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i.

Elementos de estilo: precisión, claridad, concisión


ii. En más de una ocasión se ha hablado de los elementos característicos del estilo
científico, y es que estos elementos son primordiales para que las ideas fluyan
exactamente como queremos expresarlas.   El desorden en la exposición de las ideas
y la discontinuidad del pensamiento atentan contra la  precisión  del enunciado.
iii. Precisión
iv. La precisión, es decir, la palabra adecuada en el contexto adecuado es uno de las
características que debe tener el texto científico.  El significado depende de la
palabra y su contexto y de la posición que ocupa en la oración.
1. Hay que evitar términos vagos que no aportan datos precisos a la
información, tales como: mucho, grande, superior, mayor
que, rápido, caliente, prolongado, etc.
2. Hay que evitar los vocablos rebuscados y debe aclararse el significado de las
voces técnicas cuando sea necesario, es decir, cuando el término no sea muy
común.
3. Debe evitarse el uso de extranjerismos innecesarios, pues introducen,
algunas veces, imprecisiones.
Hay casos en que es posible, y se recomienda, utilizar la traducción del
término al español; ante esta posibilidad se prefiere traducir todo lo que sea
traducible.

v. Claridad
vi. Un párrafo simple aporta más claridad al texto y es más fácil de comprender que uno
complejo en el que las ideas no guardan relación unas con otras y es evidente el desorden
del pensamiento.  La habilidad para lograr la claridad está en transmitir ideas complejas
con palabras y construcciones sencillas.
1. Debe eliminarse del texto científico todo vestigio de lenguaje figurado (metáforas,
símiles) y reducirse el número de oraciones que contienen varias subordinadas y
yuxtapuestas.
2. Una sólida y adecuada estructura posibilita que los contenidos fluyan y se
interrelacionen para dar significado y facilitar la comunicación con el lector.
3. Las frases deben ser naturales y claras. Dos frases cortas pueden ser mejor que
una larga.

Concisión
Para lograr la concisión hay que evitar mencionar datos irrelevantes, obvios, que no aportan
información o ya se conocen. Debe prestarse atención en este caso a las veces que se repiten las
mismas ideas sin justificación.

1. Deben escribirse oraciones cortas, afirmativas y sencillas. Los enunciados afirmativos son
preferibles a la doble negación.

2. No deben emplearse dos palabras donde es suficiente una.

3. Los párrafos deben ser cortos y contener la información necesaria y relacionada entre sí.

4. No debe  abusarse de las conjunciones que alargan o entorpecen el ritmo de la frase (que, pero,
aunque, sin embargo) si no son estrictamente necesasrias.

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