-257), o tehuelche según Segovia (pág. 257); nombres Rauchfuss, Lierse, Larsen, etc., como también del término vulgar
Sarmiento ha estado en la pista sin seguirla (pág. 258): que la bota de potro es Rauhbein (pág. 287-290).
una supervivencia del mundo antiguo. Los descubrimientos del autor al "La voz estival es quivalente al inglés stifle, la región del muslo hasta el
respecto (pág. 258-281)". corvejón, principalmente del caballo cuyo cuero servía para bota (pág. 291)".
"Los antiguos griegos usaron la bota bovina, que llamaron embas, "Las voces zueco (pág. 291-292), coturno (pág. 293) y calzado (págs.
endromis o carbatina, pero sabían perfeccionarla, abriéndola anteriormente, o 293-295), pueden explicarse del mismo modos significan o deben haber
agregándole plantillas, o cortándole el borde superior, en parte (semi-bota) o significado cierta región de la extremidad posterior de animales, inclusive el
totalmente". cuero, y después, en segunda acepción, el abrigo para pie y pierna, hecho de
"Entre los antiguos romanos, godos y longobardos (pág. 270-275), este cuero".
usábase el pero, es decir, la bota de potro (pero equinus), no lonjeada (pilosus, "Advertimos al fin, que las figuras reproducidas de otras obras, son
setosus), atado bajo la rodilla por un tientito de cuero crudo (pauper nodus, reproducciones hechas a mano y por consiguiente, no absolutamente exactas".
pág. 272). Un verso de Virgilio está al parecer mutilado (págs. 272-273). La
bota de los longobardos era, al parecer, de yeguas blancas (pág. 274-275)".
"En la Edad Media (pág. 275-281), la bota queda comprobada por APÉNDICE IV. — H. Armaignac, en sus "Viajes por las Pampas
representaciones iconográficas. Estas últimas indican que ha sido calzado Argentinas", entre 1869-74, (EUDEBA, Buenos Aires, 1974), describe así las
común del mundo antiguo en general (pág. 277-278), para desaparecer al fin botas de potro y el modo de confeccionarlas (pág. 117): "Este extraño calzado,
del siglo XVI, época donde fue trasladada, por los conquistadores., a América. muy usado también por los gauchos (el autor se refiere a los indios pampas), se
La desaparición de ella, es más bien una modificación y evolución hacia la hace simplemente con el cuero de las patas traseras de un potrillo de dos o tres
actual bota, hecha de varias piezas independientes (pág. 279-280). El borde meses, al que matan sólo para eso. Este cuero se arranca de una sola pieza,
superior arremangado, alcanza formas fantásticas en la época de la guerra de dándole vuelta del revés, como un dedo de guante, se le afeita cuidadosamente
los Treinta Años (pág. 280). La liga o el tiento con que se ata la bota de potro mientras está fresco, y luego se lo pone a secar a la sombra. Durante esa
debajo de la rodilla, se conserva como adorno sin función y muchas veces operación se tiene cuidado de sobarlo varias veces con las manos o hacerlo
queda su recuerdo por un bordado, por ejemplo, en el actual calzado militar de pasar por una argolla después de haberlo vuelto del revés. Este cuero resulta
los húsares, etc.; en la orden inglesa de la jarretera, ha alcanzado el carácter de una especie de manguito muy flexible, abierto sólo en ambas extremidades y
un alto distintivo (pág. 280-281)". combado en la parte que corresponde al garrón del animal, esto es lo que viene
a formar la curvatura del talón de la bota. Este calzado a veces está adornado
"Resumiendo nuestras investigaciones etimológicas (pág. 281-295),
con bordados y va sujeto a la altura de la pantorrilla por medio de largas ligas
puede decirse lo siguiente: El cuero de las diferentes secciones de la
extremidad posterior de los animales, lleva nombres distintos (bota, huesa, de lana o de seda".
stifle, socke) que se aplican también a los objetos hechos de ellos, por ejemplo,
a los abrigos para pie y pierna. Explícanse así estos términos sin dificultad
alguna".
"La voz bota, deriva del griego Bous, latín bos, que al mismo tiempo
significa cuero bovino. Las palabras bote (embarcación) bota, bote, boto, pote
y sus derivados (receptáculos para líquidos etc.), bota, botín, etc., (calzado),
derivan de la misma raíz que dice cuero bovino (pág. 281-287)".
"La voz huesa está relacionada con la palabra horse (caballo); huesa
significa cierta región de la extremidad posterior de ese animal y también el
correspondiente cuero, empleado como receptáculo para líquidos o como
calzado; con la desaparición de este último, la voz huesa fue aplicada a otra
clase de abrigo de la

52 53
III
LAS ESPUELAS

La espuela es, por lo menos desde la Edad Media, desde los tiempos de la
Caballería, atributo fundamental del jinete o caballero, mucho más que simple
instrumento para accionar o comandar al caballo. En efecto, dentro de las
tradiciones de la Caballería, dos actos armaban realmente a un caballero:
ceñirle al cinto la espada y calzar en su pie las espuelas, y también no había
modo más terminante y gráfico de degradarlo y denigrarlo, que romper su
espada sobre su cabeza, después de quitarle las espuelas. Como los bastones de
mando antiguos, el arreador fue en manos del hombre de nuestro campo
símbolo de jefatura, del caudillo, de macho capo entre varones. Así, nuestro
gaucho, sin conocer aquellas tradiciones de la caballería, con su concepto tan
particular de altivez y de machismo, armó, como el gallo, sus talones con
aquellos poderosos espolones que recibieron los nombres de chilenas,
nazarenas o lloronas.
Es imposible encontrar la menor relación formal entre las espuelas de la
escuela de la jineta o marroquí, llamadas acicates, que no eran más que unas
largas púas de metal, con aquellas complicadas grandes espuelas "de latón de
peso de dos a tres libras", de enormes rodajas que son características de nuestra
gente campera desde el siglo XVII, cuando menos. Hay que buscar su origen
en otra de las vertientes culturales que la España Imperial de Carlos V y Felipe
II, precipitó sobre América. La escuela alemana de la brida o estradiota, desde
mediados del siglo XVI, cuando menos, usa unas espuelas con pihuelo y
rodaja. Todas las primitivas (incluso las usadas con pesadas armaduras), eran
de espolón o acicate.
Tanto los alemanes como los ingleses adoptan aquel nuevo tipo de
espuela y la desarrollan, definitivamente, hacia sus formas más modernas.
Constituyen estas espuelas las siguientes partes o elementos:
1) El cuerpo o arco, constituido a su vez por dos sectores más o menos
diferenciados: a) el arco propiamente, que es el tercio curvo que ajusta el
calcañar, y b), las piernas que son los dos tercios que siguen los costados del
pie. Casi en los extremos las piernas tienen un doble corte u ojal horizontal de
unos dos a tres centímetros que permite el paso de las correas que sujetan la
espuela al pie, pasando bajo la planta y sobre el empeine donde se ajustan con
una hebilla.

55
2) El pihuelo o pigüelo, voz derivada de pihuela, que eran los grillos de
hierro que se ponían a los prisioneros para trabarles los pies.
3) La rodaja, rueda de hierro de rayos independientes o púas, o simple
disco de borde dentado, calado o no, que era la parte para espolear el caballo.
4) En la mayoría de los casos entre el arco y el pihuelo se desarrolla un
elemento tanto de adorno, como protección y que sirve para sujetar en él las
alzaprimas, cadenillas o cabrestillos, que son elementos de cuero o metal que
mantienen la espuela en posición más o menos horizontal cuando el pie está
apoyado en el suelo. Este elemento consiste en un disco metálico grueso,
tangente al centro del arco, en cuyo centro se inserta el pihuelo.
Esta espuela, con ligeras variantes o características de gusto local, la
encontramos en toda América hispana, desde California y Texas hasta el Sur
de Chile. Como ya hemos señalado, estas espuelas se hacían de bronce o latón,
de hierro forjado o de acero y, aquí en América del Sur y en particular en el
área rioplatense y cisan-dina, de buena plata potosina.
Podemos establecer dos variedades bastante bien diferenciadas, en las
formas originales de estas espuelas: las nazarenas y las chilenas.

La nazarena, de hierro, de latón o de plata responde esencialmente a las


características ya descriptas. El arco está constituido por un fleje metálico, de
sección rectangular, cuya cara interior es lisa (y a la exterior se le labra) y cuyo
borde también se recorta, extrangulándose, generalmente entre el arco
propiamente dicho y las piernas, en cuyos extremos se abren los ojales para las
correas.
El rodete es grande, de 5 a 8 cms. de diámetro, de borde liso u ondulado;
generalmente toda su forma, labrados y caladuras, recuerdan una rosa o un
rosetón como los que en arquitectura daban luz a los coros de las iglesias (v.
gr. estilo gótico).
El pihuelo curvado hacia abajo, es ancho y no muy largo, su base
generalmente es de sección redonda y maciza, se abre luego para abrazar la
rodaja y se ensancha y se hace calado. La rodaja, también de tamaño variable
(de 5 a 10 cms.), suele tener forma de rosa con borde dentado, o de estrella, con
grandes radios o púas. Más frecuente el primer tipo en las de plata y el segundo
en las de hierro. Las de plata, protegen y adornan la rodaja con dos discos de
plata, de chapa muy fina y lisos, de diámetro algo menor al de la rodaja,
llamados "guardapolvos". Las alzaprimas prendidas directamente al tercio
central y superior del borde del rodete, eran o simples tientos (en las de latón y
hierro) o cadenas de chapas de

56
mente que esto no significa compartir la totalidad de sus observaciones sino, y
plata, de canebones o de malla, con un cierre central para graduar su longitud, fundamentalmente, reconocer el interés, innegable interés, documental que
y servían, como se dijo, para levantar o bajar las espuelas para que quedaran ellas revisten, y por ese carácter de novedad que su ineditez les agrega.
más o menos calzadas y, para evitar, desde luego, que se destalonaran.
La chilena, la típica de este nombre, que es característica de esa República Con referencia al artículo del 1.° de julio de 1934, donde Sáenz se ocupa
hermana y de la región de Cuyo en la Argentina, se construye así: el cuerpo o de las espuelas del gaucho, escribió Escayola: "En lo tocante a las espuelas,
arco es de hierro o acero, de sección semi-circular, con la cara plana hacia sólo refiere el articulista a las porteñas simplemente, como lo demuestra al
adentro y la convexa hacia afuera. El pihuelo, corto y recto, sin rodete. Se decir que se abstiene de describir las espuelas de don Francisco Hernández por
sostenían al pie con una ancha tira de suela, primorosamente repujada o con pertenecer al tipo entrerriano; como que hasta llevan cincelado el escudo de
esterillados o bordados con hilos de color (o en crin coloreada), con una fuerte dicha provincia. Lo singular es que se ocupe solamente de la "nazarena" como
hebilla de plata. Las rodajas muy grandes, del tipo estrella, con púas o rayos tipo clásico de la llanura porteña y no mencione otro tipo. Parecería que
independientes hasta el eje. Estos rayos, de puntas a veces romas, gruesos, de únicamente haya sido esa la espuela que se usó en aquella región; y sin
sección cuadrada, redonda u octogonal, teñían, como el arco en su cara embargo creo que lo mismo que aquí se habrían llevado otras, como ser la
exterior, incrustaciones de plata, llamadas bandas, que denotan la influencia "llorona", que en nuestro país compartió el constante uso con la nazarena, la
española de raíz arábiga, tan característica en toda la cultura ecuestre del país chilena, etc., siendo casi imposible decir a cual de ellas se le podría decir
trasandino. No tenían alzaprimas o cabrestillos. clásica oriental".
Por último, aunque ya lo dijimos con anterioridad al referirnos al "La figura 1 es la llorona y la figura 2 es la chilena".
vestuario en general, digamos que nuestro gaucho, y mucho menos nuestro "Por lo demás, en cuanto a los tamaños, dibujos y ornatos y mismo la
paisano en épocas posteriores, lejos estuvieron de andar siempre calzando las calidad de las que se han usado en nuestro país, no veo diferencia apreciable
pesadas espuelas. La urbanidad les obligaba a despojarse, de ellas en cuanto con las que llama porteñas. De las de hierro, por ejemplo, existen en el Museo
echaban pie a tierra, en "las casas" para que las rodajas no "araran" los bien Histórico de Montevideo un par. que doné el año 1890, las que fueron de mi
barridos "patios", o los prolijeados pisos de "cupí" de los ranchos. uso en trabajos de campo, y que son iguales, en formato y dibujo, a las dos
Y esta repetición la dedicamos a aquellos autodenominados conjuntos colocadas en los extremos de la segunda línea del primer cuadro superior
tradicionalistas o nativistas, de baile, que suelen presentar a sus "gauchos" sin izquierdo de la página que comento".
sombrero (!) y calzando grandes espuelas (en las que suelen enredarse y
"Las espuelas conocidas por mí, como de mayores dimensiones, son las
desgarrar las polleras y enaguas de sus compañeras, cuando no en
lloronas y las nazarenas, siguiéndolas las chilenas. Creo que no hayan habido
movimientos descomedidos se las muestran agresivamente, casi por las caras,
en toda América otras que las puedan haber superado y con la curiosa
en un levantar de piernas muy de coristas y muy para acompañar esos cribados
circunstancia de preferencia, sobre todas las demás, en el uso generalizado, a
transformados en femeniles enagüitas de varios volados, con chiripasitos
pesar de una variedad inmensa del tipo mediano".
rabones, modelo tanga!). Pobre gaucho con semejantes emulaciones.. Como
muy bien lo señalara don Máximo Aguirre en un artículo titulado precisamente "Cualquier persona desconocedora de la modalidad gaucha que visitara
"Espuelas Criollas" ("La Prensa", Buenos Aires, 25 de febrero de 1973): "Pero un museo, al ver la diferencia de aquellas enormes espuelas, comparadas con
con estas expresiones folklóricas donde hasta las mujeres zapatean, pareciera las de uso corriente hoy día, pensaría que el gaucho Rioplatense debió ser un
estar creándose una nueva tradición". hombre gigantesco o por lo menos un ser sobrenatural".
Como adelantamos en el Prólogo, en lo que se refiere a algunas pilchas "Sabido es que la ostentación en el uso de espuelas de dimensiones
propias de la equitación criolla, vamos a dar a conocer los comentarios, hasta extraordinarias era solamente una gala. Si se dijera que aprovechaban del
hoy inéditos, que el poeta gauchesco sandu-cero, Juan Escayola, escribiera en tamaño como seguridad sobre el bagual que montaban, a los efectos del
forma de correspondencia a Vicente Rossi, compatriota residente en la sostenimiento y equilibrio, porque las calzasen por debajo del animal, tendría
Argentina, a propósito de una serie de artículos que, entre 1933 y 1934, su explicación; pero no era así, pues con rarísimas excepciones se veía a un
publicara "La Prensa" de Buenos Aires, firmados por Justo P. Sáenz (h.). jinete recurrir a este extremo en algún trance forzado, que por lo demás, era
Natural- recur-

58 59
so de maturrangos o chapetones, que servían de ludibrio de los camperos, ya IV OTRAS
que la mayor ostentación era llevar las piernas sueltas desde la rodilla para
abajo para espueliar (sic por espolear) libremente de las paletas o los ijares". PILCHAS
"A título de curiosidad acompaño un dibujo de una espuela de los indios
tehuelches de la Gobernación de Río Negro. Esta espuela la usan todavía y A — LOS CALZONCILLOS CRIBADOS
siempre llevan una sola calzada en el pie izquierdo. Parece que hasta allí no
llegó la moda porteña tan antigua, ni siquiera una mala imitación. No será esta Constituyeron una herencia provinciana española. Eran de crea, de
una segunda etapa de la que usaban los charrúas, hecha con un cuernito de algodón o de lino (hilo). Sus piernas largas, pero no tanto como más tarde, no
venado?" llegaban al tobillo como ocurrió ya adentrado el Siglo XIX, sino que
alcanzaban apenas a la media pierna. La parte superior era muy semejante a la
moderna. La pretina, adelante, con tres o cuatro botones y, atrás, una doble
presilla para regular el ancho de la cintura. Las piernas muy anchas terminaban
en un fleco, de largo y espesor muy variables, generalmente deshilado de la
propia tela. También con cierta frecuencia, a unos 10 o 12 centímetros del
borde de las piernas, había una franja deshilada de la tela y luego bordada. Esta
franja solía de ser de ancho también variable, entre 3 y 8 centímetros. Muchas
veces, sin llegar a tener deshilados, esta parte de las piernas tenía bordados en
el mismo hilo. Todo este trabajo de los calzoncillos respondía a una tradición
de artesanías femeninas de la península y era en todo similar a lo que se hacía
en las camisas (de hombre y de mujer) y en la ropa blanca de la casa, sábanas y
toallas.
Una presilla en el borde inferior y al centro de la pechera de la camisa,
servía para unir esta con el calzoncillo, dentro del cual se metían los faldones
de aquella, de modo que ambas prendas quedaban así unidas.

60 61
El calzoncillo salía por el bajo de los calzones y como estos eran muy
justos aparecía parte de sus piernas, acampanadas. Rara vez, y sólo por
comodidad en ciertas faenas o por preservarlo de la suciedad, la parte inferior
del calzoncillo se metió en la bota de potro, estirando la caña de esta bien hacia
arriba. Lo normal es que quedara fuera de la bota.
"Tienen anchos pantalones (calzoncillos) dé una tela de algodón casero y
el extremo de cada pierna se termina, con cribos o puntillas, por encima de
cuyos deshilados hay, muchas veces, un trabajo de bordado". (Auguste de
Saint-Hilaire, "Voyage a Rio Grande do Sul", 1816-22; Orleans. 1887: Cap,
VI, "Santa Teresa, Castillos, Rocha", pág. 151).
Julián Mellet.— "Viajes por el Interior de la América Meridional".
1808-1820. (Ed. del Pacífico S.A. Santiago de Chile, 1959, traducido de la
2da. Edición francesa de 1824; Pág. 19):

"CAPITULO II.— Maldonado. Montevideo. Recepción que se nos hizo


en esta ciudad. La Aguada y el Miguelete. Las Piedras y el Canelón. Caza de
Tigres. Santa Lucía. La Colonia del Sacramento: Sus habitantes, cuyas casas
están en parte cubiertas de cueros, visten muy ligeramente: la vestimenta
consiste en un par de calzones de gruesa tela de algodón, muy anchos y con
franjas de encaje en sus extremidades; además usan cinturones de diversos
colores donde llevan su puñal".
"... Estos cazadores (los gauchos tigreros) llevan por toda vestimenta una El corte era como sigue: la cintura sin pretina, muy ajustado, a las caderas
camisa y pantalón muy anchos (calzoncillos), con cintu-rón donde colocan su y muslos, sin pinzas, ni raya, ni bolsillos. La abertura de adelante se cubría con
puñal o cuchillo de caza". una pieza de forma de pentágono invertido (una verdadera tapa) cosida sólo en
"El calzoncillo es un ancho calzón blanco cribado o bordado en los bajos" los dos lados de abajo, que se cerraba como una tapa —la verdadera
(Arséne Isabelle, "Voyage á Buenos Ayres et á Porto Alegre par la Banda bragueta—, con dos botones que abrochaban en sus ojales de los dos ángulos
Oriental, etc." 1830-1834. Havre, 1835. Págs. superiores. Las piernas llegaban justo al borde inferior de la rodilla. A los
321-322). costados y hasta casi el medio muslo tenían un corte que se podía cerrar con
botones pero que el hombre de campo siempre usó abierto, por donde salía el
calzoncillo. Este corte y el borde inferior, a veces llevaban bordados. Este
B — EL CALZÓN borde inferior muchas veces se ajustaba con una cinta enriquecida con galón
de plata u oro, y una hebilla, especie de liga, llamada charretera o jarretera.
Los calzones, de uso general en todos los niveles sociales y en los Esto particularmente en los calzones de uniformes de oficiales.
uniformes militares, en el Siglo XVIII, se hacían de una tela de grosor variable,
según el destinatario y el momento de su uso. De todas maneras, los que
habrían de llegar a las manos o mejor a las extremidades inferiores de nuestros El francés Auguste de Saint Hilaire, que anduvo por nuestro país y Río
hombres de campo, eran, los más bastos, de bretaña ordinaria, como los que se Grande del Sur, entre 1816 y 1822 en los finales del periodo que hemos
entregaban a guisa de uniforme de trabajo a los indios tapes que trabajaban en tomado como 1.° en nuestro trabajo, y que, repetidamente se ha referido a los
las Reales Obras de Montevideo; de tripe colorado o azul (los más comunes), calzoncillos cribados, describe así el pantalón (Cap. VI-Arroyo de José
en todo semejantes a los de los cuerpos de milicias; de bayeta (azul, roja, Ignacio, 16 de octubre, pág. 160): "Hice alto en una casa hecha de tierra que no
castaña, verde); o de pana (también de distintos colores). anuncia signo de indigencia, pero cuyos habitantes están decentemente
vestidos. Muchos hombres llevan, encima del pantalón con cribos
(calzoncillos) que he descrito, otro, de terciopelo de algodón".

62 63
C — EL CHALECO También por comodidad, especialmente por causa del cabalgar
continuado y por influencia de la marinería, ya señalada, sobre las
El chaleco es, originalmente, largo hasta más abajo de la cintura, muy postrimerías del siglo XVIII, la chaqueta se hizo mucho más corta, las más
entallado y con una pequeña faldeta, con bolsillos, muchas veces con tapa y de las veces apenas si sobrepasaba la cintura, en el largo. Con cuello y
botón para cerrarlos, siempre la espalda de una tela más liviana y de menor pequeñas solapas y bolsillos laterales, también bastante- chicos y con
calidad, y el frente de la misma tela de los calzones y chaqueta, o de otra tapitas. Las telas, las que surgen de las descripciones de los viajeros, tripe,
más fina (en calidad y grosor), generalmente seda o terciopelo, cuando no bayeta, pana, etc., a veces el cuello y las vueltas de color diferente al resto.
una simple bretaña, con bordados y aplicaciones de trencillas muy del gusto
provinciano español.

"La chaqueta (jaqueta) —sic—, pequeña casaca corta como la de un


marino, es azul, roja o verde, sea de paño u otro material. En 1834, el
partido de Rosas en Buenos Aires, había adoptado este traje, del todo
pintoresco: chaqueta verde, chaleco rojo; pantalón blanco y sombrero
redondo con una escarapela azul y blanca" (Arsene Isabelle— ibidem. Pág.
323).

E — CAMISA
Cerraban muy alto y, a veces, se dejaban los dos botones superiores
(tenían entre 8 y 10) desprendidos y esa parte abierta a guisa de solapas. Para cubrir el torso, como señalamos antes, y debajo de la chaqueta, se
Poco a poco, se fueron acortando, para uso más práctico en la campaña y usaba una camisa, de algodón, de crea o de lino (hilo), más o menos basta o
especialmente para que no molestara la faja o ceñidor y el cinto, y también más o menos fina, según las posibilidades y cuyo corte y descripción es la
se fueron haciendo más abiertos, con las variantes de la moda a poco de siguiente: cuello enterizo y volcado (tipo blusa), formando una sola pieza
con los hombros cosidos horizontalmente a varios centímetros hacia el
iniciado el siglo XIX. frente, espalda y mangas, formando "religiosa". La unión de la pechera,
espalda y mangas, se hace en pliegues o frunces, en la pechera, a veces,
estos pliegues se marcaban más, como tablas. La abertura iba desde el
D — LA CHAQUETA cuello'hasta el esternón (la camisa se metía por la cabeza) y se cerraba con
botones, de concha, de hueso o de guampa (a veces forrados en la propia
También la chaqueta, como el chaleco, fue variando del Siglo XVIII a tela) o con cordones. En el extremo inferior de la abertura, una pieza
comienzos del XIX. Primero fue bastante larga, ceñida a la cintura, con horizontal, con dos ojales en sus extremos, y otra vertical, largo
cuello y amplios faldones y dos grandes bolsillos con tapa y botón. Se variable, terminada en una
cerraba al frente con una larga serie de botones y a veces se dejaba abierta,
doblados los frentes, formando solapas.

64 65
presilla libre, de abrochar en el botón superior de la pretina del calzoncillo. mangas están también cubiertos de puntos calados y puntillas. Más puntillas
Los faldones largos, se metían dentro de este. hay y más la camisa vale;
La pechera, como el cuello y los puños, llevaba frecuentemente 2.°) de un calzón tejido igualmente en el país y llevando, en la parte
bordados y aún cribos (deshilados), en el mismo material y color. inferior de las piernas, adornos con puntos semejantes a los de las camisas".
Las mangas, bien anchas, se ceñían a las muñecas por los puños,
normalmente dobles y cerrados con abotonadura de gemelos.

En un juicio a Venancio Benavídez, en febrero de 1805, (el pueblo de los


Porongos contra Venancio Benavídez instrucción sumaria por los delitos que
de ella resultan suficientes y aprobados, formada por el Comisionado Mateo
Perera), en el interrogatorio a que se somete al acusado, este da la siguiente
respuesta, que retrata como pocas el carácter y psicología de nuestros gau-
chos: "Pregdo. En qe. se exercitaba este confesante dijo qe. quan-do no tenia
una camisa se conchababa pa. comprarla y luego paseaba y responde". (V. El
Gaucho, del autor, págs. 197 a 205 y "El Gaucho, su espacio y su tiempo",
pág. 247. Orig. in Archivo general de la Nación, Ex-Archivo de Escribanía de
Gobierno y Hacienda — Montevideo. Tomo 1752-1898. Letra B. Año 1805.
N.° 74).

Alcides D'Orbigny, cuando describe la vestimenta de los paisanos


correntinos ("Viaje a la América Meridional" 1826 a 1833, Ed. Futuro, 1945,
pág. 355) dice:
1.°) "De una camisa de tela de algodón del país, adornada de una puntilla
calada alrededor de una pechera de tul de algodón, igualmente fabricada
en el país. El cuello y los puños de las

66
Centurión:
Porque nunca fi tacaño.
Traiba un gran poncho de paño.
Que me alcanzaba al tobillo.

V EL
PONCHO

Varias veces nos hemos referido a esta prenda como la infalta-ble y, sin
duda, la más característica del hombre de nuestra campaña. Como fuente
bibliográfica, citaremos al iniciar esta descripción, el trabajo de la señora
María D. Millán de Palavecino, "El Poncho, estudio etnográfico", Buenos
Aires, 1954.

El poncho es una prenda que puede considerarse de uso universal, pues


fue conocido por antiguas culturas de todos los continentes, Eurasia, África,
Australasia (Melanesia y Polinesia) y Meso y Sur América.

El español parece haberlo recibido de las viejas culturas mediterráneas y


según Cámara Cascudo, etnógrafo brasileño, no es sino la pénula romana,
capa de viaje y de guerra. (Luis da Cámara Cascudo "Diccionario do Folclore
Brasileiro", Ministerio de Edu-cagáo e Cultura, 1954, Rio de Janeiro).

Como lo señalamos antes, la herencia española recibió, a poco de iniciada


la conquista, la influencia de las altas culturas tejedoras de México, Centro
América y el espinazo Andino del Continente sur, y, con los gustos propios de
estas síntesis culturales y fabricado en los telares indígenas y mestizos, tuvo
amplísima difusión como prenda de uso en campaña y aún en la ciudad. En el
Siglo XVIII, lo encontramos desde California y Nuevo México hasta el
Estrecho de Magallanes. En nuestro territorio, en la época que nos ocupa
(1780-1820), los ponchos siempre vinieron de las "provincias de arriba" (esto
es las del Noroeste argentino) y eran, mayoritartamente, cordobeses y
santiagueños.

••• y ponchos a rayas de diferentes colores entre los que domina el azul.
Estos ponchos se hacen en Córdoba" (A. de Saint Hilaire, ídem Cap. VI. Santa
Teresa, Castillos, Rocha, pág. 148). A algunos ponchos se les caracteriza por
su modo de fabricarlos, como los "a
pala" ( hechos en telar con "Pala")> y otros P°r su aspecto, como el
"balandran" o el "vichará", o por el material de que se hacen,
como los de "bayeta". También por los dibujos caracterizantes,

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como los "pampas". En su "Histoire d' un voyage aux isles Maloui-nes" dice
Dom Pernetty, que estuvo por estos pagos entre 1763 y 64: "En cuanto al vestir
de la gente del pueblo... llevan en vez de capa una especie de género rayado,
con bandas de diferentes colores, abierta solamente al medio para pasar la
cabeza. Este abrigo cae sobre los hombros y cubre hasta los puños, descendien-
do por atrás y adelante hasta más abajo de la rodilla, teniendo además flecos a
su alrededor; se le da el nombre de poncho...". Y más adelante agrega: "El
Señor Gobernador (se refiere a de Viana) nos mostró un poncho bordado en
oro y plata, que le había costado trescientos y tantos pesos..."

Sobre el origen del nombre de esta prenda, señalaremos que, hasta no


hace mucho, como ocurría con su origen que se creía indígena americano, la
opinión más generalizada le atribuía un origen araucano, del vocablo
"pontho". Sin embargo, así como Cámara Cascudo y quien esto escribe,
respecto de la prenda, Marcos A. Morinigo, en un interesante artículo
publicado en la "Nueva Revista de Filología Hispánica", año IX, enero-marzo
de 1955 (el Colegio de México), N.° 1, en la pág. 33 y sig. se encarga de
demostrar lo absurdo de la hipótesis antes indicada y cree "hay que descartar el
origen americano del poncho". Y subraya: "Su procedencia peninsular me
parece indudable. Quizá sea voz del léxico de la marinería española del
Mediterráneo". Y hace caudal de las declaraciones en el juicio a Gaboto.

Dice Emeric Essex Vidal. — "Ilustraciones Pintorescas de Buenos Aires


y Montevideo". Londres, 1820. Traducción de Carlos Muzio Sáenz Peña. Ed.
Viau, Buenos Aires. 1943:

"1 — El "poncho" o sea la prenda exterior usada por todos los campesinos
de estas provincias. Se compone de dos pedazos de tela, de siete pies de largo
por dos de ancho, cosidos entre sí a lo largo menos en el centro, donde se deja
un hueco suficiente para que por él puede meterse la cabeza. La palabra, en
castellano, significa "haragán", y se aplica a esta prenda por juzgarla
inconveniente para realizar cualquier trabajo, para cuyo fin siempre se saca.
Aunque el poncho es de uso tan difundido, se cree que en toda la extensión de
la provincia de Buenos Aires no existe una sola fábrica criolla de este artículo.
En Salta, Perú, que es famosa por la fabricación de ponchos, se les hace de
algodón, y muy hermosos y de altos precios; pero los hechos por los modestos
indios de las Pampas (llanuras) son de lana, tan fuertes y tupidos que resisten
las lluvias más copiosas y son también de original y hermoso dibujo; su color
es, por regla general, sobrio y muy duradero, aunque los indios poseen tintes
brillantes que aplican para otros artículos. Los indios, sin embargo, no usan
mucho el poncho".

70
Alexander Caldleugh — "Viajes por América del Sur" "Río de la Plata — "Llevan, por encima, la capa, cuando hace frío, o bien el poncho, cuyo
1821", Traducción y prólogo de José Luis Busaniche. Ed. Solar. Buenos origen es americano (sic). El de Corrientes de una pieza de género de alrededor
Aires, 1943. Capítulo II. (Pág. 46) da esta descripción: de siete pies de .largo por cuatro de ancho, con una abertura longitudinal en el
medio, para poder pasar la cabeza'"". Y en la llamada dice: (1) "Se fabrica en
"Por el momento no hay ninguna especie de manufacturas en Buenos -Córdoba la mayoría de los ponchos usados en Corrientes; son más o menos
Aires..." finos y generalmente grises con rayas rojas y azules. Hay también de otros
"... otros artículos, como ponchos y mantas rústicas, se traen del interior. colores y de distintas telas. Los colores más usados son el azul, el rojo y el
No será raro que en pocos años más, algún artículo de fabricación inglesa verde. Las mujeres hacen en Corrientes ponchos de lana, adornados de vivos
viniera a reemplazar el poncho aunque hasta hoy no hemos podido hacer nada colores y que son de una gran solidez. Se emplean como mordentes el alumbre
que lo iguale" (!). y los orines putrefactos. Ellas tejen también ponchos de algodón, de un tejido
muy cerrado y casi impermeable, rayado alternativamente de blanco y azul".
Arsene Isabelle, viajero y naturalista francés, que nos visitara entre 1830 Sobre las variedades de esta prenda, hemos de señalar brevemente, las
y 1834, al que hemos recurrido ya tantas veces, nos dice lo que sigue: "El siguientes y sus características: "Apala", poncho de lanilla de color natural o
poncho es una prenda de vestir no menos indispensable que el resto (se refiere vicuña, a listas más claras y oscuras, y, por extensión, cualquier poncho
a los aperos del caballo), para viajar por estas llanuras, pues él protege a la vez castaño o amarronado claro con rayas amarillentas.
de la lluvia, del polvo, del calor y del frío. Es una pieza de lana o de algodón, o "Patria" — El clásico poncho de bayeta adoptado por los ejércitos
de lana mezclada con algodón, pero más corrientemente de pura lana, rayada nacionales, con el anverso azul y el reverso de la misma tela, colorada.
de diversos colores; tiene siete palmos de ancho y doce de largo, con una El poncho "calamaco", es un ponchito ordinario, redondeado, cortón, y
abertura de un pie en el medio, para pasar la cabeza. El poncho recuerda la de color rojizo, y el poncho "vichará" es también un-poncho de pobre, de
casulla de un cura y está, generalmente, forrado de otra tela, azul cielo, verde o tejido basto, gris oscuro o azul, con franja negra o más oscura.
escarlata. Hay también muchos ponchos de paño con un cuello que se levanta
(los patria, agregamos nosotros), pero son los ricos (sic) los que los usan, la
plebe gasta ponchos ordinarios fabricados en el interior" (ibidem., pág. 320 y
321).

Más adelante, a propósito de su propio vestuario, agregará una


observación del mayor interés, dice que al desembarcar en Pay-sandú, vestido
de gaucho, llevaba "negligentemente doblado sobre su hombro izquierdo, un
poncho inglés", lo que demuestra que ya en los albores de la nacionalidad,
mucho antes del medio siglo, llegaban hasta aquí ponchos fabricados por las
tejedurías de aquel país, que luego tendrían un gran auge hasta las primeras
décadas del presente siglo, en ambas márgenes del Plata, cumpliéndose así la
predicción de Caldleugh.

Alcides D'Orbigny: "CORRIENTES Y SUS HABITANTES". — (Pág.


355): "Cada hombre posee, además, su poncho, que lo usa como capa. Cuando
va a pie se lo envuelve alrededor del cuerpo, a manera de los antiguos para
defenderse del frío y de la lluvia; y cuando el tiempo es bueno se lo echa a la
espalda. Cuando anda a caballo, en el primer caso .pasa la cabeza por el
agujero y el poncho lo cubre por delante y por detrás, como una casulla; en el
segundo, se lo enrolla alrededor de la cintura. El Poncho es, en todo tiempo, la
manta de noche".

72 73
VI EL PAÑUELO Y
EL SOMBRERO

A — EL PAÑUELO

Repetidamente en nuestras propias observaciones o en las transcripciones


y citas de documentos y viajeros nos hemos referido al uso, por parte de
nuestros hombres de campo, de un gran pañuelo, (cuadrado de 75 a 85
centímetros de lado), estampado o liso, de seda u otra tela liviana, llamado, en
el primer caso "pañuelo de hierbas", siempre de colores muy vivos: rojo,
azul-cielo, verde, amarillo, blanco.
Este pañuelo tenía varios usos. Generalmente colocado sobre la cabeza,
atado a ésta, a la marinera o corsaria o anudado bajo el mentón, serenero,
siempre bajo el sombrero, o como vincha para sujetar las largas guedejas. En el
primer caso hacía las veces del gorro o red, que el hombre de pueblo, rural o
urbano, español, gastaba para mantener sujetos, cubiertos y protegidos del
polvo y el sol y, si se quiere, ordenados, los cabellos, peinados generalmente
con una trenza o coleta atrás, cuyo largo variaba de acuerdo a la longitud de
aquellos.
Este modo de usarlo es herencia tanto de los marinos como de los
campesinos peninsulares.
El otro modo de uso, de herencia también campesina con reminiscencias
árabes, proteje cabeza, mejillas y nuca del sol durante el día, y, a las orejas, del
rocío y el frío en las madrugadas y atardeceres; también de la lluvia, el viento y
el frío invernales. Siempre del polvo.
En ambos casos, cuando no se trataba de hacer largas marchas que era
cuando se llevaba de "serenero", o de realizar duras faenas a caballo (boleadas,
enlazadas, desjarretamientos) o en la guerra o en el duelo, o en faenas y
cuadreras (que era cuando se le colocaba a la marinera o como vincha) el
pañuelo se dejaba caer, simplemente, alrededor del cuello, cubriendo hombros
y espalda como un simple adorno, para el paseo, la pulpería, o el bailongo de
candil, o en faenas a pie, yerra, etc., para atajar el sudor del rostro y
enjugárselo. Puesto así al cuello se le dio en llamar de golilla o golilla, PUeS
equivalía al ran
g cuello clásico español, plano y ancho, blanco y almidonado, de
uso desde fines del siglo XVII, entre los militares, alcaldes, cabildantes, nobles
y burgueses.

75
Un viajero inglés, en época bastante posterior a la que nos ocupa, nos
dejó no obstante, una fiel descripción del modo de llevar el pañuelo nuestros
gauchos. Se trata de Thomas Woodbine Hinchliff ("Viaje al Plata en 1861",
Ed. Hachette, Buenos Aires, 1955), que se expresa así (Cap. XI, pág. 242):
"Con todo, yo anduve varias veces a caballo, a punto de las doce, y en día de
los más calurosos, sin sentir ninguna molestia, para lo cual me arreglé la
cabeza a la moda gaucha, que consiste sencillamente en doblar diagonalmente
un pañuelo y atarlo flojo bajo la barbilla, dejando las otras puntas que cuelguen
sobre la nuca. Encima se pone el sombrero, y el pañuelo, al moverse con la
brisa, produce un aire fresco muy agradable".

B — EL SOMBRERO

Quizás y sin quizás, la prenda de uso entre nuestros hombres de campo


que tuvo más formas, texturas y variantes, fue su tocado, su cubrecabezas, o su
sombrero.
Si damos una rápida revisión a las citas documentales y de viajeros sobre
vestuario general, que hemos usado en este mismo trabajo, vamos a
encontrarnos con; "... un sombrero redondo de ala muy corta con su
barbiquejo" (Ramírez del Pulgar, 1789); "... sombrero" (Félix de Azara, 1801);
"... un sombrero blanco" (causa a José Salinas, 1797); "... gorros de Pisón
azules... sombreros blancos de Panza de Burra... otro entrefino negro y barbijos
de seda negra" (embargo a una pulpería, 1785); "... sombrero blanco viejo"
(Juicio a Manuel Cespes, 1799); "... un gran sombrero de Paja del Perú" (Parish
Robertson, 1810)}"... un gorro de Pisón encarnado" (vestuario de los indios en
las Reales Obras, 1780); "... un sombrero pequeño asegurado con barbiquejo
de terciopelo negro" (Robertson, 1815); "... hay los que cubren su cabeza con
Jaime W. Molins, especialista argentino en temas de tradición criolla y un pañuelo, otros con un gorro puntiagudo, o con un sombrero redondo" (lo de
referidos al gaucho, dio una interesante hipótesis, de origen semejante pero redondo se aplicaba para indicar que no era tricornio), (Xavier de Marmier
más restringido, para su denominación, en un artículo publicado en "La "Lettres sur L'Amerique", 1850); "... bajo un sombrero de paja blanca"
Prensa" de Buenos Aire.s el 11 de octubre de 1950. Indica que el Gobernador (ibidem); "... se tocan con un sombrerito en forma de pan de azúcar" (Alcides
Don Pedro de Ceva-llos, en vísperas de su campaña contra los portugueses que D'Orbigny, "Viaje a la América Meridional", 1826-33); "... se cubren la cabeza
culminó con la toma de la Colonia, Río Grande del Sur, etc. (1762-63), impuso con un sombrero de fieltro de lana negra" (idem); "... el tocado del gaucho
a los Cabildantes el uso obligatorio de la golilla (el cuello, antes mencionado), consiste, en la Banda Oriental, en un sombrero redondo de anchas alas planas,
como parte de su traje o uniforme, en las ceremonias oficiales de cualquier y en Buenos Aires en un sombrerito de copa elevada y alas cortas, colocado,
clase. Esta golilla, la de uso europeo, ya había dado lugar a polémicas sobre su ladeado sobre un pañuelo blanco anudado en triángulo holgado, bajo el
uso o no, en España, coincidentes con las levantadas por la prohibición del uso mentón, el sombrero está sujeto por una cinta negra. Un gran número de
del sombrero chambergo o gacho, y de la larga capa. Pues bien: según Molins Gauchos, tanto de la Banda Oriental como de Buenos Aires, llevan un bonete o
la obligatoriedad de gastar aquella suerte de cuello acartonado y con gasas, gorro frigio, rojo orlado de verde y adornado de cintas tricolores en su
despertó la máxima protesta en los presuntos usuarios y, seguramente, dio extremo" (Arsene Isabelle, "Voyage a Buenos Ayres et a Porte-Alegre par la
lugar a toda clase de chuscadas entre el populacho criollo siempre dispuesto a Banda Oriental, etc." — 1830-34).
tomar a chacota a los godos y sus usos. Así al gaucho de nota, compadrón, que
aparecía en la pulpería con su enorme pañuelo colorido al cuello, también se le
diría en tono de guasa: "se ha venido de golilla, fulano!!!".

76 77
Teniendo en cuenta esta variedad de tocado, cuando hicimos la formación de nuestra cultura rural, dio en usar, sobre todo entre los militares,
descripción del vestuario tipo de nuestro hombre de campo, dijimos al sombreros enfáticos, de alas muy anchas, con doblados en éstas y adornos de
respecto que llevaba, "un sombrero de castor o fieltro, gacho de anchas alas y cintas, galones y plumas. Fue precisamente el Conde Armand-Frederic de
copa relativamente baja, o un panza de burra de alta copa y alas muy cortas, o Schomberg (después duque y mariscal de Francia), héroe de la Guerra de los
un sombrero blanco, del Cuzco, casi un galerín, de copa redonda y alas cortas, Treinta Años, al servicio de la Francia de Richelieu y Luis XIV, quien adoptó,
hecho con una pasta de lana de llama o vicuña blanca. O, finalmente, en como parte de los uniformes militares de los que fue uno de los creadores, este
verano, un pajilla venido del Ecuador o de Panamá, de tejido de palma, de tipo de sombrero blando, de copa relativamente baja, con una ala doblada y
anchas alas y copa más bien alta (lo que ahora consideraríamos una cloche u sujeta a la copa con una presilla, con galones y pluma, y quien, como a la
horma sin planchado especial). Todos con barbiquejo o barbijo, lo más casaca y otras prendas acabó por darles nombre, en España, a pesar de su
frecuentemente de seda negra y una borla en el extremo, el corredor de madera carácter de militar enemigo.
forrada de hilo, de seda o de metal".
En efecto, Schomberg fue destinado por Luis XIV, para ayudar a Portugal
En concreto tenemos, cuando menos, cinco "tipos" de sombreros usados en su ya por entonces larga guerra de secesión e independencia de España
por nuestro hombre de campo en esta primera época de que nos ocupamos, a (1661-1668), y fue el reorganizador de la caballería lusitana y factor decisivo
saber: 1) el chambergo o gacho, de confección de herencia general o para los logros portugueses, principalmente por su victoria en Montes-Claros
provinciana, española y aún europea, sobre cuyo origen, etimología y (1665), enfrentando a D. Juan de Austria, batalla donde se consagró como
características hemos de extendernos enseguida, siguiendo, Capitán de la caballería portuguesa, don Manuel Lobo, destinado luego a
fundamentalmente, el trabajo de Roberto Lehmann-Nitsche. fundar la Colonia del Sacramento en nuestro territorio.
2) El panza de burra, herencia provinciana de la cultura de los
arrieros y acemileros, usado todo a lo largo de las regiones monta Schomberg nació en Heidelberg en 1615 y murió en el Combate de la
ñosas de la América española, desde México a Chile; sobre el que Boyne, el 11 de julio de 1690, a la avanzada edad de 75 años.
también nos extenderemos en lo referente a sus características, De acuerdo a las investigaciones de Lehmann-Nitsche, el Diccionario de
forma y modo de confeccionarlo. la Lengua de la Real Academia Española, en su 1.a edición de 1729, dice:
3) Sombrero blanco de Cuzco, imitación del gacho español, "Chamberga, s.f. Casaca ancha, cuya longitud pasaba de las rodillas: su
cuyo origen y forma ya explicamos. aforro volvía sobre la tela de que era la casaca, con una faxa de quatro a seis
4) Los pajillas. dedos de ancho de arriba abaxo por ambos lados: las mangas algo más anchas
de lo que se usan ahora, y más cortas, tambyen con una vuelta del mismo
5) Los gorros de Pisón, o gorros frigios, conocidos vulgarmente en la aforro. Diósele este nombre por haver trahido este traje con sus tropas el
campaña como gorros de manga. Sobre los que también nos extenderemos Mariscal de Chamberg (sic), quando vino de Francia a la Guerra de Portugal".
oportunamente. Y en la cuarta acepción, dice: "Chambergo, usado como adj.: Se entiende por
Vamos a comenzar pues por: extensión de otras cosas: como sombrero chambergo, casaca chamberga, etc.".

1) EL GACHO O CHAMBERGO. — Como lo indicamos antes, Es, sin embargo en la 2.a acepción, que da la clave o explicación de todo:
utilizaremos en el presente parágrafo, parte de la documentación manejada "Chamberga. Se llamó también a un Regimiento, que se formó en Madrid
por Roberto Lehmann-Nitsche en su opúsculo "El Chambergo" (Imp. Coni. en la menor edad del Rey Don Carlos II, Gobernando los Reinos Doña
Hnos., Buenos Aires, 1916). Mariana de Austria su madre, para su guardia; del qual, en su primera
formación fue Coronel el Rey y después el Marqués de Aitóna, etc". "Diósele
Por nuestra cuenta aclararemos, en primero término, que sombrero quiere este nombre porque trahian los Oficiales y soldados las casacas como las
decir que hace sombra. Ya en las antiguas Grecia y Roma usóse un sombrero chambergas".
de sol o de viaje, de alas bien anchas, que es el que se ve normalmente en las
representaciones de Hermes o Mercurio, al que se dio el nombre de petasos.
Europa, en el siglo XVII, que es el primero que importa a los efectos de la

78 79
En la segunda edición del mismo Diccionario, de 1783, en la 4.a "Lo que no consiguió Felipe V, y en lo cual no insistió Fernando VI, es
acepción, dice: decir, desacostumbrar al pueblo de llevar su hábito, lo probó de nuevo Carlos
III (1759-1788) con todo afán. Muy pronto después de asumir el mando, hizo
"Chambergo, ga.; adj. que se aplica al sombrero redondo y sin picos: más estricta aún la forma de prohibir el peligroso encapotamiento. Según esto,
llámase así por ser parecido al sombrero que usaban los soldados de la desde entonces en todo el reino los hombres habrán de llevar en lugar del
chamberga". Y concluye, con una referencia evidente a los sombreros de las manto largo, mantos que terminaran siquiera a un cuarto de vara del suelo,
antiguas Grecia y Roma: "Petasus exten-sus, petasi chlamydatorum speciem igualmente en lugar de gachos de ala ancha, habrán de usar únicamente
referens". sombreros de tres picos, que dejan al rostro despejado, y las mujeres se habrán
de abstener de usar mantilla. Así como la ley anterior, no fue considerada ésta,
Pero donde Lehmann hace las más interesantes transcripciones (y para mientras tanto el rey secundado por su ministerio, hizo indicar a las
nosotros útilísima traducción) es de las obras de Hotten-roth, "Trachten" autoridades de hacer cumplir la ley con todos los medios posibles. Pero con la
(Trajes), II, Stuttgart, 1891, y de Weiss "Kostum-kunde" (Estudio del nueva medida coercitiva aumentó la resistencia. En Madrid, en 1765, llevó a
Vestuario), III, Stuttgart, 1872. una seria sublevación que amenazó a los ministros y que hacía temer además
una propagación a las provincias. Convencidos que por tal vía no se lograba el
Dice Hottenroth, según aquel autor: fin deseado, pero tampoco decididos a desistir de sus propósitos, el Ministro
"Desde 1500-1600. A la par del sombrero urbano, alto, la población rural Aranda, una vez calmada la tormenta, tomó la resolución de hacer propagar
adoptó un sombrero bajo con ala más ancha y blanda" (pág. 545) siendo que públicamente, que en adelante el gacho ancho sería distintivo especial de los
antes había señalado (pág. 163): ■ "En la segunda mitad del siglo XVI se pregonadores y verdugos. Esta disposición conmovió tanto a la grandeza, que
usaban sombreros de dos formas: el alto sombrero español, cilindrico, de ala poco a poco muchos, preferentemente en la Capital, se acomodaron al uso de
angosta y un sombrero con cabeza punteaguda o redonda y ala regular, el viejo sombreros de tres picos. En los círculos cultos en cambio, hallaron aceptación
sombrero de aldeano. La Guerra de los Treinta años puso en lugar honroso el ahora más de buena gana las formas francesas".
sombrero de aldeano, pero lo degeneró, transformándolo en sombrero blando y "Entre los hombres, asimismo en Madrid entre la burguesía pudiente, se
agrandándole considerablemente la cabeza y principalmente el ala, orlándolo afirmó el uso del gacho plano de ala muy ancha, con largos barbijos". Que,
además con una pluma de avestruz a manera de cola de zorro, que caía sobre la agregamos nosotros, fue lo que también ocurrió en el Río de la Plata (v.
nuca. Alrededor de 1650 prevalecía un sombrero en forma del antiguo ilustraciones del "Viaje a las Islas Malvinas" de Dom Pernetty).
sombrero de aldeano, con cabeza alta y terminada en punta y ala derecha de
anchor variable; era generalmente de color negro y guarnecido por una sola Las disposiciones del Rey, D. Carlos III, a que hemos hecho referencia a
pluma de color rojo, negro o blanco". través de los textos citados dicen:

Y Weiss, nos ilustra, aún más ampliamente, de acuerdo a Lehmann: "Prohibición de usar capa larga, sombrero chambergo o redondo, montera
"España (1600-1700), págs. 975-76. Entre los hombres, preferentemente del calada y embozo en la Corte y Sitios Reales". "No habiendo bastado, para
estado mediano, así como especialmente en las tropas" ... "en vez del sombrero desterrar de la Corte el mal parecido y perjudicial disfraz o abuso del embozo,
duro apareció el gacho de ala ancha". con capa larga, sombrero chambergo o gacho, montera calada, gorro o
redecilla, las Reales órdenes y bandos publicados en los años 1716, 719, 723,
Y, luego dice Weiss, refiriéndose a las prohibiciones ya mencionadas de 729, 737 y 740, prohibiendo dichos embozos, y especialmente la Real orden,
mantos y sombreros gachos en los hombres y las tapadas femeninas: (pág. que a consulta de la Sala y del Consejo se reunió en el año de 745, y publicó
1265/66/67) "Oídos sordos encontraron entre el pueblo los reglamentos por bando en 13 de noviembre (*); mando que ninguna persona, de cualquier
(Felipe V), que habían de reprimir las formas del traje nacional a favor de calidad, condición y estado que sea, puede usar en ningún paraje, sitio ni
formas francesas. Estaban ante todo en contra del encapotamiento usual, por el arrabal de esta Corte y Reales Sitios, ni en sus paseos o campos fuera de su
largo manto y el gacho de ala ancha, también por razón de que podía conducir cerca, del citado traje de capa larga y sombrero redondo para el embozo; pues
a abusos que peligrasen la seguridad pública. Pero a pesar de que estas quiero y mando, que toda la gente civil, y de alguna clase, en
manifestaciones se redujeros primero a una prohibición de aparecer en tal traje
en las calles de Madrid y lugares de diversión pública, no solamente no fue
respetada sino que contribuyó a aumentar la oposición".

80 81
que se entienden todos los que viven de sus rentas y haciendas, o de salarios de por campesinos y militares, un sombrero redondo, blando, de fieltro de lana u
sus empleos o exercicios honoríficos y otros semejantes, y sus domésticos y otro pelo de mejor calidad (castor, nutria), de anchas alas y copa regular,
criados que no traigan librea de las que se usan precisamente de capa corta (que generalmente con un largo barbiio (de cinta de seda, de terciopelo, etc.), que se
a lo menos le falte una quarta para llegar al suelo), etc."... "baxo de la pena por denominó gacho (por la forma de las alas) o chambergo (vocablo cuyo origen
la primera vez de seis ducados, o doce días de cárcel, y por la segunda doce ya explicamos). Por efecto de disposiciones legales que lo vinculaban a la
ducadüs, o veinte y quatro días de cárcel, y por la tercera quatro años de costumbre de embozarse con grandes mantas o capotes, propia de guapos,
destierro a diez leguas de esta Corte y Sitios Reales, etc" ... "pero quiero, no se valentones, ladrones y malentretenidos, pasó a ser símbolo de gentes de vida
entiendan las dichas penas con los arrieros, trajineros, u otros que conducen poco recomendable.
víveres a la Corte, que son transeúntes, como anden en su propio traje y no
embozados; pero sí los tales se detuvieren en la Corte a algún negocio, aunque Atributo de masculinidad por excelencia y necesidad imprescindible
sea en posadas o mesones, por más tiempo de tres días, hayan de usar del como protección para la cabeza, del hombre de a caballo, pasó, aquí en el
sombrero de tres picos, y no del redondo, o de monteras permitidas, y Plata, a ser uno de los símbolos culturales exteriores del gaucho, que lo usó de
descubierto el rostro, baxo las mismas penas". (Bando publi-do en Madrid a 10 formas diversas, pero siempre con barbijo y volcado al costao, sobre una oreja
de marzo de 1766, Ley XIII, Título XIX, Libro III). y hacia la frente (sombra para proteger los ojos).
La nota referida al asterisco, dice: "Por la citada Real orden y Basándonos en las descripciones de viajeros, y aún en la iconografía,
consiguiente bando se mandó, que ninguna persona, de cualquier estado, grado parece ser que en nuestro territorio y la zona del litoral argentino (Entre
o distinción, fuese ni concurriese a pie ni en coche embozado con capa larga, Ríos y Santa Fé) se usó, en el período que nos ocupa, el gacho (que fue la
montera o sombrero, o gorro ni otro género de embozo, etc." denominación más usual), de alas anchas, curvadas en diversas formas, con
la copa mediana y también abollada al gusto del usuario. Y en Buenos Aires,
Más tarde, el 22 de enero de 1766, dio el Rey D. Carlos III, la siguiente con el ala corta y la copa alta, dándosele habitualmente el nombre de cham-
Real Orden: "Prohibición de usar capa larga, sombrero redondo ni embozo los bergo.
empleados en el servicio y oficinas Reales", etc. Por último, el Consejo por
circular del 11 de junio de 1770 y D. Carlos IV por resolución de diciembre 18
de 1804, dieron lugar a las disposiciones que transcribimos (Ley XV, título
XIII, libro VI): "Prohibición de sombreros gachos o chambergos a todos los
que vistan hábitos largos de sotana y manteo".

"Siendo conveniente al buen orden de la República, y notoriamente útiles


a su bien estar, los efectos que ha producido el no uso de los sombreros gachos
o chambergos, como indecentes y nada conformes a la debida circunspección
de las personas; proporcionados solamente a las acciones oscuras y no pocas
veces delincuentes, etc.".
La iconografía regional de la época, no hace sino confirmar, cono
señalamos antes, las preferencias y carácter de tales sombreros, prohibidos por
las disposiciones reseñadas, pero, tal vez por eso mismo, defendidos, como
parte de su patrimonio cultural por la tradición popular, particularmente en esta
parte de América.

Concluyendo, desde los comienzos mismos de la colonización, usóse por


parte de nuestros hombres, de ciudad y campo, como herencia cultural de
añejo cuño europeo, trasmitida en igual grado

82 83
2) EL GORRO DE PISÓN, DE MANGA O FRIGIO. — Fue de
frecuente uso, de acuerdo a la documentación manejada, en el
período que estamos estudiando, este tipo de tocado masculino
(que, sin embargo, alcanzará su mayor auge en el período siguien
te) consistente en una especie de cono o tronco de cono, de tela
gruesa y basta (lana, tripe, bayeta, punto) de un color fuerte (rojo,
verde, azul) y ribeteado o forrado en contraste vivo, cuyo origen
hay que buscarlo, precisamente en aquel antiguo pueblo de Asia
que le prestó el nombre (los frigios), de extendido uso en Grecia y
Roma y en las varias culturas marineras del Mediterráneo europeo,
retomado, con carácter simbólico, por los revolucionarios franceses
que derrocaron a Luis XVI, relacionado con la idea de libertad.
El nombre de "pisón", con que figuran estos gorros en documentos
dieciochescos rioplatenses, puede explicarse por su origen (Pisón es una
localidad gallega), o por su forma. El pisón es un instrumento de forma de
cono truncado, labrado en madera dura y por ende pesada, al que se agregaba
un mango de largo variable.
Las motivaciones culturales de carácter más o menos político o de bando
o facciones, sobrevinientes a las independencias, agregó cómo adorno y
distintivo, a estos gorros, escarapelas o simples cintas, de color blanco y
celeste; celeste, blanco y colorado; celeste y colorado, etc.
3) EL SOMBRERO "PANZA DE BURRA". — Este sombrero,
que por mucho tiempo ha sido considerado entre quienes no han
hecho estudios científicos y menos comparados sobre estos temas, 4) SOMBREROS BLANCOS DEL CUZCO Y PAJILLAS DE JIPIJAPA. —
como un atributo propio, característico y caracterizante del gaucho Dos hijos americanos tuvo el chambergo o gacho español, ambos
rioplatense, especialmente en la época de las independencias na confeccionados con materiales propios de las tierras del Nuevo Mundo. Uno es
cionales, y que nosotros hemos encontrado en uso en la América el redondo sombrero de alas anchas, llamado del Cuzco, que no es sino un
española desde México a Chile, y al que hemos definido en sus gacho cuya horma se fabricaba con pelo de vicuña y llama de ese color.
orígenes, como herencia cultural europea, particularmente, de los
arrieros y acemileros de Asturias y León, recibe su nombre por el El otro es el conocido como pajilla, en el Río de la Plata, cuya horma fue
material con el que se le confeccionaba. Este se obtenía cortando moldeada, como la de los chambergos europeos, al gusto de sus consumidores
en redondo el cuero de la barriga de las burras, normalmente de del área, gauderios, gauchos y semejantes dándose así variantes, como los muy
color blanco o blanquizco. Luego, este redondel de cuero, con pequeños, de alas cortas y copa chata, muy usados en Buenos Aires, o los de
pelo, de forma ya naturalmente abombada, se colocaba sobre el ala corta y copa alta y cónica, preferidos en Entre Ríos y nuestra Banda, o los
extremo de un poste, estirándolo y moldeándolo, hasta darle forma predilectos de este lado los de copa baja y alas anchas.
cónica, y se le ataba un tiento en redondo, para mantener esa
forma, y se le doblaba el borde de manera de formarle el ala, que Se fabricaban con finas hojas de palma, secas y blanqueadas, cortadas en
siempre era angosta e irregularmente cambrada. delgadas tiras entretejidas siguiendo un entramado circular, desde el centro de
la copa hasta el borde del ala. Llevaban habitualmente un largo barbijo de seda
Después de seco, como la bota de potro, todo era cuestión de ir negra, rematado en una borla. Los sombreros de pajilla, más que ningún otro,
amoldándolo con el uso. Debido a la brevedad de las alas se usaba tal vez por su color o por su mayor uso en la época estival, gustó el gaucho de
generalmente volcado sobre la frente y el barbijo, que también era de cuero, adornarlos con una pluma de color vivo (incluso de los importados pavos
habitualmente tejido de finos tientos de potrillo, se llevaba sujeto hacia atrás de reales), a lo que se llamó a la charrúa, o con una o varias flores silvestres,
la cabeza (de retranca), o debajo de la nariz. particularmente las rojas margaritas cam-

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Batiente:
Ella es su prenda querida Ella es
pesinas (o verbenas), que tanto abundaban en nuestra campaña por su sueño durmiendo
entonces, al punto de justificar el poético título de "tierra purpúrea" que
con sentido de parábola le dio Hudson. VII
EL VESTUARIO DE LA MUJER EN
EL CAMPO — 1.a ÉPOCA

Todo lo que indicamos en la Introducción de este trabajo respecto a


orígenes y características, modo de arribo, etc., respecto de las pilchas
masculinas en nuestro medio rural y particularmente en el período que nos
ocupa, al que podemos llamar "colonial", vale también para la mujer, con
algunas lógicas salvedades que derivan, naturalmente, de su sexo, actividad,
número e importancia social.
Como lo expresamos en la mencionada Introducción y Generalidades,
para poder explicar y comprender las características y evolución del vestuario
femenino en nuestro medio, urbano y rural, en la época que nos ocupa, es
imprescindible que tengamos en cuenta factores culturales generales y
particulares a los que entonces nos referimos extensamente. De todos modos,
aún a riesgo de resultar machacones, con el deseo de evitar al lector un regreso
a páginas anteriores, vamos a repetir someramente. Entre los factores
generales, comunes a todas las naciones hispano-americanas, los de mayor
trascendencia son:
1.°) El carácter de provincia ultramarina o colonia de España, de nuestro
territorio hasta la segunda década del Siglo XIX, abarcando, en consecuencia,
la mayor parte del período que estudiamos (1780-1820).
2.°) La influencia creciente de París como centro difusor de modas, que,
desde 1700 (advenimiento de los Borbones al trono español), es decir, justo
cuando se inicia la colonización humana de nuestro territorio, se hace sentir
claramente sobre España y sus Colonias.
3.°) El carácter general hispánico de la formación cultural de América,
con desaparición de los tics o modos provincianos regionales de España. Esto
(a despecho de que los llamados trajes regionales, de las provincias o regiones
de España, tienen, los más notorios orígenes de sus prendas, precisamente en
el Siglo XVIII) adquiere especial importancia respecto del traje rural femenino
en el Plata, que no hereda ninguna particularidad folklórica española, aunque
tenga un carácter notoriamente rural.

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4.°) Los lentos medios de comunicación entre Europa y América, que la realidad, de la existencia de un traje o disfraz (como solía llamarse a los
harían llegar tardíamente, aún a las ciudades-puertos, los cambios de la moda. modos de vestir campesinos o urbanos de fuerte tono folklórico y aspecto sui
Con mucha mayor razón a los medios campesinos. generis, contradictorio con las modas de las élites cortesanas), propio del
gaucho (ver pág. 35 ), nunca la hubo, en cambio, porque en verdad éste no
Entre los factores particulares volvemos a señalar: existió con carácter propio, sobre la existencia de un traje de la paisana o mujer
1.°) La entrada de los ganados antes del establecimiento del europeo en de campo. Erróneamente, los llamados nativistas, en la presentación de sus
poblaciones, en nuestro territorio (colonización vacuna) y lo tardío de la conjuntos o grupos de baile, llaman al vestuario femenino traje de china,
colonización humana (1680, Colonia del Sacramento; 1724-26, Montevideo), confundiendo los términos y adjudicando, en una generalización poco feliz, el
con ciudades-puertos de carácter eminentemente militar y mercantil, dejando calificativo de china a todas las mujeres de nuestro campo, siendo que éste se
el interior casi vacío. aplicó originalmente a un tipo femenino bien definido, que deambulaba con los
soldados, etc., de costumbres y profesión, bastante más que dudosas.
2.°) Por las causas recién anotadas, el desarrollo de una población y una
sociedad numérica y culturalmente masculina, en especial en la campaña, En otros casos, se hace aparecer a las damas con delantales, para bailar,
transitada sólo por hombres sueltos, desertores de los cuarteles y varios siendo esto tanto o más disparatado que el uso de las espuelas en los hombres.
aventureros criollos sin oficio, e indios; sin hijos ni familia, sin ley ni Dios, los En efecto, el delantal es un elemento de trabajo y por lo tanto se lo quitaban,
propiamente dichos gauchos. Y como consecuencia, marcada escasez de aún cuando estuvieran poco antes cumpliendo tareas culinarias (preparación de
mujeres, que las convirtió en un elemento mucho más buscado, diríamos raro, pasteles, etc.), en cuanto iban a la sala de baile. Ni hablar de que los tales
y que, por contraste, acentuó la espectacularidad (más o menos funcional o delantales, para colmo de disparates se confeccionan en organza u otras telas
fantasiosa) de aquellos hombres-gallos, necesitados de destacarse frente a la suntuosas y propias de la lingerie urbana, antes que de las rusticidades
sencillez de los usos femeninos, su sobriedad, su carácter más "europeo" e campesinas. El uso de una cinta en el cabello, llamada impropiamente vincha,
incluso, su pulcritud, que unidos a la belleza natural de las criollas, no dejaron con carácter uniforme, es otro botón más en el muestrario de estos desaciertos.
de llamar la atención de los viajeros europeos, según veremos enseguida. Dejemos este siempre lamentable tema de señalar errores, aunque tenga
3.°) La ausencia de influencias indígenas en el vestir femenino, como en carácter docente, y vayamos a lo que dijeron los viajeros.
otros tantos aspectos de la cultura local, al faltar la tejeduría nativa, por las Félix de Azara ("Memoria sobre el estado rural del Río de la Plata en
características culturales de nuestros indios (charrúas, minuanes, etc.). 1801"; Ed. Bajel, Buenos Aires, 1943) las describe así (pág. 3 y 4):
4.°) La pobreza original de las poblaciones de nuestro país y la mayor "Por supuesto que las mujeres van descalzas, puercas y andrajosas,
aún, de su ámbito rural. asemejándose en un todo á sus padres y maridos, sin coser ni hilar nada".
Con todo lo dicho podemos hacer la descripción del modo de vestir de las
mujeres en la campaña oriental, en el período que venimos estudiando Y en la "Descripción e Historia del Paraguay y del Río de la Plata", 1790
(1780-1820), y para ello vamos a recurrir, primero a los viajeros y luego a los (Ed. Bajel Buenos Aires, 1943), se había referido a ellas en estos términos
documentos, especialmente inventarios de época. (pág. 200):
Como el del hombre, aunque, y lo repetimos por la importancia que "Sus mujeres son puercas y van descalzas sin más vestido que el tipos ó
reviste, dentro de parámetros mucho más sencillos y simples, variará según la camisa que dije de las indias en el capítulo 13 núm. 18". Dice allí: "Daban por
estación, la hora del día y las circunstancias de la ocasión. Esto de las vestido a los varones un gorro, una camisa, calzones y poncho, todo de lienzo
circunstancias de la ocasión, hace que digamos que, como en el vestuario del de algodón grueso, claro y ordinario, les hacían cortar raso el cabello, sin
hombre se han cometido y se cometen, en aras de un seudo tradicionalismo sin permitirle calzado. Tampoco lo permitían a las mujeres, reduciéndose todo su
base ni estudio, graves errores, tanto formales como de concepto. En primer vestido al Tipos o camisa sin mangas del citado lienzo, ceñido á la cintura. Las
término así como desde la propia época colonial (Siglo XVIII), en plena precisaban á hacer de su cabello una coleta como los soldados,
definición del tipo y en su auge como producto axial de la cultural local,
existirá el concepto, la idea, perfectamente ajustada a

88 89
y á deshacerla al entrar en el templo para llevar el pelo tendido, sin nada que casa, visten, como su madre, un vestido de indiana y un chal de algodón, tienen
cubriese la cabeza". "Las más no la tienen de remuda, y se la quitan, lavan y los cabellos trenzados y sostenidos hacia arriba con un peinetón. La madre
tienden al sol, y enjuta vuelven con ella puesta del río á su casa. Sus lleva medias y zapatos, las hijas están descalzas. (Auguste de Saint-Hilaire,
ocupaciones son por lo común, barrer, hacer fuego para asar la carne, y "Voyage a Rio Grande do Sul" —Orleans, 1887, 1816-1822— Cap. VI
calentar el agua para tomar el mate, sin hilar ni coser". —Santa Teresa, Castillos— Rocha, Castillos, octubre 6, pág. 148).
"Por lo general, las mujeres son encantadoras; hablan el castellano con En la pág. 151, completa, refiriéndose a la forma de vestir de la gente de
mucha corrección y gusto; pero lo que influye en sus atractivos es la irresistible nuestro campo: "No hay aquí proporción alguna entre el vestir de los hombres
inclinación que tienen por toda especie de bebidas (sic) y por el tabaco; han y el de las mujeres; éstas visten como damas, los. hombres apenas un poco
contraído de tal suerte esta costumbre que no la dejan sino con la muerte". mejor que nuestros paisanos de Francia". Y agrega (pág. 152) "Allá encontré
(Julián Mellet, "Viaje por el Interior de la América Meridional". 1808-1820. tres mujeres muy bien puestas que me recibieron perfectamemte y se pusieron
(Ed. del Pacífico S.A., Santiago de Chile, 1959, trad. de la 2.a edición francesa a conversar conmigo. Con excepción de una que es muy linda, todas han
de 1824) —Capítulo II— Maldonado, Montevideo). pasado la primera juventud, pero tienen gracia y clase en sus maneras, cortesía
sin afectación, en una palabra, poco menos que los modos de nuestras
"Las mujeres van descalzas y son muy sucias. Sus vestiduras consisten castellanas bien enseñadas. Los hombres, al contrario, me han hablado poco,
comunmente de una camisa sin mangas, sujeta por un cinturón a la cintura: son de maneras vulgares y no me han hecho cumplidos..." "Siempre el chiripá
muy a menudo no tienen más que la puesta". (Emeric E. Vidal —Ilustraciones y los pantalones (calzoncillos), que he descripto...", etc.
Pintorescas de Buenos Aires y Montevideo". Londres 1820— Traducción de
El 15 de Octubre, en la iglesia de Rocha (pág. 156), dice: "Las mujeres
Carlos Muzio Saenz Peña —Ed. VIAU, Buenos Aires— 1943, Estancia de San
estaban muy bien puestas, los hombres lo estaban muy mal".
Pedro, Colonia —Vestuario de las gentes de campo, pág. 23).
Atravesando la campaña de San José, hacia la Colonia, describe así sus
"... Mi huésped de Santa Teresa, y el teniente de la Angostura, me han costumbres: "Están siempre a caballo, van a caballo a la pulpería, a caballo se
acompañado a una legua de aquí, a un lugar llamado por los portugueses, del hacen las compras, se busca la carne y el agua, hasta a misa se va a caballo.
nombre de su propietario, Casa de Molina". Encontré en las calles de San José algunas mujeres que llevaban vestidos de
seda y según lo que me dijeron los mismos oficiales, algunas son amables, pero
"Esta casa es un rancho como los de los portugueses, pero más limpio y los hombres son, en general, groseros y sin educación, y se ven a veces en los
menos desprovisto. La sala donde fui recibido está adornada con bancos y sillas bailes, mujeres y hombres de chiripá". (San José, 3 de diciembre, pág. 211).
y en uno de sus ángulos un gran aparador, en forma de armario, cuyas puertas
abiertas dejaban ver una gran cantidad de fuentes y platos de loza..." "... De esta Se detiene en San Juan (Departamento de Colonia), el 14 de diciembre, y
casa depende -una pulpería, donde estaban estibados varios sacos de yerba nos indica (pág. 224): "El dueño de casa (se refiere al propietario de la
mate proveniente de la Capitanía de Río Grande, un gran saco de pimienta, estancia) lleva una chaqueta deshilacliada y no tiene sino el aspecto de un
algunas mercaderías europeas y ponchos rayados de distintos colores entre los paisano; su mujer, por el contrario, está vestida como una dama, la pulcritud
cuales domina el azul. Estos ponchos se hacen en Córdoba". personificada".
"Hice alto en una estancia que pertenece a la hermana de Angelo Nuñez, y Va completando su imagen de las mujeres en la campaña oriental, sin
se compone de varios ranchos bajos, construidos de barro grisáceo y entre las duda la más minuciosa que nos dejó de ellas viajero alguno, en la épocas que
cuales apenas si se distingue la casa del propietario. En la sala en que me nos ocupa, y en una estancia próxima a Las Víboras, todavía en Colonia, el 19
introdujeron hay dos camas de madera, igual número de mesas y sillas de paja de diciembre (pág. 231), nos describe así a la dueña de casa (mujer de Don
pintadas de rojo, y sobre una de las mesas uno de esos pequeños oratorios Gregorio) y su hermana: ".... Mi huéspeda y su hermana parecen haber sido
portátiles, tal como los que tienen los portugueses"... "Cuando entré encontré muy bien criadas; conversan muy bien y muestran esa cortesía, ese deseo de
en esta habitación al dueño y a la dueña de casa y varias jovencitas de diez a agradar sin mezcla de afectación, que yo no he visto sino entre las
quince años, de caritas realmente angelicales, piel fina, mejillas ruborosas, hispanoamericanas".
grandes ojos negros, boca pequeña, cabellos castaños oscuros. Estas personitas
que son las hijas del dueño de

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Cerca de Mercedes, el 24 de diciembre (pág. 240) se refiere a las gentes
de otra estancia: "Las mujeres están siempre puestas como señoras, los
hombres de pajueranos con el chiripá, el calzoncillo cribado y las botas de
yegua".

Para cerrar estas citas de Saint-Hilaire, no nos resistimos a transcribir lo


que dice del campamento portugués del Rincón de las Gallinas (11 de enero,
pág. 269), donde desnuda uno de los tristes problemas de nuestros campos en
aquel período de ocupación extranjera: "Por fuera del campamento, a su
alrededor, se ven muchos ranchitas habitados por indios de todos los orígenes,
que en su mayor parte han venido de Entre-Ríos, a refugiarse aquí. Los
hombres viven en el ocio completo mientras que sus mujeres e hijas se
prostituyen a los soldados".

Por último, y aunque pertenece a un período algo posterior, vamos a


tomar una cita de Alcides D'Orbigny ("Viaje a la América Meridional"
—Realizado de 1826 a 1833— Ed. Futuro, Colee. Eurindia, 1945, Cap. III,
Viaje por la Provincia de la Banda Oriental, pág. 80), que nos da una idea del
tocado de las mujeres de a caballo: "Poco más tarde fuimos alcanzados (cerca
de Las Vacas, hoy Carmelo, Departamento de Colonia), por dos hombres y dos
mujeres a caballo, cuya vestimenta nos permitió reconocer como hacendados o
estancieros. Las mujeres estaban vestidas como todas las amazonas, es decir,
que llevaban un sombrero de hombre, adornado con hermosas plumas de
avestruz, que les sentaba muy bien".

De inventarios y otros documentos, en los Archivos de Montevideo,


Buenos Aires y Córdoba, hemos extraído una lista de prendas de uso femenino
en la campaña, hacia fines del Siglo XVIII, a saber: camisas, de bretaña, anchas
o angostas, labradas con seda tancay o seda negra y otras de roan labradas con
hilo de algodón azul, otras de lienzo de algodón, y también de bretaña pero con
mangas de cambray: polleras de telas diversas y colores vivos (coloradas,
verdes, etc.) y con bordados y galones en su parte inferior; enaguas de lienzo;
corpinos o apretadores de crea; rebozos de bayeta de Castilla, con galones y
bordados o sin ellos, en colores verde, azul y negro; medias de seda y de
algodón; zapatos de tela y de cuero fino.

De todo lo hasta aquí dicho y transcrito, podemos dar, creemos que muy
claramente, una idea del carácter, vestuario, peinado, etc., de nuestras mujeres
de campo, estancieras, paisanas y aun chinas, en el período que estudiamos, de
1780-1820, con todas las salvedades que sobre generalización, etc., hemos
hecho con res-

92
pecto de los hombres. En primer lugar, no parecen caber dudas que las tejida, o aún de cuero fino, ablusándola un poco y, muchas veces en el trajín
estancieras, mujeres pueblerinas y paisanas, en general, además de los diario, refajándola para evitar se ensuciaran sus bordes, (que también solían
atributos de belleza característicos de las mujeres orientales, que tanto tener puntillas y/o bordados) con el polvo, el barro, etc.
subrayaron los viajeros, referidos a la tersura de su piel, a sus grandes ojos,
muchas veces oscuros, pero también azules, a sus cabellos negros, gracia de Debajo de esa camisa, de la cintura hacia abajo, llevaban una o dos
formas, etc., unían una simpatía, buen trato, dulzura y cortesía, totalmente enaguas de lienzo, a veces con los bordes con puntillas, también muy
naturales, que aumentaban sus encantos y las hacían sobresalir frente a los engomadas (almidonadas) y azuladas, para darle más brillo a su blancura.
hombres que resultaban, en comparación, rudos, secos e introvertidos, o
parcos, cuando no taciturnos y groseros, a despecho de la hospitalidad y sobria A veces, el busto se retenía, por encima de la camisa, con un apretador o
cortesía características de nuestros hombres de campo. Diferente parece ser el corpiño, de crea, con cintas y botones. En estos casos, generalmente se ponía,
caso de las chinas mucho más mimetizadas con los más bárbaros, duros y sobre la camisa, una pollera de tela más gruesa o más fina, según la época del
crudos de nuestros gauchos, tenían como ellos aspecto desaliñado y sucio, a año y la ocasión (de bayeta, de indiana, de seda, de tripe, de cotonía, etc.),
veces casi varonil, muchas francamente desagradable. generalmente de un solo color vivo (excepto el negro, prescrito para la
Iglesia), colorado, azul o verde, con uno o más galones (de oro, plata) en el
Sin otro maquillaje que un buen lavado con agua pura y fría, de aljibe o borde, o con bordados en ese tercio inferior. Esta pollera no sobrepasa
de cachimba, con los cabellos trenzados en una o dos trenzas, y estas o sueltas tampoco, en su largo, la media pierna, dejando ver, muy frecuentemente, el
a la espalda o al frente, o apretadas en rodetes, o muy bien peinados, siempre borde de la camisa y enaguas. Era bastante ancha y bien fruncida en la cintura,
con raya al medio, en un moño, más o menos bajo, no llevaban otro adorno sin pretina.
para alegrar su cabeza, que una o dos peinetas, o, menos frecuentemente, un
peinetón y un par de sencillos zarcillos de plata o de oro en las orejas; a veces Para paquetear las mujeres ya algo maduras, usaban medias,
alguna cinta de color para ayudar a sujetar el pelo, y, también a veces, una flor. generalmente de algodón, a veces de seda, habitualmente blanca y los zapatos,
sin tacos, con tacos, muy bajos, y troncocónicos o carretel, eran de seda,satín u
otra tela, a veces con bordados o pintados, o de un cuero muy fino (tafiletes,
Como las mujeres de la ciudad, para ir a la Iglesia, y no sólo a misa sino
también para casarse, el vestido (generalmente pollera y gran rebozo, ambos charol, etc.). Tenían a veces también hebillas o una moña de tela, o
de bayeta, o aquella de una tela más liviana y éste de bayeta) era totalmente aplicaciones de mostacilla, o alguna piedra de color.
negro, siendo igualmente negros, las medias y los zapatos. Al vestido negro, para la boda, se agregaba una mantilla blanca.

La ropa habitual, de diario, era una hermosa camisa, generalmente el Al de todos los días, un rebozo, o a veces una chalina o ponchillo; en el
orgullo de su dueña, de una tela de algodón fina, engomada y azulada, con primer caso de bayeta o de punto, con o sin bordados y/o galones; las chalinas
bordados y puntillas, cuyo escote era redondo y fruncido (escote aldeano o o ponchitos, de telar, con una o dos franjas y flecos. Siempre de colores vivos:
bote) y prendido a la espalda con cintitas o botones, a veces con pasacintas, azul, verde.
otras con un volado o fichú de la misma tela, siempre con bordados, muchas
veces en colores contrastados, azul o negro, tal como se siguen haciendo en el La pollera, generalmente para el caso de bayeta, era obligada, sobre la
Paraguay; otras con escote cuadrado, con bordados y botones al frente. Esta camisa, para cabalgar y entonces la cabeza iba cubierta con un sombrero de
camisa a veces tenía mangas, al codo o largas, en este caso, con puños y hombre, gacho o pajilla, con todo y barbijo, a veces sujeto con un gran
puntillas o bordados en las mangas y puños. pañuelo para mejor protegerse del sol y el polvo y, casi siempre, adornado con
plumas, las más comunes de avestruz, a veces de pavo real.
La amazona llevaba en su mano, a veces enguantada, un pequeño
arreador o latiguillo, cuyo mango variaba en riqueza (con virolas o malla de
Llegaba, de largo, hasta poco más abajo de la media pierna y se sujetaba plata) según la condición social y económica de su dueña.
a la cintura con un cinturón de tela rica, o de lana

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VIII

VESTUARIO MASCULINO 2.a


ÉPOCA — 1820-1870

No vamos a insistir en la reiteración de conceptos vertidos en la


Introducción y Generalidades, al iniciar el estudio de esta segunda época del
vestuario de nuestros hombres de campo. Queda aceptado lo arbitrario de esta
división que, como lo explicamos extensamente, tiende sólo a facilitar el
estudio tipológico y a sistematizar el tema.
La primera época, ya estudiada, responde a los tipos del changador,
gauderio y gaucho, en la Edad del Cuero, o de la Economía Cimarrona, de la
depredación de las reservas naturales de vacunos y las arreadas de yegunos y
mulares, con destino a un comercio más clandestino que legal, por parte de
cuadrillas de hombres sueltos, desertores del ejército y la marina coloniales;
indios tapes desprendidos de las Misiones, etc.
Remata con el comienzo de la Era del Tasajo, o del engorde y cría de
vacunos y de las guerras por la independencia nacional,-que sucesivamente por
razones socio-económicas y luego socio-políticas, producen un activo cambio
cultural, que transforma a los gauchos de cazadores de ganados cimarrones, en
pastores-soldados, jerarquizando una serie de sus mejores condiciones
culturales, hi-pertrofiando peligrosamente otras e, incluso, exaltando
consecuentemente algunos de sus defectos.
Sigue siendo el gaucho, en todo ese período, el eje, el producto
arquetípico de la cultura local por antonomasia, el elemento axial de nuestra
sociedad, nunca el marginal que, en notoria coincidencia, nos han querido
mostrar los tecnócratas teóricos de la actividad agraria, o los ideólogos del
materialismo dialéctico (marxismo), disfrazado de seudo-nacionalismo
intelectual.
Aquélla, dijimos, es la época de la bota de potro, el desjarretado, las
boleadoras.
La época que ahora vamos a estudiar, es, esencialmente, la culminación y
la hipertrofia también, en el tiempo, y en sus valores culturales, positivos y
negativos, del final de la etapa anterior. Hay, un estancamiento y, si se quiere
un retroceso aparente en el proceso de cambio cultural, pero, en realidad hay
una aceleración, provocada, a pesar de los largos conflictos de armas que se
desarrollan a través de todo el período, por la consolidación nacional y las
migraciones masivas, principalmente de vascos españoles, france-

97
ses, italianos, ingleses, escoceses, irlandeses, etc., que si en algunos aspectos salada, del comercio internacional, del comienzo de la gran inmigración
deslavan virtudes esenciales de la cultura regional y nacional, flexibilizan el pobladora europea. Es, como señalamos, el tiempo en que el país se despobló
cuerpo social, lo dinamizan y favorecen su adaptación a las condiciones de de ganados y se pobló de lanzas.
una nueva cultura que habrá de participar, por igual, de elementos Como es natural, el vestuario de nuestros hombres de campo sufrió
tradicionales y de otros, productos de un proceso de endoculturación, donde la cambios, muchos de los cuales ya se venían produciendo desde el período
asimilación no siempre es pareja y sin consecuencias traumáticas, pero que, anterior. Algunas prendas, al desaparecer del uso social general, desaparecen
en definitiva, se va haciendo total y tendiente a una adecuada integración también del uso en campaña. Otras, en cambio, adquieren particular
nacional. importancia. Finalmente, empiezan a adoptarse algunas que habrán de
El gaucho deja de ser un cazador de ganados, a veces pastor y a veces perpetuarse en el uso rural, hasta nuestros tiempos, por sus excelencias
soldado (milicias), para ser, antes que nada, un guerrero, que cuando puede, en funcionales.
los intervalos de paz, se va sedentarizando en el pastoreo engordador de
vacunos, a los que se suman, cada vez más, los lanares, pero que, a ratos En este sentido, en el de las excelencias funcionales, es necesario que
también, vuelve a ser un cazador rebarbarizado, depredador impenitente, por destaquemos que hay una prenda que atraviesa todo a lo largo y ancho las
los avatares de las contiendas, consideradas, generalmente intestinas o civiles, distintas etapas del ser y el quehacer de nuestros hombres de campo y
y mayoritariamente provocadas o alentadas por un intervencionismo externo, permanece hasta hoy, insustituible en sus múltiples ventajas como abrigo de
que si a veces pudo tener la apariencia de una contribución al desarrollo, los fríos, impermeable a las lluvias, protector de los soles y los vientos, como
muchas mostró la descarnada garra de un neo-colonialismo, cultural, manta de cama, etc.: es el poncho.
económico o, aún, directo, en afanes de acrecentamiento territorial. Lo Vamos pues, a repasar brevemente el vestuario que dimos como
lamentable, y vaya esto dicho entre paréntesis, es que esos atropellos a la característico de la etapa anterior y referirnos a la sustitución de alguna de sus
soberanía e independencia nacional, hayan sido fomentados por los prendas por otras, o la alternancia de uso de otras junto a aquellas.
pusilánimes o los traidores de adentro, los eternos buscadores de patrias
grandes, de protecciones, o integraciones territoriales, descreídos de los Empezaremos, otra vez, por los pies.
valores propios de una patria que no supieron amar sin reservas, como verda-
deros hijos. Lamentablemente, fenómeno idéntico al que hemos tenido que A pesar de todas las prohibiciones legales, ya ensayadas en el período
sufrir, en los tiempos presentes. colonial-español y reiteradas ahora, sobre todo durante la Cisplatina, la bota
de potro (de yegua) y aún la de vaca, siguió siendo la dueña y señora de los
Esta etapa, que empieza en el momento culminante de las guerras por la pies de nuestros hombres de campo. Sencilla, adecuada para quien estaba
independencia, la maravillosa gesta de los orientales solos, la cruzada de todo el día sobre el caballo, relativamente cómoda, y básicamente barata, en
1825, sigue con el proceso de 1826-28, que incluye episodios tan el caos general de costumbres que fue signo exterior evidente de este largo
trascendentes como la Campaña de Misiones. Y, desde 1833 hasta el 65, con período de luchas, la "bota de potro" se mantuvo como predilecta indiscutible,
muy pequeños intervalos de paz, es, una sucesión de conflictos internos, con tanto en el uso rural, estrictamente, como entre las tropas nacionales. Sólo fue,
intervenciones exteriores, en que los orientales siguen demostrando un valor a poco a poco, desplazada en las preferencias de estancieros, mayordomos y
toda prueba y una perseverante voluntad del ser nacional que resistía todas las oficiales, por las botas fuertes, de confección, de uso obligado entre estos
agresiones y soportaba estoicamente todas las adversidades. últimos nombrados, que eran generalmente los primeros en los momentos de
guerra. Botas de cuero curtido, de caña semi-dura (relativamente blanda en el
Lo dijimos, sintéticamente antes, y lo reiteramos ahora, es el período tobillo), con un corte en su borde superior y posterior (corva), y cordón con
duro, difícil, angustioso, dramático, rojo de sangre y luminoso de heroísmo, una o dos borlas, al frente o en su cara externa, conocidas como granaderas o
de la consolidación nacional. De las guerras civiles, del caudillismo currutacas.
desenfrenado. De las intervenciones y protecciones externas. El abierto
enfrentamiento por el dominio del país entre los dotores, representantes de la La forma del pie bastante aguda pero con la punta roma, casi mocha y
intelligentzia montevi-deana, europeizantes, y los botudos, los caudillos tacones bastante altos. Siempre negras.
rurales o gauchos, estereotipos de un nacionalismo a veces retrógrado y En cuanto a los más modestos peones u hombres de tropa de linea, no
salvaje, pero, generalmente, sano y trascendente. Es la edad de la carne había para ellos nada más barato fuera de la bota de potro

98 99
que la propia piel, es decir, que iban a pie desnudo o de pata en el suelo. bajos con cintas o cordones, a los tobillos. Este calzoncillo se usa metido
En la segunda mitad de este período aparece un nuevo tipo de calzado dentro de las botas (de potro o de confección), y muchas veces se pone encima
popular de uso rural, la alpargata, aportada como bien cultural propio por los de él el cribado, que se usa más por lujo que por otra razón.
vascos, cuya difusión se irá acentuando a fines de esta etapa y, principalmente
en la siguiente, y a la que oportunamente nos referiremos in-extenso. El calzón español, corto a la rodilla, justo y abierto hasta el medio muslo,
Las espuelas mantienen sus características formales, pero se va dejando pierde toda vigencia y es sustituido, definitivamente, por otra prenda que
de fabricarlas en latón o bronce, sustituidas por las de hierro, y las de plata habiendo empezado a usarse en el campo desde el último tercio del siglo
siguen siendo las de mayor uso como lujo, sobre todo entre los más pudientes. XVIII, se convierte en una de las prendas más características del vestuario
masculino rural, y aún urbano, en nuestro medio, durante toda la época que
ahora estudiamos. Nos referimos al chiripá, que habrá de merecer un capítulo
El blanco calzoncillo, de hilo o algodón, de herencia hispánica, con especial en este estudio. Es originalmente un rectángulo de tela, más o menos
franjas o cribos y desflecado en su borde inferior, mantiene su riqueza y uso gruesa y basta (gerga de lana tejida, tripe, bayeta, etc.), de color vivo, con o sin
universal entre las distintas clases, en el ámbito rural. franjas de otro tono, sujeto alrededor de la cintura y caderas, como un mandil o
una falda, largo poco más o menos hasta las rodillas, que luego, sobre todo por
funcionalidad para el jinete y después para suplir la ausencia del calzoncillo
(frecuentemente entre los más pobres y en las guerras), se alarga y se cruza
entre las piernas, a modo de un pañal o bragas (influencia también de los
indios "pampas", en la región bonaerense).
Como el antiguo calzón, se seguirá sujetando a la cintura con una faja de
tejido de lana o de algodón, también de colores vivos, y encima de ésta se
continúa usando un cinto ancho, de cuero, o de tela, o de ambos materiales
combinados, con bolsillos, llamado cinto de tirador o tirador. Que suele
cerrarse al frente con una abotonadura hecha generalmente con dos o cuatro (o
varias) grandes monedas, originalmente de plata de las de circulación
corriente, llamada rastra. También estas dos prendas, el tirador y la rastra,
merecerán un capítulo especial.
Lá camisa mantiene las mismas características, materiales y forma de la
etapa anterior.
El chaleco idem. Sólo cambia, en algo, su forma, por las variantes de la
moda en los medios urbanos, que se trasladan al ámbito rural. Así los bolsillos
se simplifican y pierden las tapas. Se usa más corto y de abertura mayor.
Disminuye el número de sus botones. Se ciñe aún más, si cabe, al torso. Las
solapas se hacen de otro material y con bordados. Aparecen los chalecos con
solapas redondas, y abertura también redonda casi hasta el esternón, cruzados,
etc. Las telas predilectas para su confección son la seda, el mordoré, la pana y
Podemos señalar, simplemente, que se alarga, desde la media pierna, el terciopelo, incluso el terciopelo labrado, etc. Los bordados, finos y
como era originalmente, casi hasta los pies y ensancha exageradamente abajo. pequeños, son en colores y hasta en hilos de oro y plata. Los botones o son
Las franjas o cribos, verdaderos entredós, deshilados de la propia tela, y luego forrados o son de metal o de concha (nácar), teñidos de color, y muchas veces
con bordados superpuestos, acentúan su lujo y calidad, con motivos florales y, colgantes a modo de gemelos. Se hacen también con monedas pequeñas de
a veces, con iniciales y palabras completas. Poco a poco se va extendiendo el plata, y más tarde, con sus imitaciones (botones "gauchescos").
uso de otro calzoncillo, largo también como éste, y de tela igualmente liviana,
pero de piernas angostas, que se atan en los

100 101
Chaleco

La chaqueta, siempre corta, que apenas llega a la cintura, generalmente


con cuello y solapas pequeñas, mantiene sus características de forma y
materiales de confección (bayeta, casimir, lanilla, terciopelo, etc. y se le
aplican pequeños bordados, o, con mayor frecuencia, adornos de trencilla
("pinos").

Se mantiene el uso del pañuelo, en la cabeza, o en el cuello, con las


características y las formas de llevarlo que ya fueron descritas para la etapa
anterior, No obstante y entre los militares, estancieros y mayordomos, se
define, a menudo, el uso de un corbatón, o pañuelo más pequeño usado como
tal, generalmente de seda y otra tela liviana, hecho un moño o en nudo de
corbatín con dos puntas.
El sombrero sigue siendo gacho o chambergo de fieltro o de pajilla en
verano, con su barbijo o barboquejo. Al que las guerras y conflictos políticos le
agregan una cinta en la base de la copa, de color, con una inscripción bordada,
alusiva y a veces injuriosa: "Viva la Patria" - "Vencer o Morir" - "Dios y
Patria" - "Defensor de las Leyes" - "Mueran los salvajes asuerosos unitarios",
etc., llamada divisa.

Los militares de rango y estanciertos (y sus mujeres cuando van a caballo)


adoptan en este período, muchas veces, como sombrero, el de copa o galera,
generalmente de felpa y habítualmente negro, de origen inglés, y en sus formas
tronco-cónica y de chimenea al que se le ponía barbijo de seda y divisa, y en
ocasiones, en la cinta, una gran hebilla de plata u oro.

102
Se acentúa, especialmente entre algunos cuerpos militares, el uso del El sabio francés Alcides D'Orbigny, que describió como nadie las
gorro frigio o de manga, al que se le agregan cintas o ribetes de color y costumbres y usos de nuestras gentes, describe así el seudo-uniforme de un
cocardas con significado político. grupo de milicianos y blandengues que le acompañan en su viaje por la
Provincia de Buenos Aires, en estos mismos años: "No resultará... una sorpresa
decir que había sido difícil reunir, en el escuadrón que nos acompañaba, diez
Hacia la mitad de este período, aparece una especie de gorra chata, de uso
entre los marinos franceses, y los vascos: la boina, generalmente con un hombres uniformemente vestidos; unos llevaban pantalones, otros calzoncillos
con chiripas de diferentes colores; muchos tenían la cabeza cubierta de
pompón, sujeto en su centro por un cordón, más o menos largo. Esta boina
sombreros de copa y la mayoría llevaban ceñida la frente con un pañuelo,
adquiere un creciente uso rural, en este período.
costumbre generalizada entre los hombres de pueblo; casi todos iban con los
Poco a poco van perdiendo vigencia el sombrero panza de burra y los de pies desnudos y algunos calzaban botas de potro, finalmente, casi todos
fieltro blanco ("del Cuzco"). estaban cubiertos de ponchos diversamente coloreados en listas y dibujos, lo
que daba a la tropa un aspecto completamente extravagante". ("Viaje a la
Como señalamos al comienzo, el poncho mantiene pleno uso y vigencia, América Meridional", 2.° Tomo, Buenos Aires, Las Pampas, etc., Pág. 519).
siendo que, cada vez más se generalizan los ponchos de confección industrial
europea (ingleses), tanto los de lana de invierno, como los de algodón y aún de
seda, livianos, de verano. Pero, más que ninguno, adquiere uso universal, Otro, el norteamericano Samuel Greene Arnold, en su "Viaje por América
particularmente entre los militares, el poncho grueso, con cuello en la boca, de del Sur, 1847-1848", traducción de Clara de la Rosa, Ed. EMECE, Buenos
bayeta azul, forrado de rojo, llamado "patria", al que ya nos referimos Aires, 1951, describe así el vestuario de un gaucho soldado al servicio de
oportunamente, (v. Cap. V). Oribe, en su campo sitiador de Montevideo, en 1848: "Pronto aparecieron dos
hombres a caballo, uno desmontó y se acercó a nosotros. Llevaba puesta una
Resumiendo, la vestimenta de nuestro hombre de campo en esta época, chaqueta de tela roja y chaleco azul, ambos abiertos mostrando una hermosa
variantes más o menos, es, de pies a cabeza: botas de potro, a veces botas camisa, anchos calzones blancos deshilachados en lo bajo y abiertos unas 5 o 6
fuertes de confección, calzoncillos largos, con cribos y flecos y/o atados al pulgadas y atados con cordones; una especie de mandil (chiripá) o una variedad
tobillo; chiripá, de mandil o entre las piernas, de largo variable, en el primer de pantalones turcos envueltos alrededor de la cintura, llegando hasta más
caso apenas abajo la rodilla, el otro desde la media pierna hasta el tobillo; los abajo de la rodilla, de una tela roja de mantel de mesa con figuras blancas, un
estancieros y mayordomos cambian el calzón, no tanto por el chiripá como por ancho cinto de cuero donde generalmente usan el cuchillo detrás, grandes
un pantalón de tipo militar de caballería y luego (desde 1835-38) en adelante espuelas españolas (sic), un sombrero blanco de fieltro, con una banda de seda
por la bombacha; faja de lana, de algodón o de seda y de colores, larga y a que llevaba estampada en negro la leyenda "Defensor de las Leyes", todo esto
veces con flecos en los extremos; cinto de tirador; camisa, chaleco, chaqueta; componía el traje de este soldado que mostraba una barba enorme".
pañuelo al cuello o en la cabeza; sombrero gacho, pajilla, gorro de manga,
boina, galera; poncho.

DESCRIPCIONES QUE DEL VESTUARIO DEL GAUCHO EN ESTE El sueco C. Skogman, muy poco después, entre 1851 y 1853 ("Viaje de la
PERIODO, HICIERON DIVERSOS VIAJEROS. — Comenzaremos por Fragata Sueca Eugenia, Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Perú; traduce. Kjell
Henrichsen, Ed. Solar, Buenos Aires, 1942), nos da su propia y colorida
Alexander Caldleugh, ya citado, quien da una visión concisa del vestir de los
versión de estos vestuarios, refiriéndose a un joven conductor de carretones en
hombres de campo por 1823: "En cuanto al vestido, no se le presta mucha el puerto de Montevideo: "El conductor monta sobre uno de los animales, viste
atención. Los hombres de campo usan el poncho -ya descrito- y con el cuero de la pintoresca indumentaria de la región y demuestra mucha destreza en su
las patas traseras de un caballo se fabrican una elegante bota, sin necesidad de oficio, aunque sin el menor asomo de compasión hacia las bestias. La
intermediarios; las espuelas enormes y un cuchillo grande en la cintura, vestimenta consiste en un par de amplísimos pantalones blancos, cuya parte
completan la indumentaria general del gaucho. Sólo en determinadas inferior remata en flecos, un trozo de paño de tono subido que rodea los muslos
ocasiones, el calzoncillo lleva adornos más abundantes a la altura de la y sujeto en la cintura median-
rodilla". ("Viajes por América del Sur, Río de la Plata", traducción y prólogo
de José Luis Busaniche, Ed. Solar, Buenos Aires, 1943, Cap. II, Pág. 53).

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te una correa; un poncho [(1) "Trozo rectangular de tejido con una abertura en
el centro por la cual se introduce la cabeza"],de vivos colores que cuelga de los
hombros y un sombrero inclinado o bien un gorro rojo terminado en punta".
(Cap. III, pág. 47).

Poco después completa la descripción de los vestuarios regionales, así:


"... aparece de repente un soldado de la milicia local, avanzando con paso
inseguro. Su vestimenta es similar a la ya des-cripta de los conductores de
carretas, con algunas diferencias en los colores"... "Dos enormes espuelas
cuelgan de sus talones y golpean sobre los adoquines".

Finalmente el inglés Robert Elwes, en "A Sketcher's Tour Round the


World" (London, Hurst and Blackett, 1854, in "La Argentina Vista por
Viajeros Ingleses: 1810-1860", por S. Samuel Trifilo, Colecc. Platania,
Buenos Aires, 1959), describe así el vestuario del gaucho, a mediados del
pasado siglo: "Usan unos calzones muy anchos forrados (sic) que llaman
calzoncillos, adornados preciosamente de la rodilla para abajo con deshilado y
a veces con un volante (fleco) de seda que les cae sobre los pies. Alrededor de
la cintura se atan un chiripá, un poncho de algún color vivo que cae suelto
entre las piernas, formando una especie de amplios pantalones bolsudos. Una
chaqueta corta y un ancho cinturón de piel con bolsillos, completan su
atuendo. El cinturón, al que llaman tirador se abrocha por detrás (sic) con tres
o cuatro dólares (sic) engarzados; en él se cuelga un largo cuchillo, que a
menudo tiene el mango y la vaina de plata. Las botas, abiertas en la punta, son
blancas, hechas con gran cuidado de la piel de la pata del caballo...". "El
sombrero es de paja Panamá y de ala corta, adornado por una cinta roja y
llevan grandes espuelas de hierro plateado".

Nuestro pintor de la Patria, Juan M. Blanes que, con Zorrilla de San


Martín y el Cnel. Lorenzo Latorre, completan, en sus diferentes campos, el
proceso de toma de conciencia definitiva de la nacionalidad, en unos sabrosos
apuntes (si no hubiera sido el gran pintor que fue hubiera sido seguramente un
gran escritor), bajo el singular título de costumbres porteñas, nos dejó una
magnífica e ilustrada descripción del vestir del gaucho a fines de esta época
(hacia 1860-70), (Orig. Colec. Juan W. Maguire):

106 107
IX
LOS AVÍOS DE FUMAR
/ - EL TABACO

La primera polémica, y no son pocas y de toda clase, a través de los


lugares y los tiempos las que ha levantado la planta, y el hábito, costumbre o
vicio de fumar, tiene que ver, nada más ni nada menos, que con el nombre
vulgar, que tanto en nuestro idioma como en casi todas las lenguas modernas
europeas se le ha dado a la famosa planta americana: tabaco.
Tradicionalmente se sostuvo que provenía de la deformación por los
conquistadores de una voz, "tabago", propia de los indígenas caribeños, en
particular los de Haití, que denominaban así los tubos con que se aspiraba el
humo de la quemazón de hojas de la planta, una de las formas más elementales
y primitivas del arte de fumar según a su tiempo veremos.
Según el distinguido lingüista Prof. Joan Corominas en su fundamental
"Diccionario Etimológico", el origen del nombre tabaco, no es haitiano,
aunque sea americana la planta, sino árabe (a su tiempo veremos cómo el
fumar tiene vieja tradición entre los musulmanes), como el italiano antiguo
tabacco, y el español altaba-ca, del árabe tab-báq o tubláq, nombre del
"eupatorio". Aclaremos que el eupatorio es una planta herbácea de la familia
de las compuestas, de raíz fusiforme, picante y amarga. Las hojas y semillas
del eupatorio se han empleado en terapéutica como tóxicas, esto-máquicas,
diuréticas y diaforéticas, en la dispepsia y estados febriles, sea en tintura o en
extracto fluido o diluido. Dicen los tratados de historia natural: eupatorium,
género de plantas compuestas, por lo común herbáceas vivaces, raramente
anuales, o arbustos erguidos, ofreciendo algunas especies aspecto arbóreo, de
hojas generalmente opuestas, de forma y consistencia variable, con inflores-
cencias variadas formadas por cimas o ramillos de flores de diversa
coloración; sus frutos son aquenios, es decir secos, indehisentes, de cinco
ángulos. El eupatorio es una planta del viejo continente (Eurasia), a diferencia
del tabaco que es, como ya hemos señalado reiteradamente, americana.
Tabaco, corresponde o es, pues, el nombre o denominación vulgar, de las
distintas especies del género Nicotiana y, sobre todo, de la Nicotiana tabacum.
Es esta una planta de la familia de las solanáceas, originaria de América,
de raíz fibrosa, tallo de 50 a 120 cmts. de altura, velloso y con médula blanca.
De hojas alternas, grandes, lanceoladas y gluti-

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nosas. Las flores en racimo, con el cáliz tubular y la corola de color rojo refiriéndose a Guatemala, afirma que los antiguos indígenas adoraban y
purpúreo o amarillo pálido. El fruto es una cápsula cónica con muchas atribuían carácter divino o sobre-natural a una hierba que ellos llamaban
semillas menudas. "Pezietl", que no era sino el tabaco, con la que se embriagaban "tomándola en
Nicotiana, es el género de plantas de la familia de las solanáceas, tribu de humo y hacían la invocación al demonio (?!) para saber las cosas futuras".
las diatureas y su nombre genérico deriva de la participación que en la historia Hoy sabemos que la tal embriaguez o éxtasis, la producen dos principios
de la propagación o difusión del tabaco y su uso en Europa, tuvo Jean Nicot. que posee la planta: uno alcalóidico, altamente venenoso, la nicotina, y otro
Fue Jean Nicot de Villemain, un diplomático y escritor (?) francés, nacido volátil, la nicocianina.
en Nimes (1530) y muerto en París (1600). Fue secretario de Enrique II de La nicotina, del francés nicotine y ésta de Nicot, es un alcaloide sin
Francia y embajador en la corte de Lisboa. Obtuvo allí tan poco éxito en sus oxígeno, líquido, oleaginoso, incoloro, que se pone amarillo y después pardo
gestiones que fue llamado de regreso a París en 1561. Allí llevó y dio a oscuro en contacto con el aire, desprende vapores muy acres y es de fácil
conocer como planta de virtudes curativas, regalándola a la reina Catalina de disolución en agua o alcohol. Su densidad es casi igual a la del agua y hierve a
Médicis, el tabaco que había adquirido en Lisboa a un mercader la temperatura de 245° centígrados. Se encuentra en las hojas de varias
judío-holandés, recién llegado de la Florida. De su apellido Nicot, derivan las especies de nicotiana y particularmente en la nicotiana tabacum (tabaco), en
voces nicotiana, nicotina, etc. Aún quedan en Francia, en la región del forma de sal málica o cítrica.
Mediodía, descendientes que tienen en su escudo una planta de tabaco.
Volviendo al género nicotiana, hállase éste constituido, como dijimos, por La nicotina es un veneno violento, que se usa como insecticida en
plantas herbáceas o sub-fruticosas, de bastante altura, revestidas, en general, agricultura y que tiene algunas aplicaciones terapéuticas.
por una pubescencia glutinosa. Son estas plantas propias y originarias de Es, químicamente, una base fuerte, divalente, cuya fórmula empírica es
América sub-tropical y de las regiones cálidas de Asia. Las hojas son alternas, C|0 H12 Nl2, que corresponde al piridil -3 N- metiltetra-hidropirol (como para
enteras y ordinariamente de gran tamaño. no hacer mal con semejante impronunciable nombre).
Los botánicos del Renacimiento, se ocuparon tempranamente en Se ha obtenido la nicotina por síntesis, pero prácticamente se extrae del
clasificar las diferentes especies del género nicotiana, o por mejor decirlo, del tabaco, hirviendo las hojas, concentrando luego el extracto y disolviéndolo en
tabaco propiamente. alcohol, liberando entonces la base con potasa y disolviéndola con éter y
Carlos Clusío, hacia 1574, distinguía cuatro especies: latifo-lium, evaporando el disolvente, se purifica finalmente, destilándola con corriente de
augustifolium, tertium y quartum. hidrógeno.
Hoy se cuentan más de cuarenta especies, entre las cuales, por su La proporción de nicotina que tienen los distintos tabacos es la siguiente:
dispersión, propiedades y uso, mencionaremos: Nicotiana fasci-culata; N. tabaco de Arabia, de La Habana, del Brasil y del Paraguay: 2%; de Maryland:
glauca; N. rústica y Nicotiana suavecolens. 2,29%; de Kentucky: 6,09%; del Norte: 6,58%; de Virginia: 6,87%; de
La que nos interesa, esto es la Nicotiana tabacum, típica y conocida por Francia: 7,34%.
sus grandes hojas y su corola roja y en forma de embudo, cuenta dentro de la El humo del tabaco contiene, normalmente, en suspensión, un 7% de
especie con diferentes variedades, como : alternatium, macrophyllum, nicotina.
fallescens, alipes, serotinum y otras, que responden a la magnitud de las hojas
y naturaleza de las flores. El otro principio que contienen, como dijimos, las hojas de nicotiana,
además de la nicotina, es la nicocianina.
Tienen todas ellas propiedades harto curiosas conocidas casi desde el
primer contacto del hombre europeo, español, con la planta en las Antillas.
Pedro Mártir de Anglería, en sus noticias sobre la Conquista de México, La nicocianina es una sustancia sólida, cuyo aspecto es semejante y
habla ya del tabaco como de una planta embriagadora que usaban los recuerda mucho al del alcanfor. Es volatilizable y es a ella que debe el tabaco
indios en sus ceremonias, y Fuentes Guzmán, su olor característico (perfume del tabaco).
Su fórmula química sería: C22 H32 N2 03.
Las distintas variedades de nicotianas pueden suministrar, a su vez, otros
principios útiles en medicina, pero éstos entran en el

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llamado "bálsamo tranquilo" y "la tintura odontálgica" utilizada contra el A continuación se da la lista de los tabacos más importantes, con
indicación de su riqueza en nicotina: Habano, 2%; Puerto Rico, 2,25%; Santo
dolor de dientes o muelas.
Domingo, 2,5%; Java, 2,7%; Filipino, 2,8%; Brasil, 2,8%; Húngaro, 2,9%;
La planta de la nicotiana también es, además, emética, acre y drástica. Rio Grande del Sur, 2,9%; Sumatra, 4,9%; Kentucky, 5%; Paraguay, 6%.
La nicotiana rústica, ha sido abundantemente empleada como purgante. La producción de tabaco, como es natural, depende de las condiciones de
No olvidemos la importancia que tuvieron los purgantes en medicina en los temperatura, humedad, y características del suelo, así como de las diferentes
siglos XVII y XVIII, pues mediante su uso se lograba la expulsión de los variedades que se cultivan, según sus condiciones intrínsecas. Según datos
humores nocivos y elementos líquidos venenosos, negativos para el cuerpo proporcionados por la F.A.O., la producción fue, en los principales países
humano, según se decía. productores, para la zafra 1959/60, la siguiente, en miles de toneladas
Se da vulgarmente el nombre de tabaco a la hoja de la nicotiana tabacum, métricas: EE.UU.: 815,1; China: 422; India: 267,2; Rusia: s/datos, aunque en
curada y preparada para sus diversos usos y también al polvo a que se reducen 1949 su producción representaba el 5,1% del total mundial, ocupando el 4.°
estas hojas secas para tomarlo por las narices. lugar; Brasil: 143,9; Japón: 129,9; Turquía: 124,7; Pakistán: 99,6; Italia: 83,8;
Grecia: 78,8; Canadá: 70,8; Filipinas: 56,9; Francia: 51,1; Yugoslavia: 48,2;
El cultivo de la especie principal (nicotiana tabacum), ya descrita, ha Cuba: 41,1; Argentina: 34; España: 21,1.
producido muchas variedades que se conocen, fundamentalmente, por el
nombre del país o región de donde provienen, y todas han llegado a adquirir, El tabaco de consumo tradicional en nuestro país, desde la época colonial,
en Europa y prácticamente en todo el mundo, una gran popularidad, al provino casi únicamente de tres orígenes bien definidos y a ellos vamos a
principio en razón de las propiedades medicinales que se les atribuían, como referirnos en lo que hace a su cultivo y variedades: de Cuba, de Bahía y de Río
veremos oportunamente, y después, por el conocido uso que se hace de sus Grande del Sur, mereciendo este último un párrafo muy especial por ser el
hojas, según también veremos en su momento. llamado tabaco negro o tabaco en cuerda, o naco.
Las hojas del tabaco, cuando están verdes, exhalan un olor fuerte y Con respecto a Cuba, tradicionalmente el llamado tabaco Habano
desagradable, que se modifica luego por la fermentación, y que, al fin, se provenía de cinco zonas: Vuelta Abajo, Serni-Vuelta, Partido, Oriente y
convierte en un aroma suave, muy característico, el llamado "perfume" del Remedios. Los tabacos de mayor consumo en nuestro país, de los cubanos,
tabaco, que participa en realidad muy poco de aquellos señalados principios provenían precisamente de este último distrito, en la provincia de Santa Clara,
activos enérgicos que entran en su composición química. que, según veremos oportunamente, fue la zona en donde la gente de Colón
Como ya señalamos, casi todas las especies congéneres son originarias de descubrió el tabaco de uso indígena y lo dio como aporte a la civilización
América, y, particularmente de América del Sur, el Caribe (Antillas) y Centro occidental.
o Meso-América, si bien, como también hemos señalado, su cultivo se ha
universalizado a través de los siglos. El cultivo de la planta, también tradicional, se efectúa en tres etapas:
siembra, preparación y recolección. La siembra se realiza por trasplante de las
Como ya indicamos, muchas son las especies del género Nicotiana, y cada matas criadas en semilleros. Según la época en que se lleva a cabo la siembra,
una de ellas comprende un gran número de variedades; no obstante vamos a los tabacos son llamados: tempranos, tardíos o de medio tiempo. La
destacar como las más importantes, las citadas Nicotiana Tabacum, con las preparación, o segunda etapa, consiste en deshijar y desbotonar las plantas,
variedades: tabaco común de La Habana, tabaco de Virginia ordinario, tabaco quitándoles los brotes que les consumen elementos nutritivos y se les eliminan
de Virginia de hoja estrecha, tabaco de Virginia de grandes pencas; tabaco también insectos y parásitos que atacan a las matas desde el semillero. La
americano o goundi; tabaco de Friedrich Sthal; la Nicotiana macrophylla, ya tercera etapa o recolección, comprende el corte en el campo y la desecación,
mencionada, que comprende las variedades: tabaco de Maryland de hoja larga, que se realiza en las casas de los propios sitios de producción, lo que allí
tabaco de Maryland de hojas muy anchas, tabaco de Maryland de hojas cortas, llaman curar el tabaco.
o de Honduras, o tabaco Griego; la Nicotiana Bhinensis (tabaco de China o
tabaco turco); la Nicotiana Rústica (tabaco rústico del Brasil, turco, etc.). A los terrenos donde se cultiva el tabaco se les da el nombre, muy
español, de vegas, de donde viene el nombre de vegueros que se da a los
cultivadores y, también en España, a los propios cigarros puros. Cada vega
tabacalera es pequeña en extensión y

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requiere grandes cuidados. La recolección se hace entre mayo y junio y el característico de las tierras secas y se caracteriza por ser muy fuerte y de un olor
veguero vendía el tabaco en bruto, tal como sale de la desecación, o lo clasificaba acre característico: catingudo.
previamente. En el primer caso pasaba a mano de los escogedores, especialistas
que separan las distintas clases de hojas que entran en el todo original y que El "Sertáo", como su propio nombre lo indica, es el tabaco del noroeste
podían ser, tradicionalmente, hasta diez. (sur-oeste del Estado de Bahía), la zona de mayor producción.
Como antes dijimos, desde tiempos coloniales se usó y conoció el tabaco El "Nazareth", es el tabaco del litoral marítimo hacia el Sur de Bahía y fue
habano en nuestro país. No olvidemos que su uso estaba generalizado en España tradicionalmente el predilecto para el consumo en el Plata.
desde los siglos XVI y XVII. Fue, pues, traído por los conquistadores y colonos,
y ellos mismos lo difundieron como parte misma de sus costumbres, como Nos queda por mencionar, exprofeso, el tabaco negro en cuerda, el de
integrante de su cultura. mayor importancia cultural tradicional en nuestro país y particularmente en el
medio rural.
El tabaco por excelencia de consumo en la campaña de la antigua Banda
Oriental, fue, y en alguna medida lo es aún, el tabaco de origen brasileño. La difusión del tabaco negro en cuerda en nuestros campos, es la
consecuencia natural de la inmensa frontera seca y, particularmente, del
No debemos olvidar que la función económica por antonomasia de la cultura comercio clandestino, oficio original de la gauchería que ya mencionamos, por
rural original platense, causa de la formación de la gauchería, fue la vaquería de ser en el actual estado de Río Grande en el Brasil, la región de ese país donde
los ganados cimarrones y la tropeada o arreo de yegunos, mulares y bovinos, mejor y más intensamente se cultiva.
pero, en sentido contrario y en la inmensa y fluctuante frontera seca
hispano-lusitana, epicentro mismo del territorio natal del gaucho, lo fue el Nuestros gauchos y paisanos se acostumbraron a fumarlo desde los
comercio de los cueros y sebo, producto de aquellas faenas, por el alcohol y el tiempos de la colonia, y, más aún, desde las campañas de la independencia y esto
tabaco, productos del ingenio agrícola subtropical del Brasil. explica, sin necesidad de otros comentarios. que haya sido imposible de
destronar en esas preferencias, aún hasta bien entrado nuestro siglo, ni siquiera
Las mismas funciones económicas, digámoslo de paso, del primitivo
por los más prácticos productos de la industria cigarrillera.
vaquero, también hispano-mestizo de la última frontera del viejo Imperio en el
continente norteamericano, vaquero, texano o nuevo-mexicano, que comerciaba, El tabaco negro, en cuerda o picado, es un tabaco fuerte, aromático y con
en el siglo XVIII, alcohol con los franceses de Louisiana, y tabaco con los un sabor muy característico, con la particularidad de ser originario y de
ingleses de Virginia. producción exclusivamente suramericana. Se cultiva en todo el Brasil y también
en Paraguay, y en las provincias argentinas de Corrientes y Misiones.
La primera región productora de tabaco en el Brasil fue Bahía. Allí, como en
Se prepara de una forma también tradicional y característica que difiere
Cuba, la historia del tabaco es la historia misma de la conquista y colonización.
mucho de la de los otros tabacos. Las plantas se cortan antes de alcanzar su total
Ya en 1570, según describe el cronista Gabriel Soares, se habían hecho en
madurez de modo que el producto conserva toda su sustancia; se cuelgan
Bahía ensayos positivos de cultivo de tabaco.
entonces al aire hasta que se marchitan pero no se las somete a la fermentación,
Aún hoy, a despecho de que el tabaco se produce en casi todo el Brasil, por la que se hace pasar a todos los otros tabacos que se preparan de hojas,
conserva Bahía un especial prestigio en la materia, cimentado en ciertas incluido el famoso rapé. Cuando las hojas así al aire amarillean, se les quita el
peculiaridades cualitativas, que hacen su producción inconfundible. El tabaco de tallo, se las despapilla y se las arrolla en forma de cuerda por medio de unos
Bahía, en efecto, es apto tanto para la fabricación de cigarros puros, como para típicos tornos de madera. Es esta la etapa fundamental y la dé mayor trabajo y
consumirlo en hebra o aún para dar "cuerpo" a otros tabacos, en las mezclas de cuidado de la preparación del tabaco negro, pues durante noventa días seguidos y
fabricación de cigarrillos.- siempre mediante el uso de los mencionados tornos, movidos a mano, hay que
La subdivisión clásica de los tabacos de Bahía, es en cuatro variedades desenrollar y volver a enrollar la cuerda, de modo que el tabaco se vaya curando
llamadas: "Matas", "Catinga", "Nazareth" y "Sertáo". El "Matas" se produce en por la acción química de su propio jugo e impregnándose de la melaza que
el recóncavo, en la propia San Salvador, y es la calidad más pura de la región. El destila en ese estado al
"Catingas", es el tabaco

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tiempo que elimina la parte acuosa con lo que se evitan y previenen los // — HISTORIA DEL TABACO
procesos de fermentación y de descomposición.
Cuando Colón y sus gentes en nombre de los Reyes Católicos de España.,
La calidad especial de las tierras de Río Grande del Sur, pesadas, descubrieron América, en aquella gloriosa alborada de Guanahani, ya los
arcillosas y compactas, que producen naturalmente tabacos fuertes, de indígenas, desde tiempo inmemorial, hacían uso del tabaco, tanto en las islas
coloración oscura y buen cuerpo y lo que se llama en lenguaje tabacalero como en la América continental siendo conocida la planta con los nombres de
mucha "liga", definen este tabaco, el predilecto del paisanaje dedicado a las petún, voz guaraní, o pecietl voz náhuatl. Los adivinos o brujos de las tribus
rudas faenas rurales de la ganadería, tanto allí, como en el litoral argentino y en aspiraban el humo por la boca con el auxilio de un tubo, y la finalidad era
nuestra campaña. conocer el futuro.
Según el diccionario, tabaco negro es el que, "aderezado con miel (?), se Según algunos cronistas fue en el mismo octubre de 1492, cuando
elabora en forma de mecha retorcida y flexible para picarlo y fumarlo en papel Rodrigo de Jerez y Luis de Torre, dos de los exploradores que Colón enviara a
o pipa". la conquista de la isla de Cuba, al internarse en lo que es provincia de Santa
Clara, encontraron el uso del tabaco, en las márgenes del río Caumán. Agregan
que los indígenas lo llamaban cohivá o cojivá y aspiraban el humo que
APÉNDICE SOBRE TOXICOLOGIA DEL TABACO
desprendían las hojas quemándolas sobre brasas y utilizando para ello un tubo
En casos aislados la acción tóxica del tabaco ha llegado a ser mortal, provocando accidentes semejantes a los que o implemento de succión al que ellos denominaban tabago. Esto del tabago,
produce la nicotina en su condición de alcaloide: vértigo, cefalea, excitación cerebral, náuseas, síncopes, aceleración parece más leyenda que verdad, y sirvió, tradicio-nalmente para explicar la
de la respiración y del pulso; acción excito-motriz de las fibras lisas y estriadas, pues ésta es, reconocidamente un
tóxico tetanizante, de acción muy potente: una gota de nicotina pura mata a un perro y ocho a un caballo, siempre con etimología de la voz tabaco, a la que, siguiendo a Corominas, ya nos referimos
convulsiones generales. en el parágrafo anterior.
Naturalmente que esa acción tóxica del tabaco se ve rápidamente neutralizada o cuando menos sensiblemente
Otros cronistas dicen que al llegar Colón a la isla de San Salvador, varios
atenuada como consecuencia del hábito o acostumbramiento a su consumo. No obstante, los efectos fisiológicos se hombres de su tripulación vieron que los habitantes de aquel país, así hombres
manifiestan en forma muy clara en los no acostumbrados, en la forma de tabaquismo agudo, náuseas y vómitos, como mujeres, solían llevar en sus" manos una especie de tizón, encendido en
malestar, embriaguez especial, disnea, estado sincopal, constricción torácica, diarrea. Como dijimos, la costumbre
atenúa prontamente estos efectos pero una intoxicación tabacal aguda puede llegar a ser de efectos fulminantes. Los un extremo, que esto les pareció, y chupaban del extremo opuesto, aspirando el
síntomas son digestivos y nerviosos y llama también la atención la bradicardia y arritmia. Es preciso tener en cuenta humo, y a este tizón llamaban aquellos indios, tabaco.
que, el que fuma, junto a la nicotina absorbe óxido de carbono, ácido cianhídrico (2 miligramos por cada 100 gramos
de tabaco), amoníaco, aldehido fórmico y arsénico. El mencionado tizón estaba formado con las hojas secas y arrolladas de
En individuos que abusan del tabaco, o según su idiosincracia en los predispuestos, el tabaquismo crónico puede una planta a la que los mismos indígenas llamaban cajibá o cahivá. Dicen las
llegar a constituir un verdadero estado de intoxicación. crónicas, también, que otros indios mascaban las dichas hojas, otros aspiraban
La acción nociva del tabaco se ejerce, preferentemente, sobre el sistema nervioso en forma de vértigos, el humo de éstas quemadas sobre brasas (según ya se dijo); otros usaban tubos
disminución de la memoria, temblores. de barro, madera o caña, que rellenaban con la hierba picada y, finalmente,
Al contrario, en dosis moderadas, produce excitación intelectual. otros reducían las hojas secas a polvo, que aspiraban por la nariz, todo lo cual
También se ejerce sobre la circulación, provocando palpitaciones, hipotensión, y, en casos extremos, angina de dice muy a las claras de lo difundido que estaba el uso del tabaco, y
pecho favoreciendo la arterioesclerosis. consecuentemente su cultivo y beneficio, entre los indígenas de las islas del
La acción continuada de la nicotina sobre el sistema nervioso vegetativo apareja que la regulación circulatoria
sea deficiente y en el corazón produce una sintomatología variada conocida como corazón tabáquico (palpitaciones,
Caribe.
extrasístoles, etc.).
Por último otros autores, aunque a nuestro juicio con atraso injustificado
Respecto del aparato respiratorio, produce irritación laríngea y catarro bronquial. Y en las vías digestivas provoca y sospechoso de parcialidad, dicen que en 1520, los españoles encontraron
gingivitis, faringitis, trastornos en la digestión. El tabaco suele disminuir el apetito y ha llegado a ocasionar no sólo un plantas dé tabaco en el Yucatán, cerca de Tabasco, de donde hay creencia que
sensible adelgazamiento (consecuencia de gastritis) sino, en casos extremos, casos de caquexia. Está demostrado en
cambio, que basta dejar de fumar para ganar peso rápidamente. En sentido positivo, en cambio, favorece la evacuación se originó el nombre de esta planta. Es evidente, como adelantamos, la
del estómago, en razón de la antes mencionada excitación de las fibras lisas, por lo que es cosa admitida que un cigarro contradicción con la historia, pues cuando esta isla fue ocupada por los
después de las comidas, facilita la digestión.
holandeses, recién en 1632, hacía ya mucho más de cien años (unos ciento
A pesar de todo lo señalado, año a año aumenta considerablemente la cantidad .de fumadores y está tan extendido
umversalmente el consumo de tabaco y el hábito de fumar (y todo a despecho de los altos gravámenes y las campañas cuarenta, por ser más precisos) que el tabaco era bien conocido y usado por los
higienistas) que es preciso reconocer, sinceramente, que el número de los afectados gravemente por el tabaco es muy españoles no sólo en América, sino en Europa.
pequeño en relación con el enorme volumen de los que se exponen a sus peligros.
En la práctica terapéutica actual han casi desaparecido muchos de los usos del tabaco, manteniéndose no
obstante, en los enemas (en infusión) contra la obstrucción intestinal; como antiasmático con el agregado de belladona
y estramonio y la reconocida acción del rapé como estornudatorio.

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Según parece, y seguimos siempre en el campo de las conjeturas futuro y homenajear y hacer propicios a sus dioses, así como con fines
históricas, aunque algunas más probables que otras, fue uno de los medicamentosos para la cura de dolencias físicas y aún de estados depresivos
compañeros del Almirante en su segundo viaje (en 1496), el portugués Juan sico-somáticos, o alteraciones nerviosas, "males", en especial en el sentido de
Ponce de León, quien llevó a su regreso a Portugal semillas de la planta, y fue espíritus negativos influyendo sobre los pacientes.
desde Lisboa que en verdad parece haber comenzado la gran difusión europea
y universal del tabaco, según luego veremos. De lo que no pueden caber dudas es de que los indios tenían en gran
aprecio el beneficio y uso del tabaco, y que como presente de especial valor lo
En 1502, el P. Bartolomé de las Casas, dio a conocer el tabaco en sus ofrecían a los dioses y a sus caciques y brujos, y que en tal aprecio y valor lo
crónicas, y señala por cierto en forma muy elocuente: "que los españoles se ofrecieron también a los conquistadores españoles a su arribo.
acostumbraban al tabaco de tal manera que, cuando se les reprendía por tan feo
A un lado los detalles de si fue Ponce de León o Fray Romano Pane, no
vicio, ellos respondían que no estaba en su mano el dejarlo".
hay que dudar que el vicio entró en España por los puertos de Sevilla, Cádiz y
Es decir, que diez años apenas transcurridos del descubrimiento y ya Sanlúcar, a donde volvían, contraído ya éste en las Antillas o Mesoamérica,
tenemos a los conquistadores conquistados, o por mejor decirlo, tomados del los marinos, descubridores y conquistadores; que España y Portugal fueron los
vicio del tabaco. primeros en recibir tabaco, usarlo y ensayar su cultivo, y que de la península
ibérica pasó a Francia y luego al resto de Europa y Oriente.
Según algunos, Hernán Cortés, y según los más el fraile misionero Como ya indicamos antes, hacia 1560-61, el Embajador francés en
Romano Pane, en 1518, envió al Emperador Carlos V semillas de tabaco, que Lisboa, Monsieur Jean Nicot, llevó de regreso a su país, como regalo a la reina
éste mandó sembrar y cultivar con sumo esmero, y, si no aceptamos aquellas Catalina de Médicis, plantas y tabaco elaborado. La reina y el gran prior
que diz llevó Ponce de León a Lisboa, debemos tomar esta fecha como la de la
Francisco de Lorena fueron los entusiastas difusores de su uso,
introducción del cultivo del tabaco en Europa.
recomendándolo en polvo (rapé), como estor-nudatorio, y las hojas verdes para
El eximio cronista de Indias, Fernández de Oviedo y Valdes, en 1535, en la curación de heridas y úlceras. de las piernas; de donde provinieron los
su "Historia natural de las Indias", da pormenorizada descripción de la planta, nombres de "Hierba de la Reina" y "Hierba del Prior", que se dieron
su beneficio y uso que de ella hacen los indígenas. Dice Oviedo que éstos vulgarmente al tabaco en Francia y aún en parte de Europa Occidental.
usaban el producto en polvo, torcido, en pipa y mascado, y, no sin sorpresa,
destaca la afición que muchos españoles y otros cristianos mostraban ya por el Posteriormente, según unos Linneo y según otros De la Champ,
consumo del tabaco. recordaron al inefable Nicot, bautizando con el nombre genérico de Nicotina
(según se explicó extensamente en el parágrafo anterior) a estas plantas.
Si hubiera podido prever Oviedo, entonces, la difusión universal que en
poco tiempo adquiriría la famosa hierba, hasta convertirse en el único artículo Misioneros españoles introdujeron, muy tempranamente, el cultivo del
de uso en todas las culturas y en todos los estratos sociales! tabaco, procedente de México, en las Filipinas. Por su parte los portugueses lo
llevaron al Japón en el año de 1573, propagándolo después por China.
Posteriormente gran número de viajeros y cronistas, tanto españoles
como portugueses, holandeses, franceses, ingleses, etc., dan largas, aunque Fue introducido desde Lisboa en Italia por el Cardenal Próspero de Santa
muchas veces contradictorias noticias sobre el tabaco y las costumbres Croce, y otro Cardenal, Tornabona, hizo conocer su cultivo en Roma.
indígenas de su uso en México, Brasil, La Florida y Virginia, además, Tenemos pues a la Iglesia Católica y las Ordenes como difusores principales
naturalmente, de aquellos primeros de las Antillas. del vicio del tabaco en el mundo cristiano y pagano.
De todos ellos, concluímos que los indígenas no sólo aspiraban el humo, El rey de las Dos Sicilias introdujo el tabaco en Calabria y Cerdeña.
en forma individual, con aquellos "tizones a modo de mosquetes", antecesores Por el año 1586, Drake, el famoso "almirante pirata", hizo conocer la
ciertos de los luego tan famosos habanos, como destaca el Padre de las Casas, "divina y sagrada hierba de los aborígenes de América", trayéndola de Virgina
sino como señala en 1513, Gonzalo Balden, también lo empleaban en sus a Inglaterra en cuya corte, Sir Walter Raleigh
ceremonias religiosas, a modo de un incienso o humo que les permitía conocer
el

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y otros de sus compañeros de igual o parecido prestigio, difundieron su uso y dor de Cuba, don Juan de Salamanca, permitió el cultivo del tabaco sin
consumo. excepciones, es decir, a discreción, en todo el territorio de la isla.
Esto indujo a la reina Isabel a ordenar a sus Ministros de Justicia, que se El tabaco en polvo se conducía originalmente a España desde las islas de
apropiasen de todo el tabaco en polvo en carácter de decomiso. Cuba y Santo Domingo, hasta que, en 1670, se estableció en Sevilla la fábrica,
En Alemania lo introdujeron las tropas españolas de Carlos V. que había de ser tan famosa, a la que se remitían las hojas para ser elaboradas
en las formas requeridas según las conveniencias de las ventas. Al comienzo
Volviendo a Inglaterra, Jacobo I, en 1604, publicó su "Coun-terblaste to se adoptó, para su explotación, el sistema del arriendo, que antes del fin del
Tobaco", verdadero anatema contra su uso, apesar de lo cual éste siglo XVII, producía más de 7.000.000 de reales. Pero bien pronto hubo de
extendiéndose como mancha de aceite sobre el agua, al punto que dicen desecharse el sistema, por los fraudes a que daba lugar, dando motivo a la Real
historiadores, llegaron, en esa época, a ser tan abundantes las tabaquerías Cédula de 9 de abril de 1701, para que se encargase a la Real Hacienda de la
como las tabernas. Administración de la Renta, aunque esto tardó algunos años en llevarse a la
A las bulas y prohibiciones en la letra, siguieron, en casi todas partes, práctica, dictándose entonces, para poder corregir las defraudaciones a que se
severas penalidades. prestaba, por los elevados precios de venta del tabaco, la Real Cédula del 18 de
noviembre de 1719 y la Instrucción de 1.° de noviembre de 1726, normas
El Papa Urbano VIII, prohibió el uso del rapé en las iglesias, reguladoras de la administración de la misma renta.
excomulgando, en 1624 a ciertos sacerdotes que tomaban rapé mientras decían
misa. Renegaba así la Iglesia, después de haber sido difusora, como antes La severidad en la represión llegó hasta imponer la pena de muerte a los
vimos, del tabaco en el mundo, e impulsada por los más ascéticos de sus defraudadores, la que, en 1830, fue conmutada por la de prisión y multa.
integrantes, todo a lo largo del siglo XVII, y a partir de aquella fecha,
Con anterioridad, en 1817, España había decretado el deses-" tanco del
menudearon las prohibiciones impartidas por bulas pontificias.
tabaco.
El Gran Duque de Moscovia, en la lejana Rusia zarista, y el Rey de En todo caso, para casi todos los países el monopolio del tabaco ha
Prusia, condenaron a que se les cortara la nariz a los fumadores, y, bastante constituido un manantial de riquezas, habiendo así ocurrido para los gobiernos
más lejos y más violentamente, llegó el Shah de Abbas de Persia, imponiendo de Austria, Italia, Francia, España y Portugal.
la pena de muerte (cortándoles la cabeza y no la nariz) a aquellos de sus
subditos que usaran el tabaco, en cualquiera de sus formas. Han sido o son libres su cultivo y venta en Rusia, Alemania, Holanda y
Bélgica. En Inglaterra está prohibido su cultivo, pero son libres, la fabricación
En Turquía los sacerdotes musulmanes señalaron el vicio de fumar como y la venta.
pecado irremediable y como consecuencia de ello los sultanes condenaron el
tabaco. A modo de anécdotas digamos que, proclamada su independencia, el
Con tantas prohibiciones, ordenanzas reales y severos castigos, creóse un Estado de Connecticut, en los Estados Unidos de Norte América, incluyó a los
excelente ambiente de expectativas que ni en una bien planificada campaña consumidores de tabaco en el código penal. Y, lo que es realmente digno de
promocional, con el resultado inmediato de una difusión, cada vez mayor del uno de esos "créase o no", en el Cantón de Berna, la Iglesia Protestante Suiza,
prohibió el uso del tabaco, incluyéndolo en el Séptimo de los Mandamientos
uso del tabaco en todo el mundo, occidental y oriental, en Europa como en
de la Ley-de Dios, sin que hasta el presente se haya encontrado el teólogo
América y Asia. capaz de explicar la relación que existe entre fumar o sorber rapé y levantar
Por lo que hace a España y sus colonias americanas, fue en principio libre falsos testimonios.
el abasto del tabaco, pero ya en 1611 se gravó su introducción con un
impuesto. Y, en 1632, fué decretada la exclusividad de su venta por la Sin que exista el estanco o el monopolio, en nuestro país ha sido y es, el
consumo de tabaco importantísima fuente de recursos fiscales.
Hacienda en las cortes de ese año, según otros en las de 1636, considerando así
la renta como una regalía de la Corona y dictándose el primer documento sobre
el estanco por la Circular del 9 de mayo de 1634.
Pudo considerarse como un paso decisivo hacia la abolición de muchas
de las trabas que imperaban, cuando, en 1669, el Goberna-

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Fue la ley del 11 de enero de 1896, el primer gravamen interno al Ya vimos que en América, cuna del tabaco, existieron dos formas
consumo de tabaco, cigarros y cigarrillos. Gravó al tabaco elaborado (en clásicas de utilizarlo para fumar: en rollo, verdaderos cigarros o puros
paquetes) con un impuesto interno de $0,40 el quilogramo y con $0,02 y 0,01 primitivos, o en pipa, sin perjuicio de que los indios aspiraban el polvo de
las cajillas de 20 y 10 cigarrillos, respectivamente. Posteriormente, el 10 de tabaco, con fines medicinales y, aún, con carácter ceremonial procurando la
diciembre de 1900, se dicta una nueva ley que reduce el derecho específico acción extática del alcaloide.
que pagaba el tabaco negro en cuerda, establece una serie de normas relativas a
facilitar la fiscalización de impuestos al tabaco y modifica las disposiciones Señalemos primeramente, que útiles para fumar se han encontrado en
contenidas en el Art. 9.° de la Ley de 1896, dictando mucho más severas penas tumbas itálicas y galorromanas (en Neufville-le Pollet, en el Sena Inferior) y
para quienes infrinjan las disposiciones sobre pago del impuesto. hasta en sepulcros prehistóricos de diversas regiones de Europa, como
hornillos o braserillos de pipa, fabricados en arcilla, en hierro y en bronce, que,
Por último señalemos que, el 26 de diciembre de 1914, se promulga una desde un punto de vista estrictamente formal no presentan grandes diferencias,
nueva ley que duplicó el impuesto creado por la de 1896 en lo referente a los o mejor aún, que son muy semejantes, a las que se usaron después de la
cigarrillos y aumentó en un 50% el que gravaba los paquetes de tabaco de 50 introducción del tabaco desde América (Siglo XVII). En regiones de España e
grms. De ahí en adelante, siempre ha sido el impuesto al consumo de tabaco y Irlanda -principalmente en las cercanías de las fortificaciones-, se han
cigarrillos una fundamental fuente de recursos presupuéstales para un país, en encontrado con cierta frecuencia útiles para fumar de carácter prehistórico y
que durante décadas, sólo el aumento de la burocracia pudo superar la curva aún primitivo histórico.
siempre ascendente del aumento de fumadores.
Este tipo de utensilios prehistóricos han sido descubiertos, asimismo, en
cantidades importantes, en la muralla de Adriano y en los montículos
funerarios o túmulos de Holanda y de la época romana en Suiza, en el Jura de
III. CIGARROS, CIGARRILLOS, PIPAS, TABACO EN ROLLO Y Berna y en la misma Roma. Sabemos, sin dudas, que utilizaron pipas de barro
PICADURA los legionarios romanos originarios de ciertos países orientales, a lo que nos
referiremos pronto concretamente a propósito de las pipas.
También Plinio, citando a Apolodoro, dice de los bárbaros que fumaban
Como quedó indicado el modo de fumar que podemos considerar como un junco (cáñamo) cuyo humo les infundía ánimo y vigor. Los escitas se
estrictamente tradicional en nuestro medio rural es el de cigarros o, por mejor embriagaban con el polvo del cáñamo que pulverizaban sobre piedras
decir, cigarrillos hechos a mano por el propio consumidor utilizando para ello, calientes y, aún hoy, en el Oriente se fuman preparados de oáñamo, la difusión
en el pasado, tabaco negro en rollo, picado por él mismo y envolviendo esa de algunos de los cuales al mundo occidental tiene graves connotaciones
picadura en hoja de chala (del maíz) y posteriormente en hojillas de papel de socio-culturales y de salubridad sobre la juventud, pues no otra cosa es la
fabricación industrial y, modernamente, con tabaco (siempre negro) en hebra o marihuana, o "hierba".
picadura industrial.
Fumábanse también en la antigüedad varias hierbas, como la parpara o
No obstante ello debemos admitir que, primitivamente, se fumaron en uña de caballo, como remedio curativo, aspirando su humo por medio de un
nuestro campo tanto cigarros de hoja, hechos de modo casero o importados, tubo.
pipas o cachimbas, y aún, entre algunos personajes rurales (estancieros, Tal vez este empleo medicinal, el cual en tiempos de un pasado reciente
pulperos y curas) se estiló el uso del rapé estornudatorio, sin descartar, dados se vio repuesto en práctica para combatir el asma, con los cigarrillos de
los orígenes marineros de mucha de nuestra gauchería en las primeras décadas estramonio, debe su remoto origen a que se buscaban (y siguen buscándose)
del siglo XVIII, sobre todo, el uso del tabaco de mascar. toda clase de hierbas para saborear su humo, al modo que después se ha hecho
con los pétalos de la rosa y de la violeta, y hasta con las hojas de la papa.
Es por eso que, yendo como siempre de lo más amplio a lo más
restringido, vamos a referirnos somera pero genéricamente, a los modos y Hasta los indios americanos (los sioux), para los que los utensilios para
utensilios de fumar a través de la historia, para luego concretarnos a lo que fumar son objetos sagrados que no pueden faltar en ceremonia alguna
ocurrió en nuestro país y, en particular, en nuestra campaña. religiosa, utilizan para fumar las materias más diversas y toda clase de hierbas
narcóticas, y, particularmente, la corteza de una especie de sauce rojo.

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A medida que se produjo la introducción del tabaco, desde el pleno vigor la pipa, según vimos a propósito del uso de hierbas por parte de
descubrimiento de América en adelante, en los diferentes pueblos y naciones, los sioux.
se ha ido vulgarizando el uso de los útiles para fumar, entre ellos,
principalmente, la pipa, viniendo ésta a ser el utensilio universal para fumar La pipa está también representada en las esculturas y bajorrelieves de
tabaco. Nuevo México y de los mayas.
LA PIPA.- Aunque tuvo poca difusión entre la gente de nuestra campaña, Qué antigüedad tenga la pipa en América es cosa que hasta hoy no se ha
y menor aún entre el gauchaje, que siempre fumó cigarros y, sobre todo, podido determinar, aunque sí se sabe que ya la usaban los mountbuilders
cigarrillos; negros y gringos, y entre los criollos y europeos, los pulperos (sambaquíes).
(españoles y, especialmente, portugueses), utilizaron con frecuencia y hasta En todo caso fue en África donde la pipa se desarrolló con mayor
con preferencia la pipa o pito, para fumar.
variedad y tipos, desde las pipas hechas con un montículo de tierra en cuyo
Pipa, viene del latín vulgar pipa, flautilla, a su vez derivada de pipare, centro se formaba el hornillo, hasta el ya mencionado narguilé, y una gran
piar. Es, según la definición de los diccionarios el utensilio de uso común para cantidad de formas en los más diversos materiales: barro, maderas, marfil, etc.
fumar tabaco de hoja y otras hierbas.
El mismo origen etimológico, justifica los vocablos empleados en el La denominación popular cachimbo que se da en el lenguaje popular de
castellano vulgar, no sólo peninsular, sino, particularmente, americano, a nuestro país a la pipa, parece tener, como cachimba (pozo de agua poco
saber: pito, equivalente a pipa de fumar muy ordinaria, a la que también se profundo, ojo de agua, manantial), origen portugués y éste, a su vez, africano
llama, en nuestro país, cachimbo; pitar, fumar, ya sea en pito, cachimbo o (bantu), vinculado probablemente a esos hoyos practicados en la tierra, tanto
pipa, ya sea cigarro. Discurre y pita/pita y discurre,/y luego pide un mate. (A. para obtener agua filtrada de la napa superficial, como para fumar según ya
Bello, "El Proscrito) ; pitada, fumada, porción de tabaco justo para una pipa o hemos expresado.
un cigarrillo de armar. EL RAPE.- Fuera del tabaco en rollo, de picar, para armar cigarrillos,
quizás y sin quizás, en tiempos de la colonia y aún en los primeros de la
Como señalamos con anterioridad, utilizaron ya pipas de barro, los independencia, la mayor forma de consumo del tabaco en nuestro país,
legionarios romanos originarios de Oriente cercano y medio, y, más tarde, se especialmente entre las clases altas, cabildantes, alcaldes y religiosos, haya
sirvieron de ellas, con variedad de formas, los árabes y los habitantes de otros sido la del polvo estornudatorio llamado rapé, el mismo que provocó
países musulmanes. Entre las variantes propias del Oriente, es de destacar la excomuniones en Roma y severas penas legales en Europa desde el siglo XVI
pipa turca o chibuc y la pipa de agua, llamada narguilé, narguile o narguillé, en adelante, el mismo que se convirtió en símbolo de elegancia, entre hombres,
voz que deriva del persa, narguil, nuez de coco, por usarse ésta en las y aún entre mujeres, en la corte de Luis XIV, y que sirvió de pausa en las
primitivas pipas de este tipo. En la pipa persa, indostánica y turca, compuesta intrigas palaciegas, en la diplomacia tan rebuscada de los siglos XVII y XVIII
de un tubo largo flexible, la cazoleta (el antiguo coco), donde se quema el y aún en las antesalas galantes del barroco y el rococó.
tabaco (u otras hierbas) y de un vaso a tarro de loza, cerámica o vidrio, lleno de
agua perfumada, al través de la cual se aspira el humo. Se llama rapé al polvo de tabaco, algo más grueso y oscuro que el
ordinario y elaborado con hojas cortadas algún tiempo después de maduras.
La moderna difusión de la pipa en Europa se debió a los portugueses, que El sistema de preparación es el siguiente: a una adecuada mezcla de hojas
la importaron de América del Sur, continente de donde procede, como ya de tabaco fuerte, maduras como se ha dicho, se le moja con agua salada, se
dijimos, el tabaco, y en el cual tenía una relativa generalización su uso. En corta groseramente y luego se deja fermentar en grandes masas, por espacio de
realidad, a la circunstancia de ser América la patria del tabaco responde sólo tres meses; durante este tiempo la temperatura de la masa de tabaco en
en parte la riqueza en formas de pipas. En América del Sur, la pipa fue poco fermentación llega a elevarse hasta 80°, se ennegrece y se le desarrolla un
usada por los indígenas, y aún hoy, a nivel folk y etnográfico, su uso es aroma especial. Estas masas se muelen luego de secas, en molinillos
relativamente restringido. semejantes a los de moler café; mójase de nuevo el rapé y sufre entonces una
En la América Central, Cristóbal Colón no encontró sino fumadores de segunda fermentación, esta vez amoniacal, en unas
cigarros; únicamente en América del Norte estaba en

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grandes cámaras cerradas, por espacio de nueve o diez meses, al cabo de los debida. La capa es una de tabaco muy escogido que envuelve el conjunto y se
cuales se ha desarrollado totalmente el auténtico rapé. dobla y pega por uno de sus extremos, al que se llama perilla.
El rapé se expendía en cajas de madera y, particularmente, en latas. El Para elaborar los cigarros puros, las hojas se someten a un proceso que se
usuario lo fraccionaba y llevaba en una cajita con su tapa, llamada rapetera, denomina devanar; esto es, se les quita las nervaduras gruesas quedando las
generalmente de plata u oro, con esmaltes, piedras, cinceladas, etc., según el hojas mucho más parejas, flexibles y despojadas de esta parte incómoda y de
gusto y riqueza del usuario. aroma menos fino.
Se tomaba una ración o pulgarada, entre el índice y la yema del pulgar LOS CIGARRILLOS.- Ya hemos señalado, extensamente, el por qué de la
que oficiaba como una cucharilla, y con esta última se introducía, rápida y predilección, entre nuestros hombres de campo, de fumar cigarrillos armados
sucesivamente, el polvo en las narinas, lo que producía un casi inmediato por ellos mismos y/o por sus mujeres, hechos con tabaco negro en rollo o
efecto estornudatorio, así como también excitante. trenza, con envoltura de chala, primitivamente, y luego con el papel de fumar.

LOS CIGARROS.- Como se ha dicho, la primera forma de fumar tabaco Sobre el origen y modo de elaboración del tabaco negro en rollo ya nos
extendimos en el respectivo parágrafo por lo que ahora se hace improcedente
que apreciaron Colón y sus compañeros entre los indígenas antillanos, fueron
aquellos largos tizones de hojas arrolladas a los que luego se llamó puros (todo insistir en ello.
tabaco) o cigarros. La palabra cigarro parece derivada de cigarra, sea por su Digamos simplemente que el picar el tabaco de rollo, es también de uso
forma que recuerda la de estos insectos, sea porque en las plantaciones de provinciano colonial, en España y Portugal y en casi toda América hispana y
tabaco se criaban éstos en abundancia. Cigarrales llamáronse los huertos de lusitana y también lo es el envolver la picadura en la hoja de la mazorca del
cultivo de tabaco. maíz, que aquí en el Plata se llamó y llama chala. Cabe destacar que al rollo de
tabaco, llamado negro, más que por su color, por su procedencia brasileña y
En nuestro país, como en todos los de América hispana, el uso de los por ser negros quienes lo cultivaban y trataban, se le llamó en España chicote,
cigarros puros fue casi universal, a nivel ciudadano durante la época colonial, o cuerda, igual que aquí y que el armar los cigarrillos o" cigarros, como se ha
y siguió siendo predilecto en las clases acomodadas aún hasta casi los albores señalado, tuvo también carácter folklórico en la Península, en particular en
de nuestro siglo. Como ya señalamos no ocurrió lo mismo en el medio rural, algunas regiones como Asturias, Galicia y León.
donde fundamentalmente la amplia frontera seca, con el Brasil, favoreció
desde los albores de la colonia un comercio tan intenso como ilegal, basado en Como éste será tema abundante en el respectivo parágrafo del arte de
la riqueza ganadera de nuestro territorio, que hizo de los primitivos vaga- fumar de nuestros gauchos y paisanos, aquí le dejamos.
bundos de campo, gauderios, changadores y gauchos (fueran éstos originarios
de tierras lusitanas o españolas) protagonistas de ese comercio, portadores de IV - EL YESQUERO
cueros y sebo de nuestro territorio que canjeaban por tabaco y alcohol
brasileño. Fenómeno casi idéntico al que ocurrió en las llanuras verdes de
No es el de percusión, a pesar de la universalidad de la Edad de Piedra, el
Norteamérica en la región de la antigua última frontera, en que los antiguos
más antiguo ni menos aún el más difundido sistema utilizado por los pueblos
primitivos vaqueros de origen hispano, vagabundos y cazadores de ganado
primitivos para obtener el fuego.
también, en lo que hoy son los estados de Nuevo México y Texas, intercam-
biaran cueros y sebo de los vacunos cimarrones (long-homs) por alcohol de El frotamiento y la perforación, empleándose en ambos casos la madera
Louisiana y tabaco de Virginia, con franceses e inglesas, respectivamente. (y no la piedra como sujeto activo y pasivo), son los dos principios
fundamentales sobre los cuales se basaron los sistemas empleados por casi
Los cigarros puros, que fumaron nuestros primeros ciudadanos y todos los pueblos primitivos para obtener el fuego.
personajes tan importantes a la formación nacional, como un Blanes, p. Comprenden estos dos sistemas mencionados las siguientes formas:
ejemplo, se componen de un núcleo llamado título y una envoltura a la que se
denomina capa. El título, por su parte, está formado de trozos de hojas 1) FUEGO POR SURCO.- Practícase una hendedura longitudinal en un
apretados (tripa), envueltos por una hoja, llamada cepillo, que los sujeta y tronco seco y luego se frota por ella, con toda la fuerza
da al conjunto la forma

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posible y en ambos sentidos, un palo más bien fino, de modo que por ese En Europa y Asia Oriental, en cambio, se utilizó extensamente la
frotamiento del palo contra las paredes del surco éste forma aserrín el que, a su percusión del hierro o acero (elemento activo) contra la piedra (elemento
vez, se enciende por el calor desarrollado por la propia acción de frotar. La pasivo), produciendo así chispas que al caer sobre la yesca la encendían.
propagación del fuego se procuraba por la yesca que se ponía en la hendedura. Encontramos entonces un elemento que es común denominador a todos
Este sistema se empleó en Fenicia antigua, y también en las culturas los sistemas primitivos de encender fuego, inclusive el de percusión que a
primitivas de Polinesia, Micronesia y Borneo. nosotros interesa, que es la yesca, y como tal protagonista a ella nos habremos
de referir en primer término en el conjunto de elementos que constituyen el
2) FUEGO POR TALADRAMIENTO.- Se hace en un palo o tabla secos, sistema de encender fuego por percusión.
un surco pequeño, el cual le sirve de punto de rotación a la varilla perforadora LA YESCA.- La palabra parece viene del latín esca, comida o alimento,
que, no sólo es más fina y de extremo aguzado, sino también de madera por ser la yesca el alimento del fuego. Genéricamente se refiere a cualquier
considerablemente más dura. Se clava la varilla en posición vertical en dicho materia muy seca y preparada de modo que al caer chispas sobre ella se
surco o hueco, teniendo el palo o tabla fijo por medio de un pie o rodilla que la prenda. Se hace comúnmente de hongos secos, trapos quemados o cardo.
aguante contra el suelo, y entonces se da vueltas a la varilla a la mayor
velocidad posible entre las palmas de las manos planas. El extremo agudo de la Al arte de encenderla por medio del pedernal y el eslabón, se le dice
varilla se va encajando en el hueco o hendedura, saliendo entonces aserrín "echar una yesca".
fino, o polvillo, caliente, que al caer sobre yesca, allí colocada exprofeso, la
inflama. Fue empleado este procedimiento por los antiguos arios y los Tipos de yesca.- Como antes señalamos, la clásica yesca era el producto
primitivos pobladores de las islas Canarias, o guanches así como por diferentes obtenido de algunas especies de hongos, tales como los "Polyporius
pueblos de África, Australia y América. fomentarius" y "Polyporius igniarius", que aparecen y se desarrollan sobre
distintos árboles, tales como cerezos, sauces, encinas y tilos de Europa, a los
Evolucionó; en algunos casos, tomando la varilla la forma de parauso o que a efectos de que sirvan como " yesca se hace necesario someterlos a las
berbiquí. Para ello se coloca el extremo superior, o romo, de la varilla, contra operaciones siguientes:
el pecho o más fuertemente contra la frente, protegiendo a ésta con un pedazo Se pelan los hongos despojándolos de su dura cutícula exterior, se cortan
de cuero, se hace presión con fuerza sobre la varilla, que debe ser flexible, de en tiras que se introducen en agua y se golpean fuertemente hasta ablandarlas.
modo de hacerla formar una comba muy pronunciada, se la toma entonces con Se ponen luego a secar y se vuelven a humedecer hasta que dichas tiras
una mano por el centro de la comba y como quien da vueltas a una manija, se le adquieren suficiente suavidad y blandura.
imprime un rapidísimo movimiento circular.
La mejor yesca es la que se prepara con el hongo "Polyporius
Nuestros indígenas (charrúas y minuanes) parece que utilizaron este fomentarius", que arde con extrema facilidad y es inodora, además de suave,
procedimiento para encender fuego, el cual a su vez fue tomado por los blanda y flexible, siendo su color rojizo leonado, de tono variable, esto es, más
gauderios y gauchos en determinadas circunstancias en que carecían de los o menos oscuro. En cambio la vesca de "polyporius igniarius", es mucho más
avíos de fumar para encenderlo. ordinaria y áspera.
Pero como dijimos antes, el sistema que a nosotros nos interesa, por ser el
que se usó por nuestro pueblo folk es el que se usó en todo el mundo europeo y Pero la yesca común de uso universalizado en el siglo pasado (y mismo en
asiático (parece que de allí se introdujo en Europa), es el de obtención de fuego el XVIII), se preparaba con esponja y, sobre todo, trapo quemado, o por mejor
por percusión. decir, tostado, también cardo e incluso y aún principalmente, otro hongo
llamado agárico, que es el "Bole-tus igniarius" de los naturalistas, que como
Como también dijimos, la universalidad de la Edad de Piedra, con todas los "Polyporius", crece en el tronco de algunos árboles, en carácter de parásito,
las técnicas de choque y frotamiento de piedra contra piedra, parecería indicar principalmente de la encina. Obtenido el hongo se le deja secar y, como en los
que este sistema de producir chispas y por ende fuego, debió ser también casos anteriores, se le pela de su cubierta o cutícula superficial. Queda
universal. No fue así, sin embargo, y parece que sólo los pobladores del entonces a la vista la parte esponjosa, que es de color pardo-amarillento. Una
antiguo Méjico y los esquimales y aleutianos, en el hemisferio norte, y los vez mondado se corta en tiras finas que se
tehuelches y fueguinos, en el sur, lo utilizaron.

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golpean con un mazo de madera sobre un tronco hasta dejarla suave y fácil de tado, enamorada perdida pr. Dn- Quijote, son fumadoras de oficio". (1)
rasgar con los dedos, característica que se procuraba siempre en la yesca
cualquiera fuera su origen o el material empleado para hacerla. "Otras le proveen de yesca (j) hecha de algodón, ó de retazos de alguna
Industrialmente, para hacer inflamables a diversas sustancias se emplea ácido enagua hilachosa; cuya memoria la acepta, como un favor distinguido i
nítrico, lo que da a muchas "yescas" una coloración que va del amarillento como un confortativo de su flaca debilidad y virtud, el marrajo y
aventurero gaucho. Le provisionan la maleta con alguna yerva mate,
subido al pardo oscuro, llegando a ser casi negra.
papel pa. cigarros, algún fiambre asado, etc.".
El mismo Muñiz, agrega a su pintoresco si que truculento y exagerado
Regularmente se hace hervir la yesca de hongo, en una disolución relato, una serie de notas que va señalando con sucesivas letras, y que
concentrada de nitrato de potasa, operación que con secados intermedios, se constituyen a la postre, el verdadero "vocabulario" que tanto interés reviste
repite varias veces. En la yesca de trapo, generalmente la más usada por hoy, por la época en que fue escrito (1845).
nuestra gente de campaña, llamada también yesca negra, al trapo previamente En la nota (i) del trozo que ahora nos ocupa, referente a la chuspa, dice:
tostado o quemado y machacado, se le empapa de pólvora (también negra), "Es la vejiga de baca -alguna vez el buche del avestruz, bien sobados.
para lo que se disuelve la pólvora en agua en la que se sumerge, dejándola Usan la chuspa con una jareta en la boca, ó bien atada, solamente. Es el
secar a la sombra, con lo que la yesca así tratada adquiere un alto poder receptáculo del tabaco, papel pa- cigarros, i avíos de encender."
inflamable. Y en la siguiente llamada (j). respecto de la yesca, que es la que en verdad
nos importa, como protagonista ahora, señala:
Es o era tradición entre nuestra gente de campo que la mejor yesca era de "que guardan en un recipiente (llamado yesquero) construido de la punta
camiseta de lana vieja; aunque mucho se apreciaba (y aquí entendemos que de un cuerno, i tapado con un pedacillo circular,. de cuero de baca ó de
con un valor simbólico-folklórico de origen sico-sexual) la yesca hecha con un zuela. El yesquero i sus agregados son un precioso talismán, que nunca se
trozo de enagua de hilado grueso, pero donde la "virtud", naturalmente separan, que duermen i amanecen mui junto al gaucho. Aunque privadas
radicaba en ser donación de su donosa dueña, de tan íntima prenda que traía estas reliquias del honor del eslabón i pedernal, que figuran en el escudo de
intrínseco el calor de su cuerpo. Tal vez por aquello de que el hombre es fuego Felipe 2.° de Borgoña, i sin el epígrafe que les impuso -Ante perit, quam
y la mujer estopa... viene el diablo y sopla. flamma muer- los avíos del gaucho son de tal eficacia, que en un mismo
instante hieren, emiten luz é inflaman. Su utilidad, pa- ellos, es
En el "Vocabulario Rioplatense" de Francisco Javier Muñíz, (edición invalorable, no solo para encender el cigarro, gran consuelo para un
prologada y comentada por Milcíades Alejo Vignati, Buenos Aires, 1937), en fumador oculto entre las pajas, ó marchando desabrigado en una noche ó
la descripción que hace de los gauchos, trae a propósito una divertida día de frío: sino pa- procurarse lumbre con que asar alguna perdiz, mulita,
referencia a la yesca (pp. 440 y 441): "Si es gaucho alzado ó que no puede peludo ó alón de avestruz."
llegar sino á casas de su confianza; porque haya cometido algún gran El coronel Muñiz, nos ha dado pie para seguir con los otros elementos
desaguizado, como dar muerte á alguno, en justa o injusta lucha; haber peleado que forman parte del yesquero, o elemento de encender el fuego, entre los
a la Justicia, i quizá despachado al otro mundo al Alcalde que le perseguía; si avíos de fumar del gaucho y paisano.
es gaucho de este jaez, eszita desde luego mas q e- en otro caso la simpatía del Le corresponde, naturalmente, el lugar siguiente a la yesca, al recipiente
dueño de casa é interesa i mueve, sobre todo, la tierna sensibilidad de las en que esta se guarda y enciende, que no es sino el yesquero, propiamente
damiselas se-mihombrunas, fragantes á hunto y requesón, que han admirado dicho.
con vivo entusiasmo sus ponderadas hazañas. Estas piadosas mugeres le hacen (1) NOTA.- El propio Vignati pone las cosas en su sitio con esta nota que dice: Bien
con un mal encubierto rubor sus presentes a la despedida. Esta noble y precario y por demás vago era el recuerdo que del Quijote quedaba en la memoria de
generosa demostración aumenta, como es de presumir, la gratitud del héroe qe. Muñiz. Casi superfluo es rectificar sus inexactitudes, ya que, bien se sabe, el castillo
con estudiada melancolía se ausenta de ellas. Le piden afanosas unas encantado nunca dejó de ser venta; que entre todas sus virtudes y buenas costumbres
Maritormes no tenía la de fumar, y que no era a Don Quijote sino al arriero a quien ella
la rugosa chuspa (i) para surtirla de tabaco; supuesto que tan poco "iría a buscar y satisfacerle el gusto" (Quijote, XVI)".
melindrosas Maritornes la doncella del castillo encan-
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YESQUERO - Desde remotos tiempos el hornillo o yesquero propiamente, de mate (calabaza, fruto seco de la "lagenaria vulgaris"), y, en los más
fue el extremo de un cuerno, generalmente de vacuno o de bisonte, esto, cuando paquetes, no necesariamente lujosos, con esa tapita, soajes, cadenillas, etc., de
menos, en Europa occidental y meridional. La explicación de la preferencia por buena plata potosina. También se hicieron yesqueros con matecitos enteros
tal elemento o material consiste en la forma, característica, solidez y peso del con sus complementos de plata (el de nuestro héroe el Gral. Rivera era de
propio elemento elegido. En efecto el extremo del cuerno de vacuno, y más en éstos); y aún de maderas duras con sus agregados de metal fino, liso o labrado.
las razas europeas antiguas, reúne las siguientes características, cortado en un
largo no mayor de 6 a 8 cms.: es un tronco de cono ligeramente curvado, con un
hueco poco profundo en el extremo ancho o base, lo que permite rellenar ese
hueco con la yesca -y taparlo, con un trozo de suela o de madera (no olvidar que
seguimos refiriéndonos al artefacto europeo), perfectamente adaptado a su boca
y luego, en el momento de encender la yesca, sostener el cuernito en cuestión en
el hueco de la mano izquierda, aguantando el extremo agudo, en virtud de su
curva, entre los dedos meñique y anular, mientras pulgar e índice sostienen el
pedernal y se maneja, golpeándolo, el eslabón sujeto en la mano derecha.
Operación que se explicará más en detalle en el momento oportuno. Hay que
agregar que el cuerno es un material duro y compacto, poco combustible
favorece, complementariamente, ese destino que se le daba.

Los portugueses, grandes difusores del fumar en el orbe, como ya vimos,


trajeron de Asia, yesqueros de marfil preciosísimamente tallados, en trabajos
casi afiligranados, hechos en la punta de los colmillos, y, muchas veces, con la
tapa, no del mismo material, sino de plata. No siempre estos yesqueros
asiáticos fueron de la punta del colmillo, muchas veces lo eran de cualquier
otra parte maciza de éste y en ese caso eran no sólo cónicos, sino redondeados,
semicilíndricos y aún casi esféricos. También de Oriente vinieron a Europa
yesqueros enteramente de plata y, aún, de plata y oro, finamente cincelados.

No sabemos con certeza si fue por la influencia asiática, o no, pero lo


cierto es que en Europa también se hicieron, desde el siglo XVIII cuando
menos, yesqueros de colmillo de foca y de jabalí, cuando no de madera dura,
con aplicaciones (soajes) de plata o de oro.
Introducido el yesquero en América, como una especie de rebote del
préstamo cultural que ésta le hizo a Europa con el tabaco, fue lógico que, en
unas regiones donde el ganado mayor de origen europeo se desarrolló tan
abundantemente, hasta hacerse cimarrón (islas del Caribe, México, Texas,
California, Nuevo México, Venezuela, Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay, Pero fue en estas tierras que el sentido de funcionalidad tan agudo en el
etc.) se hicieron siguiendo la mejor tradición original, mayoritariamente los gaucho, encontró el material ideal para hacer los más funcionales yesqueros (y
yesqueros de cuerno y guampa, con su tapita de suela, de madera, o, vanante también más hermosos y hoy más buscados como piezas de colección): la cola
de la mulita o del peludo. Este apéndice, como toda la caparazón dorsal de los
suramericana y especialmente rioplatense, con un trocito
simpáticos animalítos nativos, con sus fuertes y duras placas articuladas, que
una vez seco adquiere un aspecto amarfilado y queda hueco, totalmente
enroscado sobre sí en el extremo distal o agudo, repite, pero muy mejorada, la
idea del cuernito (v. dibujo). Y a estos yesqueros de cola de peludo o de tatú,
les agregó la platería criolla toda la belleza de soajes, tapa, cadenillas y hasta
extremo, de precioso metal (v. dibujo).

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Son, como dijimos, los más funcionales, hermosos y hoy raros y contenida en el yesquero, pero también, hasta principios del siglo XIX, se
buscados, de todos los antiguos yesqueros regionales. La misma platería criolla utilizaron fusiles y pistolas en que se usaba esta variedad de pedernal para dar
los imitó, totalmente en el argénteo material, y aún les dio entonces facundia y fuego al arma, que era de cargar por la boca (armas de percusión).
carácter de cuernos de abundancia con una manita en el extremo agudo, etc.
Si en el siglo XVIII y aún en el pasado, era bueno para un gaucho o
Del cuerpo del yesquero solían salir una, dos y hasta tres cadenillas o paisano, encontrarse una o unas bien pulidas piedras de boleadoras, originales
correítas (en nuestro medio incluso de fina trenza de tientos de potrillo). La de los indios o antiguos habitantes del territorio, con las que podía hacerse él
primera para sujetar la tapa, la segunda para el pedernal, la otra, cuando la mismo unas boleadoras para cazar potros o ñandúes o para la pelea, mejor aún
había, para el eslabón. le era encontrar un trozo de punta de flecha o de lanza, de excelente sílice, con
Y bien, ya que a ellos nos hemos referido, vamos a tratar ahora, como el cual se agenciaba de un especial pedernal que le aseguraba poder hacer
merecen, estos otros constituyentes del yesquero como artefacto o conjunto fuego, no sólo para fumar, sino para comer, calentar el agua del mate, y una
destinado a producir fuego por percusión. larga lista de etcéteras que, según las circunstancias podían incluir; sacar una
mulita de su cueva, incendiar un campo, hacer señales de humo o mantener,
PEDERNAL.- La palabra pedernal deviene, por metátesis, de pedrenal, con hogueras, un jaguar alejado de los caballos en la noche.
derivado de piedra, por ser, precisamente, una piedra la llamada gráficamente,
también, "piedra de chispa". Es en realidad una variedad de cuarzo y de la Tiene la geografía uruguaya varios recuerdos en su nomenclatura para el
calcedonia, llamado también "silex pirómaco". Su composición es el sílice con pedernal, lo que no hace sino calificar la importancia cultural de que disfrutó en
muy pequeñas cantidades de agua y alúmina, exactamente en 100, 2 o 3 de agua tiempos en que hacer fuego-era una operación difícil y engorrosa y,
y 1 de alúmina. Su peso específico no excede de 2,6 y su dureza es de grado 7. ocasionalmente, agotadora.
En la naturaleza se presenta en masas bastante frágiles, de fractura Pedernal es un arroyo del departamento de Canelones, cerca del Tala,
característicamente concoidea, siendo su aspecto traslúcido cuyo principal afluente es el Pedernal Chico. También es Pedernal, un cerro del
y su color variable, del gris ceniza a veces amarillento, a veces parduzco, y departamento de Lavalleja, pero el más famoso de nuestros "pedernales", es el
hasta casi negro. Se encuentra en las formaciones Pedernal de Tacuarembó, sobre la margen izquierda del arroyo Salsipuedes, en
terciarias y en forma principal en el cretáceo, razón por la cual contiene restos una de las regiones de más agreste belleza del país. Allí el 8 de setiembre de
de animales marinos de aquella época geológica, a 1863, tuvo lugar un sangriento combate entre 600 hombres a las órdenes del
saber: foraminíferos, diatemáceas, espículas de esponjas, y otros. El pedernal caudillo blanco Timoteo Aparicio y 200 a las del coronel Gregorio Suárez,
fosforece por frotamiento y entonces desprende un característico olor colorado. Se produjo entonces uno de los tantos épicos combates personales
ligeramente bituminoso. entre nuestros viejos caudillos, grandes lanceros, en el que salió vencedor
"Goyo" Suárez, pero llevándose, como trofeos o condecoraciones, una
Se acepta la existencia de dos variedades de pedernal. respetable cantidad de chuzasos.
La primera, que es la que interesa a efectos del presente estudio, es la
llamada piedra de chispa o cuarzo-silex, y se caracteriza, fundamentalmente, ESLABÓN.- Nos queda por describir la menos romántica, la más sencilla,
por su estructura relativamente poco compacta. Su color varía desde el y no obstante la parte más activa, dinámicamente, de aquellas partes que en su
amarillo agrisado al pardo ahumado, y hasta blanco amarillento. Otra conjunto constituyen nuestro artefacto para encender fuego: el eslabón.
característica es un brillo como de cera y su aspecto lapídeo. No cristaliza
nunca. Resulta traslúcido sólo en los bordes, siendo su fractura concoidea y Para percutir (percusión con frotamiento) el pedernal o piedra de chispa,
se usó como dijimos, desde prehistóricos tiempos, en Europa y Asia Oriental,
astillosa. Posee, además, cualidades sonoras muy especiales, resultando su
un trozo de hierro duro o hierro acerado, o acero, llamado eslabón.
sonido muy parecido al de una campana metálica de buena calidad, en la Probablemente porque en viejos tiempos fue un pedazo de eslabón de aquellas
relativa escala de tamaño, naturalmente. duras cadenas, que tanto servían de grillos, como para levantar un puente o
Como dijimos antes, la piedra de chispas se usó desde remotos tiempos, manejar una maza (bola de hierro con pinchos).
en Europa y Asia Oriental, para producir chispas por percusión con un trozo de
hierro o acero y hacer fuego. En el caso que a nosotros interesa, con estas
chispas se encendía la yesca

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En lo que a nosotros interesa, es decir, en lo que usaron más Estos siguen siendo, hoy día, los típicos encendedores o "yesqueros",
frecuentemente nuestros gauchos y paisanos, se trata de un trozo rectangular de como aún les llaman algunos paisanos viejos, de nuestros hombres de campo.
acero o hierro acerado (muchas veces un pedazo de lima), alargado y no muy
grueso, sus medidas más- habitualmente unos 4 a 5 cms. de largo, 1 1/2 a 2 de
alto y 1/2 cm. de espesor, con el borde superior o anterior, ligeramente cóncavo
y con rayaduras o dientes (para aumentar la capacidad de fricción en el golpe al
filo del pedernal), parcialmente cubierto, abrazado o sujeto por una envoltura V - MODO DE FUMAR DEL GAUCHO Y DEL PAISANO
de plata, que servía para tenerlo a su vez por una cadenilla del mismo metal
fino, al yesquero propiamente dicho u hornillo. Ya hemos ido presentando, uno a uno, los distintos integrantes de los avíos
Para terminar vamos a dar la descripción del yesquero del "Príncipe de de fumar, protagonistas más o menos principales del arte de echar humo, que el
los Gauchos", don Pancho Candioti, aquel famoso estanciero Santafesino, tan gaucho llamara lisa, llana y genéricamente, "los vicios". Vamos ahora a
partidario y amigo de nuestro General Artigas, hecha por los hermanos J.P. y mostrarles en su conjunto, como cosa armoniosa que eran, en su funcionalidad,
G.P. Robertson, en sus conocidas "Cartas": y luego, con la minuciosidad pachorrienta que corresponde, vamos a estudiar
ese arte o modo de usarlos y fumar, nuestro hombre de campo, tan moroso o
"se mantuvo sobre el caballo y entabló una charla familiar con todos los paciente en sus laboriosas operaciones, casi impregnadas de un preciosismo,
que le rodeaban De cuando en cuando encendía un cigarro sacando fuego con que constituyen el flagrante aspecto de cultura folk que caracteriza a esta
pedernal de acero, en yesca guardada en una punta de cuerno pulido, adornado función.
de plata con una cadena de oro adherida, de que colgaba la tapa o más bien el Como hemos visto, los avíos o elementos, uno a uno, son: el trozo de rollo
apagador, cuando se usaba el yesquero". de tabaco, o "naco", como se le llama graciosa y gráficamente, por sus
EVOLUCIÓN DEL YESQUERO EN CAMPAÑA.- Con posterioridad al reminiscencias, a aquel pedazo de tabaco negro de cuerda, duro, negruzco, y
uso del yesquero que ha sido descrito, se difundió en nuestra campaña otro, brillante, como acaramelado o alquitranado en su exterior y, en apariencia,
cuyo uso y difusión fue universal casi hasta el presente. Es un aparato que seco, recio y de color castaño oscuro en su interior o corazón, qué se ve en el
sustituye el pedernal y eslabón independientes por una rueda dentada de acero corte neto del cuchillo, en el extremo que se va consumiendo para liar cada
o hierro acerado que gira sobre un eje horizontal y por frotamiento saca chispas cigarrillo.
de una "piedra de yesquero", composición especial de producción industrial, Luego vienen las hojillas de "chala". Fueron sin duda las hojas de maíz,
hecha en pequeños cilindros que se colocan en un hueco especial en el mismo la envoltura más tradicional y común en nuestro campo para el tabaco o
artefacto. Las chispas obtenidas por frotamiento haciendo girar la rueda con un armado del cigarro o cigarrillo.
golpe seco dado generalmente con el filo de la mano, daban fuego a una mecha, Se elegían entre las más próximas a la mazorca, las más pegadas al grano
que era una larga cuerda o cordón con una cubierta de tejido de algodón, con el por ser las más suaves y finas. Naturalmente que no se usaba la hoja según
alma formada por una serie de hilos, también de algodón, retorcidos y recién salía, sino que se la curaba, esto es, se le dejaba secar adecuadamente, y
químicamente tratados para facilitar su combustión. se le pulía quitándole las nervaduras con el filo del cuchillo (proceso de suave
También de estos "yesqueros" o encendedores, los hubo de lujo, con el raspado) y se le sobaba (suavizaba) con el lomo del mismo cuchillo. También
tubo de plata finamente cincelada, aunque los "paquetes" nunca tuvieron la se le recortaba para darle una apropiada forma rectangular de unos 4 cms. de
importancia y difusión que, con anterioridad, tuvieron los auténticos ancho y unos 12 a 15 de largo. Tomando un rollito atado con una tirilla de la
yesqueros. propia chala, se llevaba ésta con los demás avíos, pero siempre inseparable del
tabaco.
Finalmente llegaron al campo los encendedores de "bencina" o nafta. El Más tarde la chala fue sustituida por el papel de fumar en hojillas
clásico tubo transversalmente aplastado, con su tapa de quita y pon, con el formando librillos, el que aún, con muy pocas variantes se sigue usando para
depósito de combustible en la base, su rueda y su piedra, que encendían una liar los cigarrillos con tabaco en hebra (negro o amarelinho).
mechita de algodón.
Luego venía nuestro ya conocido el "yesquero", con todos sus
implementos, a saber: hornillo con yesca, pedernal y eslabón.

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Por último, el continente, para guardar el todo. Era originalmente una Dentro de la tabaquera o chuspa el gaucho o el paisano suelen poner unos
bolsa hecha de vejiga de algún animal, o, lo más frecuente, la piel del cogote abrojos, como modo de conservar la humedad del tabaco, en particular cuando
de un avestruz, muy bien sobada, cerrada en un extremo con una costura de se generalizó el consumo de tabaco en hebra. Con el tabaco en hebra, que se
fino tiento de potrillo y en el otro, la boca, con una trencita, también de tiento, vendía en latas, se hizo común también en el campo, ya en tiempos del
pasando por una jareta, con una placa de cuero crudo en uno de sus extremos, encendedor de bencina, y, por supuesto, del papel en hojillas, el uso de una
donde, con tiento finísimo se esterillaba o bordaba un corazón, o las iniciales tabaquera de goma colorada, redonda, con la boca fruncida, que se cerraba
o la marca de su dueño (v. dibujo). dándole un giro. En su interior el negro o el amarelinho, mucho más aquel que
éste, se conservaba fresco con los famosos abrojos.
El armar (que así se llama a tan laboriosa operación) un pitillo, cigarro,
o pucho, que todos estos nombres se le han dado y dan al cigarrillo entre
nuestra gente, fue siempre una morosa tarea, con algo de ciencia, un tanto de
paciencia, y un mucho de sicología, y folklore.
Sin lugar a dudas era un momento de gran disfrute, una especie de
"relax" sico-somático, en que, como en la conquista amorosa, todas las
maniobras previas, preludian y se degustan tanto o más que el placer que se ha
de disfrutar después.

Esta bolsa recibía el nombre de "chuspa", aunque en la Argentina


algunos le llaman "guayaca".
Cuando quedaba poco tabaco se le enrollaba parcialmente sobre sí Y vamos ya a ello. Imaginemos a nuestro hombre en pleno trabajo de
misma. campo. Hace una pausa, después de haber vuelto al rodeo a un animal chucaro
y enloquecido que atropello campo afuera, con sus aspas como cuchillos, y al
La chuspa o tabaquera la llevaba nuestro criollo a la cintura, entre la faja
que trajo "paleteándolo, a gritos, pechadas y lonjazos, después de "cortarlo"
y el cuerpo, entre los pliegues del chiripá o el borde de las bombachas, y, con
mayor frecuencia, sobre la cabeza debajo del sombrero (entre éste y el pañuelo con suprema habilidad tendido el caballo, avezado y diestro, en toda la veloci-
cuando esta prenda se ataba a la cabeza) lugar el más seguro y donde se
conservaban en seco y sin riesgos tan valiosos implementos.

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dad de la carrera. El animal, humeando de sudor, medio flojona la cincha, riesgosa y no exenta de pasión. Y entonces, tras una pausa parecida a la de un
respira anhelante, restregando la pata del freno y la carretilla contra la rodilla suspiro, viene lo mejor, o lo peor, según se mire. Prenderlo.
de una de sus manos. El jinete se seca el sudor de la cara con el gran "pañuelo
de hierbas", que el viento arremolina alrededor de su cuello y espalda. Cruza la Para darle lumbre, saca de la chuspa los avíos, sujeta el cuerni-to del
pierna derecha sobre la cabezada delantera del lomillo, sujetando con ella las yesquero con la mano izquierda y entre los dedos y sobre el lomillo, el
riendas, bien apoyado en el estribo del lado de montar, se saca el sombrero y de pedernal. Toma decididamente el eslabón con la derecha, y medio curvado,
la copa extrae la chuspa con los avíos. "atajando" el viento con las manos, con golpes secos golpea a aquel y le saca
Colocado otra vez el sombrero en la testa, algo echado hacia la nuca, la chispas con el eslabón. Sopla para "avivar" la yesca en el hornillo (para lo cual
con un golpe de lengua llevó el cigarrillo hacia una comisura) y ahora, seguro,
desenrolla, parsimonioso, sin perder con la vista el movimiento de los
vuelto el cigarrillo al centro de la boca, introduce la.punta en el hornillo y
animales. chupa. Chupa concienzudamente, chupa profundamente, chupa casi
Lo primero, es lo primero, y lo primero es elegir una buena hojilla de furiosamente, chupa como si en ello le fuera la vida, hasta que el éxito corona
chala, que enseguida, abierta, se sujeta pegada a la comisura izquierda del sus esfuerzos y una nubecita de humo azulado se le escapa por la boca y
labio inferior. narices y brota del propio yesquero. Entonces se yergue, feliz y satisfecho,
envuelto en la humareda de un par más de fuertes chupadas, dadas para
De inmediato, pero sin prisa, se agarra el "naco" y sosteniéndolo con la "asegurar" la brasa, guarda los avíos, y después de echar una rápida ojeada a
mano izquierda, sobre la palma, se saca el cuchillo que estaba envainado en la los animales, cada vez más revueltos y bravos, entre el torear de los perros,
cintura, junto a los ríñones, con el puño cerca del codo derecho y tomándolo por deja que por un momento se le pierda la mirada en la lejanía de quién sabe qué
la hoja, bastante cerca de la punta, corta varias "tajaditas" de aquel, las ensueños, ante el horizonte abierto, y se repite, quizás casi sin saberlo, aquello
suficientes para una "pitada" o "armada". Vueltos naco y cuchillo a sus lugares siempre sentido más que dicho por nuestra gente campera y de a caballo, en
de origen, a la porción de tabaco que descansa en el hueco de la mano izquierda tales trances: ¡cosa linda, pitar y mirar lejos!.
se le somete, con la palma de la mano derecha, opuestos los dedos de ambas, a Si se repasa mentalmente tal cúmulo de operaciones, con un algo de
una delicada y nada corta operación de "sobeo", para convertir aquella especie trabajo de alquimista y una pizca de pases de magia, que se nos diga que no
de "picadura irregular", por este método, en algo parecido a hebras o polvo de estaba bien dicho en aquellos tiempos lo del arte de fumar.
tabaco, aceptable y adaptable como relleno del futuro cigarro. Esta es quizás la
operación más deleitosa, la que tiene más sentido casi ritual, es como si ya se A algunos de nuestros prohombres, eran sus mujeres las que les hacían
fumara a cuenta, a través de la piel. Para evitar que el sudor de las manos le sus cigarros. Así al grande Frutos Rivera, eran las manos amorosas de su
humedeciera de más, alternativamente la picadura queda en una u otra mano y a amada y casi siempre lejana Bernardina las que le hacían los cigarros. Así
la que queda libre se le seca y limpia la palma contra el chiripá (o la bombacha queda en claro de la correspondencia, el más conmovedor conjunto
más tarde). Cuando con ojo crítico y sabedor entiende que el tabaco está bien documental de nuestra historia, entre ambos.
"domado" o "sobado", se deja en la palma izquierda y con la mano derecha "Durazno, abril 29 de 1833." "Mi amado Rivera: ................................
toma la hojilla de chala, que parecía olvidada colgando de la comisura izquierda ........................................ desde que te fuiste que hace cerca de
del labio inferior. Haciendo cuenco con la izquierda se vierte el tabaco en la un mes, no se ha pasado dos días sin llover; el Yí está hasta afuera, y los
hojilla que está sujeta formando un canal o media caña entre los dedos de la demás arroyos lo propio, desde que te has ido nada he sabido de
derecha y que se acomoda, a medida que va cayendo, con el índice de la misma. Montevideo sólo de Obes tuve carta pero nada dice, en la primera que me
Distribuido el tabaco y libre la mano izquierda, toma la hojilla con los dedos de escribas dime cuanto ocurra y también para cuándo tendré esperanzas de
ambas y procede a arrollarla, o formar el cigarro, bien apretado. Le saca verte, te remito por el dador unos calzoncillos de franela y unos cigarros
entonces una tirilla a la chala, todo a lo largo y después de lamer cuidadosa- hechos de mi mano, son pocos porque es el único tabaco que se ha
mente el borde libre de esta, termina de cerrarlo con una gracia casi balletística, encontrado en el Durazno, pero he encargado adentro, y cuando venga
átalo enseguida con dicha tirilla y le coloca en la boca. Hay una expresión tendré una satisfacción en ocuparme en hacerlos para
satisfecha y casi alegre en su rostro. Como la de quien acaba de dar término a
una tarea fundamental,

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La literatura gauchesca y aún la nativista o la sólo costumbrista local, ha cada cual y la forma en que cada cual trata y soporta la aflicción. Después de
recogido, con profusión de detalles este arte de fumar de nuestra gente rural. aquella espera, antes de golpear el avío, Serrón quiere amartillar de nuevo la
De entre la verdadera "densa humareda" de tanta página escrita a expectativa del auditorio:
propósito del "vicio" de nuestra gente campera, por aquello de que "para "En mis buenos tiempos, otro gallo cantaba.
muestra basta un botón", hemos seleccionado un trozo. Un verdadero modelo
escrito por uno de los autores, Julio C. da Rosa, que con más propiedad y "Castiga fuerte la rueda del yesquero, arrancando una lluvia de chispas
comprensiva ternura, frente a esta pequeña debilidad humana, ha tratado el que caen sobre el tizón ceniciento de. la yesca y, al notar ya restablecido el
tema, que casi es un leitmotiv en sus cuentos, relatos y novelas. silencio, toca la primera alerta para la próxima descarga:
De una de éstas, "Mundo Chico", seleccionamos, para que sirva como "- Me gustaba margullar.
remate o colofón, a estas páginas, este fragmento: "Sopla la yesca para avivar la brasa; sigue:
"Don Braulio bebió el primer trago del segundo vaso de caña, echó mano
a la tabaquera, arrancó la hojilla, pellizcó el tabaco, lo estuvo desparramando, "- En varias leguas alrededor, no había laguna con fondo desconocido
tosió, guardó la tabaquera, sacó el yesquero y teniéndolo sujeto en el hueco de para mí.
la mano derecha, siguió trabajando en el armado. "Algunos mirones comienzan a hacer buches con la risa; a los más
"-¡Quembromar con el agua!., -dijo, como para anunciar que empezaba la tentados se les escapa alguno que otro sonidito nasal. Y viene el segundo alerta
función, y siguió en su tarea manual; recién cuando la hoja de papel, después del narrador:
de dar su primera vuelta, mordió la carnada de tabaco, dio el viejo un segundo "-Capaz que nó me creen, si digo que tenía contados los bagres y las
pasito en su quehacer oral: tarariras...
"-Yo, en mi juventú, supe ser un algo bastantito aficionau al agua... "Sopla otra vez, pero la gente ya no aguanta; ha comenzado a
"Terminó la envoltura; faltaba sólo lamer la hoja y pegarla; no lamió para generalizarse una especie de tiroteo de tentaciones insubordinadas; ya se oyen
decir: carcajadas a boca llena. Entonces el campean decide dar el toque de apertura de
todos los diques:
"-... Ahora estoy muy bichoco...
"-... contados de a uno, los tenía, machos y hembras, pa más datos.
"Lamió pero no pegó para completar:
"Y ahora sí el viejo se pone a encender tranquilamente su cigarro en unos
"-... nado cuatro o cinco leguas y me quedo con la lengua afuera. chupones hondos y larguísimos que le estiran la piel de la cara hasta marcarle
"Bien calculada como estaba la carga explosiva de la frase a la carcajada los huesos de la calavera. Mientras tanto, se va descargando aquella tormenta
coral, ésta se desploma enseguida con fuerza de aguacero. contenida del auditorio.
"Para el hombre campesino la risa es tanto una expresión anímica como
una explosión fisiológica; cuando le frene y lo inunda, la deja salir no más por "Es un cuadro digno de filmarse en movimiento retardado: a algunos la
donde sea, sin oponerle dique alguno: hay gente que deshace una silla o se risa les viborea de largo a largo y se sacuden como si los atacara una corriente
orina riéndose. Mientras se expande aquella explosión, el narrador tiene tiempo eléctrica; a otros se les localiza arriba, agarrándoles cabezas y pescuezos en
de pegar el cigarro, desenvolver con toda parsimonia el metro y pico de yesea algo así como un borbollón de sangre y gritos, con un pantalleo oscilatorio en
que cubre el encendedor, tirar el botón de tapa de éste, enfrentar la cabeza el que hasta las orejas intervienen; no falta aquel a quien se le arremolina en el
quemada de la yesca a la juntura donde nace la chispa y ahí se detiene a esperar, pecho convertida en un torbellino de toses y carraspeos; para un gran número
porque sigue el ataque de risa; es un ataque unánime todavía, aunque ya parecería asunto del tubo digestivo, de sólo ver al tentado correrse la mano en
comienzan a distinguirse las características individuales, por el lugar del vaivén desde la boca del estómago al bajo vientre. Hay quien llora riéndose,
cuerpo que afecta a quien se mea, quien se queja, quien se retuerce y corcovea hasta desensillarse,
para terminar a las patadas, tratando de sacarse la tentación como se sacaría las
botas; abundan los que se hacen un arco hacia atrás o hacia adelante, tal cual si
fueran víctimas de un cuadro renal, pulmonar, intestinal o cardíaco.

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Julián: Si sigue mentando astillas.
Le tarjéo el chiripá.
"Mientras envuelve otra vez la yesca y despacito le va saliendo por boca y
nariz la densa humareda, el narrador vuelve a avisar:
"-Con que... andaría yo pisando los veinte años... X
"Guarda el yesquero, saca el cigarro de la boca, levanta la cara por EL CHIRIPA
primera vez aprovechando para semblantear fugazmente el auditorio, y queda
enseguida bajo el ala inmensa; sigue:
"-... cuando de allá por el Durazno cae aquí, buscando trabajo de esquila
un tal negro Alpirio... Alpirio...,
"Vuelve el cigarro a la boca. El investigador argentino Ricardo Rodríguez Molas ("La indumentaria
del gaucho en los siglos XVIII y XIX" in Revista de la Universidad de la Plata,
"-Alpirio no se de los cuantos; más o menos de mi edad, el moreno, y con Año 1, N.° 1), emite una opinión, que no vamos a juzgar en tono crítico, ni
fama de muy nadador. tomándola como absoluta, pues sería absurdo, pero que vamos a analizar por el
"Fuma. interés que reviste. Señala en efecto: "En la vestimenta del siglo XVIII
rioplatense no se usa el chiripá —siempre presente en los grabados del siglo
"Lo probaron en dos o tres estancias de ahí arriba, y resultó mismo un XIX— que luego sería una de las prendas clásicas del gaucho".
bicho pal agua.
"Mastica la cola del pucho, luego la despide. De acuerdo con los documentos que hemos podido consultar y las citas
"- Margullador también el negro. bibliográficas realizadas, consideramos aventurada esta afirmación, como lo
sería decir que el calzón a la rodilla deja de usarse a fin del siglo XVIII,
"Toma otro trago y queda con el pucho en la mano". sustituido en el siguiente por el chiripá. Recuerdo al efecto y como ejemplo, la
cita que he hecho de un documento del Archivo General de la Nación, de
Buenos Aires, un proceso del 23 de julio de 1798, un testigo al que los
"malevos" de campaña desnudaron al asaltar una pulpería, dice: "al verlo sólo
en calzoncillos, otro le dio un chiripá o medio poncho para que se cubriese".
De acuerdo a lo señalado por Azara, lo que hay es que el chiripá es
propio, al principio, de las gentes más modestas de nuestra campaña.
Por mi parte, he desarrollado la siguiente hipótesis. Quienes primero
usaron una jerga cuadrilonga sujeta a la cintura y larga hasta las rodillas, de
una tela basta de telar, fueron los indios catequizados en los establecimientos
misioneros. Esta prenda fue la consecuencia de la necesidad inmediata que
tuvieron los Jesuítas al organizar los pueblos, de vestir, de acuerdo a los
principios morales y de pudor de la religión, aquellos indios e indias cuya
cultura y condiciones naturales de clima, había llevado a andar casi totalmente
desnudos (grupos guaraníes y guaranizados, del Paraguay y alto Paraná y
Uruguay). Un .rectángulo similar de tela, pero atado bajo los sobacos,
cubriendo" desde el busto hasta la media pierna, hubo de ser el vestuario de las
mujeres. Posteriormente se suministraba a los indios, un gorro, una camisa,
unos calzones y un poncho, pero esto estuvo muy lejos de eliminar el uso de
aquella

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prenda tan simple y cómoda, especialmente en las faenas de campo y en ... "El TXIRIPÁ, que desciende hasta abajo de la rodilla, dando la
particular en aquellas largas jornadas a caballo de la región de la Vaquería del impresión de una falda, es un simple paño de hilo de algodón, de forma
Mar, en nuestro actual territorio. rectangular, y provisto de flecos (ipotí) en tres lados. La parte superior, la que
no tiene flecos, previamente doblada hacia afuera, en un ancho de medio
Pero hay más: hasta el nombre a mi juicio es de este origen palmo, pasa alrededor de la cintura, de la derecha para la izquierda, volviendo
misionero-guaraní. En nuestra lengua el vocablo chiripa, significa cosa de al frente hasta el muslo izquierdo, de modo de cubrir doblemente la parte
poca monta o valor, casual, de la menor importancia. Resultaría así que para anterior del cuerpo y una vez sola la posterior".
los Padres, los indios catequizados eran vestidos de chiripa. Es sabido que el "Me dijo cierta vez un indio de Amambai: Kayová no usa txiripá entre las
idioma guaraní es agudo, es decir que termina acentuando siempre las palabras piernas como el Baticola del Paraguay; lo usa a la cintura y sujeto con txumbé.
en la última sílaba. Así, el chiripa en español, pasó a ser chiripá para los En Dourados, al contrario, insistieron en que el txiripá y el ponchito, descritos
propios usuarios. más arriba, tuvieron conexión con ejercicios de culto y que los antiguos
Producida la expulsión de los Jesuítas y la subsiguiente diás-pora de usaban, como indumentaria común el tambeó, faja de paño pasada por entre
tapes por nuestro territorio y los de Corrientes y Entre Ríos, en el último tercio las piernas y sujeta a la cintura con un trozo de cuerda".
del Siglo XVIII, ellos trajeron consigo su prenda característica, y la trajeron Antes de seguir adelante con las transcripciones de Schaden, vamos a
ya, en sus dos variantes futuras. analizar algunos aspectos de las que hemos hecho:
Como una simple falda sujeta a la cintura, que da vuelta y media al 1.°) La palabra TXIRIPÁ con la grafía fonética que le da Schaden,
cuerpo (simple por detrás y doble por delante) cayendo hasta la media pierna, coincide totalmente con la fonética española de la CH, chicheante, no siseante,
y también, en la otra forma, es decir, la más apta para la equitación: un y con el acento agudo guaraní.
rectángulo pasado entre las piernas y sujetas sus cuatro puntas a la cintura, al
modo de un pañal o bragas. La descripción de la prenda coincide totalmente, en sus dos formas de
uso (incluso la llamada tambeó, con las documentadas como de uso entre los
Además de toda la documentación de época que hemos podido ver, nos changadores, ganaderos y gauchos de nuestro territorio, sur del Brasil, Entre
afirmó definitivamente en nuestra convicción, las conclusiones del Ríos, Santa Fé, Corrientes, etc.), desde fines del Siglo XVIII.
antropólogo brasileño, Egon Schaden, en su interesante libro "Aspectos
Fundamentaes da Cultura Guaraní" (Ed. "Corpo e Alma do Brasil". Difusáo
Europeia do Livro, Sao Paulo, 1962). Después de largas explicaciones sobre 2.°) Por si esto fuera poco el ponchito, aparte las características propias
aculturaciones guaraníes en territorio brasileño, justamente después de la de la prenda, en su nombre, escrito así, en grafía española, no deja dudas, a
expulsión de los Jesuítas (y lógicamente de aquella larga "guerra guaranítica"), nuestro juicio, sobre su origen tape-misionero.
principalmente en los Estados de Paraná, Mato Grosso y aún de San Pablo
(áreas costeras) y de la supervivencia general de valores culturales, Pero lo que aún falta por transcribir, acaba por darle el carácter
particularmente los religiosos, que ahora sería largo y ocioso enumerar, en el "gauchesco", que podríamos decir, que aún le pudiera faltar a esta vestimenta
capítulo referente a la indumentaria, dice textualmente (traduc. del autor), tradicional de los "Kayová":
(pág. 39 y sig.): "Son tres las piezas fundamentales de la indumentaria
tradicional masculina de los Kayová: el Txiripá, el Txumbé y el ponchito. "El TXUMBÉ es una faja de algodón tejida con dibujos a veces muy
Todas ellas son hechas de hilo de algodón (mandydjú inimbó) producido por bonitos. Es usado alrededor de la cintura. El ejemplar más grande, más vistoso
los propios indios. El trabajo de hilado, tintura y tejido cabe a las mujeres. Hoy y más trabajado que llegué a ver mide 209 cm de largo por 12 cm de ancho,
en día, entretanto, se vuelven cada vez más raros estos artefactos de la india con flecos de 40 cm en los dos extremos"... etc.
Kayová. La generación actual todavía se acuerda del tiempo en que muchos
usaban esas piezas, prontas a desaparecer. Y no está muy lejana la época en Como ya fue dicho, el txumbé es el que sujeta el txiripá a la cintura. Y
que eran obligatorias, para cualquiera que participase en danzas y rezos. Pai ahora viene lo más notable:
Vitali-no, en Dourados, las ostenta aún como ornato sacerdotal en la fiesta del "Además del txumbé, existe también un cinto de uso exclusivamente
bautismo del maíz y en otras grandes solemnidades, especialmente en las de ritual, el Kuakualá, ricamente adornado de ipotí (flecos), y flores de plumas de
iniciación de niñas y varones"... etc. tucán tejidas en el propio paño; puede ser

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usado sobre el propio txumbé; da sólo una vuelta a la barriga y, para cerrarlo, El calzón a la rodilla continúa usándose en campaña en el siglo XIX, aún
se atan al frente los flecos terminales". transcurridas más de dos décadas, cuando menos hasta el fn de la Cisplatina,
como lo muestra terminantemente la iconografía de época, claro que de
He aquí usados por los Kayovás, desciendentes de guaraníes preferencia por los hombres de campo de posición más acomodada,
cristianizados de las antiguas Misiones Jesuíticas, a 200 años de la expulsión estancieros y mayordomos. Más aún: tanto la iconografía como los viajeros
de los Padres y de su diáspora por tierras americanas, la típica faja, que sujetó demuestran el uso simultáneo de chiripá y calzón. Aquél por encima de éste,
tanto el calzón español (los indios también la usaban para sujetarse los en una variante de uso que no creemos haya sido destacada hasta este
pantalones), como el chiripá, de changadores y gauchos rioplatenses, y, lo momento por autor alguno que haya investigado sobre estos tópicos de
que es más notable, un cinto muy colorido y adornado, de paño bordado y con nuestro vestuario rural.
elementos adosados (flores) y prendido (atado), al frente, que no sujeta y va Vamos, pues, a las notas de viajeros.
sobre la faja, que no es otra cosa, a nuestro modesto entender, que el "tirador"
de nuestros hombres de campo. Empezaremos con Don Félix de Azara, en su "Descripción e Historia del
Paraguay y del Río de la Plata" — 1790 (Ed. Bajel, Buenos Aires, 1943. Cap.
Ya había insinuado esta hipótesis en mi libro "El Gaucho", Cap. XIV, XV, De los Españoles, pág. 199), que dice:
pág. 223 (Separata de Revista del Instituto Histórico y Geográfico del "Los que tienen algunas conveniencias, visten regularmente, pero los
Uruguay, Imprenta Nacional, Montevideo, 1963): "A nuestro entender el jornaleros y criados suelen no tener camisa ni calzones, aunque no les falta
chiripá lo imponen lentamente en nuestra campaña los indios de las doctrinas, nunca el poncho, sombrero, calzoncillos blancos y el chiripá, que es un
guaraníes o tapes, que se adentran en nuestro territorio y engrosan pedazo de jerga atado a los ríñones que les llega a la rodilla".
considerablemente las filas de la naciente clase gaucha a partir de la El mismo Azara, en su "Memoria sobre el estado rural del Río de la Plata
expulsión de los Jesuítas, es decir, alrededor de 1760. Al principio es una en 1801" —Batoví, 9 de mayo de 1801 (en "Memoria", etc., Ed. Bajel,
jerga que se coloca alrededor de la cintura como un mandil, y con el nombre Buenos Aires 1943), al referirse al vestuario de la gente de campo, señala: "Y
de jerga se le distingue en los documentos y lo denomina el propio Azara, a los peones o jornaleros y gente pobre, no gastan zapatos; los más no tienen
veces es un poncho, recuérdese el "tapalotodo del poncho" de Lastarria y los chaleco, chupa ni camisa y calzones, ciñendose a los riñones una jerga que
"uno o dos ponchos" del "Lazarillo de Ciegos Caminantes". Como dijimos, se llaman chiripá".
llevaba más frecuentemente sólo atado a la cintura como un mandil y luego
segurante para protegerse más al montar a caballo (recordamos que los "cami-
luchos" o peones de las estancias jesuíticas no eran tan caballeros como los Los hermanos Juan y Guillermo Parish Robertson, inteligentes
gauderios y changadores) se cruza entre las piernas a modo de bragas o pañal, observadores de la vida y costumbres en el Plata entre 1815-16, en sus
que es como luego se hace famoso y se populariza en todo el Río de la Plata y famosas "Cartas de Sudamérica, Primera Serie, Andanzas por el Litoral
el Río Grande del Sur." Argentino" (traducción, prólogo y notas por José Luis Busa-niche, Emecé
Editores —Buenos Aires— 1950), dicen en su carta XIII, (pág. 205):
"Finalmente, cerrando la fila, van los bueyes de remuda, arreados por cinco o
Este cambio de la forma del chiripá de los camiluchos misioneros,
seis gauchos, bien montados y vestidos con chiripá, calzoncillos de algodón,
cuando se integran a los changadores y gauderios, equitado-res permanentes,
botas de potro, chaqueta, poncho y sombrero pequeño, de paja".
en las verdes cuchillas y abras orientales, tiene un antecedente
histórico-cultural muy flagrante en lo que ocurrió con los soldados de Poco después, otro compatriota de éstos, el marino y dibujante Emeric
Alejandro Magno que, al volverse jinetes, debieron abandonar los clásicos Essex Vidal, dice en sus "Ilustraciones Pintorescas de Buenos y
pollerines y adoptan, en cambio, los pantalones largos de los escitas y Montevideo", Londres, 1820 (traducción de Carlos Mu-zio Sáenz Peña, Ed.
bárbaros del Mar Negro. VIAU —Buenos Aires— 1943): "Los mayordomos, capataces o propietarios,
y en general todos los que puedan comprarlo, usan un jubón, chaleco,
Con esta hipótesis, tanto en su aspecto netamente antropológico e calzones, calzoncillos, sombrero, zapatos y poncho. Sus peones, en cambio,
histórico, como en la etimología del vocablo chiripá, descartamos totalmente usan solamente el chiripá: que es un trozo de burda tela de lana atada a la
las hipótesis indigenistas, tan en boga, particularmente en la Argentina, en lo cintura con una cuerda" (sic).
que a estos temas se refieren, y, particularmente la que quería que chiripá,
fuera vocablo compuesto, de origen quichua, y significaría
"para-frío" — "chiri-pac".

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Es el mismo Vidal, el que, en sus hermosas acuarelas, con un algo Mucho más adelante (pág. 355), en su descripción de "Corrientes y sus
surrealista, nos deja testimonio fiel del uso de los calzones, del chiripá, y del habitantes", al dar pormenorizado comentario del vestuario de los
uso simultáneo, por algunos estancieros del chiripá sobre los calzones. correntinos, dice: "3.°) de un chiripá o banda de tejido de lana, generalmente
roja, amarilla o blanca, de cuatro o cinco pies de largo y de un pie y medio de
Contemporáneamente, el naturalista francés Auguste de Saint Hilaire, ancho, que se enrolla alrededor de la cintura, de manera de formar una
otro minucioso observador de nuestras costumbres entre 1816-22 ("Voyage a especie de falda y que se sostiene por medio de una fajilla de lana de algodón
Río Grande do Sul" —Orleans— 1887, Cap. V, Límites entre Río Grande y tejida por las mujeres y, por lo general roja, amarilla o blanca. Es de destacar
Montevideo, pág. 131), dice: "Estancia del Corral Grande, 27 de setiembre... que esa pieza del vestido sólo desciende hasta las rodillas; mientras que el
He visto ya en esta estancia españoles (se refiere a nuestros criollos, chiripá de la Banda Oriental y de Buenos Aires desciende hasta los pies, lo
naturalmente). Ellos llevan el chiripá, especie de faja que desciende casi hasta que le resta toda la gracia que tiene cuando es corto".
las rodillas, a manera de una pequeña falda, y que está hecha de ese tejido
Otro incansable viajero francés que anduvo por estas tierras casi
grosero que se emplea para los ponchos". (Traducción del autor). En el contemporáneamente con D'Orbigny, nos referimos a Arséne Isabelle
Capítulo siguiente, VI, completa su descripción (Santa Teresa, Castillos, ("Voyage a Buénos-Ayres et a Porto-Alegre par la Banda Oriental, Les
Rocha, pág. 151): "Los hombres que hay aquí y los que he encontrado, llevan Missions d'Uruguay et la Province de Rio-Grande-do-Sul", 1830 a 1834:
un chiripá trozo de tela de lana burda con el que se hacen una faja y que cubre Havre, 1835), dice refiriéndose a las prendas de vestir del gaucho (Chapitre
los muslos, descendiendo hasta las rodillas como una faldera"... (pág. 152): XIV —Uruguay-Paysahdú— La Calera de Barquín— El Salto, pág. 321: "Es
"Siempre el chiripá y los pantalones (calzoncillos), que ya he déscripto; sin aún necesario, para ser bien visto y ser tratado como amigo por los gauchos,
embargo este traje no es el del dueño de casa (estanciero), estos llevan, con agregar al poncho, el chiripá, los calzoncillos, las botas de potro y las
una chaqueta corta un pantalón (calzón), ordinariamente de paño de algodón". espuelas monstruosas". Y agrega: "El chiripá es aún otra pieza de tejido de
Y agrega aún (pág. 155): "Las vastas campañas que recorro están habitadas en lana, rojo, azul o verde, jamás de otro color, que se pone alrededor de los
gran parte por Indios civilizados y más aún por mestizos que no tienen riñones, cae por debajo de las rodillas como una túnica y sé sujeta por encima
propiedad alguna (gauchos), van de una estancia a otra, se unen sin ceremonia de las caderas por medio de un ancho cinturón, de cuero, por el cual se pasa
a los habitantes de la casa y comen carne con ellos, tanta como les viene en por la espalda, un gran cuchillo de mano en su vaina. A veces los novios o los
gana. De vez en cuando estos hombres ayudan a los estancieros en sus labores enamorados hacen un chiripá del chai de su bella; es entonces que se los ve
y son pagados con largueza excesiva, pero nunca ahorran nada. Cuando tienen con la guitarra en la mano, componiendo sobre melodías de iglesia (sic)
un chiripá y un poncho, su ambición está satisfecha y todo el resto de su coplas rimadas que cantan a la puerta de su china o en la de una pulpería".
dinero lo dilapidan jugando o bebiendo aguardiente". (Traducción del autor).
Finalmente, destaca también Isabelle, el uso del chiripá sobre el calzón
corto (pág. 323 y 24): "Cuando bajé en Paysandú, estaba vestido así: chaqueta
Al pasar por San José (el 3 de diciembre), completa esta observaciones, marrón; chaleco blanco; chiripá celeste; calzoncillo con cribos, por debajo de
con una realmente notable sobre el uso del chiripá (pág. 211): "... pero los un pantalón de paño azul, y un poncho inglés colocado negligentemente
hombres son en general groseros y sin educación y se ven a veces en los sobre el hombro izquierdo, además el cigarrito de papel en la boca y el
bailes, mujeres y hombres de chiripá". (Traducción del autor). cuchillo pasado por el cinto de mi chiripá, a la espalda; el sombrero a medio
lao... Tenía a fe mía, el aspecto de un honesto bribón". (Traducción del
Otro naturalista francés, el talentoso y famoso Alcides D'Orbig-ny autor).
("Viaje a la América Meridional" —1826-33, Ed. Futuro, Colec. Eurindia,
1945), en el Capítulo IV, "Viaje por la Provincia de la Banda Oriental", Un joven norteamericano, rico y no exento de petulancia, aventurero y
curioso, que vino al Plata entre 1847-48 (Samuel Greene Arnold, "Viaje por
observa (pág. 70):'"La vestimenta de los soldados gauchos consiste en un
América del Sur", traducción de Clara de la Rosa, Ed. Emecé, Buenos
calzón blanco o calzoncillo, un chiripá de color azul o rojo escarlata, pieza Aires-1951), nos da, con la descripción de un soldado gaucho de las fuerzas
que les envuelve la cintura y las piernas: un poncho azul forrado de rojo, que sitiadoras del General Oribe, durante la Guerra Grande, estos pintorescos
pliegan sobre sus hombros...", etc. detalles (Uru-

150
151
guay-70-Cerrito-1848, pág. 129-30): "Pronto aparecieron 2 hombres a Poco después, 1851, es un sueco, C. Skogman, quien, al describir a un
caballo, uno desmontó y se acercó a nosotros. Llevaba puesta una chaqueta de conductor de carretones en el puerto de Montevideo, nos da una pintoresca
tela roja y chaleco azul, ambos abiertos mostrando una hermosa camisa, versión de su traje y se refiere al chiripá ("Viaje de la Fragata Sueca Eugenia,
anchos calzones blancos deshilachados en lo bajo y abiertos unas 5 o 6 1851-53, Brasil-Uruguay-Argentina-Chile-Perú, Traducción de Kjell
pulgadas y atados con cordones; una especie de mandil o una variedad de Henrichsen, Ed. Solar, Buenos Aires, 1942): "La vestimenta consiste en un
pantalones turcos envueltos alrededor de la cintura llegando hasta más abajo par de amplísimos pantalones blancos" (calzoncillos), cuya parte inferior
de las rodillas, de una tela roja de mantel de mesa con figuras blancas", etc. Y remata en flecos, un trozo de paño de tono subido que rodea los muslos y
poco después agrega, respecto a la guardia en el mismo campamento de sujeto a la cintura mediante una correa; un poncho de vivos colores que cuelga
Oribe: "Algunos estaban formados en parada y quedaban muy bien con sus de los hombros y un sombrero inclinado o bien un gorro rojo terminado en
chaquetas y gorras rojas sus mandiles a lo oriental y calzoncillos o pantalones punta" (Cap. III —Montevideo— Pág. 47.
blancos".
Por último, otro francés, un médico que se radicara en la Argentina, más
Es notable como a Arnold los chiripas entre las piernas le parecían "un precisamente en la Provincia de Buenos Aires, entre 1869-1876, en una
tipo de pantalón turco o mandil oriental", que explica muy bien, por qué descripción del gaucho que ya corresponde a lo que llamamos la "Tercera
cuando los fabricantes ingleses de Liverpool, etc., resolvieron proveer a las Época", que se refiere también al uso de la bombacha, H. Armaignac ("Viaje
pulperías de otro artículo de vestuario rural, además de los ponchos, tomaron por las Pampas Argentinas", Ed. EUDEBA, Buenos Aires, 1974), dice: "La
como modelo los anchos pantalones de los turcos, que, por otra parte, ya indumentaria de los paisanos o gauchos se compone generalmente de dos
servían de modelo militar para sus tropas, como a las francesas, en los elementos principales: el poncho y el chiripá. El primero sirve de abrigo; el
conflictos y misiones en el Mediterráneo Oriental anteriores a la Guerra de segundo reemplaza los pantalones y cubre los calzoncillos. El poncho y el
Crimea, a todo lo cual nos referiremos por extenso al tratar de la bombacha. chiripá están hechos, uno y otro, de un trozo cuadrado de lana o de algodón"
En cuanto al dibujo del chiripá que menciona en primer término, "de una tela "... El chiripá se coloca alrededor de la cintura, envuelve los muslos y la parte
roja de mantel de mesa con figuras blancas", significa, a nuestro juicio, que es superior de las piernas y se sujeta por medio de una angosta faja de lana, seda
una tela gruesa, como una carpeta de mesa, algo así como un terciopelo de o algodón. Por encima de ésta se coloca el cinturón ancho llamado tirador..."
lana o un paño lenci, y con bordados en blanco. etc. (Pág. 104).

Convencidos de que las transcripciones hechas son más que elocuentes y


Otro francés, no menos famoso, Xavier de Marmier, que llegó a ser dan idea terminante de la evolución de forma y uso del chiripá, así como las
Miembro de la Academia de París, y que anduvo por estas tierras en 1850, nos características de color y telas de éste, lo que muy bien queda complementado
va completando estas coloridas y sabrosas descripciones sobre el chiripá por la iconografía, vamos no obstante, a decir algunas palabras finales a estos
("Lettres sur L'Amerique", París, Arthus Bertrand, Editeur, Tome II, Chapitre respectos:
VIII, Buenos-Aires, pág. 225): "... el gaucho tiene un traje y una actitud que
chocan simplemente a nuestros ojos. Bajo su sombrero de paja blanca, 1.°) El primer tipo de chiripá, es el de forma de mandil o de faldeta o
aparece un rostro viril bronceado por el sol, enmarcado por una masa de mantilla. Consiste en un rectángulo de tela de telar, de lana o de algodón, o de
cabellos negros, una chaqueta de color brillante cubre su torso, un poncho de bayeta, tripe, etc., de un solo color vivo, sus medidas son, de largo el
lana tejido en la chacra flota sobre sus espaldas, dejando en libertad de
suficiente como para dar una vuelta y media a la cintura y caderas en la forma
movimientos a sus brazos, sobre sus ríñones un cinto de cuero, llevando en
una cara el largo cuchillo del que habrá de servirse con la misma facilidad señalada, cruzándose en forma total en la delantera, y el ancho, como para
para despedazar nn buey o degollar a un enemigo, constelado de la otra cara llegarle al usuario desde la cintura a un poco por debajo de las rodillas, siendo
por los patacones o las piezas de oro que son su fortuna... Sus muslos están que, a veces su borde superior se doblaba hacia afuera, como un refuerzo en la
envueltos en el chiripá rojo, especie de manta oblonga sujeta a su talle y que cintura.
cae en pliegues triangulares sobre sus rodilla; de estos pliegues salen las
piernas anchas bordadas o desflecadas de su pantalón blanco" (calzoncillo). Es pues incorrecta la versión de algunos "nativistas" que lo llevan más
(Traducción del autor). corto que a las rodillas, una especie de "mini chiripá". Téngase en cuenta que
el propio Blanes, tan minucioso en estos

152 153
temas, al baqueano, Andrés Cheveste, en el célebre cuadro "El Juramento de los
33", le pone un chiripá rojo de este tipo, y Hernández, en los versas que le
dedica, siendo que él debió conocer bien este tipo de prenda entre correntinos y
entrerrianos urquicistas, dice con cierto humor "y pa' mejor le ha salido medio
escaso el chiripá", no obstante que le llega justo a las rodillas.
Este chiripá, muchas veces, llevaba flecos en su perímetro o cuando menos
una trencilla en contratono, y otras tantas tenía dibujos o bordados, si no en toda
su extensión, cuando menos en los ángulos inferiores delanteros. Aunque solía
ser de un sólo color liso y bien vivo: rojo, azul, celeste, verde, amarillo, blanco,
no pocas veces, al ser de lana, de telar, era totalmente rayado, como algunos
ponchos, también con colores vivos.

2.°) El chiripá colocado entre las piernas, como pañal, es de uso algo más
tardío, como ya indicamos y fue, casi siempre, en principio, un poncho o un
medio poncho de telar, por lo que naturalmente, tenía flecos en su perímetro y
era de un color de fondo, con listas o rayas' de otro u otros colores.
Fábricas inglesas y aún francesas (éstas últimas no en lana sino en
algodón), hiciera telas de "gustos" de poncho de telar, principalmente tipo
"apala", es decir en rayado amarillento y marrón, del ancho adecuado para hacer
chiripas; el largo, como es natural, dependía de la altura del destinatario.

Agreguemos que el chiripá fue, desde sus orígenes, una prenda de uso entre
los hombres más modestos, los menos pudientes, changadores y peones, de la
campaña, siendo que los capataces, mayordomos y hacendados siguieron
usando el calzón de tipo hispánico hasta bien avanzado el Siglo XIX, hasta la
tercera década cuando menos (1830).

Hubo una suerte de transición por aquellos años, en que éstos, agregaron La otra, la difusión interna de uso entre el pequeño pueblo urbano de las
sobre el calzón, un chiripá de color vivo, quizás con dos fines, proteger los orillas de las ciudades-puertos platenses: Buenos Aires, Montevideo y aún,
mulos y los fundillos del continuo andar a caballo, quizás por parecerse más a Rosario, Paysandú, etc. Consecuencia, que un nuevo tipo social que se venía
los "verdaderos" gauchos, en momentos en que el creciente nacionalismo de los perfilando, en esas zonas, matarife de saladeros, gaucho dislocado de su habitat,
estados recién nacidos, empezaba a destacar con relieves propios todo aquello soldado o ex soldado, vago de pulperías, ladrón de caballos, etc., en definitiva el
que simbolizara valores culturales del "país". guapo o compadrito, adoptará como primer símbolo de su figura de macho
pendenciero, junto al cuchillo, el chiripá. Así, cada vez más, al chiripá de tela de
La difusión del uso militar, o casi militar, de este tipo de chiripá entre las color vivo, liso, se le agregan sobre todo en las dos puntas anteriores, las que
tropas rosistas y urquicistas y sus aliados de uno y otro bando, en estas márgenes caen en pliegues triangulares al frente y lados de los muslos, finos bordados en
del Plata, trajeron dos consecuencias bien marcadas: una respecto a su contratono, que incluyen flores, iniciales y hasta corazones y dedicas; todo
confección con las telas habitual-mente destinadas a la fabricación de siempre de tamaño pequeño y factura de cierta tradicional calidad, herencia de
uniformes, p. ej. bayeta, o paño de lana, de un solo color vivo, generalmente rojo la vieja pasamanería española.
o azul.

Pero es, sobre todo entre estos compadritos, cantores de pulpería, etc., que,
como símbolo también de conquista v posesión amorosa de la hembra, se
difunde el uso del chai de la elegida, como

154 155
chiripá, lo que da origen al chiripá negro, de seda, con flecos y grandes Y será este chiripá, que con ese sentido de símbolo tomarán los
bordados de flores. nativistas de la hora, para usarlo puntual y religiosamente en sus fogones
dominicales, en los que se procura, siempre de buena fe, pero con mayor o
3.°) Fuera ya de los límites temporales del período o época que nos menor calidad de espíritu, sinceridad filosófica, o conocimiento de causa,
ocupa ahora (1820-70), los capataces, mayordomos y, aún, algunos revivir, conservar, exaltar, los valores tradicionales de la cultura nacional.
estancieros "muy gauchos", adoptan como chiripá, no para el trabajo pero sí Aquella vieja cultura vacuna, forjadora, causa y efecto de defectos y virtudes
de "dominguear" o de lujo, uno muy largo, talar, que casi arrastra por el de nuestro ser y quehacer.
suelo, de fina tela de merino negro, esto es una suerte de casimir, de Y será este mismo chiripá el que Carlos Gardel paseará triunfante por
excelente cuerpo y caída, de este color, que ya se ha ido convirtiendo, por París, enancado en el corcel maravilloso de su voz y su simpatía carismática.
influencia de "gringos" inmigrantes, en sinónimo de color de ceremonia, de
respeto, de "status", como ahora se diría. Este negro chiripá se hacía más
"paquete" aún, ribeteándolo con una fina trencilla de seda, de color rojo o
celeste, según las tendencias políticas del usuario, y, a veces, los ángulos
anteriores se "punteaban", es decir se le cosían en el borde, pequeñas
monedas de plata, o botones gauchescos.

4.°) De todas estas formas del chiripá, que podríamos llamar tardías y
aún agónicas, pues, cada vez más, y sobre todo de arriba a abajo, es decir de
los estancieros a mayordomos y capataces y de éstos a puesteros y peones,
venía siendo sustituido por la sobria y funcional bombacha, toma el circo
aquello que más puede aplicarse a sus necesidades de espectáculo, y crea un
chiripá que hizo más camino que el que sus propios creadores imaginaron.

El circo criollo es, como se ha reconocido, la cuna original, del teatro


rioplatense, y es, a la vez, uno de los mejores pretextos para que se expresen
los sentimientos de reacción "antigringa", que paradojalmente, venían
incubándose en la sociedad, particularmente la urbana, de ambas márgenes
del Plata, mecanismo cultural de defensa, ante las nuevas mayorías de los
más variados orígenes europeos, buscando preservar afectos o valores
propios, tradicionales, los que se entendía como más representativos de la
nacionalidad. Así, en nuestro país, se produce un movimiento, más o menos
intelectual y Iiterario, que va de lo casi ingenuamente folklórico a un
nacionalismo romántico fundado en la exaltación de hondos valores del
espíritu, y tiene una variada gama de cultores que van de Podestá a Regules,
de Sánchez a Quiroga, de Reyles a Zorrilla de San Martín, de Acevedo Díaz
a Rodó.

El circo primero, y el teatro criollo luego, levantan el chiripá como un


símbolo. Pero no cualquier chiripá, sino su chiripá. Ese que se adecuaba al
espectáculo de luz y color. Negro para recortar la figura del héroe-matarife
de turno, sobre el fondo albo de la carpa, con aquellos grandes floripones
bordados de los chales, y con la trencilla convertida en ancha cinta, también
de color fuerte.

156
otra vez mi tirador;

XI EL
TIRADOR

De la faja, que es en realidad el elemento de sujeción, que sirve


sucesivamente para sostener los calzones, de origen español, el chiripá y
luego la bombacha y que, aún siguen usando muchos hombres del campo,
especialmente los viejos, cuando deben realizar fuertes tareas, ya hemos
hablado bastante. Vamos a resumir ahora todo lo dicho señalando que la faja
era una larga tira de tejido, de lana o de algodón, y a veces también de seda,
relativamente grueso y fuerte, de dos a dos cincuenta metros de largo y de 10
a 12 cm. de ancho, rematada con flecos, generalmente bastante largos; tenía
dibujos en rayas o listas de diversos colores, otras veces era de un solo color
liso y fuerte, rojo, azul, verde, amarillo; otras veces con guardas o grecas,
sobre todo cuando se hacían en los telares de los indios pampas. Se enrollaba
a la cintura de derecha a izquierda, comenzando por el flanco derecho donde
sé dejaba colgar una de las puntas que descansaba sobre el muslo de ese lado.
El cinto de nuestra gente rural,changadores, gauderios, gauchos,
hacendados, peones, etc., tiene como casi todas las pilchas de su uso, origen
en el viejo mundo y en antiguas culturas.
En efecto: pueblos tan antiguos como los egipcios, los persas, los
griegos, etc., usaron, para la guerra, anchos cintos de cuero, con o sin
bolsillos, tachonados con chapas metálicas y cerrados o abrochados al frente,
también con grandes rodetes o chapas de metal labrado. Una finalidad
especial tenía este tipo de cinturón y era la de proteger la cintura y, sobre todo
por delante, la zona blanda abdominal, de los golpes punzantes de las armas
blancas de combate, espadas, lanzas, picas, etc.
Con el uso de las primitivas armas de fuego de pedernal, se hizo
necesario que el soldado cargase una serie de implementos para su uso: la
pólvora, que la llevaban en un cuerno; piedras de repuesto; metralla o balas,
de plomo y de hierro. A estos últimos resultaba más adecuado llevarlos en
amplios bolsillos de cuero, con tapa de abrochar, adosados o formando parte
de un cinturón, que más que elemento de sujeción, era parte de su equipo de
campaña. Lo mismo, lógicamente, habría de ocurrir con los caza-

159
dores y colonizadores de tierras donde la posible agresión permanente de pintados, las más con bordados y más tardíamente con aplicación de
individuos nativos hostiles o de animales, exigiera el ir continuamente materiales tan delicados y llamativos como la mostacilla (en apariencia tan
armado. Estos cintos de "tiradores", se llevaban tanto a la cintura o algo más poco masculina). Poco a poco ambas técnicas se combinaron y
abajo, como en bandolera. Se fabricaban generalmente de un cuero flexible o complementaron: marroquinería y pasamanería, y el resultado
de una tela fuerte y en su cuerpo, o adosados a él*, se formaban varios fue una creciente
bolsillos, generalmente en número de tres, uno dorsal, que podía ser ventral
haciendo girar el cinto y uno sobre cada flanco. Se ajustaban estos cintos con
una abotonadura grande, una o varias hebillas con tirillas, o simplemente con
tiras atadas. No nos caben dudas que fueron los soldados de la conquista y los
elementos provincianos españoles, que trajeron este tipo de cintos al Río de
la Plata.
Una antigua tradición peninsular, de origen arábigo, la de los finos
trabajos en cuero curtido, conocidos precisamente, como ma-rroquinería, con
el agregado de verdaderos bordados en hilos de color (que aquí en el Plata y
ya en plena Edad del Cuero del Siglo XVIII, serían sustituidos por finos
tientos de cuero crudo de potrillo) daría bases artesanales de especial interés
a los tiradores, hechos en cueros finos, tafiletes, gamuzas o ante, etc., de
colores combinados, recortados y sobrepuestos y con dibujos finamente
realizados con tientos también teñidos, siguiendo la mencionada tradición. A
veces al cuero también se le pintaban, sobre todo, motivos fitomorfos (flores
y hojas) en colores vivos.
Cinto t ir a d o r
bordado y con

monedas

bordado

Otra vertiente cultural, hispánica y provinciana, la de las pasamanería y


arte del bordado, vino a coadyuvar en la espectacular confección de
tiradores, cuyo fondo o respaldo era de cuero y se forraban en género fuerte,
pero muchas veces rico (como seda, terciopelo); que decoraban, a veces
espectacularidad en los cintos, a veces charros en exceso y a los que, las monedas se perforaban en su centro o luego se les soldaba una pequeña
necesidades de uso fueron agregando otros elementos como la pistolera al argollita en una de sus caras, de manera de poder coserlas con tientos finos a
flanco derecho y un pequeño bolsillo, al izquierdo, apto para llevar el reloj, o, la cara exterior del cinto, o usarlas como botones para cerrar los bolsillos o
en nuestra campaña, de acuerdo a disposiciones en vigencia desde la época para abrochar el cinto en sus extremos. Estos botones sui-generis dieron
colonial para transitar con ganados por la campaña, una hoja de papel con la origen, más tarde, a una industria imitativa en Europa, en la época que
marca certificada con sello y firma, de los ganados que se llevaban estamos estudiando, y a ello, como a la gran difusión de su uso en otras
prendas, no sólo en los cinturones, habremos de dedicar un apéndice especial
de este capítulo, bajo su adecuado título de "Botones Gauchescos".
Y aquí vino a sumarse otra condición cultural propia del medio, para
justificar la hipertrofia en el uso de monedas "punteando" los tiradores y las
complejas abotonaduras de cierre hechas con 2, 4 y muchas monedas, que
colgando de cadenillas, recibieron el adecuado nombre de rastras y luego,
justamente en la época que ahora nos ocupa, los plateros comenzaron a hacer
Tirador bordado con
mostacilla grandes rodelas o chapas, enterizas o con calados, que con varios ramales y
botones llevaron también ese nombre. La condición cultural a que nos
referimos es el uso del cuchillo, el riesgo permanente de ser agredido con
La ausencia casi total de bolsillos en el traje de nuestro hombre de arma blanca, facón, daga, etc., y la necesidad de batirse, que sumado al uso
campo, y el hecho de que la circulación monetaria era en la época, (siglo casi exclusivo de armas punzantes en la guerra: espadas, sables lanzas,
XVIII y comienzos del XIX) sólo en piezas metálicas principalmente de facones, revivieron, con toda intensidad, el uso de los elementos metálicos
plata, de tamaños varios, pero en su mayoría de cierto volumen, obligaron a en los cintos, como sistema protector, como lo señalamos en aquellas
nuestras gentes a aplicar otro antiguo sistema para llevar, su generalmente antiguas culturas del viejo mundo eurasiático y norafricano.
exiguo capital sobre ellos, a la vez con el mínimo riesgo de robo. Las

160 161
Es claro que, más allá de todas estas motivaciones funcionales y
sucesivamente con su cuchillo cada una de esas monedas de oro o de plata y
herencias culturales, son rasgos propios de la cultura de nuestros gauchos, la tirará sobre la mesa hasta que haya liquidado su tesoro ambulante".
masculina, presuntuosa, amiga de lo ostentosamente llamativo, rasgos típicos
de hombres-gallos, a que ya nos referimos in-extenso varias veces en este Vamos ahora a tratar de resumir la tipología, materiales y evolución del
trabajo y en otros nuestros anteriores (v. El Gaucho; El gaucho su espacio y su tirador, advirtiendo también aquí en forma muy especial, que toda
tiempo; Orígenes de los bailes tradicionales en el Uruguay), que justifican, generalización en este caso es arbitraria y que, naturalmente, pueden
ampliamente toda esta cargazón de elementos decorativos, toda la llamativa encontrarse variantes más o menos abundantes de estos tipos o formas
espectacularidad de los tiradores y las rastras, a las que dedicaremos parte del intermedias, etc.
segundo apéndice, después de los botones gauchescos.
Originalmente, los cintos eran de ancho relativamente grande, unos 15
Como lo hemos hecho con las otras prendas, vamos a recoger ahora centímetros o algo más, en su parte central (dorsal), estrechándose
algunas citas de viajeros, varias ya anotadas, que hacen referencia al cinto de claramente hacia los extremos. Tenían un gran bolsillo en aquella zona, con
nuestros hombres de campo. tapa también amplia, y otros dos menores a los lados. Se cerraban al frente
con una, dos, o cuatro monedas, pasando por respectivos ojales abiertos en el
Julián Mellet, entre 1808-1820 ("Viajes por el interior de la América propio material, a veces con 2 o 3 pequeñas hebillas en el extremo de
Meridional", Ed. Pacífico S.A., Santiago de Chile, 1959), dice en el Capítulo correítas, que permitían graduar su circunsferencia total. Se construían de
II, Maldonado, Montevideo (Pág. 19): "Sus habitantes —cuyas casas están en una tela fuerte o de un cuero fino y blando (agamuzado, ante, ciervo), con
parte cubiertas de cueros— visten muy ligeramente: la vestimenta consiste en dibujos en hilo de color o en tientos, o con bordados. Muchas veces tenía
un par de calzones de gruesa tela de algodón muy anchos y con franjas de fleco en su borde. Los botones de las tapas de los bolsillos también eran
encaje en su extremidad; además usan cinturones de diversos colores donde monedas.
llevan su puñal". Otro tipo era de un ancho casi todo regular, apenas mayor atrás y al
Los hermanos Robertson (Juan y Guillermo) de los mejores centro que en los extremos, los bolsillos estaban formados por un forro más
observadores de nuestra vida rural en la segunda década del siglo XIX (op. liviano sobre un cuero fuerte, generalmente tela, de cierta riqueza (seda,
cit) en su Carta XIII, pág. 203 y siguientes, apuntan: "La indumentaria del terciopelo), con muchos bordados o con dibujos realizados en mostacilla
capataz tiene algo de estanciero criollo y algo de militar. 'Viste chaqueta azul, (escudo, corazones, iniciales, flores). Los bolsillos resultan rectangulares,
pantalones de lana y botas de potro; chaleco de felpa rojo, con botones de separados por franjas verticales de cuero fino (tafilete, charol) sobre los que
metal; ancho y lujoso cinturón de cuero que ostenta monedas españolas y un se aplican monedas. También los dos extremos, son del mismo material.
puente de eslabón de plata (rastra), como los botones de camisa que se Todo, incluso las tapas de los bolsillos (que siguen siendo tres), va ribeteado
usaban antiguamente (gemelos); a un lado del cinturón lleva una pistola de de charol o de tafilete. En los extremos, 2 ó 3 ojales, en cada uno, sirven para
gran tamaño y en el otro un cuchillo con mango de plata repujada". abrochar los ramales de la rastra.
El americano Samuel Greene Arnold (1847-48), (op. cit.), al describir a Un tercer tipo de cinto, es construido en cueros finos, tafilete de color
un soldado del General Oribe, señala: "un ancho cinto de cuero donde vivo y charol, combinados, recortando un cuero sobre el otro, los bolsillos
generalmente usan el cuchillo detrás" (pág. 129-30). son los tres clásicos, algo más pequeños (el cinto es más angosto), y otro,
más pequeño, adelante sobre el flanco izquierdo; sobre el derecho tienen una
Una de las más minuciosas descripciones del tema que nos ocupa, canana o pistolera. Se cierra al frente con 2 o 3 hebillas pequeñas, rastra, o 2
correspondiente, además, a la época que ahora tratamos, pertenece al francés patacones, o una hebilla grande.
Xavier de Marmier (op. cit.) (Cap. VIII, pág. 225): "Sobre sus ríñones tiene
un cinto de cuero, llevando en una cara un largo cuchillo del que se servía con Variantes sobre este mismo tipo se hicieron con cuero de gato montes y
la misma facilidad para despedazar un buey o degollar un enemigo, charol; nutria o lobito y charol; cuero de carpincho curtido.
constelado de la otra por los patacones o los escudos (onzas) de oro que son Otro cinto es el que en todo su largo constituye un solo bolsillo, cuya
su fortuna. En el juego de las pulperías, si la suerte le es adversa, él despegará boca está en uno de los extremos. Es en realidad una especie de larga bolsa,
de ancho variable, cuya cara exterior es de cuero fuerte (cuero vacuno con
pelo, con dibujos hechos en el

162
mismo pelo, de tripe, etc.) al que se puede cubrir con abundantes monedas.
Se cierra con dos patacones o con una gran hebilla. En el Sur del Brasil, a
este tipo de cinto se le llama guaiaca (guayaca en nuestras tierras
fronterizas), que quiere decir, algo así como "boca abierta", derivado del
verbo "guaiar", el llanto de los niños.
En los últimos años, en la Provincia de Buenos Aires, ha dado en usarse
por domadores, reseros y nativistas, un cinto ancho de cuero fuerte,
totalmente cubierto de monedas, aún de una especie de malla de escamas,
plateadas y aún doradas, al que se llama "escamoso".
Como todas las hipertrofias alentadas por un costumbrismo
seudo-tradicionalista, es anti-funcional (pesa un disparate), antiestético y de
un claro mal gusto. La rastra con que se cierra, es también grosera y charra,
en dimensiones y diseño.

Más tarde y con el desarrollo de las faenas de a pie, en el corral,


principalmente con ovinos, o la pialada durante las yerras, etc., fueron
A — APÉNDICE transformando el culero en una especie de mandil o medio delantal, largo
casi hasta el tobillo, que se usa volcado sobre la pierna izquierda a la que
EL CULERO cubre totalmente y protege así al usuario del roce de lazo (a pie), permite
apoyar allí al ovino para desojarlo, curarlo, etc., evitando que la gran grasitud
En dos palabras vamos a tratar de dar una idea sobre esta prenda que es, característica del lanar ensuciara el chiripá (antes) o la bombacha, etc..
en cierta medida, una hipertrofia del cinto de cuero o tirador y un
complemento del chiripá. En Río Grande del Sur y en nuestras zonas fronterizas, estos grandes
Primitivamente y como muy bien lo muestra nuestro "Pintor de la "culeros", a los que también llaman "tirador" han llegado a ser una prenda de
Patria", Juan M. Blanes, en sus cuadros costumbristas, era el culero un lujo o de "paqueteo" con afanes de lucimiento campero, y se confeccionan en
rectángulo de cuero fuerte, curtido generalmente carpincho o ciervo, sin cuero de ciervo con todo el pelo, lo que los hace particularmente llamativos.
pelo, que, sujeto a la cintura con un cierre de botones, como el propio tirador,
o con hebillas, y que, también a veces se doblaba en su parte superior, B — APÉNDICE
formando bolsillo, como la guayaca, con fleco cortado en el propio cuero en
todo el restante perímetro, o cortado en ondas, que cubría los glúteos y BOTONES GAUCHESCOS Y RASTRAS
muslos, hasta la mitad de éstos. Servía, fundamentalmente, para recibir el
quemante roce del lazo en la faena de a caballo y, también para proteger el Como se ha señalado reiteradamente, sobre el cinto o tirador, a modo de
asiento en la jineteada de baguales en pelo. adorno, como protección metálica de las cuchilladas, y como manera
práctica de llevar el gaucho sobre sí su pequeño

164 165
capital en efectivo, retomando artefactos culturales muy antiguos entre los Hace ya muchos años, inició un estudio minucioso del tema, un erudito
pueblos del Mediterráneo oriental y del Norte de África, (árabes, etc.) se compatriota, Don Leonardo Danieri, quien en 1959, publicó en la Revista de la
cosieron, soldándoles a los efectos un eslabón, monedas de plata (patacones) de Sociedad "Amigos de la Arqueología", y como separata de la misma, un
las que circulaban en la región, ya fueran de cuño español, chileno, peruano, opúsculo que es único en la materia y del más alto interés. Por la importancia
boliviano y, hasta nacional. Otras monedas, de tamaño menor, a veces, se usaron que reviste y como homenaje a la memoria de este distinguido colega y amigo,
como botones de camisa, de chaleco, chaqueta, etc. Los patacones pareados, vamos a transcribir importantes párrafos de su obra:
uniéndolos mediante un largo eslabón, u "ocho" de plata, se usaron tanto como
cierre del propio tirador, como abotonadura en el cuello de las chaquetas "Sujetando el chiripá, la faja y el cinto o tirador así llamado por su
corraleras, para los puños (en monedas de menor tamaño), etc. Esta usanza, que similitud con el usado por los tiradores de la infantería".
alcanzó difusión universal, dio origen a una verdadera industria en Europa como
los ponchos, los mates y las prendas del recado, a partir de la tercera década del "Este tirador bordado muchas veces y en distintos cueros era adornado con
pasado siglo. En efecto, fábricas de quincallería y de botones militares, tomaron bolsillos y monedas corrientes de plata en varios tamaños, generalmente
coloniales de la época de Carlos III y de las Cecas de Méjico, Lima o Potosí".
como modelo los cuños de monedas de circulación sudamericana, que les eran
enviadas por sus representantes aquí, en especial sus anversos con escudos, etc., "Más tarde se usaron también con monedas de las distintas Repúblicas
y empezaron a fabricar, en serie, botones de latón o bronce que, plateados, americanas. Estas monedas de adorno no eran cosidas sino apareadas y
resultaban iguales a los hechos con auténticas monedas de plata y que, por su colocadas en ojales equidistantes, y las centrales con la rastra usadas en guisa de
bajo precio, incrementaron aún más su uso. También las casas de moneda de hebilla para prender como botones".
algunos países del continente, como la de Chile, fabricaron botones gauchescos,
no monedas, aún de metal precioso (plata). "Al estanciero rico, poderoso terrateniente, le era fácil usar el tirador, la
chaqueta y el chaleco cubiertos de monedas como adorno, pero al pobre no le
era posible hacerlo".

"Había en Montevideo desde los primeros años de la Independencia casas


mayoristas, francesas, inglesas y alemanas, que enviaron a Europa las monedas
que se usaban corrientemente en los tiradores como adorno para ser
reproducidas en piezas facsimilares en bronce, doradas o plateadas exactamente
como se hace con las joyas de fantasía".
"Estas piezas eran vendidas en las talabarterías que confeccionaban los
tiradores y en los comercios de campaña, sustituyendo así las verdaderas
monedas, siendo éste el origen de los botones gauchescos".
"Después de 1850, plateros de Buenos Aires comenzaron a acuñar en plata
para el mismo uso y en distintos tamaños, piezas de las que también nos
ocuparemos".

Hasta hoy éstas no han sido estudiadas en conjunto, y sólo algunas


citadas aisladamente en general sin datos útiles para su clasificación".
"Las piezas que presentamos en bronce, plata y oro, parte de un total de
186, significan la búsqueda de casi cincuenta años, para formar la colección más
completa que conocemos; base fundamental de estos apuntes".

166 167
"BOTONES CON CUÑO ESPAÑOL" "El escudo de armas del Estado será un óvalo coronado por un sol y
cuarteado, con una balanza por símbolo de la Igualdad y la Justicia, colocada
"Fueron éstos los primeros enviados a Francia para ser acuñados por ser sobre el esmalte azul, en el campo superior de la derecha; en el de la
la moneda que mayormente con el rostro de Carlos IV circulaba en el Río de izquierda, el Cerro de Montevideo, como símbolo de la Fuerza, en campo de
la Plata". plata; en el cuadro inferior de la derecha, un caballo suelto como símbolo de
la Libertad, en campo de plata; y en el de la izquierda, sobre esmalte azul, un
"Los primeros acuñados eran fiel reproducción de la moneda anverso y buey como símbolo de la Abundancia. Adornado el escudo con trofeos
reverso y el anillo era aplicado en cualquiera de las dos caras. Más adelante militares de marina y símbolos de comercio". "Este escudo fue interpretado
acuñaban sólo cara o escudo, y en el reverso ponían sus marcas los por el dibujante Besnes Irigo-yen, agregándole al óvalo del escudo la leyenda
fabricantes. Hay también de cara doble o escudo doble. Tomando de padrón "República Oriental del Uruguay".
el duro, acuñaron piezas del tamaño de un peso con el valor de ocho reales".
"Generalmente la fecha no significa que sea la de su acuñación sino la "Creemos que sea este botón fiel representación del padrón
de la moneda reproducida". desaparecido y obra de cuño de Augusto Jouve".
"Una de las piezas reproducidas en metal blanco tiene en el anverso el "Consideramos esta pieza de los primeros años de la patria, el más
rostro de Carlos IIII con la leyenda Dei Gratia 1795, pero con cinco números antiguo de todos los botones. No imita moneda, porque no la tuvimos hasta
romanos en vez de cuatro, error de la fábrica que la acuñó, pues es evidente 1840, y ésta en cobre. Por eso los botones uruguayos tienen el escudo
que representa a Carlos IV y es facsímil de moneda de la época. No puede nacional aunque con distintas marcas en su reverso".
aludir a Carlos María Isidro de Borbón, Conde de Molina, el Carlos V, "En cuanto al botón uruguayo de Sarandí, Ituzaingó y Rincón, que el
Carlista eterno pretendiente, que apoyándose en la ley sálica contra Isabel doctor Leguizamón llama de Lavalleja, olvidando la intervención del
Segunda ensangrentó a España él y sus descendientes en pos de una corona General Rivera en Rincón, Sarandí y en la campaña de Misiones, que obligó
nunca ceñida". al Emperador don Pedro 1.° a hacer la paz que dio independencia a nuestro
"Entre estos botones hay variantes de peso, tamaño, letras más o menos país. Ese botón no es contemporáneo de esas campañas, sino posterior a
grandes en sus leyendas, acuñación más o menos artística, cantos diversos." 1844, cuando el orfebre Jouve, autor del cuño de los famosos pesos del sitio,
labró el escudo de esos pesos igual al de los botones para un ensayo en plomo
"Comparando los botones sin marcas con los que tienen, se puede de esas piezas".
deducir qué fábrica los acuñó; en mayoría fue la T W y W de París."
"Desde esa época sirvió el ensayo de padrón para todos los botones con
"Hay cantidad de monedas falsas españolas coloniales y americanas a escudo uruguayo que dice Estado en vez de República y que son posteriores a
las que se les agregó un anillo como pie que pueden confundirse con los 1845, cuando la casa TW y W los acuñó por primera vez con su marca. El
verdaderos botones. Por 1892, con motivo del 4.° Centenario del botón igual con la fecha 1830, es de la misma época que el anterior. En
descubrimiento de América, se vendían en las ferias y en las calles por ambos se ha querido recordar fastos gloriosos de nuestra patria".
vendedores ambulantes, cantidad de piezas fabricadas en Alemania con los
escudos uruguayos, argentinos, brasileños, monárquicos, y republicanos,
mejicanos, y también con el busto de Colón, que pueden confundirse con los "BOTONES MIXTOS"
verdaderos botones. Estas piezas suelen tener las siguientes marcas: Best
Qua-lity, Eingtr Fabrik Zeichen - Nuremberg Spillmuze Mark Gounter u "Tienen por una cara el escudo uruguayo con la leyenda Estado Oriental
alguna otra, todas alemanas." del Uruguay, y la otra el escudo imperial brasileño. El otro tiene en una cara
el escudo uruguayo igual al anterior y en la otra el escudo español de la ceca
de Méjico 4 R FM - Lo cita H. Fonrobert N.° 10151. Los dos son errores de la
"BOTONES URUGUAYOS — BRONCE" fabrica que los acuñó, que en lugar de la marca pusieron en el reverso en un
caso, el escudo brasileño y en el otro el español, como pudiera haber sido el
"El escudo nacional fue decretado con fecha 14 de marzo de 1829 con de cualquier otro de los botones".
arreglo a un dibujo que posteriormente se perdió. El decreto decía así:

168 169
"Por similitud con otros semejantes 4R de 1798 de M, pensamos que la los adornos macizos de plata, siempre ha estado muy difundido en
marca debió-ser París T". Sudamerica y es cosa de todos los días encontrar en un país donde todo lo
"No debe esto extrañar tratándose de piezas comerciales, pues necesario para la vida se paga con billetes sucios de papel, hermosas
conocemos el caso de un botón de uniforme de nuestro ejército que en la monedas de plata (grandes como las coronas inglesas) usadas a manera de
parte del anillo tenía el nombre de una casa de Uniformes de Bolivia como si botones".
allí hubiese sido fabricado".
"Creemos con toda seguridad que la casa de botones de París donde
también se acuñaron para el ejército boliviano, al hacer los de nuestro país
utilizó por error el pie de los correspondientes a Bolivia, o lo hizo a
sabiendas para aprovechar un sobrante. Absurdo pensar que hace cincuenta
años pudiera fabricarse en Bolivia, cuando hoy mismo son nulas nuestras
relaciones comerciales con aquel país".

"BOTÓN DE LA SOCIEDAD CRIOLLA"

"Anverso, en el campo un ombú, el sol en el horizonte y un caballo


suelto. Leyenda Sociedad Criolla 25 de Mayo de 1894. Reverso, liso con un
anillo. Metal blanco. Diámetro 28 mm".
"En el "Comercio del Plata", de 4 de Octubre de 1847, y el
"Conservador" de 24 de enero de 1848, encontramos avisos de Remate por
Courras, Smith y Cia., en la calle Sarandí 149, que ofrecen entre otras cosas,
botones de tirador y de la Patria".

LA RASTRA. — La rastra o abotonadura especial del tirador, tiene su


origen en los mencionados botones gauchescos. En efecto, aquel cierre de
dos o cuatro patacones o chapones, pronto se fue haciendo más complicado,
se alargaron las cadenas que los unían, se agregaron a éstas, nuevas monedas
o botones hasta formar rastras, que pendían sobre el abdomen del usuario;
muchas veces a falta o supliendo a las monedas, simplemente se le colgaban
cadenillas con bolitas de plata o pequeñas borlas de hilo plateado, que
justificaban ampliamente su nombre de "rastra".

Poco a poco los plateros, siguiendo las apetencias del gusto de los
propios usuarios, o sus propias inspiraciones, fueron aumentando las
dimensiones de las rastras.
Se las dotó de una pieza, chapa o florón central. Redondo, cuadrado, Respecto de la rastra y su lujoso origen, el norteamericano Samuel
rectangular. Con figuras en relieve: gaucho a caballo, gaucho a caballo Greene Arnold (op. cit.) 1847-48 nos dice (pág. 182): "En la casa no hay más
bebiendo en un chifle; cabeza de caballo; escudo nacional; cabeza de mujer; que dos o tres vasos y éstos sirven para todos los que están en la mesa; sin
motivos zoomorfos o fitomorfos (pájaros, flores, etc.); marca de estancia; embargo, el dueño de casa está ricamente vestido de traje gaucho y los
monograma; etc.. botones de su cinto de cuero son 4 onzas de oro".
El francés H. Armaignac, (op. cit.) hace las siguientes referencias al
Thomas Woodbine Hinchliff (op. cit.), nos da la siguiente concreta tema que nos ocupa (págs. 59 y 60): "... y les ciñe el cuerpo un ancho
referencia a los botones gauchescos (pág. 89): "El gusto por cinturón llamado tirador, adornado a guisa de botones con monedas de plata
o de oro a las que se les hace soldar unas presillas de metal para poder
abrocharlos... El tirador del pobre se

170 171
sujeta por lo general con dos o tres pares de botones confeccionados con Centurión: ¿Sabe que cuando un puñal
Dentra con juersa en el pecho Cae el
patacones (monedas de plata de cinco francos de valor) unidos por una suelo uno deshecho Po' el peso de
cadenita. El del rico ostenta onzas de oro (moneda de ochenta francos) en agudo mal?
lugar de patacones y una hermosa rastra de plata realzada con oro; por lo
general está completamente rodeado por un adorno hecho con monedas
españolas." XII EL
Otro inglés, Robert Elwes (op. cit., pág. 102), se refiere al tirador y la
rastra así: "El cinturón, al que llaman tirador se abrocha por detrás (sic) con CUCHILLO
monedas engarzadas... etc."

Parece ser éste, en que acabamos de referirnos al tirador o cinto del


gaucho y estamos describiendo el modo de vestir de nuestros hombres de
campo en esta segunda época que abarca, sin lugar a dudas, lo más
trascendente de su devenir socio-histórico como el tipo axial de nuestra
cultura, el momento mejor, el más adecuado para referirnos a un objeto,
prenda, instrumento, útil o arma, que todo esto lo fue simultáneamente,' que
quizás y sin quizás, como ningún otro de su ajuar, lo representó mejor. Fue su
más valioso complemento. Parte casi de su propio ser: el cuchillo. Bajo
cualquiera de las formas, variedades o tipos que constituyeron su rica gama
de manifestaciones en nuestro ámbito campesino a través de los tiempos.
Imaginar a un gaucho sin su cuchillo es más difícil aún, si cabe, que
imaginarlo sin caballo. En efecto, para nuestro tipo rural el cuchillo fue algo
así como una prolongación o variante de su propio brazo derecho y quitarle
aquél, equivalía casi a amputarle éste. Hasta sin caballo, si tenía el cuchillo,
podía el gaucho ingeniársela para agenciarse uno, pero sin su arma, la
situación era más que triste, lamentable. Por eso, porque para él lo fue todo:
cuchillo y tenedor para comer, mondadientes, elemento para matar el animal,
instrumento para cuerear, útil de toda su artesanía (tientos, trenzas, repujado,
lonjeado, etc.) y herramienta de todas las tareas y arma defensiva y ofensiva,
recibió con propiedad el merecido título de: el compañero. Porque lo era, más
que el caballo, más que el mate, que las bolas, o el lazo, o el poncho.
De él escribió.Sarmiento en su "Facundo": "El cuchillo, a más de un
arma, es un instrumento que le sirve para todas las ocupaciones; no puede
vivir sin él; es como la trompa del elefante, su brazo, su mano, su dedo, su
todo".
El cuchillo en nuestro hombre de campo es herencia cultural europea
llegada con los primeros conquistadores del Plata. Más que hispánica
flamenca si nos atenemos a las características del arma y al modo de portarla:
en la bota, en la cintura sobre los ríñones con el mango asomando hacia la
derecha, (en el cuadro

172 173
"Los Borrachos" de Velázquez, se aprecia que el que va a ser coronado por demás parajes públicos", de la cual daremos algunos artículos de interés
Baco, lleva de esta guisa una gran daga, muy "gauchesca" por cierto). (Registro Oficial de la Provincia de Buenos Aires, Año 1821/24, pág. 161):
"Art. 1. Queda prohibido absolutamente cargar cuchillo, puñal, daga y
Mario A. López Osornio, folklorólogo argentino, autor de tan toda arma corta en la ciudad, suburbios y pueblos de la
interesantes trabajos sobre costumbres y usos del medio rural rio-platense, en campaña.
su obra "Esgrima criolla" (Bs. As. 1942) trae a referencia una carta de Irala,
que fuera gobernador de Asunción y llegara a estas tierras con el 1er. "Art. 2. No son comprendidos en el artículo anterios los carniceros,
Adelantado don. Pedro de Mendoza, donde éste dice al Rey en 1556: "Sacma. pescadores, verduleros y toda persona cuyo ejercicio reclame
Cesárea Majestad en la primera habitación de Buenos Ayres, siendo como el uso de esta clase de armas, quienes podrán llevarlas en la
era venido de España con don Pedro de Mendoza, y siendo un pobre
forma que prescribe el Gobierno".
estudiante que no sabía oficio ninguno cosa alguna, vista la necesidad que en
aquel tiempo había, hice anzuelos... hice, asimismo, peines, en tiempos que
para peinarse la barba no alcanzaban los hombres un peine... Después de "Art. 3. La persona que se encuentre con alguna de dichas armas, a más
esto, hice cuchillos amolados y encabados al modo de los que traen de de la pérdida de la que lleve será destinada a los trabajos
Flandes... he hecho dagas, que han sido necesarias...". públicos por un mes.
El cuchillo, como dijimos antes, lo fue todo para el gaucho, y conste que "Art. 4. Por el solo acto de sacar cualquiera de dichas armas en pelea
bajo su denominación genérica englobamos todos los tipos que él usó. con mira ofensiva, incurrirá en la perla de un año en los
Anteriormente dimos una versión al pasar de algunos de esos usos; vamos trabajos públicos.
ahora a hacer una enumeración más completa, clara y racional de ellos. Como
arma de defensa y ataque en el duelo personal, o en la lucha contra las fieras. "Art. 5. Será destinada por dos años a los mismos trabajos la persona
Para marcar a un enemigo o despenar a un amigo moribundo. Para las faenas: que hiriere, aunque levemente, con alguna de dichas armas.
castrar, matar, charquear, sebear, cuerear, carnear. Para tusar el caballo o
restregarle el lomo después de una marcha con el fin de devolverle la
Queda bien en claro, cómo preocupaba a las autoridades, la inveterada
circulación y evitar la aparición de "nacidos". Asimismo para "desvasarlo" o
costumbre, el hábito cultural, de portar cuchillo y la facilidad con que éste
recortarle los vasos. Para hacer tientos, ojales y todo trabajo en cuero.
salía de su vaina por rencillas circunstanciales, manteniéndose, aún en los
centros urbanos, la tradición del gauchaje.
Para comer, como cuchillo propiamente, cortar y trinchar. Como Como en las otras "pilchas", vamos a recurrir a las citas documentales y
mondadientes. Para montear. Para cortar ramas para leña, hacer palos, fundamentalmente, a los viajeros, para dar una idea directa, fresca, una
estacas y en general trabajos en madera para todo uso. Para preparar el pintura vivida del uso del cuchillo entre nuestros gauchos y paisanos.
"porongo" o calabaza del mate. Para picar el tabaco del rollo o naco a los
efectos "liar" un cigarrillo, y cortar la chala. Para ensartar en su punta la brasa La documentación colonial es riquísima, principalmente en "Tri-
del fogón para encenderlo. Para cortar los "terrones" para fabricar el rancho y bunales", en ejemplos directos de los dramas que terminaban o empezaban en
también para cortar y preparar la paja para el techo. Para cortar alambradas la punta de uno de aquellos grandes cuchillos que llevaban los gauderios
(algunos tenían muescas en el lomo, en su parte más ancha, especialmente atravesados sobre los ríñones. En muchos de ellos, se saca una plantilla o
para ello). En su medicina primitiva para sus sencillas "operaciones". silueta del arma homicida. Y los de "marca mayor", esto es, los de
Enastado, como punta de lanza. Y muchas otras aplicaciones que sería dimensiones medianas, entre 25 y 35 cms, a 40 cms de hoja, con la marca
engorroso enumerar. bien visible en su cara izquierda, estaban a la orden del día. Gran acopio de
esos cuchillos de "marca mayor", ordenó hacer Artigas, en los prolegómenos
El 27 de noviembre de 1821, la Honorable Junta de Representantes de la de la revolución oriental, revolución rural por antonomasia, en 1811. Con
Provincia de Buenos Aires, promulgó una ley "sobre uso de armas blancas y ellos enastados, se construyeron las lanzas para armar la caballería patriota
palabras obcenas proferidas en pulperías y que dio la primera gran victoria a la revolución

174 175
emancipadora, en campos de Las Piedras,el 18 de mayo. Pero esa es ya otra / Testigo ANDRÉS MARTÍNEZ / rubricado. / En esta dicha mi Hazienda en
historia. el mismo dia mes y año para la sumaria información prevenida hice
comparece / sic / á Don Juan Agustín Llana, de quien por ante mi y testigos le
En la nuestra, más humilde, más sencilla, más cotidiana, vamos a tomar rezivi juramento que hizo y celebró por Dios Nuestro Señor y una señal de
al azar, uno entre tantos, un proceso criminal del año 1794, "Contra Juan Cruz / entre líneas: de Cruz / sigun forma de derecho so cuio cargo prometió
Bautista Guayanes por una muerte alevosa a José Ferreira" (Arch. Histórico decir verdad de lo que supiere y se le fuere preguntado, y dixo si juro y amen.
de Córdoba, Secc. Criminal, Legajo N.° 61, año 1794, Expediente 8), de Y siéndole por el tenor del interrogatorio del auto precedente".
donde extraemos la descripción, llena de dramático colorido, de los
siguientes hechos: "1.a — a la primera — primera (sic) pregunta dixo que conoce á Juan
Bauptista Guayanes, que es nacido y criado en este pago, que es
"Don Bartolomé de Echegoyen Juez, comisionado por el Señor don soltero, que no tiene oficio ni veneficio, y que es su pariente, pero
Rafael Sovremonte Marques de Sovremonte, Coronel de Exer-cito y "2.a — que no por esto faltara á la fidelidad del juramento que tiene fecho. Y
Governador Intendente de esta Provincia digo que por cuanto se me da responde a la segunda pregunta dixo que save y le consta que dicho
noticia que Juan Bautista Guayanes dio muerte alevosa a puñaladas a José Juan Bauptista Guayanes mató alevosamente a José Ferreyra cerca
Ferreyra, y que desde sus tiernos años hasta el día ha cometido atroces de la casa del declarante hace quatro o cinco años / entrelineas: hace
delitos. Para que semejantes excesos no queden sin el condigno castigo, quatro o cinco años / y que aunque no le vio por no haverse hallado
devia de mandar y mando se haga en caveza de proceso á cuio tenor sean en su casa, pero que haviendo regresado á / testado: su / ella á los tres
examinados los testigos que de ello supiesen bajo de juramento". días después de este acaecimiento vio la sangre en el lugar que le
"1.a — Si conocen a Juan Bauptista Guayanes, de donde es natural si es quitó la vida, y que asi mismo vio también la ropa, y que en la
casado o soltero, qué oficio tiene, y si le comprenden las generales camisa reconoció que la herida fue en el corazón y con cuchillo de
de la ley." marca mayor, y siendo preguntado quien o quienes presenciaron
dicha muerte, p le dijerron, dixo que una cuñada del que declara
"2.a — ítem si saven y les consta o han oido decir de publica voz y fama que llamada Doña Susana Ferreyra, la muger del / testado: que / pa-
el dicho Juan Bauptista ha perpetrado en años pasados una muerte ciente, y demás de casa le contaron / testado: que / haverla visto, y
alevosa, a quien y como, y en qué paraje". que se hallaron también presentes un criado de Don Vizente
a
"3. — ítem si saven y les consta que desde sus tiernos años su común morada Calderón, y otro llamado Chico residente en lo de los Machados, y
han sido los bosques, y si pasa, o no su vida rovando haciendas de que á este le pidió el cavallo diciendo préstame tu cavallo para
campo y otras expecias, jugando, y amancebado escandalosamente'. alcanzar á aquel hijo de puta en sazón de que el finado Ferreyra hiva
á traer leiña (sic), y que no haviendole querido prestar dicho Chico,
"4.a — ítem si saven y les consta si alguna o algunas veces ha sido preso que montó en el suio y alcanzó a José Ferreyra, y que haviendo
antes, o después de haver cometido la muerte alevosa, y si ha tenido corrido á este, se apeó para huir, y haviendo hecho la misma
enmienda o no". diligencia el citado Guayanes, que este le tiró con una piedra y
"5.a — ítem si saven y les consta que ha proferido que la justicia lo podrá dándole sobre el ojo, le derrivó, y que luego ledio con el cuchillo una
cojer muerto, pero que vivo no". herida en el corazón, y limpiando el cuchillo en la clin del cavallo
a
"6. — ítem si saven y les consta que decia que de repente havia de hacer una que profirió estas palabras cúrate de esta, hijo de puta. Y haviendole
compañía de quatro para perseguir a los jue-zes, ya que ellos los preguntado al que declara si save, le consta ó a oido decir que José
perseguían". Ferreyra en aquel lance o en otro se apeo para herir o defenderse, o
solamente para huir de Guayanes, dijo
"Para que en su vista se proceda contra la persona de dicho Guayanes, que sabe y le consta (aunque no lo vio) que se apeo' para refugiarse
dándose las providencias que correspondan en justicia-Así lo proveí mande y en las casas, por ser indefenso y por que le tenía recelo con motivo
firme yo dicho Juez en esta mi hazienda de Guayascate en dos días del mes de que llevava á mal el que dicho Guayanes le rovava sus bacas, y
de Junio de mil setecientos noventa y quatro años con testigos á falta de añade este que declara
escrivano y en este papel común por la del sellado. BARTOLOMÉ DE
ECHEGOYEN / rubricado. / Testigo GERÓNIMO PONZE DE LEÓN /
rubricado.

176 177
que quatro meses poco más o menos antes de este lance le quitó al contenido Mariano Tani del Rio Quarto unas muías y cavallos rovados, que las
Ferreyra el cuchillo, y que le hirió los dedos, y que teniéndolo en el suelo lo muías las havían vendido, y que andava en busca de cuatro cavallos
quiso degollar, como que lo hirió en la garganta, y que esto mismo sin morcillos que se les havian perdido, y que todos estos echos los
embargo de haver visto el declarante las heridas, confiesa haverle referido al refiere como jactándose: que las mugeres que ha rovado son dos
citado Juan Bauptista y que no lo mató "3.a — por haverle gritado el paciente hijas del difunto Marcos Luna que las tuvo muchos dias en el cerro
de que estava en pecado mortal. Y responde a la tercera pregunta. Dixo que grande de Yosoro, y que el mismo le contó que las tuvo diez dias:
save y le consta que desde que lo conoce o fue capaz de reflexión que hará que de otros rovos no le consta pero que save y le consta por publica
diez y seis años poco más o menos lo ha conocido / estado: no / huiendo de voz y fama que no cesa de rovar, y que por esto tiene en grande
sus padres y de la justicia robando continuamente haciendas de campo y consternazión á todo el partido y responde
mugeres, y siendo preguntado si ha oido de publica voz y fama, o le ha visto
a la quarta pregunta. Dixo que save y le consta que antes que hiciese
rovar, y á quien, y que mugeres á-extraído, dixo que save y le consta que / la muerte alevosa, lo tuvo preso el Juez Don Diego Quintero por las
entrelineas: que / aora año vendió una baca a Don Enrique Llana, rovada por quexas del vecindario, y que jamás
el citado Guayanes a Doña Monica Quintero siendo esta viuda, que save y le
consta que rovo una baca de Majar Loma, y la vendió a Rosa Carrera, cuia ha tenido enmienda, y responde a la quinta pregunta. Dixo que le ha
venta supo por voca de él mismo y por la de la compradora: que le consta que oido muchas veces la justicia me cojera muerto pero no vivo, si me
a la Señora de Piscoguasi rovo una oveja del corral y que el declarante dio rodeasen al Alcalde lo he de asegurar primero, que cayendo él los
parte a dicha señora; (ya difunta) que save con certeza también rovo una soldados no han de hacer nada, porque aunque mate diez /
cavra á la viuda Juana acompañado de Pedro Seco, que fue en ocasión que los entrelineas: diez / testa-do:algunos / más la misma pena he de tener,
corrieron la jente / entrelineas: jente / del Juez que actúa, y que haviendo y que varias veces / entrelineas: veces / le ha oido decir que hasta
cojido a Pedro, se les fue Guayan: que save y le consta que rovo un carnero á matar a los Arces no havia de hirse y que se hira si le da ganas, y
/ entrelineas: á / José Ferreira (á quién el dicho Guayanes mató) que save y le responde a la sexta pregunta. Dixo que / testado: p / de pocos
consta que rovo una muía a José Arce, y vendió á un santiagueño; y que todos tiempos a esta parte le ha oido decir diversar (sic) veces que andava
estos / entrelineas: estos / rovos save y le consta hizo dicho Juan Bauptista aburrido por los montes y que más bien quiere juntar tres o quatro
Guayanes antes que matase á Ferreyra, á ecepción de la cavra de la viuda para matar a los juezes que los persiguen para andar con más
Juana: que posteriormente save y le consta no ha parado de rovar, pues que de descanso, y que quiere ser él, capitán de salteadores. Y responde que
ciencia cierta le consta que aora dos años y medio poco más o menos traia de esta es la verdad de lo que save y se la he preguntado y siéndole leída
avajo una tropa de sesenta cavallos rovados con más tres muías y que le esta su declaración dijo que esta bien escrita que no tiene que quitar
quitaron toda esta hacienda en Calchin haviendolo dejado por muerto á dicho solo si que añadir que en una ocasión haviendo hallado el Capitán
Guayanes de un volazo, que esto lo save por haver pasado por aquel paraje Arce y Don Justo Llana hermano del declarante una obeja maniada
este que declara á los tres días de este pasaje y / entrelineas: y / que le que aguardaron en el sitio á que fuesen por ella y vieron que dicho
contaron que estava mui enfermo, y que quando vino aquí le vio la herida, y Juan Bautista fue / testado: por / donde estava y que lo corrieron: que
que el mismo le refirió lo mismo que halla le expresaron con relación más en toda la demás declaración se afirma y ratifica vajo del juramento
circunstancia de que lo havían haviado (sic) los Reynosos en el Zanjón del que tiene fecho, que es de edad de veinte y seis años poco más o
Rio Tercero: que le contaron también en el mismo paraje que el dia antes de menos y firmó conmigo y testigos a falta de escriva-no y en este
quitarle dicha hazienda rovo una baca á Don Juan Manuel de la Fuente: que papel común por la del sellado. Entre renglones: de Cruz, hace
hace cerca de un ms le contó también el mismo Juan Bauptista que quatro o cinco años, de, que, jente, á, estas, y, diez veces. Testado:
havia traído con su, que, s, algunas. Enmendado: ella, q, ere. BARTOLOMÉ DE
ECHEGOYEN / rubricado. / JUAN AGUSTÍN LLANA / rubricado
/ Testigo GERÓNIMO PONZE DE LEÓN / rubricado. / Testigo
ANDRÉS MARTÍNEZ / rubricado."
"... Luego incontinenti acompañado del Cavo de esquadra Don
Juan Pedro Atay, Don José Dionisio Casas, Anselmo Rive-

178 179
ra, Juan Prado y Martín López, pasé al paraje de Piscogua-ci, Este documento del año 1784 que vamos a transcribir fragmen-
estancia donde transitaba y parava dicho Juan Bauptista Guayanes y tariamente, ejemplifica bien a las claras la tradición cuchillera, de la gente
no haviendolo hallado / testado: hallado / pasé sin distención á la rural, dice: "El sargento que firma da parte a V.S. de haber entregado en la
morada de su madre en el paraje de La Toma, y hallándolo, y real cárcel los presos Juan Amaro Fervor, Matías Olariaga y Francisco de
haverme á mi el Juez de de (sic) la causa divisado en distancia de Acosta, el primero que estaba arrestado en la chacra de don Martín José
media quadra poco más o menos, montó en su cavallo y arrancando Altolaguirre por 'sindicado de salteador y desertor a quien se le quitó una
de la falda del lomillo un estoque, echó a correr diciendo a los de pistola y los dos restantes por gauderios, su cómplice Olariaga en unas
adelante arrímense hijos de puta: se le siguió con el empeño de que puñaladas que se dieron en una pulpería inmediata a dicha chacra y Acosta
requería el lance a fin de no dexarlo hir a tal homicida y destañidor por acompañarse con un pariente de otro salteador compañero del Fervor, que
del vezindario, por aquellos bosques y barrancas, tirándole el lazo a media noche andaban de pulpería en pulpería, y se les arrestó en la de un tal
dos vezes y las bolas otras dos, y no haviendolo podido enlazar ni Diego que estaba borracho, y otros con el este tal Diego es hombre perjudicial
volear por lo fragoso del lugar y su espesura, y quedando enrredado para pulpero según refieren en el partido por consentidor de picaros en su
los más entre aquellos árboles espinosos le siguieron el Cavo de casa y continuo juego y borracheras"... etc. (Buenos Aires, A.G.N., D.C.,
Esqua-dra Atay, y Casas, y dándole éste, alcance lo derrivo de un S.G. Criminales, legajo 9, N.° 6; in R. Rodríguez Molas, op. cit.).
garrotazo que le dio en la caveza (sin embargo de que iva con su
daga en la mano) dexose caer al tiempo que se levantaba Juan El citado documento de autor anónimo recogido por el Prof. Rogelio
Bauptista siempre con su daga, lo agarró por detrás, y estando Brito Stífano, nos da una pintura, aunque algo cargada de tintas, muy vivida
luchando con él llegó Atay, le puso la espada al pecho y completa sobre el asunto que nos ocupa:
amonestándole que se diese: en los movimientos de la lucha le dio
una herida leve en el pecho, y prosiguiendo en la lucha y teniéndole "El modo y el motivo de matar a un hombre en la campaña es de las
siempre la espada al pecho, en uno de aquellos movimientos cosas más monstruosas que se oyen en aquellos destinos, y para la cual
violentos se le metió la espada en el cofazón o en la tetilla apenas se atinará con la causa. Porque se mata a un hombre abriéndolo en
hizquierda): entonces dixo Juan Bauptista ya me doy no me lastimen canal como a un cerdo; y el fundamento dé esta humanidad ha sido tan
apenas profirió estas palabras quando ya / testado: se / le sintieron despreciable que a veces no ha sido otro que el antojo de matar. Hemos visto
espirar, como efectivamente quedó muerto, en el paraje que llaman más de un reo que ha dado por razón de un homicidio atroz el deseo de ser
el Anzuelo distante como quarto y medio de leguas de la morada de ahorcado. El uso del cuchillo es irremediable en la campaña: el de la bebida
su madre á las dos de la tarde de este dia y haviendo llegado yo luego es el más común deleite: la efusión de sangre es el único ejercicio en que se
con los otros tres que quedaron dispersos, lo hallé muerto. Al pasar ocupan: temor a las justicias no hay por qué tenerle: a Dios no se lo conoce
por el patio donde su madre reside / entrelineas: reside / (que es de
así: con que acostumbrada la vista y las manos de aquellos hombres a ver
Apolinario Navarrete) viendo en / entrelineas: en / el á José Antonio
Llana, y Pasqual Peralta ociosos y perjudiciales, mandé a dicho correr ríos de sangre, a lidiar con fieras, y a vivir entre ellas, se les endurece
Navarrete, a José Medina, á Balta de Yosoro, y a José Manuel el corazón, y votan lejos de ellos la humanidad y el amor fraterno que juzgan
Echenique que hallí se hallavan, los asegurasen y me siguiesen con de la vida de sus semejantes poco menos que de la vida de un novillo".
ellos inmediatamente: llegados que fueron en presencia de todos Respecto de los viajeros, el joven marino y acuarelista inglés Emeric E.
rexistré las heridas, y hallé como van referidas, y que ellas mismas Vidal (op. cit), hacia 1818, hace la siguiente escueta referencia al cuchillo
declaran ser echas conforme ba relacionado y me expresaron ambos (pág. 30): "Todos ellos (los gauchos) están armados con largos cuchillos que
dos que le dieron alcance; y preguntado á todos los circunstantes que llevan en vainas en la faja o metidos en la bota, los cuales salen a relucir a la
lo fueron todos los nominados (á ecepción de Echenique) si aquel más mínima provocación".
cadáver hera de Juan Bauptista Guayanes, respondieron ser el
mismo, y les hice presentes las heridas para que en caso necesario
declaren en la manera que se hallan. Y para que conste lo pongo por Siguiendo un cierto orden cronológico, el tantas veces mencionado
diligencia. BARTOLOMÉ DE ECHEGOYEN / rubricado." naturalista francés D'Orbigny (op. cit.), hacia 1828, en una de sus
inteligentes y minuciosas descripciones de costumbres, refiriéndose al
trabajo con tientos, dice (pág. 158 y sig.): "Los cortan (a

180 181
los tientos) con maravillosa destreza: saben descarnarlos, depilarlos, Xavier de Marmier (1850), otro viajero de juventud, que llegó a
suavizarlos, trenzarlos de mil modos, todo esto sin otro instrumento que su Académico de Francia (op. cit.), dice simplemente (pág. 225): "Sobre sus
cuchillo". ríñones un cinto de cuero llevando a un lado el ancho (grande) cuchillo, del
que habrá de servirse con la misma naturalidad para despedazar un buey o
Completa el tema en otra parte de su obra (pág. 615), donde el cuchillo degollar a un enemigo".
reaparece, pero ya con un brillo distinto y, ciertamente, más siniestro: "Todas
las peleas de los gauchos se ventilan con el cuchillo en la mano; sus duelos Once años después, en 1861, el inglés Thomas Woodbine Hinchliff,
tienen lugar, de ordinario, en presencia de testigos y están sometidos a ciertas durante su "Viaje al Plata" (cit.), va completando nuestra visión del tema,
leyes. Así les es permitido llevar su poncho en la mano izquierda y hacer una diciéndonos (pág. 90): "El último, pero no menos importante entre los
especie de escudo: se baten muy difícilmente a muerte; sólo pueden tocarse instrumentos necesarios para la vida del campo, es un cuchillo de hoja larga,
encima de la cintura y, por lo común, todos sus esfuerzos se limitan a muy útil, que se lleva siempre atrás, a la cintura y sirve para todos los
alcanzar al adversario en el rostro y dejarle una hermosa cicatriz; es lo que destinos imaginables, desde el corte de una estaca, hasta el desquite que haya
llaman marcar al enemigo, por alusión al ganado que se marca con hierro de tomarse por una ofensa personal".
candente". Otro inglés, Robert Crawford, se refiere también al cuchillo en su libro
"A través de la Pampa y de los Andes" (Eudeba, 1974), donde describe sus
Charles Darwin, otro famoso naturalista, que también muy joven andanzas por estas tierras entre 1871-1873 (pág. 126): "Una de las
anduvo por nuestras tierras (op. cit), en la descripción de una pulpería en calamidades más grandes del país es el uso terrible y frecuente del cuchillo
Minas, el 5 de julio de 1823, nos da esta elocuente pintura (pág. 55): (mucho más grande que uno de los de trinchar) que todo gaucho lleva
"Pasamos la noche en una pulpería o tienda de bebidas. Un gran número de cruzado en el cinto."
gauchos acude allí por la noche a beber licores espiritosos y a fumar. Su
Llegamos así a ese personaje romántico, que tanto quiso a nuestro campo
apariencia es chocante; son por lo regular altos y guapos, pero tienen
impresos en su rostro todos los signos de la altivez y del desenfreno; usan a y sus hombres, R.B. Cunninghame Graham ("El Río de la Plata", Londres,
1914, Hispania); en el artículo dedicado precisamente a "El Gaucho" (cit),
menudo el bigote y el pelo muy largos y este formando bucles sobre la
espalda. Sus trajes de brillantes colores, sus formidables espuelas sonando en hace esta colorida pintura da costumbres (pág. 10 y 11): "Era en los bailes en
donde aparecía el improvisador (a quien los gauchos llamaban Payador) en
sus talones, sus facones colocados en la faja a guisa de dagas, facones de los
que hacen uso con gran frecuencia, les dan un aspecto por completo diferente toda su gloria; pespunteaba la guitarra, cantaba sus coplas en falsete delgado,
prolongando la última nota de cada verso para darse tiempo de comenzar el
del que podría hacer suponer su nombre de gauchos o simples campesinos.
Son en extremo corteses; nunca beben una copa sin invitaros a que los siguiente con un nuevo epigrama. Si por mala suerte se presentaba otro
payador, éste aprovechaba la ocasión para contestar en competencia, hasta
acompañéis; pero tanto que os hacen un gracioso saludo, puede decirse que se
hallan dispuestos a acuchillaros si se presentara la ocasión". que, como a veces sucedía, el que agotaba primero su inspiración, rasgueaba
de un golpe todas las cuerdas de su guitarra y poniéndola en el suelo, se
incorporaba diciendo: "Ya basta, ahijuna, vamos a ver quién toca mejor con
Más adelante (pág. 158), completa este retrato de los gauchos, con estas
el cuchillo", y sacando el facón con un revés de muñeca, se ponía en guardia.
frases, que no nos resisitimos a transcribir y en las que, una vez más, sale a
Generalmente el otro payador, no tardaba en imitarlo entonces entrambos
relucir el cuchillo: "Los gauchos, o campesinos, son muy superiores a los
contendores, después de envolverse los ponchos apretadamente en el
habitantes de las ciudades. Invariablemente, el gaucho es muy obsequioso
antebrazo izquierdo, que mantenían al nivel del pecho para proteger las partes
muy cortés, muy hospitalario; jamás he visto un caso de grosería o de
vitales, adelantaban el pie izquierdo, cargándose con todo el cuerpo sobre el
inhospitalidad. Lleno de modestia cuando habla de él o de su país, es al
derecho, y empezaba la lucha. Se inclinaban a derecha e izquierda,
mismo tiempo atrevido y bravo. Por otra parte, se oye hablar constantemente
recogiendo a veces puñados de polvo o de tierra que trataban de echar a los
de robos y homicidios, siendo la causa principal de estos últimos la
ojos de su enemigo, para arrojarse sobre él".
costumbre de ir siempre armados de facón. Es deplorable pensar en el
número de homicidios que son debidos a insignificantes querellas. Cada uno Más adelante, en el artículo "Los Indios", va completando el tema (pág.
de los contendientes procura alcanzar a su rival en el rostro, mutilarle la nariz 30): "Eso de degollar era asunto de inagotable chocarrería entre gauchos y
o dañarle los ojos; y la prueba de esto está en las horribles cicatrices que entre indios. Aquellos lo llamaban "hacer la obra santa", y de un cobarde se
ostentan casi todos". decía que "mezquinaba la gar-

182 183
ganta", si mostraba el menor temor. De las agonías y estertores de un
moribundo, se decía comunmente: "estiró la jeta, cuando le toqué el violín".
Finalmente, en otro artículo, "El Paso del Río" —refiriéndose al Yí, en
nuestro territorio— da el último cuadro sobre el tema, en los siguientes
términos (pág. 52): "En ocasiones, sobrevenían riñas a consecuencia de
alguna disputa, o bien sucedía que dos reconocidos valientes, se retaban a
primera sangre, tocándole pagar el vino, o cosa parecida, al que perdiera".
"Eran de verse entonces los aprestos minuciosos: zafábanse las espuelas
y se las entregaban al pulpero: se envolvían el poncho en el antebrazo. Luego,
algún individuo reputado de autoridad en la materia, les indicaba a los
combatientes cómo debían empuñar el cuchillo dejando una o dos pulgadas o
la mitad de la hoja, fuera de la mano, y la lucha empezaba. En estas peleas, se
observaban las fórmulas más estrictamente que cuando se peleaba en serio, y
los golpes al cuerpo estaban prohibidos. Por lo general, después de mucho
saltar atrás y adelante como gatos, de pases, quites y paradas, recibiendo los
golpes en el antebrazo, protegido por el poncho, suspendían la contienda para
tomar aliento, en tanto que los circunstantes analizaban los golpes. Como las
cortadas apuntaban todas al brazo o al rostro, la brega duraba siempre cinco o
seis minutos, y cuando por fin saltaba la sangre, el vencido, al pedir el vino, lo
pasaba con la mayor cortesía a su antagonista quien se lo devolvía haciéndole
grandes cumplidos; esto era, por decirlo así, el verano tranquilo de las
pulperías; pero a veces surgía alguna tempestad furiosa..."
Como dijimos anteriormente, varios tipos de cuchillo o arma blanca usó
el gaucho, a saber: facón, caronero, verijero, fillingo y cuchillo propiamente.

FACÓN.— Es en realidad una daga. Tiene por lo tanto filo completo y


contra filo. Termina en punta al eje o fuera de éste. Largo de más de treinta
centímetros de hoja en general, lo cual lo hacía poco cómodo para sacar y
para el uso como utensilio doméstico, o herramienta (no como arma o para la
faena). A pesar de ello, el gaucho siempre habilidoso cuando le sobraba hoja,
según la tarea, lo tomaba sin dificultad por el medio de ella y así lo manejaba
a su antojo. La hoja de ancho proporcionado, aunque nunca muy ancha. La
empuñadura fuerte, generalmente de "guampa" (asta), de bronce, o en los de
lujo, de plata, con gavilán (travesano) en S, o en cruz (recto o con los
extremos hacia adelante como las dagas).
La vaina era de acuerdo con la calidad del arma: de suela o cuero crudo
con esterillados de tiento, sin lonjear, con contera y pasadores y oreja
(gancho) de bronce o plata.

184
Francisco Javier Muñiz (op. cit.) lo describe así: "Arma de dos filos i de XIII LA
punta. Generalmente tiene media vara de largo, de una hoja fuerte i de una
empuñadura firme i segura. Buscan, con preferencia, las hojas de espadas BOLEADORA
toledanas, para construir con ellas los facones. Cuando el facón pasa de
media vara de largo, acostumbran traerlo bajo la falda o ala del recado". Este
último es el caronero.
CARONERO.— Era como decíamos un facón de grandes dimensiones,
hasta 80 centímetros de hoja, propio para montear o como arma o como para Después de referirnos al cuchillo, justo es que nos dediquemos ahora a
matar reses, que por su propio tamaño era imposible llevarlo sobre sí y lo otra arma y utensilio, que enrollado en su cintura, fue tan importante en su
llevaba el gaucho horizontal entre las caronas del recado, de ahí su nombre, o cultura, como para recibir el simbólico y poético nombre de "Tres Marías" y
despertar el mayor interés de viajeros y estudiosos de las costumbres del
entre el lomillo y el cojinillo, pasando por una presilla de aquel. La hoja se
gaucho.
hacía generalmente con un sable o bayoneta.
De entre todos los utensilios de caza y/o armas utilizados por el tipo
VERIJERO.— Era un cuchillito de hoja pequeña que suplía al facón en rural rioplatense, ninguno más característico, más propio, más diferencial,
los menesteres en que éste por su tamaño resultaba muy incómodo: v. gr. que la boleadora. Junto al chiripá, la bota de potro y el poncho, constituyen
castrar, picar el tabaco, etc. Por eso mismo sus fines y posibilidades eran los cuatro ángulos más salientes y aparentes de su personalidad exterior.
limitadas. Era un "lujo" y se llevaba adelante con el mango hacia el flanco I.— HISTORIA.— La boleadora es herencia cultural que las tribus
derecho pasando por la delantera del "tirador" junto a la rastra, con la que autóctonas sudamericanas de la región platense dejan al gaucho, ese europeo
competía muchas veces en brillo con su mango de plata labrada. rebarbarizado que, enfrentado a un paisaje nuevo, hostil, en muchos aspectos
CUCHILLO.— Este vino a sustituir, a mediados del siglo pasado, regresa y a la vez se adapta a él.
el-facón que por sus propias características caía en desuso. De hoja ancha, de Un trabajo muy importante se ha publicado sobre este elemento
unos veinticinco centímetros de largo, sin gavilán, con filo y punta hacia fundamental de caza y guerra: "La boleadora", del cual es autox el
arriba. El lomo ancho junto a la empuñadura. Era el arma y el instrumento arqueólogo argentino don Alberto Rex González, que en una monografía de
ideal que el hombre de campo precisaba. Se lleva como el facón, atravesado casi trescientas páginas, prácticamente agota el tema. Desde luego que los
sobre los riñones con el mango junto al codo derecho. conceptos capitales que habremos de dar en este primer parágrafo que servirá
a modo de síntesis histórica de las boleadoras, están basados en las
El Dr. Roberto Bouton ("La Vida Rural en el Uruguay"), anota sobre él conclusiones de tan enjun-dioso estudio.
la siguiente interesante costumbre: "Siendo el gaucho tan generoso, al que no
se le puede ponderar una prenda sin que la ofrezca enseguida, para el cuchillo No pueden existir dudas en cuanto a que los españoles, los europeos en
guarda la superstición de que aceptar tal obsequio, aún del más amigo, le trae general para mejor puntualizar, desconocían totalmente, al iniciar la
mala suerte (la amistad se quebrantará más tarde o más temprano) y está tan conquista, el uso de la boleadora.
encarnada esta creencia que si por casualidad se pondera un cuchillo al amigo Oviedo, en su "Historia General y Natural de las Indias", I, libro VI,
y éste por delicadeza lo ofrece con las palabras de siempre "está a su capítulo XLV, señala al respecto: "Mas tengo por cierto que de aquella
disposición", creo que no se dé el caso de ser aceptado, como vemos todos los arma..., que los indios usan en las comarcas y costas del Rio Paranaguacu,
días de aceptar otras prendas." (alias Rio de la Plata), nunca los chripstianos la supieron ni leyeron, ni los
moros la alcanzaron, ni antiguos ovieron della noticia, ni se ha oydo ni visto
otra en todas las armas ofensivas tan dificultosa de exercitar; porque aún
donde los hombres la usan, los menos son hábiles para la exercer".
Aunque las investigaciones arqueológicas permiten afirmar que su uso
fue conocido en Eurasia y África, es evidente que tal aconteció con
anterioridad a las que llamamos culturas clásicas o por mejor decir,
corresponde a etapas prehistóricas, habiéndose a posteriori perdido tal
antecedente cultural.

186 187
También en Norte América y otras regiones del Nuevo Continente El ya mencionado Oviedo (op. cit.) libro XXIII, Cap. V., pág. 183,
ocurrió algo similar, de tal modo que al iniciarse la conquista, a excepción del describe así su uso y características: "Toman una pelota redonda de un
espacio territorial que denominaremos área de la boleadora, de fronteras guijarro pelado, tamaña o mayor que un puño de la mano cerrada, y. aquella
evidentemente difíciles de delimitar en forma muy precisa, cosa qué piedra atada a una cuerda de cabuya, gruesa como medio dedo, y tan luenga
intentaremos de inmediato, pero que de todos modos ocupa una buena parte como cien passos, poco más o menos, y el otro cabo de la cuerda átanlo a la
del territorio meridional de la América del Sur; sólo los esquimales de muñeca del braco derecho, y en él revuelto la restante de la cuerda, excepto
Groenlandia conocían el uso de tal instrumento, pero de muchas piedras, quatro ó cinco palmos della, que con la piedra rodean é traen alrededor, como
mucho más livianas, utilizándolas para la caza de aves al vuelo. suelen hacer los que tiran con hondas; pero como el de la honda rodea el
braco una ó dos veces antes que se suelte la piedra, estos otros la mueven
El área de la boleadora puede delimitarse así: Imperio Incásico y sus alrededor en el aire con aquel cabo de la cuerda diez ó doce o más vueltas,
zonas de influencia, desde Ecuador, Perú y Bolivia; todo el actual territorio para que con más fuerca salga la pelota é mas furiosa vaya. É quanto la
argentino; todo el territorio uruguayo, y la parte sur del estado brasileño de sueltan, va a donde la guian ó enderescan, y en el instante soltándola,
Río Grande del Sur. extiende el braco el indio que la tira, porque la cuerda salga y proceda
En Chile aunque se han hallado bolas de piedra en yacimientos libremente, descogiéndose sin detenencia ni estorbo para la piedra".
arqueológicos del Norte, y aunque es sabido el uso que de esta arma hicieron
los araucanos en la región pampeana, es evidente que no se usaba al momento Centenera, como lo señala muy acertadamente Rex González, indica
de la conquista. claramente el efecto o "fin traumatizante" de la bola perdida lanzada, bien
Las zonas culturales del Imperio Incásico perdieron su uso poco después diferente de las de dos o tres piedras de fin envolvente o de traba, cuando
del comienzo de la conquista y colonización; sólo algunas tribus selvícolas de dice:
Bolivia, aymarás y urus, v. gr., continúan usando un arma del tipo de la
esquimal que hemos descrito antes, para la caza de aves. "y tienen en la mano tal destreza que aciertan con
la bola en la cabeza". (Canto X, "La Argentina").
Hay pues, una zona fundamental, históricamente, dentro del área de la
boleadora: es la constituida por las regiones sureñas y pampeanas
mesopotámicas y litoráneas y las llanuras verdes y las cuchillas Señalemos finalmente que el "Diario" de Aguirre, nos "tira un pial"
uruguayo-riograndenses. necesario, y nos da no sólo la correcta descripción de forma y uso de la bola
Allí la boleadora; convertida en primera arma de guerra por los grupos perdida, sino también, lo que es muy importante, las diferencias esenciales
indígenas que se hacen caballeros: charrúa-minuanes, pampas (con todos sus existentes entre dicha arma india y la boleadora de dos o tres bolas.
componentes), guaraníes, chañas y tapes; será bien pronto recibida por el
Dice: "La bola llamada perdida, es de piedra o de metal trabajada por
nuevo elemento rural, mestizo o criollo, como herencia cultural de primer
ellos, del tamaño de una de trucos. Le atan un pedazo de lazo largo como
orden, sólo comparable en importancia etnográfica y económica al mate. vara o poco más y en el otro extremo que es por donde la toman para
manejarla, le ponen plumas de avestruz".
II.— TIPOS DE BOLEADORAS.— Dos tipos bien diferenciados de
bolas usaban los indígenas al momento de la conquista: la llamada bola "La volan sobre la cabeza como la honda y la despiden con acierto a
perdida y la boleadora de dos o tres bolas. La primera es la boleadora de una bastante distancia. Lo que llaman aquí comúnmente bolas son dos de piedra
sola piedra la cual podía ser redonda, ovoidal o, con mucha frecuencia en o madera, puestas en un lazo largo como los otros y estos solo sirven para
especial entre los charrúas de nuestro territorio, una piedra erizada con enredar los animales".
múltiples mamelones puntiagudos de las llamadas "rompecabezas".
La soga de esta bola era relativamente corta y se utilizaba tanto para
arrojarla a modo de honda (efecto simplemene de golpear a distancia), o para Muchos testimonios tenemos del uso de la bola de dos piedras por parte
mantenerla asida a la muñeca usándola a modo de macana para herir. de los indígenas platenses.

188 189
Ulrico Schmidl, el singular soldado-historiador de la expedición de indios de esas regiones, que evidentemente conservaban aún en esa época sus
Mendoza, es el primero que, aunque con cierta oscuridad, nos da una versión usos tradicionales. Por tratarse de una exposición detallada y completa, no
del uso de dicha arma; en el capítulo VIII de su obra indica: "Dichos me he resistido a la tentación de transcribirla integramente en lo que se
querandís... también usan una bola de piedra, sujeta a un largo cordel, como refiere al uso de las boleadoras y el lazo. Dice así: "Tienen dos manetas
las plomadas que usamos en Alemania. Arrojan esta bola alrededor de las diferentes de capturarlos (se refiere a los caballos cimarrones) cada una de las
patas de un caballo o de un venado, de tal modo que éste debe caer; con esta cuales he visto practicar con increíble destreza. La primera es con una lonja
bola he visto dar muerte a nuestro referido capitán y a los hidalgos lo he visto de cuero de caballo de una o dos pulgadas de ancho y cincuenta pies de largo
con mis propios ojos". con un nudo corredizo en un extremo. Este nudo lo sostienen con su mano
derecha y el otro extremo con la izquierda, hasta que se aproximan a unas
El segundo testimonio, éste gráfico y de indudable valor, es el grabado pocas yardas de la bestia y entonces arrojan el nudo corredizo por sobre su
de la obra de Otssen. cabeza, aún a toda velocidad y aguantan fuertemente la otra punta con la
izquierda. La bestia es pronto detenida y tomada. El otro método es con una
Más tarde, tenemos el siguiente, en una carta al Rey, del Gobernador angosta correa de cuero de caballo, de unos doce pies de largo en cada uno de
Diego Rodríguez Valdez y de la Banda, fechada en Buenos Aires en 1599, cuyos extremos está atada una bola redonda de hierro de unas dos libras de
que dice refiriéndose a los indios: "no es gente de quien se puede fiar, pelean peso. Cuando están a una cierta distancia de la presa, revolean una bola
con arcos y con dos bolas de piedras asidas en una cuerda como de dos bracas varias veces por sobre su cabeza hasta que toma suficiente vuelo, y luego la
y teniendo la una bola en la mano y trayendo la otra alrededor las tiran con arrojan a las patas del caballo soltando la bola de la mano izquierda al mismo
tanta destreca que a cien pasos enredan un caballo y un hombre, un benado y tiempo, lo cual rara vez falla en trabar sus patas y voltearlos al suelo".
un abestruz y en el aire algunos abes de cuerpo como son patos y otras
semejantes". "Los indios eran también muy diestros para matar pájaros con esas
bolas, que arrojaban al aire a gran altura".
Fray Reginaldo de Lizar raga, en una descripción colonial de fecha
aproximada a 1595, nos cuenta con respecto a los indios que moraban en el Esta última parte de la noticia, demuestra la igualdad de usos con
camino de Córdoba a Santa Fé: "usan de unos cordeles... de tres ramales, en respecto a tribus tan alejadas como las isleñas del río Paraná y que sin
el fin del ramal, una bola de piedra horadada que va corriendo y le atan de embargo, según, hemos visto anteriormente, no sólo daban el mismo uso a las
pies y manos con la vuelta que dan las bolas, y dan con el caballo y el bolas en lo que respecta al ganado mayor sino para la caza de aves al vuelo.
caballero en tierra, sin poderse menea*r". Sobre la boleadora de tres piedras, la que usó normalmente el gaucho
para la captura del ganado de talla y más tarde en la guerra, es algo difícil de
Ya en el siglo siguiente, encontramos una noticia de interés a este establecer claramente su origen, aunque parecería en mayor número de
respecto en las cartas del Gobernador Góngora, escritas durante la visita opiniones, que se trata de un invento del tipo rural, basado en la boleadora de
efectuada a las reducciones de la jurisdicción de Buenos Aires el 2 de marzo dos ramales de los indígenas, y no de una herencia cultural de éstos.
de 1620. Dice con respecto a los indios de la reducción del cacique Juan
Bagual: "Andan sobre unos pellejos con estrivos. de palo y algunos con
frenos... usan de algunas volas a manera de ondas y de unos arcos con Martiniano Leguizamón ("Etnografía del Plata. El origen de las
flechas". boleadoras y el lazo". Fac. de Filosofía y Letras de Buenos Aires, apartado
del Tomo XLI de la "Revista de la Universidad", Buenos Aires 1919) es
A pesar de ser posterior a la fecha que estamos estudiando, es evidente categórico al afirmar: "Tengo para mí que la boleadora indígena se componía
que esta noticia se refiere a los indios que conservan sus usos y costumbres sólo de dos piedras, una mayor que era la que giraba en torno a la cabeza y la
originales, aunque ya comienza a notarse un cierto agauchamiento, digamos, menor o manija que se retenía en la mano hasta arrojarla; esto explica la
en lo que se refiere al modo de montar. diferencia de tamaño y forma, en que la mayor ovoidal o esférica, guarda
siempre proporción con la menor que servía de manija, de forma piriforme o
Más tarde, ya en pleno siglo XVIII, en la relación de los peligros y convexa para adaptarla a la mano. Este tipo de boleadora
desventuras que sobrellevó Isaac Morris y sus compañeros, un grupo de
náufragos ingleses en la costa sur de la Argentina, encontramos una
interesante descripción de las costumbres de los

190 191
charrúa se reproduce en la Pampa, donde hasta hace poco se denominaba
bola pampa a la boleadora de dos piedras, de las cuales poseo dos ejemplares
de piedra rosada y blanca de las sierras Bayas, sin retobo y con surco; una
con una planchuela de plata para substituir al tiento que se ajustaba a la bola,
y la otra con una tira overa de cuero de lagarto".

"Las boleadoras de tres piedras son invención del gaucho y de ahí el


nombre de las Tres Marías con que las denominó en su hablar pintoresco".
Rex González, aunque en parte parece basarse en esta opinión y en la de
Silva Valdés, es mucho más cauto y dice simplemente sin comprometer
opinión definitiva al respecto: "Es muy difícil decidir si realmente fue una
invención local en las regiones del Plata o si constituyó una aculturación
llegada de la región andina, donde existen indudables pruebas arqueológicas
de que este tipo se usó en épocas prehispánicas".

III.— LA BOLEADORA DEL GAUCHO.— FORMA Y USO.—


Según dijimos en líneas anteriores la boleadora usada generalmente por
nuestro hombre de campo desde el siglo XVIII, sin ninguna duda, es la de
tres ramales y tres bolas, llamada también "bola de potro" o "potreadora" o
"Tres Marías", en contraposición con la de dos ramales o "avestrucera" o
"ñanducera"

Consistía básicamente en tres pesas de forma esférica o piriforme, de


piedra (piedras indias o cantos rodados), madera dura, metal (hierro, bronce o
plomo) muchas veces antiguas balas; cuerno (guampa) en este caso
moldeadas y rellenas de plomo, y marfil (de lujo, sin uso práctico de trabajo).

Estas tres unidades se equilibraban recíprocamente en volumen y peso


del modo siguiente: una más pequeña y mucho más liviana, que es la que
permanece en la mano hasta el momento mismo del lanzamiento, es con más
frecuencia de forma de pera o lenticular para permitir mejor su sujeción. Las
otras dos son de peso similar, nunca idéntico, para que al girar se separen
bien.

Las de piedra, salvo raras veces (en el caso de usarse piedras indias) se
aforraban (retobaban) de cuero: cuero crudo del garrón, bolsa de testículos de
toro, y muchas veces lagarto. En el otro caso los tientos pasaban por los
surcos de las piedras al modo indígena. A veces el forro era una verdadera
cesta de tientos primorosamente tejidos.

192
Los ramales, sogas o torzales, tampoco eran idénticos, siendo más corto
el de la "manija". Eran de uno, dos o tres tientos, torcidos o trenzados y el
material era sacado de cuero de potro, cogote de toro o guanaco, y aún de
león bayo o de tigre.
El manejo de la boleadora no es sencillo ni fácil. Desde siempre se le
consideró como muy sutil y propio de quienes estaban muy adiestrados o
aptos para ello. Ya lo señaló el citado Oviedo: "Decían estos españoles que
aquí aportaron, que en tanto número de chripstianos como fueron á aquella
tierra, habiendo muchos de ellos sueltos y mañosos, ninguno, supo tirar
aquellas piedras, según los indios, aunque infinitas veces muchos españoles
la probaron. A mi parecer cosa es extremada tal arma en el mundo para los
hombres"..
Como trescientos años después, un hombre joven, de más que despejada
inteligencia y dotes mentales, como lo era Charles Dar-win, experimentó en
carne propia la más ridicula impotencia para hacer un tiro de bolas, con el
desastroso resultado de fajar su propio caballo!-El mismo, lo relata así: "Allí
los gauchos se perecían de risa y gritaban que hasta entonces habían visto
agarrar con las boleadoras toda clase de animales, pero nunca un hombre
bolearse a sí mismo."
Las boleadoras las llevaba el gaucho antiguamente siempre a la cintura,
en número de uno o más juegos, a veces uno de ellos en bandolera, cuando
salía de caza o a merodear. Siempre la manija sobre el flanco derecho y listas
para quitarlas de un tirón y tenerlas prontas.
Antes de terminar con esta parte del tema, vamos a realizar
transcripciones de viajeros y autores que hicieron observaciones de
"visu" a lo largo del siglo pasado, y, en nuestro país, a principios del presente.
El primero de los viajeros a que vamos a recurrir es Julián Mellet,
francés, quien en su ya mencionada obra: "Viajes por el interior de la
América Meridional", 1808-1820 (Ed. El Pacífico S.A., Santiago de Chile,
1959), dice en una descripción de gauchos "tigreros" o cazadores de jaguares
a caballo, con lazo y boleadoras: "si en las primeras tiradas del lazo fallan,
emplean en seguida otros más cortos y delgados en cuyas extremidades hay
tres piedras, dos de las cuales son del grueso de una naranja, cosidas en la
punta de un cordón de cuerdas tejidas en forma de cadena de reloj; cogen una
de esas piedras, es decir, la más chica -lo menos la mitad de las otras- cubierta
con una especie de vejiga por todas partes, y después de pasar la cuerda entre
los dedos con un movimiento de brazo semejante al de disparar la honda,
arrojan el todo sobre el tigre y logran así maniatarlo hasta la distancia de tres-
cientos pasos".

194
Emeric E. Vidal (op. cit), describe minuciosamente el origen y uso de las longitud. Cuando percibe la pieza, lanza su cabalgadura al galope,
boleadoras (pág. 25); "Los primeros colonos españoles, encontraron muy en sosteniendo una de las bolas en la mano derecha, mientras hace remolinear
uso entre los indios de las cercanías del Plata, esa extraña arma llamada las las otras por encima de su cabeza. Cuando se considera a tiro las dispara al
boleadoras que empleaban para cazar avestruces. Los españoles la adoptaron animal, al que generalmente dan alcance, silbando por el aire; y por poco que
de buen grado, tanto para la caza de dichas aves, como para la de caballos, y le peguen en las patas, el animal está perdido, porque se le enredan, lo hacen
ningún hombre de campo da un paso ahora sin llevarlas colgadas a un caer y el cazador lo captura vivo".
costado. Consiste esta arma de dos piedras redondas, cada una de las cuales
pesa una media libra, cosidas dentro de una cubierta de cuero y unidas por un Finalmente, nos da D'Orbigny el uso de pequeñas boleadoras para la
tira de cuero de cuatro a cinco yardas de largo, bien engrasada para que sea
caza de aves al vuelo, tal como las usaban los indios antes de la conquista,
flexible. Las piedras son traídas desde grandes distancias en el interior por
los indios, que también fabrican estas armas y las traen a vender a Buenos pero en manos de paisanos en Corrientes (pág. 137): "Otra arma, no menos
Aires". ingeniosa, les sirve para cazar pájaros grandes. Consiste en tres bolitas de
plomo, atadas al extremo de otras tantas correas unidas. En cuanto el cazador
"Al usarlas, una de las piedras se toma en la mano con el tiento divisa una bandada de cigüeñas, patos o aún pájaros aislados, corre hacia
enrollado en espirales, los cuales se van soltando gradualmente mientras la ellos, haciendo girar las bolas sobre su cabeza y lanzándolas sobre la pieza
otra piedra se hace girar en torno de la cabeza. Cuando se está bastante cerca cuyas alas enlazan por efecto del impulso recibido, en forma que el pobre
del blanco, es decir a unas veinte o treinta yardas, se suelta la bola de la mano animal, detenido en su vuelo, cae a tierra donde lo atrapa el cazador".
y va a reunirse con la otra, la cual ha adquirido una increíble velocidad al Su colega, el inglés Charles Darwin, de quien ya contamos una anécdota
girar sobre la cabeza, hasta que ambas alcanzan el objeto que se persigue, en risueña, (op. cit.) las describe así: "Hay dos especies de boleadoras; las más
cuyo momento la correa toca las piernas y las dos piedras se enroscan a ella sencillas empleadas para cazar avestruces, consisten en dos piedras redondas
en direcciones opuestas, enredando al animal. Cuando se las emplea contra récubiertas de cuero y reunidas por una cuerda delgada y trenzada de unos 8
los caballos se usan tres bolas, dos que giran simultáneamente en torno de la pies de longitud. Las otras difieren solamente de las primeras en que están
cabeza, produciendo una mayor velocidad y probabilidades de enredar a la compuestas de tres bolas reunidas por cuerdas a un centro común. El gaucho
víctima. tiene en la mano la más pequeña de las tres bolas y hace dar vueltas a las otras
"El caballo más cerril de las llanuras es capturado con las boleadoras dos en torno a su cabeza; y luego de haber apuntado, las lanza, yendo las
que, ya lo arrojan a tierra o bien se enroscan en una pata, impiden su marcha, bolas, a través del espacio, dando vueltas sobre sí mismas como las antiguas
y lo lastiman a cada salto, hasta que es alcanzado y le arrojan un lazo a la balas de cañón unidas por una cadena. Así que las bolas tropiezan con un
cabeza". objeto, cualquiera que sea, se enrollan alrededor de él entrecruzándose y
anudándose fuertemente. El tamaño y el peso de las bolas varía según el fin a
Alcides D'Orbigny (op. cit.), nos da sobre este, como sobre otros tantos que están destinadas; hechas de piedra y apenas del tamaño de una manzana,
apuntes de costumbres de nuestro campo, una descripción minuciosa y chocan con tanta fuerza, que algunas veces rompen la pata del caballo en
exacta. torno a la cual se enrollan; se hacen también de madera, para apoderarse de
Refiriéndose a tropas del país, dice (pág. 71): "Como armas tienen un los animales sin herirlos. Algunas veces las bolas son de hierro, y son éstas las
sable, una carabina y a veces pistolas; pero todos están munidos del terrible que alcanzan la mayor distancia. La principal dificultad para servirse del lazo
lazo (1)... así como de las no menos peligrosas bolas (2)". Y en la nota o de las boleadoras consiste en montar tan bien a caballo, que se pueda
correspondiente a la llamada (2) dice: "Dos o tres bolas unidas a un eje mientras se corre a galope, o cambiando de pronto de dirección, hacerlos girar
común mediante otras tantas correas de más de un metro de largo, que se lo bastante igualmente alrededor de la cabeza para poder apuntar; a pie se
usan para detener a los caballos en plena carrera, derribándolos". aprendería muy pronto a manejarlos". No olvida aquel episodio relatado
antes.
Más adelante amplía sus observaciones (pág. 129): "La forma de bolear
parece a los europeos extraordinaria: ya la he descrito, pero hay detalles sobre
Francisco Javier Muñiz, en su interesante "Vocabulario Riopla-tense"
los que debe volver el lector muchas veces para familiarizarse con la
operación. El cazador se arma con dos o tres bolas de plomo o piedra, atadas (Buenos Aires, 1937); recopilado por Milcíades Alejo Vig-
al extremo de otras tantas correas que se unen a un centro común, formando
brazos de igual

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