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Los Chasquis (también llamado Chaski) Eran ágiles y altamente capacitados corredores que entregaban los

mensajes reales y otros objetos a los gobernantes del Imperio Inca, Principalmente estaban bajo el
servicio del Sapa Inca "Soberano inca". Según el cronista mestizo Garcilaso de la Vega, El chaskqui gracias
a su velocidad y a su fuerza, llevaba a el Inca, ubicado en la capital incaica, Cusco, pescado fresco de la
costa, cubriendo una distancia de 600 kilómetros.

Los Chasquis fueron enviados a lo largo de miles de kilómetros, aprovechando el gran sistema de redes
viales del Tahuantinsuyo, los caminos incas estaban compuestas por carreteras y puentes de cuerda o
piedra en la Andes . En la costa de lo que es ahora Perú su ruta iba de Nazca hacia Tumbes. Los Chasqui
extendieron también sus rutas a los rincones más distantes del imperio inca (en los actuales paises de
Colombia, Bolivia, Argentina y Chile.)

Cada Chasqui llevaba una pututu (especie de trompeta hecha


de un caracol) para anunciar su llegada , y un quipu donde la información se almacena, y un qëpi en la
espalda para mantener los objetos para ser entregados. Los Chasquis trabajaban para un sistema de
comunicacion que permitia transmitir mpensajes a grandes distancias en un breve eríodo de tiempo. Los
Tambos, o estaciones de relevo, se construyeron en los puntos clave a lo largo del sistema vial para servir
de refugio o alberque con alimentos y agua para los mensajeros andinos.

Los chasquis iniciaban sus recorrido cerca a un tambo y corrían a la siguiente estacion donde se
encontraba otro tambo y Chasqui para que lo releve con el mensaje a enviar tambo Cuando un descanso
Chasqui estaba esperando para llevar el mensaje a la siguiente tambo. A través de este sistema de envio
de mensajes se entregaban mensajes de el Cusco hacia Quito en aproximadamente una semana.
Durante el periodo colonial americano (1535) se difunde la palabra en español
Chasqui o Chasque para indicar a las personae llevaban el correo a caballo. El término fue popular hasta el
final Siglo XX.

Una caricatura o dibujo que persnifica a el Chasqui fue utilizado como mascota de la Copa América del
2004, que fue organizada por el Perú .

Indice
1. Introducción
2. Organización social y política
3. La Religión
4. Los Guerreros
5. Las Comunicaciones
6. Los incas, herederos del sol
7. Bibliografía
1. Introducción
Hacia finales del siglo XI, los Incas emigraron desde el centro de Bolivia hacia la zona norte
de Perú. Según la leyenda fueron guiados por Manco Cápac y sus hermanas hasta un sitio
donde se hundió en la tierra una vara de oro que llevaban.
Hacia el siglo XV comenzaron a expandirse, luchando contra los pueblos vecinos. Los
artífices de este crecimiento fueron el Inca Pachacutec Yupanqui y su hijo Topa Inca, que
lograron, en tan breve lapso, incrementar sus fronteras a más de 5.000 Km., abarcando una
superficie de 900.000 Km2 . Fueron maestros en el arte de la guerra y la ingeniería, crearon
un sistema de reparto tripartito de la tierra que aseguraba tranquilidad a todos los
habitantes del imperio. La red de carreteras permitía unir Colombia con Tucumán, en
Argentina. Pese a su grandeza fueron derrotados, por un puñado de españoles, en 1534.
Los Comienzos
Hacia fines del siglo XI el pueblo Inca emigró desde las proximidades del centro de Bolivia,
hasta el fértil valle del Cuzco en la actual República del Perú. Según la leyenda Manco Cápac
y sus hermanas deambularon por las sierras hasta que un bastón de oro que llevaban se
hundió en la tierra en un sitio que está al este del actual Cuzco. Luego de una serie de
terribles pelea con los moradores del lugar, lograron establecerse y la primera construcción,
que hicieron fue el Coricancha, el templo del Sol.
Durante bastante tiempo los Incas permanecieron en la nueva zona y no pasaban de ser una
de las tantas tribus que peleaban entre sí. De manera alguna, habían desarrollado la idea de
extenderse o apropiarse de más territorios de los que tenían. Recién el cuarto monarca,
Mayta Cápac, comenzó la expansión. De hecho fue el primer conquistador al sojuzgar el
país desde el nacimiento del Titicaca hasta las cuencas fluviales de la costa.
Sin embargo, hubo que esperar hasta el octavo monarca, Viracocha Inca (que tomó su
nombre del dios creador del mundo) para que los incas iniciaran su gran expansión. Fue el
primero que tuvo como objetivo el dominio permanente de pueblos no incas. Hasta este
momento los pueblos vecinos eran derrotados, pero sin condiciones, tales como la
imposición de gobernantes. Secundado por sus hábiles generales, comenzó rápidamente a
incorporar otros territorios a sus dominios. Pero conviene ver como se dio este proceso y
contra quién luchaban.
Incas Al Ataque
Los lupacas y los collas del Lago Titicaca, muy al sureste de Cuzco, eran dos tribus de
lengua aimará que, juntos a los incas, eran los grupos más poderosos de la región.
Inmediatamente al oeste de Cuzco estaban los quechuas, de la misma sangre, idioma y
cultura que los incas (algo así como sus primos hermanos, diríamos); al oeste de éstos los
chancas, que durante los primeros tiempos del reinado de Viracocha había ocupado los
territorios quechuas.
Los primeros en quedar "fuera de competencia" fueron los lupacas, a quienes los collas
derrotaron porque no deseaban que se aliaran con los incas. Un poco más tarde los chacas
fueron rechazados heroicamente por los incas, que los expulsaron de su territorio.
La muerte de Viracocha Inca marcó el fin de un periodo que tiene bastante de leyenda, para
entrar el ciclo conocido como imperio histórico, cuyo gran personaje es el inca Pachacutec.
Entre él y su hijo, Topa Inca Yupanqui lograron, en menos de 50 años, extender el imperio
desde el norte del Ecuador hasta el centro de Chile, lo que hace una distancia de 5.800 Km.
y una superficie de 900.000 Km2.
Fueron los creadores de la mitima, el traslado en masa de un pueblo vencido a otra región
geográfica bien distante (tal como le hicieron los españoles a los indios Quilmes, en la
Argentina).
Finalmente, después de vencer a los rebeldes collas y lupacas, (que aprovechando que los
ejércitos del inca se hallaban lejos habían decidido insurreccionarse) y los poderosos
chimús. Topa Inca Yupanqui se dedicó a la tarea de organizar el país.
Corría el año 1493.
Fue el primero en organizar un censo, depuso a los antiguos jefes hereditarios y los
reemplazó por los curacas, funcionarios leales y nombrados por él. Dividió la tierra entre
campesinos, iglesia y Estado. También estableció la servidumbre, llamada yanaconazgo.
2. Organización social y política
El centro de la vida era el ayllu. Esto es como una inmensa familia, con muchos parientes y
primos.
El ayllu era el grupo social fundamental en el Perú y existía mucho antes del imperio Inca.
En los primeros tiempos, cada ayllu tenia tierras de cultivo y un jefe, el Sinchi, al que le
debían obediencia.
El la época imperial, los incas desplazaron al Sinchi, por otro funcionario llamado curaca
también familiar, pero nombrado directamente por el Inca. Esto le permitía tener un gran
control sobre todas las comunidades.
Los ayllu de una región estaban agrupados en sayas (secciones) y estas formaban un
huamán (provincia). Cada provincia tenía su capital. Las provincias estaban agrupadas en
cada uno de los cuatro cuartos (suyus) en los que se dividía el imperio a saber:
El Cuzco era la capital inca, centro del imperio. El cuarto noroeste o Chinchasuyu, abarcaba
Ecuador y el norte Peruano; el Antisuyu comprendía el noroeste y el Collasuyu, hacia el
sureste, ocupaba las tierras altas de los aimarás, la cuenca del lago Titicaca, la mayor parte
de Bolivia, y las tierras altas del noroeste de Argentina y el norte de Chile.
El imperio, en su total recibía el nombre de Tahuantisuyu, "la tierra de los cuatro cuartos".
Los gobernadores de los cuatro cuartos formaban parte del Concejo de Estado, con sede en
Cuzco y, generalmente, eran parientes del Inca.
Los gobernadores mandaba a los curacas, que tenían distintas categorías según cuantos
hombres o contribuyentes tuvieran bajo su jefatura, así el de mayor categoría era el que
controlaba a 10.000 y el de menor a 100. Al frente de grupos más pequeños estaba los
capataces, plebeyos nombrados por curacas. La estructura social era similar a la de un
moderno ejército, con cabos y sargentos dirigiendo grupos reducidos, y oficiales para los
grupos mayores.
Super Estado
El Estado ejercía muy importantes funciones en la sociedad incaica.
La tierra era de su propiedad y la mayor parte de explotaba comunalmente, también le
pertenecía los rebaños de llamas y las minas.
El estado protegía a la población del hambre, la explotación y de cualquier necesidad; pero
el precio era duro, los individuos estaban muy reglamentados, no se podía salir de la
comunidad sin permiso. De todas maneras, los nobles y sacerdotes eran mantenidos por el
trabajo del pueblo.
Las tierras tenían, entonces un reparto tripartito; esto es el Estado, la Iglesia (sacerdotes), y
el pueblo.
A cada persona se le daba tierra para que pudiera alimentar bien a su familia. Los límites de
los campos estaban marcados y su destrucción era considerada delito gravísimo. Las tierras
no comunales eran cultivadas primero. Cuando llegaba la época de siembra o cosecha
llegaban los funcionarios para avisar que era hora de ocuparse de los campos sagrados.
Los cosechado en los campos del Estado o de los sacerdotes, era guardado en depósitos
separados y lo obtenido era para alimentar a sacerdotes o nobles.
En las zonas de pastura de tierras montañosas, la mayor parte de las llamas pertenecían al
gobierno que almacenaba la lana y luego la repartía entre las familias, según sus
necesidades.
El campesino tenía como propios la casa, el establo, pequeños animales domésticos (perros,
cobayos, patos y gallinas sin cola) y el granero, además de los útiles de labranza.
Es importante señalar que las comunidades de montaña poseían tierras en zonas costeras y
viceversa, así no se producían saturaciones con un mismo tipo de alimento.
El pueblo debía además realizar trabajos públicos, (servicio en el ejercito, construcción de
carreteras, puentes o fuertes) a esto se le denominaba mita.
El tiempo de la mita era variable y podía extenderse durante bastante tiempo. De este
servicio, obligatorio entre los 18 y los 50 años, estaban exentos los artistas y artesanos.
Los yanaconas eran jóvenes separados muy temprano de los ayilus y eran utilizados, ya sea
para tareas en la corte o en la agricultura.
A diferencia de la mita, que después de cumplida autorizaba a regresar a su tierra, los
yanaconas no regresaban más.
Como en ocasiones se los entregaba para el servicio personal de los curacas, con el tiempo
podían ellos mismos tener ese cargo.
Las niñas más bellas e inteligentes eran llevadas a ser educadas en los templos o ser
destinadas al sacrificio. Algunas, las que mejores dotes demostraran eran educadas para ser
Vírgenes del Sol, sacerdotisas que debían hacer votos de castidad perpetua.
Las menos bonitas, las reservaban para tareas comunales y eran llamadas huasipascunas,
muchachas descartadas.
3. La Religión
Durante el imperio incaico el Estado se encargaba de sostener a la Iglesia, un caso único en
la América indígena. Los fines principales de la iglesia eran el incremento de las reservas
alimenticias y la curación de los enfermos.
El dios supremo era Viracocha. Era inmortal y era el creador de todas las cosas de la tierra y
el universo.
También fueron adoradores del Sol, Inti, el dios principal, protector de la dinastía real. Se lo
presentaba con una humana de la que salían rayos. Tenía un templo, el Coricancha. Le
seguía en importancia el dios del Trueno, llamado Illapa, el agua de la lluvia –creían que
venía de una fuente celestial–. La Luna, Manaquilla, era la esposa del Sol.
El planeta Venus, era muy importante consideraban que cuidaba a los humanos. El grupo
de estrellas de las Pléyades protegía a las semillas.
Las diosas, de la tierra, Pachamama; y Mamacocha, del mar, eran muy importantes para la
agricultura y la pesca.
Las ofrendas a los dioses se colocaban en altares, a la vera de los caminos, eran llamados
huacas. Existían también santuarios de piedra para orar, llamados apachetas.
También reverenciaban a las cumbres cubiertas por nieves eternas. Lo significativo es que,
prácticamente, no tenían templos pues, las ceremonias religiosas se desarrollaban al aire
libre, en patios, que estaban en los centros ceremoniales.
El culto de los muertos era importantísimo. Después de la muerte, las personas eran
momificadas y transcurrido un tiempo, eran llevadas a sus casas.
Los sacerdotes estaban divididos en categorías, el Sumo Sacerdote llevaba el nombre de
Villac Umu, y era siempre algún pariente cercano del Inca.
Para obtener el perdón de los pecados, los fieles debían confesarse ante el sacerdote.
También creían en la adivinación y en la interpretación de presagios.
El Inca Y La Nobleza
El Inca, o jefe supremo del pueblo inca, era para su pueblo un dios viviente, con poderes
totales y absolutos. En los primeros tiempos los incas se casaban con las hijas de los
monarca vecinos, pero más tarde se consideró que el linaje perdería su pureza y solo se
casaban con sus hermanas. Además de su hermana, o esposa principal, tenía un harén de
esposas secundarias que eran llamadas mujeres escogidas, por esto tenían muchísimos
hijos que con el tiempo formaban un ayllu especial (llamado panaca), que constituía la gran
nobleza.
Los sucesores del trono eran los hijos. El Inca lo elegía por su inteligencia. Solo podían
sucederle aquellos que hubieran tenido con la coya, o esposa principal. El elegido era
educado directamente por sus padres, pues a nadie se le huera ocurrido educar a un dios.
Nadie podía presentarse de cara al emperador y durante las entrevistas, este permanecía
oculto tras un cortinado. Al verlo se debía estar descalzo y soportar una pequeña carga en la
espalda para indicar sumisión. Su adorno más característico era una banda, de unos 10 cm.,
confeccionada con tubitos de oro, de los que colgaban borlas rojas. Eran transportados en
literas, con toldos y cortinas bordadas, de manera que podía viajar sin que le vieran la cara.
Las leyes del Inca eran aceptadas por todos, sin chistar, pues se consideraba que habían
sido elaboradas por un dios. Los nobles más importantes eran los descendientes directos
del Inca y se caracterizaban por llevar grandes orejeras de oro. Los nobles de importancia
menor, eran los curacas. Todos gozaban de privilegios: No pagaban impuestos, eran
mantenidos por el gobierno, se les daba tierras en premio, y además, podían tener otras
esposas, ser transportados en litera, usar quitasoles y usar ropas parecidas a las del Inca.
4. Los Guerreros
Con los incas la guerra logró un grado de desarrollo tan grande que no fue igualado por
ningún otro pueblo de la América india. Si bien las primeras guerras tuvieron para los incas
motivos económicos; posteriormente, las causan no respondían a otro propósito que el
deseo del Inca de aumentar su prestigio, pues cada emperador inca tenía el deseo de
sobrepasar a los anteriores.
Los no exigían tributo de los pueblos conquistados, como los aztecas, simplemente se les
obligaba a reverenciar al Inti y a Viracocha.
Se les dejaban sus antiguos dioses, y a los jefes locales se los nombraba curacas. A veces, las
zonas conquistaban eran tan pobres que más que ganancia, era una responsabilidad.
Como la vida estaba tan ordenada la guerra era la única manera de competir y sobresalir.
Se estilaba la lucha cuerpo a cuerpo, pues no usaban ni arcos, ni flechas; en cambio,
empleaban hondas, boleadoras y mazas que tenían encajadas, un palo afilado y escudos. Se
usaban con ambas manos. También empleaban espadas de madera durísima, llamadas
macanas, además de hachas de guerra con hojas de piedra o cobre y largas lanzas de
madera, con la punta endurecida al fuego.
Para protegerse usaban camisas de algodón acolchados y eran tan eficaces que los
españoles las adoptaron descartando las suyas de acero, calurosas y pesadas. En la cabeza
usaban cascos de madera o caña trenzada.
Los alimentos estaban asegurados, pues a lo largo de la red caminera había depósitos de
provisiones, siempre a punto; si debían desplazarse muy lejos recuas de llamas, eran las
encargadas de transportar lo necesario.
Los soldados llevaban ídolos, altares y también estatuillas con la figura de incas fallecidos
para que les dieran suerte. Al vencer al enemigo se hacían un censo de la población y
posteriormente, se elegía una nueva capital donde se asentaban los edificios oficiales. Las
poblaciones eran trasladadas cerca de campos cultivables. Si eran muy belicosos, se
trasladaba a la población integra a otro lugar geográfico distante. Este operativo se llamaba
–reiteramos– mitima.
Los ingenieros militares construyeron una formidable red caminera cuyo tramo más largo
unía la actual Colombia con Tucumán, en Argentina.
En todos los caminos había tambos o posadas y pequeños puestos que eran los lugares de
relevo de los chasquis o mensajeros. Para cruzar los impetuosos ríos de montaña hicieron
puentes colgantes.
Asimismo, edificaron el las laderas de las montañas (basándose en conocimiento de otras
culturas), grandes terrazas de cultivo, similares a escaleras gigantes, que servían para
aprovechar al máximo la difícil naturaleza.
Vida Económica
La economía incaica se basaba esencialmente en la agricultura. Sus cultivos principales
eran las papas (de las que tenían cerca de 200 variedades) y el maíz. También de muchos
tipos. Cultivaban también porotos, zapallos, ulluco (tubérculo), calabazas, quinoa (de
granitos parecidos al parecidos al arroz y considerada la reserva alimenticia del siglo XXI),
maníes, guayabas, y algodón. Como fertilizantes usaban la bosta de viñucas y llamas. La
coca era cultivada en las áreas selváticas y era usada en las ceremonias religiosas.
El sembrado se efectuaba abriendo la tierra con mazas, para después agujerearla con una
pala angosta, con soportes para apoyar el pie llamada taklla. Las semillas eran colocadas en
las hileras de orificios y luego se las tapaba. La naturaleza montañosa les hizo copiar
sistemas de cultivo de antiguas tribus de la región, que consistían en terrazas hechas con
paradores de piedras en las laderas de la montaña.
Vistas desde lejos parecen escaleras de gigantes. Tenían sistemas de riego y desagües
perfectos.
El grano se almacenaban en depósitos llamados colcas.
La ganadería, exclusiva de las zonas montañosas, estaban constituida por llamas y alpacas,
que eran totalmente domesticas, de ellas se obtenía la leche; además se las utilizaba para el
transporte; guanacos y viñucas eran salvajes y había que cazarlos.
De las viñucas se aprovechaba la lana y después de esquilarlas eran dejadas en libertad; del
guanaco se consumía la carne.
Los pueblos de la costa consumían pescado y mariscos; para sus áreas cultivadas usaban
como fertilizantes el guano (deposiciones de aves marinas).
La Educación
La educación en el imperio incaico estaba reservada a los nobles y se impartía en escuelas
ubicadas en la ciudad de Cuzco. Se les enseñaba aritmética y astronomía. Teniendo en
cuenta que la economía estaba basada en la agricultura se comprende la importancia de
estas ciencias para medir las tierras, y calcular los cambios de estaciones.
Los amautas eran los encargados de enseñar los preceptos religiosos, los conocimientos
políticos, históricos y el manejo de los quipus.
El resto del pueblo no tenía acceso a una educación sistemática. Se procuraba, no obstante,
que todos los habitantes del imperio aprendieran el quechua, pero más por intereses
políticos, que educativos.
La Moda
La indumentaria incaica era la típica de todos los pueblos andinos y los de la costa. El
Estado Incaico tenía el monopolio de las fibras textiles: la lana en las tierras altas y el
algodón en la costa.
El comercio posibilitó que las prendas confeccionadas en esos materiales se usaran en todo
el territorio.
Los hombres usaban un taparrabos que se pasaba entre las piernas y se ajustaba con un
cinturón. También llevaban ponchos y, en ocasiones, capa. Transportaban siempre una
bolsita conteniendo hojas de coca, efectos personales y amuletos.
Las mujeres vestían una especie de camisola que llegaba hasta los tobillos y se ajustaba con
un cinturón. Empleaban un largo manto que se ponía sobre los hombros y era sujetado por
un largo alfiler llamado topo. Llevaban el pelo largo, con raya al medio y nunca lo cortaban.
Los que más se adornaban eran los hombres y solo los nobles usaban orejeras y narigueras.
Todos llevaban el pelo moderadamente largo y utilizaban vinchas de color. Ambos sexos
llevaban sandalias confeccionadas con piel de llama sin curtir.
5. Las Comunicaciones
Los incas se destacaron por sus obras de ingeniería y sobre todo por la red caminera. Había
dos caminos principales de norte a sur, uno a lo largo de la costa y otro que atraviesa las
tierras altas. Estaban cruzados por caminos transversales y caminos secundarios que unían
todas las aldeas y pueblos.
La carretera principal partía de Tumbes, pasaba a Arequipa y a Chile. La vía de
comunicación más larga partía desde Colombia, seguía hasta Cuzco, proseguía hasta
Ayavire donde se bifurcaba en dos ramales que rodeaba el lago Titicaca, seguía hacia el
sureste hasta Tucumán, Argentina. De allí partía un ramal que llegaba hasta Coquimbo,
Chile, siguiendo de allí hasta la actual Santiago. Otro ramal desembocaba en el actual valle
mendocino de Uspallata. A este lugar los incas trasladaron poblaciones de cantidad de
mitimas. Se tiene como cierto que la construcción de las actuales acequias se debe a la
influencia incaica. Estas carreteras estaban pavimentadas con losa de piedra y medían entre
4,5 y 6 metros, son una altura de 1 y 2 metros.
En la zona costera, las carreteras eran rectas y donde era imposible hacerlas –como los
desiertos arenosos– se indicaba la ruta con estacas.
Pero, ¿quiénes circulaban por estos maravillosos caminos?
Fundamentalmente los chasquis, mensajeros que se iban relevando mediante el sistema de
postas. Cada kilometro y medio había una casilla donde siempre estaban dos chasquis o
mensajeros. Se los preparaba especialmente para el trabajo que formaba parte de su mita
(tarea de la comunidad). El camino entre Lima y Cuzco (675 Km.) era recorrido en tres días.
Los Incas
Los incas contribuyeron un poderoso imperio que alcanzo su máxima expansión territorial
en la misma época en la que Cirstobal Colon, iniciaba desde España, su viaje hacia lo
desconocido. El imperio inca abarco desde las sierras del sur del actual Colombia hasta el
norte de Chile y de la Argentina, y desde la costa del océano Pacifico hasta el este del valle
del río Amazonas.
Los incas eran un pueblo originario de las sierras y desde allí dominaron, mediante la
guerra de conquista, a los pueblos de otras zonas. Establecieron la capital en la ciudad de
Cuzco, que consideraban el centro del universo. El imperio, que ellos llamaban
Tahuantisuyo – que quiere decir "las cuatro partes del mundo" -, estaba divido en cuatro
regiones. A su vez, estas se dividían en provincias. Al frente del imperio estaba el Inca y las
zonas conquistadas estaban dirigidas por gobernador y jefes locales llamados curacas.
La agricultura fue la base de la economía del imperio incaico. La producción era muy
variada y los cultivos mas importantes eran el maiz y la papa. Los incas aplicaron diferentes
técnicas agrícolas que mejoraron el rendimiento de los cultivos. En las zonas aridas de la
costa usaron el guano – excremento de aves marinas – como fertilizantes de las tierras
construyeron canales de riego. En el interior, sobre las laderas del as sierras, cultivaban en
terrazas. La cria de llamas y alpacas fue otras de las actividades economicas importantes.
De ellas obtenían lana y carne y las utilizaban como animales de trabajo.
Además, el dominio de pueblos que habitaban diferentes formas les permitió obtener,
mediante el pago de tributos, producto a que ellos no podían producir.
La sociedad inca funcionaba sobre la base de la reciprocidad y la redistribución.
La reciprocidad era común entre las comunidades de campesinos de la zona andina desde
antes de la llega de los incas. Consistía en la practica de la solidaridad y la ayuda mutua
entre todos los miembros de un ayllu. El ayllu era la comunidad de campesinos unidos por
vínculos familiares, que tenían antepasados en común y habitaban un mismo territorio. Los
integrantes del ayllu se ayudaban entre si a sembrar y a cosechar y, en ocasión de un
matrimonio, toda la comunidad ayuda a levantar la casa de los recién casados.
Los incas incorporaron el principio de reciprocidad de los ayllus como una de las bases del
funcionamiento económicos y social del imperio. El Estado incaico entregaba tierras a cada
comunidad para su subsistencia. Anualmente, un funcionario local asignaba parcelas a cada
familia según el números de componentes. Pero los campesinos no eran propietarios de las
tierras y estas parcelas eran trabajadas colectivamente por todos los miembros de la
comunidad. El ayllu debía entregar fuertes tributos en productos y en trabajo al Estado y los
curacas. Los campesinos debían trabajar en las tierras del Inca, a su familia y a los
miembros de los grupos privilegiados; y en las tierras del Sol, con las que se mantenía el
cultos de dios más importante.
La redistribución suponía el reconocimiento por parte de los campesinos de los diferentes
niveles de autoridad que existían en la sociedad. Los ayllus entregaban los tributos a los
curacas y los bienes tributados se acumulaban en depósitos reales ubicados en las aldeas,
caminos y ciudades. Allí eran contabilizados por funcionarios especializados que
comunicaban a los funcionarios de Cuzco las cantidades de cada producto mediante el uso
de quipus-que eran contadores hechos con tiras de cuero en las que se realizaban nudos-.
De este modo, el Inca conocía las cantidades de excedente y en que zonas del imperio
sobraban o faltaban determinados productos. Cuando algunos pueblos del imperio no
podían satisfacer sus necesidades básicas porque habían sufrido malas cosechas u otras
catástrofes, el Estado incaico redistribuía una parte de los alimentos, materias primas y
productos manufacturados almacenados. También utilizaba los bienes acumulados para
costear los gastos de las constantes expediciones militares y para premiar los servicios
realizados por algunos funcionarios.
Presagios Y Profesias De La Derrota Indígena
Los aztecas y los incas consideraron diversos fenómenos de origen natural como presagios y
profecías de terribles sucesos que amenazaban a sus sociedades. Al mismo tiempo, en los
dos pueblos existían leyendas que anunciaban que los dioses – Quetzalcoatl y Viracocha-
llegarían para salvarlos de esos peligros.
Muchos de estos fenómenos naturales sucedieron poco antes de la llegada de los europeos a
México y a Perú. Por esta razón, cuando llegaron los españoles, los aztecas y los incas, en los
primeros momentos, creyeron que eran los dioses esperados. Pero, muy pronto, se dieron
cuenta de la realidad. Después de la entrada de los ejércitos españoles a Perú, un cronista
de origen indígena escribió: "Pensábamos que eran gente grata y enviados por Viracocha,
pero paréceme que ha salido al revés, hermanos, que estos que entraron a nuestras tierras
no son hijos de dios sino del demonio."
6. Los incas, herederos del sol
Casi al mismo tiempo que los aztecas se establecían en la meseta Central de México, en los
territorios de América del Sur ( desde Colombia hasta el norte de Chile y el noreste
argentino ) se consolidad en un basto imperio , el de los incas. Este era un pueblo que llego
a los Andes centrales peruanos desde un lugar aun no certeramente establecido. Gracias a
su gran poderío militar, conquistaron los muy desarrollados pueblos que allí habitaban.
Los incas se decían descendientes del Sol. Según una leyenda, Viracocha el creador, hizo
salir al mundo por una cueva a cuatro hermanos y cuatro hermanas.
Manco Capac, uno de aquellos, mato a sus tres hermanos y, llevándose a sus hermanas, se
asentó en las cercanías de Cuzco, en un terreno que juzgo fértil.
Los sucesores de Manco Capac, fundarían con el tiempo, el imperio inca.
Basaron su organización económica en el cultivo de la tierra. Además de maíz, cultivaron
otro vegetal fundamental para su alimentación: la papa.
Cuando los españoles llegaron y conquistaron el Perú, la papa fue uno de sus mas preciados
botines pues, gracias a sus grandes virtudes fue uno de los alimentos que posibilitaron que
Europa superara sus crisis de hambre.
El equilibrio existente entre la sociedad del imperio incaico y la naturaleza fue
extraordinario. Para poder cultivar construían en las laderas de las montañas andenes de
cultivo (especie de escaleras cavadas en los cerros), con un complejo sistema de canales de
riego .
Aun hoy se pueden ver estas terrazas artificiales en la región de los Andes Centrales del
Perú, en el Altiplano boliviano y en todo el noroeste argentino.
Un Estado Poderoso
Con el nombre de inca se designaba tanto a los integrantes del pueblo como al emperador.
Como ya dijimos, los incas habían organizado su imperio a partir del poderío militar.
Su estructura política se basaba en el poder absoluto del Inca emperador, descendiente
directo del Sol. Todo pertenecía al Estado, el cual se encargaba de que los bienes se
explotasen en común, a cambio, los gobernantes protegían al pueblo del hambre, los malos
tratos y de cualquier amenaza exterior. Sin embargo el pueblo no tenia poder de decisión ni
podía intervenir en los asuntos del Estado. Los mismo rebaños de llamas y alpacas (únicos
animales domesticas que conocían) pertenecían al emperador.
Recogida la lana en grandes almacenes, propiedad igualmente del Inca, se repartía entre la
gente para que pudiesen tejer sus vestiduras .
El núcleo social lo formaba el ayllu, agrupación semejante al calpulli azteca. Asimismo, el
ayllu era la unidad de producción económica.
En el imperio inca era muy acentuada la diferencia social. Como cúspide de la escala se
hallaba la nobleza inca, cuyo máximo exponente era el Inca y su familia. Por debajo se
hallaba el pueblo, y como base, los esclavos. A diferencia de la estructura azteca, cada una
de las situaciones sociales era inamovible y hereditaria.
También eran politeístas y adoraban a un dios supremo (Viracocha) y a numerosas
deidades inferiores.
La lengua oficial era el quechua (que aun hoy se habla en vastas zonas sudamericanas.
La arquitectura de los incas se destacaba por la grandeza y majestuosidad de sus templos
(grandes habitaciones decoradas en plata y oro) y palacios.
En el Cuzco (capital del imperio y que significaba "ombligo del mundo"), se levantaba uno
de los famosos templos, el de Coricancha.
7. Bibliografía
Civilizaciones americanas y el reencuentro de 2 mundos. Segunda reimpresión. Enero de
1994. Grupo Clasa. Cultura Librera Americana.
Ciencias sociales. america en el mundo contemporáneo 3er CICLO E.G.B. Alonso, Elisalde,
Vásquez, Blanco, Fernández Caso, Gurevich. Editorial AIQUE
Enciclopedia Temática Ilustrada. Enero de 1993. grupo Clasa. Cultura Librera Americana.

Los cronistas del Incario


Susana Dillon

Un imperio tan consolidado como el


inca, necesariamente tenía un
sistema de información que aún
hoy asombra por lo original y
eficiente. No tenían escritura, pero
los quipus, cuerdas de algodón
coloreadas y anudadas eran un
método mnemotécnico de llevar
contabilidades y relatar noticias
escuetas por códigos. También las
grecas y dibujos de las vasijas
cerámicas tenían un mensaje. Esta
labor era desarrollada
principalmente por mujeres. Pero lo
que llamó la atención de los
europeos fue todo un sistema de
chasquis que recorría rutas ya
estipuladas, a veces de miles de
kilómetros, como el camino de
Cuzco a Quito (2000 km), que era
recorrido en seis días con
mensajeros de relevo. Los
encargados de este delicado
trabajo, o mejor misión, eran
jóvenes atletas aptos para la
carrera y para todo esfuerzo físico,
que debían relevarse cada media
legua y en cada relevo ya estaba un
indio descansando para reanudar la
posta.  Buenos corredores, aún hoy
asombra su promedio, contando
que a pesar de tener camino debían
sortear ríos y montañas de gran
altura, además de las inclemencias
del clima, llevando el mensaje
secreto para servir a su reino. El
chasqui llevaba un látigo y una
porra para defenderse en una
mano, en la otra, en una bolsita,
los quipus abrigado con un grueso
poncho, a la distancia hacía sonar
un caracol para alertar al que lo
esperaba para el relevo en el
TAMPUS, especie de abrigo donde
encontraba cama y comida. Los
españoles siguieron usando este
sistema de comunicación durante
doscientos años.
Para un cronista los dioses no eran tales

Con un sistema tan perfeccionado como el de los chasquis era lógico que el Inca se
enterase del arribo de gente extraña por las costas del Pacífico y mandó a sus
cronistas para que observaran detenidamente todo lo que los extraños hacían. Las
noticias enviadas por los curacas de la costa advertían de que aquellos seres
pálidos, barbados y con armas mortíferas, que montaban extraños animales y que
usaban vestimenta de hierro para la guerra hizo que pensaran que era realmente
los Viracochas los recién llegados.

Atahualpa, que había desatado una cruenta guerra civil contra su hermano y
heredero del trono, Huáscar, tenía para estos menesteres todo un equipo de
informantes.  Mandó pues a uno de los más capacitados para que observara los
movimientos de los dioses que habían venido del mar.

El indio, disfrazado de vendedor de pacaes, entró en el poblado fundado


recientemente por los extranjeros sobre una aldea nativa. Se admiró
pues  grandemente cuando el herrero Juan de Salinas, hombre de confianza de los
Pizarro  - ablandaba y torcía por la acción del fuego metales tan rudos como el
hierro, a su capricho – quedó fascinado cuando el barbero Francisco López rasuraba
las terribles barbas de sus compañeros, rejuveneciendo en un instante los rostros y
que el domador Hernán Sánchez Morillo gobernaba las terribles bestias a su
antojo.  Por otra parte descubrió que los caballos no comían carne sino
hierba,   que los perros de guerra no comían hierba sino carne, casi siempre de
indios y el mayor hallazgo, que los españoles no eran dioses sino hombres... Los
descubrió cuando los vio hacer sus necesidades en una improvista letrina. La
elemental sabiduría del presunto salvaje: el hombre blanco, como a los patos
criollos se los conoce por su bosta. Nada pues de tenerlos en los altares. Así lo
comprendió Atahualpa.

Aquellas  noticias se debieron enviar por quipus y resulta oportuno recordar que en


la comunicación entraba primordialmente la memoria.  Previamente se hacía una
selección de lo que se debía transmitir, luego se los memorizaba con la ayuda de
los cordeles anudados y luego, cuando convenía al soberano, tales noticias se
pasaban  a los trovadores que  las difundían, de lo que se infiere que hubo datos
que no se daban al público, ni los codificaba la historia. Hubo incas que ejercieron
la censura en forma tan despiadada como lo hicieron luego los dictadores que
padeció la América de este siglo. Pachacutec, en 1438 dio muestras de manejar la
táctica de borrar el pasado que no le convenía.  

Bibliografía:
José Antonio del Busto. “La conquista del Perú”
Víctor Von Hage. “Incas”.
Gary Jennings. “Azteca”.

Qosqo
Capital Sagrada de los Inkas
 

EL TAWANTINSUYO

Tradicionalmente cuando se habla sobre la civilización desarrollada en esta


parte de los Andes a partir del año 1,100 D.C. se dice la cultura, civilización,
imperio, estado, arquitectura, etc. "Inka"; es muy probable que éste no sea el
término más correcto para denominarla, ya que como se conoce en época
prehispánica "Inka" fue solamente una persona: el Rey, Emperador, Jefe
Supremo, Jefe de Estado, o como quiera denominarsele. De tal modo que
había sólo un "Sapan Inka" que ocupaba la cúspide de su estratificación social
piramidal; seguido por la nobleza u "orejones" (denominados así por los
conquistadores como consecuencia de su deformación lobular debido al uso de
pendientes y adornos pesados que los diferenciaba de los demás). Seguían los
"runa" o el pueblo en general; después estaban los "mitimaes de castigo" o
gente desplazada de sus lugares de origen, y al final los "Yanaconas" que se
dedicaban a tareas de servicio doméstico. La lengua oficial en todo su territorio
era el "Runa Simi" que en español significaría "idioma del hombre", lengua que
también es conocida como "Quechua" o "Quichua" en algunos sectores
andinos, formas españolizadas del original "Qheswa". Muchos estudiosos
contemporáneos para referirse a la civilización en mención utilizan el sustantivo
"Quechua" o "Los Quechuas", por lo que en el presente trabajo utilizamos
indistintamente ambos sustantivos: Inkas y Quechuas. El territorio ocupado por
ellos, su patria o nación era el Tawantinsuyo, nombre compuesto que proviene
de dos voces Quechuas, "tawa": cuatro y "suyo": nación o estado; de tal
manera que Tawantinsuyo en el sentido idiomático Quechua es un todo que
tiene cuatro naciones, aunque de un modo bastante arbitrario muchos trabajos
traducen Tawantinsuyo como "los cuatro cuartos o porciones del mundo".

La distribución y planificación espacial entre los Quechuas estaba basada en


algunos aspectos elementales de su vida cotidiana, tuvieron siempre en cuenta
las relaciones de dualidad, tripartición o cuatripartición. El Tawantinsuyo estaba
dividido en cuatro "suyos" cuyo ángulo central estaba en la ciudad del Qosqo,
su capital. Qosqo es aparentemente un arcaísmo que de acuerdo a los
cronistas significaba "ombligo" o "centro" del mundo, que en este caso vendría
a ser el centro u ombligo del Tawantinsuyo. A partir del ángulo sur oriental de la
plaza principal de la ciudad partían también cuatro caminos hacia los cuatro
"suyos" o naciones cuyos nombres aún se utilizan en diversos sectores del
Andes. Hacia el noroeste de la Capital se encontraba el "Chinchaysuyo"
extendiéndose aún hasta el río Ancashmayo en Pasto, actual Colombia a 4° de
latitud norte; hacia el sur-oeste estaba el "Contisuyo" ocupando parte de la
costa peruana y llegando hasta el río Maule al sur de Chile a 36° de latitud sur.
Hacia el sur-este se encontraba el "Collasuyo" ocupando todo lo que hoy es
Bolivia y extendiéndose aún hasta Tucumán en la actual Argentina; hacia el
noreste en los valles subtropicales y hasta el inicio de la selva amazónica baja
se encontraba el "Antisuyo". En suma lo que conocemos como el territorio de
los Inkas se extendió sobre un área de más de 3'000,000 Km² (más del doble
del territorio peruano actual) y cubrió unos 5,000 Km. de costas en el Océano
Pacífico.

El éxito del Tawantinsuyo se debió a algunos factores que son carentes en el


Perú de hoy y que se basaron en el orden: un orden social, económico y
jurídico acorde a la realidad del momento; los Quechuas fueron un pueblo
altamente organizado donde cada aspecto de su vida cotidiana estaba
enmarcado en el respeto y seguimiento obediente de leyes permanentes e
inalterables. La tradición ha institucionalizado tres leyes básicas atribuidas al
Tawantinsuyo que sintetizarían su orden; Ama Sua, Ama Llulla, Ama Kella
(no seas ladrón, mentiroso ni perezoso); aunque en la historia contemporánea
se aduce que estos son preceptos creados en época colonial para conseguir
completa sumisión de la raza autóctona. Es obvio que en aquel tiempo
prehispánico el ordenamiento legal tendía a lograr cierta homogeneidad en los
pueblos, para alcanzar el standard de vida alto para la época que poseían los
Quechuas; se instituyó el uso del "Runa Simi" como lengua oficial
tawantinsuyana. Se estableció un sistema de división de tierras con partes
destinadas al Sol, al Inka y al Estado, para garantizar su floreciente sistema de
seguridad social y así socorrer al anciano, al huérfano, a la viuda o al caído en
desgracia. Y lógicamente la mayor porción de tierras fueron destinadas a la
dotación para la población común y corriente, donde cada varón que nacía
tenía derecho a un "topo" de tierra cultivable y cada mujer a medio "topo" (topo
o tupu: medida itinerante basada en el paso humano, equivalente a 2700 m² ó
0.27 Há); las tierras eran propiedad del estado y no podían ser heredadas, por
lo tanto, a la muerte de una persona su porción de tierra era tomada por otra
recién nacida. Además se estableció un sedentarismo planificado para toda la
población tratando de buscar el equilibrio tierra-hombre con los "mitimaes" que
fueron gentes o tribus desplazadas de su lugar de origen.

Resulta realmente difícil catalogar o tipificar de manera correcta la sociedad o


estado Inka; incide o determina esto la heterogénea gama de sistemas de
interpretación histórica, es decir las diferentes posiciones, filosofías, intereses,
nacionalidades y aún razas de los diversos estudiosos ocupados en ello. De
forma muy generalizada, quienes estudian sólo o prioritariamente la nobleza
Inka aducen que ésta fue una sociedad esclavista o feudal temprana; quienes
lo hacen principalmente sobre el pueblo común o los "Runa" aducen que fue
socialista o social-imperialista. En síntesis la sociedad desarrollada, vivida y
practicada por los Quechuas fue muy particular, única, que no tiene equivalente
en las sociedades tradicionales europeas, por lo tanto su modo de producción
es también sui-géneris y debe ser considerado como tal, fuera de los
esquemas según muchos "infalibles". Es inaudito argumentar que el
Tawantinsuyo fue una sociedad de la "edad de bronce" sólo tomando en cuenta
que fue el bronce el metal más duro que alcanzaron, sin considerar su
desarrollo en planificación, organización social, agricultura, arquitectura,
ingeniería, etc., que aventajó a muchas de las sociedades coetáneas del viejo
mundo. El Tawantinsuyo se caracterizó por su gobierno monárquico y absoluto
que desarrolló patrones paternalistas con relación a su pueblo donde no existía
la propiedad privada pero tampoco el hambre; pueblo protegido y sin muchas
falencias que en contraparte se consagraba al trabajo y obediencia de la ley,
haciendo en conjunto una sociedad no perfecta pero sí muy equilibrada;
consecuentemente, los estudiosos modernos como José Tamayo tipifican al
Tawantinsuyo como una sociedad enmarcada dentro de la "Teoría de la
reciprocidad y la redistribución, y control vertical de pisos ecológicos en la
Sierra y Costa del Sur peruano".

LOS 4 SUYOS DEL IMPERIO INCAICO


¿Cuáles fueron los cuatro suyos del Imperio de los Incas?

Los 4 suyos o regiones del Imperio Incaico o Tahuantinsuyo fueron:


- EL CHINCHAYSUYO: El más rico, estratégico e importante.
- EL COLLASUYO: El más extenso.
- EL ANTISUYO: El selvático.
- EL CONTISUYO: El más pequeño.

Mapa con los 4 suyos

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