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La Imprenta en Buenos Aires comienza a funcionar en las antiguas dependencias jesuíticas

de la Procuraduría de Misiones trece años después de la expulsión de los jesuitas hasta


1783.

¿Qué imprenta se utilizó?


¿Por qué se eligieron esas dependencias?
¿Qué importancia tenía la imprenta en ese momento?.
¿Para qué servía esa imprenta?
¿Era la primera en la ciudad?.
¿Por qué trae Vértiz la del Colegio de Monserrat de Córdoba?

Desde la llegada jesuítica a estas regiones rioplatenses en 1585 se intentó tener una
imprenta. Se pedía el envío de un hermano jesuita que desarrollara el arte de imprimir.
Los indígenas tenían un gran desenvolvimiento cultural. La llegada de una imprenta para
mejorar la instrucción era una necesidad inmediata. Los guaraníes leían con avidez.
Newman y Serrano establecen un taller tipográfico, armando una prensa y fundiendo los
tipos necesarios.

¿Tenían licencia para imprimir los jesuitas?.


Según Juan María Gutierrez, imprimían de manera fraudulenta.

¿Había distintos talleres tipográficos o la imprenta se trasladaba de un sitio a otro?.


¿Qué se consideraba la imprenta?. ¿El taller o la mesa con los tipos?. ¿Hubo una sola o
hubo varias?.

Lo cierto que en 1767 cesaron las impresiones en la prensa misionera.


¿Dónde están los restos de esa prensa?.
En le Museo Histórico. Fue la primera que existió en las Provincias del Río de la Plata.

¿Qué pasó con la imprenta instalada en Córdoba?.


Los jesuitas traen una de Italia y luego de funcionar en Córdoba se traslada a Buenos Aires.
(1780-1824). Esta tenía una plancha de cobre, no así la de Misiones.

Los ingleses traen una imprenta en 1807 y en la Imprenta de Niños Expósitos hubo dos
prensas imperiales.

Algunas dudas acerca de la procedencia de la imprenta del Museo Histórico.


Algunos aseveran que esta era la imprenta traída de Córdoba.

¿El destino final?.


Hubo un remito de objetos que habían estado en la Manzana de las Luces, entre esos
objetos, algunos pertenecían a la Lotería de Beneficencia y la propia imprenta.

La imprenta pasa a la calle Alsina (Santa Clara), se publica “La española” y luego a los
altos de San Martín y Cangallo (ex Peuser). El destino final es le remate en las
dependencias de la calle Bolivar (Ed. Estrada), donde estaba la administración de la Lotería
de beneficencia.
Así se salvó la primera imprenta que vino de Córdoba de que fuera a para a algún fogón de
alguna cocina con su plátina metálica.

Otra historia... otro destino...

Se dice que la primera imprenta llegada de Córdoba, luego de repararse en 1780 y 1820
pasa a Salta hasta que sus tipos se convirtieron en balas.
No es creíble que se volviera a traer de Salta a Buenos Aires.

Dudas históricas...

Para 1918, los restos de una de las más antiguas imprentas tal vez la de Misiones
permanecieron en el Museo Histórico hasta 1942 y pasan al Cabildo después de una
restauración emprendida por Ricardo Levene.

¿Cuál fue el origen de la imprenta cordobesa que llegó a Buenos Aires?


El padre jesuita Gervasoni, encargado del proyecto, probablemente compra una imprenta en
Italia y todo el material tipográfico en España.
Lo cierto es que el primer impresor,el jesuita Pablo Larrer y los 17 cajones llegan a
Córdoba en 1764 a expensas del Colegio de Monserrat.
Según el inventario de Temporalidades es bastante completa “con su caracol y plancha de
cobre”... y 16 cajoncitos con los caracteres tipográficos de acero.

Errores

La imprenta de Córdoba no vino de Lima sino de Europa “se costearon desde España
matrices, caracteres y letras para poner en dicho colegio una imprenta”... no habiendo en
Córdoba imprenta ni impresor “se tuvo el cuidado de traer de España la referida
imprenta”...
Por otra parte se dice que los jesuitas establecieron en Córdoba la imprenta de forma
clandestina.

¿por qué la necesidad de una imprenta en Buenos Aires para el siglo XVIII?.

Aunque la población era escasa: 24.000 hab. , había que reconocer un interesante fervor
cultural que no podía competir aún con Córdoba, Chuquisaca y Salta. En este contexto se
introdujo el arte tipográfico.
Las actividades principales eran la agricultura, ganadería y comercio, pero la elite
intelectual que había en su seno pujaba por los avances culturales.
Si bien aún no había universidad, había cuatro centros de estudios: San francisco, Santo
Domingo, La Merced y san Carlos.
Algunos piensan que la imprenta no llegó a estas latitudes hasta 1780 porque la metrópoli
tenía sumidas a sus provincias de ultramar en un cerrado atraso. Así fue que el primer taller
tipográfico estuvo en las reducciones jesuíticas (Misiones). Existía , además una en
Córdoba que fue trasladada a Buenos Aires.
¿Hubo otras imprentas en Buenos Aires antes de 1780?

Para 1767 se halló entre los bienes que poseían los jesuitas en Buenos Aires, “una prensa
de hierro y madera para cortar”.
Además, entre los bienes de Liniers, antes de ser ejecutado, se halló una imprenta manual.
Es probable que con anterioridad al funcionamiento de la Imprenta de Expósitos, existieran
sencillas imprentas capaces de estampar formularios, nombramientos, títulos.

¿Cuáles fueron los móviles para instalar una imprenta en Buenos Aires?.

Si bien en las Misiones los jesuitas tenían móviles intelectuales vinculados con la imprenta,
aquí en Buenos Aires el arte tipográfico estuvo emparentado con móviles puramente
burocráticos.
Manuel Ignacio Fernández escribía en 1779 al Ministro de la Corona, José Gálvez,
intendente de Buenos Aires.
“cuanta importancia será en esta capital una imprenta para poder imprimir infinidad de
documentos que se están expidiendo para el establecimiento del virreinato, intendencia,
Renta de Tabaco, Aduana y Oficios de Cuenta y Razón, guías para aduanas, los títulos de
los estanqueros... no hay escribientes que basten para evacuar tantos documentos como se
forman en la Secretaría de la Intendencia, Aduana, Oficina de tabaco, Contaduría Mayor y
Tesorería... no habiendo imprenta alguna en todo el distrito del virreinato porque ya se
halla arruinada la que los regulares expulsos tenían en la ciudad de Córdoba. Soy de
sentir que VE se sirva de promover la erección de una buena imprenta en esta capital y
que el maestro y Oficiales vengan de España”.

Otros usos que tuvo la Procuraduría de misiones antes de funcionar como imprenta.

En la hoy esquina de Perú y Alsina una vez expulsados los jesuitas funcionó una casa de
Ejercicios para Mujeres y luego la casa de Niños Expósitos. Esto lo había propiciado el
virrey Vértiz, uno de los más grandes hacedores desde Hernandarias.
“había muchos niños arrojados a la vía pública, a las puertas y ventanas de sus vecinos,
pereciendo por l intemperie de la noche y otros expuestos en las veredas y luego pisado,
cuando no comidos por perros y cerdos”.
Para su mantenimiento la Junta de Temporalidades destinaba los restos de nueve viviendas
de la calle Alsina (entre Perú y Chacabuco) más lo producido por la Casa de Comedias y la
Imprenta.
Para 1784 la casa de Expósitos pasó a la Hermandad de la santa caridad a cargo de la Casa
de los Niños Huérfanos.
“Al propio tiempo que se entregaba la Casa de Niños Expósitos a la santa Hermandad,
ordenaba Vértiz la venta del primitivo edificio y la compra de la casa contigua al Hospital
de Mujeres (Moreno-Balcarce), al fondo del convento de San Francisco, en un sitio
solitario como para mantener un misterio impenetrable todas las miserias y desvergüenzas
y todos los desgarramientos producidos alrededor de un torno de niños expósitos”.
La nueva casa se hallaba donde funcionó un tiempo la facultad de Derecho y Ciencias
Sociales, hoy Museo Etnográfico. Viejo edificio colonial de una planta, poco elevado, con
una entrada ancha de acceso a un patio amplio circundado por el característico corredor
español de tejuelas acanaladas y bordes sobresalientes”.
Con esto el virrey Vértiz ordena el traslado de la Imprenta Cordobesa a Buenos Aires. Para
el sostenimiento de dicha casa.
El teatro de la Ranchería, construída en frente de la Procuraduría, sería otra entidad que
financiaría el mantenimiento de la Casa de Niños Expósitos.

Traslado de la Imprenta de Córdoba.

Vértiz no podía aguardar el traslado de una imprenta de España, así que escribe al rector del
Colegio de Monserrat (1778):
“Estoy informado que en ese convictorio, se halla una imprenta que no se hace uso alguno
desde la expulsión de los ex jesuitas, que tanto abandomo ha deteriorado y que le es inútil
y aquí puede aplicarse a cierto objeto que cede en beneficio público...”.
el franciscano Parrás responde:
“he buscado la imprenta y la hallé en un sótano desarmada y deshecha. La tiraron después
del secuetro de esta casa...
mande VE conducir a Buenos Aires la que aqui se halla... se trata de una alhaja que se
considera perdida”.
“No puede saberse lo que en ella falta, pero encuentro mezclados, letras grandes y chicas
y todavía en los paquetes con que vino de Europa, sus planchas de cobre...”
a fines de enero de 1780 llegaba a la guardia de Luján laas cargas habituales de cordobanes,
lomillos, ponchos y un envío para el virrey consistente en ocho cajones con los tipos de
imprenta y dos prensas, una de hierro para imprimir y otra de madera para cortar papel.

Dudas de la imprenta.

Según las cuentas que presenta Silva y Aguiar: “la imprenta nacida en 1707 en Misiones
fue la obsequiada por Rivadavia al Gobernador de Salta (1824). En otra parte dice que en
realidad, la regalada a Salta era la Cordobesa, porque para 1784 solo quedaban
fragmentos de la de Misiones que era de madera muy mal construida”, carta fechada en La
Candelaria, 1784.

¿Quién era Silva y Aguiar?

Un lusitano que se encontraba en Buenos Aires desde 1771, librero y bibliotecario de las
Librerías del Real Colegio de San Carlos de Buenos Aires.
Fue él quien sugirió a Vértiz solicitar la abandonada Imprenta de Córdoba ofreciéndose él
mismo para regentearla.

Lugar de establecimiento

“... frente a la falta de fondos para construir un lgar competente, se cedió un antiguo
almacén y un pedazo de huerto contiguo al Colegio de San Ignacio...”
carlos III en 1782 rebricaba una Real Cédula con la procedencia y el destino de la Imprenta
(pg151).

Aguiar pide... un pedazo de corral para distintos menesteres que no se pueden ejecutar
dentro y una puerta a la calle...
Se ha de revocar con cal todo el almacén y enladrillar, se ha de blanquear y retejar.
Si la primera imprenta fue originariamente una adquisición jesuítica, también fue jesuítico
el primero y el segundo local que ocupó la imprenta bonaerense desde 1781 hasta 1824.
Desde 1780 hasta 1783 se ubicó en Perú y Moreno (san José y san Francisco) y desde 1784
hasta 1824 en Perú y Alsina (San José y San Carlos). Allí se hallaba la imprenta y su
librería adjunta a las espaldas del Colegio Grande de San Ignacio., Real Colegio de San
Carlos.

Referencias de José Pillado

“La Casa de Expósitos quedó establecida en la esquina de Perú y Alsina (san José y San
Carlos) en un edificio perteneciente a los regulares expulsos que había servido de
Ejercicios Espirituales de Mujeres, hoy derribado por la Diagonal Sur y la imprenta en un
almacén y terreno, asimismo de Temporalidades ubicado en la entrada siguiente; Moreno
(sobre la calle San José al llegar a San Francisco).
La casa de la imprenta era la primera de una serie de ocho que los jesuitas edificaron
sobre Perú llenando toda la cuadra...
Se trató de trasladar la Casa de Ejercicios Espirituales que estaba detrás de la iglesia de
San Ignacio a la casa donde vivía J. Fernández, la misma que después ocuparon los
Expósitos.
La casa ocupada por la Imprenta estaba compuesta por seis habitaciones: cuatro sobre
Moreno sin aberturas a la vía pública, la esquina con puerta doble, un almacén y la
entrada sobre la hoy Perú. Tenía un gran patio con pozo medianero al fondo. La imprenta
ocupó primero el almacén pero más tarde con sus enseres ocupó toda la cas, destinando la
esquina para despacho.”

La esquina ocupó este primer local hasta fines de 1783. su desalojo obedeció al la
necesidad que había de ese local para la construcción de casas redituantes de la proyectada
universidad.

Según Pillado:
“Proyectada la obra de las casas redituantes de la universidad bajo los planos levantados
por Saa y Faría, éste se dirigió al Virrey (1782) haciéndole presente la urgencia de mudar la
imprenta para continuar la demolición del edificio viejo de Temporalidades, ofreciéndole la
última de las tres casas fronterizas que pertenecieron también a los jesuitas.

...Silva y Aguiar supo la necesidad de retirar el taller de impresiones del lugar que
ocupaba.
La junta no estableció un alquiler simple sin enfitéutico y de posesión perpetua porque allí
se instalaría una institución de carácter permanente como aplicación a la beneficencia
pública y esto impediría el alquiler del solar cuando en lo sucesivo subiera de valor por
las obras proyectadas por la Universidad. No se cedió una sola casa sino dos linderos.
Se debía otorgar la Escritura a favor de los Expósitos.

Para 1825 el primitivo taller tomará la denominación de Imprenta del Estado.


Nuevo Local

En su segundo local ocupaba la Imprenta de Niños Expósitos la esquina de las citadas


calles, “una amplia sala en la que se hallaba la tienda donde se vendían los impresos que
comunicaba con la calle y una trastienda que daba al patio... había una estante grande y
un mostrador.
Había además un altillo con ventana al patio con una alacena. El zaguán, con altillo por
encima y puerta separada a la calle daba acceso a la sala de composición, con tirantes,
ventanas y una puerta y varias cuerdas para colgar las hojas de impresión; y a la sala de
imprenta “de bóveda con tres ventanas, dos como alacenas debajo de los arcos... había un
lugar común, una cocina, un pozo con rondana dos baldes. Además de la sala de
composición, se hizo otra para las prensas y otros dos salones que caen a la esquina para
la venta de impresos (pg. 158)

Agustín Garrigós

Maestro impresor, natural de Alicante, cabo de Dragones. Se había tejido una leyenda en
torno a él. Que había tomado la posesión de maestro de impresión a condición de que el
Virrey le escogiera de entre los niños huérfanos una que fuera su esposa. Hecho que se
desmiente porque si bien contare nupcias con una huérfana que allí vivía, a decir verdad,
era una de las señoras que corría con el cuidado doméstico de los niños.

Oficiales

Tenía Aguiar un esclavo luego reemplazado por un inválido soltero. Trabajaban negros
esclavos de 12 y 14 años “quienes duplicaban el trabajo en lu¡gar de dar beneficio”.
Además de impresor estaba elencuadernador y el compositor quienes además de sus
respectivas actividades, enseñaban el oficio a aprendices.

Actividades de la Imprenta

Fue extraordinaria, produciéndose cuanto papel impreso hacía falta en el virreinato, aún
para Chile, Paraguay y Montevideo. Desde catecismos hasta gacetas precursoreas del
periodismo.

José Custodio de Saa y Faría

Será el encargado de tasar todo el material que llegará a Buenos Aires de la primera
imprenta jesuítica de Córdoba.

Primer Impreso

Según Mitre hubo dos bandos suscritos por Vértiz para 1780. Uno de los primeros impresos
tiene que ver con el Protomedicato: “Informado del desarreglo y abusos con que se
ejercita la Medicina, Cirugía,... Buenos Aires,... 1780”.
Mitre considera que es uno de los primeros salido de la Imprenta de Niños Expósitos.
Sánchez Sotoca

Interventor de la Real Imprenta que puso en tela de juicio la administración de Silva


Aguiar. Estará al frente entre 1783-89. momento en que mejoró el humilde taller y se
imprimieron las obras más extensas. Dice: “Tiene la casa una tienda pública donde se
hacen las ventas. No tiene más que novenas por eso es corta la venta”.

La Hermandad de la Santa caridad

Se hizo cargo de la casa de Niños Expósitos que mantenía la Imprenta.

Agustín Garrigos

Nombrado por el virrey Melo como uno de los mejores impresores. Le cupo el título de
“Maestro Impresor”.
Inauguró la imprenta cordobesa con la impresión de la primera gaceta porteña. El propio
Cabello lo habrá hostigado con los números del “Telégrafo”, Hipólito Vieytes con su
“Seminario”, el Dr. Manuel Belgrano, el Ing. Cerviño, Alsina los bandos del virrey Avilés
y Sobremonte, más las señoras y niños que deseaban adquirir las novenas y trisagios.
“...las principales utilidades del negocio residían en la venta de libros de instrucción
primaria, catones, catecismos y cartillas.
Durante la estadía de Garrigós en la imprenta se anexó un norteamericano, Juan Gamblin
quien estaba casi prisionero. Finalmente logra fugar y se embarca a su país en la fragata
anglonorteamericana José Kilburn con el aliciente del marqués de Sobremonte.

La imprenta durante las invasiones inglesas

A cargo de Juan José Pérez, tuvo que trabajar con las proclamas y bandos cuya impresión
ardenaban los invasores y las muchas hojas firemadas por el reconquistador
Liniers:manifiestos del pueblo, parte de las acciones al Príncipe de la paz, proclamas del
cabildo.
Además, Liniers dispuso se dieran a conocer muchas gacetas españolas con motivos de
interés.

La imprenta en la Revolución

Para 1810 estaba al frente Agustín Donado quien seis meses antes de iniciarse la revolución
“recibe 15 cajones con letras” procedentes de España, venían del Puerto de Vigo.

La Imprenta del Estado

Fue la que la princesa Carlota envió a Montevideo en 1810, hasta la entrada de Alvear a
Montevideo, estando al servicio de los realistas y luego de los patriotas. Al ser evacuada la
plaza por las tropas argentinas fue incluida la imprenta entre los efectos que se traían a
Buenos Aires, llegando en 1814. al año siguiente fue devuelta a Montevideo. Se habían
adquirido dos prensas compradas a un comerciante inglés que pasaron al taller de
Expósitos.
La Gaceta (1817-1819)

“La Imprenta de Niños Rexpósitos se halla habilitada de suficiente cantidad de letra nueva
y provista de prensas también nuevas que unidad a las de regular uso que tenía antes
dicha casa, proporcionan un despacho considerable. En ella se publicará desde el presente
número la Gazeta de esta capital, y los que quieran suscribirse o comprarla deberán
verificarlo en la misma...”.

desde 1819 a 1820 estuvo la Imprenta de Expósitos sin arrendamiento. En mayo de 1820 se
reabre la Imprenta...”en la que saldrán todos los papeles oficiales con la exclusividad por
cinco años de todos los trabajos que se pagan por las cajas del Estado.”

Del inventario de la Casa de Imprenta perteneciente a los Niños Expósitos (1820) se colige
que era bastante precario el estado del material tipográfico existente. Una labor de 40 años
había hecho inservible todo lo primero con que contó aquel histórico taller y, a pesar de las
adquisiciones posteriores, estaba reducida a una pobreza general, en lo referente a las
máquinas como a los tipos y caracteres.
“para 1820 no funcionaba ya en la Imprenta de los Expósitos, la antigua prensa cordobesa
y en su lugar había dos prensas imperiales completas y una más pequeña que era la
inglesa de Montevideo”.La imprenta cordobesa estaba en completa destrucción e
imposibilitada para proseguir su trabajo, considerada como hierro viejo, no había sido
tenida en cuenta en los inventarios.
Un tal Canter aseguró que la imprenta cordobesa no fue remitida al norte, sino que había
sido traída de Europa y que en 1816, 17 se agregaron otras más traídas. Otra era enviada a
Belgrano para imprimir papeles en Tucumán.

¿Hubo dos imprentas?

Para los primeros meses de 1821 hubo dos imprentas de Expósitos, con impresores
distintos. Se podría creer que estaban en el mismo local. El Asilo se cree, estaba ubicado en
el mismo taller. Pero es poco probable que las dos imprentas estuvieran bajo un mismo
techo. Sea lo que fuere había un contrato firmado por Segurola. Director de la casa de
Expósitos y Ponce, por la Imprenta que aseguraba que funcionaban dos imprentas con
impresores distintos.

Período de Rivadavia (1824)

Ante los distintos cambios de administradores de la Imprenta y teniendo como factor


común que lo que se recaudaba no alcanzaba para la manutención de la Casa de Expósitos,
Rivadavia decidió que la misma pasara a manos del Estado.
A partir de un decreto estipulado por Rivadavia para la administración de esta imprenta, se
decidió, asimismo que dejara de llamarse de “niños Expósitos” y se pasara a llamar “Del
Estado”.
Esto se pone en tela de juicio porque aparecen libros para 1825 con el colofón que dice “De
Niños Expósitos”.
El Argos de Buenos Aires en su número 174 del sábado 6 de agosto de 1825 manifestaba
que “la Imprenta denominada de Expósitos” se llamará en los sucesivo Imprenta del
Estado.”
Notemos que la Imprenta del Estado se creó no solo con la antigua de Niños Expósitos sino
con los elementos que llegaron a bordo del Lord Egremont y que fueron enviados de
inmediato a la casa de la vieja imprenta.
Aquí aparece un dato importante; NO SE SABE si una de las viejas prensas, no se garantiza
si la primera, o la inglesa, o las que se adquirieron después, o las que trajo Belgrano de
Europa, fue cedida al comisionado de Salta. Hay una carta de Juan martín Leguizamón “La
imprenta de Niños Expósitos fue obsequiada al gobierno de Salta por el señor Rivadavia”
(1824).

¿Qué pasó con la primitiva imprenta?.

Para 1867 se fundieron los restos de la antigua imprenta de la Patria para hacer las balas
que sirvieron para defender la ciudad de Salta del ataque de la montonera de Varela.

Dudas

No consta que la Imprenta que pasa a Salta era la primitiva imprenta de los Niños Expósitos
que había sido traída de Córdoba. Si se sabe que una de las tantas imprentas pasa a Salta.
En Cafayate se conserva una imprenta traída de Buenos Aires de principios de siglos del
tipo de imprentas imperiales, desconocida en el Río de la Plata por lo menos hasta
principios del siglo pasado.

Tipos de letras

No vino de Córdoba todo el stock de letras que tenían los jesuitas. Se acusa a los
franciscanos de su benevolencia frente al mal trato que tenían los niños con los “tipos” de
letras, usándolos para tirar al blanco, así se perdieron muchos cuerpos de letras.
“Para 1783 en La Candelaria, los expulsos tenían imprenta y durante el secuetro se vieron
varios cajones de letras y fragmentos de prensa.

En Santa maría también había fragmentos de una prensa.


Para 1802 la imprenta porteña carecía de suficientes tipos...”en ese estado no se podía
trabajar...” se tuvo que suspender la publicación del Telégrafo y del Semanario para otras
publicaciones que había ordenado el Estado. Cabello, editor del Telégrafo explicaba la
cesación del periódico: “como no hay más que una imprenta con dos oficiales
compositores... el Telégrafo y el Semanario se suspenden... teniendo resuelto la junta
superior la impresión de ejemplares... para la Contaduría... y cobranza de tributos... se
debería proceder a imprimir ese trabajo, cesándose los periódicos semanales, por ser
urgente la necesidad de aquellos documentos”.

Curiosamente para 1807, cuando el primitivo taller porteño aumentó sus máquinas y tipos.
La Imprenta durante las invasiones inglesas

Fueron los ingleses los que llevaron a Montevideo la primera imprenta que publicó los siete
números de la Estrella del Sur. Reconquistada Buenos Aires se retiraron y Montevideo pero
dejaron la imprenta.
Para 1807 estaba en Buenos Aires la nueva imprenta; había venido al cuidado de Trelles.
Según Medina:
“La Casa de Expósitos debe a su administrador por la compra de una imprenta a los
ingleses de Montevideo: la dicha imprenta con su letra, prensas y utensilios...”
“La nueva imprenta debía ser más abundante que la que existía en Buenos Aires... podía
dar a luz cuatro páginas de gran tamaño, lo que no podía hacer la imprenta porteña de
1780”.
Se emplearon para 1807 los nuevos tipos fusionados con los antiguos.

Los gastos

Medina dice:
“Mientras el Taller fue administrado por los Expósitos, las entradas líquidas fueron
insignificantes. La venta era exigua y se cargaba con un remanente de impresos que no
tenía salida (cartillas, catecismos, catones).

Traslado de la Imprenta (1783)

Traslado a su segundo y definitivo local donde se pusieron los estantes... para el negocio
librero... “en aquella casa no ha de haber negocio particular alguno, todos han de ser en
beneficio de los Expósitos, encuadernaciones, venta de libros, tintas, papel al menudeo...
por otro lado se quiso poner a la venta los libros que habían quedado arrumbados y
pertenecían a los jesuitas.
“Tiene la casa una tienda públlica donde se hacen las ventas que es corta por la poca
variedad, a penas unas novenas.

El grabado

No se sabe a ciencia cierta si hubo imprenta o imprentas en Bueno Aires antes de instalarse
los Expósitos.
Se considera que el grabado más antiguo que se conoce es el barquito que aparece rotulado
en un impreso “Conocimiento para el despacho de la naos” (1760).
En 1783 ya existía la imprenta de Expósitos y se embarcó para España un tal Luis Cobos,
dejando a su amigo Isidro Lorea sus libros y objetos científicos entre los que encontramos
“una instrucción para grabar”.
Además de una cámara oscura, una cartera para dibujar y varios instrumentaos de reflexión.
Es interesante anotar la existencia de estos objetos, lo que permitirá realizar grabados,
especialmente por medio de instrumentos de reflexión.
El primer grabado posiblemente se publicará ara 1781 como ilustración del “Trisagio
seráfico para venerar a la muy augusta y santa Trinidad”. Su autor, un español de
Valladolid. Este se hace a pedido de la Imprenta de Niños Expósitos. El grabado fue hecho
sobre una lámina de cobre y la tirada del folleto de 1380 ejemplares.
Las sacras forman parte de los primeros trabajos tipográficos realizados en Buenos Aires.
Héctor Schenone tiene una procedente de San Ignacio de 23 por 15 cm. Impresa en tinta
negra y con los capitulares en rojo.

Origen de la imprenta porteña

La imprenta traída de Córdoba y usada por los jesuitas era de origen italiano y entre los
materiales tipográficos que traía venía una plancha de San Luis de Gónzaga.

Virreyes

Desde el virrey Vértiz todos los escudos fueron tirados por los tórculos porteños.

Encuadernaciones

Se imprimían en el Taller de Expósitos y allí se encuadernaban, con un arte sencillo pero


perfecto en su género acorde a los tiempos en que se hicieron. Había catecismos con una
cubierta de pergamino. Las publicaciones de mayor número de páginas estaban cosidas con
toda perfección. Algunos pastorales llevaba guardas de color. Los cortes de los libros
estaban pintados o jaspeados o salpicados, algunos, los menos con corte dorado.
Abundaban las terminaciones con pergamino, badana, cordobán y becerro. Aklgunos tenían
el autor escrito a mano en el lomo.