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MARCO TEÓRICO

La Percepción se define como el proceso mediante el cual un individuo selecciona,

organiza e interpreta los estímulos para formarse una imagen significativa y coherente del

mundo (Schiffman, 2005). ​Este autor afirma que así es “como vemos el mundo que nos

rodea”. Dos individuos podrían estar expuestos a los mismos estímulos aparentemente en las

mismas condiciones; sin embargo, la forma en que cada uno de ellos los reconoce,

selecciona, organiza e interpreta constituye un proceso altamente singular al que le damos

significado. Un ejemplo utilizado por Schiffman para apoyar su argumento es que es posible

que nuestros ojos registran inicialmente una serie de imágenes en color en la superficie de

una pantalla de televisión pero lo que vemos o percibimos de la pantalla es una

representación de sucesos visuales, con personas y objetos que interactúan espacialmente de

una manera significativa. (Matlin & Foley, 1996) opinan que la percepción incluye la

interpretación de esas sensaciones dándoles significado y organización. Por otro lado según

(Feldman, 1999) la organización, interpretación, análisis e integración de los estímulos,

implica la actividad no solo de nuestros órganos sensoriales, sino también de nuestro cerebro.

Estos primeros autores comparten opiniones e ideas muy parecidas respecto a la definición de

la percepción, es decir, los autores apoyan más la idea de que la percepción ​es el resultado de

la organización, interpretación e integración de las sensaciones en una conciencia de los

objetos y sucesos ambientales, es decir, es más un proceso psicológico. A diferencia de

Feldman que define la percepciòn atribuyéndole más el funcionamiento de ésta al cerebro o

respuestas fisiológicas, es decir, entender cómo las neuronas y el cerebro funcionan para crear

percepciones.
La adaptación es un cambio en la sensibilidad a una intensidad luminosa en particular

(Cohn & Lasley, 1986). La adaptación a la oscuridad es un incremento en la sensibilidad,

conforme los ojos permanecen en la oscuridad. Generalmente, la persona no se da cuenta del

proceso de adaptación a la oscuridad, porque la transición del dia a la noche se lleva a cabo

lentamente (Hood & Finkelstein, 1986). Bastones y conos se diferencian fundamentalmente

en su respuesta a las condiciones de iluminación generales. Cuando uno se mueve

abruptamente en un ambiente muy iluminado a uno con poca iluminación u oscuro, como una

sala de cine o un auditorio escasamente iluminada, inicialmente se experimenta una ceguera

temporal, la pupila se dilata o se hace más ancha. Sin embargo, poco a poco algunas

características visuales del entorno poco iluminado se hacen visibles y es posible ver algunos

detalles. Es decir, que cuando pasamos de un ambiente con alta intensidad de iluminación a

uno con baja iluminación se incrementa o se amplía nuestra sensibilidad para poder percibir u

observar objetos; en lo que estamos de acuerdo ya que en algún momento hemos

experimentado como nuestros conos y bastones se adaptan lentamente a los cambios de

luminosidad, aunque sea una sensación que puede resultar desagradable.

La adaptación a la oscuridad supone un cambio químico complejo dentro de los bastones.

Los bastones de casi todos los vertebrados contienen un pigmento foto absorbente llamado

rodopsina; la estimulación de este pigmento marca la primera etapa en la respuesta a la

energía luminosa. Se trataba de un pigmento rojo brillante descubierto por Franz Boll (1876),

es una sustancia química que se altera fácilmente con la energía luminosa; al exponerla a la

luz se descompone o decolora ya que el color aparente del pigmento cambia de estado del

rojo a la ausencia de color, el cambio molecular de la rodopsina ante la exposición de la luz

se denomina isomerización. A la inversa, la rodopsina se regenera en la oscuridad.


Se han efectuado diversos estudios para investigar la adaptación a la oscuridad. En estos

estudios, el observador es expuesta a una luz intensa, llamada el estímulo de adaptación,

durante varios minutos. Posteriormente, se coloca al observador en una oscuridad total y se

mide el umbral para una pequeña mancha de luz, esta mancha de luz es llamada estímulo de

prueba. El experimentador presenta una luz de baja intensidad y lentamente la hace más

intensa. El experimentador registra la intensidad en la cual el observador reporta el estímulo

de prueba y se vuelve a repetir el procedimiento, permitiendo cada vez que el observador

permanezca en la oscuridad durante un periodo de tiempo diferente, antes de medir el umbral.

Probar la adaptación a la oscuridad es un poco más difícil. Se podría minimizar la presencia

de los conos al hacer brillar el estímulo de prueba solo sobre la periferia de la retina, donde se

encuentran muchos bastones pero pocos conos ​l​a adaptación a la oscuridad de los conos es

más rápida que la de los bastones porque se regenera más rápidamente el pigmento visual de

los conos que el de los bastones. Este proceso de regeneración de los pigmentos fue

investigado por Wald (1968) y pioneramente, W.Rushton (1961).

La adaptación a la oscuridad se completa después de 30 minutos, pero diversos factores

influyen en su tasa. Estos factores incluyen el tamaño y la forma del estímulo de prueba, el

tamaño de la pupila y la intensidad, color y duración del estímulo de adaptación. Por ejemplo,

un estímulo de adaptación intenso puede alargar el proceso de adaptación a la oscuridad a 40

minutos (Hood y Finkelstein, 1986; Reeves, 1983).

El proceso de adaptación a la oscuridad incluye dos etapas. En la etapa temprana, los conos

se adaptan rápidamente al cambio en condiciones de luminosidad. Sin embargo, debido a que


no son tan sensibles como los bastones, no seremos capaces de detectar estímulos luminosos

débiles. Los bastones también empiezan a adaptarse al cambio en las condiciones de

luminosidad, pero son más lentos para adaptarse que los conos. Afortunadamente, son más

sensibles, así que son capaces de funcionar a niveles de baja iluminación.

Nuestro análisis de la adaptación a la oscuridad se ha establecido diferencias importantes

entre conos y bastones. Los conos se adaptan más rápidamente que los bastones, pero son

mucho menos sensibles. Los bastones se adaptan más lentamente que los conos, pero nos

proporcionan una mejor visión en condiciones de poca luz, como las que se encuentran en un

teatro o cine.

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