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Antecedentes: estructuración Primera mudanza

Mínimos determinantes Isa

- Nació en el estado de Hidalgo, tiene 22 años actualmente


- Su madre está muerta desde tiempo indefinido
- Tiene varios hermanitos y su familia pertenece a la clase baja
- Anduvo en su adolescencia con Elena
- Convence a su padre de darle una oportunidad para estudiar
- Viaja a CDMX y entra a la facultad de arquitectura para diseño gráfico
- Se instala en un cuarto de servicio en un edificio departamental
- Su papá la mantiene, por tanto, está corta de dinero
- Asiste a fiestas, tiene amigos (Pelochas)
- Suele tomar con el mecánico El Tuercas, no entre semana
- Trabaja en proyectos escolares, pinta mural, etc.
- En una fiesta, durante una borrachera besa a Lilia (se fija en sus ojos)
- Desarrolla una relación amorosa con Lilia a escondidas
- Tiene por primera vez relaciones sexuales con una mujer, que es Lilia
- Se encuentra en navidad con Elena
- Tiene un proyecto pendiente por equipo, que quedó en entregar al día siguiente y
está terminando la noche anterior

Mínimos determinantes Lilia

- Lilia tiene 19 años


- Su papá vive en Zacatecas
- Su papá engaña a su mamá
- Su mamá es agresiva y manipuladora
- Tiene un hermano de 25 años y no tiene una buena relación con él
- No sabe cocinar
- Es celosa
- Vive con su mamá y su hermano
- Nativa de la capital
- Viajó de pequeña a Veracruz
- Entra a la carrera de diseño grafico
- Para sus papás es fácil apoyarla económicamente
- Va a la fiesta del Pelochas
- Su mamá lega a la fiesta del Pelochas por su hija
- Lilia, fuma marihuana y bebe alcohol
- Lilia en una fiesta se besa con Isa
- Duda de su sexualidad
- Dos días y dos noches se cuestiona por Isa
- Termina con Paco para estar con Isa
- Su mamá encuentra las cartas y las lee
- La regañan por las cartas
- Le roba dinero a su mamá
- Salió en la madrugada y dejo trampas en la cama
- No se lleva cosas
- Su mama se la quiere llevar a Zacatecas

Mínimos determinantes compartidos

1. Se conocen en la carrera de diseño gráfico en la Facultad de arquitectura de la CU.


2. Tienen amigos en común como el Pelochas.
3. En una fiesta de borrachera, tuvieron un acercamiento que terminó en un beso entre
ellas que inició Isa.
4. Días después deciden iniciar una relación amorosa en secreto.
5. En otra fiesta del Pelochas, llega la mamá de Lilia a buscarla desde temprano.
6. Isa le cuenta cosas intimas a Lilia como la situación con su papá y sobre Elena.
7. Tienen discusiones por comparaciones con hombres.
8. Se envían cartas escritas recurrentemente, que Lilia guarda.
9. A los cuatro meses tuvieron relaciones sexuales.
10. Nunca han dormido juntas

Lista de unidades de acción

11. Isa está trabajando en su cuarto, en un proyecto escolar que debe terminar para el
día siguiente.
12. Avanzada la noche, Lilia llega a la casa de Isa, quien está trabajando en un proyecto
de la escuela mientras escucha música.
13. Lilia le dice a Isa que su mamá encontró las cartas que le había dado, descubre su
relación y pretende separarlas. A lo que Isa le pregunta y se preocupa.
14. Intentan buscar alternativas donde pudieran esconderse.
15. Lilia le dice a Isa que lo mejor sería irse de México y dejar la universidad, haciendo
que Isa dude y se oponga a la idea, intentando hacerla entrar en razón.
16. Lilia, a través del chantaje, va convenciendo a Isa de aceptar, haciéndose a la
víctima y restando valor a su relación.
17. Isa, desesperada piensa en otras opciones que Lilia le explica no podrían resultar por
la insistencia de su madre.
18. Debido a la tensión, ambas en sus argumentos comienzan exagerar sus suposiciones
y les causa mucha risa, continúan la broma y terminan en carcajadas abrazadas en la
cama.
19. Lilia empieza a hacerle cariñitos a Isa, incitándola a pensar en algo que resuelva el
conflicto.
20. Isa propone que se vayan a Veracruz, en la casa donde reside Elena, una ex pareja
de la adolescencia. Esto causa celos en Lilia y se niega a la idea.
21. Comienzan a discutir por celos irracionales. Lilia llega al grado de ofender a Isa,
comparándola con los hombres y ocasionando que Isa se enoje y regrese al trabajo.
22. Lilia convence a Isa con disculpas, halagos y afecto, buscando reconciliarse y
aceptando su propuesta siempre y cuando sea en ése momento.
23. Isa se calma y vuelven a pensar cómo arreglar la situación. Lilia le dice soluciones a
los obstáculos y termina de convencerla, besándola y seduciéndola.
24. Comienzan a tener intimidad física y emocional, Isa jura su amor por Lilia. Se van
abandonando a la pasión, no sin antes hacer que Isa le prometa irse al amanecer y
jurar su amor para toda la vida.
25. La intervención de Tuercas, el mecánico causa susto en ellas, pensando que pudiera
ser su madre.
26. Por el susto, Lilia ofende las amistades de Isa, llamándolos nacos, provocando que
Isa se enoje por el comentario sobre las condiciones en las que vive y le dice que su
relación no funcionaría por esas diferencias sociales.
27. Discuten ése mismo tema, Isa exponiendo lo mucho que perdería y haciéndole ver a
Lilia que ella no conoce el valor de las cosas. Lilia se ofende y se defiende de la
acusación, apoyándose en los sentimientos que tiene por Isa y todo lo que pasó para
estar con ella. Con este mismo coraje, ofende una vez más a Isa comparándola con
los hombres, argumentando que quizá sólo le interesaban las relaciones sexuales.
28. Lilia hace su drama, resignándose y decidiendo ir a casa, se victimiza y busca que
Isa caiga en esa manipulación.
29. Isa va cayendo, mientras ella continúa victimizándose, hasta lograr que Isa se
arrepienta y cambie de decisión.
30. Por las complicaciones, Isa intenta hacerla entrar en razón, distrayéndola con lo que
podrían hacer viviendo juntas y la convence de quedarse por la noche y viajar en la
mañana.
31. A Isa le preocupa el dinero y Lilia le dice que cuenta con lo necesario para empezar
sus vidas juntas.
32. Una vez más, Lilia quiere asegurar que Isa es consciente de lo que implica tomar
esa decisión.
33. Isa se lo vuelve a jurar y regresan al momento de intimidad. Tienen relaciones y se
duermen lo que resta de la noche.
34. Amanece, son las 6am, una mujer despierta a Isa para que alcance a ocupar el baño.
35. Isa pone música que suena muy fuerte y eso despierta a Lilia.
36. Lilia pide sus comodidades en el desayuno e Isa le sugiere darse un baño y
desayunar al mercado para aprovechar comprar las cajas donde empacarán.
37. A Lilia le preocupa la hora por si llegara su madre, pero se tranquiliza y hace caso a
Isa, que en ése momento va al baño.
38. Al quedarse sola, Lilia comienza a preparar las cosas que llevarán, pero se da cuenta
de su incompetencia y al final no logra nada.
39. Isa regresa de bañarse y manda a Lilia a hacerlo, pero vuelve a quejarse de la
situación ya que “no puede bañarse con agua fría”. Pero como no hay otra opción,
lo hace.
40. Isa continúa doblando ropa, con evidente felicidad, mientras canta y baila.
41. Por la urgencia de tiempo y algunas distracciones que pudieran tener estando juntas,
Lilia propone ir al mercado por las cajas en lo que Isa terminar de escoger lo que
empacarán. Isa le pide tamales para desayunar.
42. Se queda sola Isa y empieza a recordar lo que ha vivido en su cuarto, la dedicación
que le puso a cada trabajo, y piensa en todo lo que va a dejar inconcluso. Duda un
poco de la decisión, pero inmediatamente le da más peso a lo que siente por Lilia y
continúa acomodando las cosas.
43. Lilia regresa del mercado con las cajas y la comida. Isa le pide un beso y Lilia
comienza a besarle toda la cara.
44. La mamá de Lilia entra al cuarto y presencia sus besos. Grita y ellas se percatan de
su presencia y se separan de golpe. La mamá abofetea dos veces a Lilia.
45. El hermano de Lilia entra también.
46. Lilia comienza a llorar de rabia y le contesta a su madre, argumentando que es
mayor de edad.
47. La mamá se le va encima, Lilia se resiste y estando a punto de golpearla, su
hermano interviene deteniéndola.
48. Arman un escándalo, llamando la atención de los vecinos que comienzan a
observar.
49. El hermano consigue retener a Lilia para llevarla al coche, mientras en ella aumenta
la desesperación y empieza a suplicarle a Isa por ayuda.
50. Isa no puede moverse, presa de la angustia.
51. El hermano va llevando a Lilia hacia las escaleras, mientras la amenaza y continúan
gritándose y forcejeando.
52. Ante esto, Isa intenta dar un paso y la mamá de Lilia se para frente a ella, la ofende
y amenaza para que no se vuelva a acercar a su hija.
53. Isa agacha la cabeza y continúa escuchando las quejas y súplicas del alboroto que se
aleja.
54. Por la barda, Isa intenta seguir la pelea. Tomando la toalla que Lilia había usado,
comienza a llorar, gritar y lastimarse.
55. Se arrepiente de haber tomado todo con calma, se echa la culpa, le agarra coraje a la
mamá de Lilia y piensa en rescatarla.
56. Isa se percata de que los vecinos están espiando y les grita, haciendo que dejen
espiar y quedándose sola.
57. Regresa al cuarto, se fija en el proyecto que no había terminado y decide continuar
trabajando, al tiempo que enciende la casetera.
58. Comienza a trabajar, se va vistiendo, toma un tamal.
59. Al probarlo, lo escupe y no puede evitar seguir llorando.
60. Recuerda la promesa que hizo a Lilia en nombre de su madre y se abandona al
llanto.

Secuencias de peripecia (resumen en negritas)

1. Proyecto de vida
2. Cartas
3. ¿Qué vamos a hacer?
4. CU vs Veracruz
5. Promesa
6. Barrios bajos
7. Diferencia social
8. Reconciliación
9. Nuevo día
10. Aplazamiento
11. Maleta
12. Agua fría
13. Postergando
14. Cajas
15. Indecisión
16. Besitos
17. La Gorda
18. Amor prohibido
19. El peso de la cobardía

Vivencias

 Decidir iniciar una relación amorosa


 Enviarse cartas

Mundos compartidos

1. Un nuevo curso iniciaba de la licenciatura en diseño gráfico de la UNAM, Isa había


pasado al segundo año de la carrera y estaba enfocada en los asuntos de la escuela.
Ella tiene un amigo al que le dicen Pelochas, que es muy social y aventado. Era el
primer día de clases y la novedad eran los de nuevo ingreso, pero esto no le
interesaba mucho a Isa. Durante el receso, el Pelochas le pidió que lo acompañara a
evaluar a las nuevas estudiantes para saber si alguna le resultaba interesante y caía,
a esto Isa accedió por ayudar a su amigo. Ambos amigos fueron a la biblioteca
central de la CU, y ahí encontraron a un grupo de chicas que llamó su atención. El
Pelochas se acercó a saludarlas y atrás estaba Isa, quien se había fijado en una de
ellas, que llevaba un vestido rojo floreado que resaltaba la blancura de su piel y
demostraba una actitud de niña de casa. Se presentaron y les preguntaron de qué
grupo eran, por qué habían escogido esa carrera, de dónde venían y para continuar
con la plática, les comentó que recurrentemente organizaba fiestas para conocerse
entre grupos de la escuela y les dijo que esperaba que alguna vez asistieran. A una
de las chicas, Lilia, no le agradó la idea de relacionarse con el resto de la comunidad
estudiantil y dijo que no contaran con ella. Ante esto, el Pelochas le insistió que no
fuera pesada e Isa se unió para intentar convencerla de que se la pasaría muy bien;
pidiendo que les diera una oportunidad para que compruebe que podía divertirse con
ellos. Las sonrisas que Isa le dedicó a Lilia ayudaron a que aceptara, porque sintió
que el trato de ambos fue agradable y pensó que podrían ser buenos amigos, aunque
no aseguró su asistencia, por la dificultad de conseguir que su madre le diera
permiso. Los amigos parecieron complacidos con la posibilidad y se despidieron del
grupo, mientras el Pelochas hablaba de quién le había interesado e Isa sólo pensaba
en la chica de ojos bonitos.
2. En el transcurso de dos semanas, el Pelochas ya había organizado la fiesta de
bienvenida que sería en su casa y sólo faltaba repartir los volantes a los alumnos de
los grupos entrantes. Isa se ofreció a ayudarlo a repartir y aprovechó para llevarlos
al grupo donde sabía que estaba Lilia. Isa se detuvo en la puerta y comenzó a
entregar los volantes a los alumnos que iban saliendo de salón, mientras invitaba a
todos. Vio que faltaba la chica que le interesaba y preguntó por ella, una compañera
le dijo que Lilia había ido al baño, pero debía regresar porque dejó sus cosas en el
salón. Isa aprovechó para dejarle el volante adentro de su mochila y pensó en
escribirle algo al reverso: “espero verte ahí, nos vamos a divertir atte. Isa”. Se apuró
en hacerlo y regresó a su salón.
3. Era viernes por la noche, ya el día la fiesta, alrededor de las 7pm, Isa estuvo con el
Pelochas desde temprano para ayudarlo con todo. Los estudiantes empezaron a
llegar en grupos y poco a poco se fueron relacionando entre todos. Estuvieron
bailando, algunos platicando, mientras Isa rondaba entre las personas buscando a
Lilia discretamente. Conforme avanzó la noche y no la encontraba, se resignó a que
ya no llegaría y comenzó a beber con el Pelochas y el resto de su grupo. A las diez
Isa ya estaba bastante borracha y se divertía bailando con sus nuevos amigos, al
mismo tiempo que Lilia llegaba a la fiesta. Lilia apenas llegó se fue con los de su
grupo y en ese momento, llegó el Pelochas que les ofrecía más cerveza. Lilia
comenzó a tomar y platicar con sus compañeros durante media hora hasta que la
ronda de cerveza se había gastado y como ella era la que menos había tomado, fue a
la cocina a buscar más. Simultáneamente, Isa había ido al baño y cuando se estaba
lavando las manos, la puerta se abrió y era Lilia, quien inmediatamente se disculpó
y ambas se sorprendieron de encontrarse. Las dos comenzaron a platicar sobre la
escuela, entonces surgió el tema de cómo es que había llegado a la fiesta, Lilia
decidió contarle ya que Isa le inspiraba confianza, así que le platico sobre su madre,
por lo que Lilia comenzó a sentirse triste. Isa le dio un abrazo reconfortante he
instintivamente la beso debido a los efectos del alcohol en ella.
4. Vivencia en clase: decidir iniciar una relación amorosa en secreto.
5. Era la fiesta de Cumpleaños del Pelochas, Lilia se había escapado de su casa para ir
a la casa del Pelochas donde se organizaría la fiesta, en la cual Lilia fumaría
marihuana y también tomaría un poco, Isa también asistiría a la fiesta, eran las
10:00 de la noche, todos se la estaban pasando muy bien Isa y Lilia bailaban y
tomaban, en eso escuchan que alguien grita a lo lejos, “Donde esta Lila, sé que vino
a esta chingada fiesta y no me voy a ir hasta que salga”, Isa y Lilia se asustaron
muchísimo, todos comenzaron a esconder la marihuana, en eso entra la madre, al
ver a Lilia le dice “así te quería encontrar escuincla, mírala que bonita, tomando,
soló eso te faltaba, pero ahorita me vas a conocer, quieres tomar, pues ahora, tomas
con ganas, a ver si así, no te da vergüenza”, Lilia se paralizó y vio cómo su mamá
agarraba una botella de ron para dársela a Lilia, la madre dijo: “Te me tomas todo lo
de esta botella, rapidito y tantito y la vomites, te me tragas tu vómito, a ver si, tienes
tantita pena de juntarte con esta gente” Lilia le rogó a su mamá que por favor no lo
hiciera pero, la mamá le dijo, me vale, no me voy de aquí hasta que te vea tomar esa
botella, a Lilia no le quedo de otra, así que lo hizo, conteniendo por momentos el
vómito, una vez que Lila se terminó la botella, la madre sacó a Lilia del cabello para
llevarla a su casa. Todos se quedaron pasmados y algunos comenzaron a reír, pero
Isa y el Pelochas estaban preocupados, mas no pudieron intervenir. La fiesta
continuó para todos, excepto para Lilia e isa, quien pensaba en ella.
6. Isa le cuenta cosas íntimas a Lilia como la situación con su papá y sobre Elena. Un
día que, saliendo de la escuela, Lilia fue a casa de Isa, de las primeras veces que
tenían momentos íntimos, Isa le dijo a Lilia que era la mujer más bella que había
conocido. Esto despertó el interés de Lilia por conocer si había estado con otras
mujeres y desde cuándo se consideraba lesbiana, a Isa le sorprendió lo directa que
fue y le contó que hace muchos años, en la secundaria, empezó una relación
informal con una chica que le pareció atractiva, Elena. Por las caras que comenzó a
poner Lilia, Isa quiso aclararle que nunca tuvo nada físico con ella, que en realidad
era un romance bobalicón y que sólo tenía ojos y mente sólo para ella. Para
distraerla, Isa le preguntó si había sentido atracción por alguna chica antes, y Lilia
contestó que ni oportunidad tendría, porque su mamá siempre la tuvo cortita y muy
vigilada, hasta qué cosas debía pensar. A esto, Isa le dijo que todo lo contrario con
ella, que la tenían muy descuidada y libre, siempre y cuando, cumpliera con todos
los deberes de la casa; con este comentario, Isa dio rienda suelta a todo el peso que
cargaba en casa, se lo explicó y conforme avanzaban sus anécdotas, Lilia decidió
besarla y decirle que cuando se casaran, ella se encargaría de todos los quehaceres
hogareños para que ella pudiese descansar. A Isa se le enterneció el corazón y no
podía dejar de sonreír y se abalanzó sobre ella para continuar besándola. Estuvieron
un rato compartiendo intimidad, hasta que el sol comenzó a ponerse y significaba
hora de irse para que la mamá de Lilia no sospechara y empezara a preguntar. Isa
acompañó a Lilia hasta la estación del metro y dándole un beso, se despidió.
7. Tienen discusiones por comparaciones con hombres. Usualmente, cuando Lilia va a
casa de Isa para platicar con mayor libertad, darse afecto o tener relaciones
sexuales, debe irse a cierta hora antes de que anochezca, pero Isa nunca la
acompaña hasta su casa y esto enoja un poco a Lilia. La primera vez que
discutieron, fue por eso. Apenas tomaban un respiro después de haber culminado el
acto amoroso, que Isa se percató de la hora y le dijo a Lilia que debía irse ya, por su
bien. Lilia tomo ese comentario como si estuviera corriéndola y aun dándole una
oportunidad, le pidió que la acompañara. Para esa vez, Isa debía terminar una tarea
que había dejado para ese mismo día y no podía desperdiciar tiempo, además, sabía
que, si la acompañaba, tardarían más y le dijo que por esa vez, no podía ser. Fue
suficiente para que Lilia se enojara y le dijera que “entonces sí es verdad, las
lesbianas son tal cual, a los hombres, sólo quieren coger y librarse de la molestia
que son las parejas”. Isa se dio cuenta de lo que ese show significaría y decidió
darle por su lado, pidiendo perdón y aclarándole que esas no eran sus intenciones
con ella, pero Lilia ya había arrancado con el coraje, no quiso escucharla y siguió
con las ofensas, a lo que Isa le levantó la voz y trató de tranquilizarla con contacto
fuerte, pero Lilia reaccionó opuesto a lo que creía: se alteró más y comenzó a
recoger sus cosas para irse. Isa decidió acompañarla hasta la estación, aunque
después de la discusión, no volvieron a hablarse en el camino hasta ahí. Cuando ya
se iba, Isa tomó a Lilia de la mano y con intención de besarla…se contuvo porque
había gente, pero quiso reconciliarse, aunque sea con la mirada; disculpa que Lilia
no aceptó y se fue. Isa estaba bastante molesta y regresó a paso veloz a casa
pensando en eso, en lo mal que la hizo sentir con ese comentario, pero se le salió de
la cabeza en cuanto llegó a casa, por los pendientes escolares que tenía y decidió
ignorar la molestia.
8. Vivencia fuera: se envían cartas escritas con mensajes de amor explícitos
recurrentemente, que Lilia guarda.
9. A los cuatro meses tuvieron relaciones sexuales.

Mundos de Isa

Vivía en condiciones difíciles, con trato opresor de mi padre, sin el apoyo de mi madre
por fallecimiento, la responsabilidad en mi casa y la oportunidad de superarme al
convencer a mi padre de dejarme estudiar.

Toda mi vida he vivido bajo la presión machista de mi padre, siempre tuve que lidiar con
muchas responsabilidades desde que era chica. Aunque tengo hermanos menores, por el
simple hecho de ser mujer, la exigencia a mis deberes es mayor. Nunca vi que mi madre se
queje de esto y aunque en mi percepción del mundo no concordara la sumisión a tratos
injustos, nunca me rebelé contra mis mayores masculinos. Todo cambió cuando mi madre
murió, hace ya un tiempo. El coraje que había acumulado por el paso de los años, cada vez
era más complicado de mantener en mí. Después de nuestra pérdida, la presión en mí fue
mayor; no sólo tenía que atender mis necesidades, sino las de mis hermanitos totalmente y
hasta de mi padre. Era demasiado y con trabajo podía con mis tareas escolares, a duras
penas pude completar el bachillerato, porque el deseo de superarme era muy profundo.

- Lesbianismo y relación con Elena


Yo le echo la culpa al maltrato de todos los hombres con los que he convivido en relación
de autoridad; han sido ofensores a mi persona y rebajar a mi sexo no es nada atractivo. Creo
que por eso me gustan las mujeres, siempre me ha hecho falta la sensibilidad y
comprensión, eso sólo lo he encontrado en las chicas. De las primeras chicas con las que
pude entablar una relación un poco más comprometedora que una simple amistad, fue
Elena. Iba en el mismo grupo del primer año de la secundaria conmigo y éramos
compañeras. Creo que le caía mal, pero yo digo que era porque le atraía de alguna forma y
no se atrevía a aceptarlo. Un día decidí acercarme a ella y platicar, no pensé en coquetearle,
pero por su trato, las cosas se fueron dando de esa manera. Y todos los días a partir de esa
plática los pasábamos juntas, ella parecía ir bien con la idea de que dos mujeres podían
llevarse de manera diferente y como en ese momento no razonaba mucho, ambas
seguíamos el juego. Nunca pasó a más, porque dejamos de vernos en cuanto terminamos la
secundaria. Ella se cambió de escuela y yo seguí dándole duro a los estudios, nunca fui tras
ella o volví a buscarla, ella tampoco lo hizo y lo dejé así.

Cuando por fin logré terminar la preparatoria y ya había planeado mi ida a la universidad en
la capital, me topé con el conflicto de enfrentar a mi padre y sus ideales de menospreciar las
capacidades de la mujer. Reñimos muy fuerte en cuanto le dije de mis planes y obtuve un
rotundo no; argumentando que abandonaría a mis hermanitos y me necesitaban en casa, eso
fue un peso terrible sobre mí y estaba anclada a la responsabilidad. No me rendí, cada día
cumplía con lo que mi padre me pedía y también, diariamente, le daba razones para que me
dejara ir y lo convencía con complacencias.

Un día, decidí tocar el tema una vez más con él, estaba de buenas: el trabajo no había sido
tan pesado y llegó temprano a casa. Mientras le servía la cena y pensaba en las palabras
exactas que le diría y el tono con el que lo haría, él se veía más dispuesto que otros días a
escucharme y considerarlo. Se lo pedí de la manera más tierna que pude, al mismo tiempo
que le prometía cumplir mis objetivos e ir enfocada únicamente en terminar mi carrera para
luego poder ofrecerle un mejor futuro a mis hermanitos y para él, alivianarle la carga
económica al poder aportar algo a la casa. Se quedó viéndome por varios segundos y la
espera me pareció eterna. Me sorprendió mucho cuando me dijo que sí, no quise
cuestionarlo más y me lancé a abrazarlo, mientras él me decía que debía tener mucho
cuidado y cumplir con mi palabra de entregarme decididamente a la universidad, sabiendo
que él estaría haciendo el doble de esfuerzo por mantenerme ahí. Ese mismo día revisé la
convocatoria para entrar a la facultad de arquitectura, especialmente en la licenciatura de
diseño gráfico y preparé mis papeles, alisté mis cosas para las audiciones y empecé a
empacar todo; quería salir corriendo de mi casa, para no pensar en mis hermanitos
abandonados, el miedo de llegar a una ciudad sola y no quería pensarlo dos veces porque
era la oportunidad de mi vida.

Pocos días después, estaba todo listo. Viajé para presentar el examen y me sentía muy
decidida, no podía echarlo a perder. Sólo fui a eso y regresé a mi casa. Tuve que esperar
casi un mes para que me dieran los resultados y todos en casa esperaban que lo
consiguieran, aunque a la vez deseaban que no me fuera. Llegó el día y resultó que quedé
seleccionada para poder estudiar lo que quería y estaba muy feliz. El problema ahora era
conseguir un lugar dónde vivir, cosa que no me preocupaba mucho porque en cualquier
lugar funcional, estaría bien, además, no estaba en situación de ponerme con mis moños. El
primer departamento disponible y dentro del rango que mi padre me dio que podría costear,
lo elegí e hice el contrato a distancia con la encargada del edificio departamental.

El día de la despedida fue muy emocional, casi pienso en quedarme, pero ver a mi familia y
en las condiciones que siempre hemos vivido, terminaba de convencerme para irme y poder
ofrecerles algo mejor. Mi papá me dijo una vez más que esperaba no arrepentirse de
dejarme estudiar y que no creía del todo en mis capacidades, que, si no lo lograba, se
sentiría complacido de que regresara a casa dispuesta a hacerle caso en todo y volver a ser
su chacha. Me fui con un sabor agridulce y muchos ánimos personales, de probarme a mí
misma que sí podía hacerlo. Todo el viaje me la pasé pensando en cómo organizaría mis
días, terminando de programarme para echarle todas las ganas a la escuela y calmando mis
nervios de llegar a un punto que el resto de mi familia no había podido alcanzar. Ya era
mucho y me sentía orgullosa de mí, sólo esperaba no arruinarlo.

El primer año en la universidad

No me costó mucho asentarme en la nueva ciudad en mi nueva vivienda. De hecho, las


personas que compartían el piso de azotea eran muy buenas personas, como yo, de la clase
baja, por eso nos entendíamos y nos caímos bien. El primero que me habló fui mi vecino
del pasillo, un joven mecánico que le gustaba ir a tomar de vez en cuando, siempre
tranquilo y en buen plan. Comenzamos a ponernos de acuerdo para pasar noches tomando y
platicando, por el aprecio que le agarré, decidí decirle Tuercas. Las otras señoras que vivían
ahí también me agradaron, me acomodé a los horarios que tenían para usar los baños y
entre todos tratábamos de hacer de nuestra casita un lugar más bonito, manteniéndolo
limpio y presentable, dentro de nuestras posibilidades.

La escuela me resultó fácil porque me gustaba mucho y sólo me dedicaba a cumplir, los
días pasaron muy rápido y no tenía amigos en realidad. Hasta que comencé a llevarme con
el Pelochas, que iba en segundo año cuando yo apenas entraba y me pareció muy amigable,
compartíamos gustos y agarramos confianza muy rápido, decidí contarle de mis
preferencias sexuales y con él solía pasear por la escuela para ver la calidad de las chicas
que ingresaban. Nos divertíamos mucho, concordábamos y como él era muy buena onda,
organizaba fiestas frecuentemente y yo siempre le ayudaba, eran mis respiros de vez en
cuando después de pasármela encerrada haciendo tarea.

Mi papá se sentía bien sabiendo que yo estaba cumpliendo con mis promesas y yo también,
extrañaba a mi familia y casi nunca podía visitarlos, pero siempre estaba pendiente de ellos.
Para papá cada vez era más difícil mantenerme, sobre todo por los materiales que me
pedían en la carrera y por eso tuve qué recurrir a hacer trabajos extras como murales o
encargos visuales para poder suavizar un poco el gasto.

2do año de la carrera

Conoce a Lilia, nace el interés.

Como todos los semestres, el Pelochas me pedía que lo acompañara ver la novedad entre
los alumnos, y esta vez dijo que se interesaría por alguien intelectual que lo ayudara con las
tareas; así que fuimos a la biblioteca en busca de su chica ideal. Estando ahí nos dirigimos a
un grupo de chicas que no reconocíamos y llamaron nuestra atención. Él hablaba mientras
yo observaba, todas eran normales y básicas, pero una de ellas, llamó mi atención por la
manera en que iba vestida…su vestido rojo le quedaba perfecto y se veía muy limpia por su
blancura, tenía ojos muy bonitos y su manera de hablar era refinada, un poco fresa, pero me
daba risa y me gustaba mucho su voz. Se llamaba Lilia, casi no comentaba nada, pero para
incitarla a hablar, de repente apoyaba al Pelochas con las preguntas que me interesaba
conocer su respuesta. Luego al Pelochas se le ocurrió hablarles de las fiestas que solemos
organizar y me pareció una buena oportunidad para acercarme y conocerla mejor, pero ella
se negó a asistir. Claro, era una chica linda y de casa, no se juntaría con nacos. Bastó con
dedicarle una mirada coqueta y discreta, insistiéndole en que considerara ir para que
aceptara y eso fue un gran paso. No creí que se fijara, a leguas se veía que es heterosexual,
pero la manera en la que me miraba y contestaba específicamente a lo que yo decía, me
daba una pequeña esperanza. Definitivamente no quería enrolarme con nadie, pero ella me
había cautivado como nunca me había pasado con una mujer, el problema es que es más
joven y me preocupan las dificultades que podríamos tener, pero si las cosas salen bien…no
me opondría a probar estar con ella.

Desde que me enteré de su existencia, he estado pendiente de verla por la facultad e


intentando topármela, no he tenido suerte, pero pronto encontraré una buena excusa. Pensé
en que mientras más pronto fuera la fiesta, más pronto la vería. Así que me apuré a
organizarla con el Pelochas e imprimí los volantes para comenzar a repartirlos, él me pidió
que le ayudara con una parte y enseguida pensé en ir directamente al grupo de la bella Lilia.
Al Pelochas no le sorprendió y me deseó suerte, pero en cuanto llegué no la vi y después de
haber entregado volantes a todo su grupo, decidí preguntar por ella. Una de las chicas que
estaba con ella cuando la conocí, me dijo que había ido al baño, pero que debía regresar por
sus cosas que había dejado en el salón. Al principio pensé en esperarla e invitarla de frente,
pero sentí muchos nervios y creí que sería mejor no regarla de una vez y mejor dejarle el
volante entre sus cosas con una nota que le hiciera saber que yo realmente espero que vaya.
No quería verme tan atrevida ni asustarla, así que sólo le pedí que asistiera y que, si lo
hacía, nos divertiríamos mucho. Salí corriendo del salón sintiendo una euforia y ligera
excitación, de nuevo me sentí como en la secundaria, no sé si estaba enamorada, pero lo
que sí sabía es que quería conocerla mejor y saber de una vez por todas si las señales que
yo había percibido eran correctas y pensaría en darme una oportunidad.

La fiesta. Ya era el día de la fiesta del Pelochas y estaba muy emocionada, aunque no sabía
aún si Lilia iría, pero decidí esforzarme un poco más por verme bien. Al menos ése era mi
plan, hasta que recordé que le había dicho al Pelochas que lo ayudaría a preparar todo para
la noche, así que me puse lo primero que combinara y me peiné, no tenía nada de
maquillaje, pero mi nerviosismo le daba color vivo a mi cara. Llegué a su casa y empecé a
poner las cervezas en la nevera, pero todo lo que hacía era en automático porque sólo podía
pensar en mi chica. Comenzaron a llegar las personas, incluso los de primer año, pero Lilia
no estaba con ellos y conforme pasaban las horas, mi esperanza iba muriendo. Pelochas me
vio algo decaída y me invitó una cerveza, diciéndome que estaba repleto de gente y ya
encontraría con qué entretenerme; le respondí con una sonrisa fingida y brindando. Aun
estando tomada pensaba en ella y como me tenía mal, decidí tomar más y se me fue
olvidando. De por sí aguanto mucho el alcohol, está en mi sangre, y cuando tomo, hasta
bailo, así que lo hice, con un grupo de chicas que se veían agradables y pensé en cambiar
mi objetivo, ya que sería muy difícil conseguir que Lilia me hiciera caso, por naca. No sé
cuánto tiempo pasó, pero ya estaba divirtiéndome y no pensaba en ella. Me dieron ganas de
orinar e interrumpí mi baile para ir al baño, me sé el camino de memoria, así que, aunque
ya estaba bastante borracha, pude llegar. Me demoré dentro más de lo que creí, porque,
estando sentada, la imagen de Lilia regresó a mi cabeza y la disfrutaba. Cuando iba de
salida, alguien se topó conmigo en la puerta y tardé en reconocerla (de tan guapa que se
veía arreglada) pero era Lilia, creo que balbuceé un hola y en cuanto ella se disculpó, mis
sentidos reaccionaron al oír su voz y desperté del estado de ebriedad. Me puse muy feliz de
verla y, por la manera en que ella me miraba, creo que también lo estaba y eso me hizo más
feliz. No se me ocurrió nada más, que preguntarle cómo le iba en la escuela, ella me dijo
que bien, pero la noté extraña, como pensando en algo más. Así que le pregunté por qué se
había demorado tanto en llegar y que si todo estaba bien. Su mirada cambió y me dijo que
todo bien, pero no le creí y ella se dio cuenta, así que me ofreció una explicación más
convincente: me dijo que su madre casi nunca la dejaba salir y menos a fiestas “de este
tipo”, pero que a ella le habían dado ganas de venir, ya que alguien la había invitado
especialmente. Tardé en darme cuenta de que se refería a mí y solté una risa boba. Ella me
ofreció sentarme porque me dijo que estaba ya muy borracha y a mí me pareció buena
oportunidad para estar más cerca de ella. Le seguí preguntando por su madre y accedió a
contarme. No entendí muy bien, por la borrachera, pero vi que estaba triste y le ofrecí un
abrazo que aceptó y por lo próximas que estaban nuestras caras, la besé. Me sorprendió que
ella no se apartara y yo caí en cuenta de lo que había hecho, pero seguí besándola y me
devolvió tímidamente el beso. Lilia se separó de mí muy sorprendida y fue ella quien se
disculpó, le dije que no debía hacerlo, que yo empecé, pero se puso colorada y muy bonita.
Me dijo que el grupo de amigos con el que estaba la esperaba y se fue, muy ansiosa. Yo
seguía disfrutando la sensación de sus labios sobre los míos y regresé al baño, porque de
nuevo me orinaba y al verme en el espejo, tenía su labial e hizo que me dieran ganas de
volver a sentirla. Luego pensé en su reacción y que quizá había sido un error, ya que
después me rechazó y me dejó sola, así que eso me puso un poco triste. Fui a la cocina por
otra cerveza y para dejar de pensarlo, seguí tomando y evitando ir a donde ella se había
dirigido. Pasó la noche y yo tomé hasta perder la conciencia, sabiendo que estaba a salvo en
casa de Pelochas.

Fin de semana eterno. Al día siguiente, me desperté como a las 3 de la tarde, terminé en el
mueble de la sala del Pelochas y había mucha gente tirada aún. Me dolía mucho la cabeza y
tenía muchísima sed. Fui a la cocina y ahí estaba el Pelochas limpiando, así que lo ayudé y
mientras lo hacía, el malestar se fue bajando. Él seguía medio pedo y me preguntaba qué tal
me la había pasado. Decidí no contarle nada, por la privacidad de Lilia y le dije que en
realidad no recordaba, pero que estuvo buenísima la fiesta. Él se la pasó mejor, estuvo con
muchas chicas y no sé qué más me contó, porque mientras él hablaba, en mi mente
repasaba toda la noche de ayer, intentando averiguar si lo que pasó en realidad había sido o
no. Comimos restos de su despensa e íbamos despertando a todos los cuerpos medio
muertos del piso, para que se fueran ya. Hasta la noche, aún había algunos amigos del
Pelochas y dijeron que seguirían la fiesta, pero yo pasé, porque quería pensar. Yendo a
casa, pensé en las posibles razones que le daría a Lilia de por qué pasó lo que pasó, pero
sentí que la iba a regar si me declaraba. Que ella me haya correspondido en el beso,
significaba algo, pero no sabría si ella lo aceptaría. Me dormí pensando en ella y nunca me
había pasado eso, porque fue voluntario. Al día siguiente, se me ocurrió escribirle una carta,
por si no me atrevía a hablar con ella. Me esmeré mucho, pero ni así alcanzó a gustarme,
así que durante la tarde me armé de valor y pensé todo lo que podría decirle, pero todo
terminaba en besos de la necesidad que tenía de sentirla otra vez y no creí que fuera posible
que ella decidiera estar conmigo. Me causó conflicto, porque no la conocía mucho, quizá
era atracción física, pero me tenía muy clavada y decidí hablar personalmente con ella para
ver sus reacciones y poder entenderla. De nuevo, me dormí pensando en ella y hace mucho
que no era así de feliz.

Mundos de Lilia
Circunstancias

Lilia llega desesperada por el conflicto, impulsiva, se le cae su teatro y su única esperanza
es Isa. Ya perdió su mundo al apostar por Isa.

Isa decide salvar su mundo y permitir que se lleven a Lilia, gana estabilidad.

- ¿qué implica aceptar la homosexualidad y enfrentarse al contexto?


- ¿qué implica llegar a una ciudad que no es la tuya?

Objetivos