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La poesía de Fernando Pessoa (1888-1935) dominada por un sentimentalismo de

radical soledad y desgarrada entre el sentimiento y el pensamiento, el racionalismo


y el irracionalismo, la tradición y la modernidad constituye una de las
expresiones más lúcidas y dramáticas de la crisis del hombre contemporáneo. Veamos
a continuación uno de sus poemas:
LOS ANTIGUOS INVOCABAN A LAS MUSAS
Los antiguos invocaban a las Musas.
Nosotros nos invocamos a nosotros mismos.
No sé si las Musas aparecían
-sería sin duda según lo invocado y la invocaciónpero sé que nosotros no
aparecemos. Cuantas veces me he asomado al pozo que supongo ser y balado ¡ah! para
escuchar un eco no he oído más de lo que he visto:
el vago albor oscuro con que el agua resplandece allá, en la inutilidad del
fondo...
Ningún eco hacia mí... Tan sólo vagamente un rostro que debe ser el mío por no
poder ser el de otro. Una cosa invisible
si no fuera porque luminosamente veo allá en el fondo..., en el silencio y en la
luz falsa del fondo...
¡Qué Musa!...
(Pessoa, Fernando, Poesía, Madrid, Alianza Tres, 1995, págs. 252-253.)