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CADA CUAL TIENE LO SUYO

ANTOLOGÍA DE ESTRATÓN DE SARDES

RICARDO ROSALES DE PAULA MUÑOZ

“Cabeza del Auriga de Delfos”, Gregorio Prieto, 1930

1
INTRODUCCIÓN

A lo largo del panorama de la cultura de la Antigua Grecia, desde los mitos y la


poesía hasta la filosofía y la historia, hay evidencia de una moral sexual que no
reprobaba la homosexualidad. Cuando otros pueblos que interactuaron con los
griegos comenzaban a adoptar actitudes que consideraban helénicas, entre estas
costumbres figuraba la pederastia, y tanto griegos como extranjeros reconocían
esto como una helenización. Por ejemplo, en el primer libro de Heródoto, el
historiador cuenta: ξεινικὰ δὲ νόμαια Πέρσαι προσίενται ἀνδρῶν μάλιστα (…) καὶ ἀπ᾽
Ἑλλήνων μαθόντες παισὶ μίσγονται1. Traduzco: “Los persas incurren en costumbres
ajenas más que los demás hombres (…) y, habiéndolo aprendido de los griegos, se
mezclan con los muchachos”. Es eufemístico al decir μίσγονται (mezclan),
evidentemente habla de relaciones sexuales. De la misma manera, en autores
latinos de tendencia anti-helénica y puristas de su latinidad como Persio,
recurrentemente los griegos y los helenizados son parodiados como ridículamente
rebuscados y afeminados. A tal grado los antiguos griegos y otros pueblos antiguos
llegaron a asociar las prácticas homosexuales con lo helénico.
Suele remontarse el origen de la pederastia como institución a las costumbres
militares espartanas en que “un hombre madura transmitía a su joven amante el
conjunto de virtudes y aspiraciones guerreras (valor, camaradería, lealtad, nobleza)
que era la base rigorista de la sociedad espartana” y, tras lo cual, “terminado ese
ciclo educativo (y la relación, al menos, en uno de sus aspectos), el muchacho debía
cumplir sus deberes conyugales -procreativos- para iniciar, más tarde, un ciclo
nuevo en el que el antiguo y juvenil erómeno se habrá convertido en maduro
amante”2. Esta práctica dentro de la milicia continuaría en siglos posteriores,
adoptada por otras póleis helenas, como es el caso del batallón sagrado del ejército
tebano, conformado por parejas de amantes, todavía presente en la batalla de
Queronea del 338 a.C., destruido por el ejército macedónico de Filipo II en el
preámbulo a la época helenística.

1
Hdt. I 135
2
Luis Antonio de Villena, prólogo a La Musa de los muchachos, página 8.

2
A pesar de haber comenzado en el mundo militar, la costumbre pederástica fue
ampliando su sentido para abarcar también uno pedagógico y educativo. Esta nueva
dimensión es atestiguada en los versos de Teognis de Mégara, a la vez cargados
de sabiduría práctica sobre cómo desenvolverse en sociedad y teñidos por
auténticos sentimientos hacia Cirno, su joven amado. En el caso de la sociedad
ateniense, “que no era guerrera sino política, la enseñanza de la virtus pasó de lo
militar a lo civil, de los ideales de lucha a los de convivencia” 3, dando lugar al ideal
educativo y erótico que encontramos, por ejemplo, en los diálogos de Platón,
especialmente en Fedro, el Banquete, Cármides y Lisis.
Sin embargo, tras la batalla de Queronea en que las póleis griegas perdieron ante
el poder macedonio, y tras la expansión de Alejandro Magno y reconfiguración
política más “internacional” (si puede llamarse así) pero a la vez autoritaria de los
territorios conquistados, ¿en qué parte del panorama figurarían ya las antiguas
prácticas militares espartanas o la política y filosóficamente reflexiva pederastia
ateniense? La prácticas homoeróticas poco a poco perdieron estas significaciones
pero no se desvanecieron: es la época de la efebofilia, más superficial y explícita en
su tratamiento.
Esta tendencia, que pervivió durante la época helenística e imperial, sería la que
desaparecería con el triunfo del cristianismo y su moral sexual represiva. Sin
embargo, fue durante el periodo imperial que una figura como la de Adriano hizo
coincidir no sólo la mayor extensión territorial que Roma alcanzó en su historia, sino
también (auge doble) una difusión sin igual de los valores pederásticos: su amado
Antínoo, reproducido en innumerables esculturas, es el personaje histórico de la
Antigüedad del que más representaciones existen. No fue capricho vacuo de
Adriano, pues el emperador fue plenamente consciente de todas las implicaciones
del homoerotismo helénico.
Parece coincidencia que la mayoría de estudiosos de Estratón, el poeta que más
nos muestra este mundo homoerótico tardío de época helenística e imperial, lo
sitúen durante el imperio de Adriano. El argumento comúnmente aceptado apela al
poema 239 de la colección, que dice:

3
Ibídem, página 10.

3
πέντ᾽ αἰτεῖς, δέκα δώσω: ἐείκοσι δ᾽ ἀντία ἕξεις.
ἀρκεῖ σοι χρυσοῦς; ἤρκεσε καὶ Δανάῃ.
En traducción de Luis Antonio de Villena: “Pides cinco dracmas, te daría diez e
incluso veinte. / ¿No basta? Monedas de oro, entonces. El oro bastó antaño a
Dánae”. Se ha datado al poeta por la relación de los valores monetarios que
menciona.
En cuanto a la tradición textual, me parece que W. M. Clarke4 es el más satisfactorio
e informado. En su artículo sobre el tema, expandiendo ideas que recoge de
Aubreton.
He made a significant discovery at the outset: epigrams 1-11 comprise a total of 54 vv.; the
heterogeneous group of epigrams 12-35 comprise a total of 108 vv.; 29 and the group of
epigrams 230-33, plus Straton's epigrams 234-55, again comprise a total of 108 vv. Since
these verse-totals are each divisible by the number 27, Aubreton surmised that an archetype
with 27 vv. to the page must have existed.5
Partiendo de estos folios de 27 versos, comunes en la época para textos, y de otros
puntos ya hechos por Aubreton, Clarke desarrolla una explicación minuciosa y
compleja sobre otros folios intercalados por diferentes copistas en diferentes etapas
de su transmisión, pero dar los detalles y especificidades sería una desviación
extensa del cometido principal de este trabajo. Baste decir que se conoce la causa
de que el texto recibido tenga interpolaciones tan grandes. Como señala Villena 6,
de los 258 epigramas que conforman el libro XII de la Anthologia Graeca, 94 son de
Estratón, 35 son anónimos, y los 129 restantes llevan la firma de Meleagro,
Calímaco, Asclepíades, Posidipo, Riano, Antípatro y otros.

CRITERIOS DE LA TRADUCCIÓN
Esta es una selección traducida de epigramas de Estratón basada en la edición de
William Roger Paton en cinco tomos de la Anthologia Graeca para The Loeb
Classical Library. El tomo cuarto de la inmensa edición, en donde se encuentra el
libro XII, fue publicado por Paton hace 101 años, en 1918.

4
Clarke, W. M., The manuscript of Straton’s Musa Puerilis, Louisiana State University, 1976.
5
Ídem.
6
Luis Antonio de Villena, prólogo a La Musa de los muchachos, página 17.

4
Las traducciones han procurado minuciosamente distintos esquemas rítmicos para
aproximarse a la sonoridad de los dísticos elegíacos que componen la antología en
el griego original. Por lo mismo, las traducciones realizadas están agrupadas en
cuatro categorías principales de acuerdo al metro en el que mejor han resultado:
troqueos, yambos, dísticos elegíacos y excepciones métricas. Sin embargo,
comparten todas la preocupación por su sonoridad y musicalidad. Cito en defensa
de esta tendencia a Tarsicio Herrera Zapién:

La importancia de conservar los metros originales en las versiones poéticas se basa en las
mismas razones que he apuntado con respecto a la música y a la plástica. No nos interesará
de la misma manera una melodía ideada para el corno si ejecutada en el piano, ni veremos
iguales las figuras de los frescos de Rafael si las encontramos copiadas en una litografía.

Y, en una reproducción fotográfica, mientras más sensible sea la cámara que capte una
pintura, más cerca estaremos de captar las bondades del original.

De la misma manera, mientras más de cerca refleje una traducción la densidad expresiva de
los poetas clásicos, más completo nos proyectará su mensaje. Y en este caso será más
estimable una noble oscuridad que una fácil paráfrasis, ya que siempre es mejor lo abrupto
que lo desleído.7

Por lo mismo, es importante caracterizar, aunque sea sucintamente, el metro al que


nos acercaremos: el dístico elegíaco, parejas de versos en que el primero es un
hexámetro y el segundo un pentámetro. Pueden existir poemas de un solo dístico o
de numerosos, pero, a menos de que se trate de un texto que llegue a nuestros días
fragmentariamente, invariablemente el número de versos es par, y a cada
hexámetro corresponde un pentámetro.
Llamo simplemente hexámetro al hexámetro por antonomasia: el dactílico
cataléctico. Este se puede reproducir en español como un verso de diecisiete
sílabas en el que la primera de cada tres sílabas es tónica. Ahora, en cuanto al
pentámetro, “unos se han inclinado por considerarlo, sin más, la suma de dos cola
penthemimere o hemiepe (por ejemplo, L. Müller, Christ, Gleditsch, Schröder,
Münscher, Maas, Wilamowitz, Korzeniewski, West o Pulgram); otros, en cambio,
apuntan de manera más o menos la idea de un hexámetro dicataléctico, es decir,

7
Herrera Zapién, Tarsicio, La métrica latinizante, páginas 11-12.

5
con un elemento menos en los pies tercero y sexto: es el caso, por ejemplo, de
Zambaldi, Koster, Del Grande, Havet, Nougaret o Pighi”8. De las dos opciones que
resumen las tendencias de los metricólogos, he preferido la segunda.
Los troqueos y yambos abren la selección con ritmos rápidos que, tanto en el griego
como en el español, resultan similares al registro hablado. Gradualmente los ritmos
se volverán más artificiosos. Hubo dos aproximaciones distintas para los
categorizados como dístico elegíaco: en la primera, los versos pares no son
propiamente un pentámetro sino versos dactílicos de menos de seis pies, por lo que
los distingo como dísticos elegíacos aproximados; en la segunda, los versos pares
son más aproximados al pentámetro, aunque en ocasiones la cesura a la mitad
resulta forzada. Por último, los esquemas de las excepciones métricas no han
dejado de aproximarse al ritmo dactílico, cada uno con sus peculiaridades.
Se presenta de los veintisiete poemas seleccionados la versión griega editada por
W. R. Paton, una traducción más o menos musical y un comentario sobre las
cuestiones problemáticas o interesantes del original y la traducción, tomando en
cuenta las traducciones de Luis Antonio de Villena y de José Luis Calvo Martínez,
cuyos respectivos acercamientos a Estratón quisiera caracterizar.
José Luis Calvo Martínez, en la introducción de su Antología de poesía erótica
griega, dice: “Es inútil buscar en Estratón un pensamiento elevado y un sentimiento
profundo. […] La poesía de Estratón es puramente fálica y anal. Y ello, de forma
indiscriminada y promiscua. Sólo se exalta (o ni siquiera se exalta, sólo se describe
y se busca) el sexo […] Y, además de ser ambiguo, el vocabulario pertenece a
veces al argot de los homosexuales, lo que dificulta su intelección; o bien una
especie de idiolecto que indudablemente utilizaban. Porque la Musa Puerilis es, sin
duda, una obra escrita para homosexuales”9. Por su parte, Luis Antonio de Villena,
poeta y narrador abiertamente homosexual de la generación del 68 española,
comenta en su prólogo: “Estuve siempre fascinado por estos epigramas desde la
primera vez –lejana– que leí alguno (…) Y a Estratón, mi viejo amigo, le agradezco
tantas cosas, tantas ideas y tantos días… Alienis pedibus ambulamus”10.

8
Luque Moreno, Jesús, El dístico elegiaco, páginas 17-18.
9
José Luis Calvo Martínez, introducción a su Antología de poesía erótica griega, páginas 43-44.
10
Luis Antonio de Villena, prólogo a La Musa de los muchachos, páginas 18-19.

6
Es evidente la enorme disparidad de las aproximaciones que tiene cada uno. Mejor
así: entre más dispares sean los pareceres de los traductores, más distintas entre
sí las traducciones. La severidad hace a uno frío, la cercanía de experiencia hace
al otro, a veces, modernizante. Conocer las libertades que otros hayan tomado, ya
para distanciarse o para acercarse, es también conocer la dimensión de la libertad
que puedo otorgar a mis propias versiones.

SELECCIÓN Y TRADUCCIÓN

TROQUEOS

Anth. Gr. XII 5


τοὺς λευκοὺς ἀγαπῶ, φιλέω δ᾽ ἅμα τοὺς μελιχρώδεις
καὶ ξανθούς, στέργω δ᾽ ἔμπαλι τοὺς μέλανας.
οὐδὲ κόρας ξανθὰς παραπέμπομαι: ἀλλὰ περισσῶς
τοὺς μελανοφθάλμους αἰγλοφανεῖς τε φιλῶ.

A los blancos amo yo,


me enloquece el de amarillo
pelo rubio como miel
y los negros a la vez.
A ninguna niña clara
mando lejos ni la ignoro
pero más de la medida
claramente me obsesiono
por los chicos que me miran
con brillantes negros ojos.

Este poema pone en evidencia la proverbial riqueza léxica con la que la lengua
griega denomina el acto de amar. Los verbos ἀγαπῶ, φιλέω y στέργω han pasado
a ser “amar”, “enloquecer” y “obsesionar” en la traducción para enfatizar la debilidad

7
que siente Estratón por los distintos tipos de muchachos que enumera, sin que
necesariamente hayan tenido en griego esas connotaciones específicas. Llama la
atención lo fácil que es reconocer equivocadamente el sentido de κόρας ξανθὰς en
un inicio: Villena traduce en ese verso “y no desdeño a los de ojos marrones”,
mientras que José Luis Calvo Martínez dice “No desprecio las pupilas claras”,
interpretación que prefiero, pues claramente κόρας, acusativo plural femenino, no
se refiere a los jóvenes pero tampoco, como podría pensarse, a muchachas: el
hispanoparlante, al igual que el griego, “tiene niñas” en los ojos. Sin embargo, para
mantener esta aparente ambigüedad bisexual, no opté por las explícitamente
anatómicas “pupilas” de Calvo Martínez.

Anth. Gr. XII 188


εἴ σε φιλῶν ἀδικῶ καὶ τοῦτο δοκεῖς ὕβριν εἶναι,
τὴν αὐτὴν κόλασιν καὶ σὺ φίλει με λαβών.

Si al besarte soy injusto y te parece que es ofensa,


que el castigo sea el mismo: tú tomándome me besas.

Ocho troqueos cada verso, rima asonante. Pudiendo haber mantenido el καὶ y
traducido “que el castigo sea el mismo y tú tomándome me besas” sin alterar el
isosilabismo porque conformaría una sinalefa, he preferido omitir el nexo pues así
se mantiene la cesura del pentámetro con la puntuación fuerte a mitad del segundo
verso. El inicio introducido por el condicional εἴ es recurrente en Estratón.

Anth. Gr. XII 198


ἡλικίης φίλος εἰμὶ καὶ οὐδένα παῖδα προτάσσω,
πρὸς τὸ καλὸν κρίνων ἄλλο γὰρ ἄλλος ἔχει.

Soy amante de lo joven y a ningún muchacho juzgo


por criterio de belleza: cada cual tiene lo suyo.

8
Al igual que el anterior, versos de ocho troqueos con rima asonante y pausa fuerte
a la mitad del segundo. Como la omisión del καὶ en aquel, aquí ha ocurrido con γὰρ.

Anth. Gr. XII 231


Εὐκλείδῃ φιλέοντι πατὴρ θάνεν ἆ μάκαρ αἰεί,
καὶ πρὶν ἐς ὅττι θέλοι χρηστὸν ἔχων πατέρα
καὶ νῦν εὔφρονα νεκρόν. ἐγὼ δ᾽ ἔτι λάθρια παίζω:
φεῦ μοίρης τε κακῆς καὶ πατρὸς ἀθανάτου.

Al enamorado Euclides
se le ha muerto ya el papá.
Vaya, siempre fue feliz.
Antes ya tenía un padre
complaciente a sus caprichos
y hoy es manso su cadáver.
Yo, con padre todavía,
juego a las escondidillas.
¡Ay de mí, mi mala suerte!
¡Ay, mi padre es inmortal!

Donde Estratón dice ἐγὼ δ᾽ἔτι λάθρια παίζω, Calvo Martínez traduce “Yo, en
cambio, sigo jugando a ocultas” y Villena dice “Yo tengo que alegrarme a
escondidas”. Si privilegiara la literalidad semántica, habría propuesto “yo todavía
juego a escondidas”, pero he dado incluso más peso al elemento lúdico tras el
ripiesco “yo, con padre todavía” por la rima.

Anth. Gr. XII 234


εἰ κάλλει καυχᾷ, γίνωσχ᾽ ὅτι καὶ ῥόδον ἀνθεῖ:
ἀλλὰ μαρανθὲν ἄφνω σὺν κοπρίοις ἐρίφη.
ἄνθος γὰρ καὶ κάλλος ἴσον χρόνον ἐστὶ λαχόντα:
ταῦτα δ᾽ ὁμῇ φθονέων ἐξεμάρανε χρόνος.

9
Si por bello te envaneces, piensa que también la rosa crece
pero pronto muere y entre suciedades ya la arrojan
pues la flor y la belleza son iguales en su suerte:
envidiándolas el tiempo, por igual a ambas sofoca.

Primer verso de dieciocho sílabas (compensa la mayor extensión con rima interna),
los demás de dieciséis. Este poema, al igual que el que le sigue inmediatamente,
es muestra de la tendencia de Estratón de abrir sus poemas con una oración
condicional. Rimas asonantes en la traducción.

Anth. Gr. XII 235


εἰ μὲν γηράσκει τὸ καλόν, μετάδος, πρὶν ἀπέλθῃ
εἰ δὲ μένει, τί φοβῇ τοῦθ᾽ ὃ μένει διδόναι;

Si envejece la belleza, dame un poco antes que parta.


Si se queda, ¿por qué temes darla?

Temáticamente muy cercano al poema anterior, aquí el uso de condicionales llega


incluso al paralelismo de ambos inicios del dístico: “εἰ μὲν γηράσκει…” y
“εἰ δὲ μένει…”. He omitido la repetición del μένει para acortar el segundo verso, otra
posibilidad de aproximarse a la traducción de los dísticos elegíacos.

YAMBOS

Anth. Gr. XII 210


τρεῖς ἀρίθμει τοὺς πάντας ὑπὲρ λέχος, ὧν δύο δρῶσιν,
καὶ δύο πάσχουσιν. θαῦμα δοκῶ τι λέγειν.
καὶ μὴν οὐ ψεῦδος: δυσὶν εἷς μέσσος γὰρ ὑπουργεῖ
τέρπων ἐξόπιθεν, πρόσθε δὲ τερπόμενος.

10
La suma da un total de tres
encima de la cama.
De tres, hay dos que dan
y dos son los que aguantan.
¿Por qué maravillarse así
si no soy mentiroso?
Pues hay en medio de otros dos
quien presta por dos lados:
deleites dando por detrás,
delante es deleitado.

Destacable la construcción del último verso original: Estratón reproduce con la


disposición de las palabras el doble rol del chico “inter” del trío. Haciendo de la
cesura el referente de una simetría axial, que es el espacio que el de rol versátil
ocupa, ἐξόπιθεν y πρόσθε son los puntos anatómicos de la interacción (ἐξόπιθεν es
el “por dónde” y πρόσθε es el “con qué”). En los extremos del verso, τέρπων y
τερπόμενος son cómo es percibido el versátil por el activo y el pasivo
respectivamente. Para mayor musicalidad en la traducción, los versos impares son
yambos acatalécticos y los pares son catalécticos.

Anth. Gr. XII 216


νῦν ὀρθή, κατάρατε, καὶ εὔτονος, ἡνίκα μηδὲν
ἡνίκα δ᾽ ἦν ἐχθές, οὐδὲν ὅλως ἀνέπνεις.

Estás muy tiesa ahora,


maldita, bien erecta,
ya justo cuando nada…
En cambio ayer que sí hubo
y ni un respiro dabas.

11
No hay un sustantivo femenino con el que concuerde específicamente ὀρθή; sin
embargo, podría ser indicio de que, al igual que en español mexicano, cuando
coloquialmente se adjetiva el pene, al menos la mayoría de las veces, es de forma
femenina. Por lo que refiere el poema, podría tratarse de ἐντονία, la flacidez del
pene, tal vez en deliberado contraste con νῦν ὀρθή. En cuanto a εὔτονος, aunque
ese adjetivo puede ser tanto femenino como masculino, Calvo Martínez lo traduce
como “bien erecta” y Villena como “bien dura”.

Anth. Gr. XII 227


ἤν τινα καὶ παριδεῖν ἐθέλω καλὸν ἀντισυναντῶν,
βαιὸν ὅσον παραβὰς εὐθὺ μεταστρέφομαι.

Si acaso quiero ver


a algún hermoso frente a frente,
en cuanto paso junto a él
volteo ya inmediatamente.

Rimas asonantes los impares, consonantes los pares. Parece una completa
contradicción con otro poema de la colección (el 223), como también señala Calvo.
Para Villena, el sentido de παραβὰς es distinto pero la imagen que crea (“lo adelanto
primero un poco, y de repente, me doy la vuelta”) no contradice lo esencial, aunque
parece más apresurado.

Anth. Gr. XII 228


παῖδα μὲν ἠλιτόμηνον ἐς ἄφρονα καιρὸν ἁμαρτεῖν,
τῷ πείθοντι φέρει πλεῖον ὕβρισμα φίλῳ.
ἤδη δ᾽ ἐν νεότητι παρήλικα παιδικὰ πάσχειν,
τῷ παρέχοντι πάλιν τοῦτο δὶς αἰσχρότερον.
ἔστι δ᾽ ὅτ᾽ ἀμφοτέροις τὸ μὲν οὐκέτι, Μοῖρι, τὸ δ᾽ οὔπω
ἀπρεπές, οἷον ἐγὼ καὶ σὺ τὸ νῦν ἔχομεν.

12
Hacer caer a un niño cuando aún es inmaduro,
incluso en sólo una ocasión por pura insensatez,
implica para el que persuade siendo amigo más ofensa.
Cuando el muchacho ya no es joven y hace como principiante,
es para el que consiente doblemente vergonzoso.
Mas no tenemos, Moi, que ver con estas cosas. Esta edad
que tú y que yo tenemos es propicia para más.

En este poema Estratón hace referencia a la convencional diferencia de edades


entre erastés y erómenos en una relación de pederastia helénica, pero también nos
permite ver cómo el sentido institucional se ha perdido para su época y sugiere que
existe un margen considerable de versatilidad en casos como el suyo y el de su
interlocutor.

DÍSTICOS APROXIMADOS (impares en hexámetro dactílico + pares en dáctilos)

Anth. Gr. XII 7


Σφιγκτὴρ οὐκ ἔστιν παρὰ παρθένῳ, οὐδὲ φίλημα
ἁπλοῦν, οὐ φυσικὴ χρωτὸς ἐυπνοΐη,
οὐ λόγος ἡδὺς ἐκεῖνος ὁ πορνικός, οὐδ᾽ ἀκέραιον
βλέμμα, διδασκομένη δ᾽ ἐστὶ κακιοτέρα.
ψυχροῦνται δ᾽ ὄπιθεν πᾶσαι: τὸ δὲ μεῖζον ἐκεῖνο,
οὐκ ἔστιν ποῦ θῇς τὴν χέρα πλαζομένην.

No tiene esfínter ni beso espontáneo virgen alguna,


no es natural el olor de su piel,
no tienen plática dulce y obscena ni tienen ingenuos
ojos; la más educada es peor.
Todas son frías de atrás, pero el colmo de colmos resulta:
no tienen donde les pongas la mano traviesa.

13
Respecto al ἁπλοῦν que en apariencia sólo corresponde a φίλημα, Calvo Martínez
señala que podría también ser aplicado a Σφιγκτὴρ, teniendo para cada sustantivo
un sentido distinto; propone “no tienen un solo esfínter ni besos espontáneos”. Si en
Anth. Gr. XII 5 Estratón podría haber sugerido bisexualidad con la ambigüedad
de κόρας ξανθὰς, dos poemas después (en el orden original) hace evidente al lector
su misoginia. Si bien puede pensarse que se trata simplemente de un tópico literario
y que sigue los modelos de Hesíodo y de Simónides de Amorgos, lo más
reminiscente a alguno de ambos poetas es la afirmación διδασκομένη δ᾽ ἐστὶ
κακιοτέρα; en cambio, el resto de invectivas parten claramente de su experiencia
subjetiva: el punto de comparación ante el cual las mujeres no le parecen aventajar
es su experiencia homoerótica. Incluso hoy en día, no es difícil encontrar tendencias
misóginas intrínsecamente ligadas a un concepto distorsionado de masculinidad por
parte de muchos hombres homosexuales.

Anth. Gr. XII 8


εἶδον ἐγώ τινα παῖδα ἐπανθοπλοκοῦντα κόρυμβον,
ἄρτι παρερχόμενος τὰ στεφανηπλόκια:
οὐδ᾽ ἄτρωτα παρῆλθον: ἐπιστὰς δ᾽ ἥσυχος αὐτῷ
φημὶ ‘πόσου πωλεῖς τὸν σὸν ἐμοὶ στέφανον;’
μᾶλλον τῶν καλύκων δ᾽ ἐρυθαίνετο, καὶ κατακύψας
φησὶ ‘ μακρὰν χώρει, μή σε πατὴρ ἐσίδῃ.’
ὠνοῦμαι προφάσει στεφάνους, καὶ οἴκαδ᾽ ἀπελθὼν
ἐστεφάνωσα θεούς, κεῖνον ἐπευξάμενος.

He visto a un joven que estaba trenzando coronas de flores


mientras pasaba por las florerías.
No lo pasé sin herirme. Le dije en voz baja de cerca:
“¿Cuánto me pides por tu coronita?”
Más que las rosas de rojo, bajando los ojos me dijo:
“¡Lejos retírate! No te descubra mi padre”.
Por disimulo compré unas coronas y a casa me fui

14
y, coronando a los dioses, pedía tenerlo.

El final, “κεῖνον ἐπευξάμενος”, podría tener traducciones muy distintas. Literalmente,


ἐπεύχομαι es rezar, pero sonaría anacrónico y cristiano “recé por él” o incluso “pedí
por él”: κεῖνον es un objeto gramaticalmente, y, por toda la anécdota anterior de
Estratón, Villena traduce como “pidiéndoles tener a ese muchacho”, imaginando por
completo el infinitivo. La versión de Calvo Martínez dice “expresando mi deseo por
él”. Pueden coexistir ambas interpretaciones, pues no se excluyen mutuamente: el
poeta pide al joven porque lo desea. Sin embargo, podría interpretarse aún de otra
forma si se tiene en cuenta el objeto que Estratón explícitamente pide al joven:
στέφανον. Así, cabe perfectamente la posibilidad de que hable de un mero deseo
sexual. Él, que en el verso anterior ya tiene unas στεφάνους, seguiría pensando en
aquella (κεῖνον) que todavía no tiene.

Anth. Gr. XII 184


μὴ σπεύσῃς Μενέδημον ἑλεῖν δόλῳ, ἀλλ᾽ ἐπίνευσον
ὀφρύσι, καὶ φανερῶς αὐτὸς ἐρεῖ: ‘πρόαγε.’
οὐ γὰρ ἀνάβλησις: φθάνει δέ τε καὶ τὸν ἄγοντα:
οὐδ᾽ ἀμάρης, ποταμοῦ δ᾽ ἐστὶν ἑτοιμότερος.

No te molestes ganando con mañas a Público, guíñale


y te dirá abiertamente que avances.
No se demora, ya incluso rebasa al que va conduciendo.
Siempre dispuesto, no es sólo un canal sino un río.

He querido interpretar el nombre Menedemo como “el que se queda o permanece


entre la gente”, que sintéticamente traduzco como Público, nombre adecuado para
la caracterización que hace el poeta del joven. Sin embargo, no es la única lectura
que he procurado para la traducción: si se ve a Público como el mero sustantivo e
incluso se le añadiera un artículo (“No te molestes ganando con mañas al público,
guíñale”), hace también referencia al acrítico consumo cultural de las masas.

15
Aunque resulten aparentemente temas inconexos, varios autores homosexuales
han entremezclado reflexiones sobre gusto, estética y autonomía de criterio con
pasajes cargados de homoerotismo: piénsese no sólo en la vastedad de versos
preceptivos de Teognis o casi todo el Satiricón de Petronio, sino en ejemplos más
cercanos a nuestro tiempo como Oscar Wilde (sobre todo su novela “El retrato de
Dorian Gray”) o Cavafis.

DÍSTICOS ELEGÍACOS (impares en hexámetro dactílico + pares en pentámetro)

Anth. Gr. XII 6


πρωκτὸς καὶ χρυσὸς τὴν αὐτὴν ψῆφον ἔχουσιν:
ψηφίζων δ᾽ ἀφελῶς τοῦτὸ ποθ᾽ εὗρον ἐγώ.

Tienen el número igual de grafías el ano y el oro.


Muy fácilmente encontré - cuando una vez las conté.

De difícil traducción, por lo que tanto Villena como Calvo anotan pertinentemente
este poema. El primero dice “Utilizando los valores numerales del alfabeto griego,
las letras de la palabra culo (πρωκτὸς) y de la palabra oro (χρυσὸς) hacen la misma
cantidad: 1570”. Como puede verse, es un fenómeno intraducible ante el cual
Villena se rinde fácilmente (“Culo y oro valen la misma cifra”). En cambio, para el
lector hispanoparlante la solución de Calvo sí tiene sentido por una elección más
precisa de vocabulario (“Ano y oro tienen el mismo número en sus letras”, traduce)
que he preferido también. Sin embargo, el nivel de ociosidad de Estratón parece
ridículo en español, pues no es tardado darse cuenta de que “ano” y “oro” tienen
tres letras, mientras que en griego las cuentas requirieron más tiempo.

Anth. Gr. XII 15


εἰ Γραφικοῦ πυγαῖα σανὶς δέδαχ᾽ ἐν βαλανείῳ,
ἄνθρωπος τί πάθω; καὶ ξύλον αἰσθάνεται.

16
Si hasta la tapa del baño ha mordido el trasero de Gráfico,
¿siendo un humano qué haré? Siente la tabla también.

Versión interpretativa: en el poema original, es una astilla (σανὶς) de la madera de


las termas la que ha mordido (δέδαχ᾽) el trasero del joven. De nuevo, Estratón
comienza el poema con el periodo hipotético.

Anth. Gr. XII 180


καῦμὰ μ᾽ ἔχει μέγα δή τι: σὺ δ᾽, ὦ παῖ, παύεο λεπτὸν
ἠέρι δινεύων ἐγγὺς ἐμεῖο λίνον.
ἄλλο τι πῦρ ἐμοῦ ἔνδον ἔχω κυάθοισιν ἀναφθέν,
καὶ περὶ σῇ ῥιπῇ μᾶλλον ἐγειρόμενον.

Tengo muy fuertes ardores en mí. Ya no sigas, muchacho,


abanicándome así, lino tan cerca de mí.
Es otro fuego el que tengo por dentro encendido por copas
y acrecentándose va… si abanicándome estás.

Aunque Calvo sugiere que el joven que abanica a Estratón es “seguramente un


joven esclavo” (tal vez lo cree así por el tono muy imperativo del poema), puede
tratarse de un exceso de confianza por parte del poeta, pues, como él mismo señala,
el alcohol ya lo tiene acalorado.

Anth. Gr. XII 196


ὀφθαλμοὺς σπινθῆρας ἔχεις, θεόμορφε Λυκῖνε,
μᾶλλον δ᾽ ἀκτῖνας, δέσποτα, πυρσοβόλους.
ἀντωπὸς βλέψαι βαιὸν χρόνον οὐ δύναμαί σοι:
οὕτως ἀστράπτεις ὄμμασιν ἀμφοτέροις.

Tienes, divino Licino, los ojos cual par de centellas.


¡Más: como rayos, mi amor! ¡Van arrojando fulgor!

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No soy capaz de mirarte de frente por tiempo muy largo,
tales destellos me das… con tus dos ojos en par.

A primera vista llama la atención el vocativo δέσποτα con que interpela a Licino el
poeta: Calvo mantiene la connotación de poder (“dueño mío”). En cambio, Villena lo
ha visto como signo de intimidad (“querido mío”). Aunque he preferido la visión
intimista y más lírica de Villena, no me parece injustificada la de Calvo: hay
imágenes en el poema (el fuego y las centellas arrojados) reminiscentes de Zeus, y
el θεόμορφε (de forma divina) carga con ecos homéricos.

Anth. Gr. XII 200


μισῶ δυσπερίληπτα φιλήματα, καὶ μαχιμώδεις
φωνάς, καὶ σθεναρὴν ἐκ χερὸς ἀντίθεσιν
καὶ μὴν καὶ τόν, ὅτ᾽ ἐστὶν ἐν ἀγκάσιν, εὐθὺ θέλοντα
καὶ παρέχοντα χύδην, οὐ πάνυ δή τι θέλω:
ἀλλὰ τὸν ἐκ τούτων ἀμφοῖν μέσον, οἷον ἐκεῖνον
τὸν καὶ μὴ παρέχειν εἰδότα καὶ παρέχειν.

Odio los besos robados a fuerza y los pleitos a gritos


y la renuencia tenaz ǁ que entre las manos está,
y sin embargo tampoco me gusta el que estando en mis brazos
da demasiado de sí, siempre dispuesto hacia mí;
más bien prefiero el que es término medio entre aquellos extremos:
el que se sepa entregar, pero también no entregar.

En una nota al pie, Calvo Martínez critica la traducción de Paton del último verso y
que el inglés traduzca to give himself cuando sólo le parecería justificado si Estratón
hiciera uso de la voz media παρέχεσθαι en lugar de la παρέχειν. Sin embargo, es
evidente que el poeta está hablando de cómo le gustan los pasivos, por lo que no
es absurda la conjetura de Paton. Por su parte, Villena traduce más libre: “y que a
la vez consienta, pero que no consienta”. La cuestión es la falta de objeto del

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παρέχειν original. A pesar de que el autor está callando un poco eufemísticamente,
sabemos por otros poemas que es un aficionado de los traseros de los jóvenes.

Anth. Gr. XII 236


εὐνοῦχός τις ἔχει καλὰ παιδία: πρὸς τίνα χρῆσιν;
καὶ τούτοισι βλάβην οὐχ ὁσίην παρέχει.
ὄντως ὡς ὁ κύων φάτνῃ ῥόδα, μωρὰ δ᾽ ὑλακτῶν
οὔθ᾽ αὑτῷ παρέχει τἀγαθὸν, οὔθ᾽ ἑτέρῳ.

Hay un eunuco que tiene muchachos hermosos. ¿Qué gana?


Hasta les causa gran mal, es indudable afirmar.
Es como el perro que cuida rosales, ladrando con furia:
nada de bueno tendrá ǁ ni otro ni el perro jamás.

Villena prefiere un “perro que ladra guardando las rosas de un jardín” sin respetar
la puntuación del editor Paton; por su parte, Calvo Martínez enfatiza demasiado esa
pausa al traducir “Es como el perro que vigila el pesebre: ladra rabiosamente”. La
cuestión, como Estratón dice artistotélicamente, no reside en los extremos
ἀλλὰ τὸν ἐκ τούτων ἀμφοῖν μέσον.

Anth. Gr. XII 237


χαῖρε σύ, μισοπόνηρε πεπλασμένε, χαῖρε, βάναυσε
ὁ πρῴην ὀμόσας μηκέτι μὴ διδόναι.
μηκέτι νῦν ὀμόσῃς. ἔγνωκα γάρ, οὐδέ με λήθεις:
οἶδα τὸ ποῦ, καὶ πῶς, καὶ τίνι, καὶ τὸ πόσου.

Cuídate, tú que fingías que odiabas el mal, miserable.


Tú que jurabas ayer “nunca entregarte otra vez”,
hoy ya no jures de nuevo: ya supe y en nada me engañas.
Dónde y el cómo, lo sé; cuánto cobraste y con quién.

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A pesar de que χαῖρε, como más precisamente traducen “Adiós” tanto Calvo como
Villena, no podría ser de forma alguna “cuídate”, esta opción que he preferido es
igualmente formular como despedida y fue necesaria por el esquema métrico. El
uso de comillas en el segundo verso es sarcástico, dando un aire igualmente
sarcástico y menos benevolente al “Cuídate” inicial.

EXCEPCIONES MÉTRICAS

Anth. Gr. XII 9


ἄρτι καλός, Διόδωρε, σύ, καὶ φιλέουσι πέπειρος:
ἀλλὰ καὶ ἢν γήμῃς, οὐκ ἀπολειψόμεθα.

Diódoro, guapo ya estás y maduro también para amantes.


Aunque te cases incluso, nosotros no te dejaremos.

Aunque se ha insistido en la preferencia de Estratón por las oraciones


condicionales, en el segundo verso del dístico se nota que el poeta gusta de hacer
suposiciones con otras formas gramaticales también. La traducción son dos
hexámetros dactílicos catalécticos, por lo que es una excepción métrica.

Anth. Gr. XII 13


ἰητροὺς εὗρόν ποτ᾽ ἐγὼ λείους δυσέρωτας,
τρίβοντας φυσικῆς φάρμακον ἀντιδότου.
οἱ δέ γε φωραθέντες, ‘ἔχ᾽ ἡσυχίην’ ἐδέοντο:
κἀγὼ ἔφην ‘σιγῶ, καὶ θεραπεύσετέ με. ’

Yo me encontré alguna vez unos médicos


casi sin barba y enfermos de amor
que machacaban su fármaco antídoto
para tener natural solución.
Ya descubiertos, dijeron “no cuentes”.

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Les contesté “nada sale de aquí
si me remedian a mí”.

Ritmo de dáctilo. He tomado libertades en los diálogos para volverlos más


coloquiales. Los médicos imberbes dicen literalmente “ten silencio” (ἔχ᾽ ἡσυχίην).
La respuesta de Estratón podría ser, más literalmente, “callo, y cúrenme” o “callaré,
también remédienme” (σιγῶ, καὶ θεραπεύσετέ με), pero he preferido volver
condicional la oración de θεραπεύσετέ por la ya mencionada tendencia del poeta de
Sardes a usar periodos condicionales hipotéticos.

Anth. Gr. XII 181


ψεύδεα μυθίζουσι, Θεόκλεες, ὡς ἀγαθαὶ μὲν
αἱ Χάριτες, τρισσαὶ δ᾽ εἰσὶ κατ᾽ Ὀρχομενὸν
πεντάκι γὰρ δέκα σεῖο περισκιρτῶσι πρόσωπα,
τοξοβόλοι, ψυχέων ἅρπαγες ἀλλοτρίων.

Dice mentiras, famoso cual dios, quien refiere que buenas


y que las Gracias tres son, y que de Orcómenos son.
Sobre tu rostro hay cincuenta que saltan lanzando misiles,
devoradoras tus gracias… de los ajenos suspiros.

Ha sido forzado desplegar el ceugma del εἰσὶ. El verso final podría casi ser un
pentámetro, pero en realidad los hemistiquios son trímetros dactílicos catalécticos
por la sílaba de más al final de cada uno. Aunque parece que, además, la cesura
en ese verso es forzada, podría defenderse como un “silencio de onomatopeya” que
correspondería a un suspiro (el del propio Estratón), reforzando así la elección de
“ajenos suspiros” para ψυχέων ἀλλοτρίων en lugar de “las almas (…) de otros”,
como Calvo Martínez. Demasiado libre es la traducción de Villena para el mismo
verso: “todas con flechas, y encantando a los hombres”. De nuevo, se asoma una
minuciosidad matemática (aunque ninguna como la de πρωκτὸς καὶ χρυσὸς) que

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puede o no desplegarse: Calvo traduce “diez veces cinco” (que no queda mal para
dáctilos), pero en las traducciones de Villena y mía se sintetiza en cincuenta.

Anth. Gr. XII 189


τίς σε κατεστεφάνωσε ῥόδοις ὅλον; εἰ μὲν ἐραστής,
ἆ μάκαρ: εἰ δ᾽ ὁ πατήρ, ὄμματα καὐτὸς ἔχει.

¿Quién coronóte de rosas completo? Si ha sido tu amante,


afortunado que fue; si era tu padre, también:
tiene sus ojos para él.

Los dos primeros versos de la traducción ya conforman un dístico elegiaco en


español, pero para no omitir el medio pentámetro final del poema (ὄμματα καὐτὸς
ἔχει) he tenido necesidad de un pentámetro extra.

Anth. Gr. XII 203


οὐκ ἐθέλοντα φιλεῖς με, φιλῶ δ᾽ ἐγὼ οὐκ ἐθέλοντα:
εὔκολος ἢν φεύγω, δύσκολος ἢν ἐπάγω.

Cuando no quiero, te acercas con besos.


Besos te doy aunque tú no lo quieras.
Cuando rehúyo, dispuesto te muestras
pero te alejas en cuanto me acerco.

Endecasílabos que por el ritmo se acercan al dáctilo. Cada hemistiquio ha pasado


a formar un verso completo para crear una estrofa que tuviera reminiscencias de los
Siglos de Oro de la poesía en español (rima asonante ABBA), forma que convive
perfectamente con el tema de antítesis del dístico original: la contraposición es tema
del barroco. Para el sentido del poema original ha sido sumamente útil el artículo
Due epigrammi greci de Giovanni Zago, en que el italiano formula varias

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combinaciones de concordancia gramatical que resultan en lecturas distintas del
poema.

Anth. Gr. XII 223


τερπνὸν ὅλως τὸ πρόσωπον ἐμοὶ προσιόντος ἀπαρκεῖ:
οὐκέτι δ᾽ ἐξόπιθεν καὶ παριόντα βλέπω.
οὕτω γὰρ καὶ ἄγαλμα θεοῦ καὶ νηὸν ὁρῶμεν
ἀντίον, οὐ πάντως καὶ τὸν ὀπισθόδομον

Es complaciente del todo la cara del que anda acercándose.


Yo no volteo hacia atrás – para mirar si ya va.
Vemos también de esta forma la estatua de un dios y su templo:
siempre de frente y la parte de atrás por completo omitimos.

En abierta contraposición con el poema 227. El primer pentámetro de la traducción


tiene una cesura forzada, el segundo pentámetro resultó hexámetro en español.

Anth. Gr. XII 241


ἄγκιστρον πεπόηκας, ἔχεις ἰχθὺν ἐμέ, τέκνον:
ἕλκε μ᾽ ὅπου βούλει: μὴ τρέχε, μή σε φύγω.

Has fabricado un anzuelo y me tienes cual pez, muchachito.


Llévame donde te plazca. No corras o puede que escape.

Igualmente figura entre las excepciones por ser la traducción dos hexámetros. En
cuanto al sentido de “μὴ τρέχε, μή σε φύγω” difieren un poco Calvo y Villena: para
el primero es “pero no corras, me escaparé”; para el segundo, “pero despacio, no
sea que me escape”. Como se ve, φύγω puede ser subjuntivo o futuro por igual.

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BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

-Calvo Martínez, José Luis, Antología de poesía erótica griega, edición


bilingüe, Cátedra, Madrid, 2009.

-Clarke, W. M., The Manuscript of Straton's Musa Puerilis, recurso digital


consultado en https://grbs.library.duke.edu/article/view/7981/4819 el 26/mayo/2019

-Estratón de Sardes, La Musa de los muchachos, traducción, prólogo y notas


de Luis Antonio de Villena, Hiperión, Madrid, 1980.

-Herrera Zapién, Tarsicio, La métrica latinizante, estudio acerca de la teoría


y la práctica de los metros latinos en italiano, francés, inglés, alemán y castellano.
Ejemplos traducidos métricamente al castellano, UNAM, México, 1975.

-Luque Moreno, Jesús, El dístico elegiaco: lecciones de métrica latina,


Ediciones Clásicas Madrid, Madrid, 1994.

-Zago, Giovanni, Due epigrammi greci (Meleagro, AP 12.114; Stratone di Sardi,


AP 12.203), Firenze University Press, recurso digital consultado en
http://www.fupress.net/index.php/prometheus/article/view/13320/0 el 15/mayo/2019

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