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Bol. Mus. Nac. Hist. Nat. Chile, 37 : 43 - 60.

(1980)

OCUPACIONES PREHISPANICAS EN EL ARRAYAN,


CON ESPECIAL REFERENCIA AL ALERO DE
NOVILLO MUERTO

R u b é n S t e h b e r g (*)

INTRODUCCION La excavación de Novillo Muerto surgió


como necesidad de confirmar la clara estra-
El tem a que nos ocupa guarda relación ti^ a fía obtenida en el alero recién descrito.
con el poblamiento prehispánico del Arra­ Sin embargo, al confrontar los hallazgos de
yán, específicamente en el curso inferior del uno y otro sitio, se demostró la complejidad
estero homónimo y tiene por fundamento 2 del problema del asentamiento humano en
excavaciones estratigráficas practicadas en la precordillera de Santiago, ya que pese a
Novillo Muerto (1050 m.s.n.m.) y Los Lla­ la relativa proximidad de los aleros, no siem­
nos (1750 m.s.n.m.), aleros muy próximos pre fueron ocupados por los mismos grupos.
entre sí.
Este últim o sitio (S t e h b e r g y Fox 1977)
permitió vislum brar una corta ocupación
preceràmica tardía, constituida por bandas
de pastores o cazadores de camélidos. Pos­
teriormente, el alero fue reocupado por cul­
turas portadoras de cerámica en los alrede­
dores del 400 dC y utilizado hasta tiempos
coloniales. El prim er asentamiento cerámi­
co presentó vinculaciones con el horizonte
alfarero tem prano de la Zona Central y el
Complejo Molle del Norte Chico. Este Com­
plejo, especialmente en su fase II, presentó
"avanzadas" que alcanzaron la zona que nos
ocupa (S t e h b e r g 1976: 277-292) y perduró
con ciertas modificaciones hasta los alrede­ Fig. 1. Plano de ubicación.
dores del año 1000 dC en que fue desplaza­
da por grupos portadores de una nueva tra­
dición cerámica perteneciente al Complejo Estudiar la historia cultural de las adap­
Aconcagua, que permaneció en el alero hasta taciones humanas al medio cordillerano de
poco antes de la llegada del conquistador Santiago, es uno de nuestros más caros ob­
español. jetivos.
Las evidencias de fauna m ostraron una Esperamos que este pequeño trabajo con­
economía básica de caza-recolección-pasto- tribuya de alguna manera a lograr la ambi­
reo durante todas las ocupaciones alfareras, ciosa meta que nos hemos impuesto.
combinadas con relaciones de intercambio
con el valle durante el período Aconcagua (*) Museo Nacional de Historia Natural. Casilla 787. Santiago.
señalado. Chile.
44 BOLETIN DEL MUSEO NACIONAL DE HISTORIA NATURAL

CARACTERISTICAS FISICAS DE formándose "cavernas", una de las cuales


QUEBRADA NOVILLO MUERTO corresponde a la Casa de Piedra de Novillo
Muerto que nos ocupa. E sta se emplaza en
La Quebrada de Novillo Muerto (33? 20’ la margen sur del curso inferior de la Que­
S - 70? 28’ W) constituye uno de los cur­ brada homónima, en un sector en que su
sos interm itentes de agua que especialmen­ ancho se restringe a unos 40 m. Adopta la
te en invierno, alimentan el estero Arrayán. forma de un corredor de 36 m de longitud,
Posee m arcada forma de V, producto de la 6 m de profundidad y m ás de 3 m de altura
acción torrencial de su escurrim iento que en la abertura de acceso (Fíg. 3). E stá res-
ha cortado profundam ente las rocas estrati­ b a rd a d a del viento y de la lluvia, sin em­
ficadas mesozoicas (Mayores detalles véase bargo, su visibilidad es escasa. Cuando el
Anexo 1 del geógrafo Luis V elo zo ) . nivel del piso fue más bajo que el actual,
Las sinuosidades de la línea de tálweg, tuvo características de "caverna" con pro­
m otivaron que el impacto de los clastos fundidades de hasta 8 m.
arrastrados por los torrentes, fuesen mayo­ Las inmediaciones de la quebrada, no pre­
res en determinadas paredes de la quebrada sentan condiciones favorables p ara el culti­
vo. Los suelos son pobres e inestables, pero
suficientes para sostener una cubierta vege-
tacional, capaz de m antener tropillas de au-
quénidos y algunos herbívoros menores.
De acuerdo al sistem a transhum ántico de
ganado im perante en esta zona, la Quebrada
en referencia pudo actuar como invernada,
resguardando a los auquénidos de las incle­
mencias climáticas duríinte la tem porada in­
vernal.
Posee un sendero que h asta fines del siglo
pasado se utilizó para tráfico de ganado bo­
vino ( H e r r e r a 1895: 16-72) y en la actuali­
dad perm ite extraer de la Quebrada hasta
10 cargas m ulares diarias de tierra de hoja.

LAS EXCAVACIONES ARQUEOLOGICAS


DE NOVILLO MUERTO

La prim era etapa de las excavaciones del


alero de Novillo M uerto, se llevó a cabo la
mediados de noviembre de 1977 y la segun­
da, en la prim era sem ana de diciem bre del
R. S tehberg / Ocupaciones prehispànicas en El Arrayán 45

mismo año. Contó con la colaboración del Estrato 1:


estudiante de arqueología Jo rge Inostroza Lente de cenizas de 9 cm, seguido de imo
y de 5 obreros del Plan Empleo Mínimo de arenoso de 10 cm en el extremo izquierdo.
la Ilustre Municipalidad de Las Condes.
Se excavó un total de cuatro cuadrículas E strato 2:
de 2 X 2 m, alcanzándose ima profundidad Abarcando todo el perfil aparece un estra­
superior a los 2.30 m. Se dispusieron en for­ to aluvional de 45 a 70 cm, con clastos angu­
ma ajedrezada, (Fig. 4) aproximadamente losos, semicompacto, escasas raíces y blo­
ques ocasionales.
E strato 3:
De matriz fina, presenta intercalaciones de
lentes de arena. Posee 10 cm de espesor en
el extremo izquierdo y alcanza 60 cm en el
opuesto.
Estrato 4:
Estrato semihorizontal, ceniciento de 10
cm.
Estrato 5:
Semicompacto, franco, color café, con clas­
Fig. 4. Disposición de cuadrículas. tos pequeños angulosos de 30 cm de espesor.
Estrato 6:
al centro del alero, aprovechando un espa­ De matriz fina, arcillo-limosa, café húme­
cio despejado de piedras. La esquina E, se da, posee 40 cm de espesor.
presentaba totalmente removida y la W con
muchos bloques rocosos.
Se excavó de acuerdo con niveles artificia­
les, de 10 en 10 cm en la cuadrícula 1 (C-1)
y de 20 en 20 cm en las restantes.

ESTRATIGRAFIA
Desafortunadamente, la estratigrafía natu­
ral del alero sufrió alteraciones, por despren­
dimiento de grandes bloques del techo; ex­
cavaciones recientes de saqueo o por entie­
rros humanos y de animales (téngase pre­
sente el nombre de Novillo Muerto). Estas
limitaciones impidieron lograr im esquema
estratigráfico homogéneo para todo el ale­
ro, motivo que nos llevó a trata r cada cua­
drícula por separado (Figs. 5, 6 y 7).
Las cuadrículas 3 y parte de la 1, presen­
taron sobre el piso actual un agregado de A partir de los 70 cm de profundidad, la
escombros de m aterial grosero y heteromé- estratigrafía se vio perturbada por un entie­
trico de color café claro, producto de exca­ rro humano realizado en la cuadrícula 3, lo
vaciones recientes de saqueo, practicadas en que quedó de manifiesto por la presencia de
el extremo oriente. En el perfil de la cua­ fragmentos de cerámica incaica, tardía y
drícula 1 se observó los siguientes estratos: de restos de fauna europea a profundidades
(Fig. 5). de 160 cm.
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La cuadrícula 2 se vio intensam ente alte­


rada por el desprendim iento de grandes blo­
ques del techo y en la cuadrícula 3 (C-3) se
practicó un foso de entierro hum ano, en
tiempos tardíos o tal vez hispano-indígena,
que modificó prácticam ente toda la estrati­
grafía. Estos y otros detalles aparecen en
las Figs. 6 y 7.
La cuadrícula 4 fue una prolongación de
la 1 hacia el sur, hasta llegar a la pared ro ­
cosa, y tuvo por objeto constatar la form a
de caverna que adopta el alero, a m edida
que se profundiza a niveles de ocupación
subactuales. Presentó iguales características
estratigráficas que la cuadrícula 1.

HALLAZGOS ARQUEOLOGICOS

200 m CERAMICA

Se obtuvo un total de 266 fragm entos de


cerámica, que fueron separados en dos gran­
des grupos de acuerdo a la presencia o au­
sencia de decoración.
La gran m ayoría correspondió a fragm en­
tos no decorados que se describen in exten­
so en el anexo 3. Sólo 45 fragm entos presen­
taron vma o ambas superficies decoradas,
con motivos geométricos que pudim os re­
conocer como pertenecientes a horizontes
cerámicos ya definidos p ara la zona central
del país.
Por encontrarse estratificados sirvieron
de elemento diagnóstico p ara inferir asocia­
ción cultural y cronología. De allí que se
consideró im portante agruparlos y describir­
los detalladam ente siguiendo estratos a rti­
ficiales de 20 en 20 cm de profundidad.

a. 0-20 cm de profundidad. Aparecieron 2


fragm entos decorados al interior y exterior
por líneas paralelas verticales de color mo­
rado de 4 m m de ancho. Uno corresponde a
restos de un borde con labio de sección cur­
va, que tiene una saliente con 2 incisiones
verticales que la dividen en 3 lóbulos. (Figs.
8 y 9). Ambos poseen antiplástico de tam a­
ño mediano ,bien distribuido, cocción oxi­
dante pareja y 6 mm de grosor.
En este mismo estrato apareció un fragm en­
to de borde de loza (posiblem ente mallóli-
Figs. 8 a 35. Restos arqueológicos de Novillo Muerto.
Figs. 8 y 9. Fragmentos de cerámica posthisp^ica. Fig. 10. Fri I lento de mallólica. F ík.
11 a 18. Cerámica Inca-local. Fig. 19. Metapo'dio de camélido usi o como instrumento. Fl^.
' • con mamelón.
20. Fragmento cerámico ■■ -Fig.
g. 2l.
íl. Alfarería incisa. Fig. 22. Punta de proyectil
tardía preincaica. Figs. 23 a 30. Fragmentos decorados del período tardío premcaico.
preincaico. l*igs.
Figs.
31 a 33. Cerámica negra pulida del período temprano. Fi^. 34. Fragmento de tubo de pipa
temprana. Fig. 35. Fragmento de cerámica con pintura roja.
48 BOLETIN DEL MUSEO NACIONAL DE HISTORIA NATURAL

ca), recubierto por un engobe vitreo verde bien logrados form ando una especie de es­
cruzado por una franja dorada (fig. 10). Fue malte, tecnología que los ceram istas locales
cocido a alta tem peratura y en general pre­ no alcanzaron, pero sí los diaguitas del Nor­
senta buena calidad. (Tipos similares perdu­ te Chico. Seguramente esta pieza procede de
ran hasta hoy). Por la ausencia de craquela- esta últim a zona y fue traída al lugar por
do debe tener una antigüedad límite de 100 las tropas o m itimaes del inca.
años, la que hacemos extensivo al resto del Aparecen además, 2 pequeños fragm entos
estrato. decorados exteriorm ente por campos para­
Entre los fragmentos utilitarios predomina­ lelos de tonalidad gris degradada y rojo he-
ron los de superficie exterior carié alisada e m atita. Poseen el interior escobillado, anti­
interior burda, escobillada o alisada y del plástico fino bien distribuido, cocción oxi­
mismo color. En algunos casos la superficie dante con núcleo gris desplazado al interior
exterior adoptó coloración gris. y 5,5 mm de grosor (Figs. 11 y 12).
Finalmente aparecen dos fragm entos pinta­
b. 20-40 cm de profimdidad. Aparece un dos rojo sobre crema, que serán oportima-
pequeño fragmento decorado exteriormente mente descritos en los próximos niveles don­
con líneas paralelas café sobre color gris oli­ de alcanza máxima popularidad.
va pálido. Su superficie brillante, que aseme­
ja a un esmalte, está decolorando a gris os­ Entre los fragmentos utilitarios predom inan
curo. Presenta en cambio su superficie in­ los alisados al exterior e interior en tonali­
terior escobillada, cocción oxidante pareja, dades grises o cafés.
antiplástico de tam año mediano y fino, bien Se tra ta de un nivel culturalm ente incaico
distribuido, fractura semi regular y 5 mm y prehispánico. Posiblemente sobreviven aún
de espesor (Fig. 14). Los fragmentos no de­ etnías correspondientes a desarrollos regio­
corados acusan un predominio de superfi­ nales tardíos.
cies exteriores alisadas de tonalidades gri­
ses, pudiendo ser la interior café. d. 60-80 cm de profundidad. En este nivel
Asignamos al estrato un origen hispánico, desaparecen los fragm entos incaicos y en
con una antigüedad superior a los 100 años. general todo tipo de fragm entos decorados.
El fragmento decorado mencionado provie­ En los fragm entos de cerám ica dom éstica
ne del estrato incaico que a continuación destacan los grises alisados al exterior y
se detalla. burdo de coloración café-gris al interior.
c. 40-60 cm de profundidad. Aparece un e. 80-100 cm de profim didad. Presencia de
fragmento de tam año mediano, decorado al numerosos fragm entos decorados por am ­
exterior con líneas paralelas café sobre pin­ bas caras en rojo, violeta y crema. 14 corres­
tura gris oliva pálida, perteneciente a la mis­ ponden a un mismo tipo alisado, de antiplás­
m a pieza descrita en el estrato anterior. Por tico de tam año mediano, regularm ente dis­
lo burdo del acabado interior, se trata de tribuido, cocción oxidante pareja, grosor de
restos de un aribalo. Si perteneciera a un 4 a 5 mm, fractura semi regular con huellas
plato, jarro u olla, sin duda tendría su inte­ de las uniones entre los distintos rodetes
rior alisado. (Fig. 15). (técnica de acordelado). Presenta diseños
Distinta decoración pero igual colorido me­ geométricos y campos rectangulares rojos.
tálico y similares características tecnológi­ (Figs. 23-24-25-27). Un fragm ento de borde
cas exhibe un fragm ento rectanguleir, cuyo recto, de labio adelgazado y sección curva,
motivo está constituido por un reticulado presentó una franja interior y exterior con
oblicuo café sobre gris pálido oliva. Posible­ diseño vertical de líneas quebradas parale­
mente provenga del mismo aríbíilo ya seña­ las rojas sobre crem a (Fig. 28). Idénti­
lado. Ambos motivos se encuentran con fre­ ca decoración hemos observado en platos
cuencia en la cerám ica inca-local. (Fig. 16). extraídos de la Hacienda Cauquenes, próxi­
Otro fragm ento digno de atención posee un ma a Rancagua, y donados al Museo Nacio­
diseño exterior form ado p or una línea recta nal de H istoria N atural p o r el Dr. D a m iá n
que separa un campo pintado negro de otro M ig u e l O., en el año 1903. Su sim ilitud es
blanco. (Fig. 17). Ambos colores están muy tal que alcanza incluso a las tonalidades de
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los colores empleados. Otros 14 fragmentos g. 120-140 cm de profundidad. Presencia


poseen su superficie cubierta con una débil de 2 fragmentos decorados por ima franja
capa de color rojo sobre crema. No se alcan­ de color rojo violaceo sobre fondo café pu­
zan a distinguir motivos. Presentan caracte­ lido. (Fig. 35). Poseen la superficie interior
rísticas parecidas al tipo anterior, pero un café burda o escobillada, antiplástico fino y
mayor grosor de paredes (6 a 7 mm) y labio medio bien distribuido, fractura regular y 7
de sección oblicua hacia el interior. (Figs. mm de grosor. Al igual que los fragmentos
26 y 30). que a continuación se describen son intru­
Un fragmento rectangular llama la atención sivos al estrato.
por su decoración incisa de líneas segmenta­ Entre los fragmentos no decorados, destacan
das (Fig. 21). Posee paredes gruesas (8,5 los grises alisados en ambas caras y el café
mm) y cocción semioxidante. La cerámica alisado exterior, café burdo o escobillado in­
decorada en cuestión, guarda estrechas vin­ terior.
culaciones con la cerámica ya mencionada de
Rancagua que es característica de las ocu­ h. 140-160 cm de profundidad. Presencia
paciones tardías de la zona del Cachapoal de fragmentos negros bruñidos al exterior
(Región Promauca según Latcham 1928: semejando un "falso engobe" y ahumado
169) y cuyo desarrollo fue paralelo al Com­ burdo en el interior. (Figs. 31 a 33).
plejo Aconcagua del sector inmediatamente En la cuadrícula 1 aparecen 2 fragmentos
al norte. tricromos, negro, blanco y rojo en el exterior
El gran aporte estratigráfico de la excava­ y café escobillado en el interior. Poseen mo­
ción del alero Novillo Muerto, es la ubicación tivos constituidos por franjas negras y ro­
de dicha cerámica en un momento anterior jas, paralelas a líneas negras sobre blanco-
a la llegada del conquistador inca a la zona grisáceo, de la que se desprenden líneas obli­
y la ampliación del límite norte de su dis­ cuas (véase Fig. 18). Poseen antiplástico fi­
persión hasta por lo menos la cuenca de no, medianamente distribuido, cocción oxi­
Santiago. dante, núcleo gris desplazado al interior,
Para nosotros cobra especial interés, la au­ fractura regular y 5 a 6 mm de grosor. Son
sencia en el alero de cerámica Aconcagua restos incaicos del nivel III que por remo­
Salmón, en contraposición a su presencia ción llegaron a este estrato, al igual que un
fragmento morado sobre crema del período
incuestionable en el alero Los Llanos, a sólo tardío preincaico.
3 km quebrada arriba de Novillo Muerto. De
este im portante aspecto nos ocuparemos en Lamentablemente esta cuadrícula se vio
la discusión. fuertemente perturbada por la construcción
de ima fosa de enterramiento efectuada en
Respecto a los tipos utilitarios, podemos de­
cir que las variedades se hacen máximas, al­ la vecina cuadrícula 2, con el objeto de de­
canzando popularidad aquellos fragmentos positar el cuerpo de una m ujer adulta a ima
cuya cara exterior se encuentra alisada de profundidad de 230 m. La presencia de ce­
color gris. rámica incaica, a estas profundidades, indica
que el entierro fue contemporáneo a su ocu­
f. 100-120 cm de profundidad. Se reduce pación e incluso posterior. Desafortunada­
a un solo caso, la cerámica decorada del es­ mente los tres fragmentos negros bruñidos
trato anterior. Aparecen nuevos tipos puli­ aparecieron en esta cuadrícula removida, lo
dos en tonalidades negras o café. Un frag­ que nos impidió pronunciamos acerca de su
mento está cruzado por una línea negra de 3 real significado. Sobre los fragmentos no
mm de grosor sobre el fondo café casi pu­ decorados es poco lo que podemos decir.
lido. Posee su interior burdo, antiplástico Aparecen escasos fragmentos de casi todas
muy fino, bien distribuido, cocción oxidan­ las clases, con leve tendencia hacia los alisa­
te, núcleo gris desplazado al interior y 6 mm dos grises en el exterior pudiendo tener en
de grosor. Corresponden a tradiciones alfa­ el interior diferentes acabados. Seguramen­
reras medias, supervivencia de períodos te el estrato se remonta al tiempo agroalfa-
tempranos de la zona central. rero temprano o medio.
50 BOLETIN DEL MUSEO NACIONAL DE HISTORIA NATURAL

1. 160 a 200 cm de profundidad. Presencia A diferenciá de los restos faunísticos exhu­


de un fragmento café pulido y de un brazo m ados en el alero de Los Llanos (S te h b e r O
de pipa cerámica que se describe a continua­ y Fox, 1977) sólo una parte de los huesos lar­
ción. Ambos restos se adscriben al período gos de Novillo M uerto estaban partidos lon­
alfarero tem prano de la zona. gitudinalmente a fín de extraer su m édula
Del análisis alfarero precedente, se despren­ y en ningún caso el corte fue tan regular.
den por lo menos cuatro ocupaciones sucesi­ Sólo un m etapodio de llam a (Fig. 19) fue
vas del alero, todas portadoras de cerámica. transform ado en instrum ento —posiblemen­
La prim era (entre 100 y 200 cm de profundi­ te pulidor— puesto que la m ayor concen­
dad) escasamente representada, correspon­ tración de huellas de desgaste se encontró
dería a una ocupación media o tem prano fi­ en su extremo, especialmente en el lado de­
nal. Le sigue una clara ocupación tardía recho, dejándolo romo. Apareció asociada a
preincaica (entre 60 y 100 cm de profundi­ niveles incaicos.
dad) correspondiente a un desarrollo regio­ En general, las ocupaciones m ostraron
nal que floreció en la zona al sur de Angos­ poca o ninguna especialización en tecnología
tura. Finaliza la prehistoria con la irrupción ósea.
de grupos incaicos (30 a 60 cm de profundi­ Los restos faunísticos identificados se dis­
dad) al valle del Arrayán. Las ocupaciones tribuyen estratigráficam ente de la siguiente
coloniales (1 a 20 cm de profundidad) y mo­ m anera:
dernas están escasamente representadas. O a 20 cm de profundidad. Presencia incues­
Estas ocupaciones debieron ser cortas y de tionable de caballos, otros m am íferos no
carácter esporádico. Así por ejemplo, la can­ identificados, restos de camélidos (Arciodác-
tidad total de 266 fragmentos se obtuvo lue- tilo. Lama) y roedores (Octodon degù, Abro-
50 de harnear 32 m’ de tierra, lo que arrojó coma) . Destaca un hueso de vacuno cortado
a baja densidad de 8,3 fragmentos x m ’, que a sierra y los restos óseos de auquénidos jó ­
de por sí refleja la tem poralidad de las ocu­ venes, que indican con probabilidad que fue­
paciones del alero. ron guanacos cazados en tiempos coloniales
donde todavía abundaban.
1.2. Pipa cerámica (Fig. 34).
20 a 40 cm de profundidad. Disminuyen las
Sólo apareció el brazo de una pipa. Con­ evidencias de equipo. Aumentan las de roe­
siste en un tubo largo (6,5 mm) y delgado dores (Caviomorfo, Octodon degù). Abun­
(12 mm de ancho máximo) que se va achi­ dan restos de extrem idades, vértebras, y cos­
cando hacia el extremo (8 mm diám etro mí­ tillas de m am íferos, especialm ente Arciodác-
nimo) . Posee un orificio central que atravie­ tilos.
sa toda la pieza y que alcanza 5 mm de diá­
m etro máximo y 3 mm de diám etro mínimo. 40 a 60 cm de profundidad. Continúan los
Su superficie exterior se ha pulido y con­ roedores. Aparece la base craneana de un
serva color café. Se extrajo de una profun­ ave pequeña (Passeriform e). V értebras lum ­
didad máyor a los 160 cm en estratos vincu­ bares y extrem idades de m am íferos. En la
lados al período alfarero temprano. cuadrícula 1 aparece un astràgalo de caba­
llo (Equus).
2. MATERIAL OSEO 60 a 100 cm de profim didad. Presencia de
auquénidos y roedores.
2.1. Restos óseos de animales
100 a 140 cm de profundidad. Disminuye la
Se extrajo un total de 880 huesos, la ma­ cantidad de roedores. Se m antiene la pre­
yoría fragm entados, que pesaron 3170 gr; sencia de "Lamas". E n la cuadrícula 1 —^re­
43 de ellos se presentaron quemados. Su movida— reaparecen restos de Equus. Esto
identificación fue realizada por el Licencia­ confirm a el carácter intrusivo en este nivel
do Jo sé YAñez, sección mastozoología y J a ­ de la cerám ica tardía.
v ie r G o n z á le z , ornitólogo del Museo Nacio­ 140 a 160 cm de profundidad. Restos óseos
nal de H istoria N atural y se detallan en el de camélidos. Presencia de roedoí (Aconae-
anexo 2. m ys fuscus).
R. S tehberg / Ocupaciones prehispánicas en El Arrayán 51

160 a 180 cm de profundidad. Aparecen los rresponde a un metapodio de auquénido de


huesos de un mamífero mayor, posiblemen­ 6,8 cm de longitud, 3,0 cm de ancho máxi­
te camélido. mo y 1,1 cm espesor máximo. Por un extre­
mo se acomoda fácilmente a una mano pe­
180 a 200 cm de profundidad. Presencia de queña y por el otro presenta una pimta agu­
camélidos, aves de tam año pequeño (Passe- zada, con huellas de uso. Presenta mayores
riform es), roedores caviomorfos y Ocio- desgastes en un lado lo que ha dejado la
don degus. En la cuadrícula 1, el infaltable punta bastante roma. Seguramente cumplió
resto de Equus, caído de estratos superiores, funciones de pulidor. Apareció a casi 50 cm
lo que le asigna por consiguiente, un carác­ de profundidad en un estrato que hemos
ter hispano-indígena al entierro. identificado como incaico.
200 a 270 cm de profundidad. Junto al en­ 2.3. Restos óseos humanos.
tierro aparecen restos inclasificables de ma­
míferos. Desafortunadamente no pudieron Sólo se obtuvo un esqueleto. Proviene de
ser identificados como restos de animales la esquina NE de la cuadrícula 3, que al pro­
introducidos, que hubieran confirmado el fundizarse hasta los 2.30 m exhibió ima se­
origen postconquista del entierro. pultura in situ. Poseía en su interior im
esqueleto flectado lateral izquierdo, orienta­
La presencia de 3.168 ^ de restos faimís- do de W a E, de un individuo adulto proba­
ticos en el alero de Novillo Muerto, de los blemente femenino, que se encontraba ins­
cuales ínás de 600 gr corresponden a Equus, crito dentro de ima tum ba de piedra. Estas
reduce a sólo 2.568 gr los atribuibles a dese­ piedras sufrieron desplazamientos que apri­
chos de alimentación indígena prehispánica. sionaron al esqueleto destruyéndolo parcial­
El grado de conservación ósea es bueno. Si mente y dificultando su rescate. Parte del
se considera que esta masa fue exhumada individuo quedó in situ.
de 32 m* de tierra removida, detectamos el
carácter esporádico y temporal de las ocu­ Sobre ésta se proyectaba un foso de en­
paciones del sitio. Si agregamos a esto la di­ tierro relleno con tierra gris, que comenzaba
versidad cerámica, se desprende que el alero hacia los niveles superiores.
fue ocupado como sitio de paso por diferen­ Su análisis antropológico físico (véase
tes grupos y su permanencia fue breve. anexo 4) permitió confirmar que se trataba
La escasez de puntas de proyectil (sólo de una m ujer de estatura pequeña (1.57 m
aparecieron 2. Véase Fig. 22), indica que el de altura) con escaso desarrollo muscular,
énfasis no estuvo en la caza. Incluso cree­ cráneo dólico, de altura mediana alta, que
mos que la mayoría de los roedores exhu­ no practicó deformación cefálica intencio­
mados y las aves pequeñas fallecieron por nal. Sus restos óseos revelan buen estado de
causas naturales en el alero. (Están enteros, salud sin deformaciones ni alteraciones
sin quemar, etc.). Sólo los camélidos fue­ óseas atribuibles a deficiencias dietéticas,
ron consumidos por el hombre y por consi­ anémicas u otras patologías.
deraciones que haremos a continuación, las
atribuimos a animales domésticos segura­ La abrasión en la dentadura y su alto por­
mente llamas. centaje de caries señaló una dieta abrasiva
Finalmente destacamos la jwca especiali- y dura, complementada con ingestión de hi­
zación ósea de los grupos considerados. Sólo dratos de carbono.
un hueso fue utilizado como instrumento, La ausencia de ofrendas y ajuar impidió
m ientras que los huesos largos de caméli­ su clara adscripción cultural a las ocupacio­
dos acusan poca destreza en el corte longi­ nes del alero. Sin embargo, la presencia de
tudinal. cerámica incaica en niveles desusadamente
jrofundos, próximos al foso en cuestión y
2.2. Instrum ento de hueso (Fig. 19). a existencia de fauna hispano-introducida
en la misma situación permite postular un
Sólo se pudo reconocer un fragmento óseo origen postincaico posiblemente hispano-in­
que fue transform ado en herram ienta. Co­ dígena.
52 BOLETIN DEL MUSEO NACIONAL DE HISTORIA NATURAL

3. MATERIAL UTICO Esta afirmación cobra especial validez en


tiempos tardíos, donde el alero de Novillo
La presencia de m aterial litico es notable­ Muerto es ocupado por grupos provenien­
m ente baja. Aparecieron sólo 2 puntas de tes del sur de Maipo, m ientras que simul­
proyectil. Las m aterias prim as utilizadas táneam ente el de Los Llanos, presenta res­
presentaron escasa variedad. Su detalle es tos cerámicos del Complejo Aconcagua, de
el siguiente: más al norte. Posteriorm ente, Novillo Muer­
to es reocupado por ^ p o s incaicos que no
O a 20 cm de profundidad. Un núcleo peque­ alcanzan a llegar al alero Los Llanos.
ño de cuarzo cristalino con restos de corte­ Cuando obtuvimos la fina cerám ica ana­
za. Un desecho de riolita. ranjada (Aconcagua Salmón) en el alero Los
20 a 40 cm de profundidad. 2 desechos no Llanos, ( S te h b e r g y Fox 1977) dudam os que
identificados. ella fuera trasladada al lugar p o r grupos
agricultores de valle y planteam os im a se­
40 a 60 cm de profundidad. Una punta de gunda posibilidad, en el sentido que la pre­
proyectil triangular, base recta, de riolita, cordillera estuvo habitada por grupos de vi­
(2,9 X 2,1 X 0,6 mm) cuyo borde visto desde da cazadora-pastoril, que coexistieron con
una de las caras es convexo-plano, convexo agricultores del valle y con los cuales intei^
(Fig. 22), su perfil del borde sinuoso regular, cambiaron productos, siendo uno de ellos la
su ángulo agudo y su astillam iento tosco, cerámica decorada en referencia.
bifacial y concoide. En esa oportunidad, planteábam os la po­
sibilidad de que dicho intercam bio se reali­
Un núcleo mediano y 2 desechos de rio- zara en el sitio de La Dehesa de Lo Bame-
lita. chea, situado a algunos km al SW; lugar que
se ha caracterizado por su gran concentra­
60 a 80 cm de profundidad. Un desecho de ción de m aterial arqueológico del más diver­
cuarzo ahumado. so origen.
80 a 100 cm de profundidad. 1 desecho de De ser efectiva tal hipótesis, los portado­
riolita y 1 de toba. 2 sin identificar. res de la cerám ica Aconcagua Anaranjado
—fundam entalm ente agricultores de valle—
100 a 120 cm de profundidad. 1 desecho de no tuvieron que traspasar La Dehesa e inter­
cuarzo cristalino. Otro sin identificar y 7 de narse al Arrayán y precordillera para obte­
riolita. ner los recursos de ella.
Esto explicaría su ausencia en el Cajón del
120 a 140 cm de profundidad. Ausencia de
m aterial lítico. Arrayán (Novillo M uerto), m ientras que la
presencia de su cerám ica en cotas m ás altas
140 a 160 cm de profundidad. 1 desecho de (Los Llanos) se debería al intercam bio con
riolita, 1 cuarzo recristalizado y 1 preform a pastores-cazadores-recolectores cordillera­
de punta de tam año mediano. nos.
Durante este período, el tráfico hacia el
DISCUSION Y CONCLUSIONES oriente no seguía la ru ta Arrayán-Novillo
Muerto-Los Liemos pese a que fue una ru ta
El tem a abordado en este trabajo, giró en bastante usada hasta el siglo pasado (H e ­
tom o a las modalidades del poblamiento r r e r a 1895: 16-72).
prehispánico en el curso inferior del estero Coetáneamente al Complejo Aconcagua,
Arrayán y se basó en el análisis de los ma­ surgía al sur del Maipo, en las proxim idades
teriales obtenidos de las excavaciones estra- del Cachapoal un desarrollo cultural pro­
tigráficas de Los Llanos y Novillo Muerto. pio, ( L a tc h a m 1928: 169-180 a 183) con ce­
La discusión se centrará en la aparente rám ica bi y tricrom a, decorada con motivos
discordancia de los hallazgos exhumados en geométricos y carente de trinacrio. Segura­
uno y otro sitio, que pese a su relativa proxi­ m ente corresponden a los Prom aucaes, de­
midad, no siempre fueron ocupados por los nominación dada por los incas a las etnías
mismos grupos. Picunches del sur de Angostura de Paine,
R. S tehberg / Ocupaciones prehispánicas en El Arrayán 53

que desarrollaban una economía horticulto- res, alfareros tempranos portadores de ce­
ra y pastoril. rámica pulida. Sus puntas de proyectil de
La presencia de su cerámica en Arrayán form a almendrada y hábitos alimentarios
(Novi lo M uerto), refleja que su área de dis­ conocimos en Los Llanos. En Novillo Muer­
persión pudo ser bastante amplia y anterior to sólo obtuvimos su cerámica característica
a la conquista incaica, logrando coexistir y un fragmento de pipa, a casi 2 m de pro­
con las poblaciones locales. Su incursión por fundidad.
el Cajón del Arrayán posiblemente se expli­ Más abajo, el alero estuvo a nivel de la na­
ca por la búsqueda de pastos para sus reba­ pa y expuesto a inundaciones, lo que impi­
ños de llamas y es posible que sus restos se dió su habitación por pueblos precerámicos.
encuentren en el futuro en las vegas y vera­ Uno de estos grupos dejó sus huellas sobre
nadas del curso superior del mismo. el piso rocoso de Los Llanos, como ya seña­
A juzgar por la ausencia de puntas de lamos en la introducción.
jroyectil, su interés no estuvo centrado en Sus asentamientos los hemos reconocido
as actividades de caza, de m anera que los de preferencia en talleres líticos de super­
restos de auquénidos ejdiumados correspon­ ficie asociado a las vegas, más que en nive­
derían a restos de llam a doméstica. Incluso les profundos de aleros. Su estudio será ta­
se nota poca habilidad en el descame y tro­ rea de futuras investigaciones.
zado de los huesos, además de ausencia de
instm m ental óseo. Por su parte, el sector
carece de terrenos aptos para la agricultura,
por lo cual la actividad de sustento para es­ AGRADECIMIENTOS
te grupo se restringió a la pastoril y recolec-
tora. Es para mi im deber dejar constancia de aque­
Semejante debió ser el interés de los gru­ llas personas que con su colaboración hicieron po­
sible la materialización de este trabajo.
pos incaicos en el Arrayán. Sabido es que
durante su ocupación de la zona central, tu­ Señores:
vieron un im portante asentamiento en el cur­
so medio de la cuenca de Santiago, abim- General (R) E duardo I en sen , arqueólogo aficiona­
do, quien nos dio a conocer la zona y gestionó apo­
dando los hallazgos en el sector pedemonta- yo en la I. Municipalidad de Las Condes.
no (La Reina, Tobalaba, La Dehesa de Lo J orge K altwasser , arqueólogo, Departamento de
Bamechea y Jardín del Este (Vitacura)) Antropología de la Universidad de Chile, quien ges­
(Stehberg 1975: 28-37-69). tionó los fondos necesarios para la realización del
trabajo.
Especialmente en la estación seca, trasla­ Arturo T roncoso, dueño del fundo, por damos
daban a sus tropillas de llamas a las vera­ autorización para ingresar al predio.
nadas de precordillera. Por el estero del Ilustre Municipalidad de Las Condes, por facili­
Arrayán se remontaban hasta su curso supe­ tar el personal del P.E.M. necesario para la ma­
rior, en busca de algunas vegas. Sus restos terialización de la obra.
J orge I nostroza, estudiante de Licenciatura en
son visibles en Novillo Muerto, donde los arqueología de la Universidad de Chile, por colabo­
pastores a menudo se alojaban. rar en las excavaciones arqueológicas.
Al igual que la ocupación anterior, no tu­ Luis V elozo, geógrafo. Universidad de Chile, por
vieron mayor interés por actividades de caza visitar el lugeur y realizar el informe geomorfoló-
gico.
ni en llegar a los pastizales marginales de Consuelo V aldés, antropóloga, Universidad de
Los Llanos. Mantuvieron eso sí, un camino Chile, por su visita al lugar, oportunos comenta­
interior por el río Mapocho hasta el santua­ rios y colaboración en la confección del mforme
rio de altura de El Plomo (Mostny 1957: geomorfológico.
105-107), pasando posiblemente por el Tam­ J osé YARe z , biólogo y J avier G on z Xlez , ornitólo­
bo Viejo de Apoquindo (Echaiz 1972: 7-9) go del Museo Nacional de Historia Natural por su
identificación de los restos faunlsticos.
y Piedra Numerada. S ilvia Q uevbdo, antropóloga física, por su análi­
De tiempos más tem pranos es poco lo que sis de los restos óseos humanos.
podemos decir. Durante el prim er milenio, A mi esposa G loria L iberm ak , por su corrección
el Arrayán fue visitado por pastores-cazado­ del manuscrito y atinadas sugerencias.
54 BOLETIN DEL MUSEO NACIONAL DE HISTORIA NATURAL

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS S tehberg , R.

H euiera , R. 1975 Diccionario de sitios arqueológicos de Chile


Central. Publicación Ocasional 11: 3-96.
1895 Informe sobre la hacienda Las Condes. Las seo Nacional de Historia Natural. Santiago.
Condes 29-jtinio-1895: 1-101. Copia a máquina
de manuscrito inédito. 1976 El cementerio alfarero temprano de Chaca­
yes. Interior del Cajón del Maipo (Datado en
L atcha m , R. 430 D.C., ChUe). Actas y memorias IV Con­
greso Nacional A rq u é e lo ^ Ar^gentina (la.
1928 La alfarería indigraa chilena. Soc. Impreso­ parte). Revista Museo Historia N atural 3
ra y Litografía Universo. Santiago. 226 pp. (1/4): 277-295.

L eón E c h a iz , R. S tehberg , R. y K e i t h F ox

1972 Ñufiohue. Editorial Francisco de Aguirre. Bs. 1977 Excavaciones arqueológicas en el alero roco­
As. Santiago: J-260. so de Los Llanos. Interior del Arrayán, Pro­
vincia de Santiago. Actas del VII Congreso
M ostny , G. de Arqueología chilena. Altos de Vilches. Tal­
ca (en prensa).
1957 La momia del cerro “El Plomo". Boletín
del Museo Nacional de Historia Natural 27:
3-180. Santiago.
R. S tehberg / Ocupaciones prehispánicas en EI Arrayán 55

ANEXO 1
CARACTERISTICAS DEL PAISAJE NATURAL.
QUEBRADA "NOVILLO MUERTO" (CUENCA DE
SANTIAGO)

Lüis V elozo F.

U Quebrada Novillo Muerto (33? 20’ S - 70» 28’ de talwe^, nos confirma la acción torrencial de los
W) constituye uno de los tantos cursos intermi­ escupimientos locales. Se observa una enorme
tentes de agua que especialmente en invierno se cantidad de clastos, que v m desde unos pocos cen­
transforman en añuentes del estero Arrayán. tímetros cúbicos, hasta bloques de varias tonela­
Al observar su emplazamiento y características das de peso. Todos ellos son angulosos, con aristas
físicas, se puede constatar que su evolución geoló­ muy marcadas sin verse huellas de algún desgaste
gica y geomorfoló^ca está ligada al proceso que propio de los escurrimientos permanentes.
en el pasado dio origen a los principales rasgos del Las paredes de la Quebrada han sufrido el fuer­
relieve chileno y a la unidad menor denominada te impacto de los clastos arrastrados súbitamente
Cuenca de Santiago. por los torrentes, efectuándose en ellas un intenso
Frente a la ciudad de Santiago, la cordillera de proceso erosivo. Las sinuosidades de la línea de
Los Andes está formada esencialmente por rocas talweg determinaron que la acción erosiva fuera
sedimentarias mesozoicas continentales, con inter­ más significativa en determinadas curvas, lo que
calaciones de materiales de origen volcánico. Lito- originó especies de "cavernas" que en el lenguaje
lógicamente se puede decir que la Quebrada en morfológico locál se conoce con el nombre de "ale­
cuestión está excavada en una formación de rocas ros". La acción erosiva de los clastos se vio favo­
sedimentarias que en la carta geológica de Chile recida por la meteorización mecánica y química
del I.I.G. adopta la sigla Ksc 1. Dicha formación se realizada en las rocas locales de la CorcGllera. Los
presenta estratificada y los materiales fuertemen­ bloques desprendidos y caídos por gravedad al fon­
te compactados. do de la línea de talweg, fueron arrastrados ha­
Al sobrevenir el Cuaternario tanto la cordillera cia niveles más bajos por las avenidaes torrencia­
de Los Andes, como la cuenca de Santiago, en ge­ les de las épocas lluviosas.
neral, se vieron fuertemente atacados por los hie­ Los cambios climáticos recientes han alterado en
los. Investigaciones realizadas por geólogos chile­ gran parte la dinámica morfológica. El clima ac­
nos y extranjeros han detectado restos morrénicos tual de Santiago es considerado como un clima
de las dos últimas glaciaciones del Riss y del templado con estación seca prolongada, que res­
Wurm. Ellas se manifestaron con fuerte intensi­ ponde a la sigla Csb 1 de la clasificación climática
dad en los valles del Mapocho y Maipo. No es ex­ de K öpfen , aplicado a Chile por H umberto F u en -
traño por lo tanto, suponer que el valle del Arra­ ZALiDA. En época histórica los "aleros” ya estaban
yán haya sido también modelado por dicha acción formados y el paisaje no ha variado fundamental­
glacial. mente. Sin embargo, ha habido una fuerte meteo­
Es im hecho también c^ue en el Cuaternario hubo rización química que ha dado origen a suelos ge­
períodos de mayor precipitación que en la actua­ néticos o residuales desarrollados "in situ” sobre
lidad. Prueba de ello son las numerosas muestras las rocas preexistentes. Sobre estos suelos se for­
de modelado fluvial y pluvial que caracterizan el mó una cubierta vegetacional de bosques y pastos
relieve de la Cuenca de Santiago. Indudablemente que permitieron la existencia de ima fauna, al p»
el estero Arrayán llevó una mayor cantidad de recer bastante rica, a juzgar por los relatos histó­
a ^ en el pasado. Esto se demuestra en la existen­ ricos que se refieren a esta zona. Destaca la pre­
cia del cerro Catán constituido por materiales de sencia del guanaco que se encontraba en g t^ o e s
origen fluvial, que son, probablemente, Jos restos manadas en los sectores dé praderas y pastizales.
de un antiguo gran cono deyección de dicho este­ La Quebrada "Novillo Muerto” no presenta en ge­
ro, que posteriormente, fue cortado por la dinámi­ neral condiciones favorables para el ciütivo. Los
ca del escurrimiento del río M apodo. Estas gi­ suelos son pobres y de carácter muy inestables
gantescas formas sedimentarias exigen la existen­ por la acción erosiva de los torrentes ocasionales
cia de mayores caudales en los escurrimientos lo­ del invierno. Sin embargo presenta ciertos lu n re s
cales. favorables para el desarrollo de una vegetación de
La Quebrada "Novillo Muerto” nos muestra un pastos y gramíneas, lo que la haría un sitio ade­
ejemplo típico de erosión torrencial. Tiene forma cuado para el asentamiento de algunas tropillas
M V muy marcada y corta profundamente las ro­ de guanaco. Esto se observa especialmente al su­
cas estratificadas mesozoicas. El análisis de los bir por la quebrada a niveles muy s u p e rio ^ a los
materiales sedimentarios que hoy cubren las líneas aleros que hoy presentan restos aitiueológicos.
R , S tB H B B R G / Ocupaciones prehispánicas en El Arrayán
57

A N E X O 2

IDENTIFICACION DE RESTOS FAUNISTICOS DE NOVILLO MUERTO. ARRAYAN.

J osé YASe z (•)


J aviek González (*)

Cuadrícula 1

E itn to Prof. (cm) Retto*


1 O — 10 Restos inclasificables.
2 10 — 20 Restois inclasificables. Hay un hueso de vacuno que está cor­
tado con sierra.
3 20 - 30
4 30 - 40 Trozo de costilla. Mandíbula de Caviomorfo: Octodon degus.
5 45 - 60 Mandíbula de roedores Caviomorfos. Ua resto con dientes
corresponde a Octodon degus. Huesos de la cadera de roedo­
res s e c a m e n te Caviomorfo. Restos inclasificables. Astràga­
lo de Eqmis. Base de cráneo de Passeriformes (basesfenoide y
rostrum del paraesfenoide).
6 (55 — 75 Maxila y hueso largo de Caviomorfo.
7 75 - 85 Molar de Camelidae. Restos de cráneo. Restos no clasificables.
8 85 — 95 Molar de Equus.
9 95 — 105 Huesos de mamífero mayor. Mandíbula de Lagomorfo (cone­
jo). Mandíbula de Caviomorfo, Octodontoideo.
10 105 — 120 Molar de Equus. Hueso de roedor. Restos inclasificables.
11 120 — 140 Fémur derecho de Perisodáctilo. Familia Equidae, género
Equus (?). Vértebra dorsal de Equus. Diente de Arciodactilo.
12 140 — 160 Fragmento de huesos largos. Se reconoce un trozo metacar^
piano. Arciodáctilo: Camelidae, posiblemente Lama.
13 160 — 170 Gasteropodo (caracoles). Dedo de Lama. Molar de Aconatmys
fuscus (roedor cavador). Trozos de dedos seguramente Lama.
Hueso largo de roedor. Mandíbida probablemente Aconaemys
fuscus.
14 180 — 200 Metacarpo de Arciodáctilo. Roedores Caviomorfos: S ^ a c o -
pus, Octodon. Base de cráneo de ave. Cubito-radio de Periso­
dáctilo. Familia de Equidae, Género de Equus.

Cuadrícula 2

Estrato Prof. (cm) Resto*


1 0 — 20 Epífisis de húmero de Lama joven. Metatarso posiblemente de
Equus. Molar de Equus. Trozo mandíbula de Abrocoma. Man­
díbula de Octodon degus. Aparecen a l ^ o s gasterópodos.
2 10 — 20 Huesos largos de mamíferos. Hueso pélvico de roedor. Restos
de costilla. Vértebra de Camelidae. Molar de Arciodáctilo. Hú?
mero de Lama joven. Trozo de escápula de Lama joven.
3 20 - 30 No identificable. Hueso largo de roedor. Vértebra de mamífe­
ros seguramente Arciodáctilo. Vértebras lumbares de mamífe­
ros.
4 30 — 40 Trozos de vértebras y costillas. Dedo de Arciodáctilo.
5 55 — 100 Inclasificables. .
6 100 — 110 Molar de Lama guanicoe. Trozo distal de cúbito-radio de Lama.
7 110 — 140 Huesos largos no identificables. Molares quebrados posible­
mente Lama.
8 140 — 150 Fragmentos de huesos l a ^ s y sus epínsis. Posiblemente ex­
tremidad anterior. Inclasificables.

(*) Momo Nadonal de H litoria N atunl. CasUla 717. S u tU fo .


ss BOLETIN DEL MUSEO NACIONAL DE HISTORIA NATURAL

Cuadrícula 3

« to Prof. (cm) R estos

1 0 — 25 H uesos largos de m am íferos y algunas epífisis. H uesos ^ ca ­


dera y liuesos largos de roedor. M andíbula de O ctodon d e g u s .
2 25 — 45 Restos de huesos de extrem idades d e m am íferos.
3 50 — 70 Restos de extrem idades no clasificables.
4 70 — 95 Trozo de dedo de Arciodáctilo. Costilla y o tro s huesos inideo-
tificables.
5 95 — 115 Cabezas articulares de dedos de Lafttü y trozos de dedos de
Lama. H uesos largos de m am íferos.
6 115 - 150 Hueso largo de roedor. Cabeza a rtic u la r de dedo d e la m a .
7 150 — 180 Huesos largos de m am ífero m ayor. M andíbula de Canis, segth
ram ente C. iamiXiaris (perro com ún).
8 180 — 200 Restos inclasificables de huesos largos de m am íferos.

Cuadrícula 4

Estrato Prof. (cm) Resto*


1 o - 40 M etacarpo de Arciodáctilo. M andíbula de Caviomorfo. E pífisis
de hueso largo seguram ente fém ur de Equus.
2 40 - 50 M etacarpiano de Camelidae. Trozo de Gasteropodo.
3 50 — 90 Falange de Lama guanicoe. M olar de Arciodáctilo probable­
m ente Lama.
4 90 — 110 Dedo de Camelidae {Lama7). Fragm ento de vérteb ras dorsales
y lum bares de Arciodáctilo. Trozos de costilla.
5 no — 145 Trozos no identificables. Incisivo de Equus.
6 145 — 170 M olar de Lam a guanicoe (Guanaco) Adulto-viejo. H uesos frag-
'm en tad o s seguram ente tam bién de guanaco.

A NE XO 3

CLASIFICACION CERAMICA DE NOVILLO MUERTO

1. Clase alisados P resenta tm predom inio de an tip lástico de ta ­


m año fino y m ediano irregularm ente d istribuido
1.1. Café alisado in terio r y exterior: (33 fragm en­ en el in terio r de la pasta; cocción oxidante con n ú ­
tos) cleo central gris desplazado al exterior, fra ctu ra
Presenta un antiplástico de tam afio ñ n o o m e­ irreg u la r o sem irregular y sposores de paredes que
diano bien distribuido en el in terio r de la pasta, varían en tre los 6 y 7 m m . Un b o rd e se p resen tó li­
ocasionalm ente con mica. El grosor de paredes, en geram ente evertido con labio de sección curva,
algunos casos es de 4 m m , en otros de 6 ó 7 m m pudiéndose reconocer form as de platos y vasijas
V no faltan los de h asta 10 m m , lo cual indica que de cuerpo globular.
las form as y tam años de vasija fueron variados.
E n la cocción predom ina el tip o oxidante parejo. 1.4. Café alisado exterior-gris alisado in te rio r (7
fragm entos).
Í2 . Café alisado exterior-café bu rd o o escobillado Posee antiplástico de tam afio fíno en algunos
in terio r (21 fragm entos). casos y grueso en o tro s, cocción oxidante d isp a re ­
Posee antiplástico de tam año fino, m ediano y ja, grosor e n tre 6 y 7 m m y fra c tu ra sem iiegidar.
grueso, irregularm ente distribuido, cocción oxidan­ Un borde p resentó labio de sección curva. Se pudo
te pareja, fractu ra irregular y grosor de 5 a 6 mm. reco n stru ir la form a de u n plato.
Un fragm ento de b o rM se presentó recto y con
labio de sección curva. 1.5. G ris alisado in terio r y ex terio r (35 fragm en­
O tro f r a ^ e n t o posee tratam ien to de superficie tos).
café escobillado exterior y café alisado interior. P resenta an tiplástico de tam afio m ediano, in ­
distintam ente bien, m al o reg u larm en te distrib u id o
IJ. Gris alisado exterior-café alisado in terio r (32 en el in terio r de la p asta. ^ cocción es oxidante
fragm entos). d isp areja a m enudo con núcleo g r i » desplazado al
A. G ordon / Visión nueva de petroglifos del Llaima 59

exterior, su grosor de paredes es de 6 mm, llegan­ oxidante pareja, grosor de 4 a 6 mm, y fractura
do en ocasiones a los 10 mm. Posee fractura semi- semiregülar o irregular. La forma más común es
regular. Entre las formas reconstruidas a partir la de plato de borde simple de sección curva.
de fragmentos se reconocen los platos con labio
curvo y las vasijas globulares de borde evertido y 4.2. Rojo engobado exterior (21 fragmentos).
labio de igual forma. Si bien la cara extema siempre se presenta
Un fragmento de 8,5 mm de grosor, presenta an­ engobado de color rojo, la interior puede aparecer
tiplástico de tamaño fino bien distribuido y posee escobillada de color café; alisada café-gris o casi
decoración incisa de lineas segmentadas parsüelas. pulida de tonalidad negra. El antiplástico acusa un
(Fig. 21). predominio de tamaño mediano y fino, mediana­
mente distribuido, cocción oxidante dispareja, con
1.6. Gris alisado exterior-café-gris burdo interior núcleo cejitral gris, grosor entre 5 y 7 mm y frac­
(11 fragmentos). tura semiregülar. La única forma identificada a
Posee tamaño medio, distribución semiregu- partir de los fragmentos es un plato de labio de
lar, cocción oxidante dispareja, núcleo gris despla­ sección curva. Los fragmentos cuyo interior es ne­
zado al exterior, fractura semiregülar a regular y gro casi pulido, poseen antiplástico de tamaño fi­
6 mm de grosor promedio de paredes. no, muy bien distribuido y grosor de 4 a 5 mm.
2. Burdo 5. Pintado
2.1. Café burdo exterior-gris burdo interior (3 5.1. Rojo pintado exterior e interior (8 fragmen­
fragmentos). tos) .
Posee antiplástico de tamaño medio, cocción La si^erficie exterior presenta frecuentemen­
oxidante dispareja con núcleo gris, grosor 7 mm y te hollín. En la interior, la pintura se aplicó sobre
fractura irregular. una superficie mal alisada. Presentan antiplástico
de diferentes tamaños, mal distribuido en el inte­
3. PuUdos rior de la pasta; cocción oxidante con núcleo cen­
tral gris; fractura semiregülar; 6 mm de grosor y
3.1. Café pulido exterior-café alisado interior (8 se pudo reconstruir la forma de plato hemisférico
fragmentos). de labio sección recta, a base de los fragmentos.
Los escasos fragmentos presentan antiplásti­
co de tamaño fino, bien ‘d istribuidos, grosor de 5 5.2. Rojo pintado exterior-café burdo interior (2
y 6 mm y fractura semiregular. fragmentos).
Los 2 casos analizados presentan antiplástico
32. Gris pulido exterior-gris alisado interior (3 de tamaño mediano y grueso, mal distribuido, coc­
fragmentos). ción oxidante jiareja, fractura semiregülar y gro­
Posee antiplástico de tamaño fino, bien dis­ sor de 7 y 10 mm resi^ctivamente. En la superfi­
tribuido, fractura semiregular y coccióa oxidante cie interior aún se distinguen las uniones del acor­
pareja. Un fragmento de 10 mm de grosor presen­ delado, no borrados completamente.
ta una de<;:oración de lineas paralelas quebradas
incisas. 5.3. Rojo violáceo pintado exterioncafé alisado in­
terior (2 fragmentos).
33. Negro pulido interior y exterior (3 fragmen­ Presenta características similares al anterior
tos). 5.2. los grosores de paredes son 5 y 10 mm respec­
Tiene antiplástico de tamaño fino, bien dis­ tivamente.
tribuido, fractura regular y grosor de 5 a 6 mm.
5.4. Rojo violáceo pintado exterior e interior (1
4. Engobados fragmento). '
Posee antiplástico de tamaño fino, bien dis­
4.1. Rojo engobado ambas caras (25 fragmentos). tribuido, 5 mm de grosor, fractura semi regular y
Posee antiplástico de tamaño fino y medio cocción oxidante con núcleo gris desplazado a l
bien distribuido en el interior de la pasta, cocción interior.

AN E X O 4

INFORME DÉ UN ESQUELETO PROVENIENTE DE NOVILLO MUERTO

S il v ia Q ubvedo K . (*)

Se trata de los restos óseos de un esqueleto ex­ El esqueleto se recuperó muy incompleto y des-
cavado por R u b é n S t e h b e b g en el sitio arqueológi­ truidOf debido a esto, sólo pudimos reconstruir
co Novillo Muerto en el Area Metropolitana. (Co­
rresponde a un adulto probablemente de sexo fe­
menino). (*) Muieo Nacional de Historia Natural, Casilla 787, Santiago.
60 BOLETIN DEL MUSEO NACIONAL DE HISTORIA NATURAL

parcialmente el cráneo, por faltar todos los huesos CUADRO 2


basales. De la cara tenemos el m alar y la órbita
izquierda, en cambio en el lado derecho sólo par­ MEDICIONES DE LOS HUESOS LARGOS
te de ellos. El maxilar tiene ocho piezas dentarias
en alvéolo, im premolar perdido en vida y las res­ Der. b q . Ettaturm « íchIk U (m )
tantes piezas dentarias perdidas post morteti. De
la mandíbula sólo se recuperó im incisivo central.
Del post craneano tenemos los huesos largos muy RwUo 215
fragmentados lográndose reconstruir sólo el radio
deñcho. Están presentes también partes de las
clavículas, algimos trozos de costillas, el proceso
caracoide de ambos omóplatos; las rótulas y esca­
sos huesos tarsianos y carpianos. CUADRO 3
Características morfológicas craneanas INDICES CRANEALES
El cráneo presenta poco desarrollo muscular,
visto desde arriba tiene forma elipsoide. Sus ar­
cos superciliares son continuos, la frente es más Indice craneal
bien baja y de inclinación leve. La elevación sagi­ Indice vértico longitudinal con porion « .5
tal es mediana y las eminencias parietales apenas Indice vértico traixversal con porion 93,7
insinuadas. Lo mismo que las apófosis mastoideas. Indice promedio de altura con porion 70,7
La curva occipital es mediana con im leve torus Indice frontal «0¿
occipital. El aplanamiento lámbico es poco
nimciado y la profundidad de las fosas
es pequeña.
Las órbitas son de cmarente forma oblonga con El Cuadro 2 muestra la medición del único hue­
una leve inclinación Los huesos malares tienea so disponible para el cálculo de la talla. Según
prominencia moderada tanto en el aspecto ante­ T rotter y G leser no todos los huesos tienen el
rior como lateral, también lo es el nasion. El pala­ mismo valor para el cálculo de la estatura y d
dar tiene forma de U y la bóveda palatina es de radio no proporciona mucha seguridad. Por lo tan­
profundidad mediana. to consideramos la talla como aproximada.
El Cuadro 3 presenta los índices craneales qtK
Aparato máxOo facial fueron p>osible obtener. Corresponde este indivicuio
Las nueve piezas dentarias se presentan abrasio- a un dolicoide de cráneo mediano a alto.
nadas y tres de ellas presentan caries. No se pu­
dieron observar los patrones oclusales por el alto
grado de abrasión. Tampoco se pudo constatar la Caracteres de variación discontinua
existencia de diente en pala, ni el tipo de oclusión
—datos importantes de consignar en las poblacio­ Se han elegido algunos caracteres de variación
nes aborígenes— por no contar con los elementos discontinua o discreta que se m uestran útiles para
óseos correspcmdientes. Aparentemente no hay age- la comparación de poblaciones. El análisis incluyó
nesia ni contracción de los arcos dentarios. el recuento por presencia y ausencia de 43 rasgos,
considerando el fenómeno de lateralidad que pre­
Caracteres morfidóglco« m étrlcot senta la gran mayoría de las variables anatómicas.
Las técnicas métricas utilizadas en este estudio Por lo incompleto de los restos óseos, sólo pudi­
se describen en un trabajo anterior. (*) mos observar surcos en el frontal y escotadura
en la región supraorbitaria.

CUADRO 1
C<mcIu«lones
MEDICIONES CRANEALES
Los restos analizados corresponden a un indivi­
Diámetro longitudinal IIZ duo adulto probablemente femenino dólico, que
Diámetro trantven al tn no practicó la deformación cefálica intencional. Su
Diámetro vertical (porion) 119 cráneo era de altura mediana a alta y su estatura
Ancho frontal mínimo 80 pequeña 1,57 m con escaso desarrollo muscular.
Anchura del paladar (34) medida aprax. Poseía una dieta abrasiva y dura, pero al mismo
Todas la i medida« ettán expreuda* en mm. tiempo con ingestión de hidratos de carbono evi­
denciada por el alto porcentaje de caries.
El estudio somero del material óseo no reveló
deformaciones u otras alteraciones óseas atribuí-
(*) Quevedo, 8. "EttiuUo de un cementerio pichistM co. ex- bles a deficiencias dietéticas, anemias ni otras pa­
slotsción de n u potendalidadet demcnriflcaa y •o d o < u itu n - tologías, con excepción de las caries ya mencio­
le t". Téli» de licenciatura en ArqueotogU y Ppahittoria. Fa­
cultad de Ciencia« Humana« de la U nivenidad de CUle. 225 nadas, y del alto g ^ o de abrasión, que provoca­
pág«., 1976. ron lesiones periapicales en algunos casos.

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